Para quienes tienen una idea de negocio y quieren desarrollarla con garantías de éxito

¿Tienen cabida atributos emocionales en la propuesta de valor? por @guillemrecolons

En una formación que di hace pocos días a una empresa sobre marca personal emergió una cuestión interesante ¿La propuesta de valor debe ser estrictamente racional? o dicho de otra forma ¿caben los atributos emocionales en la propuesta de valor?

Propuesta de Valor

Por recordar conceptos, la propuesta (única) de Valor es uno de los puntos clave en el desarrollo de un programa de personal branding. Determina aspectos tan importantes de nuestra marca como relevancia y diferencia. Responde a cualquiera de las cuatro preguntas siguientes (o a una combinación de ellas):

  • ¿Qué problema resuelvo?
  • ¿Qué oportunidad detecto?
  • ¿Qué necesidad satisfago?
  • ¿Qué beneficios aporto?

Para trabajar a fondo el concepto, recomiendo la lectura del libro Diseñando la propuesta de valor. Cómo crear los productos y servicios que tus clientes están esperando. Autores: Alexander Osterwalder, Yves Pigneur, Alan Smith, Gregory Bernarda, Ed. Deusto.

Atributos racionales

Es habitual trabajar la propuesta de valor en formato racional. Un ejemplo sería: Su otro director comercial: encuentro nuevos clientes a través de canales digitales. En este caso la propuesta se basa en un hecho cuantificable: la posibilidad de complementar una cartera de clientes explorando un nuevo medio. De hecho, esta es la propuesta que sugerí a un cliente hace años. Su experiencia en dirección comercial era amplia y además se había formado en marketing digital y social media.

Atributos emocionales

Algunas veces la propuesta de valor debe apoyarse en un atributo emocional. Pero requiere gran relevancia. Me explico: un abogado, por ejemplo, podría desarrollar una propuesta como esta: Abogado especialista en Administraciones Públicas. Nunca me rindo. Lo cierto es que abogados especializados en la administración pública hay muchos. El diferencial aquí tiene que ver con el ADN personal del “nunca me rindo”.

Entre dos abogados especializados, elegiremos al “nunca me rindo” ya que nos transmite una forma de ver las cosas orientada al resultado, sin importar si es a corto o largo plazo, es una actitud ante la vida. Y es más relevante de lo que parece, además de diferencial.

Marta, una de las asistentes a la formación, es auditora. La fama que precede a los auditores es de personas aburridas, serias, tocapelotas y distantes. En este caso, ella ha completado su propuesta de valor con algo que rompe con esa idea prefijada: Auditando con una sonrisa. ¿Quién dice que eso no es una excelente propuesta de valor relevante y diferencial?

Las competencias ya no son suficientes

El quién eres y el qué sabes hacer están bien. Ahora, además, estamos muy interesados en el cómo lo haces, donde intervienen valores, comportamientos y habilidades relacionadas con inteligencia emocional (manejo del estrés, autopercepción, toma de decisiones, autoexpresión, empatía…).

En un plano más complejo, también nos interesa el por qué lo haces, el purpose, algo muy difícil de descubrir (recomiendo leer post de Xavi Roca “Y tú, ¿para qué has nacido?“) pero de gran importancia.

La propuesta de valor perfecta

La propuesta perfecta de valor debería ser única (diferencial), sólida (relevante) e idealmente debería combinar aspectos racionales (performance) con emocionales (identidad, empatía, pertenencia…). Nadie ha dicho que sea fácil, pero tiene que ser real. Se trata de marca personal, no de la marca de un personaje.

Espero haberte provocado una reflexión. ¡Que pases un gran día!

 

Photo by Lesly Juarez on Unsplash

Y tú, ¿para qué has nacido? – por @xaviroca1

Sí, has leído bien… ¿para qué has nacido? Y te lo estoy escribiendo a ti. Como diría Risto Mejide, no lees hacia otro lado. Me estoy refiriendo a ti ¿sabes por qué demonios estás en este mundo? ¿tienes una ligera idea de qué harás con tu vida?

Llevo muchos años haciendo esta pregunta a numerosas personas. Es una de las preguntas que acostumbro a formular en mis cursos, talleres y conferencias. Ya sean estudiantes adolescentes, universitarios, profesionales liberales, desempleados, empresarios… la mayoría no saben qué responder a mi pregunta. Bien, de hecho yo tampoco se qué contestar cuando me lo pregunto a mí mismo. Y créeme que lo hago a menudo. Y esto que traigo mucho tiempo investigando y documentándome al respeto.

Si eres de los que lo tiene claro, que sabe perfectamente para qué ha nacido, mi más sincera enhorabuena. Cómo decía el psicólogo norteamericano Abraham Maslow (más conocido por su jerarquización de las necesidades humanas en una pirámide) “no te preocupes si no sabes para que has nacido, si no sabes qué quieres hacer con tu vida. Te puedo bien decir que es un logro muy poco habitual”.

Las personas afortunadas que lo han descubierto, la mayoría de ellas lo han hecho por accidente. De repente, se les ha aparecido una oportunidad, una actividad que les ha encantado y en la que se han encontrado como “pez en el agua”. En algunos casos, lo describen como una especie de epifanía, como un momento mágico donde se los ha hecho la luz en medio de las tinieblas. Pero la mayoría no tendremos esta suerte en forma de revelación.

A los que no nos pase, sólo nos queda ir trabajando, ir probando nuevas actividades, nuevas funciones hasta que encontramos realmente la más adecuada a nosotros. A mí, personalmente, más que angustiarme el hecho de no conocer qué pinto en este mundo, me atrae bastante este desconocimiento. Me anima a leer mucho, a probar nuevas disciplinas y a buscar nuevos retos profesionales con cierta frecuencia. De hecho me atraen mucho los retos, aquellas actividades que no conozco mucho. Me gusta probarme en nuevos escenarios y a la vez, me aburren aquellas actividades que ya no son tan nuevas para mí, que ya las sé hacer y podemos decir que tengo un cierto nivel.

Bien, te aconsejo que dediques tiempo a pensar qué haces en este mundo. Que trabajes al descubrir tus talentos, tus motivaciones, aquellas actividades donde puedes tener más éxito, ser más feliz y aportar más valor en la sociedad. Hoy en día hay numerosos test por Internet (algunos gratuitos y otros de pago) que te pueden ayudar en tu autoconocimiento. No obstante, el que te recomiendo mientras vas investigando es que disfrutes del camino. No te centres tanto en el destino y piensa más en cómo estás realizando este viaje. El cómo, es decir, la forma de hacer las cosas, tus valores, es esencial para ir disfrutando de este trayecto mientras vas buscando tu destino, mientras esperas que una epifanía te responda a estas preguntas tan trascendentales.

Si te gusta el cómo haces las cosas, seguro que irás encontrando retos que te acercarán a tu destino. Y llegues o no a descubrir tu papel en el mundo, seguro que disfrutarás del viaje y ayudarás a los demás. Céntrate en el cómo y seguro que encontrarás el qué. Y acabo con la siguiente reflexión.

Dicen que los 2 días más importantes en la vida son el día que naces y el día en que descubres por qué.

Mientras llega este segundo día, esforzado en que todos los días que has vivido, hayan pagado la pena. Por qué como decía Steve Jobs “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”.

8 tips sobre introspección y marca personal, por @FranSegarraB

El proceso de introspección es fundamental para tu marca personal. Aquí tienes unos tips que te pueden ayudar a conocer la parte más importante de un proceso de personal branding: la parte introspectiva.

1 – Revisa tus logros.

A veces olvidamos que hemos conseguido cosas, recuerda aquello que has conseguido y revisa cómo lo has conseguido.

2 – Revisa tus errores.

Estamos en una sociedad en la que nos está prohibido fallar. Pero fallar es bueno. Recuerda tus errores y apunta los aprendizajes que has extraído de ellos.

3 – Detecta tus valores.

Los valores son aquello en lo que se fundamentan nuestras creencias más profundas. Detecta los valores que rigen tu comportamiento para conocerte con más profundidad.

4 – Sueña.

Deja volar tu imaginación y define quién quieres ser. ¿Cuál es tu visión? ¿Por qué quieres ser recordado?

5 – Visualiza lo que te apasiona.

Encuentra aquello que te apasiona, pero no lo pienses solamente, escríbelo. Déjalo en un lugar bien visible, que lo veas todos los días y que recuerdes porque estás trabajando.

6 – Otorga a tu pasión una forma real.

Si tu sueño es ser futbolista, pero tu edad ronda los 30, puede que resulte un fracaso intentar ser un jugador de primera división. Pero si te apasiona el mundo del futbol, mira de qué manera, dentro de tus opciones reales, puedes participar en él… ¿Abrir un blog de futbol? ¿Empezar tu carrera como entrenador? ¿Participar en alguna revista especializada? ¿Crear una marca personal de referencia en este sector? Seguro que encuentras alguna modalidad de tu sueño que sea alcanzable.

7 – Marca Personal es un proyecto a largo plazo.

No es una receta mágica, es un trabajo a largo plazo para gestionar tu carrera con esta perspectiva. Empezar por conocerte más en profundidad te dará la llave para una correcta gestión de tu proyecto de vida.

8 – Ordena tus ideas.

Para darles un sentido. Crea a partir de ellas un proceso continuo que haga que estas se vuelvan proyectos con objetivos reales, alcanzables y medibles. En definitiva de lo que se trata es de ordenar esas ideas y proyectos que tienes en mente para trazar un camino que los lleve a la realidad.

 

Llevando a cabo un proceso de marca personal, vas a trabajar en ti mismo y vas a descubrir cosas de ti que desconocías (introspección). Tanto en el ámbito personal (capacidades en ti que no sabías, formarte en aspectos, ver que eres capaz de hacer cosas que nunca te habías atrevido a hacer…) como en el profesional (descubrir nuevas oportunidades de negocio) así como conocer a gente que te enriquecerá i impulsará a alcanzar tus objetivos.

Imagen: Unsplash: Gerome Viavant

Mantener el hábito cambiando sólo la rutina, por @xaviroca1

ERES TUS HÁBITOS

Arranca el otoño y la mayoría de personas acabamos las vacaciones y volvemos a nuestra actividad habitual. Es, junto con el cambio de año, el momento donde más personas optamos por realizar buenos propósitos. Suele ser habitual fijarnos grandes objetivos para el nuevo curso que empieza. Que si dejar de fumar, perder esos kilos de más que hemos ido ganando, hacer ejercicio de forma regular … Y tantos otros propósitos que en la mayor parte de los casos acabarán desgraciadamente en nada. La mayoría de los cambios que queremos alcanzar tienen que ver con nuestros hábitos. Y los hábitos no son más que los resultados de las acciones que repetimos frecuentemente de forma inconsciente.

Para cambiar nuestros hábitos es necesario, en primer lugar, entender cómo funcionan.

Los científicos han descubierto que todos los hábitos siguen siempre el mismo círculo: señal – rutina – recompensa. El aspecto más fácil de identificar es la rutina, es decir, el comportamiento que quieres cambiar. Luego hay que identificar algunas cuestiones mucho menos obvias: ¿cuál es la señal o el motivo que te lleva a hacer la rutina?

Y también, ¿cuál es la recompensa? Para descubrirlo, deberás experimentar un poco. Por ejemplo, si cada mañana sales 2 veces de la oficina para ir a comer algún dulce en la pastelería de la esquina (rutina), tienes que ver cuál es la motivación real de esta rutina. Puede que necesites azúcar o alimento, que tienes que distraerte o quizás quieres hacer algo de vida social. Una vez tienes clara la rutina que quieres cambiar, tienes que experimentar con la recompensa. Las recompensas son poderosas porque satisfacen nuestras motivaciones.

Pero el problema es que muchas veces no somos conscientes de cuáles son los auténticos motivos que dirigen nuestros comportamientos. Para descubrir estas auténticas motivaciones, debemos experimentar con diferentes recompensas. Cada vez que sientas el estímulo que te lleva habitualmente a ejecutar la rutina que quieres cambiar, intenta generar otras rutinas, las que sean. Y prueba diferentes alternativas que te ayudarán a entender realmente qué motivación mueve tu comportamiento. Una vez hayas realizado este comportamiento alternativo, no habitual, tienes que esperar 15 minutos y ver si todavía estás motivado por la rutina habitual.

En caso de que sigas motivado a realizar la rutina habitual, querrá decir que con la rutina alternativa no has satisfecho la motivación original que tenías. Tienes que probar comportamientos alternativos hasta que des con la motivación real que impulsa tu acto. Probando alternativas diferentes entenderás perfectamente cuál es la motivación real que mueve el hábito que quieres cambiar. Una vez identificada esta motivación, piensa de qué forma la puedes satisfacer con una rutina diferente. Empieza a implementarla.

Tienes que mantener el hábito pero cambiando sólo la rutina. Si tienes cierta perseverancia será más fácil decir adiós a la rutina habitual y establecer la nueva rutina. Resulta muy difícil dejar atrás hábitos, es mucho más fácil mantenerlos y retocar la rutina habitual por una nueva rutina que te permita satisfacer tus necesidades. Otro consejo es que selecciones pocos hábitos a cambiar. Cuanto menos hábitos quieras mejorar más fácil será que concentres tus esfuerzos y por lo tanto, que consigas tus objetivos.

Desafortunadamente no hay recetas fáciles para mejorar nuestros hábitos. Entendiendo cómo funciona el círculo de los hábitos y sustituyendo la rutina habitual (la que quieres cambiar) por una rutina alternativa es el camino más directo para conseguir nuevos hábitos. Porque como decía Aristóteles, “Somos lo que hacemos repetidamente, por lo tanto, la excelencia no es un acto, es un hábito”.

Imagen: Jason Briscoe / Unsplashed

Crear comunidades es más emocional de lo que parece, por @guillemrecolons

Antes lo llamábamos hacer amigos, hacer contactos, ahora lo llamamos crear comunidades. Antes era la agenda, ahora es la red de contactos. Llegados a este punto, vale la pena que entendamos que no estamos hablando de leads, estamos hablando de personas. De personas únicas.

Qué hace a una persona única

Hace unos meses, utilizando un pasaje de El Principito, escribía en mi blog una entrada titulada Qué te hace una persona única en el mundo. Se basaba en una conversación entre el Principito y el zorro en que éste le invitaba a domesticarle para que el zorro pudiera sobresalir y convertirse en un ser único en el mundo.

La obra de Saint-Exupéry está llena de guiños a la diferencia y la singularidad, pilares básicos de la marca personal. Todas las rosas parecen iguales, pero la que cuidamos con esmero la convertimos en única, en nuestra.

Podríamos decir que lo que te hace una persona única es algo que sucede en la mente -y el corazón- de los demás. Tú puedes trabajar una identidad diferencial, pero no te servirá de nada si los demás no la perciben, y además, la perciben a su manera.

Ser un referente no es una decisión propia

Una cosa es que tengamos como objetivo ser referente en alguna especialidad y en alguna zona. Y otra distinta es conseguirlo. De nada servirá que te autodenomines líder, experto, gurú o pope. Eso únicamente tendrá valor si fluye en la mente de tu comunidad por méritos propios, no por que lo hayas dicho.

Siguiendo con la filosofía del zorro, hay una pasaje que para mí es la esencia del libro:

He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.

Y sigue el zorro,

Lo que hace más importante a tu rosa es el tiempo que has invertido con ella

Si unimos los dos conceptos, vemos que esta obra representa la espontaneidad. Nos invita a pensar instintivamente, con el corazón. Según el zorro, esa es la única manera de descubrir lo que realmente importa.

Leo en The Huffington Post que según un estudio de 2012, la toma de decisiones intuitiva puede dar resultados iguales o mejores que un enfoque analítico. Nuestra intuición ayuda a equilibrar nuestras decisiones -sirve para tender un puente entre el instinto y la razón.

Llego hasta aquí para concluir que ser referentes requiere componentes emocionales y racionales, y que los primeros pesan más que los segundos.

¿Crear comunidades o establecer lazos?

Ahora que nos hartamos de hablar de la necesidad de crear comunidades, planteo una pregunta: ¿No valdría la pena aplicar las enseñanzas del zorro y tratar de establecer lazos?

Quizás podamos volver a convertir nuestra red de contactos en una agenda de personas referentes, personas que nos hayan dejado una huella emocional imborrable, única. Hay un precio, claro. Se trata de cambiar el absurdo sistema de coleccionar contactos por el de establecer lazos. Nuestra agenda siempre tendrá menos individuos que las comunidades o redes de contacto, pero tendrá mucho más valor, ya que tendremos personas únicas, referentes, memorables. Nuestra gente.

No llamo a renunciar al uso de las redes sociales para establecer lazos, sólo a darles un carácter más personal, emocional y menos analítico. La frase del cantante Roberto Carlos Quiero tener un millón de amigos queda muy bien en un poema, en una canción, pero la vida real tiene sus límites, a menudo invisibles a nuestros ojos.

 

Disfruta el día, es tan único e irrepetible como tú.

Imagen: Flickr CC Search

Marca personal e inteligencia emocional, por @Valero_Bea

El auge de la marca personal

En los últimos años hemos vivido una auténtica revolución con respecto a las redes sociales y la marca personal. De entre ese tumulto de personas conectadas en el mundo 2.0, han sobresalido marcas especialmente notables que han logrado un posicionamiento sólido y una marca ampliamente reconocida. Esto, junto con el gran número de recursos existentes que hablan de marca personal y animan a construir la tuya propia, ha despertado un fuerte interés y ha empujado a muchas personas a tratar de mostrarse al mundo y hacerse un pequeño hueco entre la multitud.

Las malas interpretaciones

Sin embargo, bajo mi punto de vista, una parte de esas personas han malinterpretado el concepto de marca personal y se han visto en la necesidad, e incluso en la obligación, de crearse cuentas en redes sociales y redes profesionales que les permitiesen conectar con el mayor número posible de personas y tratar de interactuar de alguna manera.

Por supuesto, no juzgo ni critico a nadie por ello. Es más, valoro el esfuerzo que han hecho por adquirir nuevos recursos e incluso reinventarse en momentos de dificultades económicas y laborales. El problema es que el foco se ha puesto en la necesidad de hacerse notar, de ser visible entre tanto gentío, de hacerse escuchar y de relacionarse con cuantos más mejor. Digamos que sería algo así como el que se compra la equipación más completa y se echa a la calle a correr, pero descuida qué necesita realmente, si ese deporte le motiva, no sigue un entrenamiento, no se propone un pequeño plan para progresar, ni tampoco escucha las respuestas de su cuerpo. Puede ocurrir que se lesione, que se aburra de la misma rutina o simplemente que se desmotive porque no vea resultados.

Es decir, en demasiadas ocasiones, por una cuestión de urgencia o de dejarse llevar (o sentirse presionado) nos centramos más en el envoltorio que en el contenido, sin pararnos siquiera unos minutos a pensar para qué lo estamos haciendo.

¿Qué es para mí la marca personal?

La marca personal es aquello que define nuestra esencia y, por lo tanto, nos hace únicos.

Y es algo útil, por lo que hay que “ejercitarla” y ponerla a rodar. Básicamente porque nos ayuda a clarificar quiénes somos, nos permite moldear qué queremos proyectar, nos ayuda a generar un contexto donde gestionar nuestras relaciones y porque nos ofrece un camino que recorrer hacia un fin.

El rol de la inteligencia emocional

Por lo tanto, para que todo esto funcione no basta con crearnos un perfil en redes, lanzarnos a conseguir conexiones, nutrirnos de información y aportar comentarios y “me gustas”. Necesitamos saber quiénes somos, hacia dónde queremos ir y qué estrategia vamos a seguir para ello. Necesitamos trabajar la inteligencia emocional para conocernos en profundidad, ser capaces de gestionar nuestras relaciones de la manera más eficiente posible y alcanzar así nuestros objetivos.

Las competencias de la inteligencia emocional nos sirven de base para construir nuestra marca personal, pero también nos ayudan a ponerla en práctica y sacarle el mayor partido:

  1. Capacidad para identificar nuestras propias emociones.
  2. Capacidad para regular y gestionar nuestras propias emociones.
  3. Capacidad para automotivarnos.
  4. Capacidad para reconocer las emociones de los demás.
  5. Capacidad para gestionar nuestras relaciones.

Pero esto va más allá de un tema estrictamente emocional. Consiste en hacer un análisis de quiénes somos, qué nos motiva y dónde queremos llegar. No se trata de definirnos a través de un puesto o una función, ni únicamente a partir de nuestra personalidad. Se trata de identificar aspectos como:

  • Cuáles son nuestros valores fundamentales y si nuestros proyectos están alineados con los mismos.
  • Qué nos motiva, analizando qué emoción nos genera cada reto, proyecto, actividad.
  • Cómo nos mostramos ante los demás y cómo nos comunicamos, qué proyectamos en ellos.
  • Qué talentos tenemos, qué se nos da bien y nos encanta hacer.
  • Cuál es nuestra visión, dónde nos vemos en los próximos años.
  • Cuál es nuestro propósito de vida, algo que trasciende más allá de nosotros mismos y que compartimos con otros.

Además, la inteligencia emocional nos ayuda a gestionar y canalizar nuestras emociones, algo especialmente relevante en momentos de dificultades o cambios; y, por otra parte, nos ayuda a sacar lo mejor de nuestras relaciones, a comunicarnos de manera eficiente respetando las marcas de los demás. La marca no sería personal sin la parte más emocional y profunda, de la misma manera que no sería marca sin personas alrededor con las que relacionarse, compartir y enriquecerse.

Con esto no digo que sea un error tratar de tomar visibilidad en las redes o de conectar con otras personas que puedan resultarnos interesantes. Pero antes de definir una estrategia y de ponernos manos a la obra, debemos dedicarle tiempo a hacer una reflexión profunda sobre quiénes somos, conectar con nuestra parte más emocional para conocer nuestra verdadera esencia y saber qué podemos y queremos aportar en la vida.

Menos avatares

En un mundo tan poblado y tan sumamente conectado digitalmente, la marca de cada persona se convierte en nuestra huella dactilar, en nuestro ADN, y el ejercicio de la inteligencia emocional se vuelve más necesario aún. Necesitamos menos avatares, menos posados y menos textos, y necesitamos más personas reales, más aportaciones cargadas de autenticidad, más sentimientos y miradas llenas de emoción y más sueños por soñar y también por cumplir.

Enlaces interesantes:

El órgano más flexible del cuerpo… ¡tiene huella digital!, por @GHRaquel

La huella digital

Hace un par de días, mientras revisaba las múltiples publicaciones que circulan en redes sociales; me invadió la curiosidad de saber, de manera consciente, cuáles eran los cambios que afectaban mi estado de ánimo tras el ejercicio de su lectura. Después de diez minutos de chequear varios comentarios y opiniones sobre diversos temas, me levanté de la silla con un una sensación de desmotivación, un peso emocional evidente y la convicción de que algo nos estaba llevando a todos a opinar “gratuitamente” sin compasión alguna por los demás.

Como dato curioso, ¿saben cuál es uno de los órganos más sensibles del ser humano? Nada más y nada menos que la lengua, encargada de una de las funciones más importantes del ser humano: reproducir el lenguaje oral. Con aproximadamente diez centímetros de largo, la lengua humana posee 17 músculos y tres mil pupilas gustativas que entre otros beneficios, nos ofrece el milagro de expresarnos diariamente. Y aquí llegamos a un punto que me parece importante abordar: ¿Cuál es el propósito de hablar? ¿informar? ¿ayudar?, ¿aportar?, ¿construir?, ¿divertir?, ¿alentar?, ¿participar? ¿o incluso destruir?

Y me pregunté: Ahora que opinar es “gratis” y tan fácil con la era moderna de internet, ¿será realmente tan “gratuito”?

En mi afán por conocer más del tema, encontré este dato que me conmovió aún más:

La lengua humana ha producido más guerras y más sufrimientos que cualquier arma nuclear. Y aunque no esté hecha de elementos radioactivos como el uranio, ha destruido vidas y ha enfrentado a más  personas y pueblos a lo largo de la historia

Esta afirmación, basada en hechos históricos, me recordó una frase que traspasó mi corazón y que le escuché recientemente a mi brillante profesor del Postgrado en Personal Branding en Barcelona, Josep Rom:

El lugar más duro de la existencia es el patio del colegio

Tremenda verdad que enfrentamos cuando niños y que todos los padres del mundo quisiéramos evitar para nuestros hijos y en general, para cualquier persona.

Devolvámonos por un instante a ese momento: El chiste contra un compañero por alguna de sus características físicas,  la burla hacia alguien por una equivocación, el comentario por un error en clase, la “mofa” por no ser como todos esperaban, la risa maliciosa de todos, menos la del niño víctima de esa burla colectiva.

Las redes sociales como patio de colegio

Sin darnos cuenta, las redes sociales van camino a convertirse en ese patio del colegio donde  de forma inconsciente, aplicamos diariamente la ley del más fuerte, azotamos sin compasión el nombre de alguien y acudimos al arma más poderosa: poner en vergüenza pública a otro para desmotivarlo, sacarlo del ruedo, silenciarlo y así empobrecer sus activos más importantes: su honra y su autoestima.

Hoy cualquier persona con un teléfono móvil o con acceso a internet, puede poner en marcha algo que destruya a otro. Sin embargo, opinar no es tan gratuito como parece.  ¿Qué tal este otro dato?:

Así como las huellas digitales, la impresión de la lengua de cada persona es diferente. No hay nadie que tenga una lengua igual a otro ser humano. Este es un elemento de identificación poderoso para distinguirnos en nuestro mapa biológico

Este dato se conecta con mi reflexión como Personal Brander y ciudadana: Lo que expresamos y la manera de hacerlo genera una gran diferencia como personas y como marcas personales. Si bien es cierto que un like es una opinión, y que todos tenemos ese derecho, no dudo que existen en el mundo más personas con deseos de promover el bien que lo contrario; sin embargo, muchos a la hora de publicar su punto de vista olvidan las repercusiones que pueda tener. No solo en su marca personal que es su mayor patrimonio y que se alimenta como la cuenta bancaria a base de consignaciones que fortalecen su valor.

¿Qué están consignando a su cuenta de Marca Personal?

Opinar no es gratuito,  nuestras opiniones recurrentes hablan de nuestra  forma de ver la vida, la forma de enfrentar los problemas, la forma de disentir,  de la importancia que le damos a las personas, a su dignidad, a la manera de lanzar juicios; y de algún modo, a la incongruencia de pedir para nosotros algo que no estamos siendo capaces de cumplir. Todos queremos rodearnos de personas y de marcas personales conscientes.

Porque de la conciencia nacen la responsabilidad y la sabiduría, materia prima para volvernos elegibles en todos los escenarios de la vida: el amor, la amistad, los negocios y la vida corporativa. Y si bien es cierto que opinar es bueno, entrar en el ejercicio de discrepar con la figura de la burla y el descrédito no lo es.  Y lo que es peor, comunica mucho de lo que somos y afecta las compañías que representamos, incluida la  propia que es nuestra vida y nombre.

Como lo que sentí ese día al pararme de la silla, esto también genera repercusión en el ánimo de las personas y en la energía de un  mundo  necesitado de esperanza, aliento y estímulo para crecer. La buena noticia, es que la lengua es uno de los músculos más flexibles y la parte del cuerpo que se cura más rápido. Noticia que alegra, porque desde lo biológico está dispuesta a cambiar.

Una Marca Personal es una historia que siempre está contándose

Cancelemos la rudeza del patio del colegio en que se han convertido las redes sociales

Soy una entusiasta empedernida, convencida del cambio y la transformación en todas las personas que así lo deseemos. De hecho es mi trabajo. Tengo miles de ejemplos en mi vida personal y profesional. Así que vale la pena invitar a todos, incluida yo misma, a que cancelemos la rudeza del patio duro de un colegio en el que se han convertido las redes sociales, por un lugar en donde la dignidad humana sea valorada y se informe una verdad con respeto. Volvernos visibles y elegibles para ayudar a construir el mundo mejor que deseamos todos. “Una Marca Personal es una historia que siempre está contándose”, esta es una frase que oí alguna vez. Así que usemos nuestra lengua para empezar desde ya el cambio en nuestra historia y en la de los demás. Y la próxima vez que levantes tu mano con un post, piensa qué tan gratuito resultará.   

8 motivos por los que gestionar tu marca personal, por @FranSegarraB

Hoy más que nunca, es más fácil e importante que te decidas a tomar las riendas y gestionar tu marca personal. ¿Por qué? Aquí van 8 motivos:

 

1. Ahora es el momento de gestionar tu marca personal.

La economía digital coloca la gestión de tu marca personal al alcance de tus manos como nunca había sido posible antes. Internet facilita que puedas trabajar en el proyecto más importante de tu vida: tú mismo. Hoy más que nunca, ahora y en estos momentos, es más fácil e importante que te decidas a tomar las riendas de la gestión de tu marca personal.

2. Hoy, implementar tu plan de personal branding es accesible.

Es posible generar una marca personal con una inversión económica mínima. Incluso gratis (aquí te dejo algunos recursos gratis para trabajar tu marca personal: 10 recursos gratis para gestionar tu marca personal.

Internet y las redes sociales han democratizado la posibilidad de que todo el mundo pueda empezar a gestionar su propia marca personal, comunicar su propuesta de valor y optar por posicionarse como referencia en su mercado objetivo con una inversión inicial lejos de las grandes inversiones de las marcas, pero no por ello con menos efectiva. ¿Cuánto cuesta una conexión a internet? ¿Qué precio tiene una cámara de vídeo básica? ¿Cuánto vale un sencillo micrófono para grabarte? Hoy en día, la inversión no debería representar una barrera.

3. La marca personal pone en práctica tus ideas.

Thomas Edison afirmó “El valor de una idea reside en usarla”. ¡Todos tenemos ideas! ¿Por qué no pones en práctica las tuyas? Tener una idea no sirve de nada si no la pones en juego en la realidad, si no la enfrentas con el mercado, si no la validas con los resultados. ¿Qué ideas tienes? Seguro que son fantásticas, pero: ¿Cuál es el primer paso que vas a dar para hacerlas realidad?

4. La marca personal es para toda la vida

Hoy en día, vivimos inmersos en una evolución del mercado laboral que no tiene marcha atrás. No hay negocios, ni puesto de trabajo, ni relación laboral para toda la vida. Los contratos y los negocios vienen y van, pero tu marca personal permanece. Es el mejor activo en el que puedes invertir. El mejor proyecto que existe para ti, eres tú. Si inicias e implementas adecuadamente tu estrategia de personal branding, estás invirtiendo en ti y en tu futuro

5. Si tú no lo haces, otros lo harán por ti.

Si tú no controlas y mimas tu marca personal, dejarás al azar una de las partes más importantes de tu carrera profesional. ¿Estás dispuesto a desaprovechar todo el potencial que ello supone? Toma las riendas de tu proyecto de vida, toma las riendas del desarrollo de tu marca personal y posiciónate como la opción preferente ante tu mercado objetivo. Tu presencia en internet es inherente si existes. Tener un control sobre esta reputación nos da la posibilidad de decidir, dirigir y gestionar de manera estratégica los valores y atributos que queremos transmitir ayudando a posicionarnos de manera específica en su mente.

6. Súmate a una tendencia actual en el mercado.

El trabajo ya no está donde lo buscábamos. El 80% de las ofertas laborales ya solo circulan en la Red. Si tu objetivo al gestionar tu marca personal es el de firmar un contrato con esa empresa, organización, marca o firma en la que siempre has soñado trabajar, debes tener en cuenta que los responsables de selección de personal ya no buscan a sus candidatos en los sitios tradicionales. Los reclutadores, los HeadHunters y los Nethunters te buscaran en la red, te “googlearán”, observarán dónde te posicionas, hablarán contigo y estudiarán tu presencia on-line. ¿Vas a hacer que se fijen en ti?

7. Los negocios lo piden. Los negocios se hacen entre personas.

Por ello, cada vez vamos a reclamar, como empleados, como profesionales y a su vez como consumidores a hablar más sobre personas que sobre marcas. La confianza se deposita en éstas y sólo las marcas personales pueden transmitir este sentimiento a su público objetivo. Crea tu página web, implementa tu presencia on-line Busca tu nicho de mercado, habla con tus seguidores, conviértete en la referencia y emocionales.

8. No queda más remedio.

Probablemente la gestión de la marca personal es inherente en el 99% de las profesiones. Toma consciencia de ello. Plantea una estrategia, impleméntala, comunica tu valor diferencial, aquello que te hace único y empieza a ser valorado tal y como mereces.

 

Foto: Mike Wilson (Unsplash)

Personal Branding y Women Power, por @guillemrecolons

Women Power

En España, por poner un ejemplo, las mujeres suponen un 58% de las titulaciones universitarias. En 1962 suponían un 18%.

En arte y en periodismo, la mujeres son mayoritarias con un 62%.

En trabajo social y orientación, un 81,4%.

Fuente: UniverSÍdad.es

¿Y en Personal Branding?

Algunos datos impactantes.

El primer libro publicado en España sobre la materia fue “Y tú, ¿qué marca eres?” de Neus Arqués, en noviembre 2007.

En Brasil las personal branders más relevantes son Ilana Berenholc y Daniela Viek, sin olvidar a Deize Andrade, y muchas otras.

Además de Brasil, en América pisa fuerte Raquel Gómez, Ylse Roa, Nancy Vázquez, Rocío Ames, Yrma Sánchez, Yi Min Shum, Carolina Camelo, Verónica Sánchez, Yal BernErika Rubi, Fabi Mersan… Women power.

En España, además de Neus Arqués, hay primeras espadas como Arancha Ruiz, Paula Fernández-Ochoa (gran blogger de esta casa), Jane del Tronco, Ami Bondía, Alicia Linares, Eva Collado, Cèlia Hil, Elena Arnaiz, Cristina Mulero, Esmeralda Díaz Aroca, Natalia Gómez del Pozuelo, Isabel Iglesias, Alicia Ro, Yolanda Sáenz de Tejada, Mireya Trias, Sylvie Fernández, Amalia López Acera, Ruth Ríos, María A. Sánchez, Beth Borés, Silvia Saucedo, Carme Padilla, Silvia R. Herráez, Mercedes Romero (atentos a su post del próximo lunes en este blog), Inge Sáez, Carmen Santo, África Lucena, Eva A. Castillo, Gema Palacios y más que me dejo a causa de lo tarde que es al escribir este post. Women power.

Personal Branding Branding Lab Day 2017

En el #PBLabDay17 del 22 de junio, además de las 17 ponentes femeninas (sobre 11 masculinos) del programa, auguro más de una sorpresa durante la retransmisión del webinar. Atentos a las pantallas. Women power.

¿Alguna conclusión?

Por supuesto. Veo con agrado que las mujeres gestionan más eficazmente las competencias soft que nosotros. También veo que en personal branding hay más talento femenino. Por poner un ejemplo, en las últimas tres promociones del Posgrado en Personal Branding de URL Blanquerna Comunicación & RI, casi ha sido pleno de mujeres.

La foto de portada lo indica, alumnas del posgrado 2016-17 con Neus Arqués, y a continuación (lo siento, necesitaba incluir esta foto) las mismas cracks conmigo en una clase de esta semana en que yo podría haber sido alumno.

Women power. Personal Branding power. A sus pies, señoras.

women power personal branding guillem recolons

Daniela “long arms” Viek, Carolina Camelo, Guillem Recolons, Deize Andrade, Raquel Gómez, Rocío Ames

 

 

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Personal Branding Lab Day 2017 / Webinar

El presentismo laboral nos convierte en residuos humanos (rr.hh), por @guillemrecolons

¿Residuos Humanos?

No he podido evitar mencionar esta expresión de Residuos Humanos, escuchada ayer a Esther Casademont en un “Talent Day” organizado por la Facultad Blanquerna Comunicació i RI para alumnos de 4º de grado en Barcelona. No conocía personalmente a Esther, y me encantó su forma de comunicar y plantear las soluciones a los problemas. Mi compañero Jordi Collell y yo también fuimos ponentes, junto a Manel Noguera y a la organización impecable de Lali Miralpeix.

De Recursos Humanos a residuos humanos (de RR.HH a rr.hh)

Esther, alma de HUNIVERS PEOPLE HUB y gran experta en personas, tejió un discurso impecable cuyo título ya era tan provocador como ella: “Del currículum al ridículum”, y de tan explícito no requiere que nos alarguemos mucho en los contenidos, pero dejó muy claro a los recién graduados que se encontraban en la sala lo fácil que es hacer el ridículo con un CV. O simplemente, lo excesivamente fácil que es ser ignorado por un reclutador.

Me llamó la atención una parte de su discurso referido a lo que llamamos el síndrome de la silla caliente. No es literal, pero venía a decir algo así:

La obsesión de algunos directivos por el presentismo laboral nos traslada de recursos humanos a residuos humanos

Curiosamente, las siglas son las mismas. Pero lo triste de esto es que todavía funciona. En mí última experiencia laboral como empleado viví en propia carne el síndrome del presentismo. El presidente de la compañía se paseaba una hora más tarde de la hora de finalización de jornada por las mesas para hacer recuento de los buenos trabajadores que aun estaban en su puesto o los malos que ya habían marchado. Triste. Priorizaba el estar por encima de la eficacia, de la contribución real. Trataba a su equipo como auténticos residuos humanos, ya que el presentismo era utilizado para la mejora salarial.

El rol de la gestión marca personal ante quien nos quiera tratar como residuo humano

El gran Tom Peters fue una gran promotor del intra-emprendimiento en las organizaciones. Su artículo visionario The brand called You publicado hace ya casi 20 años en Fast Company, situaba al empleado como el presidente de su propia microempresa llamada YO, S.L. (be the CEO of your Me Inc.).

Suelo citar a Blaise James, ex consultor estratégico de Gallup, y autor del artículo The Value of Personal Branding (2009) cuando me refiero al poder del empleado como un profesional autosuficiente:

Los empleados con marca propia son autosuficientes y más innovadores. Son solucionadores de problemas, y se comprometen a fondo con la marca corporativa

Lo sé, pensaréis que el tipo de “jefe” condiciona terriblemente esta autonomía. Pero si una persona es capaz de aportar soluciones en una jornada laboral estándar, no significa que aporte mejores soluciones con 3 horas más de trabajo. Al contrario.

Tampoco somos recursos, las cosas como son

La denominación de recursos humanos tampoco es idónea. Una vez comenté en uno de los primeros posts de este blog titulado No soy un recurso humano, soy mi marca que merecemos mejor consideración que recursos humanos o empleados (en el diccionario, empleados se equipara a usados, gastados…). Reconozco que algunas empresas están dando pasos para actualizar este discurso. Quizás la transformación digital ayude a acelerar procesos, pero yo reclamo que ese departamento, todavía rancio y asociado a despidos en muchas empresas, tenga que ver con la marca personal. Departamento de marcas personales, Personal Brand Department, me da igual.

Se introducirían dos palabras claves; marca, asociada a propuesta de valor, y persona, el supuesto inteligente y escalafón de la condición humana. Para pensarlo.

Fotografía: Sonia Troncoso

Nota: El Personal Branding Lab Day de este año, previsto para el 22J, se está calentando. Cerca de 400 personas inscritas al webinar, y creciendo. El hecho de ser la inscripción básica gratuita ayuda a llegar a muchas partes. Me está sorprendiendo la enorme acogida -mirando las inscripciones- que está teniendo el evento en América Latina. Es cierto que entre los ponentes contamos con Ilana Berenholc, Daniela Viek, Deize Andrade (Brasil), Rocío Ames (NY y Perú), Nancy Vázquez (México), Raquel Gómez (Colombia), y eso sin olvidar el origen mexicano de Nilton Navarro y el colombiano de Fabián González. Como bromeaba hoy conmigo Andrés Pérez Ortega, quizás deberíamos llamarlo “Personal Branding Latin day”. 

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