Para quienes tienen una idea de negocio y quieren desarrollarla con garantías de éxito

Empleados con marca propia ¿cómo se gestiona?, por @guillemrecolons

Cómo CONTROLAR si tu actividad en las redes funciona, por @guillemrecolons

Con la última C de controlar llegamos al último capítulo del desarrollo del artículo Las 5 C’s de la gestión de nuestra marca personal en las redes sociales. Las C’s son:

  1. Conocer
  2. Compartir
  3. Conversar
  4. Conectar
  5. Controlar

No hay forma de saber si lo que hacemos funciona sin medir, sin controlar.

Controlar, la 5ªC de nuestra gestión de marca personal en las redes sociales

¿Cómo saber si todo lo que hacemos en nuestras acciones de marketing personal funciona? La antigua usanza dice que si entra dinero y clientes, todo va bien (y viceversa, claro). Pero hoy, además de estos indicadores tan reales, disponemos de herramientas que pueden facilitarnos el trabajo de comprobar si los KPI’s que nos fijamos en su día se está cumpliendo.

Hace algún tiempo escribí en este mismo blog un artículo sobre indicadores de progreso en la gestión de tu marca personal. No me desdigo en absoluto, lo mantengo. Ahí diferenciaba lo que son los indicadores de bienestar de los de vanidad.

Relacionado: Indicadores de progreso en gestión de marca personal (mayo 2016)

Pero a efectos de las 5C’s de gestión de nuestra marca en las redes sociales, trataré de ser algo más específico con las herramientas de medición.

Medir la eficacia en Twitter

Twitter es mi debilidad, no voy a negarlo. A pesar de su complejidad y de las muchas cosas que se pueden medir, las personas tienden a usar una sola vara: el cambio en el número de seguidores. A mi juicio, desde una perspectiva de personal branding, el mejor indicador de Twitter es la cantidad de listas en las que nos han incluido, ya que eso significa que nos están convirtiendo en referentes en una especialidad, uno de los objetivos de marca personal. Dicho esto, ahí van algunas herramientas para medir interesantes:

Social Bearing: Una sorpresa agradable. No necesitas registrarte y te da información de mucho valor y muy bien explicada. Es más que un buscador, más completo que Twitter, para encontrar rápidamente tweets, perfiles afines a tus intereses, seguidores de una cuenta, datos analíticos, etc.. Por ejemplo, un vistazo a mi cuenta en los últimos días tiene esta pinta:

controlar / social bearing

socialbearing.com / impresión de pantalla de la cuenta @guillemrecolons

En la sección @Handle puedes analizar el perfil de cualquier usuario de Twitter, no solo el tuyo. En la sección Tweets puedes analizar el comportamiento de #hashtags, colocar palabras o títulos de post y ver quién interactúa. La sección Geo es especialmente para geolocalizar #hashtags o tweets en una localidad, en un radio de Km y en un tiempo. En People puedes localizar los perfiles más asociados con una palabra clave. En Followers puedes ver no sólo quién te sigue, sino, por ejemplo, ordenarlos por número de listas, una variable clave de influencia. Lo mismo tendrás en Friends, pero de las personas a las que sigues.

Twitonomy Interesante para conocer muchos datos, pero de un vistazo puedes ver en cuántas listas te han incluido (a ti o al perfil que coloques). Otro dato a tener en cuenta es un gráfico sobre cuáles son las mejores horas y días de la semana para publicar en función de tu historial reciente de los últimos meses.

Twitter analytics. Es el de la casa, muy completo. En la barra superior, te da una primera idea de tu evolución en 5 parámetros: Tweets, impresiones de tweets, visitas al perfil, menciones y seguidores. Luego te muestra gráficamente los tweets destacados de los últimos meses en base a: tweet principal, mención principal, seguidor principal y tweet con contenido multimedia.

Linkedin: controlar tu evolución en la red

Aunque Twitter sea mi red favorita, sin duda Linkedin es la que me ha traído más clientes y mejores contactos. Para qué negarlo. Es un excelente escenario para la proyección de nuestra marca personal, tanto por sus posibilidades de networking, su riqueza de contenidos (grupos Linkedin), la posibilidad de captar talento y de poder seguir de cerca a líderes y a empresas.

Social Selling Index (SSI). Es la herramienta de herramientas. Permite conocer un índice de 0 a 100 y ver su evoculción en el tiempo en base a cuatro parámetros:

  • Establecimiento de marca profesional (25 puntos sobre 100)
  • Encontrar a las personas adecuadas 25/100
  • Interactúa ofreciendo información 25/100
  • Crea relaciones 25/100
Controlar. SSI Linkedin Guillem Recolons

El Social Selling Index analiza tu influencia en tu sector y en tu red de contactos

Además tiene otra ventaja: Es tuyo y sólo tuyo. Nadie puede acceder a tu SSI (y obviamente tampoco tú puedes ver los de otros.

Otros indicadores: número semanal de solicitudes de contacto entrantes, porcentaje de visitas a tu perfil, invitaciones a grupos, interacción con tus publicaciones, recomendaciones recibidas en un año, validaciones recibidas, tráfico generado hacia tus sitios web…

¿Se puede medir la eficacia en los perfiles de Facebook?

La respuesta es: poco. Facebook ofrece muchos indicadores para las páginas, pero apenas el número de amigos para los perfiles personales. Existe, de todas maneras, una herramienta llamada Wolfram Alpha, que da ciertas magnitudes de un perfil personal.

WolframAlpha Analiza histórico de publicaciones, nube de etiquetas, gráficos por horario,  fotos por interacción, gráficos con información sobre nuestros amigos… En general es bastante prensa rosa, no es una herramienta que nos permita conocer con detalle gráficos de la evolución de nuestra eficacia en la red.

Otras redes sociales

No quiero extenderme demasiado con todas las redes, pero ahí van algunas ideas.

  • Está claro que YouTube es muy importante, aunque desgraciadamente se utiliza poco en marketing personal. En YouTube no solo cuentan los subscriptores, también las visitas al canal los likes (y dislikes) y los comentarios. Una herramienta sencilla de medición es YouTube Analytics.
  • En Instagram las herramientas de analítica están pensadas para empresas, la única forma de saber si nos ha ido bien ahí es a través de los comentarios de cada publicación, los likes, reproducciones de vídeo, y claro, evolución del número de seguidores.
  • Para Pinterest os dejo este excelente post de Vilma Núñez con las principales herramientas de análisis.

¿Tienes blog o web? Pues hay muchas formas de medir la eficacia

Aquí hay multitud de herramientas que permiten medir indicadores. Desde los indicadores de visitas, tiempo de lectura, procedencia de las visitas y comportamiento hasta indicadores sobre si el SEO es el adecuado o es mejorable.

Google Analytics. Es la superherramienta de métricas de cualquier web o blog (excepto los de hosting gratuito). Mide parámetros como:

  • Audiencia: visitas nuevas o reincidentes, países, idioma, sistema, edad, sexo, intereses.
  • Adquisición: visitas directas, de busqueda orgánica, de campañas AdWords, de redes sociales, de campañas email, de otras webs…
  • Comportamiento: contenidos más vistos, velocidad del sitio, búsquedas en el sitio…
  • Conversiones: muy práctico en webs ecommerce, mide las visitas que se convierten en dinero

SeoQuake. Se trata de una extensión de Chrome o Firefox que nos da toda la información relevante sobre el estado del posicionamiento orgánico de una web.

Semrush. Potentísima herramienta que mide el SEO pero especialmente es interesante midiendo las palabras clave (Keywords).

Una forma particular y poco ortodoxa de controlar tus resultados

Esta es mía: Tiempo dedicado a la semana (en minutos) dividido por leads = Índice R (de Recolons) de eficacia de nuestra actividad profesional en internet. Por leads entendemos conexiones que pueden materializarse en contratos, fichajes, o el tipo de conversión que cada uno elija.

 

Con la 5ª C de controlar acaba esta pequeña saga sobre las 5 C’s de nuestra proyección de marca personal en internet y las redes sociales. Ha sido un verdadero placer, amig@s.

Relacionado

Pasamos a la acción: es momento de Conectar, por @guillemrecolons

Por si te perdiste las anteriores, este es el desarrollo del artículo Las 5 C’s de la gestión de nuestra marca personal en las redes sociales, y consta de:

  1. Conocer
  2. Compartir
  3. Conversar
  4. Conectar
  5. Controlar

Nos acercamos a la hora del networking, con la “C” de CONECTAR.

Conectar (Networking), la 4ªC de nuestra gestión de marca personal en las redes sociales

Ya nos hemos informado sobre los contenidos a través de la 1ª C, hemos creado un posicionamiento con la 2ª C, hemos demostrado que no somos robots con la 3ª C. Estas tres C’s, bien gestionadas, actúan como foco de marketing de atracción (no empujamos, atraemos) y nos empezarán a generar imagen referente en nuestra área. Ese (y no antes) es el momento de solicitar contactos a las personas que en aquel momento sean potenciales clientes, reclutadores, colaboradores, proveedores, responsables RR.HH de empresas…

Pregúntate qué puede aportarte cada contacto

Antes de salir “a la caza” del contacto es importante entender que por encima de todo son personas. Vale la pena contar hasta 10 y preguntarte qué puede aportar cada uno. Yo lo gestiono de esta manera:

  1. Profesionales de los que puedo aprender y a los que vale la pena seguir de cerca

  2. Profesionales a los que puedo aportar valor en un futuro

  3. Socios clave que pueden ayudar (será recíproco) a llegar a empresas o contactos clave

  4. Potenciales clientes, personas a las que hoy ya podría resolver un problema

Particularidades por redes sociales

 

Linkedin (también vale para BeBee)

La manera de identificar a los contactos es sencilla:

  • Los mejores: Personas que han interactuado con nosotros, compartiendo un contenido nuestro o comentándolo (una recomendación simple es demasiado débil). Ahí se trata de entrar en los perfiles y ver cuál de las 4 categorías anteriores pertenece cada uno. Entrar en su perfil y solicitar la conexión con un mensaje personalizado, ya que tiene más probabilidades de éxito. Los anglosajones llaman a este tipo de contactos hot prospects, porque han mostrado un interés previo y su predisposición a aceptar la conexión es mayor.
  • Los desconocidos pero interesantes: Fíjate que cuanto compartes un contenido en Linkedin (propio o ajeno) dispones de una estadística que te aporta estos datos:
    • Qué empresas han visualizado más tu contenido: aquí vale la pena entrar en el perfil de la empresa e identificar al responsable del área que podría ser tu cliente, colaborador… y contactar
    • Qué perfil de personas (a través del cargo de su trabajo actual) han visto el contenido
    • De dónde procede tu audiencia
    • De qué fuente procede el contenido
    • El peso de audiencia de contactos de 1er nivel (contactos ya reales) o de 2º nivel (potenciales)
  • Los que han visto tu perfil y son contactos de 2º o 3er nivel, es decir, potenciales. En este caso se trata de evaluar a cuál de los 4 perfiles corresponde y enviar una invitación personalizada que corresponda.
Twitter

En Twitter podemos seguir a quien queramos, pero solo podemos enviar mensaje directo a quien seguimos y nos sigue. La manera de identificar hot prospects en esta red es:

  • Los RT o que comparten un contenido directamente desde nuestra red: Si no los seguimos, vale la pena hacerlo. Los likes son demasiado débiles como para presuponer un interés. Aquí no se lleva el mensaje personalizado, y francamente, no soy partidario de enviar mensajes directos automatizados. Prefiero personalizar: “Gracias, Juan por seguirme, estoy seguro de que…”
  • Los que nos envían mensajes directos no automatizados y que podamos valorar como interesantes. De hecho ya son contactos, y hemos de valorar si damos un paso más y pedimos teléfono o correo electrónico (a diferencia de Linkedin, en Twitter no disponemos del email de nuestros seguidores).
  • Listas: Indagar en qué listas nos han incluido, son fuente de posibles contactos. Crear nosotros listas incluyendo a personas de cada categoría (pueden ser secretas).
Facebook

No es cierto que Facebook sea una red exclusivamente personal. Cada vez más se está llenando de contenido profesional, por lo que la primera decisión a tomar es si nos abrimos al networking profesional o no.

Facebook requiere, como Linkedin, contacto mutuo para acceder a los mensajes directos de Messenger. Si decides compartir contenidos profesionales en esta red, fíjate en quién comparte, comenta o interactúa y a partir de ahí puedes solicitar contacto en función de las cuatro categorías mencionadas anteriormente.

Prepara un mensaje personalizado, un Social Media Pitch

Es importante que en aquellas redes que lo permitan (Linkedin y BeBee) personalicemos el mensaje. No sólo por aumentar las posibilidades de éxito, también para dejar claro desde el primer momento qué tipo de relación pueden esperar de nosotros.

En este sentido, te invito a crear cuatro plantillas de mensaje de contacto en base a los cuatro tipos de relación que hemos mencionado anteriormente. Recordemos que los del grupo 4 son los que requieren un discurso (social media pitch) mejor pensado y estructurado. Son el grupo más difícil pero el que antes puede dar conversión. Eso no significa que una vez aceptado el contacto les bombardeemos con ofertas a las pocas horas del noviazgo.

Esencial: en cada mensaje solicitando el contacto tener en cuenta el protocolo: idioma de la persona, tipo de relación (usted o tú), mencionar el nombre o el apellido, dejar claro el objetivo de la conexión, pedir directamente formar parte de su red y despedirse formalmente. El que quiera puede adjuntar su teléfono o email junto a la firma. Yo no lo hago, pero no me parece mal.

Construye agenda

Conectar no es coleccionar. Mejor pocos, enfocados y buenos que muchos y dispersos. Están para ayudarnos en nuestra estrategia personal (y nosotros en la suya), y por ello es importante ir creando una agenda por tipos, y acordarnos cuando sea el momento de pedirles algo. Puede ser invitarles a un evento, a visitar una web, a quedar para tomar un café, reunión…

Paciencia: Roma no se construyó en un día

Ya tenemos una agenda de valor creada. Hemos de ser pacientes. Al conectar, muchas personas verán más nuestros contenidos e interacciones, la relación se irá creando poco a poco. Ahora nos queda algo importante: controlar (o medir), la 5ª y última C de nuestra proyección de marca personal en las redes sociales. Te espero en una semana.

Si crees que he olvidado algo importante en este post, te invito a dejar un comentario. Siempre contesto.

Conversar en la red, o cómo pasar del “estar” al “ser”, por @guillemrecolons

Sigo con la serie Las 5 C’s de la gestión de nuestra marca personal en las redes sociales cuyos contenidos son:

  1. Conocer
  2. Compartir
  3. Conversar
  4. Conectar
  5. Controlar

Ahora es momento de desarrollar el “Conversar”.

Conversar en la red, la 3ªC de nuestra gestión de marca personal en las redes sociales

Suelo decir que nuestra presencia en las redes no tiene valor si no le damos esencia. Estar no vale, hay que ser. Estar es un mero trámite, es para que encuentren tu perfil. Pero poco más sabrán de ti. Tu huella emocional se consigue conversando.

Los mercados son conversaciones. Ahora hemos visto que eso es cierto

La predicción de los visionarios Levine, Locke, Searls y Weinberge  se ha cumplido. Ellos fueron los autores del Manifiesto Cluetrain en 1999, antes de que aparecieran las redes sociales.

Los mercados son conversaciones porque detrás hay seres humanos, no simples sectores demográficos. Si en el capítulo anterior decía que compartir puede posicionarnos como especialistas, conversar es lo que nos hace personas, seres humanos. La red colaborativa ha permitido que los mensajes corporativos tengan al fin feedback, nuestro feedback. Los mensajes publicitarios ya no son unidireccionales, ya que podemos contestarlos, compartirlos o criticarlos. Y las empresas lo tienen muy en cuenta, monitorizando constantemente la reputación de sus marcas y directivos.

Las conversaciones nos humanizan y nos hacen memorables

Conversar en la red es el complemento de compartir contenidos. Pero a la inversa: opinamos, recomendamos aquello que nos llama la atención, que nos rechina o de lo que estamos de acuerdo. Es posible que se creen robots para recomendar entradas en Facebook o Linkedin o Twitter. Pero ningún robot -de momento- podrá mantener un chat con nosotros. Todo lo que esté fuera de los cálculos matemáticos y de probabilidades es subjetivo, y esa riqueza de la subjetividad es patrimonio humano.

Algo más que cortesía o “netiqueta”

A menudo la conversación la empieza otra persona, que nos coloca un comentario en algo que hemos creado o compartido. El protocolo dice que si se cumplen las formas, se debería contestar siempre. Pero yo lo elevo por encima del simple protocolo: se trata de una cuestión de sentido común y de oportunidades. Me ha pasado muchas veces que a raíz de un hilo de conversación ha seguido peticiones de contacto de gran valor.

Una cuestión de estilo

Dejemos por un momento de ver las redes sociales como un mal necesario y cambiemos el prisma hacia una oportunidad. Una oportunidad de conversar en la red con personas de ideas afines de cualquier parte del globo, a tiempo real o de forma asíncrona. Eso, querid@s lector@s, no lo podíamos hacer hace 15 o 20 años. Y además nos permite imprimir nuestro estilo, nuestro ADN de marca.

Trols > Con ellos mejor olvidarlo

Hay ciertas conversaciones que es mejor evitar. Llamo troll a todo individuo que no se identifica y utiliza una identidad falsa. Si entramos en los comentarios de cualquier noticia de un diario digital, veremos que el 80% de los comentarios (por cierto, muy airados) son de perfiles inventados. En Twitter abundan. Yo no sé vosotros, pero conversar en la red con alguien al que no le veo la cara ni sé su nombre, su relato, no me llena. Un consejo: no perdáis tiempo. Suelen ser provocadores y siempre, siempre, siempre, creen estar en posesión de la verdad absoluta; lo mejor es ignorarlos.

La semana que viene hablaré de un aspecto clave de la proyección de nuestra marca personal en redes sociales: conectar, algo que ya conocemos como networking.

Comó poner a tu cliente en el centro de la propuesta de valor, por @jordicollell

En el centro del mensaje está la propuesta de valor, es uno de los puntales en la comunicación de nuestra marca personal. Hablamos mucho de lo que podemos hacer para solucionar los problemas a nuestros clientes, para curar los dolores que le aquejan y para explicarlo de una manera clara y diáfana. ¿Pero que pasa con el cliente?

Centrarnos en la propuesta de valor y no sólo en el producto o servicio que ofrecemos es un paso claro para salir del egocentrismo de la oferta y para ponernos al mismo nivel óptico  y auditivo que nuestro público objetivo

Y uso los adjetivos óptico y auditivo porque al final  a través de la vista y el oído que  entra el mensaje en el cliente. Llegados a este punto me diréis que las emociones también ocupan su lugar, que si no llegamos al corazón de la audiencia nuestra capacidad comunicativa será pobre y es cierto.

Precisamente para reforzar la conexión emocional quiero reivindicar y desenterrar una herramienta de la que en este foro hemos hablado poco: El Mapa de Experiencia del Cliente o Customer Journey Map (CJM) para los amantes de usar terminología anglosajona.

Al final lo que queremos conseguir es poner al cliente en el centro de nuestra propuesta de valor, “el cliente es el Jefe” en palabras de Juan Roig, propietario de Mercadona. Y en realidad trabajamos poco lo que siente el cliente porque lo definimos, lo segmentamos y le mandamos uno o mil formatos de mensaje pero en realidad y a nuestra escala, que no somos una gran corporación que puede permitirse estudios costosos, ¿qué sabemos de el?, ¿cómo imaginamos que tiene que vivir la experiencia de nuestra propuesta de valor?

Un mapa de experiencia del cliente es, ni más ni menos, una herramienta, un diagrama para ser más concretos, en el que explicamos los pasos que sigue un cliente al entrar en relación con nuestra propuesta de valor y con nuestros servicios o productos, por supuesto, y no solo desde el punto de vista racional si no describiendo las emociones que generamos y como creemos que puede percibirlas.

Si nos ponemos en el lugar del cliente podremos identificar no solo como percibe nuestro servicio si no aquellos momentos críticos en los que se siente o bien desorientado o bien insatisfecho para poderlos solucionar

No vamos a convertir este artículo en un manual de cómo hacer mapas de experiencia de clientes, lo iremos haciendo progresivamente en las próximas semanas pero ahora veamos los aspectos básicos que deben componer este mapa o este viaje con el cliente.

El primer punto es identificar al cliente, esto ya lo hacemos de manera casi automática cuando definimos nuestro público, es el retrato robot del que hemos hablado en anteriores ocasiones y sobre todo en nuestros cursos y sobre el que insistiremos en otros artículos.

En segundo lugar identificaremos las fases de la relación que vamos a tener con cada cliente. No nos asustemos porque aunque cada cliente y cada producto sea un mundo por norma general pasamos por las mismas fases que podemos resumir en:

  • Entrar en contacto o atraer al cliente: Como va a saber que ahí estamos para ayudarle.
  • Venta: Cómo le vamos a convencer que nuestro servicio o producto le conviene, como le vamos a facilitar la evaluación y comparación con otros existentes.
  • Uso: Este es el punto neurálgico de la experiencia, ya tenemos al cliente convencido y comienza a ser beneficiario de nuestros servicios o productos. ¿Cómo le va?¿Con que eventualidades se puede encontrar? ¿Cómo puede sentirse?
  • Repetición: Si la experiencia de uso ha sido positiva ¿qué podemos hacer para que siga con nosotros? ¿qué podemos ofrecerle? ¿qué espera? Se por algunos clientes de servicios que el hecho de no encontrar continuidad acaba frustrando una experiencia de uso positiva
  • Prescripción: ¿Qué podemos hacer para que cada cliente nos recomiende?
Customer Journey Map

Customer Journey Map de un viaje en avión extraído del blog de Javier Megias

Finalmente y para cada fase analizaremos lo que siente el cliente en particular lo que le motiva a acercarse a nosotros, las dudas que puede tener, las insatisfacciones o dolores que puede experimentar y las nuevas necesidades que se le pueden presentar.

Y como pasa con el modelo de negocio, el mapa de experiencia no es una herramienta para guardarla en un cajón. una vez lo hayamos definido hemos de contrastarlo con cada cliente para corregirlo y mejorarlo.

Imagen cabecera: IEBSchool Mireia More / Creative Commons

 

Cómo programar y compartir contenidos en las redes, por @guillemrecolons

Siguiendo con la serie Las 5 C’s de la gestión de nuestra marca personal en las redes sociales que constaba de:

  1. Conocer
  2. Compartir
  3. Conversar
  4. Conectar
  5. Controlar

Ahora es momento de desarrollar el “Compartir”.

Compartir contenidos, la 2ªC de nuestra gestión de marca personal en las redes sociales

Qué y cuánto compartimos

El qué compartir lo tratamos en la anterior publicación de esta serie, la de conocer las fuentes de contenidos.

Es interesante seguir la regla de la aportación de valor. En pocas palabras, viene a decir que deberíamos contar hasta 10 antes de compartir un contenido, propio o ajeno, y preguntarnos si va ser de utilidad para algunos de los públicos que hemos definido en nuestro modelo de negocio.

También resulta eficaz aplicar la regla de la calidad. Más vale poco y bueno que mucho y mediocre. Bombardear las redes sociales puede resultar contraproducente. Hay casos y casos. Yo no publicaría el mismo post en Linkedin, por ejemplo. Pero Twitter sí permite la repetición al tener un “timeline” real  (lo que vemos en el muro de Twitter sigue un estricto orden cronológico, cosa que no pasa en otras redes).

Cuándo compartimos

Cada profesional debe establecer su propia periodicidad de publicación. No existe una regla al respecto. Si te dedicas al marketing digital, es normal ser muy activo en tus publicaciones, ya que parte de tu prestigio dependerá de ello. Pero si eres miembro del consejo de un banco, las cosas cambian; aquí valdría con compartir algún contenido al mes. Entre medio hay una gran variedad de formatos.

Desde luego, hoy existen herramientas que nos dicen cuáles son los mejores días y horas para compartir contenido en función de nuestro historial con cada red social. Este es un punto especialmente importante, nos hace preguntarnos ¿a qué hora visita con más frecuencia cada red nuestro público objetivo?

Las herramientas que nos dan pistas sobre mejores días y horas para compartir son muchas, pero aquí destaco algunas:

  • Buffer. En su versión de programación automática buffer decidirá las mejoras horas, pero no los mejores días. Para Buffer todos los días son laborables.
  • Hootsuite. Esta herramienta también programa las mejores horas, y lo hace en función de la historia propia nuestra. Eso sí, no le gustan los domingos.
  • Twitonomy: Exclusiva para Twitter, la herramienta nos da una precisión matemática sobre mejores días y horas para publicar en base a nuestra historia de las últimas semanas.
  • Klout: Una función que se utiliza poco del medidor de influencia online Klout es la posibilidad de seleccionar contenidos afines y programar en las mejores horas. Aquí un ejemplo:
mejores horas de contenidos en klout

Ejemplo: mejores horas de compartir en Klout

Las mejoras horas para publicar varían además en función de cada red social y cada modelo de negocio (B2B o B2C). Más información y muy buena sobre este punto en el blog de José Facchin.

Programar la publicación de contenidos

Una pregunta muy habitual que me hacen asistentes a formaciones o clientes es ¿de dónde sacamos el tiempo para gestionar las redes sociales? Hay fórmulas para programar (automatizar) la publicación de contenidos a una o dos semanas vista (y más en cuentas premium). Yo dedico una o dos horas los viernes por la tarde y dejo la semana programada en Linkedin y Twitter. Pero se puede programar en prácticamente todas las redes.

Las herramientas mencionadas anteriormente Buffer, Hootsuite y Klout permiten esta función. En Buffer es más fácil adjuntar imágenes y utiliza un recortador de enlaces de forma automática (muy práctico). Hootsuite es muy interesante para programar pero también para encontrar contenidos buscando hashtags. Klout es muy interesante como herramienta de programación pero cuesta incluir meciones al autor de cada artículo.

Además, Facebook permite esta función en páginas corporativas dentro de la misma aplicación. No sugiere las mejores horas pero permite un programación de posts sin prácticamente límites.

Mencionar al autor y la fuente, siempre!

Las reglas de etiqueta de la vida real tienen su espejo en el ámbito digital de las redes sociales. Es obligado, bajo pena de prisión, mencionar siempre al autor de contenido y la fuente en que hemos encontrado el mismo. O al menos una de las dos. No hacerlo es feo, ya que puede presuponer que un contenido ajeno es propio. Sólo hay una excepción a esta sugerencia: cuando el contenido es nuestro no es necesario mencionar al autor (pero sí la fuente).

Ojo con etiquetar a todo el mundo cuando compartamos un contenido. Hace pocos días, Sílvia Saucedo trataba en su blog esta mala costumbre de etiquetar a influencers en cada publicación. Se puede etiquetar a alguien por alusión, pero no por spam o costumbre. El libro Marca eres tú de Eva Collado también trata ampliamente el tema del protocolo digital.

 

En resumen, podemos compartir contenidos propios, con una máxima: mejor poco y bueno. Y podemos compartir contenido ajeno de valor que nos ha llegado a través de la etapa “conocer”.

Cómo podemos conocer los contenidos que nos interesan, por @guillemrecolons

Hace unos días abrí una serie de post bajo el título Las 5 C’s de la gestión de nuestra marca personal en las redes sociales. Por resumir hablaba del as cinco magníficas:

  1. Conocer
  2. Compartir
  3. Conversar
  4. Conectar
  5. Controlar

Ahora entro de lleno en la etapa “Conocer”, la 1ª “C”. Debo advertir que presupongo que antes de gestionar nuestra marca en las redes sociales ya hemos trabajado nuestra área de autoconocimiento y de estrategia personal. No se trata de empezar la casa por el tejado, y nuestra presencia en redes sociales debe responder a un objetivo claro y definir dos públicos claros (clientes y prescriptores). Eso nos permitirá saber cuáles son los medios más afines a estos públicos.

Fuentes de conocimiento

Libros / Ensayos

La forma de encontrar libros sobre la materia que nos interesa es múltiple.

  • Si conoces el título, editorial o autor del libro, se trata de ir a un buscador como Google, Bing, Yahoo, Youtube (sí, lo que lees).
  • Si quieres descubrir algo sin conocer ni título, ni autor… buscaremos por tema. Poca gente conoce el buscador de libros de Google: Se trata de ir al buscador, colocar la palabra clave y buscar en el submenú libros. Así de sencillo. Por ejemplo, imaginemos que buscamos “relato histórico”

búsqueda libros Google

En este caso veremos cómo Google nos detalla un primer listado “sin pulir”. Si vamos al submenú herramientas veremos cómo podemos afinar la búsqueda por otros criterios, como tipo de libros (incluye gratuitos), tipo de documentos (libros, ensayos, revistas…), fechas…

La tendencia, al ser Google la fuente, es que coloque en primer lugar los Google books, pero eso se puede mejorar con los submenús.

  • Otra opción si no conocemos autor, título… es acudir al gigante Amazon. Dará menos resultados pero será muy efectivo para conocer qué títulos son los mejor valorados, más vendidos…

Artículos de prensa, revistas…

  • En este caso el funcionamiento es parecido al caso anterior. Depende de si conocemos datos o sencillamente hacemos una búsqueda por tema.
  • Si buscamos el tema en Google, debemos hacer clic en la sección “noticias”, y ahí nos aparecerá lo relacionado con artículos. En el caso de “relato histórico”, el resultado sería éste.
  • Google Alerts: Es una herramienta gratuita muy práctica que funciona muy bien para contenidos “oficiales”. En cambio, es nefasta para encontrar contenidos de blogs personales (asignatura pendiente de Google). La ventaja de Alerts es que sí la búsqueda es continua nos ahorra el tiempo de buscar y nos envía un correo cada vez que se publica un contenido.

Artículos de blogs personales o corporativos

Aquí la cosa se complica, pero afortunadamente existen herramientas maravillosas que nos traen estos contenidos con mucha precisión y a tiempo real.

Tenemos, por un lado, las redes sociales, y aquí tanto los grupos de Linkedin o las colmenas de beBee (red profesional obligatoria, por cierto) son excelentes lugares donde podemos encontrar material fresco, leerlo, recomendarlo, comentarlo y compartirlo. Lo único que debemos hacer es hacernos miembros de esos grupos o colmenas afines a lo que nos interesa, y decidir si queremos que nos envíen un correo por cada contenido nuevo (no es mi opción) o ser nosotros quienes visitemos esos grupos (más vale pocos y buenos) una vez por semana para ver qué se cuece.

Por otro lado está una herramienta para mí indispensable, Feedly, que nos permite encontrar los mejores blogs de cada tema (en versión PC o smartphone) y clasificarlos por subtemas. No nos envía correos (cosa que yo agradezco) sino que cuando queremos buscar contenidos, abrimos la aplicación y los encontramos todos agrupados.

Por supuesto, también está la opción de suscribirse a cada blog individualmente vía correo electrónico. Si no tienes sobredosis de correos, es una buena opción.

Vídeos

Google es una gran fuente, ya que como recordamos adquirió YouTube hace unos años. La forma de buscar puede ser desde el buscador Google + Vídeos (muy completo) o directamente desde las aplicaciones YouTube, Vimeo… En nuestro caso de relato histórico el resultado sería este.

Infografías

Para encontrar infografías tienes dos opciones, buscarlas en Google o no perder el tiempo e ir a visitar con urgencia el perfil de Pinterest de Alfredo Vela.

Búsqueda por hashtags

Si ya estás en redes sociales, habrás visto que los #hashtags que inicialmente popularizó Twitter se van imponiendo en el resto de redes. Son especialmente útiles en Twitter, Google + e Instagram, pero otras redes como Facebook o Linkedin están mejorando la experiencia en este tipo de búsqueda. El funcionamiento es sencillo: ir al buscador de cada red y colocar #palabraclave. Por ejemplo, si buscamos en Twitter (quien más desarrollada tiene esta búsqueda) la palabra #relatohistorico nos dará resultados en tweets de texto, personas, vídeos, noticias, transmisiones (Periscope). Información de gran valor.

¿Dónde guardar esos contenidos en la nube?

Hay múltiples plataformas para hacerlo, pero las dos que mejor organizado lo tienen son Pocket o Evernote. Recomiendo este tutorial para Pocket y este otro para Evernote.

Imagen: Pixabay

Si dudas, date un remojón, por @jordicollell

¿Has tenido alguna vez la tentación de abandonar una idea o un proyecto por el temor a que tú aportación no fuera la mejor de las posibles?  ¿Te has sentido mal contigo mismo por la angustia de no poder llegar a todo?  Todos nos hemos enfrentado alguna vez a situaciones en las que al tener la certeza de no poder dar la mejor de las respuestas nos hemos estresado, abrumado y nos ha venido un impulso irrefrenable de salir corriendo. La incertidumbre de alcanzar el resultado óptimo puede hacernos renunciar a la mejor de las opciones.

El exceso de expectativas en la realización de un proyecto personal, profesional o empresarial tiene el mismo efecto que el exceso de información en la elección de diferentes opciones. Cuando vamos al supermercado a comprar cualquier tipo de producto nos encontramos con decenas y hasta centenares de posibilidades para escoger algo que satisfaga nuestras necesidades y el resultado de este exceso generalmente es la insatisfacción; es lo que se describe como la paradoja de la elección que formuló de manera magistral el psicólogo Barry Schwartz.

El temor a no saber escoger la opción óptima nos produce estrés e insatisfacción y la solución parece estar, de acuerdo con las investigaciones de Schwartz, en encontrarse cómodos con el concepto “suficientemente bueno” en vez de perder el tiempo y a riesgo de paralizarnos buscando la decisión perfecta.

Y si no es buena o suficientemente buena ¿qué pasa?, ¿se va a hundir el mundo? ¿morirás?, Dios quiera que no, ¿serás víctima del ostracismo? . Por favor se serio y no te dejes llevar por un pesimismo exacerbado.

Si metes la pata puedes hacer dos cosas: cambiar el enfoque y seguir trabajando desde una nueva perspectiva o pedir disculpas y buscar una solución al embrollo y si al final la cosa resulta inviable de manera evidente y te toca retirarte pues tampoco pasa nada.

Tu has nacido para decidir, y por esto tienes derecho a equivocarte -siempre que lo hagas de manera digna- porque hay errores por dejadez, por negligencia, por no hacer lo que era necesario y los hay porque simplemente las cosas no han salido como estaban previstas o porque no has tenido en cuenta alguna cosa que al final ha resultado ser importante. Pero en cualquier caso y puestos en el peor de los errores si mantienes la cabeza alta y dices “sí me he equivocado, lo siento, la próxima vez saldrá mejor” no va a pasar nada o si va a pasar que vas a aprender de tu experiencia lo que no debes hacer y como lidiar con un enfado. Porque enfadarte lo vas a hacer, ya que a nadie le gusta hacer las cosas mal, de aquí que antes sacara a relucir la palabra dignidad. Quien se jacta de un fracaso tiene su dignidad bastante tocada y le conviene una reflexión en profundidad.

Y si las cosas salen bien disfruta de la alegría del éxito y apunta lo aprendido en el libro de tu vida, verás que habrá valido la pena correr el riesgo del error que en este caso no se habrá producido.

Frente al miedo de hacer las cosas mal, de equivocarte, de no llegar a todo ponle un poco de jeta y lánzate a la piscina y date un remojón, no tienes nada que perder.

Palabra de personal brander.

Imagen: https://unsplash.com/@matthewkane

¿En serio? ¿Otro post sobre la Zona de Confort?, por @fransegarrab

¿Otra vez la Zona de Confort?

¡Lo sé, lo sé!, la verdad es que “zona de confort” ya es un concepto que resulta ya algo “cansino” de oír. Quizás lo hayamos usado demasiado y ya se sabe… “la persistencia genera resistencia”.

La verdad es que el concepto de “Zona de Confort” ha pasado de moda. Y es que las personas somos así, cuando algo funciona o tiene tirada, todos nos “subimos al carro” y lo quemamos, lo sobamos desmesuradamente, lo exprimimos, le damos mil vueltas hasta que ya esta tan desgastado, que no sirve para nada y…¡a la basura!

¡Pero tranquil@!, en este post, no te voy a hablar de la susodicha zona confortable, pero si de algo muy relacionado con ella: el miedo. Del miedo y del cambio y de cómo nuestra percepción sobre estas dos dimensiones no juega a nuestro favor.

¿Cambio = miedo?

Asociamos cambio con riesgo. Tomar riesgo para cambiar, para mejorar, tirarse a la piscina…

Pero, ¿y si en realidad fuera todo lo contrario? ¿Y si en realidad lidiar con el cambio y estar constantemente paseando por la orilla del aprendizaje fuera la opción psicológicamente más segura y sana que podemos tomar?

¡Buenas noticias, parece ser que así es, en realidad!

Durante las décadas de los ochenta y noventa, gran parte de los estudios en psicología social se basaron en el estudio del Self.

El Self es la representación que nosotros tenemos de nuestro propio “yo”. Incluye nuestro autoconcepto, nuestra autoestima, nuestra autoimagen, nuestra autoeficacia percibida ante nuevos retos y el cómo entendemos el mundo que nos rodea y también, como creemos que nos perciben los demás.

Una de las cuestiones que más centró la investigación sobre el constructo del Self es resolver la pregunta de si tenemos uno único e invariable, o varias versiones de éste.

Parece que la evidencia científica ha demostrado que en efecto tenemos un solo autoconcepto fundamental de nosotros mismos, pero que en el fondo, aceptamos que nosotros no somos invariables y que podemos (y debemos) cambiar a lo largo del tiempo.

Por ello contemplamos la posibilidad de tener otros posibles Self. Pero no solamente esto, sino que, en realidad, la mejor opción consiste en ser capaces de trabajar la complejidad del propio autoconcepto para generar Selfs alternativos y aventurarnos a aprender otras versiones de nosotros mismos y ser capaces de crear diferentes variabilidades del núcleo de nuestra identidad, siempre que sean positivos y alcanzables.

 

¿Cambio = seguridad?

Algunos datos:

Niendenthal, Setterlund y Wherry (1992) demostraron que las personas que no tienen un numero de posibles “Self positivos” suficientes, son más vulnerables emocionalmente, ya que limitan sus opciones de recuperación cuando sucede un evento vital “traumático” que vuelca el autoconcepto (por ejemplo, quedarse en paro a los 45 años, reinventarse profesionalmente, cambio de país, pérdida de algún familiar…).

Incluso MA Gara (1993), concluyó que no haber desarrollado un auto-concepto complejo, estaba altamente correlacionado con la depresión y las enfermedades relacionadas con el estrés.

Por esta razón, temer al cambio es permanecer la conducta que más riesgo entraña. Propongo aceptar nuestra complejidad, intentar nuevos caminos, nuevas oportunidades de intentar explorar los límites de nuestra personalidad, de ser mejores, de ser peores, de ser iguales, de ser diferentes.…para mantener nuestra personalidad fuerte, segura y resistente a los cambios y vaivenes que se nos plantean durante la vida. Para estar completamente seguros de quienes somos y de quienes no somos en realidad.

Solo ejercitándonos para el cambio, reinterpretando constantemente lo que creemos que ya sabemos, abandonando habitual pero prudentemente nuestro “self conocido”,  seremos capaces de moveremos de la zona de confort a zona más segura en la que podemos estar: la zona del inconformismo y del continuo aprendizaje.

Imagen: Alexander Possingham / Unsplash

Las 5 C’s de nuestra #marcapersonal en las redes sociales, por @guillemrecolons

A menudo me preguntan por la importancia de nuestra marca personal en las redes sociales. Yo creo que la cuestión se debería formular al revés: ¿Cuál es la relevancia de las redes sociales en la gestión de nuestra marca personal?

Las redes sociales representan una excelente plataforma de comunicación omnicanal para la proyección pública de nuestra marca personal

Nunca he buscado un “empaquetado” de letras, acrónimos y cosas por el estilo, pero la casualidad ha querido que los pasos para gestionar nuestra marca en las redes sigan la regla de las 5 C’s.

Las 5 C’s de la gestión de nuestra marca personal en las redes sociales

1 Conocer

Las Redes Sociales nos permite saber qué es lo que interesa en nuestro sector de especialidad. Por ejemplo, los grupos de Linkedin o las colmenas de beBee. También Twitter a través de los hashtags es una excelente plataforma. Nos permiten seguir a las personas o empresas de referencia, a través de herramientas como Feedly, por ejemplo. Y nos permiten guardar y clasificar esa información a través de herramientas como Pocket o Evernote.

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2 Compartir

Podemos compartir contenido propio, con una máxima: mejor poco y bueno. Y podemos compartir contenido ajeno de valor que nos ha llegado a través de la etapa “conocer”. Para ello, herramientas como Buffer o Hootsuite son excelentes para planificar contenidos a una o dos semanas vista.

3 Conversar

Se refiere al famoso engagement, a interacturar con las personas que hemos definido como clave en nuestro modelo de negocio: recomendaciones, comentarios, debates. Y por otro lado se trata de contestar a quien interactue con nosotros, aunque no sea persona clave, por pura cortesía. Agradecer no mata, y si lo hacemos en la vida real, ¿por qué no hacerlo también en las redes sociales?

4 Conectar

Las tres C’s anteriores, bien gestionadas, nos empezarán a posicionar como especialistas en nuestra área, y ese (y no antes) es el momento de solicitar contactos a las personas que en aquel momento sean potenciales clientes, o reclutadores, responsables RR.HH de empresas… Siempre con mucha educación, con mensajes personalizados y sin avasallar. Se busca calidad, no cantidad. Mejor 100 contactos de valor que 1.000 de bulto.

5 Controlar

Finalmente, necesitamos ir midiendo cuáles de las acciones que llevamos a cabo son más eficaces y valiosas para los demás, y focalizar al máximo en ellas. Para ello existen múltiples herramientas: Google Analytics si tienes web o blog. El Social Selling Index de Linkedin, excelente herramienta de control de nuestra marca personal en esa red. En Twitter puedes utilizar Twitonomy. Y en Facebook o Instagram (ambas de Zuckerberg) puedes utilizar su propia estadística de medición.

Parece sencillo. Y lo es. Sólo requiere aprender a planificarlo. Y hacerlo. Y hacerlo. Y hacerlo.

Imagen: Matt Duncan / Unsplash