Para quienes tienen una idea de negocio y quieren desarrollarla con garantías de éxito

¿En serio? ¿Otro post sobre la Zona de Confort?, por @fransegarrab

¿Otra vez la Zona de Confort?

¡Lo sé, lo sé!, la verdad es que “zona de confort” ya es un concepto que resulta ya algo “cansino” de oír. Quizás lo hayamos usado demasiado y ya se sabe… “la persistencia genera resistencia”.

La verdad es que el concepto de “Zona de Confort” ha pasado de moda. Y es que las personas somos así, cuando algo funciona o tiene tirada, todos nos “subimos al carro” y lo quemamos, lo sobamos desmesuradamente, lo exprimimos, le damos mil vueltas hasta que ya esta tan desgastado, que no sirve para nada y…¡a la basura!

¡Pero tranquil@!, en este post, no te voy a hablar de la susodicha zona confortable, pero si de algo muy relacionado con ella: el miedo. Del miedo y del cambio y de cómo nuestra percepción sobre estas dos dimensiones no juega a nuestro favor.

¿Cambio = miedo?

Asociamos cambio con riesgo. Tomar riesgo para cambiar, para mejorar, tirarse a la piscina…

Pero, ¿y si en realidad fuera todo lo contrario? ¿Y si en realidad lidiar con el cambio y estar constantemente paseando por la orilla del aprendizaje fuera la opción psicológicamente más segura y sana que podemos tomar?

¡Buenas noticias, parece ser que así es, en realidad!

Durante las décadas de los ochenta y noventa, gran parte de los estudios en psicología social se basaron en el estudio del Self.

El Self es la representación que nosotros tenemos de nuestro propio “yo”. Incluye nuestro autoconcepto, nuestra autoestima, nuestra autoimagen, nuestra autoeficacia percibida ante nuevos retos y el cómo entendemos el mundo que nos rodea y también, como creemos que nos perciben los demás.

Una de las cuestiones que más centró la investigación sobre el constructo del Self es resolver la pregunta de si tenemos uno único e invariable, o varias versiones de éste.

Parece que la evidencia científica ha demostrado que en efecto tenemos un solo autoconcepto fundamental de nosotros mismos, pero que en el fondo, aceptamos que nosotros no somos invariables y que podemos (y debemos) cambiar a lo largo del tiempo.

Por ello contemplamos la posibilidad de tener otros posibles Self. Pero no solamente esto, sino que, en realidad, la mejor opción consiste en ser capaces de trabajar la complejidad del propio autoconcepto para generar Selfs alternativos y aventurarnos a aprender otras versiones de nosotros mismos y ser capaces de crear diferentes variabilidades del núcleo de nuestra identidad, siempre que sean positivos y alcanzables.

 

¿Cambio = seguridad?

Algunos datos:

Niendenthal, Setterlund y Wherry (1992) demostraron que las personas que no tienen un numero de posibles “Self positivos” suficientes, son más vulnerables emocionalmente, ya que limitan sus opciones de recuperación cuando sucede un evento vital “traumático” que vuelca el autoconcepto (por ejemplo, quedarse en paro a los 45 años, reinventarse profesionalmente, cambio de país, pérdida de algún familiar…).

Incluso MA Gara (1993), concluyó que no haber desarrollado un auto-concepto complejo, estaba altamente correlacionado con la depresión y las enfermedades relacionadas con el estrés.

Por esta razón, temer al cambio es permanecer la conducta que más riesgo entraña. Propongo aceptar nuestra complejidad, intentar nuevos caminos, nuevas oportunidades de intentar explorar los límites de nuestra personalidad, de ser mejores, de ser peores, de ser iguales, de ser diferentes.…para mantener nuestra personalidad fuerte, segura y resistente a los cambios y vaivenes que se nos plantean durante la vida. Para estar completamente seguros de quienes somos y de quienes no somos en realidad.

Solo ejercitándonos para el cambio, reinterpretando constantemente lo que creemos que ya sabemos, abandonando habitual pero prudentemente nuestro “self conocido”,  seremos capaces de moveremos de la zona de confort a zona más segura en la que podemos estar: la zona del inconformismo y del continuo aprendizaje.

Imagen: Alexander Possingham / Unsplash

Las 5 C’s de nuestra #marcapersonal en las redes sociales, por @guillemrecolons

A menudo me preguntan por la importancia de nuestra marca personal en las redes sociales. Yo creo que la cuestión se debería formular al revés: ¿Cuál es la relevancia de las redes sociales en la gestión de nuestra marca personal?

Las redes sociales representan una excelente plataforma de comunicación omnicanal para la proyección pública de nuestra marca personal

Nunca he buscado un “empaquetado” de letras, acrónimos y cosas por el estilo, pero la casualidad ha querido que los pasos para gestionar nuestra marca en las redes sigan la regla de las 5 C’s.

Las 5 C’s de la gestión de nuestra marca personal en las redes sociales

1 Conocer

Las Redes Sociales nos permite saber qué es lo que interesa en nuestro sector de especialidad. Por ejemplo, los grupos de Linkedin o las colmenas de beBee. También Twitter a través de los hashtags es una excelente plataforma. Nos permiten seguir a las personas o empresas de referencia, a través de herramientas como Feedly, por ejemplo. Y nos permiten guardar y clasificar esa información a través de herramientas como Pocket o Evernote.

Relacionado: Cómo podemos conocer los contenidos que nos interesan

2 Compartir

Podemos compartir contenido propio, con una máxima: mejor poco y bueno. Y podemos compartir contenido ajeno de valor que nos ha llegado a través de la etapa “conocer”. Para ello, herramientas como Buffer o Hootsuite son excelentes para planificar contenidos a una o dos semanas vista.

3 Conversar

Se refiere al famoso engagement, a interacturar con las personas que hemos definido como clave en nuestro modelo de negocio: recomendaciones, comentarios, debates. Y por otro lado se trata de contestar a quien interactue con nosotros, aunque no sea persona clave, por pura cortesía. Agradecer no mata, y si lo hacemos en la vida real, ¿por qué no hacerlo también en las redes sociales?

4 Conectar

Las tres C’s anteriores, bien gestionadas, nos empezarán a posicionar como especialistas en nuestra área, y ese (y no antes) es el momento de solicitar contactos a las personas que en aquel momento sean potenciales clientes, o reclutadores, responsables RR.HH de empresas… Siempre con mucha educación, con mensajes personalizados y sin avasallar. Se busca calidad, no cantidad. Mejor 100 contactos de valor que 1.000 de bulto.

5 Controlar

Finalmente, necesitamos ir midiendo cuáles de las acciones que llevamos a cabo son más eficaces y valiosas para los demás, y focalizar al máximo en ellas. Para ello existen múltiples herramientas: Google Analytics si tienes web o blog. El Social Selling Index de Linkedin, excelente herramienta de control de nuestra marca personal en esa red. En Twitter puedes utilizar Twitonomy. Y en Facebook o Instagram (ambas de Zuckerberg) puedes utilizar su propia estadística de medición.

Parece sencillo. Y lo es. Sólo requiere aprender a planificarlo. Y hacerlo. Y hacerlo. Y hacerlo.

Imagen: Matt Duncan / Unsplash

¿Esconder tu grandeza? eres un maldito farsante, por @jordicollell

¿Por qué escondes tu grandeza?

El relato personal es una herramienta poderosa en la gestión de la marca personal. Un relato poderoso, sin entrar en tecnicismos que ahora no vienen al caso, debe contemplar a la par los elementos emocionales con los tangibles. Esta reflexión viene al caso por la discusión que teníamos hace unos días mi socio Guillem y yo con una cliente a raíz de su storytelling.

Estábamos frente a un caso en el que se combinaban una vida personal intensa con grandes competencias profesionales y una nada desdeñable experiencia. El caso es que nuestra protagonista, involuntaria y que me disculpe si se siente reflejada, centraba su relato en sus vivencias personales en un tono eminentemente emocional más que en sus competencias profesionales. Tengo que decir que su proyecto se basa en un elemento tecnológico fruto de su conocimiento y de su investigación.

El síndrome de Solomon

En realidad no se trata de un caso aislado. Todos, o casi, tenemos un cierto pudor cuando se trata de proclamar nuestras capacidades técnicas aunque nos las hayamos ganado a través de años de estudio y de búsqueda de nuevas soluciones ya sea en forma de procesos, productos o materiales. Es una vieja discusión sobre si el grado de experto nos lo ha de conceder nuestro público o podemos otorgar nosotros si tenemos los elementos objetivos suficientes para hacerlo. Alguna vez hemos hablado de esto, se conoce como el síndrome de Solomon. Yo no se si una licenciatura, dos décadas de experiencia y varios premios son suficientemente objetivos para que su titular se auto-titule experto en su campo, aunque mi sentido común me dice que sí.

Confían en nosotros

Del informe Edelman, del que hablamos tan a menudo, concluimos que los elementos más creíbles en la sociedad a nivel global son los “expertos técnicos”, “las personas como tú y yo” y “los empleados”. Es una pena, un desperdicio, no poder ofertar credibilidad a dos bandas como experto técnico y como persona corriente, y limitarse a esta última por un tema de pudor personal.

Devaluando nuestra marca personal

Si la autenticidad es el pilar fundamental para la gestión de la marca personal no seremos más auténticos, y quizás si menos si nos auto-mutilamos y no transmitimos las bases sobre las que se sustentan nuestras competencias. Una propuesta de valor que no esté soportada por competencias demostrables y por conocimientos específicos se puede quedar muy fácilmente en una simple propuesta. Si nos unimos al grupo y escondemos aquello que sabemos que tenemos pero que no queremos explicar porque pensamos que no nos corresponde, estamos devaluando nuestra marca personal.

Relato teñido en positivo, ¿por qué no?

De aquí la importancia de un relato bien construido que sea capaz de conjugar todos los elementos que influyen en el desarrollo de la propuesta de valor sin caer en el autobombo. Una cosa es ser engreído y otra ser lo suficientemente humilde para contar la verdad, pero toda la verdad, sobre uno mismo aunque esta verdad este teñida de colores positivos. Contar desgracias y como hemos superado fracasos es mucho más sencillo y menos comprometido que relatar los éxitos a todos os niveles

De nada sirve esconder tu grandeza. Y es aquí donde los profesionales tenemos un papel importante: revaluar los relatos introduciendo todos los elementos necesarios de manera que sean comprensibles y lleguen a la audiencia del cliente sin matizaciones ni supuestos negativos. Para la gestión de tu relato profesional cuenta con nosotros.

Imagen cabecera: Miguel Salgado / Unsplash

¿Luchas contra los ladrones digitales del tiempo?, por @guillemrecolons

Reduciendo la marcha

El fenómeno del downshitfing (reducir la marcha, vivir con menos) arrecia de nuevo con la superconectividad creciente de los entornos digitales. Algo así como los ladrones digitales del tiempo. Si ya era importante en sus orígenes el llevar un equilibrio entre lo laboral y lo privado, entre lo material y espiritual, ahora se alzan voces que claman incluso recuperar los viejos terminales móviles sin conexión a Internet para tener un mayor control de la gestión de nuestro tiempo y, sobre todo, de nuestras prioridades.

¿Somos dueños de nuestra vida?

La cuestión es si somos dueños de nuestra vida o si las interrupciones permanentes en forma de alertas, avisos… se adueñan de nuestro tiempo. Muchos hemos caído en el fenómeno de la sobre-saturación de información, que no procede únicamente de las redes sociales clásicas como Twitter, Facebook, Linkedin o Instagram, también de plataformas digitales como Whatsapp, de nuestro correo electrónico y de las “nuevas funcionalidades” que nos avisan siempre que alguien a quien seguimos emite un vídeo en directo (Periscope, Facebook vídeo, Instagram, incluso Whatsapp…).

Posibles rutinas para resolver el problema

La solución a este fenómeno pasa por cuatro rutinas recomendables para reducir la marcha:

  1. Determinar qué fuentes de información y -por tanto, de interrrupción- son prioritarias para nosotros. Por ejemplo, podemos clasificar entre las siguientes:
    • Llamada telefónica de alguien de nuestra lista
    • Llamada telefónica que no identificamos, y que puede ser spam, pero también alguien que nos trae buenas noticias
    • Medios tradicionales (TV, prensa, radio…)
    • Correo postal
    • Correo electrónico. En este sentido, plataformas como GMail que distinguen entre correo normal, social o promociones, son de gran ayuda.
    • Mensajería instantánea: Desde las app como Whatsapp, Telegram o Line hasta los mensajes directos de Messenger (Facebook), Twitter, Instagram…
    • Redes sociales: Menciones directas, etiquetados en fotografías o vídeos…
    • Smartphone: Notificaciones procedentes de apps, de redes sociales, correo electrónico, Whatsapp
    • Medios de comunicación digitales (webs, blogs, portales…)
  2. Colocar nuestra agenda por encima de cualquier fuente de información, dejando que ésta se interrumpa únicamente por aquellas que hemos situado como prioritarias. En otras palabras, dejar un tiempo para cada cosa. Si las redes sociales no son importantes para nosotros lo adecuado sería destinarles un tiempo no pre-asignado a otras tareas. Por ejemplo, tiempos muertos (esperas…) o un momento antes de cenar… Nadie se va a preocupar porque tardemos unas horas en contestar.
  3. Eliminar las notificaciones en el smartphone. Es una solución que muchos psicólogos están recomendando. Significa que cuando quieras ver algo o a alguien, lo harás siguiendo tu voluntad y tus prioridades de tiempo. En Whatsapp y aplicaciones similares, por ejemplo, se pueden “silenciar” grupos (lo más temible) para no estar constantemente mirando el terminal. En las apps de redes sociales sólo hay que eliminar las notificaciones. Así de sencillo.
  4. Desconectar bluetooth y wifi cuando necesitemos concentrarnos en nuestro trabajo o, simplemente, en leer un libro.

¿Más radical?

Quizás no sea necesario recurrir a extremos como recuperar un terminal sin acceso a Internet si seguimos pautas de sentido común y si somos conscientes de que los medios digitales son grandes fuentes de información y conectividad, pero también ladrones digitales del tiempo. El downshitfing digital se va a ir introduciendo en nuestra cultura. Por nuestra salud.

Foto: Unsplash Lionello DelPiccolo

Plan de comunicación personal: ¿Por dónde empiezo?, por @guillemrecolons

El plan de comunicación personal o plan de visibilidad es la última de las etapas del Iceberg de la Marca Personal, la que conseguirá sacarnos del anonimato o potenciar la impresión y difusión de nuestra marca. Podríamos decir que estamos ante la construcción del tejado de la casa, lo que significa que antes habremos consolidado los cimientos (autoconocimiento) y trabajado en la estructura central (estrategia personal). Si no es así, no sigas leyendo, ya que lanzarte a comunicar sin saber qué decir ir como un pollo sin cabeza¹.

 

Plan de comunicación personal, esquema general

el plan de comunicacion personal / guillem recolons / soymimarca

Infographics by Guillem Recolons / Shutterstock

Arrancando el plan de comunicación personal: Objetivo

Date cuenta que he escrito “objetivo” y no “objetivos”. En personal branding el objetivo es uno: conseguir ser reconocido como… Por el momento no necesitamos recurrir a los objetivos SMART, propios del área de comunicación online.

De manera que a modo de ejercicio, te propongo que rellenes las líneas de puntos:

Convertirme en un referente en …………………………………………………….. en la zona ………………………. y con la especialidad ……………………………. y basando mi propuesta de valor en ……………………………………………………………………

Definiendo al público objetivo (target)

¿Recuerdas cuando trabajábamos el modelo de negocio? Ahí, en la columna derecha, definíamos a nuestros clientes. Es lo que Osterwalder, creador del Business Model Canvas, llama “segmentos de clientes”. En otras palabras, a quién ayudas con tu propuesta de valor.

Aquí se trata de definir a quién nos dirigimos, qué segmentos son prioritarios. Se trata de detallar a los que ya son clientes y a los que nos gustaría que lo fueran (potenciales). A modo de ejercicio, escribe 10 empresas que te gustaría que fueran tus clientes. Eso te ayudará a crear un plan para llegar a cada uno de ellos.

En clientes potenciales, es clave que una vez identificados, los prospectemos. Para ello podemos utilizar directorios en papel, revistas sectoriales, directorios online, Linkedin, Twitter…

Prescriptores, socios clave, influencers…

¿Recuerdas cuando trabajábamos el modelo de negocio? Ahí, en la columna izquierda, ahí definíamos a nuestros socios clave, las personas que nos pueden ayudar a llegar a nuestros clientes, nos conocen. Pueden dar fe de que somos buenos en lo nuestro, pueden recomendarnos, abrir puertas. Todos sabemos que es más fácil llegar a un nuevo cliente a través de alguien que a “puerta fría”.

Vale la pena destacar que el mejor prescriptor es un cliente satisfecho, así que yo empezaría por aquí, sin duda. La pregunta es muy sencilla:

En base a la experiencia que tuvimos trabajando juntos, ¿conoces a alguna empresa en la que creas que puedo aportar valor?

Mensaje y contenidos, por eso te recordarán

Este capítulo ya debería estar preparado si has trabajado en la estrategia personal, la segunda fase de trabajo del Iceberg. El mensaje viene determinado por la propuesta de valor y por la definición del territorio de marca.

Propuesta de Valor

Para encontrar tu propuesta de valor te puedes hacer estás preguntas:

¿Cómo añado valor a mis clientes / accionistas / jefes / pacientes….?
¿Qué problema soluciono?
¿Qué necesidad puedo satisfacer?
¿Qué salen ganando si me contratan?
¿Qué ofrezco yo adicional, diferente?

¿Un ejemplo? “Puedo organizar un evento que aumentará el tráfico de clientes y tus ventas”

Territorio de marca

Por su lado, el territorio de marca personal es un espacio competitivo donde conceptualmente nuestra marca personal tiene una serie de oportunidades. Definimos qué lugar queremos ocupar en el mercado, cómo queremos competir, y con qué queremos que se nos asocie. Por ejemplo, ¿qué espacio ocupa para tí BMW? ¿Tecnología, diseño o experiencia? Y ahora pregúntate ¿Qué espacio ocupo yo?

Para definir el territorio de marca te aconsejo la lectura de este post de Iván Díaz (Branzai), en el que también se apoya en los 12 arquetipos de Jung para definir un territorio de marca personal.

Construcción del mensaje

Llegados aquí, podemos crear una estructura básica. Luego el trabajo es adaptarla a distintos medios. Una fórmula puede ser

Mensaje = Nombre + Cargo + Empresa + Propuesta de Valor + Territorio de Marca

Hola, me llamo ………………………….. soy ……………………… en la empresa …………………………….puedo conseguir que su negocio / marca alcance ……………………………………………………………….. y baso mi método de trabajo en …………………………………..

Contenidos

Ahora se trata de crear un listado de los 5 temas principales de los que tenemos autoridad. Por ejemplo, si eres interiorista puedes hablar de análisis previos, de espacios, de iluminación, de muebles, de experiencia, de colores…

Y lo más importante, se trata de crear un calendario y planificar esos contenidos en el tiempo y en los medios. Hablaremos de contenidos con más detalle en un monográfico. El tema lo merece. Recordemos que cada vez más nos recordarán por lo que creamos y compartimos.

Medios

De nuevo ¿Recuerdas cuando trabajábamos el modelo de negocio? Sí, cuando definíamos los canales nos referíamos a eso, a los medios. Los que ya utilizamos (si tienen éxito) y lo que no pero deberíamos. Por regla general aquí todo el mundo piensa en internet y las redes sociales, pero hay vida fuera de internet, y recordemos que muchos tratos se cierran con un apretón de manos real.

No se puede recomendar los mismos medios para todo el mundo. A un cantante de rock, por ejemplo, Linkedin puede no aportarle gran cosa a priori. Por eso, para saber qué medios elegir dependes de tres factores:

  1. Qué medios llegan a tus clientes (afinidad). Es el punto clave. Si decides basar toda tu acción de comunicación en Instagram y tus clientes son abogados senior, fracasarás con seguridad.
  2. Presupuesto disponible. Quítate de la cabeza que los medios como blogs y redes sociales son gratuitos. Escribir este post me ha llevado tres horas, y time is money. Si dispones de presupuesto puedes utilizar medios clásicos offline (escribir un libro, aparecer en anuncios de radio, prensa, TV, exterior…), agencias de RRPP para aparecer en medios (formato redaccional). O medios online: banners, redes sociales, web, blog, campañas social media…
  3. Dominio del medio. Sería absurdo tratar de gestionar un blog sin competencias para ello. Así que o descartas, o delegas o te formas. Y lo mismo con redes sociales: No se te ocurra entrar en Twitter sin haber leído algún libro, que los hay. Y vigila si quieres hacer vídeos “busto parlante” o a hablar en público sin haber pasado por un especialista como Alicia Ro, Terry Mclean, Carles Lombarte o Elena Tecchiati.

Como este aspecto da para mucho lo abarcaremos en dos monográficos, uno sobre medios offline y otro sobre medios online.

Un punto importante en comunicación online es definir objetivos S.M.A.R.T., recuerda, Specific (Específico), Measurable (Medible), Achievable (Alcanzable), Result-oriented (Orientado a resultados) y Time-limited (Fecha límite de ejecución).

 

Espero haberte animado a crear tu propio plan. Es un artículo muy breve, pero tienes lo básico para empezar. Para adentrarte en el tema puedes leer el libro de Andrés Pérez Ortega Te van a oir o el de Neus Arqués Tu plan de visibilidad +40.  Y por supuesto, si necesitas mentor, cuenta con nosotros.

¹Expresión by Eva Collado

²Imagen: Pixabay

 

10 competencias para tener un equipo profesional de lujo, por @jordicollell

Cuando tratamos de la gestión marca personal de los empleados nos centramos de entrada en su gran importancia para amplificar el eco de la marca corporativa. Hablamos de sinergias comunicativas y de un mayor compromiso por ambas partes para avanzar cogidos de la mano compartiendo visión, sentido y contenidos.

Apoyar de manera activa que los empleados gestionen su marca personal, apostar por el branding de los empleados, el employee branding (o employee advocacy), tiene  también un gran impacto en el terreno de las competencias individuales. La toma de consciencia de que dejamos huella y de que estamos frente a un nuevo paradigma que rige las relaciones de colaboración con las empresas, las clásicas relaciones laborales, abre la puerta a una nueva manera de actuar autónoma y centrada en cerrar  proyectos  para poder iniciar otros nuevos y así ir repitiendo el círculo virtuoso de la continuidad en el desarrollo de las tareas profesionales. Es la forma de tener un equipo profesional de lujo.

Las competencias que desarrolla progresivamente la gestión de la marca personal son entre otras las siguientes:

1 Gestión de la incertidumbre.

Los que tenemos experiencia en consultoría de marca personal enseñamos a trabajar cada proyecto como un modelo de negocio y esto permite gestionar de manera directa y fácil algunas variables que en los modelos clásicos se hacia después de largos y costosos planes de negocio cifrados. El paradigma de la certeza ha pasado a la historia y el manejo controlado de la incertidumbre permite una mayor agilidad y puesta a disposición de los clientes, internos y externos de las propuestas de valor.

2 Orientación a los clientes

El eje motor de la marca personal es la propuesta de valor, sin ella el mensaje pierde el sentido y el elemento diferencial. Quien está acostumbrado a trabajar y explicitar sus propuestas de valor se dirige a los clientes con esta misma óptica y con la voluntad de solucionar problemas y dar servicio.

3 Orientación a resultados

El objetivo de la gestión de la marca personal es ser elegido y quien gestiona su marca lo tiene muy claro desde el primer momento si va acompañado por profesionales con experiencia. Por lo tanto la orientación a conseguir los objetivos corporativos no es más que una prolongación de los objetivos de la propia marca del colaborador.

Capacidad de liderazgo

Un líder es una persona que tiene los objetivos claros, sabe a dónde va y contribuye a que otras personas hagan cosas que de manera espontánea no harían. El proceso de gestión de la marca personal, el personal branding, ofrece esta visión clara a medio y largo plazo que cuando se une a la estrategia corporativa orienta de manera natural hacia el liderazgo.

5 Capacidad de resiliencia

No siempre se acierta, no siempre salen las cosas como se han pensado. Tener claro lo que se quiere conseguir, tener un modelo de negocio definido permite también reorientar las acciones hasta conseguir los resultados esperados siempre con el mínimo coste.

6 Trabajo en equipo

Una marca personal que no gestiona adecuadamente las alianzas no es tal marca. Quien tiene una marca potente está mentalizado a trabajar en equipo y a buscar las alianzas necesarias para obtener el apoyo adicional de prescriptores internos y externos.

7 Polivalencia

La capacidad de desarrollar distintas funciones depende en gran manera de la actitud de las personas y de su visión de la compañía. Al favorecer la integración de los objetivos personales con los corporativos esta visón se enriquece y permite tener la motivación suficiente para poder desarrollar diversos roles profesionales.

8 Humildad y constancia

Son dos de los pilares del personal branding, quien desarrolla su marca tiene claras sus metas por las que lucha sin y que debe ser un ejemplo para los demás.

9 Formación permanente

Una marca personal profesional bien gestionada se ocupa e estar permanentemente al día para mantener y aumentar su valor. La principal beneficiaria de esta motivación personal es la propia compañía.

10 Aportación constante de valor

Estar mentalizado en la creación de valor hemos visto que orienta de manera natural hacia los clientes pero también hacia la mejora de los procesos de la compañía y hacia el crecimiento del negocio.

¿Apostarías por tener colaboradores con estas competencias? ¿Puedes permitirte la frivolidad de no hacerlo? ¿Renunciarías a tener un equipo profesional de lujo?

Llámanos y te ayudaremos.

Imagen: Pixabay

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Solomon, conformidad social y marca personal, por @guillemrecolons

El experimento de Solomon Asch sobre la conformidad social

El psicólogo polaco nacionalizado estadounidense Solomon Asch decidió hacer un experimento particular sobre el conformismo. Corría el año 1951, y eligió una escuela como campo de pruebas. Se trataba de analizar el comportamiento humano dentro de un entorno social concreto.

Lo que hizo fue reunir a ocho alumnos, siete de los cuales pre-avisados por el terapeuta y un octavo que era el verdadero objeto del experimento. El psicólogo les mostraba una tarjeta como prueba visual, y supuestamente siete de ellos debían dar una respuesta equivocada para así comprobar cómo actuaba el octavo. Un porcentaje muy elevado respondió erróneamente, aún sabiendo que se equivocaban, por temor a ser el elemento discordante de la mayoría o al ridículo.

La sorpresa

Solomon Asch quedó, como es obvio, sorprendido por los resultados del experimento. Sus creencias sobre la libertad de las personas para tomar decisiones se vinieron abajo.

Actuamos condicionados por la sociedad, en mayor medida de lo que imaginamos

El ya conocido como “Síndrome de Solomon” saca a relucir nuestra baja autoestima y la importancia casi enfermiza que damos a lo que opinen los demás de nosotros.

Miedo a brillar

Hace unos meses traté de este mismo tema en este blog y precisamente referido al síndrome de Solomon. Cierto, en nuestra sociedad los éxitos ajenos no siempre son alabados sino todo lo contrario, y por esta razón muchos ocultan sus cualidades y capacidades. Prefieren mantenerse en el discreto anonimato antes que enfrentarse al criterio de la mayoría.

¿Debemos conformarnos con la conformidad?

No respondas. Lo sé. No. La conformidad social es la antítesis de progreso. Entonces, ¿de dónde sale tu miedo a destacar, a brillar, a ser fiel a tus valores y creencias? En gestión de marca personal damos mucho valor a lo que piensan los demás de uno. Pero no hay que llevar al extremo la opinión de la mayoría, ya que eso no significa otra cosa que dejar la nave de uno a la deriva, sin rumbo y al acecho de las rocas.

Marca personal y síndrome de Solomon

Para combatir el síndrome de Solomon de la conformidad social propongo algo muy sencillo: que seas tú quien hagas brillar a los demás con tu propuesta de valor, con tu trabajo (acciones, no palabras). Así tu marca acabará reflejando el brillo que ha creado.

Imagen: David Marcu

El efecto perverso del mensaje, por @jordicollell

Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad

Joseph Goebels

El caso de Nadia

Recientemente he tenido la oportunidad de participar brevemente en un programa de Equipo de Investigación  de La Sexta sobre el caso de la niña Nadia. Nadia está afectada por una rara enfermedad desde su nacimiento, y supuestamente estaba en riesgo de muerte a corto plazo si no se operaba de manera inminente. El padre se dedicó durante años a levantar fondos procedentes de donaciones particulares, y al final se pudo demostrar que todo era una farsa, el dinero iba a parar a las arcas patenas y era utilizado para mantener un ritmo de vida a todo tren. Un caso de falsedad en el mensaje y de poca seriedad profesional de los medios que no verificaron la veracidad de las fuentes.

¿Cómo ha podido el mensaje de Fernando Blanco, así se llama el padre, calar en la opinión pública durante años? ¿Cómo ha sido posible que no se verificaran las fuentes de información? La respuesta está en la propia estructura del mensaje.

La enfermedad

Nadia es una niña afectada por tricotriodistrofia, una enfermedad de las llamadas raras que provoca entre otros efectos un envejecimiento prematuro. No se puede curar pero se pueden tratar los síntomas, y no produce necesariamente la muerte a corto plazo.

La manipulación

El padre de Nadia vio que la enfermedad de su hija podía ser una fuente de ingresos y se empleó  fondo en explotarla. Los medios de comunicación se pusieron de su parte hasta que El País se puso a investigar y descubrió que era un fraude.

Los antecedentes: La Marca Personal de Fernando Blanco

La huella dejada por el padre de Nadia era la de un pequeño estafador que había pasado una temporada en la cárcel por apropiación indebida de dinero de la empresa para la que trabajaba.

Tenía fama de buen comercial, don de la palabra y fuerte capacidad para convencer y generar credibilidad.

Tuvo frecuentes cambios de domicilio ya que cada vez que era descubierto en alguna de sus fechorías se trasladaba a otro lugar para comenzar de nuevo.

El mensaje: Cuatro relatos en uno

El objetivo del relato ha sido ablandar corazones y predisponer a la audiencia a la donación de fondos de manera rápida y sin hacer preguntas. A la vista de los resultados ha resultado eficaz hasta el descubrimiento de la farsa.

  1. Relato épico: La lucha contra el tiempo. Fernando presentaba la situación como una lucha contra el tiempo: Si no se le practicaba el tratamiento de turno en un plazo corto la niña moriría inexorablemente. Traspasaba la responsabilidad hacia la audiencia: si no colaboráis seréis los responsables de la muerte de mi hija. Es el efecto de cuenta atrás. El tiempo es un enemigo enorme, Fernando un pobre padre, es David contra Goliat.
  2. Relato de buenos y malos. Durante los años que dura la situación hubo de todo gente mala que se aprovecho de los padres para sacarles dinero y personas que ayudaron a pesar de tener pocos recursos disponibles. Entre los malos destacan la figura del mal amigo que se fuga con su dinero, del mal médico que les cobra una barbaridad por nada y del falso organizador de conciertos para recaudar fondos que también les estafa. Por la parte de los buenos aparece una anciana que con una renta de sólo 360€ al mes hace una donación mensual de 5€. Si ella puede ¿no podrás tu dar una contribución para salvar a una niña?
  3. Relato de amor. La familia se vende todas las propiedades para dedicarse en cuerpo y alma a salvar a la niña. El padre anuncia que ha sido diagnosticado de un cáncer de páncreas muy agresivo del que no piensa tratarse porque necesita todos los fondos disponibles para su hija. Aquí traspasa una doble responsabilidad a la audiencia: Si no colaboras ya no va a morir una sino dos personas, ¿a qué esperas?
  4. Relato heroico. En un punto del desarrollo del drama encuentra un especialista de gran renombre que vive en una cueva de Afganistán y ni corto ni Perozo se padre e hija se trasladan bajo las bombas a buscarle con el riesgo que supone para su vida.

El impostor

Los impostores buscan el reconocimiento de los demás atribuyéndose hechos, situaciones y experiencias que no han vivido, no reconocen en su existencia una propuesta de valor suficiente para ser conocidosreconocidos y memorables y cruzan el umbral de la realidad para entrar en el mundo de la ficción. Intentan suplir carencias personales de formación y experiencia y en otros sociales y de relación y al final deciden cambiar la realidad por la virtualidad.

En este caso el padre de Nadia, el impostor, consigue obtener ingresos “vendiendo” la tranquilidad de su audiencia de haber hecho una buena acción, salvar a su hija, a cambio de una donación. Una propuesta de valor clara que se esconde tras un hecho falso que refrenda su impostura.

¿Marca Personal u olvido?

¿Quién se acordará de Fernando dentro de unos meses? Posiblemente su huella quede difuminada y pase a los anales de la picaresca tan en boga en los últimos tiempos. Al final un impostor se convierte en un artefacto, algo que sirve para una finalidad, que se agota cuando es descubierto.

El compromiso del mensaje

Elaborar el mensaje personal es un gran compromiso, y no es delegable. Se puede asesorar, estructurar y ayudar a que tenga un contenido más depurado, pero nadie puede construirlo por otra persona a riesgo de convertirla en un artefacto y en una impostora.

La manipulación acaba creando un efecto perverso del mensaje.

En la imagen: escena del programa de Antena 3 Espejo Público con los protagonistas de esta historia

Enamórate de tu competencia, por @jordicollell

Las empresas pobres se desentienden de sus competidores; las del montón copian a sus competidores; las ganadoras marcan el  camino a sus competidores

Philip Kotler

 

No estás solo. La competencia está ahí.

Aunque no te lo creas, y a pesar de la originalidad de tu propuesta de valor, no estás solo. No te preocupes, no tienes un clon o, por lo menos, es poco probable que sea así, pero seguro que hay varias personas que hacen cosas semejantes a las que tú estás haciendo. Por lo tanto, es importante que sepas qué pasa por el mundo e intentes conocer a tus semejantes.

¿Benchmarking te suena a chino?

Seguro que no. El benchmarking es, ni más ni menos, mirar lo que hace tu competencia para aprender de ella. Si miras estrategias ganadoras, puedes incorporar a la tuya lo mejor de lo mejor y a además mejorarlo todavía más con tu aportación y tu originalidad. Y no te limites a tus competidores inmediatos. Fíjate en aquellas personas que son referentes para ti y mira que puedes incorporar de su manera de hacer aunque su propuesta de valor sea muy diferente a la tuya, no te cierres en tu entorno y abre la mente al mundo.

¿Y esto cómo se hace?

El primer paso ya lo tienes hecho, que es conocerte a ti mismo y tu propuesta de valor pero si quieres poner la guinda al pastel prepara un DAFO de tu marca personal, que todavía te dará más información.

Piensa en quienes son tus competidores pero no pienses en negativo, tus competidores son también tus aliados. Los personal branders hablamos de coopetidores, de colaboradores y competidores al mismo tiempo, es un concepto acuñado por Andrés Pérez Ortega que si lo interiorizas te aportará paz interior y disminuirá tu beligerancia. Al grano, detecta a quien está haciendo algo similar a lo que tu haces y elabora una lista.

Búscales por la red, utiliza las palabras clave que te definen y busca algunas de similares y empápate de lo que están haciendo. Entra en sus páginas, mira lo que comparten en redes sociales y conócelos tan bien como te conoces a ti mismo.

Detecta sus puntos fuertes y aquello que precisamente tu no estás haciendo y sería interesante que hicieras. Vuelve a hacer una lista.

Sonsaca sus puntos débiles y toma también nota para no caer en los mismos, si te equivocas que no sea por tropezar en las mismas piedras en que lo han hecho otros, se original también en esto.

Finalmente mira que puedes incorporar a tu manera de hacer, a tu estrategia. Y no tengas mala conciencia, no estás copiando, simplemente estás investigando para utilizar lo mejor de los mejores y esto es ser creativo.

Invierte tiempo

No caigas en la simpleza de creer que un ejercicio de benchmarking se hace en un plis plas, lleva su tiempo como todas las cosas importantes de la vida. Pero los resultados siempre son positivos, aprendes un montón y mejoras exponencialmente. La inversión vale la pena. Y si no tienes tiempo búscalo o dedícate a otra cosa.

Es una cuestión de hábito

Cuando hayas conseguido analizar a tus competidores en algo rutinario verás que la cosa es más divertida de lo que parece. Convierte el benchmarking en un hábito y entrarás en una dinámica de aprendizaje continuo y ten la certeza de que conforme tu vayas mejorando los demás se fijarán en ti y formarás parte de su entorno de benchmarking. Al final siempre es un ganar-ganar.

Y ahora, manos a la obra

No esperes más y ponte a trabajar con tus competidores. Y si te cuesta y no sabes como empezar aquí nos tienes, Soymimarca te ayudará siempre que lo necesites, cuenta con nosotros.

Imagen: Replashed.com

Detrás de cada número hay historias potentes, por @guillemrecolons

Números insignificantes, historias potentes

Tendemos a analizar y medir con números, pero detrás de cada número hay historias, muchas veces historias potentes.

¿Qué te sugiere el Nº 5? ¿A qué huele? ¿Sabes por qué la modista Coco Chanel encargó este perfume a Ernst Beaux?

¿Y el 39? ¿Por qué es tan popular el Pier 39 de San Francisco? ¿Cuál es el relato?

¿Y el 24601? Si has visto o leído “Los Miserables” de Victor Hugo seguro que recuerdas la vida de Jean Valjean, el prisionero 24601.

¿Por qué en algunas religiones el Nº 7 representa lo bueno y el Nº 8 lo malo?

Ya ves, detrás de cada número hay historias potentes.

Big data, people analytics

El Big Data, y recientemente el People Analytics buscan extraer conclusiones tras analizar los grandes números que se desprenden del comportamiento humano.

Big data. Empresas como Google o Facebook posiblemente tengan la capacidad de predecir el traslado de una epidemia de una región a otra muy alejada. Nuestros gobiernos disponen de datos sobre nuestra historia fiscal, penal, laboral, con los que podrían afinar muy bien en sus formas de hacer política. Lo mismo pasa con las grandes empresas.

De la misma manera, el people analytics puede constituir una excelente herramienta en la gestión del talento. Lo que busca es crear modelos predictivos en base a las personas y sus comportamientos.

Pero lo que por un lado es un claro avance, por otro nos previene de algo: ¿Quién quiere ser considerado como un número?

Nuestras historias personales quedan fuera del análisis

En efecto, estos sistemas de predicción olvidan que detrás de cada persona hay una historia y unas realidades y contextos que la hace diferente a otra. No mejor ni peor, diferente, singular, única.

La cuestión es ¿cómo podemos las personas salir del número, de la mera estadística y dejar una marca diferencial, de valor, relevante, única?

Personal Branding y storytelling, una combinación única para salir del rebaño

Este fin de semana he viajado a lo largo de El Camino Amarillo, de Víctor Gay Zaragoza, para confirmar algo que ya intuía y practicaba de forma desestructurada: la potencia del storytelling como elemento de comunicación emocional de nuestra marca personal.

Volviendo a los números, el relato personal los puede utilizar como comodines para reforzar un concepto, una ventaja, un resultado. En otras palabras, somos nosotros quienes hemos de servirnos de los números y no al revés.

El Camino Amarillo es un recorrido en siete etapas que nos obliga a revisar elementos introspectivos, historias de superación, éxitos, fracasos, aprendizajes… Pero también elementos estratégicos relacionados con nuestra propuesta de valor y modelo de negocio, territorio de marca, mensaje.

Si además tenemos en cuenta que el último paso es el storytelling transmedia, también incluye nuestro plan de comunicación.

En pocas palabras, el storytelling es la exposición de nuestra propuesta de marca en un formato que combina lo racional (qué te ofrezco) con lo emocional (por qué yo).

El número 11 no dice nada. Pero 11 historias potentes lo trascienden todo

El camino amarillo feb 2017 barcelona

Los peregrinos del Camino Amarillo, arropados por Víctor Gay Zaragoza

Once. Somos los que hemos vivido la experiencia de 16 horas de puro storytelling con tintes amarillos. El primer día, al llegar, éramos eso, un número. Al acabar éramos un  libro de relatos inspiradores: un storyteller que jamás volverá a tomar café con mantequilla, una lectora de emociones que te quita kilos y complejos, un “yes we can” venezonalo para el que los muros no existen, una rejuvenecedora con GPS, un IT interesado en TI, un limpiabotas del SXXI, una promesa de la nueva educación, un manager que utiliza técnicas teatrales para generar empatías, un decorador del futuro, una solución contra la ansiedad y por una vida plena, y una emprendedora apasionada del “somos lo que comemos”.

Las personas somos historias. Lo que hemos vivido y aprendido nos proyecta hacia el futuro, hacia lo que queremos vivir y seguir aprendiendo. Como decía una vieja campaña del Midland Bank, cuanto más escuchamos, más aprendemos. Y cuanto más aprendemos, mejor podemos ayudar.

Gracias Víctor, por hacernos vivir historias potentes, únicas, y por ayudarnos a contar las nuestras.

Imagen cabecera: Alexey Lin / Unsplash