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El 70% del presupuesto de publicidad se va a la basura ¿qué hacemos ahora?, por @guillemrecolons

Si tienes a tu cargo la responsabilidad de la comunicación externa de tu empresa, esto te puede interesar. Que una parte de lo invertido en publicidad se va a la basura no es culpa tuya, ni de tu agencia. Es sencillamente que las cosas han cambiado.

En 1980 la confianza en la publicidad era del 90%

Ibas al supermercado y veías una marca de cola desconocida al lado de Coca Cola. Comprabas Coca Cola, lo conocido genera confianza, y sus anuncios eran una pasada. De acuerdo, era más cara, pero no querías riesgos en casa. Las marcas lo sabían y su función primordial, por encima del discurso, era potenciar la marca. Se podían utilizar argumentos racionales (Ariel lava más blanco) o emocionales (La chispa de la vida).

En realidad se trataba de un monólogo. Los anunciantes solo conocían el feedback de los consumidores a través de la investigación, ya fuese cuantitativa o cualitativa. Existía poca dispersión en los medios (en España no había ni 10 canales de TV) y pocas limitaciones legales (se anunciaban bebidas alcohólicas, tabaco…).

En 2005 la confianza en la publicidad había bajado al 60%

La consolidación de las marcas blancas y marcas de primer precio (del propio centro o segunda marca de fabricante) hizo descender la eficacia de la publicidad hasta el 60%. A eso se le sumaba una hiperfragmentación de las audiencias, con la posibilidad de ver centenares de canales TV, diarios online…

Los métodos de investigación se habían ampliado (encuesta telefónica, audímetros…), pero continuaba siendo un monólogo. Esa profecía de “los mercados son conversaciones” que lanzaron los autores del Cluetrain Manifesto todavía era una utopía.

En 2017 la confianza en la publicidad ha caído al 33%

Leyendo artículos de sites dedicados al marketing, veo que muchas agencias clásicas se echan las manos a la cabeza ante esta desconfianza. En realidad, lo único que ha sucedido es que se ha acabado el monólogo. Nuestra capacidad como consumidores y prosumers (consumidores y productores de contenidos) ha modificado las reglas del juego: todos tenemos voz.

El dato del 33%, que publiqué en este mismo blog en el artículo El auge del empleado social en la empresa, procede nada menos que de Nielsen Global Online Consumer Survey. De ahí viene que casi un 70% restante desconfía de la publicidad… ¿y en qué o quién confía? Lo has adivinado: Un 90% confía en las recomendaciones de sus pares. Ahora, cuando vas de compras, te quedarás la marca, producto o servicio que te haya recomendado tu amigo, o Tripadvisor o Doctoralia. Por una razón, porque quien opina es gente como tú.

De acuerdo, el 70% del presupuesto de publicidad se va a la basura ¿y ahora qué?

Sería poco honesto decir que tengo la solución en mis manos, pero hay alternativas a considerar. La primera es que las marcas deben humanizarse. Y eso va más allá de hacer anuncios de lagrimita. Necesitan ampliar los medios de difusión del mensaje, y eso incluye contar con su gente.

En absoluto abogo por desterrar el presupuesto de publicidad (recuerdo a los lectores que soy publicitario). Se trata de difundir los mensajes a través de quien genera mayor credibilidad: los embajadores de marca. El employee advocacy (así se denomina a este proceso estratégico) prima los embajadores de marca internos, directivos, empleados… En otro orden de cosas estaría el marketing de influencers, que potencia la transmisión del mensaje a través de personas externas a la organización.

Cuál es la mejor estrategia, ¿embajadores de marca internos o externos?

Personalmente me parece más sólida la estrategia con embajadores internos, aunque no es tan rápida en dar resultados. La estrategia con embajadores externos es rápida, ya que se apoya en comunidades muy grandes, pero ofrece menos credibilidad. ¿Quién conocerá mejor las virtudes de un Kia, Rafa Nadal o quienes prueban 100 modelos de automóvil todos los años?

El artículo publicado en Puro Marketing ¿Estamos ante el fin del famoso como embajador de marca? pone en relieve la caducidad de este modelo.

Hay muchos pros y contras, los podrás leer en este artículo titulado Embajadores de marca, ¿externos o internos?, pero una cosa está clara: las empresas que sigan aferradas a la publicidad y las RR.PP cómo único medios de comunicación externa perderán ventajas con las que complementen con programas de employee advocacy.

 

¿Tienen cabida atributos emocionales en la propuesta de valor? por @guillemrecolons

En una formación que di hace pocos días a una empresa sobre marca personal emergió una cuestión interesante ¿La propuesta de valor debe ser estrictamente racional? o dicho de otra forma ¿caben los atributos emocionales en la propuesta de valor?

Propuesta de Valor

Por recordar conceptos, la propuesta (única) de Valor es uno de los puntos clave en el desarrollo de un programa de personal branding. Determina aspectos tan importantes de nuestra marca como relevancia y diferencia. Responde a cualquiera de las cuatro preguntas siguientes (o a una combinación de ellas):

  • ¿Qué problema resuelvo?
  • ¿Qué oportunidad detecto?
  • ¿Qué necesidad satisfago?
  • ¿Qué beneficios aporto?

Para trabajar a fondo el concepto, recomiendo la lectura del libro Diseñando la propuesta de valor. Cómo crear los productos y servicios que tus clientes están esperando. Autores: Alexander Osterwalder, Yves Pigneur, Alan Smith, Gregory Bernarda, Ed. Deusto.

Atributos racionales

Es habitual trabajar la propuesta de valor en formato racional. Un ejemplo sería: Su otro director comercial: encuentro nuevos clientes a través de canales digitales. En este caso la propuesta se basa en un hecho cuantificable: la posibilidad de complementar una cartera de clientes explorando un nuevo medio. De hecho, esta es la propuesta que sugerí a un cliente hace años. Su experiencia en dirección comercial era amplia y además se había formado en marketing digital y social media.

Atributos emocionales

Algunas veces la propuesta de valor debe apoyarse en un atributo emocional. Pero requiere gran relevancia. Me explico: un abogado, por ejemplo, podría desarrollar una propuesta como esta: Abogado especialista en Administraciones Públicas. Nunca me rindo. Lo cierto es que abogados especializados en la administración pública hay muchos. El diferencial aquí tiene que ver con el ADN personal del “nunca me rindo”.

Entre dos abogados especializados, elegiremos al “nunca me rindo” ya que nos transmite una forma de ver las cosas orientada al resultado, sin importar si es a corto o largo plazo, es una actitud ante la vida. Y es más relevante de lo que parece, además de diferencial.

Marta, una de las asistentes a la formación, es auditora. La fama que precede a los auditores es de personas aburridas, serias, tocapelotas y distantes. En este caso, ella ha completado su propuesta de valor con algo que rompe con esa idea prefijada: Auditando con una sonrisa. ¿Quién dice que eso no es una excelente propuesta de valor relevante y diferencial?

Las competencias ya no son suficientes

El quién eres y el qué sabes hacer están bien. Ahora, además, estamos muy interesados en el cómo lo haces, donde intervienen valores, comportamientos y habilidades relacionadas con inteligencia emocional (manejo del estrés, autopercepción, toma de decisiones, autoexpresión, empatía…).

En un plano más complejo, también nos interesa el por qué lo haces, el purpose, algo muy difícil de descubrir (recomiendo leer post de Xavi Roca “Y tú, ¿para qué has nacido?“) pero de gran importancia.

La propuesta de valor perfecta

La propuesta perfecta de valor debería ser única (diferencial), sólida (relevante) e idealmente debería combinar aspectos racionales (performance) con emocionales (identidad, empatía, pertenencia…). Nadie ha dicho que sea fácil, pero tiene que ser real. Se trata de marca personal, no de la marca de un personaje.

Espero haberte provocado una reflexión. ¡Que pases un gran día!

 

Photo by Lesly Juarez on Unsplash

Marca personal e inteligencia emocional, por @Valero_Bea

El auge de la marca personal

En los últimos años hemos vivido una auténtica revolución con respecto a las redes sociales y la marca personal. De entre ese tumulto de personas conectadas en el mundo 2.0, han sobresalido marcas especialmente notables que han logrado un posicionamiento sólido y una marca ampliamente reconocida. Esto, junto con el gran número de recursos existentes que hablan de marca personal y animan a construir la tuya propia, ha despertado un fuerte interés y ha empujado a muchas personas a tratar de mostrarse al mundo y hacerse un pequeño hueco entre la multitud.

Las malas interpretaciones

Sin embargo, bajo mi punto de vista, una parte de esas personas han malinterpretado el concepto de marca personal y se han visto en la necesidad, e incluso en la obligación, de crearse cuentas en redes sociales y redes profesionales que les permitiesen conectar con el mayor número posible de personas y tratar de interactuar de alguna manera.

Por supuesto, no juzgo ni critico a nadie por ello. Es más, valoro el esfuerzo que han hecho por adquirir nuevos recursos e incluso reinventarse en momentos de dificultades económicas y laborales. El problema es que el foco se ha puesto en la necesidad de hacerse notar, de ser visible entre tanto gentío, de hacerse escuchar y de relacionarse con cuantos más mejor. Digamos que sería algo así como el que se compra la equipación más completa y se echa a la calle a correr, pero descuida qué necesita realmente, si ese deporte le motiva, no sigue un entrenamiento, no se propone un pequeño plan para progresar, ni tampoco escucha las respuestas de su cuerpo. Puede ocurrir que se lesione, que se aburra de la misma rutina o simplemente que se desmotive porque no vea resultados.

Es decir, en demasiadas ocasiones, por una cuestión de urgencia o de dejarse llevar (o sentirse presionado) nos centramos más en el envoltorio que en el contenido, sin pararnos siquiera unos minutos a pensar para qué lo estamos haciendo.

¿Qué es para mí la marca personal?

La marca personal es aquello que define nuestra esencia y, por lo tanto, nos hace únicos.

Y es algo útil, por lo que hay que “ejercitarla” y ponerla a rodar. Básicamente porque nos ayuda a clarificar quiénes somos, nos permite moldear qué queremos proyectar, nos ayuda a generar un contexto donde gestionar nuestras relaciones y porque nos ofrece un camino que recorrer hacia un fin.

El rol de la inteligencia emocional

Por lo tanto, para que todo esto funcione no basta con crearnos un perfil en redes, lanzarnos a conseguir conexiones, nutrirnos de información y aportar comentarios y “me gustas”. Necesitamos saber quiénes somos, hacia dónde queremos ir y qué estrategia vamos a seguir para ello. Necesitamos trabajar la inteligencia emocional para conocernos en profundidad, ser capaces de gestionar nuestras relaciones de la manera más eficiente posible y alcanzar así nuestros objetivos.

Las competencias de la inteligencia emocional nos sirven de base para construir nuestra marca personal, pero también nos ayudan a ponerla en práctica y sacarle el mayor partido:

  1. Capacidad para identificar nuestras propias emociones.
  2. Capacidad para regular y gestionar nuestras propias emociones.
  3. Capacidad para automotivarnos.
  4. Capacidad para reconocer las emociones de los demás.
  5. Capacidad para gestionar nuestras relaciones.

Pero esto va más allá de un tema estrictamente emocional. Consiste en hacer un análisis de quiénes somos, qué nos motiva y dónde queremos llegar. No se trata de definirnos a través de un puesto o una función, ni únicamente a partir de nuestra personalidad. Se trata de identificar aspectos como:

  • Cuáles son nuestros valores fundamentales y si nuestros proyectos están alineados con los mismos.
  • Qué nos motiva, analizando qué emoción nos genera cada reto, proyecto, actividad.
  • Cómo nos mostramos ante los demás y cómo nos comunicamos, qué proyectamos en ellos.
  • Qué talentos tenemos, qué se nos da bien y nos encanta hacer.
  • Cuál es nuestra visión, dónde nos vemos en los próximos años.
  • Cuál es nuestro propósito de vida, algo que trasciende más allá de nosotros mismos y que compartimos con otros.

Además, la inteligencia emocional nos ayuda a gestionar y canalizar nuestras emociones, algo especialmente relevante en momentos de dificultades o cambios; y, por otra parte, nos ayuda a sacar lo mejor de nuestras relaciones, a comunicarnos de manera eficiente respetando las marcas de los demás. La marca no sería personal sin la parte más emocional y profunda, de la misma manera que no sería marca sin personas alrededor con las que relacionarse, compartir y enriquecerse.

Con esto no digo que sea un error tratar de tomar visibilidad en las redes o de conectar con otras personas que puedan resultarnos interesantes. Pero antes de definir una estrategia y de ponernos manos a la obra, debemos dedicarle tiempo a hacer una reflexión profunda sobre quiénes somos, conectar con nuestra parte más emocional para conocer nuestra verdadera esencia y saber qué podemos y queremos aportar en la vida.

Menos avatares

En un mundo tan poblado y tan sumamente conectado digitalmente, la marca de cada persona se convierte en nuestra huella dactilar, en nuestro ADN, y el ejercicio de la inteligencia emocional se vuelve más necesario aún. Necesitamos menos avatares, menos posados y menos textos, y necesitamos más personas reales, más aportaciones cargadas de autenticidad, más sentimientos y miradas llenas de emoción y más sueños por soñar y también por cumplir.

Enlaces interesantes:

8 ventajas de ser embajador de marca en tu empresa, por @guillemrecolons

Ser embajador interno de marca o embajador de marca de tu empresa tiene infinitas ventajas para la organización. Y también para ti. En muchas charlas los profesionales de la empresa me preguntan qué salen ganando ellos por compartir información corporativa. Al tratarse de una cuestión recurrente, he decidido dedicarle este artículo.

Parte 1. Si no sientes la camiseta, cambia de equipo

Es algo brusco, pero es así… ¿cuánto tiempo crees que pasará hasta que tus compañeros y jefes sepan y noten que no tienes un cierto orgullo de pertenencia?

Si tus valores no están alineados con los de tu empresa o sus marcas, piensa un poco antes de seguir adelante. Lo que te pasa puede obedecer a varias razones:

  • Entraste porque querías a toda costa un empleo y no te importaba dónde
  • Las circunstancias han cambiado, nueva dirección, nueva filosofía de empresa
  • Estás en un equipo tóxico, la respiración es cada día más difícil
  • Quizás no te des cuenta, y la persona tóxica eres tú

En este caso, lo mejor que puedes hacer es empezar a buscar otra cosa. Por tu bien. Por el de tus compañeros y el de tu empresa.

Parte 2. Sientes la camiseta, pero no tienes tiempo

No eres un caso aislado. El 99% de los profesionales alegan falta de tiempo para ser portavoces de su empresa. Y como todo, esto es una cuestión de prioridades.

El síndrome #notengotiempo debería cambiarse por #estonomeinteresa. Y claro, si no interesa, ¿para qué dedicarle un minuto? Desde luego, a la corta no te hará ganar más dinero, pero gracias a la suma de esfuerzos corporativos y personales, las marcas de la compañía se pueden ver fortalecidas. Y lo que es bueno para las marcas de tu compañía es bueno para ti.

Parte 3. No te veas como empleado, eres un accionista, una parte de la marca es tuya

Sí. Con todas las horas, esfuerzo, know-how (odioso palabro) y hasta cariño que le has puesto a la marca, ¿no crees que es un poco tuya? Quizás no tengas acciones o participaciones en el sentido estrictamente mercantil, pero en el plano emocional esta marca es tuya, o al menos un poco tuya.

Yo he tenido la gran suerte de estar muy orgulloso de todas las empresas y marcas para las que he trabajado. Y seguro que ninguna era perfecta, pero al llevar parte de mi ADN, esas marcas eran parte de mi patrimonio.

Ahora sí, las ventajas de ser embajador de marca (para ti)

Think big. Cuando trabajas para una marca, lo haces en todos sus ámbitos

Tenemos tendencia a centrarnos únicamente en nuestras tareas, nuestro job description. Pero los profesionales inconformistas siempre van más allá y miran globalmente por la marca. Ahí está la gran diferencia entre alguien que “cumple” o alguien que aporta. Evita que los árboles no te dejen ver el bosque.

Sé de las primeras personas en estar a la última

Recibirás las noticias más frescas de tu empresa y sus marcas. En un programa avanzado, tú mismo crearás contenidos para un blog corporativo que llevarán tu firma.

Pon en valor tu marca profesional

Quizá tengas creada una marca personal basada en lo que has compartido en tus redes sociales. Cuando compartes contenidos de tu organización, además de ser algo natural, empiezas a fortalecer tu marca profesional al hacerte con un campo de experiencia. En pocas palabras, la marca corporativa proyecta la marca personal.

Crea relaciones nivel 1

A menudo nos quejamos de no tener tiempo para crear relaciones profesionales. Entonces, ¿por qué no hacerlo desde las redes? Linkedin y otras redes te permiten acceder a posibles clientes, posibles colaboradores, proveedores, prescriptores. Quizás el entorno virtual no sea tan auténtico, pero a falta de tiempo/espacio, es una alternativa más que buena.

Adquiere nuevas competencias digitales

Quizás sepas interactuar, compartir un contenido, conversar en red. Pero ¿sabes dónde encontrar los mejores contenidos (sin que se llene tu buzón de mails)? ¿Sabes cómo guardar y clasificar enlaces? ¿sabes cómo tratar el SEO de las redes profesionales? ¿sabe cómo dejar programados los contenidos de una semana entera? ¿sabes cuáles son las mejores horas para publicar en cada red?

Sin duda, la formación que trae consigo este tipo de programas es de gran valor, y contribuye a sumar competencias de comunicación y digitales.

Tú eres más creíble que tu marca ¿cómo llevas esa responsabilidad?

Hemos hablado mucho del Edelman Trust que se publica cada año. Los empleados y personas como nosotros ofrecen más confianza que los CEO, los comités de dirección, los analistas…

Eso significa que en una situación de crisis, tu papel de refuerzo al Dpto. de Comunicación puede ser crucial. Nadie habla con marcas. Personas se entienden con personas. Entre las ventajas de ser embajador de marca, la generación de confianza es una de las más importantes.

¿Te gusta jugar? esto es un juego, y tiene premio

Si un programa de Employee Advocacy (así se llama técnicamente) está bien hecho, incluye una parte de gamificación. Vamos, que hay puntos, premios… No. Dinero no. Pero sí algunos regalos muy hechos a medida.

Reconocimiento, influencia, éxito

Para acabar, el llevar la camiseta de tu marca te convertirá no solo en portavoz, también en un profesional reconocido e influyente. Entre tu equipo y en el entorno digital de tu empresa, que no deja de ser un reflejo online del mundo real.

Alguien influyente es un líder informal, como lo define Eva Collado. Quizás no tenga el título o el cargo, pero todo mundo acude al líder informal cuando hay que resolver un problema.

En mi opinión, el éxito es una medida que cada uno debe definir. Define qué es éxito para ti, y verás como ser co-partícipe de tu marca entra en juego. En el libro The Social Employee encontrarás casos prácticos de varias empresas como IBM, CISCO, DELL… que han llevado a cabo estos programas, multiplicando el alcance de la marca gracias a su gente.

 

Ya lo ves. Las ventajas de ser embajador de marca no solo son para la empresa, son compartidas. Lo difícil es romper el miedo a aplicar estos programas. Los de marketing y comunicación prefieren utilizar los medios convencionales, sin saber que un programa employee advocacy, al ser digital, es 100% medible. Los de RR.HH no quieren asumir nuevas responsabilidades. Parece una utopía, pero si no se involucra la dirección general en esto, no hay programa. Quizás no sepas aún que tu competencia lo puede estar aplicando. Vamos! nunca es tarde.

 

Imagen: publicdomainpictures.net CC

El ROI del personal branding en la empresa, por @guillemrecolons

Las siglas ROI (Return Of Investment), equivalentes a la recuperación de la inversión, no pasan de moda. Al contrario. Cada vez son más las personas que me preguntan 1. ¿cómo se aplica el personal branding en la empresa? y 2. ¿Se gana dinero con eso? ¿Cuál es el ROI del personal branding?

Lo sé. Son dos preguntas socorridas, pero no por ello dejaré de contestarlas.

¿Cómo se aplica el personal branding en la empresa?

Empezaré diciendo que desde arriba. Desde los directivos. Empezar por mandos intermedios no es una solución, ya que sus superiores no sabrán valorar el esfuerzo y todo caerá en saco roto.

  1. Mindset: Son programas de mentalización sobre las ventajas y aplicaciones del personal branding corporativo que se realizan a comités de dirección. El formato puede ser desde conferencia hasta taller de una mañana. Sería el preludio necesario a la aplicación de los programas. El formato taller es idóneo, ya que los directivos pueden experimentar sobre su propia marca personal.
  2. Executive branding: Son programas de consultoría de apoyo a directivos, en los que se trabaja su iceberg de marca personal (autoconocimiento, estrategia, visibilidad) en paralelo a los estamentos corporativos. Un buen output de este programa sería: “de directivos a portavoces”, y se trabaja muy a fondo en competencias digitales propias de la comunicación de marca personal.
  3. Personal Branding: Son programas de formación dirigidos a grupos de máximo 20 profesionales, y de una duración ideal de 16h. en dos días, en formato taller. Los participantes trabajan su marca y aplican algunos de los conocimientos en sus redes profesionales, redes internas… Se pueden reforzar áreas concretas: gestión de relaciones, storytelling, gestión de crisis, refuerzo en técnicas de venta, proyección en redes sociales…
  4. Employee Advocacy: También llamado Embajadores Internos de Marca. Programa mixto de formación y consultoría que idealmente debería ponerse en marcha tras el programa de formación en personal branding. Se elige a los participantes en base a su predisposición positiva a formar parte de la marca, y ayudar a proyectarla en entornos digitales.
  5. Employer Branding. Programa de consultoría que idealmente debería ir precedido del anterior de employee advocacy para lograr su mayor eficacia. Trata de dotar del máximo atractivo a la marca empleadora para atraer el mejor talento.

Todos estos programas son fácilmente medibles. Descárgate sin coste la Infografía del Personal Branding en las Organizaciones.

¿Cual es el ROI del Personal Branding?

Sólo un 33% de consumidores B2C confía en las marcas. Un 90% confía en las recomendaciones de conocidos (Nielsen)

Este dato preocupante hay que verlo como una oportunidad. Especialmente si le añadimos que las personas como nosotros (peers), los empleados y los perfiles técnicos ofrecen mayor confianza que el CEO, los comités de dirección o analistas (fuente: Edelman Trust 2017). Eso pone de manifiesto que las empresas deben empoderarse con el principio de que Personas confían en Personas y poner en marcha programas como los anteriores para mejorar su confianza en los mercados y hacia sus stakeholders.

Datos de ROI

Hace unos meses publiqué en este mismo blog el post “El auge del empleados social en la empresa” en que aparecían cifras esperanzadoras para entender el ROI del Personal Branding. Destacaré algunas:

El 77% de consumidores tienen más predisposición a comprar a una empresa cuyo CEO utiliza las redes sociales (Fuente: MSLGroup)

Los contactos desarrollados a través de empleados sociales convierten 7 veces más que el resto (Fuente: IBM)

Los comerciales que usan las redes sociales como parte de sus técnicas de ventas venden más del 78% que el resto (Fuente: Forbes)

El contenido compartido por los empleados sociales consigue un engagement 8 veces más que el contenido compartido por los canales de marca (Fuente: Social Media Today)

Alcance: Los mensajes corporativos de marca alcanzaron un 561% más cuando se compartieron con los empleados frente a los mismos mensajes compartidos a través de los canales sociales de la marca (Fuente: MSLGroup)

Los empleados de empresas socialmente comprometidas tienen un 20% más de posibilidades de permanecer en la empresa (Fuente: Altimeter & LinkedIn Relationship Economics 2014)

 

¿Necesitas más? Si estos datos son interesantes en negocios B2C, en B2B son impresionantes. Obviamente, cada empresa es un mundo y cada sector tienes sus peculiaridades, pero espero haber contestado -aun sin haber entrado en profundidad- a las dos preguntas. El ROI del personal branding existe, y lo único que requiere para su aplicación son empresarios y directivos con las ideas claras.

 

Foto: Unsplash / Steven Wei

El presentismo laboral nos convierte en residuos humanos (rr.hh), por @guillemrecolons

¿Residuos Humanos?

No he podido evitar mencionar esta expresión de Residuos Humanos, escuchada ayer a Esther Casademont en un “Talent Day” organizado por la Facultad Blanquerna Comunicació i RI para alumnos de 4º de grado en Barcelona. No conocía personalmente a Esther, y me encantó su forma de comunicar y plantear las soluciones a los problemas. Mi compañero Jordi Collell y yo también fuimos ponentes, junto a Manel Noguera y a la organización impecable de Lali Miralpeix.

De Recursos Humanos a residuos humanos (de RR.HH a rr.hh)

Esther, alma de HUNIVERS PEOPLE HUB y gran experta en personas, tejió un discurso impecable cuyo título ya era tan provocador como ella: “Del currículum al ridículum”, y de tan explícito no requiere que nos alarguemos mucho en los contenidos, pero dejó muy claro a los recién graduados que se encontraban en la sala lo fácil que es hacer el ridículo con un CV. O simplemente, lo excesivamente fácil que es ser ignorado por un reclutador.

Me llamó la atención una parte de su discurso referido a lo que llamamos el síndrome de la silla caliente. No es literal, pero venía a decir algo así:

La obsesión de algunos directivos por el presentismo laboral nos traslada de recursos humanos a residuos humanos

Curiosamente, las siglas son las mismas. Pero lo triste de esto es que todavía funciona. En mí última experiencia laboral como empleado viví en propia carne el síndrome del presentismo. El presidente de la compañía se paseaba una hora más tarde de la hora de finalización de jornada por las mesas para hacer recuento de los buenos trabajadores que aun estaban en su puesto o los malos que ya habían marchado. Triste. Priorizaba el estar por encima de la eficacia, de la contribución real. Trataba a su equipo como auténticos residuos humanos, ya que el presentismo era utilizado para la mejora salarial.

El rol de la gestión marca personal ante quien nos quiera tratar como residuo humano

El gran Tom Peters fue una gran promotor del intra-emprendimiento en las organizaciones. Su artículo visionario The brand called You publicado hace ya casi 20 años en Fast Company, situaba al empleado como el presidente de su propia microempresa llamada YO, S.L. (be the CEO of your Me Inc.).

Suelo citar a Blaise James, ex consultor estratégico de Gallup, y autor del artículo The Value of Personal Branding (2009) cuando me refiero al poder del empleado como un profesional autosuficiente:

Los empleados con marca propia son autosuficientes y más innovadores. Son solucionadores de problemas, y se comprometen a fondo con la marca corporativa

Lo sé, pensaréis que el tipo de “jefe” condiciona terriblemente esta autonomía. Pero si una persona es capaz de aportar soluciones en una jornada laboral estándar, no significa que aporte mejores soluciones con 3 horas más de trabajo. Al contrario.

Tampoco somos recursos, las cosas como son

La denominación de recursos humanos tampoco es idónea. Una vez comenté en uno de los primeros posts de este blog titulado No soy un recurso humano, soy mi marca que merecemos mejor consideración que recursos humanos o empleados (en el diccionario, empleados se equipara a usados, gastados…). Reconozco que algunas empresas están dando pasos para actualizar este discurso. Quizás la transformación digital ayude a acelerar procesos, pero yo reclamo que ese departamento, todavía rancio y asociado a despidos en muchas empresas, tenga que ver con la marca personal. Departamento de marcas personales, Personal Brand Department, me da igual.

Se introducirían dos palabras claves; marca, asociada a propuesta de valor, y persona, el supuesto inteligente y escalafón de la condición humana. Para pensarlo.

Fotografía: Sonia Troncoso

Nota: El Personal Branding Lab Day de este año, previsto para el 22J, se está calentando. Cerca de 400 personas inscritas al webinar, y creciendo. El hecho de ser la inscripción básica gratuita ayuda a llegar a muchas partes. Me está sorprendiendo la enorme acogida -mirando las inscripciones- que está teniendo el evento en América Latina. Es cierto que entre los ponentes contamos con Ilana Berenholc, Daniela Viek, Deize Andrade (Brasil), Rocío Ames (NY y Perú), Nancy Vázquez (México), Raquel Gómez (Colombia), y eso sin olvidar el origen mexicano de Nilton Navarro y el colombiano de Fabián González. Como bromeaba hoy conmigo Andrés Pérez Ortega, quizás deberíamos llamarlo “Personal Branding Latin day”. 

¿Aún no te has inscrito? Clica en este banner:

Personal Branding Lab Day 2017 / Webinar

Sin autenticidad la marca está muerta, por @jordicollell

La casualidad me lleva una semana más a encontrar un artículo leído y guardado hace casi un año. No es que esté en plan retro, pero revisar los archivos y los repositorios de vez en cuando produce efectos sorprendentes como en esta ocasión.

En abril del pasado año Cohn & Wolfe publicaron el estudio Authentic100 sobre la autenticidad de las marcas desde el punto de vista de los consumidores.

De hecho este estudio refuerza las conclusiones que año tras año viene ofreciendo Edelman sobre confianza. El 75%  de los 12.000 encuestados en 14 mercados diferentes indican que las marcas y las compañías tienen un problema de credibilidad.

España es el segundo mercado en Europa, después de Suecia, donde se confía menos en las marcas.

El estudio entre varias conclusiones destaca la autenticidad como una experiencia personal en la que los consumidores esperan poder contar con las marcas en las situaciones del día a día. Para los encuestados la autenticidad está más relacionada con la alta calidad (66%) y el cumplir las promesas (70%) más que con la responsabilidad social (57%) o la medioambiental (55%).

Las tres características principales de la autenticidad tal como las ha dentificado el estudio son:

  • Fiabilidad: en referencia al cumplimiento de promesas y a la calidad
  • Respeto: Tratando bien a los consumidores y protegiendo los datos y la privacidad de ellos.
  • Realidad: Comunican honestamente actuando con integridad.

Es aquí donde se evidencia la complementariedad con los datos ofrecidos en el Barómetro de Confianza de Edelman. Según este último, los consumidores confían mayoritariamente en las “personas como tú y yo” y en menor escala con los empleados de las empresas.  Al fin y al cabo los empleados no dejan de ser personas corrientes que cobran un salario de una empresa, el matiz entre ser un persona como tú y yo y un empleado lo marca el hecho de identificarse o no como asalariado de la empresa en cuestión.

Volviendo al estudio de Cohn & Wolfe 9 de cada 10 encuestados estarían dispuestos a hacer algo para premiar a una marca por su autenticidad y el 52% lo recomendaría a otros, más de la mitad se convertiría en prescriptor; el 49% sería fiel a la marca y el 20% invertiría en ella. Resultados suficientemente importantes para plantearse alguna acción para afianzar la percepción de autenticidad.

¿Pueden ser los empleados prescriptores de la autenticidad de la empresa? ¿Tiene sentido que a través de su experiencia como partícipes e implicados en el proceso de creación de valor emitan mensajes resaltando la autenticidad tal como la entienden los encuestados?

A tenor de su nivel de credibilidad el resultado puede ser positivo, pero que esto ocurra no puede ser fruto de la improvisación. Es imprescindible que los empleados estén motivados y crean en los valores de la compañía, y que esta última confíe en ellos para que amplifiquen su mensaje y por encima de todo que el proceso sea limpio y demostrable. Así la autenticidad se debe empezar por trabajarse internamente para que pueda salir al exterior en forma de mensaje. Sin autenticidad la marca está muerta.

Facilitar la salida al exterior del mensaje a través de los empleados implica también que estos tengan las herramientas para hacerlo, la formación necesaria para usarlas y la percepción y evidencia de que haciéndolo están mejorando su reputación personal.

Una estrategia de embajadores de marca o es un ganar ganar o no es. Y es el fruto de un trabajo de calado largo que debe ser impulsado y protegido desde las más altas instancias directivas, que deben estar dispuestas a perder protagonismo a favor de sus colaboradores, cosa por otra parte bastante lógica dado que según el informe de Edelman los CEO, los directivos y los portavoces oficiales tienen los niveles más bajos de confianza.

Soymimarca tiene la metodología y las herramientas para ayudar a las empresas, sea cual sea su tamaño, a poner en marcha un programa de embajadores de marca.

El auge del empleado social en la empresa, por @guillemrecolons

Si me has leído antes ya sabes que no me gusta nada utilizar la palabra “empleado”, por sus connotaciones de “gastado” o “usado”, que considero peyorativas. Existen otras expresiones como “capital humano” quizás más certeras, pero que también rozan el eufemismo al considerar a las personas como un recurso o como capital. Para mí hablamos de una persona comprometida con un proyecto empresarial y con una o varias marcas.

Pero a efectos de ahorrar texto, mantendremos “empleado” a continuación:

¿Qué es un empleado social?

Empleado social es un término relativamente nuevo. Describe a los profesionales de una organización que operan dentro de un modelo de negocio social. Los empleados sociales utilizan herramientas digitales tanto para el flujo de trabajo interno como para la colaboración y para el compromiso externo con los clientes. (Fuente: Wikipedia).

Añado que el enfoque del empleado social no responde a un modelo táctico, sino que responde a uno estratégico. El empleado social no se crea, se detecta y se entrena mediante programas específicos de Employee Advocacy (Embajadores internos de marca).

¿Cómo emerge la figura del empleado social?

Uno de los elementos de impulso de esta figura es la implantación lenta, pero progresiva de redes sociales corporativas. Emergen como una oportunidad para que los empleados puedan conocerse mejor (especialmente en organizaciones grandes o dispersas territorialmente). Pero también para que puedan compartir contenidos como se haría normalmente en una red como Linkedin, para conversar sobre soluciones a problemas, para organizar eventos…

¿Cómo conecta el empleado social con otros profesionales y con el mercado?

Las principales herramientas con las que cuenta el empleado social para establecer estas conexiones son cuatro:

  1. Marketing en redes sociales, que también incluye webs y blogs
  2. Marketing de contenidos, cuya razón de ser se basa en la necesidad de una marca de ofrecer algo valioso para obtener algo de valor a cambio. Se trata de contar historias, no de anuncios, eventos o banners.
  3. Marketing social, entendido como acciones no comerciales destinadas a defender una causa social determinada o denunciar alguna práctica poco ética.
  4. Venta social (social selling), que es el desarrollo de relaciones (networking) a través de redes como Linkedin, Twitter, Facebook, Pinterest… como parte del proceso de venta.

Cultura empresarial del empleado social

Como decía, el empleado social no es algo que se deba forzar ni exigir, pero hay muchas empresas que ya están teniendo en cuenta este hecho en sus programas de reclutamiento. En pocas palabras, muchos prefieren elegir a un profesional que se mueva bien en entornos digitales.

Problemas de implantación

Los programas de formación para dotar de cultura de marca y herramientas a los empleados (Employee Advocacy) son casi inexistentes en España y LATAM. Por un lado los empresarios temen dotar de excesivo poder a sus empleados y por otro muchos empleados temen ser utilizados por sus empresas para cosas que están fuera de su job description.

Lo cierto es que unos y otros se equivocan. Para que esto funciona se necesita una mentalidad muy abierta por parte de la marca empleadora, pero también por parte de los profesionales. Hay un quid pro quo muy claro y enormes ventajas para unos y otros.

Beneficios

Contactos y ventas. Al superar los problemas de confianza que pueda generar una marca, los empleados sociales consiguen resultados importantes, como el aumento de conexiones y tráfico web corporativo. Eso, a la corta, se traduce en ventas.

Prescriptores. Otra ventaja es la generación de Brand Advocates, que son clientes que han tenido una buena experiencia con la marca y la recomiendan sin pedir nada a cambio.

Humanización. La marca se humaniza al utilizar como portavoces no la publicidad o RR.PP sino personas como nosotros (peers) que conectan con personas del mercado.

Estadísticas clave

  • El 77% de consumidores tienen más predisposición a comprar a una empresa cuyo CEO utiliza las redes sociales (Fuente: MSLGroup)
  • Los CEO sociales son percibidos como mejores comunicadores con respecto a los que no frecuentan las redes sociales  (55% vs. 38%, respectivamente) (Fuente: Weber Shandwick)
  • Los contactos desarrollados a través de empleados sociales convierten 7 veces más que el resto (Fuente: IBM)
  • Según Gartner, las compañías que bloquean el acceso a redes sociales de los empleados desciende un 10% cada año. El 50% lo hacía en 2010 – menos del 30% bloquea redes en 2014. (Fuente: Gartner)
  • Los representantes de ventas que usan las redes sociales como parte de sus técnicas de ventas venden más del 78% que el resto (Fuente: Forbes)
  • El 72,6% de los vendedores que utilizan la venta social como parte de su proceso superó al resto en ventas y superó la cuota con un 23% adicional de media. (Fuente: Aberdeen Group)
  • El 46% de los vendedores sociales superó los objetivos de ventas en comparación con el 38% del resto (Fuente: Aberdeen Group)
  • El 80% cree que su fuerza de ventas sería más productiva con una mayor presencia en los medios sociales (Fuente: Sales Management Association)
  • Más de 2/3 de las empresas no tienen ninguna estrategia de medios sociales para sus organizaciones de ventas. (Fuente: Triblio)
  • El 93% de los comerciales no han recibido ningún entrenamiento formal en venta sociale (Fuente: Accenture)
  • El 96% de los profesionales de ventas utilizan LinkedIn al menos una vez por semana e invierten un promedio de seis horas semanales ahí. (Fuente: Aberdeen Group)
  • El 77% de los compradores B2B dijeron que no hablaron con un vendedor hasta haber realizado una investigación independiente a través de Internet (Fuente: CEB)
  • El 36% de los compradores dijeron que no participaron con un representante de ventas hasta después de una lista corta de proveedores preferidos se estableció (Source: Demand Gen Report)
  • La tasa media de citas para llamadas “a puerta fría” es del 2,5% (Fuente: CEB)
  • La decisión de compra del 57% de los compradores B2B es anterior al contacto con un vendedor. (Fuente: CEB)
  • El contenido compartido por los empleados sociales consigue un engagement 8 veces más que el contenido compartido por los canales de marca (Fuente: Social Media Today)
  • Un empleado social (embajador de la marca) recibe el doble de confianza que un CEO. (Fuente: Edelman Trust Barometer 2014)
  • El 92% de los seguidores de Twitter de los empleados son desconocidos (y nuevos) para las marcas.  (Fuente: Cisco)
  • Sólo el 33% de los compradores confían en las marcas, mientras que el 90% de los clientes confía en las recomendaciones de productos o servicios de las personas que conocen (Fuente: Nielsen Global Online Consumer Survey)
  • Alcance: Los mensajes corporativos de marca alcanzaron un 561% más cuando se compartieron con los empleados frente a los mismos mensajes compartidos a través de los canales sociales de la marca (Fuente: MSLGroup)
  • Los mensajes de marca son compartidos 24 veces más cuando se distribuyen a través de los empleados vs de la marca (Fuente: MSLGroup)
  • El 98% de los empleados utilizan al menos una red social personal, de los cuales el 50% ya está publicando ahí sobre su empresa y sus marcas. (Fuente: Weber Shandwick)
  • El 67% de los empleadores y los reclutadores dijeron que el proceso de reclutamiento fue más breve y el 51% dijo que era menos costoso reclutar a través de referencias (empleados sociales)  (Fuente: Jobvite)
  • Los empleados de empresas socialmente comprometidas son … (Fuente: Altimeter & LinkedIn Relationship Economics 2014)
    • Un 57% equipara la actividad en redes sociales con más oportunidades de ventas
    • Un 20% tiene más probabilidades de permanecer en la empresa
    • Un 27% se siente optimista sobre el futuro de su empresa
    • Un 40% cree que su empresa es más competitiva
  • Y sin embargo, los empleados “desconectados” representan el 74% de fuerza laboral de la empresa (Fuente: Tower Watson)

¿Por dónde empezar?

La primera fase es identificar a aquellos profesionales de la organización más proclives a formar parte de estos programas. Tiene su lógica. No se puede obligar a alguien que tenga aversión a las redes sociales a convertirse en un empleado social.

No hay empleado social sin empresa social

El resto del proceso incluye un programa mixto de formación y consultoría. Eso se complementa con aplicativos específicos para facilitar la labor del empleado social. Pero lanzo un consejo final: no hay empleado social sin empresa social.

Pide más información aquí sobre el programa de Employee Advocacy de Soymimarca.

Imagen: Pixabay

En marca personal 1+1=3 (por lo menos), por @jordicollell

Haciendo revisión de mis archivos en Pocket he encontrado un post de principios de año del blog Empléate sobre las tendencias de recursos humanos para este 2017 del que ya llevamos casi un trimestre recorrido.

Se  trata de la recopilación de tres pequeños estudios hechos por Value Experience, RRHH Digital y Womenalia que he resumido en cuadro para presentarlo de una manera más visual.

No hacen falta grandes explicaciones porque el propio enunciado de cada tendencia es suficientemente explícito. Lo que si cabe destacar es que el denominador común son las personas ya sea bajo el formato de la motivación, el crecimiento, la retención o la coordinación, el trabajo por proyectos, el trabajo con big data y la gestión del cambio.

El futuro se avecina bajo la forma de empleados comprometidos con las organizaciones que trabajan para retenerlos ofreciendo una imagen pública atractiva, trabajando por proyectos, gestionando grandes volúmenes de información para obtener información relevante y enfocando el cambio tecnológico continuo a través de la la formación y la motivación. El empleo para toda la vida ha acabado y aunque no sea un concepto estrictamente novedoso, está en los orígenes del personal branding, se ha elevado a nivel de tendencia.

Veamos el cuadro en cuestión:

tendencias RRHH soymimarca

Las tendencias que acabamos de ver reflejan la necesidad de que las empresas más que gestionar empleados coordinen marcas personales potentes convergentes con el foco y los valores de la marca corporativa y que sus colaboradores sean los principales prescriptores y embajadores.

Nada nuevo en el relato pero si un elemento más que refuerza la importancia de aunar esfuerzos para que la suma de las marcas de las personas y la corporativa sea mayor que los sumandos.

En Soymimarca somos especialistas en conseguirlo.

Imagen: Pixabay.