Para personas que han perdido su empleo y quieren relanzar su futuro profesional

Y tú, ¿para qué has nacido? – por @xaviroca1

Sí, has leído bien… ¿para qué has nacido? Y te lo estoy escribiendo a ti. Como diría Risto Mejide, no lees hacia otro lado. Me estoy refiriendo a ti ¿sabes por qué demonios estás en este mundo? ¿tienes una ligera idea de qué harás con tu vida?

Llevo muchos años haciendo esta pregunta a numerosas personas. Es una de las preguntas que acostumbro a formular en mis cursos, talleres y conferencias. Ya sean estudiantes adolescentes, universitarios, profesionales liberales, desempleados, empresarios… la mayoría no saben qué responder a mi pregunta. Bien, de hecho yo tampoco se qué contestar cuando me lo pregunto a mí mismo. Y créeme que lo hago a menudo. Y esto que traigo mucho tiempo investigando y documentándome al respeto.

Si eres de los que lo tiene claro, que sabe perfectamente para qué ha nacido, mi más sincera enhorabuena. Cómo decía el psicólogo norteamericano Abraham Maslow (más conocido por su jerarquización de las necesidades humanas en una pirámide) “no te preocupes si no sabes para que has nacido, si no sabes qué quieres hacer con tu vida. Te puedo bien decir que es un logro muy poco habitual”.

Las personas afortunadas que lo han descubierto, la mayoría de ellas lo han hecho por accidente. De repente, se les ha aparecido una oportunidad, una actividad que les ha encantado y en la que se han encontrado como “pez en el agua”. En algunos casos, lo describen como una especie de epifanía, como un momento mágico donde se los ha hecho la luz en medio de las tinieblas. Pero la mayoría no tendremos esta suerte en forma de revelación.

A los que no nos pase, sólo nos queda ir trabajando, ir probando nuevas actividades, nuevas funciones hasta que encontramos realmente la más adecuada a nosotros. A mí, personalmente, más que angustiarme el hecho de no conocer qué pinto en este mundo, me atrae bastante este desconocimiento. Me anima a leer mucho, a probar nuevas disciplinas y a buscar nuevos retos profesionales con cierta frecuencia. De hecho me atraen mucho los retos, aquellas actividades que no conozco mucho. Me gusta probarme en nuevos escenarios y a la vez, me aburren aquellas actividades que ya no son tan nuevas para mí, que ya las sé hacer y podemos decir que tengo un cierto nivel.

Bien, te aconsejo que dediques tiempo a pensar qué haces en este mundo. Que trabajes al descubrir tus talentos, tus motivaciones, aquellas actividades donde puedes tener más éxito, ser más feliz y aportar más valor en la sociedad. Hoy en día hay numerosos test por Internet (algunos gratuitos y otros de pago) que te pueden ayudar en tu autoconocimiento. No obstante, el que te recomiendo mientras vas investigando es que disfrutes del camino. No te centres tanto en el destino y piensa más en cómo estás realizando este viaje. El cómo, es decir, la forma de hacer las cosas, tus valores, es esencial para ir disfrutando de este trayecto mientras vas buscando tu destino, mientras esperas que una epifanía te responda a estas preguntas tan trascendentales.

Si te gusta el cómo haces las cosas, seguro que irás encontrando retos que te acercarán a tu destino. Y llegues o no a descubrir tu papel en el mundo, seguro que disfrutarás del viaje y ayudarás a los demás. Céntrate en el cómo y seguro que encontrarás el qué. Y acabo con la siguiente reflexión.

Dicen que los 2 días más importantes en la vida son el día que naces y el día en que descubres por qué.

Mientras llega este segundo día, esforzado en que todos los días que has vivido, hayan pagado la pena. Por qué como decía Steve Jobs “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”.

Crear comunidades es más emocional de lo que parece, por @guillemrecolons

Antes lo llamábamos hacer amigos, hacer contactos, ahora lo llamamos crear comunidades. Antes era la agenda, ahora es la red de contactos. Llegados a este punto, vale la pena que entendamos que no estamos hablando de leads, estamos hablando de personas. De personas únicas.

Qué hace a una persona única

Hace unos meses, utilizando un pasaje de El Principito, escribía en mi blog una entrada titulada Qué te hace una persona única en el mundo. Se basaba en una conversación entre el Principito y el zorro en que éste le invitaba a domesticarle para que el zorro pudiera sobresalir y convertirse en un ser único en el mundo.

La obra de Saint-Exupéry está llena de guiños a la diferencia y la singularidad, pilares básicos de la marca personal. Todas las rosas parecen iguales, pero la que cuidamos con esmero la convertimos en única, en nuestra.

Podríamos decir que lo que te hace una persona única es algo que sucede en la mente -y el corazón- de los demás. Tú puedes trabajar una identidad diferencial, pero no te servirá de nada si los demás no la perciben, y además, la perciben a su manera.

Ser un referente no es una decisión propia

Una cosa es que tengamos como objetivo ser referente en alguna especialidad y en alguna zona. Y otra distinta es conseguirlo. De nada servirá que te autodenomines líder, experto, gurú o pope. Eso únicamente tendrá valor si fluye en la mente de tu comunidad por méritos propios, no por que lo hayas dicho.

Siguiendo con la filosofía del zorro, hay una pasaje que para mí es la esencia del libro:

He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.

Y sigue el zorro,

Lo que hace más importante a tu rosa es el tiempo que has invertido con ella

Si unimos los dos conceptos, vemos que esta obra representa la espontaneidad. Nos invita a pensar instintivamente, con el corazón. Según el zorro, esa es la única manera de descubrir lo que realmente importa.

Leo en The Huffington Post que según un estudio de 2012, la toma de decisiones intuitiva puede dar resultados iguales o mejores que un enfoque analítico. Nuestra intuición ayuda a equilibrar nuestras decisiones -sirve para tender un puente entre el instinto y la razón.

Llego hasta aquí para concluir que ser referentes requiere componentes emocionales y racionales, y que los primeros pesan más que los segundos.

¿Crear comunidades o establecer lazos?

Ahora que nos hartamos de hablar de la necesidad de crear comunidades, planteo una pregunta: ¿No valdría la pena aplicar las enseñanzas del zorro y tratar de establecer lazos?

Quizás podamos volver a convertir nuestra red de contactos en una agenda de personas referentes, personas que nos hayan dejado una huella emocional imborrable, única. Hay un precio, claro. Se trata de cambiar el absurdo sistema de coleccionar contactos por el de establecer lazos. Nuestra agenda siempre tendrá menos individuos que las comunidades o redes de contacto, pero tendrá mucho más valor, ya que tendremos personas únicas, referentes, memorables. Nuestra gente.

No llamo a renunciar al uso de las redes sociales para establecer lazos, sólo a darles un carácter más personal, emocional y menos analítico. La frase del cantante Roberto Carlos Quiero tener un millón de amigos queda muy bien en un poema, en una canción, pero la vida real tiene sus límites, a menudo invisibles a nuestros ojos.

 

Disfruta el día, es tan único e irrepetible como tú.

Imagen: Flickr CC Search

8 motivos por los que gestionar tu marca personal, por @FranSegarraB

Hoy más que nunca, es más fácil e importante que te decidas a tomar las riendas y gestionar tu marca personal. ¿Por qué? Aquí van 8 motivos:

 

1. Ahora es el momento de gestionar tu marca personal.

La economía digital coloca la gestión de tu marca personal al alcance de tus manos como nunca había sido posible antes. Internet facilita que puedas trabajar en el proyecto más importante de tu vida: tú mismo. Hoy más que nunca, ahora y en estos momentos, es más fácil e importante que te decidas a tomar las riendas de la gestión de tu marca personal.

2. Hoy, implementar tu plan de personal branding es accesible.

Es posible generar una marca personal con una inversión económica mínima. Incluso gratis (aquí te dejo algunos recursos gratis para trabajar tu marca personal: 10 recursos gratis para gestionar tu marca personal.

Internet y las redes sociales han democratizado la posibilidad de que todo el mundo pueda empezar a gestionar su propia marca personal, comunicar su propuesta de valor y optar por posicionarse como referencia en su mercado objetivo con una inversión inicial lejos de las grandes inversiones de las marcas, pero no por ello con menos efectiva. ¿Cuánto cuesta una conexión a internet? ¿Qué precio tiene una cámara de vídeo básica? ¿Cuánto vale un sencillo micrófono para grabarte? Hoy en día, la inversión no debería representar una barrera.

3. La marca personal pone en práctica tus ideas.

Thomas Edison afirmó “El valor de una idea reside en usarla”. ¡Todos tenemos ideas! ¿Por qué no pones en práctica las tuyas? Tener una idea no sirve de nada si no la pones en juego en la realidad, si no la enfrentas con el mercado, si no la validas con los resultados. ¿Qué ideas tienes? Seguro que son fantásticas, pero: ¿Cuál es el primer paso que vas a dar para hacerlas realidad?

4. La marca personal es para toda la vida

Hoy en día, vivimos inmersos en una evolución del mercado laboral que no tiene marcha atrás. No hay negocios, ni puesto de trabajo, ni relación laboral para toda la vida. Los contratos y los negocios vienen y van, pero tu marca personal permanece. Es el mejor activo en el que puedes invertir. El mejor proyecto que existe para ti, eres tú. Si inicias e implementas adecuadamente tu estrategia de personal branding, estás invirtiendo en ti y en tu futuro

5. Si tú no lo haces, otros lo harán por ti.

Si tú no controlas y mimas tu marca personal, dejarás al azar una de las partes más importantes de tu carrera profesional. ¿Estás dispuesto a desaprovechar todo el potencial que ello supone? Toma las riendas de tu proyecto de vida, toma las riendas del desarrollo de tu marca personal y posiciónate como la opción preferente ante tu mercado objetivo. Tu presencia en internet es inherente si existes. Tener un control sobre esta reputación nos da la posibilidad de decidir, dirigir y gestionar de manera estratégica los valores y atributos que queremos transmitir ayudando a posicionarnos de manera específica en su mente.

6. Súmate a una tendencia actual en el mercado.

El trabajo ya no está donde lo buscábamos. El 80% de las ofertas laborales ya solo circulan en la Red. Si tu objetivo al gestionar tu marca personal es el de firmar un contrato con esa empresa, organización, marca o firma en la que siempre has soñado trabajar, debes tener en cuenta que los responsables de selección de personal ya no buscan a sus candidatos en los sitios tradicionales. Los reclutadores, los HeadHunters y los Nethunters te buscaran en la red, te “googlearán”, observarán dónde te posicionas, hablarán contigo y estudiarán tu presencia on-line. ¿Vas a hacer que se fijen en ti?

7. Los negocios lo piden. Los negocios se hacen entre personas.

Por ello, cada vez vamos a reclamar, como empleados, como profesionales y a su vez como consumidores a hablar más sobre personas que sobre marcas. La confianza se deposita en éstas y sólo las marcas personales pueden transmitir este sentimiento a su público objetivo. Crea tu página web, implementa tu presencia on-line Busca tu nicho de mercado, habla con tus seguidores, conviértete en la referencia y emocionales.

8. No queda más remedio.

Probablemente la gestión de la marca personal es inherente en el 99% de las profesiones. Toma consciencia de ello. Plantea una estrategia, impleméntala, comunica tu valor diferencial, aquello que te hace único y empieza a ser valorado tal y como mereces.

 

Foto: Mike Wilson (Unsplash)

“No me interesan las críticas sobre mí, nunca las leo”, por @guillemrecolons

Quien me conoce ya sabe que yo nunca diría una frase de este estilo “No me interesan las críticas sobre mí, nunca las leo”. Pero la frase es real, la he escuchado en un programa de radio (La Ser, Hora 25), y el literal de la frase era así:

Solo leo lo que me parece interesante, y desde luego, cuando hay críticas sobre mí, no leo ninguna

Pronto desvelo a su autor, pero de entrada te digo que esta reflexión está excesivamente generalizada en nuestra sociedad. Algunos prefieren vivir ajenos a su propia marca personal, entendida como la impresión que dejamos en los demás.

¿Puedes vivir de espaldas a tu marca personal?

Ya lo creo, y no tengo ahora mismo una estadística a mano, pero no me equivocaría demasiado si digo que un 50% de la población en edad laboral piensa así. O lo peor, no lo piensa porque ni siquiera sabe lo que es la marca personal ni le preocupa.

No diré nombres, pero el actual Fiscal Anti-Corrupción de España, autor de la mencionada frase, vive de espaldas a su marca personal. En este caso el asunto es grave. Resulta que el responsable de acabar con la corrupción ha sido acusado -de momento por la prensa y la opinión pública- de corrupción al ser co-propietario de una sociedad offshore con domicilio en Panamá. Ya sabes, “en casa del herrero…”.

Por el momento, sus valedores (el Fiscal General del Estado y el mismo Presidente del Gobierno) tiran pelotas fuera y avalan la gestión de nuestro “héroe”, pero las pruebas, recogidas por un diario, son cada vez más evidentes. En este momento, al Fiscal Anti-Corrupción, la única huella que le preocupa es la que deja en sus valedores. Pero ¿no erosiona eso la marca de quienes le apoyan?

Nota: a las pocas horas de haber publicado este artículo, se hace oficial el cese del Fiscal Anti-Corrupción. Como es habitual en estos casos, disfrazado de dimisión.

El otro lado: Vivir pendiente de tu marca personal en todo momento

Por supuesto, existe el lado opuesto: una excesiva preocupación por saber en todo momento qué opinan los demás. Vivir con un estado de angustia permanente por el qué dirán, perder el gobierno de uno mismo y hacer sólo lo que a los demás les gusta ver de uno.  Hay una reflexión que lo recoge:

La métrica más importante del futuro será lo que piensen de nosotros

La frase es de Vijay Sondhi, VicePresidente de Innovación en la empresa VISA. Y posiblemente no tenga que ver con una excesiva preocupación por la marca que dejamos, sino por adquirir cada vez mayor conciencia de la que dejaremos. Cierto. A pesar de todas las métricas, de los augurios como el de la serie Black Mirror contado hace poco por Cristina Mulero, el boca-oreja, la recomendación directa (word-of-mouth) seguirá siendo la forma más fiable de confianza y conexión entre personas.

Bienvenidas sean las críticas

Por alguna razón que desconozco, se suele creer que toda crítica es negativa. El rostro del experto gastronómico de la película RatatouilleAnton Ego (cuya voz interpretaba magistralmente Peter O’Toole) puede confundirnos, pero hasta Ego sonríe cuando cata la receta clásica que le rememora su infancia.  Las crítica consiste en discernir la verdad, es un examen y juicio, y como todo juicio, puede decantarse a uno u otro lado de la balanza.

Sin miedo

La crítica nos da miedo, por eso a veces nos cuesta pedir feedback. Pero el gran secreto del feedback es que todos dejamos semillas dulces y amargas, y -en mi opinión- no habría desgracia mayor que no conocerlas. Aceptamos tener nuestros propios secretos, pero deberíamos ser capaces de dar feedback a los demás, de recibirlo, de aceptarlo, y de reflexionar sobre si esa huella, esa marca, es la que queremos vestir. Las críticas sobre mí, sobre cada uno, no pueden ser nunca algo a ignorar.

Va por usted, Señor Fiscal Anti-Corrupción: sé que le importa un pimiento choricero lo que yo diga de usted, no soy nadie en su universo. Pero cuando acabe su carrera política (ya sabemos que judicial no lo es), quizás quiera volver atrás para ver dónde estaban las huellas torcidas del camino… y ya será tarde, ¿no cree? No desestime lo que piensan muchas personas no afines; tal vez eso se contagie a las afines.

Imagen: Creative Commons Search Flickr by David Jones

Personal Branding Lab Day 2017 / Webinar

Si dudas, date un remojón, por @jordicollell

¿Has tenido alguna vez la tentación de abandonar una idea o un proyecto por el temor a que tú aportación no fuera la mejor de las posibles?  ¿Te has sentido mal contigo mismo por la angustia de no poder llegar a todo?  Todos nos hemos enfrentado alguna vez a situaciones en las que al tener la certeza de no poder dar la mejor de las respuestas nos hemos estresado, abrumado y nos ha venido un impulso irrefrenable de salir corriendo. La incertidumbre de alcanzar el resultado óptimo puede hacernos renunciar a la mejor de las opciones.

El exceso de expectativas en la realización de un proyecto personal, profesional o empresarial tiene el mismo efecto que el exceso de información en la elección de diferentes opciones. Cuando vamos al supermercado a comprar cualquier tipo de producto nos encontramos con decenas y hasta centenares de posibilidades para escoger algo que satisfaga nuestras necesidades y el resultado de este exceso generalmente es la insatisfacción; es lo que se describe como la paradoja de la elección que formuló de manera magistral el psicólogo Barry Schwartz.

El temor a no saber escoger la opción óptima nos produce estrés e insatisfacción y la solución parece estar, de acuerdo con las investigaciones de Schwartz, en encontrarse cómodos con el concepto “suficientemente bueno” en vez de perder el tiempo y a riesgo de paralizarnos buscando la decisión perfecta.

Y si no es buena o suficientemente buena ¿qué pasa?, ¿se va a hundir el mundo? ¿morirás?, Dios quiera que no, ¿serás víctima del ostracismo? . Por favor se serio y no te dejes llevar por un pesimismo exacerbado.

Si metes la pata puedes hacer dos cosas: cambiar el enfoque y seguir trabajando desde una nueva perspectiva o pedir disculpas y buscar una solución al embrollo y si al final la cosa resulta inviable de manera evidente y te toca retirarte pues tampoco pasa nada.

Tu has nacido para decidir, y por esto tienes derecho a equivocarte -siempre que lo hagas de manera digna- porque hay errores por dejadez, por negligencia, por no hacer lo que era necesario y los hay porque simplemente las cosas no han salido como estaban previstas o porque no has tenido en cuenta alguna cosa que al final ha resultado ser importante. Pero en cualquier caso y puestos en el peor de los errores si mantienes la cabeza alta y dices “sí me he equivocado, lo siento, la próxima vez saldrá mejor” no va a pasar nada o si va a pasar que vas a aprender de tu experiencia lo que no debes hacer y como lidiar con un enfado. Porque enfadarte lo vas a hacer, ya que a nadie le gusta hacer las cosas mal, de aquí que antes sacara a relucir la palabra dignidad. Quien se jacta de un fracaso tiene su dignidad bastante tocada y le conviene una reflexión en profundidad.

Y si las cosas salen bien disfruta de la alegría del éxito y apunta lo aprendido en el libro de tu vida, verás que habrá valido la pena correr el riesgo del error que en este caso no se habrá producido.

Frente al miedo de hacer las cosas mal, de equivocarte, de no llegar a todo ponle un poco de jeta y lánzate a la piscina y date un remojón, no tienes nada que perder.

Palabra de personal brander.

Imagen: https://unsplash.com/@matthewkane

¿En serio? ¿Otro post sobre la Zona de Confort?, por @fransegarrab

¿Otra vez la Zona de Confort?

¡Lo sé, lo sé!, la verdad es que “zona de confort” ya es un concepto que resulta ya algo “cansino” de oír. Quizás lo hayamos usado demasiado y ya se sabe… “la persistencia genera resistencia”.

La verdad es que el concepto de “Zona de Confort” ha pasado de moda. Y es que las personas somos así, cuando algo funciona o tiene tirada, todos nos “subimos al carro” y lo quemamos, lo sobamos desmesuradamente, lo exprimimos, le damos mil vueltas hasta que ya esta tan desgastado, que no sirve para nada y…¡a la basura!

¡Pero tranquil@!, en este post, no te voy a hablar de la susodicha zona confortable, pero si de algo muy relacionado con ella: el miedo. Del miedo y del cambio y de cómo nuestra percepción sobre estas dos dimensiones no juega a nuestro favor.

¿Cambio = miedo?

Asociamos cambio con riesgo. Tomar riesgo para cambiar, para mejorar, tirarse a la piscina…

Pero, ¿y si en realidad fuera todo lo contrario? ¿Y si en realidad lidiar con el cambio y estar constantemente paseando por la orilla del aprendizaje fuera la opción psicológicamente más segura y sana que podemos tomar?

¡Buenas noticias, parece ser que así es, en realidad!

Durante las décadas de los ochenta y noventa, gran parte de los estudios en psicología social se basaron en el estudio del Self.

El Self es la representación que nosotros tenemos de nuestro propio “yo”. Incluye nuestro autoconcepto, nuestra autoestima, nuestra autoimagen, nuestra autoeficacia percibida ante nuevos retos y el cómo entendemos el mundo que nos rodea y también, como creemos que nos perciben los demás.

Una de las cuestiones que más centró la investigación sobre el constructo del Self es resolver la pregunta de si tenemos uno único e invariable, o varias versiones de éste.

Parece que la evidencia científica ha demostrado que en efecto tenemos un solo autoconcepto fundamental de nosotros mismos, pero que en el fondo, aceptamos que nosotros no somos invariables y que podemos (y debemos) cambiar a lo largo del tiempo.

Por ello contemplamos la posibilidad de tener otros posibles Self. Pero no solamente esto, sino que, en realidad, la mejor opción consiste en ser capaces de trabajar la complejidad del propio autoconcepto para generar Selfs alternativos y aventurarnos a aprender otras versiones de nosotros mismos y ser capaces de crear diferentes variabilidades del núcleo de nuestra identidad, siempre que sean positivos y alcanzables.

 

¿Cambio = seguridad?

Algunos datos:

Niendenthal, Setterlund y Wherry (1992) demostraron que las personas que no tienen un numero de posibles “Self positivos” suficientes, son más vulnerables emocionalmente, ya que limitan sus opciones de recuperación cuando sucede un evento vital “traumático” que vuelca el autoconcepto (por ejemplo, quedarse en paro a los 45 años, reinventarse profesionalmente, cambio de país, pérdida de algún familiar…).

Incluso MA Gara (1993), concluyó que no haber desarrollado un auto-concepto complejo, estaba altamente correlacionado con la depresión y las enfermedades relacionadas con el estrés.

Por esta razón, temer al cambio es permanecer la conducta que más riesgo entraña. Propongo aceptar nuestra complejidad, intentar nuevos caminos, nuevas oportunidades de intentar explorar los límites de nuestra personalidad, de ser mejores, de ser peores, de ser iguales, de ser diferentes.…para mantener nuestra personalidad fuerte, segura y resistente a los cambios y vaivenes que se nos plantean durante la vida. Para estar completamente seguros de quienes somos y de quienes no somos en realidad.

Solo ejercitándonos para el cambio, reinterpretando constantemente lo que creemos que ya sabemos, abandonando habitual pero prudentemente nuestro “self conocido”,  seremos capaces de moveremos de la zona de confort a zona más segura en la que podemos estar: la zona del inconformismo y del continuo aprendizaje.

Imagen: Alexander Possingham / Unsplash

Las 5 C’s de nuestra #marcapersonal en las redes sociales, por @guillemrecolons

A menudo me preguntan por la importancia de nuestra marca personal en las redes sociales. Yo creo que la cuestión se debería formular al revés: ¿Cuál es la relevancia de las redes sociales en la gestión de nuestra marca personal?

Las redes sociales representan una excelente plataforma de comunicación omnicanal para la proyección pública de nuestra marca personal

Nunca he buscado un “empaquetado” de letras, acrónimos y cosas por el estilo, pero la casualidad ha querido que los pasos para gestionar nuestra marca en las redes sigan la regla de las 5 C’s.

Las 5 C’s de la gestión de nuestra marca personal en las redes sociales

1 Conocer

Las Redes Sociales nos permite saber qué es lo que interesa en nuestro sector de especialidad. Por ejemplo, los grupos de Linkedin o las colmenas de beBee. También Twitter a través de los hashtags es una excelente plataforma. Nos permiten seguir a las personas o empresas de referencia, a través de herramientas como Feedly, por ejemplo. Y nos permiten guardar y clasificar esa información a través de herramientas como Pocket o Evernote.

Relacionado: Cómo podemos conocer los contenidos que nos interesan

2 Compartir

Podemos compartir contenido propio, con una máxima: mejor poco y bueno. Y podemos compartir contenido ajeno de valor que nos ha llegado a través de la etapa “conocer”. Para ello, herramientas como Buffer o Hootsuite son excelentes para planificar contenidos a una o dos semanas vista.

3 Conversar

Se refiere al famoso engagement, a interacturar con las personas que hemos definido como clave en nuestro modelo de negocio: recomendaciones, comentarios, debates. Y por otro lado se trata de contestar a quien interactue con nosotros, aunque no sea persona clave, por pura cortesía. Agradecer no mata, y si lo hacemos en la vida real, ¿por qué no hacerlo también en las redes sociales?

4 Conectar

Las tres C’s anteriores, bien gestionadas, nos empezarán a posicionar como especialistas en nuestra área, y ese (y no antes) es el momento de solicitar contactos a las personas que en aquel momento sean potenciales clientes, o reclutadores, responsables RR.HH de empresas… Siempre con mucha educación, con mensajes personalizados y sin avasallar. Se busca calidad, no cantidad. Mejor 100 contactos de valor que 1.000 de bulto.

5 Controlar

Finalmente, necesitamos ir midiendo cuáles de las acciones que llevamos a cabo son más eficaces y valiosas para los demás, y focalizar al máximo en ellas. Para ello existen múltiples herramientas: Google Analytics si tienes web o blog. El Social Selling Index de Linkedin, excelente herramienta de control de nuestra marca personal en esa red. En Twitter puedes utilizar Twitonomy. Y en Facebook o Instagram (ambas de Zuckerberg) puedes utilizar su propia estadística de medición.

Parece sencillo. Y lo es. Sólo requiere aprender a planificarlo. Y hacerlo. Y hacerlo. Y hacerlo.

Imagen: Matt Duncan / Unsplash

Plan de comunicación personal: ¿Por dónde empiezo?, por @guillemrecolons

El plan de comunicación personal o plan de visibilidad es la última de las etapas del Iceberg de la Marca Personal, la que conseguirá sacarnos del anonimato o potenciar la impresión y difusión de nuestra marca. Podríamos decir que estamos ante la construcción del tejado de la casa, lo que significa que antes habremos consolidado los cimientos (autoconocimiento) y trabajado en la estructura central (estrategia personal). Si no es así, no sigas leyendo, ya que lanzarte a comunicar sin saber qué decir ir como un pollo sin cabeza¹.

 

Plan de comunicación personal, esquema general

el plan de comunicacion personal / guillem recolons / soymimarca

Infographics by Guillem Recolons / Shutterstock

Arrancando el plan de comunicación personal: Objetivo

Date cuenta que he escrito “objetivo” y no “objetivos”. En personal branding el objetivo es uno: conseguir ser reconocido como… Por el momento no necesitamos recurrir a los objetivos SMART, propios del área de comunicación online.

De manera que a modo de ejercicio, te propongo que rellenes las líneas de puntos:

Convertirme en un referente en …………………………………………………….. en la zona ………………………. y con la especialidad ……………………………. y basando mi propuesta de valor en ……………………………………………………………………

Definiendo al público objetivo (target)

¿Recuerdas cuando trabajábamos el modelo de negocio? Ahí, en la columna derecha, definíamos a nuestros clientes. Es lo que Osterwalder, creador del Business Model Canvas, llama “segmentos de clientes”. En otras palabras, a quién ayudas con tu propuesta de valor.

Aquí se trata de definir a quién nos dirigimos, qué segmentos son prioritarios. Se trata de detallar a los que ya son clientes y a los que nos gustaría que lo fueran (potenciales). A modo de ejercicio, escribe 10 empresas que te gustaría que fueran tus clientes. Eso te ayudará a crear un plan para llegar a cada uno de ellos.

En clientes potenciales, es clave que una vez identificados, los prospectemos. Para ello podemos utilizar directorios en papel, revistas sectoriales, directorios online, Linkedin, Twitter…

Prescriptores, socios clave, influencers…

¿Recuerdas cuando trabajábamos el modelo de negocio? Ahí, en la columna izquierda, ahí definíamos a nuestros socios clave, las personas que nos pueden ayudar a llegar a nuestros clientes, nos conocen. Pueden dar fe de que somos buenos en lo nuestro, pueden recomendarnos, abrir puertas. Todos sabemos que es más fácil llegar a un nuevo cliente a través de alguien que a “puerta fría”.

Vale la pena destacar que el mejor prescriptor es un cliente satisfecho, así que yo empezaría por aquí, sin duda. La pregunta es muy sencilla:

En base a la experiencia que tuvimos trabajando juntos, ¿conoces a alguna empresa en la que creas que puedo aportar valor?

Mensaje y contenidos, por eso te recordarán

Este capítulo ya debería estar preparado si has trabajado en la estrategia personal, la segunda fase de trabajo del Iceberg. El mensaje viene determinado por la propuesta de valor y por la definición del territorio de marca.

Propuesta de Valor

Para encontrar tu propuesta de valor te puedes hacer estás preguntas:

¿Cómo añado valor a mis clientes / accionistas / jefes / pacientes….?
¿Qué problema soluciono?
¿Qué necesidad puedo satisfacer?
¿Qué salen ganando si me contratan?
¿Qué ofrezco yo adicional, diferente?

¿Un ejemplo? “Puedo organizar un evento que aumentará el tráfico de clientes y tus ventas”

Territorio de marca

Por su lado, el territorio de marca personal es un espacio competitivo donde conceptualmente nuestra marca personal tiene una serie de oportunidades. Definimos qué lugar queremos ocupar en el mercado, cómo queremos competir, y con qué queremos que se nos asocie. Por ejemplo, ¿qué espacio ocupa para tí BMW? ¿Tecnología, diseño o experiencia? Y ahora pregúntate ¿Qué espacio ocupo yo?

Para definir el territorio de marca te aconsejo la lectura de este post de Iván Díaz (Branzai), en el que también se apoya en los 12 arquetipos de Jung para definir un territorio de marca personal.

Construcción del mensaje

Llegados aquí, podemos crear una estructura básica. Luego el trabajo es adaptarla a distintos medios. Una fórmula puede ser

Mensaje = Nombre + Cargo + Empresa + Propuesta de Valor + Territorio de Marca

Hola, me llamo ………………………….. soy ……………………… en la empresa …………………………….puedo conseguir que su negocio / marca alcance ……………………………………………………………….. y baso mi método de trabajo en …………………………………..

Contenidos

Ahora se trata de crear un listado de los 5 temas principales de los que tenemos autoridad. Por ejemplo, si eres interiorista puedes hablar de análisis previos, de espacios, de iluminación, de muebles, de experiencia, de colores…

Y lo más importante, se trata de crear un calendario y planificar esos contenidos en el tiempo y en los medios. Hablaremos de contenidos con más detalle en un monográfico. El tema lo merece. Recordemos que cada vez más nos recordarán por lo que creamos y compartimos.

Medios

De nuevo ¿Recuerdas cuando trabajábamos el modelo de negocio? Sí, cuando definíamos los canales nos referíamos a eso, a los medios. Los que ya utilizamos (si tienen éxito) y lo que no pero deberíamos. Por regla general aquí todo el mundo piensa en internet y las redes sociales, pero hay vida fuera de internet, y recordemos que muchos tratos se cierran con un apretón de manos real.

No se puede recomendar los mismos medios para todo el mundo. A un cantante de rock, por ejemplo, Linkedin puede no aportarle gran cosa a priori. Por eso, para saber qué medios elegir dependes de tres factores:

  1. Qué medios llegan a tus clientes (afinidad). Es el punto clave. Si decides basar toda tu acción de comunicación en Instagram y tus clientes son abogados senior, fracasarás con seguridad.
  2. Presupuesto disponible. Quítate de la cabeza que los medios como blogs y redes sociales son gratuitos. Escribir este post me ha llevado tres horas, y time is money. Si dispones de presupuesto puedes utilizar medios clásicos offline (escribir un libro, aparecer en anuncios de radio, prensa, TV, exterior…), agencias de RRPP para aparecer en medios (formato redaccional). O medios online: banners, redes sociales, web, blog, campañas social media…
  3. Dominio del medio. Sería absurdo tratar de gestionar un blog sin competencias para ello. Así que o descartas, o delegas o te formas. Y lo mismo con redes sociales: No se te ocurra entrar en Twitter sin haber leído algún libro, que los hay. Y vigila si quieres hacer vídeos “busto parlante” o a hablar en público sin haber pasado por un especialista como Alicia Ro, Terry Mclean, Carles Lombarte o Elena Tecchiati.

Como este aspecto da para mucho lo abarcaremos en dos monográficos, uno sobre medios offline y otro sobre medios online.

Un punto importante en comunicación online es definir objetivos S.M.A.R.T., recuerda, Specific (Específico), Measurable (Medible), Achievable (Alcanzable), Result-oriented (Orientado a resultados) y Time-limited (Fecha límite de ejecución).

 

Espero haberte animado a crear tu propio plan. Es un artículo muy breve, pero tienes lo básico para empezar. Para adentrarte en el tema puedes leer el libro de Andrés Pérez Ortega Te van a oir o el de Neus Arqués Tu plan de visibilidad +40.  Y por supuesto, si necesitas mentor, cuenta con nosotros.

¹Expresión by Eva Collado

²Imagen: Pixabay

 

Detrás de cada número hay historias potentes, por @guillemrecolons

Números insignificantes, historias potentes

Tendemos a analizar y medir con números, pero detrás de cada número hay historias, muchas veces historias potentes.

¿Qué te sugiere el Nº 5? ¿A qué huele? ¿Sabes por qué la modista Coco Chanel encargó este perfume a Ernst Beaux?

¿Y el 39? ¿Por qué es tan popular el Pier 39 de San Francisco? ¿Cuál es el relato?

¿Y el 24601? Si has visto o leído “Los Miserables” de Victor Hugo seguro que recuerdas la vida de Jean Valjean, el prisionero 24601.

¿Por qué en algunas religiones el Nº 7 representa lo bueno y el Nº 8 lo malo?

Ya ves, detrás de cada número hay historias potentes.

Big data, people analytics

El Big Data, y recientemente el People Analytics buscan extraer conclusiones tras analizar los grandes números que se desprenden del comportamiento humano.

Big data. Empresas como Google o Facebook posiblemente tengan la capacidad de predecir el traslado de una epidemia de una región a otra muy alejada. Nuestros gobiernos disponen de datos sobre nuestra historia fiscal, penal, laboral, con los que podrían afinar muy bien en sus formas de hacer política. Lo mismo pasa con las grandes empresas.

De la misma manera, el people analytics puede constituir una excelente herramienta en la gestión del talento. Lo que busca es crear modelos predictivos en base a las personas y sus comportamientos.

Pero lo que por un lado es un claro avance, por otro nos previene de algo: ¿Quién quiere ser considerado como un número?

Nuestras historias personales quedan fuera del análisis

En efecto, estos sistemas de predicción olvidan que detrás de cada persona hay una historia y unas realidades y contextos que la hace diferente a otra. No mejor ni peor, diferente, singular, única.

La cuestión es ¿cómo podemos las personas salir del número, de la mera estadística y dejar una marca diferencial, de valor, relevante, única?

Personal Branding y storytelling, una combinación única para salir del rebaño

Este fin de semana he viajado a lo largo de El Camino Amarillo, de Víctor Gay Zaragoza, para confirmar algo que ya intuía y practicaba de forma desestructurada: la potencia del storytelling como elemento de comunicación emocional de nuestra marca personal.

Volviendo a los números, el relato personal los puede utilizar como comodines para reforzar un concepto, una ventaja, un resultado. En otras palabras, somos nosotros quienes hemos de servirnos de los números y no al revés.

El Camino Amarillo es un recorrido en siete etapas que nos obliga a revisar elementos introspectivos, historias de superación, éxitos, fracasos, aprendizajes… Pero también elementos estratégicos relacionados con nuestra propuesta de valor y modelo de negocio, territorio de marca, mensaje.

Si además tenemos en cuenta que el último paso es el storytelling transmedia, también incluye nuestro plan de comunicación.

En pocas palabras, el storytelling es la exposición de nuestra propuesta de marca en un formato que combina lo racional (qué te ofrezco) con lo emocional (por qué yo).

El número 11 no dice nada. Pero 11 historias potentes lo trascienden todo

El camino amarillo feb 2017 barcelona

Los peregrinos del Camino Amarillo, arropados por Víctor Gay Zaragoza

Once. Somos los que hemos vivido la experiencia de 16 horas de puro storytelling con tintes amarillos. El primer día, al llegar, éramos eso, un número. Al acabar éramos un  libro de relatos inspiradores: un storyteller que jamás volverá a tomar café con mantequilla, una lectora de emociones que te quita kilos y complejos, un “yes we can” venezonalo para el que los muros no existen, una rejuvenecedora con GPS, un IT interesado en TI, un limpiabotas del SXXI, una promesa de la nueva educación, un manager que utiliza técnicas teatrales para generar empatías, un decorador del futuro, una solución contra la ansiedad y por una vida plena, y una emprendedora apasionada del “somos lo que comemos”.

Las personas somos historias. Lo que hemos vivido y aprendido nos proyecta hacia el futuro, hacia lo que queremos vivir y seguir aprendiendo. Como decía una vieja campaña del Midland Bank, cuanto más escuchamos, más aprendemos. Y cuanto más aprendemos, mejor podemos ayudar.

Gracias Víctor, por hacernos vivir historias potentes, únicas, y por ayudarnos a contar las nuestras.

Imagen cabecera: Alexey Lin / Unsplash

 

¿En qué somos competentes? por @jordicollell

Me gusta escribir el primer post del año 2017.  Es territorio todavía inexplorado aunque se diferencia en casi nada del que dejamos atrás, excepto en nuestros deseos porque la vida continúa bajo los mismos supuestos. Abordemos pues el nuevo año en el punto exacto donde lo dejamos y sigamos avanzando paso a paso en la gestión de nuestra marca personal.

¿En qué somos competentes?

La pregunta no debe ser baladí, porque cuando la hacemos a nuestros clientes acaba sucediendo lo mismo que con la fama, cara de palo y parece que la pregunta les ponga en un compromiso.  Y no creo que sea por modestia o por falsa modestia, sino por auténtico desconocimiento. Al final sabemos más sobre los demás que sobre nosotros mismos, y siempre nos queda la opción de preguntar. Pero antes de hacerlo es mejor sumergirse en el autoconocimiento a pulmón libre y ver qué descubrimos.

De qué hablamos cuando hablamos de competencias

El concepto de competencia es multidimensional y nos coloca en el ámbito de las habilidades, conocimientos, actitudes y la manera de relacionarnos con los demás. A través de ellas explicamos lo que sabemos hacer, lo que hemos aprendido, cuáles son nuestros valores y nuestro nivel de inteligencia emocional.

Todos somos competentes en algo

Descubrir en qué somos competentes no es algo inmediato, sobre todo cuando estamos bajo la presión de tener que dar una respuesta rápida. Y es una pregunta que nos harán en cualquier entrevista de selección, de admisión a unos estudios o simplemente en una conversación informal. Nosotros tenemos una metodología propia que ayuda mucho, pero en cualquier caso hacer un pequeño viaje a por nuestro pasado y ver qué hemos ido aprendiendo en cada fase importante de nuestra vida nos dará pistas de lo que hemos ido incorporando a nuestra mochila competencial. De cada fase hemos aprendido algo y nos toca ir desgranándolo para que lo podamos explicar de manera clara.

Hemos de explicar cada competencia con un logro

Detrás de cada competencia hemos de poner un logro que la sustente para que no seamos víctimas de nuestra imaginación y para que los demás puedan creernos.

Cuanto mayores somos y tenemos más experiencia de la vida, más fácil resulta ligar las competencias con hechos demostrables. Pero la edad no importa, una alumna de grado explicaba que una de sus competencias era saber moverse en situaciones complejas, y lo explicaba muy claramente porque era la hija mayor de una familia de ocho miembros que había tenido que cuidar y acompañar a sus hermanos durante años así como ocuparse de las tareas domésticas que sus padres no alcanzaban a completar administrando desde una determinada edad parte del presupuesto familiar. Otro alumno explicaba su capacidad para negociar y trabajar en equipo porque se había dedicado de manera profesional a un deporte que exigía precisamente estas habilidades y otro demostraba su capacidad de superación personal y de hacer frente a las dificultades porque practicaba un deporte que le obligaba a actuar en solitario.

Y todos tenían menos de veinticuatro años y eran pues muy jóvenes.

La experiencia y el pasado son las palancas del futuro

Para los más mayores es complicado integrar lo aprendido durante años en algo que crean de interés para los demás o en transformarlo en algo útil.

En los procesos de cambio profesional o de volver a empezar, de reinvención, sucede a veces que queremos hacer tabla rasa con el pasado y esto es un gran, enorme, error. Aunque lo que hemos hecho lo valoremos negativamente por la emocionalidad del momento, porque nos han despedido o hemos tenido que cerrar el negocio o el libro no se vende o…lo que sea, siempre será fuente de demostración de competencias de lo que hemos aprendido a través de los años y del propio fracaso. Cuesta pero es imprescindible hacer el esfuerzo. Si te ayuda un consultor en marca personal el resultado será más rápido y mejor articulado.

Recordemos las palabras de Steve Jobs en su discurso en Stanford cuando hablaba de conectar puntos. La conexión siempre se hace a posteriori pero exige una reflexión para que sea posible.

Así pues aunque quieras cambiar de oficio, de trabajo, de empresa o iniciar un proyecto nuevo apóyate en lo que ya has aprendido y no lo tires por la borda, sería un despilfarro.

Escribe tu lista

Ahora es tu turno. Escribe tu lista de competencias y explica en que hecho real te basas para demostrarlas. Y si te cuesta llámanos, te ayudaremos con mucho gusto.

Feliz 2017!!!

Imagen: Pixabay