66 preguntas hacia el éxito, por @guillemrecolons

Aunque 66 preguntas hacia el éxito podría ser el título de un libro, solo es un titular para anunciar y resumir el que reseño a continuación, no puedo evitar mi ADN publicitario ni cuando duermo.

Gente corriente con éxito

Le prometí a mi amigo Francesc Assens, el autor, que estaría en primera fila en la presentación de su libro Gente corriente con éxito y así fue. Me acompañó mi buen amigo y humanista digital Joan Clotet, y creo que hablo en nombre de ambos cuando afirmo que fue algo más que una presentación de un libro, fueron cuatro lecciones de vida desde cuatro personas que han sabido dejar una marca personal en una sociedad necesitada de la inspiración que emanan sus acciones y sus palabras.

Con estos mimbres se crean grandes cestos

Arrancó el omnipresente escritor David Escamilla, autor prolífico de más de 40 libros (lo que lees), cuyo entusiasmo fue el motor para que Francesc Assens publicara este libro.

Escamilla dio paso a Jordi Nadal, el editor, una figura clave de Plataforma Actual que solo publica cuando además de ver negocio tras un escrito se emociona con él; y vaya si se emociona, Nadal dispone de toda la gama cromática de emociones, y no se cortó un pelo al llorar de alegría mientras escuchaba los elogios de Escamilla y del propio autor.

El último telonero fue el conferenciante, formador, consultor, escritor y entusiasta (así se define) Victor Küppers. Victor siempre consigue arrancar sonrisas y reflexiones, es un tipo grande que lleva una vida sencilla. Si no conoces a Victor o nunca le has visto en acción, te recomiendo que busques en la red un TED muy breve que dio en Andorra que puede cambiar tu manera de ver el mundo y tu vida. Me parece curioso que los grandes oradores e inspiradores que escucho últimamente hablen a una gran velocidad, como si no quisieran dejarse nada en el tintero en el tiempo que tienen asignado.

Francesc Assens Gente corriente de éxito

Francesc Assens en la presentación de Gente Corriente de Exito. Foto G. Recolons

Finalmente, el autor, Francesc Assens, visiblemente emocionado y rodeado de la modestia que siempre le acompaña, explicó los motivos e inspiraciones que le llevaron a escribir Gente corriente con éxito. El auditorio, la sala principal de la librería “Casa del llibre” de Rambla Catalunya en Barcelona, estaba a rebosar, con más de cien personas muchas de las cuales de pie para ser testigos del nacimiento de esta obra inspiradora.

El libro que no se puede tuitear

A mí me siguen fascinando las cuestiones formales, así que destaco que el libro sigue un estructura que lo convierte en libro de cabecera. Por varias razones:

  • Quizás el libro arranca como muchos: índice, agradecimeintos, prólogo, introducción, frase inspiradora…
  • Pero cada capítulo es una historia en si misma de apenas dos páginas, un micro-relato basado en una experiencia real de alumnos de cursos de Carnegie
  • A acabar ese mismo relato, Assens traza una conclusión en un recuadro sobre esa experiencia y la convierte en un consejo vital
  • Y lo mejor, tras ese consejo lanza una pregunta poderosa que hace tambalear nuestra visión de nosotros mismos y nuestra actitud ante la vida. 66 preguntas hacia el éxito, movilizadoras, sencillas y directas que quizás fuera contexto del relato no tienen  sentido, no se pueden “tuitear”
  • Interesante: son historias no concatenadas, el libro se puede empezar por cualquier capítulo, por cualquier pregunta
  • La sorpresa, un bonus extra “treinta principios para el entrenamiento básico de la vida” de los que cada uno de ellos podría constituir un capítulo de un nuevo libro o un artículo de un blog (anímate, Francesc)
  • La otra sorpresa, otro bonus en forma de “Diez buenos hábitos para cada día” de los que tengo la suerte de ejercitar casi todos de forma natural.
  • La penúltima sorpresa, los 12 libros que más huella han dejado al autor, con firmas de Eckhart Tolle, Dale Carnegie (cómo no), Tony Robbins, Napoleon Hill, Stephen Covey, Daniel Goleman, Robin Sharma, Paulo Coehlo, Wayne W. Dyer, Antoine de Saint-Exupéry y Jean Giono
  • Y last but not least, Assens acaba el libro con su marca personal, agradeciendo la lectura y animando al lector a enviar nuevas historias inspiradoras para armar la una posible segunda parte. Ser amable cuesta realmente poco

La influencia Dale Carnegie

Sin duda Francesc Assens está íntimamente comprometido y asociado a la marca Dale Carnegie, de la que tuvo conocimiento desde joven gracias a su padre y al primer embajador que tuvo Carnegie en España, Eduardo Criado. La idea de que el éxito es consecuencia de la felicidad, aunque dicha por Ferran Adriá, es la esencia de los cursos Carnegie.

Francesc, de la mano de Miquel Lladó, contribuyó a la expansión de Carnegie en España a través de Acrecentia Training, y no lo hizo solo por ver un modelo de negocio, sino por pura convicción en la potencia del producto. Gente corriente de éxito, Francesc Assens, Plataforma ActualNo en vano, el autor es experto en marketing, así le conocí yo cuando fue durante años el máximo responsable de marketing de Fujifilm en España.

17€ bien invertidos

Hasta aquí puedo leer, no se trata de desvelar ni las micro-historias ni las 66 preguntas hacia el éxito que contiene el libro, pero te puedo asegurar que es una inversión con ROI rápido hacia ti y hacia la gente que te rodea. Si tomas Prozac no soy nadie para decirte que dejes de tomarlo, pero después de leer a Platón paséate por Gente corriente con éxito, te ayudará a ser feliz de forma orgánica.

Foto cabecera by Guillem Recolons

 

 

5 conexiones entre deporte y marca personal, por @francescsegar

Deporte y marca personal tienen más cosas en común de lo que podríamos pensar. Aquí detallo cinco conexiones entre deporte y marca personal:

1. Empieza, ahora

Recuerdo que el primer día que pisé una cancha de voleibol. No tenía ni idea de cómo diablos se jugaba.

Y así se lo comuniqué al entrenador. Me respondió: “Eso ahora no importa, en cuanto empecemos a tocar el balón, ya te sabrás las normas. De momento, olvídate de eso.”

Y vaya que si me olvidé. Mientras sudaba “la gota gorda”, poco importaban las normas del juego. Antes de aprender a jugar un deporte, debía aprender a ser un deportista. Aprender a ser disciplinado, a respirar bien, a construir unos fundamentos físicos sólidos para que mi cuerpo no se quebrantara, a trabajar con compañeros.  Debía empezar por el principio.

El personal branding funciona de la misma manera: primero requiere crear algo contundente y sólido que nazca de dentro para luego, proyectarse fuera.

2. Respeta a quien te precede

Domingo. Así se llamaba mi primer entrenador, del que te he hablado antes. Como la profecía que se autocumple, adoptó el temperamento de un día con su nombre. Un hombre con pinta de sabio helénico, con frondosa (pero estratégicamente recortada) barba que “ocultaba” un carácter pausado y tranquilo. Un señor afable, pero absolutamente respetable. ¿Su carácter? Para mí, la personificación de “lo cortés no quita lo valiente”.

De él aprendí algo importante que puedo aplicar hoy. Respeto. Respeto por quién lleva un recorrido.

Cuando gestiones tu marca, busca a las personas más respetadas de tu profesión. Síguelas. Aprende en silencio de ellas.

No quieras “inventar la sopa de ajo”: recoge los frutos de quien ha sembrado antes que tú y si quieres luego mejorarlo, mejóralo.

3. El “qué” es la excusa, lo que importa es el “cómo”

Una pelota. Al final, comprendí que en el deporte ese objeto era lo de menos.
A las personas nos chiflan los objetos (tangibles o intangibles). Necesitamos manipular algo. Esa necesidad canaliza el centro de atención de nosotros hacia afuera. Necesitamos algo que justifique todo lo que sucede en una interacción humana. Y necesitamos crear “excusas perfectas” para generar algo en lo que depositar todo nuestro esfuerzo en un proyecto. Para algunos es el dinero, para otros crear una App, algunos quieren conseguir un puesto de trabajo o trabajar en su propio proyecto.
Alrededor de estos “qué” canalizamos nuestros esfuerzos.

Nos empeñamos en centrar toda nuestra atención en fabricar o conseguir algo creado fuera de nosotros olvidando que lo importante es el cómo lo hacemos:

  • ¿Desarrollamos nuestros valores cuando hacemos lo que hacemos?
  • ¿Fluimos cuando trabajamos?
  • ¿Mejoramos?
  • ¿Cómo nos sentimos?
  • ¿Vale la pena nuestro viaje?

Encuentra “la salsa” en la interacción humana de tu trabajo. Luego, qué es lo que haces, podría ser substituido, en el peor de los casos.

4. Individuo = 0

Superestrella. Todos queremos ser una cuando hacemos algo “en serio”, en el deporte o en la vida.

Pero la individualidad no es viable. El individuo vale 0. Cualquier deporte, sea individual o en equipo, necesita un grupo de gente que trabaje para un mismo objetivo. Todo el conjunto debe ir en la misma dirección. Los que están en la cancha, son los representantes del grupo. Entrenador@s, jugador@s en el banquillo, gestor@s en los despachos, emplead@s del club, madres y padres, parejas e hij@s… deben ser incluidos en el proyecto. Compartir ilusiones y objetivos.

En el desarrollo de tu marca personal, no dejes a nadie que te importe al margen. Explica, a todo aquel que quiera escuchar, tu proyecto. Hazlos partícipes. Genera ilusión. Implícales en tus logros y déjate ayudar en los momentos difíciles. Sin la gente que te rodea, no puedes llegar a ningún sitio.

5. Gestión de la frustración: no todos llegan

“No todos llegan”, nos repetían Domingo y sus auxiliares periódicamente. El objetivo era prepararnos para la realidad. De los 15 integrantes de ese equipo de jovenzuelos, sólo uno ha llegado a ser profesional.

Nos preparaban para que fuéramos capaces de trabajar con la expectativa de que lo más probable es que no fuéramos profesionales. Intenté “quedarme con la copla” de que valía la pena vivir toda aquella experiencia, aunque el resultado no fuera el esperado.
Al final, sucede: hoy solo me quedan buenos amigos, alegrías, viajes y experiencias que de otra manera nunca hubiera podido vivir tan intensamente.

Es posible que al gestionar tu marca personal mires a tus referentes y nunca llegues a ser como ellos.

Probablemente no llegues a ser un@ estrella del rock o un@ icono de la televisión. No importa. Y piensa si de verdad ese es realmente tu objetivo.
Sea cual sea empieza, decídete a cambiar las cosas, disfruta del camino que has de recorrer hasta llegar a tus sueños, vive y atesora las experiencias que hay en él.

Encanta a unos pocos y centra tu atención en ellos.

Quizás encuentres la sorpresa cuando llegues a sitios que nunca pensaste que ibas a llegar.

Karate picture by Albumarium

Sin marca personal no hay artista, por @doctorbrandorg

El diccionario de la RAE define al artista en una de sus acepciones como aquella «persona dotada de la capacidad o habilidad necesarias para alguna de las bellas artes». Si nos preguntasen a bote pronto cómo imaginamos a un artista, no faltarían los calificativos que están presentes en su definición, de donde surge la gran dificultad de su tarea. También utilizaríamos calificativos como excéntrico, sensible, obsesivo, diferente, rebelde, libre, solitario, bohemio, neurótico o loco, por poner algunos ejemplos. Pues bien, para llegar a esta visión y concepción de su labor, los artistas han pasado por muchos momentos complejos a lo largo de la historia para centrar y acotar su papel en la sociedad.

Los primeros artistas

Históricamente, la tarea del artista ha formado parte de los oficios que utilizaban las manos para su elaboración, los oficios manuales, que no eran los más valorados, sino uno más, compartido con tejedores u orfebres, por poner un ejemplo. Históricamente se citan dos momentos en los que las cosas empiezan a cambiar: la Grecia del siglo IV a.C. y, por supuesto, el Renacimiento. Es en estos momentos cuando los artistas toman conciencia de su propia labor, de su individualidad y del valor de su trabajo, y empiezan a romper  barreras.

La huella

Wikimedia Commons CC

Zeuxis y las muchachas de Crotona de François-André Vincent. Museo del Louvre

Durante esa toma de conciencia empiezan a elaborar la huella que planean dejar para la historia, su marca personal: se produce el tránsito de artesano a artista.  El artista es un artesano con marca personal, podríamos decir. Es una constante en los pintores de Grecia el hecho de negar el carácter meramente artesanal del trabajo que implicaba la pintura y su progresivo intento de integrar su arte en su forma de vivir y de vestir. En un ejercicio que ahora consideraríamos como branding en estado puro, se cuenta que el pintor Zeuxis «puso su nombre tejido en letras doradas en las bordaduras de sus vestidos».

Sin  marca personal no hay artista: el principio

A pesar de este y otros múltiples gestos que denotan un cambio de mentalidad y un respeto por la propia personalidad de los artistas, no será hasta finales del siglo IV cuando el historiador Duris de Samos escriba su Vidas de pintores y escultores. El salto definitivo del artista hacia la conquista del respeto hacia su condición se produce en el Renacimiento. Es ahora cuando los artistas se liberan del estigma de haber trabajado, como los artesanos, con sus manos para ganar dinero. En este sentido, los pintores son mejor considerados que los escultores, ya que su trabajo requiere un menor esfuerzo físico. Los artistas se agrupan dentro de un gremio que se rige por reglas, valores y circunstancias de las que progresivamente se van liberando.

El gremio

Un punto de inflexión decisivo en la vara de medir los oficios dentro del marco de un gremio, fue la necesidad de adecuarse a los logros y la perfección técnica que marcaban las reglas, que excluían por completo una característica intrínseca y esencial de lo artístico: la creatividad. En el nuevo contexto surgido en el Renacimiento, el artista participa de una toma de conciencia individual al afirmar su personalidad, y se libera así del yugo de un organismo que inicialmente había velado por sus intereses y que acabó siendo su propia cárcel: el gremio.

Un caso célebre, en este sentido, fue el de Brunelleschi, que fue encarcelado por negarse a pagar la cuota del gremio al que pertenecía. Once días más tarde, gracias a la intervención de las autoridades catedralicias, fue puesto en libertad y pudo continuar con los trabajos en la cúpula de la catedral de Florencia. Como nos recuerdan Rudolf y Margot Wittkower en Nacidos bajo el signo de Saturno: «El reto que hizo Brunelleschi a las leyes gremiales tiene una importancia no meramente personal: salió victorioso y estableció el derecho que tenía un hombre de velar por sus propios intereses y actuar de acuerdo con su conciencia». Por tanto, es el Renacimiento el momento histórico que pone al artista en la senda de lo que hoy conocemos como tal. Es el momento en que el artista, para ejercer como tal, ha de dominar todos los saberes de su tiempo, y en que la destreza técnica, la sensibilidad, la matemática y la ciencia se alían para adentrar al arte en el terreno de las profesiones liberales. Cuestión nada desdeñable si pensamos desde nuestra actual mentalidad de colocar las ciencias y las letras en cajones-estanco completamente aislados en perjuicio de todos.

Artista y estrategia (no consciente) de Personal Branding

En ese momento histórico, el artista va conociéndose a sí mismo, toma conciencia del valor de su trabajo y, como consecuencia, se hace respetar en un ejercicio que, con criterios actuales,  no podríamos calificar de estrategia de personal branding en sentido estricto. No obstante, de alguna manera, comparte algunos parámetros que esta disciplina pone en valor para ser alguien conocido y valorado en el mercado al que uno se dirija.

Un artista es un artesano con marca personal

En definitiva, para concluir este breve repaso histórico, podríamos decir que un artista es un artesano con marca personal, y que para ser un artista es necesario trabajar la huella personal en los demás, tal y como demuestra la historia del arte.

Marca personal: de los conceptos claros a los consensos necesarios, por @Prof_EstradaMSc

Saludos cordiales, amigo lector. Aquí estoy nueva vez contigo, en el entorno bloguero de Soymimarca.

A fines de 2015 propuse en otro espacio dos artículos consecutivos (este y este), en los cuales analizaba las que a mi juicio eran las tendencias más significativas -tanto positivas como negativas- en el ascendente tema del branding y la marca personal. Ambos fueron reseñados y analizados por el Maestro Guillem Recolons en este post, que tuvo mucha repercusión.  

Hoy continúo aquí la andadura propositiva retomando el tratamiento de las tendencias, pero ahora con enfoque a algunos conceptos básicos del tema. Porque analizarlos nos permite de muy diversos modos tomar el pulso al desarrollo de un determinado ámbito temático, acercarnos a un diagnóstico situacional objetivo, proponer ideas o acciones en pos del necesario mejoramiento continuo de los concurrentes y sus desempeños, y por supuesto, aprender de sus praxis para enriquecer las propias y difundir las mejores experiencias.

Y debo aclarar que al hablar de tendencias, me refiero a la frecuencia elevada y creciente de una práctica determinada, a un nivel mayoritario o masivo dentro de un contexto dado -en nuestro caso, temático-, y también a la presencia, el tratamiento y el debate mayoritario, masivo y ascendente de esa práctica (y sus causas, efectos, implicaciones y derivaciones) en los diferentes medios y espacios pertinentes. Asumo y trato el concepto desde esa doble perspectiva.

Me centraré en dos aspectos fundamentales, uno de índole terminológica y conceptual con impactos en lo metodológico y en la profesionalidad del practicante (la muy discutida diferencia entre branding personal y marca personal), y otro de carácter netamente conceptual y metodológico, que impacta directamente en la praxis del tema, al menos a nivel de asesoría, formación, comunicación y marketing: la tan debatida marca personal digital, o marca personal en Internet -entre otras denominaciones-. Tema que también se refleja en la pertinencia, calidad y efectividad del desempeño como asesores de marca personal, analistas y difusores del concepto, o ambas, según la posición y enfoque que asumamos al trabajarlo. Avancemos, pues.

1- ¿Branding personal o marca personal?

He observado que aún subsiste cierta confusión en este aspecto entre quienes incursionan como “novatos” en el campo, e inclusive entre algunos practicantes más o menos avezados. Las causas de ello pueden ser muchas; pero a mi juicio, lo más importante son las acciones para transformar. Y quiero dejar sentada mi posición al respecto, que por demás he esbozado y analizado en varios momentos anteriores; por ejemplo, en este post en Puro Marketing y en este artículo en mi blog.

Branding personal y marca personal NO SON NI SIGNIFICAN LA MISMA COSA, por más que su relación sea muy estrecha, tanto como de causa-efecto y/o de proceso-resultado, y precisamente por ello: lo que es causa, no puede ser efecto; lo que es proceso, no puede ser resultado.

Branding es un término de origen inglés, cuya connotación -basada en la terminación ing– implica la continuidad en el tiempo del concepto brand (en castellano, marca). Esto puede ser traducido como “haciendo marca” o de otras formas equivalentes (desarrollando, gestionando, etc.) bajo el mismo concepto. Y la marca personal es el resultado de dicho proceso aplicado a las personas -asumiéndolo obviamente como algo conscientemente gestionado, porque todos dejamos a nuestro alrededor algún tipo de huella, gestionémosla o no-. Es decir, con branding estamos hablando de un proceso, del que la marca -brand- es al mismo tiempo raíz y resultado, pero nunca sinónimo ni equivalente.

Por tanto, es erróneo decir a alguien cosas como “vamos a crearte tu branding personal”, o decir de alguien “Fulano tiene un branding personal muy fuerte”, y similares. El branding no se “crea” ni se “tiene”; se implementa, gestiona y/o desarrolla. No es un resultado, sino un proceso, cuyo resultado es una marca (brand) con determinadas características que determinan su impacto en el entorno.

Al parecer, no existe una palabra que sea traducción literal exacta del término branding en nuestra lengua -todavía no aceptado por el DRAE-; ni siquiera figura entre los anglicismos de uso más común, como se puede apreciar revisando estas páginas. Supongo que al no haber traducción literal, ni una aproximada o equivalente cuyo uso resulte cómodo y práctico, se ha sistematizado su uso “tal cual” entre los profesionales, estudiantes y clientes hispanoparlantes y lusoparlantes -no conozco el tema en otros ámbitos no angloparlantes-, y el público en general.

Pero brand (el sustantivo) sí tiene traducción literal: marca. Entonces, no podemos trasladar a nuestro uso el branding -verbo en presente continuado- como marca, porque marca es brand.

Este NO ES un tema de libre interpretación y aplicación, como sí lo son -en cierta medida- otros relacionados con el ámbito temático del cual nos ocupamos; y pido excusas a quien mi decir en este momento le pueda resultar fuerte. Hay una sola forma de hacerlo bien: la que está definida como correcta. Preguntémosle, por ejemplo, a Andrés Pérez Ortega, químico de origen, si podemos llamar al agua H3O o H5O en lugar de H2O. Porque de poder, podríamos (ya sea con base en nuestro libre albedrío, o en las libérrimas interpretaciones que del mismo suelen hacerse, y/o en otras cosas parecidas, jejeje); pero… ¿en qué nos convierte eso, profesionalmente hablando?

Y para quien pueda pensar o decir que esto es “un detalle de poca importancia”, le respondo que la profesionalidad en un campo X requiere profesionalización permanente. Y esta última comienza por saber usar correctamente los términos técnicos pertinentes al campo en cuestión. Si fallamos en eso -lo básico-, fallaremos en todo lo demás.

2- ¿Existe una marca personal digital?

50 claves para hacer de usted una marcaEn este tema es imprescindible efectuar un enfoque desde lo humano de una marca personal. Siempre las hubo, aunque no se las denominara así hasta hace apenas 20 años; sin embargo, Internet sólo nos acompaña desde hace algunas décadas. Y cuando Tom Peters nos propuso sus famosas y primigenias 50 Claves, nos hablaba de “hacer de usted una marca”, en lo cual intervienen múltiples insumos, procesos, acciones y espacios: Internet, uno de ellos.

Si clasificamos nuestra marca personal desde la perspectiva del ámbito de su actuación y gestión, obviamente tendremos que extender la clasificación a todos los ámbitos donde ella actúa y puede ser gestionada, no solo a uno u otro de ellos; y en esa línea, si definimos la que proyectemos en la red como “marca digital”, ¿cuál sería y cómo denominaríamos entonces la que proyectamos offline, o sea, en nuestra vida “real”? ¿”Marca real”?  ¿Tendremos dos marcas? ¿Seremos dos seres?

Como que no suena bien, ¿verdad?

Lo dejo ahí, para no irme al irónico extremo de una eventual e ilógica “marca personal analógica”, por “lógica” oposición/contraposición a la “marca personal digital”. Y por otra parte, ¿de dónde nace, en cuáles espacios crece y desde dónde se proyecta a la red todo lo que en ella reflejamos? ¿No será, tal vez, de/en/desde la persona real que somos con todos sus atributos, características, relaciones, interacciones, aprendizajes, contribuciones y desarrollos?

El punto es que no tiene sentido fragmentar nuestra marca personal desde tal perspectiva, porque equivaldría literalmente a fragmentarnos nosotros mismos: simbólicamente seríamos una persona online y otra offline, pero con serias implicaciones muy tangibles, más allá del símbolo. Y es mucho más real, realista y sencillo, además de práctico y cómodo,  definirnos, sentirnos, pensarnos, ubicarnos y trabajarnos como lo que realmente somos: personas que vivimos, estudiamos, trabajamos, interactuamos, nos relacionamos, crecemos, triunfamos, fracasamos, aprendemos y mejoramos  en diferentes ámbitos, uno offline y otro online; y gracias a todo ello, somos marca, dejamos huella, memoria e impacto en cada uno de dichos ámbitos y en todos los espacios que dentro de cada ámbito frecuentamos.  En otras palabras, marcas personales con ámbitos diversos de acción, desarrollo e impacto.

Y cerrando este punto, otro (no por último menos significativo): si establecemos consenso conceptual y metodológico -y actuamos en consecuencia- en que somos una sola marca personal con dos diferentes ámbitos de acción y gestión, en cada uno de los cuales reflejamos, entre otras cosas, lo que somos, hacemos y logramos en el otro (a saber: ámbitos offline y online, al menos hasta que se invente un tercero), estaríamos contrarrestando con efectividad progresiva dos lamentables y muy extendidas tendencias en contra del buen branding personal, de las cuales he hablado aquí y en otros espacios, y muchos otros autores las estudian, trabajan y combaten.

Una, la de “aparentar en Internet lo que no somos en la vida”, con todas las negatividades ético-morales  y de índole práctica que ello entraña e implica; tendencia a la que dediqué un artículo completo en 2015 en otro espacio, y la he tocado en varios más.

Y dos, la de “homologar la marca personal a la visibilidad en línea”, la que también he tratado en varios momentos; un grave error conceptual y metodológico con reflejos muy negativos en la praxis de algunos que se dicen “expertos” en marca personal, quienes transfieren tal erróneo sesgo a sus clientes, estudiantes y al público en general; y más dañino aún, a otros practicantes recién incorporados y poco avezados que todavía “no distinguen el grano de la paja”. Y por supuesto, afectan el concepto, su credibilidad y sus derivaciones, atentan contra su propia profesionalidad, imagen y credibilidad como practicantes del tema, y en última instancia nos afectan a todos, incluyendo -especialmente- al mercado y a la sociedad.

Propongo, pues, que hablemos de marca personal con presencia digital; o de la presencia digital de nuestra marca personal; o de otro modo equivalente, o similar, o aproximado, pero que no implique en modo alguno la fragmentación simbólica ni práctica de la marca personal única e indivisible que somos. En mi opinión, poder consensuar alrededor del concepto correcto en este tema, es vital para todos, y para nuestro campo de actuación profesional.

Posicionar conceptos requiere consensos. Procurémoslos.

Nuestra profesionalidad en el ejercicio define la marca personal que somos y proyectamos ayudando a gestionar otras marcas personales. Y para mejorarla y proyectarla en forma de impacto positivo, urge continuar intensificando la formación, la difusión, y sobre todo, el debate.

Porque gracias a Dios, vivimos en un razonable nivel de libertad intelectual en la que la verdad no se puede imponer: hay que convencer de lo que ella es, y del daño que hace asumir y practicar lo que no es. Solo un amplio y profundo intercambio de ideas puede conseguirlo. Y aquí va resultando imprescindible, porque la marca personal, bien manejada, es un concepto de inmenso y prácticamente ilimitado potencial de impacto sobre todos los campos del desarrollo humano. Pues todos ellos tienen algo en común: son desarrollados por personas con marca personal, lo sepan o no, la conozcan o no, la gestionen o no.

No hay forma de que un concepto sea generalmente aceptado por la sociedad en sus mejores, más pertinentes y convenientes acepciones y significados, si sus propios promotores no alcanzan consenso al respecto. Pues si cada vez que un practicante inicia una intervención o escribe un texto, lo hace proponiendo el tema desde posiciones diferentes, divergentes, y muchas veces, contradictorias, los clientes y/o estudiantes y/o lectores no llegarán nunca a tener claro de qué  se está hablando; o en el mejor de los casos, se adscribirán a una u otra línea de pensamiento y acción, minimizando y rechazando las demás, en las que (paradójicamente), podría haber “más verdad” que en la que aceptan.

Y hacer ciencia requiere mucha diversidad; pero en un determinado punto, también requiere alcanzar la unidad en torno a un resultado, sea este relativo a proceso, o a logro, o a ambos. Si no se alcanza, no llegaría a ciencia constituida.

Hay diversas posibilidades para acercarnos a ese nivel de avance y desarrollo basado en el consenso profesional. Una puede ser aprovechar cada evento, intercambio frontal o virtual, acción formativa, proyecto de investigación, etc., y convertirlos en espacios significativos de contribución al consenso sobre branding y marca personal, a través del debate y de la consolidación y difusión de las experiencias debatidas y conceptos aportados en el espacio.

Otra opción puede ser publicar, compartir y analizar colectivamente casos de estudio basados en la práctica real de los asesores y docentes en branding personal. Por experiencia afirmo que se aprende mucho de este modo, pero además, se pueden ir generando interesantísimos debates sobre las diferentes metodologías aplicadas, e ir arribando a puntos de acuerdo en sus  esencias y procesos.

Otra vía para gestionar consensos metodológicos, y a partir de ellos, generalizar profesionalidad y excelencia en la praxis, sería -entre muchas posibles- crear colectivamente algún tipo de instrumento normativo de universal construcción, aceptación y acatamiento, estilo Manual de Buenas Prácticas o similar. La necesidad de ello es muy evidente, y lo será cada vez más en la medida en que se incorporen más y más nuevos practicantes al campo, tendencia totalmente visible ya hoy. Si alguien lo ha propuesto antes, pido excusas; no conozco el caso, y ojalá así sea.

Un mecanismo para ello podría ser el de diseñar una herramienta digital que permita aportes y contribuciones de los practicantes del tema acerca de cada uno de los conceptos, procesos e intervenciones críticas pertinentes al mismo, tal vez asignando tiempos para enmarcar el tema en plazos (por ejemplo, un mes para cada dos/tres temas, de modo que en ese periodo se pueda debatir y analizar sobre ellos sin dispersar la atención de los concurrentes). Al cerrar ese plazo, se cierra temporalmente el debate de esos temas, y se abre para otros tantos. Y en ese momento, un grupo creado ad hoc -al cual me honraría pertenecer, y así lo propongo- inicia la elaboración colegiada de formulaciones preliminares de cada tema, que luego serían sometidas también al consenso vía digital (hay muchos instrumentos que lo permiten, pero ese no es mi campo). Y si se requiere participación de un equipo de practicantes en el diseño de la metodología de trabajo, ofrezco también mis servicios. Todo ello ad honorem, por supuesto.

Obviamente, si de propuestas se trata, pienso que la coordinación y el liderazgo general del proyecto debería ser ostentado por la organización que lidera el campo en España e Iberoamérica: Soy mi Marca. Al final del proceso, dure el tiempo que dure (aunque con base en mi experiencia creo que un año sería suficiente), dispondríamos de una herramienta normativa de creación y construcción colegiada, con un razonable nivel de consenso en sus propuestas, y que luego deberá ser objeto de validación colectiva final y de los correspondientes tratamientos sobre derechos de autor, etc., etc., (desde ya propongo la licencia Creative Commons más democrática que pueda existir). Y desde ahí, la futura Asociación, o Federación, o como se llame el espacio en el cual algún día nos agruparemos y regularemos la mayoría de nosotros (¡sindicato no, por favor!), establecería la norma correspondiente, de modo que ese Manual de Buenas Prácticas de Branding Personal pueda ser utilizado como herramienta formativa, consultiva, investigativa y de comunicación social; pero creo que ya me he ido muy lejos.

Algunos dirían al leerme ahora cosas como: ¡verdad que soñar no cuesta nada! Y otros, algo así: todo gran logro en la historia humana ha comenzado con un sueño… ¿Con cuál te quedas tú?

Estos son temas en los que debemos despojarnos por completo de todo sesgo competitivo, regionalista, organizacional, personalista o cualesquiera otros que nos puedan limitar en el avance. Pensemos en el novedoso campo profesional y académico al que pertenecemos, y de cuyo desarrollo y posicionamiento debemos preocuparnos, pero sobre todo, ocuparnos. Muchos lo estamos haciendo; otros se irán sumando. Aprovechemos las ideas que van surgiendo para que ello ocurra. ¡Pero seguramente, todo saldrá mejor si lo construimos entre todos!

El camino más largo inicia siempre por el primer paso. Y en un campo nuevo se avanza proponiendo y haciendo.  ¡Un cordial abrazo, amigos!

Cómo ser una marca que realmente marque, por @Prof_EstradaMSc

¡Saludos cordiales, amigo lector!

Lo primero que obviamente me corresponde hacer en esta, mi entrega inicial de contenidos al prestigioso blog de la empresa Soy mi Marca (referencia internacional en branding personal), es agradecer con efusión y compromiso la gentil y generosa invitación que en tal sentido me hizo en su momento el Maestro Guillem Recolons -socio de la misma-, a quien nunca podré expresar gratitud suficiente por este y otros diversos gestos que a mis ojos lo definen como una gran persona, siendo esta la componente esencial de su marca personal. Gracias, Guillem.

Y más allá de lo obvio -dada la temática del espacio- voy a compartir algunas ideas acerca de mi visión de la marca personal y su gestión, en tanto atributo de humanos que impactan sobre humanos; porque a mi juicio, nunca se insistirá bastante sobre la preeminencia que dicha condición debe tener en el manejo y la gestión de este atributo. ¿Cómo ser una marca que realmente marque?

Hay marca personal porque hay personas capaces de dejar huellas y memorias en su entorno; en otro caso, no estaríamos hablando del tema. La persona y los diferentes componentes -heredados y adquiridos- de su personalidad, junto a los diversos conocimientos, habilidades y actitudes que devienen competencias para todo tipo de desempeño profesional, las acciones que desarrolla, y el impacto que con todo ello logra en su entorno, constituyen la esencia de una marca personal. Lo demás -recursos, redes, plataformas, tecnología y marketing- es soporte, canal, mecanismo y/o herramienta.

Cita sobre marca personal / Blog Soymimarca / Profesor Vladimir Estrada

La gestión de una marca personal tiene necesariamente un alto nivel de intencionalidad. Se la gestiona para cumplir determinados objetivos, y no por amor al arte; siendo así, el diseño y la formulación de los objetivos a alcanzar por el portador de dicha marca representan el punto de partida de cualquier proceso gestor.

Esto debe ocurrir, inclusive, antes del propio diagnóstico inicial que seguramente todos hacemos en el proceso estratégico de branding personal asesorado profesionalmente. Ello se debe, al menos, a dos razones básicas:

  1. Si diagnosticamos primero, los resultados del diagnóstico constituyen inevitables límites a la proyección estratégica de la marca y a la formulación de sus objetivos de corto, mediano y largo plazo. En otras palabras: le pondría un techo involuntario (“no puedes proyectarte en tal sentido y hasta tal nivel, porque tienes una debilidad muy fuerte en tal tema”). Y no debería ser así, sino al contrario: la brecha identificada en el diagnóstico -entre el nivel actual y el deseado-, debe ser la pauta para trazar las estrategias que permitirán cumplir los objetivos, por ambiciosos que ellos resulten una vez identificada la brecha.
  1. Todo diagnóstico debería tener un carácter relativo y no absoluto; o sea, ser un medio y no un fin en sí mismo. Se diagnostica para algo, o en función de algo. En nuestro caso, para conocer el nivel actual de una persona y de los atributos de su marca personal, en función del logro de unos objetivos. ¿Cuáles? Los que hayamos formulado antes del diagnóstico. Sencillamente, no pueden ser otros.

Estas precisiones iniciales pretenden ubicarnos en el concepto implícito en el título del artículo: el principal objetivo de una marca es “marcar” (según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua,  “actuar sobre alguien o algo imponiéndole carácter o dejándole huella moral”, o “mostrar algo destacada o acentuadamente, hacerlo resaltar”, o “señalar la situación o dirección de lo que se busca”, o “dar pauta o señalar un orden o algunos movimientos”, o “prescribir, determinar, fijar. Marcar a alguien el camino que debe seguir”. Todas estas acepciones nos acercan de diversos modos al concepto; en mi opinión, en nuestro tema, la primera de ellas es la base, y las demás, complementos o maneras posibles de aplicarla.

Entonces, cabe preguntarnos: ¿Cómo podemos marcar del modo en que aspiramos a hacerlo? ¿Cómo ser una marca que realmente marque?

He aquí algunas propuestas generales al respecto, enfocadas a la gestión  y con un enfoque más o menos secuencial:

  1. Definir con mucha claridad quiénes somos como personas (partiendo de los principios y valores que nos definen y guían -en este tema, siempre prefiero la distinción entre ambas categorías y su posterior operacionalización, partiendo del célebre modelo del gran experto Stephen Covey-). Debemos considerar en esto todos los elementos posibles relativos a nuestro origen, educación, pertenencia, socialización, influencias y trayectoria personal en general, entre otros aspectos. Todo ello hace parte de lo que nos define a nivel individual, y constituye un punto básico de partida para la proyección estratégica.
  1. Definir claramente lo que queremos lograr (nuestros objetivos a corto, mediano y largo plazo, con una clara y precisa integración secuencial entre ellos: lo que planeemos conseguir (y de hecho consigamos) a corto plazo, debe constituir insumo y plataforma para los logros a mediano plazo; lo alcanzado en este, para los de largo alcance; y cada nivel de logro, será base para proyectar nuevos ciclos de gestión.
  1. Definir claramente lo que sabemos y podemos hacer para lograrlos, siempre de modo absolutamente congruente con nuestros principios y valores.
  1. Retroalimentarnos sistemáticamente acerca del proceso y sus resultados (sobre todo a nivel de impacto de marca en el entorno), para mejorarnos y mejorarlo de forma continua.
  1. Reorientar y flexibilizar cuando sea necesario caminos y procesos, pero nunca las metas; en el entendido de que estas han sido formuladas de un modo pertinente y efectivo. Salvando, por supuesto, la emergencia de factores propios y/o externos de tal impacto que hagan evidentemente imposible su materialización, al menos en el horizonte originalmente previsto.

Ahora bien: en todo esto, es vital entender el papel central del ser humano. Todo el andamiaje tecnológico que podamos desplegar para comunicar, posicionar, hacer accesible y eventualmente “contratable” la marca que somos, se desplomaría y nos desacreditaría al fallar la congruencia entre lo que estamos proponiendo (el mensaje y la promesa de marca) y nuestro verdadero valor (lo que realmente podemos brindar en tanto seres humanos portadores de un grupo de atributos con valor de mercado).

Es simplemente crítico entender que estamos vendiendo a la persona que somos, o sea, un conjunto integrado, una unidad compleja, orgánica y sistémica de principios, valores, creencias, motivos, actitudes, conductas, competencias, aspiraciones y metas. Nuestra marca es todo eso, se proyecta al entorno desde tal nivel de complejidad, pues todo cuanto hacemos y  deja huella, deriva necesariamente de la integración de esos componentes. Cualquiera de ellos que no sea tenido en cuenta al identificar y configurar la marca personal, o al diseñar y aplicar su modelo de gestión y marketing, puede sesgar y hasta falsear el sentido de lo que ofrecemos, porque cambiaría la realidad que somos.

Sólo podemos marcar como marca, priorizando plenamente a la persona que la deja y el valor que aporta. No hay ni habrá otro camino para llegar, aportar, crecer, fidelizar, quedarnos y trascender.

Docentes y #MarcaPersonal: ¿agua y aceite?, por @jordicollell

Si un colectivo necesita ser conocido, reconocido, recordado y tenido en cuenta es el los docentes.

Hablar de docentes es referirse a un colectivo heterogéneo que va desde la educación infantil a la universitaria, que abarca un arco de edades de los alumnos de más veinte años y unos momentos vitales van desde la enseñanza de los hábitos básicos personales y sociales hasta la elaboración de una tesis doctoral.

Marca personal y docencia son palabras que suenan a agua y aceite, parece que son poco miscibles si no es a través de una hábil emulsión que pocas veces se produce y que no suscita demasiado interés. Y si hay un colectivo que deja marca en el corazón de los demás de manera destacada sobre el resto es el docente.

Los profesores somos profesionales de la enseñanza que transmitimos conocimientos, técnicas, hábitos y valores a nivel general o específico dependiendo de cual sea nuestro ámbito de actuación. Educamos personas y formamos profesionales.

Ser profesor va unido a una institución que nos cobija, ya sea un colegio, un instituto o una facultad. A nivel social la institución es la que cobra protagonismo y a los profesores el valor se les supone dado que se produce una traslación de confianza por parte de los alumnos, las familias y la sociedad en general.

En los tiempos que corren, ¿tiene sentido que los docentes tanto  a nivel individual como colectivo puedan no plantearse la gestión de su marca personal? ¿Para qué le sirve a un docente gestionar su marca personal?

La respuesta a la primera pregunta es obvia, no tiene sentido que los docentes ignoren la gestión de su marca personal. Si hay un colectivo cuya percepción social ha cambiado en las últimas décadas es el los docentes, de ser una profesión de prestigio social ha pasado a ser un servicio público o privado que facilita el acceso al derecho a la educación que tenemos todas las personas. Y no es una cuestión de matiz ya que si antes era un colectivo poco contestado en circunstancias normales  ahora, como muchos otros colectivos profesionales, está sujeto a la crítica constante y no siempre objetiva por parte de sus usuarios. Que los docentes gestionen su marca personal es el primer paso para recuperar el prestigio social perdido.

Si no nos ven no existimos, que no se nos olvide

Internet y las redes sociales permiten un diálogo de persona a persona que complementa y enriquece el que podemos tener en el mundo “real”. La gestión de su marca personal ayuda a acercar a los docentes a su público objetivo: alumnos, familias, instituciones, escuelas, facultades y a la sociedad en general.

Desde la perspectiva de las instituciones educativas tener docentes con una marca personal fuerte también las fortalece ya que de ellos depende su prestigio y el logro de sus objetivos pedagógicos. De poco sirve un ideario si no hay alguien que lo ponga en práctica y que lo complemente con las aportaciones derivadas de su campo de conocimiento. Y si la institución es privada su continuidad, por regla general, viene determinada por los alumnos y familias que la escogen por lo que  si sus docentes se convierten en sus primeros embajadores el proceso comunicación y la elección se fluidifica y simplifica.

En el ámbito docente, como en todos los ámbitos profesionales, el anonimato es la etiqueta que marca la fecha de caducidad. Si no nos ven no existimos, que no se nos olvide.

¿Ya conoces las nuevas narrativas digitales?, por @guillemrecolons #libronarrativasdigitales

Arrancamos el 2016 con una reseña obligatoria para cualquier profesional de la comunicación o para cualquier usuario que desee aprovechar al máximo las herramientas digitales. Hablamos del ebook “Nuevas narrativas digitales”, de la periodista Cristina Aced (@blogocorp)

Para quien no conozca a Cristina valdrá la pena recordar en este enlace alguno de sus otros libros publicados.

Como bien exponen tanto la prologistas del libro Eva Sanagustín como la propia autora, hoy es necesario explicar historias para llegar mejor a los lectores, y de ahí deriva la necesidad de conocer a fondo los nuevos formatos de narrativa digital. Cristina Aced divide el libro en cuatro grandes bloques

1. Visualización de la información

2. Audiovisual

3. Content curation

4. Otras herramientas

Es un libro de enfoque práctico. Si haces una primera lectura rápida sin pararte a ver los maravillosos enlaces/ejemplo que muestran la eficacia de cada herramienta, es posible que sólo necesites un par de horas para leerlo. Pero no te servirá de mucho saltarte los centenares de ejemplos ilustrativos que la autora nos regala.

El libro está en formato ebook, no podría ser de otra manera, ya que el mundo de Internet es muy volátil y lo que hoy puede ser una herramienta indispensable mañana puede llamarse de otra manera debido a un cambio de propietario o a una ampliación de funcionalidades.

Debo advertir que la mejor forma de leer el libro es con una tablet, yo lo he hecho desde el lector Kindle y no es fácil ver algunos enlaces, especialmente los de vídeo. Además de este pequeño inconveniente, os aseguro que estamos ante una de las mejores cajas de herramientas digitales que se han publicado. Una ventaja es que se trata de un libro “vivo”, ya que la autora se ha propuesto mantener el “nuevas” del título, lo que la compromete a actualizarlo con nuevos ejemplos, nuevas herramientas…

Cada capítulo está muy bien estructurado e incluye:

Introducción

Herramientas recomendadas

Ejemplos

Aplicaciones en relaciones públicas y comunicación corporativa

Aplicaciones en periodismo

Aplicaciones en marca personal

Para saber más

Aquí dejo un mapa mental (una vieja herramienta de narrativa) elaborado por mí, pero también incluyo un enlace a una infografía que resume gráficamente lo expuesto en el libro.

reseña ebook Nuevas Narrativas Digitales

Aquí tenemos el enlace para verlo en infografía. Para acabar, el hashtag de seguimiento de la conversación acerca del libro es #libronarrativasdigitales. Buen provecho!

Personal Branding 3.0, Valores al alza (el ebook 2015)

Como todas las Navidades, aquí tenemos el ebook 2015 que recoge los artículos más comentados y compartidos por vosotros lectores y suscriptores. Este año el título hace referencia a la fuerza que ejercen los valores en nuestras decisiones y en nuestra marca personal: Personal Branding 3.0, Valores al alza.

El prólogo corre a cargo del humanista digital Joan Clotet, uno de los más fervientes defensores de la gestión de marca personal en profesionales y organizaciones.

El ebook trata de  personal branding, imagen personal, gestión de carrera profesional, employee branding, autoconocimiento de la marca personal, estrategia personal y plan de comunicación personal. Los autores son blogeros habituales de Soymimarca: Guillem Recolons, Jordi Collell, Alèxia Herms, Xavi Roca, Francesc Segarra, Paula Fernández-Ochoa, Pablo Adán, Víctor Candel, María A. Sánchez, Cristina Díez, Javier Zamora, Celestino Martínez, Pau Samo, Elena Tecchiati, Ricard Pons, Enrique Rueda, Javier Santamarta, Oianko Choperena, Pau Hortal y Ruben G. Castro.

Esperemos que aporte, y si os gusta, no dudéis en compartirlo. Feliz Navidad y mejor 2016!ebook soymimarca 2015Clica en la imagen para descargar a través de Slideshare.

Tendencias sobre el Personal Branding, por @guillemrecolons

Si tuviera que decidir sobre cuál ha sido el artículo de fondo sobre Personal Branding que más reflexiones me ha provocado durante 2015 sin duda elegiría dos publicaciones recientes y consecutivas en Puro Marketing del profesor cubano afincado en la República Dominicana, Vladimir Estrada.

Te propongo el siguiente ejercicio que te ocupará aproximadamente unos 10 minutos: léetelos con cariño. 

Aquí están: 

Algunas tendencias en la gestión de marca personal. ¿Con cuál te identificas? 
Tendencias positivas actuales en el Personal Branding ¿Con cuáles te identificas?


El primero de los artículos, publicado en noviembre 2015, trata esencialmente de los aspectos negativos relacionados con la gestión de marca personal, que el Profesor Estrada resume en:

1. Tendencia a homologar la marca personal a la visibilidad en línea, un tema tratado en numerosas ocasiones en este blog y por muchos otros autores con Andrés Pérez Ortega a la cabeza con su concepto "dospuntocerolandia".

2. Confusión de marca personal con elementos visibles y audibles de imagen física, ostentación financiera y proyección comunicacional personal. Muy de acuerdo, se confunde una de las partes con el todo, lo que degrada la función del "personal brander" que trata el proceso de forma holística.

3. Tendencia a la imitación. Los modelos de éxito fácil se imponen a el modelo real basado en el foco, la coherencia, la creatividad y el esfuerzo.

4. Propensión a rechazar el término "marca" asociado a la persona. Además de la excelente explicación del profesor, añadiría que el desconocimiento de marca como propuesta de valor aleja el concepto de las personas. 

En el segundo artículo, publicado en diciembre 2015, el profesor trata los aspectos positivos relacionados con el Personal Branding y sus tendencias. Lo resume en estos once puntos: 

1. Masificación creciente, que asociamos con una mayor relevancia y necesidad de implementación del Personal Branding como proceso.

2. Profesionalización y especialización progresiva de los practicantes. Podemos dar fe de que Soymimarca y los principales autores de marca personal han puesto su grano de arena con la puesta en marcha del único posgrado universitario en Personal Branding, el de URL Blanquerna Comunicació i R.I. que ya va por su tercera edición en su formato online. Y también con la celebración del primer congreso en Personal Branding, el Personal Branding Lab Day celebrado en Barcelona a finales de junio 2015 en un entorno académico que reunió a las principales voces del personal branding en España y que dejó abierta la participación de especialistas latinoamericanos para futuras ediciones.

3. Experimentación. El profesor nos recuerda que la relativa juventud del Personal Branding lo sitúa en un campo permanente de experimentación abierta.

4. Proyección como estrategia. Sin duda es una de las aplicaciones más propias del campo de la consultoría, dado que el Personal Branding no resuelve problemas puntuales o tácticos ya que actúa y pivota sobre visión, misión, objetivos y planes de acción.

5. Proyección a través del coaching. Aunque el coaching quizás no pueda dar una respuesta completa el proceso de Personal Branding, sin duda es indispensable para tratar el área de autoconocimiento.

6. Proyección en marketing de contenidos. Eres lo que compartes, sea tuyo o no. Y en base a eso, algunos procesos de Personal Branding dan máxima importancia a esta fase.

7. Integración en el desarrollo organizacional. Se están dando los primeros pasos, por lo menos en grandes compañías que han entendido la importancia creciente del rol de los intraemprendedores o embajadores de marca.

8. Integración en el desarrollo directivo. La necesidad de convertir a los directivos en portavoces cualitativos de las marcas es proporcional al crecimiento de la desconfianza empresarial.

9. Incorporación de otras técnicas de gestión. PNL, gestión de carrera, consultoría... se están integrando con cada vez mayor frecuencia en los procesos de Personal Branding.

10. Trabajado en sistema con el marketing personal, a menudo confundido con el personal branding, pero condición indispensable para la proyección de este.

11. Aprovechamiento creciente del entorno online, siempre que se entienda como un medio y no como un fin en si mismo.

Como era de prever, el profesor ha listado muchos más aspectos positivos que negativos, y respondiendo a su pregunta ¿con cuáles me identifico? en mi caso debo decir que con todos. Quizás, por destacar uno de los muros con los que topa el desarrollo de la marca personal, añadiría dos puntos estratégicos a trabajar en los próximos años:

-La necesidad de una certificación, un formato reglado que distinga a persona formada integralmente del especialista en una de las áreas. Por el momento solo existen dos formatos que pueden garantizar esto: el posgrado mencionando anteriormente de URL Blanquerna y la certificación de Reach 360 de William Arruda.
-La necesidad de despenalizar al intraemprendedor que utiliza la red, de mentalizar a muchos responsables de equipos en empresas de flexibilizar sus posturas hacia la presencia online de sus profesionales, que no debe entenderse como una pérdida de tiempo sino como una participación en la conversación con los stakeholders del mercado, que hoy demanda un espacio más amplio en internet.

Imagen: Albumarium