Para estudiantes y recién diplomados / licenciados

“No me interesan las críticas sobre mí, nunca las leo”, por @guillemrecolons

Quien me conoce ya sabe que yo nunca diría una frase de este estilo “No me interesan las críticas sobre mí, nunca las leo”. Pero la frase es real, la he escuchado en un programa de radio (La Ser, Hora 25), y el literal de la frase era así:

Solo leo lo que me parece interesante, y desde luego, cuando hay críticas sobre mí, no leo ninguna

Pronto desvelo a su autor, pero de entrada te digo que esta reflexión está excesivamente generalizada en nuestra sociedad. Algunos prefieren vivir ajenos a su propia marca personal, entendida como la impresión que dejamos en los demás.

¿Puedes vivir de espaldas a tu marca personal?

Ya lo creo, y no tengo ahora mismo una estadística a mano, pero no me equivocaría demasiado si digo que un 50% de la población en edad laboral piensa así. O lo peor, no lo piensa porque ni siquiera sabe lo que es la marca personal ni le preocupa.

No diré nombres, pero el actual Fiscal Anti-Corrupción de España, autor de la mencionada frase, vive de espaldas a su marca personal. En este caso el asunto es grave. Resulta que el responsable de acabar con la corrupción ha sido acusado -de momento por la prensa y la opinión pública- de corrupción al ser co-propietario de una sociedad offshore con domicilio en Panamá. Ya sabes, “en casa del herrero…”.

Por el momento, sus valedores (el Fiscal General del Estado y el mismo Presidente del Gobierno) tiran pelotas fuera y avalan la gestión de nuestro “héroe”, pero las pruebas, recogidas por un diario, son cada vez más evidentes. En este momento, al Fiscal Anti-Corrupción, la única huella que le preocupa es la que deja en sus valedores. Pero ¿no erosiona eso la marca de quienes le apoyan?

Nota: a las pocas horas de haber publicado este artículo, se hace oficial el cese del Fiscal Anti-Corrupción. Como es habitual en estos casos, disfrazado de dimisión.

El otro lado: Vivir pendiente de tu marca personal en todo momento

Por supuesto, existe el lado opuesto: una excesiva preocupación por saber en todo momento qué opinan los demás. Vivir con un estado de angustia permanente por el qué dirán, perder el gobierno de uno mismo y hacer sólo lo que a los demás les gusta ver de uno.  Hay una reflexión que lo recoge:

La métrica más importante del futuro será lo que piensen de nosotros

La frase es de Vijay Sondhi, VicePresidente de Innovación en la empresa VISA. Y posiblemente no tenga que ver con una excesiva preocupación por la marca que dejamos, sino por adquirir cada vez mayor conciencia de la que dejaremos. Cierto. A pesar de todas las métricas, de los augurios como el de la serie Black Mirror contado hace poco por Cristina Mulero, el boca-oreja, la recomendación directa (word-of-mouth) seguirá siendo la forma más fiable de confianza y conexión entre personas.

Bienvenidas sean las críticas

Por alguna razón que desconozco, se suele creer que toda crítica es negativa. El rostro del experto gastronómico de la película RatatouilleAnton Ego (cuya voz interpretaba magistralmente Peter O’Toole) puede confundirnos, pero hasta Ego sonríe cuando cata la receta clásica que le rememora su infancia.  Las crítica consiste en discernir la verdad, es un examen y juicio, y como todo juicio, puede decantarse a uno u otro lado de la balanza.

Sin miedo

La crítica nos da miedo, por eso a veces nos cuesta pedir feedback. Pero el gran secreto del feedback es que todos dejamos semillas dulces y amargas, y -en mi opinión- no habría desgracia mayor que no conocerlas. Aceptamos tener nuestros propios secretos, pero deberíamos ser capaces de dar feedback a los demás, de recibirlo, de aceptarlo, y de reflexionar sobre si esa huella, esa marca, es la que queremos vestir. Las críticas sobre mí, sobre cada uno, no pueden ser nunca algo a ignorar.

Va por usted, Señor Fiscal Anti-Corrupción: sé que le importa un pimiento choricero lo que yo diga de usted, no soy nadie en su universo. Pero cuando acabe su carrera política (ya sabemos que judicial no lo es), quizás quiera volver atrás para ver dónde estaban las huellas torcidas del camino… y ya será tarde, ¿no cree? No desestime lo que piensan muchas personas no afines; tal vez eso se contagie a las afines.

Imagen: Creative Commons Search Flickr by David Jones

Personal Branding Lab Day 2017 / Webinar

Que tu proyecto camine desde el principio, por @jordicollell

Si crees que eres demasiado pequeño para marcar la diferencia es que nunca has dormido con un mosquito en la habitación. Proverbio africano

Lo primero es empezar con buen pie con tu proyecto

Ya tenemos una idea, un proyecto, un sueño que quieren tomar forma y hemos de dar los pasos necesarios para que esto sea posible. Lo más importante es ponerse a caminar sin demoras y sin complejos. De lo contrario puede ser que la oportunidad pase de largo.

Los proyectos son iniciativas que desde su nacimiento se mueven en condiciones de gran incertidumbre, por lo que hemos de dotarnos de las herramientas para hacerlos lo más sencillos y comprensibles que se pueda. Esto no nos garantiza el éxito, pero sí que nos pone en situación de empezar lo más rápido posible.

La herramienta

Nosotros recomendamos la elaboración de un modelo de negocio utilizando la herramienta del lienzo o business model canvas que permite plasmar en un espacio reducido toda la complejidad de un proyecto.

Se trata de plasmar en una hoja de papel, en un lienzo, nuestra idea como si ya fuera un negocio y para ello se utilizan nueve apartados: Propuesta de Valor que ofrecemos ,en que Actividades Clave se concreta y qué Alianzas debemos configurar. Clientes a los que nos dirigimos, Relaciones que queremos establecer con ellos y a través de que Canales queremos conseguirlos. Y para acabar abordamos los Flujos de Ingresos y la Estructura de Costes.

Si conseguimos transformar el proyecto en un modelo de negocio ya tenemos hecha una parte del recorrido.

Todo empieza y acaba en una propuesta de valor

Todo empieza con una propuesta de valor dirigida a un segmento de clientes con los que entramos en relación a través de un canal online u offline estableciendo unas relaciones determinadas. El inicio de un modelo de negocio y el primer objetivo es establecer de manera clara si lo que ofrecemos es realmente de valor para nuestro público, si es realmente lo que quieren y sobretodo cuanto están dispuestos a pagar. 

Validar el modelo con el público objetivo 

Antes de enzarzarnos en gastos quizás vale la pena preguntar a nuestros clientes si las hipótesis en que hemos basado nuestro modelo son consistentes. Fundamentalmente las que se refieren a la propuesta de valor, los productos y las relaciones. Preguntar es de sabios y ganaremos más de lo que creemos y hasta puede ser que nuestro modelo crezca, os lo digo por experiencia. Y, por cierto, se trata de un trabajo interactivo de co-creación que por algo estamos en la era 3.0.

Ir de menos a más

Siempre que sea posible hemos de empezar por la versión más simple de nuestra oferta de manera que sean los propios clientes los que pida más al darse cuenta que lo que hacemos les aporta valor. En lenguaje de las lean start up se llama producto mínimo viable.

¿Y qué pasa si falla?

En un entorno clásico normalmente abandonamos porque fruto de la planificación previa ya hemos invertido tanto que el cambio se hace complicado, en cambio, en una mentalidad de lean start up cambiamos de rumbo, pivotamos, para tomar un nuevo enfoque.
En los proyectos como en la vida la posibilidad de pivotar nos hace flexibles, adaptables y capaces de evolucionar para tener éxito y no desaparecer.

Y, una vez más, te toca a ti

Ahora saca tu proyecto del armario, de tu cabeza o de la hoja de papel y conviértelo en un negocio. Ya verás como nunca te arrepentirás.

Foto: Boris Smokrovic / Unsplash

Territorio de Marca Personal, el ebook 2016 #TdMarcaPersonal

Como todos años, ya tenemos aquí nuestro “best of the best” llamado Territorio de Marca Personal con los 40 artículos que más interés han suscitado entre nuestros lectores durante 2016.

¿Por qué Territorio de Marca Personal?

Como dice nuestro amigo Iván Díaz, “un territorio es un espacio competitivo concreto en el que son relevantes una serie de valores y atributos comunes, enfocados a unas necesidades concretas del consumidor. Es decir, un Territorio de Marca, es un espacio competitivo donde conceptualmente nuestra marca tiene una serie de oportunidades”.

Entonces, ¿Qué impide que exista un territorio de marca personal? ¿Qué nos impide tener un espacio personal competitivo que abra oportunidades de conexión y negocio?

Nilton Navarro, el prologuista

Andrés Pérez Ortega, Eva Collado Durán, Joan Clotet, y este año… Nilton Navarro, el gran conector emocional de Infojobs. La voz de la esperanza para miles de personas y el gran conocedor de la comunicación en redes sociales. El hombre al que le apasiona ayudar a mejorar la vida de las personas… ¿Quién mejor que Nilton para presentar el ebook?

Los autores

Este año el ebook cuenta con las colaboraciones de Guillem Recolons, Jordi Collell, Fran Segarra, Paula Fernández-Ochoa, Xavi Roca, Vladimir Estrada, Enrique F. Brull, Pablo Adán, Enrique Rueda, María A. Sánchez, Ricard Pons, Javier Santamarta, Oianko Choperena, Pau Hortal y Fabi Mersan. Damos la bienvenida al Profesor Vladimir Estrada, a Enrique F. Brull y a Fabi Mersan, que se estrenan en el blog con contenidos excepcionales.

Un epílogo muy especial

El Profesor Vladimir Estrada se ha estrenado con 4 masterposts superlativos, de los cuales hemos seleccionado uno que pensamos es un must de la marca personal. Todo un honor para nosotros contar con la experiencia y sabiduría de un maestro caribeño como Vladimir Estrada.

El ebook

Esperemos que este ebook aporte, y si os gusta, no dudéis en compartirlo con el hashtag #TdMarcaPersonal. Aquí está el enlace de descarga. Feliz Navidad y mejor 2017!

 

El viaje apasionante a nuestra fama, por @jordicollell

Nuestra fama importa

Cuando pedimos a nuestros alumnos que se presenten les preguntamos siempre, entre otras cosas, de qué tienen fama. Sí, nuestra fama. Es curioso porque llevamos años haciendo la misma pregunta, y la repetimos ya sea en empresas, asociaciones o aulas universitarias y siempre crea desconcierto. “Yo… es que no tengo fama de nada”, es la respuesta automática, aunque después, afortunadamente, se matiza y se amplía.

Y en nuestras consultorías individuales seguimos preguntando por la fama y creando la misma sensación de perplejidad en nuestros clientes.

Todos tenemos fama de algo

Todos tenemos fama de algo. Nos guste o no y seamos o no conscientes de ello.

Como decía el fundador de Amazon Jeff Bezos nuestra marca personal es lo que los demás dicen de nosotros cuando no estamos presentes. Y como hemos explicado en repetidas ocasiones, todos dejamos -desde que nacemos- una huella en el corazón de los demás. Así pues es bastante evidente que marca personal y fama van cogidas de la mano.

Fama y ser famosos

Una cosa es tener fama de algo y la otra es ser famoso en el sentido mediático de la palabra. Por fama entendemos aquellos rasgos que los demás nos reconocen. Generalmente son coincidentes en la mayoría de las personas que nos rodean.

Lo que sucede algunas veces es que hay una falta de convergencia entre lo que pensamos nosotros de nosotros mismos y lo que manifiestan los demás. Esto ocurre por muchos motivos, y el más importante es que dedicamos poco tiempo a pensar sobre nosotros a preguntarnos y sobre todo  a escucharnos. Y al final vamos por el mundo pensando que dejamos una huella, cuando en realidad estamos dejando otra que puede ser bastante distinta. Y nosotros somos lo que somos y lo que queremos llegar a ser, y esto último somos nosotros los únicos sabemos. Los demás lo interpretan todo a través de los signos que vamos dejando por el camino.

Cómo saber cuál es nuestra fama

No es de extrañar que el tercer paso para gestionar nuestra marca personal sea preguntarnos por nuestra fama. Y lo podemos hacer dos formas: preguntando a los demás, o poniéndonos en su lugar y viéndonos a través de sus ojos. De entrada, nos decantamos por esta segunda opción, porque estamos en una etapa de introspección. Lo de preguntar a los demás lo dejamos para más adelante.

  1. Se trata simplemente de imaginarnos que somos un tercero sentado frente a nosotros. Aquí hay que hacer el pequeño esfuerzo de imaginación de visualizarnos e ir contándonos y tomando nota de lo que vemos y sentimos. Va bien recrear algunas de las últimas apariciones en público que hemos tenido. Observarlas desde los ojos de un tercero, reuniones, conference call, vídeo-conferencias, discusiones en la cafetera o en el despacho del jefe. Respirar profundamente y con calma nos ayudará a tomar la debida distancia y ser, dentro de lo posible, imparciales. Si hacemos este ejercicio de manera honesta sin intentar convencernos de que somos unos cracks (lo somos) y con una mirada de amor, cariño y comprensión hacia nosotros, hacia este tercero que estamos observando, nos quedaremos sorprendidos de la cantidad de cosas que salen y que nos ayudarán a conocernos mejor. Luego podemos contrastarlo o no con los demás pero, repito, lo dejamos para más adelante, para otro día y para otro artículo.
  2. La segunda cosa que recomendamos hacer es reflexionar sobre aquello que nosotros siempre intentamos esconder a los demás. Hay hábitos, habilidades, aficiones, conocimientos y actitudes que de manera voluntaria o no evitamos manifestarlas. Algunas pueden ser realmente inconfesables, esto lo dejamos al criterio de cada cual, pero otras las escondemos por tradición, nunca lo hemos dicho, vergüenza, dirán que soy un friki, o por pura pereza. Esto nos ayudará a conocer el potencial de “fama” que perdemos o que derrochamos por echarlo en el desagüe del olvido.

Ya tenemos dos herramientas para modular nuestra fama desde nuestra mirada y desde la interpretación de la mirada de los demás.

Tomar consciencia de nuestra fama nos ayudará a dejar una huella todavía más profunda y duradera.

Y si quieres profundizar todavía más nosotros te ayudaremos. Llámanos o escríbenos y te prepararemos un plan exclusivo para ti.

Feliz viaje a tu fama.

 

PD: El día de Navidad, aunque caiga en domingo, nuestra edición especial tiene un regalo para ti. No olvides conectar en un momento de pausa.

Imagen: Greg Rakozi. Unsplash.

¡Fuera tacón y corbata!, por @paulafdezochoa

Fuera tacón y corbata! Y piensa en ti, en lo que estás haciendo con tu vida. Hace tiempo te pedí que sacudieras tu traje gris. Hoy vuelvo al fondo del mensaje para pedirte que eches el freno de mano, que pares tu reloj por un instante y te escuches. ¿Eres feliz con lo que estás haciendo? ¿Qué aportas a la sociedad? Cuando ya no estés aquí, ¿qué huella habrás dejado? Si no sonríes pensándolo… algo estás haciendo mal.

En la vorágine del día a día y en un mercado tan competitivo como el actual, entramos en una rueda cual hámster dando vueltas y nos olvidamos de todo, empezando por nosotros mismos.

Lo primero eres tú

Y quiero romper paradigmas diciendo que lo primero no es el cliente, lo primero no es la familia o tu pareja, lo primero eres tú. Y no, no es algo egoísta, todo lo contrario! Se trata de ahondar en tu talento, en tu pasión, para ser tu mejor versión y poder aportar así calidad y valor a tu entorno. Es un paso previo que no te puedes saltar. Ocurre claramente en las parejas, ¿cómo voy a quererte bien si no me quiero a mí mismo? Cultivar tu “parcela” es esencial para poder dar después flores. Permíteme esta metáfora.

Todos crecemos cuando la excelencia parte de uno mismo habiendo ahondado no sólo en la parte técnica que ofrecemos con nuestro servicio, sino en la parte humana cuando ésta sale del corazón

Hay que conectar la pasión con la profesión, saber encontrar nuestro talento y ventaja competitiva y disfrutarla haciendo disfrutar, ganando haciendo ganar. No podemos ser marca blanca. No podemos ser commodities. No podemos ser profesionales ni personas “de segunda”. Somos únicos y tenemos que gestionar nuestra marca personal, trabajar bien el autoconocimiento para saber qué nos hace ser así y compartirlo.

Hay una diferencia enorme entre VIVIR y estar vivo. Yo me quedo con la primera opción, que para mí es la única. ¿Y tú?

Fuera tacón y corbata! Nunca es tarde para escribir tu propia historia.

Gestionar tu #marcapersonal no es lo más importante, por @xaviroca1

Sí, lo has leído bien. Gestionar tu marca personal NO es lo más importante

En mi opinión gestionar tu marca personal es muy importante, pero NO lo más importante. Llevo desde el año 2001 ayudando a profesionales de todo tipo (autónomos, emprendedores, recién graduados, empresarios, políticos, profesionales liberales, trabajadores por cuenta ajena…) a desarrollar sus marcas personales y estoy plenamente convencido de esta afirmación.

Porque sin ninguna duda, lo más importante es ser muy bueno en lo que haces.

El auge de la comunicación

En los últimos años, el personal branding (gestionar tu marca personal) ha experimentado un auge inusitado. Afortunadamente para los que nos dedicamos a esta apasionante disciplina, cada vez hay más personas concienciadas y convencidas de lo importante que es tomar las riendas de su carrera profesional y gestionar proactivamente su marca personal. Además, en los últimos años hemos vivido una democratización de la comunicación. Las personas tenemos en nuestras manos herramientas de comunicación (la mayoría gratuitas o con unos costes muy reducidos) que hace pocos años estaban sólo al alcance de las grandes empresas e instituciones y que posibilitan que cualquiera de nosotros que tenga algo interesante que contar pueda compartirlo con millares o millones de personas de cualquier parte del mundo. El auge de Internet, las páginas web, redes sociales y otros canales digitales de comunicación han facilitado mucho la labor de comunicar nuestra propuesta de valor a nuestro público objetivo.

Los riesgos

Y esta gran facilidad ha supuesto, a mi entender, un riesgo importante. Cada vez más observo a profesionales con un nivel competencial que deja bastante que desear que se lanzan a la aventura de gestionar su marca personal y empiezan a comunicar de forma intensiva, confundiendo en muchas ocasiones los medios (por ejemplo los canales digitales de comunicación) con los fines:

Las competencias

Gestionar tu marca personal es muy importante, pero resulta infinitamente más importante ser muy bueno en lo que haces. Muchos profesionales mediocres, pero hábiles en sus tareas de comunicación han visto una huida hacia delante. Aunque me temo que es pan para hoy (habría que verlo) y hambre para mañana. Deberíamos dedicar muchos más recursos, ya sea económicos y/o de tiempo en mejorar nuestro nivel de competencia. Gestionar nuestra marca personal será mucho más eficiente en la medida que “nuestro producto”, es decir, nuestras competencias profesionales sean mejores. Por lo tanto dedica tiempo a adquirir experiencia, fórmate bien, asiste a congresos, lee, aprende de los mejores, viaja…

Porque al final, el camino más corto para tener éxito y ser feliz es ser muy bueno en lo que haces.

Imagen: Joshua Bell, Flickr Aaron Tang Creative Commons

 

¿La diferencia da miedo?, por @jordicollell

Si no somos capaces de diferenciarnos de los demás nunca lograremos levantar la cabeza en medio de la multitud y pasaremos desapercibidos. Esta afirmación que parece una obviedad está todavía muy lejos de ser admitida de manera individual y colectiva.

Si una cosa es cierta es que todos somos diferentes, no hay dos personas iguales tanto en los rasgos físicos como en la manera de ser y de comportarnos y a pesar de ello resaltar la diferencia, dar a conocer aquello que nos hace únicos todavía da miedo.

De entrada a nivel social y comenzando desde la propia escuela es más fácil gestionar personas que tienen patrones de comportamiento lo más parecidos posibles que gestionar la diversidad. La escuela sigue siendo todavía un factor de homogeneización de las personas y la diferencia es, por regla general molesta. El que sale de la media ya sea por arriba o por abajo lo tiene más o menos crudo para encontrar su lugar aunque se hagan esfuerzos de integración porque lo que se pretende es que vuelva al redil lo más pronto posible.

En las empresas y en la vida de los adultos, la diferencia es algo que se valora desde el punto de vista conceptual pero que en la práctica cuesta  aceptar y  promocionar.

¿Por qué la diferencia da miedo? Por una parte complica las cosas porque obliga a gestionar personas y situaciones de manera individual, cuanto más diferencia, cuanta más diversidad tengamos que gestionar más trabajo tendremos porque menos posibilidad habrá de partir de métodos y procedimientos fijos e inamovibles. La diferencia da de entrada más trabajo. Por otra parte diferencia y zonas de confort son conceptos contrapuestos. Lo diferente aleja de la comodidad de la repetición y obliga a tratar caso por caso y situación por situación, poniendo cada vez en evidencia o en tela de juicio las manera de actuar del pasado y obligan a ir inventando constantemente. La diferencia incomoda porque obliga a salir de las zonas de confort.

¿Por qué es tan importante la diferencia?

Los grandes cambios, los grandes avances, en la sociedad sociedad y en las personas siempre se producen cuando salimos de la zona de confort, cuando somos capaces de plantearnos las cosas de una manera diferente a la que hasta aquel momento fue la habitual y cuando sabemos leer la realidad desde una perspectiva nueva y distinta de cómo la hacen el resto de personas. Cuando el resto de mortales veían solamente una manzana que caía, Newton fue capaz de deducir la la ley de la gravedad, cambió su manera de ver la realidad, se convirtió en diferente, y cambió la visión que se tenía hasta aquel momento de los principios de la física.

Los grandes espíritus siempre han encontrado la oposición violenta de parte de las mediocridades

Una frase atribuida a Albert Einstein dice más o menos que los grandes espíritus siempre han encontrado la oposición violenta de parte de las mediocridades, las cuales no pueden comprender que alguien no se someta irreflexivamente a los prejuicios hereditarios, sino que haga un uso honesto y valiente de su inteligencia.

Personas iguales y métodos iguales son sinónimo de estancamiento tanto a nivel personal como colectivo.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la marca personal? La diferencia es aquello que nos permite distinguirnos de los demás. La gestión de nuestra marca personal nos permite dar a conocer  nuestra singularidad y qué es aquello que podemos aportar y que los demás no pueden. Todos tenemos una aportación singular que hacer y primero tenemos que descubrirla y después explicarla, porque tenemos tan interiorizado que todos somos idénticos, que no iguales, que nos cuesta darnos en qué nos distinguimos. Explicar nuestra diferencia con un relato claro y comprensible, contar a los demás nuestra propuesta de valor, tiene el objetivo de distinguirnos y de demostrar que salir de la zona de confort, hacer las cosas distintas tiene más ventajas que inconvenientes.

Para ser irreemplazables es necesario que seamos diferentes.

Imagen: Jason Paluck (Flickr Creative Commons)

Docentes y #MarcaPersonal: ¿agua y aceite?, por @jordicollell

Si un colectivo necesita ser conocido, reconocido, recordado y tenido en cuenta es el los docentes.

Hablar de docentes es referirse a un colectivo heterogéneo que va desde la educación infantil a la universitaria, que abarca un arco de edades de los alumnos de más veinte años y unos momentos vitales van desde la enseñanza de los hábitos básicos personales y sociales hasta la elaboración de una tesis doctoral.

Marca personal y docencia son palabras que suenan a agua y aceite, parece que son poco miscibles si no es a través de una hábil emulsión que pocas veces se produce y que no suscita demasiado interés. Y si hay un colectivo que deja marca en el corazón de los demás de manera destacada sobre el resto es el docente.

Los profesores somos profesionales de la enseñanza que transmitimos conocimientos, técnicas, hábitos y valores a nivel general o específico dependiendo de cual sea nuestro ámbito de actuación. Educamos personas y formamos profesionales.

Ser profesor va unido a una institución que nos cobija, ya sea un colegio, un instituto o una facultad. A nivel social la institución es la que cobra protagonismo y a los profesores el valor se les supone dado que se produce una traslación de confianza por parte de los alumnos, las familias y la sociedad en general.

En los tiempos que corren, ¿tiene sentido que los docentes tanto  a nivel individual como colectivo puedan no plantearse la gestión de su marca personal? ¿Para qué le sirve a un docente gestionar su marca personal?

La respuesta a la primera pregunta es obvia, no tiene sentido que los docentes ignoren la gestión de su marca personal. Si hay un colectivo cuya percepción social ha cambiado en las últimas décadas es el los docentes, de ser una profesión de prestigio social ha pasado a ser un servicio público o privado que facilita el acceso al derecho a la educación que tenemos todas las personas. Y no es una cuestión de matiz ya que si antes era un colectivo poco contestado en circunstancias normales  ahora, como muchos otros colectivos profesionales, está sujeto a la crítica constante y no siempre objetiva por parte de sus usuarios. Que los docentes gestionen su marca personal es el primer paso para recuperar el prestigio social perdido.

Si no nos ven no existimos, que no se nos olvide

Internet y las redes sociales permiten un diálogo de persona a persona que complementa y enriquece el que podemos tener en el mundo “real”. La gestión de su marca personal ayuda a acercar a los docentes a su público objetivo: alumnos, familias, instituciones, escuelas, facultades y a la sociedad en general.

Desde la perspectiva de las instituciones educativas tener docentes con una marca personal fuerte también las fortalece ya que de ellos depende su prestigio y el logro de sus objetivos pedagógicos. De poco sirve un ideario si no hay alguien que lo ponga en práctica y que lo complemente con las aportaciones derivadas de su campo de conocimiento. Y si la institución es privada su continuidad, por regla general, viene determinada por los alumnos y familias que la escogen por lo que  si sus docentes se convierten en sus primeros embajadores el proceso comunicación y la elección se fluidifica y simplifica.

En el ámbito docente, como en todos los ámbitos profesionales, el anonimato es la etiqueta que marca la fecha de caducidad. Si no nos ven no existimos, que no se nos olvide.

Si dejas marca es por los demás, por @jordicollell

Las personas podemos elegir, y es una facultad exclusivamente nuestra. Y me refiero a Elegir en mayúsculas no a las pequeñas decisiones cotidianas que aplicando criterios objetivables podrían ser tomadas de manera mucho más precisa por una máquina si no a las decisiones trascendentales. Nuestro poder de decisión es tan elevado que hasta podemos convertirnos en cosas, en artefactos o en monigotes.

Desde que nacemos dejamos marca

Todo esto viene a cuento por que esta semana con los amigos Andrés Pérez Ortega y Pablo Adán nos hemos propuesto aclarar el concepto de lo que es la marca personal, que es una de las únicas cosas sobre las que no podemos elegir. Nos guste o no nos guste desde que nacemos dejamos marca y aunque nos empeñemos en lo contrario no podemos evitarlo.

La marca, aunque a Pablo le pueda parecer confuso, es la huella que dejamos en los demás en su expresión más literal porque es el rastro seña o vestigio que deja alguien o algo y también es una impresión profunda y duradera que son conceptos usados por la Real Academia para, entre otros, definir la palabra huella.

Si tiene sentido hablar de marca es porque existe un lugar donde dejarla, es porque los demás existen y, nos guste o no, sin ellos hablar de marca sería simplemente un sinsentido.

La cosa va tan en serio que antes de que nosotros nos conozcamos, antes de que tomemos consciencia de quienes somos, de nuestra identidad, los demás ya lo han hecho porque cuando nacemos descubrimos la presencia de los demás antes de darnos cuenta de nuestra propia presencia y esto es algo que es inherente a la condición humana. Así pues dejamos huella porque no estamos solos.

A través de los demás acabamos descubriéndonos y descubriendo el entorno que nos rodea, que llamamos el mundo y aquí llega la segunda etapa de toma de consciencia cuando nos damos cuenta de que con nuestros actos podemos cambiarlo. Dejamos marca en el mundo.

Pero para cambiar el mundo se necesita algo más que la voluntad de hacerlo, porque las buenas ideas al fin de cuentas son esto, ideas. Y es en esta instante cuando tomamos consciencia de que hemos de definir un proyecto que nos permita ejercer esta facultad transformadora y al mismo tiempo dejar un legado. Porque también nos damos cuenta que somos singulares y que tenemos un papel que cumplir y que en la medida que lo hagamos seremos felices. Dejamos marca porque tenemos un proyecto que evidentemente hemos de comunicar porque, recordemos, todo este lío se ha montado porque no estamos solos.

Cuando decimos que la marca personal no se crea estamos en lo cierto y también cuando añadimos que tampoco se destruye porque ambas cosas no están en nuestras manos, hasta después de haber muerto podemos seguir dejando huella.

En algún momento de nuestra vida tenemos la posibilidad de tomar consciencia de nuestra identidad y de la huella que hemos dejado para gestionar la que vamos a dejar en el futuro , igualmente podemos decidir no hacerlo y hasta podemos inventarnos inventarnos un personaje. Podemos escoger entre ser auténticos y ser unos artefactos o unos monigotes sabiendo que si nos decantamos por lo primero tendremos un largo recorrido y si optamos por el resto tarde o temprano se nos verá el plumero y el invento se irá a paseo porque los demás no tienen ni un pelo de tontos.

Ser auténtico, ser fiel a uno mismo, descubrir la propia identidad requiere esfuerzo y ser capaz de renunciar a vivir la vida en las seguras pero monótonas zonas de confort, es una inversión y por esto la marca personal es el arte de invertir en ti como dice el amigo Guillem Recolons.

Y hasta aquí no hemos hablado ni de redes sociales, ni de alisarnos el pelo, ni de la dimensión áurea, ni de hacernos las ingles brasileñas, que son cosas que están muy bien y que puestas en su contexto nos ayudarán a explicarnos, ya sea a través nuestro cuerpo o de nuestras palabras, pero que por sí mismas no son marca personal.

No te pases con el fracaso, por @xaviroca1

Últimamente leo gran cantidad de posts y reflexiones sobre el fracaso. Todo el mundo te anima a fracasar, a hacerlo con frecuencia e intensidad. Las frases como “fail fast” (fracasa rápido) o “fail often” (fracasa con frecuencia) aparecen con mucha frecuencia. Parece ser que esto de fracasar es genial. En definitiva, que el fracaso está de moda. Y la verdad, todo este tema del fracaso me parece un poco absurdo.

El miedo, en su justa medida, es muy beneficioso

Intento entender la parte positiva de esta tendencia pro fracaso. Entiendo que quieran animarte que asumas riesgos, a que intentes nuevos retos, a que busques nuevos proyectos. Es bueno a veces perder el miedo, aunque sin pasarse. El miedo (muy mal visto) me parece un compañero de viaje excepcional. El miedo, en su justa medida, es muy beneficioso. Te hace trabajar duro para conseguir tus objetivos, te ayuda a evitar riesgos innecesarios… Cierto es que el exceso de miedo puede bloquear y frenar o limitar grandes proyectos o aventuras. También es cierto que la ausencia del miedo puede llevarte a asumir riesgos que tengan perjudiciales consecuencias para ti y los tuyos. Con el miedo, me gusta seguir una de las máximas de Aristóteles “en el equilibrio se encuentra la virtud”.

Nuestra sociedad detesta el fracaso en la misma proporción que venera el éxito

A mi entender lo que realmente atrae, lo verdaderamente interesante es el éxito. Por ello te animo a luchar con todas tus fuerzas para tener éxito. Por mucho que esté de moda el fracaso, nuestra sociedad lo detesta y adora al éxito y a los triunfadores. Analiza cualquier ámbito. Los políticos que fracasan los apartan rápidamente y pasan pronto a ser olvidados. Los entrenadores de fútbol que ganan parecen simpáticos y muy profesionales, pero cuando las cosas se tuercen por los motivos que sean, son despedidos y vilipendiados rápidamente. Igualmente sucede en el ámbito empresarial. Con lo que no seamos tan cínicos con el tema fracaso. Nuestra sociedad detesta el fracaso en la misma proporción que venera el éxito.

El fracaso mina tu autoestima

Además, está comprobado que tener éxito es la segunda máxima preocupación en la vida de las personas después de la preocupación por ser feliz. A todas las personas, en mayor o menor medida nos encanta tener éxito (ya sea en los deportes, en nuestra actividad profesional, en los estudios, en el amor…). El éxito es una de las actividades más placenteras que existen. Los humanos deseamos repetir aquellas situaciones que nos hacen sentir bien (como puede ser el éxito) y evitamos aquellas situaciones que nos hacen sentir mal (como puede ser el fracaso). El éxito aumento notablemente tu confianza y seguridad, tu autoestima y te da ánimos para continuar buscando el éxito en nuevos retos (generalmente más ambiciosos). Por el contrario, el fracaso mina tu autoestima, te llena de dudas y en muchos casos hace que asumas en menor medida nuevos retos o que estos sean más limitados. El éxito, además, genera adicción y es lo que hace progresar a nuestra sociedad (sea la ciencia, las empresas…). Cierto es que, en muchas ocasiones el exceso de éxito puede volverte arrogante, soberbio y puede ser la antesala de un gran fracaso. No obstante, prefiero correr el riesgo de tener exceso de éxito que el de tener exceso de fracaso.

Dos claves: ser muy bueno en tu profesión y gestionar bien tu marca personal

Y si quieres tener éxito a nivel profesional, a mi entender sólo necesitas 2 cosas. En primer lugar, debes ser muy bueno en tu profesión. Para ello debes formarte bien, trabajar duro y coger experiencia. En segundo lugar, gestionar bien tu marca personal. De nada sirve que seas bueno si no sabes preparar bien tu estrategia o si no eres capaz de que los demás sepan lo bueno que eres y cómo comunicarles tu propuesta de valor.

Porque al final, como decía Winston Churchill “Ni el éxito es el final ni el fracaso es fatal; lo que realmente importa es tener el coraje de continuar”.

Por cierto: Aprovecho para recordarte que el próximo 4 de febrero presento mi libro “Desmárcate” en Barcelona, Casa del Libro 19h (Rambla Catalunya 37). Estás invitad@, te ruego me confirmes asistencia aquí. Mil gracias!