construir voz propia en marca personal

#MarcaPersonal: construir voz propia y expresarse desde ella, por @Prof_EstradaMSc

Saludos cordiales, amigo lector. Heme aquí de nuevo, compartiendo contigo ideas, conceptos, valores y propuestas desde el entorno bloguero de Soymimarca, y muy feliz de poder hacerlo: sigo dando gracias por la oportunidad.

Como sabemos, la marca personal de un ser humano tiene que ver, necesariamente, con los diversos modos en que este impacta a su alrededor, a partir de sus características personales, sus desarrollos profesionales, sus comportamientos habituales y los resultados que consigue gracias a la integración y aplicación práctica de esos componentes (sea cual sea la índole de tales resultados). Todo ello adquiere matices distintivos y únicos, y nos permite diferenciarnos y destacarnos en uno u otro sentido, en la forma y medida en que conseguimos materializar y expresar lo que somos, hacemos y logramos, de forma sustancialmente diferente a como lo materializan y expresan otros seres humanos, quienes interactúan y procuran marcar también a nuestro alrededor, e inclusive a nosotros mismos; y que de hecho, lo logran (porque si pensamos de ellos tal y cual cosa, y los consideramos de este o aquel modo, es precisamente porque en algún sentido y con determinada intensidad nos han marcado).

A ese modo y modelo individual de expresión única, distintiva y diferenciadora de una marca personal, me gusta denominarlo Voz Propia.

Y al hablar de voz propia, no me refiero solamente al sentido literal del concepto (o sea, al modo de hablar y/o escribir). Porque nos expresamos de otras muchas maneras y mediante diferentes mecanismos, algunos utilizados voluntaria y conscientemente, y otros, simplemente involuntarios. Y ese conjunto de las formas en que lo hacemos, que permite que seamos identificados y reconocidos como únicos e irrepetibles, es nuestra voz de marca. Con ella comunicamos de muy diversas formas lo que somos, hacemos y logramos. Ella es el idioma de la marca personal que somos y dejamos.

Analicemos esto juntos, pues.

Todo comportamiento tuyo, si es genuino, comunica tu esencia, dice quién y cómo eres, habla de cómo haces lo que haces, y define lo que de ti puede esperarse en el contexto en que te hallas en ese momento, y posiblemente, también para el futuro. Es más: también indica mucho (y a veces todo) de lo que has sido, hecho y logrado en el pasado; o sea, integrando todo ello, deja tu marca. Todo cuanto haces expresa tu voz de persona única e irrepetible, la voz de tu marca personal, y te manifiesta a través de ella. Entonces, debes procurar que no haya la mínima posibilidad de confundirla. Debes expresarte con voz propia, siempre, siempre, siempre. Por tanto, necesitas construirla y gestionarla.

Y como te he dicho, el grado de autenticidad de tu voz propia no se refiere solo al escribir o hablar. También al ser y hacer, y a cada manifestación de ambos. Que tu expresión en todo sentido se sienta como tú, que haga sentir que ese eres tú y solo tú.

Te propongo brevemente algunos abordajes.

  • Habla como eres. La inmensa mayoría de tus interacciones sociales offline fluyen y se basan en la conversación. ¿Cómo conversar de un modo que marque la diferencia y permita identificarte inequívocamente? No hay recetas universales; la respuesta depende de diversos factores educacionales, contextuales, temporales, sociales, profesionales, entre otros, y se ha investigado y escrito mucho al respecto. Estudia, prepárate y practica, e incorpora a lo técnico tu impronta personal. Sé un conversador de excelencia y único.
  • Escribe como eres. Construir una voz propia al escribir (y saber usarla, y adecuarla sin distorsionarla ni perderla, según el tipo de texto, el momento y el contexto, entre otros factores), es todo un ímprobo trabajo, especialmente cuando hay tantas personas escribiendo sobre temas similares a los tuyos, con iguales o parecidos objetivos, en los mismos tiempos y contextos, y desde plataformas iguales o equivalentes. Pero en tanto marca personal, no te puedes permitir el lujo de dejar a la casualidad o al azar la calidad y el impacto de tu voz propia. En mi reciente trabajo Cómo usar un blog en modo branding personal, te he propuesto conceptos, métodos y ejercicios prácticos para lograrlo, contextualizados al ámbito del blogging, pero aplicables en otros varios.
  • Viste como eres. Tú eres único e irrepetible, y el modo en que te presentas en los diversos espacios en que interactúas y te relacionas, dice mucho de ti a quienes te rodean. Porque la voz de tu marca habla y se expresa también desde tu imagen física, sobre todo con eso que suelen llamar la primera impresión que causas. Cuando llegas a cada sitio que visitas, tu apariencia habla de elegancia y ajuste, o de cuidado, o de descuido, o de negligencia y dejadez, o de modernidad tendencial, o de total atención a los detalles, o, o…

Y entonces, ¿cómo hacerlo bien? Yo no soy en modo alguno conocedor técnico del tema, pero he leído y escuchado a algunos –sobre esto se produce y consume mucho contenido-; y suelen coincidir en una palabra clave, la misma que yo uso para otros diversos temas. Esa palabra, que ya te he mencionado antes, es depende (de la ocasión, de la situación, de tu físico, del clima, de la compañía, del horario, y un largo etc.; pero sobre todo, de ti, de quién eres tú y de cómo disfrutas y te sientes más cómodo y sintonizado con el entorno en cada situación).

  • Trabaja como eres. Tu forma de trabajar, en lo que sea que hagas profesionalmente, dice muchísimo de ti, y es un factor crítico de tu marca personal. Por tanto, no tienes otra opción que hacer coincidir el grito de tu voz propia con lo que quieres que sea escuchado y asumido sobre tu ser y hacer laboral/profesional.

¿Quieres ser considerado como serio, dedicado, riguroso, estricto, colaborador, innovador, productivo? Pues que tu voz (la expresión de tu marca) lo grite cuando estés trabajando. Que al verte en acción, y/o al ver y comparar varias muestras de trabajo tuyas y de otras personas, no quede otro remedio que decir de ti: esto lo hizo Fulano, esa tremenda  calidad es solo suya. Solo él lo hace así.

  • Relaciónate como eres. Como lo he expresado en otros momentos, solo puedes marcar en contacto con personas. Únicamente ellas pueden recibir, analizar y valorar el impacto de lo que tú eres, haces y logras, y tomar cualquier tipo de decisión que te afecte en uno u otro sentido, a partir de ello. Entonces, tu calidad relacional es crítica para tu marca personal, y en ella debería expresarse siempre lo mejor de ti mismo.

Sucede que la base de las relaciones humanas es, esencialmente, la confianza existente entre los actores, que solo puede ganarse convirtiéndose en alguien confiable y manteniendo con los hechos tal condición. Esa dinámica evolutiva confiabilidad/confianza pasa por tu autenticidad; por el modo que que tus actos dicen a quienes te rodean: mírenme, este soy yo, sin dobleces, honesto, sincero, honrado, coherente y ético. Lo que pienso lo digo, y lo que digo lo hago. Y como pueden comprobar cada día, no hay razones para esperar de mí otra cosa que no sea siempre la verdad. Esa, tu voz propia, la de tu ser confiable, se expresa como el modo en que  haces siempre lo que dices que harás, y te convierte en alguien en quien se confía, porque eres confiable y así te proyectas y actúas. Todo lo cual, por supuesto, te identifica y define para bien a los ojos de tu entorno.

Estos son algunos abordajes, muy generales, en función del tema que estamos tratando: cómo diferenciarte como marca personal desde la construcción y expresión de tu voz propia. ¡Pero hay otras muchas posibilidades!

Y te las resumo: vive, sé y compórtate como eres de verdad, como te definen los principios y valores que de diversos modos, en distintos momentos y etapas, han sido incorporados a tu ser, asumidos, consolidados y practicados mediante actitudes y conductas a través de tu trayecto vivencial; y no solo como digan las normas o lo dicten las circunstancias ni te obligue la coyuntura para “encajar” o “pegar” o “funcionar”.

Hay otro elemento muy importante en términos de estrategia y branding personal: nunca olvides que tu voz no solo debe expresarte como eres hoy, sino cómo quieres ser en el futuro que has visionado y por cuya materialización trabajas. El branding personal funciona trabajando sobre lo que hay e incorporando, integrando y desarrollando lo que aún no está. Y ello supone un proceso con abordajes constructivos, que entre otros temas, abarca tu voz propia, que se irá desarrollando y creciendo en la medida que lo hagas tú. Pero siempre, siempre, siempre, desde la autenticidad de tu ser como persona.

Y si yo fuera tú, en este punto le preguntaría al autor de este post lo siguiente:

Pero entonces, si no debo seguir pautas y el contexto las dicta, ¿cómo puedo impactar de forma positiva y perdurable?  

Porque a fin de cuentas, ¡necesitas funcionar en el contexto, puesto que en él vives y marcas! ¿Verdad?

Y como ya hemos visto, eso no funciona desde la actuación de personajes. Para ser realmente tú, hacer como tú eres, y marcar desde quien eres, necesitas ser tú. Genuino. Honesto. Único. Inconfundible. Y la única manera de marcar positiva y sistemáticamente como marca, y convertir esa marca en perdurable, es hacerlo en contacto directo y frecuente con otros seres humanos; y tal contacto tiene necesariamente que producirse en los contextos determinados y específicos en los cuales tú y ellos suelen participar e interactuar. Esos mismos contextos que suelen dictar las normas que yo, aparentemente, te estoy invitando a no seguir.

Pues resulta que sí se puede; hay un “secreto”, y diversos mecanismos para practicarlo.

El secreto, la clave, es cultivar y desarrollar ese ser y hacer, de tal modo que resulte totalmente pertinente y funcional en los diferentes contextos en que marcas e impactas, y al mismo tiempo, absolutamente auténtico. Que todos te perciban y sientan como funcional, pertinente, útil, importante y necesario, pero que nadie pueda acoger ni de lejos en su mente la idea de que interpretas un papel. Que toda persona con quien interactúes, perciba, sienta y sepa que ese humano que tan bien funciona, eres tú, y que la voz que escucha en todo momento y circunstancia es tu propia voz.

Conseguir esto es posible, pero no sencillo: lleva mucho trabajo. Porque pasa, entre otras cosas, por desarrollar un grupo de hábitos conductuales clave, de tal modo que al practicarlos fluyan de forma natural, que ni siquiera te des cuenta de que los practicas. Que pasen a ser parte de ti, que constituyan los matices de tu voz propia. Que se conviertan en ingredientes genuinos de tu naturaleza y signos distintivos de tu marca personal, aunque no sean originalmente tuyos ni hayan nacido en ti.

Como muy bien nos dejó dicho Aristóteles, “somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto; es un hábito”.

Veamos algunas opciones para lograrlo, las cuales te propongo en un orden que puedes variar según te interese, convenga y funcione: que no todos los contextos son iguales, ni nosotros tampoco.

1- Investiga sistemáticamente tus posibles entornos de incidencia, y analiza tu competencia actual para impactarlo:

Busca y/o genera respuestas a preguntas como estas: ¿Qué hace falta ahí afuera, en mi contexto habitual y natural de incidencia y relación? ¿Qué tipo, calidad y cantidad de valor se requiere? ¿Qué puedo yo aportar como soy/estoy hoy, y qué cambios debo hacer para acercar mi potencial de aporte al máximo esperado/deseado?  ¿Y cómo puedo manejar equilibradamente mi proceso transformador, combinando la estabilidad del aporte actual con la necesidad del cambio para potenciar los aportes futuros, y al mismo tiempo, logrando que mi voz propia me proyecte como actor y factor transformacional?

2- Observa y diagnostica:

Evidentemente, hay mucho que ver, analizar y aprender a tu alrededor. Y tu proceso de observación debe ser gestionado y muy bien orientado a objetivos y prioridades, nunca espontáneo ni casual. ¿Qué buscas? ¿Qué necesitas aprender exactamente? ¿Cómo se hace eso allí? ¿En quiénes de los que te rodean, tales prácticas son mejores y más frecuentes? ¿Cómo lo hacen? ¿Qué consiguen al hacerlo? ¿Qué tanto y cómo funcionan esas mejores prácticas en el contexto, o lo que es lo mismo, cuáles son allí los factores críticos de éxito? ¿Cómo esas personas han llegado a ser y dejar las marcas que son y dejan? ¿Y cuáles de sus métodos y mejores prácticas subyacentes (las que no ves, pero culturalmente se sabe que lo hacen) y también de las visibles, funcionarían para ti, en el sentido de poder aplicarlas y enriquecerlas sin dejar de ser tú la persona diferente a ellos que eres? Y sobre todo, ¿cómo podrías incorporar con tu sello, tu impronta, tu unicidad y autenticidad, lo mejor de esas prácticas a tus propios desempeños?

Porque no es malo en absoluto aprender de los mejores, ni trasladar sus buenos ejemplos a nuestra conducta. ¡Al contrario! Lo malo es hacerlo desde una imitación servil, de forma mimética y además ostensible, buscando o procurando que ellos se percaten de que les imitas, y a partir de ello, “te tomen en cuenta”. Porque además (y esto es muy importante): a los referentes verdaderamente buenos y auténticos, no les gusta ni les funciona eso. Comparten de forma genuina y sencilla lo que son, hacen y logran, y hasta te ayudan a implementarlo en tu praxis hasta donde te funcione a ti, sin necesidad de que te conviertas en su seguidor forzado y menos en su imitador consuetudinario. Simplemente, les gusta ayudar, y disfrutan hacerlo.

En Pasión por la Excelencia (un clásico gerencial de los 80) cierto señor nombrado Tom Peters nos hablaba del síndrome del NIA (No Inventado Aquí, refiriéndolo a forzar la entrada y asunción de prácticas ajenas), y explicaba desde estudios de caso sus negativas consecuencias en un contexto temático de cambio organizacional.  Y resulta plenamente válida la extrapolación del concepto al tema que aquí estoy manejando contigo. Cuando se intenta forzar la inserción en la conducta humana de una característica o comportamiento que evidentemente, por las razones que sea, no encaja ni funciona, pues adivina qué… no encaja ni funciona. Lo que no es auténtico, tarde o temprano grita. Entonces, hay que trabajar duro para aprenderlo, aprehenderlo, incorporarlo, enriquecerlo, diferenciarlo y signarlo con nuestra impronta y marca, de un modo tal que llegue a convertirse en propio y a sentirse auténtico.

3- Estudia permanentemente tus temas:

Nada puede hacerte marcar mejor que combinar al máximo nivel posible tu mejor ser con tu mejor saber y saber hacer, y expresar en tu praxis la sinergia resultante. Entonces, además de cultivar permanentemente lo mejor de tu ser humano, debes hacer lo propio con tu profesionalidad, y demostrar que creces a diario y que aportas cada día más valor.  Pero cuidado: no se trata de que lo digas tú, aunque sepas que así está sucediendo.  No hagas autobombo. Que lo digan quienes reciben los beneficios de tu contribución, y si no lo dicen, no importa; ya lo harán, ellos u otros. Lo que debe  importarte es aportar, seguir aportando, y continuar creciendo y marcando en el proceso. El mejor modo en que puede expresarse y proyectarte tu voz propia en este tema, es el silencio consciente y tranquilo.

4- Ubícate:

¿Te suena el famoso refrán “donde fueres, haz lo que vieres”? Pues suele funcionar; la sabiduría popular no se equivoca. Entonces, aplícalo: pero ojo, no hasta los extremos del mimetismo mecánico ni automático. Porque no todo lo que vieres donde fueres,  resultará necesariamente funcional ni válido para ti, en términos de tus principios, valores e ideales, ni de las buenas prácticas personales/profesionales que te han convertido en la positiva marca que eres y dejas hoy. Conviene entonces que regreses a lo propuesto algunos párrafos atrás, en cuanto a investigar y diagnosticar sistemáticamente tu entorno se refiere. Porque vives y marcas en él, pero él no tiene que definirte. Te defines tú.

5- Retroaliméntate con discreción:

Bajo ninguna circunstancia permitas que alguien “poderoso” en tu espacio piense que buscas su aprobación o que intentas halagarle o ganártelo preguntándole si “vas bien”.  Haz ese tipo de pregunta cuando realmente necesites tal feedback, y con un enfoque temático y marco temporal específico, y solo a las personas que hayas identificado como adecuadas por combinar en alto grado elevada competencia profesional y gran calidad humana. De ese modo te harás respetar de todos: de ellos, porque notarán tu interés genuino en aprender, crecer y aportar, y querrán estimularte y apoyarte; y de los demás, porque percibirán tu crecimiento logrado sin recurrir a argucias relacionales, y se beneficiarán de tu creciente nivel de contribución. Y por supuesto, prepárate también para las negatividades y sus múltiples manifestaciones: de todo hay en la viña del Señor. Manéjate y maniobra con cuidado entre esas aguas: que tu voz propia te exprese y proyecte como alguien que acepta y recibe lo mejor que le dan, pero tolera tranquilo las mediocridades, sin sufrirlas, más bien procurando ayudar a sus promotores a superarse y crecer.

Y entre otros muchos elementos que pueden quedar en el tintero, puedo sugerirte estos otros: participa en todo cuanto puedas, relaciónate bien y gánate la confianza más genuina, colabora en cuanto te sea posible, y contribuye al máximo de tus posibilidades. Y cuando llegues a ser tú el de las mejores prácticas a aprender, pues compártelas y enséñalas del modo en que los mejores lo hicieron contigo cuanto te tocó aprender. O mejor aún, si es posible. Porque en este proceso habrás crecido, y posiblemente superado los mejores desempeños de tus predecesores.  Tu marca personal será la referencia (o una de ellas), y se expresará en  una voz propia de referencia.

Hasta aquí por esta vez las sugerencias. Hay otras muchas posibles, pero pienso que cada quien puede y debe descubrir sus propios trayectos constructivos de voz propia, y los descubrirá con su esfuerzo y recursos en función del momento, contexto, situación y proyección de su marca personal.

Seguramente has notado que en un par de momentos te invito al equilibrio, ¿verdad? Te sugiero tal cosa, pero no hasta tal extremo: estaba seguro de que lo notarías. Y es que la gestión efectiva de una marca personal es, necesariamente, un tema de equilibrios dinámicos, tanto como lo es la vida misma.  Coexistimos en equilibrio (o procurándolo) con otros seres humanos, en contextos que procuran equilibrios con otros contextos, aún inmersos en cambios tan frecuentes y profundos como los actuales; entonces, es importante marcar de forma equilibrada para funcionar, y que nuestra marca personal funcione y marque como lo demandan momento y contexto. Para ser pertinentes y que el valor que aportemos sea válido, utilizable y viable; y de tal modo, realizarnos a nivel personal, profesional y social/relacional.

Y ese debe ser nuestro norte de marca. Al menos, mientras no estemos en condiciones de romper con todo y refundar las reglas (a lo Steve Jobs, a lo Tom Peters, a lo Gabriel García Márquez, a lo Michael Jackson, a lo Diego Armando Maradona, a lo Antonio Gades, a lo Michael Jordan, a lo Charles Aznavour, a lo Javier Sotomayor, a lo Stephen Covey, a lo Roger Federer, a lo Cassius Clay, a lo Lola Flores, a lo Serena Williams, a lo Benny Moré, a lo Leo Messi, a lo Usain Bolt, a lo Pablo Neruda, a lo Garry Kasparov… por ejemplo).

Y como fácilmente notarás al revisar los links que te propongo, de cada uno de ellos, hay solo uno; pero cada uno de ellos trabajó muy duro y se preparó de forma consistente para ser lo que fue, lo que es, y/o lo que nos ha legado; integrando en su praxis aquello de lo que les dotó Madre Natura, con los múltiples aprendizajes conceptuales, metodológicos y prácticos (de índole personal y profesional) que mediante mucho trabajo duro debieron incorporar, desarrollar y convertir en rutinas de excelencia; y como parte de todo ello, gestionar y proyectarse desde la voz propia que construyeron y a través de la cual se han expresado o aún se expresan y nos marcan, en tanto marcas personales.

Y a ello te invito. Pues de eso se trata, precisamente, el mejor branding personal.  ¡Un gran abrazo!

Imagen: Lifeofpix.com

Vladimir Estrada
Docente desde 1984 (32 años de carrera). Profesor universitario desde hace 22 años, en las áreas de Administración, Educación, Psicología Organizacional y Comunicación Corporativa, a nivel de grado, postgrado y educación continuada. Consultor gerencial, académico y político. Asesor de Branding Personal. Comunicador. Trabajo como docente para la Universidad ISA (Santiago de los Caballeros), donde imparto desde 2012 la materia Comportamiento Organizacional. Asesoro y evalúo Trabajos de Grado, Monográficos, Tesinas y Proyectos hasta el nivel de Maestría, y corrijo textos diversos en el ámbito organizacional y académico.
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