Credulidad y marca personal, soymimarca personal branding

Credulidad y marca personal, por @jordicollell

Con respecto a la credulidad, el periodista Carles Capdevila del diario Ara citaba hace unos días este pensamiento de Antonio GramsciEl viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”. Me lo recordaba una buena amiga, que intentaba consolarme en momentos bajos, en un Whatsapp. Y aunque se trate de una cita antigua, su autor murió, hace casi un siglo, sigue estando de rabiosa actualidad. Nuestro mundo está plagado de monstruos, de personas o situaciones, que estas impregnadas de un sinsentido por lo menos aparente.

Credulidad y marca personal

La credulidad es uno de estos monstruos que ha anidado de manera permanente en nuestro entorno. Me refiero a esta tendencia a creer todo o casi todo lo que se cuenta sin aplicar el más mínimo pensamiento crítico. Desde las más absurdas chismerías hasta las teorías que nos explican como estar conectados con el universo.

Desde hace ya muchos años estamos viviendo momentos de cambio tanto a nivel social, cultural y tecnológico como a nivel personal. Vivimos en un frenesí constante en el que el corto plazo, la instantaneidad, el temor a que el tiempo pase y perdamos oportunidades únicas prima sobre cualquier otro razonamiento.

Obsesión por lo inmediato

Todo lo que no se obtiene y, además, de manera rápida nos pone en un estado de frustración y desasosiego que nos hace actuar, en muchas ocasiones, de manera poco reflexiva y alejada de los principios que acostumbrábamos transmitir, de manera que hasta nosotros mismos quedamos desconcertados y necesitamos encontrar algo que nos justifique para no enloquecer. Damos saltos hacia delante intentando borrar el pasado para reinventarnos y dotar así de sentido a nuestros actos que en otras ocasiones nos hubieran parecido descabellados. Cuando buscamos referentes que nos ayuden a nuestra reflexión, no los encontramos porque el cambio no está socialmente digerido, pero sí aparecen teorías a granel que sin base alguna prometen consolar nuestro desasosiego.   Y es aquí cuando la credulidad hace mella.

¿Nada pasa por casualidad?

Una creencia muy arraigada es  la del que nada pasa por casualidad. Esto permite dejarnos llevar a través de nuestras emociones y sentimientos para vivir al día y disfrutar. De mi post anterior sobre Felicidad y Marca personal, una de las frases que se ha repetido en redes sociales es tienes que vivir el presente, déjate fluir o lo lamentarás cuando no era el objeto principal de  artículo.  Vivir el presente sí pero ¿a costa de qué? ¿Sigue teniendo algún valor la coherencia de nuestros actos? ¿Somos una  marionetas cuyos hilos están fuera de nuestro control? ¿Podemos tener un papel proactivo en nuestra vida?

El gran olvidado, el entorno

También es de uso frecuente el poner por delante nuestros sentimientos y nuestros deseos tomando en poca consideración nuestro entorno. Primero eres tú, debes ser fiel a lo que sientes y actuar en consecuencia. Los sentimientos y los deseos se mueven a corto plazo, la vida es muy larga y lo que le da sentido es el proyecto personal. Por muy placenteros que sean nuestros deseos y sentimientos, ¿están de acuerdo con aquello que realmente nos interesa? ¿son coherentes con nuestra trayectoria hasta el momento presente? ¿qué estamos dispuestos a lanzar por la borda para poderlos seguir disfrutando? ¿podemos lamentarlo en el futuro? ¿Tiene sentido la renuncia?

La credulidad comienza por el autoengaño

La credulidad comienza por el autoengaño, por la falta de sentido crítico con uno mismo y el dejarse llevar estrictamente por las sensaciones. Es evidente que hemos de dejarnos fluir, que es imprescindible que nos escuchemos y no cerremos los ojos a nuestros sentimientos pero si no aplicamos nuestro sentido crítico podemos acabar viviendo en una falacia. Y hacernos daño y hacerlo a los demás.

Marca personal, el antídoto

La marca personal es un antídoto contra la credulidad, más que la marca en sí, el proceso que nos lleva a su gestión: el personal branding. Nuestro referente más inmediato y fundamental es aquellos que nos da sentido en la vida y que se refleja en el redactado de misión, visión y valores personales que siempre trabajamos en la gestión de nuestra marca. Es el filtro necesario para tomar decisiones potentes y coherentes.

En tiempos de cambio, en situaciones personales que nos lleva a la inestabilidad el recurrir a nuestros principios y, si no los tenemos formulados, a buscar la coherencia con lo que ha sido nuestra vida hasta el momento. Y todo ello nos ayudará a tener una perspectiva de la situación que nos impulsará al cambio si lo consideramos necesario.

Como decía Ignacio de Loyola, en tiempos de desasosiego no hacer mudanzas, y si tenemos que hacerlas, que sean producto de una reflexión personal auténtica y no por creernos lo que se repite en nuestro entorno.

Si así lo hacemos dejaremos una marca personal profunda.

Imagen: De la fábula de Esopo “El zorro y el cuervo”. Wikimedia Commons

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