Los embajadores de marca no se crean: se ganan, por @jordicollell

El pasado domingo me sorprendió un artículo de Jordi Goula en el suplemento Dinero de La Vanguardia en el que hablaba de los embajadores de marca. Goula preguntaba en el título “Para su empresa ¿ya tiene embajadores de marca?” y añadía “ los empleados motivados son los mejores prescriptores en las redes sociales para atraer más talento a la empresa” y para ahondar en la respuesta contaba con la colaboración de miembros del equipo de human capital de Deloitte.

Hemos hablado mucho de los embajadores, se habla mucho en la red y se seguirá hablando porque el tema es interesante y goloso. Para cualquier empresa que se hable bien de ella es siempre importante, si quien lo hace es un empleado pues todavía mejor dado el elevado índice de confianza con que los colaboradores cuentan a nivel social y si además sale gratis o casi gratis pues miel sobre hojuelas. En el artículo que antes comentaba se explica que para que esto ocurra deben darse algunas condiciones la más importante de las cuales es que los empleados deben estar satisfechos. Un empleado insatisfecho nunca hablará bien de su empresa.

Medir la satisfacción de los empleados no es una tarea fácil porque depende de la percepción individual. Un empleado está satisfecho si sus expectativas están alineadas con lo que recibe por parte de la empresa y aunque pueda parecer un tema muy clásico la verdad es que está de rigurosa actualidad.

No se convierte un empleado en embajador de marca a través de un curso, ni tampoco en sesiones de concienciación y mucho menos poniendo precio a su producción en redes sociales si no que es un trabajo de marketing interno a través del cual se tiene que seducir a los empleados, fidelizarles y ayudar a posicionarles según sus expectativas. Al final del proceso el empleado demuestra su satisfacción a través de su compromiso con la compañía dando lo mejor de si y hablando bien de ella a través de todos los medios que están a su alcance, entre ellos las redes sociales. La empresa que quiera tener embajadores entre sus empleados tiene que ganárselo a pulso y por supuesto tiene que ser capaz de dar para poder recibir.

Los negocios en la vida funcionan cuando todas las partes que intervienen salen ganando y cuando los empleados ven que su cuenta de resultados se salda con beneficios se sienten orgullosos de formar parte de su empresa y lo difunden de manera natural. Y así la empresa es capaz de atraer y retener el talento que necesita para poder seguir creciendo y los clientes están más satisfechos porque ven que sus interlocutores están motivados para dar las respuestas correctas a sus necesidades. Los embajadores de marca son la punta del iceberg.

Imagen: freepik

Jordi Collell
Asesor de marca personal y socio de Soymimarca / Profesor Asociado en la Facultad de Comunicación Blanquerna (URL) y Director del Posgrado en Personal Branding en la Facultad de Comunicación Blanquerna (URL) / Economista (UAB).  / PDD & MBA (IESE Business School & The University of Chicago). / Coach titulado (University of Texas, Dallas). Miembro de AECOP. / Miembro certificado de la International Coach Federation ( Associate Certified Coach). / 25 años CFO,CEO. Co fundador del Grupo Sintax Logistica.

www.personalbrandingquemarca.com
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