Empleados influyentes: el nuevo paradigma en la empresa, por @jordicollell

Las empresas son un reflejo de la sociedad . Globalización y gestión de la diversidad son características del mundo en que vivimos y también lo son de las corporaciones. El entorno social y el empresarial se alimentan mutuamente, el mundo no sería como es si no fuera por las empresas que lo han modelado a través de sus prácticas y estas no tendrían cabida en una sociedad que no fuera capaz de adaptarse.

Nuevos entornos físicos y organizativos implican nuevas prácticas, la incorporación de las tecnologías de la información ha cambiado el mundo y ha democratizado el contacto entre personas hasta extremos que hace cuatro lustros formaban parte del imaginario de la ciencia ficción.

Las redes sociales han acercado el intercambio de experiencias, información y conversaciones entre personas para intercambiar información o simplemente para relacionarse, porque lo que antes se hacía única y exclusivamente en el espacio físico ahora se hace también en el virtual que lo enriquece y complementa pero no lo sustituye.

Dentro de las grandes empresas conviven e interactúan diversas generaciones que necesitan no sólo comunicarse sino interactuar y crear conjuntamente cultura, conocimiento así como riqueza para sus accionistas. Si en el mundo el intercambio se realiza a través de las redes sociales en las empresas se ha replicado el modelo con la creación de las redes sociales corporativas.

Las redes sociales corporativas son entornos que reúnen las características de las redes sociales que todos conocemos y facilitan conversaciones, visualización de perfiles, microblogging, feeds, intercambio de documentación y que están especialmente diseñados para que los empleados puedan comunicarse entre si de manera más ágil que la tradicional como son las reuniones y el propio correo electrónico.

Las redes sociales corporativas tienden a convertir en normal dentro de las empresas lo que a nivel social ya lo es.

Para que las redes sociales corporativas funcionen con fluidez y puedan ser útiles se necesitan cambios culturales importantes en la gestión de las personas. De nada sirven nuevos entornos si se aplican métodos de trabajo antiguos. Los usuarios deben estar preparados y formados para participar en entornos que facilitan la colaboración y mejoran el rendimiento ya que aumentan la motivación y refuerzan su vinculación con la cultura de la empresa.

Los entornos sociales corporativos son también plataformas de colaboración que permiten trabajar de manera autónoma en base a resultados sin tener el encorsetamiento de horarios y tiempos de presencia estériles y para ello las personas deben tener la capacidad de coordinar sus objetivos personales con los de la organización, saber comunicar en el sentido más amplio del término y ganarse la confianza de sus interlocutores. Se necesitan empleados capaces de gestionar su marca personal de manera que se conviertan en embajadores de sus departamentos y de los proyectos corporativos en el interior de la organización, capaces de ejercer influencia a todos los niveles para lograr los objetivos propuestos, personas en definitiva conocidas, reconocidas, memorables e influyentes. Es el nuevo paradigma del liderazgo.

Sin la gestión de la marca personal y profesional de los empleados las redes sociales corporativas difícilmente lograrán sus objetivos.

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