Hemisferios cerebrales y marca personal, por @francescsegar

Si uno observa una maqueta de un cerebro humano (o bien uno real) es obvio que los dos hemisferios están separados completamente, excepto por un punto: el Cuerpo Calloso. Esta increíble formación cerebral es un brutal enmarañado de cables formado por unas 300mil fibras de axón. Lo más sorprendente es que este cuerpo calloso “solo” tiene una función: transportar orgánulos, sustancias y el pertinente impulso nervioso entre neuronas. Por tanto, podríamos decir (entre muchas muchas… muchas comillas) que solo sirve de conexión entre dos cerebros. Dos cerebros, trabajando conjuntamente y complementándose.
Dos cerebros que son dos mundos. Cada uno procesa la información de manera muy diferente, piensan de manera diferente, se interesan por cosas diferentes e incluso algún atrevido psicólogo podría llegar a afirmar que dentro de nuestra cabecita, conviven dos personalidades totalmente diferentes, cooperando para intentar entender el mundo que les rodea y sobrevivir en él. (¡Vaya! No me extraña que seamos seres sociales, si la cooperación está en nuestra misma esencia como individuos… ¿Por qué nos empeñaremos en ir siempre en contra?)

Quiero contarte aquí y ahora, cuáles pueden ser las relaciones entre cada hemisferio y cuál es su aportación a un proceso de marca personal. Ahí va:

Hemisferio derecho y marca personal

El hemisferio derecho está preocupado por el presente. Vive el ahora. Capta la información de forma global del momento exacto y lo absorbe como una esponja. Capta toda la información disponible a través de todos los canales de entrada a su disposición (sentidos). Capta el aroma, el sonido, el tacto, la luz, el ruido, pero no los procesa por separado, los integra en una descripción global y conjunta.

Es el hemisferio de la creatividad, del pensamiento convergente, de la intuición, de los “Eureka”. Sin duda, el hemisferio más divertido.

Usarás este cerebro (o hemisferio) en tu marca personal para:

Descubrir cuál es aquella tarea con la que fluyes, tu pasión. Aquello que estás haciendo y te hace olvidar el reloj. Eso que centra toda tu atención y sabes que haces muy bien.

Descubrir qué es lo que puedes aportar al mundo que sea único, insustituible, raro, excelente y extremadamente valioso.

Pensar en la estrategia de marca personal en su conjunto. Entender cuál es tu proyecto vital y a que quieres dedicar tu vida entera (de verdad).

Crear vínculos empáticos con tu público objetivo y con aquellos que entran en contacto con el mensaje que estás lanzando.

Encontrar el impulso de ilusión, descaro e irresponsabilidad necesario para empezar hoy mismo con tu marca personal.

Entender tu contexto profesional y personal de una manera global y hacerse una idea de lo que puede o no suceder. Crearse impresiones y generar intuiciones sobre cómo deberemos actuar en ellos.

Ser irreverente, no conformista, querer cambiar el statu quo.

Querer pasar más tiempo con tu familia, amigos y aprender a disfrutar de la vida (toda completa, no solo de viernes a domingo).

Hemisferio izquierdo y marca personal

El hemisferio izquierdo se centra en el pasado y en el futuro. Organiza el momento y lo mezcla con la memoria de lo que nos ha sucedido antes y prevé aquello que nos puede suceder después.

Es el hemisferio de la planificación, de los detalles, del lenguaje, de la exactitud, de la veracidad. Es como el abuelo/a experimentado que, atento a lo que te sucede, espera el momento de soltarte un: “¡Ves, te lo dije!”

Usarás este cerebro (o hemisferio) en tu marca personal para:

Autoreconocer tus creencias, valores, aptitudes y actitudes, para definirte mejor a ti mismo. Hacerlo de una manera ordenada, por jerarquía y para que sean la referencia en todas tus acciones. Eso es conocerte a ti mismo, de una manera organizada, operativa.

Marcarse los objetivos reales de tu plan de marca personal

Seguir las normas en Twitter, LinkedIn, en tu blog…

Formarte para ser el mejor en tu sector. Aprender, leer, ser constante en tu trabajo.

Organizarte para ser los más productivo posible en el menor tiempo posible. Planificar tu agenda y tus prioridades.

Decidir qué ropa ponerte para esa reunión tan importante, porque sabes que la ropa transmite y por eso no vas a escoger un disfraz de Súper Mario (a menos que te dediques a la fontanería, podría ser memorable).

No ponerte a cantar porque estas feliz, en un evento de networking de tu sector. Seguir las normas sociales. Esas normas no escritas.

Usar el refranero para justificar una situación propia o ajena, un comportamiento que no te ha gustado o algo que ha sucedido y que no has podido controlar.

Tener miedo a las consecuencias de una crisis de reputación y prever cómo reparar sus daños.

Reconocer las herramientas que vas a usar para tu estrategia de marca personal. Darles un objetivo a cada una y un uso específico.

Ser consciente de que hay que pagar facturas.

Bueno, esto, por supuesto es solo una aproximación a todas las relaciones posibles que existen entre los hemisferios y la marca personal. Deben existir miles, o millones, porque el personal branding es en sí misma, una experiencia humana completa. Pero a partir de estas pocas, dime: ¿Te animas a usar tu cerebro y empezar con tu marca personal?

4 comentarios
  1. francescsegarra
    francescsegarra Dice:

    ¡ Muchas gracias por tu valoración tan positiva María ! Si ha aportado valor para ti, el propósito por lo que lo escribí está cumplido. Feliz lunes.

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    • francescsegarra
      francescsegarra Dice:

      ¡Gracias Xavier! Me alegra mucho que este texto haya aportado valor en tu camino.
      Feliz 2017 a ti también. Te deseo un año lleno de éxitos. Gracias por tu compromiso y por tu atención.
      ¡Seguimos!

      Responder

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