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Docentes y #MarcaPersonal: ¿agua y aceite?, por @jordicollell

Si un colectivo necesita ser conocido, reconocido, recordado y tenido en cuenta es el los docentes.

Hablar de docentes es referirse a un colectivo heterogéneo que va desde la educación infantil a la universitaria, que abarca un arco de edades de los alumnos de más veinte años y unos momentos vitales van desde la enseñanza de los hábitos básicos personales y sociales hasta la elaboración de una tesis doctoral.

Marca personal y docencia son palabras que suenan a agua y aceite, parece que son poco miscibles si no es a través de una hábil emulsión que pocas veces se produce y que no suscita demasiado interés. Y si hay un colectivo que deja marca en el corazón de los demás de manera destacada sobre el resto es el docente.

Los profesores somos profesionales de la enseñanza que transmitimos conocimientos, técnicas, hábitos y valores a nivel general o específico dependiendo de cual sea nuestro ámbito de actuación. Educamos personas y formamos profesionales.

Ser profesor va unido a una institución que nos cobija, ya sea un colegio, un instituto o una facultad. A nivel social la institución es la que cobra protagonismo y a los profesores el valor se les supone dado que se produce una traslación de confianza por parte de los alumnos, las familias y la sociedad en general.

En los tiempos que corren, ¿tiene sentido que los docentes tanto  a nivel individual como colectivo puedan no plantearse la gestión de su marca personal? ¿Para qué le sirve a un docente gestionar su marca personal?

La respuesta a la primera pregunta es obvia, no tiene sentido que los docentes ignoren la gestión de su marca personal. Si hay un colectivo cuya percepción social ha cambiado en las últimas décadas es el los docentes, de ser una profesión de prestigio social ha pasado a ser un servicio público o privado que facilita el acceso al derecho a la educación que tenemos todas las personas. Y no es una cuestión de matiz ya que si antes era un colectivo poco contestado en circunstancias normales  ahora, como muchos otros colectivos profesionales, está sujeto a la crítica constante y no siempre objetiva por parte de sus usuarios. Que los docentes gestionen su marca personal es el primer paso para recuperar el prestigio social perdido.

Si no nos ven no existimos, que no se nos olvide

Internet y las redes sociales permiten un diálogo de persona a persona que complementa y enriquece el que podemos tener en el mundo “real”. La gestión de su marca personal ayuda a acercar a los docentes a su público objetivo: alumnos, familias, instituciones, escuelas, facultades y a la sociedad en general.

Desde la perspectiva de las instituciones educativas tener docentes con una marca personal fuerte también las fortalece ya que de ellos depende su prestigio y el logro de sus objetivos pedagógicos. De poco sirve un ideario si no hay alguien que lo ponga en práctica y que lo complemente con las aportaciones derivadas de su campo de conocimiento. Y si la institución es privada su continuidad, por regla general, viene determinada por los alumnos y familias que la escogen por lo que  si sus docentes se convierten en sus primeros embajadores el proceso comunicación y la elección se fluidifica y simplifica.

En el ámbito docente, como en todos los ámbitos profesionales, el anonimato es la etiqueta que marca la fecha de caducidad. Si no nos ven no existimos, que no se nos olvide.