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Si dejas marca es por los demás, por @jordicollell

Las personas podemos elegir, y es una facultad exclusivamente nuestra. Y me refiero a Elegir en mayúsculas no a las pequeñas decisiones cotidianas que aplicando criterios objetivables podrían ser tomadas de manera mucho más precisa por una máquina si no a las decisiones trascendentales. Nuestro poder de decisión es tan elevado que hasta podemos convertirnos en cosas, en artefactos o en monigotes.

Desde que nacemos dejamos marca

Todo esto viene a cuento por que esta semana con los amigos Andrés Pérez Ortega y Pablo Adán nos hemos propuesto aclarar el concepto de lo que es la marca personal, que es una de las únicas cosas sobre las que no podemos elegir. Nos guste o no nos guste desde que nacemos dejamos marca y aunque nos empeñemos en lo contrario no podemos evitarlo.

La marca, aunque a Pablo le pueda parecer confuso, es la huella que dejamos en los demás en su expresión más literal porque es el rastro seña o vestigio que deja alguien o algo y también es una impresión profunda y duradera que son conceptos usados por la Real Academia para, entre otros, definir la palabra huella.

Si tiene sentido hablar de marca es porque existe un lugar donde dejarla, es porque los demás existen y, nos guste o no, sin ellos hablar de marca sería simplemente un sinsentido.

La cosa va tan en serio que antes de que nosotros nos conozcamos, antes de que tomemos consciencia de quienes somos, de nuestra identidad, los demás ya lo han hecho porque cuando nacemos descubrimos la presencia de los demás antes de darnos cuenta de nuestra propia presencia y esto es algo que es inherente a la condición humana. Así pues dejamos huella porque no estamos solos.

A través de los demás acabamos descubriéndonos y descubriendo el entorno que nos rodea, que llamamos el mundo y aquí llega la segunda etapa de toma de consciencia cuando nos damos cuenta de que con nuestros actos podemos cambiarlo. Dejamos marca en el mundo.

Pero para cambiar el mundo se necesita algo más que la voluntad de hacerlo, porque las buenas ideas al fin de cuentas son esto, ideas. Y es en esta instante cuando tomamos consciencia de que hemos de definir un proyecto que nos permita ejercer esta facultad transformadora y al mismo tiempo dejar un legado. Porque también nos damos cuenta que somos singulares y que tenemos un papel que cumplir y que en la medida que lo hagamos seremos felices. Dejamos marca porque tenemos un proyecto que evidentemente hemos de comunicar porque, recordemos, todo este lío se ha montado porque no estamos solos.

Cuando decimos que la marca personal no se crea estamos en lo cierto y también cuando añadimos que tampoco se destruye porque ambas cosas no están en nuestras manos, hasta después de haber muerto podemos seguir dejando huella.

En algún momento de nuestra vida tenemos la posibilidad de tomar consciencia de nuestra identidad y de la huella que hemos dejado para gestionar la que vamos a dejar en el futuro , igualmente podemos decidir no hacerlo y hasta podemos inventarnos inventarnos un personaje. Podemos escoger entre ser auténticos y ser unos artefactos o unos monigotes sabiendo que si nos decantamos por lo primero tendremos un largo recorrido y si optamos por el resto tarde o temprano se nos verá el plumero y el invento se irá a paseo porque los demás no tienen ni un pelo de tontos.

Ser auténtico, ser fiel a uno mismo, descubrir la propia identidad requiere esfuerzo y ser capaz de renunciar a vivir la vida en las seguras pero monótonas zonas de confort, es una inversión y por esto la marca personal es el arte de invertir en ti como dice el amigo Guillem Recolons.

Y hasta aquí no hemos hablado ni de redes sociales, ni de alisarnos el pelo, ni de la dimensión áurea, ni de hacernos las ingles brasileñas, que son cosas que están muy bien y que puestas en su contexto nos ayudarán a explicarnos, ya sea a través nuestro cuerpo o de nuestras palabras, pero que por sí mismas no son marca personal.

Marca Personal y Antropología en Valencia, por @PabloAdanMico

Era una asignatura pendiente. Yo llevaba años tratando de hacer algo grande con la marca personal en mi tierra, Valencia. El equipo de Soymimarca puede dar fe. Y quien la sigue la consigue. El año del PBLabDay será también el de un gran evento en torno al Personal Branding: Los próximos 17 y 18 de diciembre, en la Facultad de Filosofía, Antropología y Trabajo Social de la Universidad Católica de Valencia, se celebrará el primer evento de marca personal en Valencia, en colaboración con la Cátedra Pavasal de Liderazgo.

Os aseguro que he trabajado a conciencia para lograr una propuesta de variedad con un gran sentido global de lo que significa la marca personal.

El evento será abierto pero es recomendable inscribirse, ya que el aforo es limitado.

Contenido y ponentes

Abrirá el evento el día 17 a las 16,00 h. El Dr. D. Ginés Marco, Decano Facultad de Filosofía, Antropología y Trabajo Social, quien dará paso al inicio de las ponencias:

“Las bases antropológicas de la marca personal” D. Ramón Freixa, Consultor de Comunicación Política y Marca Personal en Latinoamérica.

Después Ami Bondia, hablará de “Marca personal para el emprendimiento y la libertad financiera”.

Paula Franco nos contará su caso personal.

El viernes 18 comenzará fuerte con Guillem Recolons quien realizará la ponencia “Marca Personal: Una propuesta de valor”

Tras Guillem una nueva ponencia: Identidades en busca de sentido en el siglo XXI” con el gran Jordi Collell.

Y después Andrés Pérez Ortega, el referente para todos de la marca personal en España, nos hablará de contenidos para aumentar tu valor de marca.

Para finalizar estas dos jornadas del evento, realizaré un resumen de propuestas clave sobre la importancia y la construcción de una marca personal.

  • Datos de la Jornada
  • Hora: De 16 a 20h (jueves 17) y de 9:30 a 14h (viernes 18)
  • Lugar: Sede San Juan y San Vicente (Jorge Juan, 18)

Agenda

17 de diciembre

– 16:00h Presentación y bienvenida:

Dr. D. Ginés Marco, Decano Facultad de Filosofía, Antropología y Trabajo Social de la Universidad Católica de Valencia.

– 16:30h Conferencia: “Las bases antropológicas de la marca personal”

Ponente: D. Ramón Freixa, Consultor de Comunicación Política y Marca Personal en Latinoamérica. www.ramonfreixa.com

Presenta: Dr. D. Ginés Marco, Decano Facultad de Filosofía, Antropología y Trabajo Social.

– 17:15 Conferencia: “Marca personal para el emprendimiento y la libertad financiera”

Ponente: Dra. Dña. Ami Bondia, Periodista especializada en Personal Branding e Inteligencia Emocional. Profesora en la U. Rey Juan Carlos y colaboradora de “Emprende” (TVE-1).

Presenta: Dra. Dña. Elisa Regadera, Periodista y profesora de la Facultad de Filosofía, Antropología y Trabajo Social de la Universidad Católica de Valencia

– 18:00h Coffee Break

– 18:30h Caso práctico: “Paula Franco”- www.paula-franco.com

Ponente: Dña. Paula Franco, Diseñadora y Empresaria.

Presenta: Dña. MªÁngeles Cubells, Consultora de Imagen Personal en Fundación COSO – Moda.

– 19:15 Mesa Redonda: El liderazgo en la Marca Personal.

Presenta y Modera: Dra. Dña. Elisa Regadera

Intervienen:

  • Dña. María Ángeles Cubells
  • Dra. Dña. Ami Bondia
  • Ramón Freixa
  • Dña. Paula Franco

18 de diciembre

– 9:30 Conferencia: “Marca Personal: Una propuesta de valor”

Ponente: D. Guillem Recolons, Personal Brander y socio de Soymimarca. Profesor de postgrado Personal Branding Blanquerna y del Posgrado en Social Media en Tecnocampus UPF.

Presenta: Dña. Marosa Montañes, Presidenta de Mujeres Periodistas del Mediterráneo.

– 10:15 Conferencia: “Identidades en busca de sentido en el siglo XXI”

Ponente: D. Jordi Collell, Personal Brander y socio de Soymimarca. Director de postgrado Blanquerna y profesor de Publicidad, RRPP y Relaciones Internacionales.

Presenta: Dña. María Bahe: Vicepresidenta Asociación Valenciana de Consultores de Imagen Pública (AVACIP). María Bahe & Co mariabahe.com

– 11:00 Coffee Break

– 11:30 Conferencia: “Cómo crear contenidos multimedia para aumentar tu valor y convertirte en un referente”

Ponente: D. Andrés Pérez Ortega, Consultor de Estrategia Personal en www.andresperezortega.com

Presenta: D. Pablo Adán, Consultor de Marca Personal, fundador de Equipo B12 y profesor de Postgrado UCV www.pabloadan.es

– 12:30 Mesa Redonda: “Imagen pública y Marca Personal en la era digital”

Presenta y modera: Dña. Marosa Montañes, Presidenta de Mujeres Periodistas del Mediterráneo.

Intervienen:

  • Dña. María Bahe
  • Jordi Collell
  • Andrés Pérez Ortega
  • Guillem Recolons

– 13:30h Conclusiones de la Jornada: D. Pablo Adán

– 13:45h Clausura a cargo del Dr. D Ginés Marco

Interesados: enviar mail

¿Hay ego bueno y ego malo?, por @guillemrecolons

A menudo defino la gestión de marca personal como el arte de invertir en uno mismo para crear valor hacia los demás. Algo de ego es bueno, pero nunca entendido como narcisismo sino como una mejora en la autoestima y un equilibrio del “buenismo” que a veces nos puede hacer pensar más en el bien ajeno que en el propio.

Hay formas de cultivar el “ego bueno” que no pasan por ser egoísta sino todo lo contrario, pasan por ser generoso. Existen multitud de perfiles fuera y dentro de la Red que basan su estrategia de comunicación y networking en anunciar contenidos y promociones propias, en pedir a los demás que difundan sus contenidos. Buscan la máxima exposición de su yo, pero no en base a la calidad natural de sus aportaciones sino en su insistencia, cercana a la pesadez. Lo mejor de estos perfiles es que jamás devuelven el favor a quien les apoya, lo que a la larga revierte en que pierden a sus prescriptores por cansancio.

El ego bueno es el de quien asiste a presentaciones, tertulias, conferencias ajenas, aprende cosas y luego las difunde atribuyendo al autor original el mérito. El ego bueno es de quien comparte en Internet contenidos de los demás, no sólo por hacerles un favor, sino porque su calidad los convertirá en unos referentes también a ellos, los distribuidores. Se puede ser un distribuidor de buenos contenidos sin la necesidad de crearlos y ganando a la vez reconocimiento profesional. Hay muchos ejemplos, pero me parece especialmente relevante el del especialista en liderazgo Manuel Gross, que gestiona el blog pensamiento imaginactivo y que día tras día selecciona los mejores contenidos en blogs especializados en liderazgo, desarrollo personal, management e innovación. El ego bueno no da resultados a corto plazo, pero sí a medio, y además se sostienen con el tiempo.

4 claves para practicar “ego” positivo

1. Una vez conozcamos nuestro territorio de competencia (territorio de marca), busquemos a los principales referentes del sector. No nos fiemos únicamente de Internet, de los índices de influencia Klout…, investiguemos en el ámbito académico y editorial.

2. El paso siguiente es seguirles de cerca, asistir a sus charlas, a sus webinars, suscribirse a su blog, a las alertas de Google con su nombre, leer sus libros. Entender qué les hace ser mejores y analizar sus propuestas de valor

3. Compartir, difundir sus contenidos de más valor dentro y fuera de la Red, siempre sin olvidarse de mencionar el autor, recomendar, prescribir. No olvidar, en redes como Twitter o Instagram, incorporar los hashtags (etiquetas) que identifican el tema del que estamos hablando.

4. Mantener coherencia y tener paciencia. El resultado, en forma de reconocimiento profesional, llegará lentamente pero permanecerá.

Para más información os invito a leer el artículo ¿Hay ego bueno? publicado pocos días por Tino Fernández en Expansión con opiniones contrastadas de profesionales como Plácido Fajardo de Leaders Trust, Alberto Bocchieri de Pedersen & Partners, José María Gasalla de Deusto Business School, Andrés Pérez Ortega y un servidor.

Foto: Google+ Creative Commons Pankuri Singh

¿Hay una burbuja 2.0?

 

Esta semana pasada tuve una conversación con Tino Fernández de Expansión sobre el efecto “overpromise” que se produce a menudo en internet con personas cuya imagen 2.0 está muy cuidada pero que luego no se corresponde con la realidad. La charla queda recogida en el artículo de Tino Eres un ‘crack’ en redes sociales pero no sabes buscar trabajo que recojo en este post y que comparto con Andrés Pérez Ortega, Cristina Villanova, Pablo Urquijo y Rafael Alcalde.

Eres un “crack” en redes sociales pero no sabes buscar trabajo

La exaltación del ‘Me gusta’ lleva a muchos de los que buscan empleo a obsesionarse por la visibilidad, por resultar simpáticos y ser populares. No basta con dominar las herramientas tecnológicas, los lenguajes y las formas, olvidando el fondo y la realidad profesional de cada uno. Dar una primera impresión falsa suele decepcionar a quien contrata. ¿Es culpa de los candidatos o de los reclutadores?

Hay que ser diferente. Debes sobresalir del gran montón de candidatos que, como tú, buscan empleo… Esa obsesión por evitar lo convencional en la búsqueda de un puesto de trabajo y dedicarte a nuevas estrategias puede dar resultado, pero también llevan a un error: empezar por la visibilidad personal antes que por la realidad profesional y la relevancia apoyada en hechos.

Hay una exaltación del ‘Me gusta’ que hace que muchos de los que buscan empleo persigan la simple popularidad, o pretendan resultar simpáticos y originales centrándolo todo en las formas y olvidando el fondo. Es lo que algunos llaman la likability.

Parece cada vez más evidente que en la red hay quien dice que sabe hacer de todo, pero no es realmente lo que dice ser. La marca personal que uno construye debe basarse en la autenticidad, porque lo que marca la diferencia es la calidad del trabajo que estás mostrando en las redes y de qué manera las utilizas. Se trata más bien de usarlas como correa de transmisión de lo que puedes hacer.

Se han puesto de moda los videocurrículos “diferentes”; hay verdaderos maestros de las redes sociales, con un dominio de la tecnología, de técnicas de expresión puramente formales que proyectan un efecto viral. En mercados como el estadounidense, algunas universidades y escuelas de negocios animan a sus alumnos futuros candidatos a un primer empleo a embarcarse en la aventura de crear portfolios online, auténticos sitios web personales cargados de originalidad e ingenio, pero que resultan también ineficaces para unos reclutadores cada vez más escépticos. Son apenas fuegos artificiales.

Andrés Pérez, consultor en posicionamiento personal, argumenta que “esta cuestión de la likability resulta estupenda para aquellas generaciones educadas en que lo importante no es aprender o estudiar, sino saber relacionarse y tener buen rollo. La base debe estar en la capacidad para hacer cosas, y en el medio de la pirámide se debe situar la forma de hacerlo. En la parte superior está la likability… Pero si se da la vuelta a la pirámide, ésta no se sostiene.

Visibilidad estéril

El número de seguidores o la popularidad que obtengas en las redes sociales posiblemente ya no sea un elemento diferenciador. Ser muy visible en el mundo 2.0 no te convierte en un buen profesional. Pérez añade que “las redes sociales son un reflejo de todo esto. Parece que todo el mundo quiere gustar y caer bien. Se multiplican los vídeos inspiradores y motivacionales, las solicitudes para apoyar cualquier causa, los niños que ganan concursos de talentos y que hacen llorar a los jurados más duros… Pero todo eso no es más que una mecanización de la likability. Sólo tienes que hacer click en un me gusta para mostrar tu sensibilidad y, sin embargo, cada día cuesta más encontrar contenido valioso y útil”.

El ‘síndrome cupcake’ adorna con cremas y siropes a candidatos que son simples como las magdalenas

El experto sostiene que “una de las cosas que pretende la likability es conseguir sintonía, que es algo distinto a la empatía, que implica entender al otro. La sintonía supone estar alineado con el otro y conectar completamente, pero para conseguir esa sintonía hay que abrirse y ser transparente, íntegro y auténtico. De lo contrario, no es posible conectar. Si quieres conseguir ese vínculo, debes mostrar tus valores y tus intereses, o de lo contrario parecerás un robot o una máquina. El problema es que al hacer eso te vuelves vulnerable”.

Andrés Pérez añade que “de pronto parece que los buenos profesionales son aquellos que son capaces de manejar las relaciones y mantener un buen clima laboral. La razón quizá se deba a que, en teoría, hay muchos profesionales capacitados pero hay muchos menos con esa cualidad de sintonizar. El problema es que tal vez lo que era un medio más para seleccionar a profesionales capacitados se ha convertido en el fin. Es mejor transmitir una imagen de buen rollo y buen talante que estar muy capacitado. Quizá también se deba a que cada día los trabajos son más rutinarios y los títulos son más irrelevantes”.

Tu popularidad en las redes sociales ya no es un elemento diferenciador

Asegura que “el fenómeno de las cupcakes es una metáfora de todo esto, porque han conseguido que un producto relativamente soso como una magdalena (estándares) se convierta en todo un hito a base de adornarlo con cremas, dulces y siropes que lo hacen muy atractivo aunque quizá sea incomible”.

soymimarca.comGuillem Recolons, socio de Soymimarca, explica que el branding personal es la herramienta ideal para resolver los problemas que provoca centrarse demasiado en la visibilidad: “Se trata de conocerte, saber cuáles son tus competencias, hacerte un modelo de negocio e identificar tu misión, visión y valores personales. Y luego puedes poner todo eso bonito y presentable para que lo conozca quien quieras que lo vea, pero no todo el mundo. Estar excesivamente presente en las redes puede ser contraproducente”.

Hay una burbuja 2.0 con hiperinflación de ‘coach’ de imagen y de redes sociales

Habría que preguntarse si los que esgrimen una marca son expertos porque están en todos los sitios o están en todos los sitios porque son expertos. El énfasis en venderse demasiado también puede ser negativo en términos de búsqueda de empleo o para atraer a un reclutador, porque el exceso de publicidad suele predecir un cierto carácter narcisista.

Sólo Imagen

Recolons se refiere además a una burbuja 2.0 en la que hay una hiperinflación de coach de imagen y de redes “obsesionados con preparar mucho a las personas para presentaciones, pero sin dedicarse demasiado al coaching interno. Hay que recordar siempre que tu entrevista de trabajo debe ser acorde con la presentación que has hecho”.

Andrés Pérez explica que “los expertos en marca personal suelen diferenciar entre los estándares y el estilo. Las competencias se refieren a la capacidad de hacer las cosas. Los estándares tienen que ver con la forma en la que haces las cosas. Estilo es la forma en que te relacionas con la gente. Lo primero se refiere a aspectos objetivos y medibles y lo segundo a los emocionales y sentimentales. Por ejemplo, el Dr. House tiene altos estándares pero un estilo deplorable. Esa likability de la que estamos hablando trata de centrarse en conseguir un estilo adecuado. Se trata de algo lógico cuando hay muchos profesionales competentes, bastantes con altos estándares, pero muchos menos con estilo. Quizá podría decirse que la likability es ‘tener buen estilo'”.

¿Es culpa de los reclutadores?

Cristina Villanova, directora de márketing y comunicación de Cátenon, se pregunta quién es el que verdaderamente no sabe utilizar las redes sociales: “Hay ya generaciones que han nacido con Facebook y Twitter, pero muchos reclutadores no conocen los usos que se debe dar a estas redes. Son de otra generación tecnológica“.

Rafael Alcalde, cofundador de Jaratech Social Technologies, coincide en que “muchos reclutadores no saben evaluar los medios sociales. No están formados para valorar un perfil de red social. En realidad, no se trata sólo de saber de reclutamiento. Es necesario ser experto en tecnología, en sociología”… Según Alcalde, los perfiles de quienes se dedican a identificar el talento son hoy mucho más complejos y extensos. Podría decirse que, en general, no existen los adecuados.

Compites con candidatos de todo el mundo. Preocúpate de lo que se sabe de ti

Lo que uno busca no ha variado, pero sí lo ha hecho la facilidad y el acceso a una red mayor. Resulta más fácil recoger información sobre quién es y quién ha sido la gente, y permite identificar personas en otros países y en posiciones que no tienen nada que ver con su pasado. Ahora esto es una commodity. Se transforma la manera en la que las compañías hacen selección y supone una reducción en los ciclos, menores costes de reclutamiento, y la posibilidad de llegar a una audiencia mayor.

Pablo Urquijo, director general de Experis, explica que “lo que espera un reclutador de las redes es captar el talento, y no gestionar la información. Son plataformas para atraer a más gente en menos tiempo”. Urquijo señala que “lo que incluye el 98% de los candidatos en las redes sociales suele ser algo muy limitado”.

Si volvemos a la tendencia quizá excesiva de primar la visibilidad sobre otros aspectos que tienen que ver con lo que uno es realmente en el campo profesional, Cristina Villanova concluye que “ese primer impacto influye en determinados puestos, pero en otros muchos se exige menos originalidad y más contenido”. La directora de márketing y comunicación de Cátenon recuerda que las redes sociales implican un ámbito personal y otro profesional. “Cada parcela es diferente y se debe respetar la libertad y distinción con la que nos relacionamos en cada una”.

Villanova señala que ya no competimos con candidatos del mismo país, sino con otros de todo el mundo. Ahora te pueden identificar desde cualquier lugar y compites con profesionales a un nivel global. Por eso debes trabajar muy bien acerca de lo que se va a saber de ti. Tienes que posicionarte adecuadamente. Es necesario que pongas mucha atención en cómo se van a buscar perfiles como el tuyo y has de preocuparte por el hecho de que sea coherente todo aquello que se puede encontrar acerca de ti”.

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Mentiras sobre el personal branding

 

En pocos días las noticias relacionadas con la marca personal han traído cierta sustancia en lo que a polémica se refiere:

Primero fue Alfredo Vela quien, acertadamente, se preguntaba por qué alguien sin una marca personal correctamente gestionada podía impartir clases de marca personal. Eso generó cierta controversia en las redes sociales, especialmente conducida por personas a las que les hirió la afirmación de Vela. Ayer escribí sobre eso en mi blog personal, destacando que la experiencia siempre es un factor de credibilidad.

Después fue el periodista tecnológico Juan Cabrera, del Huffington Post, quien arremetió contra la marca personal en su artículo “Sombras y mentiras alrededor del personal branding“.

Contrariamente a lo que muchos puedan esperar, voy a dar la razón en casi todo al Sr. Cabrera. En todas las profesiones hay profesionales buenos y malos, y el entorno del personal branding no escapa de un intrusismo creciente, quizás debido a una sensación errónea de que tras ello se mueven ingentes fortunas. También hay muchísimo intrusismo en el coaching y, desde luego, también hay periodistas buenos y malos.

Los que nos dedicamos profesionalmente a la consultoría y/o formación de marca personal tenemos gran parte de culpa de los “ataques” de Cabrera, quizás por no haber explicado con claridad el alcance de nuestro trabajo. Me explico:

soymimarca_mentiras_sobre_el_personal_branding

Foto: Stephan Uhlmann, creative commons

Cabrera habla de promocionar nuestra marca y de marketing individual. Y eso, sin duda, es parte del branding personal, pero no todo. Algo no le ha llegado correctamente al periodista, ya que el punto de partida de un proceso de marca personal pasa por entender mejor cómo somos, lo que llamamos autoconocimiento. Seguidamente hay que preguntarse qué queremos ser en unos años y dónde queremos estar, una estrategia personal. Y solo al final de ese proceso hablaríamos de la parte más relacionada con la comunicación, o lo que Cabrera llama promoción personal. Cierto, si no comunicas no existes, así que no hay que avergonzarse y mantenerse en la retaguardia, hay que lanzarse a explicar lo que podemos hacer por los demás.

Reducir a Tom Peters a alguien que dijo que las personas debían promocionarse es quedarse algo corto. Peters engendró la idea del “intraemprendedor” un paso evolutivo del empleado clásico hacia alguien con ideas propias, con iniciativa y con un sentido de la estrategia personal dentro de una organización.

Quizás la mayor confusión del periodista es creer que somos marcas. No somos marcas, tampoco productos. Pero nuestras acciones (e inacciones) dejan marca en los demás, y el personal branding tratará de influir lo máximo posible en que esa marca sea la que deseamos dejar. Nos habla de esclavitud, de que hay que estar en todo momento en todos los foros imaginables y redes sociales. No sé con qué experto de marca personal ha hablado Cabrera, pero creo que se tratará de algún especialista multinivel, de esos de negocios por internet y que están muy lejos de ser alguien puesto en marca personal.

Una vez más, alguien supuestamente bien documentado confunde uno de los medios (internet) con el fin (conocernos, saber a dónde vamos, entender lo que nos hace únicos, nuestra propuesta de valor hacia los demás y darlo a conocer). No es la primera vez ni será la última.

Lo cierto es que el título “sombras y mentiras alrededor del personal brandingprometía un contenido más interesante del que se desprende de la lectura del artículo, quizás por esa costumbre de muchos periodistas de priorizar el titular sobre el contenido. El poso que deja la lectura del artículo es algo decepcionante, se queda uno con la idea de que Linkedin es una cueva de mentirosos, como si no se pudiera mentir en un currículo de papel.

Para acabar, no tengo nada contra Juan Cabrera, soy lector del Huffington y me gustan muchos de sus textos, pero le recomiendo encarecidamente la lectura del último libro publicado en España sobre marca personal: Marca personal para dummies (Planeta), de Andrés Pérez Ortega. Estoy seguro de que si lo lee no escribiría el mismo artículo. Siempre habrá mentiras sobre el personal branding, eso es inevitable, pero también hay verdades.

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Si los dioses no tuitearan yo sería ateo

¿Quién se cree que no estar en Redes Sociales es signo de distinción?

Vuelvo este lunes con un comentario al artículo de Tino Fernández en Expansión   Qué tiene de bueno que no estés en Twitter y en Facebook

que publicamos el viernes pasado en Soymimarca ya que participaban en el mismo nuestro colega Guillem Recolons y Andrés Pérez Ortega.

dioses_soymimarcaNos cuenta Andrés Pérez Ortega de la mano de Tino que “ desde el punto de vista profesional, mantenerse fuera de las redes sociales transmite una idea de cierta exclusividad. No eres uno más que ofrece lo mismo que el resto sino que, profesionalmente, tienes algo que aportar que no se encuentra realizando una simple búsqueda en Google” y añade “ hasta hace poco, estr en Internet te daba prestigio, y de un tiempo a esta parte parece que te lo quita… Emilio Botín, Juan Roig o Florentino Pérez, ¿tendrían el mismo prestigio si se dedicasen a subir fotos de sus empleados a Instagram? ¿Ha mejorado Marcos de Quinto su prestigio profesional por estar en Twitter o esto lo ha debilitado? No estar en dospuntocerolandia te mantiene en el Olimpo de los profesionales, porque los dioses no tuitean”.

La aparición de Internet y de las Redes Sociales ha cambiado la manera de relacionarse y de comunicarse entre las personas, cualquiera de nosotros puede hacer llegar su voz a personas, públicos y lugares que antes hubieran sido simplemente imposibles y ha permitido que lo que antes era exclusivo de un grupo selecto de ciudadanos ahora esté al alcance de todos nosotros o dicho de otra manera esté al alcance de cualquiera. Y esto ha creado una  nueva manera de ver el mundo y de relacionarse.

Existe el mundo de los átomos, el mundo en el que las personas nos relacionamos de manera presencial, no virtual, e intercambiamos informaciones y estímulos visuales, auditivos, táctiles, olfativos que ponen en movimiento todos nuestros sentidos y existe el mundo de los bits, el virtual, el de internet, en el que intercambiamos también informaciones pero el nivel de la experiencia es más limitado que en el mundo anterior y ambos conforman el mundo real. Nuestra manera de ser, nuestra edad, nuestras capacidades, nuestros conocimientos y la manera que hayamos decidido comunicarnos nos permitirá movernos en equilibrio entre los dos mundos o decantarnos hacia uno en concreto. Tengamos en cuenta de todos modos que el desequilibrio absoluto nos lleva al aislamiento y esto tiene sus consecuencias. Y en el estado actual de las cosas podemos vivir perfectamente sin estar presentes en la red aunque es más complicado intentar vivir fuera del contacto físico con los demás sin poner en peligro nuestra integridad psíquica.

Los dioses que no tuitean y no están presentes en las Redes sociales  forman parte del pasado. Los Emilio Botin, Juan Roig  o Florentino Pérez de turno siempre han tenido los canales de comunicación a su disposición o los recursos económicos para activarlos. En la historia de la humanidad siempre ha habido personas a nivel local o global que por sus acciones, por su prestigio social o por su capacidad económica que han podido comunicarse  y hacer llegar su mensaje cuando lo han creído conveniente. Internet, las redes sociales y las facilidades para crear espacios propios virtuales como son los blog han abierto este campo al resto de ciudadanos, a todos nosotros. Si Botín no está en LinkedIn es porque no le hace ninguna falta pero a alguien como yo si porque es una manera de contactar con mi público, con vosotros.

La propuesta de valor y los servicios que ofrecemos a los demás se generan en el mundo no virtual pero ¿de qué sirve ser muy bueno en algo si nadie se entera? y para que nuestro mensaje llegue más allá de nuestro entorno inmediato las redes sociales nos echan una mano valiosísima.

Mis dioses, las personas que admiro y con las que me relaciono y que constituyen mi comunidad, vosotros, tuitean y están en las redes sociales y el día que dejen de hacerlo me volveré ateo. Y seguiré recomendando a mis clientes que tengan una presencia activa en las redes sociales para tengan más elementos para ser conocidos, reconocidos y memorables.

Nuestra propuesta de valor se genera en el mundo de los átomos y se propaga a través de las Redes Sociales.

Los “dioses” que no están en redes sociales forman parte del pasado.

¿Para que sirve ser el mejor si nadie se entera? Si Botín no esta en LinkedIn es porque no le hace falta.

Qué tiene de bueno que no estés en Twitter y en Facebook

 

Hoy compartimos el artículo de Tino Fernández publicado anteayer 12 de marzo de 2014  en el diario Expansión, en el que participo junto con Andrés Pérez Ortega. Esperamos que os guste.

Qué tiene de bueno que no estés en Twitter y en Facebook

¿Es sólo una pose o son los nuevos frikis profesionales? Hay quien piensa que lo raro hoy es no estar en las redes sociales, aunque esta ausencia puede tener beneficios para tu carrera y para tu vida laboral.

No_facebookNo sabrás lo que se siente hasta que no lo hayas probado… Es una sensación muy parecida a la que experimenta quien no sigue la serie de moda o aquel que jamás ha visto un solo capítulo de cualquiera de esos reality shows sobre los que todo el mundo habla. En el trabajo, con los amigos, o en cualquier reunión social serás incapaz de entender los chistes, de seguir la conversación o de interesarte mínimamente por aquello que todos conocen pero que a ti te resulta ajeno. Y hay dos formas de verlo: o eres un bicho raro que no está en este mundo, o te has convertido en alguien verdaderamente distinto y especial.

Esto ocurre también con aquellos que deciden no estar en Twitter, LinkedIn, Facebook o cualquiera de las redes sociales y profesionales. Andrés Pérez Ortega, experto en posicionamiento personal, cree que “hoy está de moda el low cost, y eso significa que ahora está disponible para todo el mundo cualquier cosa que hasta hace poco sólo se podían permitir unos cuantos. Desde el punto de vista profesional, mantenerse fuera de las redes sociales transmite una idea de cierta exclusividad. No eres uno más que ofrece lo mismo que el resto sino que, profesionalmente, tienes algo que aportar que no se encuentra realizando una simple búsqueda en Google”.

 

¿Y el prestigio?

Pero la decisión de no participar en las redes sociales te puede reportar otros beneficios. Andrés Pérez recuerda que “hasta hace poco, estar en Internet te daba prestigio, y de un tiempo a esta parte parece que te lo quita… Emilio Botín, Juan Roig o Florentino Pérez, ¿tendrían el mismo prestigio si se dedicasen a subir fotos de sus empresas a Instagram? ¿Ha mejorado Marcos de Quinto su prestigio profesional por estar en Twitter o esto lo ha debilitado? No estar en dospuntocerolandia te mantiene en el Olimpo de los profesionales, porque los dioses no tuitean”.

En este sentido, el número de seguidores o la popularidad que obtengas en cualquier red social ya no son elementos diferenciadores, porque ser muy visible en el mundo 2.0 no te convierte en un buen profesional. Para que te tengan en cuenta y consigas posicionarte como experto lo más importante es que lo seas realmente.

Tiempo y cercanía

A todo esto hay que añadir la ganancia de tiempo. Según Pérez, “estar en las redes sociales roba muchas horas y te descentra con mucha facilidad. No se trata de lo que inviertes en crear contenidos, sino lo que gastas en comprobar qué dicen sobre ellos. Mantenerse fuera de ellas te proporciona un gran ahorro de tiempo, facilita la concentración y te ayuda a centrarte en aquellos que tienes más cerca”.

Guillem Recolons, socio de Soymimarca, coincide en que una mayor productividad y eficacia pueden ser consecuencias positivas para quienes deciden no estar en las redes sociales: “No quiere decir que no se pueda adquirir conocimiento a través de ellas, pero si hay estudios que aseguran que la estancia media en estas redes es de 35 a 40 minutos diarios, ese dato cuantifica el tiempo que puedes ahorrar o ganar. Pero, sobre todo, quien toma la decisión de prescindir de las redes sociales puede hacerlo para trabajar más sus relaciones offline”. Aquí entra en juego la cuestión de que la influencia en las redes no tiene sentido si no se tiene una vida real. Andrés Pérez afirma que “aunque no se puede generalizar, ver el mundo tras una pantalla acaba consiguiendo que veamos todo desde el punto de vista de las redes sociales, y es muy tentador pensar que lo que ahí se dice es lo real. Mantenerse fuera de ellas permite estar más cerca del mundo real y tener una visión más pegada al suelo”.

Recolons añade que “hay gente con éxito en Internet que no tiene nada detrás, y viceversa. Se pilla siempre al mentiroso y ese castillo de naipes se suele desmoronar”.

Otros argumentos que tienen que ver con la “solidez”, podrían invitar a evitar la presencia en las redes. En este sentido, Andrés Pérez afirma que “la obligación de mantenerse activo en una red social y la facilidad de uso acaban consiguiendo que cometamos errores. Mantenerse fuera de ellas no asegura que no los cometamos, pero al menos no son de dominio público. Estar fuera de internet ayuda a mantener una imagen de solidez y coherencia”.

Lo real

Pérez también cree que mantenerse en el mundo real “facilita el control de lo que dices y lo que haces y permite tomar medidas correctoras y controlar los daños. Sin embargo, comunicarse en las redes sociales fomenta el descontrol, los malos entendidos y los críticos viscerales”.

Guillem Recolons añade que “es mejor no mantener un perfil en redes sociales que tener uno malo, sobre todo de cara a la propia reputación. Ante la posibilidad de no saber gestionar la parte de comunicación de tu marca personal es mejor no estar en los medios sociales”.

Andrés Pérez concluye que existe una tendencia a confundir que algo sea accesible en las redes sociales con estar disponible: “Hasta ahora, acceder a ciertos profesionales era complicado o casi imposible. Hoy, si estás en una red social, cualquiera puede dirigirse a ti para preguntarte o pedirte cualquier cosa. Estar fuera de ellas te ahorra tener que decir que no a desconocidos que creen que debes hacerles un favor sólo por estar ahí”.

¿Crees que por ser una estrella de Twitter te darán un trabajo?

 

Hoy comparto con todos vosotros el artículo de Tino Fernández en Expansión publicado el pasado 5 de Enero del 2014  en el que aparezco junto con Andrés Pérez Ortega. 

  ¿Crees que por ser una estrella de Twitter te darán un trabajo?

Que seas –o creas que lo eres– muy influyente en las redes sociales es un argumento válido para que algunas empresas se fijen en ti. Pero la relevancia profesional no se mide por el número de seguidores.

Tu trabajo está en la vida real, no en la red, y la verdera influencia te la dan los contactos reales, porque las decisiones importantes se siguen tomando en los mismos sitios.

Esta evidencia no puede servir en ningún caso para menospreciar el gran escaparate de las redes sociales y profesionales, que hablan de lo que somos, hacemos y sabemos.

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A ellas acuden cada vez más compañías para buscar candidatos y comprobar información sobre ellos. The Wall Street Journal hablaba recientemente del reclutamiento social (social recruiting) como un concepto de moda en el universo de la selección, y ponía el ejemplo de compañías como Accenture, “que va un paso más allá en el reclutamiento de candidatos basándose en la actividad e influencia de éstos en las redes sociales”.

Accenture, como muchas otras compañías, empieza ya a aplicar estrategias de selección que en el futuro llevarán a muchas organizaciones a fijarse más en la actividad durante la última década en redes sociales que en el propio currículo de los candidatos. Desde Accenture en España recuerdan sobre esta mención del Journal que los programas de referencias son una de las principales fuentes de incorporación de talento a la compañía.

En nuestro país también está disponible desde mayo de 2013 el programa Get Referred, que permite a los candidatos saber con quién están conectados éstos en Facebook o LinkedIn dentro de Accenture para que sirva de referencia para el puesto. “Si el candidato es referenciado y finalmente es contratado, la persona que le recomienda puede recibir un bono económico en función del perfil profesional del elegido”.

Andrés Pérez Ortega, experto en posicionamiento personal, se pregunta cuántos influyentes del mundo real están en el mundo 2.0, y cuántos expertos 2.0 lo son realmente en la vida común. Cree que el número de seguidores o la popularidad que obtengas, no sólo en Twitter, sino en cualquier red social, “ya no es un elemento diferenciador. Ser muy visible en el mundo 2.0 no te convierte en un buen profesional“.

Lo que marca la diferencia, según Pérez, es “la calidad del trabajo que estás mostrando en esas redes y de qué manera las utilizas. Se trata más bien de usarlas como correa de transmisión de lo que eres capaz de hacer”.

Las redes sociales te permiten dar muestras reales de tu trabajo, generando confianza y eliminando barreras de incertidumbre. Esto da consistencia a tus palabras proporcionando hechos, sin olvidar que Internet permite –e incluso potencia– la creación de perfiles falsos, inflados o inventados. Cabe preguntarse si los que esgrimen una marca son expertos porque están en todos los sitios o están en todos los sitios porque son expertos. Lo cierto es que el énfasis en venderse demasiado también puede ser contraproducente en términos de búsqueda de empleo o para atraer a un reclutador, porque el exceso de publicidad suele predecir un cierto carácter narcisista.

Embajadores

Guillem Recolons, socio de Soymimarca, coincide en que “en la red hay quien dice que sabe hacer de todo, pero no es realmente lo que dice ser. La marca personal que uno construye debe estar basada en la autenticidad“.

Recolons advierte sin embargo que un índice de influencia en redes sociales no siempre se valora de forma positiva. Estos influecers son personas muy metidas en la conversación que, a juicio de Recolons, “demuestran una influencia en la red, aunque aún hay compañías que descofían de ese protagonismo”.

El experto explica que de manera lenta y progresiva las organizaciones se van dando cuenta de que resulta cada vez más difícil frenar el hecho de que la gente con talento desarrolle una identidad fuerte. Dan Schawbel, socio director de Millennial Branding y autor del bestseller Me 2.0, asegura que “el escenario económico obliga a que cada uno sea un experto en su campo. Cada vez más, es necesario ser creativo para distinguirse de los demás. Tu gente es tu marca, y una compañía debe decidir si finalmente permite a sus empleados este tipo de evangelización”.

Recolons coincide en la necesidad de que las empresas vean a sus plantillas como embajadores de su propia marca, porque de lo contrario corren el riesgo de perderlos para otras organizaciones. Asegura que todo esto “depende de la cultura corporativa de la compañía, y hoy la precaución manda más que la decisión de correr riesgos”, por el miedo a que aquellos que más influyen en las redes puedan contaminar lo que siempre se ha hecho en la empresa. El socio de Soymimarca concluye que “muchas organizaciones quieren que sus empleados hablen bien de ellas, pero no se atreven a darles herramientas para que lo hagan, sobre todo en horario de trabajo”.

Apoyo una nueva era en el negocio de la selección Es evidente que cada vez más reclutadores se hacen expertos en bucear en la vida que los posibles empleados muestran en la red. Estrategias como las que define ‘The Wall Street Journal’ sobre Accenture revelan la autosuficiencia creciente que las compañías poseen ya en términos de selección y captación de talento, si consiguen dominar y utilizar las redes para este propósito. Lo que uno busca no ha variado, pero sí lo ha hecho la facilidad y el acceso a una red mayor. Resulta más fácil recoger información sobre quién es y quién ha sido la gente, y permite identificar personas en otros países y en posiciones que no tienen nada que ver con su pasado.

Ahora esto es una commodity. Hoy el poder de recomendación es tremendo. Igual que en los portales que clasifican y recomiendan cines, restaurantes u hoteles, esto mismo llega a los procesos de selección. Es una “tercera dimensión” que se refiere a la capacidad relacional del sujeto y a la influencia que tiene la recomendación. Estas redes permiten obtener mucha más información de la que se consigue con una entrevista personal. La duda está en si se trata de una amenaza real para las empresas de selección y los cazatalentos; si se puede cerrar directamente el proceso en la web. Se transforma la manera en la que las compañías hacen selección. Supone una reducción en los ciclos, menores costes de reclutamiento, y la posibilidad de llegar a una audiencia mayor.

Tino Fernández / Expansión

Nuestro regalo de Navidad: el eBook “Soy mi marca o no soy nada”

 

El eBook que regalamos la Navidad anterior, “Es algo personal” se acerca ya a las 300.000 descargas (sí, trescientas mil). El listón se ha situado muy alto, así que el eBook regalo de este año 2013, además de incluir nuevos autores, va prologado nada menos que por Andrés Pérez Ortega, el sherpa de la marca personal.

Este año el título es algo agresivo, lo reconocemos. “Soy mi marca o no soy nada” es un manifiesto sobre la marca personal que recoge los mejores textos del blog Soymimarca durante 2013, escritos por Jordi Collell, Guillem Recolons, Aléxia Herms, Xavier Roca Torruella, Celestino Martínez, Javier Zamora Saborit, Olga Villacampa, Neus Fornells, Pablo Adán Micó, Carme Gibert, Gian-Lluís Ribechini, Pau Hortal, Paula Fernández-Ochoa, Pau Samo y Alejandro Capparelli. Casi nada

En el eBook del primer año, “Personal y transferible“ y el del segundo “Es algo personal” los artículos se habían clasificado en función de las tres partes del iceberg de marca personal: autoconocimiento, estrategia y visibilidad. En el nuevo eBook “Soy mi marca o no soy nada” hemos añadido además una sección dedicada al branding personal en la empresa.

Esperamos que lo disfrutéis. Sólo tenéis que hacer un click en la imagen. Feliz Navidad!

 

Personal Branding no es una campaña de auto-promoción

 

Seamos serios. El término “Personal Branding” (o branding personal) se está utilizando de manera algo equívoca últimamente. Sí, puedo estar de acuerdo contigo que la expansión de la red 2.0 ha contribuido a democratizar los elementos de comunicación personal. Pero de ahí a pensar a la red es la plataforma para construir la marca personal y aumentar la relevancia va un trecho.

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Nos hemos cansado de decir que la marca personal no se construye, se gestiona. Nos hemos cansado de decir que la marca personal 2.0 no existe, que 2.0 es un medio más.

Pero no hay forma, cuando buscas por ahí está repleto de gurús que prometen crearte una marca personal líder en dos semanas gracias a las redes sociales. No sé si es una suerte o una desgracia, pero soy consultor, y veo cada día la complejidad de gestionar marcas para conseguir objetivos personales. La clave está ahí: detrás de toda marca personal debe haber un propósito, un objetivo, y un plan de acción para llegar a él. Detrás de eso estará la comunicación, y las redes sociales pueden ser una plataforma tan buena como cualquier otra para trabajar tu fase de visibilidad.

Confundir personal branding con autopromoción es también un error recurrente en algunos foros. Veamos, al final solo tratamos de una única cosa con el Personal Branding: de llevar a nuestros clientes, amigos o colega una percepción sólida de VALOR sobre algún tema. Y si no hay valor, no hay marca, por más que se empeñen muchos en repetir como loros lo que dicen los grandes “influencers”. Y si no hay valor, hay muy pocas posibilidades de resultar elegid@.

Si alguien es influencer no es porque tenga una buena agenda, es porque se ha trabajado a fondo una estrategia personal sobre un determinado tema y se ha convertido en un REFERENTE DE VALOR para su mercado. Es tan simple como eso, y tan difícil de llegar como eso. No hay que dejarse engañar por falsos profetas ni especialistas multinivel. La gestión de la marca personal hacia un objetivo requiere años de trabajo: y si no, que se lo pregunten a Andrés Pérez, a Neus Arqués, a a Arancha Ruiz, a Oscar Del Santo, a Xavi Roca, a Jordi Collell, a Jane del Tronco, a Natalia Gómez, a Pablo Adán y a algunos otros que llevan años trabajando en un proyecto con constancia, coherencia y esfuerzo.