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El kit de herramientas para la carrera profesional

Cuando vemos negros nubarrones en el cielo presagiamos que se acerca una tormenta y por instinto buscamos un refugio para resguardarnos y prepararnos para poder seguir nuestro camino, pero muchas veces no nos damos cuenta de lo que está cayendo hasta que estamos calados hasta los huesos. Lo mismo pasa con nuestra vida, andamos muy ocupados, atolondrados o a trompicones y cuando truena nos acordamos de Santa Bárbara pero ya es demasiado tarde.

Uno de los elementos que define la huella que dejamos a lo largo de nuestra vida y que nos acompaña de manera permanente es nuestra carrera profesional. Seguro que en esto estamos de acuerdo. Lo que muchas veces sucede es que nos acordamos de ella cuando las cosas no van a nuestro gusto y estamos insatisfechos o nos han despedido o están a punto de hacerlo o, simplemente, nos da la sensación de que somos una nave sin rumbo.

La carrera profesional y la marca personal van cogidas de la mano y es necesario tener el control de ambas para dejar una huella profunda y consistente.

Saber dónde estamos, de dónde venimos y qué caminos podemos seguir cuando tenemos que elegir o para poder plantearnos alternativas profesionales es necesario e imprescindible para gestionar el momento y el futuro profesional, si queremos hacerlo bien es necesario disponer de las herramientas adecuadas y no es tarea fácil porque hay pocas que estén al alcance de los usuarios individuales ya sea por su dificultad de uso o por estar restringido su acceso a profesionales. Sin herramientas la gestión se hace complicada y ya tenemos a punto la excusa para no tomar las riendas de la situación y quedarnos esperando a verlas venir.

Nuestra colega Arancha Ruiz nos ha facilitado el camino escribiendo un libro El Mapa de tu talento en el que pone a nuestra disposición los elementos de reflexión y las herramientas para situar, entender, preparar, dirigir, enfocar y reenfocar la carrera profesional. Arancha es especialista del talento y de la marca personal y a través del libro pone a nuestra disposición material de trabajo concebido y validado a través de su experiencia profesional. Es muy útil como material de apoyo profesional en los procesos de personal branding y como herramienta de reflexión individual para todos aquellos que estén interesados en tomar la delantera en la gestión de su vida y su carrera profesional. En cualquier caso es un buen cuaderno de viaje para que cuando truene ya no sea necesario acordarse de Santa Bárbara.

 

 

Enfócate

Una de las características más comunes y más importantes en las personas realmente exitosas es su capacidad de enfocarse en un tema en concreto, en hacer foco en una actividad o disciplina determinada. A mi entender es, además, una de las características más difíciles de desarrollar (y hablo por experiencia propia). La mayoría de personas ambiciosas, emprendedoras y muy motivadas profesionalmente suelen tener mayor dificultad para enfocarse en una actividad concreta. Por su carácter, por su motivación y por sus ganas, porque disfrutan creando y asumiendo nuevos retos suelen tener una alta tendencia a la dispersión, y esto me parece un grave error.

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Este dilema entre la dispersión y la concentración de esfuerzos es lo que el profesor de ESADE y especialista en marketing Lluis Martínez-Ribes le llamaba el perdigonear o el tirar con bala. Indicaba que cuando disparas con una escopeta de perdigones salen muchos pequeños perdigones que a medida que se van alejando se van dispersando y cuando impactan en el objetivo suelen hacer menos daño. Martinez-Ribes apostaba por tirar con bala, es decir, centrar todos los esfuerzos en un ámbito concreto y evitar dispersiones.

Creo sinceramente, que tanto para las empresas como para las personas, enfocarse es una magnífica elección. Hacer foco significa invertir una gran cantidad de tiempo en una actividad concreta. Se trata de especializarse en un determinado ámbito y convertirse en un experto. Recuerda el refrán “quien mucho abarca, poco aprieta”. Muchos profesionales trabajan realmente duro, intentan hacer muchas cosas, pero su trabajo se diluye. Si realmente quieres tener una carrera profesional exitosa debes centras tus esfuerzos en un ámbito de actuación concreto. Para ello, debes aprender a decir no a oportunidades que no encajen con tu estrategia o que no te acerquen a tus objetivos. También te recomiendo concentrarte y eliminar distracciones. Para tener éxito en cualquier actividad requiere enfocarse en esta actividad durante años, incluso décadas. Recuerda la Ley de las 10.000 horas de Malcom Gladwell en la que afirma con rotundidad que para ser realmente bueno en una determinada disciplina debes dedicarle, al menos, 10.000 horas.

Para enfocarte, te sugiero que apuestes por tu pasión, por aquello que más te gusta y disfrutas haciendo. Serás más creativo y te será más fácil evitar distracciones y centrar tus esfuerzos. También te será más fácil llegar a las 10.000 horas que comentaba Gladwell ya que cuando una actividad nos apasiona nos resulta fácil dedicarle mucho tiempo. Sé que enfocarse no resulta fácil, especialmente para los jóvenes que se inician en su carrera profesional. No pasa nada, especialmente los primeros años, en probar diferentes aventuras profesionales hasta descubrir realmente tu pasión. Cuando la encuentres ve a por ella, enfócate y concentra todos tus esfuerzos en ella. Porque como decía Quincy Jones, compositor y director musical norteamericano, “Si analizas a las personas realmente exitosas te das cuenta de que no son geniales en muchas cosas; sólo son geniales en una cosa”.

Tu marca es la suma de tus marcas (II)

Hace unos días escribía un post con el mismo título que éste. Me refería básicamente que tu marca personal es la suma de tus interacciones con los demás, lo que llamaba los momentos de la verdad. En este post me centro en definir que tu marca personal es la suma de todas las marcas que te acompañan.

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Lo queramos o no, todos estamos acompañados en nuestro viaje personal y profesional de gran cantidad de marcas. Muchas de ellas se pegan a nosotros (como los adhesivos) y nos acompañan cierto tiempo. Este tipo de marcas, ejercen una gran influencia en nuestra marca. Existen gran cantidad de marcas. Un grupo de ellas, están relacionadas con nuestra formación. Tiene que ver básicamente con qué estudios hemos realizado (también lo podemos considerar como una marca) pero sobretodo en qué centros académicos hemos estudiado. De esta forma, la universidad en la que hemos estudiado o el centro educativo, es una de las marcas más importantes que nos acompañará a lo largo de nuestra vida. No es lo mismo haber estudiado en una determinada universidad que en otra. Por ese motivo, siempre recomiendo a aquellas personas que se lo puedan permitir, que acudan a las mejores universidades. Que no se preocupen por el esfuerzo y sacrificio que van a realizar (tanto a nivel de dedicación como de dinero invertido), pues nada en la vida les va a ofrecer tanto retorno y durante tiempo. Las marcas de los centros donde nos hemos formado pueden ejercer y ejercen una notable influencia en nuestra carrera profesional.

Otro grupo de marcas que influyen seriamente en nuestra marca personal es la marca de las empresas donde hemos trabajado o los clientes a los que hemos prestado nuestros servicios. No es lo mismo ser un futbolista y jugar en un equipo de 3º división que en uno de los grandes de la Liga Española. Así mismo, no es lo mismo trabajar en un bufete de abogados o en otro, en una empresa de software o en otra… Las marcas de estas empresas condicionan sensiblemente la percepción que tendrá nuestra marca personal. Por este motivo, también recomiendo que los profesionales valoren la importancia de la marca para la que van a trabajar pues les va a influir notablemente en su carrera profesional.

Otras marcas pueden ser, también, los lugares geográficos donde has trabajado, los sectores en los que has desarrollado tu carrera, los cargos que has ostentado, las personas que has tenido a tu cargo, los jefes a los que has reportado… Todas estas marcas, marcan tu vida y tu carrera profesional.

En mis talleres de marca personal, siempre aconsejo realizar el siguiente ejercicio. En primer lugar enumera todas estas marcas que de alguna manera ejercen influencia en tu marca personal. A continuación, identifica aquellas marcas que más y mejor influencia te aportan y tenlas muy presente en tu estrategia de comunicación. Resalta aquellas que más te ayudan y (sin mentir), da menos protagonismo aquellas que te ayudan menos a conseguir tus objetivos.

Resulta especialmente importante que pienses qué van a aportarte las diferentes maracas a las que vayas arrimándote a lo largo de tu vida. Porque ya conoces el refrán: “a quien buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.

 

 

¿Cuál es tu ventaja competitiva?, por @xaviroca1

En la actualidad existe un alto nivel competitivo en la mayoría de sectores. Las empresas compiten con empresas de todo el mundo en un mercado cada vez más globalizado. La mayoría de los mercados se encuentran en plena madurez, con sus ventas estancadas (o en decrecimiento), lo que a la práctica significa que aquellas empresas que quieran crecer deben hacerlo a costa de sus competidoras, es decir, para crecer deben ganarles cuota de mercado (lo que nunca resulta tarea fácil).

En el mercado laboral la situación es muy parecida. Con un alto nivel de paro en la mayoría de profesiones, con una creciente movilidad geográfica por parte de los profesionales y con un exceso de personas competentes en la mayoría de sectores de actividad, la situación es realmente compleja. Competir en este entorno tan feroz, requiere no sólo de buenas competencias profesionales sino también de una correcta estrategia.

Ventaja competitiva

Uno de los elementos más importantes de la planificación estratégica de la marca personal es el concepto de ventaja competitiva. Por ventaja competitiva se entiende cuando alguna empresa o profesional tiene alguna característica diferencial sobre sus competidores que le permite conseguir unos rendimientos superiores de forma sostenible en el tiempo. Uno de los aspectos básicos del concepto de ventaja competitiva es el de diferenciación. En un entorno tan competitivo como el actual, resulta fundamental diferenciarse, hacer cosas de forma diferente ya sea a nivel de producto, de servicio, de estrategia de comercialización… Es más importante ser diferente incluso que ser el mejor o el primero.

Además, la ventaja competitiva debe ser única, exclusiva y a ser posible que no sea fácilmente copiable o imitable por tus competidores. También, ha de ser posible de mantenerla a medio y largo plazo. Pese a que todo cambia a una velocidad de vértigo, debe intentarse que la ventaja competitiva te ofrezca elementos diferenciales durante un cierto tiempo. También debe ser claramente superior a la competencia. Para destacar en mercados competitivos, tu ventaja competitiva debe ser sensiblemente superior a tus competidores y también aplicable a diferentes situaciones de mercado.

Hablando con muchas personas (universitarios que se lanzan por primera vez al mercado laboral, alumnos de talleres de personal branding, o profesionales a los que asesoro…), la inmensa mayoría desconocen el concepto de ventaja competitiva. Y no pasa nada porque no conozcan el significado de este concepto. El problema – a mi entender – proviene de que nunca se han planteado cómo van a competir en un mercado tan competitivo y en una situación tan adversa como la actual. Cuándo les pregunto por qué alguien debería contratarles a ellos en lugar de a otros profesionales competidores, la gran mayoría se quedan en blanco.

Suicidio profesional

¿Cómo alguien les va a dar una oportunidad si ni ellos mismo saben qué aportan de diferente, qué pueden hacer mejor que sus competidores? Quizá hace años, cuando la situación económica y competitiva era francamente diferente, las personas podían no preocuparse de definir su ventaja competitiva. En la actualidad, me parece un suicidio profesional.

¿Y tú, ya has pensado cuál será tu ventaja competitiva?

 

Marca personal: ¿Moda o necesidad?

 

Este pasado martes 21 de Enero mis compañeros Guillem Recolons, Jordi Collell y yo,  junto a nuestra colega Arancha Ruiz (Historias de crakcs), hemos participado en la mesa redonda organizada por Barcelona Activa que tenia como hilo conductor la pregunta: Marca personal, ¿Moda o necesidad?. 

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#bcntreball

Mi rol de “infiltrada” entre el público me ha permitido estar bien atenta a las explicaciones de mis compañeros y a las preguntas de los asistentes para poder recopilar en formato twitt algunas de las frases que resumen lo mejor, lo más relevante y lo más comentando en esta interesante jornada sobre marca personal:

#1 – La marca personal no sirve para encontrar trabajo, sirve para gestionar con éxito la carrera profesional. (por Arancha Ruiz ‏@alterarancha)

#2 –   Una marca es una propuesta de valor, establece unos objetivos, define qué es lo que puedes aportar y haz que los demás lo sepan. #bcntreball (por Guillermo ‏@_G_L_M)

#3 – Detrás de cada marca tiene que haber un sueño e ilusión : con estrategia se puede conseguir (por Miriam Baucells ‏@MiriamBaucells)

#4 – La palanca de una #MarcaPersonal son nuestras fortalezas (por Yolanda Rey ‏@YolandaRey_)

#5 – La #MarcaPersonal es una estrategia a largo plazo. Es dirigir las riendas de tu propia carrera. (por Yolanda Rey ‏@YolandaRey_)

#6 – Comunicar es conectar, imprescindible mensaje con gancho, ser buen emisor y tener influencia (por Miriam Baucells ‏@MiriamBaucells)

#7 – No se puede NO ser una marca (por PROBENS ‏@Probens_Bcn)

#8 –  Para conocer nuestra marca personal hemos de pedir y preguntar a los demás (por (por Jordi Collell ‏@jordicollell)

#9 – Detrás de la gestión de nuestra marca tiene que haber un sueño que nos empuje hacia nuestro objetivo. (por Jordi Collell ‏@jordicollell)

#10 – Estrategia: El posicionamiento de marca es el lugar que ocupamos en el mercado en relación con los demás. Debemos analizarnos en nuestro contexto y trazar una hoja de ruta hacia nuestro posicionamiento deseado.  (por Guillem Recolons ‏@guillemrecolons)

#11 – Las personas dentro de una empresa pueden comportarse como microempresas (por Guillem Recolons ‏@guillemrecolons)

#12 – La comunicación emocional no se olvida, el rechazo tampoco, lo del medio deja indiferente. (por Arancha Ruiz ‏@alterarancha)

#13 – “El talento oculto no produce reputación” Erasmo de Rotterdam (por Arancha Ruiz ‏@alterarancha)

#14 – En las redes sociales no podemos fallar, si no estamos van a encontrar a otro. (por Arancha Ruiz ‏@alterarancha)

La mesa redonda en imágenes:

Guillem Recolons, Jordi Collell y Arancha Ruiz

Guillem Recolons, Jordi Collell y Arancha Ruiz

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Jordi Collell hablando de Autoconocimiento

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Guillem Recolons hablando la importancia de tener una Estrategia de branding personal

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Arancha Ruiz explicando las claves de la comunicación de una Marca personal

Orientación Profesional. La búsqueda después de los 45 años

Tengo 51 años. Llevo algunos meses desarrollando un proceso de búsqueda sin éxito ¿Puede hacerme algunas recomendaciones concretas sobre como mejorar mi estrategia con objeto de que pueda acceder a un nuevo empleo?

Entiendo que ya te has percatado que como profesional “senior” no puedes plantearte tu búsqueda como si tuvieras 35 años. Los profesionales como tú y yo debemos utilizar otros medios para la gestión de nuestra carrera y dirigirnos a otras dianas. Con la madurez profesional se reducen las posibilidades de utilizar métodos pasivos para la búsqueda y probablemente el éxito se fundamentará en las relaciones que has podido desarrollar a lo largo de tu trayectoria como profesional y/o directivo las pymes y el autoempleo. Salvo alguna excepción que en todo caso no hará más que confirmar la norma, centrar únicamente la acción de búsqueda en el sector de los “Head Hunters” después de los 50, y más en este momento está probablemente abocado al más rotundo de los fracasos.

lo-conseguire-200x190El hecho de que lleves algunos meses en situación de búsqueda me preocupa en la medida de has podido quemar tus contactos… sin embargo. Paralelamente creo que no debes descartar la alternativa del autoempleo. Buscar un nicho de mercado, crear una sociedad, diseñar una estrategia y ejercer funciones operativas, en solitario o junto con otros socios. Es una opción que no debes descartar y más si ya llevas algún tiempo en búsqueda.

Mientras tanto toma nota de las siguientes consideraciones:

1.    Aún en los 50 o 60 debes de tomar en consideración que sigues siendo el  único responsable y protagonista de la situación. Si has tenido éxito, has manejado bien tu red de contactos y ahora te acompaña un poco la suerte estoy convencido de que, con una cierta flexibilidad sobre tus expectativas, te será posible seguir desarrollando con éxito tu carrera profesional. No existe otra respuesta distinta de sí a la pregunta: ¿Es posible desarrollar la carrera profesional después de los 50?.

2.    Es importante mantener la motivación y el interés y no bajar la guardia. Existen muchas pymes y organizaciones de todo tipo interesadas en aprovechar a alguien de tu experiencia, conocimiento y contactos. La pregunta es: ¿Estoy dispuesto a ser algo más flexible en mis expectativas?.

3.    Ahora es el momento en el que es posible cambiar de sector, de tipo de empresa, inclusive de puesto. Esto no va a ser ahora un problema. Puedes inclusive buscar entornos que hubieran sido inválidos en etapas anteriores. Siente que estás o puedes aportar valor a tu nuevo entorno. ¿Estoy realmente disfrutando con lo que hago?. ¿Me siento útil aunque el status no pueda ser el mismo que en otras etapas de mi carrera?.

4.    Analiza donde puedes aportar valor. Aunque esta actitud es básica en todos los momentos del desarrollo profesional a partir de los 50 es un elemento básico. Recuerda que no debes buscar a alguien que resuelva tu problema profesional sino entornos donde tú puedes aportar valor. ¿Dónde está un entorno, sector o empresa a la que puedo aportar valor?.

5.    Recuerda que salvo que tengas tu vida resuelta vas a tener que seguir “trabajando” probablemente hasta los 70 años. Conozco a mucha gente de esta edad que esta perfectamente y que siguen en una situación plena de actividad, lo que no significa con el “stress” de cuando tenían 40 años. Existen muchas actividades en las que poder aportar valor y que son capaces inclusive de generar ingresos interesantes. Piensa que estar ocupado es el mejor masaje para el cerebro. ¿Cuáles son mis necesidades? ¿Qué puedo aportar y cómo puedo aportarlo?.

Hoy los tiempos han cambiado y a partir de los 50 debes redefinir lo que a uno realmente le gustaría seguir haciendo siempre con una visión puesta en tus capacidades y las oportunidades que puede ofrecer el mercado. Por tanto mi conclusión es: evidentemente que es posible seguir desarrollando una carrera profesional a partir de los 50 años. Para ello recuerda que será necesario disponer de flexibilidad en todos los ámbitos empezando por los del estatus social y económico.

¿Qué puesto ocupas en la pirámide de la felicidad?

 

La mayoría de las clasificaciones existentes sobre el mercado laboral tienen forma piramidal y están total o parcialmente influenciadas por la jerarquía profesional. En la parte más baja de la pirámide se encuentran los puestos de trabajo con menos responsabilidad y menos dificultad (por supuesto con los mínimos sueldos posibles). En la parte intermedia se sitúan trabajadores con ciertas competencias y responsabilidades y con un nivel retributivo algo mayor. Y a medida que nos acercamos a la parte superior de la pirámide, los puestos de trabajo tienen mayor responsabilidad y nivel de exigencia y por supuesto mayor nivel retributivo. La aspiración de muchos profesionales es ir subiendo en esta pirámide pensando que a medida que logren subir peldaños también irán aumentando su felicidad.

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Pero los estudios realizados demuestran que la realidad no es así, es decir, que la felicidad en el mercado laboral no correlaciona con el nivel jerárquico sino tiene en cuenta otros matices. Para explicarlo, me gusta ordenarlo también en forma piramidal. En el nivel inferior de esta pirámide de la felicidad se sitúan los puestos de trabajo. En este primer nivel, el trabajo sirve para cobrar un sueldo a final de mes. No hay otro objetivo que asegurar los ingresos para poder mantener la familia, tener ocio… No se espera otra compensación que la económica. En segundo nivel encontramos lo que los especialistas llaman como carrera profesional. En este caso, la retribución económica sigue siendo muy importante, pero ya no es lo único. Se valoran aspectos como las posibilidades de promoción, ascensos, aprendizaje, formación… Supone un paso más que el puesto de trabajo, pues la persona no sólo valora la retribución económica sino las posibilidades de desarrollo y crecimiento profesional que comporta. Y en tercer nivel, en la cima de la pirámide de la felicidad se sitúa lo que se conoce como vocación. La vocación, en palabras de Martin Seligman (conocido psicólogo norteamericano, especialista en psicología positiva), supone un compromiso apasionado con el trabajo por él mismo. Las personas con vocación consideran que su labor contribuye al bien general, a algo que trasciende al individuo. El trabajo es satisfactorio independientemente de la retribución económica y la carrera profesional. Además, cualquier trabajo puede convertirse en una vocación y cualquier vocación en un trabajo. Es sin duda el nivel más alto de la pirámide.

Y en esta clasificación, a diferencia de la pirámide del mercado laboral, se ha demostrado científicamente que la felicidad (en el ámbito profesional) depende totalmente del nivel que se ocupa en la pirámide de la felicidad. Es decir, las personas que tienen una carrera profesional son más felices que los que tienen un puesto de trabajo y las personas que tienen y siguen su vocación son mucho más felices que el resto. Además, sigue la forma de la pirámide pues a medida que subes el nivel, lamentablemente se reduce muchísimo las personas que están en ese nivel.

Si quieres ganar más dinero y tener mayor responsabilidad tienes que intentar escalar en la primera pirámide del mercado laboral. Para ello debes trabajar muy duro, formarte debidamente, asumir nuevas responsabilidades…  Si quieres ser más feliz, tienes que escalar en la pirámide de la felicidad. Conócete mejor, identifica tus fortalezas y sobretodo, descubre tu vocación. No hay nada que te hará más feliz (en el ámbito profesional) que convertir tu vocación en tu profesión. Porque además, se ha demostrado recientemente que las personas que trabajan en su vocación tienen mucho más éxito lo que suele comportar mayores ingresos y sobretodo mayor felicidad.

A mi entender sólo existe una posibilidad de poder ascender en ambas pirámides de forma simultánea: a través de desarrollar y potenciar tu marca personal. De esta forma, podrás crecer a nivel profesional (mayores retos, responsabilidades y remuneración) y podrás ser más feliz al dedicarte a aquella actividad que te gusta, que aportas valor a la sociedad y te permite ser feliz.

Personal Branding es el arte de invertir en ti

 

Compartimos con vosotros la entrevista realizada por Javier García Barros, autor del libro “Haz, marca personal para personas” a Guillem Recolons a través del Blog Siempre con algo en la cabeza

 

JG: Dentro de la cantidad de cosas que has vivido en tu carrera profesional, me llama mucho la atención que después de casi 20 años trabajando “para otros” decidieras emprender tu propio proyecto ¿Cuál fue la razón principal que te motivo a HAZerlo? 

GR: El despido podría haber sido el elemento detonante y el ansia de cambio el elemento motivante. Tras una carrera de éxito en agencias “de otros”, llega un momento en que me despiden. Ahí hay dos salidas:

1. El mundo se viene abajo. Te vas a la cola del paro y te pones a buscar trabajo.

2. La vida sigue, y 24h después del despido estás firmando ante notario la constitución de tu propia compañía.

Opté por la segunda, y volvería a repetirlo una y otra vez.

 

Guillem_RecolonsJG: Por si fuera poco, tiempo después fundaste soymimarca. ¿Por qué iniciar un nuevo proyecto si el que tenias funcionaba? Muchos quizás no hubiéramos arriesgado otra vez.

GR: Creo que la clave está en la propia pregunta, en el concepto de proyecto. El nuevo formato laboral se basa más en proyectos y clientes que en abstracciones como “compañía”. Trabajando solo podía llegar a cubrir una parte muy amplia del personal branding, pero me faltaba una pata: el área de autoconocimiento.

Además, me aburre bastante la acción comercial. Por todo ello creí necesario unir fuerzas con uno de los mejores coach de marca personal que conozco, Jordi Collell.

 

JG: Sé por experiencia propia que los inicios son difíciles ¿Cómo superaste en ambos proyectos esos momentos?

GR: Te parecerá simple, pero la ilusión y la convicción del proyecto eran el aliciente para seguir.

Además, redacté mi propia estrategia personal, mi visión, mi misión, valores, objetivos, targets, mensajes, partners, plan de comunicación. Me pregunté dónde quería estar en 10 años. Trabajé escenarios y estoy en el camino.

 

JG: ¿Ha sido duro el camino recorrido desde ese día que te “invitaron a irte” hasta hoy? ¿Has tenido ganas de abandonar alguna vez?

GR: No, y eso que entre medio sufrí otro fracaso.

En 2007 abrí la delegación española de TVLowCost, una agencia especializada en campañas TV. No funcionó, la cerramos en 2009, ya que en España el concepto low cost no representaba nada nuevo. Acumulo dos fracasos, y eso ayuda mucho a generar nuevos enfoques.

Un país como España penaliza el fracaso, pero créeme, es una lección de vida por la que creo que hay que pasar.

 

JG: Uno de los principales obstáculos que tenemos es “el miedo al fracaso” ¿Qué pasa si alguna de tus iniciativas/productos no funciona? ¿Cómo reaccionas?

GR: No pasa nada. Al contrario, aprendes. Recuerdo una campaña cuyo cierre era “The more we listen, the more we learn. And the more we learn, the more we can help”.

Creo que hoy no sería un consultor creíble si no conociera lo que NO hay que hacer. Y no supiera escuchar.

 

JG: Tu experiencia es muy inspiradora para mucha gente qué después de bastante tiempo trabajando se ven en la calle ¿Cómo le animarías a seguir hacia adelante, a actuar?

GR: La clave es hacerse un plan. Todo pasa por ahí, hay que dibujar una hoja de ruta, tener claro un norte, una meta, un sueño. Levantarse por la mañana sin tener una misión a corto y a medio plazo desmotiva y desanima a cualquiera.

 

JG: Para mi la marca personal es la mejor herramienta para HAZer, para actuar. ¿Cómo definirías la marca personal? ¿Cuáles son su principales ventajas?

GR: Utilizo a menudo una definición emocional “Personal Branding es el arte de invertir en ti”.

No considero el personal branding como una ciencia, lo considero una inversión a futuro, algo que, bien gestionado, nos podrá llevar al lugar que visualizamos como objetivo en un plazo razonablemente largo.

Además, y como díría el poeta griego Kavafis, no se trata solo de llegar a un lugar deseado, también hay que saber disfrutar de la travesía.

 

JG: Uno de los principales “peros” que argumentan muchas personas para empezar a desarrollar su marca personal es la exigencia de resultados en muy breve espacio de tiempo ¿Cómo vencer esas urgencias?

GR: Con una frase sencilla: Si no gestionas tu marca, otros lo harán por ti. Eso puede llevar algún tiempo, pero que alguien te destruya es cuestión de minutos.

 

JG: Con estás charlas quiero inspirar a la gente HAZer, a moverse, a no quedarse quieta ¿Qué le dirías a esa persona que lleva tiempo con una idea en la cabeza pero no se atreve a dar el paso?

GR: No tengas miedo al ridículo, no tengas miedo al fracaso, no te expongas sin haberte trazado un plan, y cuando lo tengas, lánzate con paracaídas.

Al principio puede dar cierta sensación de vértigo, pero siempre será mejor eso que la falsa comodidad del sofá (metáfora de la zona de confort). Recuerda que todo deja marca. Y mantente siempre, siempre, siempre con algo en la cabeza ;-)

 

JG: Guillem, muchísimas gracias por pasarte por mi casa en la red. Ha sido un enorme placer y sé que tu historia y experiencia va a servir de ayuda e inspiración a mucha gente. ¡Gracias!

GR: Gracias a ti, Javier por esta oportunidad de conectar con tus seguidores.

 

¿Estás en paro o rehaciendo tu carrera?

 

Aunque es cierto que a veces es mejor evitar los eufemismos, si te encuentras sin trabajo hay una serie de conceptos a los que puedes dar la vuelta para evitar dar la sensación continua de estar derrotado. Recuerdo un artículo de Jay A. Block en que mencionaba algunos ejemplos de lenguaje positivo:

Estoy en paro: todo el mundo lo entiende, no cabe duda. Pero también es cierto que estas situaciones comportan a menudo nuevos enfoques de carrera profesional, así que una buena propuesta es esta: Estoy rehaciendo mi carrera.

Tengo miedo: Una reacción lógica, pero que no siempre es interesante explicitar. En su lugar, la versión positiva sería: Tengo una preocupación lógica.

Estoy naufragando: La sensación de que nada sale bien en estos momentos es razonable. Pero también se puede expresar de esta manera:  Estoy en la vía de superar algunos retos.

Odio pasar por esto: Una expresión muy utilizada que podría cambiarse por: Podría ahorrarme esto.

Esto es una pesadilla: Una sugerencia sutil sería cambiarlo por: Esto es un test de carácter.

Esto es una sentencia de muerte: Suena algo catastrófico, ¿no?. Suena mejor: Este es el mayor reto de mi vida.  

Estoy deprimido: es posible que sea clínicamente cierto, pero desde el símil futbolístico podríamos decir: Estoy algo fuera de juego.

Foto: Flickr CC

A veces, el matiz es importante. En una entrevista de selección hay que ser siempre sincero, pero el uso de las palabras adecuadas puede dar mejor sensación de autodominio.

Prepárese… no es imprescindible, y lo sabe

Os adjunto un artículo de imprescindible lectura de Tino Fernández (Expansión) publicado este viernes 4 de mayo de 2012 sobre la prescindibilidad de los profesionales en las organizaciones, y en el que he participado dando mi visión en clave de marca personal. Espero que os sea de ayuda para haceros algo menos prescindibles, ya que imprescindible no hay nadie que lo sea.
Prepárese… no es imprescindible, y lo sabe

Es un mal de jefes y empleados que conduce habitualmente al ridículo. La cuestión no es qué debemos hacer para dejar de ser prescindibles, sino cómo podemos afrontar el hecho de que ninguno de nosotros somos realmente insustituibles. Debemos vivir y trabajar con ello.

Los cementerios están llenos de imprescindibles. Foto: Flickr

Nadie es imprescindible. Quédese con ello y no trate de cambiarlo, porque sólo conseguirá amargarse la vida. Y si investiga mucho sobre este particular llegará a una conclusión aún más frustrante, si es su caso: los hay que son aún menos imprescindibles que otros.

Quizá debería dejar de preocuparse por buscar soluciones al hecho de que usted es prescindible –en los tiempos que corren, más que nunca– y tendría que ocuparse en la manera de afrontarlo. Esto se soluciona, básicamente, reinventándose y añadiendo valor. Pero sin creerse insustituible. Ovidio Peñalver, director general de Isavia, explica que “aún asumiendo esta condición, es necesario añadir valor: el optimismo es uno de estos méritos, porque todo el mundo quiere estar con optimistas inteligentes. También lo son el compañerismo y la entrega; la proactividad –dar ideas y ser creativos–; o hacer crítica constructiva”.

Creerse demasiado imprescindible es poco inteligente si se quiere hacer carrera

Está claro que siempre habrá alguien que pueda llevar a cabo la tarea que usted realiza, sobre todo si ésta no es muy cualificada. Si es un alto mando y detecta que no pasa nada en su organización después de una ausencia prolongada, tendrá que reconocer sin aspavientos que, o esa tarea suya tan precisa no resulta tan necesaria, o usted no es tan insustituible como parece, o como cree. Peñalver recuerda que “existe una tendencia creciente en muchas compañías a que nadie pueda ser promocionado sin que se haya buscado a la persona preparada para sustituirlo. Esto va en contra de los miedos a que alguien pueda hacerle sombra”.

El experto explica asimismo que avances como Internet han hecho que seamos mucho más prescindibles: “Resulta casi imposible ocultar nada, y siempre habrá alguien que es (y puede demostrarlo al mundo) más creativo, que está más preparado, que sabe más idiomas…”.

En general, debe evitar ser de esa clase de profesionales que no permiten o no aceptan que todo funcione sin ellos durante una temporada; ni de los que temen tanto a no ser necesarios que ni se toman vacaciones o se pasan sus días de descanso llamando al trabajo para ver si todo va bien. Seguro que todo va bien.
Jorge Cagigas, socio de Epicteles, introduce un elemento de relatividad: “Debemos analizar para quién es imprescindible uno mismo. Si nos vamos a un ejemplo actual, Pep Guardiola ha considerado que no era ya imprescindible para la organización (el Barça), pero Pedro –uno de sus delanteros– declaraba recientemente que su entrenador era imprescindible en su carrera”.

Lo fácil y cómodo es dejar las cosas en manos del supuesto imprescindible, pero el riesgo es elevado. Al igual que se analizan otros peligros en las organizaciones, éste debería gestionarse también

Los costes de una fantasía
En términos de desarrollo profesional Plácido Fajardo, socio de Leaders Trust International, asegura que “hacerse el imprescindible es, cuando menos, poco inteligente si se quiere progresar en la carrera”. Parece claro que el pretendido imprescindible queda atado a lo que hace y lastrado para moverse hacia otras oportunidades. Como consecuencia, sus posibilidades de evolución se reducen, y puede terminar estancado y siendo más vulnerable.

Fajardo cree que “actuar como si se fuese imprescindible es un mal extendido. A veces se debe a la creencia de que los demás nunca van a hacer las cosas igual de bien. Una desmedida autoestima favorece esta fantasía, que suele dejar en ridículo a quien la experimenta a las primeras de cambio. Ante los primeros tics demostrativos de conductas así, la empresa debería tomar medidas evitando consolidar situaciones que dependan de una sola persona. Lo fácil y cómodo es dejar las cosas en manos del supuesto imprescindible, pero el riesgo es elevado. Al igual que se analizan otros peligros en las organizaciones, éste debería gestionarse también. Además, el coste que supone tolerar a quienes juegan a hacerse el imprescindible es elevado, al incidir muy negativamente en el trabajo en equipo”.

Cagigas detecta que hoy muchas organizaciones “tienden a transformar a las personas clave en puestos clave. Esto supone que, en la medida en que puedo sustituir a los profesionales que ocupan esos puestos se está dando menos valor a la aportación del individuo”.

Para muchas compañías resulta fundamental que el conocimiento no esté en manos de un individuo y buscan que toda la información y la experiencia estén en la organización pero no le pertenezcan a la persona

Transición organizativa
En realidad, hemos pasado de una idea en la que apenas tenía importancia lo que aportaba cada cual a un concepto basado en “lo que yo hago no sabe hacerlo nadie más”. Cagigas afirma que nos encontramos en una transición organizativa en la que determinadas funciones –que son imprescindibles para que funcione la organización– se separan de la persona: “Para muchas compañías resulta fundamental que el conocimiento no esté en manos de un individuo y buscan que toda la información y la experiencia estén en la organización pero no le pertenezcan a la persona. Se huye así de definir puestos clave al elaborar un mapa de talento organizativo, ya que definir personas clave supone reconocer que hay gente imprescindible y pone a la persona en una posición dominante frente a la empresa”.

En este sentido, Fajardo se refiere a la estrategia defensiva mediante la que un empleado se aferra a sus conocimientos y los guarda como escudo protector, intentando que nadie más acceda a la información que le convierte en poderoso: “Por ejemplo, ante la amenaza de perder el empleo, hay quien atesora la información que maneja pensando que ello le confiere una ventaja respecto a otros, siguiendo un puro instinto de supervivencia, basado en ‘no se atreverán a prescindir de mí, sabiendo lo que sé’”.

El ancla de la marca personal

La marca personal sólida puede ser un antídoto para quienes vivan obsesionados con la posibilidad de ser sustituidos. Guillem Recolons, socio de Soymimarca, explica que “cuanto más fuerte es tu marca personal, más vínculos generas con tus supervisores y con tus iguales. Con una marca sólida estás mejor anclado”. Esto es independiente de tu presencia y actividad en las redes sociales. No está de más convertirse en un referente en estas, sin competir con la propia empresa. Pero más bien estamos hablando del ‘personal branding’ en el que entra la solidez profesional, el ‘networking’ y muchos otros atributos y valores.

Jorge Cagigas, socio de Epicteles, también opina que una marca personal sólida refuerza a uno como imprescindible, aunque también puede suceder que la organización, en este caso, crea que el insustituible le puede generar problemas: aún hay empresas que recelan del ‘personal branding’ potente y prefieren prescindir de ese tipo de profesionales para que la marca propia del individuo no crezca a costa de la organización.

Recolons se refiere a la importancia de trabajar para la marca y no para un proyecto determinado: “Si has sido imprescincible sólo para una cosa y al cabo de un tiempo todo puede seguir funcionando sin tí, serás sustituible. El exceso de especialización puede hacerte prescindible a medio plazo. La marca personal consiste en ser alguien capaz de salir de su nicho estricto en la empresa. Una visión general del negocio nos hace menos prescindibles”.