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Tu solo no puedes

Si  lo que pretendemos es que los demás nos conozcan , reconozcan nuestras aptitudes y nuestra propuesta de valor y nos recuerden para escogernos cuando nos necesiten, si lo que queremos es dejar huella en el corazón de los demás estamos bien enfocados en la gestión de nuestra marca personal.

Ahora bien una marca personal potente si no se asienta sobre bases sólidas es un gigante con pies de barro o un castillo de naipes que la menor corriente de aire lo hace volar a pedazos.

La base de la marca personal somos nosotros mismos encarnados en nuestra identidad y hoy vamos a comentar algunos aspectos que son interesantes tener en cuenta para ser consistentes y poder tener los pies bien asentados.

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Para dejar huella es importante tener nuestra retaguardia bien cubierta. Generalmente tenemos la creencia de que debemos enfocarnos directamente en la estructuración de proyectos, en la estrategia y en la visibilidad pero muy a menudo nos olvidamos que detrás de todo ello estamos nosotros con nuestras esperanzas y nuestras contradicciones, con nuestra salud y nuestras enfermedades, con nuestras necesidades y la falta de recursos para satisfacerlas, con nuestra capacidad de amar y el desamor que acecha. Si cuando trabajamos nuestra marca no tenemos en cuenta esta parte más personal podemos estar construyendo auténticos castillos en el aire porque por más sueños y proyectos que tengamos y por más  que invirtamos en tiempo y en recursos para buscar la mejor manera para explicarlos y darlos a conocer si fallamos en nuestro interior todo se puede ir al garete. Reconocer que somos frágiles y que podemos fortalecernos con nuestros propios recursos y con ayuda es el primer paso para consolidar nuestra marca personal.

Nuestros círculos más íntimos son el puntal básico de nuestra identidad  y por correlación de nuestra marca. Nos proporcionan comprensión, amor, afecto, apoyo y nos defienden y dan cobijo cuando las cosas van mal, cuando los chuzos caen de punta. Poder mantener unas relaciones estables, sinceras y duraderas es necesario si no imprescindible para  ir con  seguridad en la vida. Si pensamos que nosotros somos autosuficientes estamos cayendo en un acto de soberbia descomunal.

La manera de  comunicarnos con las personas que tenemos más cerca es muy importante y hemos de ser lo suficientemente lúcidos para poder analizarla de manera constante para que no decaiga y nos aísle, sean la pareja, los amigos del alma o los familiares imprescindibles.

La reciprocidad en las relaciones en general es un principio no escrito que se debe cumplir y cuando se recibe algo se tiene que devolver en la misma proporción. En la comunicación personal pasa algo similar y si pedimos transparencia hay que darla.  En las relaciones personales es mejor moverse en la parte pública  de la ventana de Johari y evitar en la medida de lo posible la parte secreta, aquella que sólo nosotros conocemos y que mantenemos como el más preciado tesoro, porque compartiendo libremente la información ganaremos en calidad, sintonía y complicidad y tendremos a la recíproca el mismo trato. En nuestra vida más íntima como en la más pública la información que no se comparte se echa a perder y es algo que no podemos permitirnos porque nuestra marca personal se gestiona desde la base.

 

 

Cinco atajos para tener éxito en la vida

 

Lograr los objetivos que nos hemos propuesto, avanzar con paso firme y aprender a ser cada día un poco mejores pueden ser algunos de los indicadores de éxito personal y profesional. Lograrlo puede parecer una carrera de fondo y realmente lo es  porque la vida  no está hecha de secuencias rápidas pero con algo de método y sentido común podemos tener la seguridad que vamos por el buen camino para conseguirlo. Y para que podamos saborearlo mientras el cuerpo todavía aguante os propongo cinco atajos.

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  1. Definamos a dónde vamos o tengamos el fin en la mente. Para esto pensemos que significa para nosotros tener éxito y cómo podemos saber que vamos avanzando por donde queremos. Aquí entra el trabajar la visión, misión y valores personales y también plantearnos nuestra modelo de vida como si fuera un modelo de negocio ya que si hemos venido a este mundo a hacer algo hagámoslo de manera ordenada y organizada.  Sin entrar en consideraciones esotéricas, que las odio, invirtamos un cierto tiempo en visualizarnos allí donde queremos estar en plazos temporales definidos.

  2. Responsabilicémonos de nuestra vida porque es lo único que no podemos delegar. De nosotros y únicamente de nosotros depende el ser fieles a nuestros objetivos y a no dejarlos abandonados cuando las cosas se empiecen a torcer. Fracasar, tropezar o perderse no es ni bueno ni deseable pero cuando pase miremos la hoja de ruta definida en el apartado anterior y recordemos siempre que estamos en marcha. La visión del punto de llegada nos ayudará a seguir pero nadie andará por nosotros.

  3. Arrimémonos a buenos árboles. Tomemos todas las decisiones, importantes o tácticas,  y las alianzas en función de nuestro plan de vida. No todo ni  todos valen, hay que ser extremadamente selectivo y lo que nos aleje de nuestro camino se debe quedar aparcado. Ir solo nos puede hacer perder visión, vale la pena contar con alguien que nos pueda ayudar a avanzar más rápido y con mayor seguridad aunque nos cueste algo de dinero.

  4. Estemos siempre al día en todos los temas que forman parte de nuestro núcleo vital y profesional o de lo contrario conseguiremos que las oportunidades pasen sin que seamos capaces de detectarlas. Preveamos y presupuestemos un plan anual de formación.

  5. Y por supuesto cuidemos y mimemos nuestra marca personal.

Los cinco atajos nos permitirán llegar a nuestro objetivo de manera rápida pero sin necesidad de correr.

La felicidad no es más que hacer aquello que se quiere hacer y querer hacer aquello que se hace

 

Felicidad y éxito. Estas son las dos palabras que la mayoría de personas solemos pensar o decir cuando nospreguntamos qué queremos conseguir en la vida, cuáles son nuestros objetivos, nuestros deseos… Anhelos que reflejan fielmente una de las máximas de Al Ries (reconocido gurú a nivel internacional y autor del libro“The Origin of Brands”) “en la vida tan solo hay dos cosas por las que vale la pena luchar: éxito y felicidad”.

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En referencia a la pregunta sobre cuáles son nuestros objetivos en la vida acostumbramos a responder, en primer lugar, el deseo de ser feliz. La felicidad es y ha sido la principal preocupación y el principal objetivo de hombresy mujeres de cualquier raza, lugar o religión. Seguramente todos conocemos a alguien que podemos etiquetar como “feliz”, es decir, alguien que disfruta con lo que hace, que suele estar de buen humor, en definitiva, alguien que está contento y satisfecho con su vida. Para ser feliz resulta imprescindible que la persona sea capaz de crear una actitud positiva en su propia mente, es decir, tener una buena sensación, estar a gusto con uno mismo, tener unos buenos niveles de autoestima. Existe un dicho que reza “la felicidad no es más que hacer aquello que se quiere hacer y querer hacer aquello que se hace”. No obstante, a mi entender, muchas de las personas que consideramos “felices” no suelen tener éxito, no se ganan la vida especialmente bien, no disfrutan de una holgada situación económica, ni gozan de un gran prestigio o reconocimiento personal.

En segundo lugar, después de la felicidad, al ser humano le preocupa (o por lo menos eso indican la mayoría de estudios) el éxito. A casi todas las personas nos encanta obtener grandes resultados, ya sea a nivel personal, en los estudios, en el deporte, en el amor… Está demostrado científicamente que el éxito es una de las sensaciones más hedónicas, que más placer proporciona al ser humano. Seguramente, todos conocemos a personas a las que consideramos exitosas en un ámbito determinado, personas que destacan de forma clara y notable en una disciplina o temática concreta. Me atrevo a afirmar quemuchas de estas personas no son demasiado felices. Seguramente todos conocemos personas realmente brillantes y exitosas que no han podido trasladar dicha brillantez y éxito a otros niveles de su vida, conduciéndolos incluso hacia serios problemas (familiares, depresiones…) que han obstaculizado su plena felicidad. Para tener éxito, no basta con ser el mejor en una disciplina, sino que resulta imprescindible que la persona en cuestión sea capaz de crear una actitud positiva en la mente de los demás. Como diría el mismo Al Ries “uno mismo no puede hacerse exitoso, lo deben hacer exitoso las demás personas”.

Pero, no nos engañemos, lo difícil es conocer personas que puedan ser felices y que simultáneamente tengan éxito. Analizando este tipo de personas, las pocas que son capaces de compaginar éxito y felicidad, me he dado cuenta que casi todas tienen una marca personal muy potente y trabajada a consciencia durante mucho tiempo. Estamos ante personas felices porque se conocen muy bien a sí mismas, porque se dedican a aquello que realmente les gusta y porque realizan aquellas tareas en las que son realmente competentes y les permiten aportar más valor a la sociedad. Del mismo modo, suelen tener éxito porque son personas que trabajan su estrategia personal y saben comunicar claramente su propuesta de valor, es decir, personas que saben cómo diferenciarse de suscompetidores para conseguir que les compren en lugar de irse a vender, para conseguir ser encontrados en lugar de ira buscar. Debemos esforzarnos en crear una marca personal potente, distintiva y que nos permita conseguir aquello que realmente todos anhelamos: tener éxito y, sobre todo, ser muy felices.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (30). ¿Tienes espíritu emprendedor?

El gran error que cometen a menudo muchos head hunters es que contratan emprendedores y no espíritu emprendedor. Y hay una gran diferencia. Yo puedo manifestar que soy emprendedor. Y también que soy guapo. Pero la realidad es la que es, y a veces, del dicho al hecho hay un trecho.

Hace un par de semanas leí un excelente artículo aparecido en HBR, en que el consultor Chris Smith alerta de la gran diferencia entre lo que aparece sobre nosotros y lo que nosotros manifestamos. Pero Smith se centra en su experiencia como consultor y head hunter.

Hoy prefiero apuntar algunas claves que podrían configurar el espíritu emprendedor. Muchas son puro sentido común, aquí están:

  • Foto: Pinterest

    Estar dispuesto a fracasar. Nuestra cultura latina entiende el fracaso como un tabú, como un punto final. Si alguien tuvo un negocio fallido, será difícil que bancos, business angels o inversores privados confíen en esa misma persona para un nuevo proyecto. No se dan cuenta de lo mucho que ha aprendido gracias a su fracaso. Tiene una experiencia excelente, que le advertirá de peligros conocidos cuando emprenda de nuevo.

  • Estar dispuesto a triunfar. Puede parecer una obviedad, pero no todo el mundo está preparado para gestionar el éxito con eficacia. Y si no que se lo pregunten a tantas empresas, grupos musicales y equipos deportivos que se han desmontado apenas han llegado a la cima. Se necesita una buena dosis de autoconfianza, haber soñado o visualizado un camino inexplorado, una ruta hacia un caladero lleno de peces.
  • Olvidarte de la mitad de tu DAFO. El análisis de debilidades-amenazas-fortalezas-oportunidades (también conocido como SWOT o FODA) no tiene que convertirse en una terapia empresarial para arreglar desperfectos. Hay que “venirse arriba” con las fortalezas y oportunidades. Ese el el camino. Cuando estemos en marcha, ya nos preocuparemos de las amenazas. Y las debilidades, ni tocarlas, son las que nos diferencian de un robot, las que nos humanizan.
  • Estar dispuesto a “currar”. El esfuerzo es un denominador común de todas las personas con espíritu emprendedor. Sin esfuerzo puedes llegar arriba si eres un especulador (en el peor sentido), un estafador o alguien que trafica con influencias. Pero la mayor parte de seres humanos está dispuesta a asumir que habrá que trabajar duro para levantar un proyecto, una idea, un negocio. Y aquí no se trata de trabajar 12 horas diarias, no es un problema de cantidad, sino de intensidad. El espíritu emprendedor no descansa los sábados ni domingos. Puedes estar paseando, corriendo o viendo un partido de básket y de repente -zas- , te llega una idea, una inspiración que no puedes dejar de anotar con urgencia en un papel o en tu smartphone.
  • Tener una mente abierta. Aunque quieras ser fiel a una idea, la idea de la que surge el proyecto, el negocio, necesitas entender que todo cambia y que a veces hay que ser flexible a los procesos que requieren virar la nave. El proyecto inicial de Soymimarca estaba dirigido a reforzar el branding personal de los estudiantes universitarios, un colectivo muy necesitado de estrategia personal. Al reunir a algunos grupos de estudiantes nos dimos cuenta que el proyecto funcionaría muy bien como ONG, pero no como negocio.
  • Estar apasionadamente enamorado del proyecto. Solo así se entiende que tantas personas con espíritu emprendedor pasen horas y horas trabajando 24x7x12 sin pestañear. Las endorfinas se encargan de mantener la vela encendida, en algo que va más allá del interés personal, el dinero o la idea del éxito: es la pasión por el proyecto, un impulso parecido al de dos personas locamente enamoradas.
  • Tener sobre la mesa un Business Plan. Puede parecer un trámite administrativo, pero el Business Plan es más útil de lo que parece, ya que obliga a fijar objetivos, estrategias, costes, previsiones de ingresos y a disponer de herramientas de evaluación continua. Es posible que al cabo de un año el BP ya no sirva, que el contexto haya cambiado. No hay problema, se hace otro.
  • Tener los ojos muy abiertos. Mostrar inquietud, estar permanentemente dispuesto a aprender cosas nuevas. Saber distinguir el grano de la paja. Aquí no se trata solo de lo que hemos aprendido mediante la educación, sino de seleccionar entre los miles de mensajes que pasan cada día por delante nuestro cuáles nos pueden ser verdaderamente útiles. No es fácil, requiere práctica y mucha voluntad.
  • Pensar a lo grande. A veces los árboles no nos dejan ver que el bosque es muy grande y está lleno de oportunidades. En este punto vale la pena hacerse la pregunta: Lo que yo haga ¿ayudará a cambiar el mundo? ¿contribuirá a mejorar la economía de mi área geográfica? ¿conseguirá salvar vidas o mejorarlas?. A veces puede costar el mismo esfuerzo poner en marcha un proyecto para 5.000 que otro para 3  millones de personas. Muchos de los negocios que han tenido éxito en los últimos años se basaban en precios de venta y márgenes muy bajos pero pensando en mercados muy grandes. Mirad si no el caso de la app Angry Birds; es lo que se conoce como “the long tail“.
  • Estar dispuesto a conocer a gente nueva. Algunos prefieren el término networking, pero al final se trata de vencer la pereza de asistir a actos, intercambiar tarjetas, buscar personas en las RRSS… Sin público no somos nadie, y aunque una parte de los contactos se acercará a nosotros si creamos buenos contenidos, al resto hay que ir a buscarlo. Tirar la red es la acción, pero antes hay que asegurarse que el caladero tiene los “peces” que buscamos.
  • Ser constante, tener paciencia. Suelo repetir que Roma no se construyó en un día. Un proyecto que cuaje requiere tiempo, pero sobre todo requiere constancia, perseverancia. Quien la sigue la consigue, dicen, así que vale la pena marcarse rutinas, disciplinas que nos ayuden a superar los pequeños obstáculos del camino. Llevar una buena brújula siempre nos ayudará a llegar a buen puerto.

Si tienes espíritu emprendedor estoy seguro de que apuntarías alguna clave más. Te invito a hacerlo, será un placer completar esta bitácora.

Una postal de Navidad con marca propia

Soymimarca colabora con la Fundación Catalana de Llars Residencials, una Fundación que trabaja para mejorar la integración de personas con discapacidad intelectual a través del arte. Hemos querido felicitaros la Navidad con una obra elaborada por Cristina, una de las muchas artistas que han participado en uno de sus concursos de pintura. Os invitamos a entrar en su web y descubrir la gran labor de esta Fundación, que ha unido dos conceptos: solidaridad y la creatividad. Con un objetivo: Hacer felices a muchas personas con un gran talento artístico.

Mañana martes, día de Navidad, tenemos un regalo para vosotros: el libro “Es algo personal“, que resume lo mejor del 2012 de la web Soymimarca.

 

¿Quieres ser un Crack?

Convertirse en cracks: este es uno de los principales sueños que tiene cualquier joven (y sus padres también) cuando empiezan a practicar una determinada disciplina, ya sea a nivel deportivo, en el ámbito profesional, de los estudios… Numerosos científicos han dedicado muchas horas de investigación a intentar descubrir qué se encuentra tras el éxito, qué hay que hacer para convertirse en un crack en una determinada disciplina.

Michael Phelps

Uno de los mejores estudios en este ámbito lo realizó Benjamin Bloom, profesor de Educación en la Universidad de Chicago (Estados Unidos). En su libro “Developing talent in Young people”, Bloom analiza la infancia de 120 auténticos cracks de diferentes disciplinas como la música, las artes, las matemáticas o la neurología. Sorprendentemente, no se identifican indicadores que de alguna manera hubiesen podido predecir su éxito. Por lo tanto, aparentemente no se observa ninguna característica previa o genética que permita deducir que una persona será un crack en su especialidad.

Y entonces, ¿de qué depende el éxito? ¿Cómo podemos explicar que unas (pocas) personas acaben convirtiéndose en auténticos cracks mientras que otras (la gran mayoría) no pasan de la mediocridad? Una de las principales conclusiones a la que llega Bloom es que los cracks han practicado de forma muy intensiva, han trabajado muy duro practicando muchas horas. Y cuando hablados de práctica, no sólo es un tema de cantidad (imprescindible) sino también de calidad. Y por calidad entendemos aquella práctica que lleva a  niveles superiores de competencia y siempre con la compañía de algún coach que haga de guía y a su vez, enseñe a la persona en cuestión cómo guiarse a sí mismo. También suele ser común en los cracks el hecho de que han estudiado con grandes profesores o han entrenado con grandes entrenadores. La influencia del profesor, entrenador, coach, mentor o similar es esencial para conseguir un gran nivel en una determinada disciplina. Además, las personas que llegan a la categoría de cracks habitualmente han sido animados con mucho entusiasmo por su familia durante años, han sentido siempre el aliento de su gente, ayudándoles siempre, tanto en los buenos momentos como en los no tan buenos.

Con estos factores, podemos concluir, una vez más, que los cracks se hacen, no nacen como tales. La maestría, el dominio de una disciplina se adquiere con el tiempo, se desarrolla, se entrena, se aprende…  Otro libro que refuerza estas tesis es “The Cambridge Handbook of Expertise and Expert Performance” publicado el año pasado. Es una extensa recopilación de estudios que analizan auténticos genios de diferentes disciplinas. Dice el libro, que el éxito resulta inalcanzable para los que se rinden pronto y también para los que no perseveran y son impacientes. Para conseguir ser un crack es necesario mucho trabajo, sacrificio, incluso dolor.  Como suele decirse, en el camino hacia el éxito, no hay atajos que valgan. Es imprescindible invertir muchísimas horas de trabajo  (como escribí en un artículo anterior citando la “ley de las 10.000 horas” de Malcom Gladwell).

Y este punto me recuerda una frase que se puso de moda a finales de los años 80 entre los atletas norteamericanos que aspiraban clasificarse para los Juegos Olímpicos Barcelona’92. La frase decía “No pain, no Spain” y se refería a que, sin dolor, sin sacrificio ni trabajo, no se llegaba a España, es decir, a la clasificación para los Juegos Olímpicos de Barcelona. Esta cita me impactó mucho y he observado durante todos estos años que es muy aplicable a muchos ámbitos. En un momento como el actual, de incertidumbre política, de crisis económica y social, conviene tenerla muy presente: “no pain, no Spain”, o lo que sería en el caso que nos pertoca “no pain, no success”; por lo tanto, sin dolor, sin sacrificio y trabajo, el éxito no llega. Ya sabéis, si queréis tener éxito y ser unos cracks en alguna disciplina… ¡a trabajar duro y a sufrir!

Si nunca has fracasado, nunca has vivido

 

Nadie dijo que el camino hacia el éxito era un camino de rosas. Hoy compartimos un vídeo que en poco menos de 1 minuto nos muestra cómo grandes personajes como Abraham Lincoln, Los Beatles o Michael Jordan fracasaron antes de alcanzar el éxito. ¿Y por qué triunfaron? Seguramente porque nunca dejaron de intentarlo. Esperamos que os guste.

[youtube]http://youtu.be/9Z2HjgzN7oc[/youtube]

El Marketing personal te puede salvar la vida

Es cierto. Hay varios millones de personas totalmente perdidas, incapaces de vislumbrar un futuro en el que no anide la incertidumbre y donde la esperanza vuelva a habitar. Nadie está seguro, y pobre del que piense que esto no va con él. Médicos, abogados y funcionarios comienzan a entender qué es eso del despido, algo totalmente fuera de sus diccionarios habituales y de su plan de estudios.

Haya o no haya culpables lo que sí hay son responsables; los aeropuertos sin aviones, la sobrecarga de organismos públicos, las carreteras que van a ningún sitio y los hospitales con más camas que enfermos son causa patente de lo que nos ocurre.

Pero no pierdas tiempo buscando culpas ni errores, no te quedes lamiéndote las heridas. Verás el tiempo pasar, verás a gente moverse, emprender, salir y luchar mientras tú, víctima lateral y olvidada mantengas esa falsa ilusión de que alguien vendrá a disculparse ante ti y a reponerte lo perdido.

Yo y pasé por ahí, y fruto de aquella traumática experiencia escribí el libro El Marketing Personal me Salvó la Vida (www.obrapropia.com) y Guillem lo prologó brillantemente. Caí al pozo de la nada, me alié con mi dolor y abracé la desesperanza. Ese tren que había parado y su revisor me indicaba que debía apearme; mi vida terminaba a los 40.

Pero descubrí el marketing personal, conocí a la gente de Soymimarca, a Guillem a Jordi y a Ignasi. Conocí un mundo capaz de exigirte sacrificio por ti mismo y listo para devolverte las herramientas necesarias para el éxito, tu garantía. Conocí que hay un secreto para afrontar la vida, que no es un milagro, y que funciona. Y no soy el único.

Ven, conócenos y aprende cuales son las herramientas para hacer por ti mismo lo que nadie hará para ti. Al fin y al cabo tú eres el secreto, tú eres la marca.


Ese hombre llamado yo

Érase una vez un hombre. Era un tipo genial, amigo de sus amigos, activo y emprendedor.

Apasionado de su trabajo, con estilo, manías e ilusiones. También con dudas, rodeado de éxitos y fracasos.

Divagante a veces, firme otras. Actuaba con descaro, seguro y altivo. Ante todo era un saltador de muros, un corredor de larga distancia. A mí me encantaba observarle y analizarle. Me gustaba cómo era, lo tenía todo.

Me ayudaba tenerle cerca, y me confortaba que me inspirara y me hiciera reflexionar.

Se equivocaba, claro que lo hacía. Pero aprendía de ello, no le importaba hacerlo y tampoco reconocerlo.

Ese hombre era yo. Un día le perdí la pista y no lo volví a ver.

Creo que lo mejor será salir a buscarle; lo necesito.

9 puntos que nos convertirán en triunfadores

¿Nos gustaría en el 2012 dar un paso decisivo para conseguir nuestras metas personales y profesionales? Se ha abierto la veda de los buenos propósitos de año nuevo y como me gusta ayudar a mis lectores ahí van unas buenas prácticas que, seguro, serán de utilidad.

Recibí hace unos días el número de invierno de la Harvard Business Review On  Point, una selección de artículos  antiguos  de la HBR que se publica cada trimestre con un hilo conductor y que en este ocasión se titula Secretos para Tener Éxito (Secrets to Getting Ahead).

Heidi Grant Halvorson, que  es una gran psicóloga motivacional, nos explica nueve buenas prácticas que nos pondrán en el camino del éxito.

1. Tener objetivos específicos y claros. Parece obvio pero no siempre es así. Es mejor querer perder cinco kilos que simplemente querer perder peso. No dejemos lugar para la duda.

2. Poner fechas a nuestros propósitos. Acotando los objetivos en el tiempo crearemos una actitud mental que nos ayudará a detectar oportunidades para llevarlos a término.

3. Buscar indicadores. Conseguir las metas implica seguir de manera regular y honesta los avances realizados. La periodicidad depende de cada objetivo.

4. Ser un optimista realista. Esto significa no desdeñar las dificultades porque muchos objetivos requieren tiempo, planificación, esfuerzo y persistencia y vale la pena saberlo de antemano para no pegarnos la gran torta.

5. Centrarse en mejorar más que en ser bueno. La cosa va de actitud, siempre podemos cambiar mientras intentamos conseguir nuestras metas. En este caso no se trata de cantidad si no de calidad personal.

6. Tener valor. El valor, en este caso, es la disponibilidad de comprometerse a largo plazo y persistir en el intento cuando las dificultades acechan. El valor no es innato puede educarse y lo dicho en los puntos anteriores forma parte del entrenamiento.

7. Activar el músculo de la fuerza de voluntad. Esto significa en muchos casos salir de las zonas de confort, de lo fácil y amigable, porque para conseguir cosas distintas hemos de actuar de manera diferente como decía Einstein. La primera vez es más difícil pero con el tiempo el músculo se activa y todo fluye mejor

8. No tentar a la suerte. Pensemos en grande pero tengamos en cuenta que tenemos límites y, aunque tengamos un fuerza de voluntad muy musculada, no nos pongamos en peligro.

9. Fijar objetivos en positivo. O lo que es lo mismo centrémonos en lo que queremos hacer más que en lo que no queremos conseguir.

Ya podemos ir calentando motores que el año nuevo está a la vuelta de la esquina. Ah! Si queréis os echo una mano!