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Mentiras sobre el personal branding

 

En pocos días las noticias relacionadas con la marca personal han traído cierta sustancia en lo que a polémica se refiere:

Primero fue Alfredo Vela quien, acertadamente, se preguntaba por qué alguien sin una marca personal correctamente gestionada podía impartir clases de marca personal. Eso generó cierta controversia en las redes sociales, especialmente conducida por personas a las que les hirió la afirmación de Vela. Ayer escribí sobre eso en mi blog personal, destacando que la experiencia siempre es un factor de credibilidad.

Después fue el periodista tecnológico Juan Cabrera, del Huffington Post, quien arremetió contra la marca personal en su artículo “Sombras y mentiras alrededor del personal branding“.

Contrariamente a lo que muchos puedan esperar, voy a dar la razón en casi todo al Sr. Cabrera. En todas las profesiones hay profesionales buenos y malos, y el entorno del personal branding no escapa de un intrusismo creciente, quizás debido a una sensación errónea de que tras ello se mueven ingentes fortunas. También hay muchísimo intrusismo en el coaching y, desde luego, también hay periodistas buenos y malos.

Los que nos dedicamos profesionalmente a la consultoría y/o formación de marca personal tenemos gran parte de culpa de los “ataques” de Cabrera, quizás por no haber explicado con claridad el alcance de nuestro trabajo. Me explico:

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Foto: Stephan Uhlmann, creative commons

Cabrera habla de promocionar nuestra marca y de marketing individual. Y eso, sin duda, es parte del branding personal, pero no todo. Algo no le ha llegado correctamente al periodista, ya que el punto de partida de un proceso de marca personal pasa por entender mejor cómo somos, lo que llamamos autoconocimiento. Seguidamente hay que preguntarse qué queremos ser en unos años y dónde queremos estar, una estrategia personal. Y solo al final de ese proceso hablaríamos de la parte más relacionada con la comunicación, o lo que Cabrera llama promoción personal. Cierto, si no comunicas no existes, así que no hay que avergonzarse y mantenerse en la retaguardia, hay que lanzarse a explicar lo que podemos hacer por los demás.

Reducir a Tom Peters a alguien que dijo que las personas debían promocionarse es quedarse algo corto. Peters engendró la idea del “intraemprendedor” un paso evolutivo del empleado clásico hacia alguien con ideas propias, con iniciativa y con un sentido de la estrategia personal dentro de una organización.

Quizás la mayor confusión del periodista es creer que somos marcas. No somos marcas, tampoco productos. Pero nuestras acciones (e inacciones) dejan marca en los demás, y el personal branding tratará de influir lo máximo posible en que esa marca sea la que deseamos dejar. Nos habla de esclavitud, de que hay que estar en todo momento en todos los foros imaginables y redes sociales. No sé con qué experto de marca personal ha hablado Cabrera, pero creo que se tratará de algún especialista multinivel, de esos de negocios por internet y que están muy lejos de ser alguien puesto en marca personal.

Una vez más, alguien supuestamente bien documentado confunde uno de los medios (internet) con el fin (conocernos, saber a dónde vamos, entender lo que nos hace únicos, nuestra propuesta de valor hacia los demás y darlo a conocer). No es la primera vez ni será la última.

Lo cierto es que el título “sombras y mentiras alrededor del personal brandingprometía un contenido más interesante del que se desprende de la lectura del artículo, quizás por esa costumbre de muchos periodistas de priorizar el titular sobre el contenido. El poso que deja la lectura del artículo es algo decepcionante, se queda uno con la idea de que Linkedin es una cueva de mentirosos, como si no se pudiera mentir en un currículo de papel.

Para acabar, no tengo nada contra Juan Cabrera, soy lector del Huffington y me gustan muchos de sus textos, pero le recomiendo encarecidamente la lectura del último libro publicado en España sobre marca personal: Marca personal para dummies (Planeta), de Andrés Pérez Ortega. Estoy seguro de que si lo lee no escribiría el mismo artículo. Siempre habrá mentiras sobre el personal branding, eso es inevitable, pero también hay verdades.

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Tu vida es tu marca

 

Vivimos una auténtica revolución digital. El auge de Internet y de las redes sociales junto a increíbles avances tecnológicos ha permitido que (casi) cualquier persona tenga en su mano la posibilidad de comunicar, de compartir su mensaje con millones de personas de todo el mundo. Además, en muchos casos es gratuito o a unos costes muy reducidos. En este sentido, estamos viviendo una auténtica democratización de la comunicación. Todos nosotros tenemos al alcance de nuestras manos unos medios que, hace bien poco, eran impensables (o sólo alcanzables para las grandes empresas).

Foto: TCL Fotografie CC

Foto: TCL Fotografie CC

No obstante, creo que en algunos casos hemos banalizado en cierta forma la comunicación. Parece ser, que en un momento como el actual, lo único importante es comunicar bien. A mi entender, existen algunos profesionales realmente mediocres en su ámbito de actuación, pero que dedican mucho tiempo y esfuerzo a comunicar su mensaje. Con esto, consiguen cierta notoriedad y ganan influencia. Comunicar está de moda. Además, a la mayoría de personas les suele atraer todo lo relacionado con la comunicación. También en los cursos o conferencias, el apartado que suele generar más interés siempre es el de comunicación, especialmente en el entorno 2.0.

Con este artículo no pretendo restar importancia a la comunicación, pues la tiene y mucha. Pero creo firmemente que existe un aspecto mucho más importante que las palabras; los hechos. Realmente el factor más importante en la gestión de tu marca personal son tus acciones, los hechos, aquellas cosas que haces, los retos que superas, las personas a las que ayudas, los resultados que consigues… Comunicar es vital. Si haces pero no comunicas lo tendrás más difícil. Pero insisto, lo más importante es la acción.

Uno de los grandes líderes y de las marcas personales más potentes de la historia ha sido el político hindú Mahatma Gandhi (por quien siento una especial devoción). Consiguió grandes retos con su palabra, pues era un extraordinario orador. Pero sobretodo, alcanzó su elevadísima influencia a través de la acción, de comportarse de una determinada forma. Apostó por el ejemplo como forma de transmitir su mensaje. Recuerda el dicho “El ejemplo no es la mejor forma de generar influencia, sino que es la única”. El “hacer” influye más que el “hablar”. Los hechos ganan a las palabras.

Para terminar quería compartir contigo una preciosa frase del mismo Gandhi. Decía este gran líder que “tu vida es tu mensaje”. Es decir, que realmente lo que comunicas, lo que compartes, lo que transmites son tus hechos, tus acciones, mucho más que tus palabras. Con el máximo respeto a este gran líder, me permito adaptar su frase para la gestión de la marca personal: “Tu vida es tu marca”. No lo olvides.

Cinco atajos para tener éxito en la vida

 

Lograr los objetivos que nos hemos propuesto, avanzar con paso firme y aprender a ser cada día un poco mejores pueden ser algunos de los indicadores de éxito personal y profesional. Lograrlo puede parecer una carrera de fondo y realmente lo es  porque la vida  no está hecha de secuencias rápidas pero con algo de método y sentido común podemos tener la seguridad que vamos por el buen camino para conseguirlo. Y para que podamos saborearlo mientras el cuerpo todavía aguante os propongo cinco atajos.

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  1. Definamos a dónde vamos o tengamos el fin en la mente. Para esto pensemos que significa para nosotros tener éxito y cómo podemos saber que vamos avanzando por donde queremos. Aquí entra el trabajar la visión, misión y valores personales y también plantearnos nuestra modelo de vida como si fuera un modelo de negocio ya que si hemos venido a este mundo a hacer algo hagámoslo de manera ordenada y organizada.  Sin entrar en consideraciones esotéricas, que las odio, invirtamos un cierto tiempo en visualizarnos allí donde queremos estar en plazos temporales definidos.

  2. Responsabilicémonos de nuestra vida porque es lo único que no podemos delegar. De nosotros y únicamente de nosotros depende el ser fieles a nuestros objetivos y a no dejarlos abandonados cuando las cosas se empiecen a torcer. Fracasar, tropezar o perderse no es ni bueno ni deseable pero cuando pase miremos la hoja de ruta definida en el apartado anterior y recordemos siempre que estamos en marcha. La visión del punto de llegada nos ayudará a seguir pero nadie andará por nosotros.

  3. Arrimémonos a buenos árboles. Tomemos todas las decisiones, importantes o tácticas,  y las alianzas en función de nuestro plan de vida. No todo ni  todos valen, hay que ser extremadamente selectivo y lo que nos aleje de nuestro camino se debe quedar aparcado. Ir solo nos puede hacer perder visión, vale la pena contar con alguien que nos pueda ayudar a avanzar más rápido y con mayor seguridad aunque nos cueste algo de dinero.

  4. Estemos siempre al día en todos los temas que forman parte de nuestro núcleo vital y profesional o de lo contrario conseguiremos que las oportunidades pasen sin que seamos capaces de detectarlas. Preveamos y presupuestemos un plan anual de formación.

  5. Y por supuesto cuidemos y mimemos nuestra marca personal.

Los cinco atajos nos permitirán llegar a nuestro objetivo de manera rápida pero sin necesidad de correr.

6 razones por las que “amo” la marca personal

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Hace unos días llegaba a mis manos un articulo publicado en el Huffington Post en su versión digital titulado “6 Reasons Why I Hate the Term ‘Personal Brand’(6 razones por las que odio el término “marca personal”). La autora de este post cuenta qué motivos la han llevado a ver con ojos de desconfianza la marca personal. No voy a entrar en el juego de decir si lleva o no razón, únicamente voy a hablar del lado positivo del personal branding.

Todos sabemos que del amor al odio hay un paso. Y yo, por lo que refiere a la “marca personal” estoy en el lado dulce, el lado que confía, respeta y aprende de esta disciplina y de los profesionales que se dedican a ella.

Así que dejando odios y rencores a un lado, ahí va un punto de vista más positivo e optimista – para mi el único-.

Seis buenas razones por las que “amo” la marca personal:

1. Porque ayuda a personas y a profesionales a conocerse, a descubrir su talento. Les invita a soñar y a descubrir su grandeza.

2. Porque da impulso a los emprendedores a sacar adelante sus proyectos. Y lo hace con una hoja de ruta y las herramientas necesarias para conseguirlo.

3. Porque trabajar en personal branding significa relacionarse con personas de perfiles y características muy diferentes. Algo enriquecedor, que supone aprender algo nuevo cada día. Y en ocasiones incluso a vivir momentos únicos –que un cliente músico interprete una canción en directo sólo para 3 asistentes no pasa todos los días-.

4. Porque ayudar a alguien a desarrollar su estrategia personal y ver cómo avanza hacia sus objetivos es más que un incentivo profesional. Es dar sentido a lo que haces.

5. Porque combina disciplinas tan diferentes como el marketing, la comunicación, el coaching…. Da versatilidad a mi profesión y me permite ver las cosas desde diferentes puntos de vista.

6. Porque se basa en la autenticidad. Aunque muchos crean que el personal branding consiste en inventarse una nueva identidad o en hacerse famoso, para nada es así.  Es un proceso estratégico que pretende ayudar a las personas a llegar donde quieran llegar.

Por estos 6 motivos y por muchos más creo en la marca personal.

Personal Branding es el arte de invertir en ti

 

Compartimos con vosotros la entrevista realizada por Javier García Barros, autor del libro “Haz, marca personal para personas” a Guillem Recolons a través del Blog Siempre con algo en la cabeza

 

JG: Dentro de la cantidad de cosas que has vivido en tu carrera profesional, me llama mucho la atención que después de casi 20 años trabajando “para otros” decidieras emprender tu propio proyecto ¿Cuál fue la razón principal que te motivo a HAZerlo? 

GR: El despido podría haber sido el elemento detonante y el ansia de cambio el elemento motivante. Tras una carrera de éxito en agencias “de otros”, llega un momento en que me despiden. Ahí hay dos salidas:

1. El mundo se viene abajo. Te vas a la cola del paro y te pones a buscar trabajo.

2. La vida sigue, y 24h después del despido estás firmando ante notario la constitución de tu propia compañía.

Opté por la segunda, y volvería a repetirlo una y otra vez.

 

Guillem_RecolonsJG: Por si fuera poco, tiempo después fundaste soymimarca. ¿Por qué iniciar un nuevo proyecto si el que tenias funcionaba? Muchos quizás no hubiéramos arriesgado otra vez.

GR: Creo que la clave está en la propia pregunta, en el concepto de proyecto. El nuevo formato laboral se basa más en proyectos y clientes que en abstracciones como “compañía”. Trabajando solo podía llegar a cubrir una parte muy amplia del personal branding, pero me faltaba una pata: el área de autoconocimiento.

Además, me aburre bastante la acción comercial. Por todo ello creí necesario unir fuerzas con uno de los mejores coach de marca personal que conozco, Jordi Collell.

 

JG: Sé por experiencia propia que los inicios son difíciles ¿Cómo superaste en ambos proyectos esos momentos?

GR: Te parecerá simple, pero la ilusión y la convicción del proyecto eran el aliciente para seguir.

Además, redacté mi propia estrategia personal, mi visión, mi misión, valores, objetivos, targets, mensajes, partners, plan de comunicación. Me pregunté dónde quería estar en 10 años. Trabajé escenarios y estoy en el camino.

 

JG: ¿Ha sido duro el camino recorrido desde ese día que te “invitaron a irte” hasta hoy? ¿Has tenido ganas de abandonar alguna vez?

GR: No, y eso que entre medio sufrí otro fracaso.

En 2007 abrí la delegación española de TVLowCost, una agencia especializada en campañas TV. No funcionó, la cerramos en 2009, ya que en España el concepto low cost no representaba nada nuevo. Acumulo dos fracasos, y eso ayuda mucho a generar nuevos enfoques.

Un país como España penaliza el fracaso, pero créeme, es una lección de vida por la que creo que hay que pasar.

 

JG: Uno de los principales obstáculos que tenemos es “el miedo al fracaso” ¿Qué pasa si alguna de tus iniciativas/productos no funciona? ¿Cómo reaccionas?

GR: No pasa nada. Al contrario, aprendes. Recuerdo una campaña cuyo cierre era “The more we listen, the more we learn. And the more we learn, the more we can help”.

Creo que hoy no sería un consultor creíble si no conociera lo que NO hay que hacer. Y no supiera escuchar.

 

JG: Tu experiencia es muy inspiradora para mucha gente qué después de bastante tiempo trabajando se ven en la calle ¿Cómo le animarías a seguir hacia adelante, a actuar?

GR: La clave es hacerse un plan. Todo pasa por ahí, hay que dibujar una hoja de ruta, tener claro un norte, una meta, un sueño. Levantarse por la mañana sin tener una misión a corto y a medio plazo desmotiva y desanima a cualquiera.

 

JG: Para mi la marca personal es la mejor herramienta para HAZer, para actuar. ¿Cómo definirías la marca personal? ¿Cuáles son su principales ventajas?

GR: Utilizo a menudo una definición emocional “Personal Branding es el arte de invertir en ti”.

No considero el personal branding como una ciencia, lo considero una inversión a futuro, algo que, bien gestionado, nos podrá llevar al lugar que visualizamos como objetivo en un plazo razonablemente largo.

Además, y como díría el poeta griego Kavafis, no se trata solo de llegar a un lugar deseado, también hay que saber disfrutar de la travesía.

 

JG: Uno de los principales “peros” que argumentan muchas personas para empezar a desarrollar su marca personal es la exigencia de resultados en muy breve espacio de tiempo ¿Cómo vencer esas urgencias?

GR: Con una frase sencilla: Si no gestionas tu marca, otros lo harán por ti. Eso puede llevar algún tiempo, pero que alguien te destruya es cuestión de minutos.

 

JG: Con estás charlas quiero inspirar a la gente HAZer, a moverse, a no quedarse quieta ¿Qué le dirías a esa persona que lleva tiempo con una idea en la cabeza pero no se atreve a dar el paso?

GR: No tengas miedo al ridículo, no tengas miedo al fracaso, no te expongas sin haberte trazado un plan, y cuando lo tengas, lánzate con paracaídas.

Al principio puede dar cierta sensación de vértigo, pero siempre será mejor eso que la falsa comodidad del sofá (metáfora de la zona de confort). Recuerda que todo deja marca. Y mantente siempre, siempre, siempre con algo en la cabeza ;-)

 

JG: Guillem, muchísimas gracias por pasarte por mi casa en la red. Ha sido un enorme placer y sé que tu historia y experiencia va a servir de ayuda e inspiración a mucha gente. ¡Gracias!

GR: Gracias a ti, Javier por esta oportunidad de conectar con tus seguidores.

 

Storytelling: el kit básico para emprender

 

Comentamos muchas veces que las cosas han cambiado y que en materia de trabajo nada volverá a ser como antes, que hemos de ver la realidad con nuevos ojos, lo llamamos el cambio de paradigma, y actuar en consecuencia para no quedarnos anquilosados en un pasado que se fue para siempre. En estos  nuevos tiempos  el trabajo de por vida se va volviendo un recuerdo cada vez más difuso y si no nos preparamos para funcionar por proyectos acabaremos fuera de juego; nos guste a no hemos de actuar con mentalidad emprendedora, buscar e identificar las oportunidades y conseguir que nos elijan.

Flickr CC

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Emprender en la vida es algo que, de no llevarse, se puede entrenar y en cualquier caso es necesario dejar que las ideas fluyan para aceptarlas como vienen, sin prejuicios, vergüenzas ni miedos. Tener la mente abierta y una cierta dosis de ingenuidad  ayudarán a abrir el camino siempre con un mapa en la mano para no andar a trompicones y dar demasiados palos de ciego.

Hace unos días me encontré con dos individuos de ocho años que en la fiesta de su colegio estaban vendiendo petardos de papel. Se trataba de  una hoja de papel convenientemente doblada que agarrada por un extremo y lanzadas hacia delante sin soltar producía un ruido seco y potente similar a un petardo. Me comentaron que se trataba de una apuesta ecológica porque el papel era reciclado de la basura de sus respectivas casas y que se habían metido en este tinglado porque sabían que una fiesta de verano sin petardos no es fiesta pero que en el cole la pólvora no entraba ni por recomendación. Cada artefacto se vendía a cincuenta céntimos y pretendían colocar un stock de cincuenta unidades, suficiente para proporcionarles los recursos necesarios para tener autonomía financiera durante toda la fiesta.

Sea por curiosidad o por deformación profesional me dediqué a seguirles los pasos desde cierta distancia para ver como evolucionaba el asunto.

Cuando acababan de contarme su idea de negocio se acercaron unos compañeros, que me dijeron que eran de su curso, para decirles que estaban locos, que cómo pretendían que alguien les comprara semejante tontería; que no venderían ni uno, vaya. Me sorprendió la seguridad con la que al unísono contestaron los noveles empresarios que propusieron montar una porra para ver quien adivinaba la cantidad vendida y que ellos apostaban por la totalidad.

Tenían producto, unas ganas locas de vender y abordaban a su clientela explicando su propuesta de valor y las bondades de un producto construido con material reciclado

Al cabo de dos horas tenían su producción vendida y estaban haciendo cola para comprarse unas latas de bebida y pedazo de pastel. Por suerte para sus agoreros colegas no hubo porra.

Al final de la tarde uno de ellos invirtió lo que le quedaba en unos boletos para la tómbola y acabó con un espléndido robot para amenizar las tardes de verano.

Un proyecto emprendedor es eso, una idea bien estructurada que arropa una propuesta de valor dirigida a un público objetivo que explicada con un mensaje claro y convincente a través del canal adecuado se convierte en un negocio de éxito. Si a ello le unimos un bajo nivel de inversión, como en el caso que os he contado, miel sobre hojuelas.

Y por cierto un proyecto es solo eso, un proyecto. Después viene otro y otro, la vida es una suma de proyectos y si esperamos encontrar el proyecto de nuestra vida, el que nos saque el estómago de penas para siempre posiblemente acabemos nuestros días pobres y esperando.

No digas qué eres, di cómo te sientes

 

A veces decir lo mismo pero con distintas palabras puede tener resultados sorprendentes. Y como muestra de ello, este maravilloso vídeo.

[youtube]http://youtu.be/F8bm2llxxjU[/youtube]

Personal Branding, el arte de invertir en ti (45). ¿Vale la pena ser humilde?

 

La humildad se suele definir como la cualidad personal de actuar de acuerdo con las propias cualidades y limitaciones sin vanagloriarse por ello. Etimológicamente viene del latín humilitas y guarda relación con la palabra humus, tierra. A mi todo ello me sugiere que la humildad es la capacidad de estar presente en el mundo, de actuar, teniendo los pies en el suelo.  Llegados a este punto y como estamos en un blog en el que hablamos diariamente de personal branding puede ser legítimo preguntarse qué diantre tiene esto que ver con la marca personal y tendrá toda la razón del mundo en planteárselo.

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Desde mi punto de vista la humildad y la marca personal andan cogidas de la mano en una relación de equilibrio inestable como la mayor parte de las cosas importantes de la vida. Si el objetivo de la marca propia es ser la opción relevante, ser el elegido, el de la humildad es el de no vanagloriarse por ello. Así, a simple vista, la cosa puede sonarnos a contradictoria pero ¿lo es en realidad? ¿pueden ambas vivir separadas?

 

Cuando gestionamos nuestra marca tomamos consciencia de nuestros puntos fuertes, de nuestras habilidades y talentos, de  nuestros logros y de nuestros sueños y nos apoyamos en ellos para lograr dejar nuestra huella en el corazón de los demás, son nuestras palancas.  Y es así porque si basamos nuestro trabajo en cómo superar las limitaciones nos perdemos lo mejor de la película y nos arriesgamos a no conseguir nada. La humildad nos ayuda a ser lo suficientemente objetivos para no perdernos en el mar del optimismo y acabar estando fuera de la realidad.

 

La humildad es lo contario de la soberbia, pecado capital número uno de la marca personal, que aparece cuando proyectamos a través de nuestra marca personal que somos superiores a los demás, menospreciándoles y siendo incapaces de reconocer sus talentos.

 

Con humildad la marca personal se pone al servicio de los demás y se orienta hacia el bien común en una relación de ganar-ganar, escucha las necesidades de su público objetivo y las incorpora a sus objetivos propios estando por ello activamente presente en su entorno y teniendo una mayor perspectiva de cualquier situación.  Y todo ello facilita que se convierta en la elegida de manera continuada en el tiempo.  Así de fácil y de complicado.

¿Qué pasaría si nuestros políticos incorporaran la humildad a su marca personal? Os invito a que hagáis volar vuestra imaginación y a compartir las respuestas.

Si el concepto “marca personal” fue idea de un ingeniero: ¿por qué tú que también lo eres, aún no la estás gestionando?

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La posesión del título de ingeniero o ingeniera, hace años podía suponer una garantía de estabilidad profesional y económica; pero hoy en día ya no es cierto, la profunda crisis económica que aún estamos sufriendo ha socavado las raíces del prestigio y la solidez de la carrera profesional en todas las profesiones, incluyendo la ingeniería en todas sus variantes. La formación por la que se accede a la profesión adolece de una profunda disociación con la realidad profesional, que se agudiza cuando nos referimos a las competencias y capacidades relacionadas con el desarrollo de la marca personal.

La importancia de la gestión de la marca personal se concreta en que con ella pretendemos:

  • definir y comunicar nuestra identidad,
  • desarrollar y mantener nuestra credibilidad,
  • construir y defender nuestra reputación.

Desarrollar y gestionar la Marca Personal es una cuestión que tiene que hacer uno mismo, ya que supone coger el control y la responsabilidad sobre su profesión y sobre su vida en lugar de dejarlo en manos de los otros.

Por ello la definición y gestión de la Marca Personal debería formar parte del programa de formación básica de cualquier persona, porque supondría desarrollar personas responsables de su futuro, con voluntad de moverse para lograrlo; que frente a los problemas no esperaran que alguien les diga que deben hacer sino que propondrán las soluciones, y si se da el caso, se pondrán a ejecutarlas haciéndose responsables del resultado.

La ingeniería es el arte de resolver problemas utilizando el ingenio, los conocimientos y las técnicas adecuadas. Por tanto l@s ingenier@s deberían incorporar los conocimientos y las técnicas de marca personal para desarrollar soluciones tanto para su carrera profesional como para su proyecto vital.

Como que este post está dirigido a ingenieros, creo oportuno citar la aportación al tema de la marca personal que realizó un ingeniero, Ricardo Varvelli, junto con su mujer Maria Ludovica Varvelli en un ya lejano 1995 (antes del famoso artículo “The Brand Called You” de Tom Peters, que también es ingeniero, publicado en 1997). En ese año, los Varvelli, publicaban un libro donde explicaban un método para desarrollar un programa de marketing personal en el que exponían un interesante modelo, que llamaron la fórmula de las 5V para medir y mejorar nuestro valor. Y estas son: Verbalidad (saber comunicar), Vivacidad (saber reaccionar), Visibilidad (saber estar presentes), Vitalidad (saber vivir) y Vestibilidad  (saber vestir). Su lema era: “Quien no comunica, escoge no existir en el ámbito social”.

Esto nos demuestra cómo hace tiempo ya había ingenieros preocupados tanto del desarrollo de su marca personal como la de otros profesionales.

Quiero acabar recordando una frase clásica que refleja de forma clara lo que supone trabajar nuestra marca personal: “Faber est suae quisque fortunae”.

 

Una postal de Navidad con marca propia

Soymimarca colabora con la Fundación Catalana de Llars Residencials, una Fundación que trabaja para mejorar la integración de personas con discapacidad intelectual a través del arte. Hemos querido felicitaros la Navidad con una obra elaborada por Cristina, una de las muchas artistas que han participado en uno de sus concursos de pintura. Os invitamos a entrar en su web y descubrir la gran labor de esta Fundación, que ha unido dos conceptos: solidaridad y la creatividad. Con un objetivo: Hacer felices a muchas personas con un gran talento artístico.

Mañana martes, día de Navidad, tenemos un regalo para vosotros: el libro “Es algo personal“, que resume lo mejor del 2012 de la web Soymimarca.