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5 áreas que crean la Identidad Visual, por @Maria_A_Sanchez

En fotografías de los perfiles en RRSS, filmaciones o en persona, la parte visible de la Marca Personal, a pesar de su importancia, todavía no tiene un nombre reconocido: Imagen personal, indumentaria, estética, mensaje, tópico, vestimenta… y ha dado paso a conceptos como cliché o estereotipo.

Lo que es evidente: existe una dicotomía imagen-mensaje que Bourdieu definía como ‘Capital Visual’. La parte de la ‘Marca Personal’ que ven los demás y que se ha de gestionar con mucha consciencia, para evitar distorsiones en el mensaje.

Uno de los conceptos más aclaratorios es ‘Identidad Visual’, y me lo ‘regaló’ un gran amigo, tras asistir a un taller que impartíamos mi amiga y colega Cristina Mulero y yo. Me pareció un buen nombre para definir la apariencia estática, sin movimiento.

Para analizarla, suelo descomponerla en 5 áreas:

1. Cabello

2. Piel (barba-bigote o maquillaje incluidos).

3. Expresión facial.

4. Postura corporal.

5. Vestuario y complementos.

La salud la contemplo como la base del concepto, junto con la belleza científica.

El cabello: Siempre limpio, lavado con el mínimo tiempo, producto y agua (lavado S.A.P.). Cuidado: el cabello no se lava, solo el cuero cabelludo.

El estilo ideal de peinado profesional es el que armoniza con el cuerpo y las facciones. Para que embellezca ‘científicamente’ su volumen ha de dejar en el centro a los ojos (en las cabezas rapadas se da esta circunstancia). En la mujer se logra con el recogido o ‘corto femenino’, y tanto en el caso del hombre como en el de la mujer, es ideal que la nuca coincida con la altura de la barbilla.

La mejor calidad de cabello posible va de la mano de los hábitos saludables. La naturaleza sabe que ya no es necesario. Por ello, cuando falta algún nutriente, es lo primero de lo que se deshace. Las últimas investigaciones nos han demostrado que se puede complementar la alimentación para recuperar su calidad. Si se masajea el cuero cabelludo, se atraen los nutrientes con el riego sanguíneo.

La piel: además de reflejar, como el cabello, los hábitos de su dueñ@, reacciona a los colores cercanos. Sobre todo cuando el cabello es teñido, si se lleva maquillaje y al color del vestuario que esté más próximo a la cara. Imprescindible, para saber los mejores colores para la propia piel, ponerse en manos de un/a buen/a expert@ en análisis de color. Increíble el efecto diferente de un color blanco o beige, según la melanina de la piel.

Los aceites pueden ayudar a que la piel se vea mejor, pero lo que más influye en su calidad, sin duda, son de nuevo los hábitos: alimentación completa, descanso, ejercicio, actitud flexible y proactiva… y también masajes faciales diarios y ascendentes, al poner las cremas, que estimulen el riego sanguíneo.

Expresión facial: Llevar o no barba/bigote o maquillaje, en el caso de la mujer, es una decisión a tomar tras diferentes pruebas. Sí puedo corroborar que es muy efectivo en las féminas el lápiz de labios, para ‘enmarcar las palabras’, según la maestra del estilismo, Carolle Pertington. También es aconsejable dibujar líneas ascendentes al final del párpado móvil del ojo. Si se hace de modo suave, el cambio es tan sutil y natural como eficaz, para reforzar en positivo la ‘Marca Personal’.

Postura corporal: Tumbarse en el suelo a descansar, apoyar la espalda contra una pared, hacerse fotografías y observar la postura corporal de otras personas, es lo que los expertos recomiendan para ‘recuperar la verticalidad’, que es la posición ideal para reforzar nuestra ‘Marca Personal’, dándole un aire dinámico y saludable.

Desperezarse cada mañana y cada noche, hacer suaves ejercicios de flexibilidad, movimientos poco usuales durante el día, ayuda a que la sangre circule mejor y a conservar la postura vertical y el cuerpo joven.

Vestuario y complementos: Lo más eficaz es tener 3/4 ‘uniformes’, compuestos por piezas de ropa que ‘honren el cuerpo’. De la talla adecuada, que el cuello, el hombro y la cintura queden en su lugar y bien combinados entre ellos. Del color que favorece la melanina de nuestra piel (cálidos o fríos) y comunique la jerarquía deseada, sin adornos que distraigan el mensaje hablado.

Sí a renovar una o dos piezas del vestuario cuando haga falta, para actualizar el vestuario. No a tener el 80% del armario que no se utiliza.

La salud personal, social y medioambiental Estética y Ética han de ir juntas, como decía el profesor López Aranguren. Esa es la base de una buena ‘Marca Personal. Del mismo modo que recomiendo basar una buena apariencia en la salud de la persona, a la hora de adquirir piezas de ropa (o cualquier enser), abogo por cuidar la salud del planeta, mediante el consumo responsable. Les dejo dos interesantes enlaces a sendas guías sobre el vestuario. Ambas con el mismo nombre: Somos lo que vestimos.

5 áreas que crean la Identidad Visual, @Maria_A_Sanchez

La parte visible de la ‘Marca YO’.

En fotografías de los perfiles en RRSS, filmaciones o en persona, la parte visible de la Marca Personal, a pesar de su importancia, todavía no tiene un nombre reconocido: Imagen personal, indumentaria, estética, mensaje, tópico, vestimenta… y ha dado paso a conceptos como cliché o estereotipo.

Lo que es evidente: existe una dicotomía imagen-mensaje que Bourdieu definía como ‘Capital Visual’. La parte de la ‘Marca Personal’ que ven los demás y que se ha de gestionar con mucha consciencia, para evitar distorsiones en el mensaje.

Uno de los conceptos más aclaratorios es ‘Identidad Visual’, y me lo ‘regaló’ un gran amigo, tras asistir a un taller que impartíamos mi amiga y colega Cristina Mulero y yo. Me pareció un buen nombre para definir la apariencia estática, sin movimiento.

Para analizarla, suelo descomponerla en 5 áreas: 

1.Cabello.

2. Piel (barba-bigote o maquillaje incluidos).

3. Expresión facial.

4. Postura corporal.

5. Vestuario y complementos.

La salud la contemplo como la base del concepto, junto con la belleza científica.

El cabello: Siempre limpio, lavado con el mínimo tiempo, producto y agua (lavado S.A.P.). Cuidado: el cabello no se lava, solo el cuero cabelludo.

El estilo ideal de peinado profesional es el que armoniza con el cuerpo y las facciones. Para que embellezca ‘científicamente’ su volumen a de dejar en el centro a los ojos (en las cabezas rapadas se da esta circunstancia). En la mujer se logra con el recogido o ‘corto femenino’, y tanto en el caso del hombre como en el de la mujer, es ideal que la nuca coincida con la altura de la barbilla.

La mejor calidad de cabello posible va de la mano de los hábitos saludables. La naturaleza sabe que ya no es necesario. Por ello, cuando falta algún nutriente, es lo primero de lo que se deshace. Las últimas investigaciones nos han demostrado que se puede complementar la alimentación para recuperar su calidad. Si se masajea el cuero cabelludo, se atraen los nutrientes con el riego sanguíneo.

La piel: además de reflejar, como el cabello, los hábitos de su dueñ@, reacciona a los colores cercanos. Sobre todo cuando el cabello es teñido, si se lleva maquillaje y al color  del vestuario que esté más próximo a la cara. Imprescindible, para saber los mejores colores para la propia piel, ponerse en manos de un/a buen/a expert@ en análisis de color. Increíble el efecto diferente de un color blanco o beige, según la melanina de la piel.

Los afeites pueden ayudar a que la piel se vea mejor, pero lo que más influye en su calidad, sin duda, son de nuevo los hábitos: alimentación completa, descanso, ejercicio, actitud flexible y proactiva… y también masajes faciales diarios y ascendentes, al poner las cremas,  que estimulen el riego sanguíneo.

Expresión facial: Llevar o no barba/bigote o maquillaje, en el caso de la mujer, es una decisión a tomar tras diferentes pruebas. Sí puedo corroborar que es muy efectivo en las féminas el lápiz de labios, para ‘enmarcar las palabras’, según la maestra del estilismo, Carolle Pertington. También es aconsejable dibujar líneas ascendentes al final del párpado móvil del ojo. Si se hace de modo suave, el cambio es tan sutil y natural como eficaz, para reforzar en positivo la ‘Marca Personal’.

Postura corporal: Tumbarse en el suelo a descansar, apoyar la espalda contra una pared, hacerse fotografías y observar la postura corporal de otras personas, es lo que los expertos recomiendan para ‘recuperar la verticalidad’, que es la posición ideal para reforzar nuestra ‘Marca Personal’, dándole un aire dinámico y saludable.

Desperezarse cada mañana y cada noche, hacer suaves ejercicios de flexibilidad, movimientos poco usuales durante el día, ayuda a que la sangre circule mejor y a conservar la postura vertical y el cuerpo joven.

Vestuario y complementos: Lo más eficaz es tener 3/4 ‘uniformes’, compuestos por piezas de ropa que ‘honren el cuerpo’. De la talla adecuada, que el cuello, el hombro y la cintura queden en su lugar y bien combinados entre ellos. Del color que favorece la melanina de nuestra piel (cálidos o fríos) y comunique la jerarquía deseada, sin adornos que distraigan el mensaje hablado.

Sí a renovar una o dos piezas del vestuario cuando haga falta, para actualizar el vestuario. No a tener el 80% del armario que no se utiliza.

La salud personal, social y medioambiental Estética y Ética han de ir juntas, como decía el profesor López Aranguren. Esa es la base de una buena ‘Marca Personal. Del mismo modo que recomiendo basar una buena apariencia en la salud de la persona, a la hora de adquirir piezas de ropa (o cualquier enser), abogo por cuidar la salud del planeta, mediante el consumo responsable. Les dejo dos interesantes enlaces a sendas guías sobre el vestuario. Ambas con el mismo nombre: Somos lo que vestimos.

Referencias:

http://www.sostenibilitatbcn.cat/attachments/article/301/SomosLoQueVestimos.pdf

http://www.aragon.es/consumo/bibliodigital/29613.pdf

Imagen Google CC Search

Me importas, por eso no descuido mi imagen ni un solo día, por @jordicollell

Lo que se ve de nosotros es importante. Al final las primeras impresiones son las que cuentan, y mucho, en la opinión que los demás se forman de nosotros. Es así porque entre otras cosas somos imagen, lenguaje no verbal y de manera consciente o no nos pasamos la vida entera comunicando.

Lo que es válido para las primeras impresiones también lo es para las relaciones continuadas. Nuestro aspecto, nuestra manera de vestir y lo que expresamos con nuestro cuerpo son indicativos de nuestro estado de ánimo y de nuestra manera de ser y estar en cualquier circunstancia.

Aunque nuestra imagen sea importante, no podemos perder de vista que todavía lo es más lo que queremos transmitir, nuestro mensaje. Imagen y lenguaje no verbal son un medio para que el mensaje llegue con fuerza al receptor y no un fin en si mismos y por esto es fundamental que seamos plenamente conscientes de lo que transmitimos o podemos correr el riesgo de que el medio mate el mensaje.

Cuando hablamos de imagen nos estamos refiriendo a cómo nos perciben los demás, a nuestra marca personal, y no olvidemos que sin ellos, sin los demás, no tendrían sentido ni la imagen ni la marca personal. Nuestra marca personal existe porque los demás están aquí.

Generalmente asociamos nuestra imagen a un entorno profesional o a situaciones en las que nos interesa especialmente destacar para deslumbrar o seducir pero ¿qué pasa con el día a día? ¿qué pasa con las personas que tenemos más cerca de las que queremos y sabemos que nos quieren?
Para que el mensaje prevalezca por encima de todo, que es el caso de las relaciones profesionales, María Asunción Sánchez apuesta por mantener una neutralidad clara y simple mientras que para deslumbrar o seducir la opción es la opuesta. En las relaciones cotidianas, de amistad o de pareja, la imagen sigue siendo importante. Si la cara, y por extensión el aspecto, es el espejo del alma ¿tiene sentido minimizarlo cuando priman el afecto, el amor y la amistad?

Dicho de otra manera, ¿es razonable dejar de gestionar nuestra marca personal fuera de los entornos profesionales o enfocados a un fin material concreto?
En No Imagen, María A. Sánchez, afirma que “si vamos a un lugar en el que se nos quiere, la imagen es lo de menos, y si no se nos quiere, ¿para qué vamos?. En mi opinión la apariencia es una herramienta de comunicación cuando no hay afecto”.

Aunque sea una opinión de la autora su contenido es como un mantra que en muchos ambientes se repite a través de diversas formulaciones y tengo que decir que me preocupa. Si bien es cierto que quien bien nos quiere lo hará más allá de nuestro aspecto físico, la indiferencia hacia la percepción que el que nos quiere tiene de nosotros ¿no es de por si una manera de rebajar o desvalorizar la relación? Si con el cuerpo, y a través de nuestra imagen, podemos expresar amor, pasión, interés, proximidad, exclusividad y muchas más cosas ¿por qué aceptamos que la neutralidad mate estas posibilidades de mensaje?

La imagen no es el todo, en palabras de Walter Riso “si la autoafirmación personal, es decir, lo que valgo como ser humano depende de mi belleza física, esto indica una alarmante inversión de valores” pero si nos despreocupamos, mucho o poco, por la misma cuando estamos en círculos personales o íntimos ¿no será que estamos abriendo la puerta a la rutina y sembrando la semilla del desamor?

Imagen: Freepik

No imagen para reforzar la marca

Si la primera impresión es lo que cuenta nuestra imagen es fundamental para poder transmitir de manera fidedigna lo que somos. Identidad y mensaje están modulados por lo que se ve y, dependiendo de lo que se vea, la huella que dejamos cambia  por lo que hemos de adecuar lo que enseñamos a lo que somos o corremos el riesgo de acabar distorsionados ante los ojos de nuestros interlocutores.

personalbranding-soymimarca-imagenpersonalSi gestionar en general es asumir responsabilidades sobre un proceso para que cumpla la finalidad que tiene asignada, la gestión de la imagen personal asume la responsabilidad de transmitir lo que somos a través de lo que se ve,  de lo que enseñamos, en cada uno de los roles que nuestra marca detenta a lo largo de cada día y de la vida.

En imagen personal es importante gestionar el momento, cada momento, para que refuerce el mensaje que queremos transmitir. Si se trata de deslumbrar o seducir tendremos que adecuar nuestra imagen a esta finalidad, si nos interesa comunicar nuestro ascendente jerárquico o nuestra posición económica o nuestra tendencia cultural, nuestra apariencia deberá ser acorde con nuestra intención.

¿Qué pasa cuando lo que queremos es transmitir un mensaje de profesionalidad, cuando lo que queremos es resaltar nuestra propuesta de valor por encima de cualquier otro atributo, cuando lo que queremos es que oigan y entiendan nuestro mensaje? María A. Sánchez nos explica que en este caso hemos de neutralizar nuestra imagen para evitar que los elementos externos resten valor a nuestra propuesta. Si de una reunión lo que se recuerda es el color de la corbata o el deslumbrar de unos pendientes o la sensual doble luna de un escote más que nuestro relato, podemos tener la certeza de que hemos fallado. Por esto María ha titulado su libro de reciente aparición No Imagen, porque en las circunstancias importantes en las que la primera impresión es fundamental si no se apuesta por el minimalismo se corren riesgos de distorsión y difuminación del mensaje.

No Imagen, nos dice su autora, más que un libro es un manual que nos ayuda a mirarnos de otro modo,  una opinión que comparto. La gestión de la imagen como la gestión de la marca personal pasa por el autoconocimiento que pone de manifiesto aquellos atributos que por ser propios y diferenciales hay que destacar, la estrategia, porque detrás de la gestión de la imagen hay una manera de vivir que tiene que ser acorde y finalmente la visibilidad, que engloba las acciones necesarias para dejar huella.

Si seguimos los consejos que María nos ofrece a través de su larga y dilatada experiencia en la materia habremos dado un paso de gigante para ser conocidos, reconocidos, relevantes y elegidos.

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Tienes 7 segundos, haz que cuenten

 

Las primeras impresiones son fugaces y en ocasiones injustas. Algunos expertos afirman que se crean en 30 segundos, otros en 10… Lo que está claro es que el tiempo es poco y la importancia de una primera impresión puede ser crucial.

7 segundos, 1 primera impresión y 11 juicios de valor.

Google Images

Google Images

Este dato se extrae de un estudio elaborado por Neurocientíficos de la Universidad de Nueva York (NYU) y la Universidad de Harvard que afirman que no nos juzgan sólo por una única cosa después de los primeros 7 segundos de habernos conocido, sino que son 11 los factores por los que vamos a ser “juzgados” y debidamente “etiquetados”.

En un plazo de 7 segundos se crea una primera impresión en base a:

  1. Nivel económico
  2. Nivel de educación
  3. Competencia, honestidad, confianza y credibilidad
  4. Identificación de nuestro rol de género
  5. Nivel de sofisticación
  6. Integridad
  7. Grado de éxito
  8. Religión
  9. Ideología política
  10. Atractivo social, sexual y profesional
  11. Ética personal

Lo que indiscutible es que la imagen profesional es mucho más que nuestra apariencia, ya que nuestro comportamiento y comunicación también son relevantes, pero si fallamos en nuestra apariencia nos será más difícil que nos valoren por nuestra actitud y capacidad de comunicar, así que ¡la imagen sí importa!

Y además la primera impresión tiene mucho que ver con nuestra marca personal – es la punta del Iceberg –  y requiere que seamos conscientes de estos 3 factores.

“El ABC de la imagen “Appearance, Behaviour, Communication”  

  • Apariencia: Es la imagen global, la forma en la que nos presentamos de arriba a abajo. Es aquello que los demás ven cuando nos conocen la primera vez. En el entorno profesional nos juzgaran por cómo nos presentamos mucho antes de que descubran nuestros méritos, así que debemos de cuidar qué dice nuestra imagen y si nos ayuda o nos perjudica.
  • Comportamiento: Es la actitud y la forma en las que nos comportamos lo que marca una diferencia significativa en referencia a como los demás nos ven y nos juzgan. En cada sector profesional existen una serie de normas básicas que pueden jugar un rol importante en cómo nos van a recordar. Algunas de ellas son: Dar la mano con firmeza, nunca invadir el espacio personal,, mantener el contacto visual, sonreír (ni mucho ni poco), pedir permiso para tomar asiento, mantener una buena postura corporal…
  • Comunicación: Tiene que ver con nuestras habilidades comunicativas y la capacidad de conectar con los demás. Después de los cruciales 7 segundos una persona tendrá una primera idea nosotros antes de que hayamos podido decir una palabra. Cuando hablamos de comunicación muchas personas piensan que lo que decimos es lo que realmente importa, y están en lo cierto, aunque muchas veces no es lo “que decimos” sino “como lo decimos”. La buena comunicación puede aflorar en mejorar las relaciones con nuestros clientes y compañeros de trabajo, aumentar la productividad y presentar nuestras ideas con mayor impacto en los demás.

Proyectar una imagen poderosa y que refleje lo que queremos no es algo que suceda por si sólo, hemos cultivarla. Lo positivo es que se puede trabajar y moldear para que sea auténtica y nos permita hacer que esos 7 segundos cuenten siempre.

Lenguaje no verbal IV: ¿Se puede leer la mente a través de los gestos?

 

¿Se puede leer la mente a través de los gestos? Sí, se puede. En cualquier reunión con un cliente o acto importante nos preocupamos de tener bien preparada la presentación y de traer buenos y trabajados argumentos. Pero a veces nos olvidamos del famoso “7%”, que significa que las palabras representan únicamente el 7% del mensaje.

Nuestros gestos y posturas corporales son grandes portadores de mensajes subliminales, aprender a leerlos no sólo nos puede ayudar a mejorar nuestra comunicación no verbal, sino también a entender qué emociones y percepciones estamos causando a nuestro interlocutor. En definitiva, saber interpretar y gestionar mejor las relaciones interpersonales en el mundo profesional puede hacernos más empáticos y creíbles.

Ahí van algunos de los gestos más comunes y su significado, a partir de ahora os resultará mucho más fácil leer el lenguaje no verbal de aquellas personas a las que tengáis delante.

“Yo tengo el poder”, estos gestos indican dominio e intención de mostrar superioridad.

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  • Manos a la cadera
  • Manos a tras de la nuca
  • Piernas sobre la silla
  • Pies sobre el escritorio
  • Dedos gordos sobre el cinturón
  • Saludo con la palma hacia abajo 

 

“¡Qué nervios! ” Movimientos que indican ansiedad o submisión

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  • Movimientos inquietos
  • Manos sudorosas
  • Parpadeo constante
  • Tronarse los dedos
  • Saludo con la palma hacia arriba
  • Tocarse mucho el cabello

 

“No me creo nada de lo que me está contando…” Posturas que muestran un estado de Desacuerdo o escepticismo. 

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  • Brazos o piernas cruzadas y cuerpo hacia atrás.
  • Dedo entre el cuello de la camisa y la piel
  • Ceño fruncido
  • Cuerpo volteado (miramos al interlocutir pero nuestro cuerpo se enfoca a otra dirección)
  • Dedo índice apuntador
  • Sonrojo

 

“Menudo rollo …” Gestos que indican Desinterés 

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  • Simula tocar el piano
  • Mirar constantemente hacia la puerta o el reloj
  • Mirar al vacío
  • Baraja los papeles
  • Mece el pie

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¿Usas la imagen en tu estrategia de Branding Personal?

 

De pequeña siempre me decían “No juzgues un libro por su portada”. Pero en la vida real es difícil poner en práctica eso de “no juzgar únicamente por la primera impresión”.

Google Images

Google Images

La imagen, o en definitiva, la ropa y los accesorios que llevamos crean un código de comunicación no verbal muy potente. Lo que llevamos envía a los demás un conjunto de información sobre nosotros, así que a la pregunta: “¿Es importante cuidar nuestra imagen personal en el entorno profesional? La respuesta es siempre: Sí.

Aunque a veces nos cueste aceptar que la apariencia o la imagen importan, la realidad es que las personas reaccionan hacia nosotros basándose en una serie de percepciones. Esas percepciones vienen determinadas por los símbolos visuales que transmitimos, y eso hace que los demás interpreten aspectos como nuestra personalidad, gustos, hábitos y estilo de vida.

Gestionar nuestra imagen es tomar el control de nuestra mejor carta de presentación, para así convertirla en una excelente herramienta de liderazgo. Si sabemos que los demás toman decisiones basándose en las primeras impresiones debemos asegurarnos de que lo que transmitimos con nuestra imagen es lo adecuado.

¿Si las organizaciones se esfuerzan en cuidar su imagen corporativa, ¿Por qué no hacer lo mismo con nuestra imagen personal?

Al fin y al cabo, la imagen es un elemento clave en nuestra estrategia de branding personal, y que requiere una evaluación honesta de nuestro rol, edad y responsabilidades. Además debemos de analizar cuál es nuestra tipología corporal y elegir aquellas prendas y accesorios que por sus líneas, formas, volúmenes y colores nos ayuden a reforzar nuestra marca personal.

Todos somos y dejamos marca. Así que nuestra imagen debería comunicar: quién somos, qué podemos ofrecer y hacia dónde queremos ir. Y es que una buena imagen personal poco tiene que ver con usar ropa de marca o accesorios a la moda, la buena imagen personal es aquella que expresa nuestra verdadera identidad.

Lenguaje no verbal (I) Gestos que nos delatan, por @alexiaherms

“Las acciones hablan más que las palabras”. Gran frase que pone en evidencia la importancia de que las palabras, por muy buena intención que tengan, en ocasiones, han de venir acompañadas por algo más.

Y ese algo más son los gestos. Y cierto es, que hay algunos gestos que nos delatan, ponen en evidencia lo que decimos, o simplemente evocan significados por si mismos sin que nos demos cuenta. A continuación damos significado a algunos de los gestos más comunes y que más repetimos a lo largo de nuestra vida.

La palma de la mano abierta en todo momento: Es un gesto característico de las personas sinceras.

El puño cerrado: Revela tensión nerviosismo, con este gesto se oculta la verdad

Los hombros caídos: Sugiere depresión incapacidad, para hacerle frente a ciertas situaciones en la vida.

Sentarse con las dos piernas unidas paralelamente: Denota una personalidad cuidadosa y ordenada.

Cruzar la pierna en un ángulo de 90º al nivel de la rodilla: Persona ambiciosa. competitiva. Es un gesto poco común en las mujeres.

Sentarse sobre una pierna:  Sugiere una personalidad muy conformista a quien no le es fácil tomar decisiones.

Si la persona camina muy a prisa:  Sugiere una personalidad dinámica, inquieta, ansiosa por cumplir metas que se ha trazado en un tiempo determinado.

Si el individuo camina con pasos irregulares, y no mantiene una relación recta al caminar:  Denota una personalidad insegura, tímida y cansada.

Echarse hacia atrás en una butaca:  Sugiere confianza en uno mismo

Estos son algunos de los más comunes pero existen muchos más. A lo largo de esta serie de posts de lenguaje no verbal iremos desvelando el porqué los gestos, los silencios, las miradas y las posturas corporales a veces dicen mucho más que las palabras.

¿Quieres trabajar tu marca personal con nosotros?

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¿Son justas las primeras impresiones?

 

30 segundos. Este es el tiempo en el que formamos nuestra primera impresión sobre alguien. Seguidamente etiquetamos – justa o injustamente – sólo por lo que nos transmite la apariencia exterior de una persona.

No podemos negarlo, la imagen siempre va por delante. Es lo que primero se ve de nosotros, y provoca en los demás un conjunto de opiniones, sensaciones y percepciones.

 

¿Te has preguntado alguna vez que es aquello que los demás piensan de ti cuando te conocen? Anímate a preguntarlo a tus conocidos y analízalo. ¿Eres realmente lo que dice tu imagen de ti?

 

La imagen es una forma de expresión, un lenguaje que funciona con símbolos y que expresa por si misma. Puede resultar de gran ayuda conocer aquellas cualidades de imagen que proyectamos a los demás, para saber si comunicamos lo que realmente somos.

El elemento más potente de nuestra apariencia física es nuestro captador de imagen. Esa parte que destaca, que “brilla” por si misma y que nos caracteriza por encima de las demás. Dicho captador puede ser parte de nuestra imagen de forma innata o podemos crearlo.

Pero… ¿De qué nos sirve potenciar o crear un captador de imagen? Es sencillo, es una herramienta que nos ayuda a ser más memorables, es útil para ayudarnos a  reforzar aquella cualidad  que queramos destacar e incluso nos sirve para gestionar mejor nuestra primera impresión.

Hagamos un paseo por la historia para analizar algunos de los captadores de imagen más famosos….

 

El pelo de Einstein siempre será el pelo de un genio (Eduard Punset, es otro genio que luce un pelo muy parecido…)

 

Las gafas de Woody Allen: intelectualidad y diseño

 

El bigote de Dalí: creatividad y arte

 

El lunar de Marylin: pura feminidad

 

Los ojos de Liz Taylor: Únicos. Siempre será recordada por la bella de los ojos violeta

 

Los labios de Angelina Jolie: Al oír su nombre ¿Quién no piensa en sus voluptuosos labios?

 

La nariz de Adrien Brody: Personalidad. No sería el mismo si cambiara su particular nariz… 

 

 

Una imagen…. ¿un trabajo?

“Si quieres que te mire el currículum tienes que tener experiencia o algún tipo de contacto” . Seguro que a muchos de vosotros os han dicho esta frase alguna vez cuando habéis intentado dejar vuestro CV en una empresa.  Pero os imagináis que por casualidad pasara por delante el director de la empresa y dijera…“¡Estás contratado!“. ¿Magia? ¿Suerte? ¿Atracción? Nada de eso.
Hoy quiero compartir un pequeño corto elaborado magistralmente por la productora 60 dB en la que vemos como nuestra imagen es un CV en si misma. Lanzamos mensajes llenos de contenido que transmiten mucho más de lo que pensamos sobre cómo somos.
Y sin más, os invito a ver el vídeo que muestra a la perfección como una imagen si son 1000 palabras.
[youtube]http://youtu.be/fGZp-zVtL8s[/youtube]