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Unas claves y una historia para tu próxima reinvención profesional, por @CelestinoMz

En el transcurso de tu vida, habrá momentos buenos y momentos malos, momentos en los que te parecerá que eres invencible y momentos en los que te sentirás derrotado e inútil. Los momentos en los que te crees invencible no duran mucho, así que deberías disfrutarlos y saborearlos porque enseguida encontrarás algo que te recordará que estás subido en una montaña rusa, y que pronto volverás a bajar. Sin embargo, superar los momentos en los que te sientes derrotado e inútil es mucho más difícil.

El Síndrome de la Reinvención Abrupta

Un clásico de estos momentos duros es el del despido de un trabajo, y no es menos duro si hablamos de un despido directo o de un despido interior. De un día para otro, pasas de ser valioso en una organización a sentirte desplazado y a dudar de ti mismo, de tus conocimientos y de volver a encontrar una ocupación en la que te sientas realizado. He conocido a muchas personas en esa situación y, la gran mayoría, corren el riesgo de caer en lo que llamo el Síndrome de la Reinvención Abrupta.

Este peligroso síndrome arrastra a las personas que lo sufren a reinventarse, algo muy común en esta situación, pero cortando repentinamente con su entorno profesional anterior y enfocándose en un área generalmente muy alejada de la que ha conocido y dominado hasta entonces. Por ejemplo, hace unos años conocí a varios excelentes vendedores intentando transformarse en diseñadores de páginas web o en community managers. Como era previsible, les fue imposible empezar desde cero en sectores tan competidos y volvieron a su ocupación de vendedores “a la vieja usanza”, sin haber sacado partido de aquella experiencia y con la frustración de volver a un entorno del que había intentado escapar.

La reinvención profesional no es fácil de gestionar, y las más exitosas suelen venir de la hibridación de nuevos conocimientos y experiencias anteriores. A mi alrededor tengo muchos ejemplos de reinvenciones profesionales exitosas, pero he elegido dos de estos casos por ser los que he vivido más de cerca y porque son bien conocidos.

Casos reales de reinvención exitosa

Eva Collado y Guillem Recolons pueden decir que se han reinventado profesionalmente de manera exitosa. Eva es una de las expertas en gestión del capital humano más solicitadas por empresas de España y Latinoamérica y Guillem es uno de los pioneros y referentes en personal branding a nivel nacional. Pero como sucede en la mayoría de casos que eligen el camino de la reinvención profesional, han trabajado muy duro y durante mucho tiempo para conseguir estos éxitos y han tenido que superar muchos obstáculos en el camino.

Eva era responsable de desarrollo de recursos humanos en una multinacional de e-commerce y Guillem era publicitario en una importante agencia de publicidad cuando se vieron en la encrucijada que supone tomar la decisión de reinventarse profesionalmente. Para los dos, el camino fácil hubiera sido seguir año tras año haciendo lo mismo en otras empresas iguales a las que dejaban pero, incluso con buenas ofertas sobre la mesa, decidieron tomar el camino difícil.

Sin embargo, sabían que tenían que comenzar por adquirir nuevos conocimientos y potenciar ciertas habilidades así que, una vez definidos sus propios entornos de aprendizaje, decidieron perfeccionar sus habilidades digitales, comerciales, de autogestión y de networking. Como aseguran Eva y Guillem y como demuestran sus trayectorias profesionales, la suma de experiencia, nuevas competencias y conocimiento de nuevas tendencias del sector en el que te quieras enfocar son la llave de tu futuro y la clave de la reinvención profesional.

Unas claves para tu camino

Como te puedes imaginar, este es un proceso largo y que conlleva un grandísimo esfuerzo, así que será muy importante que no te precipites y que elijas bien la dirección de la reinvención y los conocimientos que habrás de sumar para llevarla a cabo. Además, tienes que tener paciencia porque los resultados no llegan el primer día y una mala elección puede encasillarte después en un área en la que en realidad no vas a encajar.

Seguramente esto no es lo que quiere escuchar una persona que está pensando en reinventarse profesionalmente. Es difícil pedir paciencia y fe en uno mismo a una persona que se siente derrotada e inútil, que se ve como una piedra abandonada en un camino.

Una historia para no olvidar

Por eso quiero contarte una historia. Una historia real que comienza así, con una piedra abandonada en un camino, una piedra más en un montón de piedras desechadas de una mina de diamantes en Sudáfrica, una piedra más hasta que Julie, una niña de 9 años, reparó en ella mientras jugaba por la zona.

Julie no tenía mucho más para jugar que aquel montón de piedras. De hecho, no tenía mucho más en la vida. Sus padres habían muerto, sus hermanos trabajaban como esclavos en la mina de diamantes y de ella solo cuidaba su tío discapacitado.

Como sospechó su tío en cuanto Julie le entregó aquella piedra que le había llamado la atención, lo que había dentro de la roca iba a cambiar sus vidas y también la historia de la joyería ya que, hasta entonces, nunca se había encontrado un diamante tan grande. Con un peso de 890 quilates, desde entonces se le conoce como el diamante Incomparable.

Tras varias compras y recompras, el diamante Incomparable en bruto acabó en Nueva York. Si la historia de su hallazgo había sido curiosa, no lo fue menos la del proceso de corte, tallado y pulido. Esta delicada tarea le fue encargada a Samuel Black, un reconocido experto en el facetado de diamantes.

Durante los cuatro años en los que estudió la piedra, Black tuvo que tomar varias decisiones. La más importante fue la de renunciar a cortar el diamante más grande del mundo, que habría de superar los 530 quilates del Cullinan I, para evitar el alto riesgo que presentaba la operación en una piedra de forma tan irregular. Finalmente optó por cortar una piedra de 407 quilates y otras 14 piedras más pequeñas.

diamante incomparable

Los 890 quilates del Incomparable en bruto, y una vez tallado con 407 quilates. Fuente: famousdiamonds.tripod.com

Así y todo, el Incomparable es el cuarto diamante más grande de la historia y el más grande de los diamantes café. A finales de los 80 salió a subasta por unos 20 millones de dólares, aunque no encontró comprador y actualmente su valor estaría por encima de los 55 millones de euros.

Me gustaría que no olvidaras esta historia si estás pensando en una reinvención profesional y que pensaras en ella la próxima vez que te sientas derrotado e inútil. Aunque en ese momento será difícil que creas en ti mismo, recuerda que hasta el diamante más grande necesita de alguien que sea capaz de ver su potencial para ayudarle a brillar y de tiempo para ir puliendo las aristas, así que confía en ti y no te precipites a la hora de elegir qué quieres ser en el futuro.

El órgano más flexible del cuerpo… ¡tiene huella digital!, por @GHRaquel

La huella digital

Hace un par de días, mientras revisaba las múltiples publicaciones que circulan en redes sociales; me invadió la curiosidad de saber, de manera consciente, cuáles eran los cambios que afectaban mi estado de ánimo tras el ejercicio de su lectura. Después de diez minutos de chequear varios comentarios y opiniones sobre diversos temas, me levanté de la silla con un una sensación de desmotivación, un peso emocional evidente y la convicción de que algo nos estaba llevando a todos a opinar “gratuitamente” sin compasión alguna por los demás.

Como dato curioso, ¿saben cuál es uno de los órganos más sensibles del ser humano? Nada más y nada menos que la lengua, encargada de una de las funciones más importantes del ser humano: reproducir el lenguaje oral. Con aproximadamente diez centímetros de largo, la lengua humana posee 17 músculos y tres mil pupilas gustativas que entre otros beneficios, nos ofrece el milagro de expresarnos diariamente. Y aquí llegamos a un punto que me parece importante abordar: ¿Cuál es el propósito de hablar? ¿informar? ¿ayudar?, ¿aportar?, ¿construir?, ¿divertir?, ¿alentar?, ¿participar? ¿o incluso destruir?

Y me pregunté: Ahora que opinar es “gratis” y tan fácil con la era moderna de internet, ¿será realmente tan “gratuito”?

En mi afán por conocer más del tema, encontré este dato que me conmovió aún más:

La lengua humana ha producido más guerras y más sufrimientos que cualquier arma nuclear. Y aunque no esté hecha de elementos radioactivos como el uranio, ha destruido vidas y ha enfrentado a más  personas y pueblos a lo largo de la historia

Esta afirmación, basada en hechos históricos, me recordó una frase que traspasó mi corazón y que le escuché recientemente a mi brillante profesor del Postgrado en Personal Branding en Barcelona, Josep Rom:

El lugar más duro de la existencia es el patio del colegio

Tremenda verdad que enfrentamos cuando niños y que todos los padres del mundo quisiéramos evitar para nuestros hijos y en general, para cualquier persona.

Devolvámonos por un instante a ese momento: El chiste contra un compañero por alguna de sus características físicas,  la burla hacia alguien por una equivocación, el comentario por un error en clase, la “mofa” por no ser como todos esperaban, la risa maliciosa de todos, menos la del niño víctima de esa burla colectiva.

Las redes sociales como patio de colegio

Sin darnos cuenta, las redes sociales van camino a convertirse en ese patio del colegio donde  de forma inconsciente, aplicamos diariamente la ley del más fuerte, azotamos sin compasión el nombre de alguien y acudimos al arma más poderosa: poner en vergüenza pública a otro para desmotivarlo, sacarlo del ruedo, silenciarlo y así empobrecer sus activos más importantes: su honra y su autoestima.

Hoy cualquier persona con un teléfono móvil o con acceso a internet, puede poner en marcha algo que destruya a otro. Sin embargo, opinar no es tan gratuito como parece.  ¿Qué tal este otro dato?:

Así como las huellas digitales, la impresión de la lengua de cada persona es diferente. No hay nadie que tenga una lengua igual a otro ser humano. Este es un elemento de identificación poderoso para distinguirnos en nuestro mapa biológico

Este dato se conecta con mi reflexión como Personal Brander y ciudadana: Lo que expresamos y la manera de hacerlo genera una gran diferencia como personas y como marcas personales. Si bien es cierto que un like es una opinión, y que todos tenemos ese derecho, no dudo que existen en el mundo más personas con deseos de promover el bien que lo contrario; sin embargo, muchos a la hora de publicar su punto de vista olvidan las repercusiones que pueda tener. No solo en su marca personal que es su mayor patrimonio y que se alimenta como la cuenta bancaria a base de consignaciones que fortalecen su valor.

¿Qué están consignando a su cuenta de Marca Personal?

Opinar no es gratuito,  nuestras opiniones recurrentes hablan de nuestra  forma de ver la vida, la forma de enfrentar los problemas, la forma de disentir,  de la importancia que le damos a las personas, a su dignidad, a la manera de lanzar juicios; y de algún modo, a la incongruencia de pedir para nosotros algo que no estamos siendo capaces de cumplir. Todos queremos rodearnos de personas y de marcas personales conscientes.

Porque de la conciencia nacen la responsabilidad y la sabiduría, materia prima para volvernos elegibles en todos los escenarios de la vida: el amor, la amistad, los negocios y la vida corporativa. Y si bien es cierto que opinar es bueno, entrar en el ejercicio de discrepar con la figura de la burla y el descrédito no lo es.  Y lo que es peor, comunica mucho de lo que somos y afecta las compañías que representamos, incluida la  propia que es nuestra vida y nombre.

Como lo que sentí ese día al pararme de la silla, esto también genera repercusión en el ánimo de las personas y en la energía de un  mundo  necesitado de esperanza, aliento y estímulo para crecer. La buena noticia, es que la lengua es uno de los músculos más flexibles y la parte del cuerpo que se cura más rápido. Noticia que alegra, porque desde lo biológico está dispuesta a cambiar.

Una Marca Personal es una historia que siempre está contándose

Cancelemos la rudeza del patio del colegio en que se han convertido las redes sociales

Soy una entusiasta empedernida, convencida del cambio y la transformación en todas las personas que así lo deseemos. De hecho es mi trabajo. Tengo miles de ejemplos en mi vida personal y profesional. Así que vale la pena invitar a todos, incluida yo misma, a que cancelemos la rudeza del patio duro de un colegio en el que se han convertido las redes sociales, por un lugar en donde la dignidad humana sea valorada y se informe una verdad con respeto. Volvernos visibles y elegibles para ayudar a construir el mundo mejor que deseamos todos. “Una Marca Personal es una historia que siempre está contándose”, esta es una frase que oí alguna vez. Así que usemos nuestra lengua para empezar desde ya el cambio en nuestra historia y en la de los demás. Y la próxima vez que levantes tu mano con un post, piensa qué tan gratuito resultará.   

Cómo CONTROLAR si tu actividad en las redes funciona, por @guillemrecolons

Con la última C de controlar llegamos al último capítulo del desarrollo del artículo Las 5 C’s de la gestión de nuestra marca personal en las redes sociales. Las C’s son:

  1. Conocer
  2. Compartir
  3. Conversar
  4. Conectar
  5. Controlar

No hay forma de saber si lo que hacemos funciona sin medir, sin controlar.

Controlar, la 5ªC de nuestra gestión de marca personal en las redes sociales

¿Cómo saber si todo lo que hacemos en nuestras acciones de marketing personal funciona? La antigua usanza dice que si entra dinero y clientes, todo va bien (y viceversa, claro). Pero hoy, además de estos indicadores tan reales, disponemos de herramientas que pueden facilitarnos el trabajo de comprobar si los KPI’s que nos fijamos en su día se está cumpliendo.

Hace algún tiempo escribí en este mismo blog un artículo sobre indicadores de progreso en la gestión de tu marca personal. No me desdigo en absoluto, lo mantengo. Ahí diferenciaba lo que son los indicadores de bienestar de los de vanidad.

Relacionado: Indicadores de progreso en gestión de marca personal (mayo 2016)

Pero a efectos de las 5C’s de gestión de nuestra marca en las redes sociales, trataré de ser algo más específico con las herramientas de medición.

Medir la eficacia en Twitter

Twitter es mi debilidad, no voy a negarlo. A pesar de su complejidad y de las muchas cosas que se pueden medir, las personas tienden a usar una sola vara: el cambio en el número de seguidores. A mi juicio, desde una perspectiva de personal branding, el mejor indicador de Twitter es la cantidad de listas en las que nos han incluido, ya que eso significa que nos están convirtiendo en referentes en una especialidad, uno de los objetivos de marca personal. Dicho esto, ahí van algunas herramientas para medir interesantes:

Social Bearing: Una sorpresa agradable. No necesitas registrarte y te da información de mucho valor y muy bien explicada. Es más que un buscador, más completo que Twitter, para encontrar rápidamente tweets, perfiles afines a tus intereses, seguidores de una cuenta, datos analíticos, etc.. Por ejemplo, un vistazo a mi cuenta en los últimos días tiene esta pinta:

controlar / social bearing

socialbearing.com / impresión de pantalla de la cuenta @guillemrecolons

En la sección @Handle puedes analizar el perfil de cualquier usuario de Twitter, no solo el tuyo. En la sección Tweets puedes analizar el comportamiento de #hashtags, colocar palabras o títulos de post y ver quién interactúa. La sección Geo es especialmente para geolocalizar #hashtags o tweets en una localidad, en un radio de Km y en un tiempo. En People puedes localizar los perfiles más asociados con una palabra clave. En Followers puedes ver no sólo quién te sigue, sino, por ejemplo, ordenarlos por número de listas, una variable clave de influencia. Lo mismo tendrás en Friends, pero de las personas a las que sigues.

Twitonomy Interesante para conocer muchos datos, pero de un vistazo puedes ver en cuántas listas te han incluido (a ti o al perfil que coloques). Otro dato a tener en cuenta es un gráfico sobre cuáles son las mejores horas y días de la semana para publicar en función de tu historial reciente de los últimos meses.

Twitter analytics. Es el de la casa, muy completo. En la barra superior, te da una primera idea de tu evolución en 5 parámetros: Tweets, impresiones de tweets, visitas al perfil, menciones y seguidores. Luego te muestra gráficamente los tweets destacados de los últimos meses en base a: tweet principal, mención principal, seguidor principal y tweet con contenido multimedia.

Linkedin: controlar tu evolución en la red

Aunque Twitter sea mi red favorita, sin duda Linkedin es la que me ha traído más clientes y mejores contactos. Para qué negarlo. Es un excelente escenario para la proyección de nuestra marca personal, tanto por sus posibilidades de networking, su riqueza de contenidos (grupos Linkedin), la posibilidad de captar talento y de poder seguir de cerca a líderes y a empresas.

Social Selling Index (SSI). Es la herramienta de herramientas. Permite conocer un índice de 0 a 100 y ver su evoculción en el tiempo en base a cuatro parámetros:

  • Establecimiento de marca profesional (25 puntos sobre 100)
  • Encontrar a las personas adecuadas 25/100
  • Interactúa ofreciendo información 25/100
  • Crea relaciones 25/100
Controlar. SSI Linkedin Guillem Recolons

El Social Selling Index analiza tu influencia en tu sector y en tu red de contactos

Además tiene otra ventaja: Es tuyo y sólo tuyo. Nadie puede acceder a tu SSI (y obviamente tampoco tú puedes ver los de otros.

Otros indicadores: número semanal de solicitudes de contacto entrantes, porcentaje de visitas a tu perfil, invitaciones a grupos, interacción con tus publicaciones, recomendaciones recibidas en un año, validaciones recibidas, tráfico generado hacia tus sitios web…

¿Se puede medir la eficacia en los perfiles de Facebook?

La respuesta es: poco. Facebook ofrece muchos indicadores para las páginas, pero apenas el número de amigos para los perfiles personales. Existe, de todas maneras, una herramienta llamada Wolfram Alpha, que da ciertas magnitudes de un perfil personal.

WolframAlpha Analiza histórico de publicaciones, nube de etiquetas, gráficos por horario,  fotos por interacción, gráficos con información sobre nuestros amigos… En general es bastante prensa rosa, no es una herramienta que nos permita conocer con detalle gráficos de la evolución de nuestra eficacia en la red.

Otras redes sociales

No quiero extenderme demasiado con todas las redes, pero ahí van algunas ideas.

  • Está claro que YouTube es muy importante, aunque desgraciadamente se utiliza poco en marketing personal. En YouTube no solo cuentan los subscriptores, también las visitas al canal los likes (y dislikes) y los comentarios. Una herramienta sencilla de medición es YouTube Analytics.
  • En Instagram las herramientas de analítica están pensadas para empresas, la única forma de saber si nos ha ido bien ahí es a través de los comentarios de cada publicación, los likes, reproducciones de vídeo, y claro, evolución del número de seguidores.
  • Para Pinterest os dejo este excelente post de Vilma Núñez con las principales herramientas de análisis.

¿Tienes blog o web? Pues hay muchas formas de medir la eficacia

Aquí hay multitud de herramientas que permiten medir indicadores. Desde los indicadores de visitas, tiempo de lectura, procedencia de las visitas y comportamiento hasta indicadores sobre si el SEO es el adecuado o es mejorable.

Google Analytics. Es la superherramienta de métricas de cualquier web o blog (excepto los de hosting gratuito). Mide parámetros como:

  • Audiencia: visitas nuevas o reincidentes, países, idioma, sistema, edad, sexo, intereses.
  • Adquisición: visitas directas, de busqueda orgánica, de campañas AdWords, de redes sociales, de campañas email, de otras webs…
  • Comportamiento: contenidos más vistos, velocidad del sitio, búsquedas en el sitio…
  • Conversiones: muy práctico en webs ecommerce, mide las visitas que se convierten en dinero

SeoQuake. Se trata de una extensión de Chrome o Firefox que nos da toda la información relevante sobre el estado del posicionamiento orgánico de una web.

Semrush. Potentísima herramienta que mide el SEO pero especialmente es interesante midiendo las palabras clave (Keywords).

Una forma particular y poco ortodoxa de controlar tus resultados

Esta es mía: Tiempo dedicado a la semana (en minutos) dividido por leads = Índice R (de Recolons) de eficacia de nuestra actividad profesional en internet. Por leads entendemos conexiones que pueden materializarse en contratos, fichajes, o el tipo de conversión que cada uno elija.

 

Con la 5ª C de controlar acaba esta pequeña saga sobre las 5 C’s de nuestra proyección de marca personal en internet y las redes sociales. Ha sido un verdadero placer, amig@s.

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¿Quieres brillar? Empieza dando brillo, por @guillemrecolons

Últimamente he oído muchas veces esta pregunta ¿cómo puede brillar un profesional? De acuerdo, ¿quieres brillar? Deja que plantee un símil para responder a eso de una manera gráfica:

Somos los limpiabotas del S. XXI

En efecto, esa figura ya casi olvidada del limpiabotas explica a la perfección la forma en que podemos brillar: haciendo que brillen los demás.

No hay que avergonzarse por adoptar ese rol, de hecho, si la Wikipedia no nos engaña, insignes personajes empezaron su andadura como limpiabotas, como James Brown, Lula da Silva o el mismo Malcom X.

Lo cierto es que la expresión éxito profesional ha perdido su valor, igual que la palabra calidad, se han desgastado y ahora encuentro más acertada la expresión “como puedo brillar”, es más original y evita eufemismos.

Hace unos días Alicia Pomares publicó un excelente artículo en el blog Con tu negocio en que hablaba de la marca personal y el síndrome de Solomon, ese que impide que las personas puedan brillar para no molestar a los demás, para no saltarse lo establecido como normal. En el artículo Alicia incluye tres vídeos de colaboraciones que nos pidió a Cèlia Hil, a Jordi Collell y a . En mi caso, preparé un vídeo breve (menos de un minuto) en que explico exactamente esto, que para brillar hay que conseguir primero que los demás brillen.

Aquí tenemos el vídeo:

También hace pocos días Tino Fernández, director de Expansión & Empleo me pidió opinión para un nuevo artículo con un trasfondo parecido, bajo el título “Para qué sirve ser ‘influencer’ dentro de tu propia compañía”, un texto que comparto con dos buenos amigos y colegas de profesión, Eva Collado y Andrés Pérez Ortega. Ahí explico que hacer que los demás brillen no suele implicar beneficios tangibles inmediatos, de modo que esta estrategia no es apta para cortoplacistas, pero que a la larga el que hace brillar acaba brillando con luz propia y consiguiendo sus aspiraciones.

Proveedores de valor

Todo eso me lleva a pensar que para brillar no es suficiente con mostrar tu valía, sino que debes convertirte en un proveedor de valor. Si lo miras bien, la esencia del famoso elevator pitch es esa, soltar a lo bestia y en seco cómo puedes hacer brillar a tu cliente. Me estoy preparando el mío siguiendo las instrucciones fantásticas de Fabián González y su Perfect Pitch. A ver qué te parece esta entrada a modo de “wow”: “Hola, soy limpiabotas de organizaciones, me dedico a sacarles el brillo que merecen”.

¿Quieres brillar? ¿Estás listo para ser limpiabotas?

Foto de cabecera: Shutterstock.com

¿Hay ego bueno y ego malo?, por @guillemrecolons

A menudo defino la gestión de marca personal como el arte de invertir en uno mismo para crear valor hacia los demás. Algo de ego es bueno, pero nunca entendido como narcisismo sino como una mejora en la autoestima y un equilibrio del “buenismo” que a veces nos puede hacer pensar más en el bien ajeno que en el propio.

Hay formas de cultivar el “ego bueno” que no pasan por ser egoísta sino todo lo contrario, pasan por ser generoso. Existen multitud de perfiles fuera y dentro de la Red que basan su estrategia de comunicación y networking en anunciar contenidos y promociones propias, en pedir a los demás que difundan sus contenidos. Buscan la máxima exposición de su yo, pero no en base a la calidad natural de sus aportaciones sino en su insistencia, cercana a la pesadez. Lo mejor de estos perfiles es que jamás devuelven el favor a quien les apoya, lo que a la larga revierte en que pierden a sus prescriptores por cansancio.

El ego bueno es el de quien asiste a presentaciones, tertulias, conferencias ajenas, aprende cosas y luego las difunde atribuyendo al autor original el mérito. El ego bueno es de quien comparte en Internet contenidos de los demás, no sólo por hacerles un favor, sino porque su calidad los convertirá en unos referentes también a ellos, los distribuidores. Se puede ser un distribuidor de buenos contenidos sin la necesidad de crearlos y ganando a la vez reconocimiento profesional. Hay muchos ejemplos, pero me parece especialmente relevante el del especialista en liderazgo Manuel Gross, que gestiona el blog pensamiento imaginactivo y que día tras día selecciona los mejores contenidos en blogs especializados en liderazgo, desarrollo personal, management e innovación. El ego bueno no da resultados a corto plazo, pero sí a medio, y además se sostienen con el tiempo.

4 claves para practicar “ego” positivo

1. Una vez conozcamos nuestro territorio de competencia (territorio de marca), busquemos a los principales referentes del sector. No nos fiemos únicamente de Internet, de los índices de influencia Klout…, investiguemos en el ámbito académico y editorial.

2. El paso siguiente es seguirles de cerca, asistir a sus charlas, a sus webinars, suscribirse a su blog, a las alertas de Google con su nombre, leer sus libros. Entender qué les hace ser mejores y analizar sus propuestas de valor

3. Compartir, difundir sus contenidos de más valor dentro y fuera de la Red, siempre sin olvidarse de mencionar el autor, recomendar, prescribir. No olvidar, en redes como Twitter o Instagram, incorporar los hashtags (etiquetas) que identifican el tema del que estamos hablando.

4. Mantener coherencia y tener paciencia. El resultado, en forma de reconocimiento profesional, llegará lentamente pero permanecerá.

Para más información os invito a leer el artículo ¿Hay ego bueno? publicado pocos días por Tino Fernández en Expansión con opiniones contrastadas de profesionales como Plácido Fajardo de Leaders Trust, Alberto Bocchieri de Pedersen & Partners, José María Gasalla de Deusto Business School, Andrés Pérez Ortega y un servidor.

Foto: Google+ Creative Commons Pankuri Singh

Tener éxito depende de ti, por @xaviroca1

Estamos viviendo una época de cambios sin precedentes. Muchos de ellos, motivados por una revolución digital que está modificando radicalmente las reglas de juego de muchísimos sectores de actividad. Además, esta época de cambio coincide en el tiempo con una de las crisis económicas más grandes de la historia. Este hecho provoca que muchas personas confundan o entremezclen ambos conceptos (cambio y crisis).

Pero esta época de cambio y crisis, ha traído un aspecto muy positivo. Las personas a nivel individual, tenemos más posibilidades que antes. Por ejemplo, en el ámbito de la formación las opciones están más abiertas que nunca. Durante muchos años resultaba imprescindible tener un título universitario para poder encontrar un trabajo cualificado. Además, era muy importante qué carrera estudiabas y en qué centro lo hacías. En la actualidad, cada vez resulta más irrelevante qué has estudiado. Las empresas o los clientes cada vez menos te contratan por tus títulos, por tu formación. Creo que, en general, les da absolutamente igual; simplemente te contratan por lo que tú sabes hacer, por lo que les vas a aportar, por lo que les vas a ayudar. Y hoy aprender (afortunadamente) es más democrático que nunca. Aprende quien quiere. Ya no es necesario gastar gran cantidad de dinero o acudir a una prestigiosa universidad (aunque es evidente que ayuda); cualquiera puede formarse de forma gratuita o muy económica. Existen muchas de universidades públicas de calidad con precios relativamente económicos. Internet ofrece muchísimas posibilidades formativas a unos precios muy reducidos o gratuitos. Semanalmente, en cualquier ciudad o región existen gran cantidad de acciones formativas (seminarios, conferencias…) gratuitas, organizadas por asociaciones empresariales, cámaras de comercio y entidades públicas o privadas… Estas acciones suelen contar con ponentes de mucho nivel que permiten aprender a cualquiera (aunque lamentablemente muchos de estos actos cuentan con pocos asistentes). También existe una amplia red de bibliotecas públicas y privadas para completar tu oferta formativa. A mi entender, quien no aprende hoy en día es porque no quiere, ya no hay excusa que valga. Tenemos muchísimas oportunidades para formarnos y aprender en cualquier temática, pero lamentablemente muchas personas no las aprovechan.

Y otro ámbito en el que actualmente existen grandísimas posibilidades es el de la comunicación. Hoy en día, resulta más fácil que nunca comunicar tu propuesta de valor. Cualquier persona que tenga algo interesante que contar lo puede hacer fácilmente. Tenemos en nuestras manos, herramientas de comunicación (páginas web, redes sociales…) que hace unos pocos años estaban sólo al alcance de grandes empresas. Comunicar hoy en día, es más fácil, económico y eficiente que nunca. Cualquiera de nosotros puede demostrar fácilmente sus habilidades de forma pública. El problema ya no son las herramientas, sino qué comunicar, cómo diferenciarte de tus competidores, cuál es tu ventaja competitiva, a quién quieres dirigir tu mensaje… en definitiva, saber qué decir y a quién decírselo. Y aquí es donde entra en juego la marca personal. Sólo aquellos que tengan bien clara su estrategia y que sepan cómo traducirla a un mensaje concreto dirigido a un público objetivo determinado tendrán éxito.

Así que ya sabes, fórmate bien y aprende, ahora es más fácil que nunca. Y a continuación ten clara tu estrategia y saca provecho del gran potencial de las herramientas de comunicación para compartir tu mensaje con tu público objetivo. Aprovecha el momento, nunca antes tener éxito había estado tan al alcance de todos, nunca antes el éxito había sido tan democrático. Ya sabes, sólo depende de ti.

Impostores por @jordicollell

Impostora es aquella persona que finge ser alguien diferente. No debe confundirse con un embaucador o charlatán que es alguien que hace promesas que no piensa cumplir basándose en la ingenuidad o inexperiencia de sus interlocutores. De todos modos en muchas ocasiones son perfiles complementarios.

La impostura es un tema serio, los impostores nos rodean y nos acechan y es un concepto que se presta a la frivolidad porque descontextualizado en muchas ocasiones tiene tintes grotescos. Desde el Pequeño Nicolás hasta la actriz Anna Allen, de la que nos habló la semana pasada Alexia Herms,  pasando por personajes como Alicia Esteve que simuló víctima de los atentados del 11 S y Enric Marco que fingió ser superviviente de los campos de concentración nazis tenemos una larga colección que nos puede proporcionar horas y horas de conversación.

Los impostores tienen su lado morboso porque es relativamente fácil verse reflejados en ellos, todos en algún momento de nuestras vidas hemos tenido momentos de impostura, posiblemente leves, presumiblemente de buena fe con la única finalidad de conseguir pequeños momentos de gloria, de reconocimiento, seducción o de lo que fuere. Una mirada retrospectiva de nuestra historia personal nos ayudará a refrescar la memoria y a aumentar nuestro apartado de autoconocimiento.

Javier Cercas en su novela y ensayo El Impostor sobre la vida de Enric Marco relaciona al impostor con la incapacidad o falta de voluntad para decir no a situaciones diversas. El querer ir a favor de la corriente, de lo que se lleva, de lo que es políticamente correcto es el germen de la impostura. El primer acto de impostura se genera cuando uno mismo renuncia a vivir su propia vida por miedo a los costes, renuncias y daños colaterales que puede suponer y pasa a vivir la existencia que le toca a tenor de las circunstancias. La rebeldía es el antídoto contra la impostura.

Los impostores buscan el reconocimiento de los demás atribuyéndose hechos, situaciones y experiencias que no han vivido, no reconocen en su existencia una propuesta de valor suficiente para ser conocidos, reconocidos y memorables y cruzan el umbral de la realidad para entrar en el mundo de la ficción. Intentan suplir carencias personales de formación y experiencia y en otros sociales y de relación y al final deciden cambiar la realidad por la virtualidad.

Es impostor el que ejerce una actividad e intenta hacer creer que dispone de una experiencia profesional previa que en realidad es inexistente, también lo es quien se atreve a opinar como un experto sin serlo o el que se apropia de los logros de los demás en provecho propio. Es también impostor quien infla su curriculum para causar una mejor impresión en un proceso de contratación o que se atribuye hechos y andanzas para seducir a otra persona.

Puede suceder que de manera poco consciente se entre en el juego de la impostura. Es una situación que reafirma la importancia del autoconocimiento en la gestión de la marca personal ya que permite detectar aquellos comportamientos que nos pueden perjudicar y que se adoptan de manera mecánica o inconsciente. Tener el kit de valores personales a punto y querer decir no puede ser un remedio efectivo para salir de estas situaciones, si entre los valores se incluye la autenticidad y la integridad ya tenemos un trecho del camino recorrido y en cualquier caso reflexionar sobre ellos será de gran ayuda.

Ser claros en el mensaje, en la formulación de la propuesta de valor y no pensar exclusivamente en el corto plazo alejan del rol de impostor, la ambigüedad y el cortoplacismos pueden fomentarlo.

La impostura es un enemigo de la marca personal porque al desarrollarse al margen de su autenticidad obedece a criterios y finalidades puramente mercantiles. Cuando caemos en la tentación de entrar en este juego hay que ser consciente de los riesgos que se corren para valorar si vale la pena el riesgo que supone.

El impostor es un artefacto y los artefactos no dejan marca, no dejan huella y se les olvida con la misma facilidad que se les ha ensalzado al descubrir su realidad.

¿Quién controla tu carrera?

Hace unos días, un interesante post de Víctor Candel  (@jecanpa ) que hablaba de la incompatibilidad entre plan de carrera y contrato mercantil, provocó mi comentario a través de twitter :

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Acto seguido, el amigo Guillem Recolons me lanzó el desafió a hablar del tema en algo más de 140 caracteres.

Todos podemos constatar que el objetivo de la mayoría en los años 60/70 era entrar a trabajar en una “buena empresa” y permanecer en ella durante toda la vida laboral, con plan de carrera o sin él, ya que la existencia de éste no estaba en nuestras manos.

Llegados a la década de los 90 el objetivo de la mayoría era desarrollar nuestra vida laboral en el mismo sector, prosperando en la misma empresa si ésta nos ofrecía un plan de carrera atractivo, o cambiando de empresa, si no existía o no era suficientemente atractivo.

Hoy todo ello es historia, no voy a ser yo quien os descubra como está el mercado laboral.

Lo que sí que os puedo contar es que hoy en día el contrato mercantil es una alternativa en la que las ventajas pueden suplir, y mucho, los inconvenientes.

Los escenarios pueden ser diversos: desde trabajar a dedicación parcial para diferentes empresas que de forma individual no pueden pagar el 100 % de nuestra dedicación, hasta trabajar al 100 % para una sola empresa con la que decidimos colaborar en un proyecto concreto, durante un período de tiempo determinado y finito.

Sea cual sea el escenario, esta modalidad nos permite crear nuestro propio plan de carrera sin estar en manos de las coyunturas que rodean a los contratados laborales de una determinada empresa.

Todo esto debería ser una opción, es decir, nadie debería apuntarse a esta fórmula como imposición, o como alternativa desesperada.

Para conseguir esto será necesario reforzar determinados valores, actitudes, aptitudes, y sobre todo cambiar de visión.

Lo que seguro que te ayudará si optas por esta  es haber tomado consciencia de tu Marca Personal, ya que a partir de este momento será la única marca que te “ampare”.

Para ello siempre será bueno que un profesional en Personal Branding te acompañe, guíe o ayude, porque ya sabes que si el camino lo haces sólo parece que vas más rápido, pero si vas acompañado seguro que llegas más lejos.

Imagen: freepik

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La confianza: una apuesta ganadora

La confianza está de baja no sólo en nuestro país si no en todo el mundo y así lo demuestran los resultados del 15º Barómetro de la Agencia Edelman que se acaban de publicar.
España con 55 puntos se sitúa entre los países en los que gana la desconfianza hacia el gobierno, los negocios, los medios de comunicación y las organizaciones no gubernamentales, aunque ha mejorado su nivel respecto al año anterior en seis puntos. Estados Unidos con 52 puntos pasa del infierno de la desconfianza, 49 puntos, al purgatorio de la neutralidad, ni se confía ni se desconfía en las instituciones que hemos comentado, y la Unión de Emiratos Árabes se sitúa en el paraíso de la confianza con la abrumadora cifra de 84 puntos para una media de 55. Entre los países en cabeza, Holanda es el único país europeo y no hay ninguno latinoamericano ni africano. La confianza vive en Asia.

¿En quien se confía? En términos generales se confía en las personas más próximas como los amigos y la familia cuando comparten información en redes sociales ( 72%), en los expertos académicos (70%) en las compañías de las que se es cliente ( 60%), los periodistas ( 53%) y los empleados de las compañías (52%). Y de desconfía de los CEO (46%) y de las celebrities (34%) entre otros.

Para formarse una opinión de una empresa el 70% confía en la opinión de un académico o un experto del sector, el 67% en un experto técnico de la propia empresa y en un 63% en “una persona como nosotros” y en la cola están los CEO con un 43% y los funcionarios gubernamentales o de organismos reguladores con un 38%.

Los influenciadores más creíbles para comunicar valores y aspectos importantes de las empresas siguen la misma tónica: Se cree en los empleados cuando se habla de compromiso 47% frente a un 21% para los CEO, integridad 34% frente al 31% para los CEO, propósito con un 34% frente al 23% de los CEO y para opinar sobre las operaciones con un 31% frente al 23 % para los CEO. En cambio, en lo que se refiere a productos, los consumidores activos son los depositarios de un mayor nivel de confianza con un 37% frente al 23% de los CEO. Los que se llevan la peor parte son los portavoces de los medios de comunicación que no pasan del 15% en ninguno de los apartados. Y ¿en qué medios de comunicación se confía? De entrada en los motores de búsqueda online que han desbancado por primer año a los medios de comunicación tradicionales. Las búsquedas online son la primera fuente general de información para temas económicos con un 31% por delante de los periódicos, 21%, y la televisión 22%. Y cuando aparece una noticia se confirma en primera instancia en la red, 37%, a través de la televisión, 20%, y en los periódicos, 18%.

Con estos datos en la mano, todo parece apuntar a que el diálogo entre empresas y su público tiene más fuerza si se canaliza a través de sus técnicos y empleados que si se hace a través de sus directivos. Una vez más, otro año más, vuelve a cobrar sentido el término embajadores de marca. Un empleado con una marca personal fuerte y bien posicionado en las redes sociales transmite de manera eficaz los valores y la realidad de la compañía ya que tiene un alto nivel de credibilidad y se convierte en una fuente generadora de noticias que serán consultadas en primer lugar por las personas interesadas. Invertir en la marca personal de los empleados es apostar por la credibilidad y reputación de la marca corporativa.

Todo apunta a un nuevo paradigma: de gestión de empleados a diálogo y colaboración entre marcas personales y marcas corporativas.

Imagen: pixabay

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En el 2015 ni egoístas ni abnegados

De manera periódica San Silvestre nos visita para anunciarnos que el año se acaba y como cada año bajaremos la persiana pero nos quedaremos. Al final de cada día tras una jornada, más o menos dura por los tiempos que corren, hacemos un receso, cerramos los ojos y nos preparamos para despertamos con las luces de un nuevo día. Es el momento de hacer balance, para retener lo bueno y reciclar lo malo en el arcón de la experiencia y retomar fuerzas para seguir. Lo más certero que nos trae el alba es la seguridad de que aquí estamos, nos guste o no, para echar otro capote a la vida. Lo mismo sucede cada fin de año.

¿Qué quiero para el nuevo año? Que pensemos un poco en nosotros porque en muchas ocasiones somos los grandes olvidados, queremos hacer grandes cosas y no nos acordamos de que existimos. Un buen propósito para el nuevo año es querer para nosotros lo mismo que queremos para los demás, ni más ni menos, sólo lo mismo. Y que tengamos el valor, el aplomo y la paciencia para incorporarlo al redactado de nuestro propósito y convertirlo en realidadtrust yourself / creative commons photo / pixabay.com.

Es fácil olvidarse de uno, es bastante frecuente girar la cabeza cuando nos cruzamos con nuestros sueños y es todavía habitual justificarlo bien sea por las circunstancias o por que los demás nos exigen tanto que hemos de escoger entre ellos o nosotros y acabamos perdiendo nosotros en la elección.

Si creernos el centro del universo es un error de bulto, blandir la bandera de la abnegación puede ser un suicidio porque tan nocivo es dejar a los demás de lado como negarnos a nosotros mismos. Si bien es cierto que nuestra marca personal existe porque los demás existen también lo es que se forja a través de nuestro propósito, de nuestros sueños y de nuestros valores.

Ser conocidos, reconocidos, relevantes y escogidos es el objetivo la nuestra marca personal. Si en el año 2015 queremos dar un impulso substancial a nuestra propia marca es necesario que en los buenos propósitos nos pongamos en lugar preferente, nosotros, nuestro proyecto y nuestros valores y que lo revisemos cada día antes de dormir, cada semana al programar nuestra agenda y en cada momento en que valoremos nuestro recorrido. Así llegaremos al final del año con la certeza de un trabajo bien hecho. Que el 2015 sea el año de nuestra marca, nuestro año.

¡Feliz año nuevo!

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