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Entérate, yo no tengo Marca y tu tampoco

 

Decir esto en un blog de branding merece un apaleamiento, estoy de acuerdo. Por favor sigue leyendo a ver si consigo explicar lo quiero transmitir.

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Pues que la Marca Personal no es una posesión del individuo. En mi opinión nadie es dueño de su marca por mucho que se empeñe en que esto sea así. No es así en Marca Personal ni en Marca Corporativa. Como mucho deberíamos atrevernos a decir que somos el “Guardián o  el Cuidador” de una Marca.

¿Porqué afirmo esta locura?

Porque en esencia, la Marca es la huella que dejas en los demás y por lo tanto esa huella queda incrustada en los demás; con lo cual pierdes la posesión de la Marca. Son cada una de las personas o empresas con las que interactúas las que se llevan la Marca  a casa y la reflexionan, la comparan, la miden, la aman, la odian y hacen lo que les da la gana con ella sin que tú puedas hacer nada o muy poquita cosa.

“Quizá empezamos a estar un poquito de acuerdo con el título ¿no?”

¿Por qué creo que esto es así?

En gran medida, la Marca la moldeamos nosotros para conseguir un posicionamiento concreto. Intentamos estar en un lugar de privilegio en la mente del consumidor o cliente. Es decir, después de tener un buen producto a un buen precio y tenerlo en el mercado al alcance de tus clientes, debemos promocionarlo para que sea la opción preferente; esto lo solemos trabajar a partir del concepto de posicionamiento. Y fíjate, el posicionamiento tampoco está en tu mano. Puedes trabajar para que los otros te posicionen cada día un poquito mejor y te ubiquen en un lugar cada día más concreto con respecto a tus competidores pero la palabra final la tienen los clientes o consumidores. No la tienes tú!

Yo creo que BMW no dice -Soy como Audi pero más sobrio-, ni al revés. O Fairy no dice -Soy como Mistol pero duro más-.No obstante todos hacemos esta comparación en el momento de comprar. Estos mensajes siempre son implícitos y somos nosotros los que decimos que un Renault es un pelín mejor que un Citroën o al revés. Cada consumidor tiene su propia percepción y en función de lo bien elaborados que sean los mensajes de branding, los productos y las promociones; el consumidor tendrá más claro donde se ubica cada Marca.

Por otro lado debemos tener en cuenta que el posicionamiento se consigue trabajando las variables que importan a los posibles consumidores y no con las variables que a ti te importan.

Por ejemplo:

Si yo quiero posicionar mi Marca Personal como consultor puedo decir: Soy como Seth Godin pero un poquito peor. O podría decir: Soy como Seth Godin pero más atractivo.

Probablemente a nadie le importa lo atractivo que yo sea y eso no mejorará mi posicionamiento por guapo que sea.

La reflexión final a la que quería llegar simplemente hace referencia a al hecho de que para desarrollar una Marca Personal potente y relevante no deberías mirarte demasiado el ombligo. Una vez sepas quién eres y quien quieres ser y que esperan los demás de ti; ponte manos a la obra y ayuda a todo aquel que se cruce en tu camino a que te vea como te mereces. Evita la dispersión, concentra tus mensajes, se coherente con tus hechos y con tus actos. En definitiva, cuida de la Marca que vas a dejar en los demás, seguramente les gustará llevarse a casa una buena Marca con la que empatizar e incluso llegar a “Amar”.

Aprendiendo a relativizar, por @guillemrecolons

Relativizar (RAE): Introducir en la consideración de un asunto aspectos que atenúan su importancia.

¿Por qué algunos cazatalentos consideran que una persona que supera los 45 ya no es útil?

Sinceramente, no creo que sea por la edad y sus efectos colaterales de supuesta pérdida de energía, neuronas, concentración,…

Estoy convencido que es por su capacidad de relativizar, de imponer una escala de valores acorde a su experiencia y coherente con su marca personal.

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Aprender a relativizar es una virtud que se produce por la edad o por un acontecimiento dramático que nos obliga a reestablecer prioridades. Si una persona ha perdido a su padre, madre, o cualquier ser querido a una edad temprana, entenderá que ciertas costumbres de su vida son irrelevantes comparadas con la altura de vivir con dignidad. Si una persona descubre que su comportamiento está marcado por ciertos automatismos y no controla la situación, entenderá que necesita un cambio en su capacidad de relativizar.

He vivido muchos casos, acabando por el mío propio en que se ha producido esta situación. Con 38 años, el día del parto de mi primera y única hija, los médicos me avisaron que mi mujer no viviría más que unos pocos meses. Un cáncer en fase terminal amplificado por los efectos hormonales de un embarazo.

A partir de un momento así, tu vida cambia: lo que era tan importante (una presentación profesional a un cliente en tiempo récord, por ejemplo) pasa a segundo plano y lo que no era tan importante (meditar, una flor, una mirada, un libro, una caricia) pasa a primer plano. Aprendemos a relativizar, por edad o por una experiencia, un cambio.

Afortunadamente, y gracias a la voluntad y el esfuerzo de los médicos, mi mujer sigue en este mundo 13 años después; pero sigo manteniendo la escala de valores que adopté tras el parto: nada ni nadie es imprescindible, y si un cazatalentos prioriza tu capacidad de trabajar 20 horas seguidas a tu bienestar mental allá él (o ella).

Si tienes que montar un equipo, cuenta con personas que sepan relativizar: quizás ganarás menos dinero, pero sabrás distinguir lo urgente de lo realmente importante y dormirás más tranquilo. ¿Dónde encontrarlas? Fácil, pregunta si han sufrido una situación de cambio brusco en su vida o pregunta la edad.

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Tu vida es tu marca

 

Vivimos una auténtica revolución digital. El auge de Internet y de las redes sociales junto a increíbles avances tecnológicos ha permitido que (casi) cualquier persona tenga en su mano la posibilidad de comunicar, de compartir su mensaje con millones de personas de todo el mundo. Además, en muchos casos es gratuito o a unos costes muy reducidos. En este sentido, estamos viviendo una auténtica democratización de la comunicación. Todos nosotros tenemos al alcance de nuestras manos unos medios que, hace bien poco, eran impensables (o sólo alcanzables para las grandes empresas).

Foto: TCL Fotografie CC

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No obstante, creo que en algunos casos hemos banalizado en cierta forma la comunicación. Parece ser, que en un momento como el actual, lo único importante es comunicar bien. A mi entender, existen algunos profesionales realmente mediocres en su ámbito de actuación, pero que dedican mucho tiempo y esfuerzo a comunicar su mensaje. Con esto, consiguen cierta notoriedad y ganan influencia. Comunicar está de moda. Además, a la mayoría de personas les suele atraer todo lo relacionado con la comunicación. También en los cursos o conferencias, el apartado que suele generar más interés siempre es el de comunicación, especialmente en el entorno 2.0.

Con este artículo no pretendo restar importancia a la comunicación, pues la tiene y mucha. Pero creo firmemente que existe un aspecto mucho más importante que las palabras; los hechos. Realmente el factor más importante en la gestión de tu marca personal son tus acciones, los hechos, aquellas cosas que haces, los retos que superas, las personas a las que ayudas, los resultados que consigues… Comunicar es vital. Si haces pero no comunicas lo tendrás más difícil. Pero insisto, lo más importante es la acción.

Uno de los grandes líderes y de las marcas personales más potentes de la historia ha sido el político hindú Mahatma Gandhi (por quien siento una especial devoción). Consiguió grandes retos con su palabra, pues era un extraordinario orador. Pero sobretodo, alcanzó su elevadísima influencia a través de la acción, de comportarse de una determinada forma. Apostó por el ejemplo como forma de transmitir su mensaje. Recuerda el dicho “El ejemplo no es la mejor forma de generar influencia, sino que es la única”. El “hacer” influye más que el “hablar”. Los hechos ganan a las palabras.

Para terminar quería compartir contigo una preciosa frase del mismo Gandhi. Decía este gran líder que “tu vida es tu mensaje”. Es decir, que realmente lo que comunicas, lo que compartes, lo que transmites son tus hechos, tus acciones, mucho más que tus palabras. Con el máximo respeto a este gran líder, me permito adaptar su frase para la gestión de la marca personal: “Tu vida es tu marca”. No lo olvides.

Si está vacía de propósito y contenidos, no es marca

Entrevista con Antonio Monerris, “Doctor Marca”.

Iniciamos una serie de entrevistas breves con personas relevantes en el campo de la marca. Hoy contamos con Antonio Monerris, fundador de Brain Ventures, con el que he coincidido en algunas ocasiones en su pasado como responsable estratégico de Vinizius Young & Rubicam.

GR: Antonio, hablamos mucho de lo que es la marca, pero ¿Qué no es marca para ti?

AM: Cualquier cosa que sea coyuntural, sin valores, desprovista de contenidos y propósitos, y que no sea capaz de construir algo que perdure en el tiempo.

GR: ¿Crees que una persona puede ser una marca?

AM: Sí, siempre que tenga un mensaje o valor sustantivo con el que identificarse. Sería el caso del personaje de Mad Men, Don Draper (Jon Hamm), y el de muchos otros a los que identificamos claramente con determinados valores. 

GR: ¿Conoces a alguien que haya diseñado una estrategia personal?

AM: Sí, aunque de forma intuitiva. Conozco a algunas personas con objetivos mentales muy claros. No los han escrito en ninguna parte, no se trata de una estrategia estructurada, pero siguen una hoja de ruta. De todas maneras, la marca personal no es un package good, es algo más incontrolable e inestable. Hay una tendencia actual a planificar cada vez más, imagino que como influencia directa del personal branding.

GR: ¿Puede tener la crisis alguna relación con la mayor preocupación por la reputación personal?

AM: Pienso más bien que se trata de una adaptación al medio. El entorno de internet nos da mayor presencia, y esa presencia requiere de una gestión para la que todavía nos falta cierta cultura. ¿Por qué está una persona en Facebook?. Muchas veces no hay respuesta, o es una banalidad. Descubres que debes estar ahí, y sin más, te das de alta en alguna red. 

Transformando el capital humano de la empresa en Embajadores de Marca, por @guillemrecolons

La marca es el activo más preciado de una empresa. La imagen corporativa, la publicidad, los productos y las acciones de la empresa son los elementos que la constituyen. La marca no deja de ser un reflejo de lo que la compañía es, hace y representa. Pero… ¿Qué pasa con el capital humano? ¿Qué son los embajadores de marca?

Cuestión de identidad corporativa

La responsabilidad de transmitir la identidad de la compañía, su marca, es tarea de toda la organización, desde la recepción, primera toma de contacto, hasta la dirección general y el consejo de administración.

Es de vital importancia que toda la organización comprenda perfectamente lo que la marca representa, y tenga las habilidades necesarias para transmitirlo donde sea necesario. Una empresa que convierte su capital humano en embajadores de marca potencia su marca global, la hace más potente y más coherente. Es el claro ejemplo de la que la unión hace la fuerza, en este caso, de la marca.

Si además tenemos en cuenta que la confianza empresarial está por los suelos, los profesionales de las organizaciones pueden mejorar ese aspecto dotando de autenticidad y humanidad a la comunicación corporativa. El barómetro Edelman de Confianza junto los distintos estudios que se lanzan desde el CIS dan cuenta de la crisis que viven los CEO y algunas marcas corporativas que siguen utilizando viejos esquemas de comunicación.

En Soymimarca proponemos un programa de “Embajadores de marca” con un claro objetivo: Desarrollar y poner en marcha un plan de comunicación y creación de marca que asegure que la Marca de la compañía se apoya y se alimenta en toda la organización entendida en sentido amplio.

¿Se puede desarrollar una marca Mayor y Mejor?

Una Marca más Fuerte es una marca Mayor, y si además le damos más Valor los resultados se verán notablemente mejorados y aumentados.

¿Te has preguntado si tu marca tiene poesía?

Uno de los elementos distintivos de una marca relevante es que genera sentimientos. Una de las formas en que las personas transmiten sentimientos por medio de la palabra oral o escrita es la poesía.

La expresión poética de una marca supone dirigirnos al sentimiento de los que la escuchan y con ello conseguimos abrir un surco en el campo de su memoria. El verso repetido es como el arado que recorre día tras día el camino que con el tiempo es paso obligado de caminantes y de lluvias.

La poesía de tu marca te permite ser innovador porque puedes usar la escritura, la voz, una imagen, un aroma, una canción,…

Por eso pregúntate: ¿Tiene mi marca poesía?

 

Surca el mar el Iceberg de mi marca.

Oculto lleva carácter y valores.

Yunque y martillo que forja entereza.

Maestro y aprendiz hasta el fin de los tiempos.

Ingenio para transformar creatividad en realidad.

Mensajero de presencia y voz, que transmite confianza.

Artista que decora con pasión la imagen del líder interior.

Radiante armadura que protege de las saetas que envía la vida

Constancia en la visión, compromiso en la misión

Aventurero que con sus manos escribe su destino.

 

En branding personal, audiencia no es influencia

 

En los procesos de branding personal tenemos muy claro que audiencia no equivale a influencia. Existe una idea instalada en la mente de muchas personas de que ganar amigos, seguir a muchas personas o establecer contactos es la clave del éxito. Y no lo es.  O al menos, no siempre lo es.

¿Qué es más importante, llenar la sala de una sesión informativa de un curso o conseguir que se matricule el + del 80% de las plazas? Habrá quien piense que una cosa lleva a la otra, pero en los tiempos que vivimos el concepto “freemium” es el que impera por encima de las métricas.

Conseguirás muchos impactos cuando regales algo, pero no esperes grandes conversiones en el momento que hagas pagar por un plus. Nos estamos acostumbrando a la cultura de lo gratuito, y para conseguir que un lead se convierta en una venta será más inteligente trabajar la influencia que la audiencia.

Herramientas como Google Analytics nos darán mucha información sobre las estadísticas de nuestros visitantes, pero dan pocos datos cualitativos. Quizás el mejor sea el tiempo medio de lectura de cada apartado de nuestra web o blog.

Lo importante ya no es cuántos me ven, es quiénes son y qué hace con lo que ven.

Ahora se consolidan las herramientas que analizan el comportamiento “viral” de nuestros lectores. No será tan importante cuántas personas visitan mi página como cuántos RT (retweets), menciones o comentarios genera. Lo importante ya no es cuántos me ven, es quiénes son y qué hace con lo que ven.

En este sentido, alguna vez os hemos hablado de Klout, un medidor de influencia online con una puntuación de 10 a 100, donde diez es probablemente alguien nuevo en la red y 100 sería un personaje mediático, influyente y muy muy muy interactivo. No basta con ser mencionado, multiplicado o citado. Klout -y recientemente Kred– miden también tu reacción al “ruido” generado.

Una de las ventajas de estos medidores es que ayudan a desenmascarar a los impostores 2.0, los cazadores de followers y buscadores de métricas a cualquier precio. Klout premia el contenido, la calidad de lo que se publica y la calidad de lo que se contesta cuando se genera un debate.

Bienvenidos pues, queridos amigos, al gran momento de la influencia. Esperemos que la red se limpie de copiadores, impostores y falsificadores.

Si existe una certeza en nosotros, es la de nuestra identidad

 

De las frases interesantes que leemos todos los días, retengo esta del psicólogo William G. Roll sobre la identidad. Espero que os guste.

Foto: Flickr -creative commons-

“Si existe una certeza en nosotros, es la de nuestra identidad. Sin ella no sabríamos diferenciarnos de los otros y de nuestro entorno. Ello nos conduce a una sensación conocida: la de habitar un cuerpo, conocerlo, posicionarse en le espacio o simplemente la sensación de existir con y por él. De alguna manera nos da certeza de nuestra propia identidad”.

Si dejas marca eres marca

He leído muchos tweets y muchos comentarios en el sentido de que las personas no somos marcas.

Puedo admitir -no sin reparos- que las personas no somos mercancía.

Pero no nos engañenos, somos marcas. Por dos razones:

  1. Si una marca es una propuesta de valor, me juego el cuello a que tu, quien lees, tienes una propuesta de valor que ofrecer.
  2. Si dejas marca es porque eres marca. ¿O no? Cada cosa que haces deja una marca en los demás. Tu marca. Lo que los demás perciben de ti.

Puedes dejar tu marca como está o puedes cambiarla. Si quieres cambiarla puedes optar por iniciar un plan de marca personal, branding personal o como quieras llamarle.

Pero no nos engañemos, somos marca.

No te vendas, nadie te comprará

Últimamente no hago más que encontrar reclamos para “venderte mejor“. Los veo incluso en webs de personal branding. Pero seamos serios: si admitimos que somos marcas, las marcas no se compran, o bien se desean, o nos son indiferentes o no se desean. Lo que se compra y vende son los productos o servicios; es la última fase del proceso de compra.

En una de estas tardes de lluvia volví a leer algunos pasajes del clásico “The Brand Called You” del gran Tom Peters. Recuerdo la frase que no me quito de la cabeza: don’t sell the steak, sell the sizzle (No me vendas el bistec, véndeme las ventajas de comerlo).

¿Quieres ser el elegido? Expón claramente tus competencias, tus propuestas de valor y las ventajas que supone trabajar contigo. Sólo así te “comprarán”.

Guillem Recolons / asesor de marca personal