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¿Se imaginan un Departamento de la Felicidad para todos los hospitales?, por @GHRaquel

Cuando es tu mamá la que se enferma

 El mejor regalo para mi madre: un Departamento de la Felicidad para todos los hospitales

Voy en una ambulancia con el corazón partido y agarrada de la mano de mi madre porque nos están trasladando a una nueva clínica. Son las once de la noche de un miércoles de abril de este año y, como diría el comediante Andrés López, no hubo poder humano que convenciera a los médicos de turno de que el traslado se realizara a primera hora del día siguiente, para así permitirle a mi madre, después de haber sufrido incontables incomodidades y dolores, disfrutar de la tranquilidad de una noche de sueño profundo.

“Así son los procedimientos —dicen médicos y paramédicos—. No podemos hacer nada”. Hago tres llamadas buscando un milagro pero mis argumentos aún son insuficientes: “Mi madre es un adulto mayor, el aire frío de la noche la puede resfriar, tiene muy bajas sus defensas…. ¡Por favor, me ofrezco a abonar un extra si es preciso pero no la cambien de sitio a esta hora!”, expreso con insistencia. Miro a los ojos a cada persona del servicio médico de la clínica, catalogada como una de las mejores y más modernas del país, y percibo que la decisión es irreversible. Ellos juegan de locales, pero dicen no poder hacer nada para cambiar la decisión de la entidad de salud a la que mi madre le ha pagado durante años.

Así las cosas, me pongo la 10, como diría mi hijo, voy junto a mi madre, la despierto y le susurro al oído al mejor estilo de la película La vida es bella: “Todo va a estar bien, mamita. Nos vamos a un lugar mejor donde te pueden hacer de inmediato todos los exámenes que necesitas. Estoy acá, vamos juntas y puedes confiar en que todo estará bien”. Ella me mira buscando confianza, y pese a que yo misma no la tengo, le entrego toda la seguridad que necesita en ese instante para apagar sus temores. Me devuelve una sonrisa cansada pero tranquila, luego me subo a la ambulancia y me siento junto a su camilla. A mi lado está un buen hombre de servicio de la institución, quien voluntariamente me ayuda con mi equipaje de recién llegada a mi ciudad natal y con todo el trasteo de mi madre. Lo miro con ojos de inmensa gratitud y en ese momento tomo conciencia del poder de los milagros, aquel poder que tanto he invocado para mi madre desde hace cuatro meses, cuando comenzó todo esto.

En febrero de este año, la agenda estaba prevista para que mi madre, mi esposo y yo nos embarcáramos en unas vacaciones felices y soñadas por la arquitectura seductora de la Barcelona de Gaudí. Este fue mi regalo anticipado de Navidad para mi madre, el cual le entregué personalmente el 1 de octubre de 2017 aprovechando que yo tenía una visita de trabajo a Bucaramanga. Aunque ella estaba emocionadísima por el viaje, recibió la sorpresa con la frase “Ojalá pueda ir”, expresión que en ese momento pasé por alto y que ahora recuerdo perfectamente. ¿Por qué diría “ojala”, si ya todo estaba organizado para que fuera? El tiempo nos daría la respuesta.

A finales de enero de este año 2018, el resultado de unos exámenes médicos de mi madre cambió intempestivamente todos nuestros planes. Llevamos cuatro meses de ires y venires con estadías muy largas en mi ciudad natal, Bucaramanga, a donde me he trasladado desde Bogotá, donde vivo, para apoyar la emergencia médica de mi madre por una afección pulmonar muy grave.

Desde entonces, he dejado mi vida laboral en total receso, y no he tenido un segundo de timidez para cancelar o aplazar amablemente mis compromisos de talleres y conferencias de formación y empoderamiento dentro y fuera del país.  Algo en mi interior me ha hablado claro: “Si tu verdadera vocación es ayudar a otros en su camino personal, ahora quien más necesita tu ayuda es tu propia madre”.

Llegamos a las 11:30 de la noche a la sala de Urgencias de esa nueva clínica autorizada por su EPS, y el lugar que le habían prometido a mi madre no está disponible. El personal médico va y viene indiferentemente y ninguno se detiene en la mirada de quienes estamos en lista de espera para encontrar un lugar tranquilo donde poder dormir una noche en paz. Respiro profundamente, miro a mi madre con optimismo, me autonombro directora del Departamento de Felicidad de ese lugar y le afirmo con total certeza y con una gran sonrisa que ya vienen a asignarnos su módulo individual de atención. Veo entrar personas de diferentes regiones y leo en sus ojos la misma necesidad que tenemos nosotras. El personal médico va de un lado para otro según sus protocolos, están inmersos en los procesos de escribir un informe frente al computador, y escasean los seres humanos que manifiestan el parte de tranquilidad que todos buscamos. Ellos no hablan con los pacientes, pero sí bromean con sus colegas como si nada grave ocurriera a su alrededor.

Pasa una hora larguísima hasta que un médico de turno, después de mi infranqueable insistencia, se conecta con su lado humano –tan olvidado en las clínicas y hospitales de este país– y decide ayudarme con el traslado al cubículo 9 que acaban de desocupar. Siento una enorme gratitud, miro a mi madre y le comunico la buena nueva con una mirada tranquila y entusiasta. Me resulta inevitable en ese momento recordar con profunda nostalgia la infinidad de miradas tranquilizadoras de mi madre cuando yo era una niña: cada vez que sentía miedo al ir al odontólogo, mi primer día de colegio, en una entrada a Urgencias por dolor de mi estómago atiborrado de dulces, durante mi primer desamor, en una noche de truenos, en los días de inseguridad adolescente, y en tantos miles de momentos más. Mi madre siempre estuvo ahí, fuerte, segura, ofreciendo el abrazo más pedido de mi existencia. Ahora era mi turno. Ella, frágil, vulnerable, sutil como un copo de algodón y tan maravillosamente bella como salida de un cuento de Disney, ahora necesitaba mi apoyo y fortaleza.

departamento felicidad hospitales

Fuente: Raquel Gómez

Estamos celebrando el mes de las madres, y esta época, como nunca antes, me ha puesto de presente el incalculable amor que tengo por la invaluable mujer que me dio la vida, y me ha mostrado cómo nuestro lazo se ha vuelto más fuerte por la adversidad de su doliente estado de salud. Nunca como hoy había vivido de manera tan cercana el dolor de tantas personas desconocidas a las que nos ha unido la hermandad y la solidaridad en una sala de urgencias.

Nunca como hoy había vivido la fría indiferencia de personas cuyo diploma profesional implica un compromiso de servicio a la humanidad, de amor por los enfermos y de curar a los dolientes. Nunca como hoy había escuchado las palabras indolentes de médicos que, sintiéndose dueños de la verdad, le profetizan fecha de deceso a un paciente y describen cómo sus síntomas pueden empeorar cada segundo, hablando inconscientemente frente a él como si ya no existiera. Nunca como hoy había visto las salas de espera de atención prioritaria llenas de pacientes con balas de oxígeno que deben esperar más de dos horas para ser atendidos. Nunca como hoy había visto la crudeza del lenguaje desmotivador de enfermeros y médicos refiriéndose solo a la enfermedad, olvidándose de la persona y de la necesidad de esperanza como energía vital para la sanación.

Nunca como hoy había reconocido los milagros que hemos recibido de tantos desconocidos. Nunca como hoy había valorado la mirada noble de un médico dedicado a mejorar el dolor y comprometido con su misión. Nunca como hoy había agradecido tan profundamente la sonrisa de un portero amigable, la presencia de una enfermera dulce, discreta y amorosa, el mensaje prudente, alentador y reconfortante de un amigo, la compañía de una frase humana, la cercanía de un abrazo esperanzador y el respeto médico ante los designios de Dios que superan cualquier dictamen humano.

Debido a esta experiencia que vivo junto a mi familia, nunca como hoy había visto la necesidad de que todos los hospitales del mundo, por encima de la tecnología,  prioricen el recurso más crucial, humano y necesario en momentos de dolor: un equipo de seres humanos concentrados en aliviar los efectos de la enfermedad en el alma de los pacientes y de sus familias. Un personal entrenado para mostrar el lado bueno de la adversidad, capacitado para mirar a los ojos y sonreír, para dar una palabra de aliento, para recordar lo bueno de cada logro, para conectar al paciente con la alegría de la sencillez. Un interlocutor que ayude a sus pacientes a comprender que a veces suceden cosas malas, pero que también ofrezca el poder del amor con una melodía, una canción, un poema, una visita, una frase, una cartelera de buenos recuerdos, una foto de una mascota o un video familiar, y que ayude a la familia a manejar los momentos difíciles con detalles decisivos que animen la voluntad de vivir.

Me ofrezco a ayudar al primer hospital vanguardista que opte por el amor como su marca diferencial.

Nunca como hoy me había detenido en los ojos de mi madre y en su mirada agradecida, dulce, inmensamente frágil y tierna al ver el video que grabé en su casa de la vista de su ventana hacia el árbol y el jardinero esperando atentos a que ella vuelva sana y valiente.

Nunca como hoy habíamos necesitado en los hospitales del mundo Departamento de la Felicidad que sanen heridas del alma. Nunca como hoy, más allá de celebrar un Día de la Madre más, la mujer que nos dio la vida nos había necesitado a ti y a mí como embajadores de la felicidad que el dolor de la enfermedad no deja ver. Y nunca como hoy había reconocido la necesidad de tanta fuerza interna y amor incondicional, así como de apoyo y reconocimiento por parte de los que nos rodean, para empoderarnos en la difícil tarea de devolverles a nuestros padres una fracción de todo el cuidado que nos han dado a nosotros en tantos años de vida.

 

Una heroína anónima de carne y hueso: Elisabeth Eindenbenz, por @jordicollell

Me llamaron y fui. No me lo pensé mucho. Ha sido una suerte poder hacer lo que había que hacer

Algunas veces la misión es tan potente que cuando se presenta la ocasión no deja lugar a dudas ni preguntas. Este fue el caso de Elisabeth Eidenbenz, una enfermera y maestra suiza, nacida en 1913, que con su tenacidad ayudó a nacer a casi seiscientos niños librándolos de una muerte segura.

Tras el descalabro republicano en la Guerra Civil Española centenares de miles de españoles cruzaron la frontera francesa el mes de enero de mil novecientos treinta y nueve. Las autoridades del vecino país no pudieron, supieron o quisieron hacer frente a la avalancha humana y alojaron durante largos meses a las huestes de refugiados en campos de concentración, muchos de ellos ubicados sobre la arena de las playas del sureste del país galo. Entre los recién llegados había soldados del ejército republicano y ciudadanos españoles temerosos de las represalias del régimen franquista, y entre ellos mujeres embarazadas. La mortalidad de los recién nacidos en los campos de concentración era del noventa y cinco por ciento.

Eidenbenz llegó a España en 1937 como voluntaria de Ayuda Suiza, se instaló en Burjasot para realizar tareas humanitarias y en 1938 se repatrió. El descanso duraría poco ya que unos meses más tarde fue reclamada para que prestara ayuda a los refugiados españoles del sur de Francia.

En las playas de Argelés sur Mer fue espectadora de las nefastas condiciones que soportaban las mujeres embarazadas internadas en los campos y decidió poner su grano de arena para mejorar su situación.

En la cercana localidad de Elne encontró una mansión cuyo techo amenazaba ruina y gracias a la ayuda recibida de su organización la rehabilitó y la convirtió en maternidad. El mes de diciembre de mil novecientos treinta y nueva abría sus puertas la maternidad de Elne.

Pasaron por las instalaciones centenares de mujeres, muchas llegaban en estado paupérrimo y allí podían alimentarse correctamente, tener la adecuada atención médica y el imprescindible calor humano para poder abordar la maternidad.

Nacieron quinientas noventa y siete criaturas.

La maternidad no fue ajena a las circunstancias bélicas que vivió Francia y tras la capitulación del ejercito francés ante las tropas alemanas llegaron también a la maternidad mujeres judías que huían de la persecución francesa y alemana. Fueron momentos de vileza, pero en la maternidad no se hacían distinciones.

Cuando las tropas del Tercer Reich ocuparon la Francia de Vichy, llegaron hasta Elne y, como era de suponer, la Gestapo se interesó de manera reiterada por las actividades de la maternidad y Elisabeth fue detenida en alguna ocasión pero se mantuvo firme y consiguió que la maternidad siguiera abierta hasta la invasión de Normandía.

Elisabeth volvió a Suiza y fue despedida de la Cruz Roja, organización con la que Ayuda Suiza se fusiono en mil novecientos cuarenta y dos, por desobediencia, había retado las leyes colaboracionistas y nazis y se esperaba de ella una postura neutral.

Pero continuó su labor ayudando a los demás, esta vez en Viena con las personas cuyas casas habían sido destruidas y posteriormente, a partir de 1956, en pro de la integración de las mujeres.

Falleció en Suiza en 2011.

El relato no necesita más palabras. Es uno de estos casos en los que el mundo se convierte en un lugar un poco mejor, a pesar del caos y del infierno humano, gracias a personas que quieren y saben estar en el lugar adecuado y se convierten en luz.

“Vengo de una nación de nadadoras pero ya nadie me recuerda”, por @jordicollell

Todo tiene un principio que por regla general no es fácil. Lo que es ahora habitual en su momento fue raro, extravagante y muchas veces simplemente ilegal.

Que una mujer se pueda pasear por la playa, por la ciudad o por donde le plazca vestida a su guisa no siempre ha sido posible y ha necesitado que alguien diera el primer paso para convertir lo inusual en simplemente normal.

Tal es el caso de Annette Kellerman, una nadadora australiana nacida en Sídney en 1886. De madre francesa, fue víctima de la polio por lo que su médico le recomendó nadar; se tomo la  prescripción tan en serio que llegó a ser campeona de natación, intentó cruzar el canal de la mancha a nado, tentativa que tuvo que abandonar tras estar más de diez horas en aguas gélidas, y se le atribuye la creación de la natación sincronizada.

Pero lo que hoy quiero destacar es su atrevimiento en lucir el primer bañador ajustado en público, proeza por la que fue arrestada en 1907. Cuentan las crónicas que en aquellas épocas el cuerpo femenino debía estar cubierto y la prenda que Anette osó enfundarse le cubría prácticamente los hombros y se deslizaba hasta casi las rodillas. La ley sólo permitía tener al descubierto hasta quince centímetros de muslo y para mantener esta norma en las playas había un medidor de bañadores, masculino por supuesto, que ejercía las funciones de velador de la moral pública de manera que nadie excediera la dichosa medida.

La osadía y testarudez de Annette luciendo el impúdico atuendo tuvo nefastas consecuencias al ser denunciada por otra mujer a la policía que en aplicación de la ley vigente la arrestó. Pero la hazaña tuvo su primera recompensa, ya que poco tiempo después los bañadores de una solo pieza eran conocidos como los “Annette Kellerman”.

De todos modos el medidor de bañadores no fue suprimido hasta entrados los años 20 del siglo pasado.

El hecho en sí puede parecer banal pero infelizmente está de rigurosa actualidad. El derecho de cualquier mujer de mostrar su cuerpo donde y cuando le plazca sigue perseguido por algunas culturas y religiones que aplican penas dolorosas a sus infractoras, mientras que el cuerpo masculino no está sujeto a ninguna restricción.

No me gusta entrar en polémica en temas de costumbres y de credo, pero por lo menos merece una reflexión. La libertad que gozamos en nuestro entorno inmediato aunque sea evidentemente mejorable es fruto de la lucha y el sacrificio de generaciones anteriores que no podemos tirar por la borda esgrimiendo el argumento de la tolerancia. Quien obligue a otro igual a vestirse o actuar de cualquier manera que sea distinta a su voluntad no puede ni debe ser tolerado y admitido en nuestra sociedad.

Annette Kellerman dejó su marca personal impresa en los anales de nuestra cultura occidental, y es bueno recordarla para que no sea digerida por la historia, sobre todo cuando es contada, todavía, desde una mirada del otro género. Por cierto, también fue la primera mujer en aparecer desnuda en una película y la llamaron la mujer perfecta por su similitud con la Venus de Milo.

Y quizás la gesta de Annete pueda parecer superflua cuando persisten todavía diferencias de trato, de salario y de estatus en nuestro país y en nuestras empresas, pero fue un primer paso hacia esta igualdad de trato que acabará sin duda desembocando en un mundo mejor.

 

Hedy Lamarr, mujer excepcional, por @javisantamarta

A veces dejar marca cuesta lo suyo. Y no porque uno no llegue a ser un profesional de éxito; todo lo contrario. Sino porque el reconocimiento en ocasiones, acaba convirtiendo en marca lo que uno no tenía claro que fuera a ser por lo que pasaría a la posteridad.

Quién era Hedwig Eva Maria Kiesle

Eso le ocurrió a la jovencísima estudiante de ingeniería Hedwig Eva Maria Kiesle, una vienesa superdotada que a sus 16 años ingresó en la universidad de ingeniería con un futuro más que prometedor para la ciencia, pero cuya imagen ha quedado mucho más reflejada en los recuerdos de salas cinematográficas clásicas como el Roxy o el Odeón, en donde su belleza imposible la llevaría a ser imagen incluso de empresas como la Corel Corporation, siendo su rostro la marca del popular CorelDraw durante años.

De ingeniería al cine

Cosa habitual en las grandes mentes, su amor derivó hacia otras artes, en el caso de ella hacia las escénicas, marchando a aprender y actuar en un teatro berlinés donde su director, Max Reinhardt, la introdujo en el mundo del celuloide, siendo gracias a la película checa Éxtasis en la que aparecería desnuda integralmente (la primera mujer que saldría de tal guisa en la historia del cine por cierto), donde su fama y conocimiento mundial empezaría. Una belleza serena, clásica y enigmática… que la llevó a un matrimonio y a un posterior divorcio con un preboste del armamento. Lo que no era mal negocio en esos años treinta, más si eres amigo personal de un tal Hitler y Mussolini como el flamante marido de Hedwig lo era.

Traslado a Estados Unidos

Gracias al productor de Hollywood Louis B. Mayer, presidente y uno de los fundadores de la Metro-Goldwin-Mayer, pudo escapar finalmente de esa Europa al borde de la locura, tras una serie de rocambolescas aventuras que no vienen al caso pero que dan para una buena novela, o más apropiadamente en su caso, una buena peli. Mayer quiso presentarla como la mujer más bella del mundo (sic) a su llegada a California, donde sería una extraña con un sorprendente título de ingeniería y una experiencia vital aún más sorprendente con apenas 28 años. Trabajaría con Clark Gable y Spencer Tracy, o bajo la dirección de Cecil B. DeMille por poner algunos ejemplos, mas los éxitos en el mundo del cine no fueron (ni serían) tan fulgurantes como se esperaban, aunque su nombre artístico, Hedy Lamarr, lo iba a ser en todo el mundo.

La guerra irrumpe en escena

Un mundo… en guerra. La Segunda Guerra Mundial ya era un hecho, y la vienesa de origen judío que era Hedy, excelente conocedora de materia reservada sobre la industria armamentística como consecuencia del matrimonio ya mencionado, quiso poner tales conocimientos y su inteligencia superior a favor de la causa aliada. Esto sería el inicio de una carrera profesional que simultaneará con el cine, en donde su nombre seguiría siendo conocido, pero no el de Hedwig Kiesler Markey con el que firmaría sus patentes. Apellido, el de Markey, que sería el de su nuevo marido en aquel momento. Costumbre anglosajona que afortunadamente no tenemos por estos lares, pero que en el caso de Hedy supondría su nulo reconocimiento personal, especialmente como mujer.

A ella le debemos el WIFI y el bluetooth

¿Y qué tendría que reconocerle el mundo a esta ingeniera–actriz de inteligencia pareja a su belleza, malgré elle? Nada menos que un invento sin el cual hoy no tendríamos cosas tan fundamentales en nuestros días como el Wi-Fi, el GPS o el Bluetooth. Por lo demás, ¡casi nada! Cuando con ocasión de una cena, Hedy conoció al polifacético músico George Antheil, una mente tan brillante como la suya y con la que surgió una afinidad inmediata, era lógico que ambos dos pronto pusieran en común su empeño hacia la consecución de la victoria aliada.

El invento

En una guerra, en cualquiera, el asunto de las comunicaciones queda claro que es una prioridad. El problema surge especialmente cuando pueden ser interceptadas por el enemigo. Y de esta vicisitud, iba a surgir la idea sobre la que iban a desarrollar un gran invento. Se pusieron a trabajar en el diseño de lo que posteriormente se conocería como “espectro expandido” o “espectro ensanchado”. Un sistema de frecuencias de radio que permitiría que los misiles fueran teledirigidos eficazmente contra los submarinos. La ingeniera y el músico aprovecharon sus conocimientos precisamente sobre música para llevar a cabo un ingenioso método que hacía imposible el interferir en la trayectoria de un torpedo. Un sistema con 88 frecuencias. El mismo número de teclas que tiene un piano.

Aplicaciones

La patente tendría fecha de 11 de agosto de 1942, pero jamás fue usada en la Segunda Guerra Mundial. La empresa estadounidense Silvania Electronics Systems Division en 1957 empezó a utilizarla con éxito para vendérsela al gobierno norteamericano, que obviamente la emplearía para fines militares como fue pensada (y como así comenzó Internet), siendo usada con éxito durante la Crisis de los Misiles de 1962, o posteriormente tras avances y mejoras en la Guerra de Vietnam, y así sucesivamente hasta que a partir de 1980 se empezó a trabajar su uso civil en las comunicaciones llegando a esos sistemas de compartición de datos mediante la luz azul o con las ansiadas barritas de cobertura y potencia que buscamos con nuestros dispositivos móviles.

Más inventos

Cuando el gobierno americano adoptó los resultados que la patente de Hedy Lamarr iba a proporcionarles, hacía tres años que los derechos de la misma habían caducado. En cualquier caso, ella la había ofrecido en su momento gratuitamente. Trabajaría también en la invención de un tipo de semáforo mejorado, y hasta en una tableta efervescente que pretendía producir un refresco inmediato al disolverse en agua pero que, en palabras de Hedy Lamarr, “sabía como una tableta de Alka-Seltzer”.

El día del Inventor

Nació el 9 de noviembre. Fecha que es considerada internacionalmente como el “Día del Inventor”. En su honor. ¡Qué menos para quien dejó marca sin ser la que debiéramos de conocer!

Imagen: Wikimedia Commons

5 mujeres programadoras que cambiaron el mundo

Me pareció tan inspirador el artículo de Joe Myers5 female coders you have probably never heard of who changed the world”  (5 mujeres programadoras que cambiaron el mundo a las que probablemente no conozcas) que no me he podido resistir a la tentación de traducirlo para enriquecer esta sección de agosto de Soymimarca de “Mujeres con marca

La programación informática es un campo dominado por los hombres, ¿no es así?

Pues bien, en términos absolutos es así. Los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos muestra que el 73% de los trabajadores de la informática de Estados Unidos son programadores masculinos. Al otro lado de la tecnología en general, las mujeres están poco representadas.

Mujeres poco representadas en Silicon Valley

Image: Statista

Sin embargo, una investigación reciente sugiere que las mujeres son consideradas mejores programadoras- pero sólo si ocultan su género.

A continuación destacamos los perfiles de las cinco mujeres que han hecho contribuciones significativas a este campo – y de hecho ayudaron a cambiar el mundo.

Margaret Hamilton

Margaret Hamilton fue directora de ingeniería de software para el proyecto que escribió el código de la Guía de Apollo Computer (AGC). Desarrollado en el Laboratorio de Instrumentación del MIT para la misión Apolo 11, los programadores, literalmente, tuvieron que empezar de cero.

Margaret Hamilton / mujeres con marca

Margaret Hamilton. Imagen: MIT

El equipo escribió el código para el primer ordenador portátil. Su trabajo hizo posible el primer alunizaje y dio lugar a una nueva industria. Hamilton se convirtió en una experta en programación de sistemas, pero como ella explicó a Wired :

“Cuando llegué por primera vez, nadie sabía qué era lo que estábamos haciendo. Era como el Lejano Oeste. No había reglas. Todo lo aprendimos por nosotros mismos.”

Grace Hopper

La contralmirante Dra. Grace Murray Hopper fue pionera en el desarrollo de lenguajes de programación accesibles escritos en Inglés.

Estaba convencida que la informática debía extenderse a las aplicaciones de negocio no científicas y requirió lenguajes de programación más simples. Partía de la idea de que los ordenadores no entienden Inglés, y llevó años antes de que se aceptaran sus ideas.

Pero a través de su perseverancia desarrolló un medio de programación utilizando palabras en lugar de números – el conocido como lenguaje COBOL ( Co mmon B usiness O rientated L anguage).

Ella se describe en el show televisivo de David Letterman como la “Reina de Software”.

Las mujeres ENIAC

Se trata de un grupo de seis mujeres jóvenes que desarrollaron el primer ordenador programable totalmente electrónico como parte del programa militar de la Segunda Guerra Mundial del ejército de Estados Unidos. Cuando la ENIAC fue presentado, estas mujeres no recibieron ningún reconocimiento.

Ada Lovelace

La hija del poeta inglés Lord Byron, Ada Lovelace fue una matemática victoriana. Trabajó con Charles Babbage en sus máquinas calculadoras, y él se refería a ella como la “encantadora de los números”.

En aquel momento eran pocas las mujeres que estudiaban ciencias o matemáticas, y hoy se considera a Lovelace como la fundadora de la ciencia de la informática y la primera programadora de ordenadores del mundo.

Ada Lovelace / The Atlantic / Wikimedia Commons

Ada Lovelace / The Atlantic / Wikimedia Commons

El Museo de Ciencia británico argumenta que configuró la informática moderna del siglo, al comprender la capacidad de las máquinas calculadoras de “manipular símbolos en vez de sólo números”.

Sus notas sobre la traducción del italiano de una descripción de la máquina incluyen lo que se considera como el primer algoritmo diseñado para el procesamiento de la máquina. También sugirió la posibilidad de un dispositivo de este tipo para la creación de gráficos o música.

Joan Clarke

Inmortalizada en la película de Keira Knightley The imitation game, Joan Clarke trabajó junto a Alan Turing en Bletchley Park – el centro de descifrado británico durante la Segunda Guerra Mundial.

Clarke (más tarde Murray) trabajó en el proyecto para romper los sistemas de cifrado nazis de Enigma. Un matemático de Cambridge, ella y el resto del equipo construyeron algunos de los primeros ordenadores, conocidos como bombes . Estos fueron utilizados para descifrar los códigos alemanes. A menudo se sugiere que sus esfuerzos acortaron la guerra hasta dos años.

Máquina de Turing Bombe británica en funcionamiento en el Bletchley Park Museum

Máquina de Turing Bombe británica en funcionamiento en el Bletchley Park Museum

Clarke fue empleada originalmente como oficinista en Bletchley. Una vez que fue promocionada para trabajar en descifrar códigos, tuvo que ser designada oficialmente como lingüista ya que no había procedimientos establecidos para un criptoanalista de sexo femenino.

Conclusión del traductor

Aunque pueda parecer una obviedad, me atrevo a decir sin prejuicios de ninguna clase que cuando una mujer se propone la excelencia, lo más probable es que la consiga. Hay razones antropológicas, como el hecho de que las mujeres siempre han necesitado esforzarse el doble (física e intelectualmente) que los hombres para ganarse un puesto en la sociedad.

Incomprensiblemente, nuestra sociedad enferma continúa debatiendo la paridad en pleno XXI, como si no tuviéramos millones de muestras que sitúan a la mujer en igual plano que el hombre (en muchos casos, claramente superior).

El caso de estas cinco mujeres permite la comparativa sin distracciones de ninguna clase, ni de sex appeal, ni de religión ni de formación, ni de rol… de nada. Cinco mujeres que hicieron lo que parecía reservado a hombres y que desafiaron las convenciones de su tiempo. ¿Lo más triste? que prácticamente no habíamos oído hablar de ellas. Quizás necesitamos más historiadoras…

La juventud eterna… de las neuronas, por @Maria_A_Sanchez

RITA LEVI-MONTALCINI: La juventud eterna de las neuronas

Toda una osadía por mi parte… y un delicioso honor, escribir una modesta reseña sobre esta gran mujer, que recibió el Nobel de Medicina en 1986, por aislar el Factor de Crecimiento Nervioso, que descubrió en el año 1951.

En su trabajo hubo una mezcla poco usual -de fondo y forma / cientificismo y humanismo- como la hay en muchas de las frases de Albert Einstein.

Rita Levi-Montalcini recogiendo el Premio Nobel

Rita Levi-Montalcini recogiendo el Premio Nobel

Quizás sólo es un romántico rumor, pero sé de fuentes cercanas, que era el gran amor del que fue maestro de quien yo llamo, desde hace casi 25 años, mi maestro 🙂

Nacida en 1909, murió el año 2012, a los 103 años de edad. En 1909, cuando cumplió un siglo de vida, en plena actividad de investigación y difusión, le hicieron numerosas entrevistas y escribieron muchos artículos y tesis sobre su vida y obra, de cuya recopilación destaco algunos párrafos sobre temas muy concretos: su optimismo, feminidad, feminismo, recomendaciones para la <<juventud neuronal>> y para nuestros jóvenes adolescentes.

Desde la BBC

Preguntada sobre su activa longevidad, responde: << Para mí lo que es importante es el optimismo y no sobrevaluar las dificultades. Por ejemplo, yo considero que llegué al Premio Nobel en 1986 gracias al gobierno de Mussolini>>

No le permitían desarrollar su carrera y lo hizo de modo clandestino, en su casa, utilizando todo su tiempo, de un modo <<enfocado>>. Tenía su objetivo muy claro.

Defensora de la paridad

<< Trasladé los descubrimientos de Roger Sperry sobre los hemisferios –cerebrales- para considerar el aporte físico y biológico del hombre y la mujer. Ahí también hay dos modos de enfrentar la vida, y son complementarios; no es que uno es superior al otro, es diferente el abordaje de los problemas, no las capacidades mentales.>>

Desde El PAÍS

@mikelemora

Apenas oye y ve con dificultad, pero no para: investiga, da conferencias, ayuda a los menos favorecidos, conversa y recuerda con lucidez asombrosa.

Sobrada de carácter, deja ver su coquetería –feminidad– en las preciosas joyas que luce: un brazalete que hizo ella misma para su gemela Paola, el anillo de pedida de su madre, un espléndido broche también diseñado por ella.

@FMayorZaragoza

De origen judío sefardita, siempre fue <<libre y responsable>>, como define la Unesco a las personas educadas, y actuó en virtud de sus propias decisiones.

En 1994 creó una fundación que ha presidido hasta su muerte, dedicada a prestar ayuda para la educación, a todos los niveles, de mujeres jóvenes, especialmente en África. Se inspiró, como tan bien describe en su libro Las pioneras, en <<las mujeres que cambiaron la sociedad y la ciencia a través de la historia>>.

Decía que sus únicos méritos habían sido la <<perseverancia y el optimismo>>. Nunca se jubiló. <<El cuerpo se arruga>>, comentaba, <<pero no el cerebro>>.

Según Rita Levi-Montalcini que eran <<la inacción, el desencanto, la desmotivación, los que “arrugan” el cerebro>>.

En 1993 apareció su libro <<Tu futuro>> dirigido a los jóvenes.

<<Nadie posee la piedra filosofal>>, escribe, <<pero sí la experiencia que proporciona la facultad creadora que distingue a todo ser humano. Los principios éticos deben dirigir el comportamiento. Espero poder ayudar a los adolescentes para que sean capaces de hacer frente a estas etapas tan decisivas y delicadas de su camino, cuando se preparan para una confrontación directa con la vida.>>

<<El mundo debe inventarse>> es el título de uno de los capítulos de este libro. Hoy los jóvenes ya tienen acceso al conocimiento de lo que sucede en el mundo en tiempo real. Al adquirir esta visión global nos damos cuenta de lo que debe cambiarse y lo que debe conservarse.

En uno de sus mejores libros, <<Elogio de la imperfección>>. Parecía dar a entender que ella y su hermana -gemela- se dedicaron a la perfección de su obra -arte y medicina-, y no a los deberes de una vida ordinaria.

Gracias, Rita Levi-Montalcini, por dedicar tu vida a hacer de este mundo, algo mejor y dejarnos esta estela de impecable <<Marca Personal>> que seguir, cada una según nuestra modesta capacidad y desde luego por abarcar un tema tan apasionante como la juventud eterna… de las neuronas.

 

Mucha información pero poca emoción: Christine Lagarde, por @jordicollell

El personaje

Nos dice el ranking de Forbes que Christine Lagarde es la sexta mujer más influyente del mundo, posición que conserva desde 2015, el año pasado, a la que escaló desde el puesto número veintitrés. Y es, ni más ni menos, la directora gerente del FMI: el fondo monetario internacional.

Hablar de marca personal es buscar la huella que una persona deja en el corazón de los demás. En el caso de la señora Lagarde la búsqueda en la red ofrece mucha información pero poca emoción. Puede ser que nuestra protagonista sea así, brillante en lo profesional  pero distante en lo personal o que no haya hecho ninguna inversión en transmitir su auténtica identidad. Sea como sea los medios, sus lectores y todos aquellos que de un modo u otro son o han sido objeto de sus decisiones la juzagn por lo que ven y esto es, en definitiva, su auténtica marca.

Primera en casi todo

De su época universitaria poco dicen las crónicas. Se graduó en derecho en la universidad Paris X de Nanterre, estudió un postgrado en el Instituto de Estudios Políticos de Aix en Provence y tuvo la oportunidad de hacer prácticas como pasante en el mismísimo Capitolio.

La cosa cambió a mejor al iniciar su carrera profesional ya que entró a trabajar en el bufete Baker & McKenzie y llego a ser la primera mujer que ocupó el cargo de presidenta de la compañía. Y todo en tan solo dieciocho años de carrera, de 1981 a 1999.

En el año 2004 probó fortuna en el mundo de la política y fue ministra de comercio entre los años 2005 y 2007 siendo la primera mujer que tuvo entre sus manos los destinos de la economía gala.

En el año 2011 sustituyó a Dominique Strauss-Kahn al frente del FMI y una vez más fue la primera mujer en ocupar la plaza, siendo una ferviente defensora de las medidas de austeridad aunque en este campo posiblemente le robó la primera posición la cancillera Angela Merkel.

Seguidora de las tradiciones

Los últimos directores gerentes del FMI han acabado procesados por diversos motivos relacionados con algunos de los pecados capitales.

Rodrigo Rato, que estuvo al mando de la nave entre 2004 y 2007, dimitió por motivos personales tras una gestión gris y acabó procesado por corrupción en España. La avaricia rompió el saco.

Dominique Strauss Kahn fue el siguiente capitán de la nave entre los años 2007 y 2011 pero acabó saliendo por piernas tras ser detenido por acoso sexual a una empleada de un hotel. La lujuria acabó con su carrera profesional y política.

Christine Lagarde ha sido fiel heredera de esta tradición y en 2014 fue investigada y posteriormente procesada por negligencia y abuso de poder en el caso de Bernard Tapie pero rompiendo con la tradición en vez de dejar el cargo anuncia que se presenta a la reelección. Soberbia y el orgullo son malos consejeros.

Epílogo

Algunas instituciones han condicionado el futuro de personas y países a través de sus decisiones. En el caso del FMI la polémica ha existido desde el principio de la crisis y de la manera en como ha participado en los rescates de algunos países.

La rigidez de la institución  convirtiéndose en paladín de la austeridad frente a otras posibles alternativas ha marcado generaciones y exacerbado los estados de ánimo. El máximo representante de una institución puede optar por cubrir las deficiencias comunicativas corporativas a través de la pedagogía personal y no ha sido el caso de la Sra. Lagarde o por lo menos no ha sabido llegar al gran público ni convencer a los medios.

Puede ser una oportunidad personal y corporativa perdida. Lo que nos queda a simple vista son la rigidez, la altivez y la distancia. Cada cual decide como quiere gestionar su marca personal.

Imagen: Wikimedia Commons

 

De FLOTUS a POTUS ¿Lo conseguirá Hillary?, por @guillemrecolons

Para evitar malos entendidos con el título de este artículo “De FLOTUS a POTUS…” FLOTUS es el acrónimo de la primera dama en EEUU, corresponde a las siglas First Lady Of The United States, y POTUS es el acrónimo del presidente, correspondiente a President Of The Unites States.

Se puede hacer historia… otra vez

Si Hillary Clinton consigue pasar de FLOTUS a POTUS será no solo el primer caso en la historia de los Estados Unidos en que una primera dama logra la presidencia, también estaremos ante la primera mujer presidenta.

Obama lo consiguió

Barack Obama consiguió convertirse en el primer presidente de color de la historia, y además repitió mandato, así que un logro de la Sra. Clinton supondría ya muchos cambios de paradigma en la política USA.

La 2ª mujer más poderosa del mundo

La revista Forbes ha considerado a Hillary Clinton la 2ª mujer con mayor poder del mundo, solo por detrás de la omnipresente Merkel, pero por encima de personas que han levantado imperios empresariales.

Superviviente nata

Hillary Clinton sobrevivió al oscuro caso de Monica Lewinsky durante el mandato de su esposo Bill Clinton, y ha sobrevivido francamente bien al emailgate sufrido recientemente mientras ejercía sus funciones de secretaria de Estado.

Contrincante difícil

Aunque desde lejos parece que una persona como Donald Trump jamás llegaría a presidente, lo cierto es que en la política interna americana todo es posible, y no olvidemos que Trump es un modelo clásico de populista de ala dura (menos impuestos, más armas para defender a los estadounidenses, nuestra nación está en peligro…), y en un momento como este, con atentados permanentes de Estado Islámico en el mundo, el votante americano es sensible que nunca a estas ideas.

Historial político imponente

Con momentos de gloria y otros de incomprensión, la carrera política de la abogado nacida en 1947 en Chicago Hillary Rodham es espectacular, y si algún valor la impulsa a llegar a lo más alto es la resiliencia, el insistir, la persistencia.

La nominación como candidata

Perdió en el último tramo la nominación demócrata a favor de Obama en 2008, pero tras su período como secretaria de Estado en la administración del mismo Obama y después sus años como senadora por el estado de Nueva York, Hillary no renunció a ser presidenta y se volvió a presentar a la nominación, que ganó aun teniendo a un contrincante, Bernie Sanders, que dio mucha guerra.

Para saber más

Existen centenares de “bios” de Hillary Clinton, desde su extenso perfil en Wikipedia hasta los más de 100 títulos entre libros y estudios académicos. En esta página están listados los libros escritos por ella, las biografías a su favor, en su contra, las neutrales, etc. Y por supuesto, su web es indispensable.

Sin duda, una mujer con marca. Veremos si pasa de FLOTUS a POTUS.

Hillary Clinton image by Joseph Sohm Shutterstock

Zaz: embajadora transcultural para un París mestizo, por @jordicollell

Nuevos tiempos traen estilos renovados, si en el siglo pasado fue Edith Piaf la embajadora de Paris en el presente es posible que lo sea Zaz si sigue con el ritmo, la creatividad y la racha que la sostienen.

En el siglo XXI Europa ya no produce de manera masiva niños de la calle que se convierten en artistas, los artistas salen del conservatorio, se instalan en la calle para nutrirse y volcar en los escenarios el conocimiento adquirido.

Así es Isabel Geffroy, Zaz. Nacida en Tours en 1980 pasó del conservatorio a los bares, cafés, cabarets y antros del Barrio Latino combinando el jazz con el hip hop, el gipsy con el blues y dejándose llevar por los ritmos españoles, latinoamericanos, árabes y africanos, mestizaje puro, imagen auditiva de la Francia actual.

De los cabarets pasó a la calle, a actuar en la calle, para sumergirse en la gente y encontrar su esencia en Montmartre o donde sea.

En el año 2010 lanzó su primer disco, Zaz, con una declaración de principios: “no es el dinero lo que me hará feliz, quiero morir con la mano en el corazón” materializada en Je veux y aprovechó la ocasión para hacer un guiño a Edith Piaf reinterpretando su canción Ma rue, mi calle. Una declaración de la identidad de su marca personal, la promesa de una propuesta de valor que se materializará en el futuro, branding en estado puro.

En 2013 sacó su segundo álbum Recto Verso en el continúan las manifestaciones identitarias con un apuesta por la interculturalidad en On ira o con la visón del paso del amor infantil al adulto en Gamine o con un canto a la esperanza en Nous debout o con un grito al autodescubrimiento en Déterre . La marca de la artista vuelve a unirse con Piaf en una reinterpretación de La vie en rose .

Su último disco es de 2014 y está dedicado en su integridad a Paris. Paris, implemente Paris, es el título del trabajo. La cantante se confirma como embajadora de la ciudad, marca personal y marca ciudad se unen para crecer juntas, otro ejercicio de branding. De la mano de Zas podemos descubrir su Paris, una mirada a la ciudad personal y un recorrido no turístico por la ciudad emocional a través de la canción Dans mon Paris, redescubrimos el Paris canalla con una reinterpretación de la canción de Léo Ferré Paris Canaille, disfrutamos de un duo con Charles Aznavour en J’aime Paris au mois de mai , una magnífica versión de Sous le ciel de Paris a duo con Pablo Alborán son un aperitivo de un trabajo excepcional.

La marca ciudad, la marca país, París y Francia, tienen en Zaz una nueva embajadora que a donde va arrasa. ¿Durará el conjuro de por vida?

Negra, mujer y pobre en los Estados Unidos de la segregación, por @scristinadiez

Maya Angelou lo tenía todo para que su biografía se perdiera entre la de los millones de anónimos compatriotas. Ser negra, mujer y pobre en el interior de los Estados Unidos a principios del siglo XX era sinónimo de partir con una desventaja extrema, pero cuando en 1993 fue invitada a leer “On the Pulse of Morning”, uno de sus poemas, durante la toma de posesión de la presidencia de Bill Clinton se hacía un reconocimiento público a la vida singular de una mujer excepcional que destacó como activista de los derechos civiles, novelista, actriz y conferenciante.

Maya Angelou (Marguerite Ann Johnson) nació en 1928 en el seno de una familia desestructurada que vivía en un pueblecito de Missouri donde la segregación racial ni siquiera era cuestionada.

A los siete años fue violada por el novio de su madre y poco tiempo después el agresor apareció asesinado presumiblemente a manos de la familia de Maya. Tales hechos impactaron tanto a la pequeña niña que durante más de cinco años fue incapaz de articular una sola palabra. Toda esta etapa de su vida quedaría recogida en su novela autobiográfica “I Know why the caged bird sings”, una de sus obras más conocidas. Tal y como reconoció en la novela “Cuando me enteré del asesinato, pensé que mi voz había matado a un hombre, así que no era seguro hablar. Al poco tiempo, ya no sabía por qué había dejado de hablar, simplemente no hablaba”. Fue durante esta etapa en la que se convirtió en una lectora voraz que aprendió a valorar las palabras y tomar consciencia del valor de las palabras. En definitiva, a amar el lenguaje.

A los catorce años se convierte en la primera mujer afroamericana conductora de tranvía en San Francisco

Marcada por la difícil relación que mantuvo con su madre, llena de idas y venidas, con catorce años se convierte en la primera mujer afroamericana conductora de tranvía en San Francisco. Aunque pudiera parecer anecdótico, aún faltaban un par de décadas para que se firmara la Ley de Derechos Civiles que acabara con la segregación y ser la pionera en cualquier ámbito no hace si no destacar la fortaleza de carácter y la voluntad de Maya.

Con 16 años deja de estudiar al quedarse embarazada de su primer y único hijo y decide emanciparse y vivir por su propia cuenta. Empieza entonces una etapa en la que deambuló por los más variopintos trabajos, incluidos periodos en los que trabajó como bailarina, camarera, prostituta y proxeneta.

Su primer matrimonio, con un músico griego, la llevó a Europa en 1951. Allí probó suerte como cantante, llegando a hacer una gira, y allí conoció a James Baldwin, escritor y activista por los derechos civiles, que la incitó a que escribiera.

De regreso a los Estados Unidos mantuvo una gran amistad con Martin Luther King, con quien luchó por los derechos civiles de los afroamericanos y con Malcolm X, con el que empezó a colaborar poco antes de su asesinato en 1965. Vivió en primera persona el proceso de independencia de diferentes estados africanos, llegando a vivir en El Cairo y en Acra. Tras su experiencia en África realizó una serie de documentales para la National Educational Televisión y finalmente en 1969 publicó su primera autobiografía “I Know why the caged bird sings”, convirtiéndose en el primer best-seller de no-ficción de la historia escrito por una mujer negra.

Sus obras están marcadas por la denuncia al racismo y por su exaltación del valor, la perseverancia, la supervivencia y la propia autoestima. De sus reflexiones se han sacado decenas de frases inspiradoras que han recorrido el mundo, pero desde aquí recogemos una que tiene mucho que ver con la marca personal: “Todos olvidarán lo que dijiste, todos olvidarán lo que hiciste, pero nadie olvidará lo que les hiciste sentir.”

A partir de los años 70 Maya compaginó su trabajo como escritora con el de profesora universitaria sin rechazar pequeñas incursiones en el mundo del espectáculo, ya que participó como actriz en la serie “Raíces” y llegó a componer letras para Roberta Flack.

La estrecha amistad con la todopoderosa Oprah Winfrey la convirtió en figura popular en los hogares norteamericanos y su último reconocimiento llegó en 2011, cuando el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla de la Libertad, el galardón civil más prestigioso entregado en Estados Unidos. En 2014 Maya Angelou fallecía con una tan vida plena que daría para vivir, como mínimo, otra vida más.

A PESAR DE TODO ME LEVANTO (And still I raise)

Tú puedes escribirme en la historia

con tus amargas, torcidas mentiras,

puedes arrojarme al fango

y aún así, como el polvo… yo me levanto.

 

¿Mi descaro te molesta?

¿Por qué estás ahí quieto, apesadumbrado?

Porque camino

como si fuera dueña de pozos petroleros,

bombeando en la sala de mi casa.

 

Como lunas y como soles,

con la certeza de las mareas,

como las esperanzas brincando alto.

Así, yo me levanto.

 

¿Me quieres ver destrozada?

Con la cabeza agachada y los ojos bajos,

los hombros caídos como lágrimas,

debilitados por mi llanto desconsolado.

 

¿Mi arrogancia te ofende?

No te tomes tan a pecho

que yo ría como si tuviera minas de oro,

excavándose en el mismo patio de mi casa.

 

Puedes dispararme con tus palabras,

puedes herirme con tus ojos,

puedes matarme con tu odio,

y aún así, como el aire, yo me levanto.

 

¿Mi sensualidad te molesta?

¿Surge como una sorpresa

que yo baile como si tuviera diamantes

ahí, donde se encuentran mis muslos?

 

De las barracas de la vergüenza de la historia,

yo me levanto.

Desde el pasado enraizado en dolor,

yo me levanto.

Soy un océano negro, amplio e inquieto,

manando,

me extiendo, sobre la marea,

dejando atrás noches de temor, de terror.

Me levanto,

a un amanecer maravillosamente claro,

me levanto,

brindado los regalos, legados por mis ancestros.

Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.

Me levanto.

Me levanto.

Me levanto.