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Expectativas y realidades en marca personal, por @guillemrecolons

Comparativa de 3 micro-encuestas lanzadas desde Twitter con datos recogidos de formaciones in-company, una sobre autoconocimiento, otra sobre estrategia personal y otra sobre visibilidad

El experimento “Expectativas y realidades en marca personal” tenía como objetivo contrastar las prioridades de los que están más familiarizados en el entorno del Personal Branding con la realidad de profesionales que trabajan por cuenta ajena cuyo conocimiento del personal Branding es mínimo.

Para ello se comparan las tres encuestas mencionadas en Twitter con los resultados de las encuestas de pre-work que acostumbramos a lanzar en las formaciones de marca personal en empresas.

Las prioridades de los familiarizados con marca personal

Aquí tenemos las tres preguntas lanzadas en las últimas tres semanas, que han obtenido de media unas 50 respuestas cada una, siempre con el sesgo de que la mayoría de respondedores son alguna de las aprox. 17.000 personas que siguen la cuenta @soymimarca en Twitter:

  1. ¿Eres consciente de lo que los demás ven en ti?
  2. ¿Cuál de estos elementos consideras más en tu estrategia personal?
  3. ¿Cuál es la fase más importante para ti en tu estrategia de comunicación?

En cada pregunta se sugerían hasta un máximo de cuatro respuestas (es lo que permite la red Twitter), y aquí están los resultados.

Las prioridades de los asistentes a cursos de marca personal in-company de Soymimarca

He realizado una media de varias formaciones a varias empresas, y aunque la formulación de  algunas de las respuestas no coincide al 100% con las de Twitter, el espíritu es el mismo. Los datos se basan en un formulario de pre-work enviado a los asistentes a estos cursos:

Expectativas y realidades en marca personalGrafico autoconocimiento en formación incompanyGrafico visibilidad en formación incompany

 

Como vemos, las respuestas son distintas, pero lo mejor será ver un comparativo

Comparativo entre los más y menos familiarizados con el proceso de marca personal

Aquí tenemos las diferencias principales:

Comparativo autoconocimiento entre encuesta Twitter y Formación in company
Marca Personal, expectativasMarca personal realidades

Como vemos, en el 3er comparativo, en el área de visibilidad las diferencias son mínimas y las coincidencias muchas. Sin embargo en autoconocimiento y estrategia las diferencias son importantes.

Autoconocimiento: Parece que los conocedores del entorno personal branding tienen más conocimiento de cuál es la marca que dejan en los demás. En el otro lado, los asistentes a los cursos de formación, posiblemente menos conscientes de la importancia de la huella que dejan, reconocen no tener ni idea (74%) de la misma. Por supuesto, esta pregunta ¿eres consciente de lo que los demás ven en ti? no es la única cuestión importante en el área de autoconocimiento, también está el conocimiento de competencias propias, el DAFO personal,…, pero desconocer lo que los demás piensan de nosotros nos deja en una posición de debilidad. Lo que está claro es que casi ninguno considera la cuestión como baladí.

Estrategia: En este caso, el gap lo encontramos en la consideración más enfocada a negocio de los asistentes a las formaciones in-company por contraste a un mayor peso dado a la definición de la visión, misión, valores y posicionamiento en el caso de los seguidores de Twitter Soymimarca. En pocas palabras, las personas que tienen mayor conocimiento del entorno de marca personal priorizan el por qué al cómo y al qué mientras que los no iniciados entienden la estrategia personal de marca como una herramienta de venta directa más que como herramienta de posicionamiento personal.

Visibilidad: Ya hemos comentado que aquí se producen más afinidades, las barras de los gráficos son casi idénticas, y también el peso dado a cada una de las cuestiones: mensaje, público, redes sociales y networking. Queda muy claro que una buena definición del mensaje personal es la base de cualquier estrategia de comunicación personal. Sin embargo, en la realidad de las formaciones in-company los asistentes suelen mostrar más interés de facto por los aspectos relacionados con los medios (redes sociales) que por los mensajes. posiblemente se deba a un mayor desconocimiento del entorno 2.0.

Expectativas y realidades en marca personal. Conclusiones

Aunque se trate de un experimento incompleto (el Iceberg de la marca personal es más completo que las cuestiones testadas), saca a relucir tres puntos clave:

  1. Las personas que desconocen la marca personal como proceso desconocen también la marca que dejan en los demás como resultado
  2. Las personas que desconocen la marca personal como proceso dan mayor valor a los elementos corto plazo de negocio personal que a los más estratégicos como visión y posicionamiento
  3. Las personas que desconocen la marca personal como proceso coinciden con los conocedores en valorar el mensaje como punta de lanza principal de cualquier estrategia de comunicación personal

En cuanto al contraste entre las expectativas y las realidades, lo único destacable sería la menor importancia dada sobre el papel a las redes sociales cuando la realidad muestra una mayor preocupación, por un lado relacionada con el noise o fuerza de comunicación y por otro con la reputación online.

Imagen: shutterstock.com

¿Quieres brillar? Empieza dando brillo, por @guillemrecolons

Últimamente he oído muchas veces esta pregunta ¿cómo puede brillar un profesional? De acuerdo, ¿quieres brillar? Deja que plantee un símil para responder a eso de una manera gráfica:

Somos los limpiabotas del S. XXI

En efecto, esa figura ya casi olvidada del limpiabotas explica a la perfección la forma en que podemos brillar: haciendo que brillen los demás.

No hay que avergonzarse por adoptar ese rol, de hecho, si la Wikipedia no nos engaña, insignes personajes empezaron su andadura como limpiabotas, como James Brown, Lula da Silva o el mismo Malcom X.

Lo cierto es que la expresión éxito profesional ha perdido su valor, igual que la palabra calidad, se han desgastado y ahora encuentro más acertada la expresión “como puedo brillar”, es más original y evita eufemismos.

Hace unos días Alicia Pomares publicó un excelente artículo en el blog Con tu negocio en que hablaba de la marca personal y el síndrome de Solomon, ese que impide que las personas puedan brillar para no molestar a los demás, para no saltarse lo establecido como normal. En el artículo Alicia incluye tres vídeos de colaboraciones que nos pidió a Cèlia Hil, a Jordi Collell y a . En mi caso, preparé un vídeo breve (menos de un minuto) en que explico exactamente esto, que para brillar hay que conseguir primero que los demás brillen.

Aquí tenemos el vídeo:

También hace pocos días Tino Fernández, director de Expansión & Empleo me pidió opinión para un nuevo artículo con un trasfondo parecido, bajo el título “Para qué sirve ser ‘influencer’ dentro de tu propia compañía”, un texto que comparto con dos buenos amigos y colegas de profesión, Eva Collado y Andrés Pérez Ortega. Ahí explico que hacer que los demás brillen no suele implicar beneficios tangibles inmediatos, de modo que esta estrategia no es apta para cortoplacistas, pero que a la larga el que hace brillar acaba brillando con luz propia y consiguiendo sus aspiraciones.

Proveedores de valor

Todo eso me lleva a pensar que para brillar no es suficiente con mostrar tu valía, sino que debes convertirte en un proveedor de valor. Si lo miras bien, la esencia del famoso elevator pitch es esa, soltar a lo bestia y en seco cómo puedes hacer brillar a tu cliente. Me estoy preparando el mío siguiendo las instrucciones fantásticas de Fabián González y su Perfect Pitch. A ver qué te parece esta entrada a modo de “wow”: “Hola, soy limpiabotas de organizaciones, me dedico a sacarles el brillo que merecen”.

¿Quieres brillar? ¿Estás listo para ser limpiabotas?

Foto de cabecera: Shutterstock.com

¿Hay ego bueno y ego malo?, por @guillemrecolons

A menudo defino la gestión de marca personal como el arte de invertir en uno mismo para crear valor hacia los demás. Algo de ego es bueno, pero nunca entendido como narcisismo sino como una mejora en la autoestima y un equilibrio del “buenismo” que a veces nos puede hacer pensar más en el bien ajeno que en el propio.

Hay formas de cultivar el “ego bueno” que no pasan por ser egoísta sino todo lo contrario, pasan por ser generoso. Existen multitud de perfiles fuera y dentro de la Red que basan su estrategia de comunicación y networking en anunciar contenidos y promociones propias, en pedir a los demás que difundan sus contenidos. Buscan la máxima exposición de su yo, pero no en base a la calidad natural de sus aportaciones sino en su insistencia, cercana a la pesadez. Lo mejor de estos perfiles es que jamás devuelven el favor a quien les apoya, lo que a la larga revierte en que pierden a sus prescriptores por cansancio.

El ego bueno es el de quien asiste a presentaciones, tertulias, conferencias ajenas, aprende cosas y luego las difunde atribuyendo al autor original el mérito. El ego bueno es de quien comparte en Internet contenidos de los demás, no sólo por hacerles un favor, sino porque su calidad los convertirá en unos referentes también a ellos, los distribuidores. Se puede ser un distribuidor de buenos contenidos sin la necesidad de crearlos y ganando a la vez reconocimiento profesional. Hay muchos ejemplos, pero me parece especialmente relevante el del especialista en liderazgo Manuel Gross, que gestiona el blog pensamiento imaginactivo y que día tras día selecciona los mejores contenidos en blogs especializados en liderazgo, desarrollo personal, management e innovación. El ego bueno no da resultados a corto plazo, pero sí a medio, y además se sostienen con el tiempo.

4 claves para practicar “ego” positivo

1. Una vez conozcamos nuestro territorio de competencia (territorio de marca), busquemos a los principales referentes del sector. No nos fiemos únicamente de Internet, de los índices de influencia Klout…, investiguemos en el ámbito académico y editorial.

2. El paso siguiente es seguirles de cerca, asistir a sus charlas, a sus webinars, suscribirse a su blog, a las alertas de Google con su nombre, leer sus libros. Entender qué les hace ser mejores y analizar sus propuestas de valor

3. Compartir, difundir sus contenidos de más valor dentro y fuera de la Red, siempre sin olvidarse de mencionar el autor, recomendar, prescribir. No olvidar, en redes como Twitter o Instagram, incorporar los hashtags (etiquetas) que identifican el tema del que estamos hablando.

4. Mantener coherencia y tener paciencia. El resultado, en forma de reconocimiento profesional, llegará lentamente pero permanecerá.

Para más información os invito a leer el artículo ¿Hay ego bueno? publicado pocos días por Tino Fernández en Expansión con opiniones contrastadas de profesionales como Plácido Fajardo de Leaders Trust, Alberto Bocchieri de Pedersen & Partners, José María Gasalla de Deusto Business School, Andrés Pérez Ortega y un servidor.

Foto: Google+ Creative Commons Pankuri Singh

Tener éxito depende de ti, por @xaviroca1

Estamos viviendo una época de cambios sin precedentes. Muchos de ellos, motivados por una revolución digital que está modificando radicalmente las reglas de juego de muchísimos sectores de actividad. Además, esta época de cambio coincide en el tiempo con una de las crisis económicas más grandes de la historia. Este hecho provoca que muchas personas confundan o entremezclen ambos conceptos (cambio y crisis).

Pero esta época de cambio y crisis, ha traído un aspecto muy positivo. Las personas a nivel individual, tenemos más posibilidades que antes. Por ejemplo, en el ámbito de la formación las opciones están más abiertas que nunca. Durante muchos años resultaba imprescindible tener un título universitario para poder encontrar un trabajo cualificado. Además, era muy importante qué carrera estudiabas y en qué centro lo hacías. En la actualidad, cada vez resulta más irrelevante qué has estudiado. Las empresas o los clientes cada vez menos te contratan por tus títulos, por tu formación. Creo que, en general, les da absolutamente igual; simplemente te contratan por lo que tú sabes hacer, por lo que les vas a aportar, por lo que les vas a ayudar. Y hoy aprender (afortunadamente) es más democrático que nunca. Aprende quien quiere. Ya no es necesario gastar gran cantidad de dinero o acudir a una prestigiosa universidad (aunque es evidente que ayuda); cualquiera puede formarse de forma gratuita o muy económica. Existen muchas de universidades públicas de calidad con precios relativamente económicos. Internet ofrece muchísimas posibilidades formativas a unos precios muy reducidos o gratuitos. Semanalmente, en cualquier ciudad o región existen gran cantidad de acciones formativas (seminarios, conferencias…) gratuitas, organizadas por asociaciones empresariales, cámaras de comercio y entidades públicas o privadas… Estas acciones suelen contar con ponentes de mucho nivel que permiten aprender a cualquiera (aunque lamentablemente muchos de estos actos cuentan con pocos asistentes). También existe una amplia red de bibliotecas públicas y privadas para completar tu oferta formativa. A mi entender, quien no aprende hoy en día es porque no quiere, ya no hay excusa que valga. Tenemos muchísimas oportunidades para formarnos y aprender en cualquier temática, pero lamentablemente muchas personas no las aprovechan.

Y otro ámbito en el que actualmente existen grandísimas posibilidades es el de la comunicación. Hoy en día, resulta más fácil que nunca comunicar tu propuesta de valor. Cualquier persona que tenga algo interesante que contar lo puede hacer fácilmente. Tenemos en nuestras manos, herramientas de comunicación (páginas web, redes sociales…) que hace unos pocos años estaban sólo al alcance de grandes empresas. Comunicar hoy en día, es más fácil, económico y eficiente que nunca. Cualquiera de nosotros puede demostrar fácilmente sus habilidades de forma pública. El problema ya no son las herramientas, sino qué comunicar, cómo diferenciarte de tus competidores, cuál es tu ventaja competitiva, a quién quieres dirigir tu mensaje… en definitiva, saber qué decir y a quién decírselo. Y aquí es donde entra en juego la marca personal. Sólo aquellos que tengan bien clara su estrategia y que sepan cómo traducirla a un mensaje concreto dirigido a un público objetivo determinado tendrán éxito.

Así que ya sabes, fórmate bien y aprende, ahora es más fácil que nunca. Y a continuación ten clara tu estrategia y saca provecho del gran potencial de las herramientas de comunicación para compartir tu mensaje con tu público objetivo. Aprovecha el momento, nunca antes tener éxito había estado tan al alcance de todos, nunca antes el éxito había sido tan democrático. Ya sabes, sólo depende de ti.

Y tú ¿en quién confías?

 

Confiar es tener la certeza de que alguien actuará de acuerdo a unas expectativas previamente definidas mediante un compromiso o la adhesión a una convención social.  Confianza y marca van cogidas de la mano.

Hoy no hablaremos de la confianza que debe generar nuestra marca personal hacia nuestro público objetivo porque ya lo hemos tratado repetidas veces y no es momento para aburrir a nadie con cosas sabidas pero si intentaré aportar algo de luz sobre la que nosotros depositamos en los demás.

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Siempre acabamos confiando en personas. En la vida, ya sea con promesas de amor o de negocio, en algún momento aparece alguien que nos activa los resortes de la confianza. Por esto es normal que nos preguntemos en quién  debemos confiar.

Acertar o no con las personas en las que confiamos nos puede afectar anímicamente, nos puede doler en el bolsillo y en cualquier caso seguro que afectará a nuestra marca personal ya que la huella que dejaremos en los demás estará condicionada por el resultado de nuestra apuesta. La brevedad de las alianzas y las rupturas dañan nuestra imagen y pueden poner en cuestión nuestra capacidad de trabajar en equipo, las ineficiencias y la falta de entendimiento práctico merman la capacidad  de negocio y crean  un efecto opuesto al deseado. Total que se puede crear un lío fenomenal.

David DeSteno, profesor de psicología en la Northwestern University y autor del libro The truth about trust, expone en el número de marzo de la Harvard Business Review cuatro puntos a tener en cuenta siempre que se quiera confiar en alguien en el mundo de los negocios y que seguidamente reinterpreto.

1)   Cuidado con la reputación. Lamentablemente las personas no siempre actúan de la misma forma ya que lo hacen según las circunstancias a las que están sometidas.  La consistencia es pues algo circunstancial y dependiendo de si se actúa con una visión estratégica o cortoplacista el nivel de confianza variará. Por lo tanto el pedir referencias puede no funcionar.

2)   El poder corrompe.  Algunas investigaciones demuestran que a medida que crece el status y el poder decrece la honestidad y la fiabilidad.  En nuestro país tenemos una enorme experiencia colectiva sobre este punto, lamentablemente.

3)   Los  individuos que inspiran confianza pueden esconder incompetencia. Ser buena gente no implica saber hacer las cosas bien y si nos ponemos a recordar seguro que encontramos muchos ejemplos. Si lo que buscamos es competencia pidamos referencias porque en este caso si que funcionan ya que el desempeño es algo  que se manifiesta de manera regular.

4)   En caso de duda confiemos en nuestra intuición.  Al final nuestro estómago es un buen indicador  y mucho más fiable que los signos provenientes del lenguaje no verbal. Por fin he encontrado a alguien que ha demostrado que tocarse la cara, las manos, cruzar los brazos y otras chorradas no demuestran que alguien esté mintiendo y sea por ello motivo de desconfianza.

Y tu, ¿en quién confías?

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Tu marca es la suma de tus marcas

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Las marcas son, a parte de un logotipo, un producto, una imagen… la percepción que tenemos sobre un determinado producto, empresa, ciudad, persona… Las marcas ocupan un espacio en nuestra mente. Son básicamente percepciones que van formándose, que van moldeándose con cada una de nuestras interacciones y están totalmente condicionadas por cómo percibimos (de forma totalmente subjetiva) cada una de estas interacciones.

Uno de los conceptos más importantes del marketing es lo que se conoce como los momentos de la verdad. Son aquellos momentos en los que el consumidor entra en contacto directo con el producto. Son momentos realmente importantes pues en ellos se decide el éxito de un producto e incluso de la empresa. El concepto de “momento de la verdad” fue creado por la multinacional Procter & Gamble hace ya unos cuantos años para referirse a estos instantes en los que un producto “se la juega”. Durante muchos años, los profesionales del marketing han considerado básicamente 2 momentos de la verdad. Se conoce como el primer momento de la verdad cuando el consumidor entra en contacto con el producto (generalmente en el punto de venta) y es en ese preciso instante cuando decide comprarlo o bien escoger otra marca o incluso no comprar. El segundo momento de la verdad tienen lugar cuando el consumidor, una vez ha comprado el producto, empieza a utilizarlo. En ese momento, de forma consciente o inconsciente el consumidor empieza a valorar el producto, lo compara con las expectativas que tenía sobre el mismo y, cuando el resultado supera las expectativas está satisfecho (o insatisfecho en caso contrario). Más adelante, los profesionales del marketing añadieron un nuevo momento de la verdad; le llamaron el “momento cero” (el conocido como ZMOT – “zero moment of truth”). Este momento es también realmente crítico y sucede básicamente Internet, antes del contacto físico con el producto cuando el consumidor empieza a obtener información sobre el producto en cuestión.

En las marcas personales sucede de forma francamente parecida. Tu primer contacto con alguien influye notablemente en la percepción que tenga sobre ti. Recuerda la famosa cita “sólo existe una ocasión para causar una buena primera impresión”. A partir de este momento, cada interacción que tengas con alguien, cada apretón de manos, conversación, artículo, charla, ponencia… va a significar un momento de la verdad. Diferentes momentos, diferentes contactos que van a ser decisivos en la percepción que alguien se forme sobre ti.

También en el mundo del personal branding resulta decisivo el llamado momento cero. Este momento también tiene lugar en Internet y básicamente se produce cuando alguien obtiene información de ti a través de Internet (mayoritariamente a través de Google. Por este motivo debes prestar especial atención a lo que Google dice de ti. Googleate con frecuencia o utiliza las alertas de Google para monitorizar qué información aparece en la red relacionada con tu marca personal. En un mundo cada vez más digital, tener una buena presencia en Internet resulta imprescindible para dejar una buena  marca personal.

Recuerda que, a parte de este momento cero (previo al contacto real), cada interacción cuenta. Presta especial atención a cómo son tus contactos con tu público objetivo. Todo cuenta. Cada palabra, cada acción va dejando marca en los demás. Al final, tu marca personal (la imagen que tienen las personas de ti) es la suma de todas las veces que has dejado marca. Aprovecha y cuida cada momento de la verdad, desde el momento cero hasta el momento de la verdad más insignificante ya que cada momento cuenta. Porque, al final, tu marca es la suma de tus marcas. Aprovéchalas, valdrá la pena.

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JUST DO IT

 

El famoso slogan de la marca deportiva Nike, abre este artículo, su traducción es “simplemente hazlo” una frase sencilla pero que a lo largo de este post podremos ver que engloba una dificultad añadida, generalmente por nosotros mismos.

Si damos unos pasos atrás, cuando mucho de nosotros trabajamos para empresas o multinacionales, bajo la dirección de un jefe que nos decía cuáles eran nuestras tareas y obligaciones dentro de la misma, no entrabamos en ningún tipo de conflicto interno, simplemente hacíamos lo que nos mandaban.

Es decir, antes simplemente aplicábamos todos nuestros conocimientos, capacidades y experiencia, en realizar una tarea de forma profesional, ayudando por tanto a hacer crecer nuestra empresa, fidelizar a nuestros clientes y tener contento a nuestro jefe. Además por ese trabajo bajo un imperativo “just do it” cobrábamos un sueldo a final de mes y nos sentíamos realizados (La mayoría de veces).

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Ahora el panorama ha cambiado, muchos de nosotros estamos inmersos en un cambio de mentalidad a la hora de afrontar nuevos retos profesionales, en algunos casos, se cuenta con la ayuda de profesionales auténticos como Soymimarca para crear una marca personal que nos ayude en tal propósito, pero ahora que tenemos la libertad de “just do it” nos enfrentamos a batallas contra nosotros mismos.

Durante mi experiencia estos últimos cinco años, he visto casos de grandes profesionales con conocimientos, formación y experiencia, que en otras etapas de su vida profesional bajo el paraguas de una empresa, han gestionado de forma eficaz clientes y situaciones comprometidas, y ahora  cuando les toca tomar la iniciativa a la hora de conseguir clientes se encuentran bloqueados.

No sabría decir si es el miedo a la hora de tomar decisiones, de arriesgarse a fallar, o a no conseguir los objetivos marcados.  Pero me sorprende que a la hora de construir  una marca personal, en el paso de obtener un rendimiento económico de ella en base a conseguir clientes y por tanto desempeñar nuestra profesión, simplemente no podemos hacerlo, buscamos excusas, sentimos vértigo…

El motivo de este artículo, es lanzar un mensaje sencillo “Just do it”, el motor de cualquier actividad profesional son los profesionales que la realizan, por tanto,  creando una buena marca personal bajo una formación  o asesoramiento de calidad, cualquiera de nosotros podemos desempeñar nuestra profesión.

Así que no sientas miedo, invierte en ti, márcate una estrategia personal y “just do it” #nosvamosadivertir

Tu solo no puedes

Si  lo que pretendemos es que los demás nos conozcan , reconozcan nuestras aptitudes y nuestra propuesta de valor y nos recuerden para escogernos cuando nos necesiten, si lo que queremos es dejar huella en el corazón de los demás estamos bien enfocados en la gestión de nuestra marca personal.

Ahora bien una marca personal potente si no se asienta sobre bases sólidas es un gigante con pies de barro o un castillo de naipes que la menor corriente de aire lo hace volar a pedazos.

La base de la marca personal somos nosotros mismos encarnados en nuestra identidad y hoy vamos a comentar algunos aspectos que son interesantes tener en cuenta para ser consistentes y poder tener los pies bien asentados.

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Para dejar huella es importante tener nuestra retaguardia bien cubierta. Generalmente tenemos la creencia de que debemos enfocarnos directamente en la estructuración de proyectos, en la estrategia y en la visibilidad pero muy a menudo nos olvidamos que detrás de todo ello estamos nosotros con nuestras esperanzas y nuestras contradicciones, con nuestra salud y nuestras enfermedades, con nuestras necesidades y la falta de recursos para satisfacerlas, con nuestra capacidad de amar y el desamor que acecha. Si cuando trabajamos nuestra marca no tenemos en cuenta esta parte más personal podemos estar construyendo auténticos castillos en el aire porque por más sueños y proyectos que tengamos y por más  que invirtamos en tiempo y en recursos para buscar la mejor manera para explicarlos y darlos a conocer si fallamos en nuestro interior todo se puede ir al garete. Reconocer que somos frágiles y que podemos fortalecernos con nuestros propios recursos y con ayuda es el primer paso para consolidar nuestra marca personal.

Nuestros círculos más íntimos son el puntal básico de nuestra identidad  y por correlación de nuestra marca. Nos proporcionan comprensión, amor, afecto, apoyo y nos defienden y dan cobijo cuando las cosas van mal, cuando los chuzos caen de punta. Poder mantener unas relaciones estables, sinceras y duraderas es necesario si no imprescindible para  ir con  seguridad en la vida. Si pensamos que nosotros somos autosuficientes estamos cayendo en un acto de soberbia descomunal.

La manera de  comunicarnos con las personas que tenemos más cerca es muy importante y hemos de ser lo suficientemente lúcidos para poder analizarla de manera constante para que no decaiga y nos aísle, sean la pareja, los amigos del alma o los familiares imprescindibles.

La reciprocidad en las relaciones en general es un principio no escrito que se debe cumplir y cuando se recibe algo se tiene que devolver en la misma proporción. En la comunicación personal pasa algo similar y si pedimos transparencia hay que darla.  En las relaciones personales es mejor moverse en la parte pública  de la ventana de Johari y evitar en la medida de lo posible la parte secreta, aquella que sólo nosotros conocemos y que mantenemos como el más preciado tesoro, porque compartiendo libremente la información ganaremos en calidad, sintonía y complicidad y tendremos a la recíproca el mismo trato. En nuestra vida más íntima como en la más pública la información que no se comparte se echa a perder y es algo que no podemos permitirnos porque nuestra marca personal se gestiona desde la base.

 

 

Corporate Branding + Personal Branding = Full Branding

 

Casi todas las organizaciones invierten en branding, branding corporativo y también branding de marcas/productos asociados. Para ello, existen múltiples herramientas a partir de un proceso esmerado de investigación y planificación estratégica.

El resultado de una buena gestión en branding corporativo es, entre muchas otras cosas, que la imagen y reputación de la marca o marcas corporativas se mantiene arriba, hay un buen recuerdo espontáneo y los valores asociados a la marca son suficientes como para hacerla preferente en sus mercados.

Pero ¿El branding corporativo es un proceso completo?

fullbranding_soymimarcaDe nada sirve mantener unos parámetros de marca inmaculados si luego fallan las personas. Y como dice Dan Schawbel, “your people are your Brand” (tu gente es tu marca). Si la reputación de los directivos de una organización y de sus profesionales públicos no existe o es deficiente, los esfuerzos en branding corporativo son inútiles. Es como ir rellenando de agua una jarra agrietada. Y por si fuera poco, hay una sensación de que “aquí huele a marketing”. Imaginemos un banco, por ejemplo, que realiza una excelente campaña a favor del diálogo y de la proximidad con los clientes. Si luego entras en una sucursal y te tratan como a un perro, el “overpromise” de su publicidad se volverá en contra. Y lo mismo pasará si decidimos confiar en un bufete de abogados y vemos que la reputación online del letrado que llevará nuestro caso dice lo contrario que su recargada página web.

Coherencia, por favor.

Recuerdo que hoy los mercados no son entes demográficos, hoy los mercados son conversaciones. Y una organización, como ente abstracto, no tiene poder de conexión  con las personas, con sus clientes, con sus stakeholders. Para que una organización conecte con personas debe hacerlo a través de personas, de valores y de una visión y misión compartida.

El personal branding no es ninguna estupidez en este contexto, y tampoco un factor efímero o modal, ya que complementa los esfuerzos de una marca en su branding corporativo para constituir una fuerza holística de marca que podríamos denominar “full branding”.

El entorno digital actual favorece la comunicación entre profesionales y stakeholders, y esa es una oportunidad que no se puede desaprovechar. El personal branding es un proceso estratégico e integral, y dista mucho de tener seguidores en Twitter o de tener mucha influencia online: se requiere un proceso, una idea clara de dónde queremos llegar en un plazo de tiempo. Es como un iceberg: parte de la zona interior y sumergida de la persona (autoconocimiento), sigue con su hoja de ruta /estrategia personal) y acaba en el área de comunicación y networking (visibilidad). Pero en realidad no acaba ahí, es un proceso continuo.

No es oro todo lo que reluce

Las organizaciones tienen una excelente oportunidad para reforzar sus marcas de una manera global, un full branding. Para ello deberán investigar quién hay en el mercado que pueda guiarles en este proceso, y no todo es válido. Para gestionar adecuadamente este proceso se necesitan equipos con especialistas en las tres áreas, autoconocimiento, estrategia y comunicación, pero también que estos equipos sean integrados y persigan un objetivo común: que cada profesional, directivo o no de una empresa con visibilidad pública sea capaz de transmitir la visión y misión de la organización, de explicar un relato de marca, de entender cuál es su diferencial de marca, transmitir valor y de facilitar la conexión con clientes y agentes del mercado. ¿Las ventas? Por supuesto, las ventas llegarán con esa coherencia de marca corporativa y personal.

Tu vida es tu marca

 

Vivimos una auténtica revolución digital. El auge de Internet y de las redes sociales junto a increíbles avances tecnológicos ha permitido que (casi) cualquier persona tenga en su mano la posibilidad de comunicar, de compartir su mensaje con millones de personas de todo el mundo. Además, en muchos casos es gratuito o a unos costes muy reducidos. En este sentido, estamos viviendo una auténtica democratización de la comunicación. Todos nosotros tenemos al alcance de nuestras manos unos medios que, hace bien poco, eran impensables (o sólo alcanzables para las grandes empresas).

Foto: TCL Fotografie CC

Foto: TCL Fotografie CC

No obstante, creo que en algunos casos hemos banalizado en cierta forma la comunicación. Parece ser, que en un momento como el actual, lo único importante es comunicar bien. A mi entender, existen algunos profesionales realmente mediocres en su ámbito de actuación, pero que dedican mucho tiempo y esfuerzo a comunicar su mensaje. Con esto, consiguen cierta notoriedad y ganan influencia. Comunicar está de moda. Además, a la mayoría de personas les suele atraer todo lo relacionado con la comunicación. También en los cursos o conferencias, el apartado que suele generar más interés siempre es el de comunicación, especialmente en el entorno 2.0.

Con este artículo no pretendo restar importancia a la comunicación, pues la tiene y mucha. Pero creo firmemente que existe un aspecto mucho más importante que las palabras; los hechos. Realmente el factor más importante en la gestión de tu marca personal son tus acciones, los hechos, aquellas cosas que haces, los retos que superas, las personas a las que ayudas, los resultados que consigues… Comunicar es vital. Si haces pero no comunicas lo tendrás más difícil. Pero insisto, lo más importante es la acción.

Uno de los grandes líderes y de las marcas personales más potentes de la historia ha sido el político hindú Mahatma Gandhi (por quien siento una especial devoción). Consiguió grandes retos con su palabra, pues era un extraordinario orador. Pero sobretodo, alcanzó su elevadísima influencia a través de la acción, de comportarse de una determinada forma. Apostó por el ejemplo como forma de transmitir su mensaje. Recuerda el dicho “El ejemplo no es la mejor forma de generar influencia, sino que es la única”. El “hacer” influye más que el “hablar”. Los hechos ganan a las palabras.

Para terminar quería compartir contigo una preciosa frase del mismo Gandhi. Decía este gran líder que “tu vida es tu mensaje”. Es decir, que realmente lo que comunicas, lo que compartes, lo que transmites son tus hechos, tus acciones, mucho más que tus palabras. Con el máximo respeto a este gran líder, me permito adaptar su frase para la gestión de la marca personal: “Tu vida es tu marca”. No lo olvides.