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Hacia una tercera dimensión de la marca personal, por @guillemrecolons

Reproducción parcial del artículo publicado en Puro Marketing el 30 de Marzo del 2015 bajo el título “La tercera dimensión de la marca personal”.

La evolución del personal branding, entendido en su dimensión holística (autoconocimiento, estrategia y visibilidad) transcurre en paralelo a la evolución social del hombre y a la de los modelos de conducta de los últimos veinte años.

Las tres dimensiones del personal branding en estos años se definirían como funcional, diferencial y espiritual, y lo cierto es que son complementarias.

Funcionalidad

En las primeras fases del personal branding la pregunta que nos hacíamos era ¿qué hago, qué se hacer?. Era una etapa funcional regida por las competencias aprendidas, las conocidas como “hard skills”.

Lo importante en esta etapa funcional se centraba en el concepto de utilidad, de rendimiento físico, pero también en la especialización. Si un médico se especializaba en, por ejemplo, oncología, tenía más posibilidades de reconocimiento que sus iguales sin especialización. De esta época destaca la aparición de los postgrados y la necesidad de dominar idiomas para afrontar no la globalización pero sí la implantación laboral de las grandes multinacionales.

Las marcas comerciales no eran ajenas a este fenómeno, con promesas muy centradas en lo funcional: lava más blanco (Procter & Gamble, Ariel), o alimenta como un bistec (Danone, Petit Suisse). También pertenece a esta época la idea del reflejo aspiracional, de acercarse al modelo perfecto, buscando referencias a estilo de vida y pertenencia a una tribu. Ejemplos de marcas comerciales serían dos competidoras, Coca Cola con La chispa de la vida y Pepsi con The choice of the new generation. En el primer caso vemos una dimensión social y en el de Pepsi aparece con fuerza la idea de pertenencia a un colectivo modélico.

El currículum era el eje central de información profesional sobre una persona, y el branding venía de la mano de recomendaciones externas realizadas bien por escrito o bien por el “boca-oreja”, uno de los sistemas más efectivos y aún vigentes en la actualidad. Dentro del currículo, la formación “hard” y la experiencia eran los factores de mayor valoración, y las competencias transversales más personales, aquellas relacionadas con las habilidades comunicativas, sólo eran relevantes en una entrevista cara a cara con un reclutador.

La dimensión pública de la marca personal era escasa, y las búsquedas de información sobre un profesional pasaban obligatoriamente por estos medios citados: currículum, recomendaciones y entrevista. Esta fase funcional ha sido asociada a menudo con el apelativo 1.0.

Haz click para leer el artículo completo

La esencia del Personal Branding

Hoy compartimos un vídeo en el que Guillem Recolons, Jordi Collell y Alèxia Herms nos hablan de personal branding, de la metodología de soymimarca y de qué es lo que más le gusta de su trabajo. Esperamos que os guste.

[youtube]http://youtu.be/UAophR_ZbsU[/youtube]

Saber, Querer, Hacer

 

Saber, querer, hacer. Son 3 verbos fundamentales para el desarrollo de tu marca personal (y diría que para cualquier otro tema también).

Saber, es decir, el conocimiento es el primer eslabón, la base de la pirámide de cualquier ámbito de actuación. Debes apostar fuertemente por tu conocimiento. Para la mayoría de personas, esta etapa se circunscribe única y exclusivamente a su juventud, es decir, finaliza cuando terminan de estudiar y se incorporan al mercado laboral. A mi entender, gravísimo error. La etapa de formación no debe ser tal, es decir, no es una etapa sino debe desarrollarse a lo largo de toda la vida. Adquirir conocimiento resulta fundamental para tu crecimiento tanto a nivel profesional como personal. Y para formarse no sólo hay que estudiar, ir a la universidad… Afortunadamente hoy existen múltiples posibilidades formativas: cursos a nivel presencial, on line… y también gran cantidad congresos, conferencias, actos… Te recomiendo encarecidamente que dediques una parte de tu tiempo a estos menesteres y sobretodo, dedica tiempo a la lectura. No sólo puede convertirse en una gran actividad formativa sino también en un auténtico placer (y muy económico). Recuerdo perfectamente el día de mi graduación universitaria cuando un alto directivo de un organismo financiero internacional me dio uno de los mejores consejos que he recibido en mi vida. Me dijo “llevo toda la vida estudiando inversiones, en renta fija, variable, divisas, materias primas… y todavía no he visto inversión más rentable que la formación”. No pares de formarte, seguro que te valdrá la pena.

soymimarca.com

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Adquirir conocimientos, formarse, estar al día es muy importante, imprescindible, aunque no es suficiente. El segundo eslabón de tu desarrollo personal y profesional tiene que ver con la motivación, con el querer. De nada sirve estar muy formado si no estás motivado si no deseas conseguir algo, si no quieres lograrlo. Las personas que tenemos la responsabilidad de formar o dirigir personas, no sólo debemos transmitirles conocimiento sino que además debemos estimularlos. Debemos motivarles y ayudarles a que encuentren su auténtica motivación. A nivel individual, también resulta fundamental que conozcas aquello que te motiva, aquello que te mueve a actuar. Identifica tus motivaciones y fíjate objetivos. Así tendrás claro hacia dónde dirigirte.

Tras muchos cursos o talleres, casi todos alumnos adquieren conocimientos sobre un determinado tema. La mayoría de ellos también suelen motivarse con el tema en cuestión. Al final, la motivación suele ser elevada aunque en muchos casos, se diluye en los días siguientes como azucarillo en el café. Y es que, adquirir conocimiento y motivarse está muy bien, aunque de nada sirve si no termina en acción. Es imprescindible llegar al tercer escalón, el hacer. Lo que marca la auténtica diferencia entre las personas es la acción. La vida está llena de personas con muy buenos propósitos, con muy buenas intenciones; sin embargo lo que marca la diferencia no es tanto el nivel de conocimientos (cada vez más parejo y menos decisivo), ni la motivación, sino que la auténtica diferencia está en la acción. Como decía Henry Ford, “no puedes construir tu reputación con aquello que sabes o con aquello que deseas hacer, sólo construirás tu reputación con tus acciones”.

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JUST DO IT

 

El famoso slogan de la marca deportiva Nike, abre este artículo, su traducción es “simplemente hazlo” una frase sencilla pero que a lo largo de este post podremos ver que engloba una dificultad añadida, generalmente por nosotros mismos.

Si damos unos pasos atrás, cuando mucho de nosotros trabajamos para empresas o multinacionales, bajo la dirección de un jefe que nos decía cuáles eran nuestras tareas y obligaciones dentro de la misma, no entrabamos en ningún tipo de conflicto interno, simplemente hacíamos lo que nos mandaban.

Es decir, antes simplemente aplicábamos todos nuestros conocimientos, capacidades y experiencia, en realizar una tarea de forma profesional, ayudando por tanto a hacer crecer nuestra empresa, fidelizar a nuestros clientes y tener contento a nuestro jefe. Además por ese trabajo bajo un imperativo “just do it” cobrábamos un sueldo a final de mes y nos sentíamos realizados (La mayoría de veces).

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Ahora el panorama ha cambiado, muchos de nosotros estamos inmersos en un cambio de mentalidad a la hora de afrontar nuevos retos profesionales, en algunos casos, se cuenta con la ayuda de profesionales auténticos como Soymimarca para crear una marca personal que nos ayude en tal propósito, pero ahora que tenemos la libertad de “just do it” nos enfrentamos a batallas contra nosotros mismos.

Durante mi experiencia estos últimos cinco años, he visto casos de grandes profesionales con conocimientos, formación y experiencia, que en otras etapas de su vida profesional bajo el paraguas de una empresa, han gestionado de forma eficaz clientes y situaciones comprometidas, y ahora  cuando les toca tomar la iniciativa a la hora de conseguir clientes se encuentran bloqueados.

No sabría decir si es el miedo a la hora de tomar decisiones, de arriesgarse a fallar, o a no conseguir los objetivos marcados.  Pero me sorprende que a la hora de construir  una marca personal, en el paso de obtener un rendimiento económico de ella en base a conseguir clientes y por tanto desempeñar nuestra profesión, simplemente no podemos hacerlo, buscamos excusas, sentimos vértigo…

El motivo de este artículo, es lanzar un mensaje sencillo “Just do it”, el motor de cualquier actividad profesional son los profesionales que la realizan, por tanto,  creando una buena marca personal bajo una formación  o asesoramiento de calidad, cualquiera de nosotros podemos desempeñar nuestra profesión.

Así que no sientas miedo, invierte en ti, márcate una estrategia personal y “just do it” #nosvamosadivertir

Tu solo no puedes

Si  lo que pretendemos es que los demás nos conozcan , reconozcan nuestras aptitudes y nuestra propuesta de valor y nos recuerden para escogernos cuando nos necesiten, si lo que queremos es dejar huella en el corazón de los demás estamos bien enfocados en la gestión de nuestra marca personal.

Ahora bien una marca personal potente si no se asienta sobre bases sólidas es un gigante con pies de barro o un castillo de naipes que la menor corriente de aire lo hace volar a pedazos.

La base de la marca personal somos nosotros mismos encarnados en nuestra identidad y hoy vamos a comentar algunos aspectos que son interesantes tener en cuenta para ser consistentes y poder tener los pies bien asentados.

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Para dejar huella es importante tener nuestra retaguardia bien cubierta. Generalmente tenemos la creencia de que debemos enfocarnos directamente en la estructuración de proyectos, en la estrategia y en la visibilidad pero muy a menudo nos olvidamos que detrás de todo ello estamos nosotros con nuestras esperanzas y nuestras contradicciones, con nuestra salud y nuestras enfermedades, con nuestras necesidades y la falta de recursos para satisfacerlas, con nuestra capacidad de amar y el desamor que acecha. Si cuando trabajamos nuestra marca no tenemos en cuenta esta parte más personal podemos estar construyendo auténticos castillos en el aire porque por más sueños y proyectos que tengamos y por más  que invirtamos en tiempo y en recursos para buscar la mejor manera para explicarlos y darlos a conocer si fallamos en nuestro interior todo se puede ir al garete. Reconocer que somos frágiles y que podemos fortalecernos con nuestros propios recursos y con ayuda es el primer paso para consolidar nuestra marca personal.

Nuestros círculos más íntimos son el puntal básico de nuestra identidad  y por correlación de nuestra marca. Nos proporcionan comprensión, amor, afecto, apoyo y nos defienden y dan cobijo cuando las cosas van mal, cuando los chuzos caen de punta. Poder mantener unas relaciones estables, sinceras y duraderas es necesario si no imprescindible para  ir con  seguridad en la vida. Si pensamos que nosotros somos autosuficientes estamos cayendo en un acto de soberbia descomunal.

La manera de  comunicarnos con las personas que tenemos más cerca es muy importante y hemos de ser lo suficientemente lúcidos para poder analizarla de manera constante para que no decaiga y nos aísle, sean la pareja, los amigos del alma o los familiares imprescindibles.

La reciprocidad en las relaciones en general es un principio no escrito que se debe cumplir y cuando se recibe algo se tiene que devolver en la misma proporción. En la comunicación personal pasa algo similar y si pedimos transparencia hay que darla.  En las relaciones personales es mejor moverse en la parte pública  de la ventana de Johari y evitar en la medida de lo posible la parte secreta, aquella que sólo nosotros conocemos y que mantenemos como el más preciado tesoro, porque compartiendo libremente la información ganaremos en calidad, sintonía y complicidad y tendremos a la recíproca el mismo trato. En nuestra vida más íntima como en la más pública la información que no se comparte se echa a perder y es algo que no podemos permitirnos porque nuestra marca personal se gestiona desde la base.

 

 

¿Cuál es tu ventaja competitiva?, por @xaviroca1

En la actualidad existe un alto nivel competitivo en la mayoría de sectores. Las empresas compiten con empresas de todo el mundo en un mercado cada vez más globalizado. La mayoría de los mercados se encuentran en plena madurez, con sus ventas estancadas (o en decrecimiento), lo que a la práctica significa que aquellas empresas que quieran crecer deben hacerlo a costa de sus competidoras, es decir, para crecer deben ganarles cuota de mercado (lo que nunca resulta tarea fácil).

En el mercado laboral la situación es muy parecida. Con un alto nivel de paro en la mayoría de profesiones, con una creciente movilidad geográfica por parte de los profesionales y con un exceso de personas competentes en la mayoría de sectores de actividad, la situación es realmente compleja. Competir en este entorno tan feroz, requiere no sólo de buenas competencias profesionales sino también de una correcta estrategia.

Ventaja competitiva

Uno de los elementos más importantes de la planificación estratégica de la marca personal es el concepto de ventaja competitiva. Por ventaja competitiva se entiende cuando alguna empresa o profesional tiene alguna característica diferencial sobre sus competidores que le permite conseguir unos rendimientos superiores de forma sostenible en el tiempo. Uno de los aspectos básicos del concepto de ventaja competitiva es el de diferenciación. En un entorno tan competitivo como el actual, resulta fundamental diferenciarse, hacer cosas de forma diferente ya sea a nivel de producto, de servicio, de estrategia de comercialización… Es más importante ser diferente incluso que ser el mejor o el primero.

Además, la ventaja competitiva debe ser única, exclusiva y a ser posible que no sea fácilmente copiable o imitable por tus competidores. También, ha de ser posible de mantenerla a medio y largo plazo. Pese a que todo cambia a una velocidad de vértigo, debe intentarse que la ventaja competitiva te ofrezca elementos diferenciales durante un cierto tiempo. También debe ser claramente superior a la competencia. Para destacar en mercados competitivos, tu ventaja competitiva debe ser sensiblemente superior a tus competidores y también aplicable a diferentes situaciones de mercado.

Hablando con muchas personas (universitarios que se lanzan por primera vez al mercado laboral, alumnos de talleres de personal branding, o profesionales a los que asesoro…), la inmensa mayoría desconocen el concepto de ventaja competitiva. Y no pasa nada porque no conozcan el significado de este concepto. El problema – a mi entender – proviene de que nunca se han planteado cómo van a competir en un mercado tan competitivo y en una situación tan adversa como la actual. Cuándo les pregunto por qué alguien debería contratarles a ellos en lugar de a otros profesionales competidores, la gran mayoría se quedan en blanco.

Suicidio profesional

¿Cómo alguien les va a dar una oportunidad si ni ellos mismo saben qué aportan de diferente, qué pueden hacer mejor que sus competidores? Quizá hace años, cuando la situación económica y competitiva era francamente diferente, las personas podían no preocuparse de definir su ventaja competitiva. En la actualidad, me parece un suicidio profesional.

¿Y tú, ya has pensado cuál será tu ventaja competitiva?

 

Tu vida es tu marca

 

Vivimos una auténtica revolución digital. El auge de Internet y de las redes sociales junto a increíbles avances tecnológicos ha permitido que (casi) cualquier persona tenga en su mano la posibilidad de comunicar, de compartir su mensaje con millones de personas de todo el mundo. Además, en muchos casos es gratuito o a unos costes muy reducidos. En este sentido, estamos viviendo una auténtica democratización de la comunicación. Todos nosotros tenemos al alcance de nuestras manos unos medios que, hace bien poco, eran impensables (o sólo alcanzables para las grandes empresas).

Foto: TCL Fotografie CC

Foto: TCL Fotografie CC

No obstante, creo que en algunos casos hemos banalizado en cierta forma la comunicación. Parece ser, que en un momento como el actual, lo único importante es comunicar bien. A mi entender, existen algunos profesionales realmente mediocres en su ámbito de actuación, pero que dedican mucho tiempo y esfuerzo a comunicar su mensaje. Con esto, consiguen cierta notoriedad y ganan influencia. Comunicar está de moda. Además, a la mayoría de personas les suele atraer todo lo relacionado con la comunicación. También en los cursos o conferencias, el apartado que suele generar más interés siempre es el de comunicación, especialmente en el entorno 2.0.

Con este artículo no pretendo restar importancia a la comunicación, pues la tiene y mucha. Pero creo firmemente que existe un aspecto mucho más importante que las palabras; los hechos. Realmente el factor más importante en la gestión de tu marca personal son tus acciones, los hechos, aquellas cosas que haces, los retos que superas, las personas a las que ayudas, los resultados que consigues… Comunicar es vital. Si haces pero no comunicas lo tendrás más difícil. Pero insisto, lo más importante es la acción.

Uno de los grandes líderes y de las marcas personales más potentes de la historia ha sido el político hindú Mahatma Gandhi (por quien siento una especial devoción). Consiguió grandes retos con su palabra, pues era un extraordinario orador. Pero sobretodo, alcanzó su elevadísima influencia a través de la acción, de comportarse de una determinada forma. Apostó por el ejemplo como forma de transmitir su mensaje. Recuerda el dicho “El ejemplo no es la mejor forma de generar influencia, sino que es la única”. El “hacer” influye más que el “hablar”. Los hechos ganan a las palabras.

Para terminar quería compartir contigo una preciosa frase del mismo Gandhi. Decía este gran líder que “tu vida es tu mensaje”. Es decir, que realmente lo que comunicas, lo que compartes, lo que transmites son tus hechos, tus acciones, mucho más que tus palabras. Con el máximo respeto a este gran líder, me permito adaptar su frase para la gestión de la marca personal: “Tu vida es tu marca”. No lo olvides.

Si quieres un empleado que hable bien de tu empresa, dale herramientas

 

Post publicado originalmente el 8 de enero 2014 en la web www.comsultor.com de Francesc Grau. Texto de Guillem Recolons

El eterno debate alrededor de redes sociales en la empresa

El eterno debate alrededor de redes sociales en la empresa tiene su base en dos axiomas:

  1. Las redes sociales restan tiempo de trabajo efectivo a los empleados (y por tanto es recomendable evitar su acceso)
  2. Las redes sociales y los blogs son fuentes de información poco fiables, poco sólidas

[photo by cspiegl]

[photo by cspiegl]

Es cierto que, afortunadamente, muchas empresas están abriendo su punto de mira sobre este tema, pero aquí trataré de dar algunas razones para que las corporaciones “abran” su conversación al mercado a través de sus profesionales.

Nadie discute que muchas organizaciones quieren que sus empleados hablen bien de ellas, pero no se atreven a darles herramientas para que lo hagan (sobre todo en horario de trabajo). Esto es una contradicción, ya que hay pocos empleados que se dediquen a hablar bien de su empresa en su tiempo libre. Es una cuestión de prioridades y, hasta cierto punto, una “vendetta”. Si no puedo conectarme a las redes en el trabajo para apoyar a mi empresa, pues no la apoyo.

Una encuesta reciente de Ipsos (9.908 trabajadores en 32 países ) destaca que el 39% de los empleados sienten que no hay suficiente colaboración en sus lugares de trabajo. También que el 40% cree que las herramientas sociales ayudan a fomentar un mejor trabajo en equipo. Y lo mejor, que el 31% afirma estar dispuesto a gastar su propio dinero para poder utilizar las redes sociales.

En definitiva, los medios sociales se convierten en una herramienta más de trabajo, un nuevo canal que permite a los empleados generar nuevas oportunidades de negocio para las empresas.

Y aquí es donde aparece la Empresa Social, una empresa que no teme las redes sociales sino que ve en ellas una ventaja competitiva, por eso apuesta por una nueva manera de trabajar en la que se fomenta por encima de todo la colaboración.

El branding personal es una herramienta que complementa (y no compite) con el branding corporativo. Esperemos que pronto nuestras empresas entierren los dos axiomas que impiden la apertura de la empresa a un mercado sediento de propuestas de valor y de conversaciones persona-a-persona.

¿Tienes idea de dónde quieres estar en 10 o 15 años?

 

Me gusta empezar fuerte. Posiblemente te haya encontrado con la guardia baja con esta pregunta. Es probable que te puedas identificar con dos escenarios:

  1. No sabes dónde quieres estar en 10 o 15 años
  2. Lo sabes muy bien

Y ahora viene mi definición de personal branding, marca personal, posicionamiento personal o branding personal:

  • Si tu escenario es el 1, el branding personal es el proceso estratégico que te guiará a elegir un destino a largo plazo y de dará las herramientas para llegar al mismo.
  • Si tu escenario es el 2, el branding personal es la hoja de ruta, el marco estratégico que ye ayudará a llegar a tu destino marcando metas intermedias, utilizando tus valores y tu autenticidad como tu diferencial.
  • Tanto en el 1 como en el 2, considero un proceso personal como el “arte” de invertir en uno mismo (no confundir con visión egocentrista del mundo).
Fotografía: Majopez, 500px.com

Fotografía: Majopez, 500px.com

¿Qué primera conclusión sacamos sobre el personal branding?

Se trata de un proceso estratégico, no táctico, ni tendencial ni modal. El hecho de que se acuñara el término “personal branding” hace unos 30 años (en EEUU, claro) no significa que en cierta manera existieran métodos similares aplicados al desarrollo personal.

La creatividad, el uso y abuso del lado derecho del cerebro, es un elemento esencial para llevar a cabo la gestión de una marca personal. La gran suerte es que no hay dos personas iguales, y eso implica que cada uno de nosotros es DIFERENTE. El saber acentuar esa diferencia y dotarla de un mensaje relevante será fundamental.

¿Cuál es el método, cuál es el proceso de gestión de una marca personal?

Según el autor podéis encontrar métodos con algunas diferencias, pero insistiré en algo elemental: proceso estratégico. No existe la marca personal online, eso es una payasada. La gestión de nuestra marca es algo global y tiene su versión en el mundo real, el mundo de los átomos y también tiene versión en el mundo virtual, el mundo de los bits.

Pienso que el método ICEBERG de la marca personal de Soymimarca quizás sea el formato más simple de gestión integral de marca.

¿Por qué ICEBERG?

Porque lo que vemos de cada persona sólo es una pequeña parte de su marca. Pero detrás hay mucho más.

En la zona más sumergida de cada persona se halla el AUTOCONOCIMIENTO, la parte más introspectiva pero necesaria para entender cómo somos y de qué somos capaces. En esa etapa tratamos de conocernos un poco mejor, de saber qué marca hemos dejado en el corazón de los demás, de averiguar nuestra fama (todos tenemos fama). Es una etapa que nos hace conocer mejor nuestras capacidades, a menudo olvidadas, y también nuestras habilidades.

Aun en la zona sumergida, pero ya más cerca de la superficie, toda persona necesita una ESTRATEGIA, una hoja de ruta. Comienza fijando unos objetivos en forma de visión: ¿Cuál habrá sido mi mayor contribución a este mundo? No es una pregunta fácil, pero nos obliga a redactar nuestra visión, nuestra misión, a saber con qué principios o valores trabajaremos, a confeccionar nuestro mensaje, a saber cuáles son nuestros públicos objetivos y a fijar un posicionamiento personal notorio, relevante, diferencial y creíble.

Finalmente, cuando ya sabemos dónde queremos llegar, sabemos con qué mensaje y a qué personas dirigirnos, ya podemos aflorar a la superficie, trabajar nuestra VISIBILIDAD, la parte emergente del iceberg. En esta fase de trabajo estudiaremos cuáles son los medios adecuados para que nuestro mensaje llegue a quien tiene que llegar. Consideraremos los medios clásicos, como aparecer en un programa de TV o radio, escribir regularmente en prensa o revistas, escribir un libro, las técnicas de networking que explica este libro, las tarjetas de visita… Consideraremos también los “nuevos medios”, o medios online como el blog, las redes sociales personales, las profesionales. Trabajaremos nuestro relato utilizando las técnicas de storytelling. Trataremos de saber como controlar nuestra reputación online y, finalmente, nos trazaremos un social media plan medible para saber si estamos llegando correctamente a nuestro destino.

¿Existe el personal branding en la empresa?

Existe, aunque muchos empresarios aun son reacios a que sus profesionales tengan identidad propia y visibilidad pública. Piensan que de esta manera les perderán; y es justo lo contrario. Les perderán si los mantienen encerrados.

Muchas empresas se están dando cuenta de las posibilidades del personal branding corporativo. Una de las herramientas que existe para potenciarlo son los programas de Embajadores de Marca, un proceso –llevado a cabo por especialistas- en que se detecta qué personas son embajadoras de la empresa o de sus marcas, y se actúa sobre estas personas para que comuniquen lo mejor posible los valores de la empresa y al mismo tiempo ganen en visibilidad personal.

¿El personal branding es solo para deportistas y famosos?

Mal iríamos. Afortunadamente, la consultoría de Personal Branding ha “democratizado” un proceso que hace algunos años era exclusivo para muy pocos. Ahora con una inversión pequeña cualquier persona tenga la capacidad de aprender a gestionar su marca, ya sea mediante consultoría personal o mediante cursos especializados. Incluso se han puesto en marcha recientemente posgrados universitarios.

De hecho, el personal branding está siendo utilizado por médicos, ingenieros, arquitectos, personas en desempleo temporal, estudiantes,  emprendedores de todo cuño, periodistas, empresarios de todos los sectores…

Un fenómeno que se está dando en muchas empresas estadounidenses es que los departamentos de RRHH están siendo reforzados o sustituidos por departamentos de gestión de Personal Branding. Parece que este movimiento no tardará en reproducirse en el resto de países.

En conclusión

El destino final de todo proceso de branding personal siempre será ser lo que queremos ser y estar donde queremos estar. El plazo lo pone cada uno.

Cómo evitar que tu marca personal entre en vía muerta

 

Los objetivos, las metas, los sueños y los proyectos son elementos definidores de la marca personal que tienen una proyección a largo plazo, nos identifican y nos distinguen  de los demás. Para ser reconocidos y memorables es necesario ser consistentes con lo que decimos, hacemos y comunicamos. Las personas estamos en continuo movimiento, la vida es movimiento y cambio y la marca personal no es en absoluto ajena a esta circunstancia. Y este proceso de constante mutación y adaptación a los entornos cambiantes afecta a la totalidad de la marca incluidos sus elementos identificadores.

 

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En cada persona hay elementos definitorios y definitivos y no se trata de un juego de palabras. Hay unos elementos que nos definen y que se adaptan a cada momento de la vida y otros que forman la parte más fija de nuestra identidad. Unos, los definitorios, son producto de opciones y decisiones personales y los otros, los definitivos, pueden provenir bien sea de una elección vital o de circunstancias específicas. En el primer bloque se encuentran la visión, los proyectos y los sueños y en el segundo la misión, las opciones religiosas y los atributos adquiridos por nacimiento y pertenencia y ambos forman parte de nuestra identidad.

 

Cambiar los sueños, los objetivos y los proyectos suele causarnos desasosiego y sensación de infidelidad cuando no son más que la adaptación al cambio de nuestra misión .

 

Mantenernos aferrados por principio a los elementos no definitivos de nuestra identidad nos puede llevar al inmovilismo, la vida es adaptación al cambio e impedir esta adaptación o negar el cambio es dirigir la marca personal, la identidad hacia una vía muerta.

 

Todos tenemos derecho al cambio, a reformular nuestros sueños y a posponer proyectos importantes. Reconocer este derecho es tomar consciencia de que estamos vivos y de que somos movimiento.

 

La necesidad de cambio sale de la razón y del corazón. Nuestra intuición y nuestras emociones son el primer indicativo de que nuestra vida tiene que tomar un nuevo derrotero y nuestra razón nos ayuda a encontrar la manera de hacerlo. Una marca personal  que se niega a escuchar los mensajes del corazón corre el riesgo de anquilosarse.

 

La vida es camino y aprendizaje. Cada paso que damos nos aporta nuevos elementos de conocimiento y nuevas experiencias. Cada situación de cambio implica cerrar un libro para abrir otro y por este motivo el cambio es aprendizaje y vida.

Pensar en el cambio y ponerlo práctica no es abandonar, no es una manifestación de inconsistencia es un signo de crecimiento y de fortalecimiento de nuestra marca personal.  Permitirse el cambio es optar por la vida.