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Una marca es temporal, una marca personal es para siempre, por @guillemrecolons

¿Una marca personal es para siempre?

Suelo afirmar que sí, que una marca personal es para siempre. A no ser que entres en un programa de protección de testigos, claro. Eso es lo que nos diferencia de marcas comerciales.

Ya sé que pensarás que muchas marcas han superado a 8 generaciones, y si no, piensa en una marca de refresco de cola. De acuerdo. Pero en España, por ejemplo, la vida media de las empresas es de 9 años, lo que indica que las marcas no irán mucho más allá.

Los cimientos de la marca personal son más sólidos que los de la marca corporativa

Los cimientos de la marca personal son los valores, y éstos son raíces que vamos adquiriendo por goteo con los años. No cambian de un día a otro, ya que provienen de emociones, vivencias, educación, conexiones, costumbres…

En una marca corporativa los valores pueden variar con un cambio de propietario, CEO, una adquisición o fusión de marcas o una crisis de reputación.

Pero no nos engañemos, nuestra marca personal también es dinámica y rica

Cuando lees que una marca personal es para siempre no significa que no evolucione. Al contrario. Conozco a muchos que han estudiado medicina para acabar ejerciendo de periodistas (Gran Wyoming, por ejemplo). Y no sigo, pero seguro que te vienen en mente cambios radicales de trayectoria de alguna persona cercana.

En los últimos 15 años, yo mismo he pasado de manager publicitario a especialista en comunicación low cost y poco después a especialista en personal branding ¿foco? más de lo que crees. Siempre ha sido la comunicación, la creatividad y la necesidad de persuasión. Los cambios son algo razonable, incluso necesario.

Si el entorno es cambiante e inestable, nuestra marca experimentará pequeñas mutaciones

Hoy se habla del entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo (en inglés, V.U.C.A.). Se habla de economía líquida, y hasta de sociedad líquida. Hemos pasado del YO, S.L. que predijo Tom Peters en 1997 al Knowmad (una evolución) que avanzó John Moravec en su libro Knowmad Society (Education Futures, 2013).

La sociedad digital nos ha convertido en prosumers potenciales, una mezcla de consumidores y productores de contenidos. Nuestra oportunidad de abrir una ventana al mundo para proyectar nuestra propuesta de valor es única. Como también son los peligros de una mala gestión de la reputación online o de una marca personal desprovista de valor hacia los demás.

Se busca perfil estratégico

A pesar de la necesidad de adaptarnos constantemente, no podemos ir por la vida sin una guía, una estrategia. Andar como pollos sin cabeza no es solución. La gestión de marca personal (personal branding) requiere cierta planificación. Somos pequeñas empresas, y como tales debemos saber a dónde ir, cómo, con quién y con que propuesta de valor y qué objetivos.

Si nuestra marca personal es para siempre, dejarla a la deriva no es opción. Os deseo la mejor Navidad.

 

PD: Y no olvidéis que desde este lunes 25 de diciembre, Navidad, tenemos un regalo en este blog. El ebook de Soymimarca con lo mejor de este 2017 y prólogo de -atención- la gran Laura Chica. Yo no me lo perdería 😉

Photo by Lance Grandahl on Unsplash

Storytelling: Tu madre ¿entiende tu actividad profesional?, por @guillemrecolons

Suelo comentar en mis formaciones que no hay nada más difícil que explicar nuestra propuesta de valor a nuestra madre, a nuestra hija teenager, y no digamos a un abuelo.

El storytelling o técnica del relato podría ser una buena fórmula. Las personas que no conocen nuestro ámbito profesional tienen dificultades para ver exactamente qué hacemos y cómo ayudamos. Contar una historia es lo que puede conectar y explicar mejor. De acuerdo, pero ¿por dónde empezamos?

Parte 1. Hay un “marrón” que alguien tiene que detectar y resolver

Es es origen de la trama. Aquí creas algo de tensión. Logras la atención de tu madre o hija teenager. Explica el problema (el marrón) de forma sencilla: “Los niños cada vez son más obesos, no juegan en la calle como hacía yo” o “curar un cáncer avanzado es todavía muy difícil”.

Parte 2. Explica con mayor detalle el por qué del problema

Sin tecnicismos, trata de identificar al culpable de la situación (el villano) y de ampliar las causas y los efectos del marrón que se ha creado: “A los niños les gustan las frutas y verduras, pero no las toman porque sus héroes prefieren hamburguesas, galletas, bollos. La televisión e internet no ayudan, al contrario” o “las administraciones quieren ahorrar costes y cortan la financiación de los programas de prevención, y al final el coste es mayor y las consecuencias fatales”.

Parte 3. Explica tu viaje del héroe y lo que encuentra en el camino (customer journey map)

Ya has identificado el problema y el culpable. Ahora toca iniciar el recorrido para poner una solución. Un recorrido no exento de obstáculos, en que definirás a los que te van a ayudar a acabar con el problema, los medios que vas a emplear, los que no podrás utilizar. Los nuevos enemigos que surgirán: “Hemos de convencer a las familias para que incluyan 5 piezas diarias de fruta o verdura, y para ello deberemos convencer a las administraciones para que inviertan en campañas TV en plena crisis” o “necesitamos un informe concluyente para que los políticos entiendan que crecerá de forma insostenible nuestra mortalidad y seremos la vergüenza de Europa”.

Parte 4. Prepara un final europeo (infeliz) y uno americano (feliz) para tu historia

Tu madre o tu hija necesitarán entender cuáles son las consecuencias negativas y positivas de tu trabajo. Ahí está tu principal mérito, tu propuesta de valor, tu forma única de resolver el problema… o no. El enemigo es poderoso (burocracia, crisis, cambios de políticos, tecnología…) y no siempre el resultado de tu trabajo es positivo: “La administración cree que en este momento la obesidad infantil no es una prioridad, el programa no tendrá fondos” o “Han entendido las consecuencias para la sanidad pública del aumento de la obesidad y están dispuestos a asignar un pequeño presupuesto, y nos piden que negociemos con las comunidades autónomas la parte restante”.

Enriquece con metáforas

Busca metáforas que ayuden a tu madre a entender el objetivo, tipo “obesidad infantil cero” o “la prevención salva vidas y ahorra costes a todos”. Muestra también imágenes que ayuden a entender. Facilita mucho la comprensión una infografía, unas fotografías que comparen niños de los años 70 jugando en la calle en grupo y otros en solitario jugando con una tablet en casa. Utiliza recursos como la comparación “¿recuerdas lo que le pasó a la hija de Javier, el vecino?”.

 

Si tu madre lo entiende, has hecho un gran trabajo. Si logras la atención de tu hija teenager hasta el final, te has ganado el cielo. Feliz relato.

Photo by Roberto Nickson on Unsplash

¿Tienen cabida atributos emocionales en la propuesta de valor? por @guillemrecolons

En una formación que di hace pocos días a una empresa sobre marca personal emergió una cuestión interesante ¿La propuesta de valor debe ser estrictamente racional? o dicho de otra forma ¿caben los atributos emocionales en la propuesta de valor?

Propuesta de Valor

Por recordar conceptos, la propuesta (única) de Valor es uno de los puntos clave en el desarrollo de un programa de personal branding. Determina aspectos tan importantes de nuestra marca como relevancia y diferencia. Responde a cualquiera de las cuatro preguntas siguientes (o a una combinación de ellas):

  • ¿Qué problema resuelvo?
  • ¿Qué oportunidad detecto?
  • ¿Qué necesidad satisfago?
  • ¿Qué beneficios aporto?

Para trabajar a fondo el concepto, recomiendo la lectura del libro Diseñando la propuesta de valor. Cómo crear los productos y servicios que tus clientes están esperando. Autores: Alexander Osterwalder, Yves Pigneur, Alan Smith, Gregory Bernarda, Ed. Deusto.

Atributos racionales

Es habitual trabajar la propuesta de valor en formato racional. Un ejemplo sería: Su otro director comercial: encuentro nuevos clientes a través de canales digitales. En este caso la propuesta se basa en un hecho cuantificable: la posibilidad de complementar una cartera de clientes explorando un nuevo medio. De hecho, esta es la propuesta que sugerí a un cliente hace años. Su experiencia en dirección comercial era amplia y además se había formado en marketing digital y social media.

Atributos emocionales

Algunas veces la propuesta de valor debe apoyarse en un atributo emocional. Pero requiere gran relevancia. Me explico: un abogado, por ejemplo, podría desarrollar una propuesta como esta: Abogado especialista en Administraciones Públicas. Nunca me rindo. Lo cierto es que abogados especializados en la administración pública hay muchos. El diferencial aquí tiene que ver con el ADN personal del “nunca me rindo”.

Entre dos abogados especializados, elegiremos al “nunca me rindo” ya que nos transmite una forma de ver las cosas orientada al resultado, sin importar si es a corto o largo plazo, es una actitud ante la vida. Y es más relevante de lo que parece, además de diferencial.

Marta, una de las asistentes a la formación, es auditora. La fama que precede a los auditores es de personas aburridas, serias, tocapelotas y distantes. En este caso, ella ha completado su propuesta de valor con algo que rompe con esa idea prefijada: Auditando con una sonrisa. ¿Quién dice que eso no es una excelente propuesta de valor relevante y diferencial?

Las competencias ya no son suficientes

El quién eres y el qué sabes hacer están bien. Ahora, además, estamos muy interesados en el cómo lo haces, donde intervienen valores, comportamientos y habilidades relacionadas con inteligencia emocional (manejo del estrés, autopercepción, toma de decisiones, autoexpresión, empatía…).

En un plano más complejo, también nos interesa el por qué lo haces, el purpose, algo muy difícil de descubrir (recomiendo leer post de Xavi Roca “Y tú, ¿para qué has nacido?“) pero de gran importancia.

La propuesta de valor perfecta

La propuesta perfecta de valor debería ser única (diferencial), sólida (relevante) e idealmente debería combinar aspectos racionales (performance) con emocionales (identidad, empatía, pertenencia…). Nadie ha dicho que sea fácil, pero tiene que ser real. Se trata de marca personal, no de la marca de un personaje.

Espero haberte provocado una reflexión. ¡Que pases un gran día!

 

Photo by Lesly Juarez on Unsplash

Plan de comunicación personal: ¿Por dónde empiezo?

El plan de comunicación personal o plan de visibilidad es la última de las etapas del Iceberg de la Marca Personal, la que conseguirá sacarnos del anonimato o potenciar la impresión y difusión de nuestra marca. Podríamos decir que estamos ante la construcción del tejado de la casa, lo que significa que antes habremos consolidado los cimientos (autoconocimiento) y trabajado en la estructura central (estrategia personal). Si no es así, no sigas leyendo, ya que lanzarte a comunicar sin saber qué decir ir es como un pollo sin cabeza¹.

 

Plan de comunicación personal, esquema general

el plan de comunicacion personal / guillem recolons / soymimarca

Infographics by Guillem Recolons / Shutterstock

Arrancando el plan de comunicación personal: Objetivo

Date cuenta que he escrito “objetivo” y no “objetivos”. En personal branding el objetivo es uno: conseguir ser reconocido como… Por el momento no necesitamos recurrir a los objetivos SMART, propios del área de comunicación online.

De manera que a modo de ejercicio, te propongo que rellenes las líneas de puntos:

Convertirme en un referente en …………………………………………………….. en la zona ………………………. y con la especialidad ……………………………. y basando mi propuesta de valor en ……………………………………………………………………

Definiendo al público objetivo (target)

¿Recuerdas cuando trabajábamos el modelo de negocio? Ahí, en la columna derecha, definíamos a nuestros clientes. Es lo que Osterwalder, creador del Business Model Canvas, llama “segmentos de clientes”. En otras palabras, a quién ayudas con tu propuesta de valor.

Aquí se trata de definir a quién nos dirigimos, qué segmentos son prioritarios. Se trata de detallar a los que ya son clientes y a los que nos gustaría que lo fueran (potenciales). A modo de ejercicio, escribe 10 empresas que te gustaría que fueran tus clientes. Eso te ayudará a crear un plan para llegar a cada uno de ellos.

En clientes potenciales, es clave que una vez identificados, los prospectemos. Para ello podemos utilizar directorios en papel, revistas sectoriales, directorios online, Linkedin, Twitter…

Prescriptores, socios clave, influencers…

¿Recuerdas cuando trabajábamos el modelo de negocio? Ahí, en la columna izquierda, ahí definíamos a nuestros socios clave, las personas que nos pueden ayudar a llegar a nuestros clientes, nos conocen. Pueden dar fe de que somos buenos en lo nuestro, pueden recomendarnos, abrir puertas. Todos sabemos que es más fácil llegar a un nuevo cliente a través de alguien que a “puerta fría”.

Vale la pena destacar que el mejor prescriptor es un cliente satisfecho, así que yo empezaría por aquí, sin duda. La pregunta es muy sencilla:

En base a la experiencia que tuvimos trabajando juntos, ¿conoces a alguna empresa en la que creas que puedo aportar valor?

Mensaje y contenidos, por eso te recordarán

Este capítulo ya debería estar preparado si has trabajado en la estrategia personal, la segunda fase de trabajo del Iceberg. El mensaje viene determinado por la propuesta de valor y por la definición del territorio de marca.

Propuesta de Valor

Para encontrar tu propuesta de valor te puedes hacer estás preguntas:

¿Cómo añado valor a mis clientes / accionistas / jefes / pacientes….?
¿Qué problema soluciono?
¿Qué necesidad puedo satisfacer?
¿Qué salen ganando si me contratan?
¿Qué ofrezco yo adicional, diferente?

¿Un ejemplo? “Puedo organizar un evento que aumentará el tráfico de clientes y tus ventas”

Territorio de marca

Por su lado, el territorio de marca personal es un espacio competitivo donde conceptualmente nuestra marca personal tiene una serie de oportunidades. Definimos qué lugar queremos ocupar en el mercado, cómo queremos competir, y con qué queremos que se nos asocie. Por ejemplo, ¿qué espacio ocupa para tí BMW? ¿Tecnología, diseño o experiencia? Y ahora pregúntate ¿Qué espacio ocupo yo?

Para definir el territorio de marca te aconsejo la lectura de este post de Iván Díaz (Branzai), en el que también se apoya en los 12 arquetipos de Jung para definir un territorio de marca personal.

Construcción del mensaje

Llegados aquí, podemos crear una estructura básica. Luego el trabajo es adaptarla a distintos medios. Una fórmula puede ser

Mensaje = Nombre + Cargo + Empresa + Propuesta de Valor + Territorio de Marca

Hola, me llamo ………………………….. soy ……………………… en la empresa …………………………….puedo conseguir que su negocio / marca alcance ……………………………………………………………….. y baso mi método de trabajo en …………………………………..

Contenidos

Ahora se trata de crear un listado de los 5 temas principales de los que tenemos autoridad. Por ejemplo, si eres interiorista puedes hablar de análisis previos, de espacios, de iluminación, de muebles, de experiencia, de colores…

Y lo más importante, se trata de crear un calendario y planificar esos contenidos en el tiempo y en los medios. Hablaremos de contenidos con más detalle en un monográfico. El tema lo merece. Recordemos que cada vez más nos recordarán por lo que creamos y compartimos.

Medios

De nuevo ¿Recuerdas cuando trabajábamos el modelo de negocio? Sí, cuando definíamos los canales nos referíamos a eso, a los medios. Los que ya utilizamos (si tienen éxito) y lo que no pero deberíamos. Por regla general aquí todo el mundo piensa en internet y las redes sociales, pero hay vida fuera de internet, y recordemos que muchos tratos se cierran con un apretón de manos real.

No se puede recomendar los mismos medios para todo el mundo. A un cantante de rock, por ejemplo, Linkedin puede no aportarle gran cosa a priori. Por eso, para saber qué medios elegir dependes de tres factores:

  1. Qué medios llegan a tus clientes (afinidad). Es el punto clave. Si decides basar toda tu acción de comunicación en Instagram y tus clientes son abogados senior, fracasarás con seguridad.
  2. Presupuesto disponible. Quítate de la cabeza que los medios como blogs y redes sociales son gratuitos. Escribir este post me ha llevado tres horas, y time is money. Si dispones de presupuesto puedes utilizar medios clásicos offline (escribir un libro, aparecer en anuncios de radio, prensa, TV, exterior…), agencias de RRPP para aparecer en medios (formato redaccional). O medios online: banners, redes sociales, web, blog, campañas social media…
  3. Dominio del medio. Sería absurdo tratar de gestionar un blog sin competencias para ello. Así que o descartas, o delegas o te formas. Y lo mismo con redes sociales: No se te ocurra entrar en Twitter sin haber leído algún libro, que los hay. Y vigila si quieres hacer vídeos “busto parlante” o a hablar en público sin haber pasado por un especialista como Alicia Ro, Terry Mclean, Carles Lombarte o Elena Tecchiati.

Como este aspecto da para mucho lo abarcaremos en dos monográficos, uno sobre medios offline y otro sobre medios online.

Un punto importante en comunicación online es definir objetivos S.M.A.R.T., recuerda, Specific (Específico), Measurable (Medible), Achievable (Alcanzable), Result-oriented (Orientado a resultados) y Time-limited (Fecha límite de ejecución).

 

Espero haberte animado a crear tu propio plan. Es un artículo muy breve, pero tienes lo básico para empezar. Para adentrarte en el tema puedes leer el libro de Andrés Pérez Ortega Te van a oir o el de Neus Arqués Tu plan de visibilidad +40.  Y por supuesto, si necesitas mentor, cuenta con nosotros.

¹Expresión by Eva Collado

²Imagen: Pixabay

 

Creando alegrías y aliviando frustraciones, por @jordicollell

“Como cuando voy de pesca no pienso en lo que me gusta a mí, sino en lo que prefieren los peces, no cebo el anzuelo con fresas y crema”

Dale Carnegie en el libro “Como ganar amigos e influir sobre las personas” 1936

Todo empieza y acaba en una propuesta de valor 

Si definimos la propuesta de valor como el eje central de nuestro proyecto es natural que le prestemos un poco más de atención. Y esto es lo que hacemos habitualmente con nuestros clientes y lo que vamos a hacer ahora.

Sin una propuesta de valor clara un proyecto está clínicamente muerto porque nadie le va a prestar la menor atención.

Tu público siempre va delante, tú no eres lo importante

Es lo primero que tiene que quedar claro. A menos que tú seas tu propio cliente vale más que te olvides de ti, te pongas a pensar en los demás y en lo que necesitan. Si construyes tu proyecto pensando en ti acabarás muy satisfecho pero solo y pobre como una rata.

Qué significa la expresión propuesta de valor

Es extremadamente fácil de explicar: la propuesta de valor es aquello que es útil para los demás, que les soluciona un problema o les satisface una necesidad o les alivia de un mal trago o…y pon aquí lo que se te ocurra.

Lo que seguro que no interesa a tu público son tus problemas, tus frustraciones o tus necesidades a menos que sean compartidas.

Qué necesitan los clientes

  1. Tener alegrías, es decir conseguir aquello que necesitan o les aporta sentido.
  2. Aliviar frustraciones que son los malos resultados, los riesgos y los problemas que se presentan en su vida tanto laboral como personal
  3. Conectar las alegrías y las frustraciones con su vida o que les quede claro que lo que ofrecemos y solucionamos esté realmente conectado con ellos.
  4. Que la propuesta de valor se traduzca en una oferta clara por nuestra parte de productos o servicios.

Conoce a los clientes como a ti mismo

Saber lo que necesitan, lo que les falta, que es lo que les hace felices o sufrir.

Y sobre todo, qué puedes hacer tu para aliviar el dolor, aumentar la felicidad o satisfacer su necesidad.

Qué características tiene  las grandes propuestas de valor

Ostewalder, Pigneur, Bernada y Smith lo resumen en 10 características que  giran alrededor de lo que venimos diciendo:

  1. Se afianzan en grandes modelos de negocios
  2. Se centran en los trabajos, frustraciones y alegrías que más les importan a los clientes.
  3. Se centran en trabajos no solucionados, frustraciones no resueltas y alegrías no obtenidas
  4. Tiene como objetivo pocos trabajos, frustraciones y alegrías pero se centran en ellos extremadamente bien.
  5. Van más allá de los trabajos sociales y abordan los emocionales y sociales.
  6. Están en consonancia con el modo con que los clientes miden el éxito
  7. Se concentran en los trabajos, frustraciones y alegrías que tiene mucha gente o por los que pagarán mucho dinero.
  8. Se diferencian de la competencia en los trabajos, frustraciones y alegrías que les importan a los clientes.
  9. Superan a la competencia de manera significativa por lo menos en un ámbito.
  10. Son difíciles de copiar

¿Sobre qué se puede aportar valor?

En el libro Generación de Modelos de Negocio se presentan 11 elementos que pueden contribuir a la creación de valor para tu público:

  1. Novedad
  2. Mejora del rendimiento
  3. Personalización
  4. El trabajo, hecho: outsourcing
  5. Diseño
  6. Marca/estatus
  7. Precio
  8. Reducción de costes
  9. Reducción de riesgos
  10. Accesibilidad
  11. Comodidad/utilidad

Y, como siempre, te toca a ti…

¿Cómo enfocas tu propuesta de valor? ¿Qué alegrías aportas? ¿Qué frustraciones alivias? ¿Con qué productos o servicios lo haces?

Si te cuesta ponerlo en limpio, llámanos. Te ayudaremos.

Imagen: Aziz Acharki

Que tu proyecto camine desde el principio, por @jordicollell

Si crees que eres demasiado pequeño para marcar la diferencia es que nunca has dormido con un mosquito en la habitación. Proverbio africano

Lo primero es empezar con buen pie con tu proyecto

Ya tenemos una idea, un proyecto, un sueño que quieren tomar forma y hemos de dar los pasos necesarios para que esto sea posible. Lo más importante es ponerse a caminar sin demoras y sin complejos. De lo contrario puede ser que la oportunidad pase de largo.

Los proyectos son iniciativas que desde su nacimiento se mueven en condiciones de gran incertidumbre, por lo que hemos de dotarnos de las herramientas para hacerlos lo más sencillos y comprensibles que se pueda. Esto no nos garantiza el éxito, pero sí que nos pone en situación de empezar lo más rápido posible.

La herramienta

Nosotros recomendamos la elaboración de un modelo de negocio utilizando la herramienta del lienzo o business model canvas que permite plasmar en un espacio reducido toda la complejidad de un proyecto.

Se trata de plasmar en una hoja de papel, en un lienzo, nuestra idea como si ya fuera un negocio y para ello se utilizan nueve apartados: Propuesta de Valor que ofrecemos ,en que Actividades Clave se concreta y qué Alianzas debemos configurar. Clientes a los que nos dirigimos, Relaciones que queremos establecer con ellos y a través de que Canales queremos conseguirlos. Y para acabar abordamos los Flujos de Ingresos y la Estructura de Costes.

Si conseguimos transformar el proyecto en un modelo de negocio ya tenemos hecha una parte del recorrido.

Todo empieza y acaba en una propuesta de valor

Todo empieza con una propuesta de valor dirigida a un segmento de clientes con los que entramos en relación a través de un canal online u offline estableciendo unas relaciones determinadas. El inicio de un modelo de negocio y el primer objetivo es establecer de manera clara si lo que ofrecemos es realmente de valor para nuestro público, si es realmente lo que quieren y sobretodo cuanto están dispuestos a pagar. 

Validar el modelo con el público objetivo 

Antes de enzarzarnos en gastos quizás vale la pena preguntar a nuestros clientes si las hipótesis en que hemos basado nuestro modelo son consistentes. Fundamentalmente las que se refieren a la propuesta de valor, los productos y las relaciones. Preguntar es de sabios y ganaremos más de lo que creemos y hasta puede ser que nuestro modelo crezca, os lo digo por experiencia. Y, por cierto, se trata de un trabajo interactivo de co-creación que por algo estamos en la era 3.0.

Ir de menos a más

Siempre que sea posible hemos de empezar por la versión más simple de nuestra oferta de manera que sean los propios clientes los que pida más al darse cuenta que lo que hacemos les aporta valor. En lenguaje de las lean start up se llama producto mínimo viable.

¿Y qué pasa si falla?

En un entorno clásico normalmente abandonamos porque fruto de la planificación previa ya hemos invertido tanto que el cambio se hace complicado, en cambio, en una mentalidad de lean start up cambiamos de rumbo, pivotamos, para tomar un nuevo enfoque.
En los proyectos como en la vida la posibilidad de pivotar nos hace flexibles, adaptables y capaces de evolucionar para tener éxito y no desaparecer.

Y, una vez más, te toca a ti

Ahora saca tu proyecto del armario, de tu cabeza o de la hoja de papel y conviértelo en un negocio. Ya verás como nunca te arrepentirás.

Foto: Boris Smokrovic / Unsplash

Las herramientas no solucionan el problema, por @guillemrecolons

Últimamente parece que sí no se habla de herramientas para resolver esto o aquello no somos nadie. Veamos, si un fontanero no sabe cómo resolver un problema, por muchas herramientas que lleve consigo no lo va a lograr. 

La estrategia por delante de las herramientas

A veces presento planes en que la estrategia representa una parte fundamental, la gran guía. Y curiosamente algunos clientes no están dispuestos a pagar por ella. Prefieren pagar por la aplicación en planes de acción, es decir por el uso de herramientas. 

Cualquiera puede usar una herramienta, no todo el mundo puede definir una estrategia

Lo que nos da valor no es el uso de herramientas, ya que para ello podemos formarnos, leer manuales, ver tutoriales en YouTube (adivino tu sonrisa). Lo que nos da valor, lo que refuerza nuestra marca personal es el pensamiento estratégico. Y para eso no bastan los tutoriales de YouTube. 

¿Cúanto vale tu forma de pensar?

A menudo utilizo el símil del buen fontanero que al ver que una caldera de calefacción a gas no funciona, sencillamente ajusta una tuerca. El cliente, estupefacto, se pregunta por qué debe pagar tanto dinero por haber usado una llave inglesa en un acto de 30″. El fontanero tiene la respuesta: usted no me paga por utilizar una llave inglesa en pocos segundos. Me paga por saber cuál era la tuerca que se debía ajustar para resolver su problema. 

Nos pagan por pensar, por resolver problemas y por plantear oportunidades. 

No ajustamos tuercas, resolvemos problemas

Una de las dificultades de muchas profesiones es que a menudo se quedan con la explicación del método y obvian la solución del problema. 

Me pasa a mi, como personal brander. A veces dedico más tiempo a explicar en las herramientas que emplearé para resolver un problema (algo imitable) que en la idea diferencial que resolverá el problema y en las consecuencias (beneficios futuros) de esa estrategia. 

Una vez más, la propuesta de valor

No olvidemos la propuesta de valor, aquello que justificará que nos paguen más que a otras personas (o que, sencillamente, nos elijan), y que tiene mucho que ver con la creatividad, la planificación, el pensamiento estratégico. Nuestro método (herramientas) nos puede ayudar a diferenciarnos, pero es vulnerable e imitable. Nuestra forma de pensar es única.

Te deseo una semana inspiradora.

Imagen: Felix Rusell-Shaw. Unsplash

Cómo potenciar tu marca personal en Linkedin, por @guillemrecolons

Nuestra marca personal en Linkedin puede responder a un patrón estandarizado. O también podemos aprovechar esta plataforma para mostrar de forma clara nuestra propuesta de valor, y también el cómo somos, no sólo quién somos y qué hacemos.

Como dice el consultor José Manuel Casado, “o me distingo o me extingo“, y ese principio vale también para Linkedin. Tener un perfil repleto de palabras “gastadas” y de cargos, galones y petulancias nos lleva al postureo y a la indiferenciación. No hace mucho publiqué una lista de las palabras más utilizadas en esta red, quizás eso nos ayude a buscar alternativas.

¿De qué manera podemos potenciar nuestra marca personal en Linkedin?

El título profesional

No le damos suficiente importancia al título profesional, el que nos define a primera vista y está justo debajo de nuestro nombre.

Los errores comunes aquí son:

  • El síndrome “tarjeta de visita”: redactar nuestro titular profesional en base a nuestro cargo y empresa. Si pones “director de ventas en xxxx” está muy bien, pero ¿no crees que esa información ya aparece más abajo en el apartado “experiencia”?. Con eso explicas tu posición, pero no tu propuesta de valor. Además, directores de ventas hay a patadas.
  • El que se dedica a “en búsqueda activa de empleo”: ¡menuda propuesta de valor! Verás, si busco a alguien que pueda potenciar nuevos canales de venta para una empresa no te voy a encontrar, así que mejor deja eso para el extracto.
  • El que únicamente habla de su grado o licenciatura: “Lic. en periodismo”. Pero bueno, ¿cómo te vas a distinguir de otros 50.000 que también lo son? Está bien la brevedad, pero siempre que sea relevante. El Sr. Richard Branson se puede permitir un parco “Founder at Virgin Group”, tú no.

El titular profesional puede ser un resumen de nuestra propuesta de valor. Ejemplos:

  • Sarah HarmonChief Motivator @ LinkedIn Iberia, transforming the way companies Hire, Market, Sell & Grow. Aquí Sarah utiliza uno de sus roles (ver business model canvas), el de motivadora, en vez de utilizar su cargo (actividad) de CEO. Acto seguido, Harmond añade su propuesta de valor: transformar la forma en que las empresas contratan, comunican, venden y crecen.
  • Joan Clout-Kruse: Writing Made Easy. Lo bueno, si breve… Escueta, directa, clara y diáfana. Así se muestra la sra. Clout-Kruse con una propuesta de valor brillante. Facilitar la escritura.
  • Andrés Ortega. Creating the Future of Work through innovation in Talent Management and Human Resources. La propuesta de valor no sólo está, sino que se proyecta en una semilla para el mañana. Me parece brillante. Creando el futuro del trabajo a través de la innovación en la gestión del talento y recursos humanos.

El extracto

El extracto o resumen es un lugar cada vez más visitado por personas que quieren saber algo más de nosotros que nuestro historial profesional o nuestra formación. Supone una auténtica oportunidad de explicar cómo somos y de desarrollar nuestra propuesta de valor y lo que la avala.

Si somos capaces de desarrollar un elevator pitch, ésta es una ocasión de oro para plasmarlo en formato menos agresivo pero igual de efectivo. Suelo recomendar tres secciones en un extracto:

Área de relevancia. ¿Qué ofrezco?

Espacio para la descripción de la propuesta de valor, un texto que debe dejar claro qué saldrá ganando aquella empresa o persona que nos contrate para su proyecto

Área de seguridad. ¿Qué me avala?

Espacio para describir en síntesis la experiencia, los logros y formación que permiten desarrollar las competencias del apartado “qué ofrezco”

Área de elección. ¿Dónde está la diferencia?

Espacio importante que justifica la elección hacia nuestra propuesta. Puede ser un recurso (idiomas, premios), una afición que sintonice con los valores de la empresa, el dominio de herramientas tecnológicas o del entorno internet, el conocimiento exhaustivo del mercado (investigación…), y sobre todo, las competencias “soft” , las relacionadas con la comunicación y la empatía.

Algún ejemplo de extracto

  • Guillermo Matía, coach sistémico: Aquí lo puedes encontrar. Lo tiene todo y en la forma descrita.
  • Carmen Rodrigo de Larrucea, abogado / médico. Aquí tienes su extracto.
  • Joan Clotet, gestor de innovación en el talento: Aquí tienes su extracto.

Otras áreas para potenciar tu marca personal en Linkedin

Una marca personal es lo que dicen los demás de ti, así que el área de “skills” es una plataforma perfecta para dejar que los demás validen tus habilidades principales.

Aquí el consejo es ser generoso, podemos llegar hasta 65 skills, y la clave es que los coloques (se puede hacer) en el orden que mejor responda a tu propuesta de valor actual.

Recordemos que únicamente pueden validarnos nuestros contactos directos, y también que posiblemente lo harán por la calidad de lo que compartimos, no por nuestra cara bonita, así que ya sabes: crea valor en Linkedin y tu valor de marca se potenciará.

Feliz semana!

Imagen: Flickr CC

 

Todos tenemos algo que aportar, por @enriquefbrull

Hay mucha gente, demasiada, que piensa que cualquier influencer o famoso es mejor que él; y lo ven inalcanzable. Si cualquiera de esas personas está pasando por un mal momento esto le hace entrar en un círculo vicioso. ¿Cuál es ese círculo? El de ver tan alta la meta y verse ellos tan insignificantes que les impide avanzar; o si lo hacen se rinden al poco tiempo.

Hay mucha gente en la cima de cualquier sector. Puede que me digas que han tenido suerte, y no te negaré que haya podido ser así en algún caso. Pero hay una cosa que la mayoría comparte: el trabajo y la pasión para estar donde están. El que algo le apasione lo suficiente para que inviertan parte de su vida (sí, más que horas, es su vida) en lo que les gusta. Y que han esquivado cada piedra en su propio camino. ¿O piensas que la mayoría de esa gente no ha tenido que tragarse piedras para estar ahí? Es obvio que la mayoría no lo dirá. Se tiende a endiosar a la gente que llega a la cima y claro, ¿desde cuándo se tiene la creencia de que los dioses tienen puntos débiles?

A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de conocer a varios, podríamos decir, influencers de su sector. Y he de decir, que en la mayoría de los casos, las expectativas que me había marcado eran fruto de una nube que les rodeaba. Otras personas, los medios o mi cerebro me habían jugado una mala pasada, y la marca personal que había dejado esa persona en mí, antes de conocerla, no era tan inalcanzable como se pudiera pensar; ni tan buena. Y esto tiene una clara explicación: todos somos personas, todos somos vulnerables y, obviamente, alcanzables.

Tampoco puedo negar que la mayoría tiene presente la humildad con la que partió el primer día de su camino; lo que las hace personas cercanas y accesibles. Aunque también debemos entender que estarán hasta el moño de que cualquiera vaya detrás de ellos a hacerse la fotito o pedirle un autógrafo y, debido a esto, pueden ponerte mala cara. A ti también te pasaría, recuerda: también eres una persona.

¿Eres una persona? Entonces tienes algo que aportar

¿No lo ves, verdad? Es lógico. Lo difícil no es saber que tienes algo que aportar, sino saber el qué aportar; esa debe ser tu principal misión, pero sin frustrarte. Simplemente empieza mirando a tu alrededor que hacen otros, la rueda ya está inventada y, créeme, todos la usan de forma similar.

El mundo necesita caras nuevas, y aunque seas más guapo o más feo, más alta o más baja: no pasa nada; de hecho te ayuda a diferenciarte. Es la cara o estatura que te ha tocado, tienes que darle uso e intentarlo, debes aceptarte. Muchos no llegarán, por circunstancias que son imposibles de predecir, pero si no empiezas el camino nadie vendrá a buscarte. ¿O acaso piensas que va a venir algún hada madrina a concederte los correspondientes deseos? Tu eres tu propia hada madrina.

Internet nos ha dado la oportunidad de llegar a más gente, de transmitir nuestro “mensaje” y de llegar a todos. Sin censuras, sin necesidad de que algún medio nos apruebe si interesa que se nos escuche o no. ¿Qué época ha permitido eso? Piénsalo.

La propuesta de valor de cada persona

Siempre he pensado que toda persona tiene algo que aportar; por pequeña que sea. Y de hecho, esa ha sido mi propuesta de valor para el proyecto de Gestiona Tu Marca; apostar por gente que lleva poco tiempo o necesita más visibilidad. Esa gente que necesita un impulso para abrirse su blog o está cansada de ver que no avanza. Y son igual de validas que cualquier influencer; o incluso más. Aportan algo que muchos influencers han perdido: pasión, ilusión y frescura. ¿Hay más riesgo de que puedan equivocarse? Por supuesto, igual que cualquier persona que está empezando su camino. Pero hay que  tenderle la mano al mundo, no apartársela.

Conocemos nuestro presente, pero en muchas ocasiones no tenemos en cuenta nuestro futuro. El mundo avanza sin parar y se renueva cada día. La muerte alcanza a muchas personas todos los días; igual que algún día te alcanzará a ti. Ese lugar que ocupas ahora lo ocupará otra persona tarde o temprano; así ha sido siempre y así será. De nosotros depende facilitar las cosas y educar bien a los que vienen o de resistirnos sabiendo que nuestro final es inevitable; eso es lo único que podemos predecir. El día a día y la meta que queramos alcanzar depende de nosotros y de nuestro esfuerzo.

Así que busca tu propuesta de valor, ponte en acción y dile a todos quién eres. Si tienes la paciencia, el tesón y la constancia suficiente el mundo te acabará poniendo en el lugar que te corresponde. Si él nunca deja de girar, y cada uno de nosotros somos algo insignificante comparado con el universo, ¿cómo vamos a permitirnos quedarnos con los brazos cruzados?

Si padeces yoísmo, no te preocupes: hay antídotos, por @guillemrecolons

Creo que no será necesario definir yoísmo. Uno de los capítulos del cómic de Daniel H. Pink Las aventuras de Johnnie Bunko” lleva por título “It’s not about you” (no se trata de ti). El capítulo hace referencia a que las personas que realmente tienen éxito mejoran sus vidas a base de mejorar las de los demás.

En un artículo reciente, William Arruda, uno de mis autores predilectos en personal branding, hace referencia a que “Personal Branding Is Not About You” y va más allá afirmando que la gestión de marca personal no trata de nuestra promoción personal sino de añadir valor a los demás. Gran coincidencia con Dan Pink.

Por supuesto, eso no significa que en nuestra gestión de marca no tenga cabida el marketing personal, solo faltaría, se trata de una herramienta fundamental. Me parece oportuno recomendar este artículo de Andrés Pérez Ortega para perder el miedo a promocionarnos.

La confusión de branding personal con auto-promoción

Salvo honrosas excepciones el 90% de los profesionales confunde el personal branding con la auto-promoción al más puro estilo de Donald Trump y su enfermizo “yo, yo, yo” (puro yoísmo). Y aquí se produce una decepción, un choque. Muchos piensan que esto de la marca personal es parecido a lanzar un nuevo refresco, pero incluso un nuevo refresco requiere de una fuerte propuesta de valor y un sólido territorio de marca para convertirse en un éxito.

El antídoto

La fórmula mágica para curar el yoísmo y empezar a ofrecer elementos de valor a los demás se llama estrategia personal, y consiste en entender qué necesitan los demás que no están obteniendo de una manera adecuada y cómo podemos proporcionar ese servicio o producto de forma única, relevante, notoria.

Valores y discurso emocional

Seamos francos, casi nadie bebe Coca Cola por su buen sabor y casi nadie se endeuda en plazos imposibles por comprar un Audi o BMW pensando que que es un automóvil mejor que nos demás. El territorio de las marcas es pura emoción, y lo mismo vale para la marca personal. Es genial que seas ingeniero, o médico, pero a menos que añadas una historia personal que te haga mejor profesional y persona serás como los demás ingenieros o demás médicos.

Me pongo pesado con la propuesta de valor, pero si se trata de marcas y no de productos debemos sobrepasar el aspecto funcional para trabajar una promesa que vaya más allá.

Por cierto, si aun no te has apuntado al congreso Personal Branding Lab Day te recuerdo que está al caer, aquí tienes el formulario de inscripción.

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