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8 tips sobre introspección y marca personal, por @FranSegarraB

El proceso de introspección es fundamental para tu marca personal. Aquí tienes unos tips que te pueden ayudar a conocer la parte más importante de un proceso de personal branding: la parte introspectiva.

1 – Revisa tus logros.

A veces olvidamos que hemos conseguido cosas, recuerda aquello que has conseguido y revisa cómo lo has conseguido.

2 – Revisa tus errores.

Estamos en una sociedad en la que nos está prohibido fallar. Pero fallar es bueno. Recuerda tus errores y apunta los aprendizajes que has extraído de ellos.

3 – Detecta tus valores.

Los valores son aquello en lo que se fundamentan nuestras creencias más profundas. Detecta los valores que rigen tu comportamiento para conocerte con más profundidad.

4 – Sueña.

Deja volar tu imaginación y define quién quieres ser. ¿Cuál es tu visión? ¿Por qué quieres ser recordado?

5 – Visualiza lo que te apasiona.

Encuentra aquello que te apasiona, pero no lo pienses solamente, escríbelo. Déjalo en un lugar bien visible, que lo veas todos los días y que recuerdes porque estás trabajando.

6 – Otorga a tu pasión una forma real.

Si tu sueño es ser futbolista, pero tu edad ronda los 30, puede que resulte un fracaso intentar ser un jugador de primera división. Pero si te apasiona el mundo del futbol, mira de qué manera, dentro de tus opciones reales, puedes participar en él… ¿Abrir un blog de futbol? ¿Empezar tu carrera como entrenador? ¿Participar en alguna revista especializada? ¿Crear una marca personal de referencia en este sector? Seguro que encuentras alguna modalidad de tu sueño que sea alcanzable.

7 – Marca Personal es un proyecto a largo plazo.

No es una receta mágica, es un trabajo a largo plazo para gestionar tu carrera con esta perspectiva. Empezar por conocerte más en profundidad te dará la llave para una correcta gestión de tu proyecto de vida.

8 – Ordena tus ideas.

Para darles un sentido. Crea a partir de ellas un proceso continuo que haga que estas se vuelvan proyectos con objetivos reales, alcanzables y medibles. En definitiva de lo que se trata es de ordenar esas ideas y proyectos que tienes en mente para trazar un camino que los lleve a la realidad.

 

Llevando a cabo un proceso de marca personal, vas a trabajar en ti mismo y vas a descubrir cosas de ti que desconocías (introspección). Tanto en el ámbito personal (capacidades en ti que no sabías, formarte en aspectos, ver que eres capaz de hacer cosas que nunca te habías atrevido a hacer…) como en el profesional (descubrir nuevas oportunidades de negocio) así como conocer a gente que te enriquecerá i impulsará a alcanzar tus objetivos.

Imagen: Unsplash: Gerome Viavant

Personal Branding Real

Ayer España estrenó nuevo rey con Felipe VI de Borbón. Pero precisamente la palabra “nuevo” es el centro de atención de toda la mirada política. Hace pocos días, tras el anuncio de abdicación de Juan Carlos I, Arancha Ruiz publicaba en su blog “Historias de Cracks” un excelente DAFO con el debilitamiento de la marca Juan Carlos I entre 2010 y 2014.

Aun no podemos tener una visión de cómo será el reinado de Felipe VI, y eso es porque no existe un modelo branding personal conocido por el público. ¿Debería haberlo?

El discurso del rey

Ayer lo cierto es que Felipe VI no marcó perfil propio en su discurso con respecto a Juan Carlos I, utilizó las mismas expresiones, visiones y eufemismos. Ese es un mal principio, aunque cabe que pueda modificarse. Todo político que no quiera ser un commodity necesita marcar perfil propio, dejar fluir su auténtica marca. Es comprensible que en un discurso de la magnitud mundial del de ayer Felipe VI no quisiera meterse demasiado en la cocina, pero a muchos analistas sus palabras les parecieron vagas y deja vu. Acabo de ojear el Times y veo que la proclamación del rey no aparece en portada, mala señal.

La única palabra que sonó a novedad fue “transparencia”, un valor que no se menciona, se demuestra.

Necesidades nuevas

Si Arancha Ruiz hizo un DAFO sobre Juan Carlos I, ahora necesitamos conocer el modelo de branding personal de Felipe VI, concretamente:

  • soymimarca.comSu DAFO
  • Su modelo de “negocio”, en este caso su modelo de reinado, con especial incidencia en sus propuestas de valor y sus alianzas clave
  • Su visión, su sueño (no sobre España) personal, y su misión
  • Sus valores, tanto los que se le suponen a un político (liderazgo, honestidad, coherencia) como los que abandera desde niño el nuevo rey
  • Su estrategia política. Cómo combatirá la irrupción de una izquierda más pura, no contaminada por la historia ni la transición, un movimiento inconformista y republicano. Cómo afrontará el que algunos pueblos de España quieran decidir un futuro fuera de España. Cómo lo hará para evitar la contaminación inevitable de dos mandatos nefastos para España: el de ZP y el de Rajoy, que han minado la credibilidad internacional del país a causa de una corrupción descontrolada (que también afecta a la familia real), de una nefasta gestión de la crisis y de una inexistente gestión de un paro descontrolado que lidera los países de la OCDE.
  • Su definición de públicos objetivos. A quién tiene que convencer, a quién le tiene que dedicar su tiempo.
  • Su mensaje, que no puede estar libre de carga política. Lo quiera o no, Felipe VI no puede ser rey de todos los españoles, porque muchos no comprenden el anacronismo de la monarquía en pleno siglo XXI.
  • Su plan de comunicación, tanto tradicional como en el mundo de los bits.
  • Su plan de valoración del éxito o del fracaso, algo que hasta ahora no conocemos si se ha puesto en marcha y que diría si el modelo de Personal Branding Real funciona.

Felipe VI es una marca

Le guste o no, Felipe VI es una marca, con un campo de significados muy variado y complejo, y con la capacidad de dejar una huella permanente en la historia. De él depende hacerlo, y lo primero que yo haría si fuera él sería marcar perfil propio a través de un libro que explique un modelo, una forma de hacer, unas metas. España tiene un rey nuevo, pero con un discurso viejo, gastado y que aporta poco valor. Un branding personal real se impone, sin valor no hay rey.

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Y tú ¿en quién confías?, por @jordicollell

Confiar es tener la certeza de que alguien actuará de acuerdo a unas expectativas previamente definidas mediante un compromiso o la adhesión a una convención social.  Confianza y marca van cogidas de la mano.

Hoy no hablaremos de la confianza que debe generar nuestra marca personal hacia nuestro público objetivo porque ya lo hemos tratado repetidas veces y no es momento para aburrir a nadie con cosas sabidas pero si intentaré aportar algo de luz sobre la que nosotros depositamos en los demás.

Siempre acabamos confiando en personas. En la vida, ya sea con promesas de amor o de negocio, en algún momento aparece alguien que nos activa los resortes de la confianza. Por esto es normal que nos preguntemos en quién  debemos confiar.

Acertar o no con las personas en las que confiamos nos puede afectar anímicamente, nos puede doler en el bolsillo y en cualquier caso seguro que afectará a nuestra marca personal ya que la huella que dejaremos en los demás estará condicionada por el resultado de nuestra apuesta. La brevedad de las alianzas y las rupturas dañan nuestra imagen y pueden poner en cuestión nuestra capacidad de trabajar en equipo, las ineficiencias y la falta de entendimiento práctico merman la capacidad  de negocio y crean  un efecto opuesto al deseado. Total que se puede crear un lío fenomenal.

David DeSteno, profesor de psicología en la Northwestern University y autor del libro The truth about trust, expone en el número de marzo de la Harvard Business Review cuatro puntos a tener en cuenta siempre que se quiera confiar en alguien en el mundo de los negocios y que seguidamente reinterpreto.

1)   Cuidado con la reputación. Lamentablemente las personas no siempre actúan de la misma forma ya que lo hacen según las circunstancias a las que están sometidas.  La consistencia es pues algo circunstancial y dependiendo de si se actúa con una visión estratégica o cortoplacista el nivel de confianza variará. Por lo tanto el pedir referencias puede no funcionar.

2)   El poder corrompe.  Algunas investigaciones demuestran que a medida que crece el status y el poder decrece la honestidad y la fiabilidad.  En nuestro país tenemos una enorme experiencia colectiva sobre este punto, lamentablemente.

3)   Los  individuos que inspiran confianza pueden esconder incompetencia. Ser buena gente no implica saber hacer las cosas bien y si nos ponemos a recordar seguro que encontramos muchos ejemplos. Si lo que buscamos es competencia pidamos referencias porque en este caso si que funcionan ya que el desempeño es algo  que se manifiesta de manera regular.

4)   En caso de duda confiemos en nuestra intuición.  Al final nuestro estómago es un buen indicador  y mucho más fiable que los signos provenientes del lenguaje no verbal. Por fin he encontrado a alguien que ha demostrado que tocarse la cara, las manos, cruzar los brazos y otras chorradas no demuestran que alguien esté mintiendo y sea por ello motivo de desconfianza.

Y tu, ¿en quién confías?

Comunica con coherencia

 

Suele decirse que la coherencia sólo se da cuando lo que uno piensa, lo que dice y lo que hace coinciden. Si pensamiento, palabra y acción no están alineadas, no puede existir coherencia. Mucho menos comunicarse.

Sin embargo, en cuestiones de marca personal, a veces se tiende más a poner el foco en la comunicación –lo que se dice– y despreocuparse de los valores y creencias –lo que se piensa–, o de la forma en que se actúa.

 

comunica con coherenciaSe puede tener una marca personal fuerte y ser incoherente

Desde luego, es posible utilizar una imagen de incoherencia como forma de provocación. Creo que todos podemos pensar en diferentes personajes públicos que utilizan esa imagen como una forma de diferenciación.

No digo que no pueda resultar muy rentable, sobre todo a corto plazo, pero no me parece la estrategia más recomendable si apostamos por un cierto recorrido. Por no hablar lo éticamente dudosa que puede resultar la apuesta.

Por eso me parece mucho más recomendable invertir en un trabajo serio y profundo de autoconocimiento, y comunicar lo que hacemos de forma coherente con nuestros principios.

Es posible que sea más lento, pero también será mucho más ético y eficaz a largo plazo.

 

El riesgo de mostrarse incoherente

Parece bastante frecuente, con respecto al personal branding, que haya más interés en lo que debería ser la parte final del proceso: la visibilidad. La forma en que se comunica la marca personal y las herramientas que se emplean para ello.

Puede que seas una persona con una capacidad excepcional para la comunicación, que te expreses como los ángeles, que escribas como un maestro o que domines las redes sociales a la perfección, usándolas de maravilla para promocionarte. Sin embargo, si no tienes claras tus convicciones, tus valores, es más que probable que tus acciones no concuerden con lo que transmites.

Si tus valores y tus acciones no coinciden con lo que comunicas puede que tu estrategia de comunicación juegue en tu contra.

 

La importancia de conocerse

Como tantas veces se ha dicho –y el método iceberg de Soy mi marca incide en ello–, la visibilidad no es más que la punta del iceberg de un trabajo mucho más profundo y complejo: conocerse bien a uno mismo.

Querer dejar huella sin un buen trabajo previo de autoconocimiento entraña el riesgo de comunicar sin eficacia.

Desde luego, puedes jugar a ser incoherente, incluso mala persona –por usar una expresión amable– , pero debes hacerlo teniendo claro por qué lo haces y qué quieres conseguir con ello. Y, sobre todo, si esa estrategia coincide con tus valores, aunque vuelvo a decir que no lo recomiendo.

Si hay algo peor que mostrarse incoherente es hacerlo sin ser consciente de ello.

 

Profundiza

No nos engañemos: si tantas veces se le da prioridad al trabajo de comunicación que al de autoconocimiento es porque parece más sencillo.

Conocerse exige valentía, tiempo, compromiso, constancia… Factores que no abundan en estos tiempos que Zygmunt Bauman define como líquidos, más propensos a la inmediatez.

Si estamos de acuerdo en que la clave de la diferenciación reside en la excelencia, se coincidirá en que no hay mejor camino hacia la excelencia que un trabajo honesto y profundo con uno mismo: enfrentarnos a nuestros temores y debilidades, y trabajar constantemente para superarnos.

 

Comunica, pero hazlo con coherencia

Si quieres gestionar adecuadamente tu marca personal, esfuérzate en primer lugar por conocerte: cómo minimizar tus debilidades y cómo potenciar tus fortalezas; ten clara tu escala de valores y tu sistema de creencias, piensa qué aportas al mundo, qué es lo que haces de forma tan especial que consigues que tenga tu sello propio y los demás lo perciben como tal.

Entonces, cuéntaselo al mundo. Mientras tanto ten cuidado con lo que comunicas: no vaya ser que no estés comunicando nada más que incoherencias.

Entérate, yo no tengo Marca y tu tampoco

 

Decir esto en un blog de branding merece un apaleamiento, estoy de acuerdo. Por favor sigue leyendo a ver si consigo explicar lo quiero transmitir.

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Pues que la Marca Personal no es una posesión del individuo. En mi opinión nadie es dueño de su marca por mucho que se empeñe en que esto sea así. No es así en Marca Personal ni en Marca Corporativa. Como mucho deberíamos atrevernos a decir que somos el “Guardián o  el Cuidador” de una Marca.

¿Porqué afirmo esta locura?

Porque en esencia, la Marca es la huella que dejas en los demás y por lo tanto esa huella queda incrustada en los demás; con lo cual pierdes la posesión de la Marca. Son cada una de las personas o empresas con las que interactúas las que se llevan la Marca  a casa y la reflexionan, la comparan, la miden, la aman, la odian y hacen lo que les da la gana con ella sin que tú puedas hacer nada o muy poquita cosa.

“Quizá empezamos a estar un poquito de acuerdo con el título ¿no?”

¿Por qué creo que esto es así?

En gran medida, la Marca la moldeamos nosotros para conseguir un posicionamiento concreto. Intentamos estar en un lugar de privilegio en la mente del consumidor o cliente. Es decir, después de tener un buen producto a un buen precio y tenerlo en el mercado al alcance de tus clientes, debemos promocionarlo para que sea la opción preferente; esto lo solemos trabajar a partir del concepto de posicionamiento. Y fíjate, el posicionamiento tampoco está en tu mano. Puedes trabajar para que los otros te posicionen cada día un poquito mejor y te ubiquen en un lugar cada día más concreto con respecto a tus competidores pero la palabra final la tienen los clientes o consumidores. No la tienes tú!

Yo creo que BMW no dice -Soy como Audi pero más sobrio-, ni al revés. O Fairy no dice -Soy como Mistol pero duro más-.No obstante todos hacemos esta comparación en el momento de comprar. Estos mensajes siempre son implícitos y somos nosotros los que decimos que un Renault es un pelín mejor que un Citroën o al revés. Cada consumidor tiene su propia percepción y en función de lo bien elaborados que sean los mensajes de branding, los productos y las promociones; el consumidor tendrá más claro donde se ubica cada Marca.

Por otro lado debemos tener en cuenta que el posicionamiento se consigue trabajando las variables que importan a los posibles consumidores y no con las variables que a ti te importan.

Por ejemplo:

Si yo quiero posicionar mi Marca Personal como consultor puedo decir: Soy como Seth Godin pero un poquito peor. O podría decir: Soy como Seth Godin pero más atractivo.

Probablemente a nadie le importa lo atractivo que yo sea y eso no mejorará mi posicionamiento por guapo que sea.

La reflexión final a la que quería llegar simplemente hace referencia a al hecho de que para desarrollar una Marca Personal potente y relevante no deberías mirarte demasiado el ombligo. Una vez sepas quién eres y quien quieres ser y que esperan los demás de ti; ponte manos a la obra y ayuda a todo aquel que se cruce en tu camino a que te vea como te mereces. Evita la dispersión, concentra tus mensajes, se coherente con tus hechos y con tus actos. En definitiva, cuida de la Marca que vas a dejar en los demás, seguramente les gustará llevarse a casa una buena Marca con la que empatizar e incluso llegar a “Amar”.

Tu solo no puedes

Si  lo que pretendemos es que los demás nos conozcan , reconozcan nuestras aptitudes y nuestra propuesta de valor y nos recuerden para escogernos cuando nos necesiten, si lo que queremos es dejar huella en el corazón de los demás estamos bien enfocados en la gestión de nuestra marca personal.

Ahora bien una marca personal potente si no se asienta sobre bases sólidas es un gigante con pies de barro o un castillo de naipes que la menor corriente de aire lo hace volar a pedazos.

La base de la marca personal somos nosotros mismos encarnados en nuestra identidad y hoy vamos a comentar algunos aspectos que son interesantes tener en cuenta para ser consistentes y poder tener los pies bien asentados.

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Para dejar huella es importante tener nuestra retaguardia bien cubierta. Generalmente tenemos la creencia de que debemos enfocarnos directamente en la estructuración de proyectos, en la estrategia y en la visibilidad pero muy a menudo nos olvidamos que detrás de todo ello estamos nosotros con nuestras esperanzas y nuestras contradicciones, con nuestra salud y nuestras enfermedades, con nuestras necesidades y la falta de recursos para satisfacerlas, con nuestra capacidad de amar y el desamor que acecha. Si cuando trabajamos nuestra marca no tenemos en cuenta esta parte más personal podemos estar construyendo auténticos castillos en el aire porque por más sueños y proyectos que tengamos y por más  que invirtamos en tiempo y en recursos para buscar la mejor manera para explicarlos y darlos a conocer si fallamos en nuestro interior todo se puede ir al garete. Reconocer que somos frágiles y que podemos fortalecernos con nuestros propios recursos y con ayuda es el primer paso para consolidar nuestra marca personal.

Nuestros círculos más íntimos son el puntal básico de nuestra identidad  y por correlación de nuestra marca. Nos proporcionan comprensión, amor, afecto, apoyo y nos defienden y dan cobijo cuando las cosas van mal, cuando los chuzos caen de punta. Poder mantener unas relaciones estables, sinceras y duraderas es necesario si no imprescindible para  ir con  seguridad en la vida. Si pensamos que nosotros somos autosuficientes estamos cayendo en un acto de soberbia descomunal.

La manera de  comunicarnos con las personas que tenemos más cerca es muy importante y hemos de ser lo suficientemente lúcidos para poder analizarla de manera constante para que no decaiga y nos aísle, sean la pareja, los amigos del alma o los familiares imprescindibles.

La reciprocidad en las relaciones en general es un principio no escrito que se debe cumplir y cuando se recibe algo se tiene que devolver en la misma proporción. En la comunicación personal pasa algo similar y si pedimos transparencia hay que darla.  En las relaciones personales es mejor moverse en la parte pública  de la ventana de Johari y evitar en la medida de lo posible la parte secreta, aquella que sólo nosotros conocemos y que mantenemos como el más preciado tesoro, porque compartiendo libremente la información ganaremos en calidad, sintonía y complicidad y tendremos a la recíproca el mismo trato. En nuestra vida más íntima como en la más pública la información que no se comparte se echa a perder y es algo que no podemos permitirnos porque nuestra marca personal se gestiona desde la base.

 

 

¿Cuál es tu ventaja competitiva?, por @xaviroca1

En la actualidad existe un alto nivel competitivo en la mayoría de sectores. Las empresas compiten con empresas de todo el mundo en un mercado cada vez más globalizado. La mayoría de los mercados se encuentran en plena madurez, con sus ventas estancadas (o en decrecimiento), lo que a la práctica significa que aquellas empresas que quieran crecer deben hacerlo a costa de sus competidoras, es decir, para crecer deben ganarles cuota de mercado (lo que nunca resulta tarea fácil).

En el mercado laboral la situación es muy parecida. Con un alto nivel de paro en la mayoría de profesiones, con una creciente movilidad geográfica por parte de los profesionales y con un exceso de personas competentes en la mayoría de sectores de actividad, la situación es realmente compleja. Competir en este entorno tan feroz, requiere no sólo de buenas competencias profesionales sino también de una correcta estrategia.

Ventaja competitiva

Uno de los elementos más importantes de la planificación estratégica de la marca personal es el concepto de ventaja competitiva. Por ventaja competitiva se entiende cuando alguna empresa o profesional tiene alguna característica diferencial sobre sus competidores que le permite conseguir unos rendimientos superiores de forma sostenible en el tiempo. Uno de los aspectos básicos del concepto de ventaja competitiva es el de diferenciación. En un entorno tan competitivo como el actual, resulta fundamental diferenciarse, hacer cosas de forma diferente ya sea a nivel de producto, de servicio, de estrategia de comercialización… Es más importante ser diferente incluso que ser el mejor o el primero.

Además, la ventaja competitiva debe ser única, exclusiva y a ser posible que no sea fácilmente copiable o imitable por tus competidores. También, ha de ser posible de mantenerla a medio y largo plazo. Pese a que todo cambia a una velocidad de vértigo, debe intentarse que la ventaja competitiva te ofrezca elementos diferenciales durante un cierto tiempo. También debe ser claramente superior a la competencia. Para destacar en mercados competitivos, tu ventaja competitiva debe ser sensiblemente superior a tus competidores y también aplicable a diferentes situaciones de mercado.

Hablando con muchas personas (universitarios que se lanzan por primera vez al mercado laboral, alumnos de talleres de personal branding, o profesionales a los que asesoro…), la inmensa mayoría desconocen el concepto de ventaja competitiva. Y no pasa nada porque no conozcan el significado de este concepto. El problema – a mi entender – proviene de que nunca se han planteado cómo van a competir en un mercado tan competitivo y en una situación tan adversa como la actual. Cuándo les pregunto por qué alguien debería contratarles a ellos en lugar de a otros profesionales competidores, la gran mayoría se quedan en blanco.

Suicidio profesional

¿Cómo alguien les va a dar una oportunidad si ni ellos mismo saben qué aportan de diferente, qué pueden hacer mejor que sus competidores? Quizá hace años, cuando la situación económica y competitiva era francamente diferente, las personas podían no preocuparse de definir su ventaja competitiva. En la actualidad, me parece un suicidio profesional.

¿Y tú, ya has pensado cuál será tu ventaja competitiva?

 

EL efecto de tu marca personal

 

Es muy posible que una de las definiciones más acertadas de lo que significa la marca personal sea “es el aroma que dejamos en los demás”. Al fin y al cabo las marcas no las posiciona quien las crea, sino el público que las convive tal y como las percibe.

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Se antoja pues de gran relevancia conocer ese EFECTO del que nos habla Sonia González en su libro del mismo nombre.

Debemos descubrir pues ese EFECTO que causamos en los demás para potenciarlo –si es que se asemeja a lo que pretendemos transmitir como personas, o corregirlo –si se encuentra lejos de nuestras intenciones.

Pero intenciones no son realidades. Si no hay correspondencia entre lo que soy y lo que los demás perciben que soy, hay crisis de identidad.

Puedes mejorar muchas facetas  de tu marca: aptitudes, conocimientos, cualidades, valores…. pero esta es la final y decisiva clave como marca. Podemos causar muchos tipos de efecto como marcas personales:

–       Confianza, lealtad.

–       Motivador.

–       Inspirador, guía.

–       Emprendedor.

–       Solidario, comprometido.

–       Etc

No estaría de más que fuéramos capaces de articular una serie de herramientas que nos ayudaran a descubrir ese efecto. Muchas de ellas ya forman parte de la lista de dinámicas de grupo y de rol play en campos como la comunicación personal, la asertividad e incluso en auditorías de recursos humanos, por ejemplo:

–       Hablar en ausencia.

–       Mi argumento de vida.

–       Autobiografía.

–       Mi rol, mi desempeño.

–       Feedback 360º.

–       Mi filosofía.

–       La rueda de la vida.

–       Etc

Sea cual sea su nombre, origen y aplicación, debemos escuchar a los demás y escucharnos a nosotros mismos. Debemos ser curiosos con nosotros, críticos y exigentes.

Y sobre averiguar si generamos algún efecto en los demás… y qué efecto producimos. Es, en cierto modo, el principio y el final para todo lo demás.

Storytelling en clave personal

 

Recientemente mi colega Guillem Recolons y yo hemos impartido 8 talleres sobre storytelling para la Diputació y la Càmbra de Comerç de Barcelona dirigidos básicamente al sector turístico.

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Guillem Recolons y Olga Villacampa en uno de los talleres de Storytelling

Ha sido una experiencia única ya que para muchos el concepto de relato como poderosa herramienta de comunicación era desconocido. El sentido práctico de los talleres, cuya parte final era casi de consultoría personal ha sido uno de los elementos de mejor valoración.

Lo que quizás ha sido una de las mayores aportaciones de valor, además de la necesidad de comunicar emocionalmente, es la estructura de los mensajes a partir del modelo centrífugo. Me explico.

En consultoría de marca personal, Soymimarca utiliza un esquema propio para llegar a desarrollar el mensaje que sigue el siguiente camino:

  • Por qué hago lo que hago (La visión)
  • Cómo lo hago (La misión)
  • Qué hago (La oferta profesional)

Este esquema sustituye y amplifica al clásico “me llamo Olga Villacampa y soy consultora de marketing”, y le da un sentido más emocional y vital a nuestra introducción profesional.

Un ejemplo que utilizamos a menudo en las presentaciones es el caso de alguien conocido, ya que eso simplifica la explicación: el caso de Steve Jobs.

  • El por qué de Jobs: Para hacer más cómoda y fácil la vida de las personas (Visión)
  • El cómo de Jobs: Simplificación de la tecnología. Menos botones, funcionamiento intuitivo basado en movimientos naturales (Misión)
  • El qué de Jobs: ordenadores, sistemas operativos, tablets, smartphones, iTunes… (oferta profesional)

Este sistema centrífugo (de dentro hacia fuera) permite conocer las motivaciones, los detonantes de una vida profesional forjada alrededor de un sueño, y eso otorga un valor a nuestra presentación que sobrepasa al clásico nombre + oferta o cargo.

Sabemos que la comunicación es clave, pero aún lo es más la diferenciación, no en vano la humanidad se mueve en más de 7.000  millones de almas. Y una forma interesante de diferenciarse es hablar de detonantes, de sueños y dejar la “titulitis” para el final.

Cómo evitar que tu marca personal entre en vía muerta

 

Los objetivos, las metas, los sueños y los proyectos son elementos definidores de la marca personal que tienen una proyección a largo plazo, nos identifican y nos distinguen  de los demás. Para ser reconocidos y memorables es necesario ser consistentes con lo que decimos, hacemos y comunicamos. Las personas estamos en continuo movimiento, la vida es movimiento y cambio y la marca personal no es en absoluto ajena a esta circunstancia. Y este proceso de constante mutación y adaptación a los entornos cambiantes afecta a la totalidad de la marca incluidos sus elementos identificadores.

 

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En cada persona hay elementos definitorios y definitivos y no se trata de un juego de palabras. Hay unos elementos que nos definen y que se adaptan a cada momento de la vida y otros que forman la parte más fija de nuestra identidad. Unos, los definitorios, son producto de opciones y decisiones personales y los otros, los definitivos, pueden provenir bien sea de una elección vital o de circunstancias específicas. En el primer bloque se encuentran la visión, los proyectos y los sueños y en el segundo la misión, las opciones religiosas y los atributos adquiridos por nacimiento y pertenencia y ambos forman parte de nuestra identidad.

 

Cambiar los sueños, los objetivos y los proyectos suele causarnos desasosiego y sensación de infidelidad cuando no son más que la adaptación al cambio de nuestra misión .

 

Mantenernos aferrados por principio a los elementos no definitivos de nuestra identidad nos puede llevar al inmovilismo, la vida es adaptación al cambio e impedir esta adaptación o negar el cambio es dirigir la marca personal, la identidad hacia una vía muerta.

 

Todos tenemos derecho al cambio, a reformular nuestros sueños y a posponer proyectos importantes. Reconocer este derecho es tomar consciencia de que estamos vivos y de que somos movimiento.

 

La necesidad de cambio sale de la razón y del corazón. Nuestra intuición y nuestras emociones son el primer indicativo de que nuestra vida tiene que tomar un nuevo derrotero y nuestra razón nos ayuda a encontrar la manera de hacerlo. Una marca personal  que se niega a escuchar los mensajes del corazón corre el riesgo de anquilosarse.

 

La vida es camino y aprendizaje. Cada paso que damos nos aporta nuevos elementos de conocimiento y nuevas experiencias. Cada situación de cambio implica cerrar un libro para abrir otro y por este motivo el cambio es aprendizaje y vida.

Pensar en el cambio y ponerlo práctica no es abandonar, no es una manifestación de inconsistencia es un signo de crecimiento y de fortalecimiento de nuestra marca personal.  Permitirse el cambio es optar por la vida.