¿Se puede conmemorar un fracaso?, por @guillemrecolons

301 años de branding

Hoy es un día especial en Cataluña. Se conmemora el aniversario de una derrota que se fraguó en Barcelona en 1714, hace exactamente 301 años.

Aunque es difícil, trataré de no entrar en el discurso político. Prefiero explicar las razones que han llevado a muchos catalanes a conservar una marca que se pudo haber extinguido hace tres siglos.

El bando vencedor, bajo el mando de Felipe V de Borbón, ordenó prohibir la lengua catalana, un dialecto del latín con cerca de 1.000 años de historia (1) e imponer el castellano, pero también ordenó imponer costumbres culturales de Castilla en detrimento de la cultura propia. Por supuesto, el día siguiente a la derrota, el monarca hizo uso de los rituales de los vencedores sobre los vencidos, que por su obviedad y crueldad ahorraré en estas líneas.

Esa no es la cuestión, la cuestión es ¿cómo ha sobrevivido la marca y cultura catalana cuando pueblos de mayores dimensiones vieron las suyas borradas en menos de 100 años?

Yo lo veo como una cuestión de fuerza de marca, de un branding muy poderoso que sobrepasa la fuerza de los años, las prohibiciones, los castigos, amenazas e imposiciones.

Pactismo

Sería absurdo negar que Cataluña ha tenido tiempos de buen encaje en España, con una convivencia pacífica y fructífera. Quizás porque el pueblo catalán es pactista y pragmático. No es un pueblo beligerante. La idea acuñada por el ahora discutido Jordi Pujol (2)  de peix al cove, traducible como “más vale pájaro en mano…” define bien la filosofía catalana del pacto.

Cultura colaborativa

Una cuestión inherente a la cultura catalana es el trabajo en equipo, y quizás eso explique bien danzas populares como la sardana, que se baila a manos enlazadas, o els castells, que implican una estrategia de equipo donde lo importante no es la fuerza sino la coordinación, la preparación, la cultura del esfuerzo y la motivación. El catalán está habituado a compartir, a dosificar esfuerzos, y quizás eso explique que se haya mantenido clandestina y tozudamente la cultura, la lengua y en definitiva la identidad de un pueblo que llegó a ser muy poderoso en el Mediterráneo.

En capítulo de curiosidades culturales, los catalanes celebran el día de los enamorados en Sant Jordi, el 23 de abril, donde no es costumbre regalar joyas sino libros, rosas y besos.

Pragmatismo

Destaco también el pragmatismo catalán, una parte del ADN que ha hecho que durante la historia se haya priorizado el confort económico sobre los signos de identidad, aunque sin olvidar las raíces. Un buen ejemplo de pragmatismo lo vemos en el genial Saza (EPD) cuando representaba su papel como industrial vendedor de porteros automáticos en “La Escopeta Nacional”; se relacionaba con lo mejor de la casta de la Villa y Corte pero era incapaz de hablar en público con su mujer en otro idioma que no fuera el catalán.

Convertir una derrota en una marca quizás no sea nuevo, y es propio de pueblos muy fieles a sus valores.

Paciencia

El catalán es paciente. Un dirigente político me explicaba hace unos meses que si los esfuerzos por crear una nación próspera los pudieran ver sus nietos ya se sentiría satisfecho. Resistir una dictadura de larga duración como la de Franco, en que el mero hecho de hablar catalán estaba penalizado, tiene su mérito.

Pero como pasa a menudo, la paciencia se agota, y ahora vemos que una parte importante del pueblo catalán piensa que ha llegado el momento de un cambio.

Cambio

Como si se tratara de un joven de 24 años, una parte de Cataluña se quiere emancipar, quiere probar suerte en solitario. Y no es por falta de cariño, es que quizás ha llegado el momento de hacerlo y lo ve como algo natural. El joven gana dinero y sabe que le toca vivir su propia vida. Hasta ahora, lo que ganaba lo daba a sus padres y éstos le devolvían una parte, pero el joven ya puede administrarse por sí mismo.

Via Lliure (vía libre)

Hoy miles de catalanes (3) -no todos- se reunirán por cuarto año consecutivo para reivindicar otra fórmula de encaje político con el mundo. También para conmemorar un fracaso. Quieren dejar de depender de su patria hermana, llevan años recibiendo menos  de lo que generan y creen que eso les empobrece y les sitúa en posiciones poco competitivas. Y de eso no tienen la culpa los españoles, la tiene un sistema político que parece no dar más de sí. Es difícil cuantificar cuántos son los catalanes que quisieran probar suerte en solitario, pero puedo asegurar que además de ser muchos no tienen ninguna intención de romper vínculos con los españoles del resto del mundo. Al contrario.

27S

También coincide hoy con el arranque de campaña electoral del 27 de septiembre, una elección en clave autonómica que puede tener una lectura plebiscitaria, ya que polariza dos grandes grupos, los partidarios de la independencia (Junts pel sí, CUP) con los de mantener las cosas como están o buscar otras fórmulas (Ciudadanos, Catalunya sí que es pot, PSC, PP, Unió).  A los del primer grupo les ampara la ilusión, el recuperar la marca en su plenitud y establecer un nuevo marco de relaciones con España y el resto del mundo. A los del grupo no independentista les ampara la idea de que las cosas no están tan mal y el miedo a perder ciertas prebendas (pensiones, sanidad…). A nadie le falta madurez ni convencimiento en sus posturas.

La campaña que hoy empieza es un duelo de marcas y valores que enfrenta posturas encontradas: la Catalunya dependiente versus la independiente, la de juntos sumamos versus la de nos toca volar solos, la que se conforma con una centralidad en Madrid con la que quiere recuperar los signos de identidad y autonomía de doce generaciones.

¿Y mañana?

Estoy convencido de que, pase lo que pase el 27S, seguiré viendo y adorando a mis amigos y colegas andaluces, vascos, madrileños, murcianos… Estoy convencido de que no habrá Apocalipsis, éxodos ni desastres mayores como algunos dibujan. Las relaciones que funcionan bien son entre personas que comparten valores y experiencias, no ideas políticas, y tengo la inmensa fortuna de contar con amigos de todos los colores; mi amistad no es polarizante.

Este es un aviso a líderes políticos y a directores de diarios y otros medios de ambos bandos: hagáis lo que hagáis, pase lo que pase, nos vamos a seguir entendiendo catalanes y madrileños, y murcianos y valencianos y extremeños y gallegos… esto no lo para nadie. Es la fuerza de la marca… personal.

  • (1) Concilio de Tous. Siglo IX
  • (2) Presidente de la Generalitat de Catalunya entre 1980 y 2003
  • (3) ANC y Omnium llevan organizando desde 2012 concentraciones masivas de reivindicación independentista coincidiendo con las “diadas” del 11 de septiembre
Guillem Recolons on InstagramGuillem Recolons on LinkedinGuillem Recolons on TwitterGuillem Recolons on Youtube
Guillem Recolons
Personal Branding Strategist
Consultor, formador y conferenciante sobre personal branding.
Socio fundador y Personal Brander en Soymimarca.
Convencido de que todo deja marca, ayudo a humanizar empresas y ayudo a profesionales a proyectar su marca para lograr sus objetivos.
Además de Soymimarca, soy socio en Integra Personal Branding México, consultor en AdQualis HR Consultants y formador en Ponte en Valor y en Brandergizers .
Profesor del Posgrado en Social Media de UPF, de ISDI, del EMBA de IESE y del Posgrado en Personal Branding (URL / Blanquerna). Publicitario colegiado, master en Mkt y estudiante de grado de Humanidades (UOC). Voluntario en TEDx Eixample.
Mi ADN está formado por experiencias en Tiempo/BBDO, J.W.T., Bassat Ogilvy, Saatchi & Saatchi, Altraforma y TVLowCost entre otras.
guillemrecolons.com
4 comentarios
  1. David Barreda
    David Barreda Dice:

    Tengo que decirte que me parece un artículo muy muy interesante, lo releeré (necesito releerlo).

    …me encanta eso que dices sobre “Las relaciones que funcionan bien son entre personas que comparten valores”.

    Un saludo,

    David

    Responder
  2. Roberto
    Roberto Dice:

    Lo cierto es que muchos catalanes estaban en el bando vencedor, de la misma manera que por ejemplo hubo extremeños y madrileños en el perdedor. Fue una guerra de sucesión. Claro que se puede celebrar una derrota, pero celebrar la diada como una derrota de Cataluña frente a Castilla es despreciar al resto de regiones que lucharon por su misma causa.

    Responder
    • Guillem Recolons
      Guillem Recolons Dice:

      Hola Roberto, la intención del post no es entrar en debate político sino explicar las razones de que una marca “prohibida” durante tanto tiempo haya resurgido de sus propias cenizas y mantenga sus constantes. Gracias por escribir!

      Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *