Alegría empieza por Ale, por @guillemrecolons

De mentee a mentora y de nuevo a mentee

Un antiguo jefe siempre me decía que tendríamos que contratar a personas que fueran capaces de quitarnos el puesto de trabajo. No sé si se tomaba en serio el consejo, yo sí.

Incluir en tu equipo a alguien que sabes que no va a progresar es firmar el acta de defunción del equipo de forma avanzada. A lo largo de mis años de carrera he ocupado puestos de responsabilidad que han aconsejado formar equipos potentes. Seré franco, no siempre lo he conseguido, quizás porque mi método de selección es más intuitivo que empírico: creo en la persona o no creo, con independencia del currículum o de referencias que puedan llegar de terceras partes. Este factor me ha llevado a cometer errores que, posiblemente, no cometería un experto en selección. Pero también me ha llevado a contratar personas excepcionales que, con una fórmula más rigurosa, quizás no hubiera tan siquiera entrevistado. No sé como llamar a eso, sexto sentido, áura, duende, no importa.

Incluir en tu equipo a alguien que sabes que no va a progresar es firmar el acta de defunción del equipo de forma avanzada

personal branding puente personas y empresasMe siento particularmente orgulloso de 5 fichajes estelares de profesionales de los que yo ahora sólo sería su asistente si volviéramos a coincidir. No pondré nombres, ellas y ellos saben de quién hablo, pero hoy quiero rendir mi pequeño homenaje a a una chica joven y aparentemente tímida que entró con apenas 20 años en mi vida profesional por pura casualidad hace ya nueve años.

Casualidad porque yo no buscaba a nadie, pero un amigo me la recomendó no por su experiencia –no había trabajado jamás- sino por su forma de ser e interactuar con su entorno. Era una apuesta ciega, de esas que piensas, “bueno, que venga, veremos qué podemos hacer”. Su entrada en la agencia en la que yo trabajaba entonces, TVLowCost, dejó marca: esperaba a una chica y llegó alguien que en ese momento me recordó, por su aspecto físico, a Pocahontas. Estaba acabando la carrera de publicidad y necesitaba hacer prácticas. Así empezó la cosa, la millenial inició su carrera ayudando a preparar presentaciones, aprendiendo WordPress y metiendo la nariz en unas incipientes redes sociales.

Dos años más tarde, la aventura de TVLowCost llegó a su fin –el concepto low cost no cuajó en un país como España de mentalidad intrínsecamente low cost- y arrancó el proyecto de Soymimarca. A los tres meses de arrancar Soymimarca la refiché, pero esta vez no como estudiante en prácticas sino como consultora “senior”. Ella había trabajado para un cliente con proyectos de coaching y personal branding y me había visto en directo gestionar a clientes en esta misma disciplina.

En seguida vi (vimos) que esta mujer tendría capacidad para hacer lo que hacía y superarnos a todos. Y así ha sido: Competencias de comunicación innatas, una mano izquierda que no le cabe en el brazo, inglés perfecto, pasión por todo lo nuevo, hedonista, fetiche de moda, rápida, eficiente, esponja de nuevos aprendizajes, persona de máxima confianza, capacidad de trabajo, loca por viajar y por conocer nuevas experiencias, sensible pero nada frágil, y dejo para el final que hablamos posiblemente de la risa más contagiosa y electrizante que he conocido en mi vida.

Alexia Herms Soymimarca

Su evolución y su salida de Soymimarca forman parte del guión de la vida

Aunque pueda parecer un momento agridulce, la evolución de Alèxia y su salida de Soymimarca forman parte del guión de la vida. Este pájaro hace años que sabe volar, y merece hacerlo en un lugar del que puedan enseñarle cosas nuevas, horizontes inexplorados. Estoy orgulloso, muy orgulloso, de haber contribuido en un 0,1% del ADN profesional de esta mujer, y mientras suelto una lágrima por una separación previsible y anunciada pienso que he perdido a una compañera pero he ganado a una amiga. A partir de ahora los encuentros serán más espaciados pero más informales, quizás con un gin tonic de por medio o una buena copa de vino blanco.

Alèxia (Ale) dejó de ser mentee hace tiempo y pasó a ser mentora, objetivo conseguido, pero ahora necesita seguir siendo pupila aventajada en el maravilloso mundo de la comunicación online. Te deseo lo que mereces, querida amiga, lo mejor del mundo en tu nueva etapa y que sigas siendo esa esponja que sólo absorbe las cosas buenas. Dejas mucha marca, muchos valores y experiencias, pero retengo una, y empieza como tú: Alegría.

La marca de Julio César, por @JaviSantamarta

Gaius Iulius Caesar, Julio César, o dicho de otro modo sin declinar ni pensar en su pronunciación correcta, César. O Julio, como le decían en Astérix, un referente visual ya clásico para recordar al que nunca fue rey ni mucho menos, emperador. Sin embargo, su nombre, ha sido sinónimo de lo que nunca fue. Ni aspiró siquiera. Y en muchos otros idiomas para colmo y de manera más que reconocida, aunque no hayamos caído en ello.

Pues cuando hemos oído hablar del Zar de todas las Rusias, difícilmente nuestra mente se iría a la orilla del cálido Tíber y sí a las del gélido río Moscova, como si estuviéramos en Doctor Zhivago. Empero, la realidad es que estaríamos hablando de ese mismo apellido hecho cima suprema en la heráldica histórica por encima de nobles, condes, duques y hasta reyes. Pero no de una palabra rusa. Estaríamos hablando de una derivación fonética de la palabra César, Czar, Tsar, o dicho en castellano, Zar.

Y cuando nos referimos al Káiser, nuestra mente nos trae la imagen de un puntiagudo casco portado por un mostachudo dirigente engalanado con hombreras y chorreras por doquier, como si de la película El Prisionero de Zenda se tratara. Y sin embargo, todo ello no es apelativo local al Guillermo de cualquier número, sino al Emperador del Romano Imperio Germánico, al Káiser, al Caesar, a César de nuevo.

Lo más gracioso de todo es que en aquellos nefastos idus de marzo, mataron al portador de tal nombre por pretender, y sólo presuntamente, ser rey. Que no diremos que no fue tal vez mucho más en su increíble biografía, y hasta llegó a ser considerado, “divino”. Pero ni imaginaba que su cognome iba a traspasar, ¡y de qué manera! los siglos de la Historia.

Historia que, para más recochineo republicano, no es que ponga por las nubes tal sobrenombre glorioso, pues como en los viejos pueblos (que al fin y a la postre todos somos de pueblo y hasta Roma no dejó de empezar siendo una alberca de pastores cuando en otros lugares contaban con siglos de civilización), muchos nombres no eran sino vulgares apodos. Motes. Lo normal para diferenciar a tanta prole.

Lo siento pero no puedo dejar de transcribir este chiste de un “meme” que circula desde hace tiempo por las Redes: “ –Soy Aragorn, hijo de Arathorn, heredero de Isildur, señor de los Dunedain, apodado Trancos –¿El de la Paqui? –Sí, el pequeño.” Pues eso. Que algo similar pasó con una de las familias romanas más prolífica, la Julia.

La Gens Iulia, que era una de las fetén en aquellos tiempos, una de las ramas resultó algo velluda, que es lo que realmente significa lo de césares en latín, ganándose así este cognómina. Hay quien incluso comenta que el apelativo no dejaba de tener su coña precisamente por lo contrario, porque la alopecia era más que visible entre los varones, cosa que sabemos a ciencia cierta del gran Julio por su tendencia a peinarse con toldillo como algún famoso senador de nuestros tiempos.

Sea como fuere, lo que fue remoquete o recochineo, se fue convirtiendo en apellido, y como ocurre con los mismos al ser pasado de padres a hijos, aunque sean adoptivos o del tito Julio, así pasó que lo cogió para sí un tal Octaviano, que con el tiempo, mira tú, devino en Imperator, caramba qué carrera la del sobrino, y ya se sabe que el éxito es contagioso, y los que a él le sucedieron fueron llevando tal apellido común que, claro, cuando apareció el primer cronista rosa de la época, uno llamado Suetonio, no se le ocurrió otra cosa que llamar a su opúsculo: “Historia de los doce Césares”, cuyo éxito editorial en la época (y lectura que hoy en día recomiendo, a más a más) hizo ya imparable el apelativo para designar al que ostentaba el poder y tal dignidad imperial.

Con el tiempo, incluso ha llegado a convertirse en adjetivo, y algo cesáreo es cualquiera cosa, según nos dice el DRAE, “perteneciente o relativo al imperio o a la majestad imperial”. Y empezó siendo un simple alias…

¡Eso es dejar marca!

Imagen: Google Creative Commons

Marca Mujer: Experiencias y estrategias que aportan seguridad, por @Maria_A_Sanchez

Ellas sacan mejores notas pero son más inseguras’. Es lo que reza el informe PISA, del que se han hecho eco los medios de comunicación.

En diversos eventos, con motivo de la conmemoración del día de la mujer, y desde diferentes ámbitos, me han pedido mi opinión al respecto. Deseo compartir desde aquí mi punto de vista, y las pautas que doy al respecto en cualquier consulta, clase o conferencia, desde mi profesión: asesora de imagen, desde hace casi 20 años, en Alicante, y profesora de ‘Imagen Estratégica para el diseño de la Marca Personal’ en diversas instituciones.

Carmen García Ribas, profesora de comunicación en ESCI (escuela de negocios de la Universidad Pompeu Fabra), directora del máster ‘Liderazgo Femenino’, en el que imparto esta asignatura, y autora del libro El síndrome de Maripili, nos dice que las mujeres necesitamos la mirada del hombre.

¿Es eso lo que les da inseguridad a las jóvenes estudiantes? ¿Qué sus compañeros no las miran? ¿Es por eso que los fines de semana vemos esas apariencias tan…? Pongan ustedes el calificativo que deseen. Cualquiera de ellos será contrario a ‘naturales’. Ya Platón se preguntaba, ante el maquillaje muy evidente: ¿Por qué se maquillan las mujeres, que esconden?

Antes de escribir este texto, para añadir datos ‘frescos’ a mi razonamiento, decidí hacer mi propia encuesta, con una única pregunta:   Mujer igual a… qué?

Me respondieron mujeres que para mí son referentes (quiere esto decir que las observo y copio en diversos sentidos). Si vd., lector o lectora, no es consciente de que tiene sus referentes, le aconsejo que los busque, y los reconozca como tal. Así tendrá más datos sobre su ‘Marca Personal’.

Si, yo también dije en su día me creí que no copiaba a nadie, hasta que hice el ejercicio de observación y reflexión necesario. Fue muy aleccionador. Encontré, sobre todo, personajes de películas.

Las respuestas más comunes de las mujeres consultadas las esperaba: feminidad, curvas, cuidados, detalles, belleza…

Quiero referirme especialmente a una respuesta que me sorprendió agradablemente. ’ La palabra mujer es igual a libertad: puedes tener un hijo si quieres; seguridad: puedes desenvolverte en muchos campos, somos polifacéticas. ¡Me encanta ser mujer!’. Acabó diciendo mi interlocutora. Y la conversación derivó en otros temas más interesantes, si cabe, sobre experiencias, relaciones… Ahí fue cuando vi claramente que hay algo que caracteriza, especialmente, a la mujer: la comunicación de nuestras emociones.

Esto es, probablemente, una de las cosas que nos hace más vulnerables a las mujeres… más inseguras, como nos dice el ‘informe Pisa’. Los expertos en negociación coinciden en dos cosas: Si hablas de lo que sientes, estás en manos del receptor de tu mensaje, y si prestas atención al halago, te debilitas.

Dos características típicas de las mujeres: hablamos con relativa facilidad de nuestros sentimientos, y provocamos la adulación acicalándonos… a veces en exceso.

Extrapolemos la ‘estrategia del silencio’ a la comunicación mediante la apariencia. Recomiendo a alumnos y clientes, en mis conferencias, talleres y consultas, sobre ‘Imagen de marca Personal’ los mínimos ‘ruidos visuales’. O lo que es lo mismo: minimalismo en sus componentes: peinado, vestuario, complementos…

Que sea lo que decimos y lo que hacemos lo que ‘hable’ de nosotras.

Madrid y el legado de Botella

Jose I Bonaparte

Giuseppe Napoleone Buonaparte, o como ha sido conocido por estos lares, Pepe Botella, tiene un extraño récord: el de haber sido seguramente un magnífico rey, y por supuesto el mejor alcalde de Madrid después del habitual tópico con el que se nomina a su predecesor Borbón, Carlos III. Sin embargo, ha pasado a la Historia como un usurpador ambicioso y borracho. Dejó marca, pero no la que se merecía. Y es que a la hora de trabajar una marca personal, no todo está en nuestras manos.personalbranding_soymimarca_dejomarca

El omnipotente Napoleón había nombrado a su hermano mayor José, rey de Nápoles previamente antes de hacerlo de las Españas, aunque no dejó de ser un justo premio a quién había hecho una carrera espectacular, no a la sombra del Emperador, sino a su lado. Le acompañó en la Campaña de Italia en donde el Pequeño Corso empieza a hacerse grande, y durante muchos años fue el perfecto diplomático ante varias cortes y repúblicas.

Su biografía no es ciertamente la de un advenedizo, y fue en muchas ocasiones la mano derecha del amo de Europa. No en vano descansa a su diestra también en una no tan visitada tumba en Los Inválidos parisinos, con todos los honores y boato tan del gusto francés.

Cuando fue designado para ser rey acorde a un sistema de juramento ad hoc (pues la carajera que habían montado entre Carlos IV y su hijo Fernando VII había convertido a España en una monarquía sin rey), quiso serlo acorde a una legislación que intentaba fuera moderna, otorgando el olvidado y breve Estatuto de Bayona, que sería el marco constitucional dado en 1808 para las Españas y las Indias (sic).

No reconocido ante las Cortes y la mayoría de las Juntas de gobierno existentes (estamos ya en plena guerra contra el francés), intentó ponerse manos a la obra queriendo dejar una impronta personal con la que fuera aceptado y aún querido por su pueblo. Y se puso a tomar decisiones para modernizar, no sólo su reino, sino hasta su capital. Y lo logró… aunque nunca han sido reconocidos sus logros. Es más, poca gente podría decir alguno pese a que muchos los habrán disfrutado viajando a Madrid, y desde luego, ningún madrileño reconocerá tales como propios del hermano borracho de Napoleón… aunque realmente tampoco nunca bebiera.

¿A quién no le sorprendería el saber que el archiconocido Museo del Prado fue idea y fundación del bueno de José? El llamado Museo Josefino intentaba incluso parar el expolio de obras de arte a Francia, y crear unos museos reales abiertos para todos. Cierto que al final, cuando huyó a uña de caballo, acabó siendo cómplice de tal expolio con el conocido como “Equipaje del Rey José”. Aunque lo más gracioso es que acabara recuperado por los ingleses del Duque de Wellington (Generalísimo y Grande de España)… y por tanto con sede hoy en día de tales obras en Londres, claro.

¿Quién podría decir que algunas de las plazas más emblemáticas de la Villa y Corte fueron promovidas por él, como lo son la espectacular de Oriente y la populosa de Santa Ana? ¿Qué el origen del Ministerio del Interior está en el Ministerio de Policía creado por él? ¿O que negoció incluso (no dejaba de ser un diplomático con una experiencia más que probada), con la poderosa jerarquía eclesiástica la desaparición de la Inquisición de manera en que hasta el pueblo quedara reconocido como sujeto aquiescente en la abolición de una institución no tan popular ni arraigada como se supone?

Pese a las grandes avenidas, el crear auténticos pulmones mediante derribos y creaciones de tantas plazas (con las que se ganó otro mote: el Plazuelas), aumentar la salubridad de la urbe echando fuera mataderos y poniendo los cementerios extramuros, la capital no tiene siquiera una mísera calle que lo recuerde. Por no hablar de que pese a ser, según todas las crónicas, una persona amable, cortés y educada, pasara su estancia española en soledad, y pasado su nombre en estos pagos como ejemplo de usurpador e intruso, y hasta de beodo. Este fue José I Bonaparte. O Pepe Botella. La marca de un rey que posiblemente hubiera sido un gran rey y que, desde luego, fue un gran alcalde para Madrid. Al menos ahí dejo su impronta en sus obras. No es mal legado.

[subscribe2]