Para personas que han perdido su empleo y quieren relanzar su futuro profesional

Somos marcas personales imperfectas, por @jordicollell

Decía el amigo y maestro Andrés Pérez Ortega que <<La Marca Personal nace de un sistema imperfecto>> en uno de sus brillantes artículos.  Yo añado que la base de la marca personal, la persona, es un ser imperfecto y contradictorio por naturaleza.

Somos marcas personales imperfectas

No soy pesimista ni mucho menos nihilista y si hay algo que me emociona y me impulsa a trabajar e investigar son las personas. Somos seres profundamente individuales pero necesariamente sociales que tenemos un punto de partida un tanto chocante ya que  antes de conocernos a nosotros mismos, antes de saber quiénes somos y lo qué queremos ser en esta vida, antes de tomar consciencia de nuestra propia identidad, los demás ya se nos han adelantado y no sólo saben más de nosotros que nosotros mismos si no que nos han marcado un camino que en algún momento tendremos que decidir si realmente es el nuestro o no.

La fuerza de la voluntad

Por si esto no fuera poco nuestras declaraciones personales, grandes o pequeñas, desde perder peso, ir al gimnasio, aprender inglés  hasta cambiar de trabajo o buscar nuevos amigos o reenfocar la vida están marcadas por momentos de claridad y momentos de oscuridad. Lo vemos claro, nos ponemos en marcha y de sopetón algo nos aparta del camino y nos crea incomodidad e inseguridad.

Imperfección bendita

Decía Antonio Gala que << nadie podrá decir que un nido calentito y dichoso dará de si grandes personas: La inadaptación a lo imperfecto es lo que mejora al hombre>>.

Esta es la grandeza de las personas y donde el concepto marca personal cobra sentido.

Si nos conformamos con lo que dicen los demás, si aceptamos el camino que nos han trazado o si nos quedamos indiferentes cuando incumplimos los planes que nos hemos propuestos seremos uno de tantos, formaremos parte de la mayoría silenciosa y nuestra vida irá a la deriva.

Contradicción

La marca personal recoge esta doble  contradicción que nos acompaña durante toda la vida, los demás se nos adelantan en nuestro conocimiento y tenemos una tendencia innata a incumplir aquello que nos proponemos, y la pone de nuestro lado.

<<La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal si no por las que se sientan a ver lo que pasa>> nos contaba Albert Einstein. Cuando nos sentamos a ver lo que pasa nos instalamos en la comodidad de las cosas que nos vienen dadas y nos convertimos en agentes del no cambio. Esto es precisamente lo que nos ofrece la gestión de nuestra marca personal: ponernos de pie y seguir caminando aunque nos duela el cuerpo. Los que se quedan sentado seguro que no dejan huella.

La tentación de la comodidad

Cuando nos preguntamos de manera contumaz qué queremos ser de mayores, aunque en muchos casos ya lo seamos, es precisamente para no caer en la tentación de la comodidad y estar siempre caminando. Trabajamos nuestro autoconocimiento para mantenernos siempre en el camino y no caer en la falacia de creer que estamos andando cuando en realidad dormimos la siesta en la cuneta.

El poeta Josep Maria de Sagarra nos contaba que la palabra camino es muy corta pero que define algo que es muy difícil de seguir. La estrategia nos ayuda a adaptarnos a la geografía particular de nuestro camino, a sus cambios y nos permite ir redefiniendo la ruta.

Y volvemos al origen, como seres sociales que somos no podemos hacer el viaje estrictamente solos. Nuestro proyecto personal que nos hace avanzar y que, al mismo tiempo, hace que el mundo cambie necesita ser compartido para que pueda llegar a ser. La visibilidad es imprescindible para explicar a los demás lo que queremos y facilitar que nos conozcan, nos reconozcan entre la multitud, nos recuerden y nos tengan en cuenta. Si nuestra huella no es visible  no existe.

Hablar de marca personal no es una moda, mientras las personas seamos como somos necesitaremos gestionarla para poder avanzar. Y como decía Winston Churchill:<<me gustaría vivir eternamente, por lo menos para ver cómo en cien años las personas cometen los mismos errores que yo>>

7 errores a evitar en tu Plan de marca personal, por @fransegarrab

Muchas veces, cuando te planteas empezar tu plan de marca personal, se cometen una serie de errores que son completamente innecesarios de entrada. Muchos de esos errores nacen del planteamiento con el que iniciamos la gestión de nuestra marca personal. Son errores que se mezclan con nuestras creencias.

7 errores a evitar en tu Plan de marca personal

1 – “Primero, Auto-reconócete”

Antes de empezar a ser visible, debes “construir la casa por los cimientos”. Dedica un tiempo (prudencial, operativo y concreto) a identificar tus creencias y valores. Trabájalos y flexibilízalos. Entre el negro y el blanco, hay una increíble paleta de colores. Encuentra el tuyo. Reflexiona sobre las actitudes que tienes frente a la vida y si estas te ayudan a crecer (abundancia-escasez, vitalidad, tu lifestyle). Identifica tus objetivos (profesionales como personales).
aquí te dejo algunos sencillos ejercicios introspectivos para auto-reconocerte que a mí me van bien:  Si te apetece, practícalos

2 – ¡Yo no me vendo!

Hay que reconocerlo: la palabra “MARCA” es muy poderosa y evoca en nosotros la idea de “engaño” o “fachada”, que se contrapone al concepto de “esencia” o “transparencia”. El poder de las palabras.
Algunas veces he pensado en que estaría bien cambiar el orden de los conceptos de marca personal a “Personal Marca”  Yo, que me dedico a esto, reconozco que permanezco escéptico al concepto como tal.
Pero, al final solo son… “parole parole”. A mí me interesa la parte más profunda de los procesos de personal branding: el mercado laboral ya no es como lo entendíamos. Para mí, la marca personal es la respuesta inteligente y adaptativa a esta revolución macro-estructural. 

3 – Trabajar solo por la visibilidad (o el qué dirán)

Algo sorprendente: Paradójicamente, la marca personal empieza cuando dejas de darle tanta importancia a lo que piensan los demás y empiezas a trabajar en lo que te importa a ti.

No confundas esto con hacer “lo que te dé la gana”.
Si, existen unas normas, por supuesto (y hay algunas facturas que pagar a final de mes). Trabaja (muy duro), pero deja de hacerlo por contentar a los demás y empieza a contentarte a ti mismo.
Esto es egoísmo, pero egoísmo del bueno.

4 – Confundir Personal Branding con Plan de Marketing

No eres una empresa. Entonces ¿por qué vas a usar los mismos métodos que usan las empresas para atraer oportunidades de negocio? Replantéate esto. Encuentra otros medios más humanos.

5 – No controlar la dimensión ausente/pesado

¿Eres demasiado pesado? ¿O quizás no apareces en ningún lado? Aprende a medir muy bien cuál es la frecuencia de interacción óptima con la que debes interactuar con tu comunidad. No más. No menos

6 – No usar los recursos de internet

Internet pone a tu disposición infinidad de recursos que puedes usar para dar un salto increíble en el desarrollo de tu marca personal.
Aquí puedes consultar 10 recursos que me parecen imprescindibles y que espero que te ayuden en tu proceso de personal branding: También quiero dejarte 10 recursos gratis en este otro enlace (¡para que no me pongas la excusa del coste!):

7 – No permanecer humano

Al final todo se resume en la naturalidad con la que suceden las cosas de tu plan. Se tú mismo, permanece humano y…

¡Empieza hoy mismo!

Espero que te haya sido útil conocer estos 7 errores a evitar en tu Plan de marca personal

Foto: Thomas Leuthard Flickr CC

Testimonio: Desempleado y en búsqueda, por @PauHortal

La situación de partida

“Llevo algunos meses en búsqueda desde que perdí mi empleo. Estoy desesperado dado que no encuentro alternativas. Hay algo que debo de hacer mal porque todo el mundo dice que se está empezando a contratar. ¿Me puede orientar?” Jordi  P. (Barcelona)

¿Hay que mendigar un empleo?

De acuerdo, No eres “un ganador” ya que hoy no tienes empleo, como muchos como tú. Sin embargo tampoco es necesario, procedente y oportuno que actúes como un “mendigo”. ¿Verdad?

Probablemente has estado lamentándote durante tiempo sobre lo que hiciste mal para perder tu empleo. Hoy supongo ya has “asimilado” que probablemente no tuviste ninguna responsabilidad sobre los hechos que motivaron tu despido, pero es que, aunque la tuvieras, tampoco es la situación ni la solución.

Remordimientos

En este momento carecen de importancia tus sensaciones y sentimientos sobre “lo que hiciste, lo que debías de hacer, o dejaste de hacer”. No debes mirar atrás. Piensa que nadie te debe nada.

Hoy en día todos nos enfrentamos al riesgo de perder el empleo “de repente y sin advertencias”. Mientras pienses únicamente en ello (mientras no superes el duelo) transmitirás tu resentimiento y darás una imagen de fracaso. A los optimistas se les reconoce e identifica inmediatamente. A los “fracasados” también.

La diferencia entre el éxito y el fracaso depende de ti

Jordi…. si quieres conseguir una alternativa profesional debes de luchar por ella. La diferencia entre el éxito y el fracaso en cualquier actividad humana, y también en la búsqueda de un empleo, depende básicamente de ti mismo. De acuerdo, hay muchos desempleados y pocas oportunidades, es posible incluso que tengas algún handicap que te haga poco atractivo, pero siempre hay opciones de futuro.

Lo que no hagas tú no lo hará nadie

Si planteas tu búsqueda pensando en que los demás deben resolver “tu problema” estarás actuando como la mayoría de las personas que se encuentran en tu situación. Conseguirás finalizar tu “trabajo de buscar trabajo” cuando seas capaz de mostrar a otro que eres capaz de resolver sus problemas.

Piensa que, salvo factores circunstanciales, tu búsqueda puede ser más o menos larga en función del esfuerzo que le dediques. Algunas estadísticas señalan que un 70% de las personas en tu situación le dedican menos de 5 horas semanales. Debes comprometerte a dedicar como mínimo 20 horas. Las restantes las dedicarás una parte a ti mismo (deporte, formación, familia) la otras a hacer algún tipo de colaboración no remunerada:

¿Has pensado en un voluntariado?

Existen multitud de organizaciones o fundaciones sin ánimo de lucro que necesitan de ti, de tus competencias y de tus capacidades. ¿Estás pensando en ellas en este momento?

Si piensas que tienes uno o varios “handicaps” convéncete de que muchas otras de las personas en tu situación también los tienen. La pregunta es ¿Cuál es y cómo puedo evitarlo, minimizarlo o simplemente que los demás no sean conscientes de él? Existen 13.000 capacidades humanas distintas y una persona normal como ti sólo tiene 700. Siéntate, reflexiona y piensa en ello.

¿Qué te hace diferente?

Determina qué es lo que te hace ser diferente de las otras 19 personas que pueden como tú optar a un mismo puesto. Prepárate para enfatizar tus cualidades y para definir y comunicar qué puedes aportar. Es lo que muchos hoy denominan como marca personal.

Las PYME, un objetivo clave

Piensa, que probablemente no encontrarás un empleo como el que perdiste en un entorno como el que has vivido en tu última etapa profesional. Persigue a las pequeñas y medianas empresas ya que es en ellas donde se crean el 80% de los nuevos puestos de trabajo. No descartes tampoco otro tipo de alternativas profesionales.

El “no” ya lo tienes. Persiste.

Sé curioso. Se necesitan muchos ojos y oídos para encontrar empleo. Habla con todo el mundo de sus objetivos profesionales. No sabes dónde puede saltar la liebre. No te asustes ni te hundas por los rechazos. La búsqueda comporta escuchar muchas veces “no”. Recuerda: Cada vez que escuchas esta palabra te acercas más al sí.

Encontraras en este blog y en mi blog muchas orientaciones que pueden serte de utilidad. Te pido disculpas por no entrar en los detalles. Sin embargo me parece que necesitas levantar tu ánimo en este momento.

Jordi, no desesperes… te deseo mucha suerte pero recuerda aquello que digo un pintor genial “espero que la suerte me encuentre trabajando”.

Imagen cabecera: Freepik.com

Una guía para desarrollar tu empleabilidad, por @PauHortal

9 claves para desarrollar tu empleabilidad

Hacía algún tiempo que no publicaba en Soymimarca, por eso me ha parecido oportuno abordar el complejo tema de tu empleabilidad. Espero que estas claves te puedan ser de utilidad, tanto si te encuentras trabajando en una organización como si estás en fase provisional de búsqueda.

1. Confía en ti mismo

Esto significa tanto conocer tus propias capacidades como siempre tener una visión positiva. Pensar en positivo equivale a intentar ver siempre la botella medio llena y no medio vacía. Sé consciente de que nadie quiere rodearse y mucho menos contratar a pesimistas o perdedores. Esta máxima te servirá para desarrollar tu empleabilidad como para el resto de aspectos claves de tu vida. Pero en el campo profesional es aún, si cabe, más relevante.

2. Céntrate en potenciar/desarrollar tus puntos fuertes

Escoge aquellas áreas que mejor dominas y céntrate en ellas, ten en cuenta que nadie sabe hacerlo todo bien y que es mucho más fácil mejorar tus puntos fuertes que intentar cambiar los aspectos negativos. Muchas personas ante la indecisión de qué camino optar se paralizan, ¿por qué no empezar por el que más te guste y del que mejor rendimiento obtengas?

3. Utiliza en tu interés tus contactos y relaciones

De entrada has de ser consciente de que nadie te debe nada y que ellos, aunque quieran ayudarte se mueven por sus propios intereses. Por tanto, toma nota de que nadie te ofrecerá una oportunidad si no tiene necesidad de ti. Sin embargo, ten el convencimiento de que hoy la “red de contactos” sigue siendo el medio clave para el desarrollo con éxito de tu trayectoria profesional.

4. No mires sólo al exterior

Muchos profesionales cometen el error de estar siempre con el foco puesto en la búsqueda de oportunidades en el exterior de las organizaciones en las que trabajan. Esto es un error grave. Muchas veces las oportunidades de desarrollo están dentro de la propia empresa. Aprovéchalas. Para ello es necesario que te preocupes de obtener los mejores resultados en lo que estas hoy haciendo y trabajes tu network interno.

5. Define un objetivo claro, posible y alcanzable

Si no tienes un objetivo claro y concreto no obtendrás resultado. Recuerda aquella máxima de que no es posible matar un elefante con una “escopeta de perdigones”. Si transmites un lenguaje demasiado denso y confuso, nunca podrás destacar tus auténticas cualidades, o aquellas que puedan ser más valoradas en cada perfil laboral. Tienes que mostrar que sabes dónde ir y que utilizas una estrategia clara, lógica y comprensible para alcanzarla.  

6. Intenta ser diferente, o lo que es lo mismo, desarrolla tu propia marca

Si consigues diferenciarte, es mucho más factible que tengas oportunidades de desarrollo. Prepara una estrategia para poder promocionarte de la mejor forma posible. Para ello analiza donde estás, y donde te gustaría estar. Pon el foco en objetivos posibles y realistas y orienta todas tus acciones y todos tus mensajes en este sentido. . 

7. Muestra interés por las personas y por lo que ocurre a tu alrededor

Si tu actitud es positiva y te interesas por lo que ocurre a tu alrededor conseguirás integrarte mejor en el contexto en el que te mueves y dar una mejor imagen de ti mismo. Escucha activamente y ayuda a las personas a las que puedas dar apoyo.

8. Utiliza todos los medios que tienes a tu alcance

Hoy tenemos a nuestra disposición muchos medios que otras generaciones no disponían. Por ello es relevante que aprendas a usarlos y que muestren una imagen coherente de ti y acorde con tus objetivos profesionales. De ahí la necesidad de formarte continuamente (hoy tienes muchos medios a tu disposición), estar al día de las novedades que afectan a tu ámbito profesional y de tener una estrategia clara respecto a tu imagen y posicionamiento en las redes sociales.

9. Aunque lo seas, no te sientas jamás como un desempleado, sino a caballo “entre dos trabajos”

Si estás en las primeras fases de tu trayectoria piensa que cuando estabas estudiando realizabas un trabajo, al igual que cuando afrontas el proceso de búsqueda de empleo. Sí estás en búsqueda desde una posición “out”, sea cual sea la causa que la haya motivado puedes ocuparte de muchas maneras. Por ejemplo colaborando con una ONG. Es una acción más que dará una visión positiva de ti mismo y que además te hará crecer profesionalmente.

Sé consciente de que hoy, en el mundo en cambio en el que vivimos, la clave fundamental de tu trayectoria profesional será tu capacidad para desarrollar y potenciar tu empleabilidad.

Imagen: Flickr CC Anna Hirsch

5 claves para mejorar tu relación con la búsqueda de empleo, por @fransegarrab

Nada me aterraba más que la idea de no encontrar trabajo.
Debes tener paciencia – te dicen, los que te quieren, con toda su buena voluntad. Pero las facturas no esperan.
Cada mes, puntualmente, se anotaba un número rojo más en mi cuenta corriente.
Y no entendía qué es lo que estaba haciendo mal.

Había hecho todo lo que se me había pedido: estudiar una carrera, atender en clase, hacer prácticas en la facultad…

Si había hecho todo lo que se suponía que debía hacer entonces… ¿por qué nadie veía en mí a la persona ideal para un “maldito” puesto de trabajo?
Recuerdo perfectamente el diálogo que mantenía conmigo mismo en aquel momento en el que no encontraba empleo. Me preguntaba: – ¿Tan malo soy?-

Luego, Seguía, machacándome: –¿Por qué siempre pasa alguien delante de mí? –

Estaba frustrado, mi paciencia se agotaba y mis ahorros, también.

Pero el problema no estaba fuera, el problema estaba dentro. Mis creencias me limitaban. Por eso decidí cambiarlas.

Poco a poco, empecé a ir entendiendo la búsqueda de empleo desde otro prisma.

Hoy, quiero compartir contigo 5 claves para que cambies tu relación con la búsqueda de empleo, esperando que te sirva tanto como me ha servido a mí.

1 – Una vida

¿Qué vas a hacer con ella? Piénsalo bien.
Entiende, busca y abraza aquello que te hace feliz. Conozco a mucha gente que lo está haciendo. Son gente real cumpliendo sus sueños y ganando dinero por ello.

¿Por qué tu no?

2 – Toma el control

Antes de que te elijan, debes haberte elegido a ti mism@.

Créeme, nada de esto funciona si te dejas llevar por la corriente, por el camino marcado.
Creo que en este juego, las cartas no están repartidas. De hecho, no sé si hay cartas. Pensándolo bien, esto no es un juego. Toma tu vida con fuerza.

3 – Eres el mejor en lo tuyo, solo debes aceptarlo

Porque nadie es como tú. Eres el único en todo el mundo que puedes ofrecer lo que tú ofreces. Nadie puede reemplazarte, si tú no lo permites.
No hay nadie con tus experiencias, tus valores, tus atributos emocionales, tu manera de ver el mundo.
Cada vez que abres los ojos por la mañana se presenta una nueva oportunidad para decidir tu futuro. Descubre aquello que te hace único, muéstralo y demuéstralo

4 – Deja de buscar empleo.

Eres único, insustituible, irrepetible. Entonces, maldita sea, deja de competir y empieza a mostrar al mundo lo que sabes hacer como nadie.

Haz que el trabajo venga hacia a ti. Si trabajas en lo que te apasiona, el mundo mirará lo que estás haciendo. Abandona la búsqueda de empleo y empieza a crear un sistema para que éste te busque a ti. ¿Cómo hacer esto? Aquí te explico.

5 – Protesta. Ok. Pero también actúa.

Quéjate, protesta. Todos tenemos derecho a la “pataleta”. Pero por favor, no dejes de tomar acción.

El mundo laboral es duro, competitivo, por supuesto. Hoy, en esta economía conectada, todavía más. Pero no te quedes parado.

¡Adelante!

Imagen: Freepik

Gestionar tu #marcapersonal no es lo más importante, por @xaviroca1

Sí, lo has leído bien. Gestionar tu marca personal NO es lo más importante

En mi opinión gestionar tu marca personal es muy importante, pero NO lo más importante. Llevo desde el año 2001 ayudando a profesionales de todo tipo (autónomos, emprendedores, recién graduados, empresarios, políticos, profesionales liberales, trabajadores por cuenta ajena…) a desarrollar sus marcas personales y estoy plenamente convencido de esta afirmación.

Porque sin ninguna duda, lo más importante es ser muy bueno en lo que haces.

El auge de la comunicación

En los últimos años, el personal branding (gestionar tu marca personal) ha experimentado un auge inusitado. Afortunadamente para los que nos dedicamos a esta apasionante disciplina, cada vez hay más personas concienciadas y convencidas de lo importante que es tomar las riendas de su carrera profesional y gestionar proactivamente su marca personal. Además, en los últimos años hemos vivido una democratización de la comunicación. Las personas tenemos en nuestras manos herramientas de comunicación (la mayoría gratuitas o con unos costes muy reducidos) que hace pocos años estaban sólo al alcance de las grandes empresas e instituciones y que posibilitan que cualquiera de nosotros que tenga algo interesante que contar pueda compartirlo con millares o millones de personas de cualquier parte del mundo. El auge de Internet, las páginas web, redes sociales y otros canales digitales de comunicación han facilitado mucho la labor de comunicar nuestra propuesta de valor a nuestro público objetivo.

Los riesgos

Y esta gran facilidad ha supuesto, a mi entender, un riesgo importante. Cada vez más observo a profesionales con un nivel competencial que deja bastante que desear que se lanzan a la aventura de gestionar su marca personal y empiezan a comunicar de forma intensiva, confundiendo en muchas ocasiones los medios (por ejemplo los canales digitales de comunicación) con los fines:

Las competencias

Gestionar tu marca personal es muy importante, pero resulta infinitamente más importante ser muy bueno en lo que haces. Muchos profesionales mediocres, pero hábiles en sus tareas de comunicación han visto una huida hacia delante. Aunque me temo que es pan para hoy (habría que verlo) y hambre para mañana. Deberíamos dedicar muchos más recursos, ya sea económicos y/o de tiempo en mejorar nuestro nivel de competencia. Gestionar nuestra marca personal será mucho más eficiente en la medida que “nuestro producto”, es decir, nuestras competencias profesionales sean mejores. Por lo tanto dedica tiempo a adquirir experiencia, fórmate bien, asiste a congresos, lee, aprende de los mejores, viaja…

Porque al final, el camino más corto para tener éxito y ser feliz es ser muy bueno en lo que haces.

Imagen: Joshua Bell, Flickr Aaron Tang Creative Commons

 

Todos tenemos algo que aportar, por @enriquefbrull

Hay mucha gente, demasiada, que piensa que cualquier influencer o famoso es mejor que él; y lo ven inalcanzable. Si cualquiera de esas personas está pasando por un mal momento esto le hace entrar en un círculo vicioso. ¿Cuál es ese círculo? El de ver tan alta la meta y verse ellos tan insignificantes que les impide avanzar; o si lo hacen se rinden al poco tiempo.

Hay mucha gente en la cima de cualquier sector. Puede que me digas que han tenido suerte, y no te negaré que haya podido ser así en algún caso. Pero hay una cosa que la mayoría comparte: el trabajo y la pasión para estar donde están. El que algo le apasione lo suficiente para que inviertan parte de su vida (sí, más que horas, es su vida) en lo que les gusta. Y que han esquivado cada piedra en su propio camino. ¿O piensas que la mayoría de esa gente no ha tenido que tragarse piedras para estar ahí? Es obvio que la mayoría no lo dirá. Se tiende a endiosar a la gente que llega a la cima y claro, ¿desde cuándo se tiene la creencia de que los dioses tienen puntos débiles?

A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de conocer a varios, podríamos decir, influencers de su sector. Y he de decir, que en la mayoría de los casos, las expectativas que me había marcado eran fruto de una nube que les rodeaba. Otras personas, los medios o mi cerebro me habían jugado una mala pasada, y la marca personal que había dejado esa persona en mí, antes de conocerla, no era tan inalcanzable como se pudiera pensar; ni tan buena. Y esto tiene una clara explicación: todos somos personas, todos somos vulnerables y, obviamente, alcanzables.

Tampoco puedo negar que la mayoría tiene presente la humildad con la que partió el primer día de su camino; lo que las hace personas cercanas y accesibles. Aunque también debemos entender que estarán hasta el moño de que cualquiera vaya detrás de ellos a hacerse la fotito o pedirle un autógrafo y, debido a esto, pueden ponerte mala cara. A ti también te pasaría, recuerda: también eres una persona.

¿Eres una persona? Entonces tienes algo que aportar

¿No lo ves, verdad? Es lógico. Lo difícil no es saber que tienes algo que aportar, sino saber el qué aportar; esa debe ser tu principal misión, pero sin frustrarte. Simplemente empieza mirando a tu alrededor que hacen otros, la rueda ya está inventada y, créeme, todos la usan de forma similar.

El mundo necesita caras nuevas, y aunque seas más guapo o más feo, más alta o más baja: no pasa nada; de hecho te ayuda a diferenciarte. Es la cara o estatura que te ha tocado, tienes que darle uso e intentarlo, debes aceptarte. Muchos no llegarán, por circunstancias que son imposibles de predecir, pero si no empiezas el camino nadie vendrá a buscarte. ¿O acaso piensas que va a venir algún hada madrina a concederte los correspondientes deseos? Tu eres tu propia hada madrina.

Internet nos ha dado la oportunidad de llegar a más gente, de transmitir nuestro “mensaje” y de llegar a todos. Sin censuras, sin necesidad de que algún medio nos apruebe si interesa que se nos escuche o no. ¿Qué época ha permitido eso? Piénsalo.

La propuesta de valor de cada persona

Siempre he pensado que toda persona tiene algo que aportar; por pequeña que sea. Y de hecho, esa ha sido mi propuesta de valor para el proyecto de Gestiona Tu Marca; apostar por gente que lleva poco tiempo o necesita más visibilidad. Esa gente que necesita un impulso para abrirse su blog o está cansada de ver que no avanza. Y son igual de validas que cualquier influencer; o incluso más. Aportan algo que muchos influencers han perdido: pasión, ilusión y frescura. ¿Hay más riesgo de que puedan equivocarse? Por supuesto, igual que cualquier persona que está empezando su camino. Pero hay que  tenderle la mano al mundo, no apartársela.

Conocemos nuestro presente, pero en muchas ocasiones no tenemos en cuenta nuestro futuro. El mundo avanza sin parar y se renueva cada día. La muerte alcanza a muchas personas todos los días; igual que algún día te alcanzará a ti. Ese lugar que ocupas ahora lo ocupará otra persona tarde o temprano; así ha sido siempre y así será. De nosotros depende facilitar las cosas y educar bien a los que vienen o de resistirnos sabiendo que nuestro final es inevitable; eso es lo único que podemos predecir. El día a día y la meta que queramos alcanzar depende de nosotros y de nuestro esfuerzo.

Así que busca tu propuesta de valor, ponte en acción y dile a todos quién eres. Si tienes la paciencia, el tesón y la constancia suficiente el mundo te acabará poniendo en el lugar que te corresponde. Si él nunca deja de girar, y cada uno de nosotros somos algo insignificante comparado con el universo, ¿cómo vamos a permitirnos quedarnos con los brazos cruzados?

#MarcaPersonal: construir voz propia y expresarse desde ella, por @Prof_EstradaMSc

Saludos cordiales, amigo lector. Heme aquí de nuevo, compartiendo contigo ideas, conceptos, valores y propuestas desde el entorno bloguero de Soymimarca, y muy feliz de poder hacerlo: sigo dando gracias por la oportunidad.

Como sabemos, la marca personal de un ser humano tiene que ver, necesariamente, con los diversos modos en que este impacta a su alrededor, a partir de sus características personales, sus desarrollos profesionales, sus comportamientos habituales y los resultados que consigue gracias a la integración y aplicación práctica de esos componentes (sea cual sea la índole de tales resultados). Todo ello adquiere matices distintivos y únicos, y nos permite diferenciarnos y destacarnos en uno u otro sentido, en la forma y medida en que conseguimos materializar y expresar lo que somos, hacemos y logramos, de forma sustancialmente diferente a como lo materializan y expresan otros seres humanos, quienes interactúan y procuran marcar también a nuestro alrededor, e inclusive a nosotros mismos; y que de hecho, lo logran (porque si pensamos de ellos tal y cual cosa, y los consideramos de este o aquel modo, es precisamente porque en algún sentido y con determinada intensidad nos han marcado).

A ese modo y modelo individual de expresión única, distintiva y diferenciadora de una marca personal, me gusta denominarlo Voz Propia.

Y al hablar de voz propia, no me refiero solamente al sentido literal del concepto (o sea, al modo de hablar y/o escribir). Porque nos expresamos de otras muchas maneras y mediante diferentes mecanismos, algunos utilizados voluntaria y conscientemente, y otros, simplemente involuntarios. Y ese conjunto de las formas en que lo hacemos, que permite que seamos identificados y reconocidos como únicos e irrepetibles, es nuestra voz de marca. Con ella comunicamos de muy diversas formas lo que somos, hacemos y logramos. Ella es el idioma de la marca personal que somos y dejamos.

Analicemos esto juntos, pues.

Todo comportamiento tuyo, si es genuino, comunica tu esencia, dice quién y cómo eres, habla de cómo haces lo que haces, y define lo que de ti puede esperarse en el contexto en que te hallas en ese momento, y posiblemente, también para el futuro. Es más: también indica mucho (y a veces todo) de lo que has sido, hecho y logrado en el pasado; o sea, integrando todo ello, deja tu marca. Todo cuanto haces expresa tu voz de persona única e irrepetible, la voz de tu marca personal, y te manifiesta a través de ella. Entonces, debes procurar que no haya la mínima posibilidad de confundirla. Debes expresarte con voz propia, siempre, siempre, siempre. Por tanto, necesitas construirla y gestionarla.

Y como te he dicho, el grado de autenticidad de tu voz propia no se refiere solo al escribir o hablar. También al ser y hacer, y a cada manifestación de ambos. Que tu expresión en todo sentido se sienta como tú, que haga sentir que ese eres tú y solo tú.

Te propongo brevemente algunos abordajes.

  • Habla como eres. La inmensa mayoría de tus interacciones sociales offline fluyen y se basan en la conversación. ¿Cómo conversar de un modo que marque la diferencia y permita identificarte inequívocamente? No hay recetas universales; la respuesta depende de diversos factores educacionales, contextuales, temporales, sociales, profesionales, entre otros, y se ha investigado y escrito mucho al respecto. Estudia, prepárate y practica, e incorpora a lo técnico tu impronta personal. Sé un conversador de excelencia y único.
  • Escribe como eres. Construir una voz propia al escribir (y saber usarla, y adecuarla sin distorsionarla ni perderla, según el tipo de texto, el momento y el contexto, entre otros factores), es todo un ímprobo trabajo, especialmente cuando hay tantas personas escribiendo sobre temas similares a los tuyos, con iguales o parecidos objetivos, en los mismos tiempos y contextos, y desde plataformas iguales o equivalentes. Pero en tanto marca personal, no te puedes permitir el lujo de dejar a la casualidad o al azar la calidad y el impacto de tu voz propia. En mi reciente trabajo Cómo usar un blog en modo branding personal, te he propuesto conceptos, métodos y ejercicios prácticos para lograrlo, contextualizados al ámbito del blogging, pero aplicables en otros varios.
  • Viste como eres. Tú eres único e irrepetible, y el modo en que te presentas en los diversos espacios en que interactúas y te relacionas, dice mucho de ti a quienes te rodean. Porque la voz de tu marca habla y se expresa también desde tu imagen física, sobre todo con eso que suelen llamar la primera impresión que causas. Cuando llegas a cada sitio que visitas, tu apariencia habla de elegancia y ajuste, o de cuidado, o de descuido, o de negligencia y dejadez, o de modernidad tendencial, o de total atención a los detalles, o, o…

Y entonces, ¿cómo hacerlo bien? Yo no soy en modo alguno conocedor técnico del tema, pero he leído y escuchado a algunos –sobre esto se produce y consume mucho contenido-; y suelen coincidir en una palabra clave, la misma que yo uso para otros diversos temas. Esa palabra, que ya te he mencionado antes, es depende (de la ocasión, de la situación, de tu físico, del clima, de la compañía, del horario, y un largo etc.; pero sobre todo, de ti, de quién eres tú y de cómo disfrutas y te sientes más cómodo y sintonizado con el entorno en cada situación).

  • Trabaja como eres. Tu forma de trabajar, en lo que sea que hagas profesionalmente, dice muchísimo de ti, y es un factor crítico de tu marca personal. Por tanto, no tienes otra opción que hacer coincidir el grito de tu voz propia con lo que quieres que sea escuchado y asumido sobre tu ser y hacer laboral/profesional.

¿Quieres ser considerado como serio, dedicado, riguroso, estricto, colaborador, innovador, productivo? Pues que tu voz (la expresión de tu marca) lo grite cuando estés trabajando. Que al verte en acción, y/o al ver y comparar varias muestras de trabajo tuyas y de otras personas, no quede otro remedio que decir de ti: esto lo hizo Fulano, esa tremenda  calidad es solo suya. Solo él lo hace así.

  • Relaciónate como eres. Como lo he expresado en otros momentos, solo puedes marcar en contacto con personas. Únicamente ellas pueden recibir, analizar y valorar el impacto de lo que tú eres, haces y logras, y tomar cualquier tipo de decisión que te afecte en uno u otro sentido, a partir de ello. Entonces, tu calidad relacional es crítica para tu marca personal, y en ella debería expresarse siempre lo mejor de ti mismo.

Sucede que la base de las relaciones humanas es, esencialmente, la confianza existente entre los actores, que solo puede ganarse convirtiéndose en alguien confiable y manteniendo con los hechos tal condición. Esa dinámica evolutiva confiabilidad/confianza pasa por tu autenticidad; por el modo que que tus actos dicen a quienes te rodean: mírenme, este soy yo, sin dobleces, honesto, sincero, honrado, coherente y ético. Lo que pienso lo digo, y lo que digo lo hago. Y como pueden comprobar cada día, no hay razones para esperar de mí otra cosa que no sea siempre la verdad. Esa, tu voz propia, la de tu ser confiable, se expresa como el modo en que  haces siempre lo que dices que harás, y te convierte en alguien en quien se confía, porque eres confiable y así te proyectas y actúas. Todo lo cual, por supuesto, te identifica y define para bien a los ojos de tu entorno.

Estos son algunos abordajes, muy generales, en función del tema que estamos tratando: cómo diferenciarte como marca personal desde la construcción y expresión de tu voz propia. ¡Pero hay otras muchas posibilidades!

Y te las resumo: vive, sé y compórtate como eres de verdad, como te definen los principios y valores que de diversos modos, en distintos momentos y etapas, han sido incorporados a tu ser, asumidos, consolidados y practicados mediante actitudes y conductas a través de tu trayecto vivencial; y no solo como digan las normas o lo dicten las circunstancias ni te obligue la coyuntura para “encajar” o “pegar” o “funcionar”.

Hay otro elemento muy importante en términos de estrategia y branding personal: nunca olvides que tu voz no solo debe expresarte como eres hoy, sino cómo quieres ser en el futuro que has visionado y por cuya materialización trabajas. El branding personal funciona trabajando sobre lo que hay e incorporando, integrando y desarrollando lo que aún no está. Y ello supone un proceso con abordajes constructivos, que entre otros temas, abarca tu voz propia, que se irá desarrollando y creciendo en la medida que lo hagas tú. Pero siempre, siempre, siempre, desde la autenticidad de tu ser como persona.

Y si yo fuera tú, en este punto le preguntaría al autor de este post lo siguiente:

Pero entonces, si no debo seguir pautas y el contexto las dicta, ¿cómo puedo impactar de forma positiva y perdurable?  

Porque a fin de cuentas, ¡necesitas funcionar en el contexto, puesto que en él vives y marcas! ¿Verdad?

Y como ya hemos visto, eso no funciona desde la actuación de personajes. Para ser realmente tú, hacer como tú eres, y marcar desde quien eres, necesitas ser tú. Genuino. Honesto. Único. Inconfundible. Y la única manera de marcar positiva y sistemáticamente como marca, y convertir esa marca en perdurable, es hacerlo en contacto directo y frecuente con otros seres humanos; y tal contacto tiene necesariamente que producirse en los contextos determinados y específicos en los cuales tú y ellos suelen participar e interactuar. Esos mismos contextos que suelen dictar las normas que yo, aparentemente, te estoy invitando a no seguir.

Pues resulta que sí se puede; hay un “secreto”, y diversos mecanismos para practicarlo.

El secreto, la clave, es cultivar y desarrollar ese ser y hacer, de tal modo que resulte totalmente pertinente y funcional en los diferentes contextos en que marcas e impactas, y al mismo tiempo, absolutamente auténtico. Que todos te perciban y sientan como funcional, pertinente, útil, importante y necesario, pero que nadie pueda acoger ni de lejos en su mente la idea de que interpretas un papel. Que toda persona con quien interactúes, perciba, sienta y sepa que ese humano que tan bien funciona, eres tú, y que la voz que escucha en todo momento y circunstancia es tu propia voz.

Conseguir esto es posible, pero no sencillo: lleva mucho trabajo. Porque pasa, entre otras cosas, por desarrollar un grupo de hábitos conductuales clave, de tal modo que al practicarlos fluyan de forma natural, que ni siquiera te des cuenta de que los practicas. Que pasen a ser parte de ti, que constituyan los matices de tu voz propia. Que se conviertan en ingredientes genuinos de tu naturaleza y signos distintivos de tu marca personal, aunque no sean originalmente tuyos ni hayan nacido en ti.

Como muy bien nos dejó dicho Aristóteles, “somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto; es un hábito”.

Veamos algunas opciones para lograrlo, las cuales te propongo en un orden que puedes variar según te interese, convenga y funcione: que no todos los contextos son iguales, ni nosotros tampoco.

1- Investiga sistemáticamente tus posibles entornos de incidencia, y analiza tu competencia actual para impactarlo:

Busca y/o genera respuestas a preguntas como estas: ¿Qué hace falta ahí afuera, en mi contexto habitual y natural de incidencia y relación? ¿Qué tipo, calidad y cantidad de valor se requiere? ¿Qué puedo yo aportar como soy/estoy hoy, y qué cambios debo hacer para acercar mi potencial de aporte al máximo esperado/deseado?  ¿Y cómo puedo manejar equilibradamente mi proceso transformador, combinando la estabilidad del aporte actual con la necesidad del cambio para potenciar los aportes futuros, y al mismo tiempo, logrando que mi voz propia me proyecte como actor y factor transformacional?

2- Observa y diagnostica:

Evidentemente, hay mucho que ver, analizar y aprender a tu alrededor. Y tu proceso de observación debe ser gestionado y muy bien orientado a objetivos y prioridades, nunca espontáneo ni casual. ¿Qué buscas? ¿Qué necesitas aprender exactamente? ¿Cómo se hace eso allí? ¿En quiénes de los que te rodean, tales prácticas son mejores y más frecuentes? ¿Cómo lo hacen? ¿Qué consiguen al hacerlo? ¿Qué tanto y cómo funcionan esas mejores prácticas en el contexto, o lo que es lo mismo, cuáles son allí los factores críticos de éxito? ¿Cómo esas personas han llegado a ser y dejar las marcas que son y dejan? ¿Y cuáles de sus métodos y mejores prácticas subyacentes (las que no ves, pero culturalmente se sabe que lo hacen) y también de las visibles, funcionarían para ti, en el sentido de poder aplicarlas y enriquecerlas sin dejar de ser tú la persona diferente a ellos que eres? Y sobre todo, ¿cómo podrías incorporar con tu sello, tu impronta, tu unicidad y autenticidad, lo mejor de esas prácticas a tus propios desempeños?

Porque no es malo en absoluto aprender de los mejores, ni trasladar sus buenos ejemplos a nuestra conducta. ¡Al contrario! Lo malo es hacerlo desde una imitación servil, de forma mimética y además ostensible, buscando o procurando que ellos se percaten de que les imitas, y a partir de ello, “te tomen en cuenta”. Porque además (y esto es muy importante): a los referentes verdaderamente buenos y auténticos, no les gusta ni les funciona eso. Comparten de forma genuina y sencilla lo que son, hacen y logran, y hasta te ayudan a implementarlo en tu praxis hasta donde te funcione a ti, sin necesidad de que te conviertas en su seguidor forzado y menos en su imitador consuetudinario. Simplemente, les gusta ayudar, y disfrutan hacerlo.

En Pasión por la Excelencia (un clásico gerencial de los 80) cierto señor nombrado Tom Peters nos hablaba del síndrome del NIA (No Inventado Aquí, refiriéndolo a forzar la entrada y asunción de prácticas ajenas), y explicaba desde estudios de caso sus negativas consecuencias en un contexto temático de cambio organizacional.  Y resulta plenamente válida la extrapolación del concepto al tema que aquí estoy manejando contigo. Cuando se intenta forzar la inserción en la conducta humana de una característica o comportamiento que evidentemente, por las razones que sea, no encaja ni funciona, pues adivina qué… no encaja ni funciona. Lo que no es auténtico, tarde o temprano grita. Entonces, hay que trabajar duro para aprenderlo, aprehenderlo, incorporarlo, enriquecerlo, diferenciarlo y signarlo con nuestra impronta y marca, de un modo tal que llegue a convertirse en propio y a sentirse auténtico.

3- Estudia permanentemente tus temas:

Nada puede hacerte marcar mejor que combinar al máximo nivel posible tu mejor ser con tu mejor saber y saber hacer, y expresar en tu praxis la sinergia resultante. Entonces, además de cultivar permanentemente lo mejor de tu ser humano, debes hacer lo propio con tu profesionalidad, y demostrar que creces a diario y que aportas cada día más valor.  Pero cuidado: no se trata de que lo digas tú, aunque sepas que así está sucediendo.  No hagas autobombo. Que lo digan quienes reciben los beneficios de tu contribución, y si no lo dicen, no importa; ya lo harán, ellos u otros. Lo que debe  importarte es aportar, seguir aportando, y continuar creciendo y marcando en el proceso. El mejor modo en que puede expresarse y proyectarte tu voz propia en este tema, es el silencio consciente y tranquilo.

4- Ubícate:

¿Te suena el famoso refrán “donde fueres, haz lo que vieres”? Pues suele funcionar; la sabiduría popular no se equivoca. Entonces, aplícalo: pero ojo, no hasta los extremos del mimetismo mecánico ni automático. Porque no todo lo que vieres donde fueres,  resultará necesariamente funcional ni válido para ti, en términos de tus principios, valores e ideales, ni de las buenas prácticas personales/profesionales que te han convertido en la positiva marca que eres y dejas hoy. Conviene entonces que regreses a lo propuesto algunos párrafos atrás, en cuanto a investigar y diagnosticar sistemáticamente tu entorno se refiere. Porque vives y marcas en él, pero él no tiene que definirte. Te defines tú.

5- Retroaliméntate con discreción:

Bajo ninguna circunstancia permitas que alguien “poderoso” en tu espacio piense que buscas su aprobación o que intentas halagarle o ganártelo preguntándole si “vas bien”.  Haz ese tipo de pregunta cuando realmente necesites tal feedback, y con un enfoque temático y marco temporal específico, y solo a las personas que hayas identificado como adecuadas por combinar en alto grado elevada competencia profesional y gran calidad humana. De ese modo te harás respetar de todos: de ellos, porque notarán tu interés genuino en aprender, crecer y aportar, y querrán estimularte y apoyarte; y de los demás, porque percibirán tu crecimiento logrado sin recurrir a argucias relacionales, y se beneficiarán de tu creciente nivel de contribución. Y por supuesto, prepárate también para las negatividades y sus múltiples manifestaciones: de todo hay en la viña del Señor. Manéjate y maniobra con cuidado entre esas aguas: que tu voz propia te exprese y proyecte como alguien que acepta y recibe lo mejor que le dan, pero tolera tranquilo las mediocridades, sin sufrirlas, más bien procurando ayudar a sus promotores a superarse y crecer.

Y entre otros muchos elementos que pueden quedar en el tintero, puedo sugerirte estos otros: participa en todo cuanto puedas, relaciónate bien y gánate la confianza más genuina, colabora en cuanto te sea posible, y contribuye al máximo de tus posibilidades. Y cuando llegues a ser tú el de las mejores prácticas a aprender, pues compártelas y enséñalas del modo en que los mejores lo hicieron contigo cuanto te tocó aprender. O mejor aún, si es posible. Porque en este proceso habrás crecido, y posiblemente superado los mejores desempeños de tus predecesores.  Tu marca personal será la referencia (o una de ellas), y se expresará en  una voz propia de referencia.

Hasta aquí por esta vez las sugerencias. Hay otras muchas posibles, pero pienso que cada quien puede y debe descubrir sus propios trayectos constructivos de voz propia, y los descubrirá con su esfuerzo y recursos en función del momento, contexto, situación y proyección de su marca personal.

Seguramente has notado que en un par de momentos te invito al equilibrio, ¿verdad? Te sugiero tal cosa, pero no hasta tal extremo: estaba seguro de que lo notarías. Y es que la gestión efectiva de una marca personal es, necesariamente, un tema de equilibrios dinámicos, tanto como lo es la vida misma.  Coexistimos en equilibrio (o procurándolo) con otros seres humanos, en contextos que procuran equilibrios con otros contextos, aún inmersos en cambios tan frecuentes y profundos como los actuales; entonces, es importante marcar de forma equilibrada para funcionar, y que nuestra marca personal funcione y marque como lo demandan momento y contexto. Para ser pertinentes y que el valor que aportemos sea válido, utilizable y viable; y de tal modo, realizarnos a nivel personal, profesional y social/relacional.

Y ese debe ser nuestro norte de marca. Al menos, mientras no estemos en condiciones de romper con todo y refundar las reglas (a lo Steve Jobs, a lo Tom Peters, a lo Gabriel García Márquez, a lo Michael Jackson, a lo Diego Armando Maradona, a lo Antonio Gades, a lo Michael Jordan, a lo Charles Aznavour, a lo Javier Sotomayor, a lo Stephen Covey, a lo Roger Federer, a lo Cassius Clay, a lo Lola Flores, a lo Serena Williams, a lo Benny Moré, a lo Leo Messi, a lo Usain Bolt, a lo Pablo Neruda, a lo Garry Kasparov… por ejemplo).

Y como fácilmente notarás al revisar los links que te propongo, de cada uno de ellos, hay solo uno; pero cada uno de ellos trabajó muy duro y se preparó de forma consistente para ser lo que fue, lo que es, y/o lo que nos ha legado; integrando en su praxis aquello de lo que les dotó Madre Natura, con los múltiples aprendizajes conceptuales, metodológicos y prácticos (de índole personal y profesional) que mediante mucho trabajo duro debieron incorporar, desarrollar y convertir en rutinas de excelencia; y como parte de todo ello, gestionar y proyectarse desde la voz propia que construyeron y a través de la cual se han expresado o aún se expresan y nos marcan, en tanto marcas personales.

Y a ello te invito. Pues de eso se trata, precisamente, el mejor branding personal.  ¡Un gran abrazo!

Imagen: Lifeofpix.com

Claves para no dejar que te pisoteen, por @jordicollell

Tomar la iniciativa en la vida profesional no siempre es fácil ni posible. Para los profesionales que trabajan por cuenta ajena es habitual que se acepte que sea la empresa quien marque la hoja de ruta. La condición de empleado implica que alguien tiene que decidir en qué actividades se ocupa al trabajador porque a fin de cuentas este último cambia su tiempo por un salario o por lo menos esta es la situación habitualmente aceptada.

Si tu no dices lo que eres, los demás dirán lo que no eres es una frase de nuestro colega Ramón Freixa que también puede aplicarse al desarrollo de la carrera profesional. Si no gestionas tu hoja de ruta profesional los demás lo harán por ti.

La manifestación más extrema de cómo otros pueden marcar, negativamente, el momento profesional es la condena al aburrimiento. Javier Ricou publicó hace unos días un artículo en La Vanguardia sobre esta situación, “Boreout, los males de un trabajo aburrido” en el que pone de manifiesto los daños psíquicos y físicos que se producen cuando una organización deja de contar con un colaborador y para forzar su salida lo condena al aburrimiento.

La condena al aburrimiento es una práctica poco ética, de dudosa legalidad, que transmite un mensaje muy negativo sobre las organizaciones que la practican y que es difícil de adivinar por parte de los afectados. Por regla general se produce en situaciones en las que se puede supones un cambio en el rendimiento por parte del trabajador ya sea por haber entrado en una franja de edad crítica o en una nueva situación personal como la maternidad y va unido a la falta de capacidad jurídica de la empresa para despedir a un trabajador que busca de esta manera el modo de forzar un acuerdo de salida.

No dejes que te pisoteen

Estar en manos de un tercero es siempre una situación de desventaja y cuando esto afecta a una parte muy importante de la vida como es el trabajo y los ingresos todavía lo es más por lo que puede resultar interesante ver la manera de tomar la iniciativa para anticipar en la medida de lo posible las situaciones negativas y tener un plan de acción si estas se producen de manera imprevista. Para ello recomiendo tener presentes los siguientes aspectos:

  1. Ser conscientes del terreno que se pisa. A pesar de que se pueda estar cómodo en una empresa y de que el salario compense nunca se debe renunciar a analizar la situación de manera crítica y objetiva. Signos como un historial consistente de prejubilaciones a llegar a un umbral de edad o de reacciones adversas frente a determinadas situaciones personales como maternidad, enfermedad…deben hacer reflexionar y tomar medidas preventivas.
  2. No creer en nuestra singularidad. Lo que ha pasado a los demás puede pasarnos a nosotros y cuando pase nadie nos va a sacar las castañas del fuego. Uno de los aspectos más significativos del artículo de Ricou es la falta de apoyo por parte de sus colegas, que estaban al corriente de la situación de condena al aburrimiento a la que estaba sometida, que encontró una de los testimonios citados.
  3. Gestionar la carrera profesional. No es un tópico y aunque los tiempos no estén para tirar cohetes en lo que se refiere a cambiar de empleo o para hacer otros planes, lo que si es cierto es que si no lo hacemos nosotros nos lo vamos a encontrar hecho y es posible que no sea de nuestro gusto. Adaptar nuestra actividad a las distintas etapas de nuestra vida de manera realista y planificada es la única manera de recuperar el protagonismo. De entrada siempre es difícil pero a medida que vamos profundizando en saber lo que queremos y en dibujar la manera de llevarlo a la práctica se van abriendo puertas. Démonos la oportunidad de afrontar el cambio.
  4. Tener un plan B. Por si suceda aquello que siempre hemos deseado que no ocurra que por lo menos no nos coja desprevenidos. Haber trabajado el punto anterior, nuestra carrera profesional, nos habrá dado las vías de acción y sólo tendremos que ponerlas en práctica.
  5. Gestionar la Marca Personal. Dejar huella pasa por gestionar la vida y la carrera profesional. La gestión de la marca personal nos podrá en el camino para saber movernos en cualquier circunstancia teniendo el control y el protagonismo.

Que nada ni nadie nos pueda condenar al aburrimiento y destruir nuestra vida.

Imagen: Flickr CC. MATHIEU BEAURY

Indicadores de progreso en gestión de #marcapersonal, por @guillemrecolons

La literatura surgida de del entorno de internet puede llegar a aturdirnos: mediciones, indicadores, KPIs, Klout, Kred, Linkedin SSI, % de conversión, % de rebote, tiempo medio de lectura, Followers, Engagement…

Todo esto es genial, pero para no perder la perspectiva voy a listar los indicadores REALES de progreso en función de dos categorías: Los indicadores de bienestar (ingresos, contactos, calidad de vida,…) y los de vanidad, que no nos dan de comer pero nos hinchan el ego. Aquí tenemos los más importantes indicadores de progreso en gestión de #marcapersonal:

#Indicadores de Ingresos

  • Autónomos: Este mes he conseguido ganar x dinero, he cubierto costes, he perdido-
  • Cuenta ajena: Este mes me he ganado el sueldo, he conseguido ganar más dinero en remuneración variable, este mes lo olvidamos

#Indicadores de Contactos de valor

  • Este mes he conocido personalmente a tres profesionales que pueden conseguirme contratos nuevos, clientes nuevos…
  • Este mes he contactado vía Linkedin o Twitter con X socios potenciales, con X clientes potenciales. Veré si pueden requerir mis servicios y contactaré de nuevo con una propuesta de colaboración

#Indicadores de Mejora laboral

  • Autónomos: Este mes he iniciado un nuevo proyecto de colaboración con otras tres personas que podrá generarme x ingresos a medio plazo
  • Cuenta ajena: Este mes he conseguido un cambio de categoría laboral, o todo sigue igual, o me han echado o he conseguido un nuevo empleo

#Indicadores de Mejora en la calidad de vida

  • Este mes he conseguido dedicar más tiempo a: hacer deporte, leer, escribir, estudiar, la familia, viajar…
  • O no, este mes ha sido fatídico, el trabajo me ha consumido.

#Indicadores de Referente profesional

  • Este mes he aparecido en tal revista o tal periódico o tal emisora de radio o TV o site en internet como especialista o referente en lo mío.
  • Este mes he conseguido aparecer en el blog/web de la empresa como autor de tal estudio, tal logro.
  • Este mes no he conseguido avanzar como referente.

#Indicadores de Recomendaciones externas

  • Si la marca personal es la impresión que dejamos en los demás, todas las recomendaciones, sean offline u online (recomendaciones en Linkedin, validaciones de aptitudes en la misma red…) serán bienvenidas como uno de los mejores indicadores de nuestra marca. La clave: que sean reales y sinceras. Nunca recomiendes a alguien que no lo merece.

#Indicadores de Mejoras estadísticas

  • ¿Tienes un blog? Un buen indicador es el crecimiento en el número de suscriptores, una condición mejor que la de follower o simple contacto, alguien que quiere saber antes que nadie lo que publicas.
  • También en el blog existen múltiples indicadores núméricos en Google Analytics que te pueden ayudar a mejorar la gestión de contenidos
  • ¿Has escrito un libro o ebook? Un buen indicador es la distribución o las descargas

#Indicadores Vanity A: Social Selling Index

  • Linkedin SSI. Mide cuatro ratios de la red Linkedin: marca profesional, networking fase 1 (encontrar a la gente adecuada), calidad de los contenidos que se comparten y networking fase 2 (establecer relaciones). Va de 0 a 100. Aunque tengas 90 no significa que tu #indicador 1 te tenga que ir mejor, pero es mejor estar más cerca de 100 que de cero.

#Indicadores Vanity B: Klout

  • Klout es un índice de influencia online que va de cero a 100 en base a la interacción que conseguimos (no al número de contactos) en las distintas redes sociales que configuremos en el índice. Roza la imperfección: resulta que según Klout yo soy experto en humidificadores y vaporizadores. A partir de ahí está todo dicho, fiabilidad discutible, pero ciertamente un valor más cercano a 100 indica más influencia que uno más cercano a cero.
  • Actualizado junio 2018: Klout ha cerrado sus puertas. Algo menos de lo que preocuparse. 

#Indicadores Vanity C: Kred

  • Quizás Kred sea el índice menos conocido pero el más completo e interesante, ya que no trabaja en una única medición sino que mezcla algoritmos y da dos valores principales: un índice general de cero a 1.000 sobre cómo influimos en los demás y otro de 0 a 12 sobre cómo los demás influyen en nosotros. Pero eso no es todo, el índice se puede segmentar por variables: marketing, comunicación…

#Indicadores Vanity D: Número de seguidores, contactos…

  • Seamos claros, una persona con 5.000 seguidores en una red, sea cual sea, es –sobre el papel- algo más influyente que una con 50. Pero la clave está en la calidad de esos contactos y en cómo interaccionan con nuestros contenidos. No hay que obsesionarse con la cantidad sino con la calidad de las personas que te siguen. Si vendes servicios de alto valor a empresas, 1.000 seguidores son muchos. Si vendes pulseras de la suerte a 0,1€, necesitas centenares de miles o asociarte con quien los tenga (socios clave).

Posiblemente el amigo Jaume Gurt me añadiría un indicador de felicidad, pero dejaré que lo desarrolle él mismo en sus espacios. En otro post explicaré cómo gestionar estos indicadores. Por ejemplo, una persona con un buen #indicador1 (alguien que se gana muy bien la vida) puede sobrevivir en el corto plazo sin el #indicador5 o los de vanidad, pero a la larga su marca puede ser inexistente (si no comunicas no existes) o su reputación se puede ver afectada.

Gracias por tu tiempo. Si tienes algún indicador más que sugerirme te invito a hacerlo dejando un comentario. Prometo responder!

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