Para personas que han perdido su empleo y quieren relanzar su futuro profesional

La clave del éxito y la felicidad está en centrarte en tus fortalezas, por @xaviroca1

Siempre he pensado la mayoría de personas que tienen éxito lo consiguen centrándose de forma clara en sus fortalezas. Esta intuición ha sido validada científicamente por la empresa norteamericana The Gallup International Research & Education Centre tras analizar durante más de 20 años a más de 2 millones de profesionales.

Sus interesantes planteamientos han sido planteados por Marcus Buckingham y Curt Coffman en su libro “Primero rompe todas las reglas” y por el propio Buckingham y Donald Cliffton en su libro “Ahora, descubre tus fortalezas”. Ambos libros parten de que el pensamiento convencional ha generado 2 premisas que son claramente erróneas. En primer lugar, pensar que cada persona puede aprender a ser competente en casi cualquier disciplina. Y en segundo lugar, que el mayor espacio de mejora para una persona está en sus puntos débiles. Sus rigurosos estudios científicos demuestran justamente lo contrario. No todos podemos aprender a ser competentes en casi todo y sobretodo, nuestro gran espacio de mejora no está en nuestras debilidades sino en nuestras fortalezas.

Y a mi entender, no tener claras estas premisas ha causado grandes problemas a empresas y profesionales. La mayoría de las personas han tenido mucho más claro cuáles son sus debilidades que sus fortalezas. Te invito a pensar cuáles son tus puntos débiles y tus puntos fuertes. Seguro que los primeros aparecen en tu mente de forma mucho más clara y rápida que los segundos.

Parte del problema es que la mayoría de personas no conocemos nuestras fortalezas y nuestros talentos. Creo que una de las principales responsabilidades de los docentes, padres y directivos es ayudar a que nuestros alumnos, hijos, trabajadores… conozcan realmente cuáles son sus auténticos puntos fuertes. Y una vez conocemos nuestros puntos fuertes debemos desarrollar y centrar nuestra estrategia en estas fortalezas.

Y las fortalezas parten de nuestros talentos innatos. Afortunadamente todos nacemos diferentes y también a todos se nos dan bien disciplinas diferentes. Nuestro talento es la principal materia prima para desarrollar nuestras fortalezas. Aunque no sólo necesitamos de nuestro talento. Si no acompaños este talento con habilidades (llevarlos a la práctica) y conocimientos no los podremos convertir en fortalezas. Conocer tus talentos resulta imprescindible al igual que trabajarlos y pulirlos para convertirlos en auténticos puntos fuertes.

Me atrevo a decir que, en general, la mayor parte de docentes, padres y gestores de personas han prestado poca atención a conocer los talentos de las personas a su cargo y tampoco en conocer sus fortalezas. Lamentablemente, los últimos estudios indican que sólo el 20% de los profesionales afirman que su actividad profesional está centrada en sus fortalezas. Este dato significa que la mayor parte de nuestras empresas y organizaciones podrían ser mucho más eficientes aprovechando mejor el potencial de su equipo humano si posibilitaran que las personas centraran su actividad profesional en sus puntos fuertes. En un momento complejo como el actual, resulta imprescindible que como sociedad centremos a nuestras personas en sus fortalezas ya que de esta forma posibilitaría claras mejoras en la situación económica y social.

Y a nivel individual también resulta imprescindible centrarse en las fortalezas. Las grandes marcas personales se han centrado claramente en potenciar sus puntos fuertes, en ser cada vez mejores en aquello en que ya son buenos. Porque como dice el psicólogo norteamericano Martin Seligman “la clave del éxito y la felicidad está en centrarte en tus fortalezas”.

El ADN de tu marca personal, por @pabloadanmico

El ADN es el principal constituyente genético de los seres vivos. Y aquí radica el punto de partida de este post. Es tu primer análisis, sencillo y sin demasiados quebraderos de cabeza, para construir tu proyecto de marca personal.

Es un alto en el camino, un momento de reflexión para valorar el eje de tu sentido personal y profesional. Los cimientos de tu marca.

Sólo 4 preguntas bastarán para que des 4 respuestas y generes esta radiografía de ti mismo:

1. ¿Cuáles son tus cualidades principales?

Tus valores, cualidades y habilidades son tu punto de partida. Las habrás adquirido con el paso del tiempo, a través de la formación y las experiencias se conforman tu visión del mundo, del entorno y de las relaciones personales.

Representan tu primera línea de valor, tanto en lo personal como en lo profesional.

Podríamos llevarlo a la dimensión temporal del pasado, lo adquirido.

2. ¿Por qué eres conocido?

Es una visión externa de mí. Puede ser cierta o no coincidente con mi visión propia, pero en el fondo todos sabemos que hay una percepción externa que me juzga de forma más o menos certera.

Si no lo sabes con certeza te ayudaría mucho buscar una percepción de personas que te conozcan. Esa crítica constructiva puede descubrir en nosotros parcelas tanto positivas como negativas que me pueden ayudar a potenciar o a cambiar algunos comportamientos y actitudes.

En este caso es una valoración que recibimos en repuesta a nuestros actos, por lo que podemos situarla en el presente.

3. ¿Cuál es tu valor diferencial?

Sin un valor diferencia potente y que responde a mi propia realidad es complicado ser el receptor de una oportunidad. La diferencia siempre está ahí, es un motivo de decisión.

A veces pequeñas cualidades son suficientes para dar eso paso y ese argumento para la decisión.

Puede ser una cualidad, o puede ser una actitud, pero siempre deberías hacerte esta pregunta ante un momento clave ¿por qué debería ser yo el elegido y no los demás?

Si tienes la respuesta adelante, y si no la tienes ves buscando respuestas. También es tu presente, la percepción actual de los demás hacia ti.

4. ¿Cuáles son tus palabras clave?

Ahora pensemos en futuro. De entre las cualidades que tengo o que espero adquirir he de seleccionar una serie entre 3 y 5 para mi estrategia de posicionamiento. Dar referencias para que en los entornos de acción se me considere más o menos por igual. Eso dará coherencia y solidez sobre mi cuando nos encontremos en entornos cruzados.

Es la frontera entre lo que eres, lo que los demás piensan que eres, y lo que aspiras a ser, por lo que ya estamos realizando una proyección de futuro.

Es un buen comienzo para un proyecto de marca personal, pero te aseguro que aún queda mucho por hacer.

¡Ánimo y suerte! El camino es largo pero la recompensa valdrá la pena.

PD. La primera vez que se relacionó en concepto ADN de marca personal fue en el libro de Andrés Pérez Ortega, Marca Personal, “Cómo convertirse en la opción preferente”, quien utilizó con gran maestría este concepto para una aplicación metodológica (Análisis, diferenciación y Notoriedad)

 

La diferenciación asusta a los cobardes, por @jordicollell

El mimetismo es la capacidad que tienen algunos seres vivos para parecerse a otros seres vivos o al entorno en el que se mueven para obtener algún beneficio o alejar algún peligro. Así nos encontramos con insectos que parecen ramas de árbol, mariposas que parecen hojas, moscas que parecen abejas o avispas y, por supuesto, los camaleones que cambian el color de su piel frente a determinadas circunstancias.

Las personas también practicamos el mimetismo pero como no tenemos la capacidad de alterar de manera rápida nuestra características físicas lo hacemos a través de las habilidades sociales.

Ser diferente nos pone en situación de riesgo. Distinguirnos entre una multitud nos hace más vulnerables porque permite que los demás se focalicen en nosotros y seamos el blanco perfecto para lo positivo y para lo negativo.

Mimetizarse es siempre un mecanismo de defensa. Recuerdo muchas veces los consejos de mis padres al principio de cada curso: “hijo, que no te vean demasiado”, la mejor forma de protección era la fusión con el grupo, el anonimato, el pasar desapercibido.

La adhesión a la mayoría es una forma de mimetización social, sin necesidad de citar estudios al respecto, cuántas veces nos hemos encontrado en reuniones poco productivas en las que se ha hecho difícil avanzar porque daba la sensación de que había unanimidad porque todos los participantes se unían a la primera opinión.

El objetivo de la mimetización es evitar la mirada y la atención de los demás, es buscar el anonimato, es fundirse con el entorno para estar sin ser visto, es dejar de existir porque, no lo olvidemos, si no nos ven no existimos a los ojos de los demás.

La prudencia es una actitud o una cualidad que nos lleva a actuar de manera reflexiva para evitar posibles daños, la prudencia no frena la acción si no que la modula para no salir malparado. El prudente no se esconde si no que se manifiesta y da la cara cuando considera que es el momento oportuno.

El que se esconde busca ante todo su protección más allá de su foco y de sus convicciones porque pone por delante el miedo y a esta actitud se le llama comúnmente cobardía. El cobarde evita la acción cuando vislumbra la posibilidad de un riesgo y por ello también evita la exposición.

La gestión de la marca personal no admite mimetismos, para ser conocidos, reconocidos, memorables y elegidos hemos de estar siempre visibles.

Quien se esconde no deja marca.

¿Eres pescado fresco o pasado?, por @jordicollell

¿Hay alguna relación entre el pescado y la empleabilidad? Tanto uno como la otra mantienen su valor mientras están frescos y expuestos al público.

La empleabilidad es un bien perecedero a menos que se disponga de un conservante que permita mantenerla viva a lo largo del tiempo y de las inclemencias coyunturales y estructurales. Cuando se sale del mercado de trabajo se entra en una fase de pérdida rápida de frescura y como sucede con el pescado se produce un reemplazo en el mostrador y se pasa a la situación de olvido.

En los séniores, en los mayores de 45 años, esta situación es más flagrante porque de entrada ya no se les percibe como pescado fresco si no como congelado, en algunos casos de calidad indiscutible pero congelado.

Según el VII Informe Mayores de 45 años en el mercado laboral elaborado por la Fundación Adecco , que corresponde al primer semestre del año 2015, el principal hándicap que dificulta la reincorporación de los séniores al mercado laboral es la edad, la madurez, que genera en las empresas estereotipos y perfiles poco amigables entre los que destacan la sobrecualificación que puede inducir a una demanda de mayor remuneración que en otros segmentos más jóvenes, la falta de preparación en algunos temas comparado con profesionales más jóvenes y la suposición de menor flexibilidad para hacer horas extra y viajar.

Los prejuicios son opiniones elaboradas de algo que se conoce poco o mal, suelen ser negativos, fomentan la división entre personas y la discriminación y acaban creando estereotipos. Son malos pero ahí están y como no podemos ignorarlos la acción más práctica es tratar de desmentirlos.

La visión de los séniores que se tiene desde muchas empresas no es más que un estereotipo.

El informe de Adecco indica también algunos frenos personales que lastran las oportunidades laborales de los séniores: La no adaptación del currículum para cada oferta ya que se utiliza uno genérico para todas; el derrotismo o creencia a ser descartado antes de hacer una entrevista; la no utilización de Redes Sociales y la falta de preocupación por llenar los tiempos prolongados de inactividad con ocupaciones que enriquezcan su currículum.

Para mantener fresca la empleabilidad hay pues que romper el estereotipo y eliminar las barreras personales que la cercenan. Es necesario tener la capacidad para darse a conocer, distinguirse entre la multitud, ejercer una influencia positiva en los demás y destacar en algún aspecto o dicho de otro modo ser relevante de modo que no haya ni dudas ni excusas para ser elegidos.

La experiencia, el conocimiento de la vida en todas sus facetas, el camino recorrido, los éxitos y los fracasos son los impulsores, las palancas, para mantener en movimiento la empleabilidad de un sénior y generan un relato que hay que completar con nueva formación y con la reformulación de su misión para adaptarla a las nuevas circunstancias.

Un sénior que gestione eficientemente su marca personal, que sepa comunicar su propuesta de valor y su propósito y que sepa estar de manera activa en las redes sociales tiene mayores posibilidades de volver a entrar en el mercado de trabajo.

La gestión de la marca personal no tiene edad pero a partir de los 45 es imprescindible.

 

De cómo un garbanzo puede cambiar tu vida, por @jordicollell

A punto de bajar la persiana de la cotidianeidad para irme de vacaciones he aprovechado un momento libre para leer El Código del Garbanzo que es el último libro de mi amiga Natalia Gómez del Pozuelo,con la que tuve el placer de compartir mesa y charlas en el Personal Branding Lab Day del pasado mes de junio, y que me dedicó con mucho cariño.

Natalia Gomez del Pozuelo siempre sorprende con sus libros cargados de humanidad, sentido común y proximidad. Esta vez nos deleita con una historia corta pero intensa en la que podemos encontrar desde el placer de una lectura amena hasta una reflexión en profundidad sobre lo que es importante o no en la vida.

El Código del Garbanzo es un cuento que no nos deja indiferentes y que nos seguirá dando que pensar tras varias lecturas. Trata de una historia de familia y de pareja que toman la decisión de trasladarse a vivir y trabajar en Paris y a partir de aquí se descubre que toda decisión conlleva riesgos personales que si no se afrontan con valentía y apertura de mente pueden producir el efecto contrario al inicialmente deseado. Es un relato de crecimiento personal porque no podemos nunca olvidar que una pareja y una familia están formadas por personas que están en permanente evolución. Es una fábula sobre la vida en la que se trata desde la doble mirada masculina y femenina el complejo mundo del día a día, de la evolución personal, el amor y la, algunas veces, inconsistente levedad de la infidelidad. Permite varias lecturas porque es interesante, corto y da la oportunidad al lector de sacar sus propias conclusiones.

Las vacaciones pueden servir para hacer simplemente un paréntesis y devolver al cuerpo y a la mente la consistencia y el vigor perdidos durante el resto del año o pueden ser motivo para dar un paso más hacia adelante aprovechando precisamente el momento de reposo y la liberación de las tareas cotidianas. Avanzar o quedarse en el mismo sitio es una decisión personal.

El Código del Garbanzo es una buena excusa para dar este pequeño paso y empezar a replantearse las cosas importantes. En solitario y también en pareja, para poner en evidencia aquello que nos convierte en rutina y para tratar de encontrar el camino del crecimiento o del reencuentro, en momentos de sosiego y en tiempos de cambio.

Natalia nos recuerda que a pesar de que las relaciones y las situaciones puedan parecer estables y fuertes si no se cuidan se pueden marchitar y echar a perder en un plis plas.

No perdáis la oportunidad de convertirlo en vuestro libro de cabecera este mes de agosto.

 

5 áreas que crean la Identidad Visual, @Maria_A_Sanchez

La parte visible de la ‘Marca YO’.

En fotografías de los perfiles en RRSS, filmaciones o en persona, la parte visible de la Marca Personal, a pesar de su importancia, todavía no tiene un nombre reconocido: Imagen personal, indumentaria, estética, mensaje, tópico, vestimenta… y ha dado paso a conceptos como cliché o estereotipo.

Lo que es evidente: existe una dicotomía imagen-mensaje que Bourdieu definía como ‘Capital Visual’. La parte de la ‘Marca Personal’ que ven los demás y que se ha de gestionar con mucha consciencia, para evitar distorsiones en el mensaje.

Uno de los conceptos más aclaratorios es ‘Identidad Visual’, y me lo ‘regaló’ un gran amigo, tras asistir a un taller que impartíamos mi amiga y colega Cristina Mulero y yo. Me pareció un buen nombre para definir la apariencia estática, sin movimiento.

Para analizarla, suelo descomponerla en 5 áreas: 

1.Cabello.

2. Piel (barba-bigote o maquillaje incluidos).

3. Expresión facial.

4. Postura corporal.

5. Vestuario y complementos.

La salud la contemplo como la base del concepto, junto con la belleza científica.

El cabello: Siempre limpio, lavado con el mínimo tiempo, producto y agua (lavado S.A.P.). Cuidado: el cabello no se lava, solo el cuero cabelludo.

El estilo ideal de peinado profesional es el que armoniza con el cuerpo y las facciones. Para que embellezca ‘científicamente’ su volumen a de dejar en el centro a los ojos (en las cabezas rapadas se da esta circunstancia). En la mujer se logra con el recogido o ‘corto femenino’, y tanto en el caso del hombre como en el de la mujer, es ideal que la nuca coincida con la altura de la barbilla.

La mejor calidad de cabello posible va de la mano de los hábitos saludables. La naturaleza sabe que ya no es necesario. Por ello, cuando falta algún nutriente, es lo primero de lo que se deshace. Las últimas investigaciones nos han demostrado que se puede complementar la alimentación para recuperar su calidad. Si se masajea el cuero cabelludo, se atraen los nutrientes con el riego sanguíneo.

La piel: además de reflejar, como el cabello, los hábitos de su dueñ@, reacciona a los colores cercanos. Sobre todo cuando el cabello es teñido, si se lleva maquillaje y al color  del vestuario que esté más próximo a la cara. Imprescindible, para saber los mejores colores para la propia piel, ponerse en manos de un/a buen/a expert@ en análisis de color. Increíble el efecto diferente de un color blanco o beige, según la melanina de la piel.

Los afeites pueden ayudar a que la piel se vea mejor, pero lo que más influye en su calidad, sin duda, son de nuevo los hábitos: alimentación completa, descanso, ejercicio, actitud flexible y proactiva… y también masajes faciales diarios y ascendentes, al poner las cremas,  que estimulen el riego sanguíneo.

Expresión facial: Llevar o no barba/bigote o maquillaje, en el caso de la mujer, es una decisión a tomar tras diferentes pruebas. Sí puedo corroborar que es muy efectivo en las féminas el lápiz de labios, para ‘enmarcar las palabras’, según la maestra del estilismo, Carolle Pertington. También es aconsejable dibujar líneas ascendentes al final del párpado móvil del ojo. Si se hace de modo suave, el cambio es tan sutil y natural como eficaz, para reforzar en positivo la ‘Marca Personal’.

Postura corporal: Tumbarse en el suelo a descansar, apoyar la espalda contra una pared, hacerse fotografías y observar la postura corporal de otras personas, es lo que los expertos recomiendan para ‘recuperar la verticalidad’, que es la posición ideal para reforzar nuestra ‘Marca Personal’, dándole un aire dinámico y saludable.

Desperezarse cada mañana y cada noche, hacer suaves ejercicios de flexibilidad, movimientos poco usuales durante el día, ayuda a que la sangre circule mejor y a conservar la postura vertical y el cuerpo joven.

Vestuario y complementos: Lo más eficaz es tener 3/4 ‘uniformes’, compuestos por piezas de ropa que ‘honren el cuerpo’. De la talla adecuada, que el cuello, el hombro y la cintura queden en su lugar y bien combinados entre ellos. Del color que favorece la melanina de nuestra piel (cálidos o fríos) y comunique la jerarquía deseada, sin adornos que distraigan el mensaje hablado.

Sí a renovar una o dos piezas del vestuario cuando haga falta, para actualizar el vestuario. No a tener el 80% del armario que no se utiliza.

La salud personal, social y medioambiental Estética y Ética han de ir juntas, como decía el profesor López Aranguren. Esa es la base de una buena ‘Marca Personal. Del mismo modo que recomiendo basar una buena apariencia en la salud de la persona, a la hora de adquirir piezas de ropa (o cualquier enser), abogo por cuidar la salud del planeta, mediante el consumo responsable. Les dejo dos interesantes enlaces a sendas guías sobre el vestuario. Ambas con el mismo nombre: Somos lo que vestimos.

Referencias:

http://www.sostenibilitatbcn.cat/attachments/article/301/SomosLoQueVestimos.pdf

http://www.aragon.es/consumo/bibliodigital/29613.pdf

Imagen Google CC Search

Imagen + Mensaje + Emoción. Proyectando tu marca personal, por @pabloadanmico

Le podemos dar todas las vueltas que queramos pero la comunicación personal es la herramienta clave y necesaria para trasladar nuestro mensaje y conseguir nuestras metas. Somos seres sociales y utilizamos la comunicación para, precisamente socializarnos.

Estudiando la comunicación personal en toda su dimensión (mira que le he dado vueltas y más vueltas a raíz de la publicación de “Cómo ser una persona influyente”) te das cuenta que la antropología, la piscología y la neurología nos aportan claves científicas y empíricas de los rincones más complejos de las relaciones personales.

Cierto es que las áreas de la comunicación personal en su lado más académico son la kinesia (gestos, mirada, postura), proxemia (proximidad, contacto) y el paralingüismo (la voz), pero hemos de ser más explícitos y prácticos.

Por eso precisamente vale la pena utilizar toda esa información para intentar sintetizar al máximo las áreas de la persona que comunican, hacerlas sencillas y útiles.

Comunicar para darnos a conocer, comunicar para convencer, comunicar para hacer llegar a los demás nuestros valores, fortalezas, metas, compromisos, nuestro valor diferencial en definitiva. Comunicar nuestra marca personal, que de eso hablamos.

Sintetizando pues nuestras áreas generadoras de comunicación resumiría que son tres:

1. Lo que se ve: la imagen.

2. Lo que se oye: el mensaje.

3. Lo que se percibe: el lado emocional.

Tiene mucho que ver también con la programación neuro lingüística, la PNL, y sus clasificación de las personas en función del uso de los sentidos en la comunicación: visuales, auditivos y kinestésicos.

Vayamos a definir el sentido y el contenido de cada apartado:

1. Lo que se ve. ¿Qué se aprecia de nosotros?

– Tu aspecto, tu imagen física. Debes valorar en qué medida apoya aquello que quieres transmitir y resulta coherente con tu forma de ser.

– Tu actitud. Si mantienes la mirada, si gesticulas y utilizas la comunicación no verbal para apoyar el mensaje.

– Tu tarjeta de visita, si está limpia, arrugada, tachada. Será la herramienta de un posible nuevo contacto.

– Tu CV si estás buscando empleo o mejora, tu proyecto si estás presentando tu idea o empresa. Es lo que quedará de ti.

2. Lo que se oye. ¿Qué se escucha de nosotros?

– Tu mensaje. Las palabras utilizadas, el orden de las mismas. Una estructura coherente, en tiempo adecuado y de fácil interpretación.

– Tu tono de voz, grave, agudo, equilibrado. También el volumen, si se te escucha correctamente. Y la dicción, la limpieza en la pronunciación de las palabras que utilizas.

– Tu entonación, el énfasis que pones al hablar, la pasión o ilusión que pone música a tus palabras.

– Tu vocabulario, cercano a tu profesionalidad pero siempre con naturalidad.

3. Lo que se percibe. ¿Qué sienten al escucharme?

– El lado emocional, el de los sentidos. La percepción queda tras der ti, tu huella.

– Seguridad y confianza, aspectos necesarios para causar un impacto adecuado.

– La seguridad en ti mismo, tu capacidad y tu motivación para conseguir algo

– Tus valores, tu forma de entender el entorno y de relacionarte. Coherencia y compromiso.

Cuidar estas tres áreas requiere conocimiento y trabajo. Pero requiere algo mucho mayor; un proyecto de marca personal.

Porque marca es lo que eres, pero también lo que los demás piensan que eres. El nexo de unión está en la comunicación personal.

Marca personal más allá de los 50, por @jordicollell

Tener más de 50 no es ninguna “ganga” pero tampoco es una maldición. A fin de cuentas somos muchos y si nos lo proponemos podemos conseguir tener un papel relevante. Las cosas están así según nos cuenta Jordi Goula en La Vanguardia del domingo 12 de julio de 2015:

en España los mayores de 50 años superan en 6 millones a los menores de 25 años.  Población envejecida, esto es una evidencia pero mayoritariamente sana y con una esperanza de vida en aumento. Posible freno para las generaciones jóvenes pero fuente de experiencia y conocimiento. Generalmente con hijos ya mayores pero con padres dependientes o con tendencia a la dependencia. El panorama es complicado.

Por estar en este segmento conozco diversos tipos de personas que viven su edad de maneras muy diversas:

– Los que esperan a pies juntillas su jubilación y si puede ser anticipada mejor. Son aquellos que tienen la suerte de tener un trabajo fijo o recurrente, que ya no tienen que soportar cargas familiares y / o tienen unos ahorros que les permiten ver el futuro desde el punto de vista económico con optimismo y que creen que su momento laboral se ha acabado y que si tienen una aportación valiosa a hacer la llevarán a cabo desde el voluntariado.

– Los que no pueden pensar en jubilarse porque tienen cargas familiares que se proyecta en un futuro a medio plazo y no disponen de los fondos necesarios vivir de la pensión y que por lo tanto su preocupación es mantenerse en una actividad remunerada como sea.

– Los que no quieren jubilarse porque se encuentran en buen estado físico y mental y consideran que todavía tienen una aportación valiosa que hacer por la que pueden obtener ingresos.

– Los que ya están jubilados pero que se mantienen profesionalmente activos a través de un trabajo no remunerado a favor de la sociedad dígase voluntariado.

– Los que no saben lo que quieren pero que tienen un trabajo remunerado y están la expensas de lo que los demás decidan.

– Los que querrían trabajar pero no encuentran un empleo por más empeño que pongan en ello.

Si hacemos una lectura sincera de las situaciones anteriores, posiblemente me he dejado alguna por referenciar, veremos que la situación de los mayores de 50 años no difiere en mucho a la de cualquier otro tramo de edad excepto en lo que a la jubilación se refiere y se puede optar por tener un papel activo o dejar que las circunstancias pasen. Plantarse la posibilidad de tener un papel activo, de coger el toro por los cuernos, a partir de los 50 tiene su relevancia porque puede ser que no haya muchas más oportunidades ya que el ciclo vital tiende a acercarse a su fin por lo que vale la pena tomárselo en serio.

Para tener un papel activo es importante preguntarse por lo menos dos cosas la primera es que se quiere hacer en los próximos años y la segunda qué se puede aportar. Si se ha llegado a los 50 sin una hoja de ruta o con una poco definida es el momento para corregir el rumbo o fijarlo, nunca es tarde para ello, y plantearse los objetivos para los próximos años y la manera de alcanzarlos se convierte en un ejercicio de supervivencia. Si se ha llegado a los 50, que ya son bastantes, seguramente no se habrá hecho con la mochila vacía y durante los años precedentes se habrá acumulado experiencia, conocimientos y talento que son las palancas para definir la aportación que se puede hacer a los demás en el futuro, renunciar u ocultar el pasado es impedir que los demás puedan beneficiarse de lo que se ha ido acumulando en el camino y es personalmente ineficiente y socialmente injusto.

Los 50 son una buena edad para gestionar de una vez por todas la marca personal, para ser conocidos, reconocidos, relevantes par a los demás y sobre todo escogidos.  La gestión de la marca personal no tiene edad.

¿Podemos conectar con los demás a través de la voz?, por @elenatecchiati

En diferentes ocasiones he oído a la gente decir que alguien “tiene una voz bonita” o que “su voz es suave”, también que “tiene una voz dura a veces…”. La voz nos da la posibilidad de expresar de manera más imponente y fuerte lo que queremos comunicar, pero además es una parte esencial en nosotros, como otra huella. Concéntrate y piensa en alguien a quien conozcas bien, intenta acordarte del sonido de su voz. Lo que sucede es curioso, es como si lo pudieras escuchar en tu cabeza. El sonido de la voz nos conecta con los demás, nos hace más o menos simpáticos, competentes, ridículos, tranquilos, empáticos…

En mis seminarios me preguntan muchas veces si es posible conectar durante los primeros segundos con alguien al teléfono únicamente con el sonido de la voz, con un simple “Hola”. Pues sí, se puede, y no solo al teléfono. Según diferentes estudios la gente prefiere una bienvenida cálida a través de un tono de voz medio agudo, pero que no sea demasiado rígido y duro. Así podemos conectar mejor, pero es imprescindible, sonreír, ya que se “escucha” muy bien cuándo alguien sonríe o no.

La sonrisa y un tono medio agudo dan la posibilidad de tener una imagen más atractiva, simpática y empática al mismo tiempo.

En nuestro discurso, o en relación a lo que estamos hablando, es importante que nuestro tono de voz sea congruente con lo que estamos diciendo. Si estamos hablando seriamente, es mejor sonreír menos, y bajar el tono de la voz, dado que el tono medio bajo da la sensación de tener en frente una persona inteligente y competente, según diferentes investigaciones.

Si tu voz es poco clara o muy baja, la gente tiende a decir que no te oye bien, o que estás poco presente. Es imprescindible aprender a hablar en la “máscara”, o sea en la parte delante de tu cabeza, boca y nariz, imaginándote que tu cara sea un altavoz potente. De esta manera y practicando, podemos aprender a hablar más fuerte, con más presencia y carácter, y con poco esfuerzo.

El “trabajo” que llega, por @pauhortal #RRHH

Al margen de los cambios producidos por el impacto de la crisis que lamentablemente siguen provocando efectos perversos que he analizado en otros momentos lo que constato es que  estamos viviendo otro tipo de cambios como consecuencia de que la cada vez más relevante implantación de la tecnología en los procesos productivos.

La tecnología nos permite hacer independiente el hecho de trabajar de una presencia física en un entorno determinado ademas de estar en situación de permanente disponibilidad.

Los conceptos de lugar y tiempo de trabajo (excepto en las tareas tradicionales relacionadas con la producción y los servicios a las personas) están desapareciendo.

A partir del momento en que muchas de las actividades pueden desarrollarse desde cualquier sitio y fuera de un horario de trabajo determinado nos hemos puesto a rediseñar el espacio para optimizar el hecho de que cada persona puede estar donde desee en función de sus preferencias o necesidades en cada momento, y ofrecer como principal ventaja para una relación física la conveniencia y la interacción social.

He aquí algunas reflexiones personales sobre como es el “trabajo” en el que estamos y el que parece no hará más que consolidarse en los próximos años.

– Desaparición del concepto de carrera. Ya no existirá el modelo de carrera en que uno se forma específicamente para un propósito y lo desempeña durante toda su vida profesional. Los individuos son los responsables de su empleabilidad presente y futura. Un profesional podrá trabajar en más de 10 actividades distintas a lo largo de su vida.

– Trabajaremos casi siempre sin ninguna seguridad de futuro. Los expertos coinciden en que estaremos trabajando durante más tiempo (por el alargamiento natural de la esperanza de vida) pero siempre bajo una situación de inseguridad a medio plazo. Trabajos por proyectos, en formato temporal, actividades independientes etc serán cada vez más comunes.

– Desaparición en muchas actividades del lugar de trabajo “formal”. El concepto de co-working, para referirse a zonas abiertas en las que la gente trabaja de forma autónoma, se ha puesto de moda recientemente y parece seguirá en alza. Excepto en las actividades “productivas” y en los servicios personales la tendencia es a mantener un sitio corporativo, será mucho más reducido y la gente solo irá allí cuando sea imprescindible.

– Elevada flexibilidad en el concepto de tiempo de trabajo. A cambio de condiciones flexibles, aceptaremos una disponibilidad casi permanente: un mensaje instantáneo o un correo electrónico puede demandar nuestra atención a prácticamente cualquier hora.

– Eliminación de los oficios o tareas tradicionales. En este aspecto se han centrado históricamente las predicciones acerca de los cambios futuros en la vida laboral. La robotización o inteligencia artificial (o segunda era de las máquinas) esta ya aquí entre nosotros. En 5 años los robots serán capaces de reproducir con bastante fidelidad la mayor parte de los gestos realizados por el ser humano y esto conllevará la desaparición de muchos de los empleos o trabajos que hoy denominamos “manuales” y otros muchos que no lo son tanto.

– Achatamiento de las estructuras. En contra del modelo jerárquico tradicional, se está produciendo una tendencia imparable al achatamiento de las estructuras. Paralelamente cambia el modelo de liderazgo que tenderá a ser mucho más difuso y colaborativo.

– Cambio de sentido de lo que hoy denominamos jubilación. El concepto de “jubilación” será completamente obsoleto. La robotización y el alargamiento de la vida de la mayoría de la población hará que el concepto de jubilación como “parón total” quede reducido simplemente a aquel periodo en que se produzca una imposibilidad real de desarrollar cualquier tipo de actividad.

El trabajo del futuro no será más que la consecuencia de los nuevos modelos organizativos impulsados por el desarrollo de la tecnología y el resultado de la puesta en marcha de estos cambios. En definitiva un proceso imparable, que salvo catástrofe, se alimentará a si mismo.

Por tanto “el gato que se come la cola”. La segunda revolución de las máquinas (inteligencia artificial) va a impulsar la redifición de muchos conceptos y el del entorno corporativo no será una excepción.

El trabajo del futuro no va a tener nada que ver con el que vivieron nuestros padres o el que hemos vivido las generaciones nacidas hasta los 80. Plantearse los entornos laborales como lo hacíamos hace tan solo 15 años, salvo una catástrofe, resultará insostenible,  (y se produce una catástrofe volveremos probablemente a entornos de hace 200 años).

Por ello necesitaremos rediseñar los entornos corporativos tanto en sus aspectos formales como estructurales. Los ámbitos de relación o bien se mantendrán a través de los medios tecnológicos o bien mediante áreas de colaboración abiertas para maximizar la interacción y en unos entornos que si se manejan bien pueden incluso llegar a ser más productivos, enriquecedores, creativos y humanizados.

Estoy convencido de que de la forma en que las organizaciones sean capaces de materializar esos cambios dependerá de su capacidad para atraer y gestionar el talento que precisarán para conseguir sus objetivos.

La forma de trabajar impulsa un cambio en las organizaciones y éstas impulsan también el cambio.  Es la hora de que aprovechemos lo que tenemos a nuestro alcance para repensar muchas cosas y no dejarnos llevar solamente por la vorágine. 

Por cierto os invito a leer el libro al que hace referencia este link.

Imagen: Freepick