En defensa de la marca personal (Parte 1 de 5), por @Prof_EstradaMSc

Amigo lector:

Recibe mi más cordial y afectuoso saludo en mi regreso al Blog del Personal Branding (uno de mis más queridos hogares digitales), tras casi un año sin publicar en este tan importante espacio, dedicado desde su nacimiento al desarrollo y posicionamiento internacional del concepto marca personal y de su proceso de gestión, el personal branding. 

Tenía preparado para hoy un post bastante extenso sobre el tema reflejado en el título que encabeza este post (la defensa profesional de la marca personal ante determinados ataques más o menos antiguos y otros muy recientes que viene sufriendo el concepto y su práctica); pero a sugerencia de mi amigo y colega Guillem Recolons, lo he dividido en cinco entregas que saldrán publicadas sucesivamente aquí durante igual número de semanas.   

Espero que este formato te ayude en el procesamiento gradual de la información que te estaré proponiendo sobre tan polémico y delicado asunto..

Con tu permiso y esperando tu amable comprensión, quiero dedicar esta producción a la dulce memoria de mi madre, fallecida hace pocos días, y cuya alma está en tránsito hacia el definitivo espacio de luz en que ha de morar en adelante; y seguirá inspirándome como lo hizo desde mi infancia, con su eterna, perseverante e indoblegable exigencia de lo mejor. Para ti, mami, este mi primer trabajo luego de tu partida. Ojalá te guste, mi vieja querida. Nos vemos pronto.

Muchas gracias, amigo lector. 

En esta ocasión, te propongo algo totalmente atípico en mi producción publicada en el prestigioso blog que nuevamente me honra al recibirme, y no sé si algún otro autor lo habrá hecho antes en este medio: la “extracción” de un fragmento de otro trabajo, para proponerlo al público desde aquí, recontextualizado y ampliado con algunos nuevos elementos. 

¿Cuáles razones me mueven a ello? Entre otras varias posibles, te propongo las siguientes:

  1. Dadas las características y complejidades del tema que trato en el post que ahora lees, relacionado con el concepto marca personal, su práctica, su gestión, su impacto en los públicos, su evolución, las críticas que recibe, y la marca social que ha ido cultivando, considero que este blog temático colectivo es el espacio idóneo para difundirlo y hacerlo llegar al público interesado en la marca personal, que tiene aquí un gran hogar y un óptimo espacio de información y debate. Esta es desde hace años la casa mayor del personal branding en lengua española; por tanto, es el mejor ambiente donde podemos debatir sobre ella, entre nosotros como comunidad profesional (por mi parte, yo prefiero tribu, jejeje) y con quienes deseen hacerlo con nosotros. 
  2. El artículo original donde aparece este contenido en mi blog, es muy largo, y además, multitemático; y por la significación y especificidad del tema, prefiero darle a esta propuesta la posibilidad de ser leída y valorada por nuestros públicos en un entorno que permita analizarla “en solitario”, al margen del resto de los temas allí abordados. 
  3. El concepto marca personal sigue siendo cuestionado por algunos actores sociales de cierta influencia (legítima y muy bien ganada, por demás, al menos en el caso del interlocutor con quien hoy debato); pero ello suele ocurrir desde bases y posiciones que a mi juicio no se corresponden con su realidad actual ni con su práctica correcta, como en el caso del interlocutor con quien hoy debato. Al menos hasta hoy, entre las varias críticas al personal branding que he tenido oportunidad de leer (hablo de críticas bien hechas por personas serias, competentes y respetables), no he hallado una sola ante la cual no podamos esgrimir argumentos válidos, sólidos y plenamente creíbles como sustento de la marca personal, la legitimidad que posee en su calidad de factor de desarrollo, la necesidad de su gestión efectiva, y su importancia estratégica creciente; pero no basta que podamos hacerlo, es necesario que lo hagamos. De las “otras” críticas, hechas por ciertos “críticos”, prefiero no hablar, y por supuesto, no las debato así, in extenso: no creo que valga la pena. 
  4. Considero -y lo he expresado muchas veces- que se requiere establecer líneas colectivas y comunes de acción, a nivel conceptual, metodológico y práctico, para que la defensa de la marca personal y su gestión sea objeto de consensos generados en y desde la comunidad profesional que lo practica –unidad en la diversidad-, y no de agentes aislados.
  5. Debemos perder, de una buena y definitiva vez, el miedo al debate. Debatiendo ideas, conceptos, metodologías y experiencias, aprendemos y crecemos todos si lo hacemos bien, con enfoque al tema, respeto al interlocutor, voluntad de aportar y aprender, y manifestando todo el dominio posible, tanto temático como propio.

Y sin más que decirte en este momento introductorio, te dejo con mi respuesta ampliada a  la novena pregunta que recientemente me formuló el Maestro Jordi Collell en nuestra entrevista bidireccional transoceánica:

¿Qué necesita el personal branding para que perdure como concepto y entre en el top of mind individual?

El plan temático de está serie de cinco posts está casi totalmente diseñado con base en preguntas que abordan los diferentes temas tratados. Así:

  1. Introduciendo el debate
  2. ¿Podemos o no podemos controlar la huella que dejamos en los demás?
  3. ¿Solo podemos y debemos gestionar la componente profesional de nuestra marca personal?
  4. ¿El personal branding supone la construcción, adopción y “venta” de una “identidad calculada”?
  5. ¿Es necesariamente negativo abordar con intención  mercantil/competitiva la gestión de nuestra marca personal, o más bien ello representa una necesidad/urgencia epocal? Y en todo caso, ¿solo se trata de eso?
  6. ¿Hacer personal branding correctamente nos convierte necesariamente en seres individualistas?
  7. ¿Los problemas de la marca personal tienen su verdadera base en la construcción errónea del concepto, o en su mala aplicación? En uno u otro caso, ¿cómo entenderlo, y abordarlo?
  8. ¿Gestionar nuestra marca personal nos cosifica?
  9. A modo de conclusión

Espero tu gentil intervención en este análisis, amigo lector. Recibe como siempre, mi más cordial abrazo, y la invitación a volver a leerme por aquí antes de fin de año: si la fuerza me acompaña, te propondré mi próximo artículo creado para El Blog de Soymimarca, el cual está en fase final de cocción caribeña, titulado Marca personal: no somos buenos para todo, ni tenemos por qué serlo. Si no es posible, prometo inaugurar mi próximo enero productivo aquí, con ese trabajo.

¡Seguimos juntos aquí debajo, respondiendo a Jordi! ¡Adelante, pues!

Vladimir: 

¿Qué necesita el personal branding para que perdure como concepto y entre en el top of mind individual?

Pues bien, Maestro: yo creo que principalmente (aunque no únicamente), el personal branding necesita cada vez más practicantes haciendo cada vez más correctamente las cosas correctas, para decirlo con Peter Drucker. Y que conste: como ya lo hemos definido, me refiero a la asunción del concepto como reflejo definitorio de una realidad que siempre ha existido. La marca personal no nació en 1997; ese año nació el concepto que la define, la describe y ha contribuido tanto a dárnosla a conocer, y a que la posicionemos en nuestras mentes como el poderoso recurso que ella constituye A PARTIR DEL RESULTADO QUE ELLA ES; y junto al concepto nació también, por supuesto, el germen del primer modelo formalizado de gestión de la marca personal.

En este sentido, la mejor contribución que podemos y debemos hacer al desarrollo y posicionamiento del concepto MARCA PERSONAL en el mundo se basa, a mi juicio, en cuatro pilares:

  1. En nuestro respeto a los conceptos base del personal branding (y la calidad y pertinencia conceptual, contextual y metodológica de su renovación y/o ampliación, cuando ello proceda);
  2. En nuestra buena práctica del personal branding;
  3. En la forma en que traslademos a nuestro entorno sus esencias, su metodología, sus ventajas y su potencial desarrollador (utilizando todas las vías posibles, empezando por la formación y la producción /difusión de contenidos); y por supuesto,
  4. En la buena defensa que seamos capaces de hacer de él. Porque críticos y detractores habrá siempre (con razón o sin ella, de cualquier concepto, y mucho más de uno tan revolucionario y polémico como este); y escépticos, también. Y por supuesto, habrá entre los críticos personas que lo cuestionarán de buena fe, porque choca con lo que siempre han sabido y/o creído; otras porque al no haberlo estudiado no saben muy bien de qué se trata y tienen por norma criticar todo lo que no entienden; otras, muy bien preparadas, lo hacen o harán porque sencillamente están en rotundo desacuerdo con sus postulados -y con todo el derecho, por supuesto; recordemos siempre la frase generalmente atribuida a Voltaire, cuya autora real es la escritora Evelyn Beatrice Hall: no comparto lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo)-. En fin, el mar, como diría el poeta nacional de mi Cuba bella, Nicolás Guillén.

Hay mucha preocupación (y muchas preocupaciones) entre diversos prestigiosos practicantes y no practicantes acerca del concepto, su situación actual y las distorsiones que ha sufrido o aún sufre (ya le he hablado al respecto en otra respuesta anterior). Las suscribo; al menos aquellas que identifico como válidas, en tanto responden a una legítima preocupación por el tema y sus implicaciones, y no a meros intentos de descalificación burda y gratuita –o no tan gratuita, jejeje; de todo hay en la viña del Señor– de lo que en muchos casos ni siquiera se conoce bien por parte de los “críticos”. Pero estoy tranquilo, por muchas razones, Maestro; entre ellas, las que he aducido en mi respuesta a su pregunta sobre la trascendencia de la marca personal, y otras que propondré en esta respuesta.

Me toca muyyyyyy de cerca una apasionada y apasionante reflexión recién parida que acabo de leer, propuesta por el Maestro David Barreda: uno de los colegas que me merecen mayor y más profundo respeto en lo humano y en lo profesional, por lo auténtico de su ser y sus aportes, por la evidentísima coherencia entre ambas dimensiones en su accionar, por lo exquisitamente propio de su voz, y por lo amplio, profundo y diverso de su dominio conceptual y metodológico en las áreas que trabaja, entre otras razones. Con él tengo múltiples coincidencias temáticas, suelo citarlo en mis trabajos, y tenemos conjuntamente en proceso algo que ha demorado por razones de fuerza mayor que escapan a mi control (y que incluye a otros tres o cuatro colegas del otro lado del charco); pero definitivamente, viene, y ya no tarda mucho.

Dice David:

“…un ejemplo significativo es cómo reaccionamos desde esta comunidad cuando recibimos una crítica hacia el concepto de Marca Personal o Personal Branding. Veréis, solemos actuar de dos maneras: si la crítica es absurda, cargada de contradicciones y errónea en sus planteamientos, todos nos unimos y la masacramos unánimemente… nos mostramos como un grupo unido en un mismo frente; pero si, en cambio, la crítica que se recibe no tiene contradicciones, está fundamentada y nos cuestiona sólidamente los planteamientos con los que trabajamos lo que hacemos es ignorarla… como si no existiera… la tratamos como si la hubiera escrito un hater que nos quisiera trolear… decidimos colectiva e implícitamente ‘no darle bola’…”

100 % de acuerdo con este gran profesional en el espíritu y la letra de su propuesta. En esta respuesta, Maestro, intentaré humildemente atenuarle a David al menos uno de sus motivos, o parte de él: la que muy justamente atañe a que ignoramos las críticas que nos son hechas como comunidad profesional del personal branding. Lo cual es cierto, al menos en una parte de nuestra tribu que no suele confrontar con nuestros críticos. El análisis, el debate, la confrontación profesional respetuosa, son maneras esenciales de crecer como profesión y como gremio; al menos en mi práctica -y así lo he demostrado, como puede apreciarse en una somera mirada a este blog- yo lo asumo como parte de mi filosofía y mi ideología profesional, y es un valor clave incorporado y practicado sistemáticamente en mis diversas actividades. Y SI COMO COMUNIDAD PROFESIONAL NO LO HACEMOS, ENTRE NOSOTROS Y CON QUIENES NOS CUESTIONAN, NOS AUTOCONDENAMOS A NO CRECER, Y DESDE AHÍ, A DECRECER.

Y por otra parte, es preciso que distingamos entre el concepto MARCA PERSONAL y las formas CORRECTAS de aprenderlo, aprehenderlo, practicarlo y difundirlo, y las distorsiones de todo ello que hacen “lucir mal” al concepto y su praxis. Me explico brevemente aquí debajo, y abundaré al respecto más adelante.

Que algo -aquí, la marca personal– sea mal entendido o mal aplicado y/o practicado por un grupo de personas, no significa ni implica, hasta prueba en contrario, que ese algo sea malo o esté mal (lo cual puede ser, obviamente; pero no tiene que ser). Significa e implica que algunos o muchos lo han entendido mal y lo aplican y practican mal, por las razones que sea; y ello entraña la necesidad de mejorar las formas, frecuencias, intensidades y calidades en y/o con las que los diferentes “alguien” promotores y practicantes serios de ese algo, hacen su trabajo.

¿Objetivo? Que cada vez sean menos los equivocados, los detractores, y peor aún, los “confundidos” por los equivocados y los detractores. No podemos esperar que un concepto tan polémico como este sea igual de aceptado por todo el mundo todo el tiempo (ecos “paráfrasicos” de Lincoln). Hay dinámicas interesantes en ese sentido a las cuales me referiré brevemente, en cuanto comente -también brevemente- una de las pocas críticas serias y bien sustentadas que he tenido la suerte de leer acerca del tema.

Lo que viene a continuación es un intento humilde, decente, sincero, documentado, profesionalmente avalado, serio -espero no pecar de autobombo hablando así, pues como se verá, nada de esto me incluye a mí solo-, y que espero resulte efectivo, de practicar el cuarto de los elementos que he listado al inicio de esta respuesta, en alusión a lo que necesita el personal branding para perdurar y entrar al top of mind individual: me refiero a la defensa de la marca personal, como concepto y como atributo, y del personal branding como su proceso de gestión. Porque como he dicho antes, considero que “solo podemos defender con propiedad este concepto, desde nuestro máximo rigor profesional al practicarlo; y ello resulta importantísimo cuando confrontamos intelectualmente acerca de determinadas definiciones y/o posiciones, a personas de alto nivel de formación y elevada calidad humana, que piensan diferente a nosotros acerca del tema, y proponen/sustentan/defienden con calidad y solidez sus posiciones/definiciones al respecto”. Y el rigor profesional de que hablo pasa por demostrar al mundo lo que decimos, con elementos conceptuales, metodológicos, experienciales y prácticos tan sólidos, documentados, confiables y precisos como nos sea posible proponer, y siempre con base en el máximo respeto al otro. Vamos a ello.

Introduciendo el debate

Un excelentemente reputado experto como Amalio Rey (sigo su blog por email y admiro sus propuestas, que aportan mucho valor), ha publicado hace pocos días el artículo titulado El lado oscuro de la marca personal, y nos invita a debatir al respecto. Aprovecho este espacio para hacerlo, Maestro Jordi, porque cabe perfectamente entre los elementos a través de los cuales intento responder esta exigente pregunta suya; solo comentaré algunos de los planteamientos que me parecen más significativos de ese post, y en otro momento lo abordaré con mayor amplitud. Y antes que todo, quiero agradecer el exquisito respeto con que este gran profesional ha abordado el asunto, la forma gentil y delicada en que nos invita a debatirlo, y el hecho mismo de que nos considera y denomina (como LO MERECEMOS, dado que LO SOMOS) una COMUNIDAD PROFESIONAL; ello me habla muy bien de la calidad integral de este caballero, que viene a cuestionar un concepto y algunas de sus prácticas, pero no intenta descalificar de manera personal a sus practicantes, como sí lo han hecho otros. Es mi primera interacción “directa” con él; espero que haya muchísimas más en lo adelante.

Finalizando esta introducción al momento de debate, quiero reiterar y precisar un elemento que me parece muy importante. Siento absoluto respeto por las críticas que Amalio hace (que no son nuevas en su producción) desde SU PERSPECTIVA sobre los temas que aborda; una perspectiva construida, al parecer, desde su observación y análisis de prácticas distorsionadas de personal branding, tanto, que no ameritan tal nombre. Las disonancias a las que haré referencia — y profundizaré en ellas- tienen que ver con el hecho de que, en mi muy personal opinión, y también en la de muchos competentes y experimentados colegas (incluyendo a varios de los mayores referentes del tema) cuyos trabajos citaré en mi análisis, los hechos y tendencias que Amalio critica en este post no constituyen exactamente (y me atrevo a decir, ni siquiera aproximadamente) un reflejo fiel del concepto marca personal, ni de las formas correctas de gestionarlo.

Me explico: a juzgar por las propuestas de su texto, Amalio cuestiona cosas que él considera constituyen falencias asociadas a la marca personal y su gestión, partiendo de lo que ha visto hacer y oído — o leído- decir, a muchas personas que hacen mal, o muy mal, lo que en el mejor de los casos ellas/os CREEN que es gestionar correctamente su marca personal, Y QUE DEFINITIVAMENTE, NO LO ES, como espero poder demostrarlo en breve. Las críticas de Amalio, muy justas por demás, no corresponden al ejercicio correcto de las BUENAS PRÁCTICAS asociadas al personal branding, sino a PRÁCTICAS INCORRECTAS E IMPROPIAS que desvirtúan dicho concepto y lo hacen desmerecer a los ojos del público, de lo cual tengo años ocupándome en sentido muy crítico (como lo sabe todo el que me lee desde hace algún tiempo), previendo justamente que puedan darse casos como el que hoy nos ocupa: que personas de alto nivel intelectual y elevada calidad humana cuestionen el concepto que trabajamos, A PARTIR DE LO QUE HACEN QUIENES NO SABEN TRABAJARLO.

Vamos al rollo, pues.

¿Podemos o no podemos controlar la huella que dejamos en los demás?

Dice Amalio:

“…el concepto de marca personal está creando una falsa sensación de capacidad de control ‘de la huella que dejamos en los demás’, lo que hace que mucha gente fuerce las dinámicas de interacción, pierda frescura, y se meta en unos moldes que a veces dan vergüenza ajena de lo artificiosos que son”.

Mi comentario:

Eso es una gran verdad. Pero en modo alguno niega la validez ni pertinencia del concepto; niega la calidad de su práctica por parte de quienes justamente Amalio critica. Porque no hay ningún texto mínimamente serio sobre personal branding que invite a sus practicantes a falsear su imagen pública, a asumir moldes ajenos, etc., etc.. Vengo hablando de esto desde hace mucho, por ejemplo, en este post de 2015. Repito: que alguien aplique algo mal, no habla mal del algo, sino del alguien.

Y por otra parte, reafirmando lo absurdo del error criticado por Amalio —no de la crítica, sino del error-, hay un aspecto de índole conceptual que es imprescindible aclarar una vez más; he procurado hacerlo y sustentarlo en mi trabajo Marca personal: ¿medio o resultado?, de 2018. A riesgo de repetirme, afirmo que la marca personal ES UN RESULTADO, y para convertirse en medio debe ser primero ese resultado. Mismo que obedece al valor que hayamos sido capaces de aportar -o que hayamos dejado de aportar cuando debíamos hacerlo- a otras personas, a través del cual nos habremos posicionado en sus mentes de uno u otro modo, en uno u otro sentido; y en virtud de tal posicionamiento, ellas nos colocan más alto o más bajo en su escala de opciones, es decir, nos ubican como elegibles o como no elegibles. Y solo en el primer caso (por supuesto, nunca en el segundo, especialmente si ello se hace muy notorio) habremos conseguido una marca personal que, adecuadamente comunicada y visibilizada, puede ser utilizada por nosotros como un medio para muchas cosas: empleo, oportunidades de negocio, propuestas de colaboración, son las más socorridas aunque no las únicas.

El destacado colega Miquel Rossy —un excelente brander del área educacional, con quien tengo proyectos pendientes y en proceso, que ya muy pronto estarán en línea, gracias a Dios- ha propuesto algo que aún está tibio, y que me parece fantástico. Helo aquí (negritas mías):

  1. “Cualquier marca es un acto comunicativo, la síntesis de todas las comunicaciones que nos llegan acerca de una persona o una entidad.
  2. Siempre estamos comunicando, queramos o no. Por eso siempre tenemos brand, marca, aunque no haya branding, es decir la decisión de orientar y consolidar la marca.
  3. Todo acto comunicativo consiste en la construcción de un signo: un elemento material que captamos por los sentidos significará una realidad emotiva o conceptual. Así pues, todas las marcas son un signo.
  4. No importa qué tipo de marca sea: corporativa, personal, de ciudad, de país…De hecho, en realidad, no es –como muchos piensan– que la marca personal sea sólo una traslación a las personas de la marca corporativa. Lo es quizás desde el punto de vista histórico de la metodología, es decir del branding; no, de la existencia de la marca.
  5. Porque en realidad, las primeras marcas comunicativamente hablando son las personales. Todos emitimos continuamente juicios sobre los demás, desde la primera vez que entramos en contacto. Básicamente sobre su afinidad y su competencia, sobre la confianza que podemos depositar.
  6. Cuando construimos juicios sobre entidades, las estamos personalizando, las estamos tratando igual que hacemos con las personas: es amable, es ambiciosa, es radical…”

Como es fácil apreciar en este fragmento (y recomiendo encarecidamente la lectura del post aquí citado), Miquel describe en tan breve y rica síntesis el proceso a través del cual dejamos nuestra huella en los demás; y lo que nos deja dicho define mucho sobre nuestra posibilidad de controlarla, especialmente a través del cuidado de nuestra comunicación con los demás, y en general, con todo nuestro entorno. Veámoslo brevemente juntos, mediante dos citas de trabajos anteriores de un servidor.

Comunic/Arte: un must para tu marca personal

“Seas lo que seas, trabajes en lo que trabajes, y sea cual sea tu proyecto de vida y tu objetivo estratégico, no puedes materializarlo ni conseguirlo sin un ejercicio efectivo y pertinente de la comunicación. Porque en esta nueva época no podemos nada solos. Y el único modo de que quienes te rodean sepan quién eres, lo que sabes y sabes hacer, lo que haces, lo que quieres, lo que debes, lo que puedes, y cómo harás las cosas, y qué requieres de ellos, y qué les aportarás, y cómo pueden involucrarse y contribuir, y cómo va saliendo todo, y cuáles son las mejoras requeridas, y qué tanto se ha logrado, y lo bien que lo han hecho y lo feliz que estás, etc., etc… es haciéndoles saber al respecto de modo explícito o implícito (o ambos). Y solo puedes hacerlo comunicando. No informando, sino comunicando. Lo cual es un proceso, como mínimo, bidireccional, pero que debería ser siempre, en aras de la efectividad (eficiencia + eficacia), de la calidad y del impacto, multidireccional.

Y cuando ello se trata de tu marca personal (en cualquier ámbito profesional en que actúes), y muy especialmente, si tu marca personal marca a otras personas en el ejercicio del liderazgo gerencial, los requerimientos de efectividad en tu ejercicio de comunicación se multiplican por millones. Porque el impacto –positivo o negativo– de lo que eres, haces y logras (o sea, de tu marca personal) puede llegar a millones de personas, según sea el alcance de tu actividad y/o de tu organización. ¡No puedes, por tanto, equivocarte en eso!”

Marca personal y comunicación: nexo estratégico

“Comunicamos desde nuestra forma de vestir, de caminar, de sentarnos, de gesticular, de proyectar la voz, de mirar o no mirar al interlocutor, de insistir, de callar, de espaciar las palabras, de respirar, de mirar alrededor. Comunicamos con nuestro olor, con nuestro peinado, con nuestra presencia o ausencia, con nuestro trato cercano o distante, con nuestro estilo, con la mayor o menor afectividad de nuestras expresiones. Con nuestra riqueza o pobreza intelectual. Con nuestras manifestaciones emotivas, con la sorpresa que manifestamos cuando toca o no toca. Con nuestro nivel de información o de desinformación. Con nuestros modos de escribir y de leer (y esto último, no solo en presencia ajena -en cuanto a velocidad, concentración, etc.-, porque lo mucho o poco que demostremos conocer acerca de lo leído, también comunica, y mucho). Con el dominio (profundo, intermedio o pobre) que manifestamos sobre los temas que proponemos o nos son propuestos. Con las demostraciones de lo que nos gusta o nos desagrada, de lo que nos mueve o nos deja indiferentes, de lo que nos motiva o nos aleja. Con nuestras intervenciones y su oportunidad (o la falta de ella). Con nuestras buenas o malas maneras de hacer lo que sea que hagamos, especialmente en momentos y espacios de socialización.

Y lamentablemente, muchas veces no nos percatamos de qué y cómo y cuánto comunican muchas de estas cosas acerca de nosotros y nuestro ser/actuar/lograr; o sea, nos perdemos la oportunidad de gestionar nuestra marca personal desde nuestra forma de comunicarnos y comunicarla.

Y he dicho en todos los casos “comunicamos” (presuponiendo, como debe ser, el carácter al menos bidireccional de este proceso), porque, aunque no nos percatemos, es muy difícil y hasta raro que no recibamos algún tipo de respuesta a nuestros mensajes verbales o no verbales: respuestas de cualquier índole, magnitud, color, calor, intensidad y alcance, a veces imperceptibles y otras muy claras, evidentes, y hasta explosivas. El problema es que muchas veces no las captamos, o no las decodificamos, interpretamos y analizamos adecuadamente; y eso limita mucho nuestras posibilidades de marcar como deberíamos, podríamos y desearíamos hacerlo”.

¿Complementan estas ideas la propuesta de Miquel, Maestro Jordi? Y por otra parte, ¿la idea queda clara?

Y hay algo más que decir sobre el planteamiento de Amalio que aquí estoy comentando. Si bien nunca será absoluto, y posiblemente resulte imposible para algunos o muchos seres humanos en determinados momentos y circunstancias, el control de la huella que dejamos en los demás tampoco es una utopía, ni es una falsedad considerarlo posible. Porque dicha huella depende, inicial y esencialmente, de su génesis, o sea, del ser, el hacer y el logro de una persona, y de la forma en que todo ello llega a quienes le rodean y se queda en ellos. Y aunque obviamente la subjetividad de cada sujeto receptor de tales impactos es individual, y junto a otros elementos de carácter más social, dicha subjetividad determina su asimilación y valoración de lo que recibe, no es en absoluto imposible autogestionarnos para que lo que llegue de nosotros a los demás sea la expresión de nuestro esfuerzo por ser la mejor persona, el mejor profesional y el mejor ser social que seamos capaces de ser; y de tal manera, controlar al menos parcialmente la huella que dejamos en nuestro entorno humano. Al contrario, ello es plenamente posible y además, muy necesario; y la práctica del verdadero branding personal, basado en valores y enfocado a aportar valor, va en esa dirección. Nos guste o no, siempre habrá distorsiones, agresiones, descalificaciones negativamente motivadas, chismes, presiones, incomprensiones, malos entendidos, etc., etc., pero nada de eso nos niega ni la posibilidad ni el derecho a ser integralmente mejores cada día, y de influir a través de todo ello sobre quienes nos rodean y /o saben de nosotros. O sea, de trabajar para controlar la calidad de la huella que dejamos en ellos. Y personalmente, además de lo ya mencionado, yo lo considero UN DEBER de cada quien. ¿Usted qué cree, Maestro?

 

Amigo lector:

Hasta aquí la primera de la cinco entregas de esta serie, dando nuevamente gracias a Guillem por su práctica propuesta y a ti por tu gentil lectura. La semana entrante te espero con las respuestas que, como parte de este debate y defensa, yo propongo a las siguientes dos preguntas:

  1. ¿Solo podemos y debemos gestionar la componente profesional de nuestra marca personal?
  2. ¿El personal branding supone la construcción, adopción y “venta” de una “identidad calculada”?

Hasta entonces, y en espera de tus apreciaciones, consensos,  disensos y propuestas en relación con la problemática que nos ocupa, quedo a tu orden y te dejo con un cordial brand/abrazo de tu siempre amigo…

Vladimir

El suicidio del personal branding (artículo colaborativo)

El título de este artículo puede parecer provocativo. Y lo es. Pero no deja de ser una respuesta colaborativa a otro artículo publicado en un medio “oficial”, El Confidencial, bajo el título El timo de la marca personal: “Un suicidio a largo plazo”.

En primer lugar, te invitamos a leer el artículo para entender el contexto y para comprender mejor las opiniones que se han recogido desde distintos referentes mundiales del personal branding en habla hispana.

Por supuesto, tu opinión es bienvenida en forma de comentario, que será contestado por alguna de las personas que formamos este colectivo. En primera instancia, nos pareció que el contenido del artículo no merecía invertir mucho tiempo en responderlo. Pero para evitar el síndrome del “quien calla otorga”, aquí va nuestro feedback respetuoso y constructivo.

Andrés Pérez Ortega

El artículo es la mayor colección de tópicos falsos e ideas preconcebidas sobre la Marca Personal que había leído desde hace mucho tiempo. Este periodista es autor de artículos de temas de lo más variopinto y con títulos tan “sutiles” como: “Los asesinos de niños: por qué lo hacen”, “Revuelta sindical en el club: una prostituta reclama por “despido improcedente”, “O me das 500 euros, o te puedes morir en el pasillo” o “Las sectas y la Justicia: “Me ha violado el líder y nadie me toma en serio” hoy ha decidido escribir sobre la Marca Personal y, por supuesto, utilizar un título escandaloso de esos que generan tráfico.

Personal Branding no es publicidad

De momento ya confunde el Branding con la Pubicidad en el subtítulo (“Desde los noventa se ha introducido el concepto del ‘personal branding’, una publicidad que muchos expertos consideran otra trampa de un mercado cada día más precarizado”) ya sólo por eso habría que seguir leyendo con pies de plomo.

“Estaba allí obligado por su empresa”

Por lo que cuenta, parece que el protagonista de la primera historia estaba en un curso al que había le había apuntado su empresa. Lo que suelo decir siempre es que lo primero que debes hacer para desarrollar una Marca Personal es: TENER UNA MOTIVACIÓN para hacerlo. Desarrollar una Marca Personal requiere trabajo, esfuerzo, paciencia y persistencia. Por eso hay tan poca gente que deje (porque una marca, una huella no se TIENE, se DEJA) una Marca Personal profunda.

“…convirtiéndolo en un producto”

Si hay algo que me aburre es tener que rebatir ideas que están más que explicadas desde hace años. Decir que una Marca Personal consiste en convertirte en un producto, además de ser justo todo lo contrario de lo que se pretende, me dice que el autor no ha investigado lo más mínimo. El PRODUCTO es lo que hacemos, lo que aportamos, pero nunca somos las personas.
Lo de “Cómo enseñarte a vender la moto. Tu propia moto” prefiero ni comentarlo.

“Pero el personal branding surge con fuerza en los laboratorios de márketing y recursos humanos”

Si hay un concepto que ha recibido críticas tanto de los departamentos de marketing (por cierto, sin acento) y de R2H2 es el del Branding Personal. Quienes han conseguido que esto salga adelante hemos sido precisamente las personas individuales que hemos luchado para defender nuestra identidad y nuestro valor. Los “laboratorios” de marketing y recursos humanos han luchado siempre por lo contrario, por cosificarnos, meternos en un perfil de un test de personalidad o en un grupo demográfico.

“Ahora el mundo tiene que saber de lo que eres capaz y de que, además, eres capaz de hacerlo mucho mejor que el vecino”

¿y? ¿Qué propones? ¿Hacer trabajos de mierda? ¿Ser capaz de aportar algo valioso a tu entorno y esconderte para que nadie lo sepa?

“…ha contribuido a la progresiva precarización de los profesionales”

Esta es la que más “gracia” me hace. Pero si precisamente lo que pretende el Branding Personal es darle poder al individuo, aumentar su valor, darle herramientas a quienes no tienen la capacidad ni los recursos de las grandes organizaciones. Cuando consigues que te tengan en cuenta ya no tienes por qué tragar con todo lo que te ofrezcan. Una Marca Personal pretende que dejemos de ser números de empleado, estadísticas o seres anónimos y por lo tanto, sustituibles.

“A partir de los años ochenta surge el concepto de capital humano y de ahí emana todo lo demás”

Si hay alguien que ha recibido más insultos por parte de aquellos que hablan de capital humano y otros términos similares he sido yo. Precisamente porque la intención del Branding Personal es que se considere al individuo como alguien con identidad y valor propio. Nunca como un “capital” o “recurso”.

“…esa obsesión “por hacerse un nombre” supone un “suicidio a largo plazo porque en aras de esa supuesta fama se está acostumbrando al mercado a contar gratis o casi gratis con los profesionales”

Hacía tiempo que no veía tal cantidad de contradicciones y sinsentidos en una sola frase. Obsesion por “hacerse un nombre”, “en aras de esa supuesta fama”. No conozco a nadie que trabaje su Marca Personal de forma obsesiva, básicamente porque eso, en todo caso, la debilita. ¿y por la fama? ¡anda ya!
Si el mercado está consiguiendo que algunos profesionales trabajen gratis ha sido precisamente porque nos han “commoditizado”, han pretendido convertirnos en “marcas blancas” que competimos por precio. Si queremos romper este círculo vicioso, lo que hay que hacer es identificar lo que podemos aportar, hacerlo cada día mejor y mostrarlo.

“Las técnicas del personal branded “no se las creen ni los mismos que imparten los cursos sobre el tema”.

Eso lo dice un tal Javier García, autor de La burbuja del emprendimiento y que parece que nos conoce a todos los que impartimos cursos sobre el tema.

Hace tiempo que decidir no perder ni un minuto en rebatir ideas absurdas y ni dar visibilidad a quienes parece que se empeñan en buscar más la polémica que en informar de verdad. Pero como ejercicio de terapia de grupo, me parece interesante.

Andrés Pérez Ortega @marcapersonal

Eva Collado

Un titular que aúna la palabra “timo y suicidio” en una única frase sólo pretende alterar y provocar…

El contenido es completamente discutible, como casi todo en la vida, lo respeto aunque no comparto ciertos tópicos, muchos de ellos nacidos desde el desconocimiento o desde el mal entendido concepto del término. Hay burbuja, sí, como en todo hoy en día… El ruido y el trafico a la web está asegurado, e imagino que es uno de los objetivos (así que no seré yo quien alimente esta manera de hacer y de decir las cosas).

Eva Collado @evacolladoduran

Alicia Ro

Gestionar la Marca Personal no es vender la moto, es utilizar tu talento para aportar lo mejor de ti a los demás.
No es trabajar gratis, es ponerte en valor para que te puedan pagar lo que te mereces.

Si no tienes presencia en Internet, claro que eres alguien. ¡Eres TÚ! Pero estás perdiendo una oportunidad fantástica de contarlo al mundo y de demostrar lo que puedes ofrecer. 

El problema que muchos encuentran en el Personal Branding se resume en dos palabras: impaciencia y pereza.
Lo queremos todo YA con el mínimo esfuerzo posible. Buscamos trucos de magia rápidos sin tener que currar nada.
Aún sabiendo que los buenos resultados existen y son un hecho, no estamos dispuestos a invertir tiempo y trabajo para conseguirlos.
El día que inventemos la fórmula de la Marca Personal Exprés, que funcione como los aparatos de gimnasia pasiva, ¡nos forramos, amigos!

Alicia Ro @soyaliciaro

Fabián González

Creo que quien escribe no se da cuenta que su artículo en sí mismo es un elemento que ayuda a construir su marca personal… si la marca es un timo entonces lo es su artículo también lo es..

Fabián González @FabianGonzalezH

Claudio Inácio

Quien publica el artículo sabe a lo que va y lo que busca, contra respuestas y ruido…

La gente no quiere llevarse trabajo para casa, quieren resultados ya. No ven resultados, y cuando no ven resultados deja de ser atractivo y termina por sonar a humo lo de la Marca Personal

Podríamos contestar a este artículo como “El Timo de la mala información”. Cómo un medio de estos tiene que publicar artículos de este tipo para hacer ruido…¿ya no tienen más temas sobre lo que hablar? Volvemos a la época en que solo unos cuantos pueden destacar, los demás son los borregos a oír y seguir… de esto va el artículo!

Nota de Soymimarca: pocos días más tarde de esta publicación, Claudio nos deleita con un post ad hoc en su blog de título ¿El timo de la marca personal? Y los cojones, esto sí es un timo!

Claudio Inácio @cinacio06

Guillem Recolons

He leído a primera hora de la mañana el artículo, desde una alerta de Google. La verdad, parafraseando al Coronel Kilgore en Apocalypse Now, me encanta el olor de napalm por las mañanas.

Parece que la marca personal asusta a muchos, quizás esté dejando a gente sin trabajo. Y más, incluso esté provocando suicidios. Vaya locura.

Ladran, luego cabalgamos.

El reduccionismo enfermizo de equiparar el personal branding a la gestión de marca en las redes sociales ya cansa. Puedo estar de acuerdo con el periodista Daniel Borasteros en algo: si pillas a un falso consultor de marca personal (y por desgracias haylos) todo el contenido de su artículo deja de ser fake news para ser una realidad palpable. Más de una vez he tenido que rehacer trabajos pésimos de falsos colegas de profesión. Pasa como con todo, los hay buenos, mediocres y malos.

Para no extenderme ni contar lo que ya se ha contado antes, diré que el personal branding es un proceso estratégico, y como tal, de resultados a medio-largo plazo. Puedo entender que el personal branding necesita outputs más allá de ser elegido. De ahí las expresiones executive branding, employee advocacy, employer branding, que no son más que modelos de aplicación del branding personal a distintos colectivos y para distintos fines.

Finalmente, si el Sr. Borasteros quiere, le pasaré una lista con nombres y teléfonos de las cerca de 1.500 personas a las que he asesorado o formado en personal branding estos últimos 12 años. Él podría escribir un libro con eso, pero no creo que le hablen de timo ni de “el suicidio del personal branding”.

Guillem Recolons  @guillemrecolons

Elena Arnaiz

¿Qué forma tan horrorosa de lanzar por la borda tu futuro profesional verdad?

Identificar tu talento. Tomar consciencia de aquello en lo que eres bueno. Identificar en qué puedes y debes mejorar y con el mismo grado de búsqueda de excelencia sentirte muy orgulloso de aquello en lo que eres bueno y aporta valor a los demás y enseñarlo al mundo. Y recibir tu recompensa por ello.

Identificar aquellos canales con los que puedes dar a conocer tu propuesta de valor a las personas que están interesadas en ti. Decidir si quieres o no tener una presencia digital y usar la tecnología para tu beneficio. O no. Nadie que sepa mínimamente de marca persona te obligará a tener presencia en redes sociales. Cualquier persona que viva en el siglo XXI las entenderá como aliadas (pero para los amantes del apocalipsis, ya se sabe).
Trabajar porque te conozcas, descubrir y enamorarte de tu talento. Enseñarlo sin miedo, porque es el tuyo. Crecer, crecer mucho y trabajar en el desarrollo de muchas de tus competencias profesionales (comunicación, pensamiento analítico, creatividad, capacidad de relación social, flexibilidad, adaptación al cambio,..). Hacer que te elijan, que te recuerden, que te valoren y qué quieran contar con tus servicios por el hecho de ser tú. ¿Qué forma tan horrorosa de tirar a la basura tu futuro profesional verdad? Pues eso.

Gabriel Patrizzi

Los argumentos expuestos por este periodista me confirman que a pesar de la masificación del Personal Branding, en el mundo sigue habiendo mucho desconocimiento respecto a tres de sus principios básicos:

1) No es venta.

2) No se trata sólo de presencia en redes sociales.

3) Si las personas no identifican su talento y propuesta de valor personal siempre serán una más del montón (lo que pareciera promover el autor). Esta es una disciplina que amerita una visión y abordaje integral + estratégico + multidisciplinar.

Confieso haberme sentido aludido cuando hizo referencia a “ofrecer charlas gratuitas”, pues forman parte de mi plan de proyección, el cual hasta ahora me ha dado buenos resultados, tanto cualitativos como cuantitativos. Si tienes un plan ¡por supuesto! monetizarás tu talento y trabajo.

Escribir, exponerte, para generar polémica -sin duda- genera resultados. Y este medio y su periodista los verán con este y -seguro- otros de sus escritos: ahora ¿Cuán sustentable es esta manera de lograr visibilidad? Este es el verdadero suicidio a largo plazo.

 

Gabriel Patrizzi  desde Chile @gabrielpatrizzi

Ylse Roa

En estos tiempos de crisis económicas y sociales, es un grave error desconocer la importancia y ventajas de gestionar nuestras marcas personales, a conciencia y con claras estrategias.

Ya mis compañeros han esgrimido razones poderosas para desmontar esta serie de palabras hilvanadas con lenguaje irónico y agresivo.

Lo que está a la vista no necesita anteojos. Justamente lo contrario a lo allí expuesto, un profesional con una sólida marca personal jamás podrá ser manipulado, ni será víctima, sino el protagonista de su historia. Porque sabe quien es, cual es su valor y lo que es capaz de aportar a su entorno.

Tener el poder de gerenciar nuestras vidas, decidir sobre ella e impactar a nuestro entorno, es posible a través del ejercicio de un liderazgo auténtico, y del desarrollo y aplicación de estrategias de personal branding.

¿Será que algunos pueden ver afectados sus intereses, si contamos con personas formadas, poseedoras de pensamiento crítico y propositivas, porque no consumirán contenidos como el artículo en cuestión?

Ylse Roa, desde Venezuela @YlseRoa

Nancy Vázquez

Personal Branding no es vender la moto, es conducir la moto si sientes pasión por ello, o bien si no te gustan las motos o no sientes pasión es cambiar el vehículo para llegar a la meta, disfrutando de ese proceso. Todo lo que hagas debe tener un ¿Por qué? o un ¿para qué? Un objetivo claro.

Lo que haces o dejas de hacer es tu Marca Personal, es la experiencia que generas, es tu esencia, por lo tanto NO puedes crearla, vas a descubrirla y gestionarla.

¿Cómo sabes si un profesional en determinada área es bueno? Investiga su carrera, su reputación, todo lo que ha hecho, no confías de buenas a primeras en lo que dice que sabe o que es o ¿sí?, cuando tienes la información fundamentada en las manos eliges creer y lo contratas o no.

Nancy Vázquez desde México @nanvazy

Paula Fernández-Ochoa

Cuando colegas referentes en Marca Personal a los que admiro profesionalmente y aprecio personalmente comparten este artículo conmigo para comentarlo y por si quiero unirme a una respuesta colaborativa…jamás puedo dar un ‘no’ por respuesta. Y más leyendo sus aportaciones, con las que estoy muy alineada.

No obstante permitidme que no entre en el fondo -cargado de muchas ideas que respeto pero no comparto- pero, por un lado, hay ‘formas’ que me imposibilitan hacerlo y, por otro, porque…

…entiendo el Personal Branding como un proceso cargado de VALORES y de potenciar lo POSITIVO.

Gracias.

Paula Fernández-Ochoa @PaulaFdezOchoa

David Barreda

Un titular con un entrecomillado que no se atribuye a nadie, una asociación en el subtítulo del concepto de ‘personal branding’ con el de ‘publicidad’ y un pie de foto cargado de ironía que indica ‘entrevista de trabajo feliz’… debería ser suficiente para ponernos en alerta… aunque, lamentablemente, la palabra ‘timo’ habrá secuestrado la atención del internauta para que su lectura en diagonal se oriente en una dirección específica… ya estamos perdidos….

…se supone que las tags de un artículo deberían ser descriptivas… así que incluir entre ellas la palabra ‘precariedad’ indica el posicionamiento del post con respecto al tema que se trata… lo dicho, estamos perdidos…

Como llevamos años diciendo, el Personal Branding no tiene nada que ver con ‘convertirse en un producto’… ni con trabajar gratis… ni hablar sobre la vida de uno mismo… ni vender tu trabajo en las redes sociales…

Habla el artículo de Rubén, un ‘profesor de música’ en un curso de marca personal ‘obligado por su empresa’… ya… quiero conocer a Rubén… estaría bien. Sobre todo, para que se desahogase con nosotros, y nos dieran la opción de explicarle qué es la Marca Personal y el Personal Branding… para que se quedara tranquilo, ya que como llevamos años diciendo, no tiene nada que ver con ‘convertirse en un producto’… ni con trabajar gratis… ni hablar sobre la vida de uno mismo… ni vender tu trabajo en las redes sociales…

Conclusión 1: aún hace falta mucha pedagogía de la Marca Personal y del Personal Branding, más aún cuando son conceptos muy fáciles de distraer de su auténtico sentido, así que… a ponernos las pilas.

Conclusión 2: este tipo de artículos de El Confidencial está genial, porque nos permite hacer un ejercicio de reafirmación muy sano, que además en este caso es compartido y colaborativo.

Recomiendo: el comentario al final de un tal Joemuddy, que creo que refleja muy bien el espíritu del artículo:

“EC (El Condidencial), el mayor productor nacional de artículos de “haters” de todo lo que gana pujanza o llama la atención entre profesionales y no profesionales, ataca de nuevo. Esta vez el blanco de sus “boutades” es la marca personal.

Ya han cargado baterías antes contra el coaching, el social media, la economía colaborativa e incluso el propio concepto de emprendimiento (da igual que sea por el lean, el canvas, los coworkings o lo que sea, todo es “haterable”), en la línea del progresivo infantilismo salvavidas al que quieren someternos algunos.

Así que la marca personal es mala para las personas humanas y poco menos que un invento del feroz capitalismo para pagarnos menos ¿no? ¿Que será lo próximo? ¿Blockchain será un truco para introducir a hackers rusos en nuestros ordenadores? ¿El WC de Xiaomi puede hacer que nos espie China en cada baño?¿Hacer networking puede fomentar que nos capte una secta? La respuesta pronto en sus pantallas…”

David Barreda @davidbarreda_db

Arancha Ruiz

El artículo origen de la polémica me recuerda a las fake news, titulares llamativos para generar tráfico gracias a la polarización de opiniones. Ha funcionado. Hemos contestado, entre otras razones porque la Marca Personal es positiva y funciona. También porque los profesionales del sector somos una piña y queremos demostrarlo.

Los profesionales del sector somos una piña y queremos demostrarlo

Al autor del artículo felicitarlo porque ha conseguido su propósito: la suma de todas las redes de los profesionales que trabajamos en marca personal le va a dar un eco que no merece. Y el site que se prestó a esta desinformación venderá más publicidad por tráfico.

El más perjudicado de la “fake news” no es ni la marca personal, ni los lectores ni nosotros. Es el periódico, como le ha pasado a Facebook. Se supone que un medio aporta rigor y claramente este periódico ha querido priorizar vender banners a ofrecer información cualificada al lector. Si continúa por esta línea puede que se vea puesto en duda como la red social.

Arancha Ruiz @alterarancha

 

Helena Casas

Alineada con todo lo que aportan mis colegas, y agradecida de poder participar en este artículo colaborativo, ya que entre todos estamos aclarando todas las dudas y desconocimiento sobre la materia.

Para mi la expresión más graciosa, es la de “enseñamos a vender motos”. Sería lo mismo decir que “enseñamos a vender humo”. Lo que pretende el Personal Branding es potenciar los puntos fuertes, esos en lo que nos sentimos en nuestro elemento, para que lo que podamos aportar a la sociedad fluya de una forma firme, directa y positiva bidireccionalmente… esa es la magia, pero a base de constancia y esfuerzo. Personal Branding no es un sprint, es una carrera de fondo.

El Personal Branding en ningún momento pretende ofrecer el trabajo de un profesional gratuitamente. Al contrario, debido a que la gestión de la marca personal tiene en sus pilares la “estrategia”, ayudamos a que muchos profesionales sean capaces de poner valor a sus servicios y productos, cuando a menudo les cuesta marcar un precio. Tratamos incluso el Modelo de Negocio, y los KPI del plan de Personal Branding.

Mesurar y contrastar precisamente para encontrar la autenticidad y el valor real, sino una marca no se sustentaría.

Añado: la cuarta revolución industrial, el desarrollo de la inteligencia artificial es una realidad. La preocupación en el sector empresarial y político por los cambios que se sucederán de una manera intensa y totalmente impredecible en menos de cinco años, es una evidencia de la importancia de tomar la riendas de nuestra marca personal.

¿Precariedad? La que nos espera como no seamos capaces de diferenciarnos, aportar valor, y ser… ¿insustituibles?

Helena Casas  @HelenaCasas

Oianko Choperena

Personalmente podría estar de acuerdo con diferentes partes del artículo, pero como se dice el contenido y el continente son diferentes.

Vivimos en una sociedad en la que por fin empezamos a valorar más el trato del carnicero o del dependiente del barrio o de la calle de al lado, tras haberle visto pero no mirado durante años haciendo uso masivo de las grandes superficies.

Ahora conocemos que la panadera que todos los sábados sabe cómo quieres el café o la tostada se llama Josune, o que Iñaki nos saca los filetes más tiernos para los txikis de la casa.

Y no por ello estamos convirtiendo en un producto al empleado de la franquicia de panaderías. Todo eso también es una manera de demostrar que el ‘personal branding’ funciona. El que el pescatero tenga el nombre en la solapa de su chaqueta, es una manera de humanizarnos, tanto a ellos como a nosotros en la comunicación. Y desde ese pequeño gesto de marca personal… podríamos llegar hasta el infinito del lado oscuro de algunos que venden humo.

Pero lo glokal está en nuestro día, y tenemos que entender, que todo empleado que aporte su valor natural, le diferenciará y hará de la marca a la que representa, una marca más atractiva.

No todo es Iceberg, ni todo son analíticas… la marca personal bien tratada y bien usada, es el mayor valor que tiene un empleado de cara a su futuro, en la empresa en la que está o en la que le fichará en el tiempo.

Oianko Choperena  @OiankoChoperena

Jordi Collell

Quiero dejar claro de entrada mi mas profundo respeto por las opiniones del autor que no son más que un reflejo de una corriente de pensamiento que está presente en nuestra sociedad pero que están totalmente alejadas de la realidad

La primera cosa que me sorprende son las fuentes que utiliza Borasteros para informarse sobre lo que puede aportar la gestión de la marca personal porque me sorprende que a parte de un artículo académico del que concluye que una de las consecuencias del branding de la propia marca es la aceptación de la incertidumbre que se ha instalado en el mercado laboral el resto de aportaciones vienen de personas absolutamente desconocidas cuando en el ámbito hispanohablante hay multitud de expertos que desde hace años están construyendo un modelo de gestión que, como mínimo, debe ser tenido en cuenta.

La marca personal es la huella que dejamos en el corazón de los demás y nos guste o no siempre dejamos un rastro que si no gestionamos lo acaban haciendo los demás. También es cierto que por buenos que seamos si no contamos lo que somos capaces de aportar nadie se va enterar porque la versión ancestral del “si no te ven no existes” es el dicho de “quien no llora no mama”.

El autobombo nunca, nunca, ha sido el objetivo de la gestión de la marca personal, del personal branding. No se trata de hablar de uno si no de lo que cada uno aporta que son conceptos radicalmente distintos.

Con mucha frivolidad uno de los entrevistados por Borasteros afirma que las técnicas del personal branded ( escrito así)”no se las creen ni los mismos que imparten cursos sobre el tema”. A mi que no me incluya en este club de farsantes, no sólo me creo lo que explico si no que lo practico y tengo la satisfacción de tener muchos clientes a los que he ayudado a cambiar sus vidas y sus trayectorias profesionales.

Lo que es cierto es que la crisis, esta de la que hemos salido pero que nos sigue acompañando, ha roto nuestra manera de ver el mundo, ha instaurado nuevos roles y ha dejado fuera de juego a muchas personas afectadas. Que hay un antes y un después no es una conjetura si no una pura evidencia y que es aplicable no sólo individualmente si no a todas las capas de la sociedad.

Retengo una cita de Zygmunt Bauman que invita a la reflexión sobre el momento que vivimos: “En la sociedad de consumidores nadie puede convertirse en sujeto sin antes convertirse en producto, y nadie puede preservar su carácter de sujeto si no se preocupa de resucitar, revivir y realimentar a perpetuidad en si mismo cualidades y habilidades que se exigen a todo producto de consumo” Afirmación dura que refleja los riesgos de aceptar la mercantilización de la existencia individual vaciada de contenido y que me interesa resaltar desde un punto de vista más preventivo que como paradigma del comportamiento o elemento de determinismo social.

Ni esta crisis que vivimos es la primera ni será la última, aunque esta vez nos haya pillado desprevenidos, y nadie haya sido inmune a sus efectos. En la etapa actual, que, repito, todavía no es el final del recorrido, podemos observar una sociedad más polarizada en la que el número de pobres ha aumentado y la clase media ha retrocedido en capacidad económica y poder adquisitivo.

De una observación directa a nuestro alrededor es bastante fácil encontrar ejemplos que corroboran la afirmación anterior y que en muchos casos han tenido tintes dramáticos.

Que ninguno de nosotros sea inmune a nuevas situaciones de crisis nos debería hacer reflexionar sobre cómo hemos rearmarnos individualmente para poder hacer frente a nuevas embestidas o para recomponernos y afrontar el futuro con optimismo.

Retomando la cita de Bauman si aceptamos la condición de producto estaremos en manos de los avatares del momento y de los mercados y ganaremos o perderemos sentido y significado sin tener la más mínima capacidad de acción o de reacción. Es cierto que la visión del mundo ha cambiado y que situaciones que antes eran aceptadas como evidentes han dejado de serlo sobre todo las que se refieren a la durabilidad de los puestos de trabajo y a la necesidad de visibilidad de las personas porque los puestos de trabajo para toda la vida se han acabado esto lleva anexo que las personas invisibles tendrán cada vez mayores dificultades para poder salir adelante y esta nueva situación nos lleva a la necesidad individual de ser conocido, reconocido y memorable para poder ser tenido en cuenta. Pero no como productos si no como propuestas de valor, por la capacidad de solucionar problemas, del tipo que sean, a los demás.

Una vez que aceptemos que lo que ha cambiado no volverá y dejemos de vivir de recuerdos e ilusiones pasadas el paso fundamental es que sepamos y queramos encontrar lo que realmente da sentido a nuestra existencia, identifiquemos cómo podemos solucionar problemas a los demás y nos pongamos manos a la obra para conseguirlo. Así podremos alejar de una vez el fantasma de ser considerados meros productos.

Finalmente, la precarización del mercado profesional por la lucha de precios y por la presencia de personas que trabajan de manera gratuita es un problema individual y de la manera valorarse. Precisamente desde la mirada del personal branding nunca aconsejaremos trabajar gratis todo lo contrario porque somos conscientes, y un servidor hace años que lo repite hasta la saciedad, de que “lo gratis mata”. Quien gestiona correctamente su marca personal está lejos de cualquier tentación suicida.

Jordi Collell  @jordicollell

Fran Segarra

Personal Branding es un engaño, es palabrerío, es venderse a uno mismo, un bluf, una “americanada”, un “tinglado” que se han montado 4 vende-humos…lo último: un suicidio , un timo.

Destruyan, critiquen. No importa, algunos seguiremos creando.

Creando herramientas sobre el autoconocimiento, la auto-superación, el inconformismo, seguiremos rompiendo creencias limitantes y ayudaremos, a quién nos quiera escuchar, a superar miedos tan profundos como altos son los muros que crean en nosotros, de estrategia personal, de luchar por sus sueños, de libertad, de humanización, de empoderar a personas vs grandes corporaciones…

Destruyan, critiquen. Que mientras ustedes critican, otros seguiremos trabajando, creando proyectos, trabajando juntos, arriesgando, cooperando, entregando el poder a las personas, ayudándolas con sus sueños y por supuesto, disfrutando con nuestro trabajo, sonrientes.

Destruyan, critiquen. Adelante. Para nosotros (y para muchos más) sólo van a seguir siendo ruido.

Fran Segarra  @FranSegarraB

Enrique F. Brull

Después de leer el artículo con detenimiento y en varias ocasiones, llego a la conclusión de que se hablan de temas distintos y, además, se mezclan. Aunque el objetivo parece claro: un ataque directo hacia el personal branding (que no es lo mismo que la marca personal) y en el que parece que son válidos todo tipo de argumentos; aunque no tengan nada que ver con los valores “reales” que tanto mis compañeros “profesionales” y yo llevamos transmitiendo todos estos años.

Cuando el fin de algo es un ataque y no un debate, como debería haber sido, deja claro que se diga lo que se diga todos vamos a ir al mismo saco; y es curioso, creo que ninguno de mis compañeros nos vemos dentro de él.

¿Será que no vemos en dicho artículo nada que tenga que ver con el personal branding?

Por tanto, mi opinión sobre el artículo no puede ir más allá. No obstante, si he de añadir algo, porque soy consciente de que algunas personas si se sentirán “comprendidas”, y tal vez aliviadas, con dicho artículo y es una pena. ¿Por qué lo creo?

Antes he mencionado a los personal branders como “profesionales”, y no lo he hecho de casualidad. Hace poco escuchaba un Facebook live entre Nancy y Guillem (muy interesante, por cierto) en el que se comentó si la marca personal estaba de moda; ambos hablaron de que no era así. En este sentido, siento discrepar, aunque también es cierto que no me baso en los mismos argumentos reflejados en dicha entrevista (no es una moda, es algo que va a seguir por siempre, pero ahora mismo si está de moda). ¿Por qué creo que el personal branding está de moda? Porque hay “personas” (proliferando como churros) que, creyendo que los profesionales nadamos entre billetes y tenemos un yate en cada puerto, aprovechan ese “tirón” (y la precariedad laboral latente) para autoproclamarse como “expertos” (algo que nosotros nunca hacemos) y empezar a ofrecer servicios que no tienen absolutamente nada que ver con el personal branding; y esos servicios sí que están basados, desde mi punto de vista, en la venta de humo.

De hecho, algunas de estas personas copian y se apropian, literalmente, de cualquier contenido de verdaderos profesionales (utilizándolos en ponencias propias sin ninguna citación) o incluso como trabajo de fin de carrera (sin cambiar ni una coma), como comentaba Ylse hace poco en un post.

Como siempre he dicho, es más fácil vender, por ejemplo, un curso con este título: “Encuentra trabajo en una semana potenciando tu marca personal” (algo que ningún profesional ofrece) que otro con el siguiente: “Trabaja duro en tu personal branding y conseguirás alcanzar tus objetivos profesionales y personales a largo plazo” (el personal banding no es algo de la noche a la mañana y requiere de mucho trabajo). Muchas personas quieren algo para “ya” (de ahí a que la oferta sea más atractiva), y el personal branding está en el lado opuesto a esto; hay que estar armado de paciencia para ver resultados. Autenticidad, honestidad, respeto y mucho trabajo. Grandes aliados del personal branding y parte de los valores de los profesionales que trabajamos en ello. Un fuerte abrazo, compañeros.

Enrique F. Brull @EnriqueFBrull

Nilton Navarro

Desde el momento que alguien se dedica a escribir algo sobre la Marca Personal, ya la está poniendo en valor. Al crear ese tipo de contenido nos podemos dar cuenta que la MARCA PERSONAL es muy importante, y por eso lo pongo en mayúsculas. Han dedicado un artículo con ese enfoque para llamar la atención. Respeto su artículo aunque no estoy de acuerdo con el contenido.

Los profesionales que ponemos en valor a la Marca Personal somos personas que sumamos, que se ayudan y que ayudan a los demás. Cuando ayudamos a las personas a ponerse en valor y encuentran un nuevo trabajo, un nuevo proyecto o a crear un proyecto, contribuimos a mejorar nuestra sociedad.

Para nosotros, es mejor COMPARTIR que competir, y este post colaborativo es un maravilloso ejemplo de la gran y bonita familia de la Marca Personal.

Agradezco al autor del artículo porque nos ha juntado, aún más, para ser más grandes.

Nilton Navarro  @NiltonNavarro

Ilana Berenholc

Hoy, es el profesional que tiene que velar por su propio desarrollo y saber comunicar de qué forma genera valor. Y es justamente ese el valor del personal branding.

Desgraciadamente, el autor tiene una visión muy parca y simplista sobre la marca personal. No considera todo el escenario que hace de la gestión de la marca personal algo fundamental hoy. Las culturas latinas tienden a no ver con buenos ojos lo que los americanos llaman “blow your own horn” (hablar con orgullo de tus logros), pero ya hace mucho tiempo que las empresas dejaron de ser instituciones paternalistas como responsables del futuro de sus empleados. Hoy, es el profesional que tiene que velar por el propio desarrollo y saber comunicar de qué forma genera valor. Y es justamente este el valor del personal branding.

Ilana Berenholc  @ilanaBerenholc

Pablo Adán

Poco puedo aportar a lo dicho por todos, pero no quería dejar pasar la oportunidad de sumarme a este hilo.

Si utilizas el coche para competir en vez de para desplazarte cómodamente, es cosa tuya. Si utilizas una escoba para agredir en vez de limpiar, allá tú. Si utilizas tu capacidad de comunicación para engañar en vez de hacer más amigos, es una elección libre.

Si utilizas tu marca personal para venderte gratis en vez de conseguir objetivos profesionales, es que no has entendido nada.

Entre verdades, suposiciones, incongruencias y contradicciones no es fácil que asome una idea clara y contundente de lo que se quiere transmitir. Al menos, quizás sin saberlo, has dejado en el artículo tu marca personal.

Pablo Adán  @PabloAdanMico

Laura Ferrera

Personas inseguras las hay en todas las áreas y profesiones. Tristeza me dan aquellos que critican sin saber para sobresalir.

Quienes confiamos en la Marca Personal y ayudamos a potenciarla, es porque creemos en las personas que destacan por su esencia, conocimientos y talento.

Enhorabuena por el artículo ¡Basta ya!

Laura Ferrera  @LauraFerrera

Raquel Gómez

Pasar de considerarme víctima de las circunstancias a tomar las riendas de mi vida,  fue un proceso que me costó lágrimas y a que me apasionara con el tema de mi marca personal y la  de todas las personas en general que por timidez fuimos invisibles algún  día.
No hay nada mas humano que tu marca personal, porque resume tu esencia, tu valor, tu identidad y tu sentido. En mas de 1O años dedicada a activar mis talentos y los de muchas personas… todos hemos ganado.
Las personas, porque entienden para qué son útiles sin la presión de ser perfectas, y las compañías, porque saben apreciar el valor de cada colaborador y darle el escenario propicio para que aporte lo mejor a la suma total de su productividad.
Luz para todos, brillo para todos y ganancia para todos. En todos estos años he aprendido que la mejor estrategia no la construye una mentira, sino la verdad de lo que testimonias cada día con tu hacer y ser.
Merecemos un mundo con marcas personales humanas, conscientes y responsables de su valor;  y empresas humanas propiciando oportunidades para  la diversidad del talento que hay en el mundo ¿ Cómo se logra?  Aprendiendo a contar tu historia basada en la verdad !!  Y dejándote encontrar por la oportunidad.
Raquel Gómez desde Colombia  @GHRaquel