Tener éxito depende de ti, por @xaviroca1

Estamos viviendo una época de cambios sin precedentes. Muchos de ellos, motivados por una revolución digital que está modificando radicalmente las reglas de juego de muchísimos sectores de actividad. Además, esta época de cambio coincide en el tiempo con una de las crisis económicas más grandes de la historia. Este hecho provoca que muchas personas confundan o entremezclen ambos conceptos (cambio y crisis).

Pero esta época de cambio y crisis, ha traído un aspecto muy positivo. Las personas a nivel individual, tenemos más posibilidades que antes. Por ejemplo, en el ámbito de la formación las opciones están más abiertas que nunca. Durante muchos años resultaba imprescindible tener un título universitario para poder encontrar un trabajo cualificado. Además, era muy importante qué carrera estudiabas y en qué centro lo hacías. En la actualidad, cada vez resulta más irrelevante qué has estudiado. Las empresas o los clientes cada vez menos te contratan por tus títulos, por tu formación. Creo que, en general, les da absolutamente igual; simplemente te contratan por lo que tú sabes hacer, por lo que les vas a aportar, por lo que les vas a ayudar. Y hoy aprender (afortunadamente) es más democrático que nunca. Aprende quien quiere. Ya no es necesario gastar gran cantidad de dinero o acudir a una prestigiosa universidad (aunque es evidente que ayuda); cualquiera puede formarse de forma gratuita o muy económica. Existen muchas de universidades públicas de calidad con precios relativamente económicos. Internet ofrece muchísimas posibilidades formativas a unos precios muy reducidos o gratuitos. Semanalmente, en cualquier ciudad o región existen gran cantidad de acciones formativas (seminarios, conferencias…) gratuitas, organizadas por asociaciones empresariales, cámaras de comercio y entidades públicas o privadas… Estas acciones suelen contar con ponentes de mucho nivel que permiten aprender a cualquiera (aunque lamentablemente muchos de estos actos cuentan con pocos asistentes). También existe una amplia red de bibliotecas públicas y privadas para completar tu oferta formativa. A mi entender, quien no aprende hoy en día es porque no quiere, ya no hay excusa que valga. Tenemos muchísimas oportunidades para formarnos y aprender en cualquier temática, pero lamentablemente muchas personas no las aprovechan.

Y otro ámbito en el que actualmente existen grandísimas posibilidades es el de la comunicación. Hoy en día, resulta más fácil que nunca comunicar tu propuesta de valor. Cualquier persona que tenga algo interesante que contar lo puede hacer fácilmente. Tenemos en nuestras manos, herramientas de comunicación (páginas web, redes sociales…) que hace unos pocos años estaban sólo al alcance de grandes empresas. Comunicar hoy en día, es más fácil, económico y eficiente que nunca. Cualquiera de nosotros puede demostrar fácilmente sus habilidades de forma pública. El problema ya no son las herramientas, sino qué comunicar, cómo diferenciarte de tus competidores, cuál es tu ventaja competitiva, a quién quieres dirigir tu mensaje… en definitiva, saber qué decir y a quién decírselo. Y aquí es donde entra en juego la marca personal. Sólo aquellos que tengan bien clara su estrategia y que sepan cómo traducirla a un mensaje concreto dirigido a un público objetivo determinado tendrán éxito.

Así que ya sabes, fórmate bien y aprende, ahora es más fácil que nunca. Y a continuación ten clara tu estrategia y saca provecho del gran potencial de las herramientas de comunicación para compartir tu mensaje con tu público objetivo. Aprovecha el momento, nunca antes tener éxito había estado tan al alcance de todos, nunca antes el éxito había sido tan democrático. Ya sabes, sólo depende de ti.

¿Quién controla tu carrera?

Hace unos días, un interesante post de Víctor Candel  (@jecanpa ) que hablaba de la incompatibilidad entre plan de carrera y contrato mercantil, provocó mi comentario a través de twitter :

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Acto seguido, el amigo Guillem Recolons me lanzó el desafió a hablar del tema en algo más de 140 caracteres.

Todos podemos constatar que el objetivo de la mayoría en los años 60/70 era entrar a trabajar en una “buena empresa” y permanecer en ella durante toda la vida laboral, con plan de carrera o sin él, ya que la existencia de éste no estaba en nuestras manos.

Llegados a la década de los 90 el objetivo de la mayoría era desarrollar nuestra vida laboral en el mismo sector, prosperando en la misma empresa si ésta nos ofrecía un plan de carrera atractivo, o cambiando de empresa, si no existía o no era suficientemente atractivo.

Hoy todo ello es historia, no voy a ser yo quien os descubra como está el mercado laboral.

Lo que sí que os puedo contar es que hoy en día el contrato mercantil es una alternativa en la que las ventajas pueden suplir, y mucho, los inconvenientes.

Los escenarios pueden ser diversos: desde trabajar a dedicación parcial para diferentes empresas que de forma individual no pueden pagar el 100 % de nuestra dedicación, hasta trabajar al 100 % para una sola empresa con la que decidimos colaborar en un proyecto concreto, durante un período de tiempo determinado y finito.

Sea cual sea el escenario, esta modalidad nos permite crear nuestro propio plan de carrera sin estar en manos de las coyunturas que rodean a los contratados laborales de una determinada empresa.

Todo esto debería ser una opción, es decir, nadie debería apuntarse a esta fórmula como imposición, o como alternativa desesperada.

Para conseguir esto será necesario reforzar determinados valores, actitudes, aptitudes, y sobre todo cambiar de visión.

Lo que seguro que te ayudará si optas por esta  es haber tomado consciencia de tu Marca Personal, ya que a partir de este momento será la única marca que te “ampare”.

Para ello siempre será bueno que un profesional en Personal Branding te acompañe, guíe o ayude, porque ya sabes que si el camino lo haces sólo parece que vas más rápido, pero si vas acompañado seguro que llegas más lejos.

Imagen: freepik

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La culpa es tuya… y la solución también

Con la crisis económica que estamos viviendo y la época de profundas cambios que se suceden sin parar, echar la culpa a los demás se ha puesto muy de moda. Lamentablemente es muy frecuente escuchar o leer que la culpa de los problemas que una persona, marca, empresa, institución o país siempre está en los demás. Los aficionados a las quejas y a las excusas están de enhorabuena; nunca antes lo han tenido tan fácil para expresar sus sentimientos. Empresarios que centran sus males en la crisis o en las políticas del gobierno, padres que culpan del fracaso de sus hijos a las malas compañías, a su entorno, a los profesores, deportistas que se excusan en la mala suerte, en el árbitro… Seguro que te suenan todos estos ejemplos; sabes perfectamente de qué estoy hablando.

morguefile.comPero la verdad es que este tipo de comportamientos no suelen conducirte a nada positivo. Me molestan mucho las personas que centran siempre sus problemas en los demás, que la culpa de lo que les está pasando nunca es suya. Precisamente admiro y respeto mucho a las personas que se comportan de forma totalmente contraria. Es decir, las que no echan las culpas a los demás y asumen totalmente su responsabilidad. Es lo que en psicología se conoce como “locus de control interno” es decir, la percepción que tiene una persona de que los eventos ocurren principalmente como efecto de sus propias acciones. Son los que no buscan excusas, ni suelen quejarse ni echar la culpa en los demás. Asumen en primera persona sus propios éxitos y fracasos. Precisamente, numerosos estudios científicos demuestran claramente cómo este tipo de personas suelen ser mucho más exitosas y felices tanto en su faceta profesional como en la personal. No eches la culpa a los demás pues seguro tú también tienes parte de culpa, parte de responsabilidad. Además, hacerlo tampoco te ayudará en nada.

Pues estoy totalmente convencido que la solución está en ti y no en los demás. Lamentablemente también resulta muy frecuente comprobar cómo la mayoría de personas espera a que las soluciones les lleguen a través de los demás. Suelen tener una actitud pasiva frente sus problemas y esperan que los demás (padres, jefes, políticos…) les saquen “las castañas del fuego”. Y si antes comentaba que me parece muy interesante que asumas tus responsabilidades, todavía me parece más necesario que asumas que la principal solución a tus problemas o a tus retos está en ti mismo. No esperes que las soluciones te vengan de los demás. Sé proactivo, toma las riendas de tu propia vida. Deja de ser efecto para empezar a ser causa. Analiza, piensa y decide, pero sobretodo actúa. No esperes nada de nadie (si viene, mejor). Piensa qué puedes hacer tú, céntrate en tus fortalezas, en tus habilidades y recursos y gestiónalos de forma eficiente para dar con la solución. Seguro que la solución también es tuya. ¡A por ella!

Foto: morguefiles.com

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Visual Search: Decirlo con imágenes es lo que se lleva

Los humanos somos seres especialmente visuales que además vivimos inmersos en un mundo ligado cada vez más a la imagen y la inmediatez. Nuestra condición, junto con la revolución de la comunicación online, ha generado la aparición de una generación llamada “The Visual Generation”, en la que lo visual triunfa por encima de todo.

personalbranding_visualsearchLas formas de buscar y recibir información están cambiando, Google nunca desaparecerá por completo, pero se está produciendo la transición de la búsqueda del texto a la búsqueda visual.

Esta tendencia, junto al crecimiento exponencial de redes sociales como Instagram, Pinterest o Vine hace que cada vez más prioricemos los contenidos visuales y audiovisuales por encima de los demás. Seguramente la era del “Visual Search” – búsqueda visual de imágenes – esté más cerca de lo que imaginamos.

Los datos hablan por si solos:

  • Un reciente estudio realizado a más de 3000 profesionales del marketing en Estados Unidos (Fuente:  Social Media Examiner) revela que los especialistas en marketing valoran los contenidos visuales en las redes sociales más que nunca.
  • Pinterest ha comprado a la startup pionera en el reconocimiento de imágenes y tecnologías de búsqueda visual – VisualGraph – para desarrollar esta tecnología en los próximos años. 

Estas dos realidades hacen que los especialistas en marketing digital valoren cada vez más las redes sociales visuales. Y aquí entran en juego dos factores:

–       Creación de contenidos visuales (infografías, memes…)

–       Producción de vídeos originales

¿Cómo afecta el Visual Search a nuestra marca personal?

Seguramente la consolidación de la búsqueda visual sea algo incipiente, pero siempre es bueno anticiparse y estar preparado para lo que llegará. Así que veamos algunos conceptos relevantes para nuestra marca.

  1. Tu imagen 2.0: analiza qué imágenes aparecen relacionadas con tu nombre+apellidos y responde a la pregunta: ¿Mi identidad visual 2.0 refleja los valores de mi marca? Si la respuesta es negativa debes de empezar a trabajar mejor las imágenes que compartes a través de tu Blog o Redes sociales. Como consejo guarda siempre las imágenes con tu nombre junto al concepto que quieras relacionar (por ejemplo: alexiaherms_visualsearch)
  1. Instagram: Tu marca personal contada en imágenes. Está claro que Intagram ha democratizado la fotografía, así que aprovecha para proyectar quién eres y qué haces en imágenes. Si ya hemos visto que “decirlo con imágenes es lo que se lleva”, no pierdas la oportunidad de hacerlo añadiendo un toque de creatividad.
  1. Youtube: El vídeo se impondrá como el medio rey en los próximos años. En primer lugar asegúrate de que los vídeos que Youtube relaciona con tu nombre son los que tú quieres. El vídeo es sin duda la mejor tarjeta de presentación. Una apuesta ganadora es hacer un vídeo de tu relato, eso es la máxima expresión de tu marca personal 2.0.
  1. Pinterest: Da rienda suelta a la imaginación, ya que Pinterest nos permite inspirar con imágenes. Construye algunos tableros con todo lo que te entusiasme, eso también deja marca y muestra tu lado más personal.
  1. Vine: Tienes 6 segundos para transmitir un mensaje, si Instagram nos da la posibilidad de ponernos en la piel de un Fotógrafo, Vine nos permite ser Publicistas – con spots de 6 segundos -. Capta tu realidad y utiliza estos segundos audiovisuales como “teaser” de algún post de tu Blog, de eventos a los que asistas, charlas que impartas…

Las redes sociales visuales enganchan porque son emocionales y nos dan lo posibilidad de proyectar nuestra marca personal de forma diferente.

Imagen CC Search  by qthomasbower / Big Heart of Art – 1000 Visual Mashups

Cinco valores sociales para tu marca personal

Vivimos momentos de espera. La crisis, todavía no resuelta, nos ha dejado como herencia una nube de incertidumbre, no hay caminos trazados, en general estamos en una situación más precaria que antes y hemos perdido por el camino derechos y libertad. De momento sólo hay cifras de crecimiento que no se traducen en mayor bienestar para las personas, los ricos lo son cada vez más, los pobres lo son cada vez más y los que provocaron la crisis al final, han salido mejor parados que el resto.

Google CC Search

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A pesar de ello los ciudadanos nunca habían tenido tanta capacidad de movilización, pensemos por ejemplo en el 15M o las acciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca o el 22 de Marzo en Madrid, que son movimientos de personas interconectadas, algunas veces de manera espontánea, que comparten algunos valores y principios básicos y que los aúnan en pos de una finalidad común. El Primero de Mayo de cada año es una ocasión especial para tener un recuerdo hacia aquellos que nos precedieron y pelearon por conseguir mejores condiciones de vida para generaciones posteriores y que son auténticos referentes de marca personal ya que sus actos son conocidos, reconocidos y memorables.

En el momento presente nada ni nadie puede garantizar un futuro mejor, faltan referentes y visión para saber hacia donde podemos dirigirnos y todavía se pueden seguir perdiendo derechos, libertades y bienestar. Para construir el futuro no hay salvadores ni se les espera, estamos en la era 3.0, todos podemos y debemos tener voz y, nunca mejor dicho, voto para cocrearlo y así podemos y debemos exigirlo a los políticos que nos representan. Es el momento de los ciudadanos con marca que son portadores de cinco valores fundamentales:

  • Libertad. Que es la capacidad para actuar según la propia voluntad sin ataduras ni lastres y con mucha imaginación.
  • Espíritu de cambio. Para reconocer que el mundo y la sociedad están en permanente evolución y que se debe adaptar el enfoque a las nuevas realidades. De nada sirve mirar el futuro con gafas viejas.
  • Solidaridad. Para que los que tienen menos se beneficien de la ayuda de los que tienen más. Compartir no es en ningún caso regalar ni trabajar de gratis.
  • Rebeldía. Saber decir no a las situaciones de injusticia social, al inmovilismo y a lo que no es humanamente tolerable, no conformarse con lo que está establecido y colaborar activamente para que las cosas cambien. Porque nada es eterno.
  • Compromiso. Fidelidad a los propios valores y a las responsabilidades sociales de manera asertiva para colaborar con los demás en la construcción del futuro y en hacer un presente mas vivible para aquellas personas que sufren y están más desfavorecidas.

Estamos en el tiempo de la persona. Cada cual es responsable de lo que sucede a su alrededor en la medida que puede actuar para que cambie. Todos somos sujetos del cambio y no estamos solos, internet y las redes sociales amplifican, impulsan el mensaje individual, lo divulgan y lo engrandecen. La marca personal de cada ciudadano refuerza y catapulta la marca de la sociedad, es momento del full branding social.

Tres valores espirituales para tu marca personal

La huella que dejamos en los demás, nuestra marca personal, se proyecta en el mundo de los átomos a través del contacto directo, físico, tangible; en el mundo de los bits, las redes sociales y el universo internet y tiene también una dimensión espiritual que, sin lugar a dudas, tiene el poder de posicionar, diferenciar y convertir en memorable. 

Google Images CC

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Nuestra marca personal tiene que estar alineada con nuestros valores y nuestras creencias y la falta de sintonía con ellos provoca ineficiencias, disfuncionalidades y bloqueos porque en definitiva forman parte de nuestra identidad. Los valores y creencias constituyen el esqueleto de nuestra identidad espiritual.

En las fechas en que estamos me parece relevante destacar tres valores que, para mi, marcan la diferencia y sobre los que os invito a reflexionar.

  • El perdón: Perdonar es aceptar que  frente a cualquier afrenta, incumplimiento o daño recibido es posible comenzar de nuevo y que ninguna circunstancia negativa es permanente. Afecta a nuestra relación con los demás y con nosotros mismos. Muchas veces es más difícil perdonarnos que hacerlo con los demás.

Perdonar no es olvidar si no que es un proceso que nos permite  seguir avanzando a pesar del mal hecho o recibido.

Perdonar es un signo de fortaleza y de madurez y requiere un esfuerzo de comunicación porque deber ser explicado y comprendido.

  • La esperanza: Es la confianza de que veremos realizadas nuestra visión y nuestra visión a pesar de las dificultades con las que nos vayamos encontrando a lo largo de la vida. No es una fe ciega si no que es tener siempre un ojo puesto en lo que queremos ser y conseguir para que ilumine nuestras decisiones. La esperanza se refuerza con nuestros actos.

Detrás de la esperanza siempre hay un sueño y una marca que no sueña pierde su norte.

  • La solidaridad: Es la voluntad de ofrecer ayuda y dar apoyo a los demás. Está en conexión con el principio de dar antes de recibir y en el compartir. En un mundo interdependiente como el nuestro la solidaridad está en el centro del crecimiento y de la mejora personales porque compartiendo lo que posee cada uno de nosotros se construye una sociedad más poderosa.

No debemos confundir la solidaridad con el trabajar gratis. Una marca personal solidaria es reconocida por los demás y se convierte fácilmente en memorable.

¿Hemos integrado estos tres valores en nuestra marca personal?

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Un enemigo es una oportunidad

 

¿Quién no ha tenido alguna vez algún enemigo? Alguien a quien de manera directa o indirecta hayamos percibido como una amenaza hacia nuestra persona o nuestra carrera profesional. ¿Hemos sido enemigos de alguna persona? A sabiendas o no y muchas veces contra nuestra voluntad seguro que nos hemos encontrado enfrente de terceros cuyas reacciones han sido de agresiva defensa y nos hemos preguntado por qué.

CC Search Google

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Muchas veces hemos aterrizado en un nuevo puesto de trabajo en el que sin saberlo hemos literalmente pisado las expectativas de otra persona que por este hecho, fuera de nuestro control, nos ha convertido en su enemigo. O hemos coincidido con algún colega que se ha sentido amenazado por nuestro empuje o nuestra creatividad o simplemente por nuestra presencia.

Aunque involuntaria y fuera de nuestro control directo este tipo de situaciones puede poner trabas a nuestra evolución profesional dañando nuestra marca personal, y en consecuencia hay que tomar cartas en el asunto.

Brian Uzzi y Shannon Dunlap, un profesor de la Kellog School of Management y una periodista de New York, realizaron una investigación sobre este tema e idearon un proceso en tres etapas para convertir los enemigos en aliados que ese publicó en la Harvard Business Review en mayo del 2012.

La investigación demostró que la confianza reposa sobre la razón y las emociones de manera que si queremos recuperarla o conquistarla hemos de actuar en el mismo sentido y de aquí surge el proceso de las tres R.

Redirección. En primer lugar hay que redirigir las emociones negativas que hayamos causado a nuestro rival de manera para que se alejen de nosotros. Buscar una excusa agradable para dar un vuelco a la situación, una comida o un viaje, para hablar claramente del asunto exponiendo nuestro punto de vista y dejando claro cual es nuestro nivel de responsabilidad en la situación creada  e intentando buscar puntos comunes que nos acerquen a nivel humano.

Reciprocidad. Se trata de dar antes de pedir. Ceder algo de valor ayuda enormemente a neutralizar una relación negativa y acto seguido seguro que se ponen en marcha los mecanismos de la reciprocidad y se obtiene una contrapartida. La reciprocidad es una ley universal no escrita por la que cuando se recibe una ayuda se debe devolver de manera equivalente. Es de bien nacidos ser agradecidos, dice el refrán. La reciprocidad es una de las bases de las relaciones humanas y tiene un punto de desprendimiento porque si damos algo para seguidamente pedir la contrapartida no estamos estableciendo una relación si no una transacción que es algo conceptualmente diferente.

Racionalidad. Actúa cuando hemos completado las dos etapas anteriores y se basa en exponer de manera clara lo que queremos y para que lo queremos. Si contamos con nuestro interlocutor  como aliado se lo decimos claramente. La racionalidad, que llega tras la redirección y la reciprocidad, permite que nuestro interlocutor enfoque la situación de manera razonada y entienda lo que pretendemos y que beneficios puede obtener con nuestra alianza. Al final se trata de dejar claro que los dos ganamos.

El método de las 3R es un puntal de nuestra capacidad de influencia y ayuda a dar la vuelta a todas las situaciones de rivalidad sean con los superiores, los subordinados o con personas de  nuestro mismo nivel y es también una herramienta de gestión de marca personal porque permite dejar una huella visible, duradera y memorable en el corazón de las personas que nos rodean.

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Saber, Querer, Hacer

 

Saber, querer, hacer. Son 3 verbos fundamentales para el desarrollo de tu marca personal (y diría que para cualquier otro tema también).

Saber, es decir, el conocimiento es el primer eslabón, la base de la pirámide de cualquier ámbito de actuación. Debes apostar fuertemente por tu conocimiento. Para la mayoría de personas, esta etapa se circunscribe única y exclusivamente a su juventud, es decir, finaliza cuando terminan de estudiar y se incorporan al mercado laboral. A mi entender, gravísimo error. La etapa de formación no debe ser tal, es decir, no es una etapa sino debe desarrollarse a lo largo de toda la vida. Adquirir conocimiento resulta fundamental para tu crecimiento tanto a nivel profesional como personal. Y para formarse no sólo hay que estudiar, ir a la universidad… Afortunadamente hoy existen múltiples posibilidades formativas: cursos a nivel presencial, on line… y también gran cantidad congresos, conferencias, actos… Te recomiendo encarecidamente que dediques una parte de tu tiempo a estos menesteres y sobretodo, dedica tiempo a la lectura. No sólo puede convertirse en una gran actividad formativa sino también en un auténtico placer (y muy económico). Recuerdo perfectamente el día de mi graduación universitaria cuando un alto directivo de un organismo financiero internacional me dio uno de los mejores consejos que he recibido en mi vida. Me dijo “llevo toda la vida estudiando inversiones, en renta fija, variable, divisas, materias primas… y todavía no he visto inversión más rentable que la formación”. No pares de formarte, seguro que te valdrá la pena.

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Adquirir conocimientos, formarse, estar al día es muy importante, imprescindible, aunque no es suficiente. El segundo eslabón de tu desarrollo personal y profesional tiene que ver con la motivación, con el querer. De nada sirve estar muy formado si no estás motivado si no deseas conseguir algo, si no quieres lograrlo. Las personas que tenemos la responsabilidad de formar o dirigir personas, no sólo debemos transmitirles conocimiento sino que además debemos estimularlos. Debemos motivarles y ayudarles a que encuentren su auténtica motivación. A nivel individual, también resulta fundamental que conozcas aquello que te motiva, aquello que te mueve a actuar. Identifica tus motivaciones y fíjate objetivos. Así tendrás claro hacia dónde dirigirte.

Tras muchos cursos o talleres, casi todos alumnos adquieren conocimientos sobre un determinado tema. La mayoría de ellos también suelen motivarse con el tema en cuestión. Al final, la motivación suele ser elevada aunque en muchos casos, se diluye en los días siguientes como azucarillo en el café. Y es que, adquirir conocimiento y motivarse está muy bien, aunque de nada sirve si no termina en acción. Es imprescindible llegar al tercer escalón, el hacer. Lo que marca la auténtica diferencia entre las personas es la acción. La vida está llena de personas con muy buenos propósitos, con muy buenas intenciones; sin embargo lo que marca la diferencia no es tanto el nivel de conocimientos (cada vez más parejo y menos decisivo), ni la motivación, sino que la auténtica diferencia está en la acción. Como decía Henry Ford, “no puedes construir tu reputación con aquello que sabes o con aquello que deseas hacer, sólo construirás tu reputación con tus acciones”.

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Tu marca es la suma de tus marcas

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Las marcas son, a parte de un logotipo, un producto, una imagen… la percepción que tenemos sobre un determinado producto, empresa, ciudad, persona… Las marcas ocupan un espacio en nuestra mente. Son básicamente percepciones que van formándose, que van moldeándose con cada una de nuestras interacciones y están totalmente condicionadas por cómo percibimos (de forma totalmente subjetiva) cada una de estas interacciones.

Uno de los conceptos más importantes del marketing es lo que se conoce como los momentos de la verdad. Son aquellos momentos en los que el consumidor entra en contacto directo con el producto. Son momentos realmente importantes pues en ellos se decide el éxito de un producto e incluso de la empresa. El concepto de “momento de la verdad” fue creado por la multinacional Procter & Gamble hace ya unos cuantos años para referirse a estos instantes en los que un producto “se la juega”. Durante muchos años, los profesionales del marketing han considerado básicamente 2 momentos de la verdad. Se conoce como el primer momento de la verdad cuando el consumidor entra en contacto con el producto (generalmente en el punto de venta) y es en ese preciso instante cuando decide comprarlo o bien escoger otra marca o incluso no comprar. El segundo momento de la verdad tienen lugar cuando el consumidor, una vez ha comprado el producto, empieza a utilizarlo. En ese momento, de forma consciente o inconsciente el consumidor empieza a valorar el producto, lo compara con las expectativas que tenía sobre el mismo y, cuando el resultado supera las expectativas está satisfecho (o insatisfecho en caso contrario). Más adelante, los profesionales del marketing añadieron un nuevo momento de la verdad; le llamaron el “momento cero” (el conocido como ZMOT – “zero moment of truth”). Este momento es también realmente crítico y sucede básicamente Internet, antes del contacto físico con el producto cuando el consumidor empieza a obtener información sobre el producto en cuestión.

En las marcas personales sucede de forma francamente parecida. Tu primer contacto con alguien influye notablemente en la percepción que tenga sobre ti. Recuerda la famosa cita “sólo existe una ocasión para causar una buena primera impresión”. A partir de este momento, cada interacción que tengas con alguien, cada apretón de manos, conversación, artículo, charla, ponencia… va a significar un momento de la verdad. Diferentes momentos, diferentes contactos que van a ser decisivos en la percepción que alguien se forme sobre ti.

También en el mundo del personal branding resulta decisivo el llamado momento cero. Este momento también tiene lugar en Internet y básicamente se produce cuando alguien obtiene información de ti a través de Internet (mayoritariamente a través de Google. Por este motivo debes prestar especial atención a lo que Google dice de ti. Googleate con frecuencia o utiliza las alertas de Google para monitorizar qué información aparece en la red relacionada con tu marca personal. En un mundo cada vez más digital, tener una buena presencia en Internet resulta imprescindible para dejar una buena  marca personal.

Recuerda que, a parte de este momento cero (previo al contacto real), cada interacción cuenta. Presta especial atención a cómo son tus contactos con tu público objetivo. Todo cuenta. Cada palabra, cada acción va dejando marca en los demás. Al final, tu marca personal (la imagen que tienen las personas de ti) es la suma de todas las veces que has dejado marca. Aprovecha y cuida cada momento de la verdad, desde el momento cero hasta el momento de la verdad más insignificante ya que cada momento cuenta. Porque, al final, tu marca es la suma de tus marcas. Aprovéchalas, valdrá la pena.

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¿Dejas marca?

 

La palabra marca está de moda. La utilizamos todos y con mucha frecuencia. Incluso los más pequeños ya conocen de su existencia y de su significado. El concepto de marca tiene diferentes significados. Según la Real Academia Española puede significar una señal hecha en una persona, animal o cosa para distinguirla de otra. También significa instrumento para medir, o medida cierta y segura del tamaño de una cosa incluso, a nivel deportivo, el mejor resultado técnico homologado. No obstante, existe además otra acepción al concepto marca. Según el Oxford Concise Dictionary también se entiende marca como el hecho de dejar una impresión inolvidable en la mente de una persona. Esta acepción transmite una idea importante. Las marcas, no son sólo los logotipos o las imágenes, colores y formas de miles de productos. Son básicamente percepciones que tienen las personas sobre determinados productos, servicios… Las percepciones son totalmente subjetivas; se crean en nuestra mente y definen la imagen que cada uno de nosotros tenemos sobre estos productos.

Con las marcas personales sucede lo mismo. Una marca personal no es el nombre completo de una persona, ni su propia página web, ni su tarjeta de visita o su Curriculum Vitae. Es básicamente, la imagen que tienen sobre él determinadas personas. Como bien dice Jeff Bezos, CEO de Amazon, la marca personal es “aquello que dicen de alguna persona cuando no está delante”. También se basan en percepciones y por ello, también son terriblemente subjetivas.

Google Images

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Estoy seguro que todos hemos tenido diferentes profesores/as, jefes/as, compañeros/as de trabajo, novios/as, amigos/as… También estoy seguro que la mayoría de estas personas las hemos olvidado o casi olvidado. La mayoría de ellos no han dejado marca, no han dejado huella en nuestro recuerdo, en nuestra mente. Seguramente, sólo pocas personas nos han marcado realmente a lo largo de nuestra vida. Nos acordamos de ellas por mucho que pase el tiempo, evocan en nosotros sentimientos positivos, nos apetecería volver a estar con ellos…en definitiva, estas personas nos han dejado marca y por lo tanto podemos decir, que tienen una marca personal potente.

Ahora bien, ¿de qué depende el hecho de dejar marca en otras personas? Pues de muchos factores como la competencia profesional, la capacidad de trabajo, tus conocimientos… Pero, a mi entender, existe un factor que sobresale notablemente del resto. Se trata de las emociones. Las personas que gestionan bien sus emociones y sobretodo saben gestionar e impactar en las emociones de los demás (lo que se conoce como Inteligencia Emocional) suelen dejar una huella mayor en la mente de las personas. Seguramente, si repasamos aquellas personas que nos han marcado encontraremos no al mejor profesor o jefe o compañero, ni al más preparado, ni al más listo, sino al que mejor nos hizo sentir, quien más nos hizo disfrutar de nuestro trabajo, estudio, hobbie… Gestionar e impactar en las emociones de los demás es un requisito fundamental para dejar marca en alguien.

Como suele decirse, las personas con frecuencia olvidamos aquello que nos dicen o aquello que vemos. No obstante, difícilmente olvidamos aquello que nos hicieron sentir, la forma en la que impactaron en nuestras emociones. Y tú, ¿impactas en las emociones de los demás?, es decir, ¿dejas marca?