JUST DO IT

 

El famoso slogan de la marca deportiva Nike, abre este artículo, su traducción es “simplemente hazlo” una frase sencilla pero que a lo largo de este post podremos ver que engloba una dificultad añadida, generalmente por nosotros mismos.

Si damos unos pasos atrás, cuando mucho de nosotros trabajamos para empresas o multinacionales, bajo la dirección de un jefe que nos decía cuáles eran nuestras tareas y obligaciones dentro de la misma, no entrabamos en ningún tipo de conflicto interno, simplemente hacíamos lo que nos mandaban.

Es decir, antes simplemente aplicábamos todos nuestros conocimientos, capacidades y experiencia, en realizar una tarea de forma profesional, ayudando por tanto a hacer crecer nuestra empresa, fidelizar a nuestros clientes y tener contento a nuestro jefe. Además por ese trabajo bajo un imperativo “just do it” cobrábamos un sueldo a final de mes y nos sentíamos realizados (La mayoría de veces).

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Ahora el panorama ha cambiado, muchos de nosotros estamos inmersos en un cambio de mentalidad a la hora de afrontar nuevos retos profesionales, en algunos casos, se cuenta con la ayuda de profesionales auténticos como Soymimarca para crear una marca personal que nos ayude en tal propósito, pero ahora que tenemos la libertad de “just do it” nos enfrentamos a batallas contra nosotros mismos.

Durante mi experiencia estos últimos cinco años, he visto casos de grandes profesionales con conocimientos, formación y experiencia, que en otras etapas de su vida profesional bajo el paraguas de una empresa, han gestionado de forma eficaz clientes y situaciones comprometidas, y ahora  cuando les toca tomar la iniciativa a la hora de conseguir clientes se encuentran bloqueados.

No sabría decir si es el miedo a la hora de tomar decisiones, de arriesgarse a fallar, o a no conseguir los objetivos marcados.  Pero me sorprende que a la hora de construir  una marca personal, en el paso de obtener un rendimiento económico de ella en base a conseguir clientes y por tanto desempeñar nuestra profesión, simplemente no podemos hacerlo, buscamos excusas, sentimos vértigo…

El motivo de este artículo, es lanzar un mensaje sencillo “Just do it”, el motor de cualquier actividad profesional son los profesionales que la realizan, por tanto,  creando una buena marca personal bajo una formación  o asesoramiento de calidad, cualquiera de nosotros podemos desempeñar nuestra profesión.

Así que no sientas miedo, invierte en ti, márcate una estrategia personal y “just do it” #nosvamosadivertir

¿También crees que el social media mejorará tu valor como profesional?

 

Los períodos vacacionales nos permiten salir de la burbuja del día a día y nos permiten observar con mayor atención los temas que nos rodean. Si uno quiere saber cómo funciona una cortina de humo, no tiene más que leer la sección de política de la prensa durante las vacaciones.

Estas breves semanas de descanso me han permitido constatar que, desgraciadamente, el personal branding se confunde cada día más con la autopromoción de uno mismo a través de las redes sociales, una especie de mercantilización de la persona a través de un medio virtual con el único objeto de aumentar la relevancia personal.

El personal branding responde a una estrategia planificada basada en un mayor conocimiento de nosotros mismos y en una hoja de ruta para alcanzar unos objetivos

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Estoy suscrito a la alerta de “Personal Branding” y “marca personal” y cada día me llegan correos con noticias y artículos al respecto. Y cada día la confusión aumenta, ya que quien escribe sobre el tema a menudo ignora que el personal branding responde a una estrategia planificada basada en un mayor conocimiento de nosotros mismos y en una hoja de ruta para alcanzar unos objetivos.

El límite de lo personal y lo profesional cada día está más diluido, ya que las redes sociales no duermen, así que nuestra marca digital no descansa.

Pero para poder aumentar la relevancia personal, antes de acudir de manera precipitada y sin guión a los social media es necesario trabajar a fondo sobre quiénes somos, cómo nos perciben, qué competencias conocemos y cuáles desconocemos sobre nosotros, dónde nos gustaría estar en 5 o 10 años, cómo queremos contribuir a la sociedad, qué valores únicos serán nuestros pilares de marca, a quién queremos dirigirnos, cómo trazamos nuestro relato.

Sin trabajar a fondo nuestra estrategia personal, los social media poco podrán hacer por nosotros que no sea amplificar un mensaje sin contenido.

Propósitos

Si hay un momento en el año para plantearse nuevos retos, éste es septiembre, el comienzo de una nueva temporada, de un nuevo curso. No importa lo difíciles de alcanzar que puedan ser los retos, siempre serán alcanzables si sabemos planificarlos.

A menudo nos ponemos metas excesivamente complejas, objetivos pensados para 3 años que queremos realizar en 6 meses. Eso casi nunca funciona, y además desmotiva a seguir. Lo ideal –solo es un consejo de amigo- es trabajar con micro-objetivos.

 Micro-objetivos

Me explico. Puedes plantearte perder 10 kilos en dos meses y empezar una dieta dura en mayo, poco antes de las vacaciones estivales. Pero será mejor empezar una dieta blanda, equilibrada de 10 meses en septiembre con el objetivo de perder 1 Kg al mes, unos 250 g por semana, ¿No es mejor eso que tratar de perder 1 Kg a la semana?.

Los propósitos no pueden plantearse a corto plazo, acaban por abandonarse. Es preferible trabajar con la perspectiva de mayor tiempo / menor esfuerzo / mejor resultado. En el ejemplo de la dieta blanda, si una semana o dos no cumplimos con la bajada de peso (algo normal si hay acontecimientos a celebrar) no pasa nada. En el caso de la dieta dura, posiblemente el no cumplir dos semanas signifique abandonar.

Los social media son un excelente medio, de los mejores, más rápidos y económicos. Pero ellos no decidirán por nosotros dónde queremos estar en 10 años. Ese es un trabajo que te corresponde a ti. ¿Necesitas ayuda? Para eso estamos. Pero no lo olvides: los social media no aumentarán tu valor como profesional, solo servirán para comunicarlo.

 

PD: A los que os interese dedicaros profesionalmente al Personal Branding, os recuerdo que la Universitat Ramon Llull / Facultad Blanquerna lanza el primer posgrado universitario en Personal Branding en formato semi-presencial. Más información en la web del posgrado o en la de la Universidad. Me consta que no quedan muchas plazas.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (47). La cualidad de la ligereza

 

Una marca personal tiene que ser ligera y formulo esta afirmación con plena consciencia y no precisamente a la ligera. La personas tendemos a la complejidad y precisamente por esto es difícil percibir lo que somos y lo que queremos de manera clara y rápida. Muchas veces hasta nos cuesta a nosotros saber quienes somos y lo que queremos, no en vano el primer pilar en la gestión de nuestra marca personal es el autoconocimiento. Y mientras tanto lo que los demás pueden percibir es una amalgama de características que mas que dejar huella en sus corazones puede oprimirlos por la pesadez.

Con la ligereza concluimos una serie de artículos que iniciamos el pasado 18 de marzo bajo el título de “Haz tu marca memorable” y en el que hemos hablado de cualidades de la marca personal como  narrabilidad, bondadautenticidad, disposición, relevanciaoptimismo, responsabilidadmagnanimidadhumorhumildad y humanidad.

ligerezaLigereza es sinónimo de agilidad, levedad, rapidez, presteza y prontitud entre otros pero también lo es de inconstancia, irreflexión, trivialidad y futilidad.

Por mi práctica profesional veo que la mayoría de personas llegamos a tomar consciencia de marca tras haber vivido una vida más o menos intensa en la que  hemos acumulado cosas, relaciones y experiencias que nos han llevado a ser lo que somos en este preciso momento y que configuran lo que los demás perciben de nosotros. Recordemos que nuestra marca está en función de los demás y que sin ellos no tendría razón de ser porque no habría corazones en los que grabar nuestra huella.

En el proceso de autoconocimiento tratamos de comprender e inventariar nuestra complejidad para reorientarla hacia nuestros objetivos finalistas y a partir de aquí gestionar nuestro día a día. Una vez hecho esto lo explicamos a los demás para que nos perciban tal y como somos, nos tengan en cuenta, nos graben en su memoria y seamos lo elegidos.

Si nuestro territorio es excesivamente complejo, si hay demasiadas cosas que nos tienen prisioneros y enmarañan nuestra esencia la mejor solución es soltar lastre ,abandonar todo aquello que no es esencial y que nos convierte en demasiado densos para seguir nuestro camino y para que los demás puedan percibirnos de manera real. Algunas veces personas, relaciones, creencias y objetos deben aparcarse en el camino de manera temporal u olvidarse para siempre.

Y es así que nosotros y nuestra marca ganamos en ligereza y podemos seguir nuestro camino para alcanzar los objetivos que nos hemos fijado con mayor rapidez.

Sin ligereza dejaremos una marca pesada y torpe.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (46). ¿Desprendes humanidad?

 

“Nuestra verdadera nacionalidad es la humanidad” Herbert George Wells

Recordamos que el pasado 18 de marzo iniciamos una serie de artículos alrededor del concepto “haz tu marca memorable“. Hemos hablado de las cualidades de narrabilidad, de bondad, de autenticidad, de disposición, de relevancia, de optimismo, de responsabilidadmagnanimidad, humor y humildad. Hoy hablamos de la cualidad que nos distingue de las bestias: la humanidad.

voluntariado

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Humanidad es un concepto polimórfico, ya que aunque su raíz se refiere a la  naturaleza humana, en moral se refiere a la compasión y el altruismo. Y es precisamente este significado moral el que nos interesa como cualidad de la marca personal.

Quizás estemos viviendo la era de los extremos: mientras la prensa destaca en sus portadas todo aquello que está falto de humanidad, muchas personas recurren a soluciones espirituales para hacer las paces consigo mismas y con sus entornos. No se trata solo de religión, se trata de meditación, del coaching, de yoga, de tai chi, el deporte en general y, muy especialmente, del auge del voluntariado.

Nos negamos a creer que no haya salida para los problemas que nos acechan, y eso nos anima a seguir en pie luchando contra la corrupción, la injusticia y la crisis. Y lo hacemos desde la modestia de nuestros propios recursos. Tiene el mismo valor una donación de 5 millones de dólares de la Bill & Melinda Gates Foundation que una aportación personal de 5 dólares a Unicef. El motor es el mismo, cambian los recursos.

El auge del altruismo y del voluntariado solo puede explicarse desde la experiencia del dolor. Uno no quiere para los demás lo que ha pasado en propia carne, o simplemente las imágenes de dolor que nos brindan las televisiones de todo el planeta nos hacen reaccionar, nos recuerdan nuestra condición de seres vulnerables, sensibles y compasivos.

“La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo. ¿Qué otro libro se puede estudiar mejor que el de la Humanidad?” Mahatma Gandhi

No es concebible una marca personal sólida carente de valores de humanidad. La época de los yuppies y tiburones sin escrúpulos ha pasado, y nuestro rastro debe dejar señales claras de empatía y sensibilidad. Tengo la gran suerte de ser voluntario en una fundación que ayuda a personas en riesgo de exclusión social, y la experiencia demuestra que cada uno de nosotros puede dejar un rincón de su corazón para echar una mano. Siempre habrá alguien que la necesite.

Os dejo uno de los mejores ejemplos de humanidad que recuerdo. Es “Chupete”, un anuncio para Cruz Roja ideado por Cuca Canals en la ya extinta agencia “Casadevall & Pedreño”. Algo tan pequeño, algo tan grande.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=jJaRaHUbRSk[/youtube]

Personal Branding, el arte de invertir en ti (44). Humor y marca personal

 

Dicen que carecer de humor es carecer de humildad. Puede parecer una frase cruel, pero está cerca de la realidad. Quien no tiene sentido del humor está enfadado consigo mismo.

Recordamos que el pasado 18 de marzo iniciamos una serie de artículos alrededor del concepto “haz tu marca memorable“. Hemos hablado de las cualidades de narrabilidad, de bondad, de autenticidad, de disposición, de relevancia, de optimismo, de responsabilidad y de magnanimidad. Hoy hablamos de otra cualidad casi indispensable y muy recomendable: el humor.

©Quino

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Es cierto que a lo largo de nuestras vidas habremos conocido a excelentes personas sin sentido del humor y a auténticos cretinos con mucho sentido del humor.

Leo en Wikipedia “el origen del término humor viene de la teoría de los cuatro humores del cuerpo de la medicina griega, que regulaban el estado de ánimo: la bilis, la flema, la sangre y la bilis negra o atra bilis. El carácter humorístico corresponde al humor sanguíneo”.

Gómez de la Serma nos recordaba que “el humor no es un género literario, sino un género de vida.”

¿Qué tiene el humor que lo convierte en una cualidad clave para la marca personal?

Para empezar, el humor, bien gestionado, puede ser una herramienta crítica de gran eficacia, puede ser la clave para promover la tolerancia, para ver lo que los demás no perciben, para relativizar las cosas.

Pero además el humor es una demostración de grandeza: ante pequeñas crisis, ante injusticias legales, ante errores mayúsculos de la política, el humor nos dice que  todo es absurdo y que lo mejor es reír.

Pasé una excelente velada, pero no fue ésta (Groucho Marx)

Humor e ironía puede ir de la mano, pero con limitaciones: Un chiste sobre gitanos nunca será humorístico si lo cuenta un racista convencido, ya que la ironía puede herir, mientras que el humor libera.

 

Personal Branding, el arte de invertir en ti (43). ¿Eres magnánimo?

 

Os recordamos que el pasado 18 de marzo iniciamos una serie de artículos alrededor del concepto “haz tu marca memorable“. Hemos hablado de las cualidades de narrabilidad, de bondad, de autenticidad, de disposición, de relevancia, de optimismo y de responsabilidad. Hoy hablamos de una cualidad importante, la magnanimidad.

Dalai Lama. Google images

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Mas que una cualidad la magnanimidad es una palanca que impulsa la marca personal más allá de sus límites naturales.  Tradicionalmente asociamos la magnanimidad a la grandeza de espíritu o a  una generosidad fuera de lo común y se opone a la tacañería, la mezquindad o la pusilanimidad.

Si nuestra marca personal es la huella que dejamos en el corazón de los demás, la magnanimidad nos ayudará a que sea indeleble.

La magnanimidad pivota entre lo que nosotros queremos conseguir y lo que ofrecemos a los demás, entre el estricto cumplimiento del deber y la generosidad de dar más de lo que está escrito en el guión y, por supuesto, entre el conformarse con lo que se tiene y el pensar en grande. Si no somos magnánimos con nosotros difícilmente lo seremos con los demás.

  • La marca personal no está en función de si misma; para que exista, una marca necesita a los demás para  poder grabar su huella. La magnanimidad impulsa a poner al servicio de los demás aquello que se va logrando individualmente y de esta manera convierte los éxitos individuales en trascendentes.
  • Si nos limitamos en cumplir lo que hemos acordado actuaremos de manera justa y dejaremos satisfecho a quien se beneficie de nuestro servicio, si ofrecemos algo más de lo esperado sin pretender ninguna contraprestación adicional conseguiremos ser recordados y recomendados. Incorporando la magnanimidad a nuestra marca personal convertiremos a nuestro público en nuestro mejor prescriptor.
  • Pensar en grande es un acto de magnanimidad para uno mismo y para los demás.  Si los recursos disponibles sean del tipo que sean sólo sirven para garantizar nuestra supervivencia física, emocional o social difícilmente podremos ponerlos al servicio de los demás, pensar en grande nos pone en situación para que todos ganemos.
  • Si lo que ofrecemos a los demás nos lo negamos a nosotros sin mediar otro tipo de reflexión es muy posible que acabemos amargados, los dobles raseros sólo son motivo de disputas e injusticias, y por esto la magnanimidad debe comenzar por uno mismo.
  • Finalmente, la magnanimidad nos ayudará a capear mejor los temporales, en la vida de toda marca personal hay bastantes, sin envidia ni resentimiento y contando con el apoyo de los demás.

Que nuestra marca personal sea única, memorable y por supuesto la escogida depende sobre todo de nuestras actitudes.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (42). Marca personal y responsabilidad.

 

El pasado 18 de marzo iniciamos una serie de artículos alrededor del concepto “haz tu marca memorable“. Hemos hablado de las cualidades de narrabilidad, de bondad, de autenticidad, de disposición, de relevancia y de optimismo.  Hoy hablamos de una cualidad irrenunciable para toda marca personal, la responsabilidad.

El precio de la grandeza es la responsabilidad. Wintson Churchill

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La RAE define a una persona responsable como alguien que pone cuidado y atención en lo que hace o decide.

Una persona responsable es la que responde por las propias acciones, lo que la convierte en dueña de si misma, más firme, segura, estable, y confiable. Casi nada. Veamos cuatro consecuencias de la responsabilidad o de su ausencia.

  • Responsabilidad compartida: Si esta persona además responde por acciones ajenas, ojo, se puede ver abocada a un colapso. En un caso así, es conveniente saber delegar, distribuir “cargas”. En consultoría, observamos que saber delegar no es tan fácil como se podría pensar. Al no hacerlo, muchas personas caen en crisis importantes.
  • Responsabilidad y liderazgo: El líder de un grupo es el primero que debe cumplir las reglas que él mismo debe imponer y controlar que se respeten. Si esto no es así (y pasa a menudo, desgraciadamente), se cuestiona el modelo de liderazgo hasta llegar a romperse.
  • En personal branding, la capacidad de una persona de responsabilizarse de su trabajo, sus acciones y su vida es una cualidad no solo valorada, es indispensable, ya que la confianza se deriva directamente de la responsabilidad:
  • Una conclusión: Si eres una persona responsable, puedo confiar en ti. En caso contrario, “there’s no deal” (no hay trato posible). 

Y para cerrar, una fantástica frase del pensador existencialista Jean-Paul Sartre que apela a la autenticidad y la responsabilidad : “Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es.

 

Personal branding, el arte de invertir en ti (41). El optimismo como marca.

 

Algunas personas miran al mundo y dicen ¿por qué?, otras miran al mundo y dicen ¿por qué no?” George Bernard Shaw  

Hemos hablado ya de narrabilidad, de bondad, de autenticidad, de disposición  y de relevancia dentro de las cualidades esenciales de la marca personal. Hoy hablamos del optimismo.

El optimismo es una manera de mirar el mundo, es una actitud, una forma de ser y una forma de hacer, de actuar. Es la tendencia a esperar que el futuro depare resultados favorables, es al mismo tiempo un valor que ayuda hacer frente a las dificultades con un estado de ánimo positivo y es también tener confianza en nuestras propias capacidades y posibilidades contando siempre con la ayuda de los demás.

El optimismo es un elemento relevante de una marca personal que influye enormemente sobre nosotros y sobre nuestro entorno. Un optimista es siempre percibido como una persona positiva que avanza y ayuda a los demás para que vayan adelante a pesar de las dificultades.

Lo contrario del optimismo es el pesimismo. Por desgracia todos conocemos personas pesimistas que se empeñan en descubrir siempre el lado oscuro de las cosas de manera que ni avanzan ni dejan avanzar. El pesimista va siempre con las ojeras puestas que sólo le dejan ver las piedras que encuentra por el camino pero que le impiden tener la perspectiva necesaria para captar las oportunidades y acaba siendo un elemento considerado como tóxico porque emponzoña con su actitud su vida y la de los demás.

El optimista nace y se hace. Para cultivar optimismo en nuestra vida y en nuestra marca es necesario que nos conozcamos bien, que sepamos lo que queremos y que lo transmitamos de manera eficaz. Gestionar la marca personal contribuye a generar dosis importantes de optimismo porque un optimista es ante todo realista y es consciente del terreno que pisa, siempre es responsable de lo que hace y es por ello capaz de comprometerse en proyectos de larga duración. El pesimista considera que el optimismo es un acto de irresponsabilidad y su propia ceguera le frena al compromiso y a la acción. El optimista tiene siempre un proyecto; el pesimista una excusa.

Winston Churchill decía que “un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”. Y tu cuando miras un vaso ¿cómo lo ves, medio vacío o medio lleno

Personal Branding, el arte de invertir en ti (40). Ser o no ser relevante

 

Hemos hablado ya de narrabilidad, de bondad, de autenticidad y de disposición dentro de las cualidades esenciales de la marca personal. Hoy hablamos de relevancia, de la cualidad de ser relevante.

Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes (Albert Einstein)

La relevancia está asociada a la idea de valor. Una persona es relevante cuando aporta algún valor. Sin embargo, cuando preguntamos a las personas cuál es su aportación de valor, acostumbran a detallar su listado de competencias y habilidades. Quizás alguno vaya vas allá y pueda definir su misión. Pero eso, amig@os, no define nuestra aportación de valor.

Nuestra aportación de valor no somos nosotros, es la experiencia que tienen nuestros clientes sobre nosotros.

Lo único que cuenta como propuesta de valor es la percepción que tengan nuestros clientes o nuestro entorno gracias a los resultados de su experiencia con nosotros. Es así. En este caso, es un flujo de valor que va de fuera hacia dentro.

Flujo de valor personal

Flujo de valor personal

¿Qué consecuencias tiene entonces que nuestra relevancia dependa del valor que perciban los demás?

  • Una de ellas es que quizás debamos ser algo más modestos, tener cierta cautela de esas declaraciones de uno mismo como “gurú”. Dejemos que las medallas nos las pongan los demás.
  • Otra consecuencia es que solo seremos relevantes si somos capaces de generar buenas experiencias en los demás.
  • Y la tercera es que necesitamos que aquellos clientes para los que somos relevantes se conviertan urgentemente en prescriptores de nuestra marca personal.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (39). Disposición.

 

Hemos hablado ya de narrabilidad, de bondad y de autenticidad dentro de las cualidades esenciales de la marca personal. Hoy hablamos de la disposición.

Como en casi todas las cosas de la vida la gestión de la marca personal comienza por uno mismo y por las ganas, digamos estado de ánimo positivo, por querer ser relevante, notorio y referente para ser el elegido. Sin disposición la marca personal es ingestionable porque si no queremos, si no estamos dispuestos, nunca dejaremos una huella en el corazón de los demás.

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Los individuos grises, los del montón, los anónimos, por más buenas personas y buenos profesionales que sean, por más que rezumen autenticidad por los cuatro costados si no están dispuestos a darse a conocer, a explicar por qué son diferentes de los demás, a concretar su propuesta de valor nunca dejarán marca.

Para ser tenidos en cuenta por los demás es necesario tener unos hábitos arraigados y la mente en estado de alerta para aprovechar todas las oportunidades que se presenten para distinguirse de la multitud y también para crearlas, como  no, porque la mejor manera de tener oportunidades es construirlas.

De todos modos la disposición por dejar huella comienza por ser auténtico, por tomar consciencia de quienes somos, de lo que es relevante para nosotros, de cual es nuestro papel en el mundo y de la manera en que queremos hacerlo realidad. Cuanto más sólidos seamos, cuanto más tengamos que ofrecer a los demás, cuanto más consistente sea nuestra propuesta de valor mayor será la marca que dejemos. La marca personal es directamente proporcional a la fuerza de nuestra identidad.

Así pues ya tenemos dos puntos de apoyo para nuestra disposición a dejar marca: querer ser y querer que nos vean.

La falta de disposición se refleja de muy diversas maneras, la primera es la pereza a querer conocernos, a pensar en nosotros y a descubrir lo que nos hace únicos. Nadie dijo que gestionar nuestra marca no requiriera esfuerzo pero lo que es seguro es que todo esfuerzo tiene su recompensa porque en el camino nos encontraremos  obstáculos, situaciones agradables o retos y saldremos siempre de este proceso más fuertes y mejores de cómo hemos entrado.

Las creencias  también son otro obstáculo a la disposición para ser los elegidos. Por un lado la falsa modestia hace que algunas personas piensen que querer ser la opción preferente es un acto de egoísmo, de pensar solo en uno mismo y esto es cien por cien falso porque la actitud egoísta es tener una propuesta de valor y no ponerla a disposición de los demás.

Por otro lado  existe la creencia, el temor, a la mercantilización de uno mismo, yo no soy un producto y por lo tanto no me tengo que vender. Se trata de un atavismo muy arraigado en nuestra sociedad que preconiza el valor de pasar desapercibido para no tener problemas, como si no distinguirse fuera garantía de una vida mejor, más cómoda. Hace poco participé en un programa de radio en el que se trataba de la marca personal y una conocida coach de Barcelona afirmaba que para ella lo único importante era que las personas fueran auténticas y que lo demás vendría por si mismo, vaya que no era necesario darse a conocer. ¿Para que sirve ser el mejor si nadie lo sabe? ¿Para que sirve “ser auténtico” si no es para que los demás puedan beneficiarse?

Y tú, ¿estás dispuesto a ser la opción preferente?