Personal Branding, el arte de invertir en ti (27). Si no es ahora, ¿cuándo?

Hay dos momentos clave durante el año para tomar decisiones de futuro, septiembre y enero. En esas fechas solemos hacer un balance de lo bueno y malo y acostumbramos a tomar decisiones que nos harán cambiar de rutina.

Pero al cabo de pocos días, muchos de esos propósitos caen en saco roto. ¿Por qué?

Recuerdo el texto «Superar el hábito de posponer» del Doctor William Knaus, en que apunta una serie de características que son propias de las personas con tendencia a la postergación:

  • Creencias irracionales: basadas en una pobre autoimagen y autoconcepto de sí mismos que les hace verse como inadecuados o incompetentes, o ven al mundo con demasiadas exigencias que no se ven capaces de cumplir.
  • Perfeccionismo y miedo al fracaso: postergar, y justicar un resultado final por falta de tiempo, sirve de excusa para evitar el miedo al fracaso, en tareas donde no hay garantías de éxito. Son personas perfeccionistas y autoexigentes, que se marcan metas poco realistas.
  • Ansiedad y catastrofismo: el cúmulo del trabajo supone un cúmulo correlativo del nivel de ansiedad. La dificultad para tomar decisiones y la búsqueda de garantías de éxito antes de iniciar una tarea provoca finalmente sentimientos catastrofistas, y como resultado se sienten saturados e indefensos. Pueden sentir autocompasión de sí mismos, escudándose en que no son aptas para las exigencias del mundo que les ha tocado vivir.
  • Rabia e Impaciencia: las exigencias desmesuradas y el catastrofismo provocan también rabia e impaciencia. Pueden surgir ideas del tipo «yo debería ser capaz de realizar esto solo» «¡qué idiota que soy!» o «¡no puedo tolerar esta ansiedad!». Estas personas perfeccionistas, al no cumplir con las metas que se marcan, se muestran agresivas contra sí mismos. Terminan atrapadas en un círculo de enfado-rebelión que empeora su rendimiento.
  • Necesidad de Sentirse Querido: el deseo de realizar tareas en base a la recompensa en forma de amor o aceptación de los demás. La creencia que subyace es: «todos deberían amarme para poder amarme a mí mismo». Basa su valía como persona en la aceptación y atención recibida. Si se les recompensa con sus demandas implícitas se sienten fuertes psicológicamente y por el contrario se sienten inválidas cuando no obtienen lo que desean. Por ese motivo estas personas aceptan todo tipo de demandas de los demás con el fin de agradar.
  • Sentirse Saturado: el trabajo se les acumula, y se ven incapaces de establecer prioridades; esto provoca sentimientos de ansiedad,saturación, estrés, angustia, indecisión, impotencia, inmovilización y fracaso, lo que cierra un círculo vicioso del que no pueden escapar.
Si te identificas con el perfil del procrastinador, un consejo es que tengas por escrito tus propósitos y les adjudiques fechas y presupuestos -si lo requieren-. Otro consejo es que leas íntegramente las 4 páginas del texto del Dr. Knaus, extraído de la revista RET publicada por el prestigioso centro CAT-Barcelona: RET13-3. Un consejo final es que imprimas esta imagen y la cuelgues en tu mesita de noche: Si no es ahora, ¿Cuándo?

Personal Branding, el arte de invertir en ti (26). Nos esperan grandes oportunidades

Parece que el mundo occidental, salvo rara excepción, no hace otra cosa que hablar de crisis. Cualquier encuentro casual deriva en una conversación derrotista que acaba culpando a banqueros, políticos de todos los colores y grandes instituciones mundiales. Estoy convencido de que hay que hablar de ello, luchar por derechos perdidos y tratar de reconquistar un estado de bienestar que se aventura difícil y de largo recorrido.

Pero cuando hablamos de personas, y siempre respetando el espíritu crítico, sería interesante incluir parámetros de esperanza, oportunidad y reto en el mensaje que damos a los demás. Ser la típica persona ceniza convencida de que todo irá peor, de que aún no hemos tocado fondo, de que esto acabará en una guerra… puede dar de sí para publicar un libro. Pero la vida real requiere que nos levantemos cada mañana con ganas de cambiar este puñetero mundo, de aportar nuestro granito de arena para introducir una mejora, por insignificante que pueda parecer. Si los banqueros y políticos no fueran la respuesta, quizás la respuesta esté en cada uno de nosotros. Las grandes revoluciones de los últimos siglos siempre han empezado desde las personas. No nos resignemos a luchar por un mundo mejor.

Todo esto viene a cuento por un mail que me ha llegado de una persona (guardaré el anonimato) que no conozco pero que me ha alegrado el día y me ha hecho ver lo insignificantes que pueden llegar a ser algunos de nuestros problemas más cotidianos. Ahí tenéis el texto:

«…aprovecho esta oportunidad para desearles un inmejorable año nuevo. Sé que, aparentemente se presenta muy oscuro,  pero yo no puedo dejar de tener la sensación de que nos esperan tiempos de grandes oportunidades e importantes cambios a todos los niveles. Me siento,  a pesar de mis 50 años, como una mujer que mira con ilusión sus otros 50 años en los que puedo crecer y potenciar mis actitudes, talentos y competencias… me siento iniciando una nueva etapa de vida pero con la experiencia de mis 50 primaveras anteriores…»

Personal Branding, el arte de invertir en ti (25). Salir de juerga sin matar nuestra marca personal

Ya estamos en plena campaña navideña y en esta época del año nos invade una euforia celebrativa que nos llena la agenda de citas a las que no podemos faltar y el cuerpo de calorías extras.
¿Qué pasa con nuestra marca personal ante tanto jolgorio? ¿Podemos dejarnos ir o es mejor estar en estado de alerta para no echar por tierra lo que hemos ido gestionando durante el resto del año?

Flickr: Creative Commons

Aunque estemos en época de vacas flacas salir de celebración con los colegas y amigos es casi un ritual. Estemos trabajando o en búsqueda activa, pagando la empresa o a escote de nuestro bolsillo casi seguro que se presentará la ocasión y nosotros, con nuestra manera de hacer, dejaremos marca siempre y hagamos lo que hagamos.

Acudir a la cita  o no es la primera cuestión que nos planteamos.
Si estamos en una empresa de las que todavía invita a una comida o a un acto especial fuera de la jornada laboral es casi un acto de descortesía excusarse aunque tengamos una buena coartada. Un evento es siempre una buena ocasión para ejercer influencia y para dejar rastro de nuestra marca, pensemos en como podemos hacerlo.
Si estamos sin empleo salir con amigos o antiguos colegas puede ser una magnífica ocasión para respirar aire fresco y pasar un buen rato. Si nuestra economía no es airosa no nos debe cortar el manifestarlo y poner un tope a los gastos, posiblemente haremos un favor a otros que son menos sinceros.
¿Qué voy a hacer? Dejar que los demás nos conozcan en situaciones que salen fuera del día a día nos puede ayudar a acercarnos a personas de  la empresa que normalmente son poco accesibles. Actuando siempre con naturalidad  podemos mostrar facetas distintas de nuestra personalidad que pueden ayudar a que la opinión que los demás tienen de nosotros sea más fiel a la realidad.
Y con los amigos y asimilados es el momento de divertirse y hablar de todo.
¿Qué es lo que no es recomendable que haga? Como en cualquier otra ocasión de nuestra vida nunca hemos de dejar de ser auténticos y  partir de aquí tener claros algunos aspectos que pueden ser problemáticos para nuestra reputación y para nuestra marca personal:
  • Estados alterados de consciencia: Los excesos de comida, bebidas alcohólicas y otras substancias pueden alterar nuestra consciencia y hacernos perder el control de la situación. Es importante conocer nuestros límites para no rebasarlos y si lo hacemos atenernos a las consecuencias. Todo lo que hacemos deja rastro, deja marca y determinadas actuaciones dejan un surco en la reputación que puede ser complicado borrar.
  • Aspecto físico límite:  Me refiero a la forma de vestir. Aunque estemos fuera de la jornada laboral o con amigos siempre es importante valorar lo que nos ponemos porque nos guste o no va a influir en la opinión que los demás tengan de nosotros. Ser auténtico no significa ser harapiento ni  ir excesivamente pertrechado y vale la pena valorar como arreglarse para cada ocasión.
  • Perder la noción del mañana. Vivir el momento presente es una actitud positiva que sin duda beneficiará nuestra marca personal porque nos ayudará a estar más próximos a los demás pero no es recomendable olvidarse  de que tras un jolgorio la vida continua y que dependiendo de lo que hayamos hecho podemos perder el trabajo o las amistades.
  • ¿Salir en la foto? Últimamente me encuentro en cualquier lugar y situación en el punto de mira de una cámara, no se lo que pasa pero siempre hay alguien con su teléfono apuntando para inmortalizar el momento. Si se da el caso intenta huir, no sea que salgas en las redes sociales en alguna situación comprometida que eche al traste una promoción o, lo que es peor, un posible empleo. Si no lo puedes evitar asegúrate de  que no sales etiquetado.

Y en cualquier caso pásalo muy bien y no olvides dedicar un brindis a este estratega de la marca personal que se empeña semana tras semana en ayudarte a mantener muy alta tu reputación.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (24). ¿Para qué ser diferente?, por @guillemrecolons

Hemos hablado muchas veces de la necesidad de tener una propuesta de valor, de ser relevante, de ser notorio y de ser diferente. De acuerdo, pero para concretar un poco más veamos para qué sirve exactamente ser diferente. Y no lo diré yo, si no que lo dirán 17 personas que han dejado escritas algunas respuestas. Espero que os convenzan.

Ser uno mismo es algo fantástico. Pero respetar el derecho a ser diferente tal vez es aún mayor. Paul David Hewson – Bono (U2), cantante

Para ser indispensable necesitas ser diferente. Gabrielle Bonheur “Coco” Chanel, modista

La estrategia trata de tomar decisiones, de valorar oportunidades; trata de elegir de forma deliberada ser diferente. Michael Porter, profesor de economía

Si quieres que el presente sea diferente del pasado, analiza el pasado. Baruch Spinoza, filósofo

Crecí en un pueblo donde todo el mundo quería ser lo mismo y tener el mismo aspecto. Y todo el mundo tenía miedo a ser diferente. Kate Bosworth, actriz

Siempre quise ser diferente. Siempre quise ser la primera. Miuccia Prada, diseñadora de moda

Sé diferente, destaca y déjate el pellejo trabajando. Reba McEntire, cantante

Nadie va a decirme cómo ser diferente, así que no me preguntéis más cuánto suman dos más dos. Todo el mundo sabe que dos más dos suman cinco. Shaquille O’Neal, estrella del baloncesto

En las carreras cada curva, cada tramo puede ser diferente de lo que creías. Eso lo hace interesante. Kimi Raikkonen, piloto

No me parezco a ninguna otra mujer, y con el tiempo me voy acostumbrando a ser diferente. Pero ser diferente es positivo. Serena Williams, tenista

Me fascina lo que pasa cuando alguien se queda quieto mientras tomo una y otra vez la misma fotografía… y siempre sale diferente. Annie Leibovitz, fotógrafa

Quería ser diferente porque quería tener el poder, fama y dinero: porque quería triunfar con las mujeres. Os mentiría si no admitiera que eso es parte de mi éxito. Michael Buble, cantante

Y ser diferente es genial. Nunca quieres ser el mismo. Kristen Johnston, actriz

En publicidad, no ser diferente equivale al suicidio. William Bernbach, publicista

En el mundo de la moda, las personas quieren estar en sus propias tribus, por lo que quieren usar la misma ropa para conectar con los demás en esa tribu. Pero quieren ser diferentes de otras tribus. Christian Lacroix, diseñador de moda

Creo que una de las razones de mi fama es que llevo corbata. Tienes que ser diferente. Tony Bennett, cantante

La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma. Johann Wolfgang Goethe, poeta

Personal Branding, el arte de invertir en ti (23). La marca personal se conjuga en presente

El presente es otro  atributo de la marca personal. Vivimos en presente porque en el pasado tenemos guardados recuerdos y  experiencia acumulada  y en el futuro se vislumbra aquello que puede ser o tal vez nunca será. Una marca personal anclada en el pasado es pura nostalgia y si está focalizada en el futuro es pura expectativa. El día a día imprime solidez  y credibilidad a la marca personal y de  nuestra capacidad de vivirlo intensamente depende que seamos  la  opción preferente o solo una más, una de tantas.

Lo que ya ha sucedido nunca volverá. No es una obviedad, ¿cuantas veces nos hemos centrado sólo en la historia, personal o colectiva, para no tomarnos en presente en serio o para demostrarnos que el cambio es imposible?. El pasado puede convertirse en un apego desmovilizador.

El aburrimiento y la  monotonía son productos de estar  mirando por el retrovisor. Vivir el presente es saber redescubrir aquello que ya conocemos, pareja, amigos, proyectos, lo que sea. Todo , y  nosotros también,  está en constante cambio,  si tenemos la voluntad y nos dotamos de las herramientas para celebrar, compartir y crecer con él seremos capaces de vivir el día a día con intensidad.

Poner en cuestión lo que es obvio es un buen ejercicio para levar las anclas que nos atan al pasado. Saber percibir que las caricias de nuestra pareja son cada día diferentes, que algo que antes no funcionó hoy puede hacerlo, que nuestros compañeros de trabajo que antes nos limitaban ahora pueden impulsarnos son detalles cuotidianos, muchas veces imperceptibles en su individualidad, que nos hacen más fuertes, más creativos, más próximos y que, por supuesto, refuerzan nuestra marca personal.

Imagen: Flickr CC

Cuando gestionamos nuestra marca personal trabajamos nuestra  misión, visión y valores para poder vivir intensamente el aquí y ahora en clave de futuro. Si hemos reflexionado y negociado con nosotros mismos a donde  queremos llegar y cómo, podremos gestionar el día a día con eficiencia, intensidad y proyección.

Estar únicamente focalizados en el futuro descuidando el día a día nos convierte en tahúres de nuestra marca personal, vivimos en un  permanente juego de azar y ganar o perder la partida será siempre una cuestión de suerte. Una marca personal es un depósito de confianza, si no somos capaces de transmitir que pisamos tierra firme los demás no confiarán en nosotros, nuestra marca se resentirá y nunca seremos los elegidos.

Gestionar la marca personal sirve para soltar el lastre innecesario que nos impide estar aquí y ahora en plenas facultades  y para saber que a partir de ahora todo está por hacer y todo es posible.

La marca personal se conjuga y se forja en presente.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (22). Se buscan personas.

No busques trabajo. Encuentra a quien lo ofrece. ¿De verdad crees que las buenas ofertas llegan a las bolsas de trabajo?

Cuando se trata de buscar trabajo se pueden adoptar dos posiciones: la clásica, pasiva o la dinámica, activa. Veamos las diferencias:

Búsqueda clásica de trabajo:

  • Se basa en un documento anticuado llamado CV, currículo o curriculum vitae. Nadie lee ya un CV si no hay una información previa de la persona que mueva a la acción. No diré que el CV ha muerto, pero si que está en la UVI (unidad de vigilancia intensiva).
  • Supone que, al haber dejado el CV en varios portales de empleo o al haberlo enviado a una lista de mail, ya nos vendrán a buscar. Conozco casos de personas que han enviado 800 CV’s y han conseguido dos entrevistas. El envío masivo no es la fórmula.
  • Las bolsas de trabajo o los famosos tableros tampoco son la solución.. En cualquier caso, será difícil -no imposible- que encontremos un trabajo cualificado en estos soportes.
  • Un error común es no saber a quién estamos dirigiendo nuestra petición. La enviamos al vacío, a ver si alguien la caza al vuelo.
  • Otro error común es suponer que las mejores ofertas de empleo están expuestas a todo el mundo. Sabemos que un 80% de las plazas de empleo disponible no llegan a anunciarse.

    Foto: Flickr CC

Búsqueda dinámica de trabajo:

  • Se basa en una gestión adecuada de la marca personal, en la que un papel llamado CV sea un instrumento más de una cadena de instrumentos que darían la información adecuada sobre nosotros.
  • Pero, sobre todo, se basa en localizar a las personas que ofrecen trabajos de calidad. Se basa en investigar, se basa en networking, tanto real como virtual.
  • Si conocemos nuestras competencias, nuestra oferta de valor diferencial, si articulamos un mensaje clave y si encontramos a las personas adecuadas para emitirlo, estamos en la buena vía.

La clave es moverse. Ir a todos los eventos relacionados con nuestro mundo que podamos, intercambiar tarjetas (por cierto, ¿Tienes tarjeta?). Investigar en Internet quién es quién en nuestro mundo, por dónde pasan las ofertas laborales clave. Se trata de trabajar para conseguir el posicionamiento que queremos; no es un concepto de posicionamiento en buscadores de Internet, es de definición de ejes personales y profesionales. Si quieres ser percibido como un experto en fitoterapia, ya puedes empezar a conocer los medios que utilizan los interesados en esta terapia y estar ahí, con tus ideas, tus propuestas, tu valor.

¿Difícil? Por supuesto. Si fuera fácil lo haría todo el mundo. Pero hazte la siguiente pregunta: si un trabajador emplea una media de 8 horas diarias en su tarea, ¿Por qué el buscador no emplea las mismas horas?

Personal Branding, el arte de invertir en ti (21). En Marca Personal no todo el monte es orégano

Si tenemos claro que queremos que un profesional nos acompañe en la gestión de nuestra Marca Personal lo primero es encontrarlo. Nuestros seguidores nos comentan que no es una tarea evidente, abundan por las redes y en la vida civil numerosas ofertas tan dispares que más que aclarar despistan.

Cuando veamos un perfil que nos pueda interesar os recomiendo utilizar esta guía para completar la selección:

Propuesta de trabajo: Si nos hablan desde el principio y de manera incisiva sobre nuestro posicionamiento en la red, desconfía. Su modelo de trabajo va dirigido a la visibilidad y nuestra Marca Personal es mucho más que esto. Sin que nos ayuden a aclarar lo que queremos y como lo queremos conseguir corremos el riesgo de hacer un trabajo baldío y vacío de contenido.

Foto: Flickr CC

Credenciales: Pregunta si tiene algún tipo de formación en habilidades y herramientas para acompañar a las personas. Si se define como coach verifica que esté certificado por un organismo independiente como la International Coach Federation o AECOP. Si viene del mundo de la publicidad que te explique en que puestos ha desarrollado su trabajo y que experiencia ha acumulado. Publicidad y coaching son dos trayectorias profesionales que permiten acompañar con garantías de éxito los procesos de gestión de Marca Personal.

Contexto: Profundiza en qué otras habilidades tiene y si su experiencia profesional está en línea con tus desafíos y lo que quieres lograr. La crisis ha puesto en el mercado a profesionales de otros ámbitos que atraídos por el concepto se autodenominan expertos en marca personal pero que no tienen ningún tipo de experiencia, desconfía de ellos. Pregunta por casos concretos en los que hayan intervenido y por favor desconfía de los conferenciantes, de aquellos que son capaces de lanzar  un soliloquio de cualquier tema sin tener ninguna idea, ni implicación emocional con lo que están tratando.

Equipo: La gestión de nuestra Marca Personal es una tarea multidisciplinaria y difícilmente alguien que esté solo puede tener todas las competencias necesarias. Un equipo de profesionales ofrece mayoras expectativas de éxito.

Química: Asegúrate de que hay química entre ti y tus asesores de marca personal. En caso de duda no sigas porque la conexión a todos los niveles es imprescindible para llegar al fondo de tu Marca.

Y por supuesto mira si predica con el ejemplo y ha sido capaz de gestionar su marca de manera eficiente, como nos gustaría que nos ayudara a gestionar la nuestra. Mira si publica regularmente opiniones en la red o fuera de ella, si mantiene sus perfiles en las Redes Sociales actualizados, si su reputación está a la altura de las circunstancias y con quién se relaciona en el desarrollo de su trabajo.

La huella que dejas en el corazón de los demás es demasiado importante para dejarla en manos de cualquiera.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (19). Mi marca en la empresa

Muchas personas se sorprenden cuando hablamos de la aplicación del personal branding en la empresa. La propia palabra «personal» parece que establezca una frontera que no pueda traspasar al ámbito profesional. Nada más lejos

La gestión de la marca personal pretende alcanzar objetivos personales, pero sobre todo profesionales. De aquí la importancia de seguir trabajando nuestra marca dentro de los «muros» de la empresa. Hoy existe cierto recelo por parte de empresarios y responsables de RRHH en que un profesional pueda tener, por ejemplo, un blog personal con miles de seguidores. La pregunta es ¿por qué ese recelo?

Foto: Flickr CC

Lo peor que puede hacer el empresario en un caso así es prohibir, limitar el uso de redes a esa persona. Si se trata de un buen profesional, podrá simultanear su actividad bloguera o twitera con su trabajo. No solo eso, la empresa puede aprovechar el potencial del bloguero para convertirlo en un perfecto embajador de la compañía o de alguna de sus marcas. ¿Por qué no?.

Sun Tzu, en su libro «el arte de la guerra» ya lo dice claro: si no puedes con el enemigo, únete a él. Además, el empresario debería considerar las bondades del personal branding en la empresa e introducirlo en la cultura interna. Muchas grandes empresas lo están haciendo, no sin miedos, pero lo están haciendo.
Para conocer las ventajas del personal branding en la organización, os recomiendo un vistazo a este ENLACE.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (18). ¿A quién seduces con tu marca personal?

La seducción es un atributo de nuestra marca personal, sin rubor ni pudor y en el sentido más literal. Seducción, atracción, influencia  y persuasión van cogidos de la mano.
¿A quién queremos seducir?, ¿Por quién nos dejamos seducir?Seducimos en la distancia corta, en una sala de conferencias  o en una reunión de vecinos de la escalera pero… ¿Somos conscientes de lo que estamos haciendo? ¿Y de lo que nos están haciendo Quizás va siendo hora de que sepamos dar respuesta a estos interrogantes.

Wikipedia, siempre a mano cuando la necesitamos, define la seducción como «el acto de inducir y persuadir a alguien con el fin de modificar su opinión o hacerle adoptar un determinado comportamiento según la voluntad del que seduce. Aunque suele emplearse para referirse a intentos de conseguir interacciones de tipo sexual, se emplea también en español para referirse a intentos de atraer, físicamente o a una opinión”.
La seducción como otras formas de comunicación que persiguen ejercer influencia sobre los demás se asocia en algunos casos con engaño o manipulación  y que así sea depende de cada cual y de sus valores, como casi todo en la vida.
Nuestra marca personal es seductora por definición porque su objetivo final es que seamos los elegidos en cualquier circunstancia y en cualquier situación.
Que los demás se fijen en nosotros y nos escojan depende lo que queramos, de cómo queramos conseguirlo y de cómo lo contemos.  Depende también de lo que seamos capaces de transmitir sobre nosotros mismos, de nuestra autenticidad, de nuestra coherencia.
Relato e imagen personal son muy importantes en el proceso de seducción. Seducimos cuando damos el primer paso y nos acercamos en solitario y a pecho descubierto a nuestro objetivo y también lo hacemos cuando los demás viene  a nosotros interesados por lo que hemos dicho o hecho y alguien nos ha recomendado. El marketing de atracción es una forma avanzada y potente de seducción.
El seductor que engaña es galán de una sola noche porque seguro que no repite y, como las voces corren, su reputación se hunde. La marca que vende humo se volatiliza y se convierte en irrelevante. Las redes sociales y la vida en general están llenas de seductores a punto para echarnos el anzuelo, estar alerta y tener una idea clara de cuales son los límites, información y valores, son las mejores armas para desactivarlos.
Una marca personal potente y bien gestionada tiene armas poderosas de seducción en cada uno de sus atributos, y es capaz de conquistar el corazón más duro. Una marca blanca solo conquista el bolsillo. Si queremos seducir no seamos nunca marca blanca.