Personal branding, el arte de invertir en ti (7). ¿Tienes visiones?

Visión y marca personal: sin destino no hay hoja de ruta posible

En branding personal, no hace falta ser visionario para tener una visión. Tu puedes tener una. O varias.

Bill Gates. Fuente: Flickr CC

Uno de los ejercicios complejos en una estrategia personal es tratar de definir una visión a largo plazo. Es un ejercicio de proyectiva, de creación de escenarios, y tiene mucho que ver con la consecución de un sueño, de un objetivo difícil pero alcanzable con esfuerzo, pasión, creatividad y disciplina.

Un buen ejemplo de visión lo tendríamos en Bill Gates, fundador de Microsoft, quien imaginó en su juventud que todos los hogares podrían disponer de un ordenador. En su momento, ese sueño podía rozar la obscenidad, ya que los ordenadores existentes en el momento de formular la visión ocupaban el tamaño de una habitación y su coste los hacía reservados para grandes corporaciones, universidades y el estamento militar.

Un ejemplo coetáneo al anterior es la visión del desaparecido fundador de Apple, Steve Jobs, quien soñó con la posibilidad de que cualquier personal sin conocimientos de informática pudiera manejar un ordenador. Esa fue la antesala del Macintosh.

Lo cierto es que sin una visión es difícil llevar a cabo una planificación estratégica personal eficaz, ya que la visión es un destino, y sin destino no hay hoja de ruta posible.

Un dibujo mental

Redactar la visión es una tarea más fácil si somos capaces de hacer trabajar al lado derecho de nuestro cerebro haciendo un dibujo, aunque sea mental. En ese dibujo tenemos que imaginar por qué queremos ser reconocidos en 10 o 15 años. Si unos capítulos atrás hablábamos de gestionar nuestra fama (en pasado), aquí hablamos de planificar nuestra fama (futuro).

Esfuerzo, pasión, creatividad y disciplina

No vale decir “quiero ser el mejor”, hay que currárselo un poco más y aplicar también pasión (sin ella no somos personas), creatividad (sin ella seremos uno más) y finalmente hemos de ser disciplinados en el camino para llegar. Por ejemplo:

En diez años, quiero ser un referente de innovación en el campo del desarrollo personal en los países de habla hispana.

Ahora te toca a ti.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (6). Gestiona tu fama

Desde el momento en que nacemos llevamos la marca personal a cuestas porque  empezamos a dejar grabada nuestra huella en el corazón de los demás.  De manera imperceptible, sin que nadie se de cuenta en la mayoría de los casos, las personas que nos rodean acaban teniendo una opinión sobre nosotros que con el paso del tiempo se va consolidando, se trata de nuestra fama.

Porque todos somos famosos por algo aunque nos parezca chocante. La fama no es un atributo reservado a los personajes públicos y a las celebridades.

Cuando nos planteamos gestionar nuestra marca personal es fundamental poder descubrir qué es lo que los demás interpretan de nosotros porque nos permitirá saber si lo que transmitimos está en línea con lo que realmente somos. ¿Cuántas veces hemos manifestado no reconocernos en un comentario que otras personas han hecho sobre nuestro comportamiento o nuestras actitudes?

Cuando lo que proyectamos es muy distinto de lo que realmente somos estamos, sin querer, alimentando una imagen distorsionada de nosotros que afecta de manera evidente a nuestra marca personal que es el reflejo de nuestra identidad. ¿Para que nos sirve averiguar quienes realmente somos si al final lo que los demás perciben no tiene nada que ver?

Las cosas no son tan fáciles como parecen, los seres humanos somos complejos y hay algunos aspectos de nuestra personalidad que nadie conoce, ni nosotros ni los demás. Es nuestra parte desconocida y cuando lo que esconde se pone de manifiesto, que tarde o temprano acaba sucediendo, todos nos extrañamos. Esta es una de las razones por las que el autoconocimiento es el primer paso en la gestión de la marca personal.

En otros casos manejamos información sobre nosotros que no proyectamos hacia el exterior y de la que las personas que nos rodean no tienen la más absoluta idea, es nuestra parte más íntima, es nuestra parte secreta. Todos tenemos derecho a la privacidad, faltaría más, pero hemos de ser conscientes que bien sea por exceso de celo, por la costumbre o por lo que sea, en numerosas ocasiones nos guardamos información que puesta en conocimiento de los demás ayudaría a que se formaran una opinión más exacta sobre nosotros y ayudaría a mejorar y consolidar nuestra marca personal. Todo tiene, como siempre sus pros y sus contras.

Y puestos a no enterarnos de las cosas muchas veces transmitimos informaciones sobre nosotros al exterior sin ser consciente de ello y el resultado final  es que los demás saben cosas sobre nosotros de las que no tenemos la más absoluta idea. Son cosas, actitudes e información que no somos capaces de ver, se trata de nuestra parte ciega. ¿Nos ha sorprendido alguna vez que los demás hayan asumido sin extrañarse reacciones nuestras en las que no nos reconocemos?

Finalmente manejamos información que es conocida por todos. Aquí nos movemos con absoluta comodidad porque las cartas están siempre boca arriba, transmitimos lo que somos y los demás reciben el mensaje en su integridad. Nadie se lleva a engaño, somos transparentes. Es nuestra parte pública y en ella nuestra marca personal se desarrolla de manera libre. En la medida que vayamos desplazando información de la zona desconocida y secreta o tomemos consciencia de lo que se acumula en la zona ciega iremos alimentando esta zona pública y conseguiremos ser más transparentes.

Nuestra fama se mueve en las zonas conocidas por las demás personas, en la medida que podamos saber lo que realmente transmitimos iremos descubriendo en que somos realmente famosos y si queremos gestionarla posiblemente el camino más fácil para obtener información sea preguntar.

Requerir a los demás información sobre nosotros no es una tarea complicada aunque hemos de estar preparados para oír cosas que pueden no gustarnos al  no reflejar lo que realmente somos. Cuando esto suceda lo mejor es agradecer la información recibida, sin juzgarla ni rebatirla, profundizando en aquellos aspectos que no acabemos de entender. En nuestra soledad hemos de valorar que podemos hacer para que en el futuro se nos reconozca por lo que realmente somos. Así gestionaremos nuestra fama.

Para ver todos los artículos de la serie Personal Branding, el arte de invertir en ti, haz clic en este ENLACE

Personal branding, el arte de invertir en ti (5), gestiona tu visibilidad

Foto: Flickr

Si hace unos días introducía la estrategia personal bajo el paraguas de la creatividad, no será menos la puesta en escena de la visibilidad personal.

Recuerda que para llegar aquí antes tienes que haber entendido bien quién eres y hasta dónde puedes llegar (autoconocimiento) y cuál es tu hoja de ruta (estrategia). Ya estás en condiciones de emerger a la superficie del iceberg y hacerte visible.

Tu nombre es tu marca. Protégelo y defiéndelo.

Si tienes la suerte de que nadie más en el mundo se llame (nombre y apellido) igual que tu, estás de suerte. Pero eso no suele darse. Así que trata de contratar un dominio (8€ al año) con tunombreyapellido.com. ¿Está ocupado? No te preocupes. Inténtalo con los dos apellidos (o dos nombres), inténtalo con .net, .es,… ¿tampoco? Utiliza tu lado derecho del cerebro, el de las ideas, el de las locuras. Búscate un buen apodo y hazte con él en la red.

La mejor comunicación sobre ti es la que harán los demás

Es más creíble lo que cuenten los demás sobre ti, tiene su lógica. Así que prepárate para una campaña de relaciones públicas basada en la creación de contenidos de calidad. Para decir cosas interesantes podemos recurrir a muchos medios

  • Escribir un libro o escribir regularmente en un diario o revista
  • Disponer de una tarjeta de visita original, que deje huella
  • Tratar de aparecer lo máximo posible en medios audiovisuales
  • Asistir a eventos, ya sea como ponente o como oyente
  • Escribir en un blog. No se requieren conocimientos informáticos
  • Gestiona las redes sociales que puedan trabajar mejor para tu marca (no son todas)

No olvides participar activamente en blogs que te influyan, Twitter o grupos de Linkedin (foros). Si quieres que los demás lo hagan contigo, empieza tu con los demás.

Prepara tu discurso con tu oferta

Ya sabes qué decir. Ahora se trata de preparar la forma para adecuarla a cada situación. Y situaciones hay muchas.

  • Encontrarte a un potencial cliente en un evento, en un ascensor, en un restaurante.
  • Ser invitado a participar en un programa de radio o TV. ¿Cómo te presentas en pocos segundos?
  • Redactar tu perfil en redes como Twitter, que limitan el espacio a 140 o 160 caracteres. Redactar tu perfil en otras redes como Linkedin, Facebook…
  • Redactar tu currículo (creo muy poco en este formato, pero aún lo piden)
  • Grabar un vídeo con tu propuesta. Preferimos los medios audiovisuales a los escritos.

Busca formatos visuales, apóyate en imágenes

Hoy existen muchos formatos visuales. Funcionan muy buen, ya que ayudan a fijar mejor los conceptos clave y evitan descripciones obvias. Aquí tienes algunos:

  • La presentación en powerpoint, prezi, PDF… permite enriquecer tu discurso con recursos visuales
  • Pinterest. Si aún no lo conoces, te animo a visitar www.pinterest.com la red que te permite asociar imágenes clave a tu gestión de marca: libros, discos, fotografías, logotipos, trabajos visuales…
  • Flickr, Picasa, permiten crearte álbumes, etiquetar imágenes, compartirlas…
  • Facebook, seguramente la más visual de las redes, en que imágenes y vídeos prosperan mejor que textos largos.

En los artículos próximos de la serie “Personal Branding, el arte de invertir en ti” iremos desgranando uno a uno cada uno de estos puntos. Recuerda. Todos los lunes.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (4) ¿Eres una marca bombero?

Escuchar al corazón es fundamental para crear una bases sólidas para gestionar nuestra marca personal, de esto ya hemos hablado en un artículo anterior, pero una escucha activa, a parte de atención, requiere saber preguntar adecuadamente. ¿Qué le hemos de preguntar a nuestro corazón para conocernos mejor?

Soy una de aquellas personas que en el pasado me calificaba como superviviente. Tenía la sensación del náufrago de estar achicando agua continuamente o desde la perspectiva del bombero de estar apagando fuegos constantemente pero en todas las situaciones la cosa como que no iba conmigo, yo estaba allí volcando eficiencia pero no pasión y parecía que la vida que vivía podía ser perfectamente la de otro. Y todo ello a pesar de tener un trabajo bueno y bien remunerado, una familia modélica y todo aquello que un hombre sensato puede querer. Y yo no era feliz.

Esta situación, querido lector, la revivo de manera periódica con algunos de mis clientes y es el producto de no haber podido desvelar lo que realmente nos importa en la vida.

Al fin y al cabo los seres humanos, en la enorme diversidad que nos caracteriza, tenemos muchos puntos de interés en común que vivimos y gestionamos cada cual a su manera.

Una buena manera de empezar a enterarnos de lo que está pasando en nuestro interior es valorar dónde estamos y dónde nuestra intuición nos dice que nos gustaría estar.

Y como lo más básico es lo que nos sustenta es bueno saber cómo valoramos nuestra salud, si nos sentimos bien con nuestro cuerpo, si las constantes vitales son las adecuadas: tensión, peso, nivel de ejercicio físico…Si nos acordamos de que tenemos un cuerpo al que hay que cuidar sólo cuando nos damos cuenta de que falla nuestro proyecto  personal se puede desmoronar cómo un castillo de naipes.

Veamos cómo vamos también a nivel de amor y de relaciones personales, si nos sentimos satisfechos, si es lo que realmente queremos o si, por el contrario, estamos aguantando situaciones por inercia.

El trabajo y el dinero son puntos importantes para chequear. Ahora que pintan bastos a causa de la situación de crisis que estamos soportando es un buen momento para tomar las riendas de nuestra vida y dejar de ser sufridores pasivos para pasar a ser protagonistas.

¿Tenemos el tiempo libre que necesitamos? ¿Disponemos de los espacios personales que nos ayudan a estar en contacto con nosotros mismos o vamos siempre a tope al servicio de los demás y de las circunstancias? Aunque pueda parecer que estas circunstancias nos marcan y condicionan de manera muy fuerte siempre podemos valorar si podemos hacer algo a favor de nuestro crecimiento personal.

Y así podemos ir pasando lista a  todos aquellos aspectos que son importantes para cada uno de nosotros.

Frente a un estado de satisfacción es muy importante que nos preguntemos qué podemos hacer para mejorar. En la vida hay, por lo menos, dos tipos de situaciones básicas: las que son susceptibles de cambiar a través de nuestras acciones y las que no lo son. Las primeras configuran lo que el genial Covey, recientemente fallecido, denomina círculo de influencia y las segundas el circulo de preocupación.

Si centramos nuestras acciones en el círculo de influencia somos realmente productivos y estamos enfocándonos hacia el cambio. En el círculo de preocupación acabamos acumulando situaciones en las que, por el momento no podemos ejercer ningún tipo de acción de cambio porque simplemente no dependen de nosotros y si nos centramos de manera única en ellas lo que realmente acabaremos acumulando será frustración.

Si nos centramos en nuestro círculo de influencia tendremos una tendencia a ser más proactivos, a adelantarnos a las circunstancias y a marcar el ritmo de las cosas. En cambio si nos centramos en el círculo de preocupación acabaremos siendo reactivos, a actuar al ritmo que nos marcan los acontecimientos. A medida que vayamos avanzando en nuestra proactividad iremos encontrando vías para recolocar situaciones anidadas en nuestro círculo de preocupación al círculo de influencia, no caigamos en la tentación pesimista de creer que somos incapaces de aumentar nuestra influencia.

Una vez sepamos dónde estamos y qué podemos hacer para ir avanzando hacia mayores niveles de satisfacción personal podremos plantearnos otros aspectos básicos de la gestión de nuestra marca personal que desarrollaremos en los próximos artículos.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (3). Creatividad en la estrategia

Introducción a la estrategia personal

Si el lunes pasado Jordi Collell te daba las bases del autoconocimiento, ahora sentamos las bases de lo que debería ser todo proceso de estrategia personal.

Para dejar una cosa clara, diremos que una marca personal no se crea: se gestiona, se planifica, pero ya está creada desde el momento en que adquirimos consciencia y somos capaces de dejar una huella en el corazón de los demás.

¿Qué tiene que ver creatividad con estrategia?

Todo. Lo que nos distingue de los demás es lo que nos hace especiales, únicos. Y hay que descubrir el nacimiento de ese río, explorarlo.

Visión y creatividad.

La estrategia personal empieza definiendo una visión, un sueño a largo plazo, una respuesta a la difícil pregunta ¿Dónde quieres estar en 10 o 15 años? Muchas veces no lo sabes, es algo natural. Vivimos muy al día, planificamos –como mucho- a un año vista. Otras veces no quieres saberlo, prefieres dejar tu futuro como un barco sin timón, que navega hacia donde le lleven los vientos y las corrientes. Aplicar la creatividad en la visión es clave. Puedes optar a ganar un premio Nobel o convertirte en un referente literario. Las opciones son ilimitadas, y no necesariamente deben encontrarse en tu marco actual de actividad. Deben estar en tu sueño. Personas como Steve Jobs o Bill Gates soñaron que todas las familias podían tener un ordenador en su casa. Ahora nos parece algo normal, pero en 1980 eso podía parecer una locura. Y esa es la clave: si tu sueño, tu visión, no parecen una locura, tendrán poco que ver con la creatividad. ¿Por qué no plantearte reducir un 50% la capa de ozono para que el planeta sea un lugar más habitable? O ¿Por qué no desarrollar una metodología que impida que algunos políticos defrauden, incumplan sus promesas o trabajen sólo para sus votantes?

Misión y creatividad

El primer “Mac”

Una vez has definido tu visión necesitarás herramientas para llegar. Es la misión, construida a base de objetivos específicos que, una vez asumidos y unidos, lograrán llegar al destino final, a ese sueño. Si tomamos el ejemplo de la metodología por una política “limpia”, tal vez la misión sea arrancar una macro-encuesta a nivel mundial para conocer la opinión de los votantes hacia medidas de transparencia, luego realizar la misma encuesta entre políticos de todo el planeta, y luego crear diferentes “área test” en el mundo para aplicar esas medidas aceptadas a priori por votados y votantes. Pero en la misión también necesitamos aplicar la creatividad, el pensamiento divergente, llegar más allá de lo que se ha hecho siempre. Como dijo Einstein, si siempre hacemos lo mismo no podemos esperar resultados diferentes. Aquí la locura también juega, y fuerte. Steve Jobs trabajó para que cualquier persona sin ningún conocimiento previo de informática pudiera manejar un ordenador, y creó el Macintosh, un ordenador que integraba monitor y disco duro y funcionaba ¡con un ratón!

Valores y autenticidad

Llegados a este apartado, he cambiado creatividad por autenticidad. Henry Ford dijo en una ocasión “Un cliente puede tener su automóvil del color que desee, siempre y cuando desee que sea negro”. Yo me atrevo a afirmar que una persona pueda abanderar los valores que tenga, siempre que la autenticidad sea uno de ellos. Aquí no hay creatividad que valga. Los valores son los principios que rigen nuestra actividad en la vida, nuestra manera de pensar. Sin autenticidad nuestra marca personal no existe, sin autenticidad el resto de valores sólo serán promesas.

Mensaje y creatividad

Si tienes un perfil en Twitter, no te pierdas las biografías que cuelgan en 160 caracteres muchos twitteros. Hay auténticas joyas:

  • Su loquero de confianza
  • Eslabón en la difusión de las tendencias. Altavoz de quien tenga algo que contar. Facilitadora de conferenciantes.
  • Periodista autodestructivamente perseverante
  • Los papeles dicen que periodista y publicista. Yo voy viendo cómo lo enfoco… Pero siempre con algún tomate

Un mensaje, para ser creativo tiene que ser capaz de transmitir un beneficio, una promesa, una oferta. Hay muchos mensajes que son divertidos, originales o distintos, pero quizás no contrataríamos a su emisor ya que no sabemos lo que ofrece. Por ejemplo, “Frente a frente con la vida”. Es bonito, distinto, pero no sabemos qué hay detrás, qué ofrece.

Público y creatividad

La clave de todo mensaje es saber a quién lo dirigimos. Si queremos seducir a un colectivo religioso, está claro que deberemos tener cuidado con el lenguaje. Si se trata de llegar a un colectivo de quinceañeras, ya podemos prepararnos para utilizar argot SMS telefónico. Mensaje, medio y audiencia tienen que caminar en convergencia, pero la creatividad aquí también es indispensable. En el caso de esa visión sobre la “política limpia” podríamos lanzar una encuesta masiva a la población o quizás sería mejor involucrar al público, a la audiencia. Imaginaos un libro colaborativo titulado “Si yo fuera político…”. Y que cada uno de nosotros diera respuesta a las múltiples preguntas que se plantean los políticos. Pasarían dos cosas, la primera es que seguramente veríamos que “hacer política” no es tan sencillo, y la segunda es que tendríamos una estadística exacta de respuestas del gran público. Y el gran público lo conformamos los votantes, el sostén de las democracias. Como dijo David Ogilvy, “El consumidor no es estúpido, es tu pareja”.

Posicionamiento y creatividad

El posicionamiento personal es el auténtico generador de la diferenciación. Todo posicionamiento necesita ser creíble (autenticidad), relevante, convincente y… notorio. Esta notoriedad requiere altas dosis de creatividad. Hace unos meses tuvimos un cliente que había trabajado como director comercial en distintas empresas. En la última lo despidieron. Se hundió, pensó que ya no sería útil como director comercial y decidió apostar por convertirse en community manager. ¿Es un posicionamiento diferencial?. No, en absoluto, ya que entra en competencia con miles de personas de generación digital con mayores habilidades en el mundo de los bits. Nuestro consejo fue simple: aprovecha tus habilidades naturales (comercial) y mézclalas con tus habilidades adquiridas (community manager). El resultado: Director Comercial 2.0. Eso es un posicionamiento creativo, diferencial.

Conclusión: la estrategia personal es nuestra hoja de ruta. De nada nos vale salir al ruedo de la comunicación sin conocer a fondo cada uno de los puntos anteriores. Si el autoconocimiento nos abre la puerta de nuestras habilidades y competencias, la estrategia nos enseña las herramientas para elevar estas competencias al terreno de la preferencia, de la elección, de la diferenciación. Iremos entrando en cada uno de los temas esbozados aquí para desarrollarlos y sacarles todo el partido. Recuérdalo, todo los lunes en la serie “Personal Branding, el arte de invertir en ti”.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (2): Desde el corazón

Desde el corazón (las bases del autoconocimiento)

No sé si te pasa, pero tengo una sensación cada vez más potente de que en la vida, en la mía, en la de los demás, hay una desconexión con nuestros sentimientos, con el corazón. Quizás sean los tiempos convulsos que nos generan incertidumbre y miedo o que nos movemos dando bandazos, no lo sé, pero lo cierto es que conmigo mismo, con mis colegas y con mis clientes tengo que hacer serios esfuerzos para que la razón no ponga barreras a las emociones.

El primer paso para gestionar la marca personal es ser uno mismo y esto no es una tarea fácil o por lo menos evidente. Tenemos una fuerte tendencia en encorsetarnos en lo que de manera racional interpretamos como correcto y nos leemos desde esta perspectiva. Muchas veces la razón nos lleva por el camino fácil, nos ancla en nuestras zonas de confort atendiendo a un principio de prudencia, que no perdamos lo que tenemos, o económico, no gastemos recursos personales escasos en explorar nuevos territorios cuando nos ha costado tanto llegar a donde estamos o de miedo, la vida ya me ha dado tantos zarpazos…

¿Hacer lo racionalmente correcto nos hace más felices? Desde mi punto de vista estrictamente personal tengo que decir que no. Yo viví durante muchos años en mi zona de confort, siendo una persona políticamente correcta, tomando mis decisiones  y enfocando mi vida siempre con la razón por delante y estuve a punto de desaparecer en el intento porque no era feliz, acabé atiborrado de fármacos. Me costó un gran esfuerzo de humildad el aceptar que había una falta de sintonía entre lo que sentía entre el estómago y el pecho y lo que barruntaba mi cabeza y que tenía que cambiar de vida y manera de hacer. Y lo hice y aquí estoy.

Escuchar al corazón es una actitud de marca personal y está en la base del autoconocimiento. Significa vivir la vida con los ojos, los oídos y los sentidos en estado de permanente alerta para no dejar pasar ninguna posibilidad que se nos presente aunque nuestra razón nos diga que lo mejor sea forzar el paso y mirar hacia otro lado para no complicarnos la vida. Significa invertir en ti.

Cuánta felicidad nos hemos podido perder por no haber querido leer el mensaje de unos ojos sonrientes.

Significa también el abrirnos a soluciones que no tienen  nada que ver con lo que hemos considerado siempre como lógico y aceptar vivir situaciones que pueden parecer disparatadas. Significa dejarnos fluir sin ponernos barreras, ser iconoclastas, vivir con humor que no hay ninguna imagen ni situación que sea inmovible, para ser auténticamente creativos, con nosotros y con nuestro entorno.

Lo que los demás perciben de nosotros estará sesgado si no comunicamos desde el corazón y debilitaremos nuestra marca personal.

Para empezar a gestionar tu marca personal abre el corazón, a ti y a los demás, y deja que por un momento tu mente descanse.

Feliz semana.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (1)

En este tiempo de crisis posiblemente estás dejando de lado muchas inversiones que consideras secundarias, superficiales o un lujo innecesario. Pero quizás sea este el momento de entender mejor el personal branding para plantearte una de las mejores inversiones que puedes hacer en tu vida: invertir en ti.

¿Te suena bien? Lo cierto es que no necesitas mucho dinero, solo necesitas ser sensible a una pregunta:

¿Dónde quieres estar de aquí a 10 años?

Si ya tienes respuesta para esta pregunta, posiblemente te plantees otra:

¿Cómo quieres llegar ahí?

Te damos la bienvenida la branding personal, el arte de invertir en ti, que te permitirá:

  1. Conocerte a fondo (algo que no siempre es fácil)
  2. Marcarte un objetivo y una hoja de ruta para conseguirlo (una estrategia)
  3. Conocer las herramientas de comunicación y networking que necesitarás para el viaje.

Todos los lunes estaremos con vosotros para desarrollar todos los procesos que necesitarás para invertir en ti de la mejor manera posible.

Si crees que el branding personal es una moda o algo prescindible, te invitamos a responder a otra pregunta:

¿Dejarás que sean otros los que gestionen tu marca personal?

Estamos seguro de que prefieres tomar las riendas tu, sin intermediarios. Por otro lado, el branding personal no consiste en abrir y gestionar perfiles en las redes sociales. Esa es la parte final del un proceso, la comunicación online. Antes de llegar ahí hay mucho trabajo, así que ármate de tiempo y paciencia, no tengas prisa, ya que al final del camino nos espera algo muy importante: tu.

Desde estas páginas trataremos de entender mejor lo que nos han enseñado algunos especialistas de la marca personal como Peter Drucker, Tom Peters, Dan Schawbel, Andrés Pérez Ortega, William Arruda, Hubert Rampersad, Neus Arqués, Catherine Kaputa, Brenda Bence, Oscar Del Santo y muchos otros…

Para no quedarnos en procesos teóricos, iremos incorporando case studies que te ayudarán a entender mejor los mecanismos de puesta en práctica y medición de resultados de la marca personal.

Te esperamos el lunes que viene con el 2º capítulo que está preparando Jordi Collell.