Para profesionales que quieran mejorar sus competencias, visibilidad y habilidades

En defensa de la marca personal (Parte 1 de 5), por @Prof_EstradaMSc

Amigo lector:

Recibe mi más cordial y afectuoso saludo en mi regreso al Blog del Personal Branding (uno de mis más queridos hogares digitales), tras casi un año sin publicar en este tan importante espacio, dedicado desde su nacimiento al desarrollo y posicionamiento internacional del concepto marca personal y de su proceso de gestión, el personal branding. 

Tenía preparado para hoy un post bastante extenso sobre el tema reflejado en el título que encabeza este post (la defensa profesional de la marca personal ante determinados ataques más o menos antiguos y otros muy recientes que viene sufriendo el concepto y su práctica); pero a sugerencia de mi amigo y colega Guillem Recolons, lo he dividido en cinco entregas que saldrán publicadas sucesivamente aquí durante igual número de semanas.   

Espero que este formato te ayude en el procesamiento gradual de la información que te estaré proponiendo sobre tan polémico y delicado asunto..

Con tu permiso y esperando tu amable comprensión, quiero dedicar esta producción a la dulce memoria de mi madre, fallecida hace pocos días, y cuya alma está en tránsito hacia el definitivo espacio de luz en que ha de morar en adelante; y seguirá inspirándome como lo hizo desde mi infancia, con su eterna, perseverante e indoblegable exigencia de lo mejor. Para ti, mami, este mi primer trabajo luego de tu partida. Ojalá te guste, mi vieja querida. Nos vemos pronto.

Muchas gracias, amigo lector. 

En esta ocasión, te propongo algo totalmente atípico en mi producción publicada en el prestigioso blog que nuevamente me honra al recibirme, y no sé si algún otro autor lo habrá hecho antes en este medio: la “extracción” de un fragmento de otro trabajo, para proponerlo al público desde aquí, recontextualizado y ampliado con algunos nuevos elementos. 

¿Cuáles razones me mueven a ello? Entre otras varias posibles, te propongo las siguientes:

  1. Dadas las características y complejidades del tema que trato en el post que ahora lees, relacionado con el concepto marca personal, su práctica, su gestión, su impacto en los públicos, su evolución, las críticas que recibe, y la marca social que ha ido cultivando, considero que este blog temático colectivo es el espacio idóneo para difundirlo y hacerlo llegar al público interesado en la marca personal, que tiene aquí un gran hogar y un óptimo espacio de información y debate. Esta es desde hace años la casa mayor del personal branding en lengua española; por tanto, es el mejor ambiente donde podemos debatir sobre ella, entre nosotros como comunidad profesional (por mi parte, yo prefiero tribu, jejeje) y con quienes deseen hacerlo con nosotros. 
  2. El artículo original donde aparece este contenido en mi blog, es muy largo, y además, multitemático; y por la significación y especificidad del tema, prefiero darle a esta propuesta la posibilidad de ser leída y valorada por nuestros públicos en un entorno que permita analizarla “en solitario”, al margen del resto de los temas allí abordados. 
  3. El concepto marca personal sigue siendo cuestionado por algunos actores sociales de cierta influencia (legítima y muy bien ganada, por demás, al menos en el caso del interlocutor con quien hoy debato); pero ello suele ocurrir desde bases y posiciones que a mi juicio no se corresponden con su realidad actual ni con su práctica correcta, como en el caso del interlocutor con quien hoy debato. Al menos hasta hoy, entre las varias críticas al personal branding que he tenido oportunidad de leer (hablo de críticas bien hechas por personas serias, competentes y respetables), no he hallado una sola ante la cual no podamos esgrimir argumentos válidos, sólidos y plenamente creíbles como sustento de la marca personal, la legitimidad que posee en su calidad de factor de desarrollo, la necesidad de su gestión efectiva, y su importancia estratégica creciente; pero no basta que podamos hacerlo, es necesario que lo hagamos. De las “otras” críticas, hechas por ciertos “críticos”, prefiero no hablar, y por supuesto, no las debato así, in extenso: no creo que valga la pena. 
  4. Considero -y lo he expresado muchas veces- que se requiere establecer líneas colectivas y comunes de acción, a nivel conceptual, metodológico y práctico, para que la defensa de la marca personal y su gestión sea objeto de consensos generados en y desde la comunidad profesional que lo practica –unidad en la diversidad-, y no de agentes aislados.
  5. Debemos perder, de una buena y definitiva vez, el miedo al debate. Debatiendo ideas, conceptos, metodologías y experiencias, aprendemos y crecemos todos si lo hacemos bien, con enfoque al tema, respeto al interlocutor, voluntad de aportar y aprender, y manifestando todo el dominio posible, tanto temático como propio.

Y sin más que decirte en este momento introductorio, te dejo con mi respuesta ampliada a  la novena pregunta que recientemente me formuló el Maestro Jordi Collell en nuestra entrevista bidireccional transoceánica:

¿Qué necesita el personal branding para que perdure como concepto y entre en el top of mind individual?

El plan temático de está serie de cinco posts está casi totalmente diseñado con base en preguntas que abordan los diferentes temas tratados. Así:

  1. Introduciendo el debate
  2. ¿Podemos o no podemos controlar la huella que dejamos en los demás?
  3. ¿Solo podemos y debemos gestionar la componente profesional de nuestra marca personal?
  4. ¿El personal branding supone la construcción, adopción y “venta” de una “identidad calculada”?
  5. ¿Es necesariamente negativo abordar con intención  mercantil/competitiva la gestión de nuestra marca personal, o más bien ello representa una necesidad/urgencia epocal? Y en todo caso, ¿solo se trata de eso?
  6. ¿Hacer personal branding correctamente nos convierte necesariamente en seres individualistas?
  7. ¿Los problemas de la marca personal tienen su verdadera base en la construcción errónea del concepto, o en su mala aplicación? En uno u otro caso, ¿cómo entenderlo, y abordarlo?
  8. ¿Gestionar nuestra marca personal nos cosifica?
  9. A modo de conclusión

Espero tu gentil intervención en este análisis, amigo lector. Recibe como siempre, mi más cordial abrazo, y la invitación a volver a leerme por aquí antes de fin de año: si la fuerza me acompaña, te propondré mi próximo artículo creado para El Blog de Soymimarca, el cual está en fase final de cocción caribeña, titulado Marca personal: no somos buenos para todo, ni tenemos por qué serlo. Si no es posible, prometo inaugurar mi próximo enero productivo aquí, con ese trabajo.

¡Seguimos juntos aquí debajo, respondiendo a Jordi! ¡Adelante, pues!

Vladimir: 

¿Qué necesita el personal branding para que perdure como concepto y entre en el top of mind individual?

Pues bien, Maestro: yo creo que principalmente (aunque no únicamente), el personal branding necesita cada vez más practicantes haciendo cada vez más correctamente las cosas correctas, para decirlo con Peter Drucker. Y que conste: como ya lo hemos definido, me refiero a la asunción del concepto como reflejo definitorio de una realidad que siempre ha existido. La marca personal no nació en 1997; ese año nació el concepto que la define, la describe y ha contribuido tanto a dárnosla a conocer, y a que la posicionemos en nuestras mentes como el poderoso recurso que ella constituye A PARTIR DEL RESULTADO QUE ELLA ES; y junto al concepto nació también, por supuesto, el germen del primer modelo formalizado de gestión de la marca personal.

En este sentido, la mejor contribución que podemos y debemos hacer al desarrollo y posicionamiento del concepto MARCA PERSONAL en el mundo se basa, a mi juicio, en cuatro pilares:

  1. En nuestro respeto a los conceptos base del personal branding (y la calidad y pertinencia conceptual, contextual y metodológica de su renovación y/o ampliación, cuando ello proceda);
  2. En nuestra buena práctica del personal branding;
  3. En la forma en que traslademos a nuestro entorno sus esencias, su metodología, sus ventajas y su potencial desarrollador (utilizando todas las vías posibles, empezando por la formación y la producción /difusión de contenidos); y por supuesto,
  4. En la buena defensa que seamos capaces de hacer de él. Porque críticos y detractores habrá siempre (con razón o sin ella, de cualquier concepto, y mucho más de uno tan revolucionario y polémico como este); y escépticos, también. Y por supuesto, habrá entre los críticos personas que lo cuestionarán de buena fe, porque choca con lo que siempre han sabido y/o creído; otras porque al no haberlo estudiado no saben muy bien de qué se trata y tienen por norma criticar todo lo que no entienden; otras, muy bien preparadas, lo hacen o harán porque sencillamente están en rotundo desacuerdo con sus postulados -y con todo el derecho, por supuesto; recordemos siempre la frase generalmente atribuida a Voltaire, cuya autora real es la escritora Evelyn Beatrice Hall: no comparto lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo)-. En fin, el mar, como diría el poeta nacional de mi Cuba bella, Nicolás Guillén.

Hay mucha preocupación (y muchas preocupaciones) entre diversos prestigiosos practicantes y no practicantes acerca del concepto, su situación actual y las distorsiones que ha sufrido o aún sufre (ya le he hablado al respecto en otra respuesta anterior). Las suscribo; al menos aquellas que identifico como válidas, en tanto responden a una legítima preocupación por el tema y sus implicaciones, y no a meros intentos de descalificación burda y gratuita –o no tan gratuita, jejeje; de todo hay en la viña del Señor– de lo que en muchos casos ni siquiera se conoce bien por parte de los “críticos”. Pero estoy tranquilo, por muchas razones, Maestro; entre ellas, las que he aducido en mi respuesta a su pregunta sobre la trascendencia de la marca personal, y otras que propondré en esta respuesta.

Me toca muyyyyyy de cerca una apasionada y apasionante reflexión recién parida que acabo de leer, propuesta por el Maestro David Barreda: uno de los colegas que me merecen mayor y más profundo respeto en lo humano y en lo profesional, por lo auténtico de su ser y sus aportes, por la evidentísima coherencia entre ambas dimensiones en su accionar, por lo exquisitamente propio de su voz, y por lo amplio, profundo y diverso de su dominio conceptual y metodológico en las áreas que trabaja, entre otras razones. Con él tengo múltiples coincidencias temáticas, suelo citarlo en mis trabajos, y tenemos conjuntamente en proceso algo que ha demorado por razones de fuerza mayor que escapan a mi control (y que incluye a otros tres o cuatro colegas del otro lado del charco); pero definitivamente, viene, y ya no tarda mucho.

Dice David:

“…un ejemplo significativo es cómo reaccionamos desde esta comunidad cuando recibimos una crítica hacia el concepto de Marca Personal o Personal Branding. Veréis, solemos actuar de dos maneras: si la crítica es absurda, cargada de contradicciones y errónea en sus planteamientos, todos nos unimos y la masacramos unánimemente… nos mostramos como un grupo unido en un mismo frente; pero si, en cambio, la crítica que se recibe no tiene contradicciones, está fundamentada y nos cuestiona sólidamente los planteamientos con los que trabajamos lo que hacemos es ignorarla… como si no existiera… la tratamos como si la hubiera escrito un hater que nos quisiera trolear… decidimos colectiva e implícitamente ‘no darle bola’…”

100 % de acuerdo con este gran profesional en el espíritu y la letra de su propuesta. En esta respuesta, Maestro, intentaré humildemente atenuarle a David al menos uno de sus motivos, o parte de él: la que muy justamente atañe a que ignoramos las críticas que nos son hechas como comunidad profesional del personal branding. Lo cual es cierto, al menos en una parte de nuestra tribu que no suele confrontar con nuestros críticos. El análisis, el debate, la confrontación profesional respetuosa, son maneras esenciales de crecer como profesión y como gremio; al menos en mi práctica -y así lo he demostrado, como puede apreciarse en una somera mirada a este blog- yo lo asumo como parte de mi filosofía y mi ideología profesional, y es un valor clave incorporado y practicado sistemáticamente en mis diversas actividades. Y SI COMO COMUNIDAD PROFESIONAL NO LO HACEMOS, ENTRE NOSOTROS Y CON QUIENES NOS CUESTIONAN, NOS AUTOCONDENAMOS A NO CRECER, Y DESDE AHÍ, A DECRECER.

Y por otra parte, es preciso que distingamos entre el concepto MARCA PERSONAL y las formas CORRECTAS de aprenderlo, aprehenderlo, practicarlo y difundirlo, y las distorsiones de todo ello que hacen “lucir mal” al concepto y su praxis. Me explico brevemente aquí debajo, y abundaré al respecto más adelante.

Que algo -aquí, la marca personal– sea mal entendido o mal aplicado y/o practicado por un grupo de personas, no significa ni implica, hasta prueba en contrario, que ese algo sea malo o esté mal (lo cual puede ser, obviamente; pero no tiene que ser). Significa e implica que algunos o muchos lo han entendido mal y lo aplican y practican mal, por las razones que sea; y ello entraña la necesidad de mejorar las formas, frecuencias, intensidades y calidades en y/o con las que los diferentes “alguien” promotores y practicantes serios de ese algo, hacen su trabajo.

¿Objetivo? Que cada vez sean menos los equivocados, los detractores, y peor aún, los “confundidos” por los equivocados y los detractores. No podemos esperar que un concepto tan polémico como este sea igual de aceptado por todo el mundo todo el tiempo (ecos “paráfrasicos” de Lincoln). Hay dinámicas interesantes en ese sentido a las cuales me referiré brevemente, en cuanto comente -también brevemente- una de las pocas críticas serias y bien sustentadas que he tenido la suerte de leer acerca del tema.

Lo que viene a continuación es un intento humilde, decente, sincero, documentado, profesionalmente avalado, serio -espero no pecar de autobombo hablando así, pues como se verá, nada de esto me incluye a mí solo-, y que espero resulte efectivo, de practicar el cuarto de los elementos que he listado al inicio de esta respuesta, en alusión a lo que necesita el personal branding para perdurar y entrar al top of mind individual: me refiero a la defensa de la marca personal, como concepto y como atributo, y del personal branding como su proceso de gestión. Porque como he dicho antes, considero que “solo podemos defender con propiedad este concepto, desde nuestro máximo rigor profesional al practicarlo; y ello resulta importantísimo cuando confrontamos intelectualmente acerca de determinadas definiciones y/o posiciones, a personas de alto nivel de formación y elevada calidad humana, que piensan diferente a nosotros acerca del tema, y proponen/sustentan/defienden con calidad y solidez sus posiciones/definiciones al respecto”. Y el rigor profesional de que hablo pasa por demostrar al mundo lo que decimos, con elementos conceptuales, metodológicos, experienciales y prácticos tan sólidos, documentados, confiables y precisos como nos sea posible proponer, y siempre con base en el máximo respeto al otro. Vamos a ello.

Introduciendo el debate

Un excelentemente reputado experto como Amalio Rey (sigo su blog por email y admiro sus propuestas, que aportan mucho valor), ha publicado hace pocos días el artículo titulado El lado oscuro de la marca personal, y nos invita a debatir al respecto. Aprovecho este espacio para hacerlo, Maestro Jordi, porque cabe perfectamente entre los elementos a través de los cuales intento responder esta exigente pregunta suya; solo comentaré algunos de los planteamientos que me parecen más significativos de ese post, y en otro momento lo abordaré con mayor amplitud. Y antes que todo, quiero agradecer el exquisito respeto con que este gran profesional ha abordado el asunto, la forma gentil y delicada en que nos invita a debatirlo, y el hecho mismo de que nos considera y denomina (como LO MERECEMOS, dado que LO SOMOS) una COMUNIDAD PROFESIONAL; ello me habla muy bien de la calidad integral de este caballero, que viene a cuestionar un concepto y algunas de sus prácticas, pero no intenta descalificar de manera personal a sus practicantes, como sí lo han hecho otros. Es mi primera interacción “directa” con él; espero que haya muchísimas más en lo adelante.

Finalizando esta introducción al momento de debate, quiero reiterar y precisar un elemento que me parece muy importante. Siento absoluto respeto por las críticas que Amalio hace (que no son nuevas en su producción) desde SU PERSPECTIVA sobre los temas que aborda; una perspectiva construida, al parecer, desde su observación y análisis de prácticas distorsionadas de personal branding, tanto, que no ameritan tal nombre. Las disonancias a las que haré referencia — y profundizaré en ellas- tienen que ver con el hecho de que, en mi muy personal opinión, y también en la de muchos competentes y experimentados colegas (incluyendo a varios de los mayores referentes del tema) cuyos trabajos citaré en mi análisis, los hechos y tendencias que Amalio critica en este post no constituyen exactamente (y me atrevo a decir, ni siquiera aproximadamente) un reflejo fiel del concepto marca personal, ni de las formas correctas de gestionarlo.

Me explico: a juzgar por las propuestas de su texto, Amalio cuestiona cosas que él considera constituyen falencias asociadas a la marca personal y su gestión, partiendo de lo que ha visto hacer y oído — o leído- decir, a muchas personas que hacen mal, o muy mal, lo que en el mejor de los casos ellas/os CREEN que es gestionar correctamente su marca personal, Y QUE DEFINITIVAMENTE, NO LO ES, como espero poder demostrarlo en breve. Las críticas de Amalio, muy justas por demás, no corresponden al ejercicio correcto de las BUENAS PRÁCTICAS asociadas al personal branding, sino a PRÁCTICAS INCORRECTAS E IMPROPIAS que desvirtúan dicho concepto y lo hacen desmerecer a los ojos del público, de lo cual tengo años ocupándome en sentido muy crítico (como lo sabe todo el que me lee desde hace algún tiempo), previendo justamente que puedan darse casos como el que hoy nos ocupa: que personas de alto nivel intelectual y elevada calidad humana cuestionen el concepto que trabajamos, A PARTIR DE LO QUE HACEN QUIENES NO SABEN TRABAJARLO.

Vamos al rollo, pues.

¿Podemos o no podemos controlar la huella que dejamos en los demás?

Dice Amalio:

“…el concepto de marca personal está creando una falsa sensación de capacidad de control ‘de la huella que dejamos en los demás’, lo que hace que mucha gente fuerce las dinámicas de interacción, pierda frescura, y se meta en unos moldes que a veces dan vergüenza ajena de lo artificiosos que son”.

Mi comentario:

Eso es una gran verdad. Pero en modo alguno niega la validez ni pertinencia del concepto; niega la calidad de su práctica por parte de quienes justamente Amalio critica. Porque no hay ningún texto mínimamente serio sobre personal branding que invite a sus practicantes a falsear su imagen pública, a asumir moldes ajenos, etc., etc.. Vengo hablando de esto desde hace mucho, por ejemplo, en este post de 2015. Repito: que alguien aplique algo mal, no habla mal del algo, sino del alguien.

Y por otra parte, reafirmando lo absurdo del error criticado por Amalio —no de la crítica, sino del error-, hay un aspecto de índole conceptual que es imprescindible aclarar una vez más; he procurado hacerlo y sustentarlo en mi trabajo Marca personal: ¿medio o resultado?, de 2018. A riesgo de repetirme, afirmo que la marca personal ES UN RESULTADO, y para convertirse en medio debe ser primero ese resultado. Mismo que obedece al valor que hayamos sido capaces de aportar -o que hayamos dejado de aportar cuando debíamos hacerlo- a otras personas, a través del cual nos habremos posicionado en sus mentes de uno u otro modo, en uno u otro sentido; y en virtud de tal posicionamiento, ellas nos colocan más alto o más bajo en su escala de opciones, es decir, nos ubican como elegibles o como no elegibles. Y solo en el primer caso (por supuesto, nunca en el segundo, especialmente si ello se hace muy notorio) habremos conseguido una marca personal que, adecuadamente comunicada y visibilizada, puede ser utilizada por nosotros como un medio para muchas cosas: empleo, oportunidades de negocio, propuestas de colaboración, son las más socorridas aunque no las únicas.

El destacado colega Miquel Rossy —un excelente brander del área educacional, con quien tengo proyectos pendientes y en proceso, que ya muy pronto estarán en línea, gracias a Dios- ha propuesto algo que aún está tibio, y que me parece fantástico. Helo aquí (negritas mías):

  1. “Cualquier marca es un acto comunicativo, la síntesis de todas las comunicaciones que nos llegan acerca de una persona o una entidad.
  2. Siempre estamos comunicando, queramos o no. Por eso siempre tenemos brand, marca, aunque no haya branding, es decir la decisión de orientar y consolidar la marca.
  3. Todo acto comunicativo consiste en la construcción de un signo: un elemento material que captamos por los sentidos significará una realidad emotiva o conceptual. Así pues, todas las marcas son un signo.
  4. No importa qué tipo de marca sea: corporativa, personal, de ciudad, de país…De hecho, en realidad, no es –como muchos piensan– que la marca personal sea sólo una traslación a las personas de la marca corporativa. Lo es quizás desde el punto de vista histórico de la metodología, es decir del branding; no, de la existencia de la marca.
  5. Porque en realidad, las primeras marcas comunicativamente hablando son las personales. Todos emitimos continuamente juicios sobre los demás, desde la primera vez que entramos en contacto. Básicamente sobre su afinidad y su competencia, sobre la confianza que podemos depositar.
  6. Cuando construimos juicios sobre entidades, las estamos personalizando, las estamos tratando igual que hacemos con las personas: es amable, es ambiciosa, es radical…”

Como es fácil apreciar en este fragmento (y recomiendo encarecidamente la lectura del post aquí citado), Miquel describe en tan breve y rica síntesis el proceso a través del cual dejamos nuestra huella en los demás; y lo que nos deja dicho define mucho sobre nuestra posibilidad de controlarla, especialmente a través del cuidado de nuestra comunicación con los demás, y en general, con todo nuestro entorno. Veámoslo brevemente juntos, mediante dos citas de trabajos anteriores de un servidor.

Comunic/Arte: un must para tu marca personal

“Seas lo que seas, trabajes en lo que trabajes, y sea cual sea tu proyecto de vida y tu objetivo estratégico, no puedes materializarlo ni conseguirlo sin un ejercicio efectivo y pertinente de la comunicación. Porque en esta nueva época no podemos nada solos. Y el único modo de que quienes te rodean sepan quién eres, lo que sabes y sabes hacer, lo que haces, lo que quieres, lo que debes, lo que puedes, y cómo harás las cosas, y qué requieres de ellos, y qué les aportarás, y cómo pueden involucrarse y contribuir, y cómo va saliendo todo, y cuáles son las mejoras requeridas, y qué tanto se ha logrado, y lo bien que lo han hecho y lo feliz que estás, etc., etc… es haciéndoles saber al respecto de modo explícito o implícito (o ambos). Y solo puedes hacerlo comunicando. No informando, sino comunicando. Lo cual es un proceso, como mínimo, bidireccional, pero que debería ser siempre, en aras de la efectividad (eficiencia + eficacia), de la calidad y del impacto, multidireccional.

Y cuando ello se trata de tu marca personal (en cualquier ámbito profesional en que actúes), y muy especialmente, si tu marca personal marca a otras personas en el ejercicio del liderazgo gerencial, los requerimientos de efectividad en tu ejercicio de comunicación se multiplican por millones. Porque el impacto –positivo o negativo– de lo que eres, haces y logras (o sea, de tu marca personal) puede llegar a millones de personas, según sea el alcance de tu actividad y/o de tu organización. ¡No puedes, por tanto, equivocarte en eso!”

Marca personal y comunicación: nexo estratégico

“Comunicamos desde nuestra forma de vestir, de caminar, de sentarnos, de gesticular, de proyectar la voz, de mirar o no mirar al interlocutor, de insistir, de callar, de espaciar las palabras, de respirar, de mirar alrededor. Comunicamos con nuestro olor, con nuestro peinado, con nuestra presencia o ausencia, con nuestro trato cercano o distante, con nuestro estilo, con la mayor o menor afectividad de nuestras expresiones. Con nuestra riqueza o pobreza intelectual. Con nuestras manifestaciones emotivas, con la sorpresa que manifestamos cuando toca o no toca. Con nuestro nivel de información o de desinformación. Con nuestros modos de escribir y de leer (y esto último, no solo en presencia ajena -en cuanto a velocidad, concentración, etc.-, porque lo mucho o poco que demostremos conocer acerca de lo leído, también comunica, y mucho). Con el dominio (profundo, intermedio o pobre) que manifestamos sobre los temas que proponemos o nos son propuestos. Con las demostraciones de lo que nos gusta o nos desagrada, de lo que nos mueve o nos deja indiferentes, de lo que nos motiva o nos aleja. Con nuestras intervenciones y su oportunidad (o la falta de ella). Con nuestras buenas o malas maneras de hacer lo que sea que hagamos, especialmente en momentos y espacios de socialización.

Y lamentablemente, muchas veces no nos percatamos de qué y cómo y cuánto comunican muchas de estas cosas acerca de nosotros y nuestro ser/actuar/lograr; o sea, nos perdemos la oportunidad de gestionar nuestra marca personal desde nuestra forma de comunicarnos y comunicarla.

Y he dicho en todos los casos “comunicamos” (presuponiendo, como debe ser, el carácter al menos bidireccional de este proceso), porque, aunque no nos percatemos, es muy difícil y hasta raro que no recibamos algún tipo de respuesta a nuestros mensajes verbales o no verbales: respuestas de cualquier índole, magnitud, color, calor, intensidad y alcance, a veces imperceptibles y otras muy claras, evidentes, y hasta explosivas. El problema es que muchas veces no las captamos, o no las decodificamos, interpretamos y analizamos adecuadamente; y eso limita mucho nuestras posibilidades de marcar como deberíamos, podríamos y desearíamos hacerlo”.

¿Complementan estas ideas la propuesta de Miquel, Maestro Jordi? Y por otra parte, ¿la idea queda clara?

Y hay algo más que decir sobre el planteamiento de Amalio que aquí estoy comentando. Si bien nunca será absoluto, y posiblemente resulte imposible para algunos o muchos seres humanos en determinados momentos y circunstancias, el control de la huella que dejamos en los demás tampoco es una utopía, ni es una falsedad considerarlo posible. Porque dicha huella depende, inicial y esencialmente, de su génesis, o sea, del ser, el hacer y el logro de una persona, y de la forma en que todo ello llega a quienes le rodean y se queda en ellos. Y aunque obviamente la subjetividad de cada sujeto receptor de tales impactos es individual, y junto a otros elementos de carácter más social, dicha subjetividad determina su asimilación y valoración de lo que recibe, no es en absoluto imposible autogestionarnos para que lo que llegue de nosotros a los demás sea la expresión de nuestro esfuerzo por ser la mejor persona, el mejor profesional y el mejor ser social que seamos capaces de ser; y de tal manera, controlar al menos parcialmente la huella que dejamos en nuestro entorno humano. Al contrario, ello es plenamente posible y además, muy necesario; y la práctica del verdadero branding personal, basado en valores y enfocado a aportar valor, va en esa dirección. Nos guste o no, siempre habrá distorsiones, agresiones, descalificaciones negativamente motivadas, chismes, presiones, incomprensiones, malos entendidos, etc., etc., pero nada de eso nos niega ni la posibilidad ni el derecho a ser integralmente mejores cada día, y de influir a través de todo ello sobre quienes nos rodean y /o saben de nosotros. O sea, de trabajar para controlar la calidad de la huella que dejamos en ellos. Y personalmente, además de lo ya mencionado, yo lo considero UN DEBER de cada quien. ¿Usted qué cree, Maestro?

 

Amigo lector:

Hasta aquí la primera de la cinco entregas de esta serie, dando nuevamente gracias a Guillem por su práctica propuesta y a ti por tu gentil lectura. La semana entrante te espero con las respuestas que, como parte de este debate y defensa, yo propongo a las siguientes dos preguntas:

  1. ¿Solo podemos y debemos gestionar la componente profesional de nuestra marca personal?
  2. ¿El personal branding supone la construcción, adopción y “venta” de una “identidad calculada”?

Hasta entonces, y en espera de tus apreciaciones, consensos,  disensos y propuestas en relación con la problemática que nos ocupa, quedo a tu orden y te dejo con un cordial brand/abrazo de tu siempre amigo…

Vladimir

10 conceptos que harán la diferencia para tu #marcapersonal, por @nanvazy

Hablar de Personal Branding es todo un arte, quienes nos dedicamos a trabajar en esta área encontramos diversos enfoques sobre los cuales podemos dirigir nuestra propuesta de trabajo. Existen muchas líneas que son muy comerciales a la hora de hablar y atraer a las personas para que consuman nuestros servicios, pero también existen aquellas que no son tan atractivas al público, e incluso para los mismos profesionales en el área, y es por eso que algunos pueden estar más especializados que otros.

Tu marca personal, la diferencia

Gestionar nuestra marca personal no es cuestión de unos días o semanas, gestionar nuestra marca personal es trabajo de toda una vida. Para algunos puede ser un tema digital, solamente trabajar nuestra presencia en redes sociales o tener una web, para otros puede ser tener una buena imagen personal, para otros tal vez tener buenos contactos, e incluso podemos pensar en tener nuestro diseño de logo e incluso colores y fuentes, pero la realidad es otra. Hay que detenernos a pensar lo que en realidad implica un proceso de personal branding y al mismo tiempo si tenemos una marca personal como resultado o si la descubrimos y fortalecemos.

Desde mi punto de vista, una marca personal se descubre, se gestiona y a través del personal branding vamos a  fortalecerla y lograr el mensaje adecuado para así poder transmitirlo.

Saber que implica gestionar nuestra marca personal es un tema que debemos conocer de cerca, para evitar errores o inversiones innecesarias e incluso podemos descubrir creencias que nos limitan a hacerlo, y que nos pueden llevar a un punto diferente del que actualmente nos encontramos.

Te comparto 10 conceptos que harán  la diferencia para tu marca personal:

Comunicación

La comunicación no es clara sin esfuerzo

Muchas veces  queremos que las personas sepan quiénes somos, o qué  hacemos y por qué hacemos lo que hacemos de forma automática, pensamos que por el solo hecho de tener alguna red social ya todo mundo sabrá de nosotros. En algunos escenarios también se piensa que solo por tener una carrera se venderá nuestro servicio, a veces es también una falta de visión o actualización la que nos mantiene fuera de juego en el mercado.

Para que los demás sepan quiénes somos y qué hacemos tenemos que aprender a comunicar, pero ese proceso no ocurre de una manera tan simple y sin ruidos.

La forma en que comunicamos es fundamental para lograr nuestros objetivos, aprender a comunicar es básico para una buena gestión de marca personal.

A veces nos enfrentamos que muchos de los temas que vamos a intentar comunicar no están claros para nosotros mismos, y eso entonces distorsiona el mensaje, de igual forma nuestro objetivo no puede estar claro y hará que todos nuestros esfuerzos no rindan los frutos que buscamos.

La comunicación es clave en la creación de cualquier relación, por lo que definir objetivos, mensajes y la forma en que vamos a establecer la comunicación son los primeros pasos , a partir de ahí tenemos que esforzarnos constantemente para lograr una comunicación efectiva.

Tienes claro: ¿Cuál es mi misión? ¿cuáles son mis valores? ¿cuál es mi contribución al mundo? ¿cuál es el resultado de esa contribución? ¿cómo voy a contar mi historia?

La comunicación de tu mensaje debe alinearse en los diversos puntos en los que hace contacto tu marca personal, requiere esfuerzo y dedicación. Para eso es que nos ayuda un proceso de personal branding, para traer claridad, consistencia y coherencia en el mensaje sobre quién eres y lo que comunicas

La gestión de marca personal es esforzarse para ser entendido.

Autenticidad

El personal branding no va a ocultar realmente quién eres, al contrario, va a decir quién eres desde tu forma más auténtica

A veces las personas creen que es crear un personaje e interpretar un papel, tener un guión y seguir cada actividad como si de un robot programado se tratara.

Es cierto que elegimos qué mostrar a los demás, pero dentro de esa elección debe estar el mayor porcentaje de lo que realmente se es.

No quedaras oculto (tu esencia) al trabajar tu marca, por el contrario, la gestión de marca te ayudará a exponer tus convicciones de forma empática y traer mucha más seguridad a partir del momento que entiendes cómo ocurre el proceso de comunicación. Nuestra marca personal gana propósito y sentido cuando nos empeñamos en crear conexión real.

Si en algún momento trabajar tu marca personal suprimió tu naturalidad y autenticidad, algo no fue bien trabajado, la autenticidad es parte de lo que creará tu diferencia en tu marca personal y lo que lograra fortalecerla con el tiempo.

La autenticidad es un código que no puede ser transferido, copiado o igualado por los demás, o por nosotros si es que estamos tratando de imitar a alguien. 

Ser auténtico es defender quiénes somos, nuestros ideales y pensamientos, es ponerle un sabor único a cada cosa que hacemos.

Proceso 

El personal branding no es cosificar, no se trata de pensar en ti como un producto

El personal branding es un proceso en muchos sentidos, es un proceso que nos ayudará a gestionar nuestra marca personal para tener un resultado concreto. Pero también nos muestra otros procesos que debemos desarrollar, como la creación de una comunicación clara y que se está mejorando constantemente. 

La creación de relaciones es otro resultado de un proceso de construcción en el área social o profesional, debes darte a conocer, generar contacto, conexión y tener un seguimiento, una atención al cliente, es claro que las relaciones se trabajan constantemente para poder consolidarse. No por ser “X” ya tienes amigos o contactos reales, puede existir un interés peros solo de un lado, una relación siempre debe cimentarse en el ganar-ganar.

Puedes tener visibilidad, mas no influencia, puedes ser conocido pero no generas ingresos, la confianza, diferencia y credibilidad se ganan con el tiempo, son un proceso. 

Dentro de la gestión de marca personal existen muchos procesos de los cuales debemos ser conscientes, nada es de hoy para mañana, ni el día y la noche pues llevan un movimiento para que puedan existir. 

Si buscas resultados reales y sostenibles en el tiempo que te garanticen el desarrollo de una carrera, hay que pensar en procesos e inversión de tiempo de forma consciente. 

Gestión

La marca personal no es tan fácil como hacer un logo ( y hacer un logo tiene su proceso) 

Ten claro que gestionar una marca no es simple como algunos lo pueden vender, tampoco es que sea imposible, pero conlleva  muchas acciones e inversiones a su alrededor. De alguna forma lo pienso con la frase: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, nuestra marca personal es ese poder que no cualquiera tiene, y que como todo superhéroe se debe desarrollar y aprender a usar a favor de los demás, si lo vemos pensando en el superhéroe que te guste lleva un proceso, acepta quién es, su misión, sus poderes, los trabaja, comunica quién es y que hace, gana credibilidad, diferencia y confianza.

Aprender a gestionar nuestros recursos, emociones, habilidades, conocimiento, etc., nos ayuda a vernos de forma clara para saber qué podemos aportar y qué no, nos plantea el camino para llevar a cabo acciones de forma estratégica. Gestionar nos  ayuda a evitar situaciones a ahorrar tiempo, dinero y esfuerzo, e incluso nos hace ir pasos adelante.

El personal branding requiere de trabajo constante y coherente, necesita de la claridad de los objetivos, de una evaluación constante para mejorar acciones y comunicación según los resultados que queremos o que se van obteniendo. Se trata de desarrollar la habilidad de gestión pues nadie puede ver tus resultados de forma objetiva más que tú mismo, solo cada uno de nosotros sabemos  lo que realmente buscamos y sobre todo lo que estamos dispuestos a hacer por ello.

Todo se basa en una mejora continua.  

Humanizar

Humanizar es volvernos cercanos a los demás,  es generar emociones.

Contrario a lo que debería ser, la llegada de las redes sociales y la tecnología nos acercó a cientos de personas. Pero al mismo tiempo nos alejó, y eso no debería ser. Las personas en la actualidad buscamos conectar y conversar con personas reales, con sus historias, pues no identificamos y queremos estar cerca. 

Se han perdido habilidades de comunicación, de crear conversación, empatía etc. se busca reconocimiento sólo por ser y prácticamente por existir, suena exagerado pero real en muchos casos

Las marcas son, cada vez, más humanas. La única forma que existe de humanizarnos es a través de las emociones y sentimientos que generamos para los demás, la cercanía que podamos lograr con los demás.

Somos únicos. Nuestras singularidades forman nuestra identidad. Nuestras marcas de vida son nuestra marca.

Las marcas humanizadas no se comunican de forma distante y comercial. Es necesario estar cerca de sus colaboradores, consumidores, aliados y seguidores. Por lo tanto, la comunicación tanto interna como externa, realizada en persona o en lo digital, debe ser cada vez más humana. Es así que tiene que ser.

Hay que recordar la diferencia entre tener un negocio y tener una marca. El enfoque de un negocio es el producto. El enfoque de las marcas son las personas. Las marcas están hechas por personas. Las personas son como las marcas. Son únicas, poseen valores únicos y una diferencia sólida.

Única

Cada persona es una marca personal, lo sepa o no, le guste o no y la diferencia entre las marcas personales es la gestión del impacto y acciones que realicen, para lograr beneficios.

La gestión de marca personal no es para todos, sólo para quienes están dispuestos a trabajar verdaderamente en ella.

Cada uno de nosotros es único e irrepetible y todos nosotros ya dejamos una impresión en el mundo que nos rodea.  El personal branding para la gestión de la marca personal trata principalmente de trabajar en la reducción del ruido y de la mala interpretación del mensaje que enviamos. De esa forma tu proyección debe ser mucho más cercana de quien realmente eres.

Si cada uno es único, cada uno tiene potencial para proyectar una marca única. Aquí no solo es pensarnos únicos de forma física o de comportamientos, sino en la forma en que podemos aportar valor a los demás a través de nuestra propuesta de valor, que se torna única, por todo aquello que suma a crearla, nuestras fortalezas, experiencia, identidad, estilo de vida. Cuando logramos entender nuestra diferencia, lo que nos hace únicos, y poner en valor esta  información-acción entonces podemos diferenciarnos de los demás, pues se trata de ocupar un lugar en la mente de los demás cuando de generar una solución a sus necesidades se trate.

Ser únicos es entender la forma en que aportamos valor, la forma en que solucionamos una necesidad, desde nuestra autenticidad, diferencia y esencia, desde la integración de todo lo que nos conforma.

Identidad

El personal branding no se resume en diseño, formas y colores o redes sociales.

Todas las personas que admiras, tuvieron el coraje de comunicar lo que ellas creyeron en algún momento, de esta forma  consiguieron dejar su marca en los demás, al comunicar sus ideales comunicaron su identidad, en lo que creen por lo que luchan y sueñan, nos dejaron claro quienes son.

Nuestra identidad como personas está conformada por diversos elementos, no somos “marcas”  somos marcas personales, somos personas, por lo tanto no podemos trabajar solamente una identidad visual. Es importante resaltar que las actitudes también comunican, muchas veces mucho más que las palabras. Por lo tanto , aunque tener un logo, trabajar los aspectos de diseño, los colores e imagen que ayudan en esa construcción, en el personal branding esos elementos no componen necesariamente tu identidad como persona, y es cierto que se puede trabajar en algunos casos, pero no  todas las marcas personales requieren el desarrollo de una identidad visual gráfica. 

Tu identidad es  mucho más que eso. Antes de pensar en lo visual hay que trabajar y  alinear lo que construye nuestra identidad personal que nos distingue de los demás y que va construida por los diversos tipos de identidad que marca la diferencia, como la cultural, relacional, política, identidad religiosa, vocacional o intelectual.

Nuestra identidad se construye día a día por las elecciones que tomamos y todo aquello que sumamos.Es resultado de todas tus acciones. 

El personal branding va mucho más allá  del diseño gráfico y del a identidad visual.

El personal branding está íntimamente ligado con el coraje y la actitud, con lo que hacemos o dejamos de hacer.

Relaciones

Personal Branding es relacionarse, no solo es visibilizarse.

El Personal branding es mucho más que un conjunto de análisis y acciones estratégicamente pensadas . Está ligado al comportamiento y las relaciones, la conexión e influencia que se pueda generar con las personas.

Las relaciones son clave para lo que queramos lograr, las personas compramos personas, tratamos todo el tiempo con otras personas, entonces construir buenas relaciones es básico.

Hay personas que se quejan de que las personas logran buenos puestos o exposición por que tienen ayuda de otros, que los conectan o que hicieron el trabajo por ellos, se niegan a establecer relaciones por que no se “venden” ante los otros sólo para quedar bien, y es cierto que no es por quedar bien, es saber trabajar nuestra red de contactos, es saber de forma correcta qué debemos hacer, es plantearnos nuestro liderazgo y ponerlo al servicio de los demás, no es agradar a todo mundo, es ser proactivos y tener visión de lo que podemos dar y ganar por dar un extra, siempre sin perder objetividad, pues por encajar cualquiera puede hacer cosas pero realmente impactar e influir en otros es hacer una inversión de tiempo.

Tampoco es hacer relaciones al por mayor, es pensar estratégicamente en las relaciones que quieres tener, pensar quién va a sumar y que, al mismo tiempo también es pensar cómo tú lo vas a ayudar, recuerda no es sólo recibir, es ganar-ganar.

Cuando se crean relaciones se establece un grado de conexión alto, con credibilidad y confianza de base, se puede contar con un capital relacional para cuando requieras invertir en un proyecto o idea. 

Conexión

Marca Personal no es sinónimo de autoridad, ni mucho menos  es fama.

Algunos pueden a afirmar o vender que la marca personal posee una relación directa con ser una autoridad. Pero no necesariamente es así. También podemos leer o escuchar que vas a destacar y ser famoso solo por el hecho de lograr una diferenciación .Marca personal tiene que ver con posicionamiento y conexión .

Aunque logremos la diferencia, eso no hará que automáticamente se sea una autoridad o referencia, hay que comunicar constantemente que hacemos y cómo lo hacemos. Para comunicar necesitamos a otros que estén del otro lado para escuchar nuestro mensaje, pero aquí debemos entender y conocer a quién vamos a enviar nuestro mensaje y por medio de qué canales, ahí empezamos la conexión, sabemos qué busca, qué necesidad hay que resolver y entonces comunicamos. Pero la conexión no es sólo eso, va más allá. Si no conectamos con emociones no existimos, no hay nada que recordar, hay que emocionar.   

Cuando logramos crear emoción en el otro logramos conectar, y al hacerlo entonces nos recordaran, lo que nos llevará a lograr un posicionamiento , y esto es ser notorio, pues nos visualizamos a través de esa emoción y esa diferencia, ya estamos en la mente de los demás.

Una vez lograda una conexión podemos lograr cierto nivel de influencia en los demás.

Cuando influimos en los otros, tenemos la clave para poder lograr determinados objetivos, pues  influir en otro implica credibilidad, cuando creen y confían en nosotros, nos compran, nos eligen y recomiendan.

Integración 

El Personal Branding es integración, es alinear diversos esfuerzos y poner en acción varias áreas.

No sólo es comunicación o marketing digital, no es teoría, es práctica.

Para que logremos una buena gestión de nuestra marca personal debemos pensar en trabajar con diversas áreas, que suman entre sí para lograr resultados. Esa es la diferencia. Para trabajar con personal branding debemos entender a las marcas desde el branding y el marketing, debemos entender a las personas y su comportamiento desde áreas como la psicología, antropología, sociología, el coaching, pero también debemos voltear a ver la administracion, relaciones publicas, diseño, imagen personal, finanzas e incluso estadística.

Como dice Andrés Pérez Ortega, es pensar en nosotros como una empresa, como una Yo. S.A. y eso implica desarrollar nuestra acciones con la ayuda de estas áreas.

Cada caso de gestión de Marca Personal es único, y requiere de esfuerzos diferentes, hay métodos que nos ayudan a estandarizar acciones y minimizar esfuerzos, pero al aplicar estos métodos requieren de ser adaptados a las necesidades de cada persona, no todos requieren lo mismo, ni lo que hace uno le será funcional al otro.

Los resultados de otros nos pueden inspirar e incluso nos pueden ayudar a modelar recursos, pero tu caso es único, y de esta forma hay que trabajar tu marca personal, para conocer qué nos hace únicos debemos empezar por la base, el autoconocimiento.

 

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¿Cómo vas a ganar nuestra atención?

El dilema de la atención

La verdad, no pensé que lo conseguiría. Era sábado por la tarde y la gente se agolpaba de pie alrededor de las puertas de los bares. ¿Encontrar a mis amigos? ¡Parecía imposible! 

Empecé a andar por la plaza, abarrotada. ¡Qué follón!

”Paciencia…veamos…” pensé, armándome de valor. 

De repente, oí mi nombre entre la multitud. 

Aliviado, pensé que al final, encontrar la aguja en el pajar no fue tan difícil como parecía. 

Aunque, pensándolo bien, puede que sea más complejo de lo que parece, teniendo en cuenta que la evolución lleva preparándonos para este tipo de momentos algunos millones de años.

A parte de agradecer profundamente a nuestros ancestros tanto esfuerzo para que hoy nos podamos tomar unas cañas con los nuestros, lo verdaderamente interesante de esto es que ilustra cómo estamos “programados” para focalizar nuestra atención en aquello que es relevante para nosotros.

El experimento de Cherry

Este efecto fue descrito en 1953 por Colin Cherry, uno de los psicólogos que sentó las bases del estudio de los procesos de atención humana. Lo denominó “The cocktail party problem”.

Cherry se preguntaba cómo era posible que, en un evento social, dentro de una sala llena de gente hablando y tomando copas, de entre el ruido de las voces, los cristales resonando y el alto volumen de la música, podemos (con más o menos dificultad) seguir el hilo de una conversación que nos interesa.

Si el contenido es el rey, la atención es la “diosa” que le concede este derecho

Cherry hizo un experimento, en el que mandó escuchar a los participantes dos mensajes diferentes a través de unos auriculares que reproducían un mensaje diferente por cada canal. Luego les pidió que atendieran primero a su oreja derecha y luego, a la izquierda. Cherry encontró que la mayoría de los participantes eran incapaces de entender y retener  nada en el lado desatendido, excepto cuando se reproducía su nombre de pila. Al escuchar su nombre, los participantes desviaban su atención hacia el otro canal, automáticamente. Era información relevante para quién escuchaba.

Es fascinante como, de manera natural, de entre todo el ruido que nos envuelve constantemente, somos capaces de extraer esa información que realmente nos interesa, la que nos va a ser útil.

Cada vez nos damos más cuenta que la atención no se capta por crear el botón más rojo, más grande y más parpadeante de internet, sino por crear el mensaje que más emocione, más conecte de manera humana con las creencias y valores de su receptor.

En tu estrategia de marca personal, céntrate en desarrollar un mensaje que sea capaz de captar la atención de tú “Sí Cliente”. Trabaja para que empatice tanto con tu mensaje, que cuando éste aparezca de entre todo el ruido de un mundo interconectado, sea captado con facilidad por su esencia, por su significado y por su relevancia en quién está buscando justo lo que tu ofreces.

Si descartan tu candidatura por tu huella digital, quizás te han hecho un favor. Por @guillemrecolons

No paro de escuchar y leer que muchos e-recruiters, nethunters o cazatalentos pueden “escanear” tus redes sociales para descartarte, no para confirmar la validez de tu candidatura. Era de esperar que esto pasara. El currículum “mortae” suele ser un cúmulo de tópicos que a menudo no ayuda a decidir nada. Y claro, las personas que se dedican a reclutar (y en eso tengo buenos referentes cercanos) buscan más información que les ayude a tomar decisiones. Y, desde luego, es tentador (y aconsejable) analizar la huella digital.

¿Hay huella digital buena y mala?

Claro. La mala persona es mala fuera y dentro de la red. Tarde o temprano saldrá su YO natural. Y lo mismo con la buena. Lo que sucede es que incluso una buena persona puede haber dejado una mala huella digital. Casi siempre por ausencia. Recordemos que todo deja marca, lo que decimos y lo que callamos, lo que hacemos y lo que no hacemos.

Si estamos en situación de búsqueda o mejora de trabajo, vamos si hemos lanzado candidatura al empleo, hay que vigilar nuestra huella digital en dos ámbitos:

Huella digital por ausencia

En estos casos, los e-recruiters suelen encontrar lo que llamo basura digital: información no controlada por el candidato. Lo más frecuente es:

  • Aparecen datos excesivamente personales como dirección personal, teléfono… La causa es que posiblemente se haya descargado un software en lugares peligrosos y no se ha leído la letra pequeña. Nada es gratis, tú te descargas un software pero a cambio de datos personales que pasan a otras empresas para su explotación.
  • Aparecen datos sobre cargos de obligado apunte en el registro mercantil, como apoderados, administradores… A menudo esa información puede ser negativa.
  • No aparece información exactamente tuya, pero sí de personas que se llaman como tú, y que pueden hundir tu reputación si el e-recruiter no es hábil en la búsqueda.

Huella digital negativa

seguimiento de huella digital

Photo by NeONBRAND on Unsplash

Los e-recruiters suelen encontrar lo negativo. Normalmente es lo que se comparte más, y por eso sube a primeras posiciones orgánicas si no eres alguien que publique con asiduidad. Lo frecuente:

  • Todos habremos escrito o dicho algo que tenía sentido en un contexto pero no fuera de ese contexto. Esto es algo muy habitual de periodistas que buscan titulares fáciles en tweets, por ejemplo.
  • Todos habremos tenido un momento de euforia que nos ha hecho compartir algo que, pasada la euforia, no lo hubiéramos publicado. Aunque una publicación se pueda borrar, no es fácil borrar el rastro que haya dejado a través de otras personas.
  • Si tienes un perfil trol de esos que te permite desahogarte diciendo lo que piensas sin pensar lo que dices, en principio no deberían identificarlo con tu nombre. Pero vigila, al final todo se sabe y siempre hay alguien que puede hablar más de la cuenta y revelar el perfil. En ese caso, olvídate de encontrar trabajo.

Desconocemos el criterio del reclutador, y también el de la empresa que busca candidatos

No existe un manual de estilo universal para que un reclutador descarte a alguien. La subjetividad es elevada, y todo es opinable. Imaginemos que la empresa empleadora ha dado instrucciones de descartar a candidatos cuya huella digital contenga información sobre gustos, aficiones, filiaciones. O también personas que de vez en cuando se hacen un selfie. O personas que publican mucho, o poco.

Te diré algo, si alguien nos descarta alguna vez por ser nosotros mismos (y no somos gilipollas), quizás nos estén haciendo un favor. Seguramente no nos interesa trabajar en una empresa con criterios tan cerrados, de esas que “capan” la conexión a redes sociales a los empleados, de esas que por fuera aparentan pero por dentro nadan en un mar de caspa. 

La persona que recluta, aunque aplique su propio criterio, sigue instrucciones de la empleadora. A veces encontrar el equilibrio entre lo que publicamos y lo que no publicamos es difícil. El criterio de pensar 10 segundos antes de publicar y hacerse las tres preguntas mágicas suele dar buen resultado.

  • Esto que voy a publicar, ¿es mejor que el silencio?
  • Esto que voy a publicar, ¿aporta valor a quienes quiero que lo aporte?
  • Esto que voy a publicar, ¿me aporta valor a mí?

Los que nos dedicamos al personal branding tenemos mucho trabajo analizando y tratando de mejor la huella digital, esa parte de la marca personal al alcance de todos.  Que tengas un feliz día, y si eres candidato a mejorar o conseguir trabajo, ten muy presente las tres preguntas mágicas.

 

Imagen portada: Photo by Victoria Heath on Unsplash

Marca personal, al revés… por @fransegarrab #marcapersonal

Cuando realizo una formación charla o taller relacionado con el concepto de marca personal, suelo empezar desmontando completamente el concepto. Intento realizar un cambio de “mindset” sobre el personal branding y que los asistentes (o alumnos) cambien la percepción sobre algunas ideas preestablecidas sobre el tema: trabajar solo por la visibilidad, venderse a uno mismo, lograr fama, etc…

Es indispensable cambiar la percepción cerrada sobre el personal branding como estrategia única de visibilidad, venderse a uno mismo o lograr fama

Entonces, una de las maneras en las que “desmonto” el concepto de marca personal es, directamente, darle la vuelta y poniéndolo del revés: “personal marca”

El orden de los factores sí altera el resultado

No es ningún truco. Muchas veces me dan ganas de empezar a usar el concepto marca personal justamente al revés: personal marca. Lo sé lo sé, al leerlo no es tan bonito, pero quizás podría ser más pertinente.

Se trata del orden de los factores. En este caso, sí altera el resultado. Y es que cómo usamos el lenguaje es crucial. De la misma manera que “no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo“, marca personal y personal marca no tendrían el mismo significado para nosotros.

Porque cuando un lee primero “marca” y después “personal”, se nos abre primero el cajoncito de lo que son las marcas: visibilidad, grandes presupuestos, miles de seguidores, retweets, fama, gloria..  y ya uno quizás se empiece a montar el cuento de la lechera.

La segunda parte “personal” se desvirtúa ante lo que nos ha venido a la cabeza antes. Y narcotizados por lo que vamos a conseguir, olvidamos la parte de “personal”, dejando atrás la parte sumergida del iceberg del personal branding.

Con esta reflexión solo pretendo pedirte: No olvides la parte de “personal” de tu marca personal. Sin ella, no se sostiene. Y en el fondo, lo personal, marca.

 

Photo by Daniel Lincoln on Unsplash

5 ejemplos de #marcapersonal al servicio de la ciencia, por @fransegarrab

Si has leído mi anterior artículo “#MarcaPersonal al servicio de la ciencia”, has podido ver por qué una buena estrategia de marca personal consistentemente asociada a una carrera investigadora, puede llevar a otro nivel el trabajo de un profesional académico.

Hoy quiero listar algunos científicos que, bajo mi punto de vista, han consiguiendo crear buenas marcas personales que perdurarán para siempre. Personas que han sabido entender y combinar estos dos mundos para crear un contexto win-win entre ciencia y divulgación. Aquí tienes 5 ejemplos de marca personal al servicio de la ciencia:

Tim Berners-Lee y el poder del Storytelling

Sin él, ni tú estarías leyendo este post ni yo tendría para quién escribir. Este gurú de la computación británico la “lió parda”. Se le ocurrió que podía hacer algo para que los científicos pudieran compartir información, desde cualquier parte del mundo.

Tim Berners-lee

Tim Berners-Lee / Foto: Silvio Tanakaderivative work: CC BY 2.0

Y lo hizo.

Creó el sistema de dominios, el método de hipertexto (lenguaje HTML) y navegación que hoy conocemos como Internet.

Lo cierto es que el Dr. Tim Barners jugó fantásticamente “al juego” del personal branding, consiguiendo conectar muy bien con su público y encantarlo, a través de un potente storytelling.

Y es que renunciar la posibilidad de hacerse multimillonario a cambio del bien de la humanidad, rechazando la posibilidad de privatizar la World Wide Web es un potente argumento para convertirse en un tipo de admirar. Veamos sus palabras:

Si la Web fuera propiedad de una empresa, todo el mundo tendría que esperar a que el departamento de investigación de ella produjera la siguiente versión de su navegador, y esto no sería bueno. Para que algo como la Web exista y se expanda, tiene que basarse en estándares públicos y gratuitos. La red no debe tener dueño (Fuente: “Muy Interesante”)  

¿Potente, verdad?

Stephen William Hawking: divulgación y marca personal

Stephen Hawking

Stephen Hawking / Foto: De NASA – Original. Source (StarChild Learning Center). Directory listing., Dominio público

Físico inglés, fue (y es) quizás el paradigma de cómo potenciar la ciencia a través de la divulgación, siendo capaz de trascender los círculos científicos, haciendo llegar la cosmología a las personas de “a pie”.

Además, en abril de 2014, Hawking dio un paso al frente en pro de su marca personal y registró su nombre y su imagen en la Oficina de Propiedad Intelectual, con fines benéficos.

Y todo esto lo hizo sin perder la admiración y el respeto de la comunidad científica en la que tanto participó.

La guinda del pastel: que se haya hecho una película sobre su vida: “La teoría del todo”  

Jane Goodall: la hiperespecialización de la marca personal

Jane Goodall

Jane Goodall / Foto: De Jeekc – Self-published work by Jeekc, CC BY 2.5

En el post “Divide y vencerás” te comentaba sobre la importancia de polarizar a través de tu marca personal. Eso es precisamente lo que ha hecho una de las más famosas primatólogas de la historia.

Para aquellos que le han seguido, se ha convertido en toda una referente en cuanto al estudio de los primates. Para sus detractores, solo es una observadora que ha estado trabajando con una completa falta de rigor científico.

Godall, en vez de centrar sus esfuerzos en convencer a sus detractores, siguió trabajando y mejorando sus métodos, encantando a aquellos que le consideran como un referente.

Albert Einstein: marca personal eterna

Albert Einstein

Albert Einstein. Foto: Orren Jack Turner, Princeton, Dominio público

Dicen que es uno de los científicos más fotografiados de la historia. ¿Quién no recuerda todo tipo de estampas suyas en camisetas, toallas, gorras…?

Es cierto que la teoría de la relatividad general posiblemente se hubiera vendido sola. Algo que cambia el mundo no necesita demasiado branding. Pero lo cierto es que Einstein tuvo una labor que todo referente en su campo profesional debería tener: fue capaz de “bajar de la palestra” como nadie y entregar su lado más humano al mundo, mientras paralelamente entregaba a la ciencia una auténtica revolución.

Dr. XXX (pon aquí el nombre de tu médico de cabecera, el de toda la vida)

No hace falta ir a buscar grandes nombres. No es necesario encontrarnos científicos que llenan portadas de libros y de periódicos. Tu médico, el de toda la vida, también posee una fuerte marca personal.

Una marca personal labrada durante años de trato con las personas de una comunidad. De dar buenos consejos a sus pacientes. De tranquilizar en momentos difíciles. Del trato con las personas.

Ejemplos de proximidad de la ciencia aplicada a personas reales con problemas cotidianos.

¿Puedes imaginar qué sucedería si toda esta marca personal fuera trabajada de manera “consciente? Yo sí. Y te confieso que me gustaría ver los resultados.

¿Y tú, a quién más incluirías en esta lista de ejemplos de marca personal al servicio de la ciencia?

¿Puede ser el autoconocimiento un proceso rápido y eficaz? El capital Vital, por @FranSegarraB

Si estás leyendo este post significa que estás decidido a pasar a la acción. Estás decidido a sobresalir del resto, a impactar más, a vender más, a ser contratado, a ser un referente. Y también sabes que necesitas que sea un proceso coherente, consistente, eficaz, fiable. Por eso, entiendes que solo lo lograrás empezando por lo básico: el autoconocimiento. Porque, de lo contrario, ¿cómo vas a crear una propuesta de valor única?

Pero la introspección tiene un problema: el tiempo que necesitamos invertir en ella. Lo he vivido en muchos de mis clientes y en mí mismo. Y es que los momentos de cambio suelen ser momentos de acción, de intensidad y siendo sinceros, el autoconocimiento está muy bien… pero necesitas ir al grano. Es en esos momentos que darle operatividad al asunto del autoconocimiento es clave. Necesitas auto-reconocerte de manera rápida y eficaz.

La herramienta que te presento hoy aquí tiene precisamente este objetivo: ayudarte a identificar de manera estructurada y sencilla aquello que te interesa de tu mundo interior.

¡Vamos a ello!

El Capital Vital

He dividido el capital vital en dos dimensiones de auto-análisis fundamentales:

  • Dimensión intrapersonal: formada por todo aquello que representa tu identidad, tu visión sobre el mundo, tus hábitos…
  • Dimensión interpersonal, para que puedas reconocer tu contexto más cercano (personas, lugares, rutinas…) y puedas ver si te potencia o te limita.

Cada una de estas dos dimensiones la forman 3 tipos de capitales, que paso a describirte a continuación:

Dimensión Intrapersonal.

Capital Emocional

Relacionado con procesos psicológicos como la intuición, creatividad, capacidad de alto rendimiento, regulación, competencias emocionales, inteligencia emocional, capacidad de adaptación a nuevos entornos… Este es el espacio para analizar tus “intangibles”.

Todos estos procesos están íntimamente ligados a esas aptitudes que necesitas para ser un referente en tu profesión: capacidad de gestión de la propia carrera, de autodisciplina y sobretodo, tu capacidad para crear un estilo de vida propio.

Por supuesto, las emociones que eres capaz de gestionar tendrán un impacto directo en que emociones eres capaz de generar en los demás, algo importantísimo para tu estrategia de marca personal.

Capital de Intensidad Vital

¿Qué vida estás viviendo? ¿Estás viviendo el tipo de vida que quieres vivir? ¿Estás viviendo una vida suficientemente intensa? Tus experiencias vitales configuran la manera en cómo son tus fortalezas, debilidades, aptitudes y actitudes frente a ti mismo y al mundo que te rodea.

En este apartado te propongo que analices esas experiencias que forman o han formado tu propio estilo de vida, tu plan vital: estancias en el extranjero, deportes practicados, aficiones, viajes… Parece mentira como muchas veces “escondemos” esta parte de nosotros, tan importante en esta nueva era.

Capital de Identidad

La complejidad de nuestra identidad es infinita. Nuestras experiencias, nuestras vivencias y cómo se han configurado nuestros esquemas mentales nos hacen únicos e irrepetibles. Tomar consciencia de ello es sumamente poderoso.  Éste es el espacio para analizar todo aquello que te hace único: (auto-concepto, valores, aprendizajes, experiencias) para entender qué nos limita o qué nos potencia (creencias, hábitos, esquemas mentales, prejuicios…) para lograr nuestros objetivos. Es todo lo relacionado con nuestro self (identidad)

Dimensión Interpersonal ¿Cuál es tu contexto más cercano?

Capital Relacional

En un mundo global e híper-conectado, gran parte de la riqueza de una marca personal se  determina por la calidad de las relaciones personales que seamos capaces de establecer y mantener en el tiempo.

Claro que aquí no estamos hablando sólo de aquellos que te van a financiar, sino de aquellos que van a estar a tu lado. Esas personas que conocen de verdad tu auténtico valor y van a apoyarte de una manera incondicional. Esas personas que van a estar ahí aunque todo pueda estar muy jodido.

¿Has oído hablar sobre el concepto de las “3 efes de la financiación” en el mundo emprendedor? Pues aquí se trata de analizar si tú también cuentas con tus family, friends and fools particulares.

Capital Formal

Por mucha nueva era social e hiper-concetada que estemos viviendo, tus experiencias y competencias de carácter más “formal” o “normativo” siguen siendo importantes: experiencias profesionales y formativas, puestos de trabajo, títulos, ascensos, cargos….  Este es el espacio reservado para recopilar y analizar todo aquello que pertenece a tus “Hard Skills”.

Una pista: piensa en todo aquello que incluirías en tu currículo en su versión más “clásica”.

Capital Aplicado.

Una vez has listado tus “títulos”, es hora de analizar lo que has plasmado de ellos en la realidad: proyectos, logros, fracasos, casos de éxito, portafolio de tus clientes… Más allá de puestos y títulos, esto es lo que mejor avala a un profesional, ya que determina sus “realidades”.

Demuestra(te) lo que realmente eres capaz de hacer y explica(te) cómo has logrado tus objetivos, así como las enseñanzas que emanan de tus “fracasos”. Si el anterior punto pertenecía a un análisis basado en Hard Skills, este se basa en Soft Skills.

Canvas de Trabajo

Si te interesa esta herramienta y quieres descubrir cuál es tu propio Capital Vital, te dejo un pequeño regalo que espero pueda serte útil: una plantilla con la que podrás trabajar todas estas dimensiones que te he explicado. Puedes descargarla aquí en varios formatos (PDF, ODT, Powerpoint o imagen) Puedes trabajar tu propio Capital Vital individualmente o en grupo. Si eres profesional de cualquier disciplina relacionada con el desarrollo personal, siéntete libre de usarlo en tus talleres, conferencias o consultorías (solo te pediré que no lo modifiques o si lo haces, por favor avísame al email f.segarrab@gmail.com. Estaré encantado de comentar modificaciones o cualquier duda)  

Espero que esta herramienta no solo te sirva para crear la base de una buena estrategia para tu marca personal, sino que además te sirva para auto-reconocerte mejor y quizás ser algo más feliz o al menos, sentirte más “al mando”.

 

Photo by Ben Sweet on Unsplash

El equilibrio entre lo personal y lo profesional, por @PabloAdanMico

El personal Branding es cuestión de posicionamiento (bajo qué aspectos nos recuerdan), y éste es estrategia (cómo conseguir que sea acorde a realidad y metas), y la estrategia es cuestión del punto de partida (mi identidad, valores, fortalezas…) y del punto de llegada (objetivos).

Aporto este galimatías porque es necesario clarificar el proceso de una estrategia de marca personal. Evitaremos así abandonos prematuros, decepciones o lo peor: fracasos.

Pero como acerca del contenido de este primer párrafo se ha hablado mucho en este blog y poco nuevo queda por aportar, me voy a centrar en algo que realmente sé que a muchos les preocupa.

Y se trata de la diferencia entre marca personal y marca profesional, y de emprender una estrategia de marca personal en una empresa o no hacerlo.

La marca personal es ineludible e imperecedera

Suena bien, pero ¿estamos seguros? Todos tenemos marca personal, por el hecho de ser, por el hecho de estar. Es innata a la sociabilidad del ser humano, y te acompaña como un abrigo e impregna con tu aroma los lugares en los que estás, y deja algo, un recuerdo, una sensación, en los que te ven, te escuchan, en los que están contigo.

Pero muchas veces nuestra identidad (base de nuestro ser único y diferente en sí mismo) no encuentra un hueco, un sentido o una oportunidad en el lugar en el que desarrollas parte de lo que haces (tu actividad), y cómo lo haces (tu actitud).

Tus valores, tu forma de entender la vida y las relaciones, te acompañan y forjan tu actitud, la desarrollan y con ellos impregnas lo que haces de un sentido, de un estilo propio.

Marca profesional, tu capacidad, tu valor

Y tu marca personal se proyecta en tu trabajo, en tu entorno laboral. Porque representa lo que eres y es difícil de esconder, de evitar, de ser negada. Es la marca profesional, tu marca personal reducida y adaptada a un entorno profesional. Pero es algo más complicado.

Puede ser que tu empleo, la empresa, o las personas con las que trabajas, no merezcan que te proyectes personalmente. Ocurre muy a menudo, por ejemplo cuando estás en una empresa que no está alineada con tus valores, incluso los niega y actúa en contra de tus principios, con el mercado, con el cliente o con las personas del equipo. O cuando te sientes un extraño entre tus compañeros, un incomprendido que llega a la conclusión que no merecen que te muestres como eres.

Es mucho más común de lo que pensamos. Seguro que te sientes representando, como ya en algunas ocasiones. Si es así no tienes por qué sentirte mal. Cada uno proyecta lo que quiere, donde quiere y con quien quiere.

No acotes el entorno de tu marca personal

No necesariamente debemos buscar una proyección en los entornos previsibles (mi empresa, en el día a día, y el mundo entero cada tarde noche en mis redes sociales). Son los extremos.

Yo lo llamo marca personal de pequeños entornos, a la estrategia de trabajar la marca personal en círculos concretos, donde te sientes cómodo, respetado y con valores e intereses en común.

A veces el encierro profesional sirve de poco cuando llega el momento del despido o la necesidad de cambio. Entonces gran parte de lo hecho, lo  invertido, pierde todo su valor.

Así que debes empezar a visualizar el futuro y a valorar escenarios posibles, e invertir tiempo y recursos en ellos ante un posible cambio, voluntario o no.

Si decides buscar otras posibilidades de trabajo en otra empresa, comienza a trabajar el sector y sus áreas representativas locales. Si decides emprender comienza a buscar posibles aliados y clientes potenciales, entre amigos, familiares, antiguos compañeros de estudios, proveedores, etc. Si decides quedarte valora la estrategia más adecuada. Que las cosas pueden ocurrir de un día para otro.

Para terminar, recuerda:

“Las metas profesionales son etapas en nuestra vida, cambiantes y pocas veces dependen de nosotros. Pero una marca personal es para siempre

¿Cómo crear una propuesta de valor única? 9 rasgos comunes, por @fransegarrab

Llevo ya bastante tiempo fijándome y analizando el comportamiento de personas que están sobresaliendo del resto. Me interesa mucho esto porque creo que es aquí donde reside la esencia de la marca personal. ¿Qué hace alguien que inspira a los demás? ¿Qué es lo que hace que un individuo sobresalga del resto, tanto profesional como personalmente?

Y ha sido después de ver el título del tradicional ebook navideño de Soymimarca, “Hace falta valor”, que me ha animado a escribir algunos rasgos comunes que creo que comparten esas personas que son capaces, ya no solo de crear una propuesta de valor que valga la pena, sino que además, que ésta sea verdaderamente única.

Mi intención es dejarlas anotadas aquí, por si te interesa desarrollar alguna. Yo desde luego, sí lo haré.

1 Crean un estilo de vida único

Este es el rasgo principal. Y el más difícil de conseguir. Las personas que sobresalen del resto son personas que no se conforman con la excelencia, sino que crean y hacen suyo un estilo de vida único, fuera de lo común. Se desarrollan profesional y personalmente en los extremos de la campana de Gauss. Conozco algunas personas cercanas a mí como Eva Collado, Guillem Recolons o Elena Arnaiz o Laura Chica, entre otras, que han creado su propio estilo de vida, generan oportunidades con su trabajo y mueven comunidades comprometidas a su alrededor.

Eso hace que el resto giremos nuestra cabeza hacia ellos y les prestemos atención, con admiración. Han creado una manera de vivir, trabajar y relacionarse con el mundo fuera de lo convencional. A su manera.

2 Coopiten

Las personas que sobresalen del resto son capaces de cooperar con compañeros de profesión, sin miedo a que otros brillen más que ellos mismos. Intentan siempre rodearse de profesionales mejores, para crear proyectos donde el todo sea mayor que la suma de las partes.

3 Practican una fuerte “disciplina”.

Practican, caen y se levantan para volver a intentar. Se superan en momentos críticos.

He entrecomillado disciplina porque su disciplina es diferente a cómo la entendemos la mayoría. No es una disciplina centrada en la fuerza de voluntad, sino una disciplina centrada en el foco. Su profesión y su estilo de vida están estrechamente relacionados con sus pasiones y ser disciplinado no supone un esfuerzo, sino una recompensa en sí misma. Disfrutan de su disciplina.

4 Son “frikis” de lo que hacen. Concentran sus esfuerzos, rozando la obsesión. Persisten

Estrechamente relacionado con el punto anterior. El amor por lo que hacen les hace generar una fuerza propulsora que poca gente es capaz de producir. Mientras los demás abandonan, ell@s siguen.

propuesta de valor

Photo by trail on Unsplash

5 No necesitan morir con su idea.

Pero aunque su trabajo sea casi su obsesión y su mejor arma es la persistencia, no necesitan morir con su idea. Se han dotado de una sólida inteligencia emocional y saben aceptar que no se acaba el mundo si un proyecto no ha funcionado. Perder una batalla no significa perder la guerra.

6 Trabajan su Marca Personal generando su propia oportunidad.

Algo que no me voy a cansar de repetir: trabajar en la propia marca personal es una de las oportunidades más claras de las que disponemos hoy en día para empezar a tomar las riendas de nuestra propia vida. En el fondo, marca personal va de tomar el control de tus acciones y decisiones. Los “cracks” entienden esto y lo usan a su favor.

7 Son su mejor amigo

Tienen la capacidad de practicar una especie de “egoísmo positivo” y acaban siendo la persona que mejor les conoce, su mejor amig@ y su mejor consejer@. Llevan el auto-reconocimiento a niveles excepcionales. Las personas que brillan se conocen a sí mismas de una manera muy profunda. Conocen cuál es su Capital Vital y lo sacan a relucir siempre, creando una propuesta de valor única. 

8 Dividen, polarizan, toman parte en aquello que hacen. Entienden que no pueden gustar a todo el mundo

No pretender gustar a todo el mundo. Centran todos tus esfuerzos en enamorar a aquellos que estén de acuerdo con su mensaje y dejan de trabajar para convencer a aquellos que están en contra. Esto les hace ser “genuinos”.

9 Son hacedores

Entienden, trabajan y aportan en el campo de la teoría, pero su territorio es la práctica. Prototipan, prueban, fallan, remodelan y vuelven a intentar, hasta el éxito o el fin de sus proyectos. Hacen más de lo hablan. Intentan más de lo que parece.

Estos podrían ser algunos de los puntos sobre los que trabajar si persigues crear una propuesta de valor personal única y sobresalir del resto tanto profesional como personalmente. Pero por supuesto, hay muchas más.

 

¿Tienes una propuesta de valor única? ¿Te identificas con algún de estos rasgos? ¿Añadirías alguno más a la lista?

Profesional de Alto Rendimiento, por @PaulaFdezOchoa

Alto Rendimiento

La idea de “alto rendimiento” siempre ha estado vinculada al deporte. Este concepto alude al deportista con talento, dedicación profesional deportiva y pertenencia a una selección, que optimiza o maximiza el aprovechamiento de los recursos corporales y técnicos para alcanzar un gran nivel y  los mejores resultados y ser un “deportista de alto rendimiento”

Pero del mismo modo que cada vez más extrapolamos los valores del deporte (superación, disciplina, exigencia, trabajo en equipo, fair play, respeto, etc.) al día a día empresarial e intentamos implementarlos en el trabajo, también podemos aplicar la idea de este concepto en cualquier otro sector en el que nos preparamos a todos los niveles (desde el talento, con conocimientos “hard” y habilidades “soft”, la pasión y entrega) para dar lo mejor de nosotros mismos y “competir” al máximo nivel en nuestro entorno laboral. ¿Para qué? Para ser un “profesional de alto rendimiento”.

marca profesional de alto rendimiento

¿Por qué pensar así? Porque trabajamos en entornos muy competitivos y globales, con exceso de oferta y demanda y constantes cambios que nos obligan a adaptarnos y actualizarnos constantemente si no queremos quedarnos fuera de mercado. Y la situación actual está demostrando que necesitamos alcanzar un estado de bienestar como base para enfrentarnos a cualquier reto y oportunidad de la naturaleza que sean, que necesitamos gestionar nuestra marca personal para diferenciarnos con nuestra mejor versión, posicionarnos con nuestro talento y propuesta de valor y ser “la opción elegida”. Sólo así conseguiremos ser productivos y lograr el tan esperado “alto rendimiento profesional”.

Y lo visualizo en el siguiente triángulo:

triangulo profesional Alto Rendimiento

Bienestar

Como dijo el Dr. Víctor Vidal en una entrevista publicada en Expansión el pasado 29 de noviembre, “Nos estamos acostumbrando al estrés y lentamente nos mata. El 70% de las enfermedades están relacionadas con el estrés y si no lo están, las agrava.

Y no es casualidad que el citado artículo de Expansión se publicase en la sección de Directivos pues, lamentablemente, la mayoría vivimos en permanente estado de alerta, de conectividad, de tensión por responsabilidades y multitareas asumidas y sin poder conciliar nuestras vidas personales y profesionales lo que, en definitiva, nos enfrenta a nuestro día a día desde una insana excitación. Y no sólo se espera de nosotros que sobrevivamos a este cocktail explosivo sino que, además, lo hagamos con nota consiguiendo un alto rendimiento.

Esta situación no puede imperar y ser algo tan habitual, ni siquiera en los entornos de dirección o alta competición en los que erróneamente parece que es indispensable para “mantenerse en la cresta”. Es nocivo para nuestra salud (física, anímica y mental) y nocivo para nuestro trabajo porque la productividad baja estrepitosamente y en ningún caso será sostenible a medio largo plazo.

Un constante y alto nivel de exigencia, dedicación y sacrificio y las largas jornadas laborales están provocando cada vez más estrés, adicciones o ansiedad en muchos profesionales y, en consecuencia, están desembocando en bajas por depresión, absentismo y merma en la productividad. Esta realidad, por tanto, ha comenzado a medirse en términos económicos y las empresas han asumido la necesidad de convertirse en “Organizaciones Saludables”. Así por ejemplo, en el sector de la abogacía, que vive en la mayoría de los casos en el contexto descrito, se han empezado a implementar medidas y políticas de bienestar en los despachos bajo la premisa de que son buenos para los negocios y para los ciudadanos, que un buen abogado tiene que ser un abogado saludable y que el bienestar es una responsabilidad de todos y para todos porque es un deporte en equipo (Fuentes, Informes: The Path to Lawyer Well- Being: Practical Recommendations for a Positive Change” y “Well-Being Toolkit for Lawyers and Legal Employers”)

En esta línea, de nuevo Expansión publicó un artículo titulado “Hacer deporte mejora la productividad en los bufetes” en el que Despachos como Cuatrecasas, Garrigues o EY explicaron sus Programas de Bienestar y se resaltaron en cifras algunos de los beneficios que aportaban:

  • Un estudio de la Universidad de Navarra afirma que la productividad de una firma con trabajadores felices puede aumentar hasta un 31%.
  • Por cada dólar invertido en fomentar el deporte entre los trabajadores hay un ahorro de tres dólares en absentismo, según un informe de la Universidad de Harvard.
  • Casi dos de cada diez abogados sufren depresión clínica y un 50% padece estrés, según el estudio Law Care. Un programa de bienestar y deporte podría reducir estas cifras.
  • Las compañías que ofrecen diferentes programas de bienestar consiguen que el nivel de compromiso de sus empleados sea del 88% frente al 48% de las que no cuentan con ellos, según Limeade Institute.
  • Un informe elaborado por la escuela de salud pública Johns Hopkins Bloomberg, en Estados Unidos, señala que realizar al menos 75 minutos a la semana de ejercicio vigoroso reduce las cifras de absentismo laboral en 4,1 días al año.
  • La inclusión del deporte en el horario laboral recorta los gastos derivados de enfermedades en los trabajadores hasta en un 39%, según recoge un estudio de la Universidad de California.

Con el mismo objetivo tenemos por ejemplo a Suecia, país que se enorgullece de ser el más deportista de Europa, con empresas que tienen cláusulas deportivas como la de ropa Björn Borg que incluye una hora de entrenamiento semanal obligatoria para incrementar la salud de sus trabajadores y su productividad.

Y si bien es cierto que las organizaciones y organismos públicos deben implementar programas que ayuden a reducir los niveles de estrés y a tener mayor salud y calidad de vida, a nivel individual no hay excusas para no cuidarnos, debemos trabajar en paralelo para conseguirlo, apostar de raíz por hábitos saludables (deporte, descanso, nutrición equilibrada) y aplicación de medidas sobre la diversidad, igualdad, conciliación y responsabilidad social, entre otras.

En conclusión, alcanzar un equilibrio vital o estado de bienestar se torna imprescindible y tendencias como la del Workplace Happiness o la del “profesional saludable” han llegado para quedarse.

Marca Personal

Volviendo al argot deportivo en el que se persigue “batir nuestra marca personal” (superar nuestras puntuaciones), de nuevo en el ámbito laboral tenemos que aprender a gestionar nuestra marca personal para conseguir optimizar nuestro talento, poner en valor nuestra propuesta en el mercado y alcanzar nuestra mejor versión.

Mi recomendación es que para que nuestra marca personal sea potente deberá tener los siguientes 5 atributos clave, respecto de cada uno de los cuales añado una cita y autor para explicar su contenido:

  • Calidad: “Dales calidad. Es el mejor tipo de publicidad que existe”. Milton Hershey
  • Diferente: “La estrategia competitiva consiste en ser diferente” M.Porter
  • Auténtico: “El modo de obtener una buena reputación es procurar ser lo que se deseas parecer” Sócrates
  • Constancia: “Yo creo bastante en la suerte. Y he constatado que, cuanto más duro trabajo, más suerte tengo”. Thomas Jefferson
  • Conectividad: “Todo es cuestión de personas. Se trata de la creación de redes“. Mike Davidson

Sólo así y desde una buena estrategia planificada (con seguimiento del adecuado proceso de gestión de marca personal o Personal Branding) conseguiremos dejar la huella perfecta para ser conocidos, reconocidos y elegidos en nuestro mercado. Como dice mi buen amigo Guillem Recolons, experto en Marca Personal, Si no aportas no importas”.

Productividad

El libro de Isra García “Ultra Productividad” tiene como objetivo dar a conocer y aplicar ciertas estrategias, técnicas, habilidades y hábitos que nos ayuden a algo que de una forma u otra todos queremos: “producir más y vivir mejor. Y, una vez más, el autor lo hace muy ligado al deporte puesto que comenzó a vivir de cerca la productividad cuando preparaba su primer Ironman (prueba de 3.86 km nadando, 180.25 km en bici y 42.20 km corriendo) y tuvo que dejar de trabajar 14-15 horas al día para pasar a 8-9 y poder descansar y entrenar más adecuadamente. Reforzó esta metodología cuando preparaba una competición de mayor dureza, un Ultraman (tres días en los que recorrer 515 km en una duración determinada de tiempo y combinando natación, bici y running), y así siguió con otros hitos que fueron oportunidades para pulir lo que considera que significa realmente la “ultraproductividad”.

Estamos sujetos a la economía digital que a veces hace que acabemos engullidos en el pozo sin fondo de la ineficacia. También estamos sujetos a un entorno hiperconectado y a un exigente mercado laboral que nos piden a gritos conciliar nuestra vida personal y profesional para no andar en la cuerda floja de la inestabilidad. Y los días son de 24 horas. Innegociable ampliar duración. Por tanto, ¿qué nos queda? Optimizar al máximo el tiempo que dediquemos a nuestro cometido laboral para ser rápidos y eficientes al mismo tiempo y ser lo más productivos posibles.

En definitiva, adoptar un estilo de vida saludable (bienestar) es imprescindible para gestionar con éxito la vorágine del mercado tan competitivo como el actual en el que estamos inmersos. También es imprescindible diferenciarnos, brillar con nuestra propia marca personal para potenciar nuestro valor y el valor que aportamos a los demás. Y, sin duda, al ser el tiempo un bien o activo escaso, todo aquello que hagamos deberá ser bajo la premisa de alcanzar la mayor productividad posible.

¿Estás preparado para ser un profesional de alto rendimiento?