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Maldita confianza, por @PabloAdanMico

Las intenciones de los demás

La Teoría de la Mente es el nombre utilizado para designar la capacidad de atribuir pensamientos e intenciones a otras personas, que se manifiesta a través del aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones.

Falta saber desde cuándo tenemos esta capacidad y qué especie homínida anterior al Sapiens la desarrolló. Pero desde hace cientos de miles de años la conciencia nos ayuda a comprender y reflexionar respecto al estado mental de uno mismo y del prójimo, percibir y así llegar a comprender las sensaciones propias y ajenas, logrando prever tu comportamiento y el de los demás. 

Esta capacidad de comprensión es adquirida por el ser humano entre los tres o cuatro años, más o menos. Se estimula a través de la naturaleza, del ambiente y de los factores culturales que inciden en cada persona. Después, a medida que vamos creciendo, observando y viviendo nuevas experiencias, la conciencia comienza a actuar en nosotros de forma natural e intuitiva. Y también se va llenando de prejuicios impuestos por el entorno.

Para demostrar que los niños menores de cuatro años no saben mentir se diseñó el Test de la Falsa Creencia, que concluía que los niños no aceptan que lo que para ellos era cierto antes, puede ser falso ahora; por ejemplo, en el juicio sobre las personas. Para ellos es difícil cambiar una opinión: si una persona era buena ayer, no puede ser mala hoy. Pero ya no somos niños. ¿O sí?

Ponte en guardia

Podemos cuestionar si las personas adultas somos buenas y altruistas por naturaleza, o son malvadas egoístas, aunque sea un poco. Pero por si acaso más vale que nos pongamos en guardia ante cualquier persona y evitar juicios previos, sobre todo los positivos, por muy fuerte que te pueda sonar. Piénsalo. Maldita confianza.

Hay días que me quedo muy quemado con lo de empatizar con los problemas de todos, de pensar que todos tendrán su razón para hacer algo, que la gente en el fondo no es mala persona. Y me viene a la mente esa frase predictiva: “Si alguien parece un cabrón, es que es un cabrón”.

Mucha gente tiene esa habilidad innata de detectar intenciones en las personas, de adivinar el por qué hacen las cosas y por qué dicen lo que dicen. Son capaces de juzgar en pocos segundos si se pueden o no fiar de una persona. ¿Es una habilidad o es una actitud?

Creo que es un proceso de análisis y pensamiento crítico que realiza nuestro cerebro a una gran velocidad. Nuestro cerebro acumula millones de años de experiencias heredadas en las que una rápida decisión, adelantarte a una situación, podría suponer salvar la vida: nos mantiene alerta.

Lo he ido preguntando, porque tengo esa manía de investigar, preguntar y analizar comportamientos, y he llegado a la conclusión de que la gran mayoría de personas admiten que no suelen prejuzgar. Y también que muchas veces, cuando lo hacen, aciertan. El problema se plantea cuando nos equivocamos. ¿Qué ocurre entonces? 

Evidentemente dependerá de las consecuencias en las que hemos dado confianza a esa persona. La confianza es fácil de ganar y rápida de perder. ¿Qué sería de nosotros si fuéramos permanentemente unos desconfiados?

No lo sé. Lo que sí que tengo claro es que la confianza a veces nos estafa. Su exceso previo puede abrirte en lo personal a alguien que luego te traicione. Si la empatía tiene que ver con la confianza, entonces es algo que tenemos que controlar.

Puede ser un gran enemigo de nuestra paz emocional, solo es cuestión de saber dimensionarla en cada caso. Por eso debemos meditar muy bien en quién depositamos nuestra confianza y hasta dónde. 

Por ejemplo, la confianza que depositamos en los que gestionan el poder. Cuando somos adeptos a una ideología con la que nos identificamos nos hace perdonar lo imperdonable, nos ciega. Nos hace achicar los espacios de la neutralidad, nos hace perder objetividad, pero solo si has anulado tu capacidad de pensamiento crítico o tu decisión de no entrar en debates que consideras estériles o previamente manipulados. Pero solo si lo has hecho.

Dimensionado, algo parecido ocurre con los amigos o con algunos compañeros de trabajo. 

Los tontos

Imagino que sabrás que hay personas que obtienen felicidad en hacer mal a los demás a través del engaño y la mentira, porque así afirman su poder y autosuficiencia y le encuentran sentido a su vida. Sócrates les llamaba tontos, pues actúan por desconocimiento e ignorancia. Les define una incapacidad de separar la felicidad momentánea de su acción de las consecuencias para los demás y para sí mismo, y terminan siendo aisladas y rechazadas. O eso en el fondo esperamos.

Y creo que esto es algo que nos debería inspirar en nuestra actitud diaria, sobre todo con las intenciones de las personas. Muchas veces tendemos a ser benévolas cuando percibimos en algunas personas una conducta negativa, o sus intenciones están manifiestamente al otro lado de lo correcto. Y es por pura empatía: “lo hará por algo, tendrá sus motivos, estará pasando un mal momento… “. O sea, que acabamos perdonando, porque perdonar está bien y es de ser buenas personas. Es moralmente correcto.

mis conversaciones con krizn

Libro “Mis conversaciones con Krizn”

Claro que nos podemos equivocar en el juicio, pero a veces es mejor equivocarse y perdonar que ser perjudicado por no juzgar. No es bueno para nadie confiar en exceso en las personas. 

A lo mejor es que me falta empatía. O a lo mejor es que no quiero caer en la trampa de la empatía.


De todo esto y mucho es de lo que hablo con Krizn en “Mis conversaciones con Krizn” 

Conducir entre la niebla, por @CelestinoMz #manejandoelcambio

Conducir entre la niebla. Cuando me preguntan qué he hecho en estos meses de confinamiento y de pandemia, contesto que he estado conduciendo entre la niebla.

No soy el autor de la analogía. La escuché de refilón en una entrevista y, pasados unos días, la imagen se metió en mi cabeza y se quedó allí.

La niebla

Un día vas conduciendo tan tranquilo por la carretera y, poco a poco, la visibilidad empieza a empeorar a tu alrededor. Al principio no te das cuenta. La niebla suele aparecer poco a poco, de manera progresiva, pero llega un momento en el que eres consciente de que te cuesta ubicarte.

curva en niebla

Esa percepción llega de repente, como una bofetada que te pone en guardia. Entonces miras a tu alrededor y descubres que tu entorno ha desaparecido. Ya no tienes referencias. Solo ves unos pocos metros alrededor de tu coche y empiezas a pensar que puedes perderte o, peor todavía, que puedes salirte de la carretera.

No sabes cuánto durará, así que no sabes si parar o seguir. Desconcertado, paras un rato en un área de descanso, pensando que la niebla se disipará pronto y que podrás continuar tu viaje según lo planeado.

Pero pasan las horas y comienzas a pensar que no tendrás más remedio que aventurarte a conducir entre la niebla.

Como a muchas otras personas y como a muchos profesionales independientes, eso fue lo que me ocurrió. La situación en la que nos hemos visto envueltos desde que el coronavirus llegó a nuestras vidas, apareció de manera progresiva. No la vi venir, y pensé que duraría poco. Un par de semanas. A lo sumo, un mes.

Hasta me reí del primer retraso de una charla. Qué exageración. La primera cancelación ya no me hizo tanta gracia. En unos días, toda mi agenda había desaparecido y, como todas mis actividades eran presenciales, no sabía cuándo podría volver a desarrollarlas.

Así que ahí estaba, sin referencias. Perdido en medio de la niebla.

Señales

señales de nieblaCuando conduces entre la niebla hay dos cosas que descubres pronto. La primera es que poner las luces largas no es una buena idea. La segunda es que tienes que enfocarte en la conducción y evitar las distracciones.

Así que quitas la música y adoptas una postura de tensión, como si pudieras sacar la cabeza por fuera del parabrisas. Tienes que estar atento a las señales de los que van por delante de ti y también señalizar a los que van detrás.

Sin perder tiempo en lamentarme por la situación, me concentré en adaptar todas mis actividades al entorno online y en intentar generar nuevas oportunidades. En el sector en el que trabajo, el comercio, no era difícil encontrar las señales de los que iban por delante. A pesar de las diferencias, observábamos lo qué pasaba en China y otros países que ya estaban enfrentándose a la pandemia y podíamos imaginar lo que pasaría aquí unos meses después.

En nuestro país, mientras tanto, miles de comerciantes necesitaban respuestas. Un mapa o, al menos, que les señalizasen el camino que iban a encontrar, algo que les ayudase a rebajar la incertidumbre.

Como otros muchos profesionales, en unos pocos días hice una profunda inmersión en el mundo de los webinars. Durante semanas recorrí España a través de la pantalla de mi ordenador intentando aportar algo de luz a cientos de comerciantes. Casi ni me dio tiempo a pensar que había dado la vuelta a mi negocio y que volvía a tener agenda. No sé si agenda virtual o agenda digital, pero volvía a tenerla.

El camino

El camino

Porque lo que pasa cuando conduces entre la niebla es que, si lo haces bien, te acostumbras y sigues avanzando. Y llega un momento en que la niebla se disipa y puedes ver cuánto has recorrido. Entonces apagas las luces y volver a poner la música, aunque pasarán muchos kilómetros antes de que vuelvas a bajar la guardia y estar relajado.

Es probable que en las próximas semanas o meses vuelva a echarse la niebla en nuestro camino. O quizás tengamos que conducir entre la tormenta, con nieve o granizo, pero estos meses de conducir entre la niebla nos han preparado mejor para lo que nos encontremos en la carretera.

¡Buen viaje!

 

Imágenes de Unsplash: Chmyphotography Annie Spratt Erik Mclean John Towner

Cómo dejar de ser un 0,000013% del mundo y ser alguien que aporte, que importe

Debo reconocer que lo mío no eran las matemáticas. Siempre me he movido mejor en las humanidades. Y así me luce el pelo 😉

Las Naciones Unidas estiman que en 2020, la población mundial es de 7.500 millones de personas. Eso, si mi calculadora no me engaña, significa que cada uno de nosotros supone un 0,000013% de la humanidad. La verdad, muy poco. 

Y la cosa va a peor, según este gráfico, en 2050, con 9.700 millones de personas, nuestra importancia será tan insignificante como de un 0,000010%. 

Ser alguien tiene que ver con significar

Ya demostrado que no solo NO somos imprescindibles, sino que somos una pequeñísima porción del mundo, mejor hagamos caso a mi querida Elena Arnaiz, y dejemos de darnos tanta importancia. Nosotros, los humanos no somos importantes, lo importante es lo que podemos hacer por otros humanos.

Ser alguien significa vocación de servicio

Y con servicio no me refiero solo a servir, me refiero a aportar. Preguntémonos si las horas que dedicamos cada día a nuestro trabajo son útiles para alguien. Esa es la clave. Si ese día hemos sido útiles para una persona, hemos logrado ser su 100% del mundo por un día. 

Planteémonos micro-objetivos. No podemos ser útiles para todo el mundo. Ni siquiera el presidente de la nación más poderosa lo es. 

Ser alguien implica ir tras un propósito

He hablado muchas veces de propósito en esta web y en la mía. Pienso que propósito y vocación van de la mano. Y si no, observa que maravillosa definición de vocación la del Profesor de filosofía Roger Eberz (Universidad de Dubuque): 

La vocación es la respuesta de uno a una llamada desde más allá de uno mismo para usar sus fortalezas y dones para hacer del mundo un lugar mejor a través del servicio, la creatividad y el liderazgo.

Interesante, ¿no? Al final, un propósito es la idea de hacer del mundo un lugar mejor, y eso es significado, vocación de servicio y razón de ser. 

Rompe la estadística, sé 100% para algunas personas

Rompamos ese 0,000013% y, aunque sea por un tiempo finito, seamos un 50%, un 100% o algo significativo para unas personas, un colectivo, una pequeña ciudad, una comunidad. 

No podemos llegar a todos. La clave para importar es aportar, no mostrarnos con fotos y titulares bonitos, ni poner anuncios en todas partes. Aportar se basa en la acción, en los hechos, no en las palabras. 

Las personas que tienen éxito son las que logran que sus clientes les lleven más clientes. Y eso implica un esfuerzo en tres áreas clave: autoconocimiento, estrategia y un plan de comunicación, lo que suelo llamar el Iceberg de la Marca Personal

Ser alguien tiene sentido porque hay otras personas que necesitan nuestra aportación de valor… ¿sabes cuál es la tuya?

 

Photo by Karim MANJRA on Unsplash

¿Estás proyectando tu verdadera marca personal tras la pantalla? por @Maria_A_Sanchez

Jamás he visto cambiar tanto, en tan poco tiempo, a tantas personas ¿no os pasa?

Fotografías de perfiles en RRSS, de personas con pieles rosadas, posturas erguidas, caras sonrientes, cabellos cuidadosamente peinados… se han convertido en imágenes de narices enormes, en primer plano, asomadas a una pantalla, que parece que esté en un agujero al que se asoman, con pieles cetrinas, por exceso o defecto de luz; hombros adelantados, codos que, al ponerlos sobre la mesa, levantan los hombros de la ropa y hacen desaparecer el cuello. Nuestra marca personal tras la pantalla no está alineada con la que hemos mostrado siempre. 

Y si fuera algo irremediable… sólo restaría entristecernos por la imagen distorsionada que dan est@s profesionales.

Lograr una buena marca personal tras la pantalla: MANOS A LA OBRA

La buena noticia es que nuestra marca personal tras la pantalla sí tiene solución, es tan fácil como hacer pruebas de toma de imágenes, en el teléfono y el ordenador, cuidando:

Iluminación

  1. a) La iluminación: evitando que sea:
  • muy fuerte o muy tenue.
  • lateral o cenital (que caiga de arriba, haciendo sombra en los ojos).
  • mejor cálida (amarilla) que fría (blanca), sin mezclar.

Postura

  1. b) La postura corporal: 
  • Situando al nivel de los ojos la cámara del teléfono o el ordenador.
  • Evitando acercar la cabeza a la cámara (si lo ves necesario, hazte con un micrófono).
  • Manteniendo los hombros ‘naturalmente abiertos’ y la cabeza sobre la columna.

Presencia

  1. c) Cuidar la presencia:
  • Peinados, como para salir a la calle.
  • Sonrisa, como si la pantalla no estuviera entre las personas.
  • Evitar cuellos en forma de pico y mangas cortas.

Estos factores, ayudan a que nuestra imagen sea lo más parecida posible a la fotografía del perfil… o al menos nuestra mejor versión, en estas circunstancias! 

Muchas de estas propuestas las aprendí de Alicia Ro, claro 🙂

Los preparativos

El día antes

Vamos a ver cómo llegar, al momento de ponernos delante de la cámara, encontrándonos en la mejor forma posible, comenzando por el día anterior. Imagina…

  • Acabamos de trabajar, cerramos el ordenador, quitamos todas las fuentes de alimentación y la red wifi. Limpiamos el escritorio y lo dejamos preparado para el día siguiente, con las tres tareas más importantes del día siguiente, a la vista.
  • Cenamos temprano, masticando mucho la comida y siendo conscientes de que estamos ‘fabricando’ nuestro cuerpo. La media de edad, de las células que componen los órganos, músculos, etc., en el cuerpo de una persona adulta, es de 7 a 10 años.
  • Nos lavamos los dientes (con la mano contraria a la usual), pasamos el hilo dental y aprovechamos para sacar la lengua (notamos cómo los pequeños músculos del pecho se estimulan y ‘llaman a la sangre’, rejuveneciendo así los tejidos)  y dado un paseo, por la acera o la terraza, aprovechando que bajamos la basura. 
  • Preparamos la ropa del día siguiente (para evitar vestirnos del humor que nos levantemos), nos hemos desperezado, quitado los zapatos (les hemos puesto la horma y limpiado, antes de que se enfríen). Nos quitamos la ropa y nos ponemos el pijama, de algodón y fabricado en la zona, de la que llevábamos, la que esté limpia, la tendemos en el exterior, para que se airee.
  • Esa noche, como nos sentimos un poco inquiet@s, no toca lectura, sino meditación. 26 minutos, ponemos la alarma y nos tumbamos, por si nos dormimos… y comenzamos a respirar, poniendo la atención en el aire, cómo entra y sale por la nariz.

El mismo día, por la mañana

  • Nos levantamos temprano, respiramos hondo, nos desperezamos y vamos a baño, conscientes de las pisadas y de que el organismo va a eliminar residuos…  nos lavamos los dientes (de nuevo con la ‘otra’ mano) y sacamos la lengua todo lo que podemos.
  • Tomamos agua tibia con un poco de limón y, si no tenemos la tensión alta, una pizca de bicarbonato o un poco de agua de mar. Después una fruta bien masticada y, si tenemos un complemento bien referenciado, lo tomamos.
  • Hacemos una tabla de ejercicios, como idea: los cinco ritos tibetanos y desayunamos, de nuevo respirando y masticando mucho, 
  • Nos vamos a la ducha y, antes de mojar el cuerpo, frotamos enérgicamente la piel con una toalla, para estimular la microcirculación y arrastrar las células muertas: cada minuto perdemos aproximadamente de 30,000 a 40,000 células muertas de la superficie de nuestra piel... Preparamos la mezcla de champú y agua, para enjabonar el cuerpo y lavarnos el cuero cabelludo sin agua previa (lavado S.A.P.): ahorro de tiempo, producto, agua y mejora de la calidad de piel y cabello.

Mejora continua

  • Por donde pasamos (habitación, cocina, baño…), vamos dejando un rastro de orden y limpieza. Los elementos que no hemos utilizado en seis meses van, como sistema, a la caja de ‘fuera de casa’. 
  • ¿Acumulas enseres que no utilizas? Lo que no tiene uso, resta energía: échale un vistazo al sistema de ‘vaciado’ que nos regalan nuestros expert@s en arquitectura saludable.
  • Llega el momento de volver a la mesa de trabajo. Tenemos las tres tareas más importantes del día elegidas. Y alarmas en el reloj, cada 1 o 1’5 horas. Para levantarnos, desperezarnos, respirar conscientemente, beber agua… y de vuelta al trabajo.

Haz que tu marca personal tras la pantalla proyecte tu verdadera marca. Anímate y adapta tus hábitos a este ‘plan de acción’, que de esta situación vamos a salir con una imagen de Marca Personal, saludable y científicamente más bell@s todavía!

Foto: Photo by Kentaro Toma on Unsplash

Networking y pacientes en Red, por @soriano_p

Sobre el networking

La palabra networking no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE), sino que se trata de un anglicismo que se utiliza con frecuencia en nuestro idioma para hacer referencia a los vínculos que establecemos con otras personas con unos fines concretos.

Cuando hablamos de los pacientes en red, el networking tiene una connotación estrechamente relacionada con un acto afectivo y de generosidad. Las personas comparten sus vivencias con la enfermedad consiguiendo comunicarse entre ellos para mejorar su calidad de vida, potenciando así el apoyo entre iguales, entre otras cosas.

La idea de networking y pacientes en red

Generalmente, los pacientes en red establecen relaciones “win to win” con otros pacientes y/o profesionales de la salud de una manera informal. En estas relaciones cabe destacar que la empatía es el pilar del networking, como nos cuenta Eva Collado en su último post en SoyMiMarca El Networking es, sobre todo, un acto de generosidad. Las personas con rol de pacientes buscan comprensión, información fiable sobre salud, escucha activa e incluso compartir los conocimientos que aprenden conviviendo con su enfermedad para ayudar a otras personas.

Las circunstancias individuales de cada uno y sus emociones son diferentes y, ante todo, respetables. Cuando vivimos con una enfermedad, las personas podemos encontrarnos en diferentes etapas respecto a su afrontamiento, como decía la psicóloga Elisabeth Kübler-Ross en el año 1969. Las etapas que refiere son: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. Por ello, dependiendo de cómo nos encontremos, los mensajes que lanzamos a través de cualquier red social estarán influenciados por el sentimiento que estemos viviendo en ese momento. Aquí es donde algunos pueden ver la “vulnerabilidad” de los pacientes como una oportunidad para que entidades y/o personas que tienen diferentes intereses, principalmente económicos, se acerquen al paciente para manipularlos y lograr sus objetivos.

5 consejos para conseguir un Networking saludable

  1. Las relaciones tienen que ser bidireccionales. Conoce quién está contactando contigo. No olvides que el networking se basa en un “win-win”.
  2. Todas las relaciones necesitan de su tiempo y forma para conocerse y confiar mutuamente. Si es muy insistente sobre un tema, desconfía.
  3. No facilites apoyo y/o información si no estás seguro/a del fin de las mismas. Pregunta todas tus dudas sin tener miedo.
  4. Las relaciones tienen que ser equilibradas. La sobrecarga de información es un síntoma de desconfianza.
  5. Haz una búsqueda en su red de contactos para verificar si conoces alguien de su entorno para contrastar información.

Una sociedad más participativa

Las relaciones afectivas nos permiten solventar mejor las situaciones difíciles. Internet es un gran escudo para la soledad, además, compartir una pena se hace más llevadera mientras que compartir una alegría se refuerza y nos hace sentir pletóricos. Internet abre las puertas al desarrollo personal de los pacientes, les permite alzar la voz a través de sus experiencias y posicionarlas como agentes activos en salud.

Una marca personal propia e intransferible, ya que hablan en primera persona sobre su salud, canalizando sus emociones y ofreciendo un conocimiento a los profesionales de la salud u otros pacientes. Internet está potenciando la participación de la sociedad y, por tanto, favoreciendo el cambio de un modelo paternalista a uno más participativo y comunitario.

La intención no es crear rechazo ante personas que puedan interesarse por tu salud. La humanidad es generosa y la mayoría de las personas con las que nos cruzamos tienen buenas intenciones que descubrirás en cuanto las empieces a conocerlas en profundidad.

El objetivo de este post sobre networking y pacientes en red es que seas consciente de que todos somos vulnerables en la red, tengamos rol de paciente o no, y tenemos que rodearnos de personas que nos ayuden a seguir creciendo y estén cerca cuando más las necesitamos.

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

Marca Personal en la Administración Pública, ¿oportunidad o hándicap?, por @fransegarrab

Prejuicios sobre la Administración pública

La administración pública. Solo con oír (o en este caso leer) el término, ya nos viene a la mente una avalancha de conjeturas, opiniones preestablecidas y prejuicios de las personas que trabajan dentro de su sistema.

Pero, a parte de aquellos procesos mentales que ocurren cuando uno piensa en el sistema administrativo, quiero centrar el “tiro” de este texto en el papel que desempeña (o puede desempeñar) el personal branding en el sector público.

¿Oportunidad o hándicap?

¿Desarrollar marcas personales potentes, coherentes, humanas, dentro de la Administración Pública es una oportunidad o, quizás pueda suponer un hándicap para el individuo dispuesto a hacerlo?

Quizás en un ámbito tan “estandarizado”, uno pueda pensar, de entrada, que se trata de un sector incompatible con el desarrollo de marcas personales. Pero creo que echar la culpa al contexto puede esconder una excusa para no tomar el control.

Me explico, con un ejemplo: Seth Godin, en su libro “¿Eres imprescindible?”  propone que todo el mundo puede, dentro de su trabajo, crear arte. Hay una frase que me encanta y que intento seguir en aquello que hago:

He visto a gente que hacía arte en trabajos inimaginables. Hay camareros, escritores, músicos, médicos, enfermeros y abogados que encuentran el arte en sus trabajos. Seth Godin

Si piensas que, en tu puesto de trabajo, sea cual sea, no puedes crear arte, ser brillante y encantar con tu marca personal, solo te estás excusando.

Que nadie te aplaque

La pregunta es: ¿vas a permitir que el sistema en el que desarrollas tu trabajo aplaque las posibilidades que tienes de sobresalir y de crear arte, en cada pequeña cosa que haces?

En mi opinión, un sector profesional en el que las personas que participan en él muestran interés en trabajar de manera activa su marca personal, es un sector que se está humanizando, que desea conectar con las personas que hay “al otro lado del mostrador”. Que quiere ser más humano. ¿Y qué sector podría necesitar más de este proceso que el sector público?

Necesito creer que las personas que trabajan dentro de un sector, que a veces, efectivamente, tiene procesos deshumanizados, luchan por quererlo humanizar. Quiero creer que existe esta pulsión interna.

Humanizar, la clave

Humanizar y desarrollar el arte en el trabajo, solo puede nacer de las personas. De su voluntad y de su actitud. Porque creo que la marca personal no va de saber venderse. Va de saber comprarse a uno mismo. De aceptarse y de tomar el control. No nace en mejorar la atención a tus clientes, nace de atenderse mejor a uno mismo. Cuando “saneas” tu interior y tomas el mando, empiezas a disfrutar. Y eso repercute en el exterior. Garantizado.

¿Eres empleado de la administración? ¿Qué opinas sobre la combinación de marca personal y función pública? ¡Que se abra el debate!

¡Anímate! Comenta este post.

Unbranded, el hombre sin marca, por @guillemrecolons

¿Te imaginas una mano sin líneas? ¿Te imaginas un rostro sin ojos, boca o nariz? Hablamos de rasgos físicos, pero ¿te imaginas a una persona sin ideas propias, sin objetivos, sin mensaje, sin propuesta…? Hablamos de alguien sin capacidad de dejar marca, de un “unbranded“.

Los unbranded no se han molestado en conocerse

Los unbranded han perdido la condición básica de su marca personal: la autenticidad. Y la han perdido porque sencillamente no creen en sí mismos, en su potencial, en la fuerza de sus ideas. Siempre piensan que las ideas de los demás son mejores que las suyas, así que se mimetizan en otras personas hasta perder su esencia.

Supongo que, de alguna manera, todos tenemos algo de unbranded. No podemos renunciar a la influencia que nos ejercen los más de 1.000 mensajes que nuestro cerebro registra cada día. Pero conocerse, o mejor dicho, auto-conocerse, es el primer paso.

Los unbranded no se han molestado en saber dónde quieren llegar

La mejor manera de evitar ser unbranded es trazarnos un plan que nos indique dónde podemos llegar y cómo. Y escribirlo. Y sopesarlo. La mejor manera de no ser unbranded es plantearse un refuerzo de marca personal que saque lo mejor de nosotros.

Si no te marcas un objetivo, sencillamente vas a la deriva, sin rumbo, como un pollo sin cabeza. Como un unbranded.

Necesitas también trabajar (y vivir) al albor del un propósito, de una razón de ser que vaya más allá de la felicidad, el éxito propio o el dinero. Necesitas un modelo de negocio, que te ayude a entender cuál es tu mercado, los canales que necesitas, las actividades, requisitos…

Los unbranded no se molestan en comunicar: el síndrome “ya vendrán”

Piensan en formato vacas gordas del siglo XX. Ya vendrán. ¿Para qué comunicar? Por que yo lo valgo. Y eso ya no funciona. Si no comunicas, no te van a encontrar. Si no comunicas, eres un unbranded más.

Y por supuesto, no se trata de comunicar sin plan. Necesitas una propuesta de valor para adaptarla a distintos formatos, como un elevator pitch, un relato personal, las bios de tus redes sociales…

Necesitas determinar los contenidos que vas a crear, curar o compartir. La manera como vas a atraer a tus posibles clientes. Hoy no basta con estar. Necesitas actuar e interactuar, estar digitalmente vivo, conectar, comentar, compartir… ser.

 

Tú decides, dejar marca o ser inexistente, irrelevante o simplemente, no ser.

 

Jefe tóxico y marca personal (2), por @PabloAdanMico

Hace pocos días presentaba la primera parte de esta serie de posts “Jefe tóxico y marca personal“. Si te la perdiste, te recomiendo su lectura para aprovechar mejor esta segunda parte.

Cuadro de atributos del jefe tóxico

Tras analizar diferentes estilos y actitudes de los jefes tóxicos se detalla a continuación un cuadro donde se ordenan los ingredientes de cada una de ellas, y queda como sigue:

Cuadro de atributos del jefe tóxico

Evidentemente este cuadro de atributos no representa una regla general. No todos reúnen las mismas cualidades ni responden a este mismo esquema, pero sí representa el modelo general que pretendo transmitir a partir de este análisis de referencias, opiniones y experiencias recabadas.

La marca personal del jefe tóxico, la percepción que se tiene de él y se manifiesta, es la realidad, la que cuenta y la que genera el juicio de los demás. Porque es un cúmulo de interferencias y frustraciones que difícilmente pueden ser cambiadas.

Con prestigio y sin reputación

Si partimos de que el prestigio es lo conseguido por méritos propios, como el expediente formativo o la trayectoria profesional, la mayoría de perfiles tóxicos, al menos los más representativos, disponen de suficientes ingredientes para disponer de un prestigio a un buen nivel.

Han estado en varias organizaciones o se han movido entre diversas áreas de la empresa, siempre en un estatus de jefe de equipo o directivo. Han cumplido con los objetivos que de ellos se esperaba, pero han dejado un auténtico cementerio de talento allí por donde han pasado.

Esto les genera una reputación; es decir, la opinión de los demás sobre su persona y su actividad. Es una reputación enfrentada en dos direcciones; positiva frente a la jerarquía porque da resultados a corto plazo (lo califican de líder), y negativa en las personas que las sufren (le llaman jefe).

Esta reputación llega al mercado con cuentagotas, se va filtrando desde dentro hacia fuera a través de antiguos empleados, clientes y proveedores. Y deja huella.

Por su parte la generación de confianza, esa chispa que conecta a dos o más personas y que crea en ellas una posibilidad de reciprocidad, no se crea de la nada ni se genera desde el poder. La confianza tiene un doble componente de seguridad y esperanza.

La confianza es una reacción natural, casi instintiva, por lo que si no hay argumentos en base a hechos y prueba es muy difícil que se establezca. El jefe tóxico recurre a su gran arma para iniciar las relaciones, la seducción, pero pronto queda diluida ante las falsas expectativas, las mentiras y las promesas incumplidas.

Es la vuelta a los éxitos del corto plazo y la imposibilidad de mantenerlos en el tiempo. Se construirá así una imagen rígida e inflexible, experta en equipos inmaduros o situaciones conflictivas. El problema suele ser que es él quien genera el estado de inmadurez, los propios conflictos que luego pretende resolver y con los que justifica su actitud.

Esta abismal distancia entre lo que parece que es y lo que es realidad genera confusión primero, después falta de confianza y finalmente rechazo, por lo que sus relaciones son inestables y, en la mayoría de los casos, vienen con fecha de caducidad. 

Esta abismal distancia entre lo que parece que es y lo que es realidad genera confusión primero, después falta de confianza y finalmente rechazo, por lo que sus relaciones son inestables y, en la mayoría de los casos, vienen con fecha de caducidad.

O bien la organización se da cuenta e interviene para salvaguardar el equipo o bien prescinde de él. Pero no siempre ocurre ni una cosa ni la otra.

Algún día tendrá que cambiar

El jefe tóxico, por lo tanto, necesita cambiar. Debe hacerlo por él y por los que le soportan, y por ello tiene que analizar la situación, la realidad de su entorno y trabajar con mucha capacidad asertiva el feedback para delimitar sus áreas de mejora para trabajar con verdadera voluntad de cambio.

En la propia definición de jefe tóxico viene la soberbia y el egocentrismo

Una estrategia de reconstrucción marca personal para un jefe tóxico debería pasar una serie de fases:

  1. Autoconciencia; tengo una actitud que está generando una percepción negativa.
  2. Autoconocimiento: dispongo de aspectos positivos que no llegan a las personas y se forman una imagen equivocada de mí y de mis intenciones.
  3. Recibir feedback a través, por ejemplo, de entrevistas personales o aplicando la herramienta de Feedback 270º, herramienta diseñada para que los empleados evalúen a los responsables de forma anónima.
  4. Adoptar una estrategia personal de cambio de actitudes. 

Pero en la propia definición de jefe tóxico viene la soberbia y el egocentrismo, por lo que no parece muy viable una reacción de humildad y voluntad de cambio.

Así que esta solución se antoja muy complicada puesto que han minado la confianza de los demás y domina el medio a represalias que subjetivan los resultados, por lo que está preso de su propia actitud. Vive en el autoengaño y totalmente ajeno e insensible al daño que provoca en los demás.

Pensar que de él va a partir una reflexión y tras ella una iniciativa, sin que medie una catástrofe mayúscula que la justifique, es soñar despierto. Tal vez un psicólogo o un coach directivo podría hacerle reflexionar sobre ello, pero hay una alta probabilidad de que vuelva a las andadas.

Jefe tóxico y marca personal (1), por @PabloAdanMico

Ya sabréis que ando de lleno profundizando en el Jefe Tóxico, cuyos estudios y entrevistas dieron pie al reciente libro SOS Tengo Un Jefe Tóxico.

El liderazgo negativo engulle a las personas, las angustia entre actitudes incomprensibles que minan su capacidad y bloquean la mejor versión personal y profesional.

Y en estas reflexiones, fruto del análisis de comportamientos y con la intención de comprender porqué son así, llego a la parte de su marca personal, la huella del Jefe Tóxico. 

Los 4 vínculos del liderazgo

Seguro que somos conscientes del poder que ejerce la comunicación las personas y el entorno, pero como afirmaba John Maxwell, más allá de la comunicación está la relación. “Relacionarse es la aptitud de identificarse y establecer lazos con las personas de un modo tal que aumenta la influencia que se tiene sobre ellas”. Relacionarse es escuchar, observar, aprender, conversar. Tan sencillo y tan potente.

Las relaciones son una condición indispensable de nuestro progreso y nuestra marca. Con ellas transmitimos una imagen, ofrecemos un prestigio y recibimos de los demás el juicio de la reputación.

El análisis de los 4 vínculos que establece un Jefe Tóxico queda así:

Lo que las personas vemos

Lo que las personas vemos tiene mucho que ver con la imagen, pero también con la actitud. El jefe tóxico suele tener una imagen visual de dureza y malestar permanente, lo que nos transmite negatividad, frente a otra cara amable e inspiradora, lo que nos genera confusión.

Lo que las personas entendemos

Lo que las personas entendemos precisa que veracidad y responsabilidad con opiniones y argumentos, reconociendo los propios errores. Pero lo cierto es que las personas ni entienden ni comparten nada de lo que ocurre a su alrededor ante un jefe Tóxico. Por otro lado, el jefe no dará de forma consciente argumentos sobre su debilidad.

Lo que las personas sentimos

Lo que las personas sentimos es lo que nos llega al corazón. Y los sentimientos bajo un liderazgo tóxico son negativos, muy negativos. El corazón queda herido, desacompasado y sin sentimientos.

Lo que las personas escuchamos

Lo que las personas escuchamos y en qué tono lo escuchamos es el último de los cuatro vínculos de la comunicación y de la generación de relaciones. Si lo que escuchamos son expresiones de apoyo, orientación o reconocimiento, y el tono es positivo y motivador, aunque no exento de reprensión cuando sea necesario, el resultado será igualmente positivo. Pero si este tomo es negativo imagina todo lo contrario y acertarás.

La marca personal es la huella 

La marca personal es la huella, el efecto que dejas en los demás y se genera, entre otras cosas, a partir de estos cuatro vínculos. El líder, como guía, coordinador y responsable de un equipo de personas, está sujeto a una relación constante, natural o forzada, y a una capacidad de influencia relevante. 

Richard Branson, decía: “No puedes ser un buen líder a menos que te guste la gente. Es la mejor manera de obtener lo mejor de ellos”. Para el jefe tóxico esta afirmación es un problema; su realidad es cambiante e inestable lo que, unido a su egocentrismo y a la falta de relaciones sociales naturales con los integrantes de su equipo, nos lleva a una contraposición total entre lo que vende a los demás y lo que los demás reciben a cambio.

Eva, una de las personas entrevistadas para este estudio, me contó que en una conversación incómoda sobre las relaciones internas en su departamento escuchó de su responsable de recursos humanos una frase que la dejó marcada “los jefes me dicen en privado que lo peor de este trabajo es gestionar a las personas”. Entonces ¿Cuál es su trabajo?

El jefe tóxico

El jefe tóxico, ya lo sabemos, se tiene en alta estima. Posee o cree poseer una serie de cualidades que podemos diferenciar en 4 niveles:

Los cuatro vínculos del jefe tóxico

Fuente: Pablo Adán

Con estos cuatro niveles, estas cuatro partes de su yo tan diferenciadas, es totalmente imposible disponer de una marca personal real, auténtica y coherente.

En el liderazgo negativo hay un desequilibrio, un enfrentamiento permanente entre los cuatro. Expresiones como “ya lo veía venir”, “si no estoy yo nadie trabaja”, “siempre tengo que estar encima” le definen y le delatan de forma constante. Su huella es evidente.

Por el contrario, la marca personal del líder positivo, en cualquiera de sus versiones y estilos, genera percepciones claras y evidentes, juzgadas por su actitud y el efecto de ésta sobre las personas y la organización.

Hemos de tener claro que el Jefe Tóxico ha llegado a un puesto de responsabilidad, dirigir una empresa, una delegación, un departamento o un equipo, y por lo tanto dispone de una serie de cualidades como líder, ya sea delegado, porque lo importante son los resultados por encima de la gestión de personas, o por su cuota de poder (familiar o accionarial) o por la misma propiedad de la empresa.

SOS Tengo un jefe tóxico

SOS Tengo un jefe tóxico. Pablo Adán, 2019 (SC Libros)

En la segunda parte de este artículo analizaremos los ingredientes de cada una de sus 4 áreas. Y seguro que ves a más de uno reflejado en ellas.

Jefe Tóxico, debes cambiar, porque podrás conseguir resultados, embaucar durante un tiempo a tu equipo… pero a la larga quedarás solo, y tu marca negativa se extenderá en tu ámbito profesional, aunque doy por hecho que poco te importa.

Este estudio va por todos los que lo sufren o lo han sufrido en algún momento.

SOS Tengo Un jefe Tóxico. Más info https://pabloadan.es/sos-mensaje-en-una-botella/ 

El Networking es, sobre todo, un acto de generosidad. Por @evacolladoduran

Tener a quién recurrir cuando lo necesitamos es un elemento clave hoy para poder sobrevivir y avanzar en este entorno socio-laboral y económico que nos ha tocado vivir, donde las situaciones en nuestro trabajo pueden tomar una nueva dirección de la forma más inesperada.

Nadie se acuerda de Santa Bárbara si no truena

El problema de muchas personas es que durante su trayectoria profesional se abandonan al día a día creyendo que lo tienen todo hecho y creen que su mundo de relaciones ya es suficiente hasta que ese mundo cae y ven que ya no tienen a quien recurrir… Lo más cercano se ha convertido de repente en un mundo al que no pueden optar, tú sales y ellos se quedan, y por desgracia, por muchos años que lleves en esa compañía o empresa y por muchas cosas que hayas compartido con ellos, se alejarán de ti por una cuestión de supervivencia y de un compromiso hacia la empresa mal entendido.

Es en ese momento en el que te das cuenta de que si no has cuidado tu mundo de relaciones (Networking) estás más solo que la una.

Esta realidad es triste pero por desgracia más habitual de lo que nos podemos llegar a imaginar y si te pilla a una edad ya madura la situación puede llegar a ser traumática, es en ese momento en el que realizas una lista de contactos a quien recurrir y ves que son pocos e insuficientes para remontar el vuelo.

De networking 1.0 a 4.0

Dicen que antes los acuerdos o negocios se sellaban en una comida o en un campo de golf, ahora gracias a las nuevas tecnologías, la información que tenemos y la posibilidad de conectar en las redes sociales este mundo de conexiones se ha abierto para poder optar a un mundo de posibilidades muchísimo más grande.

Pero hay que saber hacerlo y eso pasa por conocer como construir este mundo de relaciones entendiendo los diferentes canales y para eso hay que adquirir competencias digitales y entender el funcionamiento de las redes para llevarlo al éxito.

¿Y qué es exactamente esto del Networking? 

¿Se trata de construir una red de contactos? ¿Se trata de acudir a eventos a repartir y recoger tarjetas con el fin de conocer a personas que puedan ser de interés para nuestra profesión i/o negocio? ¿Se trata de coleccionar contactos en las diferentes redes pensando que mejor tenerles localizados “por si algún día” les puedes necesitar?

Siento decirte en este momento que sí, pero no… El Networking es un acto de generosidad hacia terceros en el que te vas dando a conocer y en el que primero das para poder recibir después. Así lo define a menudo mi colega y amigo Francisco Alcaide.

Es un trabajo árduo, en el tiempo y que no finaliza jamás, si no cuidas tu red de relaciones no las tendrás cuando las necesites.

El Networking es un acto de generosidad hacia terceros en el que te vas dando a conocer y en el que primero das para poder recibir después

No se trata de “a ver qué puedo sacar”, sino de “a ver cómo podemos beneficiarnos de estar relacionados”, una vez más esto es un toma y daca.

Siempre he pensado que somos lo que somos también por quienes somos capaces de rodearnos y relacionarnos.

Y qué importante es saber elegir a tus compañeros de viaje, aquellos que te aportan, acompañan, ayudan y te abren puertas porque tú haces exactamente lo mismo por ellos. 

La empatía es el pilar del networking

Creo firmemente en que existen formas idóneas para construir una verdadera y fructífera red de contactos, pero eso conlleva mostrar interés por los demás y conocerles.

A medida de que vas creciendo en la Red vas encontrando a personas en el camino que por afinidad personal y profesional llaman tu atención. Estas son las personas con las que vas a interactuar, establecer sinergias de futuro y compartir. Irás sabiendo de ellas a diario y surgirán momentos únicos para conocerles que debes aprovechar. 

Te enterarás que dan una conferencia, o que presentan su libro o que sencillamente asistirán a un evento al que tú tenías pensado ir, es momento de comunicarte y decirles que asistirás. 

Tu generosidad y el estar presente en momentos importantes harán que siempre se acuerden de que estuviste a su lado y el aprecio que sentirán por ti será elevado.

Ese es el momento idóneo para estrecharles la mano en el mundo real y saber que son personas que pueden contar contigo y tú con ellas, el momento de establecer una relación real, auténtica y de confianza que permanecerá en el tiempo.

Net viene de “Red”

Se promueven infinitos encuentros de tuiteros en la red, si te interesan, es bueno asistir porque en unas horas puedes “desvirtualizar” a un número elevado de personas.

Esto no va de tomarse una cerveza con alguien, va de pensar en que quizás, en cuestión de tiempo os tomaréis otra para celebrar una futura colaboración o celebrar un éxito. Si tus contactos actuales son capaces de hacerte llegar a los contactos que quieres realizar en tu futuro es que lo estás haciendo bien

Tener una buena Red de contactos debe ser algo a cuidar todos los días (no sólo cuando necesito algo o me quedo sin trabajo) porque si no lo haces los demás no entenderán que les pidas cosas, si das recibes, si no das te encontrarás con una callada por respuesta y la mayor de las indiferencias.

Construir una Red de contactos es un trabajo arduo en el tiempo, nada pasa por casualidad, si das recibes, de lo contrario nunca será efectivo. El Networking debe hacerse siempre, a diario, es una competencia profesional que debe crecer y avanzar.

6 consejos para empezar a construir Networking

1º.- Piensa en cuál va a ser tu comunidad de influencia, sigue a personas y empresas objetivo. Empieza a relacionarte en la red con ellos compartiendo sus contenidos, deja comentarios en sus blogs corporativos, participa en los grupos de debate si estas empresas los tienen, es una buena manera de llamar la atención y de mostrar tu experiencia en tu ámbito profesional. Retuitea sus noticias si son de interés, comparte sus éxitos como si fueran tuyos propios.

2º.- Mira qué contactos tienes en común que puedan acercarte a estas comunidades y pídeles que te presenten en las RRSS

3º.- Cada vez que emitas una nueva invitación en LinkedIn para contactar, personalízala y dale un contenido en el que reparen y llame su atención, y por favor cuando te acepten nunca pidas trabajo en el siguiente contacto, conócele antes, intenta seguir su actividad y coméntala para entrar en una fase de confianza que luego te permita ir más allá… Lo demás produce un rechazo inmediato. Recordar de nuevo:  Primero dar, después pedir.

4º.- Si existen eventos en tu sector, acude a ellos. Y para sacar el máximo rendimiento si tienes una persona objetivo que irá, contáctala por la red y dile que vas a verle y que te gustaría saludarle… 

Tendrás ahí la garantía de que te va a atender, así que prepara un speech de un minuto para explicarle por qué sería bueno que te escuche, qué le puedes ofrecer y cuándo os vais a volver a ver de nuevo.

5º.- Tras un evento, cuida los contactos que hayas realizado, pásalos a tu base de datos y escríbeles un mail para formalizar esta posible relación en las siguientes 48 horas.

6º.- Y el más importante de todos: Cuida a diario cada uno de los contactos que te puedan asegurar el futuro, en eso está la clave y trabaja duro para poder lograrlo una cosa es conocer a alguien y otra muy distinta es lograr colaborar con él.

Y recuerda siempre que:

El verdadero éxito de una Marca Personal Profesional 2.0 es acabar dando la mano en el 1.0 que es dónde las cosas suceden, se materializa y ocurren