Maldita confianza, por @PabloAdanMico

Las intenciones de los demás

La Teoría de la Mente es el nombre utilizado para designar la capacidad de atribuir pensamientos e intenciones a otras personas, que se manifiesta a través del aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones.

Falta saber desde cuándo tenemos esta capacidad y qué especie homínida anterior al Sapiens la desarrolló. Pero desde hace cientos de miles de años la conciencia nos ayuda a comprender y reflexionar respecto al estado mental de uno mismo y del prójimo, percibir y así llegar a comprender las sensaciones propias y ajenas, logrando prever tu comportamiento y el de los demás. 

Esta capacidad de comprensión es adquirida por el ser humano entre los tres o cuatro años, más o menos. Se estimula a través de la naturaleza, del ambiente y de los factores culturales que inciden en cada persona. Después, a medida que vamos creciendo, observando y viviendo nuevas experiencias, la conciencia comienza a actuar en nosotros de forma natural e intuitiva. Y también se va llenando de prejuicios impuestos por el entorno.

Para demostrar que los niños menores de cuatro años no saben mentir se diseñó el Test de la Falsa Creencia, que concluía que los niños no aceptan que lo que para ellos era cierto antes, puede ser falso ahora; por ejemplo, en el juicio sobre las personas. Para ellos es difícil cambiar una opinión: si una persona era buena ayer, no puede ser mala hoy. Pero ya no somos niños. ¿O sí?

Ponte en guardia

Podemos cuestionar si las personas adultas somos buenas y altruistas por naturaleza, o son malvadas egoístas, aunque sea un poco. Pero por si acaso más vale que nos pongamos en guardia ante cualquier persona y evitar juicios previos, sobre todo los positivos, por muy fuerte que te pueda sonar. Piénsalo. Maldita confianza.

Hay días que me quedo muy quemado con lo de empatizar con los problemas de todos, de pensar que todos tendrán su razón para hacer algo, que la gente en el fondo no es mala persona. Y me viene a la mente esa frase predictiva: “Si alguien parece un cabrón, es que es un cabrón”.

Mucha gente tiene esa habilidad innata de detectar intenciones en las personas, de adivinar el por qué hacen las cosas y por qué dicen lo que dicen. Son capaces de juzgar en pocos segundos si se pueden o no fiar de una persona. ¿Es una habilidad o es una actitud?

Creo que es un proceso de análisis y pensamiento crítico que realiza nuestro cerebro a una gran velocidad. Nuestro cerebro acumula millones de años de experiencias heredadas en las que una rápida decisión, adelantarte a una situación, podría suponer salvar la vida: nos mantiene alerta.

Lo he ido preguntando, porque tengo esa manía de investigar, preguntar y analizar comportamientos, y he llegado a la conclusión de que la gran mayoría de personas admiten que no suelen prejuzgar. Y también que muchas veces, cuando lo hacen, aciertan. El problema se plantea cuando nos equivocamos. ¿Qué ocurre entonces? 

Evidentemente dependerá de las consecuencias en las que hemos dado confianza a esa persona. La confianza es fácil de ganar y rápida de perder. ¿Qué sería de nosotros si fuéramos permanentemente unos desconfiados?

No lo sé. Lo que sí que tengo claro es que la confianza a veces nos estafa. Su exceso previo puede abrirte en lo personal a alguien que luego te traicione. Si la empatía tiene que ver con la confianza, entonces es algo que tenemos que controlar.

Puede ser un gran enemigo de nuestra paz emocional, solo es cuestión de saber dimensionarla en cada caso. Por eso debemos meditar muy bien en quién depositamos nuestra confianza y hasta dónde. 

Por ejemplo, la confianza que depositamos en los que gestionan el poder. Cuando somos adeptos a una ideología con la que nos identificamos nos hace perdonar lo imperdonable, nos ciega. Nos hace achicar los espacios de la neutralidad, nos hace perder objetividad, pero solo si has anulado tu capacidad de pensamiento crítico o tu decisión de no entrar en debates que consideras estériles o previamente manipulados. Pero solo si lo has hecho.

Dimensionado, algo parecido ocurre con los amigos o con algunos compañeros de trabajo. 

Los tontos

Imagino que sabrás que hay personas que obtienen felicidad en hacer mal a los demás a través del engaño y la mentira, porque así afirman su poder y autosuficiencia y le encuentran sentido a su vida. Sócrates les llamaba tontos, pues actúan por desconocimiento e ignorancia. Les define una incapacidad de separar la felicidad momentánea de su acción de las consecuencias para los demás y para sí mismo, y terminan siendo aisladas y rechazadas. O eso en el fondo esperamos.

Y creo que esto es algo que nos debería inspirar en nuestra actitud diaria, sobre todo con las intenciones de las personas. Muchas veces tendemos a ser benévolas cuando percibimos en algunas personas una conducta negativa, o sus intenciones están manifiestamente al otro lado de lo correcto. Y es por pura empatía: “lo hará por algo, tendrá sus motivos, estará pasando un mal momento… “. O sea, que acabamos perdonando, porque perdonar está bien y es de ser buenas personas. Es moralmente correcto.

mis conversaciones con krizn

Libro “Mis conversaciones con Krizn”

Claro que nos podemos equivocar en el juicio, pero a veces es mejor equivocarse y perdonar que ser perjudicado por no juzgar. No es bueno para nadie confiar en exceso en las personas. 

A lo mejor es que me falta empatía. O a lo mejor es que no quiero caer en la trampa de la empatía.


De todo esto y mucho es de lo que hablo con Krizn en “Mis conversaciones con Krizn” 

Conducir entre la niebla, por @CelestinoMz #manejandoelcambio

Conducir entre la niebla. Cuando me preguntan qué he hecho en estos meses de confinamiento y de pandemia, contesto que he estado conduciendo entre la niebla.

No soy el autor de la analogía. La escuché de refilón en una entrevista y, pasados unos días, la imagen se metió en mi cabeza y se quedó allí.

La niebla

Un día vas conduciendo tan tranquilo por la carretera y, poco a poco, la visibilidad empieza a empeorar a tu alrededor. Al principio no te das cuenta. La niebla suele aparecer poco a poco, de manera progresiva, pero llega un momento en el que eres consciente de que te cuesta ubicarte.

curva en niebla

Esa percepción llega de repente, como una bofetada que te pone en guardia. Entonces miras a tu alrededor y descubres que tu entorno ha desaparecido. Ya no tienes referencias. Solo ves unos pocos metros alrededor de tu coche y empiezas a pensar que puedes perderte o, peor todavía, que puedes salirte de la carretera.

No sabes cuánto durará, así que no sabes si parar o seguir. Desconcertado, paras un rato en un área de descanso, pensando que la niebla se disipará pronto y que podrás continuar tu viaje según lo planeado.

Pero pasan las horas y comienzas a pensar que no tendrás más remedio que aventurarte a conducir entre la niebla.

Como a muchas otras personas y como a muchos profesionales independientes, eso fue lo que me ocurrió. La situación en la que nos hemos visto envueltos desde que el coronavirus llegó a nuestras vidas, apareció de manera progresiva. No la vi venir, y pensé que duraría poco. Un par de semanas. A lo sumo, un mes.

Hasta me reí del primer retraso de una charla. Qué exageración. La primera cancelación ya no me hizo tanta gracia. En unos días, toda mi agenda había desaparecido y, como todas mis actividades eran presenciales, no sabía cuándo podría volver a desarrollarlas.

Así que ahí estaba, sin referencias. Perdido en medio de la niebla.

Señales

señales de nieblaCuando conduces entre la niebla hay dos cosas que descubres pronto. La primera es que poner las luces largas no es una buena idea. La segunda es que tienes que enfocarte en la conducción y evitar las distracciones.

Así que quitas la música y adoptas una postura de tensión, como si pudieras sacar la cabeza por fuera del parabrisas. Tienes que estar atento a las señales de los que van por delante de ti y también señalizar a los que van detrás.

Sin perder tiempo en lamentarme por la situación, me concentré en adaptar todas mis actividades al entorno online y en intentar generar nuevas oportunidades. En el sector en el que trabajo, el comercio, no era difícil encontrar las señales de los que iban por delante. A pesar de las diferencias, observábamos lo qué pasaba en China y otros países que ya estaban enfrentándose a la pandemia y podíamos imaginar lo que pasaría aquí unos meses después.

En nuestro país, mientras tanto, miles de comerciantes necesitaban respuestas. Un mapa o, al menos, que les señalizasen el camino que iban a encontrar, algo que les ayudase a rebajar la incertidumbre.

Como otros muchos profesionales, en unos pocos días hice una profunda inmersión en el mundo de los webinars. Durante semanas recorrí España a través de la pantalla de mi ordenador intentando aportar algo de luz a cientos de comerciantes. Casi ni me dio tiempo a pensar que había dado la vuelta a mi negocio y que volvía a tener agenda. No sé si agenda virtual o agenda digital, pero volvía a tenerla.

El camino

El camino

Porque lo que pasa cuando conduces entre la niebla es que, si lo haces bien, te acostumbras y sigues avanzando. Y llega un momento en que la niebla se disipa y puedes ver cuánto has recorrido. Entonces apagas las luces y volver a poner la música, aunque pasarán muchos kilómetros antes de que vuelvas a bajar la guardia y estar relajado.

Es probable que en las próximas semanas o meses vuelva a echarse la niebla en nuestro camino. O quizás tengamos que conducir entre la tormenta, con nieve o granizo, pero estos meses de conducir entre la niebla nos han preparado mejor para lo que nos encontremos en la carretera.

¡Buen viaje!

 

Imágenes de Unsplash: Chmyphotography Annie Spratt Erik Mclean John Towner

Networking y pacientes en Red, por @soriano_p

Sobre el networking

La palabra networking no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE), sino que se trata de un anglicismo que se utiliza con frecuencia en nuestro idioma para hacer referencia a los vínculos que establecemos con otras personas con unos fines concretos.

Cuando hablamos de los pacientes en red, el networking tiene una connotación estrechamente relacionada con un acto afectivo y de generosidad. Las personas comparten sus vivencias con la enfermedad consiguiendo comunicarse entre ellos para mejorar su calidad de vida, potenciando así el apoyo entre iguales, entre otras cosas.

La idea de networking y pacientes en red

Generalmente, los pacientes en red establecen relaciones “win to win” con otros pacientes y/o profesionales de la salud de una manera informal. En estas relaciones cabe destacar que la empatía es el pilar del networking, como nos cuenta Eva Collado en su último post en SoyMiMarca El Networking es, sobre todo, un acto de generosidad. Las personas con rol de pacientes buscan comprensión, información fiable sobre salud, escucha activa e incluso compartir los conocimientos que aprenden conviviendo con su enfermedad para ayudar a otras personas.

Las circunstancias individuales de cada uno y sus emociones son diferentes y, ante todo, respetables. Cuando vivimos con una enfermedad, las personas podemos encontrarnos en diferentes etapas respecto a su afrontamiento, como decía la psicóloga Elisabeth Kübler-Ross en el año 1969. Las etapas que refiere son: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. Por ello, dependiendo de cómo nos encontremos, los mensajes que lanzamos a través de cualquier red social estarán influenciados por el sentimiento que estemos viviendo en ese momento. Aquí es donde algunos pueden ver la “vulnerabilidad” de los pacientes como una oportunidad para que entidades y/o personas que tienen diferentes intereses, principalmente económicos, se acerquen al paciente para manipularlos y lograr sus objetivos.

5 consejos para conseguir un Networking saludable

  1. Las relaciones tienen que ser bidireccionales. Conoce quién está contactando contigo. No olvides que el networking se basa en un “win-win”.
  2. Todas las relaciones necesitan de su tiempo y forma para conocerse y confiar mutuamente. Si es muy insistente sobre un tema, desconfía.
  3. No facilites apoyo y/o información si no estás seguro/a del fin de las mismas. Pregunta todas tus dudas sin tener miedo.
  4. Las relaciones tienen que ser equilibradas. La sobrecarga de información es un síntoma de desconfianza.
  5. Haz una búsqueda en su red de contactos para verificar si conoces alguien de su entorno para contrastar información.

Una sociedad más participativa

Las relaciones afectivas nos permiten solventar mejor las situaciones difíciles. Internet es un gran escudo para la soledad, además, compartir una pena se hace más llevadera mientras que compartir una alegría se refuerza y nos hace sentir pletóricos. Internet abre las puertas al desarrollo personal de los pacientes, les permite alzar la voz a través de sus experiencias y posicionarlas como agentes activos en salud.

Una marca personal propia e intransferible, ya que hablan en primera persona sobre su salud, canalizando sus emociones y ofreciendo un conocimiento a los profesionales de la salud u otros pacientes. Internet está potenciando la participación de la sociedad y, por tanto, favoreciendo el cambio de un modelo paternalista a uno más participativo y comunitario.

La intención no es crear rechazo ante personas que puedan interesarse por tu salud. La humanidad es generosa y la mayoría de las personas con las que nos cruzamos tienen buenas intenciones que descubrirás en cuanto las empieces a conocerlas en profundidad.

El objetivo de este post sobre networking y pacientes en red es que seas consciente de que todos somos vulnerables en la red, tengamos rol de paciente o no, y tenemos que rodearnos de personas que nos ayuden a seguir creciendo y estén cerca cuando más las necesitamos.

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

Ya está aquí “9: Deja fluir tu talento”, el ebook con lo mejor de 2019 de @Soymimarca

Por qué el título “9: Deja fluir tu talento”

Soymimarca cumplió el pasado 4 de octubre de 2019 nueve años de vida. Los primeros años más como empresa de consultoría y formación en personal branding. Los tres últimos como blog de referencia de la marca personal. 53 autores, la gran parte referentes en personal branding, han pasado por aquí. Sea como sea, el blog de Soymimarca cumple nueve años, y eso siempre ha de celebrarse como es debido: ¿Y qué mejor manera que con un ebook gratuito?

Leo en la Significadopedia el significado del número nueve en numerología:

El número 9, pudiera significar una especie de señal que indica que no estamos solos en nuestra aventura. Es número simboliza todo lo bueno de nuestro corazón y espíritu. Es una invitación a dejar fluir tus talentos para compartirlos con los demás, una invitación a ayudar en la vida de los demás para poder ayudarte a ti mismo.

Nos faltaba una persona clave en marca personal, y nos ha escrito el prólogo

Por injusticia poética, apenas contábamos en nuestro blog con la autoridad inapelable de las palabras de Elena Arnaiz. Cierto, nos dio su feedback en un post colaborativo llamado “El suicidio del personal branding” que fue una respuesta de muchos colegas de “la tribu” a un artículo malintencionado publicado en El Confidencial.

Y por eso, este año es nuestra invitada de honor para escribir el prólogo. Y es más que un prólogo, Elena ha construido un imprescindible decálogo de nueve puntos 😉 sobre las razones para gestionar tu marca personal.

Esperamos contar con Elena en un futuro próximo. Después de esto, no hay vuelta atrás.

Nueve autores, ¿quizás una casualidad?

Si contamos con Elena Arnaiz con su prólogo, que aporta tanto o más que un post, tenemos -casualidad- a nueve autores. Los más prolíficos de “9: Deja fluir tu talento” han sido Vladimir Estrada y Fran Segarra, con 5 posts cada uno, Pablo Adán y servidor, con dos cada uno, y Eva Collado, Paula Fernández-Ochoa, Nancy Vázquez y María Sánchez con uno cada una.

En defensa de la marca personal

El trabajo del profesor Vladimir Estrada en sus 5 posts en defensa de la marca personal se puede considerar como un ensayo en toda regla. Algo más de 50.000 palabras para rebatir un artículo de apenas 500 palabras, pero que cualquier neófito en la marca personal debería leer para saberlo casi todo sobre este tema.

Hace poco, el profesor nos obsequió con un ebook compilado en el pasado Personal Branding Lab Day para facilitar la lectura “de un tirón” de este trabajo. Lo encontrarás en nuestra página de Slideshare bajo el título Pues sí: ¡SOMOS MARCAS! Compendio de artículos desarrollados En Defensa de la Marca Personal.

Cómo obtener el ebook gratuito “9: Deja fluir tu talento”

Este año hemos cambiado el sistema de descarga, y lo puedes hacer directamente desde esta web, suscribiéndote al blog para no perderte los artículos que vayamos publicando durante 2020 y en adelante. Te avisamos que en 2020 será nuestro 10º aniversario y lo celebraremos a lo grande, con una edición especial impresa (eso sí, con un pequeño coste para cubrir gastos de edición e impresión).

Adelante, aquí, más abajo tienes un banner para suscribirte y recibir gratuitamente el libro “Nueve: Deja fluir tu talento”.

¡Feliz Navidad y mejor 2020!

 

En defensa de la marca personal (Parte 2 de 5), por @Prof_EstradaMSc

Amigo lector:

Recibe mi más cordial y afectuoso saludo en esta segunda entrega de la serie En defensa de la marca personal. Como ya sabes si leíste la primera parte, se trata de cinco artículos de publicación semanal consecutiva que estoy proponiendo en respuesta a la sugerencia de mi amigo y colega, el Maestro Guillem Recolons, en los cuales procuro aportar respuestas a algunas interrogantes derivadas de las críticas y los cuestionamientos hechos por el reconocido profesional español Amalio Rey al concepto marca personal y a su práctica, en un artículo recientemente publicado en su blog. Y aunque esta vez me he centrado en debatir con Amalio, debes saber que él no es ni mucho menos el único que cuestiona y critica el concepto que aquí trabajamos, y su práctica; precisamente por eso es tan importante debatir al respecto, para demostrar las bondades y virtudes de la marca personal y su gestión correcta y efectiva, y también para aprender de las buenas críticas que recibamos, y con base en ello, mejorar sistemáticamente nuestros desempeños en el personal branding. 

Las preguntas a las que daré respuesta hoy -tomado todo ello de mi reciente entrevista bidireccional transoceánica con el Maestro Jordi Collell– son las siguientes:

  1. ¿Solo podemos y debemos gestionar la componente profesional de nuestra marca personal?
  2. ¿El personal branding supone la construcción, adopción y “venta” de una “identidad calculada”?

Se trata de dos temas muy polémicos y que generan mucho debate entre quienes defendemos el concepto y sus buenas prácticas, y quienes lo cuestionan, critican, rechazan o descalifican. Espero poder presentar argumentos suficientes y pertinentes en cada uno de estos cinco trabajos, en defensa de las posiciones que los practicantes, adeptos y creyentes en el personal branding sostenemos y procuramos avalar con nuestros desempeños profesionales en el campo. Y por otra parte, aclaro que el análisis que hago no es en modo alguno exhaustivo ni lo considero acabado; solo he seleccionado algunos fragmentos del post de Amalio, que me han parecido los más pertinentes para explicar a partir de ellos las posiciones que sostengo (aunque sin descontextualizarlos en modo alguno, que no es de eso que se trata este proceso). Pero en dicho artículo, y en el debate generado por los comentarios que aparecen debajo del mismo, hay mucha más materia de análisis; de hecho, la cuarta y la quinta de mis cinco entregas se concentran bastante en algunas zonas de dicho debate.   

Y conste lo siguiente: ya he pensado seriamente en regresar más adelante sobre el tema (será en 2020, si la fuerza me acompaña), retomando algunas otras de las ideas propuestas por Amalio y evaluándolas en sintonía analítica con las de otros varios críticos del personal branding a quienes he leído -y a veces respondido– o lea en adelante, para identificar tendencias y puntos comunes de dichas posiciones cuestionadoras y/o críticas -algunas llegan a ser descalificadoras-; valorar cuáles de ellas/os pueden ayudarnos a mejorar lo que hacemos (y cómo, y cuánto, y con qué); y cuando corresponda, ofrecer los argumentos que a mi juicio puedan demostrar su impertinencia, o en casos extremos (que los hay, y me consta), la intención malsana que pueda sustentarlos.   

Avancemos pues, amigo lector. Gracias por ser, por estar, por acompañarme hoy y siempre. 

¿Solo podemos y debemos gestionar la componente profesional de nuestra marca personal?

Dice Amalio:

Andrés Pérez Ortega, el profesional que, a mi juicio, ha escrito más y mejor sobre este tema, lo ve como la estrategia que permite que ‘una persona se convierta en la opción preferente en un proceso de elección’. Esto último obliga a pensar, por ejemplo, en para qué tipos de cosas nos gustaría que nos elijan, y hacerlo desde una revisión profunda de nuestras fortalezas y pasiones. Esa lectura de Andrés, si se hace desde una perspectiva estrictamente profesional, me parece útil y acertada. Yo la suscribo”.

Mi comentario:

100 % de acuerdo con Amalio, desde su positiva valoración de la obra de Andrés (con la cual coincido y así lo he expresado muchas veces) hasta su breve abordaje analítico de ella, el cual puede ser muy ampliado y estoy seguro de que Amalio lo hizo y hace. Mi única discrepancia aquí es con la evidente separación entre lo profesional y lo personal que Amalio nos propone, con lo cual yo no coincido: creo que en nuestros desempeños profesionales, inevitablemente se manifiesta explícita o implícitamente la persona que somos, desde todos los puntos de vista posibles (he hecho referencia ejemplificada a ello en mi ya citado trabajo de 2016 Sobre la marca personal de los líderes: el liderazgo político y su ejercicio son asuntos muy personales, en el cual, como parte de un breve análisis casuístico, propongo que “…no es posible tener resultados positivos en ninguna esfera de la vida profesional, despersonalizando su esencia y sentido”, y arribo luego a la conclusión de que “en una actividad profesional, todo es personal”).

Es más: considero y creo fácilmente demostrable que las situaciones que afrontamos en nuestra vida “personal” -de familia, de pareja, de salud, etc., etc.-, impactan favorable o desfavorablemente, según sea su curso, a los ejercicios profesionales que desarrollamos (y viceversa, por supuesto; pero no desarrollaré esta parte ahora, sino en otro post). Y si la persona que realmente somos no aflora de alguna forma en nuestro trabajo (por ejemplo, cuando actuamos un personaje forzándonos a “esconder” lo golpeados que estamos por algo feo que haya ocurrido en casa), ello significa que no estamos ofreciendo una imagen real de nosotros mismos; y esto puede afectarnos profesionalmente, porque nos pueden ser asignadas ciertas tareas que nuestro estado anímico no nos permitirá cumplir como se espera, por solo citar un brevísimo caso “práctico” entre tantos posibles.

Y por supuesto, la tendencia a actuar siempre o casi siempre así, nos convierte en personajes y suplanta a la persona que cada quien es. Algo en esta línea le respondí a Guillem en nuestra entrevista bidireccional de 2018, respondiendo a su pregunta # 6: “Si la autenticidad forma parte de la gestión de nuestra marca personal, ¿merece la pena mostrar abiertamente nuestras vulnerabilidades?”. A fuer de sinceros, yo creo y reitero que sí, al menos en todo lo que se relacione de una u otra forma con el trabajo profesional a realizar.

Por algo ha expresado y fundamentado el gran Howard Gardner que “las malas personas no pueden ser profesionales excelentes, no llegan a serlo nunca”, una frase cuya filosofía de base se ha convertido en una suerte de mantra para este servidor. En 2016 lo expresé así en mi artículo Marca personal: “¿creación” o gestión? (cito):

“Nuestro objetivo estratégico principal debe ser, simplemente, que cada bendita vez que una persona de nuestro entorno de incidencia y acción necesite algo relacionado con nuestra actividad profesional, piense en nosotros como primera opción, antes que en cualquier otra persona del campo.

Y observa que no escribí ‘antes que en cualquier otro profesional del campo’, sino ‘antes que en cualquier otra persona del campo’. Porque somos, primero que todo, personas. Y en mi opinión, debemos aspirar siempre a ser primera opción por ser buenas personas que -además- poseemos y vendemos un determinado expertise profesional; y no solo por este último atributo. Si únicamente destacamos para bien por nuestra excelencia profesional, hemos fracasado. La gente busca y quiere buenas personas a su alrededor, no máquinas profesionales de solución de problemas”.

Y un poco más tarde (2017, Mito # 1: La marca personal solo es para “famosos”),así: “…cuando interactuamos de cualquier forma con otros seres humanos, actuamos sobre ellos imponiéndoles carácter o dejándoles huella moral (quinta acepción del concepto marcar según el DRAE, entre otras varias que funcionan para el tema) y a partir de ello, somos y dejamos marca; o sea, somos conocidos, analizados, valorados y reconocidos de uno u otro modo –y luego recordados, eventualmente elegidos, y muchas veces recomendados– a partir de nuestras características, actuaciones y resultados de cualquier índole; todo lo cual constituye la esencia del concepto”.

Y claro, yo he vuelto sobre el tema una y otra y otra vez: esto que Amalio cuestiona representa una muy justa PREOCUPACIÓN que debe OCUPARNOS MUCHO A TODOS. Casi al final de esta respuesta propongo un cierre magistral del mismo, original de Andrés.

Este interesante y polémico asunto admite múltiples miradas más; siempre sugiero revisar al respecto el abordaje del Maestro Alfonso Alcántara sobre la “diferencia” entre marca personal y marca profesional; hoy agrego la interesante propuesta del propio Andrés titulada Marca personal, profesional y privada, en la cual nos plantea -¡todavía en 2011!- que “…cualquier profesional es, ante todo, persona”, y que “…lo que hace que un profesional consiga dejar una Marca Personal, una huella profunda, es el elemento personal. Mi experiencia me dice que una negociación puede cambiar completamente cuando se va más allá de las características técnicas de lo negociado, cuando en ambos lados de la mesa se establece una conexión emocional, una sintonía. Y eso no sucede si no entra el factor persona”. Muy claro, ¿verdad?

Y también agrego algo más de Andrés, tomado de una interesantísima entrevista suya de 2012. Disfrutemos esta añeja y muy vigente joya del Maestro:

“Si no has definido bien tu marca ni es auténtica, lo que va a ocurrir es que vas a estar soportando una serie de valores, características y cualidades que no van contigo. Es importante que esté bien definida y estructurada puesto que es para toda la vida…Es algo que va asociado a tu vida profesional y a tu vida personal”.

Poco que agregar, ¿verdad, Maestro Jordi?

Cierro el punto con una última cita de mi trabajo antes mencionado, asumiendo la política como lo que debe siempre ser: un ejercicio profesional.

“Regresemos a la política. Imaginemos un caso, por demás común y muy frecuente: dos amigos que militan en parcelas políticas diferentes, y que devienen rivales aspirando a una misma posición de gobierno o política en la eterna lucha por el poder. ¿Se resentirá o no la amistad, por antigua que sea, ante los inevitables ataques y contraataques que han de venir en el proceso? Porque, ¿cómo se demuestra que Juan no está haciendo bien su trabajo y que yo lo puedo hacer mejor, si no se ataca la gestión de Juan, y obviamente, a Juan mismo a través de su labor y resultados? No es posible evitarlo, simplemente. Lo más que puede hacerse es no mencionar a Juan por su nombre: solo hacer referencia a los problemas existentes. Pero…¿y quién es el responsable de esos problemas? ¿Y ese responsable no sentirá y resentirá el golpe? ¿Y qué sucederá después a nivel político…y sobre todo, a nivel personal-relacional?

Y conozco casos aún más complejos: matrimonios cuyos miembros militan en partidos diferentes, política y electoralmente contendientes. Y que conviven y deben educar a sus hijos en unos principios, unos valores, una ideología, una praxis, un concepto y enfoque de la vida y de cómo debe ser vivida, y una orientación ideo-política, ofreciéndoles modelos en tal sentido. Las propuestas públicas de sus respectivas organizaciones políticas en algunos o todos estos temas son radicalmente diferentes, y ellos deben buscar o construir un punto o espacio intermedio de acuerdo que no afecte ni a los hijos ni a la pareja ni a otros parientes, ni dificulte la convivencia ni tampoco choque contra sus convicciones ideo-político-partidarias…Resulta muy difícil, y no siempre se logra. ¿Y entonces? ¿Cómo separamos la política de lo personal?”

El punto actual y el que viene a continuación tienen mucho parentesco. Por ello, no nos extrañemos si algunos de mis comentarios al actual funcionan para el próximo, y viceversa. ¿Vale?

¿El personal branding supone la construcción, adopción y “venta” de una “identidad calculada”?

Dice Amalio:

El exceso empieza, a mi juicio, cuando la gestión de esa imagen profesional se mezcla deliberadamente con la personal, adoptando una estrategia de proyección pública del ‘yo persona’ que sirva para vender el ‘yo S.A.’ desde una identidad calculada (NOTA: estas últimas negritas son mías, no de Amalio). Esa mezcolanza es bastante común gracias a las omnipresentes redes sociales”. Y más adelante, al autor explica y argumenta con bastante amplitud esta posición, desde sus propios supuestos de partida.

Mi comentario:

En mi opinión, y al margen del calificativo “exceso” -al cual asocio sanamente con la posición crítica del autor, y no con otras intenciones- la clave del asunto está en el concepto que Amalio propone como “identidad calculada”. Nuestra identidad es lo que realmente somos y nuestros diferentes atributos de toda índole que permiten identificarnos; nuestra imagen -algunos autores la llaman “identidad percibida”, entre ellos Guillem en este breve e interesantísimo post– es lo que los demás perciben de nosotros y cómo nos analizan, valoran y posicionan en sus mentes a partir de eso. Si distorsionamos deliberadamente determinados aspectos de nuestra identidad para ofrecer como imagen un disfraz (en las redes sociales, por ejemplo), estaremos cayendo justamente en las distorsiones de que vengo hablando en términos de gestión de marca personal; y ello no tiene por qué afectar al concepto, sino poner de manifiesto la mala práctica del branding personal por parte de quien lo hace. ¿Ante quién? En principio, ante los conocedores y practicantes serios del tema, que como he dicho al inicio de esta respuesta (y en otros trabajos como este, este y este), deben responsabilizarse por poner de manifiesto ante el gran público que esa práctica es incorrecta y no representa el concepto, y deben ser capaces de modelar las maneras correctas de hacerlo, y de formar a cada vez más personas en y para ello, y de difundir sistemáticamente contenidos que demuestren cómo se hace correctamente y las consecuencias de no hacerlo así, etc, etc. Y mientras esa actuación influenciadora vaya creciendo y cosechando buenos frutos, lo anterior irá ocurriendo ante una base cada vez mayor de públicos conocedores del concepto, y potencialmente interesados en su puesta en práctica.

El propio Amalio ha abordado esto de un modo bien interesante, en un artículo anterior al que hoy comento, así:

“…me gustaría advertir que no tengo nada contra aquellos que usan el palabro ‘Marca Personal’ como mero constructo pedagógico para ayudar a la gente a transmitir mejor (y ganarse la vida con) una identidad auténtica que emana de fortalezas genuinas. El nombre no me gusta nada, insisto, pero si el contenido es bueno, estoy dispuesto a ser menos tiquismiquis.

La contribución de estos profesionales, ‘los buenos’, la valoro positivamente si: 1) ayudan a las personas a descubrir sus potencialidades, lo que más les gusta hacer y hacen (realmente) mejor, 2) les orientan para que esas virtudes se transmitan de un modo eficiente y coherente. Esa labor, desde luego, puede ser de utilidad para mucha gente. Con eso no se hace daño a nadie, pero siempre que se gestione desde una perspectiva sistémica, de satisfacción personal, y no como un mero artefacto de marketing”.

Eso de que habla el distinguido y respetado colega Amalio es, precisamente, impartir formación y/u ofrecer asesoría en personal branding, más allá de que lo denominemos de uno u otro modo por un asunto de gustos o preferencias; como un ejemplo interesante entre muchísimos posibles, sugiero revisar el ya mencionado proyecto Ponte en Valor, de mis amigos y colegas Eva, Guillem y Fran. El proceso incluye un grupo mucho mayor de temas, obviamente, pero las primeras esencias van por ahí, junto a la identificación de las necesidades a las cuales cada quien propondrá soluciones (propuesta de valor) y las aportará (contribución, o aporte de valor), a través de lo cual se posicionará en la mente de quienes haya elegido, recibido, utilizado y valorado positivamente dicho valor (posicionamiento de marca personal).

Y uno de los principales objetivos de la formación o asesoría en personal branding (sí, muyyyyyyyyy de acuerdo: la bien hecha por los buenos), es preparar a los alumnos o clientes para EVITAR A TODA COSTA el cálculo y la construcción forzada de identidades, y más bien al contrario, trabajar y gestionar su marca desde la autenticidad, desde su verdadero yo personal y profesional (porque como muy bien Amalio plantea, ellos 1) ayudan a las personas a descubrir sus potencialidades, lo que más les gusta hacer y hacen (realmente) mejor, y 2) les orientan para que esas virtudes se transmitan de un modo eficiente y coherente). También, para establecer los procesos de mejora continua que sean requeridos para poder ofrecer sistemáticamente al entorno la mejor combinación posible de atributos, potenciales y competencias; y por supuesto, para visibilizar todo ello de las maneras correctas y ponerlo a disposición de quien lo necesita, en forma de valor. Como dice Guillem en su interesante respuesta a Amalio en los comentarios del post: “Muchos prefieren verlo como una exaltación del ego, y es porque únicamente retienen la parte de visibilidad. Es algo absurdo, como creer que debajo de la parte visible de un iceberg no hay nada”. Eso es mala praxis. La verdadera gestión de marca personal no es eso que Amalio justamente critica.

En la entrevista de 2012 antes citada, nos dice Andrés lo siguiente: “Una persona tiene una marca personal y un personaje tiene otra marca personal. Un buen ejemplo puede ser la marca personal de Harrison Ford y su marca corporativa de Indiana Jones. Si estamos creando un personaje no estamos creando una marca personal. La marca personal tiene que ser ante todo auténtica”. Autenticidad que niega por completo la posibilidad de “calcular la identidad” que vamos a ofrecerle al mundo, por cualquier vía y en cualquier soporte. Lo que otros ven de nosotros debe ser el más fiel reflejo de lo que somos, hacemos y logramos nosotros: de eso se trata la verdadera gestión de marca personal. Construir limpiamente el mejor yo personal/profesional/social que seamos capaces de construir, y ofrecerlo diáfanamente al mundo que nos rodea como fuente de valor para aportar soluciones, marcándolo así con lo mejor de nosotros.

Porque además, quienes hacen tales cosas deberían pensar inclusive en los peligros a los que se someten al hacerlo; y el no pensar en ellos nos deja muy claro que no están gestionando nada realmente personal, sino únicamente un disfraz: ni más, ni menos. Pues como nos legó Lincoln, se puede engañar a todo el mundo una parte del tiempo, o a una parte del mundo todo el tiempo; pero no es posible engañar a todo el mundo todo el tiempo. Y como he dicho antes, la verdad, terca como es, tarde o temprano aflora y desenmascara. Basta que aparezca UNA oportunidad en la que deban demostrar en la práctica todo o parte de lo que han venido vendiendo como propio sin serlo, saberlo, saber hacerlo, tenerlo, etc…¿Y entonces?

Quiero precisar un poco más este importante aspecto, acerca del cual las confusiones son muy frecuentes.

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define identidad como “Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás” y “Conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás”. Ambas acepciones funcionan de modo exacto en la línea en que vengo desarrollando el punto, y reafirman el hecho de que “la construcción de una identidad calculada” es una falsificación, que obviamente, no puede ser equivalente a la marca personal de nadie, primero, porque no la refleja en su genuina realidad, y además, entre otras varias cosas, porque dicha marca no se basa únicamente en los rasgos personales ni es definida en, desde ni por la autoconciencia de la persona en cuestión. La marca personal de alguien la definen quienes rodean a esa persona y reciben el impacto de lo que ella es, hace y logra, a partir de lo cual la analizan, valoran y posicionan en sus mentes de una u otra forma, en uno u otro sentido.

El propio Diccionario nos define imagen pública como “Conjunto de rasgos que caracterizan ante la sociedad a una persona o entidad”. Las palabras clave aquí son: ante la sociedad. O sea: podemos tener una autoconciencia o una percepción de nosotros mismos que vaya en un determinado sentido (nuestra identidad), pero ello no necesariamente significa que seamos precisamente eso para quienes nos rodean. Es más: dependiendo de múltiples factores, puede suceder que para ellos seamos lo opuesto (una excelente herramienta de análisis de esta posible disonancia -entre varias existentes- es la famosa ventana de Johari). Y por otra parte, la imagen es definida a través de rasgos; las actuaciones que desarrollamos -aplicando algunos o todos esos rasgos, o sea, nuestras características personales, y también nuestras competencias profesionales-, y los resultados que obtenemos integrando espontáneamente lo que somos y lo que hacemos -o sea, siendo nosotros mismos y comportándonos como somos en cada espacio de acción: estudio, trabajo, familia, sociedad, etc.-, configuran un conjunto que se queda en la memoria de quienes nos rodean (memoria que es definida por el Diccionario como “Facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado”), gracias al cual nos posicionan de una u otra forma, y que les permite recordarnos y acudir -o no acudir- a nosotros en situaciones en las cuales podrían requerir nuestros servicios, o que simplemente les hagan evocar una frase dicha por nosotros, o un error que hayamos cometido, o algo positivo o negativo que alguien más les haya dicho acerca de nosotros, o el aporte de valor que hayamos sido capaces de hacer y que se haya traducido en soluciones…y un laaaaaaaaaargo etc. “Eso” se llama marca personal, y entre otras varias cosas, integra nuestra identidad, nuestra imagen, el recuerdo que dejamos en los demás, el posicionamiento que conseguimos en sus mentes, etc., etc., etc. Y en términos mercadotécnicos y de negocios, esa marca define mucho de nuestras oportunidades profesionales, especialmente en este mercado cada día más saturado de ofertas y más escaso en oportunidades.

Un “detalle” más, en tono interrogativo. Si coexistimos profesional o socialmente con un grupo de personas, ¿qué hay de malo ni de negativo, o por cuál motivo y en qué medida nos convierte en farsantes -o cualquier opción equivalente-, el hecho de que hagamos a conciencia un proceso de mejora personal, que nos permita ser para quienes nos rodean la mejor persona y el mejor profesional que seamos capaces de ser, lo cual nos posicionaría en sus mentes como alguien que tiene algo valioso para darles y permitiría que puedan recibir, utilizar y aprovechar el valor que podemos, debemos y queremos aportarles -y vivir decentemente de ello, si es el caso-, sin que ello implique ni signifique dejar de ser nosotros mismos, imitar a otros, falsear nuestra imagen, manipular nuestros atributos ni perder nuestra autenticidad?

Amigo lector:

Hasta aquí la segunda entrega de esta serie de artículos. ¿Qué piensas acerca de los dos temas abordados hoy? 

La semana entrante (el próximo viernes, para ser exacto) te propondré mis respuestas a la siguiente y muy compleja pregunta:

  • ¿Hacer personal branding correctamente nos convierte necesariamente en seres individualistas?

Hasta entonces, y en espera de tus opiniones, comentarios y      valoraciones en cualquier sentido, te dejo el más cordial brand/abrazo de tu siempre amigo,

Vladimir

3 puntos que unen ciencia, conexión humana y marca personal, por @FranSegarraB

Como ya sabes que, independientemente en el sector en el que trabajes, siempre voy a animarte a trabajar tu marca personal. Ya sea para que te conozcas mejor a ti mismo, mejorar tu propuesta de valor o mejorar tu mensaje, tarde o temprano, en mayor o menor medida, vas a acabar obteniendo alguno de sus beneficios (descubre 8 fundamentales en este post).

En este artículo quiero que profundicemos en un perfil que me interesa especialmente: el perfil profesional científico y su relación con la conexión humana.

Este es el último artículo de una trilogía de post dedicados a este perfil y que he escrito para esta casa, la casa de la marca personal.

En el primer y segundo post, analizamos cómo el personal branding puede ser (y de hecho, es) una excelente herramienta al servicio del desarrollo científico, para luego ver algunos casos de éxito en la buena gestión de marca personal, como Tim Berners-Lee o Stephen William Hawking. 

En este artículo quiero hablarte de algo más práctico. Quiero ayudarte a trabajar sobre un cambio en tu mindset, para sensibilizarte y hacerte consciente de la importancia de trabajar una comunicación mucho más humana y así sobresalir en un contexto tecnológico e hiperconectado.

Un cambio de contexto necesita un cambio de estrategia. Y un cambio de estrategia, necesita un cambio de mentalidad. Veamos algunas claves importantes para ello: 

Divulga conversando: tu público está muy informado 

Hoy en día, la información circula libremente y en grandes cantidades. Y un gran número de casos, el científico que divulga ya no es una fuente primaria de información. Quién busca información, busca contrastar y validar la que ya conoce (aunque esta sea incorrecta, sesgada o de mala calidad). Esta es una nueva realidad que plantea un reto a la vez que una oportunidad.  

Hablando de conexión humana, la comunicación con voluntad de informar ya no es lo que era, en un mundo globalizado e hiperconectado.

La atención: tu mensaje tiene una ventana de oportunidad limitada.

Es un hecho, la atención humana no sólo no incrementa a medida que evolucionamos, sino que se está reduciendo a causa de la sobreestimulación que experimentamos en nuestro entorno hiperconectado. 

Eso provoca que el recurso más limitado en nuestro contexto, en el que se nos ametralla con información constantemente, sea precisamente la atención.

Si quieres divulgar ciencia, debes tenerlo claro: para despertar y mantener el interés de una persona sobre tu mensaje, deberías ser conciso, personalizado y persuasivo.

¿Es Injusto? Por supuesto, si lo és, pero la oferta es demasiado extensa para que no sea así. Tómatelo como un reto.

Trabaja la Conexión Humana

Sea lo que sea lo que tengas que explicar, explícalo tú. Sé tú mismo, cercan@, sin distancias. 

Trabajar la marca personal en este sector podría tener un gran efecto de optimización de recursos y un aprovechamiento único de las oportunidades que tenemos en este nuevo contexto digital.

En el sector sanitario, por ejemplo, imagina el poder que tendría generar canales de comunicación directos entre médico/paciente. Adivina qué pasaría si se generarán espacios virtuales en los que se potencie un contacto más directo, humano y emocional, como por ejemplo, a través de perfiles de Twitter o Instagram bien trabajados y activos. 

Siempre imagino tener el consejo de mi médico a un WhatsApp de distancia. 

Una estrategia de marca personal deja de tener sentido si no eres tú mismo el que comunica, de manera natural. Acerca el mensaje a tu público objetivo.

 

Photo by h heyerlein on Unsplash

Tu presencia, ¿suma o resta a tu talento? por @Maria_A_Sanchez

Los 3 errores más frecuentes en la Imagen Profesional (presencia)

En este post, a la vez que señalo estos errores, doy recomendaciones para evitarlos, claro. Siguiéndolas, ‘envolverás’ tu Talento y fascinarás, todavía más, con tu Presencia (porque seguro que ya lo haces… pero menos :). También te voy a ayudar a evitar los ‘Ruidos Visuales’, que te restan eficacia comunicativa, así es… solo un detalle: hoy el acento está puesto en nuestra responsabilidad, porque (a un@s más y a otr@s menos), en las Redes Sociales o l@s más jóvenes de la familia, a tod@s nos miran y nos copian.

Vamos a comenzar diferenciando dos sectores:

Profesionales ya consagrados

Para que detecten qué ‘juega en su contra’ y que, gracias a su (demostrada:) inteligencia, con un ligero entrenamiento, comenzarán a ‘mirar/se viendo’. Lo que les llevará a hacer una, dos o las tres variaciones que aconsejo aquí, para que su Imagen ‘parezca’ tan Profesional como ell@s lo son…

Quienes les miran y les copian

Familiares, amig@s y/o profesionales del mundo de las Ventas, las RRSS, la Comunicación, el Talento, el Coaching, etc., cuya admiración les incita a emularles y, claro, caer en los mismos errores.

Como prevención: que sepáis que ya me lo han advertido

Es peligroso, no hay forma de hacerlo sin crear un Tsunami que quién sabe qué repercusiones tendría…’, me decía una querida colega con la que hablaba del tema y que estaba totalmente de acuerdo conmigo en lo bondadoso (y peligroso) de esta iniciativa.

Vestuario

Y ahí estaba yo, dudando y luchando entre el ‘no debo‘ y el ‘cómo no se lo voy a comentar, con lo bien que le vendría a esta y aquella persona y a quienes les siguen…’.

Se ha hecho la luz en mi mente, al escuchar las palabras de ‘súper Eva Collado‘, compañera del PersonalBrandingLabDay, en un diálogo con Elena Arnaiz y recogido en uno de los exitosos videos de Street personal Branding, formado por el que llamamos ‘padre de la MarcaPersonal’: Súper Andrés Pérez Ortega y Claudio Inacio: “… cuando veo que alguien que me cae especialmente bien y está haciendo en RRSS (…) que no le está favoreciendo, cojo tiempo para contactar con el/ella por MD y le hablo de ello…”.

Y he pensado: ‘si lo hace Eva (a quien admiro), yo también’, así que me he puesto a ello… estaba haciendo mentalmente la lista de las personas a las que les diría algo muy concreto y he pensado: ‘¿…y por qué no hago un post, se lo paso a Guillem Recolons, para publicarlo en Soymimarca?’

L@s colegas, fuente de inspiración

Visito el site y, además de interesantísimos posts, como siempre, releo el de Pablo Adán, cuya imagen, que replico, nos invita a una de las pautas más importantes y útiles para adquirir la habilidad de comunicar con la Presencia lo que deseamos: ‘entrenar la mirada’.

Equilibrio marca personal

Photo by Sharon McCutcheon on Unsplash

Véase la gran diferencia en las ‘líneas ascendentes’ que forman las pestañas más largas en una de las imágenes. Efecto que se puede lograr con gel transparente ellos y con una suave línea de lápiz de ojos nosotras.  Porque la máscara de pestañas demasiado evidente no es aconsejable en la Imagen profesional, pues crea el llamado ‘efecto Daisy’ (Pato Donald’s girl).

entrenar la mirada

Los 3 errores

Este es un ejemplo de lo que se puede ver cuando te dirigen a entrenar la mirada. Si deseas extraer la máxima eficacia de estos trucos que voy a compartir contigo, te recomiendo tener cerca tus fotografías y filmaciones, para poder analizarlas con mis observaciones y anotar tus decisiones: qué hacer y cuándo lo harás.

Estas son las 3 áreas que anuncia el título:

  1. Líneas descendentes, búscalas y elimínalas de tu presencia, porque comunican tristeza, fracaso… (dicen l@s expert@s que se debe a que transmiten que ‘te gana la partida’ la ley de la gravedad).

Recomendaciones: crea líneas ascendentes, como el efecto de las pestañas, que comentábamos y, sobre todo, con tu mejor sonrisa. No pierdas de vista las líneas descendentes que pueda dibujar tu cabello sobre tu frente y tus cejas, que si son demasiado largas, entristecen tu mirada … cuando hagas variaciones, te recomiendo que te hagas fotografías, para que tu cerebro registre la gran diferencia en tus facciones.

  1. Puedes provocar distracciones en quien te escucha, si algún elemento de tu presencia se ve demasiado (en ellos ‘los pelillos del pecho’ o la piel entre calcetines y camal, en nosotras, ya sabes…) o cruzas tu mano para tocarte el cabello, la nariz, etc. Cualquiera de estos detalles te hace perder protagonismo y resta el % de atención a tus palabras, de quien te escucha.

Recomendaciones: mira tus fotografías y filmaciones, como si de las de tu mejor amig@ se tratara y ‘caza a tus ladrones de protagonismo’ en la piel que muestras y/o en los movimientos que haces con tu mano.

  1. Evita normalizar los gestos que no son saludables, como cruzar las piernas, interrumpiendo tu riego sanguíneo de retorno (y creando una ‘estupenda celulitis’), no tener agua cerca cuando hablas, envejeciendo así tus cuerdas vocales y/o llevar tacones de más de 5 cms., que lanzan tu pelvis hacia adelante y fuerzan a las cervicales a compensar tu NO verticalidad (con los tacones altos, sin beber el agua necesaria -el doble si fumamos-, gastar antes el líquido sinovial, envejeciendo también tus articulaciones).

Recomendación: ¡SUBVe! elige irradiar salud real. Por ti y por quienes nos miran… y nos copian.

Gracias, en nombre de tu cuerpo, tu  ‘Imagen Profesional’, tu mensaje hablado y tus seguidores/as.

 

Cover Photo by Christopher Campbell on Unsplash

¿Puede ser el autoconocimiento un proceso rápido y eficaz? El capital Vital, por @FranSegarraB

Si estás leyendo este post significa que estás decidido a pasar a la acción. Estás decidido a sobresalir del resto, a impactar más, a vender más, a ser contratado, a ser un referente. Y también sabes que necesitas que sea un proceso coherente, consistente, eficaz, fiable. Por eso, entiendes que solo lo lograrás empezando por lo básico: el autoconocimiento. Porque, de lo contrario, ¿cómo vas a crear una propuesta de valor única?

Pero la introspección tiene un problema: el tiempo que necesitamos invertir en ella. Lo he vivido en muchos de mis clientes y en mí mismo. Y es que los momentos de cambio suelen ser momentos de acción, de intensidad y siendo sinceros, el autoconocimiento está muy bien… pero necesitas ir al grano. Es en esos momentos que darle operatividad al asunto del autoconocimiento es clave. Necesitas auto-reconocerte de manera rápida y eficaz.

La herramienta que te presento hoy aquí tiene precisamente este objetivo: ayudarte a identificar de manera estructurada y sencilla aquello que te interesa de tu mundo interior.

¡Vamos a ello!

El Capital Vital

He dividido el capital vital en dos dimensiones de auto-análisis fundamentales:

  • Dimensión intrapersonal: formada por todo aquello que representa tu identidad, tu visión sobre el mundo, tus hábitos…
  • Dimensión interpersonal, para que puedas reconocer tu contexto más cercano (personas, lugares, rutinas…) y puedas ver si te potencia o te limita.

Cada una de estas dos dimensiones la forman 3 tipos de capitales, que paso a describirte a continuación:

Dimensión Intrapersonal.

Capital Emocional

Relacionado con procesos psicológicos como la intuición, creatividad, capacidad de alto rendimiento, regulación, competencias emocionales, inteligencia emocional, capacidad de adaptación a nuevos entornos… Este es el espacio para analizar tus “intangibles”.

Todos estos procesos están íntimamente ligados a esas aptitudes que necesitas para ser un referente en tu profesión: capacidad de gestión de la propia carrera, de autodisciplina y sobretodo, tu capacidad para crear un estilo de vida propio.

Por supuesto, las emociones que eres capaz de gestionar tendrán un impacto directo en que emociones eres capaz de generar en los demás, algo importantísimo para tu estrategia de marca personal.

Capital de Intensidad Vital

¿Qué vida estás viviendo? ¿Estás viviendo el tipo de vida que quieres vivir? ¿Estás viviendo una vida suficientemente intensa? Tus experiencias vitales configuran la manera en cómo son tus fortalezas, debilidades, aptitudes y actitudes frente a ti mismo y al mundo que te rodea.

En este apartado te propongo que analices esas experiencias que forman o han formado tu propio estilo de vida, tu plan vital: estancias en el extranjero, deportes practicados, aficiones, viajes… Parece mentira como muchas veces “escondemos” esta parte de nosotros, tan importante en esta nueva era.

Capital de Identidad

La complejidad de nuestra identidad es infinita. Nuestras experiencias, nuestras vivencias y cómo se han configurado nuestros esquemas mentales nos hacen únicos e irrepetibles. Tomar consciencia de ello es sumamente poderoso.  Éste es el espacio para analizar todo aquello que te hace único: (auto-concepto, valores, aprendizajes, experiencias) para entender qué nos limita o qué nos potencia (creencias, hábitos, esquemas mentales, prejuicios…) para lograr nuestros objetivos. Es todo lo relacionado con nuestro self (identidad)

Dimensión Interpersonal ¿Cuál es tu contexto más cercano?

Capital Relacional

En un mundo global e híper-conectado, gran parte de la riqueza de una marca personal se  determina por la calidad de las relaciones personales que seamos capaces de establecer y mantener en el tiempo.

Claro que aquí no estamos hablando sólo de aquellos que te van a financiar, sino de aquellos que van a estar a tu lado. Esas personas que conocen de verdad tu auténtico valor y van a apoyarte de una manera incondicional. Esas personas que van a estar ahí aunque todo pueda estar muy jodido.

¿Has oído hablar sobre el concepto de las “3 efes de la financiación” en el mundo emprendedor? Pues aquí se trata de analizar si tú también cuentas con tus family, friends and fools particulares.

Capital Formal

Por mucha nueva era social e hiper-concetada que estemos viviendo, tus experiencias y competencias de carácter más “formal” o “normativo” siguen siendo importantes: experiencias profesionales y formativas, puestos de trabajo, títulos, ascensos, cargos….  Este es el espacio reservado para recopilar y analizar todo aquello que pertenece a tus “Hard Skills”.

Una pista: piensa en todo aquello que incluirías en tu currículo en su versión más “clásica”.

Capital Aplicado.

Una vez has listado tus “títulos”, es hora de analizar lo que has plasmado de ellos en la realidad: proyectos, logros, fracasos, casos de éxito, portafolio de tus clientes… Más allá de puestos y títulos, esto es lo que mejor avala a un profesional, ya que determina sus “realidades”.

Demuestra(te) lo que realmente eres capaz de hacer y explica(te) cómo has logrado tus objetivos, así como las enseñanzas que emanan de tus “fracasos”. Si el anterior punto pertenecía a un análisis basado en Hard Skills, este se basa en Soft Skills.

Canvas de Trabajo

Si te interesa esta herramienta y quieres descubrir cuál es tu propio Capital Vital, te dejo un pequeño regalo que espero pueda serte útil: una plantilla con la que podrás trabajar todas estas dimensiones que te he explicado. Puedes descargarla aquí en varios formatos (PDF, ODT, Powerpoint o imagen) Puedes trabajar tu propio Capital Vital individualmente o en grupo. Si eres profesional de cualquier disciplina relacionada con el desarrollo personal, siéntete libre de usarlo en tus talleres, conferencias o consultorías (solo te pediré que no lo modifiques o si lo haces, por favor avísame al email f.segarrab@gmail.com. Estaré encantado de comentar modificaciones o cualquier duda)  

Espero que esta herramienta no solo te sirva para crear la base de una buena estrategia para tu marca personal, sino que además te sirva para auto-reconocerte mejor y quizás ser algo más feliz o al menos, sentirte más “al mando”.

 

Photo by Ben Sweet on Unsplash

El equilibrio entre lo personal y lo profesional, por @PabloAdanMico

El personal Branding es cuestión de posicionamiento (bajo qué aspectos nos recuerdan), y éste es estrategia (cómo conseguir que sea acorde a realidad y metas), y la estrategia es cuestión del punto de partida (mi identidad, valores, fortalezas…) y del punto de llegada (objetivos).

Aporto este galimatías porque es necesario clarificar el proceso de una estrategia de marca personal. Evitaremos así abandonos prematuros, decepciones o lo peor: fracasos.

Pero como acerca del contenido de este primer párrafo se ha hablado mucho en este blog y poco nuevo queda por aportar, me voy a centrar en algo que realmente sé que a muchos les preocupa.

Y se trata de la diferencia entre marca personal y marca profesional, y de emprender una estrategia de marca personal en una empresa o no hacerlo.

La marca personal es ineludible e imperecedera

Suena bien, pero ¿estamos seguros? Todos tenemos marca personal, por el hecho de ser, por el hecho de estar. Es innata a la sociabilidad del ser humano, y te acompaña como un abrigo e impregna con tu aroma los lugares en los que estás, y deja algo, un recuerdo, una sensación, en los que te ven, te escuchan, en los que están contigo.

Pero muchas veces nuestra identidad (base de nuestro ser único y diferente en sí mismo) no encuentra un hueco, un sentido o una oportunidad en el lugar en el que desarrollas parte de lo que haces (tu actividad), y cómo lo haces (tu actitud).

Tus valores, tu forma de entender la vida y las relaciones, te acompañan y forjan tu actitud, la desarrollan y con ellos impregnas lo que haces de un sentido, de un estilo propio.

Marca profesional, tu capacidad, tu valor

Y tu marca personal se proyecta en tu trabajo, en tu entorno laboral. Porque representa lo que eres y es difícil de esconder, de evitar, de ser negada. Es la marca profesional, tu marca personal reducida y adaptada a un entorno profesional. Pero es algo más complicado.

Puede ser que tu empleo, la empresa, o las personas con las que trabajas, no merezcan que te proyectes personalmente. Ocurre muy a menudo, por ejemplo cuando estás en una empresa que no está alineada con tus valores, incluso los niega y actúa en contra de tus principios, con el mercado, con el cliente o con las personas del equipo. O cuando te sientes un extraño entre tus compañeros, un incomprendido que llega a la conclusión que no merecen que te muestres como eres.

Es mucho más común de lo que pensamos. Seguro que te sientes representando, como ya en algunas ocasiones. Si es así no tienes por qué sentirte mal. Cada uno proyecta lo que quiere, donde quiere y con quien quiere.

No acotes el entorno de tu marca personal

No necesariamente debemos buscar una proyección en los entornos previsibles (mi empresa, en el día a día, y el mundo entero cada tarde noche en mis redes sociales). Son los extremos.

Yo lo llamo marca personal de pequeños entornos, a la estrategia de trabajar la marca personal en círculos concretos, donde te sientes cómodo, respetado y con valores e intereses en común.

A veces el encierro profesional sirve de poco cuando llega el momento del despido o la necesidad de cambio. Entonces gran parte de lo hecho, lo  invertido, pierde todo su valor.

Así que debes empezar a visualizar el futuro y a valorar escenarios posibles, e invertir tiempo y recursos en ellos ante un posible cambio, voluntario o no.

Si decides buscar otras posibilidades de trabajo en otra empresa, comienza a trabajar el sector y sus áreas representativas locales. Si decides emprender comienza a buscar posibles aliados y clientes potenciales, entre amigos, familiares, antiguos compañeros de estudios, proveedores, etc. Si decides quedarte valora la estrategia más adecuada. Que las cosas pueden ocurrir de un día para otro.

Para terminar, recuerda:

“Las metas profesionales son etapas en nuestra vida, cambiantes y pocas veces dependen de nosotros. Pero una marca personal es para siempre

#HaceFaltaValor, el ebook de @soymimarca cosecha 2018

¿Por qué #HaceFaltaValor?

Hace falta valor se refiere al coraje. #HaceFaltaVALOR se refiere a dejar una marca positiva. En un momento de cierta madurez de la marca personal, va bien recordar la esencia del concepto, el VALOR como destino final de cualquier proceso de personal branding.

Si no somos capaces de generar VALOR hacia nuestros clientes y otros grupos de interés, no importa el ruido que hagamos, habremos fracasado. Gestionar nuestra marca personal va de eso de gestionar una cadena de valor que arranca de nosotros mismos y acaba proyectándose en los demás.

Personal Branding no es autoconocimiento, no es estrategia personal, no es visibilidad, es el VALOR que genera la suma del todo, es el Iceberg. Los textos que encontraremos a continuación van en esa dirección, la de hacer crecer a quienes tenemos a nuestro alrededor.

En un año de fake news y de ataques a nuestra privacidad, la “tribu” de la marca personal ha vuelto a reunirse, esta vez en uno de los posts colaborativos titulado “El suicidio del personal branding“. En un momento de incertidumbre hace falta unidad, hace falta criterio, #HaceFaltaValor.

¿Quién escribe #HaceFaltaValor?

La parte troncal del ebook la escriben Eva Collado Durán, Guillem Recolons, Laura Ferrera, Fran Segarra, Raquel Gómez, Paula Fernández-Ochoa, David Barreda, Almudena Lobato, Josep Capell, Yin Min Shum, y Vladimir Estrada.

Además de los mencionados, el artículo colaborativo incluye opiniones de Arancha Ruiz, Jordi Collell, Andrés Pérez Ortega, Alicia Ro, Fabián González, Claudio Inácio, Elena Arnaiz, Gabriel Patrizzi, Ylse Roa, Nancy Vázquez, Helena Casas, Oianko Choperena, Enrique F. Brull, Nilton Navarro, Ilana Berenholc y Pablo Adán.

Yo diría que no es toda la “tribu” pero sí hay una buena parte.

Ahora sí, aquí está el ebook de 15o páginas #HaceFaltaValor

Esperamos que os sea de utilidad. Hemos dejado el post del profesor Vladimir Estrada Marca Personal y Empresa, la otra verdad al final, ya que más que un post es un libro en sí mismo.

Un ruego: si lo compartes en redes, utiliza el hashtag #HaceFaltaValor

Si quieres descargarte el libro gratuitamente en formato PDF solo tienes que visitar la página de Slideshare donde se encuentra, verás que es muy fácil.

Feliz Navidad y mejor 2019!

Guillem Recolons