Un paseo por SOYMIMARCA (en vídeo)

Los amigos de BusinessTV nos hicieron una pequeña entrevista en Soymimarca Barcelona que compartimos con vosotros.

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No digas nada en Facebook que no dirías en un bar – 14 claves para gestionar tu reputación personal –

Dentro de un verdadero océano de aportaciones en el entorno de la reputación, la visibilidad y la marca personal quiero destacar la versión actualizada del libro de Neus Arqués  “Y tú, ¿qué marca eres?” que acaba de publicarse.  Tengo dos buenos motivos para hacerlo: La autora, Neus Arqués, fue en su día la introductora del término marca personal en España allá por el ya lejano 2002 y porque si la primera edición del libro ya la convirtió en una referencia, la puesta al día que ahora ve la luz nos actualiza y aporta nuevos contenidos que siguen manteniendo la publicación dentro del a categoría de lectura imprescindible.
Muchos de nuestros clientes al iniciar un trabajo de gestión de su marca personal nos piden material de lectura para saber más sobre la aventura en la que se están metiendo. Sin duda este libro es una buena pieza introductoria porque se trata de un libro breve y de lectura ágil,  que aporta contenidos que son inmediatamente aplicables, resuelve dudas y a la vez abre interrogantes y traza desafíos personales entorno a la reputación personal.

La necesidad de la marca personal y de la publicación de “Y tú, ¿qué marca eres?” –  nos lo explica la autora, Neus Arqués- se fundamenta en tres cambios que ha sufrido nuestra sociedad: “Por un lado, somos seres hiperconectados, cuya vida social y expresión profesional se ligan cada vez más a la Red, la principal fuente de visibilidad que tenemos. Por otro, estamos inmersos en una crisis sistémica que nos obliga a redefinirnos y reinventarnos profesionalmente. La marca personal ya no apela tanto a la satisfacción como a la supervivencia. Por último, proliferan las dinámicas colaborativas: todo tipo de experiencias crowd, que se basan en la aportación de muchos usuarios. Precisamente para poder aportar valor al colectivo, es importante identificar y poner de relieve nuestros puntos fuertes”.

Buena lectura y desde Soymimarca os brindamos, una vez más, nuestro apoyo profesional para una excelente gestión de vuestra Marca Personal.

¿Ferran Adrià habla sobre marca personal?

18 minutos. Es todo lo que necesitáis para saber algo más sobre marca personal, sobre storytelling, sobre proximidad emocional, sobre felicidad, sobre sobriedad. Aquí os dejo la entrevista de Pablo Motos, de el Hormiguero 3.0 (Antena3) a Adrià con motivo de la presentación del libro “La comida de la familia” (RBA). Si vais mal de tiempo, mirad del minuto 15 en adelante. No os lo perdáis.

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La marca personal y la necesidad de medir su influencia

Desde el nacimiento de las redes sociales han ido apareciendo una serie de indicadores asociados a las propias redes. Para cada presencia en la red, y para cada red social, estos indicadores sirven para medir la influencia de dicha presencia. Y estos indicadores varían según la red.

En twitter, por ejemplo, solemos fijarnos en los seguidores (followers) o en el número de listas en las que nos han clasificado. En Facebook suele ser el número de amigos, y en el caso de páginas el número de “Me gustas” recibidos o el número de personas que están hablando de esto.

A medida que ha ido evolucionando la red en estos años se ha ido generando una necesidad por medir la influencia de los usuarios de la propia red, un factor cada día más determinante en nuestra presencia y en las relaciones profesionales que realizamos en red. Esta necesidad ha hecho que hayan surgido algunas iniciativas para crear indicadores de influencia.

Uno de los indicadores más extendidos es Klout, usado en multitud de aplicaciones (Cotweet, Hootsuite, Brandchats,…) para determinar la influencia de los usuarios de la red. Este indicador da un número del 0 al 100 que representa el nivel de influencia del usuario dependiendo de su actividad en Twitter, Facebook (página o perfil), Google+ (perfil), Linkedin, Foursquare, Youtube, Instagram, Tumblr, Blogger, WordPress.com, Last.fm y Flickr. Se trata del indicador de referencia en estos momentos, a pesar de ser de los más discutidos.

Otro de los indicadores relevantes es Peerindex, usado también en algunas aplicaciones para medir la influencia de los usuarios (como por ejemplo el gestor de usuarios de twitter SocialBro). Al igual que Klout su valor va del 0 al 100 y emplea los datos de actividad producidos en Twitter, Facebook (perfil), Linkedin, Quora y Blogs (hasta 3 blogs). Se le reconoce algo más de sentido que a Klout, aunque como aquel no hace público su algoritmo de cálculo del índice.

Un tercer indicador interesante es Kred, que al contrario de los anteriores, sí hace público su método de cálculo de su índice (que da valores entre 0 y 1000). Aunque de momento solo tiene en cuanta la actividad en Twitter, tiene previsto ampliar su cobertura a Facebook y Linkedin.

Pero no se trata del único indicador existente, algunas herramientas como Reppify disponen de indicadores propios que utilizan de forma interna, en el caso de Reppify para evaluar a los candidatos de un proceso de selección a partir de su actividad en social media.

Es frecuente que se demande un determinado nivel de influencia en Klout en algunas profesiones, como por ejemplo la de community manager. Algo que no tardaremos en ver como se amplía a otros sectores profesionales.

Incluso a nivel de usuario consumidor, el hecho de disponer de un nivel de influencia determinado nos dará opción o no a poder disfrutar de ciertos servicios o ventajas. Algo que está ya utilizando Klout con sus perks y que hemos podido ver por ejemplo en algunas campañas como la realizada por Audi en Facebook.

Como marca personal debemos cuidar nuestra presencia en la red y debemos ayudarnos de los indicadores existentes para poder evaluar si nuestra presencia está siendo eficaz, o si por el contrario debemos mejora algún aspecto de nuestra actividad en la red. Los medidores de influencia son los nuevos jugadores en la partida que se está jugando en internet, no hay que obsesionarse con ellos, pues su fiabilidad está por demostrar (sobre todo si no hacen público su algoritmo de cálculo), pero tampoco debemos ignorarlos completamente, ya que se están posicionando cada vez más como auténticos varemos de nuestra actividad y relevancia en la red.

¿Crees que un CEO debe dar la cara?

Os remito el artículo de Tino Fernández  “La estrategia del CEO ultradiscreto” publicado el pasado jueves en Expansión en que he participado junto muchos otros, y que analiza la conveniencia o no de los CEO de dar la cara ante la opinión publica. Hay gustos y opiniones para todo. Y tu ¿Qué piensas?

 La estrategia del CEO ultradiscreto

Son fundadores, presidentes y primeros ejecutivos de firmas. Casi nunca conceden entrevistas, y suelen racionar de forma exagerada sus apariciones en público. Puede ser un plan bien estudiado o simplemente su forma de ser, pero esta actitud particular tiene consecuencias en la marca, en la empresa y en las personas que trabajan en ella.

En abril de 2009, dos empleados de un establecimiento de Domino’s Pizza en Carolina del Norte colgaron en YouTube un vídeo en el que realizaban actos repugnantes con la comida que pensaban a enviar a domicilio. Aquel clip logró un millón de visitas en dos días. La rapidez con la que se propagó la broma letal para el buen nombre de la firma contrastó con la tardanza en responder de su primer ejecutivo, que se disculpó en un vídeo. La compañía se movilizó también en Twitter Facebook, pero la lentitud de la respuesta hizo que sólo la vieran 66.000 personas al término del día. Alguien comentó entonces que “el daño hecho en 30 minutos de exposición en internet a 49 años de historia de la marca no se cura con este parche”.

Los CEO son la cara pública de su organización y, en tiempos de confusión, se espera que sean visibles y sinceros sobre cualquier problema que surja. El episodio de Domino’s Pizza plantea el debate de los directivos, fundadores de compañías o presidentes que prefieren mantener un perfil bajo; que rara vez conceden entrevistas ni salen en fotografías o participan en actos públicos. La cuestión es si se trata de una estrategia diseñada al caso o es más bien una cuestión personal. Y sea lo que sea, conviene analizar qué consecuencias tiene esta discreción –en ocasiones excesiva– en la compañía y en su marca, así como en aquellos que trabajan en ella.

Vivian Acosta, socia directora general de consultoría de Norman Broadbent, recuerda que “hay un estilo de liderazgo que resulta ser austero en la comunicación. Es propio de aquellos que vinculan su éxito al de su organización antes que buscar su reconocimiento personal. Relacionan su marca personal con su puesto y con la compañía; trabajan más hacia adentro que hacia fuera; y generan más equipo. La marca de una empresa la construye un equipo. Así se genera más cohesión y más conciencia de grupo. Es por tanto el equipo directivo el que crea la marca y no un solo directivo”. Un caso de discreción en este sentido es el del que fuera CEO de BankinterJuan Arena, quien jamás se dejó hacer fotos durante su mandato ni comparecía ante los medios, a excepción de las juntas de accionistas. “Lo importante es el banco, y no yo”, parecía ser su lema. Esta actitud le generó mucho sentido de grupo y pertenencia, y una estrategia de diferenciación. En sus años en Bankinter quería demostrar que se puede gestionar una compañía en la sombra sin necesidad de ser la cara visible de la empresa.

 Santiago Álvarez de Mon, profesor del IESE, explica que “hay incluso directivos muy transparentes internamente pero que se repliegan de cara al exterior. Prefieren que sean sus equipos los que salgan a la palestra y figuren. Se trata de un perfil bajo típico de aquellos que están a gusto con su trabajo y a quienes les gusta lo que hacen, pero desean minimizar el impacto exterior de la actividad que desarrollan. No quieren personalizar la empresa”.

Acosta recuerda las teorías de Jim Collins referidas al quinto nivel de liderazgo, que se basan en que la mayoría de las firmas grandiosas de hoy siempre han sido grandiosas. La mayoría de las empresas, sin embargo, sólo llegan a ser buenas. Los directivos que convierten las compañías buenas en excelentes destacan por ser discretos, humildes y no mantienen demasiadas intervenciones públicas.

Según Collins, el verdadero líder de nivel 5 es el que genera un cambio a largo plazo y sostenible; a quien le interesa más el éxito de la organización que sus logros personales y tiene suficiente confianza en si mismo para contratar gente competente; el que es modesto; quien asume responsabilidades –no echa la culpa a los demás cuando las cosas no funcionan como se esperaba–; y aquel cuya máxima ambición es la organización.

Álvarez de Mon considera que esta actitud de discreción es, antes que una estrategia, una forma de ser, y coincide con Ovidio Peñalver, socio director de Isavia Consultores, en que “hay ejemplos de líderes que son tímidos, que adolecen de recursos al presentarse ante el público; que no tienen buena imagen, o que no se encuentran cómodos”.

Peñalver añade que “para cualquier compañía resulta muy conveniente estar presente. Se trata de una cuestión de supervivencia, porque si no estás, no existes, y esa presencia puede ser muy variada: publicar libros, hacer anuncios, conceder entrevistas, estar en ferias y eventos”.

Para cualquier organización resulta conveniente ‘estar presente’

El experto identifica tres estrategias posibles: la primera es “sólo imagen de marca de la compañía y opacidad personal”. Es característico de grandes empresas, y se lleva a cabo a través del responsable de comunicación o de una agencia de medios. En este sentido Andrés Pérez, consultor en posicionamiento personal, asegura que “algunos departamentos y directores de comunicación tiene excesivamente ‘ocultos’ a sus directivos. Son ellos los que realmente dominan la comunicación de la empresa y la discreción excesiva de esos CEO, presidentes o fundadores, antes que una estrategia o una razón meditada, se debe a una cuestión de bloqueo, o a que les han metido cierto miedo a intervenir en público”. Peñalver explica que en esta primera estrategia “se vende el nombre de la organización y quien aparece en público necesita el permiso de esta. Si ponemos como ejemplo algún país, podríamos decir que Suiza tiene muy buena imagen de marca, pero muy poca gente podría decir el nombre de su presidente. En este caso, lo que se vende es el país”.

Otro plan es el de las compañías que giran en torno a la marca de una persona. Peñalver aclara que “se trata de líderes muy mediáticos, con una personalidad arrolladora. Aquí, más que de una estrategia, se trata de la personalidad de estos individuos. En el Banesto de Mario Conde todo giraba alrededor suyo. Si nos vamos a otros ejemplos, en Venezuela se habla mucho de Chávez y menos del país. Y hay partidos políticos, como UPyD, que giran en torno a su líder, Rosa Díez“.

El socio director de Isavia identifica también un modelo mixto: el que se basa en una compañía muy valorada y un fundador o presidente con un sello personal espléndido. “Es el caso de Steve Jobs enApple. Y podría decirse que es el caso de Emilio Botín en Santander“.

Cuestión de mínimos

Santiago Álvarez de Mon advierte de que no se puede ser un primer ejecutivo sin asumir que se debe representar a la marca: “Debe haber unos mínimos para esto. Va en el sueldo y es su responsabilidad. La discreción debe ser practicada con moderación para que no sea secretismo”.

Por su parte Vivian Acosta afirma que “cuando uno no crea una marca, los demás la crean por él. Si dejas que otros acuñen esa marca, lo que resulta puede ser negativo”.

 Para Guillem Recolons, socio de Soymimarca, la no presencia “provoca una deshumanización de la empresa. Si no hay una persona al frente es más fría. En gestión de crisis, no hay nadie que asuma la responsabilidad, y se tiende a cargar contra la marca. Ante la inaccesibilidad, además, se da una falta de diálogo, y no hay quien dé la cara. El primer embajador de la marca es el CEO. Si su imagen es opaca toda la compañía rezuma opacidad“. Andrés Pérez coincide en que “esa opacidad genera desconfinza. Si eres invisible se puede llegar a pensar que tienes algo que ocultar”.

El socio de Soymimarca añade que “a largo plazo en España vamos a importar el tipo de actitudes de los líderes que utilizan la comunicación persona a persona“, atendiendo a cómo perciben los demás el mensaje y cómo lo transmiten a su red de personas de confianza. Es el caso de Barack Obama y las acciones en torno a su persona, que convirtieron su marca personal en todo un símbolo e icono adorado por las grandes masas sociales.

Líderes mediáticos

En plena crisis de la industria del automóvil en Detroit, en la década de 1980, el presidente de Chrysler,Lee Iacoca, se hizo famoso al poner su imagen y su personalidad al servicio de la compañía, convirtiendo en mundialmente conocida la frase “si encuentra un coche mejor, cómprelo”.Quince años después, Chrysler utilizó su potencial mediático para una nueva campaña de ofertas.

El Iacocca español fue Manuel Luque, director general de Camp, que como líder mediático puso de moda el lema de los automóviles aplicado a los detergentes. Incluso quienes nunca lo han visto conocen el anuncio de Colón y su “busque, compare, y si encuentra algo mejor… Cómprelo”.

De igual forma que una discreción exagerada puede ser negativa, aquellos líderes que deciden ser mediáticos pueden caer en el exceso. Hay quien piensa que los líderes más eficaces parecen ser aquellos que “son” su propia empresa y que encarnan la imagen de su compañía, sobre todo cuando se trata de transmitir valores y emociones. Andrés Pérez, consultor en posicionamiento personal, cita los ejemplos exageradamente mediáticos de Donald Trump Richard Branson.

Pérez recuerda que “el liderazgo se basa en alguien con objetivos claros, que ha de tener definidos los objetivos de su gente. Branson sabe lo que quiere, lo que quieren las personas, y lo comunica perfectamente”.

La decisión de ser un directivo mediático se puede deber a una visión patrimonialista del tipo “la empresa soy yo”; o también al modelo “la compañía es mi trampolín”, algo propio de aquellos directivos que utilizan la plataforma mediática para ponerse a tiro de los cazatalentos. Además, la gran personalidad emblemática de ciertos jefes, como puede ser el caso de Jack Welch, CEO de General Electric, o Steve Jobs, CEO de Apple, puede llegar a convertirse en un inconveniente, porque una figura gigante como la de estos líderes puede provocar un eclipse de talento en la organización, que en ocasiones queda atrofiada y resulta incapaz de responder adecuadamente cuando estos dirigentes se van de la compañía (Welch) o fallecen (Jobs).

Este liderazgo implica que aquellos que lo ejercen pasen muchos años como CEO, influyendo en el diseño y la estrategia de las firmas. Su forma de gestionar queda institucionalizada y resulta casi imposible encontrar nuevos líderes que los reemplacen.

Préstame tu boca

Es todo un placer iniciar este 2012 hablando de un libro indispensable para entender el fenómeno de la nueva comunicación en estos inicios del siglo XXI: La estrategia del pingüino, de Antonio Nuñez (Conecta, mayo 2011). Nuñez analiza de manera soberbia la comunicación de persona a persona, que se ha está convirtiendo en una de las formas de influencia más importantes de la historia.

Cualquiera con un iPhone, cualquiera con un blog, puede poner en marcha algo escandaloso (Hillary Clinton)

Esta frase encabeza el libro, pero también forma parte del epílogo en que se citan otras tantas frases que definen el panorama de la comunicación actual. En esta web ya hemos hecho referencia anteriormente a Antonio Nuñez, a mi juicio el mejor especialista en storytelling de nuestro pequeño planeta.

En “La estrategia del pingüino” el autor crea un símil genial con la condición gregaria de los pingüinos y la de las personas. El libro está repleto de casos reales de personas desconocidas que han conseguido audiencias millonarias de comunicación utilizando las técnicas de persona a persona y las redes sociales. Lo mejor de todo es que buena parte de los ejemplos que cita el libro se pueden ver en la zona de lectores de la web, y contienen perlas maravillosas:

  • El breve discurso inaugural de J.F.K. en Washinton a temperaturas bajo cero
  • Los spots de British Airways de los 80, obra de Saatchi & Saatchi, que cambiaron la cara de la línea aérea
  • Los ejemplos de la escandalosa y efectiva publicidad “low cost” de Ryan Air
  • La magnífica historia del autodespido de Jenny publicada por The Chive
  • El transmedia storytelling de la serie “24”…

Y no quiero dejar de mencionar el capítulo que da título a este post “Préstame tu boca” en que Antonio nos regala diez ideas para mejorar la comunicación de persona a persona. Una joya. Os dejo aquí el videobook para ver la presentación del autor.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=kvHZaxgsC8Y[/youtube]

¿Has hecho una lista de cosas a hacer antes de estirar la pata?

Si aún no la habéis visto, os recomiendo que aprovechéis estas fiestas de Navidad para pedir la película “The bucket list“, traducida en España como “Ahora o nunca”, aunque su traducción más literal se acercaría a “la lista del que va a estirar la pata”. Jack Nicholson y Morgan Freeman juntos protagonizan una comedia dramática que consigue estremecer.

¿Qué cosas harías si supieras que te queda un año de vida?

Este es el eje de esta película estrenada en 2008, en que Nicholson encarna a un caprichoso millonario solitario y Freeman a un padre de familia de economía modesta. El azar hace que coincidan en la misma habitación de hospital, y a partir de ahí no os cuento más, solo que lo que viene es magia pura.

¿Qué hacen? ¿Se resignan? ¿Se recluyen?

¿Y qué harías tu? ¿Te harías un bucket list?

El ejercicio es interesante. A menudo cuando trabajamos la marca personal ponemos por delante nuestras metas profesionales y nos olvidamos de lo que realmente nos importa, vivir. Y en este caso, vivir las experiencias con las que siempre has soñado. Eso debería formar parte de nuestro proyecto de personal branding.

Espero que disfrutéis la película tanto como yo y que os planteéis una lista sin tener que esperar a tener una enfermedad terminal. Aquí os dejo un trailer para ir haciendo boca.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=frF0IWznBD4[/youtube]

 

127 páginas para posicionarte en la red

Moverse en la punta de un iceberg no es fácil, es una zona húmeda, resbaladiza y fría, hay que estar bien entrenado y tener  un manual de instrucciones al que poder echar mano en caso de necesidad. Si ya sabes quien eres, lo que quieres y como puedes conseguirlo, tienes el ochenta por ciento del iceberg de tu marca personal, la parte sumergida, a punto y solo te falta la punta, la parte visible.  Como estamos en Fiestas y es un buen momento para compartir te voy a decir una manera de empezar a sacar la punta de tu marca personal.

No se por qué será pero la mayoría de veces que me pongo a leer algo sobre posicionamiento o visibilidad en las redes mi producción de bostezos alcanza un nivel fuera de lo común, los encuentro un tostonazo, me proponen más trabajo a añadir al que normalmente tengo y acabo agobiado por lo que debería hacer y no soy capaz de llevar a la práctica.

Natalia Gómez del Pozuelo ha publicado un pequeño manual de posicionamiento en las redes, Por dónde empiezo 2.0 , que es realmente una excepción. Es ameno, conciso, va al grano, no plantea problemas y da soluciones. Lo he leído, he encontrado multitud de aplicaciones prácticas y no me he estresado.

Natalia nos introduce de manera práctica en el mundo resbaladizo de la visibilidad on-line a partir de su experiencia. No inventa nada y cada situación que expone tiene un contraste personal. Es una guía basada en una historia, su propia historia como escritora y de la promoción de sus libros Buen padre, mejor jefe y Dos de tres, la historia de cómo ha conseguido posicionarse en Internet y de los beneficios que ha obtenido.  Y esta es su gran aportación de valor, su caso de éxito.

Se trata de un libro breve, que se lee casi de un tirón y que te incita a ponerte manos a la obra de inmediato. Una buena excusa para hacerse un regalo o hacer un favor regalándolo, para sacar la punta de tu marca personal.

Que os aproveche la lectura.

Marcas Pilares

 

Un día festivo como hoy (in Spain) le dedicamos el post a cuatro Pilares muy especiales, de las que dejan una marca personal única. Felicidades a todas.

 

Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros.

La conocida frase del gran Groucho Marx nos sirve para enlazar con un texto interesante sobre cómo trabajar los valores. En este blog ya hemos hablado en muchas ocasiones de principios y valores y su relación con la marca personal. También hemos hablado de liderazgo y valores. Aquí os dejo un extracto del libro “El Valor de los Valores en las Organizaciones” del empresario y publicista venezolano Juan Carlos Jiménez. Por cierto, un libro más que recomendable.
Guillem Recolons / asesor de marca personal

Una idea para trabajar los valores

Trabaje los valores en su organización con un recurso abierto. Es decir, desarrolle un documento que contenga las conductas y actitudes deseadas, que sirva para ejemplificar la puesta en práctica de cada uno de los valores de la organización.

Debe ser un documento que tenga la posibilidad de actualizarse y mejorar con la evolución de la organización, y con la participación de sus integrantes.

De esta manera se crean las condiciones para “refrescar” el significado práctico de los principios, y que esta dinámica se convierta en oportunidades vitales para fortalecer el compromiso de la gente con los valores de la organización.

Crear un documento con estas características también permite construir la identidad necesaria para que los valores realmente se conviertan en los pilares de la cultura organizacional. Así, los integrantes de la organización no verán en los valores una simple lista de creencias con las que deben vincularse porque no les queda más remedio, sino las bases para tener más  sentido práctico de lo que representa ser parte de esa organización.

Utilice los valores organizacionales universales antes propuestos como un punto de partida. Con ellos puede comenzar a construir una lista de comportamientos deseados frente a las distintas situaciones específicas que debe enfrentar su organización.

Esta es una manera concreta de asociar la práctica de los valores al día a día de cada integrante de la organización, al mismo tiempo que estructura un “código de conductas” práctico y en sintonía con la gente.

Su documento se puede desarrollar sobre la base de un esquema como el de la página siguiente.

Este es un ejemplo de cómo estructurar un “código de conducta” que contenga el significado de los valores en términos de comportamientos deseados.

Usted puede adaptarlo o formularlo de otra manera, de acuerdo con la realidad propia de su organización. Pero el resultado debe ser el mismo: Una guía práctica para los integrantes del equipo, en cuya construcción ellos también han participado.

Cuando hablamos del valor Comunicación:

Si estamos en alguna de las siguientes situaciones:

Falta de información sobre un proyecto en proceso.

La actitud y el comportamiento de los integrantes de nuestra organización debe ser el siguiente:

1. La buscamos. Preguntamos.

2. Pedimos ayuda a nuestros compañeros y a nuestros jefes.

3. No especulamos sobre las razones por las cuales no contamos con la información.

4. No creamos rumores.

5. Antes de emitir un juicio, averiguamos las razones por las cuales falta la información.