Donostia levanta el telón con mucha marca, por @OiankoChoperena

Donostia levanta el telón y nos alumbra con el zinemaldia convirtiéndose por unos días en referente mundial del cine y foco de atención de las mas prestigiosas firmas del mundo, ya están disfrutando de las calles y fogones donostiarras personalidades como Albert Schnabel, Robert de Niro, Benicio del Toro, Ricardo Darín, Emily Watson y una interminable lista de personalidades del celuloide que  hacen  de este  Zinemaldia una cita sin igual del cine internacional.

Aquí nacieron verdaderos personalidades del cine, estrellas o llegaron a estrenar internacionalmente películas Chabrol, Tavernier, Kieslowski, Polanski, o dioses del cine como Hitchcock nos traía verdadero “Vértigo” o nos puso “Con la muerte en los talones” y el propio Spielberg llegó a llenar de droides como C3PO o R2D2 las calles de la ciudad  con su guerra espacial “Star Wars”.  Era un septiembre de 1997 cuando viví mi primer festival de cine de San Sebastián de manera profesional ya que estaba de practicas a modo de ENG en Televisión Española bajo la batuta de Miguel Angel Idigoras actual corresponsal de TVE en Londres en un verano que día si y día también esperábamos ordenes para cubrir alguna noticia de índole violenta como el ataque a algún juzgado de paz o acciones de kale borroka en cualquier esquina de cualquier barrio, fue el verano en el que las calles de la ciudad estaban bajo la sombra de la violencia, y en el que en un mismo día concluían los secuestros de  Cosme Delclaux, Ortega Lara, y al día siguiente me informaban que tendría que ir a Ermua ya que habían secuestrado a un joven concejal de Ermua llamado Miguel Ángel Blanco. Aquel final de prácticas fue un lujo, aprendí a pronunciar nombres  de famosos que hasta entonces no sabía ni que existian,  como Bogdanovich o Zhang Yimou, o tuve el placer de entrevistar o estar junto a estrellas que solo había visto hasta entonces detras de la pantalla, actores de la talla de  Jeremy Irons, a una joven Maribel Verdú, Willem Dafoe, Michael Douglas…

El festival de San Sebastián nació en 1953 de la mano de un grupo de empresarios Donostiarras con la finalidad de ampliar la temporada veraniega que  por aquel entonces finalizaba con las famosas regatas de la Concha, aquel año se le concedió la categoría B (no competitivo) por la FIAPF (Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Films) y dos años después conseguía la ansiada categoría A.

El festival ha sido un continuo luchador contra la adversidad, en 1956 la FIAPF no lo reconocía y sufría un nuevo golpe en plena época franquista, al que los donostiarras supieron hacer frente y verlo como una oportunidad para volver a empezar. Al año siguiente comenzaron a relacionarse con la industria americana, y esto genero que el festival volviera a estar valorado. Las diferentes épocas políticas del país, generaban inseguridad en el certamen incluso el propio 1997 fue muy intenso, ya que dos presuntos miembros de ETA murieron en un tiroteo con la policía la víspera de que Michael Douglas llegara a San Sebastián y este se desarrollo bajo tres días de movilizaciones muy duras,  pero  por suerte hoy el festival ha cumplido 63 años llenos de estrellas, de verdaderas marcas que han hecho llenar de historias fantásticas nuestras mentes, han estado pianistas que tocaban en holocaustos, asaltantes con nombres de colores, tiburones asesinos, o gente que no paraba durante 24h de fiesta interminable…

Esto es el Festival de San Sebastián, un festival en el que puedes ir a una sala de cine con tu novia y sentarte delante mismo del señor Morgan  Freeman y señora, un festival en el que la gente “normal” se mezcla con las celebridades, un festival  con cerca de 200.000 espectadores que se ha convertido en el de mayor asistencia de público en el circuito, al fin y al cabo un referente mundial que ha sabido sobrevivir y resurgir en  los peores momentos.

Ahora a los que llenamos las salas, solo nos queda poner el movil en modo avión, estar en silencio y disfrutar de la proyección….

¿Se puede conmemorar un fracaso?, por @guillemrecolons

301 años de branding

Hoy es un día especial en Cataluña. Se conmemora el aniversario de una derrota que se fraguó en Barcelona en 1714, hace exactamente 301 años.

Aunque es difícil, trataré de no entrar en el discurso político. Prefiero explicar las razones que han llevado a muchos catalanes a conservar una marca que se pudo haber extinguido hace tres siglos.

El bando vencedor, bajo el mando de Felipe V de Borbón, ordenó prohibir la lengua catalana, un dialecto del latín con cerca de 1.000 años de historia (1) e imponer el castellano, pero también ordenó imponer costumbres culturales de Castilla en detrimento de la cultura propia. Por supuesto, el día siguiente a la derrota, el monarca hizo uso de los rituales de los vencedores sobre los vencidos, que por su obviedad y crueldad ahorraré en estas líneas.

Esa no es la cuestión, la cuestión es ¿cómo ha sobrevivido la marca y cultura catalana cuando pueblos de mayores dimensiones vieron las suyas borradas en menos de 100 años?

Yo lo veo como una cuestión de fuerza de marca, de un branding muy poderoso que sobrepasa la fuerza de los años, las prohibiciones, los castigos, amenazas e imposiciones.

Pactismo

Sería absurdo negar que Cataluña ha tenido tiempos de buen encaje en España, con una convivencia pacífica y fructífera. Quizás porque el pueblo catalán es pactista y pragmático. No es un pueblo beligerante. La idea acuñada por el ahora discutido Jordi Pujol (2)  de peix al cove, traducible como “más vale pájaro en mano…” define bien la filosofía catalana del pacto.

Cultura colaborativa

Una cuestión inherente a la cultura catalana es el trabajo en equipo, y quizás eso explique bien danzas populares como la sardana, que se baila a manos enlazadas, o els castells, que implican una estrategia de equipo donde lo importante no es la fuerza sino la coordinación, la preparación, la cultura del esfuerzo y la motivación. El catalán está habituado a compartir, a dosificar esfuerzos, y quizás eso explique que se haya mantenido clandestina y tozudamente la cultura, la lengua y en definitiva la identidad de un pueblo que llegó a ser muy poderoso en el Mediterráneo.

En capítulo de curiosidades culturales, los catalanes celebran el día de los enamorados en Sant Jordi, el 23 de abril, donde no es costumbre regalar joyas sino libros, rosas y besos.

Pragmatismo

Destaco también el pragmatismo catalán, una parte del ADN que ha hecho que durante la historia se haya priorizado el confort económico sobre los signos de identidad, aunque sin olvidar las raíces. Un buen ejemplo de pragmatismo lo vemos en el genial Saza (EPD) cuando representaba su papel como industrial vendedor de porteros automáticos en “La Escopeta Nacional”; se relacionaba con lo mejor de la casta de la Villa y Corte pero era incapaz de hablar en público con su mujer en otro idioma que no fuera el catalán.

Convertir una derrota en una marca quizás no sea nuevo, y es propio de pueblos muy fieles a sus valores.

Paciencia

El catalán es paciente. Un dirigente político me explicaba hace unos meses que si los esfuerzos por crear una nación próspera los pudieran ver sus nietos ya se sentiría satisfecho. Resistir una dictadura de larga duración como la de Franco, en que el mero hecho de hablar catalán estaba penalizado, tiene su mérito.

Pero como pasa a menudo, la paciencia se agota, y ahora vemos que una parte importante del pueblo catalán piensa que ha llegado el momento de un cambio.

Cambio

Como si se tratara de un joven de 24 años, una parte de Cataluña se quiere emancipar, quiere probar suerte en solitario. Y no es por falta de cariño, es que quizás ha llegado el momento de hacerlo y lo ve como algo natural. El joven gana dinero y sabe que le toca vivir su propia vida. Hasta ahora, lo que ganaba lo daba a sus padres y éstos le devolvían una parte, pero el joven ya puede administrarse por sí mismo.

Via Lliure (vía libre)

Hoy miles de catalanes (3) -no todos- se reunirán por cuarto año consecutivo para reivindicar otra fórmula de encaje político con el mundo. También para conmemorar un fracaso. Quieren dejar de depender de su patria hermana, llevan años recibiendo menos  de lo que generan y creen que eso les empobrece y les sitúa en posiciones poco competitivas. Y de eso no tienen la culpa los españoles, la tiene un sistema político que parece no dar más de sí. Es difícil cuantificar cuántos son los catalanes que quisieran probar suerte en solitario, pero puedo asegurar que además de ser muchos no tienen ninguna intención de romper vínculos con los españoles del resto del mundo. Al contrario.

27S

También coincide hoy con el arranque de campaña electoral del 27 de septiembre, una elección en clave autonómica que puede tener una lectura plebiscitaria, ya que polariza dos grandes grupos, los partidarios de la independencia (Junts pel sí, CUP) con los de mantener las cosas como están o buscar otras fórmulas (Ciudadanos, Catalunya sí que es pot, PSC, PP, Unió).  A los del primer grupo les ampara la ilusión, el recuperar la marca en su plenitud y establecer un nuevo marco de relaciones con España y el resto del mundo. A los del grupo no independentista les ampara la idea de que las cosas no están tan mal y el miedo a perder ciertas prebendas (pensiones, sanidad…). A nadie le falta madurez ni convencimiento en sus posturas.

La campaña que hoy empieza es un duelo de marcas y valores que enfrenta posturas encontradas: la Catalunya dependiente versus la independiente, la de juntos sumamos versus la de nos toca volar solos, la que se conforma con una centralidad en Madrid con la que quiere recuperar los signos de identidad y autonomía de doce generaciones.

¿Y mañana?

Estoy convencido de que, pase lo que pase el 27S, seguiré viendo y adorando a mis amigos y colegas andaluces, vascos, madrileños, murcianos… Estoy convencido de que no habrá Apocalipsis, éxodos ni desastres mayores como algunos dibujan. Las relaciones que funcionan bien son entre personas que comparten valores y experiencias, no ideas políticas, y tengo la inmensa fortuna de contar con amigos de todos los colores; mi amistad no es polarizante.

Este es un aviso a líderes políticos y a directores de diarios y otros medios de ambos bandos: hagáis lo que hagáis, pase lo que pase, nos vamos a seguir entendiendo catalanes y madrileños, y murcianos y valencianos y extremeños y gallegos… esto no lo para nadie. Es la fuerza de la marca… personal.

  • (1) Concilio de Tous. Siglo IX
  • (2) Presidente de la Generalitat de Catalunya entre 1980 y 2003
  • (3) ANC y Omnium llevan organizando desde 2012 concentraciones masivas de reivindicación independentista coincidiendo con las “diadas” del 11 de septiembre

Tres mil estrellas, por @PabloAdanMico

No es que me haya dado por la astrología ahora… bueno un poco sí. Estuve en Canarias, en uno de los observatorios astronómicos de la Isla de Palma, llamada la Isla bonita por muchas razones que sólo los que la visitan pueden apreciar.

Escuchando al astrofísico español Juan Fernández Macarrón, todo un crack, autor del libro La galaxia en un Campo de Fútbol, que nos explicaba qué poder ver en el cielo y entre Júpiter, constelaciones y nebulosas, me llevé una sorpresa.

Era una noche clara y estrellada. Juan preguntó cuántas estrellas podía ver en el firmamento ¿sabes cuántas? Yo respondí como alumno aventajado ¡millones!

Ja, ja. Tres mil, sólo tres mil estrellas aproximadamente es lo que puedes ver en una noche estrellada. Tres mil estrellas, tan grandes o más que nuestro propio sol.

Cuando piensas en la diferencia tan brutal de la apreciación popular, tres mil estrellas se me quedan en pocas, muy pocas.

Esto, en plenas vacaciones, da mucho rollo para el relax.

Más tarde, a la noche fresca, lo comentábamos en familia, entre mi mujer y mis hijos le dábamos vueltas al tema (yo más que nadie, soy fácilmente impresionable).

Tres mil estrellas, lo pequeños que somos, la vida en otras galaxias, el universo infinito, el big bang, ….

Pero ya incorporado al estrés vital y a la presión laboral, la incertidumbre, la pelea diaria que nos persigue… uno sigue dándole vueltas pero en este otro escenario las conclusiones son diferentes.

Si hubiera millones de estrellas cualquiera podríamos ser una de ellas, y carecería de valor. Pero no hay sitio para todos. Sólo tres mil.

Muchos hemos vivido una etapa que mató nuestros sueños y quitó parte del sentido a nuestras vidas. Algo de nosotros murió entonces. Soñábamos con un lugar entre las estrellas , pero no pudo ser.

Superada la etapa nos introducimos en la era de la supervivencia (leer post), donde nada ha sido fácil.

Nos hemos adaptado, asumiendo el nuevo rol que nos ha encajado de nuevo en la sociedad, insumisos ante sus condiciones y presionados por un entorno cambiante, amenazante. Y el sacrifico y el estrés nos impiden a veces ver más allá, volver a ilusionarnos.

Aquellos que tenemos la suerte de tener a nuestro lado personas positivas, seguras e inalterables (gracias de nuevo Roselvi) pocas veces somos capaces de darles el valor que realmente tienen.

No creo en el destino, sino en la justicia del tiempo que premia y castiga.

Y quiero estar en ese cielo estrellado, ser una estrella entre las tres mil. Llegaré o no llegaré pero viviré en el intento y moriré también en él si no queda otro remedio. Pero quiero estar allí junto a los que quiero y a los que me quieren.

Es cuestión de sueños y objetivos.

Imagen: Mattorb

Cinco claves para ser idiota, por @guillemrecolons

El otro día cayó en mis manos un artículo titulado “Cinco trucos para parecer más listo”. No incluyo  el enlace, pero si te interesa mucho no te costará encontrarlo por el título.

Antes de empezar a leer, me imaginaba que habría recomendaciones de libros, películas, estudios, cursos, viajes, seguir a ciertas personas en las redes… Pero no, claro, el título es inequívoco, habla de “parecer” más listo, no de serlo.

Seducido por el título, me decido a abrir el enlace y me encuentro con las siguientes recomendaciones para “parecer” más listo

1 Lleva gafas (aparece un tipo con sonrisa falsa manejando una Tablet mientras sus compañeros de trabajo le ignoran por completo).

2 Sigue al líder (aparece una tipa con sonrisa falsa manejando una Tablet mientras sus compañeros la miran a ella).

3 Muéstrate diferente (y aparece un tipo con un traje que le va 3 tallas más grande).

4 Conviértete en protagonista (aparece una chica escribiendo algo en un cristal, nadie mira lo que escribe, la miran a ella).

5 Controla tus expresiones faciales (foto de un hombre que parece que acaba de perder alguien muy cercano).

¿Qué te parece? ¿Ser idiota es fácil, verdad?

Sorprendido por la calidad incuestionable de las propuestas, me decido a preparar mis contra-recomendaciones en formato marca personal.

1 Si puedes evitar llevar gafas, no las lleves, es un engorro. Te lo dice alguien que las necesita para leer. Llevar gafas sin necesidad no hará que tus compañeros de trabajo te miren mientras trabajas con tu Tablet.

2 Sigue a quien te dé la gana y quien creas que te aportará valor. Jamás olvides que Hitler también fue un líder.

3 No te muestres diferente, averigua qué te hace distinto y conviértelo en propuesta de valor, en USP o en lo que prefieras. Y por favor, no vistas tres tallas más –ni tres menos-, te mostrarás como un payaso o una actriz porno en plena actuación.

4 Ser protagonista depende de los demás, no de ti. Si tu mensaje es convincente y relevante, será centro de atención y creador de valor para los demás. No te llames a ti mismo gurú a no ser que quieras ser percibido como un fantasma (bocazas).

5 Tus expresiones faciales son parte de tu marca. Whoopi Goldberg no hubiera dado un paso en el cine sin sus expresiones. Sé tu mismo, no trates de ser otra persona, y manifiesta tus emociones sin complejos.

Por supuesto, no soy nadie para recomendar nada, pero lo que es casi seguro es que si sigues a rajatabla  los cinco trucos para parecer más listo no pasará mucho tiempo hasta que te perciban como un idiota certificado, o como un bobo esférico. Por cierto, si además quieres un posgrado en ser idiota, no olvides practicar el sun burn art (lo de la foto).

Personal Branding y blog ¿inseparables?, por @guillemrecolons

Hace un tiempo escribí un post bajo el título “¿Quién dice que se mueren los blogs?” que ponía de manifiesto la eficacia de los blogs en la gestión de marca personal pero que ya advertía un traslado de la conversación hacia las redes sociales, cosa que redundaba en menos comentarios en los blogs, algo que hoy nadie puede discutir que sucede.

Cada vez aparecen más gurús que ya hablan con certeza de que los blogs han muerto y son cosas de cuarentones con hijos. Es el caso de Jason Kottke en su post en Neiman Labs. Explicaba Kottke que ahora la gente, tuitea, instagramea, o repostea en Tumblr, pero que ya nadie escribe posts. Lo paradójico del tema es que él mismo utiliza un blog para informar sobre la muerte del blog. Curioso, ¿no?

A eso le uno las muchas preguntas que nos hacen clientes y estudiantes cuando les contamos que el blog puede ser el centro de una estrategia de comunicación digital en un proceso de personal branding. Las preguntas suelen ser del tipo: ¿Y si no sé escribir? ¿Y si no sé sobre qué escribir? ¿Realmente es necesario el blog? Son tres cuestiones muy frecuentes y que a menudo paralizan, así que voy a tratar de dar una respuesta coherente.

1. ¿Y si no sé escribir?

Si no sabes escribir ya sabes que tienes dos opciones. Aprender o dejarlo correr. Sí, uno puede aprender a escribir si lo desea, hoy tenemos a excelentes profesionales que enseñan a hacerlo. También puede pasar que sí sepas escribir pero no te atrevas a dar el paso; quizás por vergüenza. Conozco casos y muy cercanos. Pasa como con los idiomas, te has pasado años estudiándolos, pero si no te lanzas a hablarlos de poco te servirán.

Si no quieres escribir pero insistes en tener tu blog, que sepas que es posible, ya que puedes crear tu fotoblog, o si se te da bien la cámara tu videoblog. Y aún hay una opción más fácil, muy común entre los que utilizan Tumblr, que es rebloguear, algo así como reproducir los posts que te parezcan más valiosos (mencionando autor y origen) para convertirte en un buen seleccionador. Es decir, no juegas el partido pero eliges a los mejores jugadores.

2. ¿Y si no sé sobre qué escribir?

Déjame decirte que este problema paraliza más que el primero, ya que internet está lleno de blogs abandonados (para mí un abandono es cuando veo un año sin publicaciones). La solución a eso se llama planificación, y es una de las partes de un proceso de gestión de marca personal. A partir de tus competencias, tus propuestas de valor y tus actividades clave puedes generar una lista de categorías del blog y a partir de aquí buscar fuentes de información con alertas para documentarte. Y sobre todo no debes preocuparte, hay blogueros muy consolidados que escriben improvisando, sin esquema prefijado, por ejemplo Juan Merodio, y no les va mal.

3. ¿Realmente es necesario el blog?

No. Necesario no. Adecuado sí. Hoy hay plataformas digitales como Linkedin que han creado espacios para que cualquier miembro pueda publicar algo parecido a un post, con casi todas las herramientas de un blog, capacidad de compartir el escrito en redes sociales… Adecuado porque a pesar del auge de las redes sociales y de sus microformatos, para escribir un texto con elementos conceptuales completos se necesita espacio, y si el espacio es propio, mejor que mejor. Conversar en 140 caracteres, el caso de Twitter, tiene sus limitaciones, aunque es cierto que hoy el feedback que genera un post se recoge más en las redes sociales que en el propio post.

Probablemente si tuvieras que definir cuál es tu “casa digital” no elegirías una red social cuyo interface no controlas directamente y cambia cada dos por tres. En tu blog puedes recoger tu relato personal o profesional, tus referentes (blogroll), tu modelo de negocio, servicios, tus especialidades, tus vídeos, fotografías, trabajos, … Eso no lo da -hoy por hoy- ninguna red social.

Personal branding y blog. Quizás no sean inseparables, pero me cuesta ver una cosa sin la otra, aún hoy.

Hacia una tercera dimensión de la marca personal, por @guillemrecolons

Reproducción parcial del artículo publicado en Puro Marketing el 30 de Marzo del 2015 bajo el título “La tercera dimensión de la marca personal”.

La evolución del personal branding, entendido en su dimensión holística (autoconocimiento, estrategia y visibilidad) transcurre en paralelo a la evolución social del hombre y a la de los modelos de conducta de los últimos veinte años.

Las tres dimensiones del personal branding en estos años se definirían como funcional, diferencial y espiritual, y lo cierto es que son complementarias.

Funcionalidad

En las primeras fases del personal branding la pregunta que nos hacíamos era ¿qué hago, qué se hacer?. Era una etapa funcional regida por las competencias aprendidas, las conocidas como “hard skills”.

Lo importante en esta etapa funcional se centraba en el concepto de utilidad, de rendimiento físico, pero también en la especialización. Si un médico se especializaba en, por ejemplo, oncología, tenía más posibilidades de reconocimiento que sus iguales sin especialización. De esta época destaca la aparición de los postgrados y la necesidad de dominar idiomas para afrontar no la globalización pero sí la implantación laboral de las grandes multinacionales.

Las marcas comerciales no eran ajenas a este fenómeno, con promesas muy centradas en lo funcional: lava más blanco (Procter & Gamble, Ariel), o alimenta como un bistec (Danone, Petit Suisse). También pertenece a esta época la idea del reflejo aspiracional, de acercarse al modelo perfecto, buscando referencias a estilo de vida y pertenencia a una tribu. Ejemplos de marcas comerciales serían dos competidoras, Coca Cola con La chispa de la vida y Pepsi con The choice of the new generation. En el primer caso vemos una dimensión social y en el de Pepsi aparece con fuerza la idea de pertenencia a un colectivo modélico.

El currículum era el eje central de información profesional sobre una persona, y el branding venía de la mano de recomendaciones externas realizadas bien por escrito o bien por el “boca-oreja”, uno de los sistemas más efectivos y aún vigentes en la actualidad. Dentro del currículo, la formación “hard” y la experiencia eran los factores de mayor valoración, y las competencias transversales más personales, aquellas relacionadas con las habilidades comunicativas, sólo eran relevantes en una entrevista cara a cara con un reclutador.

La dimensión pública de la marca personal era escasa, y las búsquedas de información sobre un profesional pasaban obligatoriamente por estos medios citados: currículum, recomendaciones y entrevista. Esta fase funcional ha sido asociada a menudo con el apelativo 1.0.

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Personal branding como asignatura escolar ¿utópico?, por @guillemrecolons

Esta semana pasada tuve la suerte de dar una charla a alumnos de 4º del grado en Comunicación, concretamente en la Facultat de Ciències de la Comunicació de la  UAB. Digo suerte porque pocas veces he sentido la escucha activa con tanta fuerza.

Lo creamos o no, muchas escuelas, especialmente en EEUU y Australia, enseñan competencias digitales a sus alumnos dentro de sus programas de educación reglada. Destacan cuatro áreas clave del currículo: privacidad, buenas prácticas, personal branding y acoso cibernético. ¿Personal Branding? Vaya, así que eso no es para profesionales en edad laboral, qué sorpresa (modo irónico ON). Analicemos pues cómo encaja el personal branding como asignatura escolar:

¿Cómo se suele estructurar esta asignatura de personal branding?

Distingue dos etapas, la de toma de conciencia y la de “construcción” de la marca.

Etapa 1: toma de conciencia

Esta etapa consiste en recordar a los estudiantes de todas las edades que su huella digital les puede limitar las posibilidades futuras de encontrar un empleo y puede arruinar su reputación. Cada tweet, cada like en Facebook, cada imagen o comentario publicado en Instagram puede afectar a su marca. ¿Y por qué es tan importante su marca?

Para responder a esa pregunta primero tenemos que entender cómo y por qué diferentes grupos de edad utilizan las redes sociales. Los estudiantes de secundaria, por ejemplo, quieren marcar su independencia de los lazos familiares y experimentan con las redes sociales para establecer su posición con respecto a la vida. Son “heavy users”, y la etapa de toma de conciencia les ayuda a entender los riesgos de una marca mal cimentada. En cambio los estudiantes de primaria suelen dar poca importancia a cómo las redes sociales afectan su capacidad para conseguir un trabajo; eso queda muy lejos. Tiene sentido entonces que esta etapa de conciencia sea muy distinta si hablamos de un niño de 10 años, una adolescente de 14 o un joven de 21.

Etapa 2: “Construcción” de marca

Quien me haya leído antes sabe que no acepto la palabra “construir” o “crear” la marca personal, puesto que un adulto la tiene ya creada: se trata entonces de gestionarla, potenciarla, dinamizarla. Pero aquí hablamos de personas en edad escolar, y por tanto la palabra “construcción” tiene sentido. Hay aspectos de la marca personal que apelan a todos los grupos de edad. No importa la rama de estudios que se elija, el desarrollo de liderazgo, o perfil tecnológico y, en definitiva, los “soft skills” deben ser los adecuados para cada edad:

Educación primaria

El uso de las redes sociales es bastante nuevo en este grupo. Aunque algunos son ya usuarios prematuros, es probable que no hayan recibido ninguna instrucción sobre su uso responsable. La formación en este nivel de edad se concentra sobre todo en la vida privada y la gestión de los ajustes personales y de privacidad de las cuentas sociales. Sin embargo, ya a esa edad se inicia en esos países una introducción sobre la exploración de carreras universitarias (qué lejos estamos en otros países), las redes sociales pueden introducirse como una de las herramientas que los estudiantes pueden utilizar para entender mejor posibles entornos profesionales. Las redes sociales pueden ser un recurso para ayudar a los estudiantes que investiguen una carrera específica. Redes profesionales como Linkedin admiten perfiles a partir de 13 años, y a los chicos de primaria ya se les muestra el formato digital del CV.

Escuela Secundaria

En la escuela secundaria se combina la importancia de la privacidad, las buenas prácticas y la gestión de marca personal en un plan de estudios. No niego que el personal branding está muy centrado en soft skills y medios digitales, pero por algo se empieza. Se trata de un período de transición hacia la edad adulta, así que la idea de los contenidos de valor cobra sentido. Aquí ya se enseña a los estudiantes a crear perfiles en redes sociales y a cómo gestionar su comunicación con las vistas puestas a una futura beca o futuro puesto de trabajo.

En EEUU, por ejemplo, existen innumerables casos de candidatos que han visto las puertas de una universidad cerradas a causa de malas prácticas online. Y no hablemos del plano deportivo. Ningún entrenador universitario aceptará a un estudiante con deficiente reputación en la red, ya que existe un peligro inminente de contaminar al equipo. Muchas universidades y consultoras empiezan a monitorizar a muchos de los estudiantes de secundaria en medios sociales.

En esta etapa ya se les enseña una correcta elección de la fotografía y avatar de las redes, la redacción de la “bio” o el extracto de Linkedin o About.me, y cómo abordar la redacción de un curriculum vitae.

Universidad

En estos países, el estudiante que accede a la universidad ya dispone de un buen bagaje de competencias transversales “soft” como la oratoria, la organización de eventos, la dirección de equipos y el trabajo en red. A eso se le suma un conocimiento medio del entorno digital y de sus líneas rojas. Pero la carrera universitaria es el entorno perfecto para trabajar el iceberg de la marca personal al completo, no sólo en su versión digital. Un buen trabajo de autoconocimiento basado en el conocimiento de la marca personal de cada uno da paso a un proceso de posicionamiento profesional basado en una estrategia de diferenciación, relevancia y coherencia. En determinadas carreras universitarias, las grandes consultoras como Deloitte, Accentur, Cap Gemini, Ernst & Young… ya están al acecho de las jóvenes promesas, lo que sitúa el listón muy arriba para los estudiantes.

Por tanto, en esta etapa ya no se trata de “estar” en las redes sociales sino de “ser” y de demostrar que cada uno es el candidato perfecto. La red social Twitter se une a Linkedin y otras como Facebook o Google + en el campo de expresión y comunicación de cada estudiante. El que además tenga un blog y deje ver claramente sus propuestas de valor, tendrá más oportunidades.

En el área de visibilidad, lo digital no basta. Sería aconsejable que los estudiantes tengan su propia tarjeta de visita con unos datos básicos como nombre, recinto universitario y grado que se cursa, objetivo profesional (Profesional de Relaciones Públicas, por ejemplo), zona geográfica y fecha deseada, teléfono de contacto, e-mail y perfil en Linkedin y/o About.me.

Si el elevator pitch es importante en todas las edades, este discurso breve y con foco directo hacia la propuesta de valor debe ser trabajado y ensayado con especial énfasis en esta etapa de la vida.

Conclusiones

Sin duda el personal branding forma ya parte de las llamadas competencias transversales soft de los estudiantes en algunos de los países más avanzados.

Tratar como materia el personal branding en 3er o 4º curso de grado es llegar algo tarde (aunque más vale tarde que nunca), y por eso estos países lo incorporan a edades tempranas, si bien inicialmente bajo el prisma de la educación digital.

España, pero también muchos países de América tienen la oportunidad de mejorar el currículo profesional de los estudiantes al incorporar en la educación no sólo algunas competencias soft como la oratoria sino también el personal branding como estrategia para convertirse en la opción preferente, algo que en su primera etapa les ayudaría a conseguir la mejor beca y posteriormente el mejor empleo, pero que no se quedaría ahí, sino que les ayudaría en los procesos de autogestión y elección de toda la carrera profesional.

La gestión de nuestra marca pública, nuestros “footprints on social media” es clave, pero lo es más en los momentos iniciales previos a nuestra incorporación a la universidad y al mundo laboral.

Se necesita voluntad política, pero sobre todo sería esencial que los planes educativos de los gobiernos sean estables, y que no sean moneda de cambio de los partidos políticos. ¿Utópico? Es posible, pero como rezaba el “claim” de la agencia Saatchi & Saatchi en mis tiempos ahí, “Nothing is impossible”.

Enlaces de interés para ampliar la información:

Brand Student,  Pro Share,  Chris Syme,  It’s all virtual,  Blogging for jobs,  Careerealism

Imagen: freepik

Cuestión de contactos, por @paulafdezochoa

Networking es un término anglosajón que, pese a no figurar en la R.A.E., está totalmente asentado en nuestro vocabulario. La palabra networking se empezó a utilizar en 1947, según el periodista Douglas Harper, autor del Online Etymology Dictionary, con el sentido de interconectar personas y grupos y construir relaciones para un beneficio personal y/o profesional. Por tanto, no es un concepto nuevo, los seres humanos nos relacionamos desde siempre y somos sociales por naturaleza, pero sí ha cobrado más importancia por el cambio de paradigma en el que nos encontramos y, en consecuencia, también la forma de hacerlo es diferente (tecnología, nuevos modelos de negocio, sofisticación del cliente, etc).

Es indudable el valor de los contactos y la importancia de saber generar y aprovechar las oportunidades que brindan cada relación. Tener una potente red sirve para:

– “Hacer negocios, buscar empleo, adquirir conocimientos específicos sobre alguna disciplina concreta, solucionar problemas, encontrar amistad e incluso amor”, como confirma Adam J. Kovitz, Presidente y fundador de The National Networker Companies (TNNC)

– Cubrir los puestos del ‘mercado oculto’ pues, según un reciente informe de Lee Hecht Harrison, división del Grupo Adecco especializada en procesos de Recolocación y Desarrollo del Talento, 8 de cada 10 ofertas de empleo en España no son visibles, es decir, que el 80% permanece en lo que se denomina mercado oculto. Según el estudio, “este mercado se cubre acudiendo a las propias fuentes de reclutamiento, intermediarios o referencias de personas de confianza de las empresas”. Por tanto y salvando motivos de confidencialidad o reducción de presupuesto como consecuencia de la actual coyuntura económica, “La mejor manera de acceder al mercado oculto de las ofertas de empleo es a través de la red de contactos”, confirma Nekane Rodríguez de Galarza, Directora General de Lee Hecht Harrison en España. Y, por su parte, Jeffrey Gitomer, autor de “The Sales Bible” y “The Little Red Book of Selling” dice que “En igualdad de condiciones, la gente prefiere hacer negocios con sus amigos”.

– Mejorar la innovación, según explica el profesor del IESE Marco Tortoriello en su artículo “The social underpinnings of absorptive capacity“: “(…) para mejorar los frutos de la inversión en I+D resulta crucial la creación y el cuidado de redes internas que promuevan la diversidad y el acceso a diferentes departamentos de la organización. Invertir en I+D no es el único factor relevante para innovar sino que el entramado de relaciones informales de la empresa puede ser igual de importante pues la capacidad relacional tiene una incidencia clara a la hora de sacar provecho de los conocimientos”.

Lo que está claro es que hoy nadie puede prescindir de esta habilidad de sembrar y cosechar buenas relaciones y contactos. Es tan relevante que, como indica Pilar Jericó, “algún año, en la jornada de inauguración del Master de Harvard, se ha dicho a los nuevos estudiantes que algo que siempre agradecerán será la red de contactos que allí construyan”.

Construir una red de contactos” es el resultado de:

– Interés: concienciarnos de la importancia vital del networking y tener voluntad de trabajarlo, predisposición a establecer relaciones de colaboración con otras personas.

– Dedicación:requiere tiempo y esfuerzo, es una carrera de fondo, a largo plazo, una maratón y no un sprint. Nunca hay que tener prisa si quieres cosechar una potente red. Cómo prestar esa dedicación? “a fuego lento” y, entre cosas:

– Generando una red de aliados que nos ayude a conseguir los objetivos en una relación “win-win”, de ventaja recíproca, pues cuanto más valor das más valor recibirás.

– Diseñando un plan estratégico de acción con objetivos, calendarización y seguimiento. Es una habilidad que puede desarrollarse siguiendo un método, con disciplina.

– Siendo constante, agradecido y teniendo el don de la oportunidad e idoneidad para saber estar en los momentos clave y conocer a las personas correctas.

– Empleando los medios y canales adecuados

– Construyendo relaciones basadas en la confianza, y para ello es clave la autenticidad, la transparencia, la humildad y la lealtad.

– Mejorando en visibilidad y reconocimiento.

– Tener buena memoria para retener y usar información o, en su defecto, tener disciplina y métodos para suplirla.

– Sabiendo escuchar y teniendo empatía, respetando las diferencias culturales a la hora de interactuar.

– Dibujando un mapa de contactos detallando las interconexiones existentes y/o posibles y cuidando la red que se va tejiendo, pensando en las posibles sinergias profesionales y personales, dedicando tiempo, facilitando información de valor y detectando y generando oportunidades.

– Calidad: en una buena de red de contactos siempre hay que intentar incluir a los mejores en las áreas que nos interesen. Calidad versus cantidad. Gracias a la tecnología y al mundo de las redes sociales la ley de los seis grados de separación del escritor húngaro  Frigyes Karinthyse ha reducido y es más fácil acceder a personas interesantes. Pero sin olvidar el mundo off-line (foros, conferencias, clubes, deporte, etc) que sigue abriendo puertas y consolidando lazos. Compartir experiencias y tiempo, una mirada, una sonrisa, el lenguaje corporal o una sensación son clave en toda relación.

– Actitud: siempre. Palabra mágica que marca la diferencia y que te sirve de medio para llegar donde te propongas. Imán para otras personas y oportunidades. Actitud positiva, quién quiere dedicar el valioso y escaso activo tiempo a un “cenizo”? Hay que tener una fuerte marca personal que deje huella, tener inquietudes, ganas de aprender, de conocer gente que nos haga saltar de nuestra zona de confort para seguir creciendo y, en definitiva, voluntad de conectar y de construir puentes que ayuden a tejer oportunidades y relaciones.

Por todo lo expuesto, crear una red de contactos potente es una inversión de la que no puedes prescindir hoy. No es suficiente trabajar técnicamente bien. También es vital relacionarte. Es una filosofía de vida. Cuestión de contactos.

Imagen: CC Freepik

 

¿Quién controla tu carrera?

Hace unos días, un interesante post de Víctor Candel  (@jecanpa ) que hablaba de la incompatibilidad entre plan de carrera y contrato mercantil, provocó mi comentario a través de twitter :

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Acto seguido, el amigo Guillem Recolons me lanzó el desafió a hablar del tema en algo más de 140 caracteres.

Todos podemos constatar que el objetivo de la mayoría en los años 60/70 era entrar a trabajar en una “buena empresa” y permanecer en ella durante toda la vida laboral, con plan de carrera o sin él, ya que la existencia de éste no estaba en nuestras manos.

Llegados a la década de los 90 el objetivo de la mayoría era desarrollar nuestra vida laboral en el mismo sector, prosperando en la misma empresa si ésta nos ofrecía un plan de carrera atractivo, o cambiando de empresa, si no existía o no era suficientemente atractivo.

Hoy todo ello es historia, no voy a ser yo quien os descubra como está el mercado laboral.

Lo que sí que os puedo contar es que hoy en día el contrato mercantil es una alternativa en la que las ventajas pueden suplir, y mucho, los inconvenientes.

Los escenarios pueden ser diversos: desde trabajar a dedicación parcial para diferentes empresas que de forma individual no pueden pagar el 100 % de nuestra dedicación, hasta trabajar al 100 % para una sola empresa con la que decidimos colaborar en un proyecto concreto, durante un período de tiempo determinado y finito.

Sea cual sea el escenario, esta modalidad nos permite crear nuestro propio plan de carrera sin estar en manos de las coyunturas que rodean a los contratados laborales de una determinada empresa.

Todo esto debería ser una opción, es decir, nadie debería apuntarse a esta fórmula como imposición, o como alternativa desesperada.

Para conseguir esto será necesario reforzar determinados valores, actitudes, aptitudes, y sobre todo cambiar de visión.

Lo que seguro que te ayudará si optas por esta  es haber tomado consciencia de tu Marca Personal, ya que a partir de este momento será la única marca que te “ampare”.

Para ello siempre será bueno que un profesional en Personal Branding te acompañe, guíe o ayude, porque ya sabes que si el camino lo haces sólo parece que vas más rápido, pero si vas acompañado seguro que llegas más lejos.

Imagen: freepik

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El kit de herramientas para la carrera profesional

Cuando vemos negros nubarrones en el cielo presagiamos que se acerca una tormenta y por instinto buscamos un refugio para resguardarnos y prepararnos para poder seguir nuestro camino, pero muchas veces no nos damos cuenta de lo que está cayendo hasta que estamos calados hasta los huesos. Lo mismo pasa con nuestra vida, andamos muy ocupados, atolondrados o a trompicones y cuando truena nos acordamos de Santa Bárbara pero ya es demasiado tarde.

Uno de los elementos que define la huella que dejamos a lo largo de nuestra vida y que nos acompaña de manera permanente es nuestra carrera profesional. Seguro que en esto estamos de acuerdo. Lo que muchas veces sucede es que nos acordamos de ella cuando las cosas no van a nuestro gusto y estamos insatisfechos o nos han despedido o están a punto de hacerlo o, simplemente, nos da la sensación de que somos una nave sin rumbo.

La carrera profesional y la marca personal van cogidas de la mano y es necesario tener el control de ambas para dejar una huella profunda y consistente.

Saber dónde estamos, de dónde venimos y qué caminos podemos seguir cuando tenemos que elegir o para poder plantearnos alternativas profesionales es necesario e imprescindible para gestionar el momento y el futuro profesional, si queremos hacerlo bien es necesario disponer de las herramientas adecuadas y no es tarea fácil porque hay pocas que estén al alcance de los usuarios individuales ya sea por su dificultad de uso o por estar restringido su acceso a profesionales. Sin herramientas la gestión se hace complicada y ya tenemos a punto la excusa para no tomar las riendas de la situación y quedarnos esperando a verlas venir.

Nuestra colega Arancha Ruiz nos ha facilitado el camino escribiendo un libro El Mapa de tu talento en el que pone a nuestra disposición los elementos de reflexión y las herramientas para situar, entender, preparar, dirigir, enfocar y reenfocar la carrera profesional. Arancha es especialista del talento y de la marca personal y a través del libro pone a nuestra disposición material de trabajo concebido y validado a través de su experiencia profesional. Es muy útil como material de apoyo profesional en los procesos de personal branding y como herramienta de reflexión individual para todos aquellos que estén interesados en tomar la delantera en la gestión de su vida y su carrera profesional. En cualquier caso es un buen cuaderno de viaje para que cuando truene ya no sea necesario acordarse de Santa Bárbara.