¿Cuánto tiempo necesito para gestionar mi marca personal?

Perdona que te responda a la gallega: ¿Cuánto tiempo necesitas para crear un hábito?

Robin S. Sharma, autor de “El monje que vendió su Ferrari” nos habla de 21 días seguidos el tiempo necesario para crear un hábito. Sin embargo, y conciente de que puedo frustrar expectativas, en marca personal diría que el proceso es algo más largo (aunque muy edificante e inspirador). Me explico.

soymimarca.com personal brandingPara gestionar mi marca personal primero necesito saber cómo se gestiona, y ese PROCESO de aprendizaje lleva unos buenos tres meses si uno quiere hacerlo como Dios manda.

Una vez conocido el proceso, podemos iniciar la fase de desarrollo, para la cual 21 días pueden ayudar si no fuera por un pequeño detalle: no se verán resultados todavía, lo cual puede dejar caer la motivación. Así que diríamos que el tiempo que necesito para gestionar mi marca personal es aquel necesario para observar los primeros resultados deseados. Siento no ser más concreto, pero siempre dependerá de los objetivos marcados.

Si uno pretende posicionarse profesionalmente para dejar clara su propuesta de valor para con los demás, este proceso no tiene fin; una vez se empieza no se puede parar, no se debería parar.

Si el objetivo central es encontrar un trabajo hablamos de un tiempo finito, que supuestamente acabará el día que en que se empiece a trabajar. Y digo supuestamente porque los personal branders nos cansamos de repetir la frase castiza “todo el mundo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena”, referida a que muchas personas bajan la guardia en cuanto han conseguido un trabajo sin ser concientes de que todo trabajo es efímero.

La pregunta del tiempo necesario para gestionar la marca personal tiene una gemela referida al tiempo necesario para gestionar las redes sociales. Y la pregunta la suelen hacer personas que aseguran no tener tiempo, con lo que la respuesta es mucho más fácil y lógica: si no tienes tiempo, no preguntes, no podrás gestionar jamás tu marca personal, ni tus redes sociales, ni ir al gimnasio, ni aprender a comer más sano, ni nada.

Malas noticias para los que no son de agenda flexible. Buenas para los que piensan que dentro de cada uno de nosotros existe la posibilidad de un cambio a mejor a base de introducir nuevas rutinas y jubilar costumbres que no nos aporten nada.

Foto: SnaPsi Сталкер «magic eye» -Creative Commons-

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¿»Podemos» compra seguidores? Empieza la guerra de los candidatos

Todos los aficionados a las redes sociales seguimos con interés a principios de septiembre la noticia de los miles de falsos seguidores árabes que seguían la cuenta en Twitter de Mariano Rajoy. Twitter se apresuró a borrar los falsos perfiles, pero la sombra de la sospecha acechaba a la figura del presidente Rajoy. ¿Había sucumbido Mariano a la tentación de comprar seguidores para ser el político más seguido en Twitter o se trataba más bien de una estrategia de desprestigio orquestada por el enemigo?

Pablo Iglesias, líder de Podemos, lo tuvo claro desde el minuto uno y no tardó en calificar de “patético” que Rajoy diese “instrucciones a su equipo” para “comprar seguidores”. Si alguien podía opinar del tema, ése es, sin duda,  Pablo Iglesias  que ha desarrollado una comunicación en redes sociales impecable. La sorpresa se la ha llevado una servidora cuando ha descubierto que en la lista de seguidores de Pablo Iglesias también aparecía un buen número de falsos seguidores al estilo de los que aparecían en la cuenta de Mariano Rajoy.

¿Compra seguidores de Twitter el líder de podemos?

¿Se trata de una compra de followers por parte de Podemos o estamos ante otra posible campaña de desprestigio? Será difícil de descubrir. La compra de seguidores para una cuenta personal es tan fácil (y barato) como comprar seguidores a un tercero, aunque a estas alturas de partido resultaría triste descubrir que Pablo Iglesias y su equipo también hubieran sucumbido a la tentación de comprar Followers. Por mucha presión que se reciba o por muy cerca que se encuentren una elecciones, no hay que caer en la trampa. El que acumula más seguidores no es necesariamente ni el más votado ni el más popular. El secreto de las redes sociales no está en el número de seguidores, sino en el interés y el carisma de una persona.

Pablo Iglesias ha sido el primero en conectar con el electorado a través de las redes, con lo que es lógico que tenga un número de seguidores considerable, pero algunos se empeñan en verlo una amenaza a combatir. Si nos ceñimos sólo a los gráficos y a la evolución de seguidores de ambos candidatos, el perfil de Mariano resulta infinitamente más sospechoso de trampa que el de Pablo Iglesias.

comparativa-mariano-pablo

Fuente TweetAccount

Las cifras sin análisis en las redes sociales son, parafraseando a Risto Mejide «como un consolador, perfecto ejecución pero tremendamente fría en el sentimiento«. Para una figura pública como lo es un político es imprescindible entender lo que se encuentra detrás de las cifras: los seguidores en Twitter no se transforman sistemáticamente en votos.

Si hacemos caso a las cifras obtenidas a 25 de septiembre a las 13:20 horas, el político mejor posicionado sin duda alguna sería Rajoy, tal y como se desprende de la herramienta de monitorización:

Influencia Twitter de Rajoy

Fuente TweetReach

Desde luego un alcance considerable, especialmente si se tiene en cuenta que Pablo Iglesias, a esa misma hora, ni siquiera rozaba un alcance de 30.000 personas. Había que buscar la procedencia de la repercusión de la cuenta de Mariano Rajoy.

El misterio quedaba resuelto si se miraba las noticias publicadas por el diario La Informacion, que recogía el gazapo de EFE en Twitter colocando #RajoyMariquita.

Procedencia tráfico de cuenta de Rajoy

Fuente TweetReach

El caso resulta muy obvio, pero sirve para recordar que el éxito en redes sociales radica en el interés que genera una persona por lo que hace o por lo que dice, no en el número de Followers que obtenga.

Egocéntricos, pesados y spam

Cada vez se me hace más insoportable aguantar personas que solo hablan de si mismas, que se constituyen en el centro del universo y que van aventando sus gracias, saberes y contactos por doquier sin respetar ni la circunstancia ni a los interlocutores. Seguro que conocéis alguna.

Destacar entre los demás es un principio básico de la gestión de la marca personal para poder ser conocido, reconocido, relevante y elegido. Quien no destaca se confunde con la mayoría y no deja marca.

Una cosa es destacar y otra avasallar y abrumar a la audiencia con mensajes de autobombo. Los mensajes egocéntricos son a medio plazo improductivos porque no aportan ninguna propuesta de valor, no ayudan a solucionar ningún problema a nadie y quien los emite corre el peligro de acabar siendo catalogado como pesado, convertido en spam y archivado en el olvido. Pero entre que son identificados y neutralizados hacen perder tiempo y el tiempo, ya lo sabemos, es oro.

Como se que vuestro tiempo es escaso os voy a indicar algunos de los rasgos más característicos para identificar a los pesados egocéntricos de manera rápida.

  1. Personal Branding / Soymimarca

    Caravaggio

    Ideas. El egocéntrico normalmente se presenta como tenedor de ideas geniales. Se presenta como el más innovador entre los innovadores y puntero entre los punteros. Da a entender que se ha leído bibliotecas enteras aunque en realidad siempre repite las mismas citas. Y los demás nunca están a su altura.

  2. Trabajo. Lo que hace es siempre lo mejor, lo que hacen los demás es siempre mejorable. Se presenta como el adalid del buen hacer y pretende dejar a los demás en evidencia haciendo comentarios no precisamente amistosos, algunas veces de manera pública y ostentosa. Si hacéis una actividad conjunta intentarán daros a conocer que si fuera por vosotros ya estaríais descartados y que es gracias a su buen hacer que la actividad se mantiene.
  3. Equipo: No es un buen compañero de equipo.
  4. Relaciones. Tiene en su agenda los mejores contactos. Presume de conocer a lo mejor de lo mejor y cuando aparece el nombre de una celebridad lo más seguro es que haya estado cenando con ella la semana anterior. Muchas veces no se trata de contactos propios sino que vienen inducidos por otras relaciones de proximidad ya sean familiares o amigos de amigos.
  5. Tendencias. Se presentan como marcadores de tendencia. Van siempre a la última y sitúan al resto del mundo a la cola de lo que se lleva y entre ellos estamos nosotros. Si les hiciéramos caso acabaríamos desmoralizados.
  6. Imagen.  Son los mas guapos y los que pretenden hablar mejor por contraposición al resto que son vulgares y poco agradables. Ni en broma se os ocurra haceros cirugía estética o cambiar el vestuario porque seguiríais no estando a la altura.

Si encontráis un perfil que cumpla alguno de estos rasgos seguidle la corriente porque lo cortés no quita lo valiente pero no les prestéis demasiada atención y sobretodo no os dejéis intimidar. Es pura fachada.

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Personal Branding Real

Ayer España estrenó nuevo rey con Felipe VI de Borbón. Pero precisamente la palabra «nuevo» es el centro de atención de toda la mirada política. Hace pocos días, tras el anuncio de abdicación de Juan Carlos I, Arancha Ruiz publicaba en su blog «Historias de Cracks» un excelente DAFO con el debilitamiento de la marca Juan Carlos I entre 2010 y 2014.

Aun no podemos tener una visión de cómo será el reinado de Felipe VI, y eso es porque no existe un modelo branding personal conocido por el público. ¿Debería haberlo?

El discurso del rey

Ayer lo cierto es que Felipe VI no marcó perfil propio en su discurso con respecto a Juan Carlos I, utilizó las mismas expresiones, visiones y eufemismos. Ese es un mal principio, aunque cabe que pueda modificarse. Todo político que no quiera ser un commodity necesita marcar perfil propio, dejar fluir su auténtica marca. Es comprensible que en un discurso de la magnitud mundial del de ayer Felipe VI no quisiera meterse demasiado en la cocina, pero a muchos analistas sus palabras les parecieron vagas y deja vu. Acabo de ojear el Times y veo que la proclamación del rey no aparece en portada, mala señal.

La única palabra que sonó a novedad fue «transparencia», un valor que no se menciona, se demuestra.

Necesidades nuevas

Si Arancha Ruiz hizo un DAFO sobre Juan Carlos I, ahora necesitamos conocer el modelo de branding personal de Felipe VI, concretamente:

  • soymimarca.comSu DAFO
  • Su modelo de «negocio», en este caso su modelo de reinado, con especial incidencia en sus propuestas de valor y sus alianzas clave
  • Su visión, su sueño (no sobre España) personal, y su misión
  • Sus valores, tanto los que se le suponen a un político (liderazgo, honestidad, coherencia) como los que abandera desde niño el nuevo rey
  • Su estrategia política. Cómo combatirá la irrupción de una izquierda más pura, no contaminada por la historia ni la transición, un movimiento inconformista y republicano. Cómo afrontará el que algunos pueblos de España quieran decidir un futuro fuera de España. Cómo lo hará para evitar la contaminación inevitable de dos mandatos nefastos para España: el de ZP y el de Rajoy, que han minado la credibilidad internacional del país a causa de una corrupción descontrolada (que también afecta a la familia real), de una nefasta gestión de la crisis y de una inexistente gestión de un paro descontrolado que lidera los países de la OCDE.
  • Su definición de públicos objetivos. A quién tiene que convencer, a quién le tiene que dedicar su tiempo.
  • Su mensaje, que no puede estar libre de carga política. Lo quiera o no, Felipe VI no puede ser rey de todos los españoles, porque muchos no comprenden el anacronismo de la monarquía en pleno siglo XXI.
  • Su plan de comunicación, tanto tradicional como en el mundo de los bits.
  • Su plan de valoración del éxito o del fracaso, algo que hasta ahora no conocemos si se ha puesto en marcha y que diría si el modelo de Personal Branding Real funciona.

Felipe VI es una marca

Le guste o no, Felipe VI es una marca, con un campo de significados muy variado y complejo, y con la capacidad de dejar una huella permanente en la historia. De él depende hacerlo, y lo primero que yo haría si fuera él sería marcar perfil propio a través de un libro que explique un modelo, una forma de hacer, unas metas. España tiene un rey nuevo, pero con un discurso viejo, gastado y que aporta poco valor. Un branding personal real se impone, sin valor no hay rey.

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Las empresas son personas. La evidencia (III). Saint-Jean-de-Monts

El pasado diciembre arranqué esta serie de artículos sobre la humanización en la comunicación de las empresas con el caso de Zurich Seguros. Semanas más tarde hablé de un caso que conocí de primera mano, el caso Hasbro, y hoy os hablo de un caso relacionado con el turismo y las administraciones, el caso de Saint-Jean-de-Monts.

Este caso, un descubrimiento de mi compañera Olga Villacampa, es interesante ya que la humanización se produce en unas circunstancias muy adecuadas.

El marco:

soymimarca.comSaint-Jean-de-Monts es un pequeño municipio de la costa atlántica francesa. Pertenece al Departamento de Vendee, en la región del Pays de la Loire. Su actividad principal es el turismo, siendo la hostelería y restauración el centro de los negocios de esta ciudad.

Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol. Muchos pueblecitos costeros de todo el mundo han volcado su actividad principal en el turismo de vacaciones, la gastronomía, el relax, etc.

La humanización:

Entrando en la web de Saint-Jean-de-Monts hay un apartado del menú que llama poderosamente la atención: Nuestros expertos. Es decir, no aparece el clásico «quienes somos» en que jamás aparece un solo nombre propio sino un compendio filosófico alrededor de las bondades de la organización en cuestión.

Pues bien, en el apartado de nuestros expertos vemos una página repleta de fotografías de personas con su propuesta de valor y la posibilidad de entrar para ampliar la información de cada uno. Lo interesante es que bajo la foto no hay un cargo, hay un área de experiencia. Por ejemplo, Paul es especialista en «no hacer nada», el arte de desconectar.

soymimarca.com personal branding

Curioso, ¿no?. Pues lo mismo sucede con Sofía, responsable de bienestar, con Laura, responsable de familia, Emmanuelle, eco-responsable, y así sucesivamente. La sensación que produce ver esta página tan humanizada es que uno se sentirá como en casa. Hay varios detalles interesantes: no hay apellidos; eso por un lado puede parecer poco ético, pero lo que hace es crear una sensación de cercanía muy fuerte en un país donde todo el mundo se habla de usted, incluso de hijos a padres.

El ayuntamiento de Saint-Jean-de-Monts nos ha dado una lección de branding personal aplicado a una empresa, y lo ha hecho utilizando con sabiduría al principal conector emocional que las organizaciones pueden poner a disposición de sus clientes: las personas. Paul no es un empleado cualquiera, es un experto en el arte de hacerte desconectar, pero por encima de todo, Paul es una persona. Como tu, como yo.

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Branding social + Branding personal = éxito, por @guillemrecolons

Hace poco más de un año hablé en este blog de mi visión personal sobre los tres tipos de branding: corporativo, personal y social. El branding social es algo desconocido en los ámbitos marketinianos, pero sin duda es un fenómeno emergente.

Casos claros de branding social los podemos tener en los movimientos originados desde el pueblo, el 15M, la PAH, y muchos más.

Sin persona no hay caso

¿Qué pasó con el 15M? ¿Triunfó? ¿Fracasó?. No seré yo quien haga una valoración política del 15M (también llamado movimiento de los indignados), pero lo cierto es que consiguió levantar millones de páginas de prensa. Desde esta perspectiva, este movimiento de protesta originado en Madrid y seguido en todas las ciudades de España y secundado en las redes sociales, podríamos decir que tuvo un amplio eco.

Pero le falló algo importante. Al ser un movimiento tan asambleario, adoleció de falta de liderazgo. Le faltaba un nombre propio, una persona, un portavoz, una marca.

El caso PAH

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, a diferencia del 15M, tuvo desde su inicio a una portavoz, una persona de carne y hueso. Ada Colau ha sido hasta hace apenas un mes la cara visible de ese movimiento sin precedentes en la historia de la defensa de los derechos de las personas desahuciadas.

El caso Pablo Iglesias: la personalización de un movimiento social

El caso de Podemos es el caso de Pablo Iglesias, y de ahí una buena parte de su éxito. El 15M no tuvo portavoz hasta que hace pocos meses emergió la figura de Pablo Iglesias, que creó Podemos, un partido político alternativo de raíz reivindicativa. Algunos lo llaman antisistema, pero desde el momento en que se erige en partido entra en el sistema.

Podemos ha conseguido 5 eurodiputados con más de un millón de votos y superando incluso al que parecía el partido revelación UPyD que se ha llevado 4 diputados al Parlamento Europeo. Lo increíble del caso es que además Podemos no se ha nutrido de Izquierda Unida, sino que ha arrancado votos de la abstención y –muy especialmente- del PSOE. Y aún más, Podemos ha conseguido 100.000 votos en Catalunya, un territorio “comanche” con amplia implantación de la izquierda, y lo ha hecho sin desgastar a Iniciativa per Catalunya, ni a ERC.

Votamos a personas, no a siglas

  • El triunfo de Podemos en España se debe a Pablo Iglesias, un profesor y doctor de ciencias políticas de la Complutense de Madrid con un historial anti-globalización impresionante y con un excelente poder comunicativo.
  • El triunfo de ERC en Catalunya es el triunfo de un tipo campechano de gran oratoria llamado Oriol Junqueras que consigue reposicionar un partido manchado por la corrupción y el despilfarro y le devuelve su orientación revolucionaria e independentista.
  • La caída del PSC en Catalunya está muy unida al anti-liderazgo de Pere Navarro, su secretario general.
  • Los partidos son personas, y las grandes formaciones de este país no ha sido capaces de entenderlo, han priorizado los “aparatos” y las fidelidades internas a las nuevas propuestas de branding desde las personas.
  • Ningún partido en el poder se atreve a promover o aprobar un cambio en la ley para crear listas abiertas y que, por fin, podamos votar a personas y no a siglas. Pablo Iglesias, Ada Colau y Oriol Junqueras, aunque no sean de tu cuerda política, son un grandísimo ejemplo de branding personal que se impone a los sistemas obsoletos electorales de listas cerradas.
  • Si el bipartidismo empieza a agonizar en España es por falta de visión y de renovación de los grandes partidos, pero sin duda también es mérito de los Albert Rivera, de los Pablo Iglesias y de esas personas capaces de liderar, dar la cara y ofrecer un discurso coherente y sólido.

Bienvenido sea el branding personal a la política; ya es hora de ir dejando atrás las estructuras burocráticas, antiguas, viciadas y ultrajerárquicas.

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Qué puedes aprender de Eurovisión para tu marca personal

El pasado sábado estuve viendo el Festival de Eurovisión, y observé una serie de pautas que creo que pueden ser aplicables a la marca personal y que paso a exponer a continuación.

eurovision-marca-personalTodo ha cambiado. Cuando era un niño, Eurovisión era un gran acontecimiento que pocos nos perdíamos. Lo que empezó siendo un festival de canciones entre unos pocos países, se ha convertido en un gran espectáculo con audiencias millonarias en el que las canciones son solo una parte de él.

No siempre gana el mejor. Cada año hay grandes canciones que quedan olvidadas en los últimos lugares. Las razones son variadas, pero lo que podemos aprender es que, como en muchos otros aspectos de la vida, ser el mejor en algo no es garantía de éxito. Ya no vale con una buena canción, hay que presentar un espectáculo completo e impactante. 

Llamar la atención te da una oportunidad, pero tienes que tener un producto. En los últimos años han proliferado las propuestas extravagantes, cuando no bizarras, que consiguen llamar la atención del público. Algunas de estas propuestas han conseguido ganar, pero lo han hecho porque han aprovechado la oportunidad para mostrar un producto que era bueno, como lo hicieran Lordi en 2009 o Conchita Wurst, la ganadora de este año.

La puesta en escena multiplica el valor del producto. Uno de los grandes atractivos de las últimas ediciones ha sido, sin duda, la escenografía, que permite puestas en escena espectaculares y facilita la personalización de cada actuación. Luces, pantallas de proyección, humo, pirotecnia… todos los recursos se utilizan para multiplicar la capacidad de transmisión del mensaje.

Los éxitos del pasado no garantizan éxito en el presente. De vez en cuando aparece un cantante famoso compitiendo en Eurovisión. En muchos casos tratan de reflotar sus carreras. Sin embargo, muchos de ellos no tienen éxito al no ofrecer lo que el público demanda en estos tiempos. Un buen ejemplo sería la participación de Bonnie Tyler en 2013 en representación de UK.

La cultura es cada vez más universal. Además de que la mayoría de intérpretes cantan en inglés, cada año hay menos diferencias entre los países. Los estilos musicales, los bailes y las interpretaciones son muy similares, evidenciando que, en cierto modo, nuestra cultura se está universalizando. Piensa en ello antes de volver a decir aquello de “aquí somos diferentes”.

Está bien tener influencias pero copiar te perjudicará. En un festival en el que una canción, oída por primera vez, tiene que llamar la atención del público, es bastante lógico que se busquen referencias y similitudes, que hagan que el público se familiarice rápidamente con la canción. De hecho, el tema ganador se podía considerar un homenaje a las bandas sonoras de James Bond y a la interpretación que de algunas de ellas hizo la gran Shirley Bassey. Sin embargo, cuando la copia es muy descarada, el público la rechaza porque se siente engañado, como ha pasado este año con Basim,  el representante de Dinamarca, que era un clon de Bruno Mars.

Las personas tienen perfiles mixtos. A pesar de tener la etiqueta de festival hortera, Eurovisión es visto cada año por millones de personas que responden a perfiles muy diferentes. Hace años que los perfiles socio demográficos (edad, nivel cultural, capacidad adquisitiva, etc.) no sirven para mucho ya que las personas tenemos perfiles mixtos y nos diferenciamos entre nosotros por otros muchos criterios como el estilo de vida o nuestra filosofía personal.

Tu reputación es determinante. En la edición de este año ha habido abucheos cuando un país votaba a Rusia. Su actuación en Ucrania y las leyes homófobas, entre otros factores, le han pasado factura. La desaprobación no solo se ha mostrado en forma de abucheos, también lo ha hecho en forma de votos, que este año han sido inusualmente bajos para haber presentado una canción muy digna. Su mala reputación les ha perjudicado.

El networking es fundamental. Hace años que el concurso ha perdido emoción por el “peloteo” de votos que se hacen entre los países del Este de Europa. Este amiguismo no impide ganar a otros países fuera de este área, como se ha demostrado este año, pero sí pone el listón mucho más alto para aquel que no tiene una buena red de contactos. Toma nota de ello.

El cliente es quien decide. Repasando la lista de ganadores de los últimos años se puede comprobar que no hay un patrón concreto ni una tendencia que vaya más allá de la facilidad de los países del Este de Europa para ganar debido al amiguismo a la hora de votar. Con los votos por teléfono, es la audiencia la que vota aquello que más le gusta en cada momento, y suele cambiar cada año.

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El branding es lo que eres, el marketing lo que transmites

Era un día de junio, hace ya dos años, cuando salí realmente fascinado de lo que un tal Andy Stalman nos había contado en el #CICD de San Sebastián. En ese momento al salir, me encontré que uno de los organizadores, Iñigo Kortabitarte estaba junto a él, esperando la llegada de un taxi, que le llevaría vete tú a saber a qué recóndito lugar de este pequeño mundo a volver a contar aquella maravillosa ponencia.

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http://www.brandoffon.com/

Desde entonces, reconozco que se ha convertido en un icono al que he seguido con interés, y la verdad es que de esas personas, que saben, entienden, transmiten, e incluso responden a los más comunes de los mortales …

Este libro, es una joyita en la que nos sumerge de manera muy amena, en la importancia de la identidad, de la marca, de lo que es y no es, en lo que parece que vendrá en este mundo de continuo cambio, y sobre todo en la importancia de la suma de lo OFF line y lo ON line, partiendo de la importancia de la persona como agente.

Las marcas son ya un jugador más de una partida en la que conversan con los consumidores de tú a tú, y en este partido el CEO o el CDO debe de posicionarse bien, saber hacer partícipe a la marca de una estrategia global, en la que la diferencia entre el Offline y el Online ya ha muerto, y en la que las sensaciones son importantes a la hora de diferenciarse, en un mundo en el que no vale con vender «mi libro», sino generar confianza y buenas vibraciones.

Nos mostrará la diferencia entre lo que llamamos marketing y el branding, es decir entre el ser y el estar de una marca, el branding es lo que eres, y el marketing lo que transmites… al final hay que valorar de igual manera la relación humana, desde una llamada a un comentario en Facebook.

En la página web del libro, Andy explica que es un  libro imprescindible para Directores Creativos, CEO´s y las personas relacionadas con la publicidad, el marketing y el branding del futuro, pero yo no estoy del todo de acuerdo, ya que a mi modo de ver es un libro para todo aquel que quiere vender, y como ejemplo un botón.

 El día pasado entré en una pequeña tienda de ropa de San Sebastián, el encargado – Josu – , estaba detrás del mostrador, sin apartar la mirada de un libro amarillo… se trataba «del libro. Le pregunté qué le parecía, a lo que él me respondió, que estas técnicas lo mismo sirven para vender grandes marcas, que para vender pantalones a un cliente que entra en su establecimiento, lo importante era interpretar y adaptar las ideas que se plasmaban al escenario de cada uno.

 

¿Hay una burbuja 2.0?

 

Esta semana pasada tuve una conversación con Tino Fernández de Expansión sobre el efecto «overpromise» que se produce a menudo en internet con personas cuya imagen 2.0 está muy cuidada pero que luego no se corresponde con la realidad. La charla queda recogida en el artículo de Tino Eres un ‘crack’ en redes sociales pero no sabes buscar trabajo que recojo en este post y que comparto con Andrés Pérez Ortega, Cristina Villanova, Pablo Urquijo y Rafael Alcalde.

Eres un «crack» en redes sociales pero no sabes buscar trabajo

La exaltación del ‘Me gusta’ lleva a muchos de los que buscan empleo a obsesionarse por la visibilidad, por resultar simpáticos y ser populares. No basta con dominar las herramientas tecnológicas, los lenguajes y las formas, olvidando el fondo y la realidad profesional de cada uno. Dar una primera impresión falsa suele decepcionar a quien contrata. ¿Es culpa de los candidatos o de los reclutadores?

Hay que ser diferente. Debes sobresalir del gran montón de candidatos que, como tú, buscan empleo… Esa obsesión por evitar lo convencional en la búsqueda de un puesto de trabajo y dedicarte a nuevas estrategias puede dar resultado, pero también llevan a un error: empezar por la visibilidad personal antes que por la realidad profesional y la relevancia apoyada en hechos.

Hay una exaltación del ‘Me gusta’ que hace que muchos de los que buscan empleo persigan la simple popularidad, o pretendan resultar simpáticos y originales centrándolo todo en las formas y olvidando el fondo. Es lo que algunos llaman la likability.

Parece cada vez más evidente que en la red hay quien dice que sabe hacer de todo, pero no es realmente lo que dice ser. La marca personal que uno construye debe basarse en la autenticidad, porque lo que marca la diferencia es la calidad del trabajo que estás mostrando en las redes y de qué manera las utilizas. Se trata más bien de usarlas como correa de transmisión de lo que puedes hacer.

Se han puesto de moda los videocurrículos «diferentes»; hay verdaderos maestros de las redes sociales, con un dominio de la tecnología, de técnicas de expresión puramente formales que proyectan un efecto viral. En mercados como el estadounidense, algunas universidades y escuelas de negocios animan a sus alumnos futuros candidatos a un primer empleo a embarcarse en la aventura de crear portfolios online, auténticos sitios web personales cargados de originalidad e ingenio, pero que resultan también ineficaces para unos reclutadores cada vez más escépticos. Son apenas fuegos artificiales.

Andrés Pérez, consultor en posicionamiento personal, argumenta que «esta cuestión de la likability resulta estupenda para aquellas generaciones educadas en que lo importante no es aprender o estudiar, sino saber relacionarse y tener buen rollo. La base debe estar en la capacidad para hacer cosas, y en el medio de la pirámide se debe situar la forma de hacerlo. En la parte superior está la likability… Pero si se da la vuelta a la pirámide, ésta no se sostiene.

Visibilidad estéril

El número de seguidores o la popularidad que obtengas en las redes sociales posiblemente ya no sea un elemento diferenciador. Ser muy visible en el mundo 2.0 no te convierte en un buen profesional. Pérez añade que «las redes sociales son un reflejo de todo esto. Parece que todo el mundo quiere gustar y caer bien. Se multiplican los vídeos inspiradores y motivacionales, las solicitudes para apoyar cualquier causa, los niños que ganan concursos de talentos y que hacen llorar a los jurados más duros… Pero todo eso no es más que una mecanización de la likability. Sólo tienes que hacer click en un me gusta para mostrar tu sensibilidad y, sin embargo, cada día cuesta más encontrar contenido valioso y útil».

El ‘síndrome cupcake’ adorna con cremas y siropes a candidatos que son simples como las magdalenas

El experto sostiene que «una de las cosas que pretende la likability es conseguir sintonía, que es algo distinto a la empatía, que implica entender al otro. La sintonía supone estar alineado con el otro y conectar completamente, pero para conseguir esa sintonía hay que abrirse y ser transparente, íntegro y auténtico. De lo contrario, no es posible conectar. Si quieres conseguir ese vínculo, debes mostrar tus valores y tus intereses, o de lo contrario parecerás un robot o una máquina. El problema es que al hacer eso te vuelves vulnerable».

Andrés Pérez añade que «de pronto parece que los buenos profesionales son aquellos que son capaces de manejar las relaciones y mantener un buen clima laboral. La razón quizá se deba a que, en teoría, hay muchos profesionales capacitados pero hay muchos menos con esa cualidad de sintonizar. El problema es que tal vez lo que era un medio más para seleccionar a profesionales capacitados se ha convertido en el fin. Es mejor transmitir una imagen de buen rollo y buen talante que estar muy capacitado. Quizá también se deba a que cada día los trabajos son más rutinarios y los títulos son más irrelevantes».

Tu popularidad en las redes sociales ya no es un elemento diferenciador

Asegura que «el fenómeno de las cupcakes es una metáfora de todo esto, porque han conseguido que un producto relativamente soso como una magdalena (estándares) se convierta en todo un hito a base de adornarlo con cremas, dulces y siropes que lo hacen muy atractivo aunque quizá sea incomible».

soymimarca.comGuillem Recolons, socio de Soymimarca, explica que el branding personal es la herramienta ideal para resolver los problemas que provoca centrarse demasiado en la visibilidad: «Se trata de conocerte, saber cuáles son tus competencias, hacerte un modelo de negocio e identificar tu misión, visión y valores personales. Y luego puedes poner todo eso bonito y presentable para que lo conozca quien quieras que lo vea, pero no todo el mundo. Estar excesivamente presente en las redes puede ser contraproducente».

Hay una burbuja 2.0 con hiperinflación de ‘coach’ de imagen y de redes sociales

Habría que preguntarse si los que esgrimen una marca son expertos porque están en todos los sitios o están en todos los sitios porque son expertos. El énfasis en venderse demasiado también puede ser negativo en términos de búsqueda de empleo o para atraer a un reclutador, porque el exceso de publicidad suele predecir un cierto carácter narcisista.

Sólo Imagen

Recolons se refiere además a una burbuja 2.0 en la que hay una hiperinflación de coach de imagen y de redes «obsesionados con preparar mucho a las personas para presentaciones, pero sin dedicarse demasiado al coaching interno. Hay que recordar siempre que tu entrevista de trabajo debe ser acorde con la presentación que has hecho».

Andrés Pérez explica que «los expertos en marca personal suelen diferenciar entre los estándares y el estilo. Las competencias se refieren a la capacidad de hacer las cosas. Los estándares tienen que ver con la forma en la que haces las cosas. Estilo es la forma en que te relacionas con la gente. Lo primero se refiere a aspectos objetivos y medibles y lo segundo a los emocionales y sentimentales. Por ejemplo, el Dr. House tiene altos estándares pero un estilo deplorable. Esa likability de la que estamos hablando trata de centrarse en conseguir un estilo adecuado. Se trata de algo lógico cuando hay muchos profesionales competentes, bastantes con altos estándares, pero muchos menos con estilo. Quizá podría decirse que la likability es ‘tener buen estilo'».

¿Es culpa de los reclutadores?

Cristina Villanova, directora de márketing y comunicación de Cátenon, se pregunta quién es el que verdaderamente no sabe utilizar las redes sociales: «Hay ya generaciones que han nacido con Facebook y Twitter, pero muchos reclutadores no conocen los usos que se debe dar a estas redes. Son de otra generación tecnológica«.

Rafael Alcalde, cofundador de Jaratech Social Technologies, coincide en que «muchos reclutadores no saben evaluar los medios sociales. No están formados para valorar un perfil de red social. En realidad, no se trata sólo de saber de reclutamiento. Es necesario ser experto en tecnología, en sociología»… Según Alcalde, los perfiles de quienes se dedican a identificar el talento son hoy mucho más complejos y extensos. Podría decirse que, en general, no existen los adecuados.

Compites con candidatos de todo el mundo. Preocúpate de lo que se sabe de ti

Lo que uno busca no ha variado, pero sí lo ha hecho la facilidad y el acceso a una red mayor. Resulta más fácil recoger información sobre quién es y quién ha sido la gente, y permite identificar personas en otros países y en posiciones que no tienen nada que ver con su pasado. Ahora esto es una commodity. Se transforma la manera en la que las compañías hacen selección y supone una reducción en los ciclos, menores costes de reclutamiento, y la posibilidad de llegar a una audiencia mayor.

Pablo Urquijo, director general de Experis, explica que «lo que espera un reclutador de las redes es captar el talento, y no gestionar la información. Son plataformas para atraer a más gente en menos tiempo». Urquijo señala que «lo que incluye el 98% de los candidatos en las redes sociales suele ser algo muy limitado».

Si volvemos a la tendencia quizá excesiva de primar la visibilidad sobre otros aspectos que tienen que ver con lo que uno es realmente en el campo profesional, Cristina Villanova concluye que «ese primer impacto influye en determinados puestos, pero en otros muchos se exige menos originalidad y más contenido». La directora de márketing y comunicación de Cátenon recuerda que las redes sociales implican un ámbito personal y otro profesional. «Cada parcela es diferente y se debe respetar la libertad y distinción con la que nos relacionamos en cada una».

Villanova señala que ya no competimos con candidatos del mismo país, sino con otros de todo el mundo. Ahora te pueden identificar desde cualquier lugar y compites con profesionales a un nivel global. Por eso debes trabajar muy bien acerca de lo que se va a saber de ti. Tienes que posicionarte adecuadamente. Es necesario que pongas mucha atención en cómo se van a buscar perfiles como el tuyo y has de preocuparte por el hecho de que sea coherente todo aquello que se puede encontrar acerca de ti».

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Internet es cruel con aquellos sin mensaje y que “están” pero no “son”

 

El castellano diferencia de forma notable los verbos ser y estar. A estar le da una connotación más transitoria, acorde con una ubicación (estar ahí), mientras que el ser es permanente e implica una compleja estructura que conforma la personalidad. Esas diferencias, por supuesto, se mantienen dentro y fuera de internet, aunque internet permite anonimatos engañosos y es un gran amplificador de errores.

El que está pero no es: El «unbranded», un perfil de amplia implantación

Por internet deambulan almas de toda índole. Nos centraremos un perfil a efectos de branding personal: esas personas que van sin norte ni mensaje, esas personas que están pero no son.

www.soymimarca.comA veces relacionamos la crueldad de internet y las RRSS a perfiles muy activos y con mensajes comprometidos. Cierto, un político, por ejemplo, que acostumbra a utilizar Twitter como agenda y como foro de debate se llevará muchas broncas, insultos etc. Pero seguramente esta persona tiene una hoja de ruta que prevé ciertos momentos de crisis que se activarán con ciertas palabras o conceptos clave. Trasladar un concepto sólido en 140 caracteres no es fácil, y a menudo se requiere abrir el enlace que incluye una explicación exhaustiva. Como la mayoría de usuarios no abre los enlaces, se centra la crítica en el twit. Pero ahí detrás, no hay crueldad, existe el roce que conlleva el compromiso con unas ideas y valores.

Pero quizás internet muestre su mayor grado de agresividad contra los que no han definido un objetivo y un mensaje: «están» pero no «son». Se mueven por las redes dejando comentarios sueltos, repitiendo constantemente lo que ya han dicho otros (hasta un extremo enfermizo), pero sin dejar una marca que les identifique, que hable de sus valores, de su propuesta de valor, de sus metas profesionales. Posiblemente a estas personas nadie las critica: sencillamente pasan tan desapercibidas como los perfiles inactivos, «están», pero no «son». Forman parte del paisaje digital, se confunden entre ceros y unos. Son «unbranded».

En cuanto a los inactivos, sabemos que representan cerca de un 40% de perfiles creados en redes sociales. Gente que abre cuenta, mira, prueba y finalmente abandona, pero sin eliminar el perfil. Eso causa una dejadez similar a colocar perfiles sin foto o con informaciones erróneas. ¿Por qué estas personas no eliminan sus perfiles? ¿Creen que por el hecho de que ellas no los ven tampoco los ven los demás?. Hay muchas personas que crean un perfil «para que no me lo quiten», en un intento de proteger el nombre, pero a la larga esos perfiles son o bien eliminados por las mismas redes o bien requeridos por otras personas que los quieren utilizar en serio.

Hasta aquí el perfil de los que «están» sin ser.

Branding Personal: La cuestión es ¿Cómo se puede «estar» y «ser»?

¿Cómo? Trabajando el branding personal. Nadie dice que sea fácil, pero tiene sus compensaciones. Y dado que la frontera entre lo personal y lo profesional cada vez se desdibuja más, cuando trabajemos nuestro branding personal trabajaremos también nuestra área profesional. Todo esto tiene poco que ver con internet, el branding personal utiliza muchos medios en su zona de visibilidad pública. Pero para ser fieles al título del artículo, internet tiene que ser un reflejo con 100% fidelidad de lo que somos y de lo que podemos aportar, de nuestra marca.

Un proceso de gestión de marca personal es continuo y se define en tres etapas básicas:

1. Necesitamos saber qué somos, en qué somos buenos y qué hacemos mejor que nadie (Autoconocimiento)

2. Necesitamos conocer nuestro norte, saber dónde queremos ir, con quien, con qué soluciones, nuestra visión, misión, valores, posibles clientes, socios, mensajes, relatos (estrategia personal)

3. Necesitamos darlo a conocer a todos aquellos que puedan sacar un provecho de nuestras propuestas de valor, utilizando los medios clásicos o los nuevos según la intensidad que nos permita nuestro tiempo (visibilidad personal)

Nos tenemos que imaginar un iceberg. La parte visible es muy pequeña comparada con el todo. Y sin la masa de hielo sumergida, no existiría iceberg visible. Es decir, el iceberg necesita cimentarse, al igual que un proceso de marca personal. Necesita partir de un mejor conocimiento de uno mismo (no se ve) y de una estrategia personal (no se ve) para que al final se perciba por los demás.

Con una estrategia detrás, nuestros mensajes no son salvas sueltas, son piezas de un puzzle que iremos construyendo poco a poco y que nos irán posicionando como especialistas sin dejar de lado nuestro lado más humano, nuestro relato. Y eso vale para un autónomo, para un profesional empleado o para alguien que busca trabajo: sin norte no somos nada, no dejamos una marca valuosa y simplemente «estamos», pero no «somos». Para acabar, nadie como Mario de Benedetti para explicar la diferencia entre ser y estar con su poema «Ser y estar«.

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