Para estudiantes y recién diplomados / licenciados

¿La diferencia da miedo?, por @jordicollell

Si no somos capaces de diferenciarnos de los demás nunca lograremos levantar la cabeza en medio de la multitud y pasaremos desapercibidos. Esta afirmación que parece una obviedad está todavía muy lejos de ser admitida de manera individual y colectiva.

Si una cosa es cierta es que todos somos diferentes, no hay dos personas iguales tanto en los rasgos físicos como en la manera de ser y de comportarnos y a pesar de ello resaltar la diferencia, dar a conocer aquello que nos hace únicos todavía da miedo.

De entrada a nivel social y comenzando desde la propia escuela es más fácil gestionar personas que tienen patrones de comportamiento lo más parecidos posibles que gestionar la diversidad. La escuela sigue siendo todavía un factor de homogeneización de las personas y la diferencia es, por regla general molesta. El que sale de la media ya sea por arriba o por abajo lo tiene más o menos crudo para encontrar su lugar aunque se hagan esfuerzos de integración porque lo que se pretende es que vuelva al redil lo más pronto posible.

En las empresas y en la vida de los adultos, la diferencia es algo que se valora desde el punto de vista conceptual pero que en la práctica cuesta  aceptar y  promocionar.

¿Por qué la diferencia da miedo? Por una parte complica las cosas porque obliga a gestionar personas y situaciones de manera individual, cuanto más diferencia, cuanta más diversidad tengamos que gestionar más trabajo tendremos porque menos posibilidad habrá de partir de métodos y procedimientos fijos e inamovibles. La diferencia da de entrada más trabajo. Por otra parte diferencia y zonas de confort son conceptos contrapuestos. Lo diferente aleja de la comodidad de la repetición y obliga a tratar caso por caso y situación por situación, poniendo cada vez en evidencia o en tela de juicio las manera de actuar del pasado y obligan a ir inventando constantemente. La diferencia incomoda porque obliga a salir de las zonas de confort.

¿Por qué es tan importante la diferencia?

Los grandes cambios, los grandes avances, en la sociedad sociedad y en las personas siempre se producen cuando salimos de la zona de confort, cuando somos capaces de plantearnos las cosas de una manera diferente a la que hasta aquel momento fue la habitual y cuando sabemos leer la realidad desde una perspectiva nueva y distinta de cómo la hacen el resto de personas. Cuando el resto de mortales veían solamente una manzana que caía, Newton fue capaz de deducir la la ley de la gravedad, cambió su manera de ver la realidad, se convirtió en diferente, y cambió la visión que se tenía hasta aquel momento de los principios de la física.

Los grandes espíritus siempre han encontrado la oposición violenta de parte de las mediocridades

Una frase atribuida a Albert Einstein dice más o menos que los grandes espíritus siempre han encontrado la oposición violenta de parte de las mediocridades, las cuales no pueden comprender que alguien no se someta irreflexivamente a los prejuicios hereditarios, sino que haga un uso honesto y valiente de su inteligencia.

Personas iguales y métodos iguales son sinónimo de estancamiento tanto a nivel personal como colectivo.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la marca personal? La diferencia es aquello que nos permite distinguirnos de los demás. La gestión de nuestra marca personal nos permite dar a conocer  nuestra singularidad y qué es aquello que podemos aportar y que los demás no pueden. Todos tenemos una aportación singular que hacer y primero tenemos que descubrirla y después explicarla, porque tenemos tan interiorizado que todos somos idénticos, que no iguales, que nos cuesta darnos en qué nos distinguimos. Explicar nuestra diferencia con un relato claro y comprensible, contar a los demás nuestra propuesta de valor, tiene el objetivo de distinguirnos y de demostrar que salir de la zona de confort, hacer las cosas distintas tiene más ventajas que inconvenientes.

Para ser irreemplazables es necesario que seamos diferentes.

Imagen: Jason Paluck (Flickr Creative Commons)

Docentes y #MarcaPersonal: ¿agua y aceite?, por @jordicollell

Si un colectivo necesita ser conocido, reconocido, recordado y tenido en cuenta es el los docentes.

Hablar de docentes es referirse a un colectivo heterogéneo que va desde la educación infantil a la universitaria, que abarca un arco de edades de los alumnos de más veinte años y unos momentos vitales van desde la enseñanza de los hábitos básicos personales y sociales hasta la elaboración de una tesis doctoral.

Marca personal y docencia son palabras que suenan a agua y aceite, parece que son poco miscibles si no es a través de una hábil emulsión que pocas veces se produce y que no suscita demasiado interés. Y si hay un colectivo que deja marca en el corazón de los demás de manera destacada sobre el resto es el docente.

Los profesores somos profesionales de la enseñanza que transmitimos conocimientos, técnicas, hábitos y valores a nivel general o específico dependiendo de cual sea nuestro ámbito de actuación. Educamos personas y formamos profesionales.

Ser profesor va unido a una institución que nos cobija, ya sea un colegio, un instituto o una facultad. A nivel social la institución es la que cobra protagonismo y a los profesores el valor se les supone dado que se produce una traslación de confianza por parte de los alumnos, las familias y la sociedad en general.

En los tiempos que corren, ¿tiene sentido que los docentes tanto  a nivel individual como colectivo puedan no plantearse la gestión de su marca personal? ¿Para qué le sirve a un docente gestionar su marca personal?

La respuesta a la primera pregunta es obvia, no tiene sentido que los docentes ignoren la gestión de su marca personal. Si hay un colectivo cuya percepción social ha cambiado en las últimas décadas es el los docentes, de ser una profesión de prestigio social ha pasado a ser un servicio público o privado que facilita el acceso al derecho a la educación que tenemos todas las personas. Y no es una cuestión de matiz ya que si antes era un colectivo poco contestado en circunstancias normales  ahora, como muchos otros colectivos profesionales, está sujeto a la crítica constante y no siempre objetiva por parte de sus usuarios. Que los docentes gestionen su marca personal es el primer paso para recuperar el prestigio social perdido.

Si no nos ven no existimos, que no se nos olvide

Internet y las redes sociales permiten un diálogo de persona a persona que complementa y enriquece el que podemos tener en el mundo “real”. La gestión de su marca personal ayuda a acercar a los docentes a su público objetivo: alumnos, familias, instituciones, escuelas, facultades y a la sociedad en general.

Desde la perspectiva de las instituciones educativas tener docentes con una marca personal fuerte también las fortalece ya que de ellos depende su prestigio y el logro de sus objetivos pedagógicos. De poco sirve un ideario si no hay alguien que lo ponga en práctica y que lo complemente con las aportaciones derivadas de su campo de conocimiento. Y si la institución es privada su continuidad, por regla general, viene determinada por los alumnos y familias que la escogen por lo que  si sus docentes se convierten en sus primeros embajadores el proceso comunicación y la elección se fluidifica y simplifica.

En el ámbito docente, como en todos los ámbitos profesionales, el anonimato es la etiqueta que marca la fecha de caducidad. Si no nos ven no existimos, que no se nos olvide.

Si dejas marca es por los demás, por @jordicollell

Las personas podemos elegir, y es una facultad exclusivamente nuestra. Y me refiero a Elegir en mayúsculas no a las pequeñas decisiones cotidianas que aplicando criterios objetivables podrían ser tomadas de manera mucho más precisa por una máquina si no a las decisiones trascendentales. Nuestro poder de decisión es tan elevado que hasta podemos convertirnos en cosas, en artefactos o en monigotes.

Desde que nacemos dejamos marca

Todo esto viene a cuento por que esta semana con los amigos Andrés Pérez Ortega y Pablo Adán nos hemos propuesto aclarar el concepto de lo que es la marca personal, que es una de las únicas cosas sobre las que no podemos elegir. Nos guste o no nos guste desde que nacemos dejamos marca y aunque nos empeñemos en lo contrario no podemos evitarlo.

La marca, aunque a Pablo le pueda parecer confuso, es la huella que dejamos en los demás en su expresión más literal porque es el rastro seña o vestigio que deja alguien o algo y también es una impresión profunda y duradera que son conceptos usados por la Real Academia para, entre otros, definir la palabra huella.

Si tiene sentido hablar de marca es porque existe un lugar donde dejarla, es porque los demás existen y, nos guste o no, sin ellos hablar de marca sería simplemente un sinsentido.

La cosa va tan en serio que antes de que nosotros nos conozcamos, antes de que tomemos consciencia de quienes somos, de nuestra identidad, los demás ya lo han hecho porque cuando nacemos descubrimos la presencia de los demás antes de darnos cuenta de nuestra propia presencia y esto es algo que es inherente a la condición humana. Así pues dejamos huella porque no estamos solos.

A través de los demás acabamos descubriéndonos y descubriendo el entorno que nos rodea, que llamamos el mundo y aquí llega la segunda etapa de toma de consciencia cuando nos damos cuenta de que con nuestros actos podemos cambiarlo. Dejamos marca en el mundo.

Pero para cambiar el mundo se necesita algo más que la voluntad de hacerlo, porque las buenas ideas al fin de cuentas son esto, ideas. Y es en esta instante cuando tomamos consciencia de que hemos de definir un proyecto que nos permita ejercer esta facultad transformadora y al mismo tiempo dejar un legado. Porque también nos damos cuenta que somos singulares y que tenemos un papel que cumplir y que en la medida que lo hagamos seremos felices. Dejamos marca porque tenemos un proyecto que evidentemente hemos de comunicar porque, recordemos, todo este lío se ha montado porque no estamos solos.

Cuando decimos que la marca personal no se crea estamos en lo cierto y también cuando añadimos que tampoco se destruye porque ambas cosas no están en nuestras manos, hasta después de haber muerto podemos seguir dejando huella.

En algún momento de nuestra vida tenemos la posibilidad de tomar consciencia de nuestra identidad y de la huella que hemos dejado para gestionar la que vamos a dejar en el futuro , igualmente podemos decidir no hacerlo y hasta podemos inventarnos inventarnos un personaje. Podemos escoger entre ser auténticos y ser unos artefactos o unos monigotes sabiendo que si nos decantamos por lo primero tendremos un largo recorrido y si optamos por el resto tarde o temprano se nos verá el plumero y el invento se irá a paseo porque los demás no tienen ni un pelo de tontos.

Ser auténtico, ser fiel a uno mismo, descubrir la propia identidad requiere esfuerzo y ser capaz de renunciar a vivir la vida en las seguras pero monótonas zonas de confort, es una inversión y por esto la marca personal es el arte de invertir en ti como dice el amigo Guillem Recolons.

Y hasta aquí no hemos hablado ni de redes sociales, ni de alisarnos el pelo, ni de la dimensión áurea, ni de hacernos las ingles brasileñas, que son cosas que están muy bien y que puestas en su contexto nos ayudarán a explicarnos, ya sea a través nuestro cuerpo o de nuestras palabras, pero que por sí mismas no son marca personal.

No te pases con el fracaso, por @xaviroca1

Últimamente leo gran cantidad de posts y reflexiones sobre el fracaso. Todo el mundo te anima a fracasar, a hacerlo con frecuencia e intensidad. Las frases como “fail fast” (fracasa rápido) o “fail often” (fracasa con frecuencia) aparecen con mucha frecuencia. Parece ser que esto de fracasar es genial. En definitiva, que el fracaso está de moda. Y la verdad, todo este tema del fracaso me parece un poco absurdo.

El miedo, en su justa medida, es muy beneficioso

Intento entender la parte positiva de esta tendencia pro fracaso. Entiendo que quieran animarte que asumas riesgos, a que intentes nuevos retos, a que busques nuevos proyectos. Es bueno a veces perder el miedo, aunque sin pasarse. El miedo (muy mal visto) me parece un compañero de viaje excepcional. El miedo, en su justa medida, es muy beneficioso. Te hace trabajar duro para conseguir tus objetivos, te ayuda a evitar riesgos innecesarios… Cierto es que el exceso de miedo puede bloquear y frenar o limitar grandes proyectos o aventuras. También es cierto que la ausencia del miedo puede llevarte a asumir riesgos que tengan perjudiciales consecuencias para ti y los tuyos. Con el miedo, me gusta seguir una de las máximas de Aristóteles “en el equilibrio se encuentra la virtud”.

Nuestra sociedad detesta el fracaso en la misma proporción que venera el éxito

A mi entender lo que realmente atrae, lo verdaderamente interesante es el éxito. Por ello te animo a luchar con todas tus fuerzas para tener éxito. Por mucho que esté de moda el fracaso, nuestra sociedad lo detesta y adora al éxito y a los triunfadores. Analiza cualquier ámbito. Los políticos que fracasan los apartan rápidamente y pasan pronto a ser olvidados. Los entrenadores de fútbol que ganan parecen simpáticos y muy profesionales, pero cuando las cosas se tuercen por los motivos que sean, son despedidos y vilipendiados rápidamente. Igualmente sucede en el ámbito empresarial. Con lo que no seamos tan cínicos con el tema fracaso. Nuestra sociedad detesta el fracaso en la misma proporción que venera el éxito.

El fracaso mina tu autoestima

Además, está comprobado que tener éxito es la segunda máxima preocupación en la vida de las personas después de la preocupación por ser feliz. A todas las personas, en mayor o menor medida nos encanta tener éxito (ya sea en los deportes, en nuestra actividad profesional, en los estudios, en el amor…). El éxito es una de las actividades más placenteras que existen. Los humanos deseamos repetir aquellas situaciones que nos hacen sentir bien (como puede ser el éxito) y evitamos aquellas situaciones que nos hacen sentir mal (como puede ser el fracaso). El éxito aumento notablemente tu confianza y seguridad, tu autoestima y te da ánimos para continuar buscando el éxito en nuevos retos (generalmente más ambiciosos). Por el contrario, el fracaso mina tu autoestima, te llena de dudas y en muchos casos hace que asumas en menor medida nuevos retos o que estos sean más limitados. El éxito, además, genera adicción y es lo que hace progresar a nuestra sociedad (sea la ciencia, las empresas…). Cierto es que, en muchas ocasiones el exceso de éxito puede volverte arrogante, soberbio y puede ser la antesala de un gran fracaso. No obstante, prefiero correr el riesgo de tener exceso de éxito que el de tener exceso de fracaso.

Dos claves: ser muy bueno en tu profesión y gestionar bien tu marca personal

Y si quieres tener éxito a nivel profesional, a mi entender sólo necesitas 2 cosas. En primer lugar, debes ser muy bueno en tu profesión. Para ello debes formarte bien, trabajar duro y coger experiencia. En segundo lugar, gestionar bien tu marca personal. De nada sirve que seas bueno si no sabes preparar bien tu estrategia o si no eres capaz de que los demás sepan lo bueno que eres y cómo comunicarles tu propuesta de valor.

Porque al final, como decía Winston Churchill “Ni el éxito es el final ni el fracaso es fatal; lo que realmente importa es tener el coraje de continuar”.

Por cierto: Aprovecho para recordarte que el próximo 4 de febrero presento mi libro “Desmárcate” en Barcelona, Casa del Libro 19h (Rambla Catalunya 37). Estás invitad@, te ruego me confirmes asistencia aquí. Mil gracias!

 

Personal Branding 3.0, Valores al alza (el ebook 2015)

Como todas las Navidades, aquí tenemos el ebook 2015 que recoge los artículos más comentados y compartidos por vosotros lectores y suscriptores. Este año el título hace referencia a la fuerza que ejercen los valores en nuestras decisiones y en nuestra marca personal: Personal Branding 3.0, Valores al alza.

El prólogo corre a cargo del humanista digital Joan Clotet, uno de los más fervientes defensores de la gestión de marca personal en profesionales y organizaciones.

El ebook trata de  personal branding, imagen personal, gestión de carrera profesional, employee branding, autoconocimiento de la marca personal, estrategia personal y plan de comunicación personal. Los autores son blogeros habituales de Soymimarca: Guillem Recolons, Jordi Collell, Alèxia Herms, Xavi Roca, Francesc Segarra, Paula Fernández-Ochoa, Pablo Adán, Víctor Candel, María A. Sánchez, Cristina Díez, Javier Zamora, Celestino Martínez, Pau Samo, Elena Tecchiati, Ricard Pons, Enrique Rueda, Javier Santamarta, Oianko Choperena, Pau Hortal y Ruben G. Castro.

Esperemos que aporte, y si os gusta, no dudéis en compartirlo. Feliz Navidad y mejor 2016!ebook soymimarca 2015Clica en la imagen para descargar a través de Slideshare.

Hábitos que dejan marca: ¿los conoces?, por @jordicollell

Detrás de toda gran marca personal hay actitudes y hábitos potentes. Que nuestra huella sea profunda depende de la manera como nos movemos por la vida, del día a día que nos va forjando una manera de ser que los demás perciben, interiorizan e interpretan como nuestra y recuerdan cuando no estamos presentes. Hay hábitos que dejan marca.

Lo que hacemos, lo que dejamos de hacer y el modo como lo hacemos causan un gran impacto en nuestra marca personal y por ello hemos de ser al máximo conscientes de lo que nos puede beneficiar o perjudicar para cambiar, porque no somos seres estáticos y mejorar no sólo es siempre posible si no que impregna nuestra identidad. Hemos nacido para mejorar y por esto tomamos las riendas de nuestra vida y nuestra marca; descubrirlo y aceptarlo nos da una visión positiva de la vida teniendo en cuenta que los indicadores de mejora los fija cada cual porque son personales e intransferibles y lo que es bueno para uno no tiene por qué serlo para los demás.

Hay aspectos que marcan nuestra manera de actuar y que reflejan una manera de ser que pueden tener un impacto perjudicial y que es bueno tenerlos bajo control. Hagamos un pequeño chequeo y estaremos en condiciones para decidir si tenemos que poner en marcha algún plan de mejora:

  • No tener en cuenta nuestro propósito en las decisiones del día a día. Si la cotidianeidad nos aparta de lo que nos define como personas y como profesionales corremos el riesgo de abrir una vía de agua en nuestro casco y corremos el riesgo de naufragar. Por pequeño que sea un apunte en nuestra agenda si no es convergente con nuestro propósito es evitable.
  • Comunicar mal. Si no comunicamos no existimos per si lo hacemos mal nos complicamos la vida. Hay situaciones en las que la comunicación se debe hacer cara a cara sobre todo las que afectan a las relaciones personales y otras en las que se puede usar cualquier otro medio a nuestro alcance. El cara a cara es siempre arriesgado porque no podemos prever la reacción de nuestro interlocutor y muchas veces preferimos otras vías. Quien no quiere dar la cara lo que da es la sensación de que esconde algo, que no es trigo limpio. Para comunicar bien usemos siempre medio adecuado.
  • Dejar para mañana lo que podemos hacer hoy. Tanto en lo que se refiere a proyectos como a decisiones. Algunas veces es bueno dejar que las ideas maduren pero si lo hacen en exceso se acaban pudriendo. Y cuando la situación se repite en exceso los demás nos reconocerán por ello y no es positivo.
  • Reaccionar de manera visceral. Suele ser lo contrario del punto anterior y una consecuencia de no usar el canal adecuado de comunicación. Hacer las cosas sin pensarlas puede dejar hilos colgando que acaban yendo en contra de lo que queremos conseguir y por otro lado cuando no usamos la comunicación verbal se nos puede ir el dedo y decir cosas de las que podemos arrepentirnos.
  • No saber decir no. Va íntimamente unido al primer punto. La propuestas que nos aparten de nuestro propósito deben recibir un no como respuesta porque si las aceptamos se convertirán en ladrones de tiempo que nos impedirán hacer las cosas importantes.
  • Hablar mal de los demás. Cuando no están y no pueden defenderse. Algunas veces se utiliza el recurso a la crítica ajena como un elemento aglutinador entre personas porque a falta de otras metas el tener un enemigo común resulta un sucedáneo fácil, tan fácil que al final se puede girar en contra del promotor que de ser el líder ocasional pasa a ser un elemento tóxico.
  • No descansar. Querer aprovechar la vida al máximo no tiene que ser sinónimo de no tomar los respiros necesarios para recargar las baterías. El descanso ofrece la posibilidad de tomar distancia con las tareas, recuperar energía y aleja el peligro de quemarnos y desmotivarnos. El que va descansado hace mejor cara y no lo olvidemos, la cara es el espejo de la marca personal.

Foto: Gratisography

7h 29′ de marca personal, por @guillemrecolons

Todo un récord. La iniciativa de Yolanda Corral de #HangoutNeo con la ayuda de  Ami Bondía y Ricardo Marí en  la Ciber Maratón de Marca Personal en un hangout en directo de casi 8 horas el pasado 30 de octubre 2015 ha supuesto, a mi modo de ver, un importante refuerzo para la gestión de marca personal en habla hispana, cercano  al otro gran evento que tuvo lugar en junio 2015, el Personal Branding Lab Day.

Si a eso sumamos la publicación de títulos durante este mismo 2015, entre ellos los de la propia Ami Bondía (Un café con Chan), María A. Sánchez (No Imagen),  Eva Collado Durán (Marca eres tú) y el más reciente de Xavi Roca (Desmárcate), podríamos decir que el Personal Branding se encuentra en un momento dulce de cierta consolidación.

Aunque los padres del branding personal en España no estuvieron en el Ciber Maratón, su obra sí lo estuvo, y muchas de las cosas que se dijeron estaban inspiradas en las ideas de Neus Arqués y Andrés Pérez Ortega.

El equipo de HangoutNeo organizó la maratón a través de 8 mesas temáticas:

Marca personal y empleo, con  María Luisa Moreno,  Guillem Recolons, Eva Collado Durán, Víctor Candel y  Cèlia Hil.

Marca personal y empleo, con Cèlia Hil, Eva Collado Durán, María Luisa Moreno y Guillem Recolons

Marca personal y emprendedores, con Javi Olmo, Ana Cascales, Arturo de las Heras, Beatriz Recio y Roberto Pérez Marijuán.

Marca personal y emprendedores, con Javi Olmo, Ana Cascales, Arturo de las Heras, Beatriz Recio y Roberto Pérez Marijuán.

Marca personal y séniors, con Mª Victoria Martínez Lojendio, Jordi Collell, Cristina Mulero y Prudencio López.

Marca personal y séniors, con Mª Victoria Martínez Lojendio, Prudencio López, Cristina Mulero y Jordi Collell.

Marca personal y liderazgo, con Héctor Jiménez, Xavi Roca, Inés Temple y  Joan Clotet.

Marca personal y liderazgo, con Xavi Roca, Joan Clotet, Inés Temple y Héctor Jiménez.

Marca personal y mujer, con María A. Sánchez, Dolores Font Cortés y Raquel Gómez.

Marca personal y mujer

Marca personal y música, con Marc C. Griso, Esther Cid “Estella” y Aaron Sztarkman.

Marca personal y música, con Marc C. Griso, Ester Cid “Estella” y Aaron Sztarkman.

Marca personal y deporte, con Chema Mancha y David Blay.

Marca personal y deporte, con Chema Mancha y David Blay.

Marca personal y moda, con Amparo Ferrando, Paloma Silla y Mª Àngels Cubells.

Marca personal y moda, con Amparo Ferrando, Paloma Silla y Mª Àngels Cubells.

La maratón arrancó a las 3:15 de la tarde y acabó cerca de las 11h de la noche hora española, pero contó con la presencia de profesionales de primer nivel de América Latina, no sólo entre los ponentes sino también en la audiencia.

Como no es fácil que hayas podido seguir las casi 8h, el equipo de #HangoutNeo nos ha dejado el vídeo completo de la sesión, espero que lo disfrutéis (eso sí, no lo miréis de una tirada, mejor por capítulos o mesas). Gracias de nuevo Yolanda, Ami y Ricardo, un gran trabajo que sin duda dejará marca. Esperemos que pueda haber más ediciones. Aquí está el hashtag #HangoutNeo  para seguirlo en Twitter, aquí la lista Twitter de los ponentes y organizadores y aquí tenemos el vídeo:

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=dWKr4dfxJ0U&app=desktop[/youtube]

Cuanto más marca, menos personal; cuanto más personal, menos marca, por @guillemrecolons

Javier Remón me lanzaba un buen reto hace unos días cuando compartió conmigo desde Twitter un artículo de Amalio Rey curado desde uno original de la periodista estadounidense Ann Friedman sobre la paradoja de la marca personal. La paradoja responde al título de post, cuanto más marca menos personal y viceversa. No está mal para un buen debate, así que recojo el guante.

Javier Remón no es un escéptico de la marca personal, ni mucho menos, pero es de los que llamo un realista que sabe que en las empresas no siempre es fácil tratar el tema de la gestión de marca sin chocar con ciertas suposiciones que la contraponen a la productividad. Amalio Rey es un escéptico reconocido, pero su causa tiene remedio: su mayor miedo es confundir a personas con productos. Y eso, en la gestión correcta de marca, no debería suceder. De todas maneras, recomiendo leer el post de Amalio Rey, porque comparto muchas de sus dudas.

Poca broma: Según un estudio de la empresa de software Intuit, en 2020 el 40% de los empleos en EEUU serán freelance

Las cuestiones de Friedman

Ann Friedman se pregunta ¿Cómo se puede ser realmente “auténtica” si te ves obligada a censurarte a ti misma por el bien de la identidad de marca? Una gran pregunta.

Friedman también afirma que hoy parece que todo el Universo de la Marca Personal gire entorno a nuestra presencia en Internet, y muy especialmente en Linkedin.

Un consultor especializado en Personal Branding confesó en 2005 “The personal-branding revolution didn’t happen”, refiriéndose a las teorías de Tom Peters. ¿Es eso verdad? ¿Nunca ha habido una revolución del Personal Branding?

Ve una paradoja: cuanto más tiempo emplea en definir su marca personal, más artificial se siente hablando de si misma.

Friedman sostiene que hoy gestionar un blog, una cuenta de Twitter, Facebook, Instagram, y mantener la web personal y el perfil de Linkedin para explicar lo que nos hace diferentes es insuficiente para distinguirnos del resto, ya que los demás también lo hacen.

¿Ser auténtico significa que debemos esforzarnos menos, que todo saldrá de forma natural?

Y última cuestión: Si pensamos en nosotros mismos como marcas, ¿no estamos dejando atrás la parte más personal?

El debate

La verdad, me parecen cuestiones muy profundas e interesantes, y aunque creo tener la respuesta a alguna de ellas, me gustaría conocer tu opinión.

Hace mucho tiempo que los que nos dedicamos al mundo del Personal Branding respondemos cuestiones muy básicas, referidas al tiempo que emplea la gestión de la marca, a si todo sucede en Internet o también hay algo fuera, a la idea de permanecer ocultos para no dejar señal, y a muchas otras cuestiones si me permites algo más superficiales y de respuesta fácil.

Pero responder a Friedman no es fácil, las preguntas que se ha hecho ella también han asomado en mi núcleo de dudas. Anímate, esto promete ser interesante.

5 áreas que crean la Identidad Visual, por @Maria_A_Sanchez

En fotografías de los perfiles en RRSS, filmaciones o en persona, la parte visible de la Marca Personal, a pesar de su importancia, todavía no tiene un nombre reconocido: Imagen personal, indumentaria, estética, mensaje, tópico, vestimenta… y ha dado paso a conceptos como cliché o estereotipo.

Lo que es evidente: existe una dicotomía imagen-mensaje que Bourdieu definía como ‘Capital Visual’. La parte de la ‘Marca Personal’ que ven los demás y que se ha de gestionar con mucha consciencia, para evitar distorsiones en el mensaje.

Uno de los conceptos más aclaratorios es ‘Identidad Visual’, y me lo ‘regaló’ un gran amigo, tras asistir a un taller que impartíamos mi amiga y colega Cristina Mulero y yo. Me pareció un buen nombre para definir la apariencia estática, sin movimiento.

Para analizarla, suelo descomponerla en 5 áreas:

1. Cabello

2. Piel (barba-bigote o maquillaje incluidos).

3. Expresión facial.

4. Postura corporal.

5. Vestuario y complementos.

La salud la contemplo como la base del concepto, junto con la belleza científica.

El cabello: Siempre limpio, lavado con el mínimo tiempo, producto y agua (lavado S.A.P.). Cuidado: el cabello no se lava, solo el cuero cabelludo.

El estilo ideal de peinado profesional es el que armoniza con el cuerpo y las facciones. Para que embellezca ‘científicamente’ su volumen ha de dejar en el centro a los ojos (en las cabezas rapadas se da esta circunstancia). En la mujer se logra con el recogido o ‘corto femenino’, y tanto en el caso del hombre como en el de la mujer, es ideal que la nuca coincida con la altura de la barbilla.

La mejor calidad de cabello posible va de la mano de los hábitos saludables. La naturaleza sabe que ya no es necesario. Por ello, cuando falta algún nutriente, es lo primero de lo que se deshace. Las últimas investigaciones nos han demostrado que se puede complementar la alimentación para recuperar su calidad. Si se masajea el cuero cabelludo, se atraen los nutrientes con el riego sanguíneo.

La piel: además de reflejar, como el cabello, los hábitos de su dueñ@, reacciona a los colores cercanos. Sobre todo cuando el cabello es teñido, si se lleva maquillaje y al color del vestuario que esté más próximo a la cara. Imprescindible, para saber los mejores colores para la propia piel, ponerse en manos de un/a buen/a expert@ en análisis de color. Increíble el efecto diferente de un color blanco o beige, según la melanina de la piel.

Los aceites pueden ayudar a que la piel se vea mejor, pero lo que más influye en su calidad, sin duda, son de nuevo los hábitos: alimentación completa, descanso, ejercicio, actitud flexible y proactiva… y también masajes faciales diarios y ascendentes, al poner las cremas, que estimulen el riego sanguíneo.

Expresión facial: Llevar o no barba/bigote o maquillaje, en el caso de la mujer, es una decisión a tomar tras diferentes pruebas. Sí puedo corroborar que es muy efectivo en las féminas el lápiz de labios, para ‘enmarcar las palabras’, según la maestra del estilismo, Carolle Pertington. También es aconsejable dibujar líneas ascendentes al final del párpado móvil del ojo. Si se hace de modo suave, el cambio es tan sutil y natural como eficaz, para reforzar en positivo la ‘Marca Personal’.

Postura corporal: Tumbarse en el suelo a descansar, apoyar la espalda contra una pared, hacerse fotografías y observar la postura corporal de otras personas, es lo que los expertos recomiendan para ‘recuperar la verticalidad’, que es la posición ideal para reforzar nuestra ‘Marca Personal’, dándole un aire dinámico y saludable.

Desperezarse cada mañana y cada noche, hacer suaves ejercicios de flexibilidad, movimientos poco usuales durante el día, ayuda a que la sangre circule mejor y a conservar la postura vertical y el cuerpo joven.

Vestuario y complementos: Lo más eficaz es tener 3/4 ‘uniformes’, compuestos por piezas de ropa que ‘honren el cuerpo’. De la talla adecuada, que el cuello, el hombro y la cintura queden en su lugar y bien combinados entre ellos. Del color que favorece la melanina de nuestra piel (cálidos o fríos) y comunique la jerarquía deseada, sin adornos que distraigan el mensaje hablado.

Sí a renovar una o dos piezas del vestuario cuando haga falta, para actualizar el vestuario. No a tener el 80% del armario que no se utiliza.

La salud personal, social y medioambiental Estética y Ética han de ir juntas, como decía el profesor López Aranguren. Esa es la base de una buena ‘Marca Personal. Del mismo modo que recomiendo basar una buena apariencia en la salud de la persona, a la hora de adquirir piezas de ropa (o cualquier enser), abogo por cuidar la salud del planeta, mediante el consumo responsable. Les dejo dos interesantes enlaces a sendas guías sobre el vestuario. Ambas con el mismo nombre: Somos lo que vestimos.

Tres trucos para conseguir llegar a fin de año, por @jordicollell

Para muchos las vacaciones hace poco que se han terminado, por lo menos en este hemisferio septiembre es el mes de la vuelta a empezar de casi todo pero parece que haya pasado una eternidad. A estas alturas del mes ya hemos tenido tiempo de reemprender lo que dejamos pendiente en julio y agosto, los niños, para los que los tenemos es un dato importante, ya están en sus respectivos colegios y empezamos a tomar consciencia de tercer trimestre y vemos que a lo lejos el fin de año acecha y nos recuerda permanentemente lo mucho que nos queda por hacer y el poco tiempo que tenemos. Total un agobio que dependiendo de cómo nos lo montemos puede ser un desastre.

Frente a estas situaciones en las que nos falta tiempo y necesitamos ser extremadamente productivos tengo que decir de antemano que no existe ninguna fórmula mágica que nos permita superarlas de manera totalmente exitosa pero si tenemos en mente algunos aspectos prácticos podemos conseguir salir airosos y pasarlo bien dentro de lo posible.

En primer lugar hemos de evitar caer en la dinámica del agotamiento. Aunque que una mancha de grasa se quita con otra grasa si queremos ser altamente eficaces tenemos que descansar adecuadamente e intentar dormir las necesarias siete u ocho horas diarias. Si descansamos seremos mucho más productivos y trabajaremos con mayor calidad pero para ello hemos de convencernos que trabajar más horas no significa producir más aunque a nuestro alrededor haya muchas personas que se empeñen en querer demostrarlo. Al final la responsabilidad es nuestra y nos juzgarán por los resultados y no por la temperatura de la silla que ocupamos.

En segundo lugar hemos de trabajar de manera organizada poniendo orden dentro del laberinto permanente en que se va convirtiendo nuestra vida profesional y personal. Una vez hayamos dormido bien tomemos un momento para planificar, tomar consciencia de la complejidad de la situación y dirigir nuestras acciones hacia las cosas importantes. Por regla general lo urgente no nos deja ver lo que es importante, acabamos dando auténticos palos de ciego y acabando los días con la sensación de que no hemos hecho nada positivo.

Para planificar se necesita papel, lápiz, tiempo y técnica. Yo recomiendo siempre a mis clientes dibujar mapas mentales para convertir el caos en claridad. Lo que nos marcará la prioridad y la importancia de las tareas será su convergencia con nuestra misión, visión y valores, todo lo que nos aleje de nuestro propósito debe ser delegado y si es posible archivado en la papelera. Y recomiendo hacerlo lejos del ruido, fuera de la oficina y de las interrupciones.

Finalmente, para ser eficaces nos hemos de alejar de todo aquello que nos distrae y nos dispersa. No es necesario tener el teléfono conectado permanentemente, podemos organizarnos para devolver llamadas en una franja horaria que nos convenga y que sea coincidente al máximo con la de nuestros interlocutores y esto mismo aplica para las redes sociales que son fácilmente planificables.

Cuando gestionamos nuestra marca personal nos dotamos de los elementos de autoconocimiento que nos permiten gestionar mejor nuestras capacidades orientándolas hacia aquellos objetivos que nos dan sentido y trabajamos los elementos estratégicos para que esto sea posible. En definitiva nos ayuda a tener los elementos para que nuestra vida sea más plena.