Para estudiantes y recién diplomados / licenciados

¿Preparado para ser espiado por un Nethunter?, por @alexiaherms

Bienvenido a la era del Nethunting. Sí, la palabra Headhunter ha evolucionado al mundo de los bits. El Nethunter es el nuevo reclutador laboral 2.0, que busca posibles candidatos a la empresa a través de sus perfiles en las redes sociales.

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Lo queramos o no, Google tiene algo que decir sobre nosotros. Resistirse a entrar en el mundo 2.0 puede suponer perder oportunidades profesionales, y no únicamente eso, también renunciar el derecho que todos tenemos a gestionar nuestra identidad digital. Para los que tengan dudas, a continuación os dejo algunas conclusiones contundentes extraídas del “Social Recruting Survey Results” – un estudio realizado a profesionales de los recursos humanos- , por Jobvite.

– El 92% de los reclutadores utilizan o tienen pensado utilizar las redes sociales para captar perfiles profesionales. 

– La red social por excelencia de los reclutadores es Linkedin, pero Facebook y Twitter están ganando en importancia.

– El 73% de los reclutadores han contratado exitosamente a candidatos que fueron identificados a través de una red social.

– El 86% de los reclutadores mira los perfiles en las redes sociales y la identidad digital de los candidatos antes de entrevistarlos.

En un mundo en el que cada segundo cuenta, en el que lo efímero está a la orden del día, en el que las primeras impresiones tienen también su versión digital hay que estar preparado para no dejar escapar ninguna oportunidad. A continuación algunas recomendaciones para estar preparados si buscamos trabajo o queremos anticiparnos y cuidar nuestra huella digital:

– Eres lo que Google dice de ti: “Googleate” y analiza tu primera impresión online, eso equivale a las 10 primeras entradas en Google. Si nunca has compartido nada probablemente aparezcas en directorios que ni imaginas, y si ya tienes presencia digital analiza si lo que aparece refleja tu marca personal. Planifica en que redes te conviene más estar y elabora un Google top 10 ideal que debes ser capaz de alcanzar.

– Lo que compartes habla de ti: nuestra identidad online se compone en gran parte de los contenidos que compartimos. Todo lo que posteas, twiteas o compartes revela información y te posiciona. Desarrolla una pequeña línea de contenidos para compartir aquello que realmente proyecta información valiosa sobre tu perfil profesional: Noticias de publicaciones de referencia, estudios del sector, estadísticas, recomendaciones de libros…

Consejo: Los factores que causan peor impresión a los profesionales de los recursos humanos en el mundo online son: referencias a substancias ilegales, contenidos con connotaciones sexuales, contenidos de mal gusto o banales, faltas ortográficas e imágenes consumiendo bebidas alcohólicas. Por otro lado, los más valorados son: la pertenencia a organizaciones profesionales y el voluntariado o la participación en causas sociales.

– ¿Qué tipo de “prosumer” eres?: Tu nivel de actividad y tu comportamiento en la red responde a un perfil determinado. Dale un vistazo al cuadro que tienes a continuación e identifica cuál es el tuyo. Los nethunters se decantan por perfiles con cierta influencia en la red, que opinan y generan contenidos de valor, y también perfiles con una sólida comunidad de seguidores, los social networkers.

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Gestionar una marca personal no se basa únicamente en tener presencia en las redes sociales, es una responsabilidad y compromiso mucho mayor con nosotros mismos. Pero una vez sentemos las bases de nuestra marca personal, las redes sociales nos pueden ayuda a construir una buena huella digital para exponer nuestro talento a los “ojos virtuales” de los Nethunters.

Imagen – Freepik

¿Te gustaría mejorar tu perfil de visibilidad en la red?

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Personal Branding y blog ¿inseparables?, por @guillemrecolons

Hace un tiempo escribí un post bajo el título «¿Quién dice que se mueren los blogs?» que ponía de manifiesto la eficacia de los blogs en la gestión de marca personal pero que ya advertía un traslado de la conversación hacia las redes sociales, cosa que redundaba en menos comentarios en los blogs, algo que hoy nadie puede discutir que sucede.

Cada vez aparecen más gurús que ya hablan con certeza de que los blogs han muerto y son cosas de cuarentones con hijos. Es el caso de Jason Kottke en su post en Neiman Labs. Explicaba Kottke que ahora la gente, tuitea, instagramea, o repostea en Tumblr, pero que ya nadie escribe posts. Lo paradójico del tema es que él mismo utiliza un blog para informar sobre la muerte del blog. Curioso, ¿no?

A eso le uno las muchas preguntas que nos hacen clientes y estudiantes cuando les contamos que el blog puede ser el centro de una estrategia de comunicación digital en un proceso de personal branding. Las preguntas suelen ser del tipo: ¿Y si no sé escribir? ¿Y si no sé sobre qué escribir? ¿Realmente es necesario el blog? Son tres cuestiones muy frecuentes y que a menudo paralizan, así que voy a tratar de dar una respuesta coherente.

1. ¿Y si no sé escribir?

Si no sabes escribir ya sabes que tienes dos opciones. Aprender o dejarlo correr. Sí, uno puede aprender a escribir si lo desea, hoy tenemos a excelentes profesionales que enseñan a hacerlo. También puede pasar que sí sepas escribir pero no te atrevas a dar el paso; quizás por vergüenza. Conozco casos y muy cercanos. Pasa como con los idiomas, te has pasado años estudiándolos, pero si no te lanzas a hablarlos de poco te servirán.

Si no quieres escribir pero insistes en tener tu blog, que sepas que es posible, ya que puedes crear tu fotoblog, o si se te da bien la cámara tu videoblog. Y aún hay una opción más fácil, muy común entre los que utilizan Tumblr, que es rebloguear, algo así como reproducir los posts que te parezcan más valiosos (mencionando autor y origen) para convertirte en un buen seleccionador. Es decir, no juegas el partido pero eliges a los mejores jugadores.

2. ¿Y si no sé sobre qué escribir?

Déjame decirte que este problema paraliza más que el primero, ya que internet está lleno de blogs abandonados (para mí un abandono es cuando veo un año sin publicaciones). La solución a eso se llama planificación, y es una de las partes de un proceso de gestión de marca personal. A partir de tus competencias, tus propuestas de valor y tus actividades clave puedes generar una lista de categorías del blog y a partir de aquí buscar fuentes de información con alertas para documentarte. Y sobre todo no debes preocuparte, hay blogueros muy consolidados que escriben improvisando, sin esquema prefijado, por ejemplo Juan Merodio, y no les va mal.

3. ¿Realmente es necesario el blog?

No. Necesario no. Adecuado sí. Hoy hay plataformas digitales como Linkedin que han creado espacios para que cualquier miembro pueda publicar algo parecido a un post, con casi todas las herramientas de un blog, capacidad de compartir el escrito en redes sociales… Adecuado porque a pesar del auge de las redes sociales y de sus microformatos, para escribir un texto con elementos conceptuales completos se necesita espacio, y si el espacio es propio, mejor que mejor. Conversar en 140 caracteres, el caso de Twitter, tiene sus limitaciones, aunque es cierto que hoy el feedback que genera un post se recoge más en las redes sociales que en el propio post.

Probablemente si tuvieras que definir cuál es tu «casa digital» no elegirías una red social cuyo interface no controlas directamente y cambia cada dos por tres. En tu blog puedes recoger tu relato personal o profesional, tus referentes (blogroll), tu modelo de negocio, servicios, tus especialidades, tus vídeos, fotografías, trabajos, … Eso no lo da -hoy por hoy- ninguna red social.

Personal branding y blog. Quizás no sean inseparables, pero me cuesta ver una cosa sin la otra, aún hoy.

Ayudando a dibujar futuros, por @guillemrecolons

Insight, visión y eslogan personal

En este artículo, dirigido a los que buscan su primer trabajo trato de:

1. Destacar la importancia del mensaje sobre el medio

2. Ayudar a trabajar tres ejes clave para una entrevista o discurso

3. Facilitar una técnica para desarrollar el mensaje base a partir de la visión

Esta semana pasada volví a tener el honor de compartir charla sobre personal branding con los alumnos de 4º de grado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAB. Me gusta retener las preguntas que hacen los que pronto se van a enfrentar a la difícil pero obligada tarea de encontrar o crear un empleo. Son personas bien preparadas, de eso no hay duda, pero la jungla laboral es compleja y muchas empresas no entienden eso de que en un currículum no aparezca experiencia laboral. ¿No tienes experiencia? ¿Y entonces por qué razón debería contratarte? La primera pregunta roza lo absurdo, y retrata bastante mal a quien la formula. Pero la segunda tiene mucho sentido.

¿Por qué razón deberían contratarte si no tienes experiencia previa?

Esa es una gran cuestión. Muchos de los estudiantes preguntaban sobre la utilidad de un blog, de un perfil en Linkedin, en Twitter… Sí, esa es nuestra parte visible, pero de poco nos servirá si no trabajamos antes los cimientos de nuestra marca, y eso incluye saber qué marca tenemos hoy y con qué marca queremos que se nos reconozca en un futuro cercano. Las prisas no son buenas. Lanzarse a escribir en un blog sin saber qué decir y a quién y por qué le puede interesar puede resultar contraproducente.

La razón por la que deberían contratarte no será la experiencia laboral previa, amigo estudiante, será la el valor que aportarás a la empresa para la que trabajes, y eso se escribe en clave de futuro a través de tres ejes clave: diferencia, relevancia y credibilidad.

Diferencia ¿en qué soy diferente?

Aquí insisto una vez más en pedir feedback. La información que nos den los demás es oro de 24 kilates. No preguntar es no saber y no saber es convertirse en un commodity, en uno más, como si estuvieras en medio de una colonia de pingüinos y además fueras un pingüino. Pide que te definan en una frase corta, que te faciliten tu mayor fortaleza y que te den un consejo de mejora. Con eso hay suficiente. Con la información que saques de ahí tendrás un arsenal maravilloso para armar tus propuestas de valor en tu propio modelo de negocio. Si hay dos candidatos iguales y uno demuestra un alto nivel de empatía, ¿con quién crees que se quedará el reclutador?

Relevancia ¿le es útil a alguien lo que yo se hacer?

Aquí entra en juego lo que has estudiado, tu formación base, tu dominio del entorno tecnológico (cada vez más importante), tu soltura hablando idiomas, tus méritos (becas, deportes, notas, experiencia en prácticas…). En tu modelo de negocio personal eso equivale a tu secciones de actividades y recursos, son tus “hard skills”.

Credibilidad ¿alguien puede recomendar mi trabajo?

Siento ser tan directo, pero sin buenos prescriptores no vamos a ninguna parte. En este punto, no se trata de tener muchos contactos (numérico) sino buenos contactos, personas que conozcan de cerca tus competencias, tus propuestas de valor. Esa es tu área de “key Partners” en tu modelo de negocio y es la que da credibilidad a oferta profesional. Aquí entra en juego la familia, amistades, compañeros de estudios, compañeros de prácticas (si has tenido la suerte de hacerlas), mentores,…

Analizando estos tres ejes hemos recogido mucha información para preparar una entrevista, un blog personal, un perfil en Linkedin. Pero aún no hay suficiente. Nos falta la visión.

¿Por qué es necesario trabajar la visión personal?

La visión indica el camino que quieres recorrer en la vida, es un contrato de intenciones contigo mismo para saber qué buscas, qué persigues en el largo plazo. Si yo fuera entrevistador te preguntaría ¿has pensado cual quieres que sea tu legado? Esa es tu visión. Bill Gates soñó con convertir los superordenadores de 1975 en PCs para que todo el mundo pudiera tener un en su casa y en la mesa de su oficina o taller. Ahora nos parece normal, pero en 1975 ese sueño era el de un loco, y eso es precisamente lo interesante de una visión; que sea algo aparentemente inalcanzable, que tenga un punto de locura, de transgresión.

Yo tengo la suerte de compartir mi visión con Soymimarca, no en vano esta empresa forma parte de mi ADN: ayudar al desarrollo profesional de las personas. Y esa visión me gusta expresarla con la frase “ayudar a dibujar futuros”, me parece más inspiradora, más provocadora, más loca si cabe.

Un buen ejercicio para trabajar la visión es analizar el contexto previo, el “insight”. En mi caso trata de que todo lo que hacemos deja marca de forma inexorable, así que vale la pena ponerse a trabajar para que esa marca que dejamos trabaje a nuestro favor y no en nuestra contra. No se trata solo de ser memorable (dejar un buen recuerdo), sino de haber “hecho cosas”. Leí hace poco un libro del Gran Wyoming en que hablaba de las personas que hacen, contrapuesto a las personas que dicen. En este sentido, nos tiene que quedar claro que nuestra huella se forjará por lo que hayamos hecho, no por lo que hayamos dicho.

Eslogan personal, ¿por qué no?

Si además alguno se atreve, le invito a crear su propio eslogan personal. En vez de preguntarte por qué, pregúntate ¿por qué no?. Un eslogan personal te hará diferente y posiblemente relevante. Diferente porque conozco a pocas personas que lo tengan, y relevante porque posiblemente lo que digas conecta, seduce, informa. Mi eslogan personal parte de mi insight y se resume en “Todo deja marca”. Es una frase que abre un relato, que admite un discurso, que abre una conversación, que encabeza una tarjeta de visita, un blog. Pues sigo con lo mío, ayudando a dibujar futuros. ¡Que tengas una semana única!

Imagen: Freepik

‘Marca Mujer’ II: Los silencios verbales y visuales suman, por @Maria_a_Sanchez

Cuando pregunto a alumnas y clientes adultas (estudiantes o profesionales), si tienen claro que la imagen personal comunica, la respuesta es siempre afirmativa.

A mi siguiente pregunta: lo que pensaron que deseaban comunicar al elegir este o aquel estilo de vestuario o peinado, la respuesta, o no llega (porque no pensaron en ello) o no se refieren a cualidades deseables en una buena ‘Imagen de Marca personal’, como podría ser profesionalidad, seguridad, etc.

Suelen responder con sentimientos y emociones: ‘me siento bien con ello, me gustó el color, lo lleva ‘x’ persona ‘(su referente). Conclusión: no saben lo que su apariencia ‘dice’ de ellos/as.

Si miramos a nuestro alrededor, veremos que la apariencia de muchas mujeres está llena de lo que, como decía en el post anterior, en asesoría de imagen llamamos ‘ruidos visuales’: pendientes (que de un tamaño adecuado, que no se muevan, son hasta convenientes, claro), collares, anillos. Adornos que hacen ruido, se mueven, y hasta brillan… por lo que distorsionan el mensaje visual de la llamada ‘Marca personal’.

¿Cuál es la solución? Me preguntaba una amiga a la que le exponía este punto de vista: ¿Cómo podrían nuestras jóvenes (o cualquier mujer, en cualquier circunstancia) adquirir mayor seguridad?

Definir el objetivo, lo que deseamos ‘parecer’ (que ha de estar unido al ser), fue mi respuesta: construir nuestra ‘Imagen de Marca Personal’ con una estrategia: asistiendo a la formación correspondiente, leyendo al respecto, observando a las personas que admiramos… Para lograrlo, es imprescindible ir añadiendo silencios a nuestra vida (de palabras y de símbolos en la apariencia).

La herramienta: adquirir el hábito de respirar antes de ‘todo’: comer, hacer ejercicio, hablar o elegir un estilo de peinado, de vestuario. El silencio nos dará tiempo para pensar… y observar.

Mirar a nuestro alrededor, de un modo consciente, haciendo un ejercicio de reflexión. Seleccionar hábitos, actitudes y estilos de peinado y vestuario que copiar, entre las personas a las que admiramos en cualquier sentido. Que se desenvuelven como a nosotras nos gustaría, que han logrado objetivos similares a los que deseamos…

Este proceso aporta seguridad, como cada acción dirigida a lograr un objetivo: definir claramente el tipo de persona o profesional que deseamos ser a los ojos de los demás.

En cuanto a la apariencia, ante un atisbo de duda, optar por lo más sencillo. Es mejor evitar elementos estruendosos y llamativos. El objetivo es que cada elemento de la apariencia, de nuestra ‘marca personal’, hable de nosotras, o sea tan neutra que guarde silencio y deje lugar a la palabra… y a la seguridad de los silencios.

Imagen: Google CC Search

Comunicar en positivo, por @elenatecchiati

¿Te gusta hablar con la gente? A mi me encanta pasar un buen rato con amigas y amigos, con compañeros de trabajo, también con clientes simpáticos y a veces intercambiar algunas palabras amables en el supermercado o en el metro, si tengo la ocasión. Sí, me gusta, cuando el rato es bueno, cuando me hace sentir mejor, cuando me doy cuenta de que estoy en un entorno de personas positivas. Por supuesto no tiene que ser todo perfecto, y entiendo que hay momentos en los que las cosas no van bien, situaciones en las que la vida ofrece situaciones difíciles, pero ser positivos nos hace sufrir menos, nos hace vivir mejor con los demás. Y la buena noticia es que tu imagen – y tu mismo – puede beneficiarse mucho de el arte de ser positivo.

Lo que das recibes.

Es la ley de la reciprocidad. Una sonrisa, una frase positiva y se siente la alegría en el ambiente. Sonreír al mundo deja una impronta de positivismo en el alma. Haz un experimento: la próxima vez que estés en la calle o en el supermercado, sonríe a las personas de tu alrededor. Verás la reacción.

Somos lo que comunicamos y como lo comunicamos.

Es la parte visible del iceberg de la marca personal. Vemos y percibimos lo que está en la superficie. Las palabras, la comunicación no verbal y la voz que usamos en nuestra comunicación diaria son las que dibujan nuestra identidad pública. Y aquí las buenas noticias: la actitud puede cambiar también desde la superficie. El lenguaje corporal influye sobre nuestras emociones, así como las palabras que usamos. Inténtalo, siéntate de manera más recta y más segura y espera hasta el final del texto.

Si cuentas algo sobre otros, cuentas algo sobre ti.

Nada de chismes, ¡que aburrimiento! Seguramente ya sabes que si lo hacen sobre otras personas un día lo harán sobre ti. Si tengo una opinión negativa sobre alguien, es así, vale, lo puedo explicar hablando del comportamiento, y no atacando la persona. A través de los chismes se hacen juicios de valor quizás exagerando un poco para arrojar una luz más negativa sobre la otra persona. Una cosa está clara: para tu imagen es negativo.

Busca tiempo para la comunicación positiva.

Estamos en un tiempo donde la mayoría estamos sometidos a un estilo de vida frenético, donde hay poco tiempo para descansar y tomarse la vida con calma. Lo que cuenta al final de todo son las relaciones humanas, los contactos que tenemos y la calidad de estos contactos, porque es exactamente eso lo que determina nuestro éxito profesional y personal. Tómate tiempo para charlar un rato con una persona a la que aprecies cada día, aunque solo sea por teléfono. Diferentes estudios nos indican que el apoyo de contactos positivos nos protegen de enfermedades no solo psíquicas sino que además nos dejan sentir parte activa y positiva de nuestra sociedad, es decir, nos hacen sentir más incluidos.

Tu imagen depende de tu comunicación interpersonal y de la calidad de esta comunicación. Dedicar tiempo a tu marca personal significa también dedicar tiempo a tus contactos, porque es cuando somos más felices y más satisfechos que trabajamos y desempeñamos nuestra labor a la perfección. Ser positivo significa hacer llegar tu sonrisa desde el corazón, para que así llegue al corazón de los demás.

Otra cosa: A través de tu postura más recta puedes ser más positivo (te acuerdas): ¿cómo te sientes ahora?

Image: Freepik

Personal branding como asignatura escolar ¿utópico?, por @guillemrecolons

Esta semana pasada tuve la suerte de dar una charla a alumnos de 4º del grado en Comunicación, concretamente en la Facultat de Ciències de la Comunicació de la  UAB. Digo suerte porque pocas veces he sentido la escucha activa con tanta fuerza.

Lo creamos o no, muchas escuelas, especialmente en EEUU y Australia, enseñan competencias digitales a sus alumnos dentro de sus programas de educación reglada. Destacan cuatro áreas clave del currículo: privacidad, buenas prácticas, personal branding y acoso cibernético. ¿Personal Branding? Vaya, así que eso no es para profesionales en edad laboral, qué sorpresa (modo irónico ON). Analicemos pues cómo encaja el personal branding como asignatura escolar:

¿Cómo se suele estructurar esta asignatura de personal branding?

Distingue dos etapas, la de toma de conciencia y la de “construcción” de la marca.

Etapa 1: toma de conciencia

Esta etapa consiste en recordar a los estudiantes de todas las edades que su huella digital les puede limitar las posibilidades futuras de encontrar un empleo y puede arruinar su reputación. Cada tweet, cada like en Facebook, cada imagen o comentario publicado en Instagram puede afectar a su marca. ¿Y por qué es tan importante su marca?

Para responder a esa pregunta primero tenemos que entender cómo y por qué diferentes grupos de edad utilizan las redes sociales. Los estudiantes de secundaria, por ejemplo, quieren marcar su independencia de los lazos familiares y experimentan con las redes sociales para establecer su posición con respecto a la vida. Son “heavy users”, y la etapa de toma de conciencia les ayuda a entender los riesgos de una marca mal cimentada. En cambio los estudiantes de primaria suelen dar poca importancia a cómo las redes sociales afectan su capacidad para conseguir un trabajo; eso queda muy lejos. Tiene sentido entonces que esta etapa de conciencia sea muy distinta si hablamos de un niño de 10 años, una adolescente de 14 o un joven de 21.

Etapa 2: “Construcción” de marca

Quien me haya leído antes sabe que no acepto la palabra “construir” o “crear” la marca personal, puesto que un adulto la tiene ya creada: se trata entonces de gestionarla, potenciarla, dinamizarla. Pero aquí hablamos de personas en edad escolar, y por tanto la palabra “construcción” tiene sentido. Hay aspectos de la marca personal que apelan a todos los grupos de edad. No importa la rama de estudios que se elija, el desarrollo de liderazgo, o perfil tecnológico y, en definitiva, los “soft skills” deben ser los adecuados para cada edad:

Educación primaria

El uso de las redes sociales es bastante nuevo en este grupo. Aunque algunos son ya usuarios prematuros, es probable que no hayan recibido ninguna instrucción sobre su uso responsable. La formación en este nivel de edad se concentra sobre todo en la vida privada y la gestión de los ajustes personales y de privacidad de las cuentas sociales. Sin embargo, ya a esa edad se inicia en esos países una introducción sobre la exploración de carreras universitarias (qué lejos estamos en otros países), las redes sociales pueden introducirse como una de las herramientas que los estudiantes pueden utilizar para entender mejor posibles entornos profesionales. Las redes sociales pueden ser un recurso para ayudar a los estudiantes que investiguen una carrera específica. Redes profesionales como Linkedin admiten perfiles a partir de 13 años, y a los chicos de primaria ya se les muestra el formato digital del CV.

Escuela Secundaria

En la escuela secundaria se combina la importancia de la privacidad, las buenas prácticas y la gestión de marca personal en un plan de estudios. No niego que el personal branding está muy centrado en soft skills y medios digitales, pero por algo se empieza. Se trata de un período de transición hacia la edad adulta, así que la idea de los contenidos de valor cobra sentido. Aquí ya se enseña a los estudiantes a crear perfiles en redes sociales y a cómo gestionar su comunicación con las vistas puestas a una futura beca o futuro puesto de trabajo.

En EEUU, por ejemplo, existen innumerables casos de candidatos que han visto las puertas de una universidad cerradas a causa de malas prácticas online. Y no hablemos del plano deportivo. Ningún entrenador universitario aceptará a un estudiante con deficiente reputación en la red, ya que existe un peligro inminente de contaminar al equipo. Muchas universidades y consultoras empiezan a monitorizar a muchos de los estudiantes de secundaria en medios sociales.

En esta etapa ya se les enseña una correcta elección de la fotografía y avatar de las redes, la redacción de la “bio” o el extracto de Linkedin o About.me, y cómo abordar la redacción de un curriculum vitae.

Universidad

En estos países, el estudiante que accede a la universidad ya dispone de un buen bagaje de competencias transversales “soft” como la oratoria, la organización de eventos, la dirección de equipos y el trabajo en red. A eso se le suma un conocimiento medio del entorno digital y de sus líneas rojas. Pero la carrera universitaria es el entorno perfecto para trabajar el iceberg de la marca personal al completo, no sólo en su versión digital. Un buen trabajo de autoconocimiento basado en el conocimiento de la marca personal de cada uno da paso a un proceso de posicionamiento profesional basado en una estrategia de diferenciación, relevancia y coherencia. En determinadas carreras universitarias, las grandes consultoras como Deloitte, Accentur, Cap Gemini, Ernst & Young… ya están al acecho de las jóvenes promesas, lo que sitúa el listón muy arriba para los estudiantes.

Por tanto, en esta etapa ya no se trata de “estar” en las redes sociales sino de “ser” y de demostrar que cada uno es el candidato perfecto. La red social Twitter se une a Linkedin y otras como Facebook o Google + en el campo de expresión y comunicación de cada estudiante. El que además tenga un blog y deje ver claramente sus propuestas de valor, tendrá más oportunidades.

En el área de visibilidad, lo digital no basta. Sería aconsejable que los estudiantes tengan su propia tarjeta de visita con unos datos básicos como nombre, recinto universitario y grado que se cursa, objetivo profesional (Profesional de Relaciones Públicas, por ejemplo), zona geográfica y fecha deseada, teléfono de contacto, e-mail y perfil en Linkedin y/o About.me.

Si el elevator pitch es importante en todas las edades, este discurso breve y con foco directo hacia la propuesta de valor debe ser trabajado y ensayado con especial énfasis en esta etapa de la vida.

Conclusiones

Sin duda el personal branding forma ya parte de las llamadas competencias transversales soft de los estudiantes en algunos de los países más avanzados.

Tratar como materia el personal branding en 3er o 4º curso de grado es llegar algo tarde (aunque más vale tarde que nunca), y por eso estos países lo incorporan a edades tempranas, si bien inicialmente bajo el prisma de la educación digital.

España, pero también muchos países de América tienen la oportunidad de mejorar el currículo profesional de los estudiantes al incorporar en la educación no sólo algunas competencias soft como la oratoria sino también el personal branding como estrategia para convertirse en la opción preferente, algo que en su primera etapa les ayudaría a conseguir la mejor beca y posteriormente el mejor empleo, pero que no se quedaría ahí, sino que les ayudaría en los procesos de autogestión y elección de toda la carrera profesional.

La gestión de nuestra marca pública, nuestros “footprints on social media” es clave, pero lo es más en los momentos iniciales previos a nuestra incorporación a la universidad y al mundo laboral.

Se necesita voluntad política, pero sobre todo sería esencial que los planes educativos de los gobiernos sean estables, y que no sean moneda de cambio de los partidos políticos. ¿Utópico? Es posible, pero como rezaba el “claim” de la agencia Saatchi & Saatchi en mis tiempos ahí, “Nothing is impossible”.

Enlaces de interés para ampliar la información:

Brand Student,  Pro Share,  Chris Syme,  It’s all virtual,  Blogging for jobs,  Careerealism

Imagen: freepik

Tener éxito depende de ti, por @xaviroca1

Estamos viviendo una época de cambios sin precedentes. Muchos de ellos, motivados por una revolución digital que está modificando radicalmente las reglas de juego de muchísimos sectores de actividad. Además, esta época de cambio coincide en el tiempo con una de las crisis económicas más grandes de la historia. Este hecho provoca que muchas personas confundan o entremezclen ambos conceptos (cambio y crisis).

Pero esta época de cambio y crisis, ha traído un aspecto muy positivo. Las personas a nivel individual, tenemos más posibilidades que antes. Por ejemplo, en el ámbito de la formación las opciones están más abiertas que nunca. Durante muchos años resultaba imprescindible tener un título universitario para poder encontrar un trabajo cualificado. Además, era muy importante qué carrera estudiabas y en qué centro lo hacías. En la actualidad, cada vez resulta más irrelevante qué has estudiado. Las empresas o los clientes cada vez menos te contratan por tus títulos, por tu formación. Creo que, en general, les da absolutamente igual; simplemente te contratan por lo que tú sabes hacer, por lo que les vas a aportar, por lo que les vas a ayudar. Y hoy aprender (afortunadamente) es más democrático que nunca. Aprende quien quiere. Ya no es necesario gastar gran cantidad de dinero o acudir a una prestigiosa universidad (aunque es evidente que ayuda); cualquiera puede formarse de forma gratuita o muy económica. Existen muchas de universidades públicas de calidad con precios relativamente económicos. Internet ofrece muchísimas posibilidades formativas a unos precios muy reducidos o gratuitos. Semanalmente, en cualquier ciudad o región existen gran cantidad de acciones formativas (seminarios, conferencias…) gratuitas, organizadas por asociaciones empresariales, cámaras de comercio y entidades públicas o privadas… Estas acciones suelen contar con ponentes de mucho nivel que permiten aprender a cualquiera (aunque lamentablemente muchos de estos actos cuentan con pocos asistentes). También existe una amplia red de bibliotecas públicas y privadas para completar tu oferta formativa. A mi entender, quien no aprende hoy en día es porque no quiere, ya no hay excusa que valga. Tenemos muchísimas oportunidades para formarnos y aprender en cualquier temática, pero lamentablemente muchas personas no las aprovechan.

Y otro ámbito en el que actualmente existen grandísimas posibilidades es el de la comunicación. Hoy en día, resulta más fácil que nunca comunicar tu propuesta de valor. Cualquier persona que tenga algo interesante que contar lo puede hacer fácilmente. Tenemos en nuestras manos, herramientas de comunicación (páginas web, redes sociales…) que hace unos pocos años estaban sólo al alcance de grandes empresas. Comunicar hoy en día, es más fácil, económico y eficiente que nunca. Cualquiera de nosotros puede demostrar fácilmente sus habilidades de forma pública. El problema ya no son las herramientas, sino qué comunicar, cómo diferenciarte de tus competidores, cuál es tu ventaja competitiva, a quién quieres dirigir tu mensaje… en definitiva, saber qué decir y a quién decírselo. Y aquí es donde entra en juego la marca personal. Sólo aquellos que tengan bien clara su estrategia y que sepan cómo traducirla a un mensaje concreto dirigido a un público objetivo determinado tendrán éxito.

Así que ya sabes, fórmate bien y aprende, ahora es más fácil que nunca. Y a continuación ten clara tu estrategia y saca provecho del gran potencial de las herramientas de comunicación para compartir tu mensaje con tu público objetivo. Aprovecha el momento, nunca antes tener éxito había estado tan al alcance de todos, nunca antes el éxito había sido tan democrático. Ya sabes, sólo depende de ti.

Asombrarse para dejar marca, por @JordiCollell

Me sorprende  observar que estamos perdiendo la capacidad de asombro. Me desconcierta el afán por lo que es nuevo y la poca capacidad para interiorizar, disfrutar y agradecer la novedad. Leo en la mirada de muchos de los que me rodean necesidad de cambio constante, de que pasen cosas, de que salgan nuevas ideas para que pasen de moda lo más rápidamente posible y sean sustituidas por otras.

La costumbre de que cada día podemos esperar algo nuevo nos lleva a la pérdida colectiva de la capacidad de asombrarnos. Me refiero a la mirada ingenua que se admira por las cosas que suceden a su alrededor, que es capaz de agradecer lo que se ha puesto a su disposición y hace el esfuerzo para entenderlo y utilizarlo antes de apartarlo o rechazarlo. Asombrarse es admirar a aquellos que son mejores para poder aprender y mejorar y también es no sentirse el propietario de lo que se posee si no un simple depositario que tiene el deber de compartir, ya que para asombrarse hay que hacer converger la mirada propia y la de los demás. Sin empatía no hay capacidad de asombro.

Desde otra perspectiva el asombro también va unido a la compasión; la insensibilidad frente a la violencia, frente al sufrimiento, la propia comoditización del dolor al haberlo convertido en un genérico con el que hay que convivir, nos conduce a una forma de vida deshumanizada. Que estemos cenando mientras vemos por la televisión como en alguna parte del mundo alguien está siendo literalmente despedazado no es un tópico, es una pena.

Si llegáramos a perder la capacidad de asombro nuestra marca personal se resentiría. Quien no es capaz de maravillarse y de indignarse por lo que pasa a su alrededor, quien no tiene la sensibilidad de captar necesidades propias y ajenas, quien es insensible al dolor no puede aportar soluciones, no tiene propuestas de valor. Sin asombro no hay propuesta de valor y la marca se desvanece. Sin propuesta de valor no hay quien deje huella en el corazón de los demás. Los niños y los que no tienen mucho que perder mantienen la capacidad de asombro.

¿Podemos aumentar, renovar o recuperar nuestra capacidad de asombro? Yo estoy convencido de que es posible y lo voy intentando día a día con esfuerzo y algo de imaginación, no es un camino fácil pero los resultados valen la pena.

En primer lugar vale la pena intentar vivir el momento presente agradeciendo las cosas que tenemos. El silencio y la meditación son de gran ayuda. Unos minutos al día son suficientes.

El cambio de actitud frente a las cosas es fundamental. Quererse sentir voluntariamente ignorante para ver con nuevos ojos lo que ya se conoce, es necesario desterrar la creencia de que estamos de vuelta de todo y de que nada es capaz de sorprendernos. Plantearse la vida como un juego, jugar con los que convivimos, buscar el punto absurdo de las situaciones nos afilará el sentido del humor y nos abrirá una nueva mirada.

El diseño nos ayudará a reencontrar el sentido de las cosas. Diseño es la capacidad de dar sentido a los objetos cotidianos, funcionales, para hacernos profundizar en su esencia y redefinir su presencia.

Si vamos por este camino nos asombraremos, seguro.

Imagen: Freepik

Cuestión de contactos, por @paulafdezochoa

Networking es un término anglosajón que, pese a no figurar en la R.A.E., está totalmente asentado en nuestro vocabulario. La palabra networking se empezó a utilizar en 1947, según el periodista Douglas Harper, autor del Online Etymology Dictionary, con el sentido de interconectar personas y grupos y construir relaciones para un beneficio personal y/o profesional. Por tanto, no es un concepto nuevo, los seres humanos nos relacionamos desde siempre y somos sociales por naturaleza, pero sí ha cobrado más importancia por el cambio de paradigma en el que nos encontramos y, en consecuencia, también la forma de hacerlo es diferente (tecnología, nuevos modelos de negocio, sofisticación del cliente, etc).

Es indudable el valor de los contactos y la importancia de saber generar y aprovechar las oportunidades que brindan cada relación. Tener una potente red sirve para:

– “Hacer negocios, buscar empleo, adquirir conocimientos específicos sobre alguna disciplina concreta, solucionar problemas, encontrar amistad e incluso amor”, como confirma Adam J. Kovitz, Presidente y fundador de The National Networker Companies (TNNC)

– Cubrir los puestos del ‘mercado oculto’ pues, según un reciente informe de Lee Hecht Harrison, división del Grupo Adecco especializada en procesos de Recolocación y Desarrollo del Talento, 8 de cada 10 ofertas de empleo en España no son visibles, es decir, que el 80% permanece en lo que se denomina mercado oculto. Según el estudio, “este mercado se cubre acudiendo a las propias fuentes de reclutamiento, intermediarios o referencias de personas de confianza de las empresas”. Por tanto y salvando motivos de confidencialidad o reducción de presupuesto como consecuencia de la actual coyuntura económica, “La mejor manera de acceder al mercado oculto de las ofertas de empleo es a través de la red de contactos”, confirma Nekane Rodríguez de Galarza, Directora General de Lee Hecht Harrison en España. Y, por su parte, Jeffrey Gitomer, autor de «The Sales Bible» y «The Little Red Book of Selling» dice que “En igualdad de condiciones, la gente prefiere hacer negocios con sus amigos”.

– Mejorar la innovación, según explica el profesor del IESE Marco Tortoriello en su artículo “The social underpinnings of absorptive capacity«: “(…) para mejorar los frutos de la inversión en I+D resulta crucial la creación y el cuidado de redes internas que promuevan la diversidad y el acceso a diferentes departamentos de la organización. Invertir en I+D no es el único factor relevante para innovar sino que el entramado de relaciones informales de la empresa puede ser igual de importante pues la capacidad relacional tiene una incidencia clara a la hora de sacar provecho de los conocimientos”.

Lo que está claro es que hoy nadie puede prescindir de esta habilidad de sembrar y cosechar buenas relaciones y contactos. Es tan relevante que, como indica Pilar Jericó, “algún año, en la jornada de inauguración del Master de Harvard, se ha dicho a los nuevos estudiantes que algo que siempre agradecerán será la red de contactos que allí construyan”.

Construir una red de contactos” es el resultado de:

– Interés: concienciarnos de la importancia vital del networking y tener voluntad de trabajarlo, predisposición a establecer relaciones de colaboración con otras personas.

– Dedicación:requiere tiempo y esfuerzo, es una carrera de fondo, a largo plazo, una maratón y no un sprint. Nunca hay que tener prisa si quieres cosechar una potente red. Cómo prestar esa dedicación? “a fuego lento” y, entre cosas:

– Generando una red de aliados que nos ayude a conseguir los objetivos en una relación “win-win”, de ventaja recíproca, pues cuanto más valor das más valor recibirás.

– Diseñando un plan estratégico de acción con objetivos, calendarización y seguimiento. Es una habilidad que puede desarrollarse siguiendo un método, con disciplina.

– Siendo constante, agradecido y teniendo el don de la oportunidad e idoneidad para saber estar en los momentos clave y conocer a las personas correctas.

– Empleando los medios y canales adecuados

– Construyendo relaciones basadas en la confianza, y para ello es clave la autenticidad, la transparencia, la humildad y la lealtad.

– Mejorando en visibilidad y reconocimiento.

– Tener buena memoria para retener y usar información o, en su defecto, tener disciplina y métodos para suplirla.

– Sabiendo escuchar y teniendo empatía, respetando las diferencias culturales a la hora de interactuar.

– Dibujando un mapa de contactos detallando las interconexiones existentes y/o posibles y cuidando la red que se va tejiendo, pensando en las posibles sinergias profesionales y personales, dedicando tiempo, facilitando información de valor y detectando y generando oportunidades.

– Calidad: en una buena de red de contactos siempre hay que intentar incluir a los mejores en las áreas que nos interesen. Calidad versus cantidad. Gracias a la tecnología y al mundo de las redes sociales la ley de los seis grados de separación del escritor húngaro  Frigyes Karinthyse ha reducido y es más fácil acceder a personas interesantes. Pero sin olvidar el mundo off-line (foros, conferencias, clubes, deporte, etc) que sigue abriendo puertas y consolidando lazos. Compartir experiencias y tiempo, una mirada, una sonrisa, el lenguaje corporal o una sensación son clave en toda relación.

– Actitud: siempre. Palabra mágica que marca la diferencia y que te sirve de medio para llegar donde te propongas. Imán para otras personas y oportunidades. Actitud positiva, quién quiere dedicar el valioso y escaso activo tiempo a un “cenizo”? Hay que tener una fuerte marca personal que deje huella, tener inquietudes, ganas de aprender, de conocer gente que nos haga saltar de nuestra zona de confort para seguir creciendo y, en definitiva, voluntad de conectar y de construir puentes que ayuden a tejer oportunidades y relaciones.

Por todo lo expuesto, crear una red de contactos potente es una inversión de la que no puedes prescindir hoy. No es suficiente trabajar técnicamente bien. También es vital relacionarte. Es una filosofía de vida. Cuestión de contactos.

Imagen: CC Freepik

 

El lenguaje de nuestro cuerpo moldea nuestra identidad

Nos gusta socializar. Trabajamos en equipo, hacemos networking, nos casamos, organizamos fiestas y eventos, vamos a cenar con amigos y amigas, pasamos tiempo con la familia… El ser humano no está en este mundo para estar solo. La ciencia ha demostrado que estar solos nos produce depresión, tristeza, y llega a desarrollarnos enfermedades mentales. La solitud no es para nosotros.

El ser humano tiene la voz y la palabra, para comunicarse con seres símiles. Cuando hablamos con alguien la voz es más alta, fuerte y directa que cuando nos hablamos a nosotros mismos (contándonos cosas que tenemos que hacer o motivándonos), todo esto sale natural.

El ser humano se comunica también a través del lenguaje no verbal: el lenguaje corporal. Hablamos de lenguaje corporal cuando hablamos de la postura, mímica, gestos, pero también de la ropa que llevamos, del sitio que ocupamos en una negociación, de la manera que caminamos… todo esto cuenta historias sobre nosotros. El lenguaje no verbal hace la comunicación más fácil, da otra información importante, así se entiende sin ambigüedades lo que queremos decir.

Entonces, ¿podemos entender siempre lo que quieres decir el otro? No, claramente no. A veces hay malentendidos. ¿Qué podemos hacer?

Formarse, sin exagerar, en la interpretación, es importante, significa que no podemos interpretar el comportamiento de otra persona sin tener un feedback, así que, como estudios nos indican, los ojos abajo, a la izquierda, no mienten y los brazos cruzados no siempre son una barrera con el interlocutor. El feedback es importante entonces, y preguntar, dialogar con nuestro interlocutor y estar consciente de las situaciones y contextos en los que estamos actuando. También nuestra capacidad de interpretar es mejor cuando ya conocemos a la otra persona, porque podemos notar cambios eventuales de voz y de comportamiento.

Saber como comunicarse es un arte que nunca dejamos de desarrollar. Percibimos las diferencias culturales viajando, o cuando conocemos a otras personas de otras culturas. Las competencias comunicativas son vitales, diría yo, porque nos ayudan a conseguir nuestros objetivos.

Foto CC Search / by Funny Pictures