¿En quién confiamos?

 

Hablar de confianza en los tiempos que corren es mentar al mismísimo diablo. Es un concepto que cotiza a la baja ya sea porque los escenarios todavía no son muy halagüeños o porque determinados comportamientos públicos o privados han defraudado las expectativas o simplemente porque hay personas de naturaleza desconfiada, que las hay.

La confianza es la expresión de la seguridad depositada en los actos de otras personas. Confiamos en alguien cuando estamos convencidos de sus actos se harán de acuerdo a unas expectativas depositadas o de acuerdo con unas reglas generales de comportamiento. Hay otras definiciones de confianza que no vienen al caso porque no están relacionadas con el comportamiento de las personas.

La confianza está relacionada con el futuro mientras que la reputación se refiere al pasado. Hay una empresa de relaciones públicas americana que publica cada año un estudio al que llama Barómetro de Confianza en el que se trabaja una muestra de 33.000 personas pertenecientes a 26 países. En el informe de este año hay algunas conclusiones que tienen una cierta relevancia para la marca personal.

Una parte del informe está destinado al mundo empresarial y de los negocios,  y detalla quienes son los actores en los que más se confía distinguiendo cinco grandes grupos de personas: CEO, empleados, consumidores activos, académicos y medios de comunicación y cinco aspectos de la vida empresarial: compromiso, integridad, productos y servicios, propósito y operaciones. Los empleados ganan de calle en todos los conceptos con un 36% del total de confiabilidad seguidos por los CEO con un 27% y el resto se distribuye en consumidores 25%, académicos 21% y medios de comunicación 16%. Los empleados son el referente de confianza de las empresas por delante de sus dirigentes y es un resultado que se repite año tras año y que va en aumento.

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No es difícil concluir que cuanto más y mejor se deje oír la voz de los empleados tanto más se ampliará la confianza en las empresas o en otras palabras cuanto más potente sea la marca personal de los empleados tanto mayor será la confianza en la marca corporativa.

Cuando desde el personal branding decimos que los empleados son los auténticos y genuinos embajadores de las empresas sabemos que estamos en lo cierto y esto convierte nuestro trabajo en una profesión de futuro.

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Jordi Collell
Asesor de marca personal y socio de Soymimarca / Profesor Asociado en la Facultad de Comunicación Blanquerna (URL) y Director del Posgrado en Personal Branding en la Facultad de Comunicación Blanquerna (URL) / Economista (UAB).  / PDD & MBA (IESE Business School & The University of Chicago). / Coach titulado (University of Texas, Dallas). Miembro de AECOP. / Miembro certificado de la International Coach Federation ( Associate Certified Coach). / 25 años CFO,CEO. Co fundador del Grupo Sintax Logistica.

www.personalbrandingquemarca.com
0 comentarios
  1. Rafa García
    Rafa García Dice:

    Precisamente, Jordi, tengo entre manos un libro muy al hilo de tu artículo. Escrito por Stephen M.R. Covey, hijo de Stephen R. Covey (el de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva).

    Se titula “La velocidad de la confianza” y viene a decir que no hay virtud más valiosa que la confianza: todo líder debería aprender a cultivarla y promocionarla a lo largo y ancho de su organización. La razón es que la confianza incide en la velocidad y los costos. Si hay poca confianza, habrá poca velocidad y los costos aumentarán. En cambio, cuando hay confianza, la velocidad aumenta y los costos disminuyen.
    Saludos

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