vivir

Es preferible morir de pie que vivir de rodillas, por @OlgaVillacampa

Dolores Ibárruri, la Pasionaria: “Es preferible morir de pie que vivir de rodillas”

Si alguien representa la valentía, la lucha por los derechos de la mujer y de los trabajadores en una España convulsa, ésta es Dolores Ibárruri. Querida y odiada por muchos, lo que sí es seguro es que a nadie dejó indiferente.

En una España en blanco y negro y de futuro incierto, muchas personas se convirtieron en héroes sin quererlo. Dolores Ibárruri, conocida popularmente como La Pasionaria fue una de ellas.

La recuerdo como aquella abuelita de pelo blanco, enlutada, de voz vehemente y enérgica, que apareció en la escena española después de 38 años de exilio soviético. Fue una de las fundadoras del Partido Comunista de España, llegando a ser su Secretaria General y Presidenta.

Me pregunto, qué tuvo de especial Dolores Ibárruri para convertirse en toda una leyenda. Creo que la respuesta está en intentar comprender la época, las situaciones que le tocó vivir y cómo las afrontó. Para ello os propongo que hagamos un viaje de más de 100 años.

Nació a finales del s.XIX en un pueblo de Vizcaya, en el seno de una familia trabajadora de larga tradición minera. Pronto tuvo que dejar los estudios, como era la norma en aquella época, donde saber leer y escribir ya era un gran logro sobre todo si se era mujer. En los pocos años que pudo asistir a la escuela, destacó por su inteligencia y perseverancia, incluso sus profesores tenían planes para que continuara estudiando. Pero siguiendo lo establecido se casó joven con un minero socialista, fue madre de hasta seis hijos, cuatro de ellos murieron de niños. Las duras condiciones laborales de la mina y las frecuentes manifestaciones obreras de las cuencas mineras, hicieron que Dolores, mujer de acción, se involucrará no solamente de palabra sino en primera línea de lucha. Pronto despuntó por su compromiso, activismo y conciencia social. Su buena oratoria y su capacidad con la pluma fueron sus grandes bazas para definitivamente ir construyendo un discurso político fuerte, que llegaba a los corazones de miles de personas. Su primer artículo publicado en 1918 en “El minero vizcaíno” utilizó el pseudónimo la Pasionaria, que le acompañaría siempre. Curioso nombre para una comunista, pues algunos dicen que provenía de su devoción por la Pasión de Jesús y otros a que publicó su primer artículo en Semana Santa. Lo que sí que es verdad, es que no pudo escoger mejor nombre, pues fue una mujer apasionada por la vida, que defendió sus ideales con pasión.

Fue varias veces encarcelada, siempre por su participación en manifestaciones y por sus discursos combativos. Al final de la Segunda República fue elegida diputada a las Cortes por Asturias por el Partido Comunista. Pero muy pronto llegaría la sublevación franquista, con ella la Guerra Civil, y el mito de la Pasionaria se fortalecería día a día, haciendo famoso el célebre lema de resistencia, “No pasarán”. Con la caída de la Segunda República y la instauración de la dictadura franquista tuvo que exiliarse a la antigua Unión Soviética, aunque siguió ligada a la política, ya no sería la mujer combativa de la Guerra Civil Española. En 1977 regresó a una España que estrenaba democracia y que había legalizado el Partido Comunista. Fue reelegida diputada por Asturias y hasta el final de sus días mostró su lado activista, llegando a participar en una manifestación con las Madres de la Plaza de Mayo en Buenos Aires.

Su pasión se apagó a los 94 años en Madrid, curiosamente dos días después de la caída del Muro de Berlín.

La Pasionaria tuvo tal influencia en vida, que llegó a inspirar a poetas de la talla de Rafael Alberti, Antonio Machado o Miguel Hernández. Que mejores palabras que las de uno de mis poetas preferidos para recordarla.

Tu cincelada fuerza lucirá eternamente,

fogosamente plena de destellos.

Y aquel que de la cárcel fue mordido

terminará su llanto en tus cabellos.

Miguel Hernández

“Es preferible morir de pie que vivir de rodillas”, famosa frase atribuida con anterioridad a Emiliano Zapata, es toda una declaración de principios de como afrontó la vida, mirándola de frente, con orgullo y valentía.

Olga Villacampa
Olga Villacampa / Consultora de marketing y tutora del Personal Branding Plan / Psicóloga por la UB / 11 años colaboradora académica de ESADE en marketing / Colaboradora en la Facultad de Psicología de la UB / Consultora y socia de marketing turístico en Noema Consulting / Especialista en Business Model y en storytelling /
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *