He terminado una etapa… ¿Y ahora qué?

Creo haber terminado una etapa más de mi carrera profesional. No creo tener alternativas internas y aunque la situación de mercado no es la más favorable estoy totalmente motivado para el cambio. ¿Qué debo hacer?

En primer lugar debes de considerar el hecho de que muchas veces las motivaciones para el cambio profesional son básicamente subjetivas. En multitud de ocasiones cuando un profesional nos plantea que su voluntad de cambio se produce como consecuencia de la “haber terminado una etapa”, e indagas en las causas y razones de este planteamiento constatas que éstas son consecuencia de otras motivaciones.

Creo que es necesario transformar esta creencia en certeza antes de iniciar el proceso que supondrá el cambio profesional. Para ello es necesario haber realizado un buen “autoanalisis” y evitar el autoengaño. Sin embargo existen algunos elementos objetivos y ciertos que ayudan a evitar errores en este planteamiento. Estos elementos son: Llevar más de 3 años en el mismo puesto, no existir perspectivas razonables de promoción o desarrollo en el puesto o en la organización, disponer de un objetivo profesional concreto y determinado.

Y, sin ninguna duda, disponer de un “discurso o mensaje” adecuado y coherente para explicar esta voluntad de cambio. Para ello será necesario preparar adecuadamente la respuesta a la pregunta, ¿Cuáles son las razones que te  han llevado a iniciar un proceso de búsqueda en este momento? Sea cual sea la respuesta ésta debe de ser cualquier cosa distinta a “porque mi compañía no me ha tomado en consideración para un puesto de nueva creación que consideraba encajaba perfectamente con mi perfil” por ejemplo.

Ah y por último diseñar un plan activo de búsqueda que ocupará probablemente un 15-20% del tiempo “laboral” durante un periodo de 4 a 6 meses.

La voluntad de cambio profesional es muchas veces consecuencia de circunstancias no previstas ni diseñadas expresamente. En un gran número de ocasiones es el mercado quién, fundamentalmente a través de los head hunters, contacta con nosotros para ofrecernos una opción de cambio. Es lo que me he permitido identificar como “saber estar en el lugar adecuado en el momento apropiado”.

Aunque mi orientación inicial es la de no rechazar, de entrada, la oportunidad de acercarse a un “Head Hunter”, inmediatamente debe de anteponerse a la voluntad de cambio el análisis objetivo tanto de la “posible oferta” como de la situación en la que nos encontramos en ese momento. Tomando en consideración que, en tales contextos, será mucho mejor un rechazo fundado en causas objetivas que una respuesta dudosa o poco clara que nos sitúe –ante el profesional del reclutamiento- en una posición de debilidad cara a nuevas opciones en el futuro.

Estoy convencido de que este tipo de planteamientos no se ven afectados ni deben modificarse  como consecuencia de la “crisis del empleo” que estamos viviendo en determinados ámbitos profesionales y/o sectoriales, aunque es lógico que en estos momentos adoptar un mayor grado de conservadurismo en la necesidad de cambio. Los cambios profesionales deben plantearse y ejecutarse en el momento adecuado y esta circunstancia depende en mayor medida de nuestro propio reloj vital que de las circunstancias del mercado.

 

Pau Hortal
Emprendedor, Consultor en Orientación Profesional y Coach. Fue uno de los pioneros en el uso de las metodologías de Orientación Profesional y Coaching en España. Licenciado en Ciencias del Trabajo, tiene un Diploma en Psicología Industrial y un Master en Relaciones Laborales. Ha trabajado en los ámbitos de la gestión de RRHH y la consultoría en Capital Humano, Empleo, y Orientación Profesional. Consejero Delegado de Alius Modus, diana.jobs, y Redes Sociales Profesionales. Autor del blog “no tengas miedo de hacerlo mejor”.
0 comentarios
  1. Pilar
    Pilar Dice:

    Hola y gracias por este artículo.

    Acabo de tomar una decisión para un cambio profesional que se materializará en los próximos meses. O sea, que leo esto tarde. SIn embargo… también en este momento me viene muy bien lo que decís, porque los tres criterios que citáis al principio me confirman en la decisión. Uf, menos mal…

    Me gustaría añadir un aspecto más al tercer punto: que el objetivo concreto que perseguimos también abarque la vida privada, en mi caso ha sido la posibilidad de mejorar el equilibrio entre profesión y familia. Es decir, no solo un objetivo profesional claro, sino, si puede ser, también personal.

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