Marca personal para escritores: el libro como un medio y no como un fin

 

Hace unos días, después de publicar un artículo acerca de las ventajas de la autopublicación, un lector comentaba que en el otro lado de la balanza estaba el esfuerzo diario que debe hacer el escritor autopublicado para darse a conocer. Evidentemente, no tener el respaldo de una empresa editorial que apoye al libro con campañas de marketing es una desventaja, pero es también un error no ver en la autopromoción una gran oportunidad. Para ello es necesario un cambio de perspectiva en la que el libro se convierta en un medio y no un fin. Esto también aporta un nuevo punto de vista acerca de la importancia de ocuparse personalmente de la estrategia de marketing editorial.

82fa1ac66e9e45d73a9ceb42ecb0ce61

Pinterest

Y es que la publicación de un libro no es el final de un camino, sino un paso intermedio para construir algo muy superior: una marca personal como escritor. Ella será la que en el futuro permita alcanzar el éxito en aquellas actividades profesionales y objetivos que el escritor se plantee, desde dictar conferencias, realizar talleres y sobre todo la publicación de nuevos libros. Es por este motivo que la gestión de marketing editorial posterior a la publicación, no debería ser delegada y en cambio, el escritor es quien debe asumir el mando de lo que sí debe verse como un fin: construir una relación con sus lectores.

Para ello existen muchas herramientas de marketing online con las cuales construir y gestionar relaciones en el largo plazo. Las más conocidas son las redes sociales generalistas como Facebook y Twitter, pero en las que es muy común ver un mal uso donde en vez de establecer diálogos con los lectores, se repite una y mil veces el título del libro con el enlace a la tienda online donde se puede comprar. Desde algunos perfiles se promociona en exceso corriendo el riesgo de que la comunicación pueda ser considerada como spam. Además de los medios sociales, un blog personal es la base de cualquier estrategia de marketing online y en este caso puede aportar muchos beneficios en la estrategia de autopromoción de un escritor, ya que es un canal ideal para crear nuevos contenidos relacionados a la temática editorial de los libros publicados y atraer así a nuevos lectores.

En el mundo editorial, la famosa red social Goodreads, recientemente adquirida por Amazon,  es una herramienta muy útil para crear lazos entre escritores y lectores. A través de los perfiles personales es posible acceder a una especie de biblioteca virtual donde cada lector indica las lecturas que ha hecho, está haciendo o piensa hacer. Además es posible ver críticas y puntuaciones que le han otorgado a los libros que han leído. En este caso, si un escritor ha sido capaz de establecer una relación con sus lectores, podrá utilizar esta red social a su favor animando a sus contactos a criticar y puntuar sus obras. De esta manera se favorece notablemente su marca personal.

Otra forma de gestionar contactos es a través del email. Para esto es muy útil contar con una herramienta que nos ayude a administrar listas de suscriptores como es Mailchimp. Esta potente herramienta permite enviar hasta 12.000 emails mensuales y tener hasta 2.000 suscriptores, con un plan gratuito. Con esta herramienta también podrás crear tus campañas de email marketing con plantillas atractivas y muy fáciles de utilizar.

Otra herramienta menos conocida pero muy útil para construir vínculos con los lectores u otros contactos de interés es Rapportive, que permite gestionar desde la casilla de correos de gmail, toda la información sobre las redes sociales que nos vinculan a cada persona de nuestra libreta de direcciones.

Construir una marca personal sólida es también construir relaciones con diferentes públicos. La autopromoción bien realizada consiste en gestionar los canales de comunicación online para establecer una relación directa con los lectores y agentes del mercado editorial, conocerlos, fidelizarlos y poder contar con ellos para difundir las acciones de promoción del libro. En el largo plazo, la publicación de un libro es un paso fundamental pero no el único que hay que dar para desarrollar una carrera como escritor.

 

 

Alejandro Capparelli
Máster en Comunicación Corporativa de formación y trabaja actualmente como Consultor en Marketing online y Relaciones Públicas. Ha sido también Copywriter en agencias de publicidad y encargado del área de Marketing en empresas de consumo masivo. Puedes leer más artículos de Alejandro en Edición Libro Indie, un blog de Marketing online dirigido al sector Editorial.
0 comentarios
  1. Jorge Oliver
    Jorge Oliver Dice:

    Da grima escuchar a estos vendedores de crecepelo, con su tendencia “positiva” a transformarlo todo en un mero medio para otra cosa. En este caso la promoción del escritor como marca. Una más. Está claro que no están los prados para grandes accesos líricos, y el idealismo en arte hace tiempo que feneció, bajo la afilada espada del comercio, y sólo queda para reclamo de nostálgicos e incautos. Pero el marketing aplicado, el branding y toda esa basura que pretende pasar por panacea, constituyen sin duda la losa de granito que acaba sepultando todo esfuerzo netamente creativo bajo la espuria promesa de servirnos el futuro y el éxito en bandeja. Como la comida precocinada, viene bajo plástico y refulge, siniestra, bajo la luz de los focos. Escribir es una tarea ingrata, aunque reporte placer, solitaria y la mayor de las veces mal recompensada. Conlleva un componente de inadaptación al medio -se escribe para tratar de compensar esa fisura- y de inherente masoquismo; y como en la alquimia, parte de su labor es secreta, se desarrolla en la intimidad y en la penumbra (todo lo contrario de esa tendencia a la transparencia de propósitos, intenciones y hechos a la que aspira el autor del artículo). El escritor es, ante todo, un testigo de la realidad, a la que se esfuerza por desembarazar de la sucesión de capas de flatulencia y falsedad con que se la suele recubrir con fines alienantes. Convertirlo en una mera marca no es sino asesinar definitivamente su función y su naturaleza, sustituyéndolas por un neón de colorines, como de casa de putas. Todo muy cool y muy moderno, pero más falso que un euro de madera bañado en purpurina. Es posible que ya sólo nos quede ir a llorar sobre la tumba en la que yace la belleza, pero siempre será más digno que convertirse en recadero de uno mismo.

    Responder
    • Alejandro Capparelli
      Alejandro Capparelli Dice:

      Hola Jorge;

      no veo incompatible tu visión de la función del escritor con los conceptos que busco transmitir en el artículo. Para intentar demostrarlo me permito hacer algunas puntualizaciones:

      En primer lugar, el objetivo aquí planteado es el de sumar a la capacidad creadora del escritor, las herramientas para difundir su obra y su mensaje. Lo que se plantea en el artículo es extender el vínculo entre escritores y lectores más allá del libro. De esa manera, se lograría que esa visión que el escritor tiene como testigo de la realidad, como tú bien dices, llegue a más personas.

      Por otra parte, este artículo va dirigido a todo tipo de autores, sean de perfil literario, académico, empresarial, etc., por lo que no todos tendrán ese mismo componente de inadaptación al medio al que haces referencia. En todo caso, el objetivo es ayudar a todos los escritores a tener la mayor difusión posible, para contribuir a que sea una tarea mejor recompensada.

      Para finalizar, el artículo va principalmente dirigido a escritores autopublicados. Esto es porque los escritores que tienen el respaldo de una Editorial, ya tienen a profesionales que se ocupan de la tarea de marketing. Por ejemplo, con eventos de presentación del libro en los que suelen participar los propios escritores, relación con medios de prensa, marketing online, etc. Ambos, escritores y editoriales, saben de la importancia de estas acciones para que sus libros lleguen a más lectores. Aquí lo que planteo, es una serie de conceptos y herramientas gratuitas para que escritores autopublicados también tengan la posibilidad de desarrollar esas acciones y de esa manera, el esfuerzo que supone escribir un libro no se pierda por la falta de recursos en la etapa posterior a su publicación.

      Espero haber acercado puntos de vista.

      Responder
  2. Elisabet Roselló
    Elisabet Roselló Dice:

    Hola Alejandro.

    Quisiera dejar unas reflexiones que me han generado tu post.

    Si leo este artículo sin el título, me parece un artículo básico para acercar a los escritores, tanto noveles como profesionales con más recorrido, a un marketing de guerrilla 2.0 y 3.0, que en algunos casos es necesario actualizarse un mínimo y explotar un mínimo los recursos que indicas en este artículo.

    Ahora bien, el título es lo que me ha hecho poner los pelos de punta. Usar los libros como medio (de publicidad, promoción, y marketing resumidamente, por lo que advierto). O sease, que para el usuario de a pie que busca estas materias, o el escritor que está comenzando, lee un mensaje que le dice “escribas lo que escribas, es tu bombo”. Pensaba que un escritor, su fin era escribir, del mismo modo que un pintor pinta, o un panadero hace pan.

    Pero muchas tendencias que sustentan la ideología del branding nos dicen que hagas lo que hagas, te tienes que vender en este fráfil mercado laboral, porque ahora los productos son las personas, y creo que nos estamos dejando llevar por esa alternativa peligrosa, que no es la única por suerte.

    El escritor concienciado de su papel en la sociedad, o simplemente de su propio trabajo, sabe que no se tiene que vender a él, al menos el humilde, sino que busca divulgar y hacer llegar su obra a un público. Del mismo modo que si alguien escribe en internet es porque quiere que otros le lean, si no, para eso escribiría en un diario personal, o lo dejaría oculto y privado para sí mismo. En esto consiste la cultura: ideas, conocimientos, conceptos, memes que se comparten, difunden y retroalimentan, se modifican.

    Pero con la crisis, que no es económica si no es completa, de valores especialmente, nos están imponiendo sin darnos cuenta que, para hacer llegar en este caso el arte o la cultura a otras personas antes debemos vendermos, y lo que era un fin, lo importante, será nuestro cartel, nuestro bombo, para que al final no importe lo que escribamos, si no que tengamos muchos “Like”, muchos seguidores o fans, retweets y mucho bombo en internet para estar bien posicionados en internet. Para que al final lo que debería tener sentido, lo que nos haga pensar, sentir, reflexionar, evadirnos, crear cultura que crea nuestra identidad como colectivo, aka sociedad, sea un mero medio superficial.

    A la larga, en un futuro distópico, esto llevaría a que las editoriales no vendieran libros, sino fueran agencias de egos creadores donde valdrían más…

    Lo que quiero advertir es que hoy en día, quizá más que nunca, debemos pensar en términos como sostenibilidad social, en pensar cómo usar las herramientas como medios hacia logros y objetivos según sea el objetivo profesional de cada uno. No convertirnos en ídolos online con la excusa que una vez logrado ser un ídolo, quizá podamos colar y vender lo que creemos.

    Porque está genial, quiero insistir, en que compartamos estos conocimientos para empoderar a los artistas, y a las personas en general, como has hecho con este artículo :). Que usen esas herramientas que son baratas, asequibles, e incluso gratuitas. Pero lo que puede destruir esa sostenibilidad social no son las herramientas, sino esas ideas que ni nos damos cuenta a veces por ser repetidas y repetidas por líderes del mundo de la comunicación 2.0.

    Creo que el branding puede ser asequible y compatible con otras ideas tales como esa sostenibilidad social y cultural que tenemos que regenerar, para buscar la sostenibilidad económica. Evidentemente ésta es importante -para comer y tener un sitio donde vivir, por ejemplo-, pero no la única importante.

    ¿Tú qué opinas, Alejandro? ¿Podría ser compatible el branding con la sostenibilidad social?

    ¡Saludos!

    Responder
    • Alejandro Capparelli
      Alejandro Capparelli Dice:

      Hola Elisabet, muchas gracias por tu reflexión, me parece muy interesante y un buen aporte.

      Creo en primer lugar que estamos de acuerdo en que el objetivo del escritor es escribir. Yo diría más, que el objetivo de un escritor que decide publicar es ser leído.

      El punto de partida de este artículo es el día después de haber escrito. Por lo tanto no busco anteponer el marketing a la creación literaria, sino al revés, potenciar el trabajo del escritor, a través del marketing personal.

      El marketing y el arte siempre convivieron y compartirás conmigo que hay escritores superventas que son, producto del talento por un lado, pero también de la buena promoción que han hecho de ellos. Hoy en día, con los medios de autopublicación, se abre un nuevo panorama donde muchos más escritores pueden ver su obra publicada, y eso opino que es una muy buena noticia. El asunto es que si publicas y luego no tienes los conocimientos para hacer llegar tu obra a los lectores, es posible que tu libro no trascienda y tu trabajo de escritor no te dé los beneficios que esperas (sean económicos o de la índole que sean).

      Muchos autores tendrán una capacidad natural para promocionarse muy bien, otros tendrán a profesionales que hagan ese trabajo por ellos y un tercer grupo probablemente desconocerá cómo gestionar la propia difusión de su obra y hasta verán en esa tarea algo muy difícil y alejado de la creación literaria. El objetivo de este artículo es intentar que estos últimos no vean la autopromoción como algo negativo, sino que por el contrario, lo vean como una forma de crear una relación más profunda con sus lectores. Luego es el lector el que valorará la calidad de la obra. Por muy buena que sea la gestión de marketing, el lector formará su opinión a través de la lectura. Sin dudas, el contenido del libro es lo más importante de todo y será lo que haga que un escritor trascienda.

      Es dificil a veces, aceptar la unión de los conceptos de arte y marketing. Intento aquí mostrar que pueden convivir para potenciar la creatividad del escritor y hacer sustentable su trabajo. Jamás para banalizar la escritura.

      No creo que sea posible ni tampoco es el mensaje de este artículo, crear “ídolos online para colar y vender lo que creemos”. Por el contrario, la idea es potenciar el buen trabajo de los buenos escritores.

      Como sociedad y contestando a tu pregunta sobre la sostenibilidad y el branding, creo que es positivo que los buenos escritores y sobre todo aquellos que no han tenido la oportunidad de que una editorial apueste por ellos, puedan utilizar estos medios de promoción para generar recursos económicos que les permitan seguir escribiendo. De esa manera nos beneficiamos como sociedad ya que tendremos más opciones de acceso al conocimiento y la literatura. Un saludo!

      Responder
  3. Judit
    Judit Dice:

    Hola Alejandro,

    Me ha gustado tu post. Al margen de que las palabras “marca” o “medio” en relación a un libro puedan desagradar, creo que es importante no olvidarse de los lectores. Lejos de querer ofender a “románticos y nostálgicos”, opino que los escritores deben atender también a las necesidades de la sociedad y preguntarse: ¿Qué puedo aportar? Y para ello se tienen que relacionar, investigar, preguntar…
    No niego que el mundo propio de un escritor no pueda ser hermoso, seguro que lo es, pero pienso que sería un error caer en un “olímpo” y creer que son los lectores los que están a su servicio. Es el escritor el que ofrece sus líneas a sus lectores.

    Un saludo.

    Responder
  4. Carme Barba
    Carme Barba Dice:

    Te advierto, Alejandro, que mi comentario no es tan interesante.

    Entiendo que para tener un perfil en Goodreads, ¿lo primero es tener una obra editada?
    En mi caso he empezado a dar a conocer mi novela antes de publicarla (está en manos de agente editorial) Para ello diseñé una weblog en la que introduzco algunos fragmentos conjuntamente con otros relatos ¿cómo lo ves?
    Lo que no entiendo bien es a qué te refieres con utilizar herramientas como Mailchimp para gestionar suscriptores si antes no los has captado. ¿A quién envías emails y con qué mensaje?
    Ya te dije que mi intervención sería “sosiña”, pero las ganas de hacerlo bien compensan.
    Abrazo,
    Carme

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *