El ratón de biblioteca que usó su inteligencia para ser sexy, por @scristinadiez

Ambiciosa, sexy, luchadora, seductora, diva, segura de si misma… Desde que en 1992 Sharon Stone se convirtiera en todo un icono sexual por el cruce de piernas más famoso de la historia del cine parece que nada se ha podido resistir a la energía de esta mujer.

Con un coeficiente intelectual de 154, la protagonista que nos ocupa empezó trabajando de modelo y, aunque podría haber sido lo que hubiera querido, eligió la interpretación. Debutó en la gran pantalla haciendo de extra en “Recuerdos” de Woody. Sin embargo su carrera distó mucho de considerarse meteórica. No fue hasta que cumplió los 32 años (una edad madura para los cánones de Hollywood) que tuvo su primer gran éxito de taquilla “Desafío Total” (1990).

Consciente de necesitar un cambio radical para hacer despegar su carrera, aceptar ser portada de Playboy fue el catalizador esperado. En palabras de la propia Sharon, «fui un ratón de biblioteca que tuvo que usar su inteligencia para ser sexy. Fue un paso inteligente para mí, porque si le digo a la gente que soy sexy, van a pensar que lo soy».

Tras la portada de Playboy el papel protagonista de “Instinto Básico” fue suyo y con él, el ansiado estrellato en Hollywood. Allá por donde iba se la rifaban para seguir explotando su carga sexual y aunque no tuvo problemas para volver a interpretar escenas con alta carga erótica, siempre fue al servicio de personajes femeninos poderosos.

Lejos de dejarse cegar por los brillos hollywodienses, Sharon Stone siguió participando en los proyectos que le motivaban, independientemente del resultado que pudiera obtener en taquilla. «Me gustan todos los géneros de cine y todo tipo de directores. Suena raro decir que mis favoritos son los buenos realizadores, pero así es. Soy una actriz y con el tiempo tengo menos prejuicios a la hora de elegir papeles. No me importa qué tipo de película sea, siempre que se trate de una buena historia y que el equipo y el reparto estén entregados». Y fue así cómo llego a trabajar con Scorsese, Chechik, Raimi, McTiernan…

Sin embargo su carrera profesional sufrió un grave revés en 2001, cuando un derrame cerebral masivo casi acaba con su vida y que le acarreó graves secuelas, ya que entre otras cosas, tuvo que volver a aprender a leer. Tardó varios años en poder recuperarse por completo, y la vuelta fue complicada “Es difícil volver al sector después de un parón así… Nadie me contrata a causa de esta ausencia», confesó tiempo después, cuando se hallaba totalmente repuesta.

Para celebrar su vuelta al candelero o con la intención de recuperar por derecho el título de sex symbol, al cumplir los 50 años volvió a protagonizar una portada en topase para Paris Match, demostrando estar más estupenda que a los treinta y rompiendo, de paso, convencionalismos varios.

Y es que para romper las normas establecidas está Sharon, una de las primeras en ser estandarte del club de las “cougart”, o mujer maduras que se emparejan con hombres notablemente más jóvenes que ellas. “Hay un nuevo paradigma en el que puedes estar con quien te apetezca. A veces, es otro hombre u otra mujer. O alguien mayor o más joven”.

A pesar de rozar ya la sesentena, su silueta sigue siendo envidiable, aunque reconoce que detrás de él hay mucho trabajo y que se machaca diariamente en el gimnasio para no acabar con “un culo enorme”. Confiesa que «El secreto para envejecer bien es divertirse. Rodearse de buenos amigos y deshacerse de la gente negativa y de los malos hábitos».

Con una larga trayectoria y con un camino de ida y vuelta a la fama, Sharon Stone sabe sacar provecho de la fama: «El éxito es poderoso, y yo me aprovecho de él para materializar proyectos” tanto cinematográficos como humanitarios. “No se trata de ser famoso, todos deberíamos ser altruistas. Es cuestión de humanidad» Y es por eso que desde hace más de 20 años es miembro de la asociación de lucha contra el sida, con la que ha viajado alrededor de todo el mundo recaudando miles de dólares en beneficio de la organización.

Pasan los años y Sharon Stone continúa siendo un icono sexual, algo que no deja de ser paradójico de alguien que asegura que nunca ha visto jamás porno porque “no me interesan las experiencias sexuales de los demás, sólo las mías”.

Cristina Diez
Cristina Díez /Desarrolladora de soluciones online / Licenciada en Periodismo (UAB) / Posgrado en Comunicación empresarial (UPF)/ Posgrado en web 2.0 (UPF) / Diploma en Social Media (INESDI)
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