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Solo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud

Con esta frase de Jean de la Bruyère queremos aprovechar para dar las GRACIAS a todos los “Guest Bloggers” de Soymimarca. Gracias por compartir vuestros conocimientos y vuestras experiencias. Pero sobretodo, gracias por dejar huella con vuestra marca personal en nuestro Blog.

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Nuestro espacio en la red es un ventana al mundo del personal branding que ha conseguido unir a algunos de los mejores profesionales de la marca personal. Y eso es posible gracias a todos vosotros:

Gracias Carme Gibert

Gracias Celestino Martínez

Gracias Cristina Lastra

Gracias David Alcubierre

Gracias Gian-Lluís Ribechini

Gracias Javier Zamora

Gracias Neus Fornells

Gracias Pau Hortal

Gracias Paula Fernández-Ochoa

Marca Personal con los 5 sentidos (4): El Tacto

El sentido más externo del cuerpo humano es la piel; en ella se encuentran los receptores del tacto, del dolor, de la temperatura y de la presión que ejerce algo sobre nuestra superficie epidérmica.

Mediante el tacto sentimos las cosas que tocamos y así percibimos innumerables sensaciones sobre la realidad más cercana a nosotros.

La superficie de la piel contiene una serie de terminaciones nerviosas distribuidas por todo el cuerpo que transmiten sensaciones al cerebro, al igual que el resto de los sentidos, y nos emiten información sobre aquello que mantiene contacto con nosotros, tanto si lo tocamos nosotros como si algo o alguien nos toca.

Los estudios sensoriales nos afirman que el tacto es el sentido que nos mantiene en constante relación con el entorno, ya que no depende de un órgano concreto y localizado, como ocurre en el resto de los sentidos.

El tacto mantiene una especial relevancia en la relación entre personas, aunque muchas veces pasa desapercibida a nivel de conciencia, y en la mayoría de casos no le prestamos la importancia adecuada.

Para analizar la relación del tacto y su relevancia en cuanto a herramienta de relación y comunicación, y de aporte a nuestra marca personal, utilizamos las siguientes perspectivas:

 

1.    Proximidad.

En la mayoría de ocasiones desde las relaciones de carácter profesional no llegamos a tocarnos, más allá de un breve saludo o un apretón de manos.

La parte del lenguaje que estudia la comunicación en relación a la cercanía se llama proxemia. Con ella aprendemos a interpretar que hay tres anillos que definen el área de cada persona; la zona pública (general), la zona social (donde se producen la mayoría de las relaciones, y la íntima que es aquella que queda reservada a muy pocas personas y que normalmente guardamos con cierto celo.

Esto significa que invadir determinadas zonas de las personas puede producir una sensación de invasión de intimidad sin permiso y provocar molestia o incomodidad. De nuevo la observación y la interpretación del entorno es clave para saber

En ocasiones podemos invadir esta zona ,mediante movimientos corporales inconscientemente (movimientos del cuerpo o de los brazos)  incluso cuando nos acercamos al oído de una persona a decir algo confidencial.

 

 2.    Dar la mano

Un primer momento para traspasar la barrera de la zona íntima es el saludo: el apretón de manos.

La forma en la que damos la mano ha sido objeto de muchas relaciones tácticas, pero huyendo de detalles podemos concluir que la mano se da con el brazo en ángulo recto, sin apretar demasiado ni demasiado poco. Mirando a los ojos, y sabiendo el momento de retirarla.

Un apretón de manos dice mucho de la persona, en un momento más trascendente de lo estimamos en un principio ya que es la primera sensación vía tacto que una persona recibe de nosotros.

 

 3.    Tocar

Tocar, aunque sea levemente, es traspasar una barrera física tremenda, una barrera de protección que separa a las personas de los demás. Es curioso si nos planteamos la cantidad de personas que conocemos y con las que mantenemos una relación de mucho tiempo y sin embargo no las hemos tocado más allá de un saludo en forma de apretón de manos.

 

 4.    Agradecer.

Utilizar el tacto para imponer cordialidad en las relaciones es sin duda una de las funciones más importantes del tacto para una marca personal, y también, por sorprendente que te pueda parecer, para el ejercicio del liderazgo.

¿Quién no espera en forma de palmadita una aprobación por una decisión bien tomada o un trabajo bien hecho?

Concluyendo, hemos revisado que el uso y la comprensión del tacto como acción encaminada a transmitir sensaciones a los sentidos que éstos llevarán hasta el cerebro, tiene su importancia.

Tocar, palpar, dar la mano, agradecer y hasta abrazar. La marca personal se nutre de actitudes.

Ya quedan menos sentidos.