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5 ejemplos de #marcapersonal al servicio de la ciencia, por @fransegarrab

Si has leído mi anterior artículo “#MarcaPersonal al servicio de la ciencia”, has podido ver por qué una buena estrategia de marca personal consistentemente asociada a una carrera investigadora, puede llevar a otro nivel el trabajo de un profesional académico.

Hoy quiero listar algunos científicos que, bajo mi punto de vista, han consiguiendo crear buenas marcas personales que perdurarán para siempre. Personas que han sabido entender y combinar estos dos mundos para crear un contexto win-win entre ciencia y divulgación. Aquí tienes 5 ejemplos de marca personal al servicio de la ciencia:

Tim Berners-Lee y el poder del Storytelling

Sin él, ni tú estarías leyendo este post ni yo tendría para quién escribir. Este gurú de la computación británico la “lió parda”. Se le ocurrió que podía hacer algo para que los científicos pudieran compartir información, desde cualquier parte del mundo.

Tim Berners-lee

Tim Berners-Lee / Foto: Silvio Tanakaderivative work: CC BY 2.0

Y lo hizo.

Creó el sistema de dominios, el método de hipertexto (lenguaje HTML) y navegación que hoy conocemos como Internet.

Lo cierto es que el Dr. Tim Barners jugó fantásticamente “al juego” del personal branding, consiguiendo conectar muy bien con su público y encantarlo, a través de un potente storytelling.

Y es que renunciar la posibilidad de hacerse multimillonario a cambio del bien de la humanidad, rechazando la posibilidad de privatizar la World Wide Web es un potente argumento para convertirse en un tipo de admirar. Veamos sus palabras:

Si la Web fuera propiedad de una empresa, todo el mundo tendría que esperar a que el departamento de investigación de ella produjera la siguiente versión de su navegador, y esto no sería bueno. Para que algo como la Web exista y se expanda, tiene que basarse en estándares públicos y gratuitos. La red no debe tener dueño (Fuente: “Muy Interesante”)  

¿Potente, verdad?

Stephen William Hawking: divulgación y marca personal

Stephen Hawking

Stephen Hawking / Foto: De NASA – Original. Source (StarChild Learning Center). Directory listing., Dominio público

Físico inglés, fue (y es) quizás el paradigma de cómo potenciar la ciencia a través de la divulgación, siendo capaz de trascender los círculos científicos, haciendo llegar la cosmología a las personas de “a pie”.

Además, en abril de 2014, Hawking dio un paso al frente en pro de su marca personal y registró su nombre y su imagen en la Oficina de Propiedad Intelectual, con fines benéficos.

Y todo esto lo hizo sin perder la admiración y el respeto de la comunidad científica en la que tanto participó.

La guinda del pastel: que se haya hecho una película sobre su vida: “La teoría del todo”  

Jane Goodall: la hiperespecialización de la marca personal

Jane Goodall

Jane Goodall / Foto: De Jeekc – Self-published work by Jeekc, CC BY 2.5

En el post “Divide y vencerás” te comentaba sobre la importancia de polarizar a través de tu marca personal. Eso es precisamente lo que ha hecho una de las más famosas primatólogas de la historia.

Para aquellos que le han seguido, se ha convertido en toda una referente en cuanto al estudio de los primates. Para sus detractores, solo es una observadora que ha estado trabajando con una completa falta de rigor científico.

Godall, en vez de centrar sus esfuerzos en convencer a sus detractores, siguió trabajando y mejorando sus métodos, encantando a aquellos que le consideran como un referente.

Albert Einstein: marca personal eterna

Albert Einstein

Albert Einstein. Foto: Orren Jack Turner, Princeton, Dominio público

Dicen que es uno de los científicos más fotografiados de la historia. ¿Quién no recuerda todo tipo de estampas suyas en camisetas, toallas, gorras…?

Es cierto que la teoría de la relatividad general posiblemente se hubiera vendido sola. Algo que cambia el mundo no necesita demasiado branding. Pero lo cierto es que Einstein tuvo una labor que todo referente en su campo profesional debería tener: fue capaz de “bajar de la palestra” como nadie y entregar su lado más humano al mundo, mientras paralelamente entregaba a la ciencia una auténtica revolución.

Dr. XXX (pon aquí el nombre de tu médico de cabecera, el de toda la vida)

No hace falta ir a buscar grandes nombres. No es necesario encontrarnos científicos que llenan portadas de libros y de periódicos. Tu médico, el de toda la vida, también posee una fuerte marca personal.

Una marca personal labrada durante años de trato con las personas de una comunidad. De dar buenos consejos a sus pacientes. De tranquilizar en momentos difíciles. Del trato con las personas.

Ejemplos de proximidad de la ciencia aplicada a personas reales con problemas cotidianos.

¿Puedes imaginar qué sucedería si toda esta marca personal fuera trabajada de manera “consciente? Yo sí. Y te confieso que me gustaría ver los resultados.

¿Y tú, a quién más incluirías en esta lista de ejemplos de marca personal al servicio de la ciencia?

Personal Branding, el arte de invertir en ti (40). Ser o no ser relevante

 

Hemos hablado ya de narrabilidad, de bondad, de autenticidad y de disposición dentro de las cualidades esenciales de la marca personal. Hoy hablamos de relevancia, de la cualidad de ser relevante.

Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes (Albert Einstein)

La relevancia está asociada a la idea de valor. Una persona es relevante cuando aporta algún valor. Sin embargo, cuando preguntamos a las personas cuál es su aportación de valor, acostumbran a detallar su listado de competencias y habilidades. Quizás alguno vaya vas allá y pueda definir su misión. Pero eso, amig@os, no define nuestra aportación de valor.

Nuestra aportación de valor no somos nosotros, es la experiencia que tienen nuestros clientes sobre nosotros.

Lo único que cuenta como propuesta de valor es la percepción que tengan nuestros clientes o nuestro entorno gracias a los resultados de su experiencia con nosotros. Es así. En este caso, es un flujo de valor que va de fuera hacia dentro.

Flujo de valor personal

Flujo de valor personal

¿Qué consecuencias tiene entonces que nuestra relevancia dependa del valor que perciban los demás?

  • Una de ellas es que quizás debamos ser algo más modestos, tener cierta cautela de esas declaraciones de uno mismo como “gurú”. Dejemos que las medallas nos las pongan los demás.
  • Otra consecuencia es que solo seremos relevantes si somos capaces de generar buenas experiencias en los demás.
  • Y la tercera es que necesitamos que aquellos clientes para los que somos relevantes se conviertan urgentemente en prescriptores de nuestra marca personal.