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Somos marcas personales imperfectas, por @jordicollell

Decía el amigo y maestro Andrés Pérez Ortega que <<La Marca Personal nace de un sistema imperfecto>> en uno de sus brillantes artículos.  Yo añado que la base de la marca personal, la persona, es un ser imperfecto y contradictorio por naturaleza.

Somos marcas personales imperfectas

No soy pesimista ni mucho menos nihilista y si hay algo que me emociona y me impulsa a trabajar e investigar son las personas. Somos seres profundamente individuales pero necesariamente sociales que tenemos un punto de partida un tanto chocante ya que  antes de conocernos a nosotros mismos, antes de saber quiénes somos y lo qué queremos ser en esta vida, antes de tomar consciencia de nuestra propia identidad, los demás ya se nos han adelantado y no sólo saben más de nosotros que nosotros mismos si no que nos han marcado un camino que en algún momento tendremos que decidir si realmente es el nuestro o no.

La fuerza de la voluntad

Por si esto no fuera poco nuestras declaraciones personales, grandes o pequeñas, desde perder peso, ir al gimnasio, aprender inglés  hasta cambiar de trabajo o buscar nuevos amigos o reenfocar la vida están marcadas por momentos de claridad y momentos de oscuridad. Lo vemos claro, nos ponemos en marcha y de sopetón algo nos aparta del camino y nos crea incomodidad e inseguridad.

Imperfección bendita

Decía Antonio Gala que << nadie podrá decir que un nido calentito y dichoso dará de si grandes personas: La inadaptación a lo imperfecto es lo que mejora al hombre>>.

Esta es la grandeza de las personas y donde el concepto marca personal cobra sentido.

Si nos conformamos con lo que dicen los demás, si aceptamos el camino que nos han trazado o si nos quedamos indiferentes cuando incumplimos los planes que nos hemos propuestos seremos uno de tantos, formaremos parte de la mayoría silenciosa y nuestra vida irá a la deriva.

Contradicción

La marca personal recoge esta doble  contradicción que nos acompaña durante toda la vida, los demás se nos adelantan en nuestro conocimiento y tenemos una tendencia innata a incumplir aquello que nos proponemos, y la pone de nuestro lado.

<<La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal si no por las que se sientan a ver lo que pasa>> nos contaba Albert Einstein. Cuando nos sentamos a ver lo que pasa nos instalamos en la comodidad de las cosas que nos vienen dadas y nos convertimos en agentes del no cambio. Esto es precisamente lo que nos ofrece la gestión de nuestra marca personal: ponernos de pie y seguir caminando aunque nos duela el cuerpo. Los que se quedan sentado seguro que no dejan huella.

La tentación de la comodidad

Cuando nos preguntamos de manera contumaz qué queremos ser de mayores, aunque en muchos casos ya lo seamos, es precisamente para no caer en la tentación de la comodidad y estar siempre caminando. Trabajamos nuestro autoconocimiento para mantenernos siempre en el camino y no caer en la falacia de creer que estamos andando cuando en realidad dormimos la siesta en la cuneta.

El poeta Josep Maria de Sagarra nos contaba que la palabra camino es muy corta pero que define algo que es muy difícil de seguir. La estrategia nos ayuda a adaptarnos a la geografía particular de nuestro camino, a sus cambios y nos permite ir redefiniendo la ruta.

Y volvemos al origen, como seres sociales que somos no podemos hacer el viaje estrictamente solos. Nuestro proyecto personal que nos hace avanzar y que, al mismo tiempo, hace que el mundo cambie necesita ser compartido para que pueda llegar a ser. La visibilidad es imprescindible para explicar a los demás lo que queremos y facilitar que nos conozcan, nos reconozcan entre la multitud, nos recuerden y nos tengan en cuenta. Si nuestra huella no es visible  no existe.

Hablar de marca personal no es una moda, mientras las personas seamos como somos necesitaremos gestionarla para poder avanzar. Y como decía Winston Churchill:<<me gustaría vivir eternamente, por lo menos para ver cómo en cien años las personas cometen los mismos errores que yo>>

Todos somos candidatos: la importancia de la #marcapersonal, por @guillemrecolons

Por alguna razón tenemos asociada la palabra candidato al entorno de la política. Y por otra razón tenemos asociada la palabra política a los profesionales de partidos políticos, ejerzan o no cargos públicos.

Pero lo cierto es que todos somos candidatos cada día y que todos utilizamos tácticas propias de la ciencia política para lograr nuestros fines. A estas alturas, definir la gestión de marca personal se puede hacer cansino, pero una de las definiciones más comerciales y directas es la que en su día lanzó Andrés Pérez Ortega y secundó Soymimarca: el camino para convertirte en la opción preferente.

Ser la opción preferente pasa por ser opción. Y ser opción pasa por ser candidato.

En tiempo del emperador Gordiano llamaron también candidatos, candidati, a ciertos soldados de las legiones romanas, que para diferenciarse de los demás soldados vestían unas túnicas blancas. Se distinguían además de los otros legionarios por su talla, figura y valor y por lo común peleaban cerca del general o del emperador.

Aquí ya tenemos una primera característica del candidato: alguien que necesitaba diferenciarse de los demás ofreciendo un valor distintivo.

No hace mucho, un pariente mío me envió un currículum para que le echara un vistazo. A punto de terminar sus estudios universitarios, mi pariente dedicaba la casi totalidad de su CV a su historial académico. Algo habitual. Pero precismente lo habitual no nos distingue.

¿De qué me sirve un expediente académico brillante si no sé cuál es el VALOR que puede aportar un candidato? Los CV necesitan ser revisados para ofrecer de manera clara y directa la aportación de valor de un candidato, su diferencia, lo que le convierte en una persona única. Sería un equivalente del USP (Unique selling proposition) pero reeditado como UPP, Unique Person Proposition.

Así, no cualquiera es candidato. Solo lo es esa persona que ha trabajado lo suficiente su marca personal como para entender la fuerza de su propuesta de valor, aquello que le convertirá en la opción única, la opción preferente.