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En defensa de la marca personal (parte 4 de 5): ¿Es el concepto, o es su mala práctica?

La verdad no cambia porque sea o no sea creída por la mayoría de las personas Hipatia de Alejandría

 

Mientras más grande es la dificultad, más gloria hay en superarla Epicuro

 

En la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido Séneca

 

Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto, o por estar años por delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad Mahatma Gandhi

 

Amigo lector:

Recibe mi saludo muy cordial y mi invitación a que compartas conmigo esta cuarta entrega de la serie que vengo desarrollando En defensa de la marca personal. Si has leído las anteriores partes primera, segunda y tercera, ya estarás al tanto de lo que vengo debatiendo aquí: algunas críticas al personal branding recientemente efectuadas por el justamente reconocido intelectual y profesional español Amalio Rey, que han generado un rico e interesante debate en su blog y en otros espacios (por ejemplo, el perfil de Facebook de Andrés Pérez Ortega).

Hoy pretendo ofrecer una respuesta a la siguiente interrogante generada por el tema el debate:

¿Los problemas de la marca personal tienen su verdadera base en la construcción errónea del concepto, o en su mala aplicación? En uno u otro caso, ¿cómo entenderlo, y abordarlo?

Sucede que Amalio sostiene una posición que va más allá de las malas aplicaciones del concepto y sus vicios de gestión, que es el punto sobre cuya mejora los practicantes serios del branding personal hemos insistido más, y desde siempre: él considera que la génesis de los problemas del personal branding obedecen más a que el concepto está viciado de origen, mal construido, a partir de la integración de dos nociones que para él resultan incompatibles, comomarcaypersonas”. Muchos de nosotros no pensamos así, pero sí criticamos con mucha fuerza (al parecer, aún insuficiente) las malas aplicaciones del sistema conceptual llamado marca personal: de hecho, dos de sus más importantes cultores en nuestro idioma (Andrés y Guillem) han hecho recientes y no tan recientes planteamientos sobre la distorsión y hasta la prostitución del concepto, derivada de su práctica deficiente. Una deficiencia que por mi parte atribuyo a la no preparación suficiente para conocer el concepto ANTES de implementarlo en cualquier condición (por ejemplo, como “consultores de marca personal”: así se autotitulan algunos recién llegados que no tienen ni la más remota idea de lo que hablan); y en los peores casos, a la pretensión de un expertise absolutamente inexistente por parte de algunos improvisados, que trasladan al mercado y a la sociedad numerosas distorsiones asociadas a su propia mala praxis.

De ello he tratado en trabajos como La marca personal de los expertos, Marca personal: ¿“creación” o gestión?, Más humanos y menos dioses: gestionemos marcas personales creíbles, Somos marca, no moda: gestionemos marcas personales perdurables, Algunos problemas actuales del personal branding, y cómo gestionarlos, Mito # 1: La marca personal solo es para “famosos”, Mito # 4: la marca personal es creable, Marca personal: diez vacunas protectoras contra el “egovirus”, y Marca personal: no eres (ni puedes ser, ni debes sentirte) el modelo universal, entre otros. Tengo la firme convicción de que un concepto como este merece y necesita ser difundido y defendido desde posiciones y condiciones realmente profesionales, debido precisamente a su propia esencia disruptiva y renovadora de muchísimos paradigmas históricamente asumidos y practicados por miles de millones de personas en todo el mundo. Nadie creerá en algo cuyos difusores hacia públicos masivos no sepan asumirlo, practicarlo ni difundirlo: tres de las principales formas de defenderlo.

Entonces, tenemos dos posiciones esenciales: o el concepto no sirve ni funciona por haber sido mal concebido y/o mal construido, o quienes lo practican y difunden lo están haciendo mal y eso es lo que llega al gran público, demeritando así el concepto.

En esta cuarta entrega de la serie, yo pretendo hoy demostrar que no se trata del concepto, pues no creo que exista tal “vicio de construcción”; sigo creyendo, cada vez más convencido, de que es la mala práctica del personal branding lo que nos está afectando y el ámbito sobre el cual necesitamos trabajar.

Vamos a ello pues, amigo lector. Gracias por ser, por estar, por acompañarme hoy y siempre.

Dice Guillem:

Muy buenas, Amalio

Como estudioso y aprendiz de la marca personal te advierto que veo pocas contradicciones en este post. Tomarse un par o tres de copas de vino al día no es malo, tomarse tres botellas suele acabar mal. Y eso es algo que tiene su espejo en la gestión de la marca personal.

Hay un efecto perverso en la economía de la atención y de la inmediatez que hace que muchos pasen del índice del libro al último capítulo, el del plan de acción. Y así nos luce el pelo (aunque soy calvo). Lo que explicas en el post está sucediendo en política, se gobierna a golpe de tweet y de “parida del día” sacada de los spin doctors de la trastienda política.

Con el personal branding (gestión de la marca personal) pasa lo mismo. Muchos prefieren verlo como una exaltación del ego, y es porque únicamente retienen la parte de visibilidad. Es algo absurdo, como creer que debajo de la parte visible de un iceberg no hay nada.

El iceberg es una buena metáfora para explicar una forma de gestionar nuestra marca. Al fondo del abismo, el autoconocimiento, el saber quiénes somos, cómo nos perciben (la marca personal que dejamos), análisis DAFO… Después la estrategia, el propósito, el objetivo, el producto o servicio, la propuesta de valor, el modelo de negocio. Y finalmente, la visibilidad debe ser una consecuencia medida de lo anterior, con mensajes y contenidos que aporten valor, sean relevantes para tus grupos de interés y te ayuden a proyectar el yo real desde el valor hacia los demás.

Arrancas el post definiendo marca personal (personal brand) como la “gestión de la huella que dejamos en los demás”, pero si te fijas bien se lee “la huella que dejamos en los demás”. La gestión de esa huella, la gestión de la marca personal es lo que conocemos como personal branding.

Me gusta leer artículos que ponen en valor la paradoja de la que hablaste hace un tiempo, y de la que hice eco en los medios. Ninguna disciplina es perfecta si no sigue una mínima disciplina, y tratar de colocar un tejado cuando no hay cimientos ni estructura es, por lo menos, difícil. Un saludo y gracias por remover conciencias.

Guillem

Dice Amalio:

Hola, Guillem:

Valoro que te pases por aquí, pues tanto tú como Andrés, me parecéis de los más serios que hablan de estas cosas. Hay mucho humo comercial y «cámaras de eco» en el resto de la conversación que sobre este tema pulula en las redes.

Como ya te comenté en otro canal, si bien es cierto que, en el caso de la «marca personal», se da algo del «efecto alcohol» que tú comentas (incluso lo planteo de forma parecida en el post), me gustaría insistir en que también hay un problema «estructural», de partida, que vicia bastante el concepto. El dilema o disonancia no se da solo por «excesos» en el uso o aplicación, como tú sugieres, sino también en la concepción misma de la idea, porque:

1) mezclar «marca» con «personas» es desafortunado, de base, porque las palabras no son inocentes.

2) si hablamos de marca, lo más saludable sería que hablemos estrictamente de «marca profesional», y no «personal».

3) la parte «para afuera», de «visibilidad», se acaba comiendo la parte «para adentro», de «identidad», y eso es porque la construcción del término, el propio hecho de hablar de «marca» y de la «huella que dejamos en los demás», pondera en exceso (desde el mismo imaginario que produce la semántica) la parte externa de la imagen.

Sé que plantearlo así, como lo hago yo, puede producir cierta molestia, porque puede interpretarse que me lo cuestiono todo, pero sí que pienso que buena parte de ese iceberg está cimentado en una premisa confusa que, a su vez, facilita más confusión. La «parte de abajo» del Iceberg debería estudiarse usando un prudente filtro profesional, lo que no significa que dejes de escudriñar en tus motivaciones más personales, porque es cierto que eso se mezcla, pero después…cuando sacas la cabeza por encima del agua, no es bueno esculpir la pieza diluyendo los límites: ¿crees realmente que es saludable aplicar conceptos como «propuesta de valor» o «modelo de negocio» a nuestra vida personal? ¿no es asfixiante introducir tanta «gestión» y «cálculo» en nuestra proyección personal? De esos polvos, estos lodos, colega.

En esa misma línea le comentaba a Andrés, en su muro de FBK, que diseñar una «marca» es fijar una estrategia, y una estrategia, por definición, significa siempre «descartar opciones», o sea, reducir grados de libertad. Si eso lo haces en una empresa, es perfecto e imprescindible, porque las empresas necesitan una identidad reconocible y, sobre todo, que sus miembros se pongan de acuerdo en torno a esa identidad, que se comparte entre mucha gente. Si lo haces en una profesión, o una proyección profesional, también. Pero el lío comienza cuando usas el apellido «personal», porque ahí empiezas a teñirlo todo de algo que habría que mantener a raya.

Por eso digo que en el uso del término «marca personal» no solo hay un fallo de aplicación, o de que el concepto se haya prostituido, sino que el propio concepto y el nombre que usa (marca + persona) hace que eso ocurra tanto, y facilite prácticas disfuncionales. Desde el mismo momento en que nos empezamos a preocupar por la «huella que dejamos en los demás» (en lugar de en la satisfacción que sentimos con nosotros mismos), empiezan los problemas, y yo creo que el palabro «marca personal» hace que tengamos una tendencia natural a que eso ocurra…

Gracias a ti…

Mi comentario:

Lo primero que no puedo pasar por alto es una referencia generalizadora de Amalio que me parece, como mínimo, equívoca: “Valoro que te pases por aquí, pues tanto tú como Andrés, me parecéis de los más serios que hablan de estas cosas. Hay mucho humo comercial y «cámaras de eco» en el resto de la conversación que sobre este tema pulula en las redes” (negritas y subrayados míos).

Perdóneme usted, distinguido colega: aunque coincidimos plenamente en la excelente valoración que a ambos nos merecen Andrés y Guillem (y de mi parte, ellos lo saben de sobra), yo considero excesivo por su parte -además de injusto-, incluir a todos los demás profesionales que hablamos sobre este tema en el gran saco que denomina “humo comercial” y “cámaras de eco”, lo cual inequívocamente hace al abarcarnos a “todos los demás que hablan de estos temas” en lo que llama “el resto de la conversación”: ese “resto” implica que todos los que hablamos sobre la marca personal, fuera de Guillem y Andrés, lo hacemos en la línea del “humo comercial”, y/o repitiendo conceptos ajenos como “cámaras de eco” hasta convertirlos en “verdades” aunque no lo sean, y/o como meros repetidores/reforzadores de tal mensaje. Lamento muchísimo tener que disentir tan frontalmente de usted en este punto, porque hasta el momento todas sus posiciones me habían parecido sumamente respetuosas y había percibido un tratamiento adecuado hacia lo que muy bien usted mismo ha denominadola comunidad profesional de la marca personal”, cuyo respeto a su persona y sus planteamientos usted mismo ha solicitado cuando nos invitó a debatir sobre las interesantes críticas que recientemente ha efectuado; y hasta donde he podido leer, así ha sucedido. Pero en esta apreciación suya visualizo una ruptura con su propia solicitud sobre la cual le invito respetuosamente a reflexionar: personalmente, me siento irrespetado por este planteamiento, y supongo que sucede lo mismo con otros muchos colegas que, obviamente, no caben en él.

Me parece muy contradictorio que usted nos considere profesionales y miembros de una comunidad profesional, por una parte, y por otra nos acuse de lo antes citado a la gran mayoría de nosotros. Usted es un gran profesional y sabe perfectamente que la verdadera profesionalidad en un ámbito como el que nos ocupa no incluye ni puede incluir elementos como los que correctamente critica -a saber: verlo todo desde lo comercial como único prisma, y/o convertirnos en meros repetidores/amplificadores/reforzadores de lo dicho por otros-; posición esta de usted a cuyo sentido y enfoque crítico yo me sumo, siempre que lo circunscribamos a quien objetivamente merezca ser criticado por ello, con base en sus diversas ejecutorias.

Y no es que lo que usted critica sea inexistente, para nada: yo soy uno de los mayores críticos de tan lamentables falencias como 1) la comercialización excesiva y la conversión de todo en negocio, y 2) la mera copia y pobre repetición de conceptos ajenos, entre otras varias que habitualmente ataco en legítima defensa de este concepto y su práctica correcta (como se puede comprobar fácilmente haciendo clic en algunos de los enlaces que propongo en este y otros trabajos de la serie, o simplemente, visitando mi blog,  mi espacio de colaborador en PuroMarketing, o mis anteriores trabajos aquí en El blog de Soymimarca). Lo que sucede es que no se deben generalizar las asunciones sobre las malas prácticas a las cuales usted se refiere, porque en la comunidad profesional del personal branding hay muchísima gente haciendo muy bien su trabajo, y no merece ser injustamente “ensacada” ni “etiquetada” en una generalización negativa, como sucede en el comentario suyo que aquí comento. De todo hay en la viña del Señor, pero como usted bien sabe -no le conozco ni he interactuado con usted personalmente, pero su labor y obra escrita lo atestiguan-, no todos somos iguales, muchos ni siquiera parecidos. No debemos generalizar en este tema, ni en lo positivo ni en lo negativo, sin poseer toda la información pertinente al respecto; como sucede, evidentemente, en el caso de la idea mencionada. Ello no ayuda a nadie. Nuevamente le solicito, con toda humildad, reflexionar sobre este punto, por favor. Y si en algo mis palabras en esta parte son inexactas, o expresan ideas injustas (estoy interpretando sus palabras tal cual están escritas), espero me lo haga saber, y en caso de demostrármelo, le estoy presentando por anticipado mis más sentidas excusas.

Dicho esto, y muy tranquilo por y tras haberlo dicho, regreso a la tercera persona y me adentro en la rica y debatible sustancia del comentario de Amalio. Iré copiando y comentando las formulaciones que me resulten más llamativas e interesantes (en realidad, todas, jejeje).

  1. Dice Amalio: “Mezclar «marca» con «personas» es desafortunado, de base, porque las palabras no son inocentes”.

Mi comentario: La “no inocencia” de las palabras no define per se que la “mezcla” así cuestionada sea desafortunada y/o criticable per se. En mi opinión, este argumento no argumenta como aspira a hacerlo, porque no hace referencia explícita alguna a por qué es malo o negativo mezclar “marca” con “personas”; y la mera mención de la “no inocencia” de las palabras no nos dice nada  claramente asumible sobre ello. Mientras aguardo una sustentación al respecto que supongo llegará, introduzco algunas definiciones e ideas que a mi juicio,  con base en diferentes criterios referenciales (incluyendo algunos clásicos ineludibles en el tema), indican muy claramente que no hay ningún problema en “mezclar” marca con personas, y que los supuestos “peligros” hipotéticamente generados por tal “mezcla” son inexistentes y no se sostienen ante un mínimo análisis serio, siempre y cuando se asuma y practique la definición y el dimensionamiento CORRECTOS del concepto MARCA en esta nueva época.

Es más: creo que RESULTA PLENAMENTE POSIBLE DEMOSTRAR, ejemplificando y sustentando tal posición con base en excelentes propuestas de gestión personal del propio colega Amalio, y con un amplio bagaje referencial sobre el tema que tenemos disponible, que esta talmezclade marca con personas que él tan vehementemente niega, SÍ ES y SÍ FUNCIONA para nosotros, en tanto seres humanos generadores de marca personal a nuestro alrededor; pues de hecho, y solo como un ejemplo entre muchísimos, esa mezcla ES Y FUNCIONA PARA ÉL, PARA EL PROPIO AMALIO REY. Y por supuesto, propondré tal demostración más adelante: específicamente, en la quinta entrega -próxima y final- de esta breve serie de trabajos.

Por hoy, solo presentaré un sólido marco conceptual que sustenta mi posición, y contribuirá a contextualizar esas brillantes ideas y propuestas que Amalio ha formulado -a las que arriba he aludido, y que revisaremos aquí el próximo viernes-, las cuales, a mi juicio, niegan de forma rotunda su posición crítica y descalificadora del branding personal que en estos cinco trabajos yo estoy confrontando. El conocimiento sobre cualquier campo del saber se construye estudiando, imaginando, proyectando, investigando, practicando, comprobando, analizando, validando, extendiendo, retroalimentando, rectificando, reformulando, replanteando, iterando, etc., etc…Y quienes se dedican a ello tienen TODA LA AUTORIDAD PARA LUEGO PROPONER AL MUNDO EL RESULTADO DE TALES PROCESOS, VALIDADO COMO UNA VERDAD CIENTÍFICA. Y otros muchos, que no hacen todo lo anterior por tanto tiempo ni a tan gran escala, pero aplican y validan en la práctica diaria de sus profesiones los conocimientos así construidos y validados por aquellos referentes, TIENEN TAMBIÉN LA AUTORIDAD Y EL DERECHO PARA DIFUNDIR, SUSTENTAR Y DEFENDER SU VALIDEZ, precisamente porque en su trabajo  SE DEDICAN A COMPROBAR EMPÍRICAMENTE QUE SÍ FUNCIONA, y ello también les acredita como referentes en la práctica del o los conceptos de que se trate; y en su caso, del enriquecimiento y hasta la renovación de los mismos. Por supuesto: siempre que tengan con qué hacerlo. Que tampoco se trata de “juegos de muchachos”, como dicen en mi Cuba bella.

En virtud de todo ello, quiero precisar que la mayor parte de las citas que a continuación propongo corresponden a autores y obras que constituyen verdaderas referencias mundiales en el campo; no a improvisados, ni a improvisadores, ni a “recién llegados”, ni a “pseudoexpertos”, ni a “vendedores de humo”, ni a “cámaras de eco”, ni a ningún otro apelativo que pudiera eventualmente demeritarlas o disminuirlas. Y en algunos otros casos, si bien no se trata de clásicos, ni de referentes de alcance e impacto global, sí de profesionales de excelencia o rumbo a ella, que están renovando el branding corporativo, de productos/servicios/ideas, y personal, desde las trincheras: a través de la investigación, la consultoría, la formación y la producción y difusión intelectual asociada a tales procesos.

Una sugerencia metodológica para ti, amigo lector. Analiza todo lo que viene a continuación desde una perspectiva interrogativa, basada en la siguiente pregunta:

¿ESTO QUE ESTOY LEYENDO SOLO FUNCIONA PARA MARCAS CORPORATIVAS, DE BIENES Y/O DE SERVICIOS, O RESULTA TAMBIÉN APLICABLE A LAS PERSONAS, ESPECIALMENTE EN ESTA NUEVA ÉPOCA?

Y te reitero que no se trata solo de definiciones, en sentido estricto. También incluyo diferentes ideas -aisladas o en secuencia- de varios autores: ideas que versan sobre el tema, lo enriquecen, lo contextualizan, y lo pueden ubicar temática, temporal y espacialmente para ti. Aquí te van unas y otras propuestas:

  • Definición de “marcar”, del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (DRAE). Porque este debe ser el punto de partida, ¿no es así?: Actuar sobre alguien o algo imponiéndole carácter o dejándole huella moral”. Y por supuesto, el resultado obvio del acto de marcar, es una marca. ¿Verdad? Y también por supuesto, esa “acción sobre alguien” que define el DRAE puede ser ejercida por una persona, ¿verdad? Absolutamente nada en la definición lo niega; al contrario, su formulación lo afirma implícitamente. Y una vez más por supuesto: esa “huella moral” que dejaría una persona sobre otra, es una marca de índole personal, ¿verdad?

Entonces, yo pregunto: ¿hay alguna contradicción de índole estrictamente académica con el concepto “marca personal”?

  • Definición e ideas sobre Marca (Al Ries y Laura Ries, en Las 22 leyes inmutables de la marca. Mc Graw Hill, 2001): “…no ocurre nada hasta que alguien se vincula a una marca” (P. 5). “Una marca no es más que una palabra en la mente, aunque es un tipo especial de palabra. Un nombre de marca es un nombre; un nombre propio, y como tal, se suele escribir con mayúscula…De hecho, todos los nombres son marcas, pertenezcan o no a un individuo, empresa, o comunidad” (P. 5). “Cualquier nombre propio es una marca. Uno mismo es una marca. Y si se quiere tener éxito en la vida, hay que considerarse una marca y actuar en consecuencia” (P. 5, negritas mías). “¿Puede una marca de éxito atraer a todo el mundo? No. El propio concepto de singularidad hace que ninguna marca pueda tener un atractivo universal” (P. 10).

¿Acaso esta definición e ideas no son aplicables a las personas que prestamos servicios profesionales a título individual, generando y dejando en derredor nuestra marca personal en el proceso, o a quienes trabajamos en ambientes corporativos, contribuyendo a la generación, proyección y consolidación de la marca organizacional? ¿Qué puede negarlo? ¿Por qué sería cuestionable o criticable?

  • Definición e ideas sobre Marca (Kevin Lane Keller. Administración Estratégica de Marcas, Prentice Hall, 2008, P. 26): Marca es “…algo que en realidad crea una cierta cantidad de conciencia, reputación y prominencia, entre otras cosas, en el mercado”.

Y continúa (pág. 29): “Una marca es más que un producto, puesto que puede tener dimensiones que la diferencien de alguna forma de otros productos diseñados para satisfacer la misma necesidad. Estas diferencias pueden ser racionales y tangibles, en cuanto al desempeño del producto de marca; o simbólicas, emocionales e intangibles, relacionadas con lo que la marca representa.

Un observador de marketing lo plantea de la siguiente manera: “…lo que distingue una marca de su contraparte, una mercancía sin marca, y le da su valor, es la suma total de las percepciones de los clientes y los sentimientos relacionados con los atributos del producto, así como con la forma en que se desempeñan, el nombre de la marca y lo que simboliza, y con la compañía asociada a esta. Volviendo al ejemplo anterior, un producto con marca puede ser un bien físico como el cereal Corn Flakes de Kellogg’s, las raquetas de tenis Prince o los automóviles Taurus de Ford; un servicio como United Airlines, Bank of America o seguros Allstate; un establecimiento como la tienda departamental Bloomingdale’s, la tienda especializada Body Shop o el supermercado Safeway; una persona como Warren Buffett, Julia Roberts o David Beckham; un lugar como la ciudad de Londres, el estado de California o Australia; una organización como la Cruz Roja, American Automobile Association o los Rolling Stones; o una idea, como la responsabilidad corporativa, el libre comercio o la libertad de expresión”.

¿Acaso esta definición e ideas no son aplicables a las personas que prestamos servicios profesionales a título individual, generando y dejando en derredor nuestra marca personal en el proceso, o a quienes trabajamos en ambientes corporativos, contribuyendo a la generación, proyección y consolidación de la marca organizacional? ¿Qué puede negarlo? ¿Por qué sería cuestionable o criticable?

  • Definición de Marca (Kotler, P.: Dirección de Marketing Conceptos Esenciales, Primera Edición, de Kotler Philip, Prentice Hall, 2002, Pág. 188.): “…una marca es en esencia la promesa de una parte vendedora de proporcionar, de forma consistente a los compradores, un conjunto específico de características, beneficios y servicios”.

¿Acaso esta definición no es aplicable a las personas que prestamos servicios profesionales a título individual, generando y dejando en derredor nuestra marca personal en el proceso, o a quienes trabajamos en ambientes corporativos, contribuyendo a la generación, proyección y consolidación de la marca organizacional? ¿Qué puede negarlo? ¿Por qué sería cuestionable o criticable?

“Why prefer Coke over Pepsi or GE over Samsung or Ford over Chevy? In markets that aren’t natural monopolies or where there are clear, agreed-upon metrics, how do we decide? Yes, every brand has a story—that’s how it goes from being a logo and a name to a brand. The story includes expectations and history and promises and social cues and emotions. The story makes us say we “love Google” or “love Harley”… but what do we really love?

We love ourselves. We love the memory we have of how that brand made us feel once. We love that it reminds us of our mom, or growing up, or our first kiss. We support a charity or a soccer team or a perfume because it gives us a chance to love something about ourselves.

We can’t easily explain this, even to ourselves. We can’t easily acknowledge the narcissism and the nostalgia that drives so many of the apparently rational decisions we make every day. But that doesn’t mean that they’re not at work.

More than ever, we express ourselves with what we buy and how we use what we buy. Extensions of our personality, totems of ourselves, reminders of who we are or would like to be.

Great marketers don’t make stuff. They make meaning”.

UNA BREVÍSIMA NOTA INTERROGATIVA: Los profesionales que aportamos valor a través de nuestros servicios, ¿no cabemos acaso en la lógica de crear significado, más allá de crear “cosas”?

  • Otras ideas sobre Marca aplicables a la Marca Personal, y viceversa (Seth Godin, en La Vaca Púrpura):

“La razón por la que cuesta tanto seguir al líder es esta: el líder es el líder porque hizo algo extraordinario. Y esa cosa extraordinaria ya está hecha. Ya no tiene nada de extraordinaria cuando la hacen los demás” (P.23).

“…es más seguro arriesgarse, reforzar el deseo de hacer cosas realmente increíbles” (P.26).

“…debe invertir en la Vaca Púrpura: en productos, técnicas y servicios tan útiles, interesantes, novedosos y destacados que el mercado quiera escuchar lo que usted tiene que decir. Tiene que desarrollar productos, servicios y técnicas que el mercado esté buscando” (P.34).

“No puede obligar a la gente a que le escuche. Pero puede suponer quién es posible que esté escuchándole cuando habla y luego preparar la combinación adecuada de pes para abrumarlos con la oferta perfecta. Incluso aunque haya alguien escuchando, su oferta de «un poco más barato», «algo mejor» o «más fácil» es una pérdida de tiempo. Los transmisores influyentes, la gente con problemas por resolver, solo estarán abiertos a escuchar su historia cuando sea realmente extraordinaria. En cualquier otro caso, usted es invisible. La pregunta «¿Quién está escuchando?» no solo encamina hacia el éxito a productos individuales, sino a mercados enteros…Ante un mercado en el que nadie escucha, el plan más inteligente es dejarlo. El plan B es tener la visión y las agallas para perseguir a un grupo de Vacas Púrpura, para lanzar un producto, un servicio o una oferta promocional que de algún modo consiga que la gente (adecuada) escuche” (P. 36).

“En casi todos los mercados estudiados, la marca líder cuenta con una gran ventaja sobre las otras. Ya sean procesadores de texto, revistas de moda, sitios web o peluquerías, la mayor parte de los beneficios van a la marca ganadora. Generalmente, las marcas pequeñas no pueden competir. Es cierto que hay muchos consumidores ahí afuera, pero son gente muy ocupada a la que le resulta más fácil irse con el ganador. Desde luego, esto solo es verdad hasta que el «ganador» deja de ser interesante; entonces, ya sean coches, cerveza o revistas, emerge un nuevo líder” (P.38).

“El problema de la vaca es, de hecho, el problema del miedo. Si ser una Vaca Púrpura es una táctica tan fácil y efectiva para abrirse paso entre el desorden, ¿por qué no la utiliza todo el mundo? ¿Por qué es tan difícil ser Púrpura? A algunas personas les gustaría hacerle creer que hay muy pocas buenas ideas o que su producto, su industria o su empresa no pueden respaldar una buena idea. Evidentemente eso no tiene sentido. La Vaca es tan inusual porque la gente tiene miedo. Si usted es extraordinario, probablemente no caerá bien a algunas personas. Forma parte de la definición de extraordinario. Nadie recibe el elogio unánime, nunca. Lo mejor que puede esperar una persona tímida es pasar desapercibida. Las críticas se dirigen a aquellos que destacan. ¿Dónde aprendió a fracasar? Si es usted como la mayoría de occidentales, lo aprendió en primer curso. Entonces descubrió que era más seguro encajar, pintar dentro de las líneas, no preguntar demasiado en clase y hacer caber sus deberes en la cartulina asignada para ellos. Dirigimos nuestras escuelas como fábricas: colocamos a los niños en filas, los ponemos por lotes (llamados cursos) y nos esforzamos en asegurarnos de que no salen piezas defectuosas. No dejamos que nadie destaque, se quede atrás, vaya adelantado o arme jaleo. Ir a lo seguro, jugar según las reglas, parece ser el mejor modo de evitar el fracaso. Y en la escuela, es posible que sea cierto. Pero estas reglas se convierten en un patrón para la mayoría de la gente (¿quizá su jefe?) y este patrón es muy peligroso. Porque éstas son las reglas que, al final, llevan al fracaso. En un mercado atestado donde encajar es fracasar, no destacar es lo mismo que ser invisible” (P.40).

“La buena noticia es que la sabiduría predominante facilita su trabajo. Como casi todos los demás se quedan paralizados ante la Vaca, usted puede ser extraordinario con menos esfuerzo. Puesto que los nuevos productos de éxito son los que destacan y a la gente no le gusta destacar, esta es su oportunidad. Así que parece que nos enfrentamos a dos elecciones: ser invisibles, anónimos, no recibir críticas y estar seguros, o correr el riesgo de la grandeza, ser únicos y ser la Vaca” (P.40).

La gente que evita hacer una carrera extraordinaria jamás llegará a ser líder. Deciden trabajar para una gran empresa y funcionar de forma intencionada como un zángano anónimo, quedándose atrás para evitar el riesgo y las críticas. Si cometen un error y eligen al pájaro equivocado para seguirlo, pierden. Cuando una gran compañía despide a diez mil empleados, es posible que la mayoría de ellos no lo merezcan. Se limitaban a obedecer, a no salirse de sus obligaciones y a seguir las instrucciones. Pero eligieron el pájaro equivocado. Aunque uno encuentre una bandada que parezca segura, en este mundo turbulento cada vez cuesta más mantener la formación, y no es raro que nos encontremos con frecuencia buscando a toda prisa una nueva bandada. Por ese motivo es aún más importante la capacidad de liderazgo, porque cuando su bandada se pierde en el horizonte, quizás no haya otra cerca. Esto no solo se aplica a las carreras individuales; las empresas tienen el mismo problema. Siguen a un líder industrial que se tambalea o lanzan miles de imitaciones de su primer producto rompedor, sin darse cuenta de que el mercado se agota” (P.43).

“Se trata de una paradoja interesante. En un mundo que se vuelve más turbulento, la gente cada vez busca más seguridad; quiere eliminar tantos riesgos como sea posible de sus negocios y sus profesiones. La mayoría de la gente cree equivocadamente que la mejor forma de hacer esto es jugar a lo seguro, esconderse. Cada vez menos personas trabajan para crear una Vaca Púrpura. Pero al mismo tiempo, el mercado es cada vez más rápido y fluido. Estamos demasiado ocupados para prestar atención, pero una buena parte de la población está más inquieta que nunca. Mucha gente está dispuesta a cambiar su conexión a Internet, su línea aérea, su gestoría, lo que sea necesario para conseguir ponerse al día. Si el cajero del banco no le cae bien, hay otra entidad bancaria al otro lado de la calle. Mientras menos personas tratan de convertirse en la Vaca, las recompensas por ser extraordinario aumentan. La clave es la capacidad de una pequeña porción de experimentadores ansiosos para influir en el resto de la gente. A medida que la habilidad para ser extraordinario sigue demostrando su enorme valor en el mercado, las recompensas que proporciona la Vaca Púrpura aumentan” (P.52).

“¿Le gusta a todo el mundo? De ninguna manera. Es parte de lo que lo hace extraordinario. Si gustara a todo el mundo, sería aburrido” (P.77).

  • Definiciones e ideas acerca de “las marcas que amamos” -plenamente aplicables a la marca personal-, propuestas por Kevin Roberts (célebre autor de Lovemarks).

“…las marcas son una cuestión de emociones y personalidad” (P.14).

“¿Que vendrá después de las marcas?” (P.21).

“…lo más difícil de medir: los intangibles de las relaciones, las marcas…el poder de las personas” (P.24).

“Dejar de perseguir cada moda pasajera, y de forma constante, concentrarnos en crear conexiones emocionales con los consumidores” (P.36).

“Cuando te comportas como un producto genérico, tus consumidores te tratan como tal…y entras en el viejo círculo vicioso. Olvídate de que te amen: hasta lograr un poco de respeto en la calle es duro” (P.41).

“…la mayoría de la población consume y compra con la cabeza y el corazón, o si lo prefieren, con emociones. Buscan con una base racional: ¿qué hace el producto y por qué es la mejor elección? Pero su decisión es emocional: me gusta, lo prefiero, me produce una buena sensación” (P.42).

“Antes de comprender, sentimos. Y es esencial hacer que las personas se sientan bien con las marcas y que estas despierten sensaciones positivas. Es lo que marca la diferencia” (P.42).

“La diferencia esencial entre emoción y razón es que la emoción nos lleva a la acción, mientras que la razón nos lleva a elaborar conclusiones” -cita del neurólogo Donald Calne- (P.43).

“Las cosas con las que hemos decidido convivir no son objetos inertes. Las envolvemos con nuestra imaginación. Nos expresamos a través de ellas. las convertimos en parte de lo que nos importa” (P.50).

“…el amor no se puede imponer o exigir, solo se da. Al igual que el poder, se consigue amor al darlo” (P.52).

“Dice la mitología popular que las marcas se están haciendo con el control de nuestras vidas. Y que eso, además, es algo horrible. Pero puede que sea justo al revés: que nuestras vidas se estén haciendo con el control de las marcas” (P.57).

“Las lovemarks de este nuevo siglo serán las marcas y empresas que logren crear unos lazos genuinamente afectivos con las comunidades y redes sociales en las que se desenvuelven. Esto significa acercarse a la gente hasta lograr tener una relación personal. Y nadie nos va a permitir acercarnos hasta ese punto si primero no respeta lo que hacemos y somos” (P.60).

“El amor necesita respeto desde el primer momento: sin él, no será duradero. Respeto es el equipaje que se necesita para un largo recorrido. El respeto es uno de los principios fundamentales de las lovemarks” (P.60).

“¿Cómo podíamos inspirar a las marcas para que alcanzaran el siguiente nivel? Las recetas tradicionales como cambiar la organización, acometer reestructuraciones y usar una logística más eficaz no lo iban a lograr. Tenía que ser algo nuevo, algo que consiguiera crear lealtad más allá de la razón…Y la primera palabra que me vino a la cabeza fue confianza…Pero…la confianza no era suficiente por sí sola para lograr dar el gran salto adelante.  Me refiero a que el hecho de que confíes en alguien plenamente no hace que te unas a él o ella de por vida. Y no no quería saber nada de un tipo de relación que no fuera de las que duran toda la vida” (P.66).

“Las lovemarks, las marcas que amo, van un paso más allá de las marcas en las que confío. Piensa en cómo ganas más dinero. Lo ganas con tus consumidores más fieles, los que consumen con más frecuencia, los que optan siempre por tu producto. Ahí está el dinero. Así que tener una relación de amor duradera es mucho mejor que tener una relación de confianza” (P.68).

“Los diseñadores, los fabricantes, las empresas de servicio, las ciudades y los países también pueden convertirse en lovemarks. Allí donde hay un cliente enamorado, hay una lovemark” (P.71).

“…solo se alcanza el nivel de lovemark cuando las personas que las aman expresan ese amor…El amor es acción. Es crear relaciones significativas. Es mantenerse en contacto permanente con tus consumidores, trabajar con ellos, entenderlos, dedicarles tiempo. Y eso es lo que hacen todo el tiempo los buenos profesionales de mercadotecnia, los diseñadores con intuición y los profesionales inteligentes, estén en una caja registradora o en una línea de montaje”(P.74).

“El misterio libera las emociones. El misterio enriquece los matices de las emociones y las experiencias. Está presente en las historias, las metáforas y los personajes icónicos que hacen que  una relación sea rica. El misterio es una de las claves para crear lealtad más allá de la razón” (P.86).

“Las lovemarks saben que las personas que las aman son apasionadas, emocionales y a menudo seres humanos irracionales. Saben que no son ni estadísticas ni frases destacadas de las conclusiones de una de esas absurdas reuniones de grupo.

Lo importante es escuchar. No me refiero a mantener la boca cerrada ante cada una de nuestras brillantes intervenciones, me refiero a escuchar de verdad.

Despertar los sueños es una poderosa manera de mostrarle a las personas que entendemos sus deseos y que podemos hacerlos realidad“(P.93).

¿Acaso esta serie de ideas fundacionales  para un nuevo modelo de branding y una nueva definición y posicionamiento social de las marcas -a un nivel muy superior al tradicionalmente asumido-, no es plenamente aplicable a las personas que prestamos servicios profesionales a título individual, generando y dejando en derredor nuestra marca personal en el proceso, o a quienes trabajamos en ambientes corporativos, contribuyendo a la generación, proyección y consolidación de la marca organizacional? ¿Qué puede negarlo? ¿Por qué sería cuestionable o criticable?

¿Acaso esta definición no es aplicable a las personas que prestamos servicios profesionales a título individual, generando y dejando en derredor nuestra marca personal en el proceso, o a quienes trabajamos en ambientes corporativos, contribuyendo a la generación, proyección y consolidación de la marca organizacional? ¿Qué puede negarlo? ¿Por qué sería cuestionable o criticable?

  • Definición e ideas sobre Marca (Paul Capriotti. Disponible en http://www.bidireccional.net/Blog/Introduccion.pdf): “…Una marca es, en cierto modo, un contrato de sentido entre un emisor-organización y unos destinatarios-públicos, en el cual hay una parte que elabora y propone un sentido de la marca (el emisor-organización) y otra parte que interpreta y otorga un sentido a la marca (los destinatarios-públicos). Así, el emisor-organización construye para la marca un perfil de identidad, o sea, una propuesta de sentido para que sea interpretada por los destinatarios-públicos. Es la personalidad de la marca. Por Identidad de Marca entendemos el conjunto de atributos o características con los que la marca se autoidentifica y autodiferencia de las demás. Las organizaciones desarrollan estrategias de Identidad de Marca, que les permitan establecer los parámetros básicos de actuación y comunicación de la marca. Pero, por otro parte, los destinatarios-públicos también construyen su propio perfil de la marca, otorgando sentido a las mismas, a partir de la interpretación de todas las acciones y comunicaciones de la marca, pero también de las de otras marcas y del entorno general. Esta construcción de sentido por parte de los destinatarios-públicos es la imagen que ellos tienen de la marca. Por Imagen de Marca entendemos la estructura mental (u opinión) sobre una marca que tienen sus públicos, integrada por el conjunto de atributos que los públicos utilizan para definir e identificar a esa marca de las demás. La imagen podrá influir decisivamente en la valoración y en el comportamiento de los públicos hacia las marcas”.

¿Acaso esta definición e ideas no son aplicables a las personas que prestamos servicios profesionales a título individual, generando y dejando en derredor nuestra marca personal en el proceso, o a quienes trabajamos en ambientes corporativos, contribuyendo a la generación, proyección y consolidación de la marca organizacional? ¿Qué puede negarlo? ¿Por qué sería cuestionable o criticable?

  • Definición de Marca (Iván Díaz, CEO de Branzai; el texto de origen se encuentra disponible en http://www.branzai.com/2019/05/como-importarle-alguien.html?m=1): “Como en la vida real, para importar a alguien tienen que darse dos simples premisas: 1. Entender las cosas que a esa persona más le preocupan, inquietan, desea o persigue. 2. Formar parte de la solución a esas preocupaciones, inquietudes, deseos o sueños”. “…en un mundo en el que todos luchan por captar la atención de quienes estamos ahí fuera, debería empezar a pensar cómo esa atención puede convertirse en sentimiento.” “…una Marca es la capacidad de importarle a alguien”. Otras ideas de la misma fuente, disponibles en http://www.branzai.com/2019/10/quien-eres-marca-activa-y-pasiva.html?m=1: “Al final todo se reduce a la creación de interacciones que construyen un significado para nosotros, que muchos llaman Experiencia de Marca. La suma de todo lo que hacemos y no hacemos, al salir por la puerta y pisar la calle en la que transitan todas nuestras audiencias”.

¿Acaso esta definición no es aplicable a las personas que prestamos servicios profesionales a título individual, generando y dejando en derredor nuestra marca personal en el proceso, o a quienes trabajamos en ambientes corporativos, contribuyendo a la generación, proyección y consolidación de la marca organizacional? ¿Qué puede negarlo? ¿Por qué sería cuestionable o criticable?

  • Definición de Marca (Cepeda-Palacio, Samuel David. Disponible en https://www.redalyc.org/pdf/2654/265433711009.pdf): “…cuando se menciona una marca se está representando un concepto mucho mayor…actualmente estas pueden representar una empresa, un producto o un servicio, una emoción, un individuo o un accionar”.

¿Acaso esta definición no es aplicable a las personas que prestamos servicios profesionales a título individual, generando y dejando en derredor nuestra marca personal en el proceso, o a quienes trabajamos en ambientes corporativos, contribuyendo a la generación, proyección y consolidación de la marca organizacional? ¿Qué puede negarlo? ¿Por qué sería cuestionable o criticable?

Definiciones de Marca Personal

  • Definición de Marca Personal (Tom Peters, 50 claves para hacer de usted una marca. 2001): “Deje de ser un empleado y conviértase en una marca que transmita distinción, compromiso y pasión”.

¿Acaso esta formulación/propuesta no nació precisamente dedicada a quienes trabajamos en ambientes corporativos, contribuyendo a la generación, proyección y consolidación de la marca organizacional, y no resulta igualmente aplicable a las personas que prestamos servicios profesionales a título individual, generando y dejando en derredor nuestra marca personal en el proceso? ¿Qué puede negarla? ¿Por qué sería cuestionable o criticable?

  • Definiciones e ideas sobre Marca Personal (Tom Peters, The brand called You. 1997): “Sin importar la edad, independientemente de la posición, independientemente de la empresa en que nos encontremos, todos necesitamos comprender la importancia de la marca. Somos los CEO’s de nuestra propia empresa: YO, S.A. Hoy en día, para estar en el mercado, nuestro trabajo más importante es ser el director comercial de la marca llamada TÚ.

Es así de simple –y difícil-. Y además es ineludible”.

“…la principal oportunidad está en convertirse en un profesional libre en una economía de profesionales libres y autónomos, que busca conseguir los mejores resultados en su sector, que busca realizar su mejor trabajo, y establecer su propia marca”.

“La buena noticia –y es en gran medida una buena noticia– es que todo el mundo tiene la oportunidad de destacar. Todo el mundo tiene la oportunidad de aprender, mejorar y desarrollar sus posibilidades. Todo el mundo tiene la oportunidad de ser una marca que vale la pena ser destacada”.

¿Acaso estas definiciones e ideas no son exactamente aplicables a las personas que prestamos servicios profesionales a título individual, generando y dejando en derredor nuestra marca personal en el proceso, o a quienes trabajamos en ambientes corporativos, contribuyendo a la generación, proyección y consolidación de la marca organizacional? ¿Qué puede negarlo? ¿Por qué sería cuestionable o criticable?

Una pregunta de alcance general:

¿Cuál de estas definiciones y/o secuencias y/o asociaciones de ideas, excluye per se a las personas como posibles marcas o encarnaciones de ellas? ¿Cuál de ellas define y/o genera y/o constituye y/o proyecta alguna contradicción insalvable entre el carácter de la marca como intangible derivado de una interacción entre dos partes, de las cuales al menos una es necesariamente humana -dicho sea de forma muyyyyy básica, por supuesto-, y nuestra condición de personas que nos aportamos mutuamente valor en nuestras interacciones, o al menos, tenemos el potencial para hacerlo, así como el de generar en nuestro entorno humano las emociones que nos convierten, para esos seres humanos y ante ellos, en genuinas marcas personales?

Como lo afirma Guillem en Wikipedia -sí, amigo lector: si no lo sabías, el autor de la impresionante transformación positiva de la definición de marca personal en Wikipedia es el Maestro Guillem Recolons-: “Igual que los activos inmateriales de las organizaciones empresariales, la marca personal es un activo inmaterial que incluye, pero no se limita, a la apariencia externa y la impresión que se causa y permanece. También incluye la manera en que la persona se diferencia de los demás. Igual que con las marcas comerciales, la marca personal persigue que la impresión causada sea duradera y sugiera el beneficio de la relación entre el titular de la marca y el observador”.

Muy claro, ¿verdad?

Veamos brevemente algunas definiciones actuales del concepto marca personal, y contrastemos de modo general sus esencias e implicaciones con las que dimanan del marco conceptual visto aquí arriba, relativo a la marca. Las he citado en mi trabajo de 2019 La marca personal y su posicionamiento:

  • “…la suma de percepciones asociadas a una persona sobre sus valores, personalidad y capacidades en una determinada área intelectual o profesional” (Celestino Martínez), o
  • “…identidad percibida…lo que los demás piensan y especialmente sienten sobre lo que decimos y hacemos (o no). Inspirada en nuestros valores y proyectada en nuestros canales de influencia” (Joan Clotet), o
  • …el efecto que generas al proyectar en el trabajo tus valores, conocimientos, actitud y expectativas” (Pablo Adán Micó), o
  • “un concepto de esencia intangible, tangibilizado en la práctica mediante tus contribuciones y asociado a tu impacto social, que define y describe aquello en lo que tú te has convertido a los ojos de tus públicos” (Estrada, 2019; creo que este soy yo), o
  • “…la huella que dejamos en las personas con los que hemos mantenido una relación profesional y que nos permite ser conocidos y reconocidos por nuestra aportación de valor, memorables, grabados en la memoria de nuestro público por lo que hemos hecho y por lo que se espera que hagamos en el futuro para ser los elegidos cuando nos necesiten” (Jordi Collell), o
  • “…el impacto que deja lo que haces en los que te rodean debido a tu excepcionalidad como persona (y que permite que alguien te pueda recordar o reconocer)” –Patricia Vázquez Paz-, o
  • “…el artefacto intangible que nos permite ser, estar y permanecer de alguna forma en la mente de otras personas. Es la huella inevitable que dejamos en ellas” (Estrada, 2019; un servidor, por cierto), o
  • “…lo que transmites a los demás, la huella que dejas en ellos y en todo lo que haces” (Esther Turón), o
  • “…el resultado de una estrategia de carrera diseñada en base a quién se es, quién se quiere ser, cuánto se quiere hacer, a quién va a contribuir y qué necesita para hacerlo real” (Arancha Ruiz), o
  • “…la imagen mental que se genera en otra persona al observar nuestra conducta de forma reiterada, a partir de nuestra interacción con los demás. Esta imagen provoca un recuerdo emocional que se asocia a la persona que somos” (Almudena Lobato), o
  • “La autenticidad entre lo que sientes, eres y haces, eso es tu marca personal, la que deja huella en el corazón del otro” (Carmen Soler), o
  • “…una consecuencia social de lo que somos, hacemos y logramos en la vida. Por tanto, NO SIEMPRE NI NECESARIAMENTE ES POSITIVA, y hacemos #PersonalBranding para ser y dejar nuestra mejor marca en los demás” (Estrada, 2019, siempre a tus órdenes) , o
  • “…el resultado de la proyección de lo que sabes, lo que haces y lo que sientes en los demás, que genera una determinada percepción sobre ti e inclina las interacciones contigo en un sentido u otro“ (David Barreda Carrillo), o
  • “…la huella que vamos dejando a nuestro paso, con la cual impactamos a las personas que nos rodean, por el modo en que somos y actuamos, y por lo que hacemos y logramos de una manera única. Esta marca se gestiona, por lo que podemos decidir cómo queremos ser sentidos, percibidos y recordados; así como la forma de diferenciarnos para ofrecer una propuesta de valor sólida, cuya materialización nos permita lograr nuestros objetivos” (Ylse Roa), o
  • “…‘Dejar Huella’, que me remite a tocar con nuestros hechos, con nuestras palabras, con nuestras miradas, el alma del otro, conseguir que nos recuerde y que al hacerlo se le escape la dulce sonrisa de la complicidad que se consigue al compartir” (Laura Rosillo), o
  • “…una determinada impronta de cualquier índole, sentido y magnitud, que tú dejas en los demás al interactuar con ellos de forma directa o indirecta, sincrónica o asincrónica, cara a cara o a través de tu obra” (Estrada, 2019 -vaya, este también soy yo; parece que últimamente hablo mucho sobre esto-), o
  • “…cómo te perciben los demás teniendo en cuenta qué te define y diferencia, lo que sabes hacer, en qué eres bueno y cuáles son tus cualidades y valores” (Eva Añón), o
  • “lo que dicen de ti cuando no estás presente” (Jeff Bezos), o finalmente
  • “…no es algo que tienes, es algo que dejas” (Andrés Pérez Ortega)”.

¿Está o no presente en todas estas definiciones, amigo lector, la noción de impacto sobre los demás -inclusive, impacto motivador y movilizador a la acción, en varias de ellas-, a partir de las características, los comportamientos y los resultados propios de la persona que es y deja en su entorno tal marca personal? ¿Y es esa, o no, la esencia general que deriva de las definiciones de marca citadas más arriba, determinada por el vínculo entre algo o alguien que marca y alguien que resulta marcado?

Y como cierre de esta parte, te propongo algunas frases del gurú Seth Godin, que he tomado de la magnífica recopilación efectuada por el gran profesional Oliver Araújo en su excelente blog https://www.exitoysuperacionpersonal.com/. Todas ellas hablan de marca y de marca personal, definen y describen modos a través de los cuales una persona puede convertirse en la marca personal que desee y le convenga ser; y es simplemente delicioso apreciar cómo ambas nociones, marca y personas, se entremezclan e integran en una sola, bajo la genial visión de este MAESTRO DE TODOS llamado Seth Godin (las negritas que aparecen son mías):

  • “Creo que lo más productivo que hay que hacer en tiempos de cambio es ser tu mejor yo, no la mejor versión de otra persona.”
  • “En un mercado abarrotado, encajar es un error. En un mercado ocupado, no sobresalir es lo mismo que ser invisible.”
  • “El secreto del liderazgo es simple: haz lo que crees. Pinta una imagen del futuro. Ve allí. La gente te seguirá.”
  • Cava tu pozo antes de que tengas sed.”
  • El peor momento para ir a buscar trabajo es justo cuando necesitas uno.”
  • Tienes todo lo que necesitas para construir algo mucho más grande que tú mismo.”
  • “Cuando incrementas tu criterio, maximizas tu consciencia de las opciones disponibles y, entonces, sales adelante y realizas trabajos que asustan a los demás. Eso es llegar al éxito.”
  • No aceptes la tiranía de ser elegido o no. Elígete tú mismo.”
  • “Todo lo que falta es que des el paso al frente, que te dejes llevar por tu pasión y te atrevas a hacer tu visión realidad.”
  • “Imagina un mundo sin intermediarios, sin editores, sin jefes, sin responsables de recursos humanos, sin nadie que te diga lo que no puedes hacer. Si vivieras en ese mundo, ¿Qué harías? Adelante. Hazlo.”
  • Encuentre cosas que no se hagan en su industria y hágalas.”
  • El coraje es la voluntad de decir la verdad sobre lo que ves y ser dueño de lo que dices.”
  • “La fe en ti mismo, en tus amigos, en tus colegas y sobre todo, la fe en tu capacidad para impactar nuestro futuro es la mejor estrategia que conozco.”
  • “No encuentres clientes para tus productos, busca productos para tus clientes.”
  • “Lo mejor que puede esperar el tímido es pasar desapercibido. La crítica viene a aquellos que se destacan.”
  • El problema con la competencia es que te quita el requisito de establecer tu propio camino, inventar tu propio método, encontrar una nueva manera.”
  • Convierte a los extraños en tus amigos. Convierte a los amigos en clientes. Convierte a los clientes en vendedores.”
  • “No necesitas tener un cargo, ser poderoso, o ser influyente para liderar. Solo tienes que estar conectado y comprometido.“
  • “Una tribu es un grupo de personas conectadas entre sí. Este grupo está conectado a un líder y a una idea que consigue inspirar pasión a todos sus miembros.”
  • ¿Cómo te atreves a conformarte con menos cuando el mundo te ha hecho tan fácil ser notable?
  • La incomodidad trae participación y cambio. La incomodidad significa que estás haciendo algo que los demás probablemente no harían, porque se están escondiendo en su zona de confort. Cuando tus acciones incómodas te llevan al éxito, la organización te recompensa y te trae de vuelta por más.”
  • “Si decides que es importante dejar de obedecer y comenzar a crear, lo primero que debes hacer es desafiar tu marco de pensamiento, la visión del mundo que le transmites a tu trabajo.”
  • El valor que proporcionamos es directamente proporcional a la cantidad de información útil que producimos, a la confianza que nos ganamos y a la frecuencia con la que innovamos.”
  • “Las personas no creen lo que les dices. Raramente creen lo que les muestras. A menudo creen lo que les dicen sus amigos. Siempre creen lo que se dicen a sí mismos. Lo que hacen los líderes: explican historias a las personas que puedan contarse a sí mismas. Historias sobre el futuro y el cambio.”
  • Es mucho más peligroso volar demasiado bajo que demasiado alto, porque crees que es más seguro volar bajo. Nos conformamos con expectativas modestas y sueños insignificantes, y nos comprometemos menos de lo que somos capaces.”

Contundente, ¿verdad? Este colega nos ha regalado una muestra excelente de un excelente contenido, generado por un excelente autor, y en ella, como en las anteriormente propuestas más arriba,  queda claro lo siguiente: las nociones marca, personas, y el fruto de su integración sistémica, la marca personal, no son en absoluto incompatibles, mucho menos contradictorias, y en modo alguno resultan antagónicas. Es más: puede afirmarse sin lugar a duda alguna que la marca personal es sencillamente un tipo muy especial de marca definitoria del impacto de un ser humano sobre otros seres humanos; y por tanto, en virtud de ello y de muchísimos factores que así lo sustentan, puede afirmarse que las personas sí somos marcas.

Y sí, amigo lector, dije SISTÉMICA: porque en mi opinión, la marca personal, como resultado humano de necesaria e ineludible índole social, no es otra cosa que LA SINERGIA resultante de la combinación entre lo que una persona es, lo que hace, lo que logra, la forma en que impacta a quienes le rodean gracias a la integración de las tres dimensiones anteriores, y eventualmente, el modo en que consigue trascender su esencia/tiempo/espacio, gracias a todo ello (para ampliar un poco al respecto, sugiero humildemente revisar la respuesta que di a la octava pregunta que me hizo el Maestro Jordi Collell en nuestra reciente entrevista bidireccional transoceánica, la cual reza: ¿Afirmarías que la marca personal es trascendente?”). Por eso, entre otras razones, la marca personal no siempre ni necesariamente es positiva; por eso, entre otras razones, las personas somos marcas aunque no lo sepamos, ni queramos, ni deseemos asumirnos como tales, ni la gestionemos y/o nos gestionemos como tales; y por eso, entre otras cosas, la marca personal siempre ha existido como fruto de la interacción entre seres humanos, aunque el concepto que la define haya nacido hace apenas 22 años, y el de marca, “algunos más”, jejeje.

Y para cerrar el punto, nada mejor que otra joya del gran Seth, esta procedente de La Vaca Púrpura (P.82). Cualquier semejanza o cercanía a las ideas y estrategias que nos propone el branding personal, NO ES PURA COINCIDENCIA. ¡Para nada!

“Hasta ahora, hemos hablado de lo que deberían hacer las empresas. Pero ¿y usted? ¿Puede aplicar estas ideas a su búsqueda de empleo? Probablemente, la última vez que cambió de trabajo, utilizó un currículum. Siguiendo la sabiduría convencional, lo debió de enviar a centenares o miles de empresas. Lo mandaría por correo ordinario o por correo electrónico en un esfuerzo por abrirse camino en la red hacia un nuevo empleo. Todo este esfuerzo no es más que publicidad, distinta a comprar anuncios en televisión, pero a su vez muy parecida. Después de todo, su currículum acabará en el despacho de alguien que no tiene ningún interés por usted ni por lo que hace. Lo que es peor, es probable que esta estrategia no provoque ningún boca-oreja.

Hay otra forma de hacerlo. Ya la habrá adivinado: ser excepcional.

La gente extraordinaria con carreras extraordinarias cambia de trabajo con menos dificultad. Estas personas a menudo ni siquiera tienen un currículum. En lugar de eso, confían en transmisores que están dispuestos a recomendarlos cuando hay una vacante. A la gente extraordinaria, normalmente la reclutan en puestos de trabajo que les encantan para ocupar puestos de trabajo que todavía les gustan más. El secreto no reside en la técnica de buscar trabajo, sino que se halla relacionado con lo que esas personas hacen cuando no están buscando trabajo. Estas Vacas Púrpuras llevan a cabo un trabajo destacado en proyectos de alto nivel, asumen riesgos y no es raro que fracasen estrepitosamente. Pero estos fracasos no les suelen llevar a un callejón sin salida, no son realmente riesgos, después de todo. Al contrario, solo aumentan las oportunidades para que estas personas busquen un proyecto todavía mejor la próxima vez. Si está pensando en convertirse en una Vaca Púrpura, el momento de hacerlo es cuando no está buscando trabajo. En su profesión, incluso más que para una marca, la seguridad es el mayor riesgo”.

¿Alguna duda, por favor?

En mi trabajo Mito # 4: la marca personal es creable, hago brevísimos análisis de un grupo de grandes marcas comerciales (Iphone, Cirque du Soleil, Harvard),y otro de grandes marcas personales que están sólidamente posicionadas en los ámbitos profesionales en los cuales trabajo y/o relacionados con ellos (Andrés Pérez Ortega, Guillem Recolons, Jordi Collell, Pablo Adán Micó, Eva Collado Durán, Antonio Cambronero, Vilma Núñez, Miguel Florido), dejando claro que los atributos que adornan a unas y otras, los cuales definen su enorme impacto y la preferencia de sus diversos públicos, son equivalentes.

Dichas marcas

“…han sido cultivadas, gestionadas, desarrolladas, posicionadas, y se han ganado el favor de sus públicos a lo largo del tiempo que tienen marcando, con base en una propuesta de valor basada en su contribución real al usuario satisfaciendo con creces sus necesidades (cualesquiera que estas sean, siempre que resulten compatibles con la especialidad y/o las posibilidades de acción/impacto de la marca -¡salve, Maslow!-), en el prestigio ganado con la obsesión por el servicio y por la calidad, en unos resultados concretos y tangibles que se sostienen y crecen en el tiempo, y en una estrategia de diferenciación/exclusividad consecuente y permanente. Y el resultado de ello es que, cuando pensamos en la mejor opción en cualquiera de los temas relacionados con estas marcas, son ellas las que acuden a nuestra mente en primer lugar, o entre los primeros. Eso se llama posicionamiento favorable de una marca, y se consigue gestionando estratégicamente la marca con base en desempeño, calidad y resultados; no solo creando artificios mercadotécnicos que la simbolicen, comuniquen y vendan”.

Porque como muy claramente lo afirma en sentido positivo el Maestro Xavi Roca, “marca personal es prestigio”. Y yo agrego siempre, tanto para las marcas personales como las corporativas, que el prestigio -o en su caso, el desprestigio- no se crea: es un resultado. Y ese resultado, en uno u otro sentido, ES UNA MARCA PERSONAL.

Está claro, ¿verdad?

Y para finalizar este punto, quiero regresar a una afirmación original de Amalio: “Mezclar «marca» con «personas» es desafortunado, de base, porque las palabras no son inocentes”.

Eso de que “las palabras no son inocentes”, es muy cierto, afirmo yo. Y agrego ahora que TAMPOCO SON CULPABLES. La inocencia o culpabilidad de las palabras deriva y depende (al menos) de quién las usa, en qué contexto, momento y situación lo hace, cómo y cuán frecuentemente las propone, y cuáles objetivos pretende cumplir al utilizarlas.

En el tema que nos ocupa, y considerando todo lo ya visto –de taaaaaaaantos prestigiosos autores-, yo considero que las palabras “marca personal” son absolutamente INOCENTES de los “delitos” de manipulación, distorsión, sesgo, desinformación y cosificación de humanos -y de otros similares, parecidos o equivalentes- de los cuales explícita o implícitamente se las ha “acusado” (y de ser necesario, argumentaré ampliamente en su defensa ante estas y otras posibles acusaciones que puedan surgir en adelante). Y las declaro total e irremisiblemente CULPABLES de los “crímenes” calificados como “necesidad y búsqueda del autoconocimiento”, “estimulación al desarrollo individual”, “promoción de las mejores virtudes humanas”, “motivación al logro”, “promoción de la competencia sana y éticamente responsable”, “empuje de los procesos de profesionalización progresiva”, “impulso a las aportaciones de valor de utilidad social”, “búsqueda de un posicionamiento positivo ante el mercado y la sociedad”, “motorización del ejercicio del liderazgo genuino y efectivo”…entre otros varios. Todos ellos, aún “en grado de tentativa” y/o “en progreso” (así hablan los juristas sobre esto, creo yo) debido a la todavía muy insuficiente masificación de la comisión de dichos “delitos”; pero albergo la esperanza de que nuestras sociedades sigan siendo paulatina y literalmente invadidas por tan “criminal” tendencia inherente a nuestra nueva época y a nuestro nuevo mundo: una época y un mundo de marca personal. ¡Y propongo que sigamos trabajando fuerte, y muy profesionalmente, para que ello ocurra!

  1. Dice Amalio: “Si hablamos de marca, lo más saludable sería que hablemos estrictamente de «marca profesional», y no «personal»”.

Mi comentario: ¿Por qué razón debería ser así? ¿Y qué condición o efecto define tal curso de acción como “más saludable” y su opuesto -obviamente- como “menos saludable”? ¿Dónde está escrito que un profesional no es una persona, y/o que en su actividad profesional no emergen aspectos de su ser y actuar como persona, todo lo cual define muchísimo del modo en que marca a quienes le rodean -o sea, deja una huella moral en ellos/as, según el Diccionario de la RAE-? ¿Y en cuál texto científicamente creíble se define y describe de forma plausible y pertinente una manera seria y viable de separar lo profesional de lo personal, de modo tal que ambas dimensiones queden clara y explícitamente delimitadas entre ellas y no haya posibilidad de “mezclarlas”? ¿Cómo puede ejercerse una profesión, cualquiera que sea, al margen de todo lo que define y caracteriza a la persona que la ejerce?

Y por otra parte, me parece que este argumento tampoco argumenta como aspira a hacerlo. ¿Qué bases conceptuales sustentan esa posición del autor, que tal cual está formulada, solo nos presenta una opinión, mas no una definición, ni una sustentación de lo planteado?

La así propuesta “marca profesional”, o sea, la huella que dejamos en otros gracias a nuestros desempeños profesionales, está y estará siempre inevitablemente definida y signada por la persona que cada uno de nosotros, ES. Resulta imposible que seamos profesionales sin antes ser personas. Y entre ambas nociones, la segunda subsume amplia e inequívocamente a la primera; por ende, si un apellido ha de funcionar para esta marca, es el de personal. Aquí se trata de una huella que una persona deja sobre otras personas, gracias a su accionar profesional, en el cual se refleja de forma inevitable la persona que él o ella es. Por eso se llama MARCA PERSONAL.

  1. Dice Amalio: “La parte «para afuera», de «visibilidad», se acaba comiendo la parte «para adentro», de «identidad», y eso es porque la construcción del término, el propio hecho de hablar de «marca» y de la «huella que dejamos en los demás», pondera en exceso (desde el mismo imaginario que produce la semántica) la parte externa de la imagen”.

Mi comentario: Esto es una opinión, mas tampoco aparecen junto a ella los hechos que la sustentan. ¿En qué se basa Amalio para plantear que “hablar de la huella que dejamos en los demás propicia que se pondere en exceso la parte externa de la imagen”? Porque para mí, su alusión a la semántica define per se la amplitud y diversidad de miras que ello propicia -con base en la ineludible subjetividad individual de la construcción, adopción y asunción de significados-; y por ende, niega ese enfoque estrecho que Amalio nos propone, el cual nos limita el alcance analítico que podemos dar a los términos y a los conceptos que ellos nos trasladan (en este caso, limitando el significado del concepto marca personal a la ponderación de “lo externo” -concepto que, dicho sea de paso, tampoco es definido en/por la crítica de Amalio-). Los imaginarios no son necesariamente masivos, ni excluyentes: entre todos podemos construir y generar uno colectivo, que nace necesariamente desde los individuales, y obviamente, conteniendo los diversos niveles de sesgo potencial o real que tal punto de partida define y determina para ellos.

Por tanto, no me parece conceptualmente prudente generalizar planteando que “la construcción del término, el propio hecho de hablar de «marca» y de la «huella que dejamos en los demás», pondera en exceso (desde el mismo imaginario que produce la semántica) la parte externa de la imagen”. Ello puede suceder en el imaginario de Amalio como en el de cualquier otro ser humano (de hecho, obviamente, sucede, y me merece el máximo respeto) y de las personas que piensan como él sobre este asunto, lo cual, también obviamente, yo respeto hasta el infinito; pero no necesariamente ocurre así en otros muuuuuuchos imaginarios individuales -el mío y el de muchísimos colegas del campo, junto al de gran cantidad de clientes convencidos y comprometidos con su marca personal y con el servicio profesional que les ayuda a gestionarla, por ejemplo-, ni tampoco en el colectivo (aquí, entendido como masivo). Al contrario: por lo que vivo a diario, por lo que viven y comunican frecuentemente numerosos colegas, y por las informaciones que sistemáticamente recibo investigando sobre el tema, creo que cada vez más personas piensan del modo opuesto al que Amalio propone, y actúan en consecuencia; unos bien o muy bien, y otros no tanto -algunos, inclusive, MUY MAL-, y estos últimos dan pie a las críticas de Amalio y otras personalidades que piensan y proponen de modo similar a él.

En la reciente entrevista bidireccional transoceánica entre el Maestro Jordi Collell y un servidor, respondiendo a la misma interrogante aludida en este artículo, propongo y procuro sustentar el proceso y algunas de las razones por las cuales la marca personal está creciendo como lo hace (y ello incluye las diversas fallas del proceso, por supuesto; algunas de las cuales son justamente criticadas por Amalio, y  considero que debemos corregirlas entre todos).

Pero ese es otro debate, y seguramente podremos efectuarlo en otro momento, espacio, y contexto. Porque definitivamente, todos podemos aprender y crecer mucho haciéndolo; y yo suscribo, asumo y me sumo a la afirmación de Amalio cuando se declara dispuesto a cambiar de opinión si se le aportan suficientes argumentos válidos para ello. Pues como dije en mi trabajo Marca personal: del ser que somos al ser que proyectamos, yo considero que

“Ser coherentes, en términos de personal branding, implica mantener, sostener y defender con criterio propio una línea de pensamiento y acción, con plena correspondencia entre uno y otra; pero esto no significa que en un momento dado, ante la evidencia de la razón ajena, no podamos cambiar de opinión y de forma de actuar. Al contrario: al cambiar nuestra posición cuando se nos demuestra nuestra equivocación anterior, estamos demostrando coherencia con una voluntad de aprendizaje y desarrollo permanente, y estamos ofreciendo un excelente modelo a nuestros públicos: el de alguien dispuesto a aprender y transformarse siempre para aportar más y mejor valor. Como lo requiere esta compleja época, nueva y cada día más distinta, exigente y difícil”.

Retomando el punto, yo me pregunto, por ejemplo: cuando nos referimos a alguien diciendo “Fulano es muy buena persona”, o “Mengano es un gran profesional” -en ambos casos, expresiones definitorias de su marca personal-, ¿estamos ponderando la parte externa de la imagen de Fulano y Mengano, o más bien calificándolos con base en sus ejecutorias, gracias a las cuales nos han marcado y se han posicionado en nuestras mentes de esos modos? ¿Qué es lo “externo” ahí, y en otras múltiples expresiones similares o equivalentes que frecuentemente son planteadas? Porque la calidad humana y la profesionalidad que resultan inmanentes a cualquier Fulano y Mengano abarcados en los ejemplos anteriores, nacen necesariamente desde dentro de ellos: desde lo que son, primero, y desde lo que hacen proyectando hacia afuera ese ser, en segundo lugar; y tienen su reflejo en lo que ambos logran. Logro que en este caso -y en cualquier otro equivalente-, incluye la valoración positiva que ambos seres han cosechado -y que también podría ser negativa, pero el ejemplo va en sentido positivo-, el cual se llama marca personal. Descartando, por supuesto, la actuación de personajes (hecho obviamente posible, y diría que hasta lamentablemente frecuente, como Amalio critica, yo critico, Guillem critica, Andrés critica, David critica, Jordi critica, Pablo critica, y otros muchos colegas de nuestra comunidad profesional critican); pero como ya he expresado antes, una mala práctica no demerita necesariamente el concepto practicado, sino, al menos en principio, al mal practicante. Ya en tal estado, si nadie o casi nadie lo hace bien, o no sabe, quiere ni puede aprender a hacerlo bien, ni hay nadie proponiendo ni modelando las formas correctas de hacerlo bien, pues habría que revisar y evaluar la génesis, el desarrollo y las esencias mismas del concepto, porque…¿Y entonces?

Gracias a Dios, este no es nuestro caso y está muyyyyyyy lejos de serlo.

Otra cosa sería, digamos, que tales valoraciones se basaran únicamente (tal vez por aquí venga “lo externo”) en lo que puede “verse” de estos individuos en espacios como las redes sociales, si ellos las dedican únicamente a promoverse y “hacerse visibles” en la perspectiva más “externa” de sus humanidades: su vestir, su transitar por tales o cuales sitios, su consumo de tales y cuales productos, la ostentación de su poder financiero a través del acceso ostensible a bienes y servicios fuera del alcance de la media, su manera de hablar, caminar, bailar, ejercitarse, y similares. Y de hecho, ello sería el origen de su modo de marcar a quienes les “ven”: lo harían como personas que privilegian esas zonas de su ser y su hacer, y ese sería el logro que obtendrían, al menos en esa parte, y al margen de los calificativos que podrían ser utilizados al respecto. Porque además, nada de eso es necesariamente “malo” ni “negativo” per se; como siempre afirmo en temas como este, la palabra clave es DEPENDE. Y aquí, ese DEPENDE depende de los valores de quien valore.

Finalmente, un “detalle técnico”. Una marca (cualquier marca), ¿lo es “hacia dentro” o “hacia fuera”? ¿A quién se aspira a marcar: al proponente del valor de utilidad social cobijado y ofrecido bajo la marca, o a los públicos que son los potenciales y/o actuales beneficiarios del mismo? Y si es la segunda opción -la única lógica, ¿verdad?-, pues…¿cuál es el pecado de que la proyección externa de esa marca prevalezca en términos de gestión sobre su esencia y su génesis interna, si son los públicos los que la hacen marca?

  1. Dice Amalio: “Pienso que buena parte de ese iceberg está cimentado en una premisa confusa que, a su vez, facilita más confusión”.

Mi comentario: ¿Cuál es la mencionada “premisa confusa” –ni el post ni el comentario la definen ni describen con claridad-, y qué confusión genera o facilita? En mi opinión, no tiene por qué ser confusa per se una premisa conceptual como esta. La sustento de inmediato.

El iceberg aludido define la existencia de una zona externa o visible al público (“fuera del agua”) y otra interna o invisible a este (“sumergida en el agua”). La externa o visible proyecta la persona a su entorno, interactúa con este y permite las percepciones que aquella genera en quienes le rodean; mientras que la invisible o subyacente constituye el basamento de las características y de las actuaciones generadoras de las mencionadas percepciones, y por supuesto, del tipo y nivel de logro derivado de la aplicación de ambas dimensiones al desempeño, en lo que sea que hagamos.

O sea: dicho sea de modo muy básico, nuestras actuaciones “visibles” de toda índole derivan y dependen en mayor o menor medida, por ejemplo, de nuestros valores, de nuestros pensamientos, de nuestros estados de ánimo, sentimientos y emociones, nada de lo cual es “visible”, sino “subyacente”, y solo puede ser visibilizado a través de actitudes y conductas. Y obviamente, la relación de dependencia -y hasta de interdependencia, pues así ocurre– entre ambas áreas, no es necesariamente lineal, ni carente de sesgos o contradicciones: por citar solo un sencillo ejemplo, muchas veces nuestra racionalidad y nuestras emociones (ambas “invisibles”) se contradicen y generan problemas en la toma de decisiones y su puesta en práctica (ambas “visibles”; sobre todo la segunda si no externamos la primera). Y todo esto es algo inherente a nuestra humana naturaleza y conducta,  bastante habitual en términos de frecuencia: las personas somos y actuamos así. ¿Que implicación confusa trae esto al iceberg aquí analizado, siendo así que el propio Amalio sugiere muy certeramente -ver el próximo comentario suyo- la necesidad de profesionalizar el diagnóstico del área invisible, lo cual coincide con la actuación profesional de los personal branders y/o equipos de ellos que trabajan correctamente este tema?

Entonces, sin la menor segunda intención -primero, porque jamás las tengo,y obviamente, no actúo con base en ellas; y segundo, porque realmente me interesa muchísimo esta cuestión, y deseo aprender al respecto si realmente existe, lo cual no percibo-: ¿cuál es la premisa confusa a la que Amalio se refiere, y qué confusión facilita?

  1. Dice Amalio: “La «parte de abajo» del Iceberg debería estudiarse usando un prudente filtro profesional, lo que no significa que dejes de escudriñar en tus motivaciones más personales, porque es cierto que eso se mezcla, pero después… cuando sacas la cabeza por encima del agua, no es bueno esculpir la pieza diluyendo los límites: ¿crees realmente que es saludable aplicar conceptos como «propuesta de valor» o «modelo de negocio» a nuestra vida personal? ¿no es asfixiante introducir tanta «gestión» y «cálculo» en nuestra proyección personal?”.

Mi comentario: Seguimos con las opiniones no acompañadas de hechos; algunas -en este caso- expresadas en tono interrogativo. Por mi parte, yo creo que sí, que puede ser saludable aplicar conceptos como propuesta de valor y modelo de negocio a nuestra marca personal, enfatizando sobre su zona profesional; pues dicha marca integra, entre otras cosas, el impacto que en tanto personas actuando como profesionales generamos en nuestros públicos a través de los resultados de nuestros negocios (como sucede, por ejemplo, con Amalio, Guillem, David, Andrés, Eva, Jordi, Pablo, este servidor, y muchos otros colegas que prestamos servicios profesionales de forma independiente; y en la quinta entrega podrás leer mucho más al respecto, con base en propuestas del propio Amalio Rey). Negocios cuyas oportunidades llegan a su conocimiento, y eventualmente nos eligen como sus partners y/o proveedores y/o consultores y/o desarrolladores y/o lo que sea, a través de la comunicación pertinente y efectiva de nuestra propuesta de valor. Propuesta que incluye e implica nuestra promesa de contribución, pero que debe ser complida a través de un aporte de valor. Y aporte que genera en ellos una huella llamada marca personal, desde la persona que a través de uno o más servicios profesionales ha contribuido a su desarrollo (como bien dice Andrés, haciéndoles ganar dinero, o tiempo, o bienestar). 

  1. Dice Amalio: “En esa misma línea le comentaba a Andrés, en su muro de FBK, que diseñar una «marca» es fijar una estrategia, y una estrategia, por definición, significa siempre «descartar opciones», o sea, reducir grados de libertad. Si eso lo haces en una empresa, es perfecto e imprescindible, porque las empresas necesitan una identidad reconocible y, sobre todo, que sus miembros se pongan de acuerdo en torno a esa identidad, que se comparte entre mucha gente. Si lo haces en una profesión, o una proyección profesional, también. Pero el lío comienza cuando usas el apellido «personal», porque ahí empiezas a teñirlo todo de algo que habría que mantener a raya”.

Mi comentario: Fuera del tema central de este artículo, me atrae muchísimo analizar y profundizar en la componente estratégica propuesta por Amalio, sobre todo la interesante relación entre “descartar opciones” y “reducción de los grados de libertad”, que no me resulta necesariamente tan lineal, tan causa/efecto –pues si el descarte de opciones es efectuado por la entidad en su proceso estratégico, haciendo uso de su libertad decisoria, la reducción de grados de libertad no implica nada contraproducente ni necesariamente negativo, pues se habrá elegido libremente el o los cursos de acción a llevar a cabo, que en virtud del principio de flexibilidad y el de cambio de rumbo, podrán libremente ser modificados cuando sea necesario-. Pero como dije, eso sale de mi tema principal de hoy, y prefiero “darle un poco más de mente” en esa perspectiva estratégica, y volver sobre ello con más tiempo y espacio, en otro momento; tal vez, si Amalio dispone de tiempo y me hace el honor, podremos inclusive escribir algo juntos sobre el tema, o generar un debate colectivo al cual puedan sumarse otros colegas consultores, directivos, formadores, investigadores, etc.; ello me haría muy feliz, y podríamos aprender y aportar mucho valor de forma colectiva.

Aquí solo me surgen unas preguntas en función de la “zona personal” abordada por Amalio al final: ¿Qué habría que “mantener a raya”, y por cuáles razones? ¿Nuestra calidad de humanos? ¿Las muy diversas maneras en que lo que somos como personas incide y define buena parte de lo que somos, hacemos y logramos como profesionales, cuando no todo ello? Porque si algo “mantiene a raya” en este concepto la noción de marca -o sea, dentro de los límites necesariamente derivados de su condición de resultado de la interacción entre seres humanos, bajo cualquier modalidad-, es precisamente su índole personal. La marca personal es un resultado humano fruto de interacciones entre humanos, o entre un humano y alguna huella de otro -por ejemplo, un libro, una película, una canción-; no me parece viable, ni siquiera lógico, mucho menos prudente o pertinente excluir o soslayar su componente más importante, y que de hecho la define como tal. ¿Y a ti, amigo lector?

  1. Dice Amalio: “Por eso digo que en el uso del término «marca personal» no solo hay un fallo de aplicación, o de que el concepto se haya prostituido, sino que el propio concepto y el nombre que usa (marca + persona) hace que eso ocurra tanto, y facilite prácticas disfuncionales. Desde el mismo momento en que nos empezamos a preocupar por la «huella que dejamos en los demás» (en lugar de en la satisfacción que sentimos con nosotros mismos), empiezan los problemas, y yo creo que el palabro «marca personal» hace que tengamos una tendencia natural a que eso ocurra…”.

Mi comentario: Algunos de los elementos más arriba expuestos resultan plenamente aplicables a esta parte -sobre todo los que emanan del marco referencial propuesto para sustentar la construcción del concepto marca personal integrando las nociones “marca” y “personas”-, por lo cual no veo la necesidad de reiterarlos; y por otro lado, también aprecio aquí un enfoque de opinión, pero como en varios casos antes analizados, no están presentes los conceptos ni los hechos que la demuestren. Agregaré un par de detalles, pues quiero detenerme en algo que me resulta disonante y contradictorio en la posición que Amalio sustenta.

¿Por qué razón, y en  virtud de qué concepción, resultarían mutuamente excluyentes las nociones “satisfacción con nosotros mismos” y “la huella que dejamos en los demás”? Pues a mi juicio no tienen por qué serlo, y evidentemente Amalio así las considera, al fijarlas como dicotómicas y hasta antagónicas en este comentario. Me parece justamente lo contrario: en un mundo de valores humanos como el que aspiramos a construir aunque vivamos en una sociedad capitalista (al menos eso creo, ¿verdad?), y asumiendo que somos buenas personas y deseamos ser conocidas y reconocidas como tales -una lógica y natural necesidad humana-, la mayor satisfacción que podríamos sentir con nosotros mismos debería basarse en el valor que seamos capaces de aportar a los demás, y en la posibilidad de vivir decente y dignamente -y ser tan felices como nos sea posible-, gracias a ello. Porque el otro camino (sentirnos bien con nosotros mismos independientemente de los demás y al margen de ellos, -como si pudiéramos vivir solos y sin ellos, algo manifiestamente imposible-), esa sí me parece una posición muy individualista. Pero esa es solo mi opinión, que ha sido sustentada en varios momentos de este mismo texto.

Un debate algo más filosófico del asunto podría ser bien interesante y productivo (por supuesto, mi formación de origen en este sentido me motiva a ello), pero no creo sea este el espacio ni el momento. Dejo esa puerta abierta.

Hay un último tema que ya he tratado en este post, y en otros muchos espacios (por ejemplo, en mi trabajo Mito # 10: Gestionar nuestra marca personal nos cosifica). Pero al leer el sugerente comentario del colega David Barreda al post de Amalio, y la interesante respuesta de este, no puedo menos que intervenir y proponer mi posición al respecto. Aquí debajo las tienes, amigo lector.

¡Y ese “aquí debajo” temático, amigo lector, junto a otro tema que también corresponde, lo tendrás a tu disposición la semana entrante!

Amigo lector:

¿Qué te ha parecido esta cuarta entrega de la serie? ¿Has apreciado y valorado la amplia coincidencia entre las orientaciones y los enfoques de todos los autores cuyas definiciones e ideas sobre marca y marca personal he podido proponerte hoy? ¿Visualizas con claridad la contraposición posicional evidente a nivel de conceptos y de metodología entre las propuestas de Amalio Rey y las de un importante grupo de practicantes y proponentes acerca del branding personal, así como los múltiples matices que tal contradicción reviste y proyecta, y las oportunidades de mejora que ella supone para nuestros propios aprendizajes y desempeños profesionales en el campo?

El próximo viernes te estaré proponiendo la quinta y última de las entregas de esta serie En defensa de la marca personal. En ella, estaré respondiendo para ti las siguientes interrogantes:

  • ¿Es necesariamente negativo abordar con intención  mercantil/competitiva la gestión de nuestra marca personal, o más bien ello representa una necesidad/urgencia epocal? Y en todo caso, ¿solo se trata de eso?
  • ¿Gestionar nuestra marca personal nos cosifica?

Y te anticipo que te sorprenderás muyyyyyy agradablemente, porque en ese último trabajo, entre muchas y diversas aportaciones de grandes especialistas, te traigo un grupo de propuestas del propio Amalio Rey que contribuyen a sustentar, desde su propia práctica, lo que este importante y prestigioso profesional critica y cuestiona de y sobre la marca personal. ¡Ya lo verás!

Hasta entonces, te dejo con mi cálido y acostumbrado brand/abrazo, y los mejores deseos de tu siempre amigo,

Vladimir

En defensa de la marca personal (parte 3 de 5), por @Prof_EstradaMsc

Amigo lector:

Recibe mi más cordial y afectuoso saludo en la continuación de esta serie de artículos  En defensa de la marca personal, que como sabes vengo desarrollando aquí durante cinco semanas consecutivas gracias a la sugerencia de mi amigo y colega Guillem Recolons. Ya te he comentado, en la primera y la segunda entregas de la serie, que la mayor parte de su contenido se generó como parte de mi respuesta a la novena pregunta que me hizo el Maestro Jordi Collell en nuestra reciente entrevista bidireccional transoceánica; pero ese contenido ha sido ampliado, también enriquecido con algunos nuevos elementos, y han surgido nuevas zonas temáticas para esta interacción con el reconocido experto Amalio Rey, cuyo artículo El lado oscuro de la marca personal fue la semilla del presente debate. En dichas zonas, abordo con cierta amplitud algunos aspectos no incluidos en la respuesta original, pero imprescindibles para el tratamiento del tema. 

Hoy te propongo mi respuesta a la siguiente interrogante:

¿Hacer personal branding correctamente nos convierte necesariamente en seres individualistas?

Como de seguro aprecias, se trata de un asunto delicado y de altísimo potencial para el análisis y la polémica desarrolladora, si lo asumimos como debemos hacerlo: con plena intención de aportar valor de utilidad social. Espero tu amable participación en este proceso, amigo lector. Gracias por ser, por estar, por acompañarme hoy y siempre. 

Dice Amalio:

“Otra dimensión que me genera inquietud de la marca personal como paradigma es su exagerado énfasis individualista. Aunque esto merecería un post aparte, sólo voy a avanzar el argumento. La idea de centrarse tanto en uno mismo forma parte de una tendencia, digamos que bastante narcisista, de necesitar ‘ser diferentes’ y ‘destacar’ sobre los demás”.

Mi comentario:

Esta tendencia, lamentable y todavía muy extendida –a la cual me he referido en la respuesta # 9 de mi reciente entrevista con Joan Clotet, y también en mis trabajos Marca personal: no eres (ni puedes ser, ni debes sentirte) el modelo universal, Marca personal: diez vacunas protectoras contra el “egovirus”, y en otra cuerda, Cómo escribir “guías definitivas”: ¡LA GUÍA DEFINITIVA!, entre otros textos-, ES UNA GRAN DISTORSIÓN DEL CONCEPTO, sobre todo entendiéndolo desde su evolución -más o menos reciente en términos de difusión- hacia los procesos de aportación de valor como fuente generadora de marca personal. El concepto no incluye, ni promueve que se asuma, una perspectiva individualista, al contrario; promueve y estimula enfocarnos en la satisfacción de las necesidades de los demás y dejar en ellos nuestra marca personal gracias al valor aportado a ellos. Tom Peters lo expresó desde la portada misma de su obra 50 claves para hacer de usted una marca -el primer gran clásico del tema, en mi opinión-: “Deje de ser un empleado y conviértase en una marca que transmita distinción, compromiso y pasión”. ¿Cuál de estas tres condiciones a transmitir, puede definirnos per se como “individualistas” en un ambiente organizacional? Y su combinación, mucho menos, ¿verdad?

Dice el gurú Seth Godin -en su tremendo texto Linchpin: ¿Eres imprescindible?, del cual te propondré varias citas en una de las siguientes entregas- (por cierto, esta que te enlazo es una buena reseña del gran profesional David Cantoné), lo siguiente:

La única manera de obtener lo que vales es destacar, ejercer un trabajo emocional, ser considerado imprescindible y producir interacciones que resulten muy importantes para las organizaciones y las personas.

Esto, que definitivamente nos habla de marca personal (sabido es que este gran experto la cultiva y promueve, y profundizaremos al respecto más adelante, en las siguientes entregas de la serie), ¿suena de alguna bendita forma a individualismo? ¿O más bien nos convoca a aportar muchísimo valor de utilidad social?

Andrés también lo viene diciendo y demostrando desde inicios de su andadura profesional en el tema. Por ejemplo, así (¡¡¡¡¡ 2005 !!!!!):

“La marca personal parte de dos ideas fundamentales, el conocimiento de uno mismo y el establecimiento de relaciones satisfactorias con los demás que son los que realmente hacen la marca. Y eso por una razón muy fácil de entender y es que una marca personal fuerte no puede existir por sí sola, aislada. Solo puede desarrollarse y fortalecerse mediante la satisfacción de las necesidades (materiales o espirituales) del prójimo. La grandeza del concepto de marca propia es que es aplicable en la vida personal y profesional ya que el prójimo es cualquiera que tenga relación con nosotros, parientes, compañeros, jefes, amigosPor lo tanto, una persona que trate de establecer una marca egoísta no tiene ninguna posibilidad de perdurar. Uno de los fundamentos de la marca personal es la existencia de unos valores sólidos y positivos.

Detrás de este concepto hay muchas herramientas de gestión, pero tambien utiliza ideas surgidas en la humanidad durante siglos de sabiduría, toma elementos de los filósofos que nos enseñaron la necesidad del descubrimiento de uno mismo, hunde sus raíces en el cristianismo (ama al prójimo como a ti mismo), pero también en otras corrientes filosóficas y espirituales milenarias.

La marca personal es justo lo contrario de metodologías sofisticadas, es la búsqueda de lo auténtico, de lo simple, de lo humano, y eso se traduce en “si quieres tener una vida plena, haz por los demás lo que quisieras para ti”. En el fondo, ¿el éxito del marketing no reside en la satisfacción de las necesidades de los demás?

Piensa una cosa, si te murieses ahora, ¿podrías irte con la satisfacción de que has creado algo valioso? ¿Qué has hecho por los demás? ¿Has aprovechado toda tu capacidad? ¿Te vas dejando un mundo mejor?

Pues bien, la marca personal busca el desarrollo personal y profesional. Salir del rebaño.

¿Se puede acusar a Pau Gasol de egoísta o individualista por tratar de ser el mejor? ¿Por tratar de lograr el éxito? ¿No es eso beneficioso para su equipo además de para sí mismo? ¿Se puede decir que tratar de ganar al equipo contrario es fomentar la competitividad? Venga ya…

¿No alcanzó la excelencia la Madre Teresa de Calcuta? Quizás su ambición fue la mayor de todas, la de agradar a Dios mediante la ayuda a los demás. ¿Es eso egoísta o ambicioso?

Estos son solo dos ejemplos muy diferentes de lo que significa el concepto de Marca Personal, pero de dos personas en las que se puede personificar la excelencia, la distinción, los valores.

Por lo tanto, creo que queda claro que una marca propia implica la búsqueda constante de la mejora personal mediante la satisfacción de las necesidades de los demás. ¿Quién puede estar tan ciego que diga que eso no supone una revolución en la empresa y en el entorno personal?

SÉ DIFERENTE, PIENSA POR TI MISMO, CREA TU MARCA Y HAZLO POR LOS DEMÁS” (hasta aquí la cita de Andrés; las negritas son mías).

Muyyyyyyyyyy claro, ¿verdad?

Y algunos meses más tarde (digamos, en este 2019) el Maestro nos ha propuesto verdades como estas:

“…creo que es importante no verse nunca como el centro de atención, no tratar de acaparar las miradas simplemente ‘porque tú lo vales’. Nosotros no somos los protagonistas. Pensar de esa manera es la forma más fácil de acabar creyendo que las personas somos productos.

Lo realmente relevante es lo que ofrecemos, lo que damos, lo que aportamos. Nosotros somos simples canales de comunicación para divulgar ideas, consejos y para escuchar lo que otros quieren transmitirnos.

Lo que queda es la huella, la señal, el sello.

Ojo, aquí no estoy hablando de un mundo de bondad y generosidad cercana a la santidad. Estoy diciendo también que hay que ganarse la vida con eso que podemos aportar. Pero, en cualquier caso, nos convertimos en personas interesantes cuando, valga la perogrullada, lo que hacemos tiene algún interés para alguien.

quienes no se empeñan en ser el centro de atención, tienen una mayor capacidad de escucha, son mucho más selectivos a la hora de establecer relaciones, no se ofenden cuando no les están dorando la píldora constantemente, se centran en lo que hacen y no en lo que parecen.

Que quede claro que aquí no estoy hablando de esa modestia o humildad letal que te empuja no sólo a esconderte tú, sino también lo que haces.

Una cosa es no ponerte debajo de cualquier foco que pueda iluminarte y otra muy distinta ocultar tu trabajo bajo siete llaves. Son tus ideas, consejos e historias lo que debes divulgar siempre que tengas la oportunidad.

Ahí está la clave de lo que te estoy contando.

Si no te gusta que se centren en ti, debes encontrar el modo de desviar su mirada hacia lo que haces. Debes actuar como un mago que consigue que la gente observe lo que le interesa.

Quizás estás pensando ‘¿Por qué debo complicarme la vida?’, pues por una parte porque tal y como se están poniendo las cosas, no podemos esperar a que nadie reconozca nuestro trabajo sin conocer nuestro trabajo.

Y en segundo lugar, porque serías un canalla egoísta si permites que tus ideas se queden dentro de ti (hasta aquí la cita de Andrés; las negritas son mías).

¿Alguna duda, por favor?

Guillem también lo ha planteado, sustentado y demostrado decenas de veces; por ejemplo, así:

  • “Una de mis definiciones de Personal Branding es: el arte de invertir en ti en base al Valor que aportas a los demás. Invertir en ti no es egoísmo si luego vuelcas el conocimiento y la experiencia en ideas que mejoren la vida de los demás.

Por contra, sería egoísmo si lo que aprendes lo usas para tu propio beneficio únicamente. Estoy muy de acuerdo con Chris Litster, CEO de Buildium, al que referí hace pocas semanas en el post Liderazgo, vulnerabilidad y marca personal: Nuestra prioridad debe ser servir a las personas al planeta y los beneficios (por ese orden). Cuando inviertes el orden, eso es egoísmo” (¿Eres de los que confunde autoestima con egoísmo?).

  • “El personal branding es el proceso de gestión para que nuestra marca personal vaya alineada a nuestros objetivos…y a los de nuestros clientes. Por tanto, conocer su feedback nos permitirá saber si vamos en la buena vía o estamos pendientes de un hilo” (¿Debería importarte lo que piensen los demás de ti?).
  • “Desde la perspectiva de marca personal, el no mostrar la diferencia nos convierte en borregos autómatas. Pero vigilemos con ser diferentes sin más…

Yo apelo a la diferencia relevante. Cuando trabajamos la propuesta de valor personal siempre nos preguntamos ¿por qué nos deberían elegir a nosotros? Y la respuesta 1 es porque podemos resolver un problema o satisfacer una necesidad. Y la dos es porque lo hacemos de una forma distinta. Una y otra respuestas se complementan, se necesitan” (¿Qué mueve la conformidad social? (El experimento de Asch)).

  • “…ya está bien de viajar solo por ver lugares bonitos, probar platos únicos, yo quiero viajar para conocer a gente diferente a mí, emborracharme de su cultura, sus ideas, sus razones. No podré pensar como ellos, pero podré comprender por qué hacen lo que hacen, piden lo que piden, o aman como aman” (Imagina ser otra persona por una semana).
  • “Cierto, la palabra ‘Personal’ despista.

No culpo a quienes puedan pensar que personal branding, entendido como la gestión de nuestra marca personal, va de nosotros. Cada semana leo artículos contra la marca personal de autores que no se han molestado en leer un libro. La realidad es que la palabra marca y su proceso, el branding, implica siempre sumar valor. Suelo repetir que sin valor no hay marca.

Si llegas a este blog por primera vez y no sabías que marca personal no es personal, perdona por la confusión. Quédate con una idea: marca personal es lo que proyectamos en los demás, y personal branding es analizar la forma de sumar valor a los demás” (Personal Branding no es hablar de ti, es sumar valor a tus clientes).

  • “Tu reputación (positiva) llegará cuando lo que pienses, digas y hagas esté alineado, comporte valor, y sea diferente a lo que ya existe. La marca personal es la huella que dejamos en los demás. Y si es positiva y anclada en una propuesta de valor potente, generará un reconocimiento (reputación) positivo” (La paradoja de la Marca personal).

Mucha luz sobre el punto, ¿verdad?

Usted mismo, Maestro Jordi, es uno de los que más y mejor aboga por la concepción y gestión correcta de este vital asunto. Me gustan y me marcan particularmente expresiones como las que cito a continuación, procedentes de su gran artículo No ser uno más, ser el elegido (y perdone que lo cite tan in extenso precisamente en este trascendental artículo cuyo título aparenta sugerir coincidencias con lo que aquí venimos precisamente cuestionando –texto adentro, nuestra gran verdad se impone, jejeje-; pero definitivamente, LO VALE, Y MUCHO):

  • “Presencia y ausencia son dos formas de tratar el recuerdo y van unidas al concepto de marca personal. Saint-Exupery decía en su libro Carta a un Rehén algo así como que a los muertos hay que hacerlos muertos porque es en su papel de muertos que recuperan de alguna forma su presencia. Es el gran poder de la marca de las personas”.
  • “El poder de cada uno es enorme si sabemos distanciarnos de la masa para ser precisa y simplemente nosotros, sabiendo estar al mismo tiempo al mismo nivel que los demás. Estar lejos significa aislamiento, confundirse representa rebajarse, distinguirse aunque sea por la capacidad de mirar más lejos, es reafirmar la identidad para ser tenido en cuenta”.
  • “Para ser digno de confianza tienes que ser como los demás, codo a codo, compartiendo las asperezas y las mieles del día a día pero aportando un toque diferencial”.
  • “Pensar en los demás, en aquello que puedes hacer por ellos, tener una propuesta de valor, te acerca y al mismo tiempo te distingue”.
  • “Si vives de acuerdo con unos principios que hacen que te respetes a ti mismo y a los demás, te sitúas más cerca de su corazón y te acaban recordando”.
  • “Si te distingues, pero sigues al lado de los que te necesitan, acabarás siendo elegido, no lo dudes. Que te elijan es una consecuencia natural que ni sale de la nada ni se improvisa, sino que se crea con el trabajo diario”.
  • “Y cuando no estás, los demás no sólo hablan bien de ti sino que te echan de menos y el poder de tu marca les sigue iluminando durante tu ausencia aunque esta sea permanente. Al final tu marca te trasciende”.

Y cierto tiempo después —digamos, en esta misma entrevista-, usted se ha referido al tema de la siguiente forma:

  • La diferencia es la sal de la vida”. Sin alteridad no tendría sentido hablar de personalidad; sin diferencia, sin los demás, no tendría sentido dejar huella. Somos lo que somos y quienes somos porque existen los demás que nos modelan, y “los demás” son el paradigma de la diferencia. Querer homogeneizar a las personas, pretender crear patrones de comportamiento y de pensamiento, es tan letal como el peor de los venenos, porque mata lo que nos alimenta: la diferencia.

Poco o nada que agregar, ¿cierto?

También Eva sustenta a cada rato la posición que aquí defiendo (“El ego en sí mismo (y en su justa medida) es bueno y necesario, porque nos empodera en autoestima y nos pone en valor. El problema llega cuando te vuelves en cierta manera adicto a ‘ser importante’ y se convierte en el eje de todas tus acciones creyéndote más bueno en todo que los demás”), al igual que lo hacen:

…y otros muchos colegas; y por mi parte, ha sido y sigue siendo una de mis preocupaciones fundamentales como practicante y defensor de la marca personal, y me he referido a ello en varios trabajos. Por ejemplo, La marca personal y su posicionamiento, Marca personal y propuesta de valor: ¿te ayudo, o me gano la vida ayudándote?, Marca personal y propuesta de valor: la importancia estratégica del enfoque, y en mi respuesta a la pregunta # 9 que me hizo Joan en nuestra entrevista -acerca de los tres pecados capitales en la gestión de nuestra marca personal-, así:

“Sin la menor duda para mí: aunque no son los únicos, los tres principales pecados a evitar en el branding personal son, a mi juicio, la egolatría, la mentira y/o distorsión de la verdad, y el egoísmo. No sé si en ese orden, y las tres cosas de algún modo relacionadas entre ellas y posiblemente con otros muchos pecados; pero las tres son causas indiscutibles de la merma en el aporte de valor a sus públicos que debe caracterizar a toda marca personal que aspire a un posicionamiento favorable sostenido y sostenible, y por supuesto, a trascender. Y también por supuesto, más temprano que tarde, lo destruyen”. Y avanzando en dicha respuesta, desarrollo los tres pecados, desde mi visión y la de otros colegas.

Queda claro, ¿verdad?

En la propia entrevista con Joan, he propuesto al respecto lo siguiente:

aportar verdadero valor a tus públicos pasa entre otras cosas por poner a su disposición y alcance la mayor cantidad de contenidos de la mayor calidad y variedad que tú puedas entregarles acerca del tema que tratas. No te posicionas favorablemente vendiéndote como el mejor, menos aún como el “único” (entre otras razones, por una muy sencilla: no lo eres). Te posicionas favorablemente sirviéndoles a esos públicos lo mejor de tu campo y tema, parte de lo cual puede ser tuyo, y seguramente muuuuucho más ha sido propuesto por otros autores. Nadie es, ni debe considerarse a sí mismo, como LA VOZ de un tema, sabiendo que hay tanta gente trabajadora y competente en tantos lugares proponiendo con calidad sobre él.

Desaprender esa mala práctica individualista, y aprender y practicar su opuesta, puede ser decisivo para el posicionamiento de una marca personal en una época como la actual, cuando el conocimiento se ha vuelto tan fácilmente accesible para tantas personas en el mundo. Y si tú aspiras a posicionarte bien, difundir éticamente lo mejor del conocimiento generado por otros autores como parte de tu producción intelectual, te proyecta y posiciona ante tus públicos como un verdadero experto, muchísimo más que si solo propones tus propias ideas”.

Y en la misma entrevista he sugerido revisar mucho más material propuesto por diferentes colegas acerca de este tema: “…por ejemplo, esto y esto de Andrés, esto y esto de Guillem, esto de David, esto de Neus, esto y esto de Jordi, esto y esto de Elena, esto y esto de Graciela, esto de Meme -invitada en el blog de Silvia-, la serie de tuits didácticos y orientadores de Arancha y este post suyo, esto de Pablo, esto de Joan, esto de Fran, esto de Yael, esto de Marco -invitado en el blog de Integra Personal Branding-, esto de Tino Fernández -con participaciones de lujo como las de Carlos Rebate, Andrés Pérez Ortega, Margarita Mayo y Silvia Leal,…”…¿Será que resulta suficiente?

Y a estas alturas, creo que va quedando cada vez más claro que “eso” a lo que bien se refiere Amalio -porque él tiene razón: es verdad que está sucediendo, doy fe de ello, y toda nuestra tribu y los lectores que me siguen saben que desde hace mucho combato dicha insana tendencia con todas mis fuerzas-, ESO, REPITO, NO ES LA VERDADERA GESTIÓN DE MARCA PERSONAL. La huella que dejamos en los demás a partir de lo que somos, hacemos y logramos, puede y debe ser gestionada desde la autenticidad, de modos que estas tres dimensiones nos reflejen realmente y nos permitan ser aceptables y aceptados por quienes nos rodean, en la similitud o en la diferencia, como las personas que realmente somos y no como burdas imitaciones de otros o vulgares disfraces de nosotros mismos. Por tanto, Amalio puede estar tranquilo en este sentido, como lo estamos todos los que creemos en la práctica correcta de la marca personal, y así la defendemos.

Un elemento más, ya de índole algo más conceptual: personalmente, yo no considero que la necesidad de ser y sentirnos diferentes equivalga necesariamente a narcisismo, al menos en la acepción correcta de este concepto, que está clasificado y es tratado profesionalmente como un trastorno de la personalidad. Es más: ni siquiera la de destacar. Pueden existir múltiples necesidades individuales generadoras de motivos y de acciones de gestión en este sentido, y que ninguno de ellos esté directa ni indirectamente asociado a lo que ese concepto involucra; muchos de los diferentes abordajes del asunto que han sido desarrollados desde Maslow a la fecha así lo demuestran.

En un tremendo post de antología escrito en 2018 que he citado varias veces y seguiré citando (Diferenciarse no funciona), David se ha pronunciado del siguiente modo –y magistralmente– sobre la diferenciación profesional:

“Lo que marca la diferencia es tu manera de hacer las cosas, básicamente porque tu manera de hacer las cosas es el único medio que tienes para hacer visible eso que te distingue de los demás, y que ya tienes incorporado de serie.

…pero ojo, cuando me refiero a ‘tu manera de hacer las cosas’, me refiero a HACERLAS… porque ya puedes tener tal o cual manera de hacer las cosas, que si no las haces lo único que estarás marcando será tu inacción y tu invisibilidad.

…y ojo, será definitiva la manera que tengas de poner empeño en lo que hagas, tu forma de hacer real el esfuerzo y el interés sobre las cosas y, sobre todo, de sostener tu acción en el tiempo.”

Queda muyyyyyyyyy claro, ¿verdad? No se trata de la diferencia por la diferencia, ni de que la busquemos a ultranza, porque diferentes ya somos desde que nacemos. Se trata de que hagamos lo que debemos y nos corresponde hacer, y lo hagamos de un modo que defina, establezca y proyecte al entorno nuestra manera diferente de hacer, en la fe de que allá afuera puede y debe haber gente que quiera y necesite esa manera de hacerlas, y no otra, definida exclusivamente desde y por la persona que somos, y no por otra (¿y qué hay de malo en eso, por Dios?). Esto es algo a lo que me he referido en mi trabajo de 2016 Marca personal: construir voz propia y expresarse desde ella:

“4- Trabaja como eres.

Tu forma de trabajar, en lo que sea que hagas profesionalmente, dice muchísimo de ti, y es un factor crítico de tu marca personal. Por tanto, no tienes otra opción que hacer coincidir el grito de tu voz propia con lo que quieres que sea escuchado y asumido sobre tu ser y hacer laboral/profesional.

¿Quieres ser considerado como serio, dedicado, riguroso, estricto, colaborador, innovador, productivo? Pues que tu voz (la expresión de tu marca) lo grite cuando estés trabajando. Que al verte en acción, y/o al ver y comparar varias muestras de trabajo tuyas y de otras personas, no quede otro remedio que decir de ti: esto lo hizo Fulano, esa tremenda calidad es solo suya. Solo él lo hace así”.

¿Le funciona, Maestro? ¿Hay algún problema en pretender la diferencia profesional, o de algún modo ello nos define en sentido negativo?

Vuelvo brevemente al punto de origen: la sugerencia que acerca la necesidad de diferenciarse y la de destacar, al narcisismo. Si nos fuéramos por la acepción más “popular” y socialmente asumida del concepto narcisismo -la que lo equipara o aproxima a la “egolatría” expresada en autobombo, con sustento o sin él-, pues tampoco me parece que querer ser diferente a la media y destacar por un buen desempeño resulten necesariamente actitudes narcisistas. Porque ello responde a necesidades humanas normales y corrientes, de esas que la mayoría de las personas tenemos -lo expresemos o no-, y que de diferentes formas necesitamos satisfacer para ser felices.

En mi trabajo de 2017 Marca personal: del ser que somos al ser que proyectamos, he efectuado una aproximación entre las necesidades humanas y la marca personal, con sustento en los modelos de Maslow y de Covey acerca de aquellas. Pero esa es solo mi opinión personal, tan discutible como todo lo que escribo aquí y en todas partes en que lo hago; y podemos continuar analizándola y debatiendo al respecto, inclusive, consultando a especialistas en el tema cuyas aportaciones nos aclaren más la ruta analítica a todos.

Una última precisión, por ahora y por mi parte. El concepto marca personal ha crecido muchísimo, y en diversos sentidos, desde Tom Peters hasta la actualidad; ya no cabe ni funciona limitarlo a sus ámbitos operativos e instrumentales, tales como los diversos artificios digitales generadores de visibilidad online. Por mencionar solo un ejemplo ilustrativo sobre algo que me consta, en la última década y media han sido defendidas exitosamente en diversos países un grupo -todavía limitado, pero va in crescendo- de Tesis Doctorales (en el ámbito español, por ejemplo, esta, esta, esta y esta, cuya lectura, estudio y cita obviamente recomiendo); cientos de Tesis de Maestría (tengo el honor de haber dirigido 28 de ellas hasta la fecha, basadas en modelos de intervención de mi autoría, aplicados por mis estudiantes, y vienen muchas más en camino); otra gran cifra de trabajos de grado en el nivel Licenciatura e Ingeniería, y se multiplican por mucho las propuestas investigativas que anualmente nacen al respecto (vuelvo a Guillem en su comentario al post de Amalio, cuando nos dice que “Ninguna disciplina es perfecta si no sigue una mínima disciplina, y tratar de colocar un tejado cuando no hay cimientos ni estructura es, por lo menos, difícil”; COMO SIEMPRE, GENIAL, MAESTRO Y AMIGO).

Todo ello demuestra que hay muchísima gente investigando, aprendiendo y proponiendo sobre marca personal; conviene que todos sigamos estudiando sus evoluciones teóricas y metodológicas, así como las formas en que viene siendo desarrollado y practicado (como muy bien afirma David en su aún caliente post ya citado, “…un entorno en el que los conceptos no se van a desarrollar (porque no se cuestionan), se favorece el status quo establecido, y caemos en la repetición infinita de las mismas cosas una y otra vez… manteniendo la sonrisa pero sin nada nuevo a la vista… a-go-ta-dor…”. Este tema está en pleno crecimiento, y así como hay tendencias negativas como las muy bien reseñadas por Amalio (y me encanta que profesionales de su nivel expresen estas preocupaciones, pues ello nos ayuda y aporta muchísimo a todos), hay otras muchas positivas que despiertan optimismo y motivan más trabajo. Próximamente actualizaré y ampliaré mi artículo Marca personal: tendencias, análisis y estrategias 2015/2016, pues tres años son demasiado tiempo; y tal como el concepto ha crecido, reitero que quienes lo practicamos lo seguimos estudiando y debemos continuar haciéndolo. Veremos qué novedades y/o tendencias puedo proponer en este sentido, y ojalá haya nuevas que nos exijan más dedicación intensa y genuina al desarrollo conceptual, metodológico y práctico para que continúe el fortalecimiento del campo.

Finalmente, en relación con el que en mi opinión resulta el punto nodal de todo este análisis motivado por Amalio Rey –¡GRACIAS, DISTINGUIDO Y RESPETADO COLEGA!-, en función de sus complejas implicaciones y consecuencias (me refiero al “dilema” entre la integración y la “desintegración” personal/profesional), y tal como lo anuncié hace algunos párrafos, cito de nuevo a Andrés:

“El elemento personal, las opiniones, la pasión, los valores, las fobias o las creencias de cada profesional consiguen que alguien deje de ser uno más y se convierta en alguien con alma. Evidentemente eso va a provocar que quienes no sintonizan con esa persona es muy probable que queden fuera del círculo. Para el resto se producirá una conexión, un vínculo muy difícil de romper porque pasa a ser ‘Uno de los nuestros’.

Por lo tanto, creo que es absurdo tratar de separar lo profesional de lo personal. Un aspecto influye en el otro y viceversa. Ambos se enriquecen. Desde el punto de vista de la Marca Personal, un profesional que no incluya su toque o su visión personal se queda a medias. Ojo, no estoy diciendo que un piloto tenga que dar su toque personal cuando maneja un avión, pero puede diferenciarse en el trato a los pasajeros cuando proporciona información sobre el vuelo.

Un profesional que tenga las ideas muy claras puede llegar a molestar a algunas personas. Pero esas mismas ideas son las que pueden entusiasmar a otras. La clave no está en eliminar las opiniones propias y dejar tu profesionalidad en algo neutro y gris para contentar a todos, sino en hacer tu trabajo lo mejor posible sin convertirte en un robot”.

Para mí, y al menos por hoy, esto cierra el punto. Y creo que todo este debate está en la línea de su pregunta sobre lo que hoy necesita el personal branding para que perdure como concepto y entre en el top of mind individual. ¿Qué piensa usted, Maestro Jordi? 

Sentada mi posición, y en espera de poder continuar debatiendo al respecto con Amalio y otros destacados colegas que ya lo han hecho -y por qué no, también con otros profesionales que sustenten puntos de vista opuestos al nuestro sobre tan apasionante tema, a quienes muy respetuosamente invito a expresarse al respecto-, paso a proponerle la dinámica de asunción, asimilación, desarrollo, masificación y posicionamiento conceptual sobre la cual le hablé algunos párrafos más arriba, Maestro. Curiosamente –y no casualmente, no creo en las casualidades-, es de la misma fuente sobre la cual Amalio ha hecho un abordaje crítico en el excelente artículo suyo que acabo de comentar (esta parte de la respuesta ya estaba escrita cuando él publicó ese post).

Amigo lector:

Hasta aquí la parte de la respuesta original (correspondiente al tema personal branding e individualismo) que di al Maestro Jordi Collell en nuestra reciente entrevista bidireccional transoceánica -con algunas inclusiones breves de nuevo contenido-, la cual he dejado hasta el punto conveniente para el tema de hoy; es un poco más extensa, pues aborda otro aspecto que aquí, para este debate, no nos interesa tanto. Ahora incluiré un elemento que contradice un tanto una parte del sentido inicial, pues al principio yo consideraba que las críticas de Amalio solo iban dirigidas a quienes desvirtúan el concepto con su mala práctica

Luego de publicada la entrevista con Jordi, he podido leer un comentario en el post de Amalio, a través del cual él debate con Guillem y ya ataca directamente al concepto y su esencia, no solo sus malas aplicaciones. O sea: ya la mirada de Amalio resulta crítica en el sentido conceptual y temático, no únicamente acerca de las incorrectas manifestaciones visibles de su práctica que pueden hacerlo “lucir mal”, lo cual había sido mi interpretación inicial tras la lectura del interesante artículo suyo que ha dado origen a todo este debate. 

Dado este nuevo giro del asunto, me enfoco ahora en ese comentario de Amalio, partiendo de otro efectuado por Guillem (al cual responde), y procuraré ofrecer una respuesta pertinente. Vamos a ello.

¡Y ese “ello”, amigo lector, será abordado en otra entrega de esta serie, la siguiente semana! 

Hasta aquí esta tercera parte de la serie, amigo lector. ¿Qué reflexiones te surgen sobre los diferentes aspectos abordados? ¿Será real y está objetivamente sustentada la afirmación de que el personal branding promueve el individualismo, o más bien las manifestaciones de este fenómeno incorrectamente asociadas al personal proceso desarrollador del cual estamos hablando, constituyen feas  e improcedentes distorsiones del concepto y su práctica? ¿Qué piensas tú, qué te dicen sobre esto tus estudios y tu experiencia?

Sería excelente que te manifiestes al respecto, ya sea aquí en el espacio para comentarios del Blog del Personal Branding, o en las redes que compartimos, o en otro trabajo que te decidas a escribir para abordar este interesantísimo y polémico asunto. O tal vez en un breve video en Youtube, o en Instagram, o en Twitter, o en Facebook, o en LinkedIn; o quizás en un audio transmitido a través del podcast que gestionas, en fin…¡De tu aportación podemos aprender todos! ¡Súmate al debate!

El próximo viernes podrás leer aquí la cuarta entrega de la serie, con las respuestas que propongo a la siguiente y muyyyyyy compleja interrogante:

¿Los problemas de la marca personal tienen su verdadera base en la construcción errónea del concepto, o en su mala aplicación? En uno u otro caso, ¿cómo entenderlo, y abordarlo?

Y te anticipo algo: en ese cuarto trabajo, para hablar de la conexión entre marca y marca personal, y demostrar unas cuantas cosas al respecto, tendrás la ampliamente avaladora visita de firmas tan mundialmente prestigiosas e impactantes como las de Tom Peters, Al y Laura Ries, Philip Kotler, Seth Godin, Kevin Lane Keller, Kevin RobertsPaul Capriotti, junto a las de un numeroso grupo de nuestros excelentes y prestigiosos colegas de quienes siempre aprendo y a quienes habitualmente cito, dedicados a la promoción de la práctica correcta del branding personal…¡No te puedes perder ese desfile de imprescindibles, con sus relevantes y esclarecedoras aportaciones!

Hasta entonces, te dejo con un fuerte y cálido brand/abrazo caribeño de tu siempre amigo…

Vladimir

El suicidio del personal branding (artículo colaborativo)

El título de este artículo puede parecer provocativo. Y lo es. Pero no deja de ser una respuesta colaborativa a otro artículo publicado en un medio “oficial”, El Confidencial, bajo el título El timo de la marca personal: “Un suicidio a largo plazo”.

En primer lugar, te invitamos a leer el artículo para entender el contexto y para comprender mejor las opiniones que se han recogido desde distintos referentes mundiales del personal branding en habla hispana.

Por supuesto, tu opinión es bienvenida en forma de comentario, que será contestado por alguna de las personas que formamos este colectivo. En primera instancia, nos pareció que el contenido del artículo no merecía invertir mucho tiempo en responderlo. Pero para evitar el síndrome del “quien calla otorga”, aquí va nuestro feedback respetuoso y constructivo.

Andrés Pérez Ortega

El artículo es la mayor colección de tópicos falsos e ideas preconcebidas sobre la Marca Personal que había leído desde hace mucho tiempo. Este periodista es autor de artículos de temas de lo más variopinto y con títulos tan “sutiles” como: “Los asesinos de niños: por qué lo hacen”, “Revuelta sindical en el club: una prostituta reclama por “despido improcedente”, “O me das 500 euros, o te puedes morir en el pasillo” o “Las sectas y la Justicia: “Me ha violado el líder y nadie me toma en serio” hoy ha decidido escribir sobre la Marca Personal y, por supuesto, utilizar un título escandaloso de esos que generan tráfico.

Personal Branding no es publicidad

De momento ya confunde el Branding con la Pubicidad en el subtítulo (“Desde los noventa se ha introducido el concepto del ‘personal branding’, una publicidad que muchos expertos consideran otra trampa de un mercado cada día más precarizado”) ya sólo por eso habría que seguir leyendo con pies de plomo.

“Estaba allí obligado por su empresa”

Por lo que cuenta, parece que el protagonista de la primera historia estaba en un curso al que había le había apuntado su empresa. Lo que suelo decir siempre es que lo primero que debes hacer para desarrollar una Marca Personal es: TENER UNA MOTIVACIÓN para hacerlo. Desarrollar una Marca Personal requiere trabajo, esfuerzo, paciencia y persistencia. Por eso hay tan poca gente que deje (porque una marca, una huella no se TIENE, se DEJA) una Marca Personal profunda.

“…convirtiéndolo en un producto”

Si hay algo que me aburre es tener que rebatir ideas que están más que explicadas desde hace años. Decir que una Marca Personal consiste en convertirte en un producto, además de ser justo todo lo contrario de lo que se pretende, me dice que el autor no ha investigado lo más mínimo. El PRODUCTO es lo que hacemos, lo que aportamos, pero nunca somos las personas.
Lo de “Cómo enseñarte a vender la moto. Tu propia moto” prefiero ni comentarlo.

“Pero el personal branding surge con fuerza en los laboratorios de márketing y recursos humanos”

Si hay un concepto que ha recibido críticas tanto de los departamentos de marketing (por cierto, sin acento) y de R2H2 es el del Branding Personal. Quienes han conseguido que esto salga adelante hemos sido precisamente las personas individuales que hemos luchado para defender nuestra identidad y nuestro valor. Los “laboratorios” de marketing y recursos humanos han luchado siempre por lo contrario, por cosificarnos, meternos en un perfil de un test de personalidad o en un grupo demográfico.

“Ahora el mundo tiene que saber de lo que eres capaz y de que, además, eres capaz de hacerlo mucho mejor que el vecino”

¿y? ¿Qué propones? ¿Hacer trabajos de mierda? ¿Ser capaz de aportar algo valioso a tu entorno y esconderte para que nadie lo sepa?

“…ha contribuido a la progresiva precarización de los profesionales”

Esta es la que más “gracia” me hace. Pero si precisamente lo que pretende el Branding Personal es darle poder al individuo, aumentar su valor, darle herramientas a quienes no tienen la capacidad ni los recursos de las grandes organizaciones. Cuando consigues que te tengan en cuenta ya no tienes por qué tragar con todo lo que te ofrezcan. Una Marca Personal pretende que dejemos de ser números de empleado, estadísticas o seres anónimos y por lo tanto, sustituibles.

“A partir de los años ochenta surge el concepto de capital humano y de ahí emana todo lo demás”

Si hay alguien que ha recibido más insultos por parte de aquellos que hablan de capital humano y otros términos similares he sido yo. Precisamente porque la intención del Branding Personal es que se considere al individuo como alguien con identidad y valor propio. Nunca como un “capital” o “recurso”.

“…esa obsesión “por hacerse un nombre” supone un “suicidio a largo plazo porque en aras de esa supuesta fama se está acostumbrando al mercado a contar gratis o casi gratis con los profesionales”

Hacía tiempo que no veía tal cantidad de contradicciones y sinsentidos en una sola frase. Obsesion por “hacerse un nombre”, “en aras de esa supuesta fama”. No conozco a nadie que trabaje su Marca Personal de forma obsesiva, básicamente porque eso, en todo caso, la debilita. ¿y por la fama? ¡anda ya!
Si el mercado está consiguiendo que algunos profesionales trabajen gratis ha sido precisamente porque nos han “commoditizado”, han pretendido convertirnos en “marcas blancas” que competimos por precio. Si queremos romper este círculo vicioso, lo que hay que hacer es identificar lo que podemos aportar, hacerlo cada día mejor y mostrarlo.

“Las técnicas del personal branded “no se las creen ni los mismos que imparten los cursos sobre el tema”.

Eso lo dice un tal Javier García, autor de La burbuja del emprendimiento y que parece que nos conoce a todos los que impartimos cursos sobre el tema.

Hace tiempo que decidir no perder ni un minuto en rebatir ideas absurdas y ni dar visibilidad a quienes parece que se empeñan en buscar más la polémica que en informar de verdad. Pero como ejercicio de terapia de grupo, me parece interesante.

Andrés Pérez Ortega @marcapersonal

Eva Collado

Un titular que aúna la palabra “timo y suicidio” en una única frase sólo pretende alterar y provocar…

El contenido es completamente discutible, como casi todo en la vida, lo respeto aunque no comparto ciertos tópicos, muchos de ellos nacidos desde el desconocimiento o desde el mal entendido concepto del término. Hay burbuja, sí, como en todo hoy en día… El ruido y el trafico a la web está asegurado, e imagino que es uno de los objetivos (así que no seré yo quien alimente esta manera de hacer y de decir las cosas).

Eva Collado @evacolladoduran

Alicia Ro

Gestionar la Marca Personal no es vender la moto, es utilizar tu talento para aportar lo mejor de ti a los demás.
No es trabajar gratis, es ponerte en valor para que te puedan pagar lo que te mereces.

Si no tienes presencia en Internet, claro que eres alguien. ¡Eres TÚ! Pero estás perdiendo una oportunidad fantástica de contarlo al mundo y de demostrar lo que puedes ofrecer. 

El problema que muchos encuentran en el Personal Branding se resume en dos palabras: impaciencia y pereza.
Lo queremos todo YA con el mínimo esfuerzo posible. Buscamos trucos de magia rápidos sin tener que currar nada.
Aún sabiendo que los buenos resultados existen y son un hecho, no estamos dispuestos a invertir tiempo y trabajo para conseguirlos.
El día que inventemos la fórmula de la Marca Personal Exprés, que funcione como los aparatos de gimnasia pasiva, ¡nos forramos, amigos!

Alicia Ro @soyaliciaro

Fabián González

Creo que quien escribe no se da cuenta que su artículo en sí mismo es un elemento que ayuda a construir su marca personal… si la marca es un timo entonces lo es su artículo también lo es..

Fabián González @FabianGonzalezH

Claudio Inácio

Quien publica el artículo sabe a lo que va y lo que busca, contra respuestas y ruido…

La gente no quiere llevarse trabajo para casa, quieren resultados ya. No ven resultados, y cuando no ven resultados deja de ser atractivo y termina por sonar a humo lo de la Marca Personal

Podríamos contestar a este artículo como “El Timo de la mala información”. Cómo un medio de estos tiene que publicar artículos de este tipo para hacer ruido…¿ya no tienen más temas sobre lo que hablar? Volvemos a la época en que solo unos cuantos pueden destacar, los demás son los borregos a oír y seguir… de esto va el artículo!

Nota de Soymimarca: pocos días más tarde de esta publicación, Claudio nos deleita con un post ad hoc en su blog de título ¿El timo de la marca personal? Y los cojones, esto sí es un timo!

Claudio Inácio @cinacio06

Guillem Recolons

He leído a primera hora de la mañana el artículo, desde una alerta de Google. La verdad, parafraseando al Coronel Kilgore en Apocalypse Now, me encanta el olor de napalm por las mañanas.

Parece que la marca personal asusta a muchos, quizás esté dejando a gente sin trabajo. Y más, incluso esté provocando suicidios. Vaya locura.

Ladran, luego cabalgamos.

El reduccionismo enfermizo de equiparar el personal branding a la gestión de marca en las redes sociales ya cansa. Puedo estar de acuerdo con el periodista Daniel Borasteros en algo: si pillas a un falso consultor de marca personal (y por desgracias haylos) todo el contenido de su artículo deja de ser fake news para ser una realidad palpable. Más de una vez he tenido que rehacer trabajos pésimos de falsos colegas de profesión. Pasa como con todo, los hay buenos, mediocres y malos.

Para no extenderme ni contar lo que ya se ha contado antes, diré que el personal branding es un proceso estratégico, y como tal, de resultados a medio-largo plazo. Puedo entender que el personal branding necesita outputs más allá de ser elegido. De ahí las expresiones executive branding, employee advocacy, employer branding, que no son más que modelos de aplicación del branding personal a distintos colectivos y para distintos fines.

Finalmente, si el Sr. Borasteros quiere, le pasaré una lista con nombres y teléfonos de las cerca de 1.500 personas a las que he asesorado o formado en personal branding estos últimos 12 años. Él podría escribir un libro con eso, pero no creo que le hablen de timo ni de “el suicidio del personal branding”.

Guillem Recolons  @guillemrecolons

Elena Arnaiz

¿Qué forma tan horrorosa de lanzar por la borda tu futuro profesional verdad?

Identificar tu talento. Tomar consciencia de aquello en lo que eres bueno. Identificar en qué puedes y debes mejorar y con el mismo grado de búsqueda de excelencia sentirte muy orgulloso de aquello en lo que eres bueno y aporta valor a los demás y enseñarlo al mundo. Y recibir tu recompensa por ello.

Identificar aquellos canales con los que puedes dar a conocer tu propuesta de valor a las personas que están interesadas en ti. Decidir si quieres o no tener una presencia digital y usar la tecnología para tu beneficio. O no. Nadie que sepa mínimamente de marca persona te obligará a tener presencia en redes sociales. Cualquier persona que viva en el siglo XXI las entenderá como aliadas (pero para los amantes del apocalipsis, ya se sabe).
Trabajar porque te conozcas, descubrir y enamorarte de tu talento. Enseñarlo sin miedo, porque es el tuyo. Crecer, crecer mucho y trabajar en el desarrollo de muchas de tus competencias profesionales (comunicación, pensamiento analítico, creatividad, capacidad de relación social, flexibilidad, adaptación al cambio,..). Hacer que te elijan, que te recuerden, que te valoren y qué quieran contar con tus servicios por el hecho de ser tú. ¿Qué forma tan horrorosa de tirar a la basura tu futuro profesional verdad? Pues eso.

Gabriel Patrizzi

Los argumentos expuestos por este periodista me confirman que a pesar de la masificación del Personal Branding, en el mundo sigue habiendo mucho desconocimiento respecto a tres de sus principios básicos:

1) No es venta.

2) No se trata sólo de presencia en redes sociales.

3) Si las personas no identifican su talento y propuesta de valor personal siempre serán una más del montón (lo que pareciera promover el autor). Esta es una disciplina que amerita una visión y abordaje integral + estratégico + multidisciplinar.

Confieso haberme sentido aludido cuando hizo referencia a “ofrecer charlas gratuitas”, pues forman parte de mi plan de proyección, el cual hasta ahora me ha dado buenos resultados, tanto cualitativos como cuantitativos. Si tienes un plan ¡por supuesto! monetizarás tu talento y trabajo.

Escribir, exponerte, para generar polémica -sin duda- genera resultados. Y este medio y su periodista los verán con este y -seguro- otros de sus escritos: ahora ¿Cuán sustentable es esta manera de lograr visibilidad? Este es el verdadero suicidio a largo plazo.

 

Gabriel Patrizzi  desde Chile @gabrielpatrizzi

Ylse Roa

En estos tiempos de crisis económicas y sociales, es un grave error desconocer la importancia y ventajas de gestionar nuestras marcas personales, a conciencia y con claras estrategias.

Ya mis compañeros han esgrimido razones poderosas para desmontar esta serie de palabras hilvanadas con lenguaje irónico y agresivo.

Lo que está a la vista no necesita anteojos. Justamente lo contrario a lo allí expuesto, un profesional con una sólida marca personal jamás podrá ser manipulado, ni será víctima, sino el protagonista de su historia. Porque sabe quien es, cual es su valor y lo que es capaz de aportar a su entorno.

Tener el poder de gerenciar nuestras vidas, decidir sobre ella e impactar a nuestro entorno, es posible a través del ejercicio de un liderazgo auténtico, y del desarrollo y aplicación de estrategias de personal branding.

¿Será que algunos pueden ver afectados sus intereses, si contamos con personas formadas, poseedoras de pensamiento crítico y propositivas, porque no consumirán contenidos como el artículo en cuestión?

Ylse Roa, desde Venezuela @YlseRoa

Nancy Vázquez

Personal Branding no es vender la moto, es conducir la moto si sientes pasión por ello, o bien si no te gustan las motos o no sientes pasión es cambiar el vehículo para llegar a la meta, disfrutando de ese proceso. Todo lo que hagas debe tener un ¿Por qué? o un ¿para qué? Un objetivo claro.

Lo que haces o dejas de hacer es tu Marca Personal, es la experiencia que generas, es tu esencia, por lo tanto NO puedes crearla, vas a descubrirla y gestionarla.

¿Cómo sabes si un profesional en determinada área es bueno? Investiga su carrera, su reputación, todo lo que ha hecho, no confías de buenas a primeras en lo que dice que sabe o que es o ¿sí?, cuando tienes la información fundamentada en las manos eliges creer y lo contratas o no.

Nancy Vázquez desde México @nanvazy

Paula Fernández-Ochoa

Cuando colegas referentes en Marca Personal a los que admiro profesionalmente y aprecio personalmente comparten este artículo conmigo para comentarlo y por si quiero unirme a una respuesta colaborativa…jamás puedo dar un ‘no’ por respuesta. Y más leyendo sus aportaciones, con las que estoy muy alineada.

No obstante permitidme que no entre en el fondo -cargado de muchas ideas que respeto pero no comparto- pero, por un lado, hay ‘formas’ que me imposibilitan hacerlo y, por otro, porque…

…entiendo el Personal Branding como un proceso cargado de VALORES y de potenciar lo POSITIVO.

Gracias.

Paula Fernández-Ochoa @PaulaFdezOchoa

David Barreda

Un titular con un entrecomillado que no se atribuye a nadie, una asociación en el subtítulo del concepto de ‘personal branding’ con el de ‘publicidad’ y un pie de foto cargado de ironía que indica ‘entrevista de trabajo feliz’… debería ser suficiente para ponernos en alerta… aunque, lamentablemente, la palabra ‘timo’ habrá secuestrado la atención del internauta para que su lectura en diagonal se oriente en una dirección específica… ya estamos perdidos….

…se supone que las tags de un artículo deberían ser descriptivas… así que incluir entre ellas la palabra ‘precariedad’ indica el posicionamiento del post con respecto al tema que se trata… lo dicho, estamos perdidos…

Como llevamos años diciendo, el Personal Branding no tiene nada que ver con ‘convertirse en un producto’… ni con trabajar gratis… ni hablar sobre la vida de uno mismo… ni vender tu trabajo en las redes sociales…

Habla el artículo de Rubén, un ‘profesor de música’ en un curso de marca personal ‘obligado por su empresa’… ya… quiero conocer a Rubén… estaría bien. Sobre todo, para que se desahogase con nosotros, y nos dieran la opción de explicarle qué es la Marca Personal y el Personal Branding… para que se quedara tranquilo, ya que como llevamos años diciendo, no tiene nada que ver con ‘convertirse en un producto’… ni con trabajar gratis… ni hablar sobre la vida de uno mismo… ni vender tu trabajo en las redes sociales…

Conclusión 1: aún hace falta mucha pedagogía de la Marca Personal y del Personal Branding, más aún cuando son conceptos muy fáciles de distraer de su auténtico sentido, así que… a ponernos las pilas.

Conclusión 2: este tipo de artículos de El Confidencial está genial, porque nos permite hacer un ejercicio de reafirmación muy sano, que además en este caso es compartido y colaborativo.

Recomiendo: el comentario al final de un tal Joemuddy, que creo que refleja muy bien el espíritu del artículo:

“EC (El Condidencial), el mayor productor nacional de artículos de “haters” de todo lo que gana pujanza o llama la atención entre profesionales y no profesionales, ataca de nuevo. Esta vez el blanco de sus “boutades” es la marca personal.

Ya han cargado baterías antes contra el coaching, el social media, la economía colaborativa e incluso el propio concepto de emprendimiento (da igual que sea por el lean, el canvas, los coworkings o lo que sea, todo es “haterable”), en la línea del progresivo infantilismo salvavidas al que quieren someternos algunos.

Así que la marca personal es mala para las personas humanas y poco menos que un invento del feroz capitalismo para pagarnos menos ¿no? ¿Que será lo próximo? ¿Blockchain será un truco para introducir a hackers rusos en nuestros ordenadores? ¿El WC de Xiaomi puede hacer que nos espie China en cada baño?¿Hacer networking puede fomentar que nos capte una secta? La respuesta pronto en sus pantallas…”

David Barreda @davidbarreda_db

Arancha Ruiz

El artículo origen de la polémica me recuerda a las fake news, titulares llamativos para generar tráfico gracias a la polarización de opiniones. Ha funcionado. Hemos contestado, entre otras razones porque la Marca Personal es positiva y funciona. También porque los profesionales del sector somos una piña y queremos demostrarlo.

Los profesionales del sector somos una piña y queremos demostrarlo

Al autor del artículo felicitarlo porque ha conseguido su propósito: la suma de todas las redes de los profesionales que trabajamos en marca personal le va a dar un eco que no merece. Y el site que se prestó a esta desinformación venderá más publicidad por tráfico.

El más perjudicado de la “fake news” no es ni la marca personal, ni los lectores ni nosotros. Es el periódico, como le ha pasado a Facebook. Se supone que un medio aporta rigor y claramente este periódico ha querido priorizar vender banners a ofrecer información cualificada al lector. Si continúa por esta línea puede que se vea puesto en duda como la red social.

Arancha Ruiz @alterarancha

 

Helena Casas

Alineada con todo lo que aportan mis colegas, y agradecida de poder participar en este artículo colaborativo, ya que entre todos estamos aclarando todas las dudas y desconocimiento sobre la materia.

Para mi la expresión más graciosa, es la de “enseñamos a vender motos”. Sería lo mismo decir que “enseñamos a vender humo”. Lo que pretende el Personal Branding es potenciar los puntos fuertes, esos en lo que nos sentimos en nuestro elemento, para que lo que podamos aportar a la sociedad fluya de una forma firme, directa y positiva bidireccionalmente… esa es la magia, pero a base de constancia y esfuerzo. Personal Branding no es un sprint, es una carrera de fondo.

El Personal Branding en ningún momento pretende ofrecer el trabajo de un profesional gratuitamente. Al contrario, debido a que la gestión de la marca personal tiene en sus pilares la “estrategia”, ayudamos a que muchos profesionales sean capaces de poner valor a sus servicios y productos, cuando a menudo les cuesta marcar un precio. Tratamos incluso el Modelo de Negocio, y los KPI del plan de Personal Branding.

Mesurar y contrastar precisamente para encontrar la autenticidad y el valor real, sino una marca no se sustentaría.

Añado: la cuarta revolución industrial, el desarrollo de la inteligencia artificial es una realidad. La preocupación en el sector empresarial y político por los cambios que se sucederán de una manera intensa y totalmente impredecible en menos de cinco años, es una evidencia de la importancia de tomar la riendas de nuestra marca personal.

¿Precariedad? La que nos espera como no seamos capaces de diferenciarnos, aportar valor, y ser… ¿insustituibles?

Helena Casas  @HelenaCasas

Oianko Choperena

Personalmente podría estar de acuerdo con diferentes partes del artículo, pero como se dice el contenido y el continente son diferentes.

Vivimos en una sociedad en la que por fin empezamos a valorar más el trato del carnicero o del dependiente del barrio o de la calle de al lado, tras haberle visto pero no mirado durante años haciendo uso masivo de las grandes superficies.

Ahora conocemos que la panadera que todos los sábados sabe cómo quieres el café o la tostada se llama Josune, o que Iñaki nos saca los filetes más tiernos para los txikis de la casa.

Y no por ello estamos convirtiendo en un producto al empleado de la franquicia de panaderías. Todo eso también es una manera de demostrar que el ‘personal branding’ funciona. El que el pescatero tenga el nombre en la solapa de su chaqueta, es una manera de humanizarnos, tanto a ellos como a nosotros en la comunicación. Y desde ese pequeño gesto de marca personal… podríamos llegar hasta el infinito del lado oscuro de algunos que venden humo.

Pero lo glokal está en nuestro día, y tenemos que entender, que todo empleado que aporte su valor natural, le diferenciará y hará de la marca a la que representa, una marca más atractiva.

No todo es Iceberg, ni todo son analíticas… la marca personal bien tratada y bien usada, es el mayor valor que tiene un empleado de cara a su futuro, en la empresa en la que está o en la que le fichará en el tiempo.

Oianko Choperena  @OiankoChoperena

Jordi Collell

Quiero dejar claro de entrada mi mas profundo respeto por las opiniones del autor que no son más que un reflejo de una corriente de pensamiento que está presente en nuestra sociedad pero que están totalmente alejadas de la realidad

La primera cosa que me sorprende son las fuentes que utiliza Borasteros para informarse sobre lo que puede aportar la gestión de la marca personal porque me sorprende que a parte de un artículo académico del que concluye que una de las consecuencias del branding de la propia marca es la aceptación de la incertidumbre que se ha instalado en el mercado laboral el resto de aportaciones vienen de personas absolutamente desconocidas cuando en el ámbito hispanohablante hay multitud de expertos que desde hace años están construyendo un modelo de gestión que, como mínimo, debe ser tenido en cuenta.

La marca personal es la huella que dejamos en el corazón de los demás y nos guste o no siempre dejamos un rastro que si no gestionamos lo acaban haciendo los demás. También es cierto que por buenos que seamos si no contamos lo que somos capaces de aportar nadie se va enterar porque la versión ancestral del “si no te ven no existes” es el dicho de “quien no llora no mama”.

El autobombo nunca, nunca, ha sido el objetivo de la gestión de la marca personal, del personal branding. No se trata de hablar de uno si no de lo que cada uno aporta que son conceptos radicalmente distintos.

Con mucha frivolidad uno de los entrevistados por Borasteros afirma que las técnicas del personal branded ( escrito así)”no se las creen ni los mismos que imparten cursos sobre el tema”. A mi que no me incluya en este club de farsantes, no sólo me creo lo que explico si no que lo practico y tengo la satisfacción de tener muchos clientes a los que he ayudado a cambiar sus vidas y sus trayectorias profesionales.

Lo que es cierto es que la crisis, esta de la que hemos salido pero que nos sigue acompañando, ha roto nuestra manera de ver el mundo, ha instaurado nuevos roles y ha dejado fuera de juego a muchas personas afectadas. Que hay un antes y un después no es una conjetura si no una pura evidencia y que es aplicable no sólo individualmente si no a todas las capas de la sociedad.

Retengo una cita de Zygmunt Bauman que invita a la reflexión sobre el momento que vivimos: “En la sociedad de consumidores nadie puede convertirse en sujeto sin antes convertirse en producto, y nadie puede preservar su carácter de sujeto si no se preocupa de resucitar, revivir y realimentar a perpetuidad en si mismo cualidades y habilidades que se exigen a todo producto de consumo” Afirmación dura que refleja los riesgos de aceptar la mercantilización de la existencia individual vaciada de contenido y que me interesa resaltar desde un punto de vista más preventivo que como paradigma del comportamiento o elemento de determinismo social.

Ni esta crisis que vivimos es la primera ni será la última, aunque esta vez nos haya pillado desprevenidos, y nadie haya sido inmune a sus efectos. En la etapa actual, que, repito, todavía no es el final del recorrido, podemos observar una sociedad más polarizada en la que el número de pobres ha aumentado y la clase media ha retrocedido en capacidad económica y poder adquisitivo.

De una observación directa a nuestro alrededor es bastante fácil encontrar ejemplos que corroboran la afirmación anterior y que en muchos casos han tenido tintes dramáticos.

Que ninguno de nosotros sea inmune a nuevas situaciones de crisis nos debería hacer reflexionar sobre cómo hemos rearmarnos individualmente para poder hacer frente a nuevas embestidas o para recomponernos y afrontar el futuro con optimismo.

Retomando la cita de Bauman si aceptamos la condición de producto estaremos en manos de los avatares del momento y de los mercados y ganaremos o perderemos sentido y significado sin tener la más mínima capacidad de acción o de reacción. Es cierto que la visión del mundo ha cambiado y que situaciones que antes eran aceptadas como evidentes han dejado de serlo sobre todo las que se refieren a la durabilidad de los puestos de trabajo y a la necesidad de visibilidad de las personas porque los puestos de trabajo para toda la vida se han acabado esto lleva anexo que las personas invisibles tendrán cada vez mayores dificultades para poder salir adelante y esta nueva situación nos lleva a la necesidad individual de ser conocido, reconocido y memorable para poder ser tenido en cuenta. Pero no como productos si no como propuestas de valor, por la capacidad de solucionar problemas, del tipo que sean, a los demás.

Una vez que aceptemos que lo que ha cambiado no volverá y dejemos de vivir de recuerdos e ilusiones pasadas el paso fundamental es que sepamos y queramos encontrar lo que realmente da sentido a nuestra existencia, identifiquemos cómo podemos solucionar problemas a los demás y nos pongamos manos a la obra para conseguirlo. Así podremos alejar de una vez el fantasma de ser considerados meros productos.

Finalmente, la precarización del mercado profesional por la lucha de precios y por la presencia de personas que trabajan de manera gratuita es un problema individual y de la manera valorarse. Precisamente desde la mirada del personal branding nunca aconsejaremos trabajar gratis todo lo contrario porque somos conscientes, y un servidor hace años que lo repite hasta la saciedad, de que “lo gratis mata”. Quien gestiona correctamente su marca personal está lejos de cualquier tentación suicida.

Jordi Collell  @jordicollell

Fran Segarra

Personal Branding es un engaño, es palabrerío, es venderse a uno mismo, un bluf, una “americanada”, un “tinglado” que se han montado 4 vende-humos…lo último: un suicidio , un timo.

Destruyan, critiquen. No importa, algunos seguiremos creando.

Creando herramientas sobre el autoconocimiento, la auto-superación, el inconformismo, seguiremos rompiendo creencias limitantes y ayudaremos, a quién nos quiera escuchar, a superar miedos tan profundos como altos son los muros que crean en nosotros, de estrategia personal, de luchar por sus sueños, de libertad, de humanización, de empoderar a personas vs grandes corporaciones…

Destruyan, critiquen. Que mientras ustedes critican, otros seguiremos trabajando, creando proyectos, trabajando juntos, arriesgando, cooperando, entregando el poder a las personas, ayudándolas con sus sueños y por supuesto, disfrutando con nuestro trabajo, sonrientes.

Destruyan, critiquen. Adelante. Para nosotros (y para muchos más) sólo van a seguir siendo ruido.

Fran Segarra  @FranSegarraB

Enrique F. Brull

Después de leer el artículo con detenimiento y en varias ocasiones, llego a la conclusión de que se hablan de temas distintos y, además, se mezclan. Aunque el objetivo parece claro: un ataque directo hacia el personal branding (que no es lo mismo que la marca personal) y en el que parece que son válidos todo tipo de argumentos; aunque no tengan nada que ver con los valores “reales” que tanto mis compañeros “profesionales” y yo llevamos transmitiendo todos estos años.

Cuando el fin de algo es un ataque y no un debate, como debería haber sido, deja claro que se diga lo que se diga todos vamos a ir al mismo saco; y es curioso, creo que ninguno de mis compañeros nos vemos dentro de él.

¿Será que no vemos en dicho artículo nada que tenga que ver con el personal branding?

Por tanto, mi opinión sobre el artículo no puede ir más allá. No obstante, si he de añadir algo, porque soy consciente de que algunas personas si se sentirán “comprendidas”, y tal vez aliviadas, con dicho artículo y es una pena. ¿Por qué lo creo?

Antes he mencionado a los personal branders como “profesionales”, y no lo he hecho de casualidad. Hace poco escuchaba un Facebook live entre Nancy y Guillem (muy interesante, por cierto) en el que se comentó si la marca personal estaba de moda; ambos hablaron de que no era así. En este sentido, siento discrepar, aunque también es cierto que no me baso en los mismos argumentos reflejados en dicha entrevista (no es una moda, es algo que va a seguir por siempre, pero ahora mismo si está de moda). ¿Por qué creo que el personal branding está de moda? Porque hay “personas” (proliferando como churros) que, creyendo que los profesionales nadamos entre billetes y tenemos un yate en cada puerto, aprovechan ese “tirón” (y la precariedad laboral latente) para autoproclamarse como “expertos” (algo que nosotros nunca hacemos) y empezar a ofrecer servicios que no tienen absolutamente nada que ver con el personal branding; y esos servicios sí que están basados, desde mi punto de vista, en la venta de humo.

De hecho, algunas de estas personas copian y se apropian, literalmente, de cualquier contenido de verdaderos profesionales (utilizándolos en ponencias propias sin ninguna citación) o incluso como trabajo de fin de carrera (sin cambiar ni una coma), como comentaba Ylse hace poco en un post.

Como siempre he dicho, es más fácil vender, por ejemplo, un curso con este título: “Encuentra trabajo en una semana potenciando tu marca personal” (algo que ningún profesional ofrece) que otro con el siguiente: “Trabaja duro en tu personal branding y conseguirás alcanzar tus objetivos profesionales y personales a largo plazo” (el personal banding no es algo de la noche a la mañana y requiere de mucho trabajo). Muchas personas quieren algo para “ya” (de ahí a que la oferta sea más atractiva), y el personal branding está en el lado opuesto a esto; hay que estar armado de paciencia para ver resultados. Autenticidad, honestidad, respeto y mucho trabajo. Grandes aliados del personal branding y parte de los valores de los profesionales que trabajamos en ello. Un fuerte abrazo, compañeros.

Enrique F. Brull @EnriqueFBrull

Nilton Navarro

Desde el momento que alguien se dedica a escribir algo sobre la Marca Personal, ya la está poniendo en valor. Al crear ese tipo de contenido nos podemos dar cuenta que la MARCA PERSONAL es muy importante, y por eso lo pongo en mayúsculas. Han dedicado un artículo con ese enfoque para llamar la atención. Respeto su artículo aunque no estoy de acuerdo con el contenido.

Los profesionales que ponemos en valor a la Marca Personal somos personas que sumamos, que se ayudan y que ayudan a los demás. Cuando ayudamos a las personas a ponerse en valor y encuentran un nuevo trabajo, un nuevo proyecto o a crear un proyecto, contribuimos a mejorar nuestra sociedad.

Para nosotros, es mejor COMPARTIR que competir, y este post colaborativo es un maravilloso ejemplo de la gran y bonita familia de la Marca Personal.

Agradezco al autor del artículo porque nos ha juntado, aún más, para ser más grandes.

Nilton Navarro  @NiltonNavarro

Ilana Berenholc

Hoy, es el profesional que tiene que velar por su propio desarrollo y saber comunicar de qué forma genera valor. Y es justamente ese el valor del personal branding.

Desgraciadamente, el autor tiene una visión muy parca y simplista sobre la marca personal. No considera todo el escenario que hace de la gestión de la marca personal algo fundamental hoy. Las culturas latinas tienden a no ver con buenos ojos lo que los americanos llaman “blow your own horn” (hablar con orgullo de tus logros), pero ya hace mucho tiempo que las empresas dejaron de ser instituciones paternalistas como responsables del futuro de sus empleados. Hoy, es el profesional que tiene que velar por el propio desarrollo y saber comunicar de qué forma genera valor. Y es justamente este el valor del personal branding.

Ilana Berenholc  @ilanaBerenholc

Pablo Adán

Poco puedo aportar a lo dicho por todos, pero no quería dejar pasar la oportunidad de sumarme a este hilo.

Si utilizas el coche para competir en vez de para desplazarte cómodamente, es cosa tuya. Si utilizas una escoba para agredir en vez de limpiar, allá tú. Si utilizas tu capacidad de comunicación para engañar en vez de hacer más amigos, es una elección libre.

Si utilizas tu marca personal para venderte gratis en vez de conseguir objetivos profesionales, es que no has entendido nada.

Entre verdades, suposiciones, incongruencias y contradicciones no es fácil que asome una idea clara y contundente de lo que se quiere transmitir. Al menos, quizás sin saberlo, has dejado en el artículo tu marca personal.

Pablo Adán  @PabloAdanMico

Laura Ferrera

Personas inseguras las hay en todas las áreas y profesiones. Tristeza me dan aquellos que critican sin saber para sobresalir.

Quienes confiamos en la Marca Personal y ayudamos a potenciarla, es porque creemos en las personas que destacan por su esencia, conocimientos y talento.

Enhorabuena por el artículo ¡Basta ya!

Laura Ferrera  @LauraFerrera

Raquel Gómez

Pasar de considerarme víctima de las circunstancias a tomar las riendas de mi vida,  fue un proceso que me costó lágrimas y a que me apasionara con el tema de mi marca personal y la  de todas las personas en general que por timidez fuimos invisibles algún  día.
No hay nada mas humano que tu marca personal, porque resume tu esencia, tu valor, tu identidad y tu sentido. En mas de 1O años dedicada a activar mis talentos y los de muchas personas… todos hemos ganado.
Las personas, porque entienden para qué son útiles sin la presión de ser perfectas, y las compañías, porque saben apreciar el valor de cada colaborador y darle el escenario propicio para que aporte lo mejor a la suma total de su productividad.
Luz para todos, brillo para todos y ganancia para todos. En todos estos años he aprendido que la mejor estrategia no la construye una mentira, sino la verdad de lo que testimonias cada día con tu hacer y ser.
Merecemos un mundo con marcas personales humanas, conscientes y responsables de su valor;  y empresas humanas propiciando oportunidades para  la diversidad del talento que hay en el mundo ¿ Cómo se logra?  Aprendiendo a contar tu historia basada en la verdad !!  Y dejándote encontrar por la oportunidad.
Raquel Gómez desde Colombia  @GHRaquel

 

Si dejas marca es por los demás, por @jordicollell

Las personas podemos elegir, y es una facultad exclusivamente nuestra. Y me refiero a Elegir en mayúsculas no a las pequeñas decisiones cotidianas que aplicando criterios objetivables podrían ser tomadas de manera mucho más precisa por una máquina si no a las decisiones trascendentales. Nuestro poder de decisión es tan elevado que hasta podemos convertirnos en cosas, en artefactos o en monigotes.

Desde que nacemos dejamos marca

Todo esto viene a cuento por que esta semana con los amigos Andrés Pérez Ortega y Pablo Adán nos hemos propuesto aclarar el concepto de lo que es la marca personal, que es una de las únicas cosas sobre las que no podemos elegir. Nos guste o no nos guste desde que nacemos dejamos marca y aunque nos empeñemos en lo contrario no podemos evitarlo.

La marca, aunque a Pablo le pueda parecer confuso, es la huella que dejamos en los demás en su expresión más literal porque es el rastro seña o vestigio que deja alguien o algo y también es una impresión profunda y duradera que son conceptos usados por la Real Academia para, entre otros, definir la palabra huella.

Si tiene sentido hablar de marca es porque existe un lugar donde dejarla, es porque los demás existen y, nos guste o no, sin ellos hablar de marca sería simplemente un sinsentido.

La cosa va tan en serio que antes de que nosotros nos conozcamos, antes de que tomemos consciencia de quienes somos, de nuestra identidad, los demás ya lo han hecho porque cuando nacemos descubrimos la presencia de los demás antes de darnos cuenta de nuestra propia presencia y esto es algo que es inherente a la condición humana. Así pues dejamos huella porque no estamos solos.

A través de los demás acabamos descubriéndonos y descubriendo el entorno que nos rodea, que llamamos el mundo y aquí llega la segunda etapa de toma de consciencia cuando nos damos cuenta de que con nuestros actos podemos cambiarlo. Dejamos marca en el mundo.

Pero para cambiar el mundo se necesita algo más que la voluntad de hacerlo, porque las buenas ideas al fin de cuentas son esto, ideas. Y es en esta instante cuando tomamos consciencia de que hemos de definir un proyecto que nos permita ejercer esta facultad transformadora y al mismo tiempo dejar un legado. Porque también nos damos cuenta que somos singulares y que tenemos un papel que cumplir y que en la medida que lo hagamos seremos felices. Dejamos marca porque tenemos un proyecto que evidentemente hemos de comunicar porque, recordemos, todo este lío se ha montado porque no estamos solos.

Cuando decimos que la marca personal no se crea estamos en lo cierto y también cuando añadimos que tampoco se destruye porque ambas cosas no están en nuestras manos, hasta después de haber muerto podemos seguir dejando huella.

En algún momento de nuestra vida tenemos la posibilidad de tomar consciencia de nuestra identidad y de la huella que hemos dejado para gestionar la que vamos a dejar en el futuro , igualmente podemos decidir no hacerlo y hasta podemos inventarnos inventarnos un personaje. Podemos escoger entre ser auténticos y ser unos artefactos o unos monigotes sabiendo que si nos decantamos por lo primero tendremos un largo recorrido y si optamos por el resto tarde o temprano se nos verá el plumero y el invento se irá a paseo porque los demás no tienen ni un pelo de tontos.

Ser auténtico, ser fiel a uno mismo, descubrir la propia identidad requiere esfuerzo y ser capaz de renunciar a vivir la vida en las seguras pero monótonas zonas de confort, es una inversión y por esto la marca personal es el arte de invertir en ti como dice el amigo Guillem Recolons.

Y hasta aquí no hemos hablado ni de redes sociales, ni de alisarnos el pelo, ni de la dimensión áurea, ni de hacernos las ingles brasileñas, que son cosas que están muy bien y que puestas en su contexto nos ayudarán a explicarnos, ya sea a través nuestro cuerpo o de nuestras palabras, pero que por sí mismas no son marca personal.

Marca Personal y Antropología en Valencia, por @PabloAdanMico

Era una asignatura pendiente. Yo llevaba años tratando de hacer algo grande con la marca personal en mi tierra, Valencia. El equipo de Soymimarca puede dar fe. Y quien la sigue la consigue. El año del PBLabDay será también el de un gran evento en torno al Personal Branding: Los próximos 17 y 18 de diciembre, en la Facultad de Filosofía, Antropología y Trabajo Social de la Universidad Católica de Valencia, se celebrará el primer evento de marca personal en Valencia, en colaboración con la Cátedra Pavasal de Liderazgo.

Os aseguro que he trabajado a conciencia para lograr una propuesta de variedad con un gran sentido global de lo que significa la marca personal.

El evento será abierto pero es recomendable inscribirse, ya que el aforo es limitado.

Contenido y ponentes

Abrirá el evento el día 17 a las 16,00 h. El Dr. D. Ginés Marco, Decano Facultad de Filosofía, Antropología y Trabajo Social, quien dará paso al inicio de las ponencias:

“Las bases antropológicas de la marca personal” D. Ramón Freixa, Consultor de Comunicación Política y Marca Personal en Latinoamérica.

Después Ami Bondia, hablará de “Marca personal para el emprendimiento y la libertad financiera”.

Paula Franco nos contará su caso personal.

El viernes 18 comenzará fuerte con Guillem Recolons quien realizará la ponencia “Marca Personal: Una propuesta de valor”

Tras Guillem una nueva ponencia: Identidades en busca de sentido en el siglo XXI” con el gran Jordi Collell.

Y después Andrés Pérez Ortega, el referente para todos de la marca personal en España, nos hablará de contenidos para aumentar tu valor de marca.

Para finalizar estas dos jornadas del evento, realizaré un resumen de propuestas clave sobre la importancia y la construcción de una marca personal.

  • Datos de la Jornada
  • Hora: De 16 a 20h (jueves 17) y de 9:30 a 14h (viernes 18)
  • Lugar: Sede San Juan y San Vicente (Jorge Juan, 18)

Agenda

17 de diciembre

– 16:00h Presentación y bienvenida:

Dr. D. Ginés Marco, Decano Facultad de Filosofía, Antropología y Trabajo Social de la Universidad Católica de Valencia.

– 16:30h Conferencia: “Las bases antropológicas de la marca personal”

Ponente: D. Ramón Freixa, Consultor de Comunicación Política y Marca Personal en Latinoamérica. www.ramonfreixa.com

Presenta: Dr. D. Ginés Marco, Decano Facultad de Filosofía, Antropología y Trabajo Social.

– 17:15 Conferencia: “Marca personal para el emprendimiento y la libertad financiera”

Ponente: Dra. Dña. Ami Bondia, Periodista especializada en Personal Branding e Inteligencia Emocional. Profesora en la U. Rey Juan Carlos y colaboradora de “Emprende” (TVE-1).

Presenta: Dra. Dña. Elisa Regadera, Periodista y profesora de la Facultad de Filosofía, Antropología y Trabajo Social de la Universidad Católica de Valencia

– 18:00h Coffee Break

– 18:30h Caso práctico: “Paula Franco”- www.paula-franco.com

Ponente: Dña. Paula Franco, Diseñadora y Empresaria.

Presenta: Dña. MªÁngeles Cubells, Consultora de Imagen Personal en Fundación COSO – Moda.

– 19:15 Mesa Redonda: El liderazgo en la Marca Personal.

Presenta y Modera: Dra. Dña. Elisa Regadera

Intervienen:

  • Dña. María Ángeles Cubells
  • Dra. Dña. Ami Bondia
  • Ramón Freixa
  • Dña. Paula Franco

18 de diciembre

– 9:30 Conferencia: “Marca Personal: Una propuesta de valor”

Ponente: D. Guillem Recolons, Personal Brander y socio de Soymimarca. Profesor de postgrado Personal Branding Blanquerna y del Posgrado en Social Media en Tecnocampus UPF.

Presenta: Dña. Marosa Montañes, Presidenta de Mujeres Periodistas del Mediterráneo.

– 10:15 Conferencia: “Identidades en busca de sentido en el siglo XXI”

Ponente: D. Jordi Collell, Personal Brander y socio de Soymimarca. Director de postgrado Blanquerna y profesor de Publicidad, RRPP y Relaciones Internacionales.

Presenta: Dña. María Bahe: Vicepresidenta Asociación Valenciana de Consultores de Imagen Pública (AVACIP). María Bahe & Co mariabahe.com

– 11:00 Coffee Break

– 11:30 Conferencia: “Cómo crear contenidos multimedia para aumentar tu valor y convertirte en un referente”

Ponente: D. Andrés Pérez Ortega, Consultor de Estrategia Personal en www.andresperezortega.com

Presenta: D. Pablo Adán, Consultor de Marca Personal, fundador de Equipo B12 y profesor de Postgrado UCV www.pabloadan.es

– 12:30 Mesa Redonda: “Imagen pública y Marca Personal en la era digital”

Presenta y modera: Dña. Marosa Montañes, Presidenta de Mujeres Periodistas del Mediterráneo.

Intervienen:

  • Dña. María Bahe
  • Jordi Collell
  • Andrés Pérez Ortega
  • Guillem Recolons

– 13:30h Conclusiones de la Jornada: D. Pablo Adán

– 13:45h Clausura a cargo del Dr. D Ginés Marco

Interesados: enviar mail

¿Hay ego bueno y ego malo?, por @guillemrecolons

A menudo defino la gestión de marca personal como el arte de invertir en uno mismo para crear valor hacia los demás. Algo de ego es bueno, pero nunca entendido como narcisismo sino como una mejora en la autoestima y un equilibrio del “buenismo” que a veces nos puede hacer pensar más en el bien ajeno que en el propio.

Hay formas de cultivar el “ego bueno” que no pasan por ser egoísta sino todo lo contrario, pasan por ser generoso. Existen multitud de perfiles fuera y dentro de la Red que basan su estrategia de comunicación y networking en anunciar contenidos y promociones propias, en pedir a los demás que difundan sus contenidos. Buscan la máxima exposición de su yo, pero no en base a la calidad natural de sus aportaciones sino en su insistencia, cercana a la pesadez. Lo mejor de estos perfiles es que jamás devuelven el favor a quien les apoya, lo que a la larga revierte en que pierden a sus prescriptores por cansancio.

El ego bueno es el de quien asiste a presentaciones, tertulias, conferencias ajenas, aprende cosas y luego las difunde atribuyendo al autor original el mérito. El ego bueno es de quien comparte en Internet contenidos de los demás, no sólo por hacerles un favor, sino porque su calidad los convertirá en unos referentes también a ellos, los distribuidores. Se puede ser un distribuidor de buenos contenidos sin la necesidad de crearlos y ganando a la vez reconocimiento profesional. Hay muchos ejemplos, pero me parece especialmente relevante el del especialista en liderazgo Manuel Gross, que gestiona el blog pensamiento imaginactivo y que día tras día selecciona los mejores contenidos en blogs especializados en liderazgo, desarrollo personal, management e innovación. El ego bueno no da resultados a corto plazo, pero sí a medio, y además se sostienen con el tiempo.

4 claves para practicar “ego” positivo

1. Una vez conozcamos nuestro territorio de competencia (territorio de marca), busquemos a los principales referentes del sector. No nos fiemos únicamente de Internet, de los índices de influencia Klout…, investiguemos en el ámbito académico y editorial.

2. El paso siguiente es seguirles de cerca, asistir a sus charlas, a sus webinars, suscribirse a su blog, a las alertas de Google con su nombre, leer sus libros. Entender qué les hace ser mejores y analizar sus propuestas de valor

3. Compartir, difundir sus contenidos de más valor dentro y fuera de la Red, siempre sin olvidarse de mencionar el autor, recomendar, prescribir. No olvidar, en redes como Twitter o Instagram, incorporar los hashtags (etiquetas) que identifican el tema del que estamos hablando.

4. Mantener coherencia y tener paciencia. El resultado, en forma de reconocimiento profesional, llegará lentamente pero permanecerá.

Para más información os invito a leer el artículo ¿Hay ego bueno? publicado pocos días por Tino Fernández en Expansión con opiniones contrastadas de profesionales como Plácido Fajardo de Leaders Trust, Alberto Bocchieri de Pedersen & Partners, José María Gasalla de Deusto Business School, Andrés Pérez Ortega y un servidor.

Foto: Google+ Creative Commons Pankuri Singh

¿Hay una burbuja 2.0?

 

Esta semana pasada tuve una conversación con Tino Fernández de Expansión sobre el efecto “overpromise” que se produce a menudo en internet con personas cuya imagen 2.0 está muy cuidada pero que luego no se corresponde con la realidad. La charla queda recogida en el artículo de Tino Eres un ‘crack’ en redes sociales pero no sabes buscar trabajo que recojo en este post y que comparto con Andrés Pérez Ortega, Cristina Villanova, Pablo Urquijo y Rafael Alcalde.

Eres un “crack” en redes sociales pero no sabes buscar trabajo

La exaltación del ‘Me gusta’ lleva a muchos de los que buscan empleo a obsesionarse por la visibilidad, por resultar simpáticos y ser populares. No basta con dominar las herramientas tecnológicas, los lenguajes y las formas, olvidando el fondo y la realidad profesional de cada uno. Dar una primera impresión falsa suele decepcionar a quien contrata. ¿Es culpa de los candidatos o de los reclutadores?

Hay que ser diferente. Debes sobresalir del gran montón de candidatos que, como tú, buscan empleo… Esa obsesión por evitar lo convencional en la búsqueda de un puesto de trabajo y dedicarte a nuevas estrategias puede dar resultado, pero también llevan a un error: empezar por la visibilidad personal antes que por la realidad profesional y la relevancia apoyada en hechos.

Hay una exaltación del ‘Me gusta’ que hace que muchos de los que buscan empleo persigan la simple popularidad, o pretendan resultar simpáticos y originales centrándolo todo en las formas y olvidando el fondo. Es lo que algunos llaman la likability.

Parece cada vez más evidente que en la red hay quien dice que sabe hacer de todo, pero no es realmente lo que dice ser. La marca personal que uno construye debe basarse en la autenticidad, porque lo que marca la diferencia es la calidad del trabajo que estás mostrando en las redes y de qué manera las utilizas. Se trata más bien de usarlas como correa de transmisión de lo que puedes hacer.

Se han puesto de moda los videocurrículos “diferentes”; hay verdaderos maestros de las redes sociales, con un dominio de la tecnología, de técnicas de expresión puramente formales que proyectan un efecto viral. En mercados como el estadounidense, algunas universidades y escuelas de negocios animan a sus alumnos futuros candidatos a un primer empleo a embarcarse en la aventura de crear portfolios online, auténticos sitios web personales cargados de originalidad e ingenio, pero que resultan también ineficaces para unos reclutadores cada vez más escépticos. Son apenas fuegos artificiales.

Andrés Pérez, consultor en posicionamiento personal, argumenta que “esta cuestión de la likability resulta estupenda para aquellas generaciones educadas en que lo importante no es aprender o estudiar, sino saber relacionarse y tener buen rollo. La base debe estar en la capacidad para hacer cosas, y en el medio de la pirámide se debe situar la forma de hacerlo. En la parte superior está la likability… Pero si se da la vuelta a la pirámide, ésta no se sostiene.

Visibilidad estéril

El número de seguidores o la popularidad que obtengas en las redes sociales posiblemente ya no sea un elemento diferenciador. Ser muy visible en el mundo 2.0 no te convierte en un buen profesional. Pérez añade que “las redes sociales son un reflejo de todo esto. Parece que todo el mundo quiere gustar y caer bien. Se multiplican los vídeos inspiradores y motivacionales, las solicitudes para apoyar cualquier causa, los niños que ganan concursos de talentos y que hacen llorar a los jurados más duros… Pero todo eso no es más que una mecanización de la likability. Sólo tienes que hacer click en un me gusta para mostrar tu sensibilidad y, sin embargo, cada día cuesta más encontrar contenido valioso y útil”.

El ‘síndrome cupcake’ adorna con cremas y siropes a candidatos que son simples como las magdalenas

El experto sostiene que “una de las cosas que pretende la likability es conseguir sintonía, que es algo distinto a la empatía, que implica entender al otro. La sintonía supone estar alineado con el otro y conectar completamente, pero para conseguir esa sintonía hay que abrirse y ser transparente, íntegro y auténtico. De lo contrario, no es posible conectar. Si quieres conseguir ese vínculo, debes mostrar tus valores y tus intereses, o de lo contrario parecerás un robot o una máquina. El problema es que al hacer eso te vuelves vulnerable”.

Andrés Pérez añade que “de pronto parece que los buenos profesionales son aquellos que son capaces de manejar las relaciones y mantener un buen clima laboral. La razón quizá se deba a que, en teoría, hay muchos profesionales capacitados pero hay muchos menos con esa cualidad de sintonizar. El problema es que tal vez lo que era un medio más para seleccionar a profesionales capacitados se ha convertido en el fin. Es mejor transmitir una imagen de buen rollo y buen talante que estar muy capacitado. Quizá también se deba a que cada día los trabajos son más rutinarios y los títulos son más irrelevantes”.

Tu popularidad en las redes sociales ya no es un elemento diferenciador

Asegura que “el fenómeno de las cupcakes es una metáfora de todo esto, porque han conseguido que un producto relativamente soso como una magdalena (estándares) se convierta en todo un hito a base de adornarlo con cremas, dulces y siropes que lo hacen muy atractivo aunque quizá sea incomible”.

soymimarca.comGuillem Recolons, socio de Soymimarca, explica que el branding personal es la herramienta ideal para resolver los problemas que provoca centrarse demasiado en la visibilidad: “Se trata de conocerte, saber cuáles son tus competencias, hacerte un modelo de negocio e identificar tu misión, visión y valores personales. Y luego puedes poner todo eso bonito y presentable para que lo conozca quien quieras que lo vea, pero no todo el mundo. Estar excesivamente presente en las redes puede ser contraproducente”.

Hay una burbuja 2.0 con hiperinflación de ‘coach’ de imagen y de redes sociales

Habría que preguntarse si los que esgrimen una marca son expertos porque están en todos los sitios o están en todos los sitios porque son expertos. El énfasis en venderse demasiado también puede ser negativo en términos de búsqueda de empleo o para atraer a un reclutador, porque el exceso de publicidad suele predecir un cierto carácter narcisista.

Sólo Imagen

Recolons se refiere además a una burbuja 2.0 en la que hay una hiperinflación de coach de imagen y de redes “obsesionados con preparar mucho a las personas para presentaciones, pero sin dedicarse demasiado al coaching interno. Hay que recordar siempre que tu entrevista de trabajo debe ser acorde con la presentación que has hecho”.

Andrés Pérez explica que “los expertos en marca personal suelen diferenciar entre los estándares y el estilo. Las competencias se refieren a la capacidad de hacer las cosas. Los estándares tienen que ver con la forma en la que haces las cosas. Estilo es la forma en que te relacionas con la gente. Lo primero se refiere a aspectos objetivos y medibles y lo segundo a los emocionales y sentimentales. Por ejemplo, el Dr. House tiene altos estándares pero un estilo deplorable. Esa likability de la que estamos hablando trata de centrarse en conseguir un estilo adecuado. Se trata de algo lógico cuando hay muchos profesionales competentes, bastantes con altos estándares, pero muchos menos con estilo. Quizá podría decirse que la likability es ‘tener buen estilo'”.

¿Es culpa de los reclutadores?

Cristina Villanova, directora de márketing y comunicación de Cátenon, se pregunta quién es el que verdaderamente no sabe utilizar las redes sociales: “Hay ya generaciones que han nacido con Facebook y Twitter, pero muchos reclutadores no conocen los usos que se debe dar a estas redes. Son de otra generación tecnológica“.

Rafael Alcalde, cofundador de Jaratech Social Technologies, coincide en que “muchos reclutadores no saben evaluar los medios sociales. No están formados para valorar un perfil de red social. En realidad, no se trata sólo de saber de reclutamiento. Es necesario ser experto en tecnología, en sociología”… Según Alcalde, los perfiles de quienes se dedican a identificar el talento son hoy mucho más complejos y extensos. Podría decirse que, en general, no existen los adecuados.

Compites con candidatos de todo el mundo. Preocúpate de lo que se sabe de ti

Lo que uno busca no ha variado, pero sí lo ha hecho la facilidad y el acceso a una red mayor. Resulta más fácil recoger información sobre quién es y quién ha sido la gente, y permite identificar personas en otros países y en posiciones que no tienen nada que ver con su pasado. Ahora esto es una commodity. Se transforma la manera en la que las compañías hacen selección y supone una reducción en los ciclos, menores costes de reclutamiento, y la posibilidad de llegar a una audiencia mayor.

Pablo Urquijo, director general de Experis, explica que “lo que espera un reclutador de las redes es captar el talento, y no gestionar la información. Son plataformas para atraer a más gente en menos tiempo”. Urquijo señala que “lo que incluye el 98% de los candidatos en las redes sociales suele ser algo muy limitado”.

Si volvemos a la tendencia quizá excesiva de primar la visibilidad sobre otros aspectos que tienen que ver con lo que uno es realmente en el campo profesional, Cristina Villanova concluye que “ese primer impacto influye en determinados puestos, pero en otros muchos se exige menos originalidad y más contenido”. La directora de márketing y comunicación de Cátenon recuerda que las redes sociales implican un ámbito personal y otro profesional. “Cada parcela es diferente y se debe respetar la libertad y distinción con la que nos relacionamos en cada una”.

Villanova señala que ya no competimos con candidatos del mismo país, sino con otros de todo el mundo. Ahora te pueden identificar desde cualquier lugar y compites con profesionales a un nivel global. Por eso debes trabajar muy bien acerca de lo que se va a saber de ti. Tienes que posicionarte adecuadamente. Es necesario que pongas mucha atención en cómo se van a buscar perfiles como el tuyo y has de preocuparte por el hecho de que sea coherente todo aquello que se puede encontrar acerca de ti”.

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Mentiras sobre el personal branding

 

En pocos días las noticias relacionadas con la marca personal han traído cierta sustancia en lo que a polémica se refiere:

Primero fue Alfredo Vela quien, acertadamente, se preguntaba por qué alguien sin una marca personal correctamente gestionada podía impartir clases de marca personal. Eso generó cierta controversia en las redes sociales, especialmente conducida por personas a las que les hirió la afirmación de Vela. Ayer escribí sobre eso en mi blog personal, destacando que la experiencia siempre es un factor de credibilidad.

Después fue el periodista tecnológico Juan Cabrera, del Huffington Post, quien arremetió contra la marca personal en su artículo “Sombras y mentiras alrededor del personal branding“.

Contrariamente a lo que muchos puedan esperar, voy a dar la razón en casi todo al Sr. Cabrera. En todas las profesiones hay profesionales buenos y malos, y el entorno del personal branding no escapa de un intrusismo creciente, quizás debido a una sensación errónea de que tras ello se mueven ingentes fortunas. También hay muchísimo intrusismo en el coaching y, desde luego, también hay periodistas buenos y malos.

Los que nos dedicamos profesionalmente a la consultoría y/o formación de marca personal tenemos gran parte de culpa de los “ataques” de Cabrera, quizás por no haber explicado con claridad el alcance de nuestro trabajo. Me explico:

soymimarca_mentiras_sobre_el_personal_branding

Foto: Stephan Uhlmann, creative commons

Cabrera habla de promocionar nuestra marca y de marketing individual. Y eso, sin duda, es parte del branding personal, pero no todo. Algo no le ha llegado correctamente al periodista, ya que el punto de partida de un proceso de marca personal pasa por entender mejor cómo somos, lo que llamamos autoconocimiento. Seguidamente hay que preguntarse qué queremos ser en unos años y dónde queremos estar, una estrategia personal. Y solo al final de ese proceso hablaríamos de la parte más relacionada con la comunicación, o lo que Cabrera llama promoción personal. Cierto, si no comunicas no existes, así que no hay que avergonzarse y mantenerse en la retaguardia, hay que lanzarse a explicar lo que podemos hacer por los demás.

Reducir a Tom Peters a alguien que dijo que las personas debían promocionarse es quedarse algo corto. Peters engendró la idea del “intraemprendedor” un paso evolutivo del empleado clásico hacia alguien con ideas propias, con iniciativa y con un sentido de la estrategia personal dentro de una organización.

Quizás la mayor confusión del periodista es creer que somos marcas. No somos marcas, tampoco productos. Pero nuestras acciones (e inacciones) dejan marca en los demás, y el personal branding tratará de influir lo máximo posible en que esa marca sea la que deseamos dejar. Nos habla de esclavitud, de que hay que estar en todo momento en todos los foros imaginables y redes sociales. No sé con qué experto de marca personal ha hablado Cabrera, pero creo que se tratará de algún especialista multinivel, de esos de negocios por internet y que están muy lejos de ser alguien puesto en marca personal.

Una vez más, alguien supuestamente bien documentado confunde uno de los medios (internet) con el fin (conocernos, saber a dónde vamos, entender lo que nos hace únicos, nuestra propuesta de valor hacia los demás y darlo a conocer). No es la primera vez ni será la última.

Lo cierto es que el título “sombras y mentiras alrededor del personal brandingprometía un contenido más interesante del que se desprende de la lectura del artículo, quizás por esa costumbre de muchos periodistas de priorizar el titular sobre el contenido. El poso que deja la lectura del artículo es algo decepcionante, se queda uno con la idea de que Linkedin es una cueva de mentirosos, como si no se pudiera mentir en un currículo de papel.

Para acabar, no tengo nada contra Juan Cabrera, soy lector del Huffington y me gustan muchos de sus textos, pero le recomiendo encarecidamente la lectura del último libro publicado en España sobre marca personal: Marca personal para dummies (Planeta), de Andrés Pérez Ortega. Estoy seguro de que si lo lee no escribiría el mismo artículo. Siempre habrá mentiras sobre el personal branding, eso es inevitable, pero también hay verdades.

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Si los dioses no tuitearan yo sería ateo

¿Quién se cree que no estar en Redes Sociales es signo de distinción?

Vuelvo este lunes con un comentario al artículo de Tino Fernández en Expansión   Qué tiene de bueno que no estés en Twitter y en Facebook

que publicamos el viernes pasado en Soymimarca ya que participaban en el mismo nuestro colega Guillem Recolons y Andrés Pérez Ortega.

dioses_soymimarcaNos cuenta Andrés Pérez Ortega de la mano de Tino que “ desde el punto de vista profesional, mantenerse fuera de las redes sociales transmite una idea de cierta exclusividad. No eres uno más que ofrece lo mismo que el resto sino que, profesionalmente, tienes algo que aportar que no se encuentra realizando una simple búsqueda en Google” y añade “ hasta hace poco, estr en Internet te daba prestigio, y de un tiempo a esta parte parece que te lo quita… Emilio Botín, Juan Roig o Florentino Pérez, ¿tendrían el mismo prestigio si se dedicasen a subir fotos de sus empleados a Instagram? ¿Ha mejorado Marcos de Quinto su prestigio profesional por estar en Twitter o esto lo ha debilitado? No estar en dospuntocerolandia te mantiene en el Olimpo de los profesionales, porque los dioses no tuitean”.

La aparición de Internet y de las Redes Sociales ha cambiado la manera de relacionarse y de comunicarse entre las personas, cualquiera de nosotros puede hacer llegar su voz a personas, públicos y lugares que antes hubieran sido simplemente imposibles y ha permitido que lo que antes era exclusivo de un grupo selecto de ciudadanos ahora esté al alcance de todos nosotros o dicho de otra manera esté al alcance de cualquiera. Y esto ha creado una  nueva manera de ver el mundo y de relacionarse.

Existe el mundo de los átomos, el mundo en el que las personas nos relacionamos de manera presencial, no virtual, e intercambiamos informaciones y estímulos visuales, auditivos, táctiles, olfativos que ponen en movimiento todos nuestros sentidos y existe el mundo de los bits, el virtual, el de internet, en el que intercambiamos también informaciones pero el nivel de la experiencia es más limitado que en el mundo anterior y ambos conforman el mundo real. Nuestra manera de ser, nuestra edad, nuestras capacidades, nuestros conocimientos y la manera que hayamos decidido comunicarnos nos permitirá movernos en equilibrio entre los dos mundos o decantarnos hacia uno en concreto. Tengamos en cuenta de todos modos que el desequilibrio absoluto nos lleva al aislamiento y esto tiene sus consecuencias. Y en el estado actual de las cosas podemos vivir perfectamente sin estar presentes en la red aunque es más complicado intentar vivir fuera del contacto físico con los demás sin poner en peligro nuestra integridad psíquica.

Los dioses que no tuitean y no están presentes en las Redes sociales  forman parte del pasado. Los Emilio Botin, Juan Roig  o Florentino Pérez de turno siempre han tenido los canales de comunicación a su disposición o los recursos económicos para activarlos. En la historia de la humanidad siempre ha habido personas a nivel local o global que por sus acciones, por su prestigio social o por su capacidad económica que han podido comunicarse  y hacer llegar su mensaje cuando lo han creído conveniente. Internet, las redes sociales y las facilidades para crear espacios propios virtuales como son los blog han abierto este campo al resto de ciudadanos, a todos nosotros. Si Botín no está en LinkedIn es porque no le hace ninguna falta pero a alguien como yo si porque es una manera de contactar con mi público, con vosotros.

La propuesta de valor y los servicios que ofrecemos a los demás se generan en el mundo no virtual pero ¿de qué sirve ser muy bueno en algo si nadie se entera? y para que nuestro mensaje llegue más allá de nuestro entorno inmediato las redes sociales nos echan una mano valiosísima.

Mis dioses, las personas que admiro y con las que me relaciono y que constituyen mi comunidad, vosotros, tuitean y están en las redes sociales y el día que dejen de hacerlo me volveré ateo. Y seguiré recomendando a mis clientes que tengan una presencia activa en las redes sociales para tengan más elementos para ser conocidos, reconocidos y memorables.

Nuestra propuesta de valor se genera en el mundo de los átomos y se propaga a través de las Redes Sociales.

Los “dioses” que no están en redes sociales forman parte del pasado.

¿Para que sirve ser el mejor si nadie se entera? Si Botín no esta en LinkedIn es porque no le hace falta.

Qué tiene de bueno que no estés en Twitter y en Facebook

 

Hoy compartimos el artículo de Tino Fernández publicado anteayer 12 de marzo de 2014  en el diario Expansión, en el que participo junto con Andrés Pérez Ortega. Esperamos que os guste.

Qué tiene de bueno que no estés en Twitter y en Facebook

¿Es sólo una pose o son los nuevos frikis profesionales? Hay quien piensa que lo raro hoy es no estar en las redes sociales, aunque esta ausencia puede tener beneficios para tu carrera y para tu vida laboral.

No_facebookNo sabrás lo que se siente hasta que no lo hayas probado… Es una sensación muy parecida a la que experimenta quien no sigue la serie de moda o aquel que jamás ha visto un solo capítulo de cualquiera de esos reality shows sobre los que todo el mundo habla. En el trabajo, con los amigos, o en cualquier reunión social serás incapaz de entender los chistes, de seguir la conversación o de interesarte mínimamente por aquello que todos conocen pero que a ti te resulta ajeno. Y hay dos formas de verlo: o eres un bicho raro que no está en este mundo, o te has convertido en alguien verdaderamente distinto y especial.

Esto ocurre también con aquellos que deciden no estar en Twitter, LinkedIn, Facebook o cualquiera de las redes sociales y profesionales. Andrés Pérez Ortega, experto en posicionamiento personal, cree que “hoy está de moda el low cost, y eso significa que ahora está disponible para todo el mundo cualquier cosa que hasta hace poco sólo se podían permitir unos cuantos. Desde el punto de vista profesional, mantenerse fuera de las redes sociales transmite una idea de cierta exclusividad. No eres uno más que ofrece lo mismo que el resto sino que, profesionalmente, tienes algo que aportar que no se encuentra realizando una simple búsqueda en Google”.

 

¿Y el prestigio?

Pero la decisión de no participar en las redes sociales te puede reportar otros beneficios. Andrés Pérez recuerda que “hasta hace poco, estar en Internet te daba prestigio, y de un tiempo a esta parte parece que te lo quita… Emilio Botín, Juan Roig o Florentino Pérez, ¿tendrían el mismo prestigio si se dedicasen a subir fotos de sus empresas a Instagram? ¿Ha mejorado Marcos de Quinto su prestigio profesional por estar en Twitter o esto lo ha debilitado? No estar en dospuntocerolandia te mantiene en el Olimpo de los profesionales, porque los dioses no tuitean”.

En este sentido, el número de seguidores o la popularidad que obtengas en cualquier red social ya no son elementos diferenciadores, porque ser muy visible en el mundo 2.0 no te convierte en un buen profesional. Para que te tengan en cuenta y consigas posicionarte como experto lo más importante es que lo seas realmente.

Tiempo y cercanía

A todo esto hay que añadir la ganancia de tiempo. Según Pérez, “estar en las redes sociales roba muchas horas y te descentra con mucha facilidad. No se trata de lo que inviertes en crear contenidos, sino lo que gastas en comprobar qué dicen sobre ellos. Mantenerse fuera de ellas te proporciona un gran ahorro de tiempo, facilita la concentración y te ayuda a centrarte en aquellos que tienes más cerca”.

Guillem Recolons, socio de Soymimarca, coincide en que una mayor productividad y eficacia pueden ser consecuencias positivas para quienes deciden no estar en las redes sociales: “No quiere decir que no se pueda adquirir conocimiento a través de ellas, pero si hay estudios que aseguran que la estancia media en estas redes es de 35 a 40 minutos diarios, ese dato cuantifica el tiempo que puedes ahorrar o ganar. Pero, sobre todo, quien toma la decisión de prescindir de las redes sociales puede hacerlo para trabajar más sus relaciones offline”. Aquí entra en juego la cuestión de que la influencia en las redes no tiene sentido si no se tiene una vida real. Andrés Pérez afirma que “aunque no se puede generalizar, ver el mundo tras una pantalla acaba consiguiendo que veamos todo desde el punto de vista de las redes sociales, y es muy tentador pensar que lo que ahí se dice es lo real. Mantenerse fuera de ellas permite estar más cerca del mundo real y tener una visión más pegada al suelo”.

Recolons añade que “hay gente con éxito en Internet que no tiene nada detrás, y viceversa. Se pilla siempre al mentiroso y ese castillo de naipes se suele desmoronar”.

Otros argumentos que tienen que ver con la “solidez”, podrían invitar a evitar la presencia en las redes. En este sentido, Andrés Pérez afirma que “la obligación de mantenerse activo en una red social y la facilidad de uso acaban consiguiendo que cometamos errores. Mantenerse fuera de ellas no asegura que no los cometamos, pero al menos no son de dominio público. Estar fuera de internet ayuda a mantener una imagen de solidez y coherencia”.

Lo real

Pérez también cree que mantenerse en el mundo real “facilita el control de lo que dices y lo que haces y permite tomar medidas correctoras y controlar los daños. Sin embargo, comunicarse en las redes sociales fomenta el descontrol, los malos entendidos y los críticos viscerales”.

Guillem Recolons añade que “es mejor no mantener un perfil en redes sociales que tener uno malo, sobre todo de cara a la propia reputación. Ante la posibilidad de no saber gestionar la parte de comunicación de tu marca personal es mejor no estar en los medios sociales”.

Andrés Pérez concluye que existe una tendencia a confundir que algo sea accesible en las redes sociales con estar disponible: “Hasta ahora, acceder a ciertos profesionales era complicado o casi imposible. Hoy, si estás en una red social, cualquiera puede dirigirse a ti para preguntarte o pedirte cualquier cosa. Estar fuera de ellas te ahorra tener que decir que no a desconocidos que creen que debes hacerles un favor sólo por estar ahí”.