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La felicidad tras el despido. Parte I

Es un tópico hablar de despido y depresión, de fases de luto, de indefinición, desorientación, crisis. Como hubiera dicho Louis Van Gaal, “siempre negativo”. Pero, ¿Qué pasa con el lado positivo del despido? ¿Por qué nunca se habla de personas que han descubierto que existe una vida mejor tras un ERE? ¿Qué hay de todos aquellos que, de la noche a la mañana, han descubierto que eran auténticos emprendedores? ¿Por qué insistimos tanto en tapar nuestros fracasos? ¿Hay vida tras el despido?

Hoy iniciamos una sección nueva, una sección, parafraseando a mi querida amiga y “coopetidora” Arancha Ruiz, de historias de cracks, de historias de reciclaje positivo. Las hay, y muchas, aunque muchos nos hagan ver únicamente el lado negativo. Los anglosajones nos llevan ventaja, ellos saben sacar tajada de un fracaso como nadie. Es más, en un país como Estados Unidos, por ejemplo, muchos headhunters y muchos Capital Risc prescinden sin piedad de profesionales que no hayan conocido el fracaso.

Bienvenidos pues a la serie “La felicidad tras el despido“. Para poder completar esta serie necesitaré vuestros testimonios. Os ruego que si habéis experimentado un proceso de felicidad post-despido me escribáis en la sección de contacto de este blog con el asunto “La felicidad tras el despido“. Como no podía ser de otra manera, comenzaré con un caso que creo conocer bien, el mio.

El caso GR. La vida comienza a los cuarenta

El qué

Cuento con el privilegio personal y profesional de haber experimentado un despido, lo que fue la palanca de lanzamiento de una nueva vida con más sabores que sinsabores. Con más destellos de felicidad que de tristeza. Si  hoy me dedico al personal branding es gracias a lo que aconteció a finales de 2004.

El cómo

Inicié mi carrera profesional muy joven. Mi primera nómina, un contrato de prácticas en la agencia de publicidad Tiempo BBDO, está fechada en enero de 1979. Yo tenía 16 años y estudiaba por las noches. Ahí entendí que el entorno de la comunicación, la creatividad, la publicidad y toda la locura que conllevan se convertirían en mi profesión.

Y así fue. Pasé 11 años por J. Walter Thompson, luego por Bassat & Ogilvy y luego por Saatchi & Saatchi. En total, unos 20 años en el entorno de la agencia de publicidad internacional, trabajando para anunciantes de gran presupuesto y para marcas globales. Tras esos 20 años quise probar el sabor de formar parte del accionariado de una empresa, así que acepté la oferta para dirigir la agencia barcelonesa Altraforma. Corría el año 1998 y la experiencia no pudo empezar mejor.

Me sentía a gusto, trabaja con la misma intensidad o más, fines de semana, algunas noches. Pero trabaja “para mi”. Un cachito del resultado (si no recuerdo mal un 15%) era mio. En 2000 y 2001 conseguimos colocar a la agencia en lugares de ranking reservados a grupos muy grandes. Éramos un bombón. Recibimos muchas ofertas de compra de grupos multinacionales. Las circunstancias hicieron que no se aceptara ninguna de esas ofertas (craso error) y que en 2003 se avistaran signos de desaceleración. Algún cliente perdido, algún despido inoportuno, cosas que pasan en las mejores familias y que se suelen superar.

Pero sucedió algo que marcaría mi vida para siempre. Sin saberlo, me instalé en la “zona de confort“, en esa zona cerebral que impide ver la necesidad de cambiar la manera de hacer las cosas. Es posible que alguna circunstancia adversa en mi entorno familiar influyera en mi estado de ánimo, pero fuera como fuere en septiembre de 2004 llegué a un acuerdo de salida con el socio mayoritario de la agencia. Eufemismos al margen, me despidieron de la compañía. Hablemos claro, por favor. Vendí mis acciones y me fui en diciembre de ese mismo año, tras una fiesta de Navidad que se convirtió en mi funeral publicitario.

En enero de 2005, y gracias a algún anunciante que no se quería desprender de mi, inicié mi propio negocio, Lateral Consulting. Lo de lateral venía por la influencia positiva de Edward de Bono y su “Lateral thinking”, un libro que se debería leer a los bebés en la cuna.

Ahí descubrí que se podía trabajar como un burro y ser feliz. Las presiones eran mis presiones, nadie me ponía metas, me las ponía yo solo. Sin  saberlo, ideé mi propio personal branding plan. En 2007 acepté una oferta para gestionar en España el negocio de TVLowCost, una joven agencia francesa que rompió moldes y abrió en dos años filiales por todo el mundo desafiando con su filosofía a las grandes multinacionales. El invento no funcionó aquí, lo que me dio nuevos parámetros para saber lo que no hay que hacer, pero afortunadamente mi negocio con Lateral Consulting funcionaba bien.

En 2007, desde Lateral, empecé a trabajar en proyectos de estrategia y comunicación orientados a personas, a profesionales. Políticos, emprendedores, personas que habían sufrido un despido… Aun no lo sabía, pero mi buena amiga Linda Reichard un día me dijo que lo que yo hacía se llama “personal branding“.

A principios de 2010, de la mano del que luego sería mi actual socio, Jordi Collell, asistimos a una jornada en Madrid sobre marca personal capitaneada por el sherpa Andrés Pérez Ortega, y en octubre de ese mismo año abríamos SOYMIMARCA.

El porqué. Key learnings.

La felicidad existe. Solo hay que ir a buscarla. Y eso se consigue superando miedos.

Arriesgar es clave. Si no arriesgas puedes vivir razonablemente bien con un sueldo digno, pero será difícil que vayas a trabajar con el grado de motivación adecuado.

Se puede vivir con  menos. Muchas personas se cierran en banda a emprender por miedo a no llegar a los niveles de retribución  que tenían trabajando como empleadas.

Think big. Piensa en grande. Si tienes una buena idea, ponle recursos, no seas tacaño. No hay idea que prospere sin una inversión decente.

Rodéate de los mejores. Hasta ahí el tópico. Pero quiero decir rodéate de las mejores personas, de gente a la que puedas confiar las llaves de tu vida. Despréndete rápidamente de quien no comparta tu grado de entusiamo por el proyecto, se convertirá en un agente tóxico.

Hazte un plan. Tu plan. Sigue un guión. Y ves adaptándolo según las circunstancias. No te cierres a cambios de rumbo, pero mantén el destino. Y recuerda, como dijo el poeta griego Constantino Kavafis, que lo importante no es solo llegar al destino, sino aprender del viaje sin forzar la travesía.

¿Quieres trabajar tu marca personal con nosotros?

Contáctanos aquí y buscaremos soluciones.

 

¿Crees que un CEO debe dar la cara?

Os remito el artículo de Tino Fernández  “La estrategia del CEO ultradiscreto” publicado el pasado jueves en Expansión en que he participado junto muchos otros, y que analiza la conveniencia o no de los CEO de dar la cara ante la opinión publica. Hay gustos y opiniones para todo. Y tu ¿Qué piensas?

 La estrategia del CEO ultradiscreto

Son fundadores, presidentes y primeros ejecutivos de firmas. Casi nunca conceden entrevistas, y suelen racionar de forma exagerada sus apariciones en público. Puede ser un plan bien estudiado o simplemente su forma de ser, pero esta actitud particular tiene consecuencias en la marca, en la empresa y en las personas que trabajan en ella.

En abril de 2009, dos empleados de un establecimiento de Domino’s Pizza en Carolina del Norte colgaron en YouTube un vídeo en el que realizaban actos repugnantes con la comida que pensaban a enviar a domicilio. Aquel clip logró un millón de visitas en dos días. La rapidez con la que se propagó la broma letal para el buen nombre de la firma contrastó con la tardanza en responder de su primer ejecutivo, que se disculpó en un vídeo. La compañía se movilizó también en Twitter Facebook, pero la lentitud de la respuesta hizo que sólo la vieran 66.000 personas al término del día. Alguien comentó entonces que “el daño hecho en 30 minutos de exposición en internet a 49 años de historia de la marca no se cura con este parche”.

Los CEO son la cara pública de su organización y, en tiempos de confusión, se espera que sean visibles y sinceros sobre cualquier problema que surja. El episodio de Domino’s Pizza plantea el debate de los directivos, fundadores de compañías o presidentes que prefieren mantener un perfil bajo; que rara vez conceden entrevistas ni salen en fotografías o participan en actos públicos. La cuestión es si se trata de una estrategia diseñada al caso o es más bien una cuestión personal. Y sea lo que sea, conviene analizar qué consecuencias tiene esta discreción –en ocasiones excesiva– en la compañía y en su marca, así como en aquellos que trabajan en ella.

Vivian Acosta, socia directora general de consultoría de Norman Broadbent, recuerda que “hay un estilo de liderazgo que resulta ser austero en la comunicación. Es propio de aquellos que vinculan su éxito al de su organización antes que buscar su reconocimiento personal. Relacionan su marca personal con su puesto y con la compañía; trabajan más hacia adentro que hacia fuera; y generan más equipo. La marca de una empresa la construye un equipo. Así se genera más cohesión y más conciencia de grupo. Es por tanto el equipo directivo el que crea la marca y no un solo directivo”. Un caso de discreción en este sentido es el del que fuera CEO de BankinterJuan Arena, quien jamás se dejó hacer fotos durante su mandato ni comparecía ante los medios, a excepción de las juntas de accionistas. “Lo importante es el banco, y no yo”, parecía ser su lema. Esta actitud le generó mucho sentido de grupo y pertenencia, y una estrategia de diferenciación. En sus años en Bankinter quería demostrar que se puede gestionar una compañía en la sombra sin necesidad de ser la cara visible de la empresa.

 Santiago Álvarez de Mon, profesor del IESE, explica que “hay incluso directivos muy transparentes internamente pero que se repliegan de cara al exterior. Prefieren que sean sus equipos los que salgan a la palestra y figuren. Se trata de un perfil bajo típico de aquellos que están a gusto con su trabajo y a quienes les gusta lo que hacen, pero desean minimizar el impacto exterior de la actividad que desarrollan. No quieren personalizar la empresa”.

Acosta recuerda las teorías de Jim Collins referidas al quinto nivel de liderazgo, que se basan en que la mayoría de las firmas grandiosas de hoy siempre han sido grandiosas. La mayoría de las empresas, sin embargo, sólo llegan a ser buenas. Los directivos que convierten las compañías buenas en excelentes destacan por ser discretos, humildes y no mantienen demasiadas intervenciones públicas.

Según Collins, el verdadero líder de nivel 5 es el que genera un cambio a largo plazo y sostenible; a quien le interesa más el éxito de la organización que sus logros personales y tiene suficiente confianza en si mismo para contratar gente competente; el que es modesto; quien asume responsabilidades –no echa la culpa a los demás cuando las cosas no funcionan como se esperaba–; y aquel cuya máxima ambición es la organización.

Álvarez de Mon considera que esta actitud de discreción es, antes que una estrategia, una forma de ser, y coincide con Ovidio Peñalver, socio director de Isavia Consultores, en que “hay ejemplos de líderes que son tímidos, que adolecen de recursos al presentarse ante el público; que no tienen buena imagen, o que no se encuentran cómodos”.

Peñalver añade que “para cualquier compañía resulta muy conveniente estar presente. Se trata de una cuestión de supervivencia, porque si no estás, no existes, y esa presencia puede ser muy variada: publicar libros, hacer anuncios, conceder entrevistas, estar en ferias y eventos”.

Para cualquier organización resulta conveniente ‘estar presente’

El experto identifica tres estrategias posibles: la primera es “sólo imagen de marca de la compañía y opacidad personal”. Es característico de grandes empresas, y se lleva a cabo a través del responsable de comunicación o de una agencia de medios. En este sentido Andrés Pérez, consultor en posicionamiento personal, asegura que “algunos departamentos y directores de comunicación tiene excesivamente ‘ocultos’ a sus directivos. Son ellos los que realmente dominan la comunicación de la empresa y la discreción excesiva de esos CEO, presidentes o fundadores, antes que una estrategia o una razón meditada, se debe a una cuestión de bloqueo, o a que les han metido cierto miedo a intervenir en público”. Peñalver explica que en esta primera estrategia “se vende el nombre de la organización y quien aparece en público necesita el permiso de esta. Si ponemos como ejemplo algún país, podríamos decir que Suiza tiene muy buena imagen de marca, pero muy poca gente podría decir el nombre de su presidente. En este caso, lo que se vende es el país”.

Otro plan es el de las compañías que giran en torno a la marca de una persona. Peñalver aclara que “se trata de líderes muy mediáticos, con una personalidad arrolladora. Aquí, más que de una estrategia, se trata de la personalidad de estos individuos. En el Banesto de Mario Conde todo giraba alrededor suyo. Si nos vamos a otros ejemplos, en Venezuela se habla mucho de Chávez y menos del país. Y hay partidos políticos, como UPyD, que giran en torno a su líder, Rosa Díez“.

El socio director de Isavia identifica también un modelo mixto: el que se basa en una compañía muy valorada y un fundador o presidente con un sello personal espléndido. “Es el caso de Steve Jobs enApple. Y podría decirse que es el caso de Emilio Botín en Santander“.

Cuestión de mínimos

Santiago Álvarez de Mon advierte de que no se puede ser un primer ejecutivo sin asumir que se debe representar a la marca: “Debe haber unos mínimos para esto. Va en el sueldo y es su responsabilidad. La discreción debe ser practicada con moderación para que no sea secretismo”.

Por su parte Vivian Acosta afirma que “cuando uno no crea una marca, los demás la crean por él. Si dejas que otros acuñen esa marca, lo que resulta puede ser negativo”.

 Para Guillem Recolons, socio de Soymimarca, la no presencia “provoca una deshumanización de la empresa. Si no hay una persona al frente es más fría. En gestión de crisis, no hay nadie que asuma la responsabilidad, y se tiende a cargar contra la marca. Ante la inaccesibilidad, además, se da una falta de diálogo, y no hay quien dé la cara. El primer embajador de la marca es el CEO. Si su imagen es opaca toda la compañía rezuma opacidad“. Andrés Pérez coincide en que “esa opacidad genera desconfinza. Si eres invisible se puede llegar a pensar que tienes algo que ocultar”.

El socio de Soymimarca añade que “a largo plazo en España vamos a importar el tipo de actitudes de los líderes que utilizan la comunicación persona a persona“, atendiendo a cómo perciben los demás el mensaje y cómo lo transmiten a su red de personas de confianza. Es el caso de Barack Obama y las acciones en torno a su persona, que convirtieron su marca personal en todo un símbolo e icono adorado por las grandes masas sociales.

Líderes mediáticos

En plena crisis de la industria del automóvil en Detroit, en la década de 1980, el presidente de Chrysler,Lee Iacoca, se hizo famoso al poner su imagen y su personalidad al servicio de la compañía, convirtiendo en mundialmente conocida la frase “si encuentra un coche mejor, cómprelo”.Quince años después, Chrysler utilizó su potencial mediático para una nueva campaña de ofertas.

El Iacocca español fue Manuel Luque, director general de Camp, que como líder mediático puso de moda el lema de los automóviles aplicado a los detergentes. Incluso quienes nunca lo han visto conocen el anuncio de Colón y su “busque, compare, y si encuentra algo mejor… Cómprelo”.

De igual forma que una discreción exagerada puede ser negativa, aquellos líderes que deciden ser mediáticos pueden caer en el exceso. Hay quien piensa que los líderes más eficaces parecen ser aquellos que “son” su propia empresa y que encarnan la imagen de su compañía, sobre todo cuando se trata de transmitir valores y emociones. Andrés Pérez, consultor en posicionamiento personal, cita los ejemplos exageradamente mediáticos de Donald Trump Richard Branson.

Pérez recuerda que “el liderazgo se basa en alguien con objetivos claros, que ha de tener definidos los objetivos de su gente. Branson sabe lo que quiere, lo que quieren las personas, y lo comunica perfectamente”.

La decisión de ser un directivo mediático se puede deber a una visión patrimonialista del tipo “la empresa soy yo”; o también al modelo “la compañía es mi trampolín”, algo propio de aquellos directivos que utilizan la plataforma mediática para ponerse a tiro de los cazatalentos. Además, la gran personalidad emblemática de ciertos jefes, como puede ser el caso de Jack Welch, CEO de General Electric, o Steve Jobs, CEO de Apple, puede llegar a convertirse en un inconveniente, porque una figura gigante como la de estos líderes puede provocar un eclipse de talento en la organización, que en ocasiones queda atrofiada y resulta incapaz de responder adecuadamente cuando estos dirigentes se van de la compañía (Welch) o fallecen (Jobs).

Este liderazgo implica que aquellos que lo ejercen pasen muchos años como CEO, influyendo en el diseño y la estrategia de las firmas. Su forma de gestionar queda institucionalizada y resulta casi imposible encontrar nuevos líderes que los reemplacen.

El profesor entusiasta, Guy Kawasaki, La Luna y la soltura de Patricia

El pasado 11/11/11 compartí charla sobre marca personal en la URJC (Universidad Rey Juan Carlos) con Luis M. García (Venketing), Patricia de la Calle (Liketing), Andrés Pérez Ortega (Marca Propia) y Pau Hortal (Alius Modus, Soymimarca…). La audiencia: Algo más de 130 estudiantes de 1er curso de carrera. Dicho de otra manera, una parte del futuro del marketing y la empresa estaba en esa sala.

De las intervenciones “senior”, destacaría una frase oportuna de Pau Hortal “No tengáis miedo a equivocaros“. No puedo estar más de acuerdo. Aprendemos a menudo por el método de prueba y error, y por más manuales que hayamos leído, la experimentación propia no tiene rival. Pau matizaba que se puede cometer errores hasta los 40 años, que luego mejor atinar ya que el mercado laboral es más exigente para los profesionales de trayectoria.

Sin embargo, en la jornada hubo cuatro protagonistas involuntarios que dejaron una huella marcada. Dejad que os lo trace en pocas líneas:

Luis, el profesor entusiasta

Pocas veces en mi vida he topado con un profesor que sienta su profesión con tanta pasión. El marketing, las herramientas de venta y -ahora- el personal branding corren por sus venas. Desde hace varios meses el profesor ha animado a sus alumnos a seguir  a los principales profesionales de marca personal, a suscribirse a sus blogs, a seguirlos en Twitter… Y ellos, los alumnos, lo han hecho, porque tienen a su particular Leónidas que les mueve a conseguir lo imposible. Es obligatorio seguir al profesor Luis M. García Bobadilla en twitter, en Linkedin y, sobre todo, en Vender o morir, una web más que explícita y en su blog Venketing. Además Luis es autor del libro “Más ventas” (ESIC). Gran tipo, pura pasión.

Guy Kawasaki

¡Qué interesante coincidencia! André, uno de los alumnos que asistía al evento, es un clon de Guy Kawasaki, el autor de “El arte de empezar” y que dejó una profunda huella a su paso por Apple. Y eso no es lo más importante. André era de los pocos asistentes al acto con una VISIÓN, con un sueño de lo que quiere estar haciendo dentro de unos años. Eso le permitirá trazarse una hoja de ruta, esencial para crearse su marca personal. De momento, André ya ha reservado un dominio con su nombre, uno de los consejos que le dio el “sherpa” Pérez Ortega. Te seguiré los pasos, André, tu carrera promete. De momento, ya te he visto por Twitter.

La luna

Hasta la luna y vuelta es el blog de Rocío, otra de las estudiantes que asistió a la conferencia. Rocío ya hace tiempo que trabaja su marca personal. Quizás no sabe lo que estará haciendo en 5 años, pero conoce muy bien su pasión y es consecuente con ella. Su blog refleja el entusiasmo por la moda, por contarlo todo sobre la moda, por compartir. Rocío se acuerda de las personas que sufren cáncer y les dedica un corner en su blog para que los visitantes puedan colaborar. Y todo eso lo hace con poco más de 18 años. Imaginaos lo que puede dar de sí Rocío en los próximos años. Tiembla, mundo. De momento os invito a seguirla en su blog y en Twitter.

La soltura de Patricia

Patricia de la Calle (19) abrió el acto. Salió de la tribuna de oradores y se plantó de pie delante de la pequeña multitud que llenaba la sala. Su marca comercial es Liketing, de “Like Marketing”. Nos habló de marca personal online, de redes sociales. Aunque ella confesaba miedo escénico, dominaba el escenario, controlaba su “prezi” y se dirigía a la audiencia de igual a igual. Ella está en 2º curso, sólo le separa un año de quien la escuchaba. Patricia no es una promesa, es una realidad. Si fue capaz de llegar es porque es una esponja, capaz de absorber conocimientos y de reinterpretarlos. Os recomiendo de corazón su blog Liketing y que la sigáis también en twitter.

La jornada terminó, pero la huella queda.

Guillem Recolons / asesor de marca personal

Programas de Personal Branding 360º para empresas y profesionales dirigidos por especialistas de marketing, coaching, RRHH y comunicación

¿Por qué deberían elegirte a ti o a tu empresa?

  • ¿Cómo demonios puede saber una empresa que sus profesionales comparten su visión, misión y valores?, ¿Cómo puede estar segura esa misma empresa de que su personas prescriben las marcas de la compañía de la mejor manera posible?. Estar en las redes sociales está bien, pero ¿Está la empresa preparada para afrontar un aluvión de interactividad?
  • Eres un profesional, estás trabajando y las cosas te van bien. ¿Aún crees que ese trabajo es para toda la vida?, ¿Te vas a empezar a mover ya o te acordarás de Santa Bárbara cuando empiece a tronar y tu puesto se vea amenazado?, ¿Tienes claras tus competencias y habilidades?, ¿Tienes una hoja de ruta?
  • Emprender un proyecto es una tarea loable. Detrás de todo gran emprendedor hay una gran idea pero ¿Dejarás para el final el encontrar un posicionamiento profesional único, relevante y convincente?, ¿Dejarás que sean los “otros” los que te etiqueten, los que te pongan una marca?
  • ¿Tiene sentido que Infojobs* explique a los candidatos a un trabajo la mejor manera de redactar un currículum? ¿Y qué narices harán los 8 millones de personas de esa poderosa red para diferenciarse unos de otros?
  • Te has licenciado, has acabado un posgrado y hablas tres idiomas ¿Y?… ¿Crees que con eso se abrirán las puertas del paraíso laboral?, ¿Sabes que hay miles de personas que están en esa misma situación?, ¿Crees que tu dominio de la informática te ayudará a crear un marketing personal sólido y diferenciado?

Bienvenidos al mundo de la marca personal, personal branding, posicionamiento personal, marketing personal o como queráis llamarlo. El nombre no importa, lo interesante es saber que la marca personal es un proceso estratégico -nunca táctico- que tiene por objeto que a uno le elijan para lo que quiere.

La marca personal no es crearse perfiles en Facebook o en Twitter o en Linkedin. Es un proceso más complejo que incluye áreas de autoconocimiento, de estrategia y de comunicación. No existe la marca personal 2.0. Ni existe el “creative” personal branding. Existe la marca personal, que se puede proyectar en cualquier ámbito de nuestra vida, en el real y en el virtual.

Hay muchos padres de la marca personal, pero quienes nos han inspirado con mayor fuerza son sin dudaAndrés Pérez OrtegaNeus ArquésDan SchawbelWilliam ArrudaCatherine KaputaBrenda Bence. Grandes entre los grandes.

Si has llegado aquí tal vez quieras saber cómo se puede trabajar esa marca personal. De muchas maneras, y con muchos profesionales, recuerda que hacerlo solo no es imposible pero sí muy difícil. En SOYMIMARCA lo hacemos con una metodología que llamamos ICEBERG que encontrarás en el menú “Método“. Nuestro equipo se mueve en muchos terrenos: autoconocimiento, economía, coaching, marketing, RRHH, publicidad, imagen personal, teatro (sí, teatro); eso nos da una visión cercana al 360º de la marca personal.

Estamos seguros que eres la mejor persona y profesional que existe en la tierra, aunque tu no lo creas. Te lo vamos a demostrar. Ánimo!

*Con todo el cariño y respeto hacia Infojobs, marca que hemos usado todos en algún momento. Y al fin, si tiene 8 millones de usuarios, por algo será…

Por qué algunas empresas apestan

 

El pasado viernes Expansión publicó este artículo firmado por Tino Fernández y en que intervengo, entre otros, con Andrés Pérez Ortega, Ovidio Peñalver, Javier Mateos y más. Espero que disfrutéis de la lectura.

Por qué algunas empresas apestan

Celebramos cada puesto conseguido, acostumbrados a la escasez de empleo, pero en la búsqueda y en el contacto con tantas compañías podemos topar con ciertos signos de mediocridad, auténticas vergüenzas de las organizaciones que provocan un rechazo inmediato.

Ha llegado el día. Nervios, ilusión… La esperanza de conseguir un nuevo trabajo. El candidato llega a la sede de la que podría ser su próxima compañía. Camina con paso firme, se acerca, entra y… el castillo de naipes se derrumba. Puede ser un gesto, el trato o las instalaciones. Pequeños o grandes detalles llevan a que, quien acude a una entrevista de trabajo, termine por aborrecer la posibilidad de trabajar allí. Son signos de mediocridad difíciles de esconder que surgen cuando se entra en contacto con los directivos, las oficinas, los modos de hacer o la cultura corporativa. Se trata de argumentos que alejan a futuros candidatos, clientes y opinión pública.

Para Guillem Recolons, socio de Soymimarca, las primeras impresiones negativas son determinantes: “Cuando entras en la recepción, la imagen y las personas que uno se encuentra; los escaparates públicos, como la página web, que pueden ser signos externos de que una firma no es de fiar. Si conoces a un directivo o a un empleado que te produce una impresión contraria, eso puede tirar la marca para atrás”. Andrés Pérez, consultor en posicionamiento personal, coincide en que “una de las cuestiones más comentadas cuando se pide opinión sobre la imagen de una empresa es el ambiente que se respira. En muchas ocasiones la respuesta es algo parecido a ‘lo que hay dentro no tiene nada que ver con la imagen que transmiten. Te asustaría ver cómo hacen algunas cosas. Es frecuente comprobar que a algunos directivos se les llena la boca hablando sobre las últimas tendencias, mientras que en su compañía no se hace nada de eso que cuentan'”.

 

Recolons advierte de que todo se agrava en los casos de reputación online: “La red no olvida; Google no te borra, y si has tenido un problema, permanece”.

Signos evidentes


En el caso de alguien que busca trabajo, un entrevistador que se retrasa o que no se ha preparado la entrevista porque mira por primera vez el currículo puede llevarle a pensar que la que podría ser su compañía está desorganizada. Si la entrevista es demasiado fácil, el candidato puede concluir que los estándares de la organización no dan la talla.

Rita González, responsable de recursos humanos de Randstad, explica que “lo importante es que la empresa no engañe en el proceso de selección. Debe mostrar todos sus valores y decir la verdad. El trabajador no puede sentirse defraudado en ese primer nivel de entrada, y todo lo que la organización le muestra en el proceso de selección debe convertirse en realidad”. Javier Mateos, director general de Think & Go, coincide en que lo peor para un candidato es darse cuenta de que lo que le han dicho no es cierto y asegura que “la empresa debe transmitir que conoce sus propios errores. En ocasiones, las compañías no se dan cuenta de que no son coherentes en la información que difunden”.

Ovidio Peñalver, socio director de Isavia Consultores, se refiere al valor de la transparencia. “Si una empresa tiene esas vergüenzas que debería haber sabido gestionar, lo primero es reconocerlo y trabajar para solucionarlo. Eso genera fidelidad y confiabilidad”. Montse Ventosa, directora de Sticky Culture, cree que “las empresas deben trabajar para subsanar que no disimular los peligrosos síntomas de una cultura tóxica en la que crecen líderes o empleados tóxicos y donde nadie gana y todos pierden. Vivimos un momento en que resulta más importante que nunca trabajar en una compañía de la que nos sintamos partícipes, y en la que podamos ser nosotros mismos”.

 

Andrés Pérez asegura que “algunas organizaciones trabajan para salir bien en la foto. Tratan de conseguir un efecto de botox corporativo pero, tarde o temprano, la realidad sale a la luz. Todo se complica en el caso de la evaluación de los mejores lugares para trabajar, porque en vez de datos económicos se trata de evaluar emociones y percepciones”.

Peñalver recuerda que “si el empleado siente que le han engañado, quedará frustrado y desmotivado desde el primer momento, y eso puede provocar una fuga anticipada y el hecho de que ese trabajador se vaya hablando mal de la compañía”. Y Andrés Pérez concluye que “aunque en los procesos de selección se habla de la importancia de no mentir en el currículo, parece que eso no es válido cuando se da en sentido contrario. Suelen ser normales los comentarios de profesionales a los que se les ha vendido la moto, se les ha hablado de proyectos ambiciosos basados en humo y se han creado falsas expectativas. Esto es lo peor que puede hacer una empresa cuando trata de posicionar su marca de empleador. Antes de empezar, está minando su credibilidad”.

Montse Ventosa cree que la falta de coherencia lo que se hace y lo que se dice tiene poco que ver; las palabras y los hechos no concuerdan; las promesas se rompen con facilidad, es uno de los tres pecados capitales que hacen de una empresa un mal lugar para trabajar. A esto se une la falta de transparencia y el ocultismo: no se dejan claras las expectativas, y las responsabilidades están difusas. Y en tercer lugar, las faltas de respeto: tolerar que los jefes se comporten como tiranos.

 

Precisamente Rita González añade otras “vergüenzas corporativas”, como las malas prácticas un antídoto contra el orgullo de pertenencia y los estilos de management perjudiciales que son, según la experta, una de las principales causas de rotación en las compañías: “En determinadas personas se concentra lo peor de cada estilo de gestión. Esto es algo que las organizaciones deben cuidar, buscando a las mejores personas que cumplan los valores que la empresa vende y que en ningún caso se conviertan en causa de rotación para otros empleados”.

González concluye que entre los símbolos de mediocridad, “algo muy básico es el tema de la salud laboral: existe una obligación de cuidar del bienestar del empleado en el trabajo, y hay factores que pueden hacer que una persona no esté segura. Cualquier incumplimiento de esto será noticia y dará muchos quebraderos de cabeza a la compañía”.

Ovidio Peñalver añade a esto “las cuentas y balances de la compañía, cuando la situación no es buena; los conflictos entre áreas y personas, que generan un mal ambiente y conflictividad laboral en la organización; la falta de rumbo, cuando resulta evidente que la organización no tiene claros los objetivos, la visión, misión y valores, y no se advierten retos claros; los aspectos salariales y las inequidaes internas; o los pleitos con clientes, proveedores, competencia, los expedientes de regulación de empleo que se hayan hecho o se planean y también las posibles fusiones en cartera”. Son signos difíciles de ocultar que echan para atrás a cualquiera…

1 año de marca personal intensiva: un regalo y un relato.

 

Sí, hoy SOYMIMARCA cumple su primer año! Y lo cumple gracias a todos vosotros, los lectores del blog, los subscriptores, los seguidores Twitter, los miembros del grupo Linkedin, del grupo Facebook, y cómo no, gracias a todos los clientes y amigos que han confiado en Soymimarca durante este primer año. Para celebrar el evento, ahí van dos propuestas: 1. Haceros un regalo único y exclusivo y 2. Contaros cómo empezó todo.

EL REGALO

Ya se venía avanzando en diferentes redes sociales que hoy Soymimarca haría un regalo. En efecto, se trata del libro “Personal y Transferible. Un año de marca personal intensiva” cuyo PDF te puedes descargar gratuitamente haciendo clic AQUÍ.

EL RELATO

Soymimarca es la historia de una fusión de marcas. Por un  lado, Jordi Collell desde su empresa CTCoachCode aplicaba técnicas de coaching destinadas a reforzar la marca personal desde la perspectiva del autoconocimiento y la estrategia. Por el otro, Guillem Recolons desde su empresa Lateral Consulting llevaba ya un tiempo trabajando marca personal desde la perspectiva de estrategia y comunicación. El azar hace que Jordi y Guillem coincidan, y tras conocerse un poco deciden asistir juntos a la Primera Jornada de Personal Branding que tuvo lugar en un hotel de Madrid en abril 2010.

Escuchar a Andrés Pérez Ortega, el sherpa de la marca personal, es como escuchar el Concierto para piano y orquesta N1 de Rachmaninov. Pura fuerza. Branding personal en estado puro. Si Jordi y Guillem ya sentían debilidad por esta materia, la magia de Andrés hizo el resto. Jordi y Guillem decidieron unirse para trabajar la marca personal desde una perspectiva integral, ofreciendo un 360º desde el autoconocimiento hasta la comunicación pasando por la estrategia.

A decir verdad, el primer proyecto estaba enfocado a universitarios, con el nombre “Y ahora qué” (iaraque). Recolons y Collell pensaban que si alguien necesita tener las cosas claras y una buena hoja de ruta eran los chavales de 20 años, a punto de terminar la carrera pero tan inseguros. Se equivocaron. Tras celebrar una dinámica de grupo con universitarios para testar el producto se dieron cuenta de que la idea quizás era buena pero la facturación de un año quizás no llegaría a 1.000€ en total. ¿Problema económico? No del todo, también había un problema de fe, de creer en el personal branding como disciplina para convertirse en la opción preferente.

Con vocación de llegar a más personas y a una geografía más extensa nació la idea de Soymimarca antes de verano 2010. Una de las impulsoras de este proyecto fue Alexia Herms como asesora de marca personal.

El balance del primer año es bueno, pero no se pretende aburrir a nadie con métricas. Lo importante es que la cosa amenaza con continuar, y con alguna sorpresa importante para enero 2012. No hay colorín colorado, el cuento continúa.

Gracias de corazón.

¿Pasaría un examen final de redes sociales?

 

Os dejo un artículo de Tino Fernández que salió publicado el Lunes 5 de setiembre en el diario Expansión en el que ha participado nuestro colega de Soymimarca Guillem Recolons.

¿Pasaría un examen final de redes sociales?

Si le dijeran que sus siete útimos años de actividad en Twitter, Facebook, LinkedIn y otras plataformas similares serán analizados cada vez que busque trabajo, y que por eso le pondrán una nota, pregúntese cómo actuará a partir de ahora, y si le resulta molesto o invasivo.

La próxima vez que se ponga frente a un entrevistador en un proceso de selección quizá se lleve una sorpresa: no empezará con una prueba de dominio de otro idioma, y puede que ni siquiera comente su currículo… Lo primero que hará será
analizar la nota que ha sacado en redes sociales. Y si esta no se adecua a lo que busca la empresa, no le llamarán para la entrevista. Si suspende esta “asignatura”, sus posibilidades de acceder al puesto menguarán.

La investigación sobre la actividad en redes sociales se está convirtiendo en una parte automática del proceso de contratación, y las compañías utilizan desde hace tiempo estas plataformas para verificar lo que los candidatos incluyen en sus currículos. Además, los reclutadores se hacen expertos en bucear en la vida que los posibles empleados tienen en la red.Desde principios de septiembre, la compañía Social Intelligence ha comenzado una nueva actividad encomendada directamente por el gobierno estadounidense y que consiste en establecer un estándar o una especie de baremo de la actividad de un candidato en las redes sociales durante los últimos siete años, que podrá servir a las empresas dispuestas a contratarlo.

Social Intelligence actuará como un ojo privado, observando la actividad en Twitter, Facebook, LinkedIn o cualquier otra cuenta online, con el objetivo de ayudar a las compañías a escoger a aquellas personas que buscan empleo y pueden ser descartadas. Analizará las redes para verificar lo que los posibles empleados de determinadas empresas han hecho o dicho.

Los responsables de Social Intelligence aseguran que no son simples detectives. Max Drucker, CEO de la firma, explicaba recientemente en The New York Times que “toda la información que se ensambla es aquella que está disponible de forma pública en Internet. Se respeta la privacidad, y si descubrimos que una mujer está embarazada, que alguien es homosexual, o musulmán, o recién casado, o casado recientemente con un homosexual, esa información quedará fuera del informe que se entregue al posible empleador, que sólo verá la nota, si el candidato aprueba o suspende, según los baremos establecidos, en su actividad en redes sociales”.

La idea es conseguir proyecciones previas al proceso de selección que puedan ayudar a las compañías, y que reduzcan el riesgo de que los empleadores puedan confundir al candidato, o que determinada información relevante de la firma quede expuesta a personas que no son idóneas para el puesto requerido.Drucker revela que menos de una tercera parte de los datos vienen de las principales plataformas de redes sociales, como Facebook, Twitter o MySpace. La mayor parte de la información negativa sobre los candidatos para un empleo procede de búsquedas exhaustivas en la web en las que se encuentran comentarios en blogs o posts en sitios sociales más pequeños.

A casi nadie se le escapa que iniciativas como esta pueden favorecer el hecho de que mucha gente fabrique una personalidad online que llegue a ser más rica que la del propio currículo. Sin olvidarnos del peligro de la doble vida, en la que muchos candidatos pueden incurrir para pasar ese “examen” en redes sociales.

Guillem Recolons, socio de Soymimarca, advierte de que “podremos encontrarnos gente que es casi perfecta en la red, pero no lo es tanto en la vida real, aunque esto resulte difícil de mantener”. Y Txema Valenzuela, director de comunicación online de BBVA, cree que “con iniciativas como esta se exagera un poco, y se sobrevende la actitud de la gente en las redes sociales. En realidad, lo que se dice y se hace durante siete años da lugar a que el 99% de la información resultante sea inútil para la empresa, y archivarla es igualmente prescindible. Es posible que alguien pueda salirse del código de conducta de la organización, pero no es habitual que eso se haga en público. La gente es más
responsable de lo que pensamos. Este tipo de cosas puede servir para inflar perfiles, como se hacía antes con los currículos”.

Vidas paralelasValenzuela añade que “no podemos jugar a que haya dos vidas diferentes. A la empresa le interesa el candidato desde el punto de vista del empleado, y existe la posibilidad de crear un personaje online, pero tiene que apoyarse en la vida real”. Joaquín Mouriz, director de comunicación de la Asociación Nacional de Empresas de Internet (ANEI), sostiene que “las redes sociales son fuente de información valiosa y de networking si se
utilizan bien, pero una pérdida de tiempo si se usan mal. Crear un baremo para la vida en redes sociales es una paranoia. Sería como valorar el uso que hacemos del teléfono móvil o del fax”.

Mouriz coincide con otros expertos en que “el perfil en las redes sociales debe ser una consecuencia de la actividad profesional. Mentir en LinkedIn es como mentir en el currículo. Es estúpido y finalmente te pillan. Y escribir un blog, por
ejemplo, no es una obligación. Es una manera de dar a conocer tus conocimientos. Del mismo modo, obligar a mantener y desarrollar ese perfil en las redes sociales no tiene sentido”.

Para Guillem Recolons, iniciativas como la de Social Intelligence “tienen que ver con ciertos servicios que ya existían, pero que se desarrollaban en privado para medir la reputación de marca. La novedad está en que ahora se implanta
para personas, y en que se fije un criterio de medida exacto”.

Recolons señala que “cada día aparecen más servicios y productos destinados a dar información sobre personas. Hay cantidad de fuentes para lograr información sobre individuos, y esto hace que las empresas puedan lograr de manera creciente cantidades ingentes de datos prescindiendo de los departamentos de recursos humanos, que tendrán que replantear sus funciones”.

Parece evidente que la llegada de nuevos agentes al mercado del reclutamiento está revolucionando un escenario en el que hasta ahora campeaban los portales de empleo, los cazatalentos y las firmas de selección. Pero la democratización que impulsan las nuevas tecnologías ha dado un nuevo protagonismo a las redes sociales y profesionales, a portales de empleo de segunda y tercera generación y a las propias empresas, cada vez más autosuficientes en la tarea de seleccionar y retener a los mejores candidatos.

Saber manejar las redes sociales y profesionales, moverse por ellas y sacar provecho de sus oportunidades de comunicación y contacto es la clave para la aparición de nuevos agentes y para resolver las necesidades de contratación que plantea el nuevo escenario del reclutamiento.

Cada vez más compañías se dan cuenta del cambio radical en la manera en la que los candidatos se acercarán a las empresas. Estos procesos tendrán mucho que ver con una nueva manera de navegar en la órbita de una compañía u organización a la que se quiere pertenecer. La clave estará en atrapar en la propia órbita el talento y en lograr que siga girando en torno a cada firma concreta.

Guillem Recolons añade que “se da un auge de las redes profesionales privadas. Hay un movimiento cada vez mayor de empresas que quieren crear sus propias redes”. Por su parte Pedro Rojas, consultor de medios sociales, cree que este tipo de iniciativas para medir y analizar la actividad en las redes “es formalizar algo que ya existía. Permite detectar competencias y habilidades, e informa sobre la marca personal, incluso aunque la persona no sepa que la tiene realmente”.

Rojas sostiene que las redes tienden a profesionalizarse, y añade que “cada vez más nos van a medir desde ellas. Es más auténtico lo que encontramos en estas que aquello que alguien pone en su currículo”.

En este sentido Andrés Pérez Ortega, consultor en posicionamiento personal, opina que “si dejamos de pensar como empleados y lo hacemos como profesionales, debemos homologar nuestros servicios. Nuestra actividad está ya a la vista de todos, y no está de más crear variables para medirla. Pasamos del 1D al 3D, de la banda estrecha del currículo a la banda ancha del 2.0, y debemos abandonar el pensamiento lineal, pensando en nuestro trabajo como en un modelo de negocio”.

Tino Fernández.

Tortilla de patatas sin patatas

Hace algún tiempo las autoridades sanitarias prohibieron la utilización de huevos frescos en bares, restaurantes y hoteles. En su lugar, se están utilizando huevos pasteurizados para preparar, por ejemplo, la tortilla de patatas. Aunque al principio costó un poco asimilar esa pérdida de frescura, ahora nos parece lo más normal del mundo. Pero ¿Qué le pasaría a la tortilla de patatas si le quitáramos las patatas?

Durante estas fechas se cumple un año del primer encuentro de gestión de la marca personal que se celebró en el Hotel Intercontinental de Madrid, a raíz del cual publiqué un post en mi blog de Lateral Consulting titulado “Señoras, señores… el currículum ha muerto (o eso parece)”. El encuentro marcó un antes y un después en mi carrera, y me atrevería a incluir en esa afirmación a mi socio Jordi Collell, con el que compartimos viaje y asiento en el encuentro. No solo eso, además, y como ya hemos comentado en algún que otro post, esa cita fue el embrión del proyecto de SOYMIMARCA que nacería justo 6 meses después, el 4 de octubre de 2010.

Lo que más me epató del encuentro fue la primera intervención, la de Andrés Pérez Ortega, el sherpa de la marca personal. Debo reconocer con absoluta sinceridad que el resto de intervenciones y debates fueron muy interesantes, pero no estaban en la órbita geoespacial de la marca personal. Algunos hablaron de protocolo, otros de gestión empresarial, otros de creatividad, otros de comunicación de crisis… interesante. Pero lo de Andrés fue grande, fue el motor que nos llevaría a acercarnos aún más al mundo de la marca personal, y fue el motor de otros encuentros que hemos tenido posteriormente con él.

El caso es que este año se repite el evento, organizado por Mas Cuota, igual que el año pasado. Hay algunos cambios sin importancia, como el hecho de que se celebre en Pamplona, a principios de mayo, también cambia el título, ahora es “1er encuentro Personal Branding & Neuromarketing”. Los ponentes repiten, excepto uno. ¿Adivináis cuál?

Este año no estará Andrés Pérez Ortega. Imagino que la organización ha considerado que su aportación a la marca personal no es indispensable. Tampoco estará Neus Arqués, ni Tomás Marcos ni Pablo Adán ni Arancha Ruiz ni Dan Schawbel.

Tortilla de patatas, pero sin patatas.

Guillem Recolons / asesor de marca personal

¿Qué te hace diferente? Eso es la marca personal.

O, en otras palabras, ¿Por qué deberían elegirte a ti?

  • ¿Cómo demonios puede saber una empresa que sus profesionales comparten su visión, misión y valores?, ¿Cómo puede estar segura esa misma empresa de que su personas prescriben las marcas de la compañía de la mejor manera posible?. Estar en las redes sociales está bien, pero ¿Está la empresa preparada para afrontar un aluvión de interactividad?
  • Eres un profesional, estás trabajando y las cosas te van bien. ¿Aún crees que ese trabajo es para toda la vida?, ¿Te vas a empezar a mover ya o te acordarás de Santa Bárbara cuando empiece a tronar y tu puesto se vea amenazado?, ¿Tienes claras tus competencias y habilidades?, ¿Tienes una hoja de ruta?
  • Emprender un proyecto es una tarea loable. Detrás de todo gran emprendedor hay una gran idea pero ¿Dejarás para el final el encontrar un posicionamiento profesional único, relevante y convincente?, ¿Dejarás que sean los “otros” los que te etiqueten, los que te pongan una marca?
  • ¿Tiene sentido que Infojobs* explique a los candidatos a un trabajo la mejor manera de redactar un currículum? ¿Y qué narices harán los 8 millones de personas de esa poderosa red para diferenciarse unos de otros?
  • Te has licenciado, has acabado un posgrado y hablas tres idiomas ¿Y?… ¿Crees que con eso se abrirán las puertas del paraíso laboral?, ¿Sabes que hay miles de personas que están en esa misma situación?, ¿Crees que tu dominio de la informática te ayudará a crear un marketing personal sólido y diferenciado?

Bienvenidos al mundo de la marca personal, personal branding, posicionamiento personal, marketing personal o como queráis llamarlo. El nombre no importa, lo interesante es saber que la marca personal es un proceso estratégico -nunca táctico- que tiene por objeto que a uno le elijan para lo que quiere.

La marca personal no es crearse perfiles en Facebook o en Twitter o en Linkedin. Es un proceso más complejo que incluye áreas de autoconocimiento, de estrategia y de comunicación. No existe la marca personal 2.0. Ni existe el “creative” personal branding. Existe la marca personal, que se puede proyectar en cualquier ámbito de nuestra vida, en el real y en el virtual.

Hay muchos padres de la marca personal, pero quienes nos han inspirado con mayor fuerza son sin duda Andrés Pérez Ortega, Neus Arqués, Dan Schawbel, William Arruda, Catherine Kaputa y Brenda Bence. Grandes entre los grandes.

Si has llegado aquí tal vez quieras saber cómo se puede trabajar esa marca personal. De muchas maneras, y con muchos profesionales, recuerda que hacerlo solo no es imposible pero sí muy difícil. En SOYMIMARCA lo hacemos con una metodología que llamamos ICEBERG que encontrarás en el menú “Método“. Nuestro equipo se mueve en muchos terrenos: autoconocimiento, economía, coaching, marketing, RRHH, publicidad, imagen personal, teatro (sí, teatro); eso nos da una visión cercana al 360º de la marca personal.

Estamos seguros que eres la mejor persona y profesional que existe en la tierra, aunque tu no lo creas. Te lo vamos a demostrar. Ánimo!

*Con todo el cariño y respeto hacia Infojobs, marca que hemos usado todos en algún momento. Y al fin, si tiene 8 millones de usuarios, por algo será…